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martes, 4 de noviembre de 2014

CARLOS ALBERTO MONTANER, EL TAMAÑO SÍ IMPORTA

No piense mal. Me refiero al Estado. Este es un debate que sacude al planeta.

El tamaño del Estado, por supuesto, importa mucho, pero lo realmente vital es la calidad (como en lo otro, lector malpensado). Lo esencial es cómo, en qué, por qué y quiénes se gastan los recursos que se les entregan, y no a cuánto ascienden.

El argumento supuestamente objetivo para recomendar o condenar un modelo u otro de Estado, suele establecerse contrastando su gasto público con el PIB o valor de toda la riqueza creada por el país a lo largo de un año.

Los defensores del gasto público alto generalmente se acogen al ejemplo escandinavo. El estado finlandés consume un 53.7 del PIB, el danés el 55.9, el sueco el 51.4 y el noruego el 56.8. Y no cabe la menor duda de que esa zona es quizás la más rica y mejor administrada del planeta. La más apacible, civilizada y equitativa.

En cambio, los partidarios del gasto público reducido le imputan la extraordinaria vitalidad de Suiza a que sólo dedica al Estado el 33.7%. Pero más impresionante aún son Hong Kong, un 21. 2, Estados Unidos, un 17, y Singapur un reducido 15.4. (Todos estos datos, son oficiales y los tomo del CIA World Factbook porque adapta las cifras a los precios de consumo o PPP).

Naturalmente, a los efectos de alcanzar prosperidad colectiva es muy importante la proporción de riqueza que se le entrega al Estado por medio de los impuestos para dedicarla a los gastos comunes, pero mucho más trascendente que ese dato objetivo son la calidad de las instituciones y las reglas, los valores que prevalecen en el grupo y el comportamiento de los servidores públicos, o sea, el capital intangible del Estado.

En general, los países desarrollados, y entre ellos los escandinavos, aparecen entre los más honorables (Transparencia Internacional), los mejor educados (Índice de Desarrollo Humano), y los que poseen un clima más hospitalario para hacer negocio (Doing Business Index del Banco Mundial).

Pero eso también puede afirmarse de Suiza, Hong Kong, Estados Unidos y Singapur. Entre uno y otro grupo hay grandes diferencias en la proporción del gasto público, pero notables similitudes en la forma en que crean la riqueza y abordan el servicio al Estado.

Aunque sea incómodo, hay que admitirlo: las sociedades que cuentan con los valores, conocimientos y creencias adecuados generan de manera espontánea funcionarios dotados de actitudes positivas, Estados eficientes y administradores comprometidos con el bienestar general que proponen y ejecutan mejores medidas de gobierno.

Esto es vital entenderlo, aunque conduzca a cierta melancólica conclusión: los políticos y servidores públicos no son mejores o peores que el conjunto de la sociedad de donde surgen. Si entre ellos abundan los bribones o, por el contrario, las personas voluntaria y conscientemente subordinadas a la ley que actúan decentemente, es porque ésas son las raíces generales de la tribu a la que pertenecen.

Hago esta observación porque escuché en España, recientemente, a tenor de los escándalos que sacuden al país, que todos los dirigentes de los partidos políticos, sindicatos y empresarios, a la izquierda y a la derecha, son “chorizos” (delincuentes).

No es así. El asunto tal vez es más grave. Desgraciadamente, aunque en el país hay mucha gente honorable, un alto porcentaje de la sociedad española ignora la ley y trata de violar las reglas, como también sucede en Italia, en Grecia y en otras cien naciones. De esos polvos provienen estos lodos. Es un problema del conjunto de la sociedad, no de unos pocos individuos.

Me temo que en casi toda América Latina es aún peor. El capitalismo que existe es el del compadreo y el pago de “comisiones”. Muchos políticos, electos o designados, roban a manos llenas. Los votantes son estómagos agradecidos. Los enchufados que cobran y apenas trabajan son legión. Hay países en los que la burocracia pone trabas sólo para provocar coimas. El robo, el peculado y la malversación son la norma y a la mayor parte de la sociedad no parece importarle. ¿Para qué seguir?

Esta observación nos lleva de la mano a formular una especie de triste regla general: es contraproducente, incluso suicida, entregarles una parte sustancial del trabajo de la sociedad a Estados en los que predominen la irresponsabilidad, el clientelismo, la imprevisión, el nepotismo, los gastos caprichosos, las personas mal formadas, ladronas, mentirosas, poco rigurosas y carentes de un verdadero espíritu de servicio.

Baltasar Gracián lo hubiera formulado de esta manera: si el Estado es malo, es preferible que sea pequeño. Si es bueno, en cambio, podemos discutir el monto apropiado de los impuestos. Una persona responsable no le entrega una navaja a un mono borracho.

Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner

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domingo, 18 de mayo de 2014

NESTOR SUAREZ, MISES , LA BIBLIA Y EL LIBRE MERCADO!!

Cuales son las raices historicas y fundamentos de la economia de libre mercado ? La Santa Biblia es uno de ellos-el mas antiguo-, algo dificil de comprender para economistas no cristianos o no creyentes, aun brillantescomo Ludwig von Mises (1881-1973) , el paladin de la Escuela Austriaca. En el CEO (centro de estudios de economia de la oferta) hemos investigado por muchos anos este apasionante tema.

