BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

domingo, 4 de noviembre de 2012

HUMBERTO MARCANO RODRIGUEZ, SE EQUIVOCA RAMON GUILLERMO AVELEDO, REFLEXIONES DEMOCRATICAS,


Lamento decirlo de una persona siempre admirada, a quién conocí a finales de los setenta, no es cierto que la sociedad venezolana  actuara el 7 de octubre bajo el signo del miedo, asustados por las amenzas  del régimen, la prueba  fue la  afluencia de  votantes, el enorme número de personas sufragando  contra  todo lo que representa este demoníaco régimen, es una  mentira decir  que actuamos con miedo, con miedo y cobardía  actuaron nuestros dirigentes,  que una vez más  nos dieron la espalda, que no tuvieron  el coraje para entender  lo que estaba anunciado, que se hicieron sordos  ciegos ante estudios como el de Eric Ekval, que no es  es ningún loco de carretera, sino por el contrario un avezado   técnico  electoral, le tuvieron pavor a un cambio de paradigma,  con temor  actuaron  los dirigentes de la MUD que se callaron  e hicieron como se dice oídos sordos ante todos los informes que le llegaban en especial del FRENTE PATRIOTICO,  sobre ese envenenadao REP. 

DETRAS DEL BASTIDOR
Con cobardía actuaron ellos  cuando nos vendían en todo momento hasta la saciedad que era un proceso limpio, que un fraude era imposible, cuando enviaban a su vocero Enrique Márquez  en su condición de “gran técnico” a convencernos de lo que ellos  ya sabían  que era mentira, que el fraude electrónico estaba montado y la  prueba evidente de todo es que  lo denunciado por el señor Ekval se cumplió casi al detalle, por eso sostengo que se equivoca el Doctor Ramón Guillermo Aveledo, no somos un pueblo pajajero ni de cobardes, hemos luchado contra este régimen desde antes de  su instarauración, cobardes  y entreguistas son nuestros dirigentes políticos que jugaron  con la dignidad de este pueblo, con nuestra credibilidad una vez más,  todo esto me lleva a intentar buscar respuestas que de antemano se que no las darán.

La campaña electoral en sí, se montó sobre la mentira y el engaño, ¿por qué lo digo?, en todo momento quizás recogiendo lo que ya había proclamdo María Corina Machado, Capriles se montó en la ola “Ni un barril de petróleo gratis para ningún país extranjero mientras existan necesidades en Venezuela”, pero mientras esto era repetido días tras día en todas las concentraciones, el Doctor Ramón Guilllermo Aveledo, fue acusado publicamente y nunca desmentido  que había  viajado secretamente a Cuba a entrevistarse  con Raúl Castro, posteriormente a ese viaje, salió Capriles declarando que de ganar  las elecciones se entrevistaría de inmediato  con Raúl Castro y que no había ninguna razón para una suspensión de relaciones, lo que equivale a decir, que mientras públicamente decía una cosa en relación al petróleo, otra se maneja por la puerta de atras, ofreciendole  seguridad  a los  gobernantes cubanos y con ello más esclavitud al sufrido pueblo de ese país. Fué el exiliado periodista  venezolano Roberto Carlo Olivares, quién desde Miami hizo primero la denuncia del mencionado viaje, a través de su  muy leído boletín semanal.

Otra denuncia que se ha hecho  públicamente y todos los involucrados callan, es sobre la  reunión que presuntamente se efectuó en  Miraflores  antes de las elecciones de noche, entre José Vicente Rangel. Armando Briquet, Julio Borges con la  sempiterna presencia de Teodoro Petkoff (recuerdan  la nombrada  reunión el día de las elecciones entre Manuel Rosales y José Vicente Rangel, en la Viñeta con asistencia de Teodoro), se repite la historia y solo cambian algunos de los actores, ¿que se manejó en esa reunión?, por que tanto secretismo, nos han tratado como que fuéramos  ignorantes, se les olvido que hay personas interesadas en todos los niveles  y que  a la hora de la verdad se la saben jugar y que a pesar de todo lo que trataron de ocultar, la luz siempre alumbra.

Esto nos lleva  a las elecciones donde Manuel Rosales fué el candidato, recuerdan que junto con Rosales  salieron candidatos Julio Borges y Teodoro Petkoff y trás unas pequeñas escaramuzas de repente  estos renunciaron a sus candidaturas sumandose a la Rosales, bastante se comentó entonces  sobre una maniobra del chavismo en todo esto, los resultados todos los conocemos.

Poque no han desmentido a María Corina Machado, cuando en un   muy escuchado programa de radio, denunció que estaban desaparecidas 3.900 actas electorales y que la MUD se callaba  ante esta insólito situación, que eso era una burla a los electores y era obligación de la MUD denunciar el hecho, pero de eso tampoco nada han dicho, han pretendido tratar de embaucarnos  con la presentación de unas actas de escrutinios, pero nada  dicen  cuando se les reclama  por la presentación de las “CONSTANCIAS DE VERIFICACION CIUDADANA”,  donde están, por que no las presentaron, ¿Porque Capriles  se precipitó  tan insensatamente a reconocer el truinfo y a felicitar a Chávez, sin tener en la mano estas Constancias, demasiada premura, por todo esto y mucho más  de ser posible es que le digo Doctor Aveledo, con todo mi respeto, “usted se equivoca”, nosotros el pueblo, si cumplió, si tuvo  gallardía, voluntad y valor, los que no cumplieron  fueron ustedes, pretenden decirnos  con tanto descaro,  que reconocieron  el truinfo fraudulento de Hugo Chávez, para evitar males mayores, para evitar un posble derramiento de sangre, que falacia, señores les parece poco el constante derramiento de sangre a manos del hampa en el país.Cuando fuimos a las elecciones sabíamos lo que nos jugabamos, por eso repetíamos  constantemente  “vota y defiende tu voto.”, yo personalmente  se de muchachos y muchachas de VOTO JOVEN, que esa  tarde y en la noche, lloraban de impotencia por que nadie en la MUD hacía caso  de las miles de denuncias que tenian sobre el fraude.

