BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

jueves, 15 de mayo de 2014

ALBERTO JIMÉNEZ URE, METODOLOGÍA DEL MONTAJE, SIEMBRA Y SIMULACIÓN DE HECHOS PUNIBLES

«Nunca querré perdonar a quienes nos amenazan con matarnos, porque a quien cruz quiera ellos darán sobre la cruz muerte y sus víctimas no somos mesiánicos: sólo ciudadanos apacibles que anhelamos vivir en un mundo donde a la Justicia Social no preceda la vindicta o violencia»
La «Historia Teatral del Totalitarismo Venezolana» registra la primera puesta en escena que un ya difunto megalómano, persuadido que era un supremo e infalible «iluminado», ordenó difundir en tribulaciones de radio y televisión. Un periodista amigo y vecino, cuyo nombre protejo, recibió la orden de presentar la noticia mientras mostraba una vieja e inservible bazuca: pertrecho con el cual (según la «propaganfala») los enemigos de quien ya se mostraba explícitamente totalitario pretendían eliminarlo. Esa chatarra sería el arma elegida para disparar contra el avión presidencial y cometer «magnicidio». ¿Quién olvida que un todavía insepulto tiranosaurio caribeño advirtió, durante toda su vida, que todos sus opositores políticos querían matarlo? Esos malparidos suelen ser adeptos de las simulaciones y les place transferir culpas o inventarlas. Sin dudas, son proclives a cometer toda clase de abominaciones que no requieren de ingenio sino voluntad criminal y un bien pagado «Mercenariado de la Pendencia Judicial».
La «Metodología del Montaje, Siembra y Simulación de Hechos Punibles» ha tenido afamados autores intelectuales.  En tiempos cuando LENIN, STALIN, MAO TSE-TUN y HITLER tiranizaban e imponían sus «dictaduras de prontuariado» en Rusia, Alemania y China, el photoshop irrumpió exitosamente como recurso para la manipulación de imágenes con fines políticos o deformar la Historia (Cualquier persona interesada en una comprobación hallará en los servidores de la Tecnología Web fotografías que ilustran mis afirmaciones). Aparte de lo cual, asesinaban a detractores disparándoles para luego colocarles armas en sus manos. También allanaban sus residencias donde les colocaban arsenales, drogas o cualquier otra cosa ilícita: táctica muy popular entre gobiernos hegemónicos y democracias corrompidas.
Todos los venezolanos estamos trágicamente inmersos en una gigantesca puesta en escena criminal, donde gente que representa a una desquiciada oligarquía pretende gobernar vitalicia pero delictivamente y se exhibe aventajada gracias al asalto administrativo de la Tesorería Nacional y el control del combustible fósil.
El estilo paupérrimo de existencia que se nos ha impuesto genera una imposible de maquillar (por los propaganfalaces) «tensión social», que no terminará con besos ni abrazos luego de un falso diálogo entre quienes representan partes: la «aventajada» y «desahuciada», respectivamente. Lo más complejo de la situación que padecemos es que las víctimas tenemos prohibido, por volición, «levantarnos en armas» contra nuestros opresores.  Divulgamos la moción civilizada de emplear la Inteligencia, que no es letal. Ella, con frecuencia, sorprende a la Humanidad: con sus acertados juicios, invenciones y comportamientos.

Alberto Jiménez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

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SAÚL GODOY GÓMEZ, LA MUD Y EL DIALOGO,

Tengo la impresión que en la agenda de la MUD el interés del país está en último lugar, hay demasiados objetivos crematísticos y de poder jugando en esa agenda como para privilegiar el verdadero deseo nacional por un retorno a la democracia y un cambio fundamental en la manera de conducir el gobierno.

El hecho de que esa mesa esté conformada por los principales partidos del status quo venezolano, por unos políticos, muchos de ellos veteranos de la llamada 4ta. República, acostumbrados a otras épocas, condiciones y maneras de hacer política, el hecho que la mayoría sean partidos de extracción socialista, que hayan sido los artífices de triunfos electorales que no han podido reivindicar, a pesar de su continuo llamado a las salidas electorales que los venezolanos ya sabemos no funcionan con este régimen totalitario y militarista.
Una de las primeras razones de desconfianza que parce obvia, es la manera como la MUD se posicionó como protagonista del dialogo montados sobre el esfuerzo ajeno, de estudiantes que se sacrificaban en las calles, que combatían en sus barricadas en contra del abuso y la violencia, de pronto, sin previo aviso, sin consulta previa, sin notificación a la sociedad civil ni llamados de participación, aparece la MUD anunciando un diálogo con el gobierno y erigiéndose ellos como representantes de la oposición,.
Cosechando las inseguridades del gobierno de Maduro ante la inflexible oposición en las calles en su contra, inventaron el diálogo y se eligieron como nuestra vocería autorizada, a mi manera de ver la MUD rompió con la unidad al erigirse como único dialogante con el gobierno.
Puede que detrás de la decisión haya mucho de “buena voluntad”, de aprovechar la ventana de oportunidad, quizás piensen que estaban haciendo lo mejor para el país y que la urgencia exigía tal manera de proceder, lo malo, lo injustificable es que vemos a los rectores de la MUD actuando como los chavistas, de la manera más antidemocrática posible, en una especie de aquiescencia por necesidad, haciendo su voluntad por encima de la opinión de la mayoría de la oposición democrática quienes creímos en que seríamos consultados, por lo menos informados de estos movimientos que afectan a la sociedad toda.
Lo que nos enteramos después de los hechos, es que la MUD venía haciendo gestiones de negociación con otros gobiernos a espaldas de nosotros, lo que quiere decir es que nos considera como subnormales profundos, incapaces de decisiones responsables y con conocimiento, por lo que prescinden de nuestro consentimiento y actúan en nuestro nombre sin permiso ni consulta, son ellos los negociadores, lo que salga debemos conformarnos y de paso agradecerles el gesto.
Todas las condiciones iniciales del dialogo, las exigencias naturales de quienes se sientan a una mesa para hablar de paz, para negociar salidas a una crisis, todas ese pliego de pedimentos fueron simplemente obviados por el gobierno, montaron el show del debate para beneficio de las cámaras de televisión, para asegurarse la buena imagen de personas preparadas para la gestión, y de allí en adelante todo se vino cuesta abajo, porque si hay algo que nadie duda, es que ahora la oposición está en peores condiciones que cuando el famoso “dialogo” empezó.
Pareciera que en Venezuela, el ser parte de un partido político les da el privilegio de hablar en nuestro nombre y no es así, un partido político en democracia debe deliberar no solo con sus miembros sino con el país que se proponen representar, pero seguir en esta pésima costumbre autoritaria de hacer lo que les da la gana porque están frente a una organización que pretende representar al pueblo, es una mala idea.
Los venezolanos ya estamos cansados de que otros piensen por nosotros, de que hábiles negociantes y operadores políticos con ínfulas de “genios” pasen por encima de nuestra voluntad y hagan y deshagan en nuestro nombre, la lucha que estamos librando en contra del régimen es entre otras cosas para erradicar esta mala praxis política.
Estoy seguro de que algunos partidos de la MUD no fueron consultados ni informados de estos planes de negociación directa con el gobierno, me parece esto fue producto del consenso de tres o cuatro operadores políticos que se creen dueños de la situación, con agendas personales y presionados por retomar el protagonismo nacional, simplemente se lanzaron a la aventura y ahora optaron por mentir y engañar al pueblo que dicen representar.
Lo que sucedió en Washington el pasado 8 de Mayo es grave, alguien cometió un error tanto de apreciación como de oportunidad, me imagino que buscando fortalecer la posición de la MUD como ente negociador, quisieron aparecer como quienes tenían el dedo en el gatillo de las fuerzas norteamericanas y que a su sola voluntad podían iniciar una serie de eventos que pudieran perjudicar al gobierno de Maduro, debió ser embriagador creerse Dios por un instante, no se imaginaron que la situación tenía su propia dinámica y que la política en el norte tenía otros derroteros.
Como nadie explica nada, los rumores vuelan, se habla de bancos financiando a la MUD, de grupos empresariales corruptos con derecho a voto, de líderes político de la MUD en nómina de blanqueadores de dinero, de familias con intereses en los contratos con el gobierno, de narcotraficantes que no quieren perder sus activos en USA, de militares y torturadores que manejan los hilos dentro de la MUD, el closet está lleno de esqueletos, la puerta está a punto de abrirse  y cuando salgan, sí que va haber una fiesta mexicana.
Pero aparte de estos rumores, me imagino igualmente que tal posición les permitiría a los jefes de la MUD negociar no solo la situación de sus organizaciones en la  política en el país, sino también lograr algunos avances en asuntos más personales y productivos.
El asunto es que se descubrió “el guiso” y ahora nadie quiere dar la cara, se abre un compas de espera donde los más perjudicados son los muchachos que están poniendo la vida en las calles y tras las rejas, el gobierno de Maduro al descubrir la charada se afinca en la represión y en dejar plantado a los negociadores que supuestamente tenían la potestad de suspender las sanciones en contra de los más corruptos del régimen.
Es triste y lamentable que al ser descubiertos en este innoble juego, se empeñen en mentir y tratar de ocultar la situación con el clásico “yo no fui”, el haber dado la cara, aceptar gallardamente el error, hacer un control de daños y fortalecer la posición de la MUD ante el país, digamos que recomponiéndola, permitiendo la aparición de otros actores, hubiera sido más afortunado que la actual posición de arrogancia y desfachatez de personeros que se creen los “salva vidas” del momento, los héroes necesarios sin los cuales el país se verá desbordado por los acontecimientos.
Eso es lo que creo sucedió, y como van las cosas nos tendremos que acostumbrar a este cangrejo hasta que surjan las respuestas; en el tablero se lee: 1 para el gobierno, 0 para la oposición.   Pero este es un juego de resistencia, donde el primero que se canse, pierde. –

Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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LEANDRO AREA PEREIRA, 120 AÑOS COLEGIO HUMBOLDT

El Colegio Humboldt de Caracas está cumpliendo 120 años de fundado, motivo de profundo orgullo para todos los miembros de su comunidad y para Venezuela. El 15 de mayo de 1894 es la fecha precisa en que inició sus actividades académicas, gracias al esfuerzo de un grupo de inmigrantes alemanes empeñados en brindar una formación germana en Venezuela.

Con el tiempo esta semilla se fue convirtiendo en un modelo educativo de encuentro bicultural, en el que se comenzó a brindar la oportunidad de obtener el bachillerato acreditado por ambos países.

Los valores que orientan la actividad pedagógica del Colegio Humboldt se dirigen al desarrollo del conocimiento científico y humanístico, el artístico, el deportivo, subrayando aquellos aspectos que tienen que ver la excelencia académica, la dignidad humana, la tolerancia en medio de la diversidad de culturas, credos y pensamiento, entre otros. 

Para conmemorar esta importante fecha se ha programado una serie de eventos que comenzarán el 15 de mayo y se prolongarán hasta finales del año con una agenda que incluye actividades sociales, culturales y deportivas, las cuales serán anunciadas en su debido momento.

El lema central es “Todos somos Humboldt”, para recordar y enaltecer el espíritu del sabio que amó tanto a Venezuela y de quien con orgullo llevamos su nombre. Bienvenidos sean todos.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

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PAULINA GAMUS, BOLÍVAR DECONSTRUÍDO

Muere Chávez y queda Maduro, mucho más sumiso en su entrega a los dictadores cubanos
Con mucha razón se llama Culto a la devoción natural, inducida u obligatoria de los venezolanos por Simón Bolívar. La cosa comenzó con el general José Antonio Páez ya erigido en dictador, cuando decide repatriar los restos mortales de El Libertador en 1842. Ordenó que los empleados públicos llevasen luto por ocho días y que se colocaran estatuas del héroe en diferentes sitios públicos. Lo curioso del asunto es que fue el mismo Páez quien lideró La Cosiata, movimiento separatista de la Gran Colombia, lo que se asumió como una traición a Bolívar. Según algunos historiadores, el motivo real de tanto homenaje fue un temor profundamente religioso al castigo divino por destruir el sueño del hombre que, a lomo de caballo, liberó cinco naciones del yugo español. El temor al parecer subsiste y es mucho más marcado en los dictadores que en los gobernantes democráticos.

A partir de aquel diciembre de 1842, el nombre de Bolívar y su presencia nos inunda. Se llama así nuestra moneda que para afrenta al Padre de la Patria, es cada vez de valor más escaso. Quienes mayor culto han rendido al epónimo, son los mismos que la han ido devaluando hasta transformarla en una partícula del dólar americano y en un microorganismo del euro. El centro de todas las ciudades y pueblos de Venezuela se reconoce porque hay una estatua ecuestre de Bolívar y si el pueblo es pequeño y pobre, entonces un busto de bronce colocado sobre un pedestal de piedra. La plaza, obviamente, se llama Bolívar. El país está lleno de avenidas, calles, liceos, escuelas y hospitales que llevan el apellido Bolívar a secas o acompañado del nombre de pila Simón. Hay un Estado suroriental llamado Bolívar bastante rico en hierro, diamantes, oro, energía hidráulica y otros dones de la naturaleza y de su aprovechamiento por el hombre. Así fue hasta que los gobernantes más bolivarianos de todos los tiempos, lo hundieron en una ruina similar a la del resto del país. Una de las mejores universidades de Venezuela es la Simón Bolívar que a duras penas sobrevive al odio que la revolución bolivariana siente por la autonomía universitaria y por los institutos de educación superior, en general. En las últimas semanas los colectivos o bandas armadas del gobierno de Nicolás Maduro, han incendiado 18 universidades y han incursionado varias veces en la más importante del país, la Central, en Caracas, destruyendo bibliotecas, aulas e instrumentos de enseñanza. Como Chávez no pudo soportar el rechazo mayoritario que los estudiantes y el profesorado de todas las universidades del país le manifestaban, creó una universidad, no faltaba más ¡Bolivariana!. La orden del caudillo supra planetario e inmortal, fue que esa universidad graduara médicos, abogados y otros profesionales en solo tres años. Es muy probable que un abogado ignorante e inepto haga encerrar a su cliente pero un mal médico sin lugar a dudas lo entierra. Uno de mis seguidores en Facebook escribe en su perfil: "egresado de la Universidad BOLIBARIANA". ¿Qué más podríamos agregar?

Cuando Hugo Chávez se reveló como el más bolivariano de todos los gobernantes del país, incluido José Antonio Páez, dio el primer paso de su paroxismo cambiándole el nombre a Venezuela por República Bolivariana. Pero había algo, una piedra en el zapato que lo atormentaba. Simón Bolívar no era solo Simón Bolívar, era Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco. Cuatro apellidos y todos de abolengo en un país en el que probablemente la mitad de sus habitantes apenas tiene uno. ¿Como podría un gobierno revolucionario que derrumbó las estatuas de Cristóbal Colón porque su llegada a la América causó el genocidio indígena, aceptar que Simón Bolívar era de ascendencia absolutamente española y además criollo y mantuano, lo que significaba que era de la elite dominante y blanca? ¿Cómo digerir en un país donde según la conseja popular, quien no lanza flechas toca tambor en alusión a la mezcla étnica que se produjo con la llegada de los esclavos africanos, que la familia Bolívar exhibía lo que en esos tiempos se llamaba pureza de sangre? Chávez era, como el mismo lo pregonaba, de origen zambo, es decir, mezcla de indio y negro pero en su caso con un toque de blanco. Y al mismo tiempo Chávez era hijo (aunque putativo) de Bolívar y estaba a punto de convertirse en Bolívar mismo. Se presentaba pues una complicación con los orígenes del héroe libertador.

Entonces procedieron a lo que bien podríamos llamar la deconstrucción del Simón Bolívar histórico. Ya no habría nacido en Caracas, en el centro de la ciudad y en una casona que milagrosamente sobrevive a la locura urbanística que destruyó toda nuestra herencia arquitectónica. Bolívar nació en Barlovento, tierra emblemática de la negritud venezolana. Nadie explica qué hacía la señora Palacios y Blanco de Bolívar y Ponte, una dama de salud precaria y además embarazada, en tierras de sol ardiente y sin aire acondicionado. El hecho es que para la revolución que no podía ser otra cosa que bolivariana, doña Concepción no tuvo más remedio que parir allá. Ese extraño acontecimiento podría sugerir que la mamá del futuro Libertador dio un mal paso y que quizá el papá del niño Simón no era don Juan Vicente Bolívar y Ponte, sino algún esclavo de la familia. Nadie lo dijo pero ese posible adulterio habría sido la venganza de doña Concepción contra su marido, un obseso sexual que fue expulsado del pueblo de San Mateo en el Estado Aragua, por haber violado a cuanta niña aparecía ante sus ojos. Una vez planteada esta duda subliminal sobre la paternidad de don Juan Vicente Bolívar, vino otro paso: cambiar la imagen de El Libertador plasmada en infinidad de pinturas de su época y copiada en retratos, estatuas y en lo más cotidiano y manoseado por el colectivo, la moneda. Entonces una misión con disfraces de astronautas encabezada por el mismo Chávez, procedió a remover los restos mortales del prócer y a reconstruir por medios digitales su “verdadera imagen” . El resultado fue un señor de facciones más cercanas al hombre de Cromagnon que a las de un mestizo de estas tierras. Enseguida devino la obligatoriedad de cambiar los retratos de El Libertador imprescindibles en toda dependencia oficial, por los que representan a ese Bolívar de dudosa filiación.

