BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta GRECIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GRECIA. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de agosto de 2015

JOSÉ ANGEL BORREGO,TSIPRAS Y MADURO, GRECIA, VENEZUELA

La crisis de Grecia es infinitamente menor que la de Venezuela. Grecia tiene socorristas que solo exigen que un ajuste a las variables que han sido exitosas en los demás países de la Eurozona.

Allá no opera chulearse a los vecinos por ricos que sean como Alemania.

Es posible que algunos préstamos se condonen pero una vez que se le vea el queso a la tostada. Nunca antes.

Los europeos no son chavistas que andan regalando dinero y petróleo como si fuera su patrimonio particular.

Angela Merkel, considerada la mejor jefe de Estado de Europa le aclaró a Tsipras que sus ofertas de campaña para ganar las elecciones no servirían en las negociaciones para recomponer la economía griega.

Algunos imbéciles, aun presidentes, en especial subdesarrollados, aplaudieron “la valentía” de Tsipras y el triunfo electoral. Ahora pretenden que Europa se eche a Tsipras al hombro y asuma el producto del berenjenal que armaron los gobiernos anteriores por demagogia y corrupción.

Desde luego que el estertóreo aullido de Maduro no llega a Alemania y de oírse no se escucha. Lástima, pensará Tsipras, que este percance no se produjo cuando Chávez tenía petróleo en el tope de precio porque habría recibido apoyo de Venezuela. Pero en este momento Maduro tiene que conformarse con felicitar a Tsipras “y al pueblo griego” por el éxito electoral obtenido. Y cabe preguntarse ¿hará Maduro lo mismo frente a su crisis que es más grave que la de Grecia?

Un mínimo de pundonor recomienda que renuncie. Irse del poder y convocar nuevas elecciones. Confesar al país que no pudo enderezar los entuertos heredados. Y darle paso a una generación, que pudiera ser de su mismo partido con una forma de pensar ajustada la realidad de los tiempos, para que enrumbe al país a mejores esquemas económicos, contenga la corrupción y propugne el desarrollo. (En eso sonó el despertador..!)

José Angel Borrego
periodistaborrego@gmail.com
@periodistaborr1

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, TERCERA VIA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD NACIONAL, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, ACTUALIDAD INTERNACIONAL,

miércoles, 22 de julio de 2015

EDGAR CHERUBINI LECUNA, GRECIA: POPULISMO, CORRUPCIÓN Y DEUDA, DESDE FRANCIA

Los políticos griegos en alianza con militares, empresarios, corporaciones multinacionales de armas y bancos hundieron a Grecia en el pantano de la deuda.  Lo cínico del asunto es que, ya se alzan las voces que claman por su condonación, pero nadie habla de investigar la maraña de corrupción montada por los que desfalcaron a ese país, porque se trata de una sociedad de cómplices como las que conocemos en Latinoamérica. De nuevo, los platos rotos los paga el pueblo desinformado y de nuevo toman el poder quienes alientan el resentimiento y el odio en vez de las transformaciones profundas. Es una historia que se repite una y otra vez. El pueblo como excusa, como señuelo en el anzuelo del populismo y a la vez corresponsable de su propia desgracia.

La crisis económica global que comenzó en el 2008 y que se prolonga hasta nuestros días, denominada “la gran recesión”, cuya causa es atribuida al neodarwinismo de las corporaciones financieras y su voracidad en el manejo de una economía irreal, produjo quiebras, nacionalizaciones bancarias, intervenciones de los bancos centrales de las principales economías desarrolladas, descalabros en las cotizaciones bursátiles y un deterioro de la economía global real que hizo entrar en recesión a algunos de los países industrializados y ha tenido consecuencias devastadoras en economías débiles, construidas sobre arena por políticos inescrupulosos como ha sido el caso de Grecia.

En 2010, poco después de ser elegido el socialista Papandreus como Primer Ministro, reconoció que las cifras de déficit habían sido falseadas por la administración anterior de centro derecha, pasando del 3,7%, límite máximo exigido por la UE, al 14% del PIB, anunciando una inminente quiebra y el comienzo de la pesadilla. Los salvatajes de la zona Euro y del FMI por 110.000 millones, así como las garantías públicas y la inyección masiva de dinero a los bancos, a costa de los contribuyentes europeos, lograron retardar el desenlace que comenzó en 2010 y que continúa en el presente.