La Biblia es la revelacion de Dios para la otra vida y para esta. Nos ensena mucho sobre asuntos como matrimonio y familia, administracion de empresas y negocios. Y ya desde sus primeros libros, los de Moises, nos ensena que los Gobiernos son instituciones queridas y ordenadas por Dios, pero con limites. Los Gobiernos son encargados de unas pocas y limitadas funciones, y no han de arrogarse demasiados poderes sobre la gente, ni vaciar sus bolsillos mediante impuestos excesivos. El resto de la escritura confirma esta ensenanza, que condena todos los abusos estatistas : por ejemplo , la confiscacion de empresas, denunciado en el episodio de la viña de Nabot (2 Reyes 9). Y la inflacion, un impuesto disfrazado : varios pasajes de la Biblia condenan las "medidas y pesas falsas", y el dinero es una medida , de la riqueza y del valor de los bienes y servicios.
Todo esto y mucho mas aprendimos en el CEO de los centros de pensamiento economico mas avanzados del mundo; entre ellos la Foundation for Economic Education (FEE), orientada desde muchos anos por el Reverendo Edmund Opitz, Pastor congregacionalista y al mismo tiempo economista, y de los muy buenos. Hay otros economistas que son tambien maestros biblicos, cuyas obras tambien hemos estudiado en el CEO, como Ronald Nash y Calvin Beisner y el britanico Stephen Perks.
Por siglos, la Biblia ha sido fundamento del concepto de Gobierno Limitado, practicado en occidente por ciertas naciones: Espana a fines de la Edad Media; Holanda y Suiza cuando el Renacimiento; mas tarde Inglaterra en la Revolucion Industrial; y despues USA. O sea: las grandes potencias en cada epoca. La Historia Universal nos muestra que las naciones exitosas han sido siempre las que han evitado la adoracion neopagana del Estado, y han aplicado a conciencia la Doctrina Biblica del Gobierno Limitado.
 Y que significa Gobierno Limitado ? 1) Limitado en funciones: las propias del Estado son la defensa y la policia, el orden publico, la justicia y la seguridad, y las obras de genuino interes general que han de financiarse con impuestos. Nada mas. 2) Limitado en potestades, derechos y atribuciones; y 3) en recursos: el Estado no debe acumular mas poder y riqueza que lo necesario para cumplir sus fines. Estos tres claros limites- en funciones, en poderes y en recursos- implican un considerado grado de libertad personal, al tiempo que un gasto fiscal contenido, lo cual resulta en amplias libertades economicas para los factores productivos, y para el desenvolvimiento de los mercados. Por eso todos los paises que aplicaron a traves de los siglos esta "Receta" experimentaron un extraordinario florecimiento de sus economias y desarrollo financiero, y un notable grado de adelanto tecnologico.
A partir de la Constitucion espanola de 1812 se comenzo en el mundo a llamar "Liberalismo" a esta doctrina, al mismo tiempo que fue desgajada de su contexto propio , biblico y secularizada. 
Y lamentablemente en el siglo XIX los cristianos se hicieron socialistas en su mayoria, reinterpretando la Biblia torcidamente para apoyar toda clase de intervencionismo y dirigismo estatal, y olvidaron el concepto biblico. Revestido de un ropaje seudocristiano, el socialismo gano las mentes y corazones de las masas, y gracias a la democracia sin limites, triunfo en todo el mundo hasta hoy, aunque sin poder exibir un solo caso de exito, sea en Europa, en Asia, en Africa o America Latina. Todo pais que ha practicado el socialismo ha fracasado y se ha arruinado.
Hay un solo antidoto contra el socialismo: la formula opuesta. Como se le quiera llamar-Liberalismo, Capitalismo o como sea-, esa formula es siempre la misma, y se desprende de la Biblia: Gobiernos Limitados, mercados libres, e instituciones privadas separadas del Estado. Esa es la formula del exito. Y no hay termino medio: es una cosa o la otra; no hay tercera via que funcione, por el camino del medio transito Venezuela al menos 40 anos (1958-1998) y sin exito, y despues transitamos el socialismo -comunista y nos empobrecimos mucho mas , hay que elegir entre socialismo o libre mercado. Solo que hemos elegido mal.
Ahora el Gobierno no sirve, porque no sigue el rumbo correcto; pero la oposicion tampoco lo termina de hacer, porque no ha sido capaz de romper con el socialismo y el estatismo y decidirse a favor del libre mercado, senalando a la nacion el rumbo diametralmente opuesto, de forma clara e inequivoca. El Gobierno es socialista-comunista y la oposicion socialista democratica.
Pero entonces Que debe hacer Venezuela? Buscar un Rumbo Propio. Venezuela tiene que salir de la senda del socialismo estatista en la cual ha estado sumida por lo menos desde hace medio siglo; y ya llega el comunismo, termino natural de ese tragico camino. Venezuela tiene que decirle "NO" al socialismo y cambiar el sistema o Receta. Los venezolanos tenemos un enorme potencial economico, y mayor aun es nuestro potencial humano, nos gusta la autonomia e independencia y el trabajo, y valernos por nuestros propios medios, y hacer empresas con libertad. 
Eso es lo que los socialistas llaman "capitalismo", con desprecio y odio. Es la economia de libre mercado. No es anticristiana; todo lo contrario, se basa en la Biblia. Podemos ser exitosos los venezolanos ? Si!! Para ello necesitamos cambiar la forma de hacer oposicion y opuesta totalmente al sistema practicado y fracasado en Venezuela. Reconciliar a Mises- aunque sea postumamente- con la Biblia es parte de nuestra tarea. Y proponer para Venezuela la Receta de Libre Mercado y una nueva oposicion , es tambien la otra tarea. Que le parece a Ud ? Esta de acuerdo ? Nos acompana ? ....O es Ud Socialista ?
Nestor Suarez
nsuarez07@hotmail.com
@Nestor_Suarez

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viernes, 4 de abril de 2014

GABRIEL S. BORAGINA, MÁS SOBRE "SUBSIDIARIEDAD"

Haremos ciertas consideraciones mas sobre este polémico "principio de subsidiariedad" analizando algunas de las opiniones que se han volcado sobre el mismo. Por ejemplo:
"debe decirse que el estado debe hacer todo aquello que por naturaleza los particulares no pueden. Si no se agregara la fórmula “por naturaleza”, se produciría una gran confusión, porque, dado que los recursos son escasos ante las casi ilimitadas necesidades, siempre habrá una gran cantidad de actividades –educativas, religiosas, deportivas, etc.- que los particulares no “podrán” hacer."[1]
La duda que nos surge ante la anterior afirmación es ¿qué es lo que "por naturaleza" los particulares no pueden hacer? Dado que el criterio determinante para este autor es "la naturaleza", en definitiva, la cuestión planteada o –mejor dicho- el interrogante básico es ¿cuál es la naturaleza del "estado" y cual la de los particulares?, ya que –aparentemente- tendrían uno y otro "naturalezas" diferentes. Ello nos llevaría al examen de las definiciones que se dieron sobre el "estado", cuestión que ya hemos abordado antes muchas veces.
Otros autores consideran este "principio" como "el más importante":
"Tal vez el más importante, o el más considerado, sea el principio de subsidiariedad, el cual puede ser entendido como que ningún órgano de mayor importancia o de nivel superior asuma atribuciones o ejecute acciones que puedan ser llevadas a cabo efectiva y eficientemente por órganos locales y de menor jerarquía (Kafka Zúñiga 1999, p. 10). Este principio tiene una aceptación importante y forma ya parte tanto de Encíclicas papales como del mismo Tratado de Maastricht."[2]
Es decir, que según la anterior cita, para que el "principio de subsidiariedad" no funcione o no sea operativo ha de darse necesariamente la condición que esas "atribuciones" o ejecución de "acciones... puedan ser llevadas a cabo efectiva y eficientemente por órganos locales y de menor jerarquía". Entendemos que se refiere a órganos estatales y no privados.
Desde otro ángulo diferente se dijo:
"Uno de los tantos ejemplos de deslizamiento hacia el estatismo estriba en el tan citado “principio de subsidiaridad”. En esta instancia del proceso de evolución cultural, las funciones del monopolio de la fuerza están principalmente referidas a la protección de derechos, pero nunca son subsidiarias puesto que, si los privados no encaran cierta actividad es porque prefieren destinar esfuerzos y recursos a otros campos y, como aquéllos son escasos, no puede hacerse todo al mismo tiempo. Es del todo impertinente e improcedente que los gobiernos irrumpan en las áreas en que las personas han decidido no participar según sus preferencias y prioridades."[3]
Conforme a este criterio, el "principio de subsidiariedad" estaría abonando el estatismo, y las funciones del estado "están principalmente referidas a la protección de derechos". Tales funciones no son subsidiaras.
Y según otro punto de vista (similar a los dos primeros enunciados al inicio):
"En esta responsabilidad estatal debe aplicarse el principio de subsidiariedad y sus dos componentes:
Las instituciones de jurisdicción mayor deben abstenerse de sustituir las acciones que deben ser realizadas autónomamente por la persona misma y las instituciones más cercanas a ella; y
Las instituciones de jurisdicción mayor deben asistir a las personas e instituciones más cercanas a las personas, cuando estas últimas no son capaces de funcionar adecuadamente y hasta el momento en el que lo puedan hacer.
La definición no puede ser más clara. El papel de la autoridad es subsidiario, lo que significa dejar en las personas la responsabilidad de la acción, pues ellas pueden actuar. Y sólo cuando existe una clara evidencia de no poder hacerlo, pueden actuar esas instituciones de más amplia competencia. El asunto resulta lógico sólo si se entiende a la persona humana como esa esencia individual, única y capaz de razonar."[4]
Este enfoque amplia el "principio" a límites que nos parecen harto difusos y, por tal motivo, peligrosos. Ya que lleva "el principio" a extremos que van más allá de la mera "protección de derechos", dado que -al parecer- se habla de acciones de todo tipo, que excederían a las meramente económicas. Por otra parte ¿quién y cómo determina "cuando" las personas "pueden" o "deben" no hacer algo? El "principio" navega "a dos aguas" indefinidas entre el "poder" (entendido como potencialidad o facultad de hacer) y el "deber" (entendido en sentido lato).
Como vemos, hay varias y disimiles formas de interpretar este mismo "principio" que, además, se aplica en distintos sentidos. Por lo que intentaremos dar nuestra personal opinión sobre el punto.
A nuestro modo de ver, este "principio" actúa como una formidable herramienta intelectual que opera en favor del intervencionismo estatal y mediante el cual los gobiernos van avanzando -lenta o rápidamente- sobre atribuciones, potencialidades o facultades privativas de los particulares, hasta terminar absorbiéndolas todas. Concordamos pues, con el criterio por el cual "Es del todo impertinente e improcedente que los gobiernos irrumpan en las áreas en que las personas han decidido no participar según sus preferencias y prioridades."[5] El principio en análisis ha dado una tremenda excusa a los gobiernos para avanzar sobre dichas áreas, lo que no se han privado de hacer ni realizar en el curso de las últimas décadas, no sólo en Latinoamérica sino en el resto del mundo.
También nos parece que -en principio- no hay actividad alguna que los particulares no puedan encarar eficazmente si cuentan con los recursos para tal efecto.
 [1] Gabriel J. Zanotti El humanismo del futuro Ensayo filosófico -político Con actualización del 2002. Pág. 48-51
[2] Martín Krause. "Descentralización: las limitaciones del paradigma predominante" Buenos Aires, Agosto de 2000 Trabajo contratado por CIEDLA de la Fundación Konrad Adenauer y publicado con autorización de esas instituciones. Pág. 75.
 [3] Alberto Benegas Lynch (h) "La gran mentira de nuestro tiempo". La Nación. Miércoles 26 de febrero de 2014. Sección de Opinión. pág. 23
 [4] Artículo titulado: "Michael Novak: Globalización definida". En Ideas En Economía, Política, Cultura. Parte I: Economía. Eduardo García Gaspar. Ed. Contrapeso. INFO 2007 Pág. 366-367. Las cursivas de la cita son nuestras.
[5] Alberto Benegas Lynch (h) "La gran mentira... "Op. Cit. pág. 23

