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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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lunes, 10 de noviembre de 2014

BYUNG-CHUL HAN, ¿POR QUÉ HOY NO ES POSIBLE LA REVOLUCIÓN?

BYUNG-CHUL HAN,
Para descifrar la alta estabilidad del sistema de dominación liberal hay que entender cómo funcionan los actuales mecanismos de poder. El comunismo como mercancía es el fin de la revolución


Cuando hace un año debatí con Antonio Negri en el Berliner Schaubühne, tuvo lugar un enfrentamiento entre dos críticas del capitalismo. Negri estaba entusiasmado con la idea de la resistencia global al empire, al sistema de dominación neoliberal. Se presentó como revolucionario comunista y se denominaba a sí mismo profesor escéptico. Con énfasis conjuraba a la multitud, la masa interconectada de protesta y revolución, a la que confiaba la tarea de derrocar al empire.La posición del comunista revolucionario me pareció muy ingenua y alejada de la realidad. Por ello intenté explicarle a Negri por qué las revoluciones ya no son posibles.

¿Por qué el régimen de dominación neoliberal es tan estable? ¿Por qué hay tan poca resistencia? ¿Por qué toda resistencia se desvanece tan rápido? ¿Por qué ya no es posible la revolución a pesar del creciente abismo entre ricos y pobres? Para explicar esto es necesario una comprensión adecuada de cómo funcionan hoy el poder y la dominación.

Quien pretenda establecer un sistema de dominación debe eliminar resistencias. Esto es cierto también para el sistema de dominación neoliberal. La instauración de un nuevo sistema requiere un poder que se impone con frecuencia a través de la violencia. Pero este poder no es idéntico al que estabiliza el sistema por dentro. Es sabido que Margaret Thatcher trataba a los sindicatos como “el enemigo interior” y les combatía de forma agresiva. La intervención violenta para imponer la agenda neoliberal no tiene nada que ver con el poder estabilizador del sistema.

El poder estabilizador de la sociedad disciplinaria e industrial era represivo. Los propietarios de las fábricas explotaban de forma brutal a los trabajadores industriales, lo que daba lugar a protestas y resistencias. En ese sistema represivo son visibles tanto la opresión como los opresores. Hay un oponente concreto, un enemigo visible frente al que tiene sentido la resistencia.

El carácter estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor; es decir, cautivador

El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.

Es ineficiente el poder disciplinario que con gran esfuerzo encorseta a los hombres de forma violenta con sus preceptos y prohibiciones. Es esencialmente más eficiente la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. Esta lógica de la eficiencia es válida también para la vigilancia. En los años ochenta, se protestó de forma muy enérgica contra el censo demográfico. Incluso los estudiantes salieron a la calle. Desde la perspectiva actual, los datos necesarios como oficio, diploma escolar o distancia del puesto de trabajo suenan ridículos. Era una época en la que se creía tener enfrente al Estado como instancia de dominación que arrebataba información a los ciudadanos en contra de su voluntad. Hace tiempo que esta época quedó atrás. Hoy nos desnudamos de forma voluntaria. Es precisamente este sentimiento de libertad el que hace imposible cualquier protesta. La libre iluminación y el libre desnudamiento propios siguen la misma lógica de la eficiencia que la libre autoexplotación. ¿Contra qué protestar? ¿Contra uno mismo?

Es importante distinguir entre el poder que impone y el que estabiliza. El poder estabilizador adquiere hoy una forma amable, smart, y así se hace invisible e inatacable. El sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Se cree libre. Esta técnica de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva. La dominación que somete y ataca la libertad no es estable. Por ello el régimen neoliberal es tan estable, se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la libertad, en lugar de someterla. La opresión de la libertad genera de inmediato resistencia. En cambio, no sucede así con la explotación con la libertad. Después de la crisis asiática, Corea del Sur estaba paralizada. Entonces llegó el FMI y concedió crédito a los coreanos. Para ello, el Gobierno tuvo que imponer la agenda liberal con violencia contra las protestas. Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predomina un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome de Burnout. Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidio más alta del mundo. Uno emplea violencia contra sí mismo, en lugar de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión.