Todo apunta y allí están todas las pruebas que se han presentado por tantas personas, “que si hubo un gran fraude electrónico” manejado por hachers Chinos y Rusos, como es lógico con la total  complacencia de esa inmundicia que se llama CNE y sus rectores todos manejados  a simple vista por  el jefe de este nefasto régimen.

MIGRACIONES

Bastante ya se ha hablado sobre este nuevo delito electoral que  han cometido los cinco llamados rectores de eso que llaman oficina electoral de Miraflores, pero ojo, esto  es nada  con lo que se avecina y que se está  ya denunciando,serán miles  las migraciones silenciosas que se van hacer desde Caracas para diferentes estados y la razón  de hacerlo desde Caracas  es que  aquí no  hay eleciones el 16 de diciembre  y necesitan reforzar a algunos  candidatos oficialista, los ténicos electorales de la MUD están suficientemente  advertidos sobre esto, hablo de los cinco rectores  por que el señor Díaz  ya se quitó la careta publicamente, cuando salió a felicitar a Chávez y a decir  que  lo admiraba y lo llenó de elogios sin comparación, ahora nos  enteramos que este señor   fue llevado a ese cargo por el funesto grupo que llaman  “La Colina”,  jefaturado por el inefable Teodoro Petkoff y que el señor  Díaz es una ficha muy valiosa dentro del CNE de la empresa Smarmatic, ¿la recuerdan?, Es que difinitivamente no teníamos una para ganar. Nos preguntamos, ¿hasta cuando tendremos  a personas  como Petkoff jugando con la dignidad y la credibilidad de este pueblo?, se  cansa uno verdad.

@Hmarcano R.

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ROMULO E. LANDER HOFFMANN, CONTRA EL ABSOLUTISMO MAS PARTICIPACION,

Los hombres desde sus primeras manifestaciones y respondiendo a impulsos naturales, se mostraron como individuos de carácter gregario, Asumían este comportamiento, buscando protección tanto frente a las fuerzas de la naturaleza, como frente a otros hombres. Posteriormente se asentaron y comenzaron a explotar la tierra, y la cooperación entre individuos pasó a convertirse en algo mucho más complejo.

En los inicios, tanto el trabajo como sus frutos y aquí debemos incluir todos los bienes necesarios para la producción, eran de índole colectiva, cosa que cambio con el tiempo, cuando los intereses de los “lideres” privaron sobre los del colectivo. Cambios que se mostraron especialmente perniciosos en los modelos comunales, colectivistas y socialistas en los que el stablishment se hizo cargo absoluto de las decisiones de sus ciudadanos, pero haciéndoles creer que son ellos quienes las toman.
Actualmente y como contrasentido al libre Mercado, la globalización, la internacionalización de la economía y los recientes movimientos que han intentado relanzar a la Democracia, no se ha logrado cambiar en mucho; ni el sentido, ni la coherencia del poder político y por el contrario pareciera que en algunos países ha consolidado este sentido y esta coherencia.
“El Control del estado, históricamente ha sido excluyente y exclusivo para monarcas, o caudillos; bien como expresión individual o “Colectiva”. Estando siempre en manos de pequeños grupos en los que se concentra el poder real. Obviamente, en este escenario, no ha habido una posibilidad cierta de democratizar el poder político.”
La riqueza y la pobreza, están hoy más que nunca enfrentadas y dentro de ese contexto, asegurando el control político sobre el Estado; están los estrategas de uno y otro bando: Capitalistas, y Socialistas.
Surge en consecuencia, la inaplazable necesidad de democratizar el poder político, y la única vía para lograrlo es LA PARTICIPACION CIUDADANA. Esta participación se ha ido mostrando cada vez más con más intensidad, mucho más allá de los formalismos, o de los atavismos jurídicos, reclamando el derecho de ser coparticipes del poder. La participación ciudadana aparece hoy día como un componente más del poder; con su propia dinámica y sus propios actores: campesinos, Trabajadores, y ciudadanos comunes, que de seguro, marcaran un nuevo rumbo en la historia de nuestros países.
POR AHORA, el éxito ha sido parcial, y las principales causas de ese fracaso (parcial) de la participación ciudadana, son; La falta de voluntad política de los gobernantes de turno, que hacen todo lo posible por desanimar la participación real de la sociedad civil en su conjunto, la anomia a la que el país ha sido sometido, los residuos de cacofonía política de los dirigentes de oposición y la normativa jurídica que es sumamente limitada y limitante, cosa que imposibilita su ejercicio real.
Mas la sociedad civil no puede ni debe renunciar a participar, no puede ni debe ceder los espacios que per se le corresponden, por el contrario, el debate programático y la democratización del poder político deben surgir desde su seno y desde allí debemos presionar para que la Mesa de la UNIDAD, o quienes pretendan aspirar a representarnos lo haga en sintonía; tanto con la sociedad Civil, como con las necesidades del país, que son muchas y están por encima de las agendas individuales.
Solamente por esta vía lograremos forzar un cambio estructural que obligue a la implementación real de mecanismos de participación, que le otorgue un carácter verdaderamente vinculante y que se institucionalicen los mecanismos de poder de decisión; Tanto en el poder central, como en el regional en todas sus ramas; Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Para las próximas elecciones de diciembre lo que se necesita es más y mejor participación ciudadana.
Amanecerá y Veremos