EL RESCATE DE LOS BANCOS

Los bancos privados de Europa tienen una gran responsabilidad en relación al endeudamiento de países como Grecia y los excesos que causaron la recesión, la crisis y los elevados déficits públicos. Utilizaron el dinero que a bajo costo les prestó Banco Central Europeo para aumentar los préstamos a tasas cada vez más altas, para conseguir aún mayores beneficios. Y cuando los bancos se asustaron por la situación, las autoridades políticas y monetarias vinieron de nuevo en su rescate mediante la creación de un "Fondo Europeo de Estabilidad Financiera" destinado a permitir que siguieran pagando su deuda sin chistar. La UE no estaba rescatando a Grecia, sino a los bancos.

LOS GRIEGOS CAMBIARON DE MONSTRUOS EN MEDIO DE SU PESADILLA.

Desde que Tsipras y la alianza radical de izquierda Syriza ganaron las elecciones en enero de 2015, han estado reclamando a las instituciones europeas un nuevo rescate para inyectar liquidez a los bancos y enfrentar los pagos pendientes al FMI y al Banco Central Europeo (BCE), exigiendo también la reestructuración de la deuda que asciende a 315.000 millones de Euros, lo que equivale al 175% de su PIB y que, según alerta el FMI se aproximará al 200% del PIB. Mientras las instituciones europeas piden esfuerzos, reformas y un plan de austeridad, los líderes de Syriza han desarrollado una estrategia de victimización mientras descalifican a la UE, intentando no dar marcha atrás a sus promesas populistas y chantajear con su posible salida de la zona euro.

Entre las exigencias de la UE, destacan la reforma del sistema impositivo ya que el  70% de la población griega no paga impuestos o declara fraudulentamente. En un país sin independencia de instituciones y organismos, es imposible perseguir el fraude fiscal y combatir la corrupción. Tsipras ha prometido una revisión del gasto público, de la extendida burocracia que equivale al 10% de la población, así como recortes en el gasto social, como son  las reformas de las pensiones para asegurar su sostenibilidad, ajustes en el IVA, un ambicioso plan de privatizaciones exigido por la UE de 55.000 millones en un fondo de activos, entre otros, sin embargo, Tsipras y la UE no han mencionado el inmenso gasto militar, considerado como una centrífuga de corrupción causante en gran medida de la debacle financiera del Estado.

MILITARES, ARMAS Y CORRUPCIÓN

Grecia es un pequeño país, pero representa un bastión estratégico para la OTAN, ya que en su territorio están emplazadas bases vitales para el control del Mediterráneo y para las operaciones en Medio Oriente. Pese a ser miembro de la alianza militar, ese país se ha convertido en el  segundo comprador de armas en Europa y quinto a nivel mundial, un jugoso mercado para los fabricantes de armamentos.
Antes de que estallara la crisis, el gasto militar superaba el 4% del PIB, mientras que el de los países europeos se situaba en el 1,6% del PIB. Con 11 millones de habitantes, tiene un ejército de 150 mil soldados y como ejemplo del despropósito, duplica a Alemania en la cantidad de tanques de guerra.

Los países que venden armas a Grecia son: USA 42%, Alemania 25.3 %, Francia 12.8 %, Italia 3.2%, Inglaterra 2.6%, entre otros. Rusia le ha vendido tanques de guerra y sistemas de defensa aérea en negociaciones inescrutables.

En medio de la crisis financiera de 2010, que colocó al país en bancarrota, Grecia acordó una negociación con Alemania por la suma de mil millones de Euros como pago inicial para la compra de seis submarinos. Negoció con Francia seis fragatas y 15 helicópteros, además de los doce F-16 comprados a los Estados Unidos. Sin mencionar los 1.500 tanques de guerra y sistemas de misiles adquiridos en esos años a través de complejas y oscuras negociaciones dirigidas por políticos y militares en alianzas con corporaciones y bancos.  El gasto militar alcanzó la cifra de 16.000 millones de Euros, mientras su economía se reducía en 25%. Parte de los salvatajes financieros fueron utilizados en pagos y avances para la compra de más armamento.

QUID PRO QUO

Tanto Francia como Alemania, los dos países que negociaron con Grecia para lograr un acuerdo e impedir el “Grexit” o la salida de Grecia de la UE, han estado al mismo tiempo realizando negocios de venta de armas con ese país, a sabiendas que está en quiebra desde el 2008. Mientras la UE elabora un programa de ayudas, las corporaciones que se mueven detrás de este escenario impiden recortar los gastos de defensa, pues eso equivaldría al mismo monto del salvataje que la UE deberá desembolsar para reflotar al país.

