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sábado, 13 de diciembre de 2014

LUIS MANUEL AGUANA, CIUDADANOS DEL MUNDO

LUIS MANUEL AGUANA
Tal vez el 10 de Diciembre sea el día más importante para la Humanidad. Es el día cuando la Asamblea General de la ONU, en su Resolución 217A, aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Sin embargo, este reconocimiento fundamental de los Derechos del Hombre no fue casual, y vino precedido de una larga historia.

A juicio de mi ilustre profesor Antonio Rodríguez Yturbe “podríamos decir que, en un sentido general y no sólo para los nacionales de un país, comienzan a consagrarse(los Derechos Humanos) a partir del Siglo XVIII, con la Declaración de Derechos de Virginia, Estados Unidos, el 12 de Junio de 1776, primera colonia que emitió su Declaración. Esta reviste un particular significado: constituye la primera, en su tipo, de lo que podríamos llamar el moderno constitucionalismo…..La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, el 4 de Julio de 1776, en Filadelfia, en cuyo contenido está muy presente el pensamiento de Thomas Jefferson, constituye un siguiente paso de importante influencia. Aquí ya “se reconoce como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales, que a todos les confiere su creador ciertos derechos inalienables, entre los cuales está la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, que para garantizar esos derechos los hombres instituyen gobiernos que derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; que siempre que una forma de gobierno tiende a destruir esos fines, el pueblo tiene derecho a reformarla o a abolirla, a instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en aquella forma que a su juicio garantice mejor su seguridad y libertad”…” Subrayado nuestro (1)

Doce años después ocurre la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, piedra angular que llevó a la Asamblea Constituyente de la Revolución Francesa el 26 de Agosto de 1789, donde por vez primera se da “un sentido igualitario a las personas y se eliminan del trato oficial los reconocimientos a los títulos de nobleza….Es desde esa época de la Revolución Francesa, que cada vez más Estados van a contener dentro de sus constituciones referencias a los Derechos Humanos y las libertades fundamentales.”(1)

Es por eso que los Derechos Humanos están íntima e históricamente relacionados a la manifestación de los ciudadanos de darse la forma de gobierno que ellos escojan ya que es un derecho inherente e inalienable a la persona humana. La Declaración Universal de los Derechos Humanos no hace sino formalizar el fondo de lo que en el devenir histórico de la humanidad los pueblos han buscado y conseguido afanosamente con sacrificio de vidas y sufrimientos. Estos valores sobrepasan el principio mismo de soberanía tradicional y ningún gobierno del mundo puede alegar soberanía si atropella los derechos humanos de su pueblo.

El cuadro que actualmente presenta Venezuela ante el mundo es el de un país cuyo régimen aborrece y niega esos principios elementales a sus ciudadanos. Las pruebas están a la vista de todos y ante ello no se puede alegar soberanía. De hecho, nosotros, los ciudadanos de este país llamado Venezuela, en el principio superior y universal del derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, desde aquí dentro tenemos el derecho y el deber responsable de organizarnos para conseguirlos, pasando por abolir una forma de gobierno contrario a los principios establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Para comenzar, solamente el Artículo 2 de la Declaración Universal establece: “Toda persona tiene todos los Derechos y Libertades proclamados en esta Declaración….”.

Esa es la base universal sobre la cual descansa nuestro DERECHO a un llamado a una Asamblea Nacional Constituyente Originaria. No tenían que existir artículos como el 5 o el 347, 348 y 349 en la Constitución venezolana. SON DERECHOS UNIVERSALES. El Pueblo es dueño de su destino como depositario de su soberanía y TIENE EL DERECHO de darse el gobierno que en justicia le de el máximo de felicidad posible, garantizándole su seguridad, libertad y demás Derechos Humanos establecidos en esa Declaración Universal, actualmente atropellados por un régimen que ha destruido los fines últimos de un gobierno para con sus gobernados.

