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martes, 3 de enero de 2012

MERCEDES MONTERO: LAS NUEVAS MONARQUÍAS

Las nuevas monarquías son países cuyos presidentes son dictadores o títeres manejados por un dictador, que pretenden mantenerse en el poder en forma vitalicia
                                    Al morir el feroz dictador norcoreano Kim Jong – Il, el poder pasó al tercero de sus hijos Kim Jung –Un
Vladimir Putin con Kim Jong-Il
Los conceptos de Monarquía citados son muy simples y claros 1-      Forma de gobierno en que la soberanía es ejercida por una persona, que la recibe con carácter vitalicio y hereditario2-      Estado o territorio regido de este modo3-      Período de tiempo durante el que un estado mantiene esta forma de gobierno4-      Monarquía absoluta es aquella en que el poder del rey no está limitado en ningún sentido.5-      Monarquía Constitucional: Aquella en que el poder del rey está sujeto a la Constitución y la soberanía reside en el pueblo a través de sus representantes.
En mundo globalizado en el que vivimos las monarquías constitucionales existentes en algunos de los países europeos son profundamente criticadas y atacadas por grupos de ideología extremista, aún cuando en esos países hay sistemas de gobierno que cuadran perfectamente dentro del concepto de Monarquía Constitucional, razón por la cual todos aquellos que las atacan les gusta vivir y disfrutar de las ventajas que tales  países ofrecen.
Las nuevas monarquías son países cuyos presidentes son dictadores o títeres manejados por un dictador, que pretenden mantenerse en el poder en forma vitalicia, razón por la cual corrompen el sistema electoral para facilitar elecciones fraudulentas,  lograr un Poder Legislativo que cambie la Constitución de modo tal que permita la reelección indefinida para los cargos de elección popular. Por lo tanto el nuevo presidente –rey  nunca pierde elecciones pero es “legítimo” ya que ha “ganado” elecciones con el voto popular obtenido en elecciones fraudulentas. Veamos dos ejemplos de nuevas monarquías. Corea del Norte El primer presidente –monarca fue Kim Il -Senj, fundador de Corea del Norte comunista, quien al morir en 1994 le pasó el poder a su hijo Kim Jong -Il fallecido el 17 de diciembre, 2011, dejando como legado una de las más férreas dictaduras militares del globo terrestre. Los noticieros internacionales  mostraron en múltiples ocasiones  en un país que está al borde de la hambruna, con más de 200.000 presos políticos, unos  desfiles militares que fácilmente podrían hacer recordar a los organizados por los nazis durante el  Tercer Reich.  Al morir el feroz dictador norcoreano  Kim Jong – Il,  el poder pasó al tercero de sus hijos Kim Jung –Un (Debe ser el que tiene peores sentimientos), designado por su padre como heredero del poder. La sucesión fue tomada tal como algo natural en un estado comunista, en el que se supone que el poder es popular y la monarquía un pecado capital.
Pero no se queda ahí la contradicción, al pueblo le fue impuesto un período de 13 días de duelo y la gente tuvo que rasgarse las vestiduras, llorar a mares, aullar lamentos por la muerte del dictador, algo rayano en lo ridículo, algo que solo sucede en países con regímenes absolutamente totalitarios, es más la supresión llegó hasta el punto en que el gobierno colocó en la multitud soldados con cámaras fotográficas para hacerle saber a los ciudadanos que quien no llorara demostrando un dolor no sentido perdería los mínimos derechos que la dictadura comunista les otorga como privilegio y de no hacerlo los pondría en la autopista hacia los campos de concentración que abundan en el desafortunado país.
En Corea del Norte se llevan a cabo elecciones que por supuesto son una pantomima electoral que siempre es ganada por la “dinastía” que impera en el país.
En algunos noticieros internacionales se refirieron a la dictadura norcoreana, como la última de este tipo,  al parecer se olvidan de la que impera en el Caribe desde hace más de cinco décadas.
La República de Cuba
La dictadura castrista lleva 53 años en el poder. Aunque Osvaldo Dorticós  fue nombrado como Presidente de Cuba el 17 de julio de 1959, esta nueva monarquía comenzaría  teniendo como Primer Ministro a Fidel Castro, quien realmente ha mandado en Cuba desde ese entonces, y que pasaría a ser Presidente –“monarca” en el período comprendido entre 1976 – 2008.
En 1961, Fidel Castro declara a Cuba como estado socialista y enemigo acérrimo de USA. En 1962 se da la crisis de los mísiles. En 1965 asume la Secretaría del nuevo Partido Comunista Cubano aboliendo los demás partidos políticos.
En el período comprendido entre 1976 y 2008 ejerció la Presidencia de Cuba, por supuesto ejerce supresión sobre la oposición política, acaba con  la economía cubana al destruir la propiedad privada, utiliza la Medicina y la Educación como estrategia de penetración en todos los continentes. Envía contingentes de soldados cubanos como parte   de ejércitos de invasión a países africanos y latinoamericanos, en los cuales muchos de ellos perderían sus vidas.
Castro se hizo aliado de la Unión Soviética a la que llevó a la quiebra, debido a que la economía castrista es eminentemente parasitaria. En 1991 cuando la economía soviética entra en crisis, los rusos se retiran de Cuba y la ayuda económica desaparece, motivo este que llevó a la economía cubana a lo que fue llamado  “período especial”, por no decir hambre y miseria, pero ni siquiera esta situación mueve a la dictadura cubana a reconocer su error y darle al país y a una de las naciones más productivas y trabajadoras del planeta, la oportunidad de recuperación que la hubiera hecho regresar a la prosperidad.
Cuando Hugo Chávez inicia su campaña política en 1998, Fidel Castro  lo invita a Cuba y lo recibe con honores de Jefe de Estado, sellando de esta forma una alianza que representará la quiebra de la economía venezolana, pues desde el principio del gobierno de Chávez  los “beneficios y dádivas” hacia la dictadura cubana han sido mil millonarias. En el Año 2006 Cuba se alía como miembro a la Alternativa Bolivariana para las  Américas.
En el Año 2008 el cáncer se apodera de la humanidad de Fidel  Castro, quien se vio en la necesidad de pasarle el “trono” a su hermano Raúl, que ejerce la “monarquía” comunista desde entonces. Es de hacer notar que en Cuba se llevan a cabo todo tipo de elecciones, las cuales por supuesto siempre son “ganadas” por el castrismo, ya que son manejadas por un organismo electoral debidamente controlado por las autoridades, para asegurarle a los Castro que el poder no saldrá de sus manos, esto es una monarquía  por la gracia del fraude. Dictadura Sí –democracia nunca.
El izquierdismo internacional mantiene una imagen romántica de Fidel Castro y la Revolución Cubana, así como también del asesino Ernesto “che” Guevara, sin al parecer darse cuenta del sufrimiento que durante más de cinco décadas ha padecido el pueblo cubano. Esos izquierdistas cuando visitan la isla no ven las diferencias que existen en el país que le es enseñado a los turistas y el día a día de una nación que pasa hambre y que no goza de libertad alguna. La conclusión es que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, y, que idealiza a una dictadura porque no la sufre.
mechemon99@yahoo.co.uk
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lunes, 19 de diciembre de 2011

MARY ANASTASIA O'GRADY: EL PLAN DE 40 AÑOS DE CHÁVEZ PARA ACABAR CON LOS VICIOS DEL PASADO (ASSOCIATED PRESS)

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dice que su Revolución Bolivariana necesita más tiempo para producir sus utópicos frutos. "Apenas tenemos aquí 10 años", dijo la semana pasada a una multitud de seguidores en Caracas. "Nos llevará 10 más y 10 más y 10 más construir las nuevas virtudes sociales", aseguró.