Muere Chávez y queda Maduro, mucho más sumiso en su entrega a los dictadores cubanos. A él le correspondió colocar la guinda que le faltaba a la torta histórica: justificar la presencia hegemónica de Fidel y Raúl Castro en Venezuela. Según los nuevos libros de historia hechos en socialismo, una nodriza cubana amiga de doña Concepción, se encargó de darle de mamar al recién nacido Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco. No se explica como la aristocrática mamá del futuro héroe tenía amistad con nodrizas y menos cubanas. ¿Cómo y cuándo llegó esa señora con sus pechos cargados de leche a Caracas o a Barlovento, según el cuento que se quiera creer? ¿Cuánto duraba la travesía de la isla antillana a Venezuela para que la nodriza llegara a tiempo de cumplir su cometido? O bien, ¿qué hacía una nodriza cubana en Caracas cuando aún no existía Fidel Castro y no se había producido la anexión de Venezuela a Cuba? Para no desairar al sector afrodescendiente del pueblo venezolano, la cubana le dio de sus pechos al niño Simón por unos días y luego dejó encargada de la misión láctea a la Negra Hipólita, la nodriza que todos conocemos. Todos es un decir, porque si este batiburrillo de revolución bolivariana continúa, los niños que hoy estudian la primaria en las escuelas del país saldrán imbuidos de esa patraña oficialista que se ha tragado la verdadera historia, la genuina, la de siempre, la nuestra.

Paulina Gamus
gamus.paulina@gmail.com
@Paugamus

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AMÉRICO MARTÍN, LA PATA DEL CABALLO

Las complicaciones sociales que sacuden el país no dan para respuestas irritadas, que con tan buenas razones han hecho carne en la gran mayoría. Se habla de ingobernabilidad. 

El gobierno no sale del drama que lo hunde. Pero de una frase como esa tendríamos que extraer con sesera fría las lógicas consecuencias. Las pasiones intensas alientan grandes causas pero si en ciertos momentos no se las controla pueden ser contraproducentes. Si la crisis que soportamos es tan profunda como indican las cifras y sienten bolsillos y estómagos, sus manifestaciones deben presentarse en muchos y variados escenarios. 

Aunque provengan de la misma causa no pueden ser enfrentadas con la misma y única receta. Es lo que hace tan necesaria una dirección democrática capaz de racionalizar la respuesta, graduarla, situarla en el escenario correspondiente y apoyarse siempre en la Constitución.

A veces subestimamos -subestiman, debería decir porque ya no tengo responsabilidades de liderazgo- decisiones ambiguas pero sumamente importantes como el discutido diálogo, y en esa medida poco se hace para aprovecharlo hasta sus últimas posibilidades. Peor todavía es presentarlo como una “trampa del gobierno” que la incauta oposición aceptaría sin más. Como creo que estas observaciones críticas han sido bien aclaradas, la idea misma de dialogar –en los términos como se ha presentado- es un instrumento de la democracia y no de la autocracia, no importa que de cara a UNASUR, el Vaticano y la conmovida opinión internacional, el gobierno insista en que es la alternativa democrática la que quiere levantarse de la mesa.

Y ese hecho es fundamental. El gobierno está allí por cuando menos cinco motivos: 1) la presión del país 2) la de los Estados hemisféricos 3) la mala opinión que el mundo se ha formado sobre sus violaciones a los derechos humanos 4) la heroica lucha de estudiantes y vecinos, difundidas pormenorizadamente por las redes sociales, 5) y último pero no por eso menos importante, porque ha comprendido que si no abre la economía y busca algún tipo de entendimiento con la oposición, terminará sentado en la lona.

La oposición, en cambio, tiene todas las razones del mundo para dialogar sin dejar de defenderse de las agresiones y amenazas en todos los espacios. Es un canal de expresión del descontento, lo que le ofrece una responsabilidad que debe saber ejercer, sin aventuras, sin salirse de la Constitución y sin olvidar que en las condiciones de hoy es de la otra acera que se esperan concesiones. La raíz de la crisis está en la gestión gubernamental, en los presos políticos, la represión, la imposición de una educación uniforme, sectaria y de pensamiento único, los colectivos armados e impunes, la agonía de la economía industrial y agrícola, las deplorables políticas monetarias y cambiarias y la chapucera estrategia energética. Todo eso debe ser cambiado y es el gobierno quien debe hacerlo.

Se entiende que se sienta incómodo, atrapado, amenazado por sus violentas contradicciones internas, y por eso, después de las dos primeras reuniones, haya tomado la decisión de debilitar el diálogo, tratando de no pagar el costo de rechazarlo. El punto es saber quién se levanta primero. Si la oposición, que no tiene razón para hacerlo, o el gobierno que, resistiéndose a prodigar las concesiones elementales que se esperan de él, quisiera que la coz a la mesa se la propinara la delegación opositora y no la oficialista. Espera salirse del paquete sin perder terreno frente a los facilitadores internacionales, para lo cual le ha dado por provocar a la oposición, acusándola de fantasiosos atentados terroristas y golpes de estado que nadie ve.

Estoy seguro que la alternativa democrática no caerá en la trampa, no se retirará del diálogo, y en cambio desmantelará la chapucería de los angustiados voceros oficiales. No le costará mucho porque, aparte de frases escandalosas, insisten nuevamente en no aportar pruebas y ni siquiera indicios creíbles.

Pero es sintomático que en lugar de negociar en serio, los voceros oficialistas traten de ocultar debajo de una alfombra brutalmente calumniosa el drama económico-social que han provocado. Esperan sin duda que el diálogo no siga avanzando y quisieran cuando menos enturbiar responsabilidades. Es ciertamente incómodo colocarse en el papel de decir siempre “no” a demandas razonables como la libertad de los presos políticos, para mencionar una bien emblemática.

Para reforzar su endeble posición, acusan a la oposición de querer levantarse de la mesa. Sobrestimando su capacidad de intimidar, claman: -¡Si no quieren diálogo, que se retiren de una vez!

Como es natural, no hubo respuesta de la acera democrática, no le pararon bola al hombre. La tranquilidad y cierto desdén pueden ser más efectivos que un concierto de gritos. Quien se siente seguro y con verdades en el puño no necesita valerse de alaridos.

Insatisfechos, aprovechar el despreciable crimen de Eliécer Otaiza para romper el clima de diálogo. Habían declarado que el homicidio sería uno más de los que diariamente comete el hampa, pero ahora lo envuelven en el fabuloso golpe dirigido por Uribe, Vicente Fox y por supuesto “el imperio”. Acompañan la extravagancia con una lista de nombres de opositores, dictada por su infinita capacidad de odio, solo para proporcionar una imposible veracidad. Chapuceros al fin, no piensan que las atropelladas acusaciones deberían sustentarse en documentos, gráficas, videos, delatores. Pero nada, nada de nada. Esas calumnias alimentan el brazo represivo. Es lo usual. Es el la ominosa sinrazón totalitaria. Aquella que dice francamente: sin dictadura no hay revolución.

Americo Martin
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin

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OCTAVIO LEPAGE, EL 12 DE FEBRERO, HOJA DE RUTA POLÍTICA (92)

         Como dicen los gringos, el 12 de Febrero marca un “turning point” en la política venezolana.  Hasta ese día la dinámica gobierno-oposición se desarrollaba a ritmo sosegado, con críticas y reclamos recubiertos con algodones amortiguadores.  A partir de ese día -Día de la juventud- el sosiego se transformó en efervescencia, los estudiantes se lanzaron a la calle a protestar y allí se han mantenido por 90 días con su moral intacta.