Cada uno es amo y esclavo. La lucha de clases se convierte en una lucha interna, consigo mismo

Hoy no hay ninguna multitud cooperante, interconectada, capaz de convertirse en una masa protestante y revolucionaria global. Por el contrario, la soledad del autoempleado aislado, separado, constituye el modo de producción presente. Antes, los empresarios competían entre sí. Sin embargo, dentro de la empresa era posible una solidaridad. Hoy compiten todos contra todos, también dentro de la empresa. La competencia total conlleva un enorme aumento de la productividad, pero destruye la solidaridad y el sentido de comunidad. No se forma una masa revolucionaria con individuos agotados, depresivos, aislados.

No es posible explicar el neoliberalismo de un modo marxista. En el neoliberalismo no tiene lugar ni siquiera la “enajenación” respecto del trabajo. Hoy nos volcamos con euforia en el trabajo hasta el síndrome de Burnout [fatiga crónica, ineficacia]. El primer nivel del síndrome es la euforia. Síndrome de Burnout y revolución se excluyen mutuamente. Así, es un error pensar que la multitud derroca al empire parasitario e instaura la sociedad comunista.

¿Y qué pasa hoy con el comunismo? Constantemente se evocan el sharing (compartir) y la comunidad. La economía del sharing ha de suceder a la economía de la propiedad y la posesión. Sharing is caring, [compartir es cuidar], dice la máxima de la empresa Circler en la nueva novela de Dave Eggers, The Circle. Los adoquines que conforman el camino hacia la central de la empresa Circler contienen máximas como “buscad la comunidad” o “involucraos”. Cuidar es matar, debería decir la máxima de Circler. Es un error pensar que la economía del compartir, como afirma Jeremy Rifkin en su libro más reciente La sociedad del coste marginal nulo, anuncia el fin del capitalismo, una sociedad global, con orientación comunitaria, en la que compartir tiene más valor que poseer. Todo lo contrario: la economía del compartir conduce en última instancia a la comercialización total de la vida.

El cambio, celebrado por Rifkin, que va de la posesión al “acceso” no nos libera del capitalismo. Quien no posee dinero, tampoco tiene acceso al sharing. También en la época del acceso seguimos viviendo en el Bannoptikum, un dispositivo de exclusión, en el que los que no tienen dinero quedan excluidos. Airbnb, el mercado comunitario que convierte cada casa en hotel, rentabiliza incluso la hospitalidad. La ideología de la comunidad o de lo común realizado en colaboración lleva a la capitalización total de la comunidad. Ya no es posible la amabilidad desinteresada. En una sociedad de recíproca valoración también se comercializa la amabilidad. Uno se hace amable para recibir mejores valoraciones. También en la economía basada en la colaboración predomina la dura lógica del capitalismo. De forma paradójica, en este bello “compartir” nadie da nada voluntariamente. El capitalismo llega a su plenitud en el momento en que el comunismo se vende como mercancía. El comunismo como mercancía: esto es el fin de la revolución.

Byung-Chun Han es filósofo.

Traducción de Alfredo Bergés.
http://elpais.com/elpais/2014/09/22/opinion/1411396771_691913.html

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domingo, 9 de noviembre de 2014

CÉSAR EULOGIO PRIETO OBERTO, QUÉ PASA CON LA POLÍTICA ECONÓMICA DE VENEZUELA

Qué hacer ante la caída de los precios del petróleo.

La caída de los precios de la cesta petrolera venezolana se nos presenta como una gran oportunidad para ponerle la “cara seria”  al reto de sembrar el petróleo. Es factible pensar que la estrechez de los excedentes petroleros no nos deje mucho margen para ello; las circunstancias nos exigen ser más reflexivos, prudentes y racionales. La situación es bastante seria, ya que los ingresos petroleros  no tan sólo han constituido casi la única fuente proveedora de divisas, sino además la generadora de un sinfín de actividades económicas, sociales, culturales y de relaciones internacionales.

