BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta JOSÉ MACHILLANDA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JOSÉ MACHILLANDA. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de febrero de 2014

JOSÉ MACHILLANDA, MADURO Y LA GUERRA CIVIL

Nicolás Maduro el 19F en un acto impulsivo e incontrolado, se atrevió a amenazar a los venezolanos con la toma militar del Táchira, mediante el uso y empleo del componente Aéreo, Ejército y Guardia Nacional para Liberar al Táchira del Fascismo Político. 

Poco antes, el Gobernador Ameliach había anunciado un “Ataque Fulminante” en la población de Valencia. 

Ambas actuaciones muestran una máxima irresponsabilidad e inconsciencia de estos dos actores políticos que, debido a su primitivo estilo y desconocimiento sobre el uso del elemento armado, criminalizan la protesta social y la elevan casi hasta declarar una hipotética Guerra Civil. Maduro y Ameliach, junto a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, se han convertido en bufos referentes del uso de la violencia armada a partir del 18 de febrero, para intentar amedrentar, contener y neutralizar la nueva protesta social que crece como consecuencia de su torpeza, de sus limitaciones y su desconocimiento de los Derechos Constitucionales, los cuales amparan a los ciudadanos venezolanos. Gravísima y equívoca conducta, porque estos actores políticos del postchavismo, no terminan de entender sobre la etiología y efectos de un conflicto social, que de forma irresponsable y con ligereza, se permiten hasta llamar públicamente a una Guerra Civil. 

Nicolás Maduro, Ameliach y Cabello son incapaces de aceptar que los venezolanos, después de quince años, están hartos y, en consecuencia, dispuestos a contener el primitivismo político y la herencia política de Chávez y sus ideas anacrónicas, sin sentido y lógica con respecto a la política y al sistema político venezolano. Por ignaros e indolentes, estos postchavistas no pueden comprender el vigor, la vitalidad y la responsabilidad de numerosos venezolanos que ya han expresado su convicción para producir un cambio por la vía constitucional, empleando, esta vez, el instrumento legítimo y político de la protesta social.

Los tres gobernantes, atormentados y llenos de pavor, emplean entonces la violencia política instrumentando al elemento militar y se asustan porque los demócratas reclaman un cambio de gobierno. Un cambio de gobierno porque lo que ha ocurrido durante los últimos 10 meses es un franco desgobierno. 

Franco desgobierno en el cual se ha privilegiado la propaganda y la guerra psicológica, porque no entienden de acciones políticas, ni políticas públicas, ni soluciones propias de gobernantes. Tampoco pueden admitir que la sociedad venezolana agotó su paciencia para tolerar a un grupo de militares y militaristas que como gobierno, son incapaces para resolver los nudos de angustia que vive la República, razón por la cual ha crecido y continuará creciendo la protesta social en Venezuela. La protesta social –sépanlo- es el recurso civilizado de los venezolanos para decirle “ya basta” al socialismo del siglo XXI. 

La protesta social constituye el instrumento idóneo para que el gobierno sepa, se entere y termine de comprender que sus acciones han sido permanentemente equivocadas y son contrarias y distantes a los intereses del venezolano. Los venezolanos no aceptan, no toleran y no quieren ni pueden entender que el recurso petrolero, o sea la renta petrolera, sea orientado en la región a diferentes gobiernos con déficit democrático, cercanos al postmarxismo, en vez de que los mismos sean orientados a las soluciones de los múltiples problemas que padecen los venezolanos. 

La protesta social igualmente rechaza el recurso de la militarización de la política y la militarización de la sociedad por ser contrario a la democracia, a la libertad y a la decencia; la protesta social es contraria al engaño y a la conducta irresponsable de un gobierno que habla de diálogo sin comprender que el mismo debe resolver las desigualdades políticas vinculantes. La protesta social definitivamente constituye el instrumento civilizado por excelencia para enfrentar la ideología del comunismo y el comportamiento populista y arbitrario que pretende desarrollar Nicolás Maduro excluyendo a más de la mitad de los venezolanos que rechazan su comunismo disfrazado de Socialismo del siglo XXI.

