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miércoles, 16 de septiembre de 2015

JOHN MAGDALENO ENTREVISTADO POR EUGENIO MARTÍNEZ: ¿PUEDE LA OPOSICIÓN CONSIDERARSE GANADORA DEL 6-D?

Las encuestas de opinión pública nacional y las proyecciones que se hacen a partir de sus datos, sugieren un panorama muy favorable para la oposición en los comicios legislativos del 6 de diciembre. ¿Pero la diferencia es tan grande como para afirmar que el Ejecutivo Nacional está condenado a una derrota amplia en diciembre? Según el politólogo John Magdaleno, aunque la oposición tiene mayor probabilidad de ganar los comicios legislativos, todavía deben valorarse otros factores en juego, como la estrategia de realizar el proceso de votación en un clima electoralmente anormal.

¿La oposición tiene asegurado el triunfo el 6-D? ¿Es posible cantar victoria a 11 semanas de las elecciones?

Claro que no puede cantar victoria aún. Lo cierto es que tiene la primera probabilidad de triunfo de cara a la elección en vista de que le favorecen unas brechas superiores a los 20 puntos porcentuales como las que están registrando los estudios de opinión pública sobre las estimaciones de voto nacional. Esto, evidentemente, no es igual a las estimaciones sobre escaños que obtendría cada fuerza política. Un escenario así no se ve con exactitud desde el año 2003; es decir, un año antes del referendo revocatorio presidencial al presidente Hugo Chávez en 2004. Llama mucho la atención que son brechas significativas, pero quedan tres meses hasta el 6 de diciembre y el contexto económico no es favorable al Gobierno. Existe un cuadro recesivo muy significativo que analistas económicos estiman entre -7 y -9 puntos porcentuales del PIB, una aguda escasez, una tasa de inflación que el Bank Of America (BoFa) estima para julio en 125% y un clima de opinión de mucho malestar e irritación en función de la crisis económica.

Por eso, la primera probabilidad de triunfo la tiene la oposición, pero eso no significa que pueda acostarse a dormir, cantar victoria ni muchos menos. El Decreto de Estado de Excepción se va extendiendo a varios municipios de la frontera y, en concreto, a dos estados del país, unido a las jugadas que intentarán aumentar cerca de la elección. Por supuesto que la oposición tiene mucho que hacer en el futuro…

La situación que describen los números de las encuestas es similar a la del año 2003. En aquel momento, muchos analistas vaticinaban la derrota de Hugo Chávez en el referendo revocatorio presidencial y eso no ocurrió: Chávez logró revertir las tendencias con un as bajo la manga: las Misiones.

El chavismo ha acostumbrado al electorado venezolano a tener una sorpresa en la campaña. Y la oposición no debería subestimar al chavismo en virtud del poder del Estado que está en sus manos, ni dejar de prever una sorpresa en esta oportunidad. El problema, al margen de esta consideración, es que este contexto no es el de 2003. El contexto no los ayuda. En 2003 los precios del petróleo estaban en aumento, pero desde julio del año pasado experimentamos una caída estrepitosa. Y en 2003 Hugo Chávez estaba vivo. Él era una plataforma fenomenal para impulsar candidatos y ya el Ejecutivo Nacional no puede contar con eso, aunque hagan uso de su imagen en esta campaña. Además, la valoración de gestión del presidente Nicolás Maduro está rondando entre 23% y 24% de aprobación, dependiendo del estudio. Los niveles de aprobación de Chávez en 2003 venían subiendo desde el mes de septiembre. Hay muchos factores que no ayudan a que el gobierno pueda revertir la brecha de las encuestas. Veo una muy baja probabilidad, pero esto no significa que no ocurra: los politólogos hablamos en términos probabilísticos y no deterministas, pero es poco probable que el gobierno puede revertir una brecha de 20 puntos.

El Bank of America, en función de las ultimas encuestas, proyecta escenarios muy positivos para la oposición. Según los datos de las encuesta de Datincorp, los técnicos del BofA aseguran que la MUD obtendrá 143 diputados y el PSUV 24. Cuando utilizan la encuesta Nacional del IVAD, calculan que la oposición obtendría 144 diputados y el PSUV 23. Mientras que, cuando utilizan como base del cálculo los resultado de Datanálisis, se proyecta que el PSUV tendrá 31 diputados y la MUD 136. ¿Es viable hacer este tipo de análisis de resultados por circunscripciones en función de encuestas nacionales?