        
En tres meses el gobierno no ha sido capaz de hacerse una autocrítica, una vez más se pone en evidencia que la vocación totalitaria tiene como una de sus ingredientes la infalibilidad. La verdad oficial no admite dudas  ni mucho menos cuestionamientos.

         Ha sido visible que la protesta de los estudiantes es pacífica, sin armas, sin violencia.  Aparte de sus reivindicaciones especificas, sectoriales, que son muchas porque en estos quince años el gobierno le ha declarado la guerra a las universidades, lo que reclaman los estudiantes es el retorno a la democracia, el restablecimiento de la institucionalidad republicana, la defensa de la soberanía nacional, ultrajada por la sumisión del gobierno  ante los contingentes de ocupación de milicianos cubanos.

         La única respuesta del gobierno ha sido y sigue siendo la agresión armada, brutal, sanguinaria, encabezada por colectivos paramilitares entrenados para matar, siempre con disparos certeros a la cabeza.  Ya son muchos los estudiantes asesinados, heridos, muchos todavía permanecen en terapia intensiva. Si no recuerdo mal, ni los sicarios del psicópata criminal Pedro Estrada, arquetipo en Venezuela del policía torturador, despreciativo de la dignidad humana, se le ocurrió lo que hemos visto en esta fase terminal de la autocracia chavista: la violación de un estudiante con el cañon de un fusil que se le introdujo por el recto por un guardia nacional.

         El apogeo de la represión ha sido el desmantelamiento en la alta madrugada por  contingentes armados hasta los dientes, con uniformes negros, capuchas negras, cascos negros, anteojos negros, que llegaron en motocicletas de alto cilindraje a los campamentos estudiantiles, los desmantelaron, y se llevaron presos a todos los estudiantes.  El muñidor de aquella hazaña bélica  es el ministro Rodríguez Torres, quien salió a la palestra pública para acusar  a los estudiantes de tener drogas, armas, dólares (que no podían faltar) y de vivir en promiscuidad.  La verdad comprobada día y noche, por millares de venezolanos es que en estos campamentos prevalecía una organización y un orden admirables y que los estudiantes se mantenían por las contribuciones en comida y refrescos de la sociedad civil.

         Vargas Llosa escribió su famosa novela La Fiesta del Chivo, sobre las barbaridades cometidas por el tirano dominicano Rafael Leonidas Trujillo, tendría abundante material para escribir otra novela sobre la represión, las torturas, los asesinatos, las vagabunderías,  que tienen lugar en Venezuela.

Los estudiantes no se rinden.  Están seguros que su generación también hará historia en Venezuela. Anótenlo!!
        
Octavio Lepage
olepageb@gmail.com
@Octaviolepage

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EDDIE A. RAMÍREZ S., DIÁLOGO: ¿ HASTA CUÁNDO?

Continúan  las torturas,  detenciones, allanamientos y arremetidas contra las universidades, por lo que la MUD debe dar un ultimátum al régimen en relación a las conversaciones.   

Muchas instituciones internacionales y personalidades, así como  algunos gobiernos rechazaron la brutal represión gubernamental a los  estudiantes y a ciudadanos en general, volcando su atención hacia nuestro país por la evidente violación a los derechos humanos. Posteriormente,  esos  mismos actores   mostraron simpatía por la iniciativa de un diálogo MUD-gobierno con presencia de tres cancilleres de Unasur y del representante del Papa. Por ello era necesario que la MUD aceptara dialogar. El primer encuentro fue muy favorable a nuestros representantes por la claridad y contundencia como expusieron los atropellos a la Constitución y el fracaso de la gestión gubernamental, pero llegó el momento de acusar  al régimen  de no querer ceder en nada y de continuar la represión.

Realmente nadie en su sano juicio podía pensar que el régimen aceptaría que, en cumplimiento de la Constitución, se designaran personalidades independientes en el  CNE y en el  TSJ, que debe ser el punto fundamental de exigencia de la MUD, ya que con los rojos en esos poderes no hay posibilidades de recuperar el estado de derecho, pero por la razón expuesta era necesario acudir al encuentro. Sostener que el  mismo legitimaba al régimen y que enfriaba la protesta eran  argumentos débiles de sostener ante la comunidad internacional.
¿Qué puede conseguir la MUD de continuar sentada con el régimen? Quizá la libertad de algunos presos políticos que de acuerdo a la ley ya deberían estar fuera de las ergástulas, así como de los recientes detenidos en las manifestaciones, lo cual sería deseable. También podría obtener que el CNE quede integrado por dos rectores de la oposición, dos del gobierno y uno ¨independiente¨ tipo el rojo  Carrasquero, pero ello es inaceptable aunque algunos políticos y analistas dirán que algo es algo.  A estas alturas las decisiones políticas no pueden ser de apaciguamiento, sino de defensa firme de la Constitución. El cese de la represión y la libertad de los presos políticos detenidos antes y después del 12 de febrero  debe ser requisito sine qua non para seguir conversando.   Si el régimen cede en este punto, habrá que seguir dialogando y  presionando pacíficamente en la calle por lo fundamental.  Las denuncias sobre la ilegal destitución de la diputada  María Corina y de los alcaldes Scarano y Ceballos deben seguir sobre el tapete.
Como en botica: 
*Las declaraciones de Maduro sobre el asesinato de Otayza, las de Rodríguez Torres advirtiendo a los dirigentes del PSUV  que deben estar alertas y las de Iris Varela clamando venganza, todas ellas pretendiendo levantar sospechas sobre la oposición  son perversas, ya que  los  paramilitares rojos  pueden tomar la iniciativa de asesinar  a dirigentes demócratas.  
*Voceros de la Asamblea de Educación consideran que, con todo y sus defectos, es conveniente contestar la Consulta sobre la Calidad Educativa promovida por el ejecutivo, mientras que  la MUD la considera una farsa. Como demócratas podemos tener diferentes puntos de vista, pero hay temas en los cuales deberíamos  enfrentar conjuntamente la arremetida marxista 
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados! 

Eddie A. Ramírez S.
eddiearamirez@hotmail.com
@eddieAramirez

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PEDRO R GARCÍA, LA DICOTOMÍA REDUCCIONISTA DE IZQUIERDAS Y DERECHAS, PUNTO DE QUIEBRE

“Así en el juicio practico de la conciencia, que impone a la persona la obligación de realizar un determinado acto, se manifiesta el vinculo de la libertad con la verdad.  Precisamente por esto la conciencia se expresa con actos de “juicio”; que reflejan la verdad sobre el bien y no como “decisiones arbitrarias”.  

La madurez y responsabilidad de estos juicios y, en definitiva, del hombre, que es su sujeto se demuestran no con la liberación de la conciencia de la verdad objetiva, a favor de una presunta autonomía de la las propias decisiones, sino, al contrario, con una apremiante búsqueda de la verdad y con dejarse guiar por ella en el obrar”. Juan Pablo II, Carta ENC. Veritatis splendor, 61: AAS 85 (1993) 1881-1182.
                                         
Acotando algunas Pistas.