En el intertanto, el mandatario prometió que "luego de ganar las elecciones viene otra etapa, en el 2013-2019 profundizaremos la revolución socialista. Socialismo, socialismo y más socialismo, tenemos que profundizar la lucha y la derrota contra los vicios del pasado que todavía persisten entre nosotros, violencia, inseguridad, corrupción, egoísmo, individualismo".

Teniendo en cuenta el hecho de que la condición humana no ha cambiado mucho desde que nos expulsaron del Edén, un plan de 40 años para terminar con el vicio parece bastante ambicioso. Claro que a Chávez nunca se le puede acusar de falta de confianza en sí mismo. Por otro lado, algo que brilló por su ausencia en su lista de vicios del pasado fue otra perenne transgresión que todavía no ha sido derrotada en Venezuela: la pecaminosa práctica del banco central de imprimir dinero para financiar el gasto fiscal.

Durante décadas, la inflación de dos dígitos ha sido la norma venezolana. Desde 1987, una tasa por debajo de 20% ha sido la excepción. El Fondo Monetario Internacional proyecta para este año un aumento de 25% del nivel de los precios.

Chávez, por supuesto, no culpa al banco central por la inflación. En su escuela de economía, el alza en los precios es causada por los productores, proveedores y comerciantes, que controlan la disponibilidad de bienes y cobran cada vez más por sus productos para obtener ganancias más robustas. La solución a esta injusticia contra el consumidor, según el chavismo, son los controles de precios. Cuando no funcionan, la respuesta es más de lo mismo.

El gobierno de Chávez lanzó su primera gran ola de controles de precios en 2003. Ese año la inflación superó el 31%. Desde entonces, se han congelado los precios de una amplia gama de comestibles —carne, harina de maíz, arroz, pan, azúcar, café, leche en polvo, aceite de cocina— y de una gran cantidad de otros productos y servicios, incluyendo cemento y materiales para la construcción, pasajes aéreos internos, la educación privada y las clínicas médicas. El principal efecto es que muchos artículos que solían estar disponibles ahora son escasos. La inflación, en todo caso, no cede.

El impuesto de la inflación golpea con más fuerza a los pobres, quienes además constituyen la principal base de apoyo de Chávez. Así, en agosto, el presidente redobló sus esfuerzos para controlar la inflación mediante la "ley de costos y precios justos". Esta amplia y nueva legislación crea un regulador encargado de supervisar lo que los consumidores pagan, a partir del análisis de los cobros mediante una investigación y el establecimiento de precios "justos". Un ejército de 4.000 burócratas conforman "comisiones" que se despliegan por todo el país para informar y denunciar el incumplimiento. Los infractores pueden ser multados, perder sus bienes, inhabilitados para el comercio e incluso ir a prisión.

Uno de los rasgos graciosos de Chávez —siempre y cuando uno no resida en Venezuela— es su firme creencia en que puede dictar lo que el economista clásico de la escuela austríaca Ludwig Von Mises denominó "la acción humana". Miles de años de experiencia, el caso de la Unión Soviética es un ejemplo reciente, sugieren lo contrario. Pero no importa. Es el destino de Venezuela sufrir una y otra vez la arrogancia de planificación centralizada.

Chávez al menos reconoce algunas limitaciones. Sabe que no puede decidir, desde los altos mandos, todos los precios de la economía venezolana desde el primer día. Así que su último esfuerzo comenzará poco a poco. El 22 de noviembre su gobierno agregó 19 nuevos productos, principalmente en el área de higiene personal y limpieza del hogar, a la lista de productos con precios congelados. Para el 15 de diciembre, los reguladores analizarán los costos de fabricar tales productos —sin incluir publicidad y comercialización— y decidirán el precio al qué debería ser vendidos. Una vez que se fijen los precios, los burócratas pasarán a analizar otros productos.

Chávez pidió a los reguladores seguir muy de cerca a las multinacionales extranjeras, como Colgate-Palmolive, Pepsi, Coca-Cola, Nestlé, GlaxoSmithKline y Johnson & Johnson. El fabricante italiano de lácteos Parmalat, ahora controlada por el francés Lactalis Group, ya fue acusada de acaparamiento. Sin embargo, el gran productor de alimentos venezolano Polar también está en la mira de Chávez.

Dejando de un lado lo absurdo de que los burócratas del gobierno anulen las leyes de la oferta y la demanda, también existe el problema de muchos productores que necesitan dólares —que no están disponibles a la tasa de cambio oficial— para pagar por los insumos importados. Si el Estado insiste en el uso artificial del tipo de cambio manteniendo un bolívar fuerte para calcular los costos, la gran mayoría de los productores será declarado culpable de cobrar de más o bien podría ir a la quiebra.

Los consumidores ya anticipan lo que ocurrirá. En últimas semanas, la prensa local informó que los artículos con precios controlados ya se agotaron. Las fuentes dicen que los productos que son difíciles de encontrar en las tiendas, en general, pueden ser comprados a los vendedores ambulantes a los precios de mercado.

Mientras tanto, el gobierno de Chávez alimenta la inflación mediante el incremento del gasto de cara a las elecciones. Tal vez Chávez necesite más de 40 años para curar el pecado original.


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sábado, 10 de diciembre de 2011