Hay que analizar varios detalles. Primero: la proyección es lineal. Es decir, se estima un porcentaje del total de votos válidos que otorgaría un número determinado de diputados. No obstante, habría que hacer simulaciones matemáticas por circunscripciones para ver cómo se distribuían esos votos, porque si el chavismo logra conservar las circunscripciones que le han sido favorables en el pasado, con brechas abultadas como es típico en de los estados llaneros, eso cambia el análisis.

Los estudios son, a lo sumo, de los meses de julio y agosto, faltando tres meses para las elecciones. Durante ese tiempo seguramente tendrá algún tipo de impacto en la reducción de la brecha, porque es el tiempo en el que está contenida la campaña electoral. Por lo tanto la simulación no puede hacerse todavía. Por otra parte, habría que estimar muy bien la intención de voto para las terceras fuerzas políticas y los candidatos independientes. Y, por último, sería importante estimar el nivel de participación. Históricamente hemos observado que en los estudios se registra un mayor porcentaje de chavistas que están dispuestos a ir a votar que la cantidad de opositores que lo declaran. Esos factores indican que la proyección no puede ser lineal y que debe ajustarse para refinarse un poco más.

Existen varias formas de evaluar los resultados del 6D: la capacidad de obtener la mayoría simple de 84 diputados, capitalizar las tres quintas partes del Parlamento con 101 diputados o lograr la mayoría calificada de dos tercios que se ubica en 112 diputados. Esto al margen de un elemento que no tiene impacto legal, pero sí puede condicionar el escenario político de 2016: el total de votos que obtengan la MUD y el PSUV. ¿La oposición tiene la primera probabilidad de ganar la mayoría simple?

Si la elección fuese en el domingo siguientes al momento en que se hicieron las encuestas que mencionaste anteriormente, supondría que la oposición tendría la posibilidad de obtener la mayoría simple o incluso las tres quintas partes de la Asamblea Nacional. Pero por ahora hay que esperar el desempeño de los tres grupos de actores.

Los llamados independientes o disidentes, ¿tienen capacidad de ganar? ¿O su papel será el de hacer perder a sus bloque naturales?

Tienen capacidad para disminuir la cantidad de votos que puede obtener la Mesa de la Unidad Democrática y la capacidad para evitar que la oposición obtenga las 2/3 partes de la Asamblea Nacional. La intención de voto que se está registrando por terceras fuerzas oscila entre 15 y 20 puntos porcentuales, mientras la intención de voto de los candidatos de la MUD es superior a los 50 puntos, mientras los candidatos del PSUV oscilan entre 25 y 30 puntos con una intención de voto de los independientes de 15 o 20 puntos. Si llega a subir, claro que compromete la posibilidad que la MUD obtenga 3/5 o 2/3 partes de la Asamblea Nacional.

Observando los resultados de las últimas encuestas: ¿sería una derrota para la oposición no obtener las 2/3 partes (112 diputados) de la Asamblea Nacional?

No lo creo. Sería un criterio demasiado exigente. Hay que analizar y contabilizar el impacto que tiene el poder el Estado. Hoy el Ejecutivo tiene el control de los demás poderes, además de alcaldías y gobernaciones que por supuesto tienen influencia durante el periodo electoral. Considerar como un fracaso no obtener las 2/3 partes (112 diputados) es un criterio muy exigente, porque no atiende a las realidades políticas del país. Si la oposición sólo obtuviese la mayoría simple (84 diputados) es evidente que no se pueden promover cambios con la mayor velocidad, pero la dinámica parlamentaria cambia. Por ejemplo: la directiva del Parlamento pasaría a estar dirigida por la oposición y la mayoría de las comisiones permanentes estarían dirigidas por la oposición. Un opositor presidiendo a la Comisión de Finanzas o a la Comisión de Contraloría sería algo muy importante para el contrapeso de poder que requiere el gobierno. Aun con mayoría simple se podría modificar el Reglamento de Interior y Debate y, por ejemplo, los medios de comunicación podrían ingresar al recinto parlamentario. Cambiar la dinámica del Parlamento no es un asunto menor. Una mayoría simple ya es el inicio de un cambio político.

¿No obtener la mayoría simple (84 diputados) sería un fracaso para la oposición?

Sí. Y además sería un fracaso que podría desmoralizar abiertamente a los seguidores de la oposición e incluso a quienes, no siendo opositores, desean que el rumbo del país cambie.