En el mundo musulmán (que es, rigurosamente, monoteísta, y, por tanto, ontológicamente monista: “la verdad es una”), y siguiendo a Averroes (que vivió en el siglo XII), el cuerpo es prescindible (pues la razón está en Dios y sólo en él). Esta discrepancia entre Santo Tomás y Averroes, que se inscribe ya en el ámbito filosófico-teológico, remite a la disputa en torno de la idea del entendimiento agente universal aristotélica, y es obvio que desborda por entero los criterios simplificantes que  situamos, como dilucidación tolerancia/intolerancia, avance/retroceso, oscurantismo/claridad, discriminación/no-discriminación, mentalidad abierta/mentalidad cerrada o izquierda/derecha, lo que no implica que no tengan derivaciones decisivas, como nos obligaríamos a ir insinuando, en la configuración de antagonismos históricos y geopolíticos de gran dificultad y gradación de nuestro tiempo.
Por otro lado, ambiciona estar presente en nuestro abordaje una perspectiva de ángulo de presunción circunscrito (o perspectiva teleobjetiva) reducido a los límites de lo que consideramos nuestro presente histórico inmediato (circunscrito político-ideológicamente), un presente cuyo límite concreto de inicio es la caída de la Unión Soviética. A poco más de veinte años del colapso, y lejos de lo que muchos, con Fukuyama, han querido ver como el “fin de la historia” en tanto que triunfo de la democracia, la libertad y el capitalismo, las coordenadas ideológico políticas siguen estando inscritas dentro de ese marco global. La izquierda, la derecha, el liberalismo, la libertad, la democracia, el Estado, el nacionalismo, el socialismo, el fascismo, occidente, la civilización, el totalitarismo o el capitalismo son ideas, ideologías y procesos políticos e históricos que siguen estando problematizados en función del fin de una etapa de la historia: la guerra fría (que pareciera de vuelta), y el colapso del socialismo real. Muchos de los problemas planteados y no resueltos o decididos parcialmente, o determinados pero con nuevas trabas como consecuencia colateral en ese período y en el contexto de ese antagonismo ideológico siguen abiertos y vigentes aunque implantados en un suelo político evidentemente que transformado y en transformación (la migración masiva, el poderío chino o el fundamentalismo islámico o neopagano de los países escandinavos de estos últimos años conforman sin duda un contexto distinto y mezclado). Pero no se trata, como muchos creen con una ingenuidad en verdad ya irritante (y han querido radicarse en esto como característica definitoria de “la izquierda”, lo que incrementa exponencialmente la irritación), que cualquier problema que siga acaso abierto en nuestro tiempo ha de atinar su solución, o bien poniendo en práctica el expediente de ampliar o profundizar o radicalizar la democracia (fundamentalismo democrático), o bien por medio de la puesta en práctica de la metodología ética del humanismo metafísico para proceder así a humanizar, por ejemplo, al capitalismo (fundamentalismo idealista, o jesuitismo político, en palabras de Lenin), o bien por medio del dispositivo de ampliar las libertades (o los derechos, dirán muchos) desde un punto de vista genérico y metafísico (libertarismo emancipatorio y, por cuanto a las libertades, en el límite, anarquista). En todo caso, podríamos decir que planteamientos como estos son esgrimidos por quienes quieren superar el pasado sin haberlo comprendido en absoluto, haciendo que sus buenas intenciones o, mejor, su inocencia (democrática, ética, humanista o libertaria) no concluya siendo otra cosa que la candidez de su ignorancia.

Nuestro presente fijado, y en todo caso, es éste, lo que hace frívolo e contradictorio querer estar hablando de futuro, o de visión de expectante, como hemos dicho ya. Aquí hablaremos, sobre Venezuela, sobre sus problemas y sobre su problema, en una perspectiva, en definitiva, de historia universal. Y no se tratará tanto de tener perspectiva atenta y de echar una mirada hacia adelante, sino de saber cómo hemos llegado a ser lo que somos, en qué consisten las claves de lo que concurrimos y qué deriva hacer al respecto para que eso que hemos llegado a ser pueda permanecer en el tiempo y pueda perseverar e influir históricamente.

Este artículo es también, por tanto, de índole político y, por tanto tiene la ambición de ser dialéctico y polémico. No lo trazamos desde un nivel de premisas teóricas y político-ideológicas cero, sino que lo intentamos desde un escenario muy especifico de racionalidad política, (lo que implica tener presente y ejercitar siempre una ontología política, una teoría del Estado, una teoría de la historia, una crítica de la economía política y una crítica de la razón política), y, en un sentido muy general, desde una posición político-ideológica. Pero la factura crítica y polémica con la que escribimos implica también que es la misma idea de la izquierda y sus corrientes, al igual, en correspondencia, que la idea de derecha y sus estándares, lo que hemos también de someter a crítica y reconstrucción.

Y más aún: la tendencia misma de querer agotarlo todo en función de la dicotomía izquierda-derecha será, por su reduccionismo, desestimada en más de un sentido (y, cuando proceda, será también triturada críticamente). Y esto es así en virtud del repliegue total que a este respecto intentamos en torno de la tesis según la cual tanto la izquierda como la derecha son categorías político-ideológicas propias (o exclusivas) del mundo presente, es decir, que solamente tienen sentido ser aplicadas a los procesos de configuración política e ideológica de la Revolución francesa en adelante, pero teniendo como límite básico la caída de la Unión Soviética. La dicotomía izquierda-derecha, en efecto, se nos ha ofrecido históricamente como la tensión fundamental en la curva histórica de 1.789 a 1.989, pero no es procedente querer inscribir o explicar todo estrato o proceso de organización histórica (o artística, o científica, o filosófica, o religiosa o teológica) dentro de ese marco, pues hay complejidad de claves y efectos, multiplicidad de contenidos, de variables y de ritmos de decantación que desbordan por entero los límites del mundo organizado durante los dos últimos siglos. Es y ha sido siempre absurdo y ridículo querer estar hablando de izquierda y de derecha, o de conservadurismo científico y progresismo. ¿Y qué decir de los intentos que muy posiblemente pudieran darse por quienes acaso encontraran interés en clasificar a la filosofía o a la teología según si son de izquierda o de derecha? ¿Y cuál es la razón o la evidencia racional (filosófico-teológica) en función de la cual nadie dice nada cuando alguien afirma sin pena ni escozor que está estudiando o “acercándose” al budismo, al taoísmo o a la Cabala, mientras que el escándalo más encrespado sería la  segura reacción si, en vez de ser el budismo o la Cabala, fuera el catolicismo a lo que estuviera acercándose el interesado en el tema? ¿Por qué el juicio riguroso se afirma contundentemente que el catolicismo es la derecha y el oscurantismo hoy en día? ¿Cómo clasificar entonces al budismo o al chamanismo indigenista? ¿De izquierda? ¿Con qué razón teológica o filosófica, nos respondemos sobre todo por aquello dicho por Carlos Marx en La cuestión judía? cuando afirmaba que “el planteamiento de un problema equivale a su resolución”. En este caso, un planteamiento equivocado equivale a la permanente confusión y oscurecimiento de una cuestión o pseudo-problema: en cualquiera de los tres casos que acabamos de aludir (el arte, la ciencia, la filosofía), lo que estaría ocurriendo en el momento de querer ser apreciadas o reducidas a la luz de las dicotomías izquierda/derecha o progresismo/conservadurismo es una de las tan típicas como desafortunadas puestas en ejercicio de reduccionismo sociológico; un reduccionismo que, junto con el psicologismo, es uno de los más perniciosos vicios confesionarios de nuestro tiempo.

El asunto es entonces que antes de 1.789 no tiene sentido hablar ni de izquierda ni de derecha. Hacerlo implicaría incurrir en un anacronismo inútil. Pero, correspondientemente, el mundo no se explica exclusivamente a partir de 1.789. Quien persiga hacerlo estaría ofreciéndosenos como alguien cercado dentro de una capital encogimiento de horizontes históricos y filosóficos. ¿Cómo encasillar por ejemplo a Maquiavelo? ¿Era él de derecha o de izquierda? ¿O será más bien quizá que el Maquiavelo de El Príncipe nos ofrecía su costado de derecha (o autoritario, pragmático y sin ideales, dirán muchos) mientras que el de los Discursos sobre la primera década de Tito Livio nos ofrece su cara republicana (o ética y con ideales, según algunos otros) y, por tanto, de izquierda? El planteamiento carece por completo de sentido, y sólo alguien con concepción estrecha y maniquea podría encontrar interés en encontrar una respuesta a semejante indagación.

Ahora bien, por cuanto al período abierto a partir de 1.989 hasta nuestros días, habiendo colapsado el proyecto de socialismo real soviético, no se trata de que no se pueda hablar de izquierda y de derecha, ni de que se haya alcanzado ya el “fin de la Historia”; se trata de tomar nota del hecho de que estamos ante categorías que es necesario reconstruir en sus fundamentos, alcances y contenidos. Pero es precisamente en las tareas de rescate (de nuevas síntesis) en que se apoya toda la dificultad, pues no basta con decir, desde un laconismo atropellado al que se nos tiene cada vez más acostumbrados, que lo que hay que hacer es pasar de un “vieja izquierda” (anclada en los setenta o en los sesenta, como se les enseña a decir a los jóvenes adocenados que estudian ciencias políticas, economía o políticas públicas en universidades privadas) a una “izquierda moderna”, ni basta tampoco con repetir en abstracto fórmulas pretéritas al margen de toda su dialéctica interna (y esto vale tanto para las izquierdas como para las derechas).