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PACIANO JOSÉ PADRÓN VALLADARES, PERLITAS: LO LEÍ, NO ME LO CONTARON (Nº 339)

v “CNE aprueba botón en boleta para ‘entubar’ votos”. Ese es el camino totalitario del socialismo de mentira.
v “Democracia entubada y en terapia intensiva”. Vamos a darle vida, la abstención es muerte por inanición.
v “Si no le gusta el CNE, vote”. De cajón, hay que romper la hegemonía.
v “El huracán Sandy dejó daños en Cuba”, no comparables con los destrozos del huracán Fidel.
v “El Presidente curó su cáncer con dinero de todos los venezolanos”. “Nuestros niños con cáncer pasan las de Caín.
v “Apoyamos los candidatos del PSUV, ya que los escogió Chávez, él es el líder”. Mentira, es el dueño.
v “Chávez: Yo estoy incorporado a la campaña”. ¿Y cuándo va a trabajar? Son 14 años de campaña.
v “Chávez: He hecho aportes al próximo proceso electoral”. Sí, aportó candidatos y dinero de la corrupción. 
v “Podrían investigar origen de fondo de la campaña de Capriles”, conocemos el origen de los de Chávez: la corrupción.
v “Cristina Fernández tiene pensión por muerte de su esposo, el expresidente Kirchner”. Pobrecita.
v “Aristóbulo: Hay que desbaratar las gobernaciones y alcaldías”. Desbaratemos ese proyecto con votos por la alternativa.
v “Capriles: Ganaré la Gobernación de Miranda”. Cuenta con la fuerza de mi voto.
v “CNE justifica migraciones por ser casos excepcionales”. Solo la ley establece excepciones, lo contrario es delito.
v “Son 172 los presos políticos de Chávez”. No merece seis años más.
v “Gobierno evalúa liberación de algunos presos políticos”. Señor carcelero mayor, no “evalúe”, libere.
v “Continuará intervención estatal en la economía”, no merece seis años más.
v “La política invade terreno de la justicia por muerte de la Magistrada Queipo”. Sin justicia no hay país.
v “Chávez ha condenado a muerte el futuro de los más jóvenes y los más pobres”. No merece seis años más.
v “Testigos de la oposición son más aguerridos que los del oficialismo”, tienen que enfrentar el poder del Estado pervertido.
v “Ultimaron a médico forense en la Rinconada”, uno menos para hacer autopsia a los miles de asesinados.

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@padronpaciano
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PEDRO PAÚL BELLO, DEMOCRACIA IV

La democracia, para ser lograda cabalmente, supone un saber que, puesto al servicio de la voluntad de generar  --en la mayor parte posible de los miembros de la Sociedad--   una sólida conciencia que, de particular entre pocos de ellos, se haga colectiva y capaz de orientar la conducta social de la manera más eficaz, en el sentido de lograr la realización cierta de proyectos y actitudes del todo social, a fin de que la gran mayoría de toda la población alcance su propio desarrollo personal y contribuya al logro del desarrollo colectivo.