Gabriel S. Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina

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martes, 1 de abril de 2014

PEDRO R. GARCÍA, LA SALIDA ES: ¿QUEBRANTAR LA CONSTITUCIÓN?, PUNTO DE QUIEBRE

"El Estado no constituye la totalidad de la existencia humana ni abarca toda la esperanza humana. El hombre y su esperanza van más allá de la realidad del Estado y más allá de la esfera de la acción política. Y eso es valido no solo para un Estado al que se pueda calificar de Babilonia, sino para cualquier tipo de Estado. 

El Estado no es la totalidad. Eso le quita un peso al hombre político y le abre el camino de una política racional. El Estado romano, el soviético, el alemán eran falsos precisamente porque querían ser el tótem de las posibilidades y de las esperanzas humanas. Pretendía así lo que no podía realizar, con lo que defraudaba y empobrecía al hombre Su mentira totalitaria le hacia demoniaco y tirano. La supresión del totalitarismo estatal ha desmitificado al Estado, liberando al hombre político y a la política.

El grito que reclama grandes hazañas tiene la vibracion del moralismo; limitarse a lo posible parece, en cambio, una renuncia a la pasión moral, tiene el aspecto del pragmatismo de los mezquinos. Sin embargo, la moral política consiste en resistir la seducción de la grandilocuencia con la que se juega con la humanidad, el hombre y sus posibilidades. No es moral el moralismo de la aventura que pretende realizar por si mismo lo que es de Dios. En cambio, si es moral la lealtad que acepta las dimensiones del hombre. No es la esencia de toda conciliación, sino la misma conciliación donde esta la moral de la actividad política. Ser sobrios y realizar lo que es posible en vez de exigir con ardor lo imposible ha sido siempre cosa difícil; la voz de la razón nunca suena tan fuerte
Como el grito irracional". Joseph Ratzinger, Rev. Católica Communio, 2^ Época (ano 17, julio-agosto 1995).
Una acotación Necesaria.
De acuerdo a la Teoría del Estado y la Teoría de la Constitución clásica, cuando el pueblo, como poseedor de la soberanía y, por lo tanto, como titular del poder constituyente originario-dicta una constitución, esta llevando a cabo un acto revolucionario, que no esta sometido a limites constitucionales ni legales. Pero tan pronto como culmina tal accion y se pone en vigencia la nueva constitución, el poder constituyente entra, por su propia decisión, en una especie de hibernación. Es lo que a veces se ha llamado la "muerte de la revolución". Pero no nos dejemos engañar por esta expresión, pues el pueblo sigue detentando la soberanía y el poder constituyente no se ha extinguido, sino solo reposa. Lo que sucede es que a partir de entonces, en vez de la soberanía directa del pueblo, rige la soberanía de la constitución. O si se prefiere, en adelante la soberania popular se ejercera a través de la supremacía constitucional, obra del pueblo "un gobierno de leyes y no de hombres" que implica la soberania de la constitución y el imperio de las normas.
Un poder, a lo que Carl Schmitt ha llamado "una dictadura soberana sin limites de duración".
Cuando se trata de modificar una constitución hay dos posibles formas radicales de concebir el modo como debe ser para hacerle cambios o sustituirla. Según la primera, la constitución es entendida como la expresión de la voluntad unitaria del pueblo, que en virtud de su poder constituyente, dicta el contenido de la misma mediante una decisión unilateral a través del voto de la mayoría. Esta concepción va unida a menudo, a la creencia en las virtudes metafísicas de la decisión de los ciudadanos debido a una errónea interpretación de algunas ideas de Rousseau, que lleva a creer que el pueblo es el poseedor de la verdad absoluta (Vox Populi; Vox Dei).
Demolatria, en vez de democracia, deberia llamarse esta percepción.
Pero de acuerdo a la segunda concepcion, una constitucion es un pacto, que exige un acuerdo entre todos los factores políticos y sociales, compromiso en que se fijan las reglas del juego. Para esta interpretación, dictar una constitución equivale a arribar a la obligación entre múltiples intereses, tratar de imponer unilateralmente a cal y canto la voluntad de la mayoría, llevaría a la falta de aceptación por la "minoría", y al cuestionamiento de la legitimidad de esa Ley fundamental.
Pues el hecho de que una mayoría numérica apruebe formalmente una Constitución, no será garante de un verdadero orden político, si su contenido no es conocido y aceptado por un grueso de la ciudadanía, que debería superar con creces, la simple mayoría. Y aquí parece oportuno recordar que la totalidad de los grandes teóricos iusnaturalistas, desde Hobbes a Rousseau, consideraban que para la legitimidad de una decisión de alta monta como lo es la aprobación del contrato social original, no bastaba con el voto mayoritario de los ciudadanos, sino que se requería la unanimidad. Pero sin llegar a tal extremo, hay que recordar las ideas de un autor como Rousseau, al que corrientemente se le consideraba como el máximo defensor del voto como forma de expresión de la voluntad general. Pues Rousseau distingue claramente el contrato social original como algo distinto de la formación de la constitución. De modo que el tamaño de la mayoría que debería exigir para aprobar cada Ley, deberá depender de la importancia de lo que se va a decidir. Es evidente que cuando el presidente hoy lamentablemente fallecido, forzó el quebrantamiento" de nuestra Carta Magna, la mas importante de todas nuestras leyes, con la aprobación de entre otras leyes, la reelección indefinida y la de el "Poder Comunal", se le debería haber exigido a los proponentes, mucho mas que una simple mayoría para legitimar estos cambios.
¿Esta nuestra constitución larvada?
Para el presidente en ese momento Hugo Rafael Chávez la aprobación de la Constitución de 1999, marco un hito fundamental en una nueva época en la historia de Venezuela, pues iba a permitir refundar la Republica sobre bases sólidas y seguras. Con la nueva Constitución se inauguraba el milenio de la V Republica, en la que se superarían  las torceduras morales fundamentalmente la corrupción que habían sofocado a la Republica  durante los pasados ciento cincuenta y nueve años de vida republicana y se rescataría, para su plena realización el preterido proyecto Bolivariano que las Oligarquías habían traicionado desde 1830 y que ahora cobraba plena vida y se expresaba en el texto constitucional aprobado, que debería prolongarse por los próximos siglos. Pero apenas habían  transcurrido 7 años de ser refrendada cuando el su incansable precursor anuncia "la necesidad de profundizar la revolución para la que es un escollo esta estructura de estado anacrónica" del marco constitucional según opinión adelantada de la Presidente de el Tribunal Supremo de Justicia. Recuérdese que se trata de una Constitución que fue calificada repetidamente por el propio Jefe de Estado como "la mejor del mundo"; que, según sus cálculos debería durar 200 años.
Forzando cambios precisos con su propuesta consignada a la Asamblea Nacional en febrero de 2009, cuyo sentido general no fue otro que aumentar los poderes del presidente y abrir constitucionalmente la reelección indefinida y "la vía venezolana al socialismo" haciendo posible el "Socialismo del Siglo XXI".
