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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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viernes, 7 de marzo de 2014

JUAN MIGUEL MATHEUS, EL REY DEL COMUNISMO

El 21 de diciembre de 1989 Nicolás Ceaucesco se dirigió al pueblo rumano. Lo hizo, como era habitual, en la Plaza de la Revolución de Bucarest. Todos los medios de comunicación transmitieron en vivo la alocución presidencial. Fue una “cadena nacional de radio y de televisión” a la rumana. A pesar de la lacerante escasez de alimentos y del racionamiento severo de servicios básicos como la luz, el agua y el gas, Ceaucesco alabó las bondades de la economía socialista. Hizo una oda a los ideales marxistas y a los logros de justicia de su revolución.
 
Pero aquel día las cosas no ocurrieron según el libreto. Los rumanos decidieron abandonar la realidad paralela en la cual estaban inmersos. Renunciaron a vivir en la mentira. Dieron la espalda a la doble vida y se acabó la esquizofrenia. Inesperadamente, la muchedumbre abucheó a Ceaucesco. El Rey del Comunismo, de verbo encantador y gestos invencibles, lució indefenso ante la avalancha de descontento. Su rostro sobrecogido penetró cada rincón de Rumania. Acto seguido el palacio presidencial fue ocupado. Cuatro días después, el 25 de diciembre de 1989, se derramaría la única sangre que fue derramada luego de la caída del muro de Berlín: Nicolás Ceaucesco fue fusilado junto a su esposa Elena. El comunismo rumano finalizaba de mala manera.
El abucheo del pueblo rumano muestra una gran verdad de la filosofía política. Todo régimen –justo o injusto– se sostiene por el consentimiento de los gobernados/oprimidos. Es el principio que Locke denominó Government by consent. En una democracia verdadera la mayoría de la población consiente, por lo general, a través del voto, cuyo contenido y valor es respetado escrupulosamente. En una autocracia la mayoría de la población consiente por adhesión al autócrata, bien sea por conexión afectiva o por temor/omisión. La imposición de una autocracia siempre encuentra un correlato permisivo por parte de la mayoría de quienes la sufren. Por eso Hannah Arendt no dudaba en señalar que los totalitarismos gozan de altísimos niveles de aceptación hasta el mismísimo momento en que se derrumban…
Tales derrumbes suelen tener puntos de inicio bien definidos. La historia enseña que los pueblos se cansan y gritan a las autocracias: “¡basta!”. Entonces se incoa un proceso de lucha decidida por la libertad. El brillo de la verdad y de la justicia comienza a iluminar las conciencias y las aspiraciones de la gente, y la sociedad se desintoxica del virus totalitario. Y eso es, precisamente, lo que está pasando en Venezuela. Hay un descontento generalizado que es inocultable y se transforma en energías para el cambio. Presenciamos la quiebra del consentimiento político que antes hacía ver como invulnerable a la revolución bolivariana. No solo se trata de los miles de venezolanos que valientemente están en las calles ejerciendo su derecho constitucional a la protesta, sino también de esa otra parte del país que se mantiene en silente expectación y que no sale aún a las calles por miedo a la brutal represión del régimen, a las balas inescrupulosas de los colectivos armados. La mala noticia para Maduro, Cabello y el castro-comunismo es que el abucheo criollo ya estalló y la libertad, si seguimos luchando, parece estar cerca.

Juan Miguel Matheus Fernández
jmmfuma@gmail.com
@JuanMMatheus

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lunes, 16 de diciembre de 2013

JUAN MIGUEL MATHEUS, EL REY ESTA DESNUDO,

Con este epígrafe se tituló un discurso que Vaclav Havel, primer presidente de la extinta Checoslovaquia luego de la caída del comunismo, dirigió a la comunidad cubana de Miami el veinticinco de septiembre de 2002. 

En dicho discurso, mostrando la solidaridad de quien ha sufrido en carne propia las maldades del marxismo, Havel reflexiona sobre la corrupción del lenguaje como medio inhumano y salvaje de la dominación propia del comunismo. 

Dice:
 "Pienso que uno de los instrumentos más diabólicos del avasallamiento de los unos y del embelesamiento de los otros es el especial lenguaje comunista. Es un lenguaje lleno de señuelos, esquemas ideológicos, flores retóricas y estereotipos idiomáticos; un lenguaje capaz, por una parte, de maravillar enormemente a las personas que no hayan descubierto su falsedad o a las que no hayan tenido que vivir en ese mundo manipulado por ese lenguaje, y, al mismo tiempo, un lenguaje capaz de despertar en otras personas el miedo y el terror, obligándolas a disimular permanentemente".

Desde la antigüedad clásica se ha advertido que la palabra pública es una forma especialísima de poder político. También que todo tirano emplea la mentira y la torcedura de la realidad para hacer prevalecer sus injusticias. 

El comunismo, tanto europeo como caribeño, es una prueba palpable de esa gran verdad. Las estructuras de mentira y de propaganda de los regímenes marxistas apuntan directamente a enajenar la consciencia de los ciudadanos que sufren los embates totalitarios. Y la revolución bolivariana no ha sido la excepción. 