A falta de ello, cuantos llamados de alarma y atención hicimos abundantes pocos ciudadanos para que el país y su dirigencia política de entonces  --quizá acostumbrados a tiempos cómodos, vividos en verdadera democracia, con errores pero siempre perfectible como todo lo humano--   reaccionara con fuerza y conjurase la amenaza, ya manifiesta desde 1992, que con el propósito protervo de hacer de la libertad opresión y de la democracia espantosa tiranía, urdiera quien desde hace 14 años así gobierna a este noble pueblo venezolano. 
La Venezuela amante de paz está hoy emplazada, por fuerza de los hechos, a defenderse con el coraje y la valentía que le ha caracterizado desde que es Nación. Pero más allá de eso y por eso mismo, es menester fortalecer y elevar al pueblo, cuyos integrantes sin excepciones excluyentes, por ser personas y parte de esa realidad que es el pueblo, son sujetos de derechos y deberes civiles y políticos.
Hay dos elementos que es menester conocer y practicar para realizar ese indispensable propósito:
a)   Lo primero es aprender a asimilar el pasado como parte inseparable de lo que somos, pues integra nuestra identidad y el propio ser.  La realidad de que el pueblo es, como decía Don Mario Briceño Iragorry, “parte de un proceso que viene de atrás.”[1] Se trata de rescatar de ese pasado todo lo que de válido y vigente tiene:   valores, hechos, actitudes, propuestas y acciones que venezolanos, en singular o en colectivo, realizaron y ejecutaron en momentos y circunstancias precisas, sin atender a compromisos o inclinaciones personales, sino orientados por el bien general.
b)   En segundo lugar tenemos todos que entender la indispensable necesidad de la tolerancia. En efecto, la tolerancia es resorte amortiguador fundamental para asentar toda Sociedad y todo orden civilizado. Es además, la tolerancia, el principal recurso para oponerlo a la negación en un país, como el nuestro, que ha vivido siempre de negación en negación: comenzamos por negar a España, como si tres siglos no hubiesen dejado huellas en mentes, conciencias y espíritus de los venezolanos de entonces y del presente. Después, la negación siempre fue de lo anterior, fuese político, económico o social ¿No fue acaso negado el Libertador y por más de diez años impedido que su cuerpo mortal entrase en su Patria?
Por otra parte, es en tiempos de escepticismos, de crisis de valores y de fe, cuanto necesario es el sembrar, en conciencias de nuestros ciudadanos, las ideas de la permanencia de los valores y de la defensa de las convicciones. Vivimos tiempos muy difíciles; tiempos cuando los ciudadanos tenemos la responsabilidad indeclinable de formar nuestra gente;  de ayudar a nuestro pueblo para que se mire a sí mismo, pues “él es historia viva que reclama voces que le faciliten su genuina expresión… Debemos ayudarle, no a que grite, como aconsejan los demagogos, ni a que olvide sus desgracias, como indican los conformistas del pesimismo, sino a que reflexione sobre sí mismo, sobre su deber y su destino.”[2] Ayudarle también a superar la subestima que le degrada y fomenta el aislamiento y la evasión de sus responsabilidades ciudadanas. Todo esto implica, para tener éxito en ese propósito, entender que es indispensable enseñar.
¿Enseñar qué?
Por una parte, es necesario enseñar y hacer conocer las estructuras e instituciones de nuestra Sociedad Nacional;  la realidad que somos, sus raíces y las proyecciones que nos pueden lanzar a un devenir de progreso y de paz;  las tendencias que existen para eliminar lo negativo y realizar en profundidad lo positivo; nuestras urgencias; nuestras posibilidades reales para avanzar y también nuestras imposibilidades actuales para no proyectar sueños inalcanzables.  Enseñar a aprehender nuestro ser nacional mostrado en su totalidad. Eso todo es lo que se debe conocer para que, a partir de tal saber, podamos actuar con acierto y no improvisar nunca más.
Tal conocimiento desterrará definitivamente, de nuestras mentes, tópicos que se repiten y se presentan como verdades inconcusas, pese a que carecen de validez y son inservibles pues no tienen fundamentos:  Aquello de creer que “somos un país riquísimo”; o “tener el mejor puente del mundo”; “la mejor red de autopistas”, o la “moneda más fuerte que existe”.  También el inventar “panaceas milagrosas”, como en el pasado relativamente reciente fueron “el pacto social” o “la participación” que, si bien aprovechables en ciertas circunstancias, muy poco significan como esfuerzos para profundizar  a fin de fundar realidades sobre el verdadero ser de nuestra entidad histórica y actual. Lo peor es que, cuando fracasan unas “panaceas,” se sale a buscar otras peores como este falso y engañoso “socialismo del siglo XXI”, que no hace sino reproducir el cúmulo de frustraciones que siempre ha arrastrado, en su historia, toda la vida de nuestra Nación.
Se ha hablado en el pasado y en el presente de un “proyecto de país”; sobre ello mucho hecho hay que es realmente valioso. Pero la clave de nuestro histórico problema de país, es el desconocimiento de nuestro pueblo   --entendido no a lo populista o demagógico, sino como conjunto de todos los ciudadanos--   de sus verdaderos intereses y reales necesidades. Cualquier “proyecto de país” que no dirija a un pueblo que sabe y no ignora sus verdaderos intereses, está condenado a caer en el vacío como cayeron los anteriores proyectos en 1811, 1819, 1830, 1858, 1864, 1870 … 1899 … 1945 … 1952 … 1999 …
Los principales y fundamentales intereses.
El principal y fundamental interés es que cada venezolano tenga conciencia de ser persona humana y sepa hacer respetar su eminente dignidad que como tal posee.
Para saberlo, debe entender, elemental y simplemente, qué es eso.
Por tanto, es indispensable ayudarle a saber: esto es, enseñarle, de manera simple y elemental, pero clara, en qué consiste esa dignidad; de dónde proviene y para que la posee. Cada venezolano debe saber y entender que, la persona humana que él es, no es obra de casualidad alguna o de accidente afortunado, sino que su existencia como persona tiene una causa que es la voluntad del Creador; de su Creador que le dio vida, y al dársela le hizo persona; al hacerlo persona le hizo inteligente; le dio razón para pensar y actuar con una libertad interior que le hace dueño y responsable único de todos sus propios actos conscientes. Que le dio un conocimiento natural que le permite, aún en sus posibles y reales pobreza e ignorancia, distinguir entre el bien y el mal; entre lo que está bien hacer y lo que no lo está. Que ese conocimiento lo orienta, naturalmente, hacia la realización del bien y el rechazo del mal, pero que la libertad interior que el Creador le dio, le deja actuar según su propia voluntad, pues sus actos no están determinados. De ellos habrá de dar respuesta a su Creador y también a las instancias jurídicas de la tierra en la que nació, que es su Patria, o la que libremente haya elegido para vivir.
Debe saber también que, aunque no lo crea “por ahora”, que el Creador le dotó de un potencial inmensamente grande de capacidades para entender; crear; analizar; juzgar; apreciar; etc., que puede aplicar en los campos que desee del quehacer humano. Qué el Creador hizo deliberadamente que su creación de la Tierra quedara incompleta, para que él mismo y cada una de sus creaturas humanas participaran libremente en la tarea que les dejó para complementar Su Creación, pero que el hombre o la mujer no están obligados a hacerlo porque sus voluntades son libres.
Debe saber que el humano es un ser sociable por naturaleza y no por razón de pactos o contratos algunos.  Que en la Sociedad, que constituya con sus semejantes, debe encontrar, como todos aquellos, condiciones indispensables para poder realizar el desarrollo del potencial que todos hemos recibido al ser creados por Dios.  En esa Sociedad, todos han de ejercer, para garantizar el desarrollo del mencionado potencial, una libertad externa distinta a la interna también conocida como “libre albedrío”. Pero la diferencia entre ambas libertades, la interna y la externa, es que la primera es un regalo de Dios a todas sus creaturas humanas, mientras que la segunda, la externa o de independencia, debe ser conquistada por las personas en el seno de sus propias Sociedades. Por tanto, hay que saber como, a veces, es indispensable luchar hasta lograrlo.
Inmediato a los conceptos de libertad está el de justicia, que significa que, en las relaciones con las demás personas, cada cual merece recibir lo que le corresponda y que, por tanto, cada cual debe también respetar y hacer respetar la justicia respecto a él mismo y respecto a los demás, lo que normalmente se hace ante quienes tienen la responsabilidad otorgada para dirigir la Sociedad como gobierno. Es esa otra lucha que hay que dar.
Todos los seres humanos somos, como personas, esencialmente iguales en dignidad; sin embargo, existencialmente, todos los seres humanos somos radicalmente diferentes, al punto que el fenómeno humano que cada persona es, resulta único e irrepetible en la tierra y en el cosmos todo y por los siglos de los siglos.  Además, hay otra forma de igualdad que es la de oportunidades, la cual se desprende de la igualdad esencial pues, en medio de las diferencias de las realidades individuales, existe esa igualdad y, en virtud de ella, todos los miembros de la Sociedad poseen el derecho a que ésta les garantice la posibilidad de realizar su propio desarrollo personal cuyo potencial reside en los dones del Creador y que debe ser alcanzado,  por cada cual, de manera libre y voluntaria.
Son las anteriores algunas nociones básicas que, con otras, constituyen la base y fundamento de los intereses de una población, sin lo cual no tendrá capacidad para reclamar y defender sus derechos ni cumplir sus deberes, así como tampoco podrá satisfacer las fundamentales necesidades propias del hecho de ser humano.
Por otra parte, no se trata  --como algunos dicen o pretenden--   de desterrar el discurso ideológico y sustituirlo por “acciones eficaces” para hacer “auténtica” política, en el entendido de que el discurso ideológico no es una monserga de disparates inventados para, con demagogia, encantar masas ignorantes deslumbradas por el “carisma” de algún personaje seductor; ni tampoco es el construir mitos o utopías sobre supuestas realidades sociales, políticas o económicas que, o son aventuras simples de la imaginación o mecanismos de engaño para lucrar con peculados y saquear los bienes de una Nación. Es cierto, sin embargo, que el debilitamiento de la función política, en Venezuela y en todas las  latitudes del planeta, tiene mucho que ver con la confusión y el desprestigio que, sobre tan necesaria, noble y laudable actividad, han propiciado la demagogia, la inventiva sin metas ni fundamentos y la carencia de sólidas bases de pensamiento de la mayor parte de aquellos que asumen hacer política, más por calculado interés que por una verdadera vocación de servir.
En gran parte mayoritaria de la tierra, los pueblos están ávidos de políticas responsables, pero ignoran cuales han de ser sus contenidos esenciales. De lo que se trata es de hacer política sin demagogia que se abra verdaderamente a la participación de los ciudadanos, de las sociedades intermedias y de las instituciones sociales privadas y públicas. Acciones políticas que desarrollen diálogos serios y responsables, en los que se pueda introducir el discurso ideológico sin pretensiones de creer tener la verdad única en el orden contingente de lo temporal. Espacios en los que el liderazgo asuma tareas de gobierno para realizar técnicas eficaces y tenga el consenso que procede de respetar acuerdos y normas por todos asumidos en función del Bien Común y no de intereses grupales o individuales.
En el presente, la verdadera democracia tiende a ser confiscada por la práctica, de muy confuso significado, que llaman “antipolítica,” cuya práctica parece servir sólo para liquidar el verdadero ejercicio democrático. Pero los venezolanos no podemos permitir que se extinga para nosotros la democracia. Contamos con un nuevo liderazgo generacional, joven y honesto, dispuesto a luchar sin tregua para defenderla y desarrollarla a fin de hacer, de esta Patria nuestra, una verdadera y bendita Tierra de Gracia.
Si hay camino, si hay futuro, si tendremos de nuevo democracia.
[1] Briceño Iragorry, Mario. “Mensaje sin Destino.” Obras Selectas. Ed. EDIME, Madrid-Caracas, 1954, pg. 489.
[2]  Idem.  Pg, 520.