FAUSTO MASÓ: NECESARIO ABURRIMIENTO

De haberse celebrado las primarias a comienzos de este año habría tiempo para curar las heridas, provocadas por el enfrentamiento entre precandidatos. Ahora, quedan pocos meses después de febrero hasta las elecciones presidenciales. Esta es una razón adicional para que los debates eviten la verdadera confrontación, aun a costa de que pierdan dramatismo, disminuya eventualmente el rating. Para derrotar a Chávez en octubre harán falta los radicales, los comeflor, los politicastros, los ambiciosos.
Antes de que abriera la boca el primer precandidato las cartas estaban echadas. El país prefiere la unidad sobre todas las cosas. Después de febrero el candidato de la MUD buscará votos hasta en el chavismo para forjar una nueva mayoría.
María Corina dejó de ser la mejor, o el mejor, diputado de la Asamblea para emprender una misión imposible, imponerse como independiente; aunque buena parte de los venezolanos no apoye a ningún partido, también los considera imprescindibles para derrotar a Chávez. Si ella y Leopoldo hubieran llegado a un acuerdo otra sería la historia, pero ya es demasiado tarde para lograrlo y pronto lo será también para retirarse. Invocar a los independientes les sirvió en el pasado a los candidatos antipartidos, respaldados por los que condenaban la política, pero tampoco llegaron lejos, terminaron como apóstoles de la antipolítica. María Corina busca ahora el voto duro, apuesta por que los radicales serán decisivos en las primarias, por que votarán en masa. Se expresa con más energía que un hombre, ya no habla de mujer a mujer.
Capriles y Pablo Pérez representan las candidaturas creíbles porque están apoyados por las organizaciones políticas. Capriles lleva la ventaja decisiva de haber sido apoyado unánimemente dentro de Primero Justicia, y administrar con sabiduría su posición en las encuestas. Sólo un debate que alimentara a La Hojilla le restaría popularidad.
Cada vez que los chavistas agreden físicamente a los líderes de la oposición, aumenta el deseo unitario en la oposición.
La gente en la calle no preguntó sobre el caso Makled o sobre la amistad de Chávez con Cuba, hablaban de seguridad, salud, desempleo, lo que toca de cerca a 90% de los venezolanos; otras hubieran sido las preguntas si se hubieran hecho en la plaza Altamira.
Todavía ninguna encuesta refleja con exactitud la opinión pública, porque aún la oposición no cuenta con un candidato unitario. Tan pronto concluya el proceso de las elecciones primarias, y en bloque los líderes opositores apoyen al ganador, al candidato de la MUD, mejorará la oposición en la opinión pública.
Esa unidad debería trascender el mundo político, abarcar a todos los sectores de la sociedad, desde trabajadores a rectores universitarios, escritores, científicos, porque al final las elecciones del próximo octubre no enfrentan únicamente a dos fuerzas políticas, sino también dos visiones de la sociedad en la que una, la que está en el poder, pretende borrar del mapa a la otra.
Con una enfermedad terminal como el cáncer Chávez no baja la guardia, la oposición enfrenta a un adversario terrible. ¿O ya olvidamos a quién enfrentará el país el próximo año? La unidad, la verdadera unidad, necesita hasta fantasmas del pasado, los enemigos a muerte, antiguos aliados de Chávez, radicales y conservadores, ateos y cristianos. Todos, pues.
Fausto.maso@gmail.com
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viernes, 25 de noviembre de 2011

AGUSTÍN LAJE: LA FALACIA DE LOS DERECHOS DEL IZQUIERDISMO POPULISTA

Que nuestra sociedad está enferma y agonizante de populismo izquierdista, forma parte de una angustiosa realidad manifiesta en diversos síntomas que se reproducen en nuestro inconsciente colectivo a nivel regional. Uno de ellos, es la creencia de que nosotros, los ciudadanos, tenemos derecho a todo y sobre todos.

Tener derecho a algo, en resumidas cuentas, refiere a la libertad que goza un individuo de realizar una determinada acción. Supone y requiere, por tanto, ausencia de coerción tanto de otros individuos como del Estado frente a ese curso de acción emprendido.

Los derechos del individuo intentan asegurar una coexistencia pacífica en un contexto social específico, teniendo como único límite los derechos de los demás. En efecto, el derecho a transgredir derechos es una contradicción en sí misma.

El gran engaño del izquierdismo en esta materia ha sido el de aseverar que la necesidad es fuente de derecho. Pero dado que todos poseemos distintas necesidades y distintos grados de ellas, si efectivamente la fuente del derecho fuese la necesidad, entonces la igualdad ante la ley devendría en un imposible. Y donde los derechos no son los mismos para todos, lo que hay no son derechos sino privilegios.

En lo único que todos los seres humanos somos iguales es en nuestra naturaleza. En ella reside, pues, la fuente capaz de establecer los mismos derechos para todos los hombres sin distinciones.

Ahora bien, habiendo impuesto la falacia de que la necesidad crea derechos por un lado, y habiendo omitido que nadie tiene el derecho de violar los derechos de los demás por el otro, la hegemonía izquierdista manipuló la misma idea de derecho conquistando a las masas con embustes dialécticos.

En consecuencia, se les aseguró a los hombres que tenían el derecho a poseer una vivienda, cuando en verdad su derecho era el de construir una casa con el fruto de su labor. Pero los demagogos no lo proveyeron del material necesario ni del trabajo precisado para levantar la casa, sino que expropiaron lo producido por otros para tal fin.

Se les aseguró a los hombres que tenían derecho a un trabajo, cuando en verdad su derecho era a que alguien lo contratara si así lo consideraba oportuno. Pero los demagogos no les proporcionaron tal trabajo, sino que impusieron al resto que se lo brindara.

Se les aseguró a los hombres que tenían derecho a alimentarse, cuando en verdad su derecho era el de conseguir su alimento a través del propio empeño. Pero los demagogos no compartieron de su comida al hambriento, sino que obligaron a los demás que lo hicieran con la suya.

Se les aseguró a los hombres que tenían derecho a ser felices, cuando en verdad su derecho era el de buscar la felicidad. Pero los demagogos no le brindaron tal felicidad, sino que utilizaron como medio a los demás para hacerlo.

Las casas, la vestimenta, el alimento, el trabajo y la felicidad, para continuar con la lista de ejemplos ofrecidos, no caen del cielo ni se generan espontáneamente en cantidades ilimitadas. Son, por el contrario, el fruto del esfuerzo de los hombres, un auténtico derecho que termina siendo pisoteado por los falsos derechos populistas en virtud de esta engañosa lógica.

Va de suyo que el sufrimiento del prójimo causa malestar a toda persona de buen espíritu. Frente a ello se nos abre la hermosa alternativa de aquello que llamamos “solidaridad”, vale decir, caridad voluntaria. Esto último es ineludible: no hay solidaridad compulsiva. La solidaridad a punta de revólver no es sino aquello que llamamos servidumbre.

Donde los ciudadanos creen tener derecho a todo, incluso a la vida de los demás, se abren las puertas a cualquier demagogo ávido de poder que sea capaz de endulzar oídos y prometer imposibles. Para los hombres que así creen, será siempre más simpático escuchar a quien −eufemismos de por medio− les asegure que sus semejantes son bienes de uso cuyo objetivo existencial es saciar sus necesidades, y no personas con idénticos derechos que deben ser respetados.

Tal es la naturaleza del engaño del populismo izquierdista que genera y regenera el caldo de cultivo de su propia permanencia en el poder en nuestra región.

(*) Agustín Laje tiene 22 años, es autor del libro “Los mitos setentistas” y miembro de la Red de Escritores Latinoamericanos “Plumas Democráticas”. Su email es agustin_laje@hotmail.com y su twitter @agustinlaje .

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sábado, 1 de octubre de 2011

ALEXANDER GUERRERO: LA ECONOMÍA POLÍTICA DE UNA ENFERMEDAD PRESIDENCIAL

La enfermedad de un gobernante en un mundo normal es un hecho también normal, ninguna actividad productiva es afectada. Los gobiernos son los primeros interesados en disipar cualquier elemento de ingobernabilidad e incertidumbre que la enfermedad del gobernante pueda causar en la economía. Los poderes en balance constitucional cubrir eventualidades como esas, inclusive hasta la falta absoluta del gobernante. El interés fundamental de los poderes públicos es asegurar un “busisness as usual” y el transcurso de la vida diaria no se detiene.  

Solo una condición es necesaria y suficiente para que ello ocurra: en democracia los ciudadanos están informados para evaluar política y personalmente si el gobernante enfermo está capacitado para ejercer sus funciones.