Por lo tanto, Nicolás Maduro, Cabello y Ameliach no pueden pretender, frente a la protesta social, llamar a la Guerra Civil. Guerra Civil que a ellos les es cercana por su condición de golpistas como militares y radicales como comunistas en el ejercicio de la vida política. Para ellos el uso de la guerra civil es un pretexto ante su grave ineptitud, la usan para tapar su incapacidad por cuanto no han podido resolver el conflicto social venezolano. La Guerra Civil para ellos es un maridaje entre la violencia criminal organizada de sus colectivos armados como fuerzas paramilitares y el postchavismo; fuerzas paramilitares nacidas y fomentadas durante el gobierno de Chávez con la intención de emplearlas a futuro en esta Guerra Civil. Una Guerra Civil que como conflicto violento, se propone aislar y neutralizar las organizaciones políticas legítimas y naturales del Sistema Político Venezolano creando un campo para una situación de excepción en el sistema que sería apoyada por el Tutelaje Militar y la Cúpula Militar Sometida. 

Esa Guerra Civil supuesta daría pie para que recayera sobre todo el elemento militar la culpabilidad, insensatez e ineptitud de una pandilla de gobernantes que no tienen sentido de la Historia. La historia de la sociedad venezolana y también del sistema regional que como parte de la historia pasada y presente, están atentos y prestos para impugnar la absurda e incongruente intención política de gobernantes venezolanos representantes del postchavismo que pudiera generar un evento de características impredecibles en la ecuación política venezolana. 

El postchavismo y la Guerra Civil que anuncia Maduro y sus adláteres lo que enuncia es la incapacidad de ellos como gobernantes que siguen convencidos de una revolución y, por lo tanto, están sumamente cercanos creer en una Guerra Civil. Una Guerra Civil que no termina de comprender la visión, interés y propósito de la protesta social de la oposición. La oposición política venezolana, por el contrario, cree en la protesta social y está convencida de que no puede ni debe tolerar la tiranía de Maduro y su militarismo obsecuente, oposición política que además está convencida de que su protesta social y la Constitución son los pasos apropiados para la redemocratización de la República y su propuesta para hacerlo orillando la absurda invocación o engendro colosal de actores atormentados por la protesta categórica de los venezolanos.

La oposición política en protesta social está consciente de que la Constitución, así como ampara la protesta por legítima, facilita que la presión ciudadana conduzca a que Nicolás Maduro entienda que su falta de facultad para gobernar lo debe conducir a su renuncia. 

Ese es un panorama de reclamo que comienza a vislumbrarse en el Sistema Político Venezolano a partir de la dolorosa circunstancia iniciada el 18F y que se vive en todo el territorio nacional, con la generalización de la protesta social. Este gobierno ha decidido enfrentar con una brutal represión militar a la oposición política dando muestras de intolerancia, cobardía y falta de sentido de la historia a tal extremo que anuncia una Guerra Civil. Nicolás Maduro, Cabello y Ameliach tienen que estar conscientes y contestes de que los repúblicos de Venezuela – más del 50% de los venezolanos – han decidido ejercer la protesta social quiéranlo o no ellos como gobernantes, y esto es así, debido a que los venezolanos y su clase dirigente en especial, están contestes de que hay una pérdida grave de legitimidad en el sistema político y en las funciones que cumplen estos actores políticos. A partir de esta pérdida de legitimidad, cualquier análisis del Sistema muestra un punto de fractura y un posible desmoronamiento del Estado, entonces no es la Guerra Civil la solución, ni mucho menos el uso del elemento militar contra la protesta social. 