ppaulbello@gmail.com

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RAFAEL GALLEGOS, PETRÓLEO: LA DIGNIDAD MULTADA

“Yo provoqué el paro”, dijo el jefe de la “revolución”. A confesión de parte… pero  sus adláteres, no lo multan. Más bien, hicieron una  lista  de  186  culpables, tasaron  los “daños”  y  pretenden cobrárselos  a  todos  ellos  uno  a uno.  Y  en  una  especie  de streap tease de  terror,  como  si quisieran jugar con los miedos de sus familiares, van sacando la lista en el periódico.

Hoy te puede tocar a ti, parecieran imitar una vieja propaganda. La primera semana, una docena, la segunda otra docena. Y para más Inri, siempre “perdonan” a alguno. Como si esperaran que esos valientes petroleros se les humillaran y los llamaran para solicitar algún indulto a cambio de la dignidad.
Y hemos llegado a la palabra clave. Dignidad. Esa luz que enceguece a los autócratas.
Esa cualidad que hace a los hombres mirar directamente a los ojos de  todos sin ninguna vergüenza. Tal como pueden hacer estos valientes petroleros. Contrario a tanto brincón de talanqueras de valores.
Dignidad que enceguece y no permite sostener miradas a los que en beneficio propio han participado, o se han hecho los locos con este proyecto de destrucción nacional.
Dignidad como la de Diógenes el Cínico, que ante la oferta del todopoderoso Alejandro, le respondió: quítate que me tapas el Sol.
Dignidad como la expresada en el poema MERCADO, del bardo venezolano José Ramón Heredia:

-      Se venden estrellas ¡ Hay muchas !
¿Quién compra? Las hay de todos los tamaños!
¡ y cómo brillan! ¡Miradlas, arriba están!
¿Quién compra? Se venden estrellas !
(El millonario apresta el oído)
            Sigue estúpido!
para esto no sirve tu dinero
ese es mercado de poetas.

Porque la dignidad… es mercado de demócratas.

Los “revolucionarios” no multan a “yoprovoquéelparo”. Más bien condecoran a los responsables de la explosión de Amuay, a  los mantenedores de los puentes caídos, a los responsables de los muertos del 4F Y 27N. Ante un país atónito, se pagan y se dan los vueltos.
Y claro, no multan a los  autores del largo sabotaje gerencial, que ha convertido a la otrora modelo de industria petrolera venezolana, en una de las empresas petroleras más ineficientes del mundo.
Dos millones de barriles cuando deberíamos producir seis según, los mismísimos planes de la “revolución”. Y eso que han triplicado el personal. Pura improductividad.
Saquen la cuenta, todos los días producto del sabotaje gerencial, se dejan de producir cuatro millones de barriles en Venezuela. O sea. Ciento cuarenta mil millones de dólares al año. En diez años… multiplique.
 Si a esto agregamos la vergonzosa importación de gasolina; los daños a la infraestructura, a los yacimientos y el consecuente  marasmo de haber transformado una dinámica empresa petrolera, en un flácido emporio. ¿A quién le pasarán esa cuenta? ¿Quién es el saboteador?
Mañana los multadores de turno terminarán  con el típico corre- corre al son de me obligaron, o de yo no sabía, como sus iguales en todas las historias, cuando los regímenes se acaban. Porque, no lo duden… los regímenes, se acaban. 
La dignidad ciega a los totalitarismos. Los imputados del petróleo, no se doblan… y claro, los encandilan. 186 petroleros. Los condenan a pagar una multa impagable. Más de treinta millones de dólares per cápita.
¡Ni que fueran boliburgueses!
Qué orgullo sentirán siempre los hijos, nietos y bisnietos de los multados del petróleo. El mismo que hoy sentimos – y a mucha honra-  los hijos de los exiliados, presos, torturados y asesinados de la dictadura de Pérez Jiménez. La gloria de los imputados “crecerá con el tiempo como crece la sombra cuando el sol declina”. Y que orgullo que sean Gente del Petróleo.   
Ya que los “comuneros” del siglo XXI, o sea… vitrolas en el 2012, están en la onda de cobrar y pagar, deberían pagarnos a los 23.000 petroleros expulsados en el 2003, lo que nos deben, según la Ley. Ni siquiera han cancelado la caja de ahorros, las prestaciones, los fondos de pensiones. Es más, no nos dejan trabajar con el Estado, ni en petroleras dentro de Venezuela.  
Claro, nos pagarían si estuviéramos en democracia; pero los “revolucionarios”… no pagan.
Se atrevieron a botar  23.000 técnicos de la industria. Como sacar a los médicos de un hospital, o a los carniceros de un carnicería. ¿Están dispuestos a pagar por tamaña lobotomía empresarial en la empresa pivote, todavía, del país?
La historia se encargará de cobrarles. Mientras tanto los absuelve la historia oficial de los libros de primaria, la de Cuba comunista, la de los países panas. Pero al final, todas las autocracias van al mismo capítulo.
Pinochet, Videla, Fujimori. No los salvaron sus historias oficiales… y mucho menos sus países panas.
Mientras tanto, la ineficiencia, multa a la productividad. 