¿Qué puede hacer el chavismo para no perder la AN? ¿Debemos suponer que lo que ocurre en la frontera es un intento de reeditar el efecto positivo que tuvo para el presidente Nicolás Maduro en las encuestas su postura ante el Decreto Obama?

El Estado de Excepción persigue otro propósito: encuadrar el debate público en medio de lo que el Gobierno quiere vender como la gran explicación para el desabastecimiento y la escasez en el contrabando de extracción. Mientras se cierra la frontera llegan importaciones de alimentos. Lo que hace el Gobierno es vender la idea de que el cierre de la frontera permitirá la recuperación económica. Pero el otro propósito que se persigue es el de probar el nivel de respaldo que tiene el Gobierno en la Fuerza Armada. Y, ya en tercer término, también se busca crear un clima de anormalidad ciudadana para llegar a las elecciones en medio de la incertidumbre de la pertinencia de las concentraciones masivas, porque la Ley de Estado de Excepción habla de prohibir las concentraciones públicas y el libre tránsito.

Eso que se llamó El Dakazo en 2013 también ayudó a Nicolás Maduro a mejorar su valoración pública. ¿Fue El Dakazo lo que hizo ganar las municipales al chavismo?

Maduro logra revertir su caída en la percepción de gestión casi 10 puntos con El Dakazo, pero eso no se tradujo en una modificación equivalente en la intención de voto. Antes de El Dakazo, el chavismo ya estaba por encima de la oposición 6 puntos porcentuales de intención de voto y en la autodefinición política. El impacto de El Dakazo fue incrementar sólo en 3 puntos la intención de voto por el chavismo.

Habría que ver, en este contexto de estado de excepción, cuál es la sorpresa electoral del chavismo. ¿Un aumento del salario mínimo? ¿La aparición de productos que tenían tiempo sin verse en los anaqueles? A tres meses de unas elecciones, en medio de una crisis de desabastecimiento aguda, con una tasa de inflación que puede estar por encima de 150%, luce muy cuesta arriba recudir la brecha. El gobierno puede intentarlo e incluso lograr algún tipo de efecto, pero revertir la tendencia luce improbable.

Por primera vez en una década son mayoría quienes creen que va a ganar la oposición. ¿El indicador más sorprendente en las encuestas no es la intención de voto sino la percepción de triunfo?

Ésa es la variable más llamativa, porque es la única que en 16 años jamás se había registrado en las tendencias. En la totalidad de los estudios electorales realizados antes de las elecciones, incluso el del referendo constitucional de 2007, la mayoría de los electores pensaba que ganaría el chavismo. Éste es un fenómeno inédito.

¿Cuáles son los factores que podrían haber contribuido con este cambio?

Para mí es un indicador de que el voto castigo ya se formó. Un nivel de aprobación, un nivel de valoración de la situación del país, la caída de la autoidentificación como chavista y de la identificación partidista con el PSUV habla de un cuadro. Habla de que los venezolanos están traduciendo su malestar en actos de opinión muy concretos.

Quienes sugieren que el chavismo suspenderá las elecciones, ¿pueden encontrar en su análisis argumentos que respalden la teoría de que no habrá comicios el 6D?

Es una hipótesis que respeto, pero no creo que sea la más probable. Con el Estado de Excepción el gobierno está garantizando que se celebren las elecciones en un clima de anormalidad. Y eso puede tener mucho más impacto que la suspensión del proceso. La suspensión de las elecciones puede tener un mayor costo político. ¿Cómo podría justificar el Gobierno la suspensión? Es muy complicado comunicar esta idea. Al gobierno le conviene más que la elección se celebre en un clima de anormalidad, que se genere abstención y que eso, desde su perspectiva, le ayude a reducir la brecha.

Eugenio G. Martinez
emartinez@eluniversal.com
@puzkas

John Magdaleno (@johnmagdaleno) | Twitter


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martes, 1 de abril de 2008

*DHAMELIZ DÍAZ EN EL CARABOBEÑO (VALENCIA- VENEZUELA) “LAS INHABILITACIONES POLÍTICAS TENDRÁN UN EFECTO SIMILAR AL CASO DE RCTV” JOHN MAGDALENO


*DHAMELIZ DÍAZ EN EL CARABOBEÑO (VALENCIA- VENEZUELA) “LAS INHABILITACIONES POLÍTICAS TENDRÁN UN EFECTO SIMILAR AL CASO DE RCTV” EN ENTREVISTA A JOHN MAGDALENO.