Este grave momento irreversible del desmoronamiento del Estado no le queda otra alternativa que renunciar o negociar con la oposición política representada por la protesta social y entiéndase no se trata de que el gobierno de Maduro lo quiera, lo que ocurre es algo muy simple que se le olvido a Nicolás Maduro, Cabello y Ameliach, y eso es que quienes son y representan el poder comitente o poder natural – más del 50% de los venezolanos- están reclamando un cambio de actores políticos en las funciones de gobierno y el mismo ocurrirá legítima y constitucionalmente por medio de la protesta social.

José Machillanda
jmachillanda@ceppro.org
@JMachillandaP

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

martes, 7 de enero de 2014

JOSÉ MACHILLANDA, EL GOBIERNO MILITAR DE MADURO

La incapacidad política de Nicolás Maduro combinada con la inmoralidad extrema de una cúpula militar obcecada por el poder, se han reunido como un hiato para que Venezuela y el mundo el día 27 de diciembre, en la salutación a las Fuerzas Armadas observasen unos ascensos militares a Capitán, Coronel y Contralmirante violatorios a la Constitución, por cuanto ignoran el art. 464 del Código de Justicia Militar. El 27 de diciembre sirvió también para reconocer los miedos de un político incapaz, combinado con la imposición y ambición de los militares golpistas enjuiciados por el Delito de Rebelión en 1992, ahora denominados los Centauros de Chávez que terminaron por bordarle para la desgracia de la Venezuela democrática, decente y digna el Gobierno Militar de Maduro.
El Gobierno Militar de Maduro viene construyéndose como consecuencia del legado perverso desatinado e inmoral del Comandante Chávez, quien en vida y en función de su desquiciado imaginario político real asumió al militar en Venezuela como mejor gobernante que el civil.
Nicolás Maduro como activista comunista desde la década del 70 está convencido que las repúblicas de América Latina poseen ejército pero no tienen Estado y como tal, deja entrever su grave miedo al elemento armado.
El Gobierno Militar se inició con la maniobra del 24 de Junio en el desfile del Ejército, cuando quien lo comandaba apareó la autoridad de Maduro con la de Diosdado Cabello al inventar la entrega de un “parte” al Presidente de la Asamblea Nacional. Se asume que Maduro interpretó tal felonía y reaccionó nombrando el 6 de Julio de 2013 una nueva cúpula militar distante de los Centauros de Chávez con el fin de crear un “madurismo militarista” en el que cumpliera una función moderadora la Ministra de la Defensa, pero los Centauros de Chávez siguieron actuando y cuando en Agosto-Septiembre Maduro por incapaz, no hallaba qué hacer con el país que explotaba por la hiperinflación y el desabastecimiento aceptó el tutelaje militar.
El tutelaje militar que se aplica al gobierno de Maduro, es inicialmente una forma de Gobierno Militar, que no es más que la expresión primitiva de la fuerza y de un grupo de militares inescrupulosos que vigilan, controlan y gerencian el Poder Político, demostrando que quien realmente lo ejerce es el elemento armado. Una acción cívico-militar entre el 7 de Noviembre y el 21 de noviembre para contener lo que Nicolás Maduro llamó “la guerra económica y la especulación” facilitó un futuro Gobierno Militar.
La especulación tomada como una operación cívico-militar es también una expresión del Gobierno Militar de Maduro, en la cual se confundía el gobierno con los hombres de uniformes vigilando y corrigiendo los precios de productos diversos en el sector comercial el cual contó entonces con una Orden de Operaciones realizadas y ejecutadas por la cúpula militar en la que todo el componente armado se puso al servicio del gobierno para que, con la acción política contra la especulación, se intentara contener la masiva deserción del chavismo frente a la incompetencia e incapacidad del gobierno de Maduro, que se hacía mayor por cuanto se acercaba el momento crítico del hecho electoral del 8 de Diciembre.