Hemos escuchado en incontables ocasiones a personas que, ante el argumento de definir qué significa ser de izquierda, recurren a la cansina receta trinitaria de la revolución francesa (libertad, igualdad, fraternidad) para tratar de salir al paso ante esta pregunta, pero saltándose la historia entera de los siglos XIX y XX, y sin tomar en consideración los inconvenientes y contradicciones en los tiempos mismos de la Revolución, de la Convención, del Directorio, del Consulado y del imperio de Napoleón, eslabones todos de una compleja dialéctica política que, en su dramático escalamiento “Cuando se pone uno a dirigir una revolución, la dificultad no está en hacerla avanzar, sino en contenerla”, decía Mirabeau en octubre de 1.789), arrastró al mundo a la evidencia de que, para decirlo de algún modo, no basta con repetir con aire ético y angelical o humanista que para ser de izquierda hay que querer mucho al pueblo y defender la libertad, la igualdad y la fraternidad, y que, correspondientemente, quien está en la derecha está en contra de tales principios y estarán por tanto llamados a ser caricaturizados burdamente con referencias o a Franco o a Hitler, sin tomar en serio (porque es obvio que se sabe) el hecho de que ellos tampoco existen más, y sin entender, siquiera mínimamente, las razones y problemas que, a su juicio y desde sus coordenadas (las de Franco, Hitler o Mussolini quien, por cierto, militó al igual que Gramsci en el mismo Partido Socialista Italiano antes de la creación del PCI en el congreso de Livorno, en 1.921).

Toda nueva síntesis y rescate (política, ideológica) son solamente posibles si se cuenta con una plataforma filosófica con la suficiente codificación y la fuerza abarcadora como para comprender todo lo viejo al tiempo mismo de ser hábil, dialécticamente, de incorporar, defendiendo estructuras fundamentales, todo lo nuevo (por que nada surge de la nada ni, tampoco, hay nada, salvo “Dios padre”, que pueda ser Causa sui). La estructura desde la que nosotros escribimos y desde la que queremos encarar este necesario cometido sintético y sistemático es la plataforma del materialismo filosófico.
Pero el impulso de este ensayo es de fibra política (el sistema nervioso central en su conjunto es, digamos, filosófico) y ni siquiera pretende estar escrito “desde la izquierda” o “desde la democracia” porque “seamos demócrata” (que a ese respecto el de “ser demócrata”, nuestra posición es, guardando con respeto las distancias, como la de Aristóteles, es decir, le daba lo mismo serlo que no serlo puesto que lo que importa en realidad es ser, ante todo). Es político este articulo en tanto que quiere recoger y acogerse a la perspectiva ofrecida por las más importantes figuras que la tradición nos ha dado en materia de pensamiento y práctica políticos: Tucdides, Platón, Aristóteles y Cicerón, Kant, Leibniz, por cuanto al mundo clásico y por vía de ejemplo; y Maquiavelo, Marx, Lenin, Gramsci, Mariátegui, Molina Enríquez, Vasconcelos, por cuanto al mundo moderno y contemporáneo. Todos ellos han sido, hasta la médula, políticos además de teóricos de la política y del Estado; ninguno de ellos tuvo presente la posibilidad de considerarse a sí mismos como “intelectuales” o como académicos (es decir, como catedráticos) alejados de la política y de lo político, y es esa perspectiva de política gruesa en su sentido clásico la que en definitiva queremos adoptar en el desarrollo de esta búsqueda  en la medida precisa en que es sólo desde ella como podríamos repetir con Mariátegui que, en efecto, la política, la gran política, es la trama de la historia.

Pedro R. Garcia M.
pgpgarcia5@gmail.com
@pgpgarcia5

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ALEXIS ORTIZ, DIÁLOGO PARA LA UNIDAD DE LA OPOSICIÓN, DESDE MIAMI,

La principal fortaleza hasta ahora de la oposición democrática venezolana ha sido su unidad, la hazaña de comprometer en una misma estrategia libertaria a decenas de movimientos y líderes con posiciones divergentes.

La unidad fue producto del diálogo entre nosotros. Del empeño y la buena voluntad de los líderes de todas las tendencias y, sobre todo, la comprensión de que cada uno por su lado sería arrasado por un Castro-chavismo canalla e implacable.

Como consecuencia de lo anterior, el principal objetivo del Castro-chavismo es pulverizar la unidad de la oposición. Han venido incidiendo en nuestras contradicciones, lógicas entre demócratas, para destruir esa unidad que a ellos tanto los asusta.

Después de la derrota que sufrimos en las elecciones municipales de diciembre pasado, la oposición se quedó como privada, sin resuello, al extremo que hasta ahora no ha tenido una reacción unitaria. Unos líderes creyeron que lo más importante era mantener su liderazgo y otros que había que aprovechar la coyuntura para arrebatárselos.

Ahora tenemos a uno de los  líderes  y muchos estudiantes presos, más los asesinados, heridos y torturados por el aparato represivo del gobierno y las bandas fascistas del Castro-chavismo, unos muchachos empeñados en luchas callejeras heroicas pero sin acompañamiento multitudinario y, lo más terrible, una acción política nuestra dispersa, confusa y con aroma de impotencia.

Los que vivimos en el exilio en la zona de Miami, estamos obligados a dar nuestra contribución a despejar las confusiones del momento. Sin pretender la necedad de intentar dirigir la oposición desde estas lejanías, podemos hacer cosas que además de solidarias coadyuven a la eficacia política.

En Miami tenemos en este momento tres compañeros desterrados por el Castro-chavismo, Pedro Mena, José Colina y Horacio Medina, que tienen la autoridad y están obligados a impulsar un diálogo entre nosotros para reforzar nuestra unidad, generar proposiciones que puedan ser útiles en Caracas y organice la solidaridad con nuestra gente martirizada en Venezuela. No puede ser que se converse con el gobierno, asunto que no cuestiono por las razones conocidas, y no nos dispongamos a conversar entre nosotros.

Pedro Mena, ex diputado al Congreso Nacional, dirigió la Mesa de Unidad Democrática (MUD) de Florida, Georgia y las Carolinas, en sus jornadas más exitosas.

José Colina, aguerrido teniente de la Guardia Nacional, ha creado y liderado  por estos pagos un equipo de exiliados muy reconocido por su activismo.

Horacio Medina, actual secretario de la MUD en Miami, ha sido figura emblemática de la lucha de los petroleros por el rescate de la libertad de nuestro país.

Yo con modestia me atrevo a sugerirle que se encuentren e impulsen el diálogo urgente entre nosotros. Una discusión civilizada para llegar a acuerdos. Donde todos planteen libremente sus posiciones, en el entendido que como todos somos patriotas, sentimos la misma necesidad del entendimiento, de salvar la unidad, en esta hora tan encogida para Venezuela.

Hay un representativo grupo de activistas que deben ser convocados a esas conversaciones solidarias. Yo voy a recordar algunos nombres sin ánimo de exclusiones y rogando perdón por cualquier involuntario olvido:

Luis Prieto, José Hernández, Luis Cedeño, Pedro González, Pedro Vázquez, Marisol Diéguez, Ernesto Ackerman, Raúl Leoni, Gisela Parra, Raúl López Pérez, Alejandro Cáceres, Dahyana Villavicencio, Yolanda Medina, Vicente Pugliese, Joaquín Pérez Rodríguez, Aldrin Gil, Vilma Petrash, José Gregorio Tovar, Angela Zago, Kennedy Bolívar, Patricia Poleo, Gonzalo Aguerrevere, Jesus, Marú y Emily Bello, Abel Ibarra, Lourdes Ubieta, Giovanny Di Marco, Sonia Osorio, Ramón Peraza, Beatriz Olavarría, Tomás Romero, Rosa Ustáriz, Lorenzo DiEstéfano, Nelly Arguello, Luis Chiling, Juan Fernández, Ricardo Guanipa, Belsay Hennig, Kattie Lynch, Juan Sánchez, Arlene García, Antonio Badillo, general Báez, general Ferreira, gral Narvaez, Juan Carlos Fernández, Antonio Escalona, Norma Reno, Raquel Aché, Concesa Vallé, Gladys Mayaudón, Carlos Fernández, Manny Camargo, Patricia Andrade, William Díaz, Vicky Fullop, Enrique Hidalgo, Tiberio Faría, Tony Indriago, Ninoska Hernández, Oziel Ruiz, Judith Peraza, Carlos Acosta, Thor Halvorssen, Carlos Guía, Julio Moreno, Antonio Noriega, Gustavo Sánchez, Xiomara Landaeta…

Alexis Ortiz
alexisortiz9347@gmail.com
@AlexisOrtizB

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miércoles, 14 de mayo de 2014

ALBERTO LOSSADA SARDI, VENEZUELA SOCIALISTA

Poco o nada se puede añadir sobre la hecatombe que, por omisión, negligencia, desconocimiento o simple voluntad, sacude a Venezuela inmisericordemente. Parece paradójico que el país de donde salieron los libertadores de cinco naciones, que recibió a los rechazados por el mundo y que se batió por los derechos humanos se encuentre huérfano en el escenario mundial y apuñalado por la indiferencia e interés personal de sus propios hijos.