Cosas totalitarias, Sancho.


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ENRIQUE KRAUZE, DECALOGO DEL POPULISMO

El populismo abomina de los límites a su poder, los considera aristocráticos, oligárquicos, contrarios a la "voluntad popular" E l populismo en Iberoamérica ha adoptado una desconcertante amalgama de posturas ideológicas. Izquierdas y derechas podrían reivindicar para sí la paternidad del populismo, todas al conjuro de la palabra mágica "pueblo". 
Populista quintaesencial fue el general Juan Domingo Perón, quien había atestiguado directamente el ascenso del fascismo italiano y admiraba a Mussolini al grado de querer "erigirle un monumento en cada esquina". Populista posmoderno es el comandante Hugo Chávez, quien venera a Castro hasta buscar convertir a Venezuela en una colonia experimental del "nuevo socialismo". Los extremos se tocan, son cara y cruz de un mismo fenómeno político cuya caracterización, por tanto, no debe intentarse por la vía de su contenido ideológico sino de su funcionamiento. Propongo diez rasgos específicos. 


1 

El populismo exalta al líder carismático. No hay populismo sin la figura del hombre providencial que resolverá, de una buena vez y para siempre, los problemas del pueblo. "La entrega al carisma del profeta, del caudillo en la guerra o del gran demagogo ­recuerda Max Weber­ no ocurre porque lo mande la costumbre o la norma legal, sino porque los hombres creen en él. Y él mismo, si no es un mezquino advenedizo efímero y presuntuoso, `vive para su obra’. Pero es a su persona y a sus cualidades a las que se entrega el discipulado, el séquito, el partido". 

2

El populista no sólo usa y abusa de la palabra: se apodera de ella. La palabra es el vehículo específico de su carisma. El populista se siente el intérprete supremo de la verdad general y también la agencia de noticias del pueblo. Habla con el público de manera constante, atiza sus pasiones, "alumbra el camino", y hace todo ello sin limitaciones ni intermediarios. 

Weber apunta que el caudillaje político surge primero en las ciudades-Estado del Mediterráneo en la figura del "demagogo". 

Aristóteles (Política, V) sostiene que la demagogia es la causa principal de "las revoluciones en las democracias", y advierte una convergencia entre el poder militar y el poder de la retórica que parece una prefiguración de Perón y Chávez: "En los tiempos antiguos, cuando el demagogo era también general, la democracia se transformaba en tiranía; la mayoría de los antiguos tiranos fueron demagogos". Más tarde se desarrolló la habilidad retórica y llegó la hora de los demagogos puros: "Ahora quienes dirigen al pueblo son los que saben hablar". 
Hace 25 siglos esa distorsión de la verdad pública (tan lejana de la democracia como la sofística de la filosofía) se desplegaba en el ágora real; en el siglo XX lo hace en el ágora virtual de las ondas sonoras y visuales: de Mussolini (y de Goebbels), Perón aprendió la importancia política de la radio, que Evita y él utilizarían para hipnotizar a las masas. Chávez, por su parte, ha superado a su mentor Castro en utilizar hasta el paroxismo la oratoria televisiva. 

3

El populismo fabrica la verdad. Los populistas llevan hasta sus últimas consecuencias el proverbio latino "Vox populi, vox dei". Pero como Dios no se manifiesta todos los días y el pueblo no tiene una sola voz, el gobierno "popular" interpreta la voz del pueblo, eleva esa versión al rango de verdad oficial, y sueña con decretar la verdad única. Como es natural, los populistas abominan de la libertad de expresión. Confunden la crítica con la enemistad militante, por eso buscan desprestigiarla, controlarla, acallarla. En la Argentina peronista, los diarios oficiales y nacionalistas ­incluido un órgano nazi­ contaban con generosas franquicias, pero la prensa libre estuvo a un paso de desaparecer. La situación venezolana, con la "ley mordaza" pendiendo como una espada sobre la libertad de expresión, apunta en el mismo sentido; terminará aplastándola. 

4

El populista utiliza de modo discrecional los fondos públicos. No tiene paciencia con las sutilezas de la economía y las finanzas. El erario es su patrimonio privado, que puede utilizar para enriquecerse o para embarcarse en proyectos que considere importantes o gloriosos, o para ambas cosas, sin tomar en cuenta los costos. 

El populista tiene un concepto mágico de la economía: para él, todo gasto es inversión. La ignorancia o incomprensión de los gobiernos populistas en materia económica se ha traducido en desastres descomunales de los que los países tardan decenios en recobrarse. 

5

El populista reparte directamente la riqueza. Lo cual no es criticable en sí mismo (sobre todo en países pobres, donde hay argumentos sumamente serios para repartir en efectivo una parte del ingreso, al margen de las costosas burocracias estatales y previniendo efectos inflacionarios), pero el populista no reparte gratis: focaliza su ayuda, la cobra en obediencia. "¡Ustedes tienen el deber de pedir!", exclamaba Evita a sus beneficiarios. 