Dhameliz Díaz

Especialista en análisis de datos, descifra por donde anda la opinión política del país. Las encuestas van y vienen. ¿Qué dicen en realidad esos números?

Para John Magdaleno politólogo egresado de la UCV, Máster en Ciencias Política de la Universidad Simón Bolívar, las encuestas sólo están reflejando las consecuencias de los resultados del 2 de diciembre: “Ahora Chávez es electoralmente derrotable”.

Consultor asociado de Datanálisis hasta marzo de 2006, ahora dedica su tiempo a la asesoría particular de no pocos clientes políticos y del sector económico interesados en conocer en detalle el ambiente político del país, de cara a los próximos comicios electorales regionales, investigaciones sobre las cuales, aclara, no revelará ningún dato. Ni que insista.

Para nada le mortifica la proliferación de candidaturas dentro de la oposición ni teme que afecten la unidad. Este politólogo no tiene dudas: “El 2 de diciembre de 2007 triunfó la política de las elecciones. No me angustia la exposición de tantos precandidatos. La nota distintiva de este proceso es que se respetarán los acuerdos unitarios, porque hay demasiada presión de la opinión pública.

Eso sí; puntualiza que la oposición tendrá que conquistar a ese país mucho más amplio que no es chavista, pero que tampoco se puede identificar como adversario. “La oposición tiene que construir una nueva mayoría que pasa por comunicarse con los partidarios del Gobierno y con un sector que se ha denominado los “ni ni”- a mí no me gusta esa denominación porque es totalmente inadecuada- la realidad es que no pertenecen a ninguno de los dos bandos, no están alineados ni con los chavistas ni con la oposición, ni carecen de posición política porque sí la tienen.

¿Existe la confianza en el árbitro electoral como para desarrollar la política de las elecciones que triunfó el 2 de diciembre?

- ¡Claro! ¿Y qué pasó el 2 de diciembre? La oposición se abrió a una audiencia diferente. Digamos, en una batalla de opinión pública ¿a quién tienes que convencer? ¿A los convencidos? No. Fue lo que sucedió durante mucho tiempo, pero ¿quién le hablaba a los no alineados? Lo que quiero subrayar es que los no alineados -“ni ni-” tienen una visión más integral del país que la que puedan sustentar los chavistas o los opositores. Pero repito: el 2 de diciembre triunfó la política del fortalecimiento del centro y de la participación en las elecciones. Durante mucho tiempo un sector de la oposición estuvo jugando a la abstención. La construcción de esa mayoría pasa por las elecciones regionales.

- Insisto ¿Podemos creer en el Poder Electoral que se tiene en Venezuela actualmente?

- Pero yo no estoy diciendo que tenemos que creer en este Poder Electoral, sino que cuando se construye realmente la mayoría, el Gobierno tiene dos opciones: la niega y hace fraude masivo o la reconoce y eso fue lo que pasó el 2 de diciembre. Estuvo en un dilema, la oposición ganó. ¿Al final que hizo? Reconoció. Entonces eso nos obliga a reinterpretar todo lo sucedido electoralmente desde 2004 hasta la fecha.

De tanto escudriñar los números de cuanto estudio de opinión se ha hecho durante estos años de revolución, su oficio pues, afirma categóricamente que la oposición ha creído que ha sido mayoría y le han robado los votos, pero en realidad no ha sido así. “No era mayoría en el referéndum revocatorio, ni tampoco en las elecciones presidenciales de 2006, lo decían todas las encuestas. Tampoco creo en la tesis del fraude masivo y continuado. Es una leyenda urbana que se ha construido. ¿Considero que hubo fraude? Sí, pero el verdadero fraude estuvo en la diferencia que se registró entre los resultados oficiales y los que daban todas las encuestas, una diferencia porcentual de 13 puntos a favor del Gobierno -14 en el Exit Pool de ese día- y no los 19 puntos que arrojó el computo total del CNE. Esos cuatro ó 5 puntos porcentuales de diferencia son para mí el verdadero fraude; el Gobierno se sumó unos votos de los centros de votación en los cuales la oposición no colocó testigos. No fue que volteó una mayoría a su favor. No es verdad. Te habla alguien que está muy lejos del Gobierno. Creo que esa tesis del fraude ha contribuido a que la oposición se estancara durante mucho tiempo.

El referéndum del año pasado destrancó el juego político”.