En abril de este año, cuando la Unión Europea se rasgaba las vestiduras ante la debacle financiera de Grecia que entraba en default técnico, el ministro de defensa del gobierno de Tsipras, Panos Kammenos, negociaba en Rusia la ampliación del sistema de misiles defensivos Tor-M1, Kornet y S-300, en una negociación a puertas cerradas.  Concluimos que la hipocresía está enraizada en unos y otros, pero es más conspicua en el gobierno de Syriza, pues Tsipras ha estado negociando ayudas financieras a cambio de medidas de austeridad. Pero el y su partido de “indignados sociales”, han pasado por alto recortar el gasto militar. La UE ni siquiera menciona a la gallinita de los huevos de oro.

La razón de fondo, es que los organismos internacionales, gobiernos, políticos y militares se han convertido en vasallos de las corporaciones multinacionales, negociando sus valores éticos a cambio de jugosos contratos y comisiones. Muchas de esas transnacionales de armamentos dominan los lobbies internacionales a su antojo, no sólo en lo que se refiere a la economía global, sino la política interna de las naciones.

Por todo esto, podemos afirmar junto a Nicholas Murray Butler, Presidente de la Pilgrim Society: “El mundo se divide en tres categorías de personas: un muy pequeño numero que produce acontecimientos, un grupo un poco más grande que asegura la ejecución y mira como acontecen, y por fin una amplia mayoría que no sabe nunca lo que ocurre en realidad”.

Edgar Cherubini Lecuna
edgar.cherubini@gmail.com
@edgarcherubini

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, TERCERA VIA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD NACIONAL, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, ACTUALIDAD INTERNACIONAL,

martes, 21 de julio de 2015

ANÍBAL ROMERO, EUROPA Y EL PROBLEMA ALEMÁN

Entiendo por “problema alemán” lo siguiente: Desde los tiempos de Bismarck y hasta nuestros días el poderío de Alemania ha forzado al resto de las naciones europeas a doblegarla, contenerla o hacerla cómplice.