Este no es el caso de lo que ocurre en Venezuela, un país, con mala calidad y rol pervertido de unas instituciones y poderes públicos que convergen por una revolución política en un poder hegemónico y centralista; no califica con la “normalidad” institucional mencionada para administrar con éxito la enfermedad del Jefe del Estado. 

La primera condición – información libre y formal- no se cumple, los venezolanos no poseemos información oficial documentada en los poderes públicos que certifique que el Presidente está bajo tratamiento médico, excepto la que el trasmite informalmente y que se emite con elevado contenido político, lo cual es absolutamente perverso. 

Por lo tanto y por inducción del propio discurso político, un hecho normal como una enfermedad, ha alcanzado niveles de paroxismo político y polarización. La “cultura” del venezolano que en las peores condiciones lo dota para desearle, hasta a un enemigo rápida recuperación y mejora en su estado de salud, ha sido perturbada en una especie de teatro del absurdo -a lo Ionesco- para aceptar un hecho absolutamente normal como una enfermedad del Presidente.

Gobierno y partido en función de objetivos electorales no escatima recurso alguno para polarizar el impacto de la supuesta enfermedad, y hasta empresas de opinión pública aliñan la controversia creando una especie de “parábola” mediática donde se juega políticamente con la ingenuidad de las estadísticas la relación entre el evento de salud y los chances electorales del presidente. Así, la opinión pública se ha dividido en torno a creer o no la enfermedad del Presidente, más allá de los rasgos externos. Si el Presidente está enfermo merece cura y descanso, y el país debe minimizar los costos relacionados.

Por lo tanto y en relación al desorden institucional causado durante todos estos años por la misma acción del gobierno en su agenda revolucionaria de violencia política institucionalizada dirigida a acabar con la economía privada y que ha descapitalizado la capacidad productiva de la gente y sus empresas con  expropiaciones, violaciones de contratos, mutilación del marco jurídico que desestabiliza la actividad económica, se agrega ahora este evento mal administrado de la enfermedad presidencial, por no disponerse publica y oficialmente información certificada. 

Esta especie de teatro del absurdo ha incrementado el grado de incertidumbre y sus efectos en la economía causando mayor stress a la salud económica de la nación, con impacto negativo al consumo, inversión y empleo.

Esa incertidumbre se manifiesta en compras nerviosas, incremento en el efectivo circulante en manos del público y distorsión de la liquidez monetaria, parálisis en proyectos de inversión, desempleo, y desde luego contracción de la actividad económica. Los indicadores económicos a nivel microeconómico de estas últimas ocho semanas muestran esos efectos perversos causados por ese entorno de ingobernabilidad. Y suma al estado de anormalidad de la actividad económica en estos años donde se siente los efectos perversos de la descapitalización de la economía inducida por agenda política en estos diez años y cuyas consecuencias son tangibles en los anaqueles de los mercados que muestran escasez  orgánica y crónica de bienes de primera necesidad, creciente desempleo,  deficiencias extremas y suspensión de servicios públicos, electricidad y el del deterioro continuo de la infraestructura vial, con un parque automotriz mostrando una obsolescencia de más de 10 años, un parque aéreo del cual en los últimos días se ha podido observar los efectos de la descapitalización de ese sector;  por deterioro del plantel educacional, de salud, de seguridad ciudadana; de desbordada inseguridad personal y de cuerpos de seguridad impedidos por cientos de razones políticas de cumplir su oficio de velar por la integridad ciudadana.

El “el control de cambio” declarado por el Presidente en Enero del 2003 como “un control político” muestra un extremo racionamiento de divisas en CADIVI, donde el Estado y el gobierno ya son el primer demandante y con privilegios para importar bienes y servicios. 

En estado de perversión se encuentra el mercado de valores SITME donde es posible vía subastas adquirir algo de divisas pero a un precio 25% mayor que del dólar-CADIVI. Ello es indicativo de una severa crisis de balanza de pagos, aun con el petróleo a 85$/barril, y que se agudizará dado el entorno recesivo que parece apoderarse de la economía mundial. 

Las reservas internacionales liquidas apenas  cubren unos tres meses de importación y en una economía donde por ejemplo, una arepa hoy se construye con 2/3 partes de insumos importados, la vulnerabilidad del consumo básico de la gente por balanza de pagos es evidente. El impacto lo vemos en escasez e inflación, fenómenos que se agudizaran dado el outlook de un “retorno” a una recesión o estancamiento, que ya muestra una caída de un 18% en los precios del petróleo de sus máximos de fines del invierno.

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lunes, 1 de agosto de 2011

JUAN CARLOS APITZ B: EL PACIENTE BARINÉS


La película británica de 1996, "El paciente inglés", dirigida por Anthony Minghella y protagonizada por Ralph Fiennes y Juliette Binoche, cuenta la historia de Count Almásy, un cartógrafo húngaro contratado por la Royal Geographical Society para trazar un mapa de los vastos terrenos del desierto del Sahara junto con muchos otros prominentes exploradores. Estando herido, Almásy viaja en una caravana por una carretera de Italia, pero su estado es tan grave que se tiene que quedar en un monasterio deshabitado y semiderruido, donde se encarga de cuidarlo Hana, una enfermera canadiense. Para ese paciente terminal sólo sus dosis de morfina lo mantenían alejado del dolor extremo de su angustioso presente y de su trágico pasado. En cambio, en Venezuela el moderno Prometeo de Sabaneta niega su condición terminal sin necesidad de alcaloide alguno, es decir, estamos ante un severo caso de denial o negación psicológica de la realidad.

Primeramente, la negación es un mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia o su relación o relevancia con el sujeto. Se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son evidentes para los demás.

Es un mecanismo de defensa relativamente simple, es negarse a creer que el acontecimiento amenazante o aversivo ocurrió o que la condición existe. Un ejemplo es la madre que se niega a admitir que su hijo murió en combate y sigue actuando como si estuviera vivo. Son habituales estos mecanismos defensivos en bebedores, drogadictos o en anoréxicos que niegan el tener algún problema.

La negación -decía Sigmund Freud- es una forma de protegerse de realidades desagradables con las que uno prefiere no lidiar. Mecanismo de defensa, lo llamaba. En general suele negarse rechazando o ignorando los hechos empíricos o la evidencia incuestionable que acreditan que lo negado existe; minimizando la importancia de aquello que está sucediendo; aceptando los hechos empíricos y la evidencia incuestionable, sin minimizar su importancia, pero adjudicándole la responsabilidad de su existencia, y su solución, a alguien más.

Uno de los mecanismos de defensa más comunes del ser humano es la negación de la realidad, o sea, no reconocer una realidad dolorosa o amenazadora. Cuando esa negación traspasa el caso individual y adquiere mayores dimensiones, como la del gobierno de una sociedad, asistimos a un engaño generalizado. Se sustituye así la realidad por una ficción encaminada a metas electoralistas.

Finalmente, cuando se le dice al país: "Fui sometido a estudios (...) y debo decirles que no se detectó la presencia de células malignas en ninguna parte de mi cuerpo", se cumple aquella expresión lapidaria: "La esperanza es una negación de la realidad, es la zanahoria que se agita ante el caballo de tiro para que este siga avanzando, luchando en vano por alcanzarla".

www.juancarlosapitz.com
justiciapitz@hotmail.com
Twitter: @justiciapitz

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jueves, 7 de julio de 2011

ENRIQUE PEREIRA: ABAJO CADENAS.