Pareciera el presidente en ese momento estaba inspirándose en las complejas ideas de el revolucionario Italiano, Antonio Negri, famoso por su extrema radicalidad, que ataca el normativismo racionalista que está en la base del constitucionalismo occidental para sustituirlo por una suerte de decisionismo voluntarista (que siempre caracterizaron las iniciativas políticas de Chávez), y que le permitía dar rienda suelta a sus sueños.
En verdad, excepto su cáfila de iluminados, nadie sabe, nadie entiende lo que el presidente Chávez señaló en su momento como “el socialismo venezolano del siglo XXI", pero es evidente que si se tratara de un socialismo democrático, como el que existe con todas sus fragilidades en muchos países de Europa Occidental, seria perfectamente posible que fuera construido a partir de la Constitución vigente, y la ampliación lograda en el inconstitucional referéndum aprobado en Febrero de 2009, con la complicidad implícita de la oposición oficial permitida, (llámese hoy MUD), ya que ha pesar de las distorsiones del texto original en efecto allí se afirman, simultáneamente, la validez de los clásicos derechos del hombre, proclamados por el liberalismo político, por una parte; de los derechos de inspiración democrática, relativos a la participación de todos en la decisiones publicas, por otra parte y, finalmente, de los mas recientes derechos de carácter económico que requieren prestaciones positivas del Estado, todo ello conduce al modelo que nuestro texto Constitucional denomina Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia. Paradigma que seria perfectamente compatible con la realización de un socialismo democrático, democracia social o el eufemísticico progresismo. Pero cuando se pretende reducir unilateralmente esa pluralidad de valores y principios consagrados en la Constitución a los de un solo signo político, quienes tal cosa pretenden, proceden a una selección unilateral y sesgada del texto Constitucional, pues entre la diversidad de derechos consagrados en el mismo, desechan algunos de los mas importantes, contradiciendo con ello el mismo texto de la Constitución, que garantiza a todos "el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos" (Art. 19); de todos los derechos y no de algunos interpretados unilateralmente de acuerdo a un determinado signo ideológico. (Ejemplo Las Leyes del Poder Comunal)
Más con precisión. La Constitución vigente garantiza expresamente "el pluralismo político" (Art. 2), la iniciativa privada y la libertad económica (Art. 112 y 299), así como el derecho de propiedad sin excluir la de los medios de producción (Art. 115). Si además tenemos en cuenta las disposiciones en las que se consagran los derechos políticos, nuestro vigente texto Constitucional hace posible el establecimiento de un socialismo democrático como el que han establecido los Gobiernos de los países nórdicos y se avanza por esa vía con éxito en Brasil, en Chile y Uruguay,
Pero lo cierto es que el "brumoso entramado teórico programático de el manido proyecto de Las leyes del Poder Comunal " reforzadas ahora por una laxa ley habilitante, es incompatible con la estructura y con los principios fundamentales de la Constitución vigente, entre tales ideas esta por ejemplo, la "nueva división del poder", que según el presidente expresó en ese momento, seria "una nueva forma de distribuir el poder político, económico, social y militar sobre el espacio territorial" y en cuyos presupuestos insiste ahora su legatario, con lo cual no solo barrería totalmente la actual estructura político-constitucional del Estado, sino también ha torcido la estructura económica y social del país. Lo que ellos llaman la "explosión revolucionaria del poder comunal".
Esto no es sino retórica aferente. El agente económico más rico en el país no es su  anacrónico capitalismo. Es el Estado Venezolano. La condición estructural de la sociedad venezolana es la autonomía económica del Estado: el Estado Soviético no era autónomo, requería del trabajo social para su subsistencia. De allí la represión que aseguraba el flujo de los excedentes. En nuestro caso el Estado no depende de la Sociedad Venezolana, la renta del petróleo es internacional, y no tiene contrapartida ni en el capital nacional ni en el trabajo. La anomalía histórica del Estado Venezolano es imposible exagerarla. Con todo ese capital se podría expropiar a todo el sector privado. Me parece evidente que cualquier ciudadano venezolano amante de la democracia no podrá aceptar por razones de principios, la legitimidad de la intención de poner en practica la famosa ley habilitante en las condiciones que fijó unilateralmente el presidente a través de la Asamblea Nacional, con procedimientos discrecionales que son desde todo punto de vista inaceptables, como tampoco ahora en su incesante huir hacia adelante factores importantes de la oposición intentan irrumpir con el despropósito de un ¡vete ya!
Para quienes creemos que la soberanía, incluyendo la del pueblo, es limitada, la cuestión desde el punto de vista teórico filosófico es muy clara, pues hacemos nuestro sin reservas lo dicho por Benjamin Constant: “Ninguna autoridad sobre la tierra es ilimitada, ni la del pueblo, ni la de los hombres que se dicen sus representantes, ni la de los reyes, cualquiera que sea el titulo por el que reinen, ni la de la ley, la cual, no siendo mas que la expresión de la voluntad del pueblo o del príncipe, de acuerdo con la forma de gobierno, debe estar circunscrita a los mismos limites que la autoridad de la que emana”.
“Estos límites están trazados por la justicia y los derechos de los individuos. La voluntad de todo un pueblo no puede convertir en justo lo que es injusto. Los representantes de una nación no tienen derecho a hacer lo que ni siquiera la nación puede hacer”.
Debemos tener presente que existen un conjunto de derechos fundamentales de los individuos que, con independencia de que estén reconocidos en el texto Constitucional, tienen plena validez. En ciertas culturas (incluida la nuestra) se trata de derechos naturales, anteriores y superiores a la existencia misma del Estado, que se pueden interpretar como de origen divino, o, en versión laica, como productos de la razón que rige al mundo. En otras culturas, se trataría más bien, de derechos históricos-tradicionales, también se ha desarrollado en los últimos años la idea de que los derechos humanos y su protección forman parte del orden jurídico internacional. El desarrollo la tal idea y su aplicación podría proporcionar un cuadro más sólido a la protección (léase represión de las marchas estudiantiles y detención y destitución arbitraria de Alcaldes y allanamientos de inmunidades a parlamentarios), de los derechos humanos, y aunque por ahora no se puede ser demasiado optimista  es una vía llena de dificultades burocráticas e intereses de los gobiernos mismos, con respecto a su lenta eficacia no son para desatender, y ese tiene que ser el camino mientras inquirimos nuevas formas subsidiarias de disidencia.

 "Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas"

Pedro R. García
pgpgarcia5@gmail.com
@ pgpgarcia5


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sábado, 30 de noviembre de 2013

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, ESTADO, ECONOMÍA Y COSTO DE OPORTUNIDAD.

Históricas son las discusiones sobre el papel que debe desempeñar el Estado en la economía, desde los que apoyan que ha de controlar toda la actividad económica como los que defienden que no debe tener ninguna participación (a nuestro entender ambos enfoques son inapropiados).