Recuerdo con bastante claridad los innumerables pronunciamientos de algo llamado M. U. D. en el sentido de que su ámbito era el electoral –única y exclusivamente- y nos lo recordaba de manera bastante enfática cada vez que se le pedía una respuesta a algún planteamiento oficialista. Tan así, que comenzó a ser conocida como la MUDa, por cuanto en nada no electoral se metía. Sin embargo, en lo meramente electoral, también callaba de manera vergonzosa y se hacía la loca. ¿Ejemplos? El cambio de los circuitos electorales para favorecer al PSUV. Ni una palabra formal de condena apareció en lado alguno, fuera de algún comentario; las descaradas violaciones a las leyes electorales (presencia de personas vestidas de colores o con símbolos del partido en el poder, el rechazo a cerrar los centros de votación a la hora que estipulan las leyes) y pare de contar…
De la noche a la mañana, y habiendo estallado la operación “guarimba” por parte de los estudiantes opositores (vasta mayoría), la tal MUD pretende abrogarse un “representación” de la oposición que nadie le ha otorgado a fin de participar en un “diálogo” cuyo único leit-motiv es quitarle protagonismo a los estudiantes y enfriar su protesta. Ahora sí la fulana MUD decide, motu proprio, “representar” a una oposición que alegaba no representar sino en el tema electoral, y, más grave aún, sin incluir a los estudiantes que dan la cara y el pecho y a quienes ni toma en cuenta la tal mesa. Y nos preguntamos entonces, ¿”dialogar” de qué, con quién y para qué?. Contra viento y contra marea la MUD acudió a Miraflores a “dialogar”, no sin antes aguantarse el chaparrón que le dedicó el ilegítimo “presidente” del país, insultándolos y zarandeándolos a su gusto y medida (¿y la MUD? Muy bien, gracias, aguantando el chaparrón “por la patria”)
De manera clara y sin lugar a dudas, el ilegítimo, y el presidente de la Asamblea, fueron bastante enfáticos al declarar que no cederían en nada, no negociarían ni harían pactos con fascistas y asesinos (la MUD). En cualquier lugar con un dedo de frente, esto hubiera sido motivo para finalizar el “diálogo”, pero no, sigue la MUD allí, inclusive después de manifestar que no habría “diálogo” sino público, para tres o cuatro días después aceptar, descaradamente, la condición del régimen de que fuera en privado.
Por otro lado, además de las amenazas e insultos del régimen, y ante la falta de materia sobre la cual “dialogar”, para poder hacerlo se debe tomar en cuenta con quién se hace. No es posible “dialogar” con quien, en medio de sus reuniones, manda a reprimir y a disparar contra los estudiantes y violar los derechos humanos de muchos habitantes de las zonas enguarimbada (van más de 40 muertos). Esto apareció en los medios de comunicación que aún publican algo a favor de la oposición:
“Echando a un lado las garantías constitucionales, luego de culminar el Gabinete Extraordinario de Seguridad encabezado por  Nicolás Maduro, la ministra de Información reseñó a través de su cuenta en Twitter algunos anuncios entre ellos; la orden de allanamiento en El Trigal, estado Carabobo.
“El presidente Maduro, actuando en su condición de Cdte. en Jefe de la FANB, ordenó la detención de francotiradores que acabaron con la vida de ciudadanos de Carabobo. Ordenó también al Grupo de Acciones de Comando GNB, el allanamiento de viviendas en la zona del Trigal en Valencia”, escribió la Ministra a pesar de las fotos y vídeos que demuestran que los asesinatos ocurridos ayer en Valencia fueron causados por los colectivos armados del régimen.
Además en esa misma reunión se ordenó la actuación de la fuerza pública en las zonas de focos violentos en las próximas horas, así como, “detención de los financistas y proveedores de estos grupos violentos! El jefe de Estado preservará la paz de la República y de sus ciudadanos!”.
¿Y desde cuándo el “Presidente, en su condición de Comandante en Jefe de la FANB” es autoridad judicial que pueda “ordenar un allanamiento”? ¿Y es con esta gente que se sienta a “dialogar” la MUD? ¿Cómo se puede dialogar con gente que, además, ha entregado el país a Cuba, y que, antes de sentarse, niega una amnistía a los presos políticos? Bastante decían los dirigentes de la MUD que “tenemos que demostrar que no somos como ellos, que somos demócratas” (motivo de feroz burla en el PSUV), y les pregunto, ¿y cómo le dicen ustedes a esos represores, vendepatrias y corruptos? ¿Sentarse a dialogar con ellos no los hace a ustedes iguales a ellos? No se puede compartir únicamente lo bueno sin salpicarse (por ser generoso) de lo malo y sucio, y eso, precisamente, es lo que están haciendo. ¿Cuál es el interés en mantener a este régimen con vida (cada vez que ha estado por caerse –solo- ustedes lo reviven y le dan oxígeno) y llegar a elecciones en el 2019? ¿No fueron los de la MUD los primeros en denunciar los constantes fraudes (pero también los primeros en hacerse los locos y seguir pidiéndonos que votáramos)? ¿Serán curules a los que aspiran debidamente negociados con el régimen? No lo sé, pero, de ser así, al cesar este régimen ustedes mismos serían reos de traición a la Patria”.
Insisto en algo, ¿quién les dio la representación de una oposición –además, dividida- que no fue consultada de si deseaba que una alianza electoral “dialogara” sobre temas no electorales y en nombre nuestro? Y menos con un régimen presidido por alguien que no sabe decir tres palabras sin meter la pata en cuatro. Su última; amenaza a los EE. UU. con cerrar la embajada y los consulados. ¿Y de verdad cree que eso afecta en algo a los EE. UU.? Entonces ha perdido contacto con la realidad y con el papel que juega Venezuela en el contexto de naciones. No entremos en más detalles porque ya se haría muy pesado este escrito con cosas archiconocidas por todos. Solo le añadiría que, sin una alternativa apropiada y propuesta, más allá de salir del chavismo, no es posible captar votantes. La MUD no ha hecho ni una propuesta seria ni un programa de gobierno debidamente formulado.
Mientras tanto, seguiremos en las manos del peligrosísimo jueguito de Maduro y compañía de sostener a Cuba por encima de la propia Venezuela. Un Maduro, que, además, ni siquiera se sabe de qué nacionalidad es, del que se carece una partida de nacimiento (y de defunción del comandante intergaláctico) pero de quien se sabe que fue formado en Cuba en la escuela del partido comunista, de quien se sabe que su cociente intelectual está por debajo del promedio (a las pruebas me remito), de quien se sabe que su pobreza intelectual lo obliga a aceptar como llegan las órdenes de Cuba, sin atreverse a discutirlas o conversarlas con sus amos. Nunca en la historia de Venezuela (y cuidado si en la del mundo) se había visto un aquelarre tan enorme de ineptos e incapaces. Un ministro que dice que las colas son prueba de que aumentó la capacidad adquisitiva del venezolano, no puede ser ministro ni puede ser más que aceitador de cadenas de bicicletas. Son ministros seres (por llamarlos de alguna manera) que en una empresa medio exitosa no pasarían un examen para ser bedeles. Y a esto hay que sumarle un pueblo abúlico, habituado a que le manden el dinero para las cervezas y el Kino a su casa para no molestarse y que se niega a entender que el mayor interés de este régimen es mantenerlos pobre y marginales porque, muy simplemente, el día en que todos progresen se acaba la justificación de una revolución. ¿Y perder su cambur esta caterva de resentidos, acomplejados y nulidades políticas? A cambio estamos viendo cómo se acaba con un país que nadie imaginó jamás que se podría llevar a este estado por las riquezas que alberga.
Llega un momento en que la tolerancia acaba, asesinada por el abuso. Cuando el PCV fue ilegalizado en este mismo país por encontrarse incurso en terrorismo urbano y guerrillas, el mundo puso el grito en el cielo llenándose la boca de palabras como “antidemocráticos”, “violatorios de los DD. HH.”, etc. En estos momentos, un partido de la coalición oficial acude al TSJ para pedir la ilegalización de la opositora Vanguardia Popular por hechos que ni en la más febril de las imaginaciones se acercan a los del PCV en aquel entonces. ¿Dónde están los defensores de VP? ¿O es que solo la izquierda merece el apoyo de laintelligentsia mundial? Cuando Pinochet metió a los allendistas en el Estadio Nacional, hasta en Mongolia se enteraron. Nadie “conocía” la existencia de los gulags en Siberia, los campos de reeducación en China ni las cárceles infrahumanas de Cuba. ¿Qué incantessimo tiene la izquierda que, a pesar de haber fracasado rotundamente y causar graves problemas en países tanto desarrollados como en vías de desarrollo, la siguen defendiendo hasta el cansancio e insisten en demostrar que sí funciona? (“La locura”, decía Einstein, ” es hacer lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes.”). ¿Qué es lo que hace a una orientación política claramente fracasada, como la izquierda, buena, y a una que, evidentemente da resultados positivos (al menos económicamente), como la derecha, mala? ¿La derecha no crea empresas, puestos de trabajo y bienestar económico? (Es difícil encontrar un obrero norteamericano o alemán que no sea dueño de su vivienda y de su vehículo; piense, ahora, de cuántos españoles o italianos puede decir lo mismo) ¿Qué crea la izquierda? Miseria, empresas quebradas, expropiaciones y el sueño de que “algún día” todos seremos iguales y tendremos vivienda y vehículo y no pasaremos trabajo…
¿Seguiremos aguantando a unos dirigentes del régimen que hablan contra “el imperio” pero no pasan tres meses sin ir a visitarlo? ¿Que hablan de “sacrificios” del pueblo por el “bien común” mientras disfrutan los frutos de la corrupción? ¿Qué transitan acompañados de 153 guardaespaldas, escoltas, choferes y su pequeña corte de los milagros? ¿Qué vienen a imponernos costumbres ajenas a nuestro pueblo (por ej. los tales santeros)? ¿Que protestan la pena de muerte en EE. UU. o Guatemala pero la alaban en Irán o China? ¿Qué compran material de desecho (armas, medicinas vencidas, alimentos vencidos, bombillos) a precios de novedades? ¿Qué triangula con Cuba (país que no produce nada) para aumentar los precios –y las comisiones?
Lloro a mi país, y lo lloro porque veo que a muy pocos le duele. La abulia del venezolano es sorprendente; es cuchillo para su propio cuello. Se imaginan que los países más importantes del mundo harán un cuerpo expedicionario para sacar a Maduro y luego entregarle el coroto a ese mismo pueblo, y no se dan cuenta de que a nadie le importamos, que lo que se haga tendremos qe hacerlo nosotros mismos, pero claro, mientras haya la “esperanza” de un negocito, una misión nueva, una repartición de electrodomésticos o de carros iraníes o chinos, una subvencioncita por x o por y o, simplemente, los reales para la cerveza, ¡QUE LO HAGAN LOS OTROS!