Alemania es demasiado poderosa para Europa. Dos guerras mundiales fueron necesarias para doblegarla; entre 1918-1939 se intentó sin éxito contenerla, y desde 1989, luego del fin del Muro de Berlín y de la Guerra Fría, los europeos han procurado que Alemania se haga cómplice en un sentido positivo del destino conjunto del continente, pero todo ello en medio de las presiones de palpables paradojas.
Por una parte los europeos cuestionan la hegemonía alemana a menos que se ponga a su servicio, como garantía final de la incesante indisciplina presupuestaria del continente; por otra parte, no obstante, los europeos solicitan liderazgo a Alemania, un liderazgo blando basado en una generosidad sin límites definidos.
Ahora bien, ni el pueblo alemán ni sus dirigentes pueden ser infinitamente generosos, y tampoco quieren ejercer un liderazgo que --bien lo intuyen-- suscitaría más temprano que tarde los recelos y eventualmente la abierta oposición del resto. En otras palabras, los europeos desean una Alemania europea mas no una Europa alemana.
Pero el dinamismo económico alemán sólo puede ponerse al servicio de Europa como garantía de última instancia si el pueblo alemán lo acepta, y para ello habría que preguntarles a los alemanes qué es lo que desean y cuánto están preparados desembolsar por ello, obteniendo así un respaldo transparente. Nadie, sin embargo, les ha preguntado ni pretende hacerlo.
La conducta ética de un individuo puede en ciertas ocasiones medirse por sus buenas intenciones, pero en política ese criterio sería fatal. La medida de la política son sus resultados, y en tal sentido conviene despejar la discusión sobre la Comunidad Europea, sus dificultades y perspectivas, de todo ingrediente sentimental.
Si bien muchos europeístas se acogen al argumento de que su propósito es construir un espacio de paz, armonía y bienestar común, el proyecto 2 europeo debe juzgarse por resultados y no por intenciones. Y esos resultados se complican cada día más.
El caso de Grecia es relevante no tanto por los hechos sino por lo que estos representan. Para evaluarlos requerimos perspectiva histórica. El Euro nació a raíz de la unificación de Alemania. Una Alemania dividida en el marco de la Guerra Fría se hallaba constreñida dentro de estructuras que la superaban. Pero una Alemania unida dentro de un contexto geopolítico fluido despertó todas las sospechas y pesadillas del pasado. De allí que a cambio de admitir la unidad alemana Francia exigió como contrapartida la creación del Euro. La meta de esa acción, que llevaron a cabo Mitterrand y Kohl, fue consolidar los lazos de Alemania y el resto de Europa, con una triple esperanza: 1) que Alemania no actuase por su cuenta en política exterior; 2) que Alemania funcionase como locomotora económica del continente; 3) que Francia fuese capaz de ejercer el predominio político en la alianza. Cabe destacar un punto: Nadie consultó al pueblo alemán la decisión de cambiar su venerado Marco por el Euro.
Como casi siempre en la Unión Europea, las élites políticas y tecnocráticas en Bruselas y Estrasburgo y las de los países en cada caso involucrados, tomaron las decisiones por la gente y sin preguntarles su opinión democrática. El disciplinado pueblo alemán aceptó nadar con la corriente, persuadido de que la adopción del Euro no iba a significar que Alemania entraba a formar parte de una unión de transferencias fiscales. Dicho de otra forma, para los alemanes dejar de lado su Marco y asumir el Euro era un gesto de buena voluntad que les hacía sentir menos alemanes y más europeos, pero no tanto como para hacerse responsables de los problemas económicos de los demás, y mucho menos de transformar a Alemania en una fuente de subsidios permanentes hacia países menos productivos y competitivos.
Las cosas marcharon bien por unos años, en tanto Italia, España, Grecia, Portugal, Irlanda y otros se engancharon a una locomotora que parecía avanzar como por arte de magia. Pero la fuerza del Euro, que depende de Alemania, no es sobrenatural. La locomotora es sana pero no omnipotente.
Grecia es la punta del iceberg. Contemplamos un proceso que va a prolongarse y complicarse, demostrando por qué la diosa griega Némesis es la diosa de la Historia. Se trata de una deidad que paradójicamente castiga a los seres humanos a 3 través del total cumplimiento de sus deseos y no de la frustración de los mismos. La Némesis de Europa es tener en su seno una Alemania hegemónica que sólo ejerce el liderazgo, cuando lo hace, porque no le queda otro remedio. Lo complejo de la situación es que el Euro coloca a Alemania como blanco receptor de las decepciones y resentimientos de otros; deja a Alemania expuesta como el chivo expiatorio de la alianza.