Una tercera visión que lo sitúa como un árbitro regulador de la actividad económica que se desarrolla en el marco de un modelo económico que le facilita cumplir con dos funciones primordiales: (1) corregir las fallas del mercado, y (2) redistribuir la riqueza nacional; manteniendo un rol secundario ante la iniciativa privada e interviniendo sólo en aquellas actividades económicas donde el Estado sea más eficiente, dentro de un marco institucional que garantice una independencia e interrelación adecuada entre los poderes. 

Sea oportuno indicar dos aspectos: (A) un modelo económico es un proceso impulsado por el Gobierno en función de organizar la economía sustentado en un juicio de valor sobre el país que se puede desear (qué debe ser, qué debe hacerse) para lo cual se formulan políticas económicas; y (B) en una economía de mercado (distinto a libre mercado) el Estado suele intervenir (con precario éxito) de varias formas en materia, por una parte, de precios entre ellas la regulación (basada, suponemos, en algún criterio racional compartido y aceptado entre las partes), y la congelación (fijación unilateral por parte del Gobierno); y por otra parte interviene en la fijación del margen de ganancia teniendo como premisa (volvemos a suponer) que dicho margen permita cubrir los costos de operación (gastos y costos de la actividad) y donde la fijación del precio se determine según el costo marginal (costo de la última unidad producida-vendida-) o según el costo medio (costo total dividido por el número de unidades producidas-vendidas-). 

Es claro que estas tres formas de intervención gubernamental deben tener un límite en el tiempo, a menos que se esté aspirando una transición hacia una economía planificada y dirigida (economía socialista) donde la actividad económica está basada en la propiedad social de los medios de producción en procura de alcanzar el comunismo (año 2013 representan el 0,01% del total de países); en actuación contraria a la tendencia mundial donde el Estado no interviene directamente en los mercados ni compite con el sector privado. 

En referencia al costo de oportunidad, lo podemos entender (de forma sencilla) como que escoger implica renunciar, es decir, al hacer una cosa no podemos concurrentemente hacer otra cosa, habida cuenta que no podemos satisfacer simultáneamente todas nuestras necesidades. 

Esta realidad cobra mayor sensibilidad cuando se trata del costo de oportunidad del Estado ya que cuando un Gobierno participa en actividades inherentes al sector privado importador/comerciante) se está desviando de su papel básico en cuanto a la atención de la salud, educación, justicia, seguridad (personal y jurídica), agroindustria (alimentación), infraestructura, y un largo etcétera; con implícita renuncia a propiciar y crear las condiciones para alcanzar el bienestar general de la población observado como renunciar al valor de la mejor opción no realizada: la suprema felicidad.

Mención aparte merece la presencia del Estado-regulador (básicamente del sector privado), ante lo fácil que resulta controlar las empresas que no son propiedad del Estado ya que sus efectos no recaen sobre el Gobierno (ni los gastos), pero subyacentemente puede estimular confrontaciones ideológicas y hostil enfrentamiento entre bloques sociales; escenario distinto a intervenir para corregir fallas del mercado. 

La regulación, materializada como restricciones impuestas por el Gobierno sobre el poder de decisión de las empresas en materia de precios, cantidades, margen de ganancia, limitación de beneficios, y otros, tomadas en ambiente inflacionario (manteniendo los precios congelados y regulados) han de ser revisadas periódicamente ( en razón al incremento en los costos) so pena de desestimular la producción como consecuencia a las expectativas de potenciales pérdidas, lo cual obviamente se traduce en una escasez que tiene efecto multiplicador sobre sí misma. 

La intervención del Estado en el campo económico, se hace deseable cuando se orienta a mejorar la prestación de los servicios públicos y a superar desequilibrios macroeconómicos, impulsar el crecimiento de la economía y fomentar la competencia. A manera de conclusión en relación al costo de oportunidad del Gobierno, vale la pena citar un viejo eslogan: no realizar intervención alguna si dicha solución es más costosa que la falla que se pretende resolver.

Economista Jesús Alexis González
@jessalexis11

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domingo, 24 de febrero de 2013

DARÍO ACEVEDO CARMONA. ¿TIENE LÍMITES EL ESTADO?, DESDE COLOMBIA,

El estado moderno es, en palabras del filósofo alemán Friedrich Hegel en Lecciones de Filosofía de la Historia Universal, la expresión más avanzada del desarrollo del espíritu hacia cuya perfección tiende el ser humano. La versión hegeliana ha sido reinterpretada de muchas maneras y versiones. Algunos vulgarizadores le atribuyen haber inspirado, con su idea del Estado como la más elevada y compleja expresión de la razón, la formación de movimientos fundamentalistas como el nazismo que hizo del estado alemán el instrumento de control y epicentro del poder absoluto del proyecto racista, antijudío e imperialista, como si pudiese materializarse en usos maleables  y perversos de los partidos políticos la idea hegeliana.


Un discípulo de Hegel, Carlos Marx, quien dijo haber volteado patas arriba toda la filosofía idealista del maestro, planteó la idea de que todo pensamiento y elaboración del espíritu y la conciencia, todo aquello situado en el orden superestructural, estaba determinado por una base material constituida a su vez por las relaciones económicas. El pensamiento marxista al extender su campo de acción a la política comprometida alumbró la doctrina comunista, expresada en el famoso Manifiesto del Partido Comunista en 1848 de Marx y su amigo Friedrich Engels. En dicho texto programático, entre otros, Marx explicita su idea sobre el estado como una máquina de opresión de una clase sobre otra que, en la época del capitalismo, debe ser destruida por la clase obrera en su lucha por la implantación del comunismo, la sociedad sin clases. Pero, advierte, para alcanzar esa meta, especie de paraíso terrenal donde todos los hombres superan el reino de la necesidad al ser iguales, los trabajadores organizados en un partido propio debían reemplazar el Estado burgués por el estado socialista, régimen de transición entre el capitalismo y el comunismo. Este estado debía ser, a su manera, una máquina de dominación de la clase obrera sobre la burguesía derrocada. El proletariado al asumir el poder y poner en marcha el socialismo no tiene necesidad de negar que su estado es una máquina opresora y por eso llama a su régimen la dictadura del proletariado. Hacia la cristalización de ese ideal tendieron los partidos marxistas a lo largo de finales del siglo XIX y del siglo XX, desde Lenin hasta las dinastías comunistas de los Castro y los Kim.

El estado debía ocuparse absolutamente de todo, abolir la propiedad privada, incluso sobre la tierra, desaparición del campesinado al igual que las demás clases en un largo proceso. El estado se ocuparía de la educación, la salud, el empleo, la organización de la sociedad, la milicia, la justicia, la alimentación, de todo, era el estado totalitario.

El mundo capitalista y las fuerzas liberales, para las que el estado es expresión del interés común y la voluntad general, reaccionaron ante el triunfo de los comunistas rusos en 1917, y también ante la presión de poderosos movimientos sociales, en especial de campesinos y obreros que reclamaban mejores condiciones de vida, aceptando la ampliación de las funciones del viejo estado liberal ocupado principalmente del orden.  Así se abrió espacio a una reconsideración profunda de la concepción y funciones del estado. El estado interventor, como se le conoce, se ocupará ya no solo del orden sino de algunos problemas de la vida económica, espacio antes tabú, así mismo de la vida social con políticas de educación, salud, relaciones laborales, entre otras. El modelo, también llamado estado de bienestar, se impuso en el mundo a la par que se creaban instrumentos y acuerdos internacionales para garantizar, agilizar y estimular todo aquello que apuntara hacia la reforma de la sociedad y evitara la revolución violenta o la abolición de la propiedad privada y del capital preconizada por los comunistas ortodoxos.