De las que se amarran en los pies de los prisioneros y en los cerebros de los escuchas.

El viaje y la enfermedad de Chávez, nos liberaron de las cadenas por unas tres semanas. Las cadenas son como los ruidos molestos, nos acostumbramos a escucharlos y finalmente nos damos cuenta que estaban allí cuando desaparecen. Obviamente me estoy refiriendo a la tediosa forma de comunicarse con el país, encadenando los medios de comunicación por los motivos más vanos que alguien puede imaginar.

Las cadenas son una forma de dominación. Son el arma necesaria de una revolución que produce “verdades”  a fuerza de repetirlas. Baste escuchar con detenimiento un monologo de Chávez o uno de los micros que nos venden un país pujante, desarrollado, lleno de gente feliz y realizada, para darse cuenta que son una inyección repetitiva de ideología cubanoide que intenta transformar la realidad, la misma que todos observamos. El Rodeo, Mercal, los hospitales y el estado de los colegios públicos, no se mejora aún cuando nos repita cien veces lo contrario. Las cadenas producirán las ciento cincuenta mil viviendas que el gobierno no pudo producir.

En una cadena nos enseñaron el pasado cinco de julio los juguetes de la revolución. La revolución del amor, de la paz verdadera, armada hasta los dientes con material bélico que el gobierno ha venido comprando para defendernos del imperio yanqui, mientras abre las puertas de nuestra mancillada soberanía a la Cuba de Fidel Castro, en una grosera alianza que pone en peligro nuestra joven independencia. Los cubanos hoy están metidos hasta los tuétanos, en muchísimas actividades que deberíamos estar haciendo los venezolanos. Las cadenas de una opresión concertada, ahora reposan en el fondo del mar, en un cable submarino que nos une a la isla con quien sabe que oscuros propósitos.

El desfile militar nos mostró a un general, con el pecho prendido en condecoraciones, henchido de la emoción, en un discurso de iniciación del desfile que solo pude entenderse desde la boca de un político. Las fuerzas armadas no pueden defender a una parcialidad política y este lo hizo, sin que se le moviera una pestaña. Me pregunto qué hará ese general cuando el chavismo pierda el gobierno en unas elecciones limpias. No le quedará otra que colgar las medallas en el closet. Este gobierno militarista, nos enseña de vez en cuando las cadenas con la que pretende amarrar nuestras conciencias.

Dime con quién te juntas y te diré de qué padeces. La Venezuela liberada por Bolívar, invitó a sus amigos a celebrar el Bicentenario de nuestra Declaración de Independencia. Rusia y Bielorrusia, China, Nicaragua y Cuba –entre otros- enviaron una representación de sus ejércitos. Eso es lo que no va quedando, una sarta de amigos que bien nos venden algo, bien reciben las bondades económicas de este gobierno.

Las elecciones no se ganan con los doce mil soldados que desfilaron, o las cinco mil que presenciaron el desfile. Tampoco se ganan con los adeptos vestidos de rojo que movieron al pie del balcón del pueblo. Chávez y sus seguidores están bien claritos sobre este tema. Las elecciones las ganarán los millones de venezolanos que no estuvimos allí, pero que estamos hastiados de las cadenas que oprimen nuestra libertad y progreso.

Esta vez liberaremos a Venezuela en unas elecciones, sin un solo tiro.
                                                    
                                                                         @pereiralibre

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CHARITO ROJAS: ESCRITO SIN PIEDAD (FUENTE NOTITARDE/ ND)

"El que a hierro mata, no puede morir a sombrerazos". Refrán popular.

Hay una ley de la física que dice que "a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud pero de sentido inverso". Lo cual en lenguaje llano quiere decir que quien hace daño, este se le devuelve en algún momento de su vida, es como un efecto boomerang. Y es de una justicia bíblica: tanto das, tanto recibes, lo mismo que otorgas te será concedido. Aunque no sea en forma inmediata. Pero así opera la justicia. La terrenal y también la divina.

Nadie puede hacer tanto daño impunemente y sobre todo, nadie puede retar a Dios como el Presidente lo ha hecho, disponiendo de la libertad y de la prosperidad de un país como si fuesen propias, colocándose por encima de las leyes de los hombres, de la naturaleza y del espíritu. Sus acciones desde que apareció en el panorama público, han sido las de un hombre implacable, impío, carente de sensibilidad hacia quienes no rindan culto a su personalidad y a su pensamiento.

Los venezolanos somos tan buena gente que rayamos en lo pendejo. Nadie quiere ser el primero en decir públicamente ¡bien hecho! Ciertamente eso es algo feo, vil, poco católico. Pero hay que tener por lo menos la decencia de no mentir como lo han hecho los personeros del régimen, quienes después de semanas de ocultarle la verdad al país o de mentir descaradamente como Soto Rojas (quien juró que el Presidente no tenía cáncer), salieron a caerse a dentelladas en privado para ver quien mandaba más mientras en público aparentaban unidad y sonreían diciendo que el hombre esta de maravilla, que se está recuperando, que está gobernando desde su cama y que ellos van Pa´lante Comandante.

La oposición, pese a las sensatas declaraciones de Ramón Guillermo Aveledo y los llamados de atención de María Corina Machado acerca de la inconstitucional ausencia presidencial, lo único que le ha faltado es mandar a hacer una misa en la catedral por la salud de quien todos los días les cae a fuetazos. ¡Hasta han propuesto un gobierno de unidad nacional! ¿Qué les pasa? ¿No están viendo que la enfermedad del Presidente sólo ha servido para reforzar su liderazgo único? ¿No ven que los actos del Bicentenario han sido perfectos para dar la imagen de una revolución socialista triunfante, que tiene un candidato único para 2012, que se llama San Hugo Rafael de Todos los Santos? La secta chavista tiene una sola deidad, lo adoran por encima de su miseria, no le importan las promesas incumplidas. Para los fanáticos de San Hugo no valen razones, Constitución, ni derechos de quienes no son chavistas. Este es el verdadero panorama que enfrentamos. Y que enfrentaremos si su líder llega a faltarles por cualquier razón.

Confieso que cuando lo ví pálido, enfermo y con la voz quebrada, aferrándose al manto de la Virgen (¡¡¡¡!!!), dándole gracias a Dios por estar vivo, me dio lástima. Lástima de verdad por este ser que se autoniveló con Bolívar y hasta con el mismo Jesucristo. Lástima por quien tiene años entregado (en cuerpo, alma, vida y salud, se lo reconozco) a una revolución que ha resultado ser algo así como un sainete donde la María Lionza es él. Esto no es un movimiento político serio, con ideología y finalidad de dar bienestar a todos los venezolanos. No, esto es una secta de fanáticos, cosa que le gusta al Comandante; que sigue al dedillo todas las pautas de odio que les imparten, cosa que también le encanta; pero en cuya secta también militan al lado de los fanáticos un grupo de depredadores que medran a placer mientras disimulan su corrupción alimentándole el delirio de gloria a su amo. Me da lástima este hombre que no tienen amigos sino súbditos, que no tiene mujer que lo consuele y cuide, sino unas hijas que usa como comodines.