Los griegos no se culpan a sí mismos de su crisis, lo que sería inevitable si su moneda fuese la Dracma y no el Euro. Basta con seguir las reacciones de las llamadas “redes sociales” en Europa estos días para percatarse de una realidad que anuncia severas tormentas: Merkel y Alemania son objeto de todas las críticas, recriminaciones y desaires de una parte no menospreciable de los electorados europeos, que llevan sobre sus hombros años de austeridad “alemana” sin vislumbrar la luz al final del túnel. Insisto: las dificultades económicas de Europa tienen una traducción política. Al pretender hacer del Euro –según palabras que repiten los jefes de la Comunidad en Bruselas y Estrasburgo— un hecho “irreversible”, y al haberse convertido Alemania en poder económico hegemónico del continente, los laureles por los triunfos de la moneda única son compartidos por todos, pero sus fracasos –como Grecia— tienen sólo un culpable: Alemania.
Los alemanes no quieren liderazgo, sino tranquilidad; saben que el dolor por el pasado no ha desaparecido, que los resentimientos persisten bajo sensibles pieles, y que el fervor europeísta sólo se extiende hasta que el bienestar perdura. El poderío de Alemania continúa siendo la fuente de la que brota el miedo de Francia. El empeño francés por salvar a Grecia a toda costa poco tiene que ver con Grecia y mucho con Alemania. Merkel, sin embargo, no puede ir tan lejos como quisieran algunos de sus socios europeos. Grecia ha sido sometida a un severo programa de austeridad, que aparte de desdeñar por completo la voluntad del electorado griego (por supuesto, engañado por sus ilusos dirigentes y auto-engañándose) focalizará en Merkel y Alemania los odios de millones. Francia no puede ejercer el liderazgo político al que aspiraba Mitterrand, y antes de él De Gaulle. Sus dificultades internas se lo impiden. Lo que queda en París es una visión simbólica, aquejada por las paradojas previamente descritas y la creciente debilidad francesa. 4 La Gran Bretaña, de su lado, prosigue la política que ha mantenido desde al menos el siglo XVI. Se trata de la política de una nación insular cuya explicación se basa en una realidad psicológica, pues el Canal Inglés o de la Mancha no es una barrera de agua sino de mentalidad y temperamento.
Los ingleses rehúsan comprometer aún más su soberanía e instituciones históricas en el altar de un proyecto construido sobre paradojas, de un proyecto que en el fondo pretende acabar con el concepto mismo de soberanía. Merkel ha asumido otra vez su calvario griego. La estructura interna de su sociedad y la estabilidad de su coalición de gobierno no le permiten un eterno subsidio, ni a Grecia ni a nadie. El pueblo alemán quiere refugiarse de sí mismo dentro de Europa, pero no quiere que le cobren por ello. Alemania se ha beneficiado económicamente del Euro pero los alemanes no captan a plenitud los riesgos políticos que la moneda única entraña para ellos. Merkel se está cobijando tras el velo de un programa de ajustes “neoliberal”, pero la verdad es que por tercera vez está arrojando dinero de los contribuyentes alemanes en el oscuro túnel del minotauro griego. Repito: no dudo de las buenas intenciones en las que se ha sustentado el proyecto europeo, pero sabemos que el camino al infierno está lleno de ellas. A mi modo de ver, la brecha entre los políticos y tecnócratas que enarbolan el europeísmo como un artículo de fe, de un lado, y del otro la voluntad democrática de las naciones históricas de Europa, no hace sino acrecentarse.
La pretensión según la cual los intereses nacionales han cedido su puesto a las utopías cosmopolitas es equivocada, y el empeño en construir un Estado Federal y acabar con las soberanías tradicionales europeas sólo desatará mayores males. Es imperativo replantearse los tratados europeos y flexibilizar el proyecto, como lo vienen recomendando los británicos, y es esencial hacerlo diciendo la verdad a los pueblos.
Pero para ello se requiere una categoría de dirigentes que por ningún lado se observan. Los fantasmas del pasado empiezan a respirar otra vez y no precisamente por la desunión europea, sino por una unión excesiva. Los alemanes debieron soltarle las amarras del Euro a Grecia. Fuera del Euro Grecia la pasaría muy mal por un tiempo, con chance de recuperarse. Dentro del Euro Grecia la pasará muy mal por un tiempo y no se recuperará. Merkel intentará justificar ante su electorado el sacrificio de 85.000 millones de Euros adicionales 5 lanzados a un barril sin fondo, tras el espejismo de un programa de ajustes que sobre el papel luce serio y coherente, pero que precisamente por ello los griegos no sostendrán. Una vez más Europa posterga los problemas, que se agravarán.
Anibal Romero
aromeroarticulos@yahoo.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, TERCERA VIA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD NACIONAL, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, ACTUALIDAD INTERNACIONAL,