Como todo proceso vital, este modelo se agotó y este coincidió con el derrumbe del experimento comunista de la URSS y la China lo que llevó al renacer del liberalismo clásico, el denominado neoliberalismo, impulsado y hecho dominante en el mundo desde las formulaciones de la Escuela de Chicago liderada por Milton Friedman. Este modelo ha encarado varias crisis que han sacudido los cimientos del capitalismo, pero, sin que se avizore una opción diferente a que este se reestructure y se recomponga desde adentro y desde sí mismo. Muchas de las instituciones creadas durante la época del estado interventor se mantienen en los países que aplican el neoliberalismo con diverso grado de alcance. Aunque el estado se ha achicado y se han privatizado muchas de sus funciones, se sostienen gabelas en temas laborales, educativos y de salud colectiva. No se puede negar, el estado, aún en esta época, es un instrumento complejo, una elaboración insuperada en el proceso de la organización social, una máquina de control, dominación, pero también de proporción de elementos fundamentales para el bienestar de la sociedad. El estado y quienes lo controlan, se apoyan en el poder que de él se deriva para intervenir aún en las más graves situaciones de orden público, tragedias naturales o quiebras económicas.

Hoy día continúa siendo una poderosa y enredada máquina tal como la pintó Kafka en su célebre novela La Metamorfosis. En sus manos sigue estando el monopolio de la fuerza, el de la justicia y el del tributo según explicación de Max Weber. Vulgarmente, es visto como un barril sin fondo ante el que se plantean las más disímiles y desorbitadas querellas y litigios para obtener compensaciones económicas alegando culpa directa u omisión, porque se supone que el estado debe responder hasta por aquello que es incapaz de controlar, no porque  no quiera, sino porque, como toda obra humana, es incompleto, limitado e imperfecto y porque sus fondos y riquezas son las que todos y cada uno aportamos y no una mina sin fin. Los oportunistas no pierden ocasión de reclamarle por todo, aprovechan la actitud mítica que sobre el estado tejen las gentes, como sostiene Ernst Cassirer en El Mito del Estado, al asumirlo como una entidad divina, omnipotente, que todo lo provee y que posee el don de la ubicuidad.

Para desgracia humana, desde tal concepción se realizan abusos en el mundo y en nuestro país. Vividores y avivatos azuzan a ciudadanos del común para entablar pleitos contra el estado por las más exóticas e inverosímiles causas. No faltan los políticos, gobernantes, demagogos y populistas que hacen creer que el estado es milagroso y puede resolver todos los problemas incluidos aquellos que son de la órbita de cada individuo, de cada familia o de los negocios y asuntos privados.

rdaceved@gmail.com

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jueves, 7 de febrero de 2013

CARLOS PADILLA, UNA DESPIADADA CONFRONTACION

Estamos en presencia de una despiadada confrontación entre quienes se empeñan en retroceder ante un pasado poco exitoso y un presente que lo es menos aun.
Las acusaciones de parte y parte son malos ejemplos para un país que requiere paz y reconciliación.
Se requiere la construcción de una tercera vía que olvide el pasado y supere al presente para una Venezuela exitosa y solidaria.
Una tercera vía que devuelva la paz a la república para la creación de bienestar para todos con un pleno ejercicio de la libertad individual.
Nuevas dirigencias que comprendan lo necesario de un Estado Limitado que se ocupe de lo que tiene como responsabilidades y deje al sector publico los compromisos que en una sociedad equilibrada le correspondan dentro de un apego absoluto a la ley.
Una nueva alternativa nacional que deseche el mercantilismo y logre conciliar a todos los factores que deben ser convergentes para un desarrollo sustentable que garantice el auto abastecimiento nacional. 
Una economía que permita un pleno empleo estable y bien remunerado dentro del esquema de la productividad y la convivencia creadora entre los factores que oferte precios  justos señidos a los parámetros de la oferta y la demanda.
Un país en que la inseguridad y el hampa no limiten el desarrollo de las colectividades para un relevo generacional equilibrado en el cual el bienestar sea fruto del esfuerzo de cada quien.
Una Venezuela en la cual la impunidad no exista sin distingo entre delitos  permitidos y transgresiones castigadas según la voluntad de los que tienen la responsabilidad de hacer cumplir la normativa vigente.
Hacemos un llamado a todos aquellos que quieren mirar hacia el futuro levando el ancla de pasado eliminando lo nefasto que hay en el presente y se empeñen en lograr una nación  que viva en bienestar en libertad.
Una alternativa que acabe con los fingimientos politiqueros para crear premeditadas polarizaciones.
Una alternativa realmente superadora de la dependencia tarifada y fructificadora de una libertad equilibrada para un eficaz desarrollo de las potencialidades de cada quien sepultando la demagogia y el populismo en un país de propietarios.
Una alternativa que permita la reconciliación nacional  para que todos los habitantes del territorio patricio aprecien el futuro exitoso de su familia, su comunidad relacionada y el país todos.
carlos.padilla.carpa@gmail.com

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viernes, 27 de abril de 2012

FRANCISCO RUBIALES, ¿DÓNDE ESTÁN LOS LIBERALES?,

Algunos miembros de la "casta" política Los liberales, que inventaron la democracia y las libertades ciudadanas frente al despotismo, están siendo políticamente exterminados en el mundo, acosados y perseguidos obsesivamente por un totalitarismo cada día más fuerte. En el exterminio del liberalismo está una de las claves del declive de nuestro mundo y de las crisis profundan que están asolando la vida política. 

Los liberales son, probablemente, los únicos que entienden con plenitud la democracia y la libertad. El mundo político no debería dividirse en derechas e izquierdas, sino en liberales y totalitarios. Cuando la derecha prescinde del liberalismo, como ocurre hoy en España, termina pareciendose a la izquierda como dos gotas de agua. Resucitar el liberalismo es una medicina eficaz para acabar con el caos y la decadencia reinantes. Recuparar a los liberales representa regenerar la democracia, pues sin liberalismo la democracia no puede existir.

En el mundo presente apenas quedan partidos liberales y los que existen son agrupaciones generalmente débiles, acorraladas por los adictos al Estado y a la política profesional. En España, ni siquiera existe un partido liberal solvente y sus huellas culturales y políticas casi son imperceptibles, incluso en los partidos de derecha.

Los perros están acabando con las gacelas y las águilas que volaban alto y libres están siendo abatidas con plomo. El primer zarpazo mortal al liberalismo se lo dió el marxismo bolchevique, que le acusó injustamente de defender a los burgueses y ricos y de aplastar a los abreros. La victoria marxista sobre el liberalismo fue casi total, no sólo en el lado rojo del telón de acero, sino también en el Occidente que se llamaba democrático, donde los estalistas y totalitarios también tomaron en muchas ocasiones el poder, aunque disfrazados y adaptándose superficialmente a las democracias.

En sentido amplio, los liberales, partidarios del Estado en su mínima expresión, fueron asesinados por los partidarios del Estado en su máxima expresión, aquellos que querían engordarlo para manejarlo y expoliarlo. Los que creían en la democracia, la libertad y el ciudadano fueron derrotados, desgraciadamente, por los que amaban el poder y la esclavitud de los demás. Esa es, en buena parte, el resumen de la historia política de nuestro mundo, en los tres últimos siglos.

No existe una escuela política que haya sido más tergiversada y denigrada que el liberalismo. Sus adversarios, totalitarios en su mayoría, lo han masacrado a base de mentiras, descalificaciones injustas y calumnias. La mejor definición del liberalismo tal vez sea "El respeto irrestricto a los proyectos de vida de los demás". El liberal no sólo tolera a los que piensan igual que él, sino también a los que piensan distinto.

Ninguna otra idea política como el liberalismo ha entendido mejor la naturaleza maligna del Estado, un invento peligroso y voraz, capaz de acabar con el ser humano, que sólo es saludable cuando se mantiene bajo control y reducido a su mínima expresión. Conocedores del Estado como nadie, los liberales inventaron la demcoracia precisamente para mantner al Estado bajo control, estableciendo un complejo sistema de leyes y contrapesos cuyo fin último era cortar los dientes al Estado y mantenerlo siempre encerrado en una jaula bajo muchos cerrojos.