La maniobra del tutelaje militar, inicio del Gobierno Militar de Maduro, tuvo un momento de especial significado en el discurso del 27 de Noviembre del Comandante de la Fuerza Aérea, quien no pudo ser más adulante y servil en su conducta, cuando se le ocurrió entregarle el símbolo del Ala de Pecho y la Braga de Vuelo con Parches de la Fuerza Aérea tanto a Nicolás Maduro como a Diosdado Cabello. Ese evento es un acto luctuoso, doloroso y sin sentido para muchos oficiales que fue rechazado por pilotos y jefes aéreos, pero también por los jóvenes pilotos que jamás pudieron imaginarse que un comandante de fuerza, que no es piloto y comanda la Fuerza Aérea, se atreviera en su adulancia a violar conceptos doctrinarios de la Fuerza del aire venezolana.
Todo este conjunto de eventos políticos-militares van a culminar en su más vergonzosa expresión, pero también la más grave violación de la Constitución el 27 de Diciembre de 2013. De manera flagrante, ese día, Nicolás Maduro en su condición de Presidente, logra el compromiso en especial del ejército, para formar un Gobierno Nacional como un Gobierno Militar y el Ejército abierta y expresamente se compromete con un proyecto ideológico-político contrario a lo establecido en la Constitución, violando los principios doctrinarios de un componente armado, pero más peligroso aún, violando la ética del militar con lo cual será responsable por el fracaso ya anunciado de este modelo político anacrónico y primitivo donde se ha perdido el signo monetario, la inflación alcanza el 50%, se anuncia una nueva devaluación del Bolívar y el posible incremento de la gasolina, con lo que casi estamos hablando de una posible explosión social.
El Gobierno Militar de Maduro que ha surgido de una combinación nefasta y explosiva entre la incapacidad de los políticos marxistas del chavismo y de una cúpula militar sometida y claudicante al soft power cubano que sólo piensa en su ambición personal, comprobará en el inmediato futuro su gravísimo error ante la historia, ante la sociedad venezolana que está consciente que el elemento armado de acuerdo a lo que sostiene la Constitución, tiene como responsabilidad la defensa y nunca y bajo ninguna circunstancia o razón, el ejercicio del gobierno.
El Gobierno Militar de Maduro no se parece a un gobierno por cuanto los gobiernos surgen como consecuencia del traspaso del poder comitente o poder natural al líder político por la vía del voto del ciudadano, por lo tanto, la incapacidad, el miedo y la violación a la Constitución que Maduro ha realizado, más la inmoralidad y la ambición de la cúpula militar sometida y los Centauros de Chávez, serán más temprano que tarde sancionados por los venezolanos que creemos en la democracia y rechazamos la mezcla explosiva que constituyen los civiles del gobierno revolucionario y los militares obsesionados por ejercer un poder político que no saben y que no les corresponde.
El Gobierno Militar de Maduro es el gobierno de la antipolítica, de la subpolítica y de la impolítica por cuanto en el imaginario político real de Chávez el militar no era el ciudadano-soldado sino el hombre que con la fuerza podía violar la Constitución. También atropellar al ciudadano, violar las leyes y hacerse del gobierno por la fuerza bruta, como por necesidad e incapacidad ahora lo está haciendo Nicolás Maduro con su Gobierno Militar. Pero se olvida Maduro que la legitimidad del elemento militar depende de la aceptación social de sus funciones en Venezuela, todos los venezolanos son contrarios a que el elemento militar esté esparcido y regado por el territorio fungiendo como gobierno, violando la Constitución y terminando de destrozar una institución que en la década del 70 y del 80 era una institución prestigiosa para Venezuela y América Latina.
Finalmente, el Gobierno Militar de Maduro en combinación con la cúpula militar sometida, está dando pie a que se configure en la sociedad venezolana un franco rechazo y repulsa hacia el elemento militar, como consecuencia del nexo perverso entre el elemento militar y el régimen que instaura Nicolás Maduro por incapaz, por sus miedos y por su ignorancia e irresponsabilidad frente a las leyes y la Constitución de la República.

@JMachillandaP
jmachillanda@ceppro.org

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,