Veamos la situación relacionada con la actividad petrolera y económica en general:

1.        En lo que va de año, los precios de la cesta petrolera venezolana han caído de 98$ el barril a 72,92$ al día de hoy (una caída del 25,6%).

2.        La extracción de petróleo y gas de esquisto se ha elevado en más de 2,5 millones de barriles en EE.UU, también en la Federación Rusa, en Arabia Saudita y otros países OPEP con la consecuente sobreoferta de crudos, lo cual ha incidido en la caída de los precios.

3.        Los precios del petróleo de la OPEP, WTI  y Venezuela pueden caer hasta 65-70 dólares/b a corto plazo por un período que estimamos entre 10 y 15 meses, pero los altos costos financieros y ambientales de la extracción de los hidrocarburos de esquisto,  por requerir de elevadas inversiones y ser ésta privada en EE.UU., no puede mantenerse por mucho tiempo en razón de que el capitalismo requiere recuperar rápidamente sus inversiones en forma de una tasa de retorno razonable para ellos y los precios por debajo de 80 S/b no se los garantiza.

4.        La extracción nacional de hidrocarburos no logra superar la barrera de los 2.800.000 b/d.

5.        La proporción de crudo y gas extraído por países NO OPEP se ha incrementado en la misma proporción que ha caído el volumen de la OPEP.

6.        El consumo de la energía proveniente de los hidrocarburos se ha incrementado en el país.

7.        En consecuencia el margen para las importaciones se contraen progresivamente

8.        En esa misma proporción, complementada con la caída de los precios, se contraen los ingresos totales por la venta del petróleo.

9.        Seguimos teniendo una economía deprimida en la producción nacional, por lo que las importaciones continúan siendo una solución inevitable en el corto y mediano plazo para la satisfacción de muchas de las necesidades del pueblo venezolano; por lo que la fluidez de divisas es imprescindible.

10.    El tipo múltiple de cambios ha demostrado ser altamente vulnerable para la estabilidad económica nacional.

11.    El equipo gubernamental al frente de la actividad económica  adolece de credibilidad por los resultados evidentes de su gestión.

12.    El equipo gubernamental al frente de las empresas del Estado ha fracasado rotundamente en su gestión.

13.    El Alto Gobierno ha sido terco al mantener esos equipos al frente de esas responsabilidades.

14.    El empresariado privado nacional es “maula”, “pícaro”, “desleal”, “delincuente”,  no con el gobierno, sino con el país, engaña en la búsqueda de beneficios particulares y no cumple con sus responsabilidades empresariales y tampoco con las leyes venezolanas

15.    La deformación recurrente de la estructura socioeconómica de Venezuela, profundizada a partir del 18 de febrero de 1983, cayó cada vez más en manos de monopolios y oligopolios extranjeros, con sus testaferros nacionales haciéndoles el juego para extraer los excedentes económicos indispensables para activar el aparato productivo nacional durante los años transcurridos hasta 2003, lo cual sólo parcialmente ha sido revertido por la gestión cumplida entre 2004 y 2014.

16.    La alta inflación de los dos últimos años, muy lejos todavía de la hiperinflación y de una acusada estanflación, así como serios problemas de flujo de caja y la indolencia forzada del BCV, hacen ver la situación como delicadamente grave.

 ¿Qué hacer ante tal panorama nacional e internacional?

Por supuesto que deben tomarse medidas de Política Económica Integral dirigidas a la reorientación de este panorama, en lo inmediato. Algunas sugerencias:

1.         Un debate nacional, claro y transparente, sobre la situación de la deuda externa de Venezuela y las vías más expeditas para afrontarlas con éxito.

2.         La crítica situación económica y financiera, ya inocultable, es muestra palpable de que los conductores de estas importantes áreas de la vida nacional han fracasado y por lo tanto urge un cambio de timoneles, no simples enroques como ha venido sucediendo. Inflación anualizada sobre el 60%, reservas internacionales por debajo de los 20 MMM$, importaciones por encima de los 40 MMM$, situación crítica en la CVG y en otras empresas del Estado, son muestras palpables de ello.