“El 2 de diciembre logró también que la oposición se comunicara con buena parte de los no alineados -”ni ni”- incluso con un sector del chavismo moderado y por esa razón se produce el triunfo.”

El más allá

“Al triunfar la oposición se fractura el mito de que este es un país partido en dos sectores irreconciliables. ¿A quién le conviene sostener ese mito? Al Gobierno. Blancos contra afrodescendientes, chavistas contra escuálidos”.

-Pero a los dos días de aceptar los resultados del referéndum, califica escatológicamente el triunfo del “No” con un discurso encendido para polarizar de nuevo al país y recuperar su audiencia.

- Claro; la pregunta es ¿Su mensaje fue igualmente eficaz? Ya no estamos como antes de los resultados del 2-D. El presidente Chávez, ya no es un mito que no puede ser derrotado, antes era electoralmente invencible, ahora no lo es, llámela como sea, pero usted perdió compañero. Es un hombre de carne y hueso, falible, que se ha obligado a reconocer que cometió un error de tiempo. ¿De qué estamos hablando? De un Chávez mucho más terrenal, no un icono que está como los semidioses, más allá del bien y del mal... Ya no es el imbatible, la leyenda, pero de paso, si esto te suena a especulación teórica, vamos a los datos. ¿Cómo está la imagen de Chávez hoy en día? He visto todas las encuestas. Tiene un nivel de aprobación de 61%

-¡Es bastante!

- Es bastante. Pero si analizas variables de su imagen en los estudios recientes realizados entre febrero y marzo, te consigues que el nivel de agrado del Presidente, lo que técnicamente se conoce como popularidad, está alrededor del 41%,

- Pero han pasado nueve 9 años

-¡Oye Dhameliz pero es menos de la mitad de la población! Nunca había estado así, sólo cuando los sucesos de abril! Tan solo cuatro de cada 10 venezolanos creen en él, ya no conquista el corazón de la mayoría. Lo que está haciendo es sostener un modelo con síntomas de fisuras internas. Sabe que le quedan cuatro años de gobierno, entonces tiene que hacer cuanta cosa sea necesaria, apela a la tesis del enemigo externo y moviliza tropas hacia la frontera, para mantenerse en el centro del escándalo y en la agenda pública. ¿Pero qué están diciendo los números? Chávez está comiendo de la inercia del impacto inicial de las misiones que siguen siendo reconocidas, pero por cierto, las críticas comienzan a aparecer por calidad de esos programas sociales. Se quejan de las colas que tiene que hacer para Mercal, de la atención médica en Barrio Adentro o de la deficiente educación de las misiones Ribas o Sucre. Inicia este año con una debacle electoral y una oposición mejor posicionada que está acertando desde el punto de vista estratégico al acercarse a los sectores moderados. ¿Tú no crees que ya haya gente del chavismo moderado hablando con la oposición desde hace tiempo? Eso está ocurriendo porque la propuesta de reforma de Chávez lo estimuló.

Políticas ocultas

-¿Quiere decir que hay dentro del chavismo corrientes con intereses ocultos?

- Absolutamente. Es lo que llamo las dinámicas de las políticas ocultas. ¿Qué hace Chávez? Castiga fuertemente a la disidencia de sus propias filas, la descalifica. ¿Qué logra? La gente se reúne privadamente, no le dicen nada. Los dirigentes del oficialismo han comenzado a sentarse con los de la oposición. El juego es mucho más sutil. ¿Entiendes lo que quiero decir?

-Tampoco es fácil para la oposición

-Sin duda alguna. Fíjate que los venezolanos tienen años quejándose de que no hay líderes, entonces salen para las elecciones y criticamos ¡son muchos! ¿Son precandidatos, dónde está lo malo? De paso firmaron un acuerdo, estimo que será cumplido en la mayor parte de los estados. Se está pidiendo la renovación de los liderazgos, caras frescas en política, mal podíamos sancionar a los que se están lanzando

-¿Podrá el Presidente imponer sus candidatos para mantener el control del proceso?

- Otra de las repercusiones del 2-D, es que Chávez ya no es el portaaviones tan eficaz como en el pasado. Se refleja en los “focus group” que ando haciendo por todo el país. Te estoy hablando del electorado chavistas que ahora lo pensará con más detenimiento. No pierdas de vista que públicamente no está designando las candidaturas.

¿Se debilita la antipolítica de la sociedad venezolana?

-Si te refieres a la estrategia de la abstención, estimo que tiene muy poca fuerza luego del 2-D cuando triunfó la política de la participación electoral.