Entre esos cerrojos destacan una ley igual para todos, la separación e independencia de los poderes básicos del Estado, para que se vigilen y controlen mutuamente, el predominio del individuo y del ciudadano soberano sobre cualquier otro elemento del sistema, la existencia de una prensa libre e independiente, capaz de fiscalizar a los grandes poderes, la celebración de elecciones libres, donde los ciudadanos puedan elegir, sin interferencias y con plena libertad, a sus representantes, sin listas cerradas y bloqueadas, la existencia de una sociedad civil fuerte e independiente del poder político, capaz de actuar como contrapeso del poder y un control férreo sobre los partidos políticos y los políticos, para que no caigan en las tentaciones tradicionales, que son la corrupción, la arrogancia y el afán desmedido de poder.

El siglo XX fue el siglo del Estado, donde el liberalismo quedó derrotado por los estatalistas y totalitarios. Fue, también, el siglo de los partidos políticos, que se adueñaron del Estado y eliminaron gran parte de las cautelas y garantías impuestas por el liberalismo a la democracia. El resultado fue el siglo de la violencia y del crimen, testigo de las dos guerras mas crueles y sangrientas de la Historia humana y de decenas de millones de civiles asesinados por sus propios gobiernos, no en los frentes de guerra, sino en las retaguardias, víctimas de experimentos de ingeniería social, de opresión estatal, de envidias y de odios culturales y étnicos.

Con los liberales en el poder, eso nunca habría sido posible. El monstruo asesino del Estado habría estado encerrado en la jaula de la democracia auténtica, sin poder escapar y sin sembrar el mundo de injusticia, desigualdad, abuso y cadáveres.

Cada día me siento más liberal y lo soy no sólo por estudios y reflexiones, sino, sobre todo, por experiencias personales acumuladas. Como periodista que ha ocupado puestos destacados en la escena informativa internacional, he conversado con decenas de jefes de Estado y de gobierno y con cientos de ministros y de personajes poderosos, sin que nunca haya encontrado en ellos otra cosa de arrogancia, avaricia, ansias de poder y desprecio por los ciudadanos, a los que dicen servir y a los que tienden a considerar como sus verdaderos enemigos, tal vez porque les tienen miedo, después de explotarlos y avasallarlos.

Si las tesis de este artículo le parecen interesantes, de un paso más y visione un par de veces el siguiente VIDEO. Es una hermosa lección de liberalismo capaz de limpiar y mejorar este sucio mundo.

http://blogs.periodistadigital.com/votoenblanco.php/2012/04/27/idonde-estan-los-liberales-

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martes, 6 de diciembre de 2011

ODOARDO LEÓN-PONTE: DESARROLLO HUMANO: EL SECTOR PRIVADO

El Estado solo no puede mantener al país. La Sociedad en su conjunto debe participar en el proceso de su desarrollo. Dentro de esa sociedad, el sector privado soporta la mayor carga en cuanto a la generación de empleo, paga impuestos, sirve de recaudador de tasas como el IVA, y presta servicios que en otras latitudes corresponden y que aquí deberían corresponder al Estado, como es el transporte público, entre otros.

Es normal ver a los distintos componentes del sector privado unidos para defender sus intereses y representarlos ante otros sectores de esa sociedad, pero es poco común verlos asociados o unidos para atender a las inmensas necesidades de la gente en un país en el que éstas reinan. Hay participación a través de programas de responsabilidad social, generalmente orientados a apoyar las actividades de otros sectores o a contribuir a llenar las falencias de las responsabilidades del Estado. Sin embargo, cuando el esfuerzo está orientado a atender a las necesidades de la gente, se ejecuta con un enfoque paternalista, mas no en atención a necesidades detectas por y para ellos, ni de acuerdo con sus prioridades. No son acciones directas del grupo o sector más poderoso del ámbito privado. Eso tiene que cambiar para que la acción individual o colectiva corresponda a las realidades del país en que vivimos.

Las organizaciones distintas al Estado pertenecientes a los distintos sectores de la sociedad tienen que incorporarse de lleno con la convicción de que en un país como el nuestro, en el que los gobiernos de turno hasta ahora no han resuelto sino incrementado los problemas, es obligatorio aportar su mejor organización y sus recursos humanos mejor calificados, para que su participación sea una verdadera contribución al Desarrollo Humano y, así, al desarrollo. No basta con cumplir su responsabilidad para con sus accionistas, ofrecer productos de calidad, ofrecer condiciones de empleo adecuadas para el éxito de la actividad que desempeñan, hay que tener en cuenta, aceptar e incorporar como una realidad ineludible que la situación del país requiere una acción distinta a la que comúnmente se denomina responsabilidad social empresarial. Ese enfoque incorpora conceptos de sociedades más desarrolladas que la nuestra y al hacerlo se desvía de una definición climatizada y adaptada a las realidades venezolanas, y no incorpora a la acción social una vigencia que contribuya al desarrollo del país, de su gente, de esas mayorías desprovistas y olvidadas dentro de su tragedia y que tienen que ser rescatadas para incorporarlas, dentro de sus posibilidades, a contribuir con el desarrollo del país, a su Desarrollo Humano.

La acción en respuesta a la responsabilidad social tiene que responder a la realidad del país, de la realidad de la gente que urgentemente requiere el soporte de todos los sectores de la sociedad. La acción del sector privado resultante de la evaluación veraz de esas necesidades específicas de la gente, debe ser producto de su consciencia y convencimiento de que, dadas las realidades del país, es necesario involucrarse para tener la seguridad de que se esté atendiendo a las necesidades reales de la gente en su cuota parte de responsabilidad social.

odoardolp@gmail.com

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jueves, 20 de octubre de 2011

CARLOS R. PADILLA L.: LA INDIGNACIÓN DE LA CLASE MEDIA VENEZOLANA

La clase media venezolana está indignada; pero de las puertas de su casa para adentro. No se atreve a salir a la calle a protestar por la degollina a lo Boves que le están haciendo.

Esa clase media que creció en los años de la democracia, que logro ascender en escala social gracias a una política de paz y trabajo, que logro mantener su status de bienestar, lamentablemente está acostumbrada a no luchar por defender sus logros y derechos.

Es hora que despierte antes de que se vean en la indigencia, sin trabajo, sin pagos de sueldos, jubilaciones, alquileres, sin acceso a los bienes de consumo y sin siquiera saber cómo va a morir en manos de un hamponato nacional desatado o de los “sicofantes del hamponato internacional” tarifado.

Para la clase media todo es SI y NO. Si un ratico de agua. NO         racionamiento del vital líquido. Si un ratico de luz eléctrica. No racionamiento de electricidad. Si un ratico de seguridad personal.  NO salir a la calle por temor a un asalto o a ser contado en la morgue. Para la clase media Si multitud de canales y emisoras cuadradas con el gobierno.  No emisoras o televisoras independientes para recibir información veraz y oportuna.

La actual situación puede ser la estrella fugaz que la borre de la faz de Venezuela NO instantáneamente SI lentamente para sentir la desesperación de perderlo todo.  Si no reacciona eso será inevitable para pasar a ser parte de los excluidos.

La nueva clase dominante que la sustituya bien pudieran ser los alegres funcionarios públicos de la oligarquía revolucionaria que obtienen, por su lealtad, millonarios sueldos y prebendas. 

La clase media debe defender lo que tanto le costó, su propiedad privada, su capacidad de emprender nuevos retos, su igualdad ante la ley en un Estado que se ocupe solo de lo que le compete y deje der ser el reglamentador de todo.


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sábado, 2 de julio de 2011

LIBERALISMO DEL SIGLO XXI. FUENTE ARCHIVOS DEL REPUBLICANO LIBERAL

Introducción.