3.        Que los funcionarios de las Finanzas, de la Planificación, de la política monetaria, fiscal, comercial, de los cargos que tienen que ver específicamente con la economía, sean economistas de carrera, una forma de transmitir confianza a los sectores económicos del país.

4.        Que en otros altos cargos de la Administración Pública Nacional y Empresas del Estado, sean asignados profesionales y técnicos de carrera capacitados para ello. Da la impresión de que los profesionales y técnicos formados en nuestras universidades, con postgrados aquí y en el exterior, no tienen ningún crédito para el alto gobierno.

5.         Decisiones de políticas públicas para darle respuesta a la situación de marasmo que confronta el desarrollo industrial del país. En este sentido, buscar la explicación y solución al por qué, si en 2007 el sector manufacturero nacional tenia, de la capacidad instalada el 97% ocupada, baja en 2010 a 90%; en 2011 comienza su declive acelerado  y hoy día, 2014, se encuentra en alrededor del 40%.

6.         Necesidad de adopción políticas públicas dirigidas a la una reapertura de la economía con regulaciones y garantías jurídicas muy precisas para el sector privado nacional e internacional, como medida para captar inversión extranjera directa, dinero fresco indispensable hoy para reactivar la economía nacional.

7.    Necesidad urgente de asumir la responsabilidad de la “Siembra Petrolera” recogida en los Planes 2006 – 2013 y 2013 – 2019, donde figuran:

8.    El desarrollo aguas debajo de la industria petrolera nacional, con las tres refinerías y dos plantas petroquímicas programadas.

9.    Otros proyectos para el desarrollo energético, como plantas de procesamiento de gas natural y licuado; oleoductos y gasoductos; de extracción, transporte y comercialización de gas.

10. La gestión del Fonden en cuanto a la reanudación, control y seguimiento de las grandes obras de infraestructura, tales como el Sistema Ferrocarrilero Nacional, las represas como El Diluvio, autopistas, puentes, puertos marítimos, redes de comunicaciones.

11. Reorientar la Gran Misión Agroalimentaria.

12. Profundizar los programas y proyectos de desarrollo social, como viviendas,  hospitales y otros centros de atención médica, escuelas y campos deportivos.

13.  Declarar emergencia nacional en las políticas: lechera, agrícola en rubros identificados en el Plan de la Patria 2013 – 2019.

14. Profundizar el principio económico de la eficiencia, porque  los recursos son escasos y las necesidades infinitas; aprovechar nuestra riquezas, priorizar las necesidades básicas del pueblo.

15. Continuar con  nuestra política económica de inclusión con rostro humano, en la que predomina el interés social por encima del interés particular, donde la política fiscal, monetaria y cambiaria beneficie a la sociedad, para que el crecimiento de la economía sea con bienestar social.

16. Concertar una alianza estratégica entre el Gobierno Nacional, los Trabajadores y Empresarios, para diseñar una política industrial que en la primera etapa logre la sustitución de las importaciones, y consecuentemente potenciar al sector exportador para convertir a Venezuela en una potencia económica.

17. Continuar distribuyendo el ingreso nacional con justicia social, manteniendo el ritmo de inversiones sociales como en la última década para seguir abatiendo la pobreza y la desigualdad social.

18. Mantener, extender, profundizar y potenciar nuestras relaciones con las organizaciones surgidas antes y durante el gobierno del Presidente Chávez: MERCOSUR, ALBA-TCP, UNASUR, CELAC.

Ante la necesidad de una Política Económica Integral, y el mantenimiento de los postulados fundamentales del Plan Simón Bolívar,  del Plan de la Patria, de las Líneas Estratégicas, de las Leyes Comunales, del fortalecimiento de una Gran misión de Unidad Nacional, muchas otras medidas surgirán, complementando las aquí propuestas, que han surgido de las Asambleas de los Colectivos Revolucionarios, Campesinos, Indígenas, Obreros y Comunales.