- Pero se desconfía de los partidos

-Hay una perspectiva un poco cínica de los venezolanos, porque mides este tema en cualquier encuesta y aparece que del 64 al 66% de la población dice que son necesarios para la democracia, pero si esa muestra la identificas con los partidos, te encuentras que más de la mitad no milita ni simpatiza con ninguna agrupación. Habría que chequear si el 66% que estima que son necesarios para la democracia está reflejando solamente un ideal de fe, como el que sostiene una creencia, porque todavía en Venezuela no hay disposición para participar dentro de un partido. Otra lectura podría ser que los venezolanos están manifestando desacuerdo con la forma cómo funciona buena parte de los partidos políticos venezolanos, que todavía creen que para hacer algo por la sociedad, tienen que llegar al poder.

Pero en otras partes del mundo, los líderes están más imbricados con la comunidad, hacen contribuciones locales mucho antes de pensar en llegar al poder, construyen su plataforma electoral y su imagen en una gestión previa para obtener la confianza del electorado.

Joven con cierta experiencia

-¿Qué dicen las encuestas sobre el perfil de los candidatos?

-Los venezolanos están buscando candidatos relativamente jóvenes, con cierta experiencia política porque parecen estar cansados de la improvisación. Honestos, con probidad y muy responsables. Que tenga capacidad, muestren hechos, se acerquen a las comunidades para escucharlas y no que lleguen ofreciendo un programa hecho.

Se ha sembrado en el colectivo la necesidad de participación. Quizá el Gobierno no tenga conciencia del impacto de haber promovido la participación ciudadana que ahora se revierte contra él cuando se queja. La gente está reclamando el protagonismo que se le prometió.

Está descubriendo que la participación es una herramienta política. El pueblo cambió. La participación es como un virus, ya se inoculó.

-¿Además de un año electoral, cómo se vislumbra el 2008?

-Es un año de acumulación de conflictos sociales. Por primera vez en 9 años aparece el desabastecimiento como el segundo puesto entre los problemas más importante del país. Además hay otros temas de políticas públicas, como la inflación por la reconversión monetaria, la implementación del nuevo programa curricular, son temas posibles de conflictos sociales. Ya comenzaron las protestas por el incumplimiento por parte del sector público de la contratación colectiva.

Luego de la derrota del 2 de diciembre ya no es un icono, tiene que ocuparse de gobernar y resolver los problemas. La gente se vuelve menos tolerante con los plazos que le dio al Gobierno para solucionarlos.

El nivel de crítica está afectando a los líderes locales y regionales chavistas, quienes tienen un doble desafío: conectarse con su electorado y solucionar los problemas.

- ¿Considera que el presidente Chávez se quedará tranquilo en Miraflores si pierde un número importante de gobernaciones y alcaldías?

- Chávez colocado contra la pared no esperará sentado en la silla de Miraflores, hará cosas. Ya inventará. La oposición debe prepararse para tiempos difíciles, escenarios duros. El pudiera estar pensando en un plan donde sea oposición, pero no precisamente respetando las reglas del juego, incluso yendo contra su propia Constitución, atrayendo la guerrilla hacia Venezuela brindándole un aliviadero desde ahora para que se posicione en ciertos territorios. Estoy hablando de un Chávez fuera del poder.

-¿Antes del 2012?

Jajaja-respondió con una brevísima risa. Fue una pausa para continuar:

- Chávez es un jugador antisistema, su irrupción en la política fue a través de un golpe de estado, ha gobernado como un actor antisistema. Una cosa que lo caracteriza es la sorpresa que es una estrategia típicamente militar. Por eso su apremio por controlar el PSUV y el tema de las candidaturas porque sabe que perder en ese tablero de las elecciones le traerá repercusiones decisivas para su futuro político. Si no controla los sufragios del año que viene para los diputados de la Asamblea Nacional, perderá el control de los poderes públicos... ¡Están pasando cosas importantes!... No creo honestamente, que el PSUV tenga la capacidad de mantener las coaliciones ni el nivel de cohesión, porque todo el que manifiesta alguna disidencia es sacado del juego... De las encuestas que manejo nada más te puedo decir, que las inhabilitaciones políticas tendrán un efecto similar a la no renovación de la concesión a RCTV, porque realmente se está impidiendo participar a aquellos que tienen una opción real de ganar como lo reflejan las encuestas. El Gobierno pagará un alto costo político si no los deja participar en el proceso electoral.