Pero seguidamente a la lástima, pienso en el asesinato de la democracia en mi país. La mejor muestra de la destrucción del sistema democrático la acabamos de ver en el desfile Bicentenario: los militares, supuestamente servidores de la nación, se declararon ante el mundo "socialistas", mientras los locutores militares repetían una y otra vez los preceptos revolucionarios y las palabras del Presidente en cuanto a su retorno, a "subir el Chimborazo", a "escalar dejando atrás la oscuridad" y una serie de babosadas más que dice un coplero cuando esta emocionado y enfermo. En la cara de todos nosotros la Fuerza Armada y su Comandante violan la Constitución: "Artículo 6: El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables" ¿Dónde dice que es socialista? 

En Los Próceres lo que hubo fue una celebración de la revolución chavista, no una fiesta Bicentenaria donde participara todo el país. Ningún gobernador ni diputado de la oposición fue invitado. Quien no porte la camisa roja nada tenía que buscar allí. Una vez más el sectarismo y la exclusión robaron la historia verdadera de la Nación.

También me invade la lástima recordar a los 20.000 trabajadores de Pdvsa despedidos sin compasión, sin prestaciones, perseguidos para que no trabajasen en Venezuela, sus familias botadas de las casas en los campos petroleros y ahora regados por todo el mundo siendo útiles a compañías petroleras extranjeras mientras Pdvsa está quebrada económica y moralmente. Cuando se me conmueve el corazón ante la enfermedad presidencial, pienso en tantas lágrimas que he visto en estos 12 años de madres a quienes le mataron a sus hijos; en amigos que he perdido a manos del hampa; en familias separadas por los exilios obligados. Pienso en todas las muertes cuyo único culpable es el odio y la intolerancia sembrado en un país que no conocía esos sentimientos. Me acongojo cuando pienso en Franklin Brito, en los estudiantes, en los enfermeros, en los médicos, en los trabajadores que arriesgan y hasta pierden la vida en sus luchas ante un gobierno sordo y cínico. Cuando rememoro el discurso ácido y ofensivo contra mi Iglesia Católica, contra los periodistas, contra los productores. Recuerdo también tanto dolor en personas que han perdido sus bienes, sus negocios, sus tierras. Recuerdo su risa expropiadora y tantos insultos destemplados… y tengo que contenerme para no pensar que Dios castiga sin palo y sin rejo.

Son doce años en que demasiados venezolanos han sufrido graves pérdidas personales y económicas, pero en que todos hemos perdido libertades y derechos. Por eso creo que todo sucede por algo. Tal vez necesitábamos un gobierno así para apreciar lo felices que éramos y no lo sabíamos. Tal vez la enfermedad de Chávez le sirva para reflexionar (aunque me acusen de pendeja) si está en el camino correcto. Tal vez este trancazo a su divinidad le obligue a tener la humildad para reconocer que los remedios que pone al país son peores que las enfermedades que lo aquejan y de buena parte de las cuales él es el gran responsable.

Lo último que se pierde es la esperanza. Hasta ahora en ninguna de sus alocuciones después que confesó su enfermedad ha insultado a la oposición, a los medios ni a nadie. Está humildito y no sabemos cuánto le durará. Parece saber (aparte de que es finito) claramente dos cosas: que sólo lo mantiene la adoración de las masas a su persona, ya que la razón está en su contra; lo segundo, que sus enemigos están en su entorno. Los jaladores, los corruptos, los ineptos, los hipócritas, le hacen mucho daño a su salud y a su gobierno.

El Chimborazo es una tontería ante lo que encara el Presidente: un país enguerrillado por los problemas que su mismo gobierno ha potenciado u ocasionado y una salud quebrantada por una enfermedad mortal que requiere tranquilidad, reposo y tratamiento continuo. Si el Presidente se empeña en lanzarse a una nueva candidatura es probable que pierda la vida o la silla de Miraflores. O las dos.

Quiero que Chávez viva. No lo quiero mártir, instalado en los altares populares al lado de José Gregorio Hernández. Quiero que termine su mandato teniendo un acto de sensatez hacia el país, juntando lo que dividió, pidiendo perdón a quienes hizo daño y tratando de terminar su episodio en paz con los venezolanos y consigo mismo. Este es un asunto de vida o muerte. Vale la pena que el Presidente intente dialogar con esa otra parte del país para evitar que le pase lo que al Cardenal Ignacio Velasco, quien murió en el 2003, justamente de cáncer. Los chavistas hicieron fiesta, lanzaron cohetones y escupieron el féretro cuando salió de la Catedral para su sepultura. Y el Presidente dijo en un mitin "A ese Cardenal yo me lo voy a conseguir en el infierno"...

Charitorojas2010@hotmail.com

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martes, 5 de julio de 2011

"LA ENFERMEDAD DEL LÍDER LA ESTÁ SUFRIENDO VENEZUELA" SALUD PRESIDENCIAL ENTREVISTA ENRIQUE GHERSI, EX PARLAMENTARIO PERUANO. ROBERTO GIUSTI FUENTE EL UNIVERSAL

"Cuando el Gobierno se sostiene en una persona y se enferma, todo se paraliza por la sorpresa" "Donde no existe Estado de Derecho no se informa sobre la salud del mandatario"
Ghersi resalta que "más que gobiernos democráticos tenemos gobiernos bonopartitas. El presidente Chávez se ha convertido en la versión moderna de Napoleón" 

 Enrique Ghersi 
Directo y al grano. Enrique Ghersi no tiene recato a la hora de hablar sobre la situación venezolana. Coautor, con Hernando De Soto, de un libro que ya es un clásico, El Otro Sendero, este abogado, político y ex parlamentario peruano, considerado uno de los más connotados voceros del liberalismo en el continente y profesor visitante en universidades del continente, vino a Caracas para participar en la asamblea anual de Cedice en honor a Enrique Zuloaga.

-¿Qué sensación le genera la situación venezolana a un visitante como usted?
-Preocupación y angustia. La Venezuela saudita de los 70 ya no existe. Uno ve un país decaído, con una crisis económica injustificada por su enorme riqueza. A juzgar por los precios internacionales del petróleo Venezuela debería disfrutar de unos ingresos espectaculares, pero encontramos un país sumergido en la crisis y la inflación. Una situación absurda. Simultáneamente uno encuentra en los venezolanos desencanto y desilusión. Parece haber desaparecido esa exuberancia optimista que los ha caracterizado a ustedes.

-¿Cree que hay fatalismo, derrotismo, a pesar de unas expectativas de cambio?
-Creo que hay algo de fatalismo porque la expectativa de cambio está relacionada con el corto plazo y el régimen lleva en el poder más de doce años. Es difícil que hasta el más optimista sienta que un líder, luego de doce años sin haber impulsado un cambio positivo, pueda hacerlo en el futuro cercano. Entonces la desilusión cunde. Además de que el discurso ideológico del presidente Chávez es más bien flojo, hecho a la medida de las circunstancias y con mucho de oportunismo político. No tiene, por tanto, la carga ideológica de los regímenes estalinistas o de Pol Pot en Camboya.