Su marxismo ha creado una simbología para sojuzgar a las personas y controlar la realidad con un lenguaje seudo-moralista y bolivariano. Los venezolanos hemos vivido catorce años a través de los cuales ha nacido, ha crecido y se ha consolidado un sistema de comunicaciones totalitarias que, como bien recuerda Havel, maravilla a multitudes con mentiras de fascinación y aterroriza a quienes quieren preservar incólumes sus consciencias. No otra cosa son el Sibci, las misiones de talante educativo y los medios autocensurados.

En este sentido, la derrota del totalitarismo encabezado por Nicolás Maduro exige el rescate de la palabra pública, la dignificación del discurso de políticos y gobernantes. Es necesario que el leguaje sea purificado, es decir, que vuelva a denotar las cosas tal como son y que se aleje de artificios e irrealidades. 

Hay que llamar las cosas por su nombre: mentira a lo que es mentira, injusticia a lo que es injusticia y maldad a lo que es maldad. Y todo ello aunque el régimen se empeñe en tergiversar las cosas con propaganda o se nos tilde de radicales. 

Al respecto, es valiosísimo el consejo final de Havel a la comunidad cubana: 

"La experiencia de mi país es simple: cuando se ahonda la crisis interna del sistema totalitario hasta el punto en que es evidente para todos, y cuando un número cada vez mayor de personas logra emplear su propio lenguaje y rechazar el lenguaje charlatán y mentiroso del poder, la libertad se encuentra sorprendentemente cerca, incluso a corto alcance. De repente salta a la vista que el rey está desnudo". 

Y eso es, precisamente, lo que ocurre en Venezuela: el régimen bolivariano, de naturaleza totalitaria, ahonda su crisis interna y ante todos se hace evidente su maldad intrínseca.  Nicolás, Diosdado y los cubanos castro-comunistas están desnudos y la libertad se encuentra sorprendentemente cerca...

JUAN MIGUEL MATHEUS
jmatheus@forma.org.veTwitter: @JuanMMatheus


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miércoles, 1 de mayo de 2013

JUAN MIGUEL MATHEUS, PARLAMENTO FALLIDO O DIOSDADO CABELLO

Una de las mayores injusticias perpetradas actualmente en Venezuela es el secuestro de la Asamblea Nacional por parte de Diosdado Cabello. Bajo su presidencia, la AN ha perdido su significación constitucional y su razón de ser política. Los hechos muestran que, lejos de ser un templo republicano para la libertad de los ciudadanos, para la limitación del poder, para la expresión de la pluralidad social y para la confección del reino de la paz y de la justicia a través de las leyes, nuestro órgano legislativo nacional ha sido transformado por Diosdado Cabello en un atroz instrumento en contra de la libertad, en un aparato de mentira e intimidación que es utilizado una y otra vez por el régimen para controlar a la sociedad y a los ciudadanos.
Diosdado Cabello es el principal y más importante responsable de que hoy en día los venezolanos presenciemos la decadencia de un Parlamento Fallido. Fallido, porque se lo ha convertido en un artefacto para sustraer libertades, violar derechos, amasar poderes y simular formas democráticas. Nuestra AN ha sido corrompida de tal manera, que no puede ejercer sus más importantes roles institucionales, especialmente (i) la representación de todo el pueblo de Venezuela, (ii) la institucionalización del diálogo y (iii) la constitucionalización de la legítima pugna política.
Por eso, debemos decir la verdad con claridad: este Parlamento, gobernado salvajemente por Diosdado Cabello bajo la ley de la violencia y no de la razón jurídica, no puede ser considerado como tal.
Un Parlamento que no representa a la sociedad venezolana, que no la refleja fielmente en su heterogeneidad, no puede ser considerado como tal. Un Parlamento siervo del poder autocrático, sin autonomía política ni moral, no puede ser considerado como tal. Un Parlamento que no legisla para encauzar el recto ejercicio de la libertad de los ciudadanos y para asegurar la vigencia efectiva de los derechos de estos, no puede ser considerado como tal. Un Parlamento que no controla al Poder Ejecutivo, sino que potencia su arbitrariedad, no puede ser considerado como tal.
Los venezolanos necesitamos, pues, reconstruir un verdadero Parlamento. Un Parlamento democrático apto para ocupar el lugar de primacía que, según la Constitución, le corresponde en el concierto de los demás poderes públicos. Por eso la importancia de la lucha impostergable que deben sostener los diputados de la Mesa de la Unidad Democrática, y junto a ellos todo el pueblo de Venezuela. Se trata de una lucha en clave de resistencia, cuyo objeto es poner en evidencia, en todo momento, el sinfín de inconstitucionalidades a las que da lugar la actuación autocrática de Diosdado Cabello. Mientras más injusto sea el proceder de Diosdado Cabello, más debe desnudarse su vacío moral frente al país y frente a la comunidad internacional. Su errónea comprensión de lo político, esencialmente anti-republicano porque niega la convivencia pacífica y aspira a la destrucción del adversario, terminará siendo derrotada. No lo dudemos.
Juan Miguel Matheus
jmatheus@uma.edu.ve

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