Se creó así una idea ficticia de la realidad económica y se entronizó una mentalidad becaria. Y al final, ¿quién pagaba la cuenta? No la propia Evita (que cobró sus servicios con creces y resguardó en Suiza sus cuentas multimillonarias), sino las reservas acumuladas en décadas, los propios obreros con sus donaciones "voluntarias" y, sobre todo, la posteridad endeudada, devorada por la inflación. 

En cuanto a Venezuela (cuyo caudillo parte y reparte los beneficios del petróleo), hasta las estadísticas oficiales admiten que la pobreza se ha incrementado, pero la improductividad del asistencialismo (tal como Chávez lo practica) sólo se sentirá en el futuro, cuando los precios se desplomen o el régimen lleve hasta sus últimas consecuencias su designio dictatorial. 

6

El populista alienta el odio de clases. "Las revoluciones en las democracias ­explica Aristóteles, citando `multitud de casos’­ son causadas sobre todo por la intemperancia de los demagogos". El contenido de esa "intemperancia" fue el odio contra los ricos; "unas veces por su política de delaciones... y otras atacándolos como clase, (los demagogos) concitan contra ellos al pueblo". Los populistas latinoamericanos corresponden a la definición clásica, con un matiz: hostigan a "los ricos" (a quienes acusan a menudo de ser "antinacionales"), pero atraen a los "empresarios patrióticos" que apoyan al régimen. El populista no busca por fuerza abolir el mercado: supedita a sus agentes y los manipula a su favor. 

7

El populista moviliza permanentemente a los grupos sociales. El populismo apela, organiza, enardece a las masas. La plaza pública es un teatro donde aparece "su Majestad el Pueblo" para demostrar su fuerza y escuchar las invectivas contra "los malos" de dentro y fuera. "El pueblo", claro, no es la suma de voluntades individuales expresadas en un voto y representadas por un parlamento; ni siquiera la encarnación de la "voluntad general" de Rousseau, sino una masa selectiva y vociferante que caracterizó otro clásico (Marx, no Carlos sino Groucho): "El poder para los que gritan `¡el poder para el pueblo!".

8

El populismo fustiga por sistema al "enemigo exterior". Inmune a la crítica y alérgico a la autocrítica, necesitado de señalar chivos expiatorios para los fracasos, el régimen populista (más nacionalista que patriota) requiere desviar la atención interna hacia el adversario de fuera. La Argentina peronista reavivó las viejas (y explicables) pasiones antiestadounidenses que hervían en Iberoamérica desde la Guerra del 98, pero Castro convirtió esa pasión en la esencia de su régimen: un triste régimen definido por lo que odia, no por lo que ama, aspira o logra. Por su parte, Chávez ha llevado la retórica antiestadounidense a expresiones de bajeza que aun Castro consideraría (tal vez) de mal gusto. Al mismo tiempo hace representar en las calles de Caracas simulacros de defensa contra una invasión que sólo existe en su imaginación, pero que un sector importante de la población venezolana (adversa, en general, al modelo cubano) termina por creer. 

9

El populismo desprecia el orden legal. Hay en la cultura política iberoamericana un apego atávico a la "ley natural" y una desconfianza a las leyes hechas por el hombre. Por eso, una vez en el poder (como Chávez), el caudillo tiende a apoderarse del Congreso e inducir la "justicia directa" ("popular", "bolivariana"), remedo de una Fuenteovejuna que, para los efectos prácticos, es la justicia que el propio líder decreta. Hoy por hoy, el Congreso y la judicatura son un apéndice de Chávez, igual que en Argentina lo eran de Perón y Evita, quienes suprimieron la inmunidad parlamentaria y depuraron, a su conveniencia, el Poder Judicial. 

10

El populismo mina, domina y, en último término, domestica o cancela las instituciones de la democracia liberal. El populismo abomina de los límites a su poder, los considera aristocráticos, oligárquicos, contrarios a la "voluntad popular". En el límite de su carrera, Evita buscó la candidatura a la Vicepresidencia de la República. 

Perón se negó a apoyarla. De haber sobrevivido, ¿es impensable imaginarla tramando el derrocamiento de su marido? No por casualidad, en sus aciagos tiempos de actriz radiofónica, había representado a Catalina la Grande. En cuanto a Chávez, ha declarado que su horizonte mínimo es el año 2020. 

¿Por qué renace una y otra vez en Iberoamérica la mala hierba del populismo? Las razones son diversas y complejas, pero apunto dos. En primer lugar, porque sus raíces se hunden en una noción muy antigua de "soberanía popular" que los neoescolásticos del siglo XVI y XVII propagaron en los dominios españoles, y que tuvo una influencia decisiva en las guerras de independencia desde Buenos Aires hasta México. El populismo tiene, por añadidura, una naturaleza perversamente "moderada" o "provisional": no termina por ser plenamente dictatorial ni totalitario; por eso alimenta sin cesar la engañosa ilusión de un futuro mejor, enmascara los desastres que provoca, posterga el examen objetivo de sus actos, doblega la crítica, adultera la verdad, adormece, corrompe y degrada el espíritu público. 

Desde los griegos hasta el siglo XXI, pasando por el aterrador siglo XX, la lección es clara: el inevitable efecto de la demagogia es "subvertir la democracia".

@EnriqueKrauze

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FERNANDO MIRES, LA ABSTENCION