-Quizás se parezca más, aunque suene paradójico, a los regímenes liberales porque, a pesar de su vocación intervencionista, ha perdido control en muchas esferas.
-Felizmente. En Venezuela existe un gran sector informal que es el refugio de la libertad. Incluso gente que podría haber tenido simpatías hacia el Gobierno constituye el colchón de amortiguación que le permite desarrollarse a muchos sectores del país. Toda una paradoja porque el sector informal debería haber sido suprimido completamente en un esquema como el que plantea el régimen actual. Pero no le es posible porque apenas comienzan las medidas intervencionistas aparecen los mercados negros.

-¿No tenemos tanto intervencionismo como mercados negros, lo peor de ambos mundos?
-Cuando se altera los incentivos en una sociedad se produce una conjunción de males. Una suerte de perversión social donde se maximiza los perjuicios y no los beneficios.

-¿No resulta hasta cierto punto razonable y comprensible que ante la enfermedad del Presidente que, en otro país sería causa de preocupación pero para el cual hay previsiones legales acatadas y piezas de recambio, en Venezuela provoque un revuelo porque la próstata o el colon del presidente son la próstata y el colon del país?
-Hay una especie de metonimia: cuando no existe Estado de Derecho se confunde el fondo con la forma. Entonces el Presidente viene a ser una especie de representación real del país. Si se enferma de la próstata o del colon, estos se convierten en la próstata o el colon del país porque no hay una separación. El Gobierno es una persona. Pero el Estado de Derecho es distinto al estado de legalidad. Hay unas leyes, pero esas leyes van de acuerdo con lo que el Presidente dice. Entonces no gobiernan las instituciones sino las personas. La enfermedad de una persona se convierte en la enfermedad de un país, nadie toma decisiones y todo el mundo se queda paralizado por la sorpresa. La parálisis es el reflejo de la situación política. Ahí el poder no tiene límites institucionales.

-¿La ausencia de límites institucionales no implica superar los límites democráticos?
-Eso prueba que más que gobiernos democráticos tenemos presidencias bonapartistas, en el sentido de Luis Napoleón, quien da un golpe contra sí mismo el 18 de brumario, tal y como lo caracteriza Marx. Ese esquema, más que otros, es el sistema latinoamericano de presidencias imperiales. Desde México hasta Argentina, con notorias y notables excepciones. Y el presidente Hugo Chávez se ha convertido en la versión moderna de Bonaparte.

-El otro problema es la desinformación. Aún no sabemos cuán enfermo está el Presidente, cuál es la extensión del mal, ni dónde se localiza.
-Hay una absoluta diferencia entre el comportamiento de los países donde hay democracia y Estado de Derecho con los países que no lo tienen. En EEUU si el Presidente se interna para curarse un grano, salen a relucir informes médicos, se presentan evidencias y se publican los diagnósticos porque el ciudadano tiene derecho a saber qué le sucede al Presidente. Pero en un país donde no existe Estado de Derecho no se informa, o se informa de manera indirecta. Sin mentir, tampoco se dice la verdad. Señalan cuáles son los síntomas pero no la enfermedad. Es el Newspeak de Orwell: "vamos a decir las cosas de tal manera que el poder no se vea afectado".

-En la situación que usted describe, ¿no crean las enfermedades de los presidentes expectativas de cambio?
-Eso ocurre cuando no hay Estado de Derecho y éste es sustituido por la voluntad individual de una persona. Es el estado voluntarista, como lo denominan algunos sociólogos. Así, la expectativa de transformación política es la expectativa de cambio de personas y no de modificaciones institucionales. No me extraña para nada que en ese contexto se produzca una inquietud. Es un poco lo ocurrido con Fidel Castro. Hasta hoy su enfermedad es un gran misterio.

-También hay velo sobre la muerte de Stalin.
-Ese es otro misterio Hay versiones macabras sobre Beria bailando alrededor de un Stalin moribundo.

-¿Qué expectativas tiene con Humala? ¿Comparte el voto de confianza que le dio Mario Vargas Llosa?
-Humala es una incógnita. Ha dicho y hecho cosas contradictorias. Durante la campaña electoral, no obstante haber tenido, al principio, un plan de gobierno más en su tradición socialista, se comprometió, con juramento incluido, a respetar la Constitución y a adoptar un programa centrista. Luego presentó una hoja de ruta en la que asumió compromisos políticos económicos y sociales. Ganó por muy poca diferencia (400 mil votos). Así que no tiene un cheque en blanco. El suyo será un gobierno minoritario porque carece de mayoría parlamentaria. En Perú tenemos un sistema francés, con presidente y primer ministro y éste último requiere el voto de investidura del parlamento. De manera que para formar gobierno necesita los votos de los parlamentarios de Pedro Pablo Kuczinski, Alejandro Toledo, Keiko Fujimori y Luis Castañeda, todos de oposición.

-Parece que ya tiene parte de esos votos.
-Hasta ahora ha demostrado inteligencia emocional y fue práctico en la campaña electoral. Ya veremos si esto es una estratagema política o un acto de madurez.

-De su respuesta uno deduce que en Humala no hay una voluntad de cambio, sino que está atado a las circunstancias.
-Alan García gobernaba igual. Estoy seguro que no piensa como gobierna. Alberto Fujimori ganó las elecciones con la izquierda y gobernó con la derecha. Kant nos indujo a un grave error. Juzgar a la gente por sus intenciones y no por sus actos. Yo estoy en la tradición de liberal de Bernardo Mandeville y creo que la gente mala puede hacer cosas buenas. Los antecedentes de Humala no hablan bien de él, pero la gran prueba será la designación de su gabinete que irá al parlamento.

-¿Humala ganó porque la mayoría esperaban que aplicara su vieja receta o por el cambio de ese discurso?
-El dejó claro que no va ser lo que propuso en la campaña anterior. El voto marginal, que significó la diferencia a su favor, no fue un voto por él sino en contra de Keiko Fujimori. Y la gran sorpresa del fujimorismo fue descubrir el grado de resistencia que, veinte años después, sigue causando en la población. Ellos pensaban que con el neo-fujimorismo de Keiko la gente recordaría sólo lo bueno y no lo malo de Fujimori. No fue así, aun cuando sacó una importante cantidad de votos. Otra sorpresa es que candidatos de centro derecha como Kuczinski o Lucho Castañeda llamaran a votar por Humala.

-¿No tuvo que ver en ese apoyo la posición de Vargas Llosa?
-Sí y la de Alejandro Toledo, quien finalmente respaldó al Comandante Humala, pese a haber sido enemigo político suyo. Además del movimiento juvenil, que hizo una gran campaña a través de las redes sociales.


Fuente El Universal de Caracas

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OSWALDO ÁLVAREZ PAZ: REPÚBLICA ENFERMA Y SIN GOBIERNO

El Presidente está enfermo. El mal es incurable, terminal según algunos, aunque el desenlace no sea necesariamente a corto plazo. Sus palabras de la semana pasada lo confirman. El desconcierto, la falta de información veraz por parte del alto gobierno, el contradictorio y nervioso comportamiento de los más allegados nos revela que estamos atravesando la crisis más seria de las últimas décadas. Hugo Chávez tendrá que mantenerse, en el mejor de los casos, alejado del poder por tiempo indeterminado. Es posible que deba permanecer fuera de Venezuela. Ésta es la verdad. Incluso, no es descabellado plantearse, como sana previsión, que de la actual incapacidad temporal tenga que declararse la ausencia definitiva, bien por responsable renuncia del mandatario, bien como consecuencia de su situación personal en los términos constitucionales correspondientes.