domingo, 22 de febrero de 2015

JOSÉ BRUNETTA, GRECIA, LA GRAN ESTAFA, DESDE ESPAÑA, -

Adjunto un resumen de una nota que recibi desde España y que tiene relación con el artículo publicado en la edición de hoy de La Nación, firmado por Luisa Corradini. Si bien ya se han publicado diversas notas sobre la actualidad griega y el gobierno de Syriza, muchas de ellas muestran un absoluto desconocimiento de la realidad. Aparte algunas han sido de cierta frivolidad que pretendían mostrar al primer ministro y el ministro de finanzas como "galanes" .... sin propuestas serias ni concretas.La situación actual de Grecia se resumen en los puntos de esta nota. Son datos irrefutables que surgen de la realidad. De esa realidad que no se puede tergiversar. Son los hechos.
Cualquier similitud con nuestro país . . . es pura coincidencia.
LA RUINA DE GRECIA ES UNA HISTORIA PLAGADA DE ENGAÑOS,
despilfarros, irresponsabilidad política y una gran hipocresía social.
Grecia no sólo es un país quebrado, sino una de las economías más pobres y menos desarrolladas de Europa desde hace décadas. Y ello, pese a seguir, curiosamente, los dictados de la izquierda radical, puesto que el Estado heleno se ha caracterizado por ser uno de los más intervencionistas de Europa (ocupaba el puesto 100 del ranking mundial sobre facilidad para hacer negocios cuando estalló la crisis del euro) y con uno de los mayores niveles de gasto público.
Y es que, el origen de la tragedia griega, muy al contrario de lo que defienden Syriza o Podemos, no radica en la pretendida austeridad, sino en su desbocado e insostenible sector público. Grecia fue el país de la UE que más aumentó su gasto público real (un 80% entre 1996 y 2008) y su deuda pública (un 400% superior a sus ingresos públicos en 2011) durante los felices años de la burbuja crediticia. Pero estas grandes cifras, siendo relevantes, se tradujeron en hechos muy concretos, cuya realidad ocultan hábilmente partidos como Syriza en Grecia o Podemos en España.
A continuación, se resumen las diez grandes vergüenzas de Grecia que la izquierda europea se niega a reconocer. La ruina helena es una historia llena de mentiras, despilfarros y una enorme hipocresía.
1. Mintieron sobre el déficit público.
Lo primero que cabe señalar es que los políticos griegos ocultaron su déficit público real durante años. Cuando el nuevo gobierno de Atenas llegó al poder en 2009, se encontró un agujero fiscal equivalente al 14% del PIB, frente al dato oficial del 3,7% comunicado a Bruselas.
De un día para otro, el déficit pasó de 7.000 a cerca de 30.000 millones de euros, casi cuatro veces más. Este manifiesto engaño evidencia la enorme irresponsabilidad política de los distintos gobiernos griegos.
2. Atenas recurrió a la banca de inversión.
La izquierda carga constantemente contra los mercados, en general, y la malvada banca de inversión, en particular, pero olvidan que su admirada Grecia recurrió a los financieros de Wall Street para ocultar sus desastrosas cuentas públicas.
El anterior Gobierno presidido por Yorgos Papandreu reconoció que Grecia mintió en las cifras de déficit y deuda para entrar en el euro y, por tanto, ofreció datos falsos hasta 2009, valiéndose, entre otros, de los servicios de Goldman Sachs. A este respecto, cabe señalar que el hoy presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, dirigía las operaciones de Goldman en Europa en 2002, cuando Grecia inició sus fraudulentas operaciones de ingeniería financiera.
3. El Estado causó la quiebra de la banca.
Otra verdad incómoda es que, en el caso de Grecia, la quiebra de la banca fue responsabilidad directa del Estado heleno, no al revés. Las entidades financieras se cargaron de deuda pública helena durante los años de la burbuja para financiar el enorme y suntuoso gasto de los distintos gobiernos. Por ello, la banca griega entró en quiebra cuando se aplicó una quita del 50% sobre los bonos helenos en manos de los acreedores privados en 2011, tras acordar el segundo plan de rescate con la troika.
Posteriormente, Europa tuvo que inyectar dinero extra para salvar los depósitos de Grecia. Es decir, los depositantes griegos fueron rescatados con el dinero de los contribuyentes europeos a través de la troika, después de que la insolvencia de Atenas arrastrara a la banca nacional a la quiebra.
4. Vida a todo tren, pero con el dinero de otros.
Durante la burbuja, Grecia vivió muy por encima de sus posibilidades reales, recurriendo a una ingente deuda pública para poder financiar ese insostenible nivel de gasto. Más de la mitad de la economía griega dependía, de una u otra forma, del maná estatal, creando así una gran estructura clientelar a base de enchufes, corrupción y subvenciones. Algunos ejemplos:
Durante años, y pese a tener un PIB per cápita muy inferior al de España, el salario mínimo en Grecia era un 50% superior.