Alberto Lossada S.
adassol@gmail.com
@adassol

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HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA, CUANDO “MERITOCRACIA” ES MALA PALABRA, SESQUIPEDALIA

Por más que los rojos que mangonean ahora quieran negarlo, mucho del siglo XX venezolano se caracterizó por la movilidad social como producto de la educación.  Todos conocemos a personas que, arrancando desde muy abajo, gracias a los esfuerzos que hicieron y a las oportunidades de estudio que daba el Estado, llegaron a muy altos destinos.  

Quiroz Corradi —quien partiendo como office-boy, y en razón de su tesón esforzado, fue subiendo por el organigrama hasta llegar a ser presidente de la industria petrolera nacional— es quien se me viene ahora a la mente, pero son miles los que ascendieron social, política o económicamente y por sus ejecutorias le dieron lustre y contribuyeron al progreso de Venezuela.  Eran tiempos en que lo que valía más era lo que se tenía dentro de la bóveda craneal.  Por lo que se decía que al venezolano se le medía de las cejas para arriba.  

En las escuelas militares me encontré con representantes de apellidos de mucho peso: Arroyo, Olavarría, De Bellard, Miller —¡ojo!, no confundir con Müller, que también era de la high-society, pero ¡ah! siempre fue orillero mental—, aunque también abundaban los que veníamos de familias PPH (pobres pero honradas).  Unos y otros tratando de descollar en el cuadro de méritos. 

Esos merecimientos, tanto en las carreras civiles como en la profesión militar, eran los que iban a lograr los ascensos en el escalafón.  Que al final, cuando se estaba ya para llegar a los altos grados y posiciones, podía aparecer una que otra influencia ajena a la calidad y cantidad de los servicios, no lo voy a negar.  Pero era la excepción y no la regla.  

No es cierto lo que dice la leyenda negra en lo referido a los ascensos militares; ni en una décima parte de los ellos se aparecía esa condicionante.  Lo que privaba era la hoja de vida.  Me puse, de sin oficio, a revisar el librito de las promociones y encontré que en las cinco que se graduaron entre 1953 y 1958 —a las que conocí bien porque yo pertenezco a la última—, de 189 graduandos, 28 llegamos a tener soles en las presillas, y de estos, solo en uno o dos casos era notoria la influencia extra-militar.  Pero dejo claro que esos dos casos, la calidad profesional estaba presente y nunca estuvo en duda.

Cosa muy contraria a lo que ha sucedido en estos últimos quince años.  Las obsecuentes aseveraciones de lealtad a los dirigentes y no a los principios, la facilidad con que se declina la ética y lo debido ante las órdenes indebidas que reciben y dan; es lo que predominan —junto con la fidelidad al PUS y no a la Institución.  

Todo ello como producto de un plan muy bien trazado y mantenido: impedir que surgiese un líder que pudiera hacerle sombra, o aparecer como una amenaza a la continuidad del adalid intergaláctico que nunca iba a morirse porque a él no le daba la gana.  A cuanto oficial se le notase ascendiente entre sus colegas y sus subalternos, se le dejaba sin cargo, se le abría un juicio por cualquier cosa, o se le hacía la vida tan imposible que este no le quedaba más remedio que pedir la baja y tomar el auto-exilio. Ese plan se complementaba con el aumento desproporcionado de oficiales que ostentan (utilizo bien el verbo) altos grados para impedir más aún la posibilidad de que surgiese un liderazgo dentro del ambiente militar.  Y escogiendo los candidatos de entre los menos reconocibles, por decir lo menos.  Lo cual hizo surgir aquello de que “antes, los generales y almirantes tenían que tener currículos, ahora lo que se exige es prontuario”.  Hoy, en Venezuela hay más generales que en los estamentos armados de Francia, España y el Reino Unido sumados.

En más de una de sus larguísimas peroratas televisivas, Elke Tekonté afirmó que lo de la meritocracia era incorrecto.  Y tanto lo insistió que, aquí, ese término ha devenido en mala palabra.  Por eso estamos como estamos.  De todo el gabinete, el único que sabe de electricidad es el nefando Giordani; pues a él lo tienen para represar dólares y meter palos entre las ruedas de la carreta empresarial; por eso, vamos de apagón en apagón.  A la cabeza de Pdvsa hay un ingenierito que por varios años actuó sin lustre en la industria petrolera y que nunca ocupó posiciones directivas; por eso —y porque el primer pito de la república botó insensatamente a más de 20 mil expertos— la petrolera estatal está quebrada; pero no salen de él porque sabe muchos secretos acerca de dónde están muchos de los ingresos petroleros, y quiénes pudieran ser imputados por esos manejos no muy transparentes.  Como estos dos ejemplos, todos podemos citar muchos más.

Venezuela solo retomará la senda del progreso cuando los mejores, los más capaces y los menos ladrones sean los que dirijan los ministerios, las instituciones y los entes públicos, sin mirar mucho cuáles son sus preferencias políticas.  Todos ellos, tutelados y encauzados por un mandatario que tenga algo de materia gris, una hoja de vida que muestre logros profesionales, unas virtudes notables y una honradez reconocida.  No como ahora, cuando alguien que no terminó bachillerato, no se sabe dónde nació, ni se le conoce logro notable alguno es quien decide sobre el destino en el país…

Humberto Seijas Pittaluga
hacheseijaspe@gmail.com
@seijaspitt

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