No sólo el Presidente está mal. El país está peor que nunca. Las consecuencias de un presidencialismo agudo, autocrático y totalitario lo determinan. Nada funciona bien. Las cosas van para peor desde hace mucho tiempo. La ausencia proyectó como nunca antes la mediocre incompetencia de quienes deberían cubrir con eficacia su falta. En los cuadros civiles y militares del oficialismo se soltaron los demonios. Recelos, sospechas, envidias que afloran, ambiciones contenidas, zancadillas y maniobras desleales entre ellos están a la orden del día. Un cuadro vergonzoso. No les importa para nada la “revolución”, ni la honradez política y administrativa, ni el destino presente y futuro de Chávez. Mucho menos los principios y valores fundamentales de la democracia.

Sinceramente deseo que Chávez supere su crisis personal. Que en la medida de lo posible se cure, recupere facultades básicas para gobernar y pueda hacerlo hasta el final del período. Lo veo difícil, como también veo imposible su candidatura para extender el período hasta el 2018. Queremos enfrentarlo y derrotarlo estando en plenitud de condiciones. Debe estar lúcido para el momento de la inevitable rendición de cuentas. Será como el trapiche de Dios, tardío pero seguro.

Pero una cosa son los deseos y otra las realidades. Debemos apelar a los principios. Deseamos el bien del prójimo. Jamás actuaremos como Chávez quien públicamente condenaba a los cardenales Ignacio Velazco y Rosalio Castillo Lara al fuego del infierno, cuando estaban en las últimas. Pero si exigimos el cumplimiento estricto de la Constitución de la República. Allí se establece el camino a seguir en crisis puntuales como la actual. La única interpretación posible es la que se desprende de la letra de sus disposiciones.

La mejor expresión de la República civil está en la oposición, en la pluralidad de aspirantes a la presidencia. Hemos propuesto reunirnos para evaluar en conjunto la situación. Ojala y en nuestras propias realidades no se desaten también los demonios. Es la hora de los liderazgos verdaderos.


oalvarezpaz@gmail.com  Lunes, 4 de julio de 2011

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lunes, 4 de julio de 2011

MANUEL CORAO: DE LA ENFERMEDAD AL CUENTO

Cuando un famoso se enferma, aparte de la información que suministran avezados periodistas en la búsqueda  y logro de la primicia, es una autoridad médica  la que se dirige a la opinión publica para informar los detalles del mal que aqueja al paciente. Me refiero  al procedimiento transparente que se aplica en una sociedad democrática  de reforzada tendencia pluralista.

Pero cuando esto acontece en un ambiguo ambiente de libertades y circunstancias políticas adversas de un personaje, bien podría ser mentira, o una sorpresa ya  que el mal que lo aqueja podría traer consecuencias no deseadas  para el entorno de manera inmediata.

Enfermarse o padecer un inconveniente de salud transitorio forma parte de la vida del ser humano, incluso de los connotados. Es la política  asociada al propagandismo  que a través de mensajes  trata de mostrar generalmente a los gobernantes como invencibles, impolutos y asépticos. Definitivamente  seres por encima del común terráqueo; únicos e indispensables.

Estas  estrategias por más que incitan al votante creer en lo extraordinario del individuo en promoción  no cambian la realidad, es un simple mortal a pesar de sus publicistas.

Hugo Chávez, a decir de quienes se relacionan  con él   consecuentemente,  lleva una vida   desordenada en sus costumbre cotidianas; duerme a  deshoras, no cuida con esmero su hábitos culinarios en función de la edad, es irascible en sus emociones y esta sometido a presiones producto del desempeño de sus funciones  y cambiante trabajo. Una gran cantidad de hombres y mujeres  tienen  aspectos comunes al gobernante.

De acuerdo al comportamiento atípico del régimen venezolano Chávez en vez de padecer una dolencia pélvica esta afectado de un mal de complicaciones imprevistas. Es la actitud de “secreto de estado” lo que agrava  la condición  del personaje, amén de una  ausencia absoluta de vocero científico idóneo. Conforme a conocimientos informales e investigaciones periodísticas por todo el manejo que se observa a su alrededor  es cierto su  quebranto de salud.

Consultados algunos galenos estos exteriorizan que un acto quirúrgico relacionado con un  absceso pelviano pone en condiciones de expresarse verbalmente pero  con algunas dificultades de movilidad  normales de un post operatorio, en  tres o cuatro días a cualquier aquejado. De existir alguna complicación menor surgida en pabellón, seis  días máximo. Acotan los médicos preguntados que para mantener recluido mas de diez días a este,  priva  la necesidad de someter al  indispuesto  a la administración de recursos clínicos  que solo pueden ser suministrados en un centro médico y que requieren de la supervisión profesional en el momento de  la aplicación de  los mismos. Ello califica el mal como de pronóstico reservado el tiempo de curación.  Ante tal pronóstico las razones por las cuales debe permanecer en la unidad de tratamiento son varias. 

Conociendo las estratagemas llevadas a cabo  por Fidel Castro en el pasado, la muestra de burdos videos y fotos, el silencio del aludido  y la falta de vocero científico eficaz, entonces  dudamos. Castro se ausentaba de la opinión pública por mas de treinta días sin explicación  y hacía  circular rumores sobre un supuesto debilitamiento de su salud, todo ello dirigido a  concentrar la atención del cubano en su persona   para luego reaparecer triunfante en escenarios propicios  para la trama   y escuchar luego  de boca del ciudadano común expresiones de satisfacción o lamento tales como: “El Caballo es eterno:”. Bien podríamos estar ante una fábula orquestada desde La Habana con la implementación propagandística de una campaña de desinformación  con un final de película.

Las encuestas  realizadas en la  gente demuestran que Hugo Chávez observa  en  constante  declive  su popularidad. La empresa IVAD en  reciente consulta de campo arroja que el 42.4 % de los consultados no votarán  en la venidera elecciones por el actual presidente; el veinte porcentual no saben por  quien hacerlo   y solo el 36.4 %, lo haría de nuevo por él. Conforme a  esta misma valoración y solicitando saber sobre el favoritismo entre candidatos de la oposición;  del  35.7%  claramente contrario, Enrique Capriles es el preferido hasta ahora, pero lo mas importante es que aglutina la  antípoda un  sólido 40%..  Debo  destacar, de acuerdo a la experiencia de los profesionales en gusto y preferencias, quienes dicen no saber es muy probable que terminen votando por el contrincante antigobierno.

Todo esto  tiene antecedentes para preocupar al barinés; el 77% de los venezolanos consideran que la geografía patria  esta en manos del hampa  y el 40% ve con preocupación la falta de empleos, entre otros tópicos. Si a esto le sumamos que evaluaciones periódicas ratifican que 80% de los venezolanos  no quiere un gobierno como el de los hermanos Castro; entonces que la enfermedad de Hugo Chávez sea teatro, no tendría nada de raro; este   paciente o personaje de novela es capaz de cualquier cosa.

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