Este domingo, la sala Anna Julia Rojas bajó su telón por última vez. Gustavo Rodríguez, en nombre del Frente Cultural Cabrujas, su rechazo al desalojo ordenado por el Ejecutivo,
29 de junio 2009 10:23 am - Lorena Meléndez G.
[El Ateneo se despidió de su sede con una lluvia de aplausos]
Estudiantes y sociedad civil se han opuesto al desalojo del edificio del Ateneo de Caracas Henry Delgado
La tarde de este domingo 28 de junio, la sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas plenó, como tantas otras veces, su aforo.
Las butacas de tela roja estaban completamente llenas y por los pasillos laterales transitaban personas que entraban y salían del recinto que ya había decretado dejar sus puertas abiertas a todos los espectadores. Las cámaras fotográficas y de televisión esperaban atentas en diversos ángulos del sitio.
La razón no era sólo el final de temporada de una obra de teatro, ni tampoco la presencia de un actor internacional sobre las tablas. Esta vez, el público acudió para despedir a la sala que se inauguró en 1983 siendo parte del Ateneo y que ahora estará integrada a la Universidad de las Artes tras la decisión presidencial que ordenó el desalojo de la institución.
A las 6:20 pm comenzó la función de Cuando quiero llorar no lloro, montaje de Rajatabla basado en la novela de Miguel Otero Silva. Casualmente fue el mismo grupo de teatro el responsable de abrir por primera vez, hace 26 años, las cortinas de la Anna Julia Rojas.
Fue ese el escenario que acogió tantas veces a los artistas del Festival Internacional de Teatro de Caracas, a un sinnúmero de talentos locales y foráneos, a intelectuales y a políticos como el presidente Hugo Chávez, que dio allí su primer discurso formal luego de ser electo en 1998.
En medio de un ambiente teatral de los setenta que hablaba de guerrilla, represión, violencia, intolerancia y resentimiento social, los espectadores chocaron sus palmas varias veces, quizás por sentir una identificación inmediata con la actualidad.
Mientras, los destinos de los Victorinos de MOS se paseaban por las tablas con un soundtrack que mezclaba pop, rock y salsa. Los personajes danzaban, reían, lloraban, maldecían y gritaban ante una sociedad que se desenvolvía en medio de “una caricatura de país”, como decía una de las líneas finales de Victorino Peralta.
A las 9:00 pm se bajó el telón. Los actores salieron de nuevo para agradecer los aplausos de un público completamente de pie. En medio de ellos apareció el rostro de Gustavo Rodríguez, quien con voz entrecortada pronunció unas palabras en contra del cierre de Ateneo.
29 de junio 2009 10:23 am - Lorena Meléndez G.
[El Ateneo se despidió de su sede con una lluvia de aplausos]
Estudiantes y sociedad civil se han opuesto al desalojo del edificio del Ateneo de Caracas Henry Delgado
La tarde de este domingo 28 de junio, la sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas plenó, como tantas otras veces, su aforo.
Las butacas de tela roja estaban completamente llenas y por los pasillos laterales transitaban personas que entraban y salían del recinto que ya había decretado dejar sus puertas abiertas a todos los espectadores. Las cámaras fotográficas y de televisión esperaban atentas en diversos ángulos del sitio.La razón no era sólo el final de temporada de una obra de teatro, ni tampoco la presencia de un actor internacional sobre las tablas. Esta vez, el público acudió para despedir a la sala que se inauguró en 1983 siendo parte del Ateneo y que ahora estará integrada a la Universidad de las Artes tras la decisión presidencial que ordenó el desalojo de la institución.
A las 6:20 pm comenzó la función de Cuando quiero llorar no lloro, montaje de Rajatabla basado en la novela de Miguel Otero Silva. Casualmente fue el mismo grupo de teatro el responsable de abrir por primera vez, hace 26 años, las cortinas de la Anna Julia Rojas.
Fue ese el escenario que acogió tantas veces a los artistas del Festival Internacional de Teatro de Caracas, a un sinnúmero de talentos locales y foráneos, a intelectuales y a políticos como el presidente Hugo Chávez, que dio allí su primer discurso formal luego de ser electo en 1998.
En medio de un ambiente teatral de los setenta que hablaba de guerrilla, represión, violencia, intolerancia y resentimiento social, los espectadores chocaron sus palmas varias veces, quizás por sentir una identificación inmediata con la actualidad.
Mientras, los destinos de los Victorinos de MOS se paseaban por las tablas con un soundtrack que mezclaba pop, rock y salsa. Los personajes danzaban, reían, lloraban, maldecían y gritaban ante una sociedad que se desenvolvía en medio de “una caricatura de país”, como decía una de las líneas finales de Victorino Peralta.
A las 9:00 pm se bajó el telón. Los actores salieron de nuevo para agradecer los aplausos de un público completamente de pie. En medio de ellos apareció el rostro de Gustavo Rodríguez, quien con voz entrecortada pronunció unas palabras en contra del cierre de Ateneo.
Sollozos y suspiros revolotearon por la sala. El intérprete habló en nombre del recientemente constituido Frente Cultural José Ignacio Cabrujas, levantado en pro de la defensa de la libertad creativa. “Hoy nos sentimos consternados, dolidos, porque hoy se cierra un espacio para la construcción del arte y de la cultura en Venezuela”, afirmó.

Seguidamente, varias personalidades perteneciente al movimiento se unieron al reclamo: Rafael Romero, Tulio Hernández, Orlando Arocha, Jorge Palacios. Carmen Ramia, presidenta de la institución, también subió al escenario.
El emocional discurso estallaba a cada rato en aplausos y fue precisamente con ese sonido que se despidió a la Anna Julia Rojas y al Ateneo que la albergó. “El show debe continuar”, reza una de las máximas del espectáculo, y de seguro lo hará aunque tenga que retirarse hacia otros espacios.
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