Durante décadas, cuando un partido llegaba al poder enchufaba a gente en el sector público a cambio de su voto, acrecentando de forma insostenible la plantilla estatal.
El Hospital Evagelismos, uno de los principales de Atenas, por ejemplo, llegó a tener en nómina a 45 jardineros para cuidar de las cuatro macetas de su entrada; algunos organismos públicos contaban con 50 conductores por cada coche; un antiguo ministro de Agricultura creó una unidad no contabilizada que daba empleo a 270 personas para digitalizar las fotografías de las tierras públicas griegas, sin que ninguno de los contratados tuviera experiencia en fotografía digital, ya que eran carteros, peluqueros, agricultores y, en general, afiliados del partido...
El gasto en educación, sanidad y política social fue, de lejos, el que más aumentó hasta el estallido de la crisis de deuda, superando el 31% del PIB en 2012.
Además, Grecia, el gran referente de la izquierda radical, era el país de la UE que más dinero destinaba a gasto militar antes de la crisis, con una media superior al 4% del PIB.
5. Exceso de funcionarios e ineficiencia.
El empleo público es, sin duda, uno de los grandes paradigmas del despilfarro griego.
- Durante la burbuja, Atenas ni siquiera sabía cuántos empleados tenía en nómina: los sindicatos estimaban unos 700.000, mientras el Gobierno hablaba de 800.000; pero, sumando los contratos temporales, la cifra superó el millón de personas en 2007, equivalente al 10% de la población y a casi el 20% de la fuerza laboral del país.
- Ganaban una media de 1.350 euros mensuales, superando el sueldo medio existente en el sector privado. Pero lo relevante es que la ganancia real de los empleados púbicos era muy superior: además de cobrar dos pagas extra, recibían pluses y remuneraciones adicionales aduciendo todo tipo de excusas, como llegar al trabajo en el horario previsto, presentarse correctamente vestido, usar ordenador o hablar idiomas. Los guardas forestales, por ejemplo, recibían un plus por trabajar al aire libre.
- Sumando todas las extras, los funcionarios de Grecia llegaron a ganar de media más de 70.000 euros al año frente a los 55.000 euros de Alemania.
- Asimismo, los funcionarios también disfrutaban de una pensión vitalicia de 1.000 euros mensuales para las hijas solteras de empleados fallecidos, entre otros muchos privilegios y prebendas.
- Grecia tenía cuatro veces más profesores que Finlandia, el país que mejor nota saca en el Informe PISA de calidad educativa, pero esa superpoblación de docentes sólo le ha servido para estar entre los países europeos con peor nivel en casi todas las pruebas de Enseñanza. Muchos griegos que envían a sus hijos a las escuelas públicas tienen que contratar luego profesores particulares de refuerzo.
- Otro dato curioso es que su Sanidad pública era de las que más invertía en suministros, superando la media de la UE, sin que los griegos sufrieran más enfermedades que el resto de europeos. ¿Razón? Uno de los muchos escándalos destapados durante estos años es que era tradición entre médicos y enfermeras salir de los hospitales cargados con todo tipo de material higiénico y sanitario...
6. Empresas públicas, el culmen del despilfarro.
Sin embargo, más allá del desproporcionado número de funcionarios, sus suculentos sueldos o la grave ineficiencia de los servicios públicos, el culmen del despilfarro era su sobredimensionada estructura estatal a base de cientos de empresas, organismos y entidades inútiles. Basta señalar algunos ejemplos para percatarse de dicho despropósito:
El sueldo medio en la Renfe griega llegó a superar los 70.000 euros al año, incluyendo las profesiones de baja calificación. Sus ingresos operativos apenas rondaban los 100 millones al año, mientras que sus gastos alcanzaban los 700 millones.
"Hace veinte años, un próspero empresario llamado Stefanos Manos, nombrado después ministro de Finanzas, señaló que sería más barato meter a todos los pasajeros de los ferrocarriles griegos en taxis: sigue siendo verdad", tal y como detalla Michael Lewis en su libro Boomerang: Viajes al nuevo tercer mundo europeo, publicado por Deusto, en donde explica buena parte de los desmanes helenos cometidos durante la burbuja.
El presupuesto del metro de Atenas rondaba los 500 millones de euros al año, mientras que los ingresos en taquilla apenas alcanzaban los 90 millones.
Grecia también creó un comité para gestionar el Lago Kopais, a pesar de que se secó en 1930.
Tras el rescate de la troika, Atenas anunció la eliminación o fusión de 75 organismos públicos en los que trabajan más de 7.000 personas y que, anualmente, recibían 2.700 millones de euros en subvenciones (unos 386.000 euros por cada empleado).
7. Jubilación de oro.
Hasta el estallido de la crisis, los griegos se podían jubilar con poco más de 61 años, cobrando casi el 96% de su sueldo, siendo uno de los sistemas de pensiones públicas más generosos (e insostenibles) de la UE.