Elegir es diferenciar. Abstenernos de votar no sólo supone entonces una abstención con respecto a un conflicto, sino una abstención de diferenciar, una a través de la cual nos negamos como electores.
Ha habido autores que han escrito voluminosos libros y de pronto escriben un artículo o ensayo muy breve donde se encuentra casi todo el sentido del mensaje que querían comunicar. Pienso por ejemplo en la alegoría de la caverna platónica (sólo dos páginas del libro Vll de la República) o en “Paz Perpetua” de Kant, o en “Política como Profesión” de Max Weber e incluso en el “Manifiesto Comunista” de Karl Marx. Pues los libros voluminosos suelen serlo cuando el autor busca un objetivo que siendo pre-sentido no es todavía encontrado. Hasta que llega el momento feliz del encuentro. Entonces la idea surge simple y breve. ¿Ha pensado alguien cuántas noches de insomnio hay detrás de la tan sencilla fórmula de Einstein,E=mc2?
Cuando leí por primera vez el artículo de Sigmund Freud “La denegación” (Die Verneinung, 1934) me di cuenta de que estaba frente a uno de esos breve textos reveladores. Es por eso que cada cierto tiempo vuelvo a leerlo para encontrar una sugerencia, algo que obliga a seguir reflexionando más allá del texto, algo que de pronto desemboca en ámbitos lejanos al propio Freud. Como el de la política, por ejemplo.
Freud parte de una observación detectivesca. Si un paciente decía que el personaje femenino de un sueño no es su madre, Freud deducía: “es la madre”. De este modo logró percibir que al ser reconocido el objeto, éste no era reprimido sino negado. Negado significa, en la formulación de Freud, “algo que me gustaría reprimir”. Y bien, la diferencia entre lo que se reprime y lo que se niega es central en el pensamiento de Freud.
Recordemos que convertir lo inconsciente en conciente era para Freud un propósito del psicoanálisis. No obstante, la concientización de lo inconsciente no significaba para él la eliminación del conflicto. Todo lo contrario, lo que se busca hacer conciente en la escena analítica es el conflicto mismo, esto es, el reconocimiento real de lo que uno niega. Así Freud logró trazar la fina línea que separa a lo reprimido de lo negado.
Podríamos decir sin miedo que el arte del psicoanálisis consiste en transformar “lo reprimido” en “lo negado” pues la negación es siempre una acto de la conciencia, una decisión del yo, o como dice Freud, una atributo del intelecto. Eso significa que sólo a partir del reconocimiento del conflicto negado puedo dar el segundo paso: el de la afirmación. O en una fórmula: no la afirmación posibilita la negación sino la negación a la afirmación.
Para explicarme mejor: Si alguien dice “hoy yo no quisiera hablar de “eso” ”, “eso” implica el reconocimiento de “algo” que produce displacer, mas no su represión. La decisión de no hablar hoy de “eso” no niega entonces al conflicto, simplemente lo silencia. En cierto modo implica la decisión de no-desear-enfrentar-el-conflicto lo que en ciertos casos es aconsejable, sobre todo en la vida privada. De ahí que en lugar de enfrentar, posponemos al conflicto. ¿Cuántas veces dejamos para el Lunes lo que no queremos hacer el Domingo? 
No obstante, lo que puede ser cuerdo en la vida privada no lo es siempre en la política. La razón es simple: sin conflicto no hay política pues la política es conflicto (agonía, según Hannah Arendt) Y el momento más conflictivo (o agónico) de la política es sin duda el de la elección dado que en una elección se trata de elegir, y elegir significa afirmar algo que pensamos es mejor a lo no elegido (negado).
Elegir es diferenciar. Abstenernos de votar no sólo supone entonces una abstención con respecto a un conflicto, sino una abstención de diferenciar, una a través de la cual nos negamos como electores.
La abstención al ser dirigida en contra de uno mismo no puede ser considerada como un acto de protesta pues nadie protesta en contra de uno. Si queremos protestar podemos votar en blanco o simplemente, como hizo Yoani Sánchez en Cuba, anular el voto y rayarlo. Yoani mostró incluso su voto -donde ella había escrito la palabra “libertad”- a las cámaras. Yoani, luego, no se abstuvo de votar. Tampoco de elegir. Ella eligió en contra de las opciones propuestas, otra elección, una que en las condiciones imperantes en su isla, no era todavía posible. Así es como se protesta.
Por supuesto, en una elección se puede votar sin elegir, aunque –obvio- no se puede elegir sin votar. Dicha distinción entre votante y elector podría haberla hecho Max Weber, pero como no la hizo, la hago yo. A primera vista parece un exceso de sutileza, pero no es así. En efecto hay quienes votan pero no eligen.
Hay quienes han votado y votarán por el mismo partido hasta el fin de sus días. Esos según la expresión de Weber son los militantes (Mitgliedschaft) a quienes diferenciaba de los simples partidarios (Anhängerschaft) y de los electores (Wählerschaft)
Los militantes, algunos de los cuales han establecido con la política una relación casi sacramental, al votar siempre por el mismo partido no son electores pues nunca eligen. Son solo votantes. Los electores en cambio son aquellos que realizan un ejercicio intelectual en cada elección y, por lo mismo, eligen.
Según los militantes los electores poseen una baja conciencia política. Pero quienes verdaderamente dan sentido a la vida política son los electores quienes al elegir, deciden. Mas, para elegir, los electores necesitan por lo menos de una diferencia. Si no hay diferencia no puede haber diferenciación. Solo puede haber in-diferencia, la que en las elecciones se traduce en abstención. La indiferencia aparece entonces en el momento en el que nos negamos a negar.
La abstención, luego, comienza desde el momento en que los electores –no así los votantes- no pueden encontrar las diferencias. Quizás eso fue lo que sucedió en Chile en las elecciones municipales del mes de Octubre del 2012 cuando -en el que se supone uno de los países más politizados del continente- la abstención alcanzó un catastrófico 60%. No ocurría lo mismo en el pasado reciente. Durante los tiempos de “la posdictadura” (Adolfo Castillo) unos votaban para evitar el regreso de los pinochetistas. Los otros, para evitar el regreso de la Unidad Popular. Las diferencias estaban muy claras. Hoy, evidentemente, no es así.
La ausencia de las diferencias lleva a la indiferencia y con ello al fin de la política ya que sin diferencias no hay antagonismos y sin antagonismos no hay política. Cuando eso ocurre no nos encontramos entonces sólo frente a una crisis política sino frente a la crisis de la política. Y eso, desde una perspectiva política, es lo peor que puede ocurrir en un país.
Ahora ¿qué sucede cuando hay electores –estoy pensando en Venezuela- quienes a pesar de que existen diferencias dramáticas entre los candidatos de su país deciden de todas maneras no votar? En este caso –es mi respuesta- estamos definitivamente frente a una muy grave patología política.
Lamentablemente Freud no escribió nada sobre ese tema.
fernando.mires@uni-oldenburg.de


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