Liberalismo, según el Drae, es una " Actitud que propugna la libertad". Liberalismo político    "defiende las libertades, la iniciativa individual y limita la intervención del Gobierno civil del Estado en la vida social, económica y cultural", su otro nombre es"Federalismo", viene de federal y del latín foedus que significa pacto.

"Federación" es una asociación de corporaciones,  territorios, etc, que tienen sus propios gobiernos, sus propias leyes, y se rigen de manera coordinada mediante  un  pacto que especifica los radios de poder limitado de los gobiernos autónomos y de un Gobierno central, como manera de preservar la libertad y el ejercicio de la autonomía de los miembros de la federación. Es lo mismo que Estado Federal.

El Estado federal de Gobierno limitado nació en el  antiguo Israel, año 1112 aC, los judíos  venían de Egipto, y de 400 años de esclavitud; cuando decidieron  crear un Estado lo concibieron exactamente opuesto al Estado centralista opresor mediante  un proceso que desembocó en un  pacto: (1) Asamblea Nacional Constituyente integrada por el profeta Samuel,  30 representantes de las 12 regiones (tribus), y  Saúl, el aspirante a rey.(2) Redacción de un pacto o Constitución con la  distribución de poderes y deberes entre el futuro rey, las provincias y los ciudadanos.(3) Aprobación del pacto por la  Asamblea general del pueblo. (4) Coronación de Saúl como el primer rey (Jefe del Gobierno) de un Estado Federal constitucional  descentralizado de 12 provincias autónomas  (I Samuel 11: 14 y 15  8:4-22; 9.17-22,25 2Sam.5.3). El mismo proceso se repitió para coronar a David (IISamuel.5.3).

El profeta Natan definió  el Estado de Derecho federal descentralizado cuando dijo: “Yo  fijaré  lugar (Territorio) a mi pueblo Israel (Habitantes) lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido (posesión del territorio por las familias dividido en regiones)  ni los inicuos le aflijan mas, como al principio desde el día en que puse (Leyes y) Jueces  sobre mi pueblo Israel... levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino (Gobierno civil)“(IISamuel 7.10-12)...Hoy se acepta universalmente que el Estado moderno “es un ordenamiento jurídico (Leyes) para los fines generales que ejerce el poder soberano (Gobierno civil) en un Territorio determinado, al que están subordinados los habitantes de ese territorio” (Mortati. Citado por  N. Bobbio, en su obra “Estado, Gobierno y Sociedad. Por una teoría general de la Política.”  FCE. México. 1997).

Las Características del Estado federal: (1) Ciudadanos: investidos de  derechos a la vida (Génesis 2:7),  libertad ( 2 Corintios 3:17) la propiedad, juicio justo,  y  búsqueda de la felicidad (Eclesiastés 3:13) (2 Crónicas 19:7)...(2) Ordenamiento Jurídico: Constitución federalista;  basada en el principio  de la descentralización y distribución de todo tipo de poder "para atar a los gobernantes y funcionarios a fin de impedirles que  abusen"( A. Mansueti)... (3) Gobierno Civil de poder limitado y  descentralizado entre un Gobierno Central, los Gobiernos Estadales, Municipales y los ciudadanos... (4) Territorio:  federación descentralizada de 23 estados y municipios integralmente autónomos en lo político, administrativo, económico, judicial, educativo, medico asistencial y militar... 

Las Características del  Estado centralista  venezolano son:  (1) Ciudadanos: privados de  libertad y  derechos a la vida por mano del hampa común; a la  propiedad, al juicio justo, y a la búsqueda de la felicidad ...(2) Ordenamiento Jurídico: Constitución centralista  de 1999 que concentra en el Presidente de la república todos los poderes... (3) Gobierno Civil de poder ilimitado que avasalla a los gobiernos de los estados, municipios y a los ciudadanos...(4)Territorio: Federación centralizada de 23 estados y municipios dependientes del Presidente de la República.

El liberalismo/federalismo ha sido objeto de mucho estudio.  En el siguiente curso on line se puede  profundizar los conocimientos:

 El mejor desempeño del Estado federal está en los países escandinavos; ver 
(http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.com/2011/03/el-modelo-escandinavo-de-bienestar.html); y en este mismo link:  Finlandia, el mejor sistema educativo del mundo.

La causa principal de la crisis que azota al III mundo en general, a Iberoamérica en especial y a Venezuela en particular no es el déficit de valores políticos (libertad, progreso, educación, justicia, etc);  ni la mala gestión de los gobernantes; sino  que Venezuela se organiza y gobierna desde hace 500 años mediante un modelo de  Estado centralista tributarios del principio de la  centralización del poder en el Presidente de la República, jefe de un Gobierno de poder ilimitado... Ese modelo de Estado fue implantado durante los siglos XVI y XVII  por los colonizadores  del Nuevo Mundo, enviados por los reyes católicos Fernando de Aragón, Isabel de Castilla, Carlos V y Felipe II, quienes instalaron al sur del Rio Bravo el mismo  modelo de Estado centralista de poder ilimitado de la monarquía, con provincias dependientes y una economía mercantilista...Durante esos mismos siglos, los  colonizadores ingleses, holandeses y franceses  fundaron EE UU y Canadá al norte del Rio Bravo, con forma de Estados federales descentralizados de entidades regionales autónomas, Gobiernos de poderes limitados y capitalismos de libre comercio. De allí las diferencias abismales en  desarrollo a uno y otro lado del Rio Bravo.

Conocido el origen de la crisis se puede concebir la solución:

(1) Refundar el país sobre un nuevo Estado federal primermundista basado en el principio político de la descentralización del poder, mediante una nueva Constitución. (2)Diseñar un Plan de Gobierno recurriendo a la unidad superior, para atacar los enormes y numerosos problemas de seguridad, inflación, desabastecimiento, corrupción, narcotráfico, vivienda, administración de justicia, hacinamiento carcelario, hospitales, vialidad, electricidad, economía (nacionalizaciones, expropiaciones, confiscaciones, invasiones, control de cambios, etc); deuda externa e interna, educación(planta física, insuficiencias presupuestarias y pasivos laborales); convenios comerciales y petroleros,  politización de las Fuerzas Armadas etc. (3)Firmar un Pacto de Gobernabilidad superior al de Puntofijo...el propósito final es que cada uno de los 23 estados, municipios y sus ciudadanos se encarguen de resolver coordinada y conjuntamente con el Gobierno Nacional sus propios  los problemas;  y dar fin al 

Estado centralista, opresor y populista,  efectuando las siguientes sustituciones:
(I) La Constitución de 1999 (la misma de 1961) del Estado centralista, por otra que instaure un  Estado federal.
(II) La Federación centralizada de 23 estados y municipios totalmente  dependientes del Presidente de la República, por otra totalmente  descentralizada de 23 estados y municipios autónomos.
(III) El Régimen de Gobierno presidencial imperial donde todo el poder está en manos del Presidente de la República, por otro uno parlamentario o semiparlamentario como el francés.
(IV) La Propiedad gubernamental de PDVSA y demás empresas públicas que actualmente están conjuntamente con la recaudación fiscal y casi toda la tierra cultivable y urbanizable y los yacimientos minerales  en manos del Presidente-emperador de la República, por otro régimen de propiedad  compartida con los 23 estados, municipios, inversionistas intermedios, pequeños, medianos, microempresarios y ciudadanos, en lugar para desmontar el enorme poder económico que le permite al Presidente de la República cometer los mas grandes abusos y disparates.
(V) Ejercito centralizado, cuyo  comandante en Jefe es el Presidente de la República; por otro Ejército descentralizado como el de Suiza o Costa Rica; para que no pueda ser usado como  instrumento de tiranía y represión.
(VI) Los  actuales modelos centralizados de educación, administración de justicia, de salud, y asistenciales, por otros descentralizados.

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