Pero es que, además, en Grecia existían cerca de 600 categorías laborales que, alegando motivos de salud, podían optar a la jubilación anticipada, establecida en 50 años para las mujeres y 55 para los hombres. Y entre estos últimos beneficiados había todo tipo de profesiones, desde peluqueros hasta trompetistas, flautistas, cocineros, masajistas e incluso presentadores de televisión, entre otros.
Precisamente por ello, los griegos disfrutaban de la mayor esperanza de vida tras la jubilación, y no porque vivieran más, sino porque se jubilaban mucho antes. En concreto, mientras la media de la OCDE es de 18,5 años tras el retiro (en España es de 17,9), los helenos gozaban de más de 24 años de plácida existencia tras la jubilación, a base, eso sí, de pedir prestado un creciente volumen de dinero a los mercados en forma de deuda pública.
Además, el control sobre la gestión de las pensiones era inexistente. Durante la crisis, se han detectado miles de familias que cobraban jubilación años después de que fallecieran sus titulares o prestaciones de desempleo sin tener derecho a ello.
8. Sobornos y evasión fiscal.
Grecia también destaca por liderar todos los indicadores de evasión fiscal a nivel europeo. Antes de la crisis, uno de cada cuatro trabajadores no pagaba nada en impuestos, de modo que las arcas públicas dejaban de ingresar entre 15.000 y 20.000 millones de euros al año.
Prueba de ello es que, antes de la crisis, menos de 5.000 contribuyentes griegos, en una población total de casi 12 millones, reconocían cobrar más de 100.000 euros al año. Lewis, por ejemplo, explica en su obra que dos tercios de los médicos privados no pagaban ni un euro de impuestos, ya que declaraban unos ingresos de menos de 12.000 euros al año, el umbral mínimo para empezar a tributar.
Además, los sobornos estaban a la orden del día. Algunos estudios señalan que los griegos se gastaban unos 800 millones de euros al año en mordidas para evitar el pago de multas o para que los funcionarios hicieran la vista gorda, incluyendo los inspectores fiscales. Por poner tan sólo un ejemplo, el Ministerio de Hacienda despidió hace escasos años a 70 funcionarios con un patrimonio inmobiliario medio de 1,2 millones, cuando su sueldo no superaba los 50.000 euros.
Otro dato llamativo es que la proporción de autónomos en Grecia era también de las más altas de la UE, y no porque fueran especialmente emprendedores, sino por la facilidad de ocultar ingresos al Fisco. Por si fuera poco, en años electorales, como 2009, la recaudación bajaba de forma muy sustancial (hasta el 30%), con independencia de cómo evolucionara el PIB, ya que los políticos, sobre todo a nivel local, solían perdonar el pago de impuestos como forma de comprar votos.
9. Deuda pública desbocada.
Como consecuencia, toda esta borrachera de gasto y despilfarro estatal se financió emitiendo deuda. Grecia fue el país que más recurrió a la deuda pública durante la época de burbuja y, por ello, su factura anual en el pago de intereses superó, hasta el segundo rescate a Grecia, el 12% de los ingresos públicos (en 2011, antes del rescate alcanzó, el 17%), mientras que en Alemania dicha factura se ha mantenido estable en el 6% de todos los ingresos públicos.
10. Pueden pagar, pero no quieren.
Syriza y Podemos reclaman ahora una nueva quita soberana, pese a que el Estado heleno se endeudó voluntariamente para cometer todos los excesos descritos anteriormente, en lugar de que Grecia asuma su responsabilidad y pague lo que debe.
Aunque muchos dicen que es imposible, lo cierto es que, según el Banco Central Europeo (BCE), Atenas posee una enorme cartera de activos públicos, cuyo valor estimado asciende a 300.000 millones de euros, incluyendo empresas, infraestructuras, acciones, participaciones, suelo y todo tipo de bienes inmuebles. Además, Grecia también podría vender islas, playas, oro y hasta monumentos si es necesario con tal de cumplir sus compromisos y evitar el doloroso estigma de la quiebra y posible salida del euro.
Pero ni siquiera haría falta llegar tan lejos: si Atenas redujera el peso del Estado a la mitad (unos 60.000 millones), con la consiguiente privatización de pensiones, sanidad y educación, y vendiera el 50% de sus activos públicos (otros 100.000 millones por lo bajo) su deuda quedaría reducida al 70% del PIB; ello, unido a un compromiso serio de equilibrio presupuestario (déficit cero) y a un ambicioso plan de reformas para liberalizar la economía y bajar impuestos, permitiría reducir aún más su endeudamiento a medio plazo por la vía del crecimiento económico. Grecia puede pagar, lo que pasa es que no quiere y, por lo tanto, todo apunta a que no lo hará.
Nviado a nuestros correos por
Jose Leopoldo Decamilli
joledecamilli@gmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, DIARIO DE OPINIÓN, SIN SOCIALISMO, OTRA VENEZUELA ES POSIBLE, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, ELECCIONES, UNIDAD, ALTERNATIVA, DEMOCRÁTICA, CONTENIDO NOTICIOSO,