Los venezolanos tenemos el deber de actuar en consecuencia de una manera civil y democrática, resguardando los principios universalmente reconocidos. NADIE puede poner en duda un proceso constituyente si se cumplen los extremos requeridos para todos aquellos que deseamos un cambio radical en la forma de gobierno. Ningún gobernante, léase Poder Constituido, puede imponernos una forma de gobierno írrita y no democrática, ni mucho menos reglamentar nuestro deseo hacia un cambio pacífico de gobierno.

Ya el mundo no es el coto cerrado de caza de los gobernantes de turno en los países. Ahora existe, con sus limitaciones, una comunidad de naciones a la cual le permea toda violación de derechos humanos en cualquier parte del mundo. Venezuela luce como una herida purulenta en el concierto de naciones civilizadas del planeta, exhibiendo torturas, persecución y encarcelamiento de líderes políticos y estudiantes, así como la restricción de libertades civiles y políticas. Y eso no cambiará por más groserías y basura que salgan por la boca de estos gobernantes ilegítimos.

Un Aniversario más de la Declaración Universal de los Derechos Humanos no hace sino afianzar lo que ya sabemos: este es un problema nuestro y que resolveremos nosotros. Sin embargo, resolverlo pasa por una comprensión cabal de esos Derechos que se reconocieron un 10 de Diciembre en la ONU. Si los venezolanos llegamos todos a comprenderlos en su debida profundidad y a convencernos de que es posible su aplicación porque tenemos las herramientas a nuestra disposición, no solo nos liberaremos de este régimen oprobioso sino que nos convertiremos en los ciudadanos del mundo que una vez fuimos, saliendo de nuestras fronteras a libertar a otros pueblos.

Luis Manuel Aguana
luismanuel.aguana@gmail.com
@laguana

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viernes, 11 de mayo de 2012

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, CIUDADANOS DEL MUNDO, DESDE COSTA RICA,

¿Quién no ha pensado alguna vez en un mundo sin fronteras geopolíticas? ¿Qué pasaría si no existieran estos límites que conforman los actuales países que nos identifican y nos separan entre otras personas en todo el planeta?

Ciertas personas pensarán que esto es una utopía y que difícilmente podría realizarse, sin embargo como verán más adelante, a la fecha existen grupos que piensan diferente, aspiran a una ciudadanía mundial y ya están trabajando por conseguirlo. 

La historia nos dice que los primeros en identificarse como ciudadanos del mundo fueron los filósofos estoicos, ellos acuñaron palabras como cosmópolis o ciudad universal de la que se deriva la palabra cosmopolita.

En el siglo pasado, en el año 1966, un grupo de personas redactó un documento que se conoce como “El Manifiesto de los trece” entre otras cosas allí se dice que  “Los progresos científicos y técnicos permiten la organización de una comunidad mundial en la que reinarían la paz y la abundancia, siendo garantizadas las libertades fundamentales de los individuos, de los pueblos y de las naciones.” Y más adelante agrega esta declaración: “La salvación, pues, depende únicamente del pueblo del mundo, de los individuos que lo componen, de cada uno de nosotros.  

Las trece personalidades de renombre universal que firmaron el manifiesto en favor de la Ciudadanía Mundial son: Lord BOYD ORR (Gran Bretaña) ex premio Novel de la Paz 1966. JOSUE DE CASTRO (Brasil), ex-presidente de la F.A.O.  DANILO DOLCI (Italia), pionero del desarrollo social-económico de Sicilia, premio Lenin. SHINZO HAMAI (Japón), alcalde de Hiroshima. Prof. J.-L.HROMADKA (Checoeslovaquia), decano de la facultad de Teología de Praga. Prof. ALFRED KASTLER (Francia), miembro del Instituto (Academia de Ciencias), premio Nobel de Física 1966.. Señora RAJAN NEHRU (India) escritora. Prof. LINUS PAULING (EE.UU.) premio Nóbel de Química 1954, premio Nóbel de la Paz 1962. Abate PIERRE (Francia) JEAN ROSTAND (Francia). Lord BERTRAND RUSSEL (Gran Bretaña), premio Nóbel de Literatura 1949. Prof. IVAN SUPEK (Yugoslavia), miembro de la Academia de Ciencias y de Letras de Zagreb. Prof. HANS THIRRING (Austria), miembro de la Academia de Ciencias Austriaca. http://www.recim.org/cdm/cit13hi.htm

Basados en este manifiesto, existe un sitio en Internet denominado “Ciudadanos del mundo”   El grupo aboga por una ciudadanía mundial, un registro de los ciudadanos del mundo, instituciones mundiales que tengan el poder de elaborar Leyes, aplicarlas y hacerlas respetar, y una Asamblea Constituyente de los democráticamente  elegida por los Pueblos de todo el Mundo, encargada de definir y poner a punto las primeras Instituciones Mundiales. Entre los conceptos que tienen hay algunos muy claros, como los que siguen:  “Frente a los problemas mundiales, soluciones mundiales.” O “¿No es hora ya de tomar conciencia de nuestra condición de ciudadanos del mundo?”   http://www.recim.org/cdm/ciudadano.htm

¿Quiénes serían ciudadanos del mundo y cual su definición?

Otra página en Internet denominada también Ciudadanos del Mundo, nos dice que  “Un ciudadano del mundo es aquel que desea trascender la división geopolítica que es inherente a las ciudadanías nacionales de los diferentes estados y países soberanos. Al negarse a aceptar la identidad patriótica dictada por los gobiernos nacionales y afirmarse cada ciudadano como representante de sí mismo, los ciudadanos del mundo afirman su independencia como ciudadanos de la Tierra, del mundo o el cosmos.”    http://www.ciudadanosmundo.com/p/bienvenido.html


Bandera del ciudadano del mundo

Wikipedia nos amplía el concepto y nos dice que “La ciudadanía del mundo rechaza entonces las divisiones estatales, y la misma pertenencia obligatoria como ciudadanos de un Estado, es un concepto internacionalista pero no es solamente una aspiración bien intencionada de dejar a un lado las diferencias por nacionalidad, es también un proyecto político con propuestas de cómo establecer una nueva ciudadanía de aplicación global.” Y añade que “Los principios de la ciudadanía global serían primeramente que sea una ciudadanía de aplicación local y de adhesión voluntaria, y que a través de pactos federativos estas unidades territoriales locales por decisión de sus propios ciudadanos aceptarían entre sí a las ciudadanías de las demás localidades.”

La misma fuente nos dice que “Los ciudadanos del mundo no quieren ser clasificados mediante la imposición de categorías artificiales, gustan de identificarse a sí mismos principalmente como seres humanos y después como pertenecientes a cualquier grupo o grupos a los que crean pertenecer.” Y añade que “Algunos ciudadanos del mundo pueden trabajar o querer trabajar para unas Naciones Unidas reformadas que representen y respondan a la voluntad de los pueblos del mundo, más que a los regateos y disputas entre gobiernos, y se adhieren a los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.”    http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudadano_del_mundo

Pero, ¿Cómo formaríamos  a los ciudadanos para ser ciudadanos del mundo? La respuesta la podríamos encontrar en el otro lado del planeta,  una información anónima que ronda la red nos dice lo siguiente: “Se está probando en Japón, un revolucionario plan piloto llamado "Cambio Valiente" (Futoji no henko), basado en los programas educativos Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius. Es un cambio conceptual que rompe todos los paradigmas.  Es tan revolucionario que forma a los niños como "Ciudadanos del mundo", no como japoneses. En esas escuelas, no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia. Los alumnos ya no creen que su país es superior a otros por el solo hecho de haber nacido allí. Ya no irán a la guerra para defender los intereses económicos de los grupos de poder, disfrazados de "patriotismo". Entenderán y aceptarán diferentes culturas y sus horizontes serán globales, no nacionales.”

Cierto o no lo anterior -aún no lo hemos podido comprobar- los lineamientos que se indican en la nota serían los correctos para obtener una ciudadanía mundial. 

¿Llegaremos a ser ciudadanos del mundo en algún momento? Nosotros pensamos que sí. ¿Y usted? 

carlosvilcheznavamuel@gmail.com

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