César Eulogio Prieto Oberto
cepo39@gmail.com

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lunes, 18 de agosto de 2014

HÉCTOR E. SCHAMIS, CITGO, PRIVATIZACIONES,

Se trata de Citgo, empresa gasolinera. Es propietaria de seis mil estaciones de servicio y tres refinerías —en Illinois, Texas y Luisiana— y da empleo a cuatro mil personas. Las refinerías son de alta tecnología, de las pocas con capacidad para procesar crudos pesados. 

Es una empresa importante, parte del paisaje carretero de toda la costa Este del país. Ello incluye el legendario Fenway Park, hogar de los Red Sox de Boston, donde no hay home run que no esté ligado a Citgo, allí desde 1965 gracias a un gigantesco aviso publicitario detrás de las gradas. Esa presencia le ha permitido a la gasolinera ingresar en el propio corazón de los fanáticos bostonianos, tanto que han llegado a protestar cada vez que se intentó remover el cartel del lugar.

Una de esas ocasiones fue en 2006, luego que Hugo Chávez se refiriera a George W. Bush como “el diablo”. Es que el dueño de Citgo es PDVSA, la compañía estatal de petróleos venezolanos, y en aquella ocasión un concejal municipal propuso reparar el orgullo de su presidente reemplazando el anuncio por la bandera de Estados Unidos. Los fanáticos estuvieron del lado de su memoria deportiva —es decir, del lado de Citgo— y allí sigue hoy, sin bandera alguna.

Venezuela está hoy a punto de perder tan extraordinario recurso comercial, y no por culpa de Boston sino porque Citgo está en venta. No es la primera vez que el tema aparece en la agenda. De hecho, la empresa ya había vendido dos refinerías y tres oleoductos en el pasado. Chávez mismo solía quejarse de Citgo con frecuencia e indicaba que se la sacaría de encima. Ahora, sin embargo, es más que retórica. La crisis de las finanzas públicas ha llegado a niveles sin precedentes, y el gobierno parece haber formalizado un acuerdo con el banco de inversión Lazard para que se haga cargo de las negociaciones de venta de la totalidad de la firma.

La racionalidad de esta decisión no sería inconsistente con tantos otros errores de política económica acumulados durante quince años, pero este caso supera todo lo anterior. Cuesta pensar que un país petrolero renuncie voluntariamente a la ventaja comparativa otorgada por la integración vertical de su activo. Citgo convirtió a Venezuela en un productor y exportador que también controla autónomamente el proceso de refinamiento, distribución y venta en el mercado más importante del planeta. ¿Por qué regalarles a sus competidores los tanques de gasolina de millones de automóviles estadounidenses?

¿Y por qué además introducir incertidumbre futura en el proceso de refinamiento, dado el limitado número de plantas capaces de tratar crudos pesados como el venezolano? Nadie puede asegurar que esas plantas, con otros dueños, no prefieran procesar un crudo más liviano en el futuro, por ejemplo mexicano o canadiense. El gobierno de Maduro no solo desconoce la importancia de la demanda —en el petróleo y en cualquier negocio—, sino que también crea problemas del lado de la oferta.

La privatización de Citgo tampoco tiene sentido desde el punto de vista estratégico, como política exterior. Si es verdad que Estados Unidos es una potencia hostil, el imperio que conspira y fomenta la desestabilización del gobierno revolucionario, ¿no sería esa razón más que importante para conservar herramientas de poder en propio suelo estadounidense? ¿Por qué renunciar también a sentarse a la mesa grande de la discusión sobre la política energética estadounidense y, por añadidura, del resto del hemisferio? De México a Noruega y el golfo Pérsico, y sin olvidarnos de Rusia, es difícil imaginar a otro país petrolero tomando decisiones para reducir su capacidad estructural de negociación frente a Estados Unidos.

Para algunos la “racionalidad” de esta venta, entonces, tendría que ver con las urgencias de financiamiento de corto plazo —la dramática crisis fiscal— y la rapacidad del chavismo, es decir, su innata propensión a las prácticas corruptas en lo que será un negocio millonario para todos los involucrados. Otros, a su vez, han señalado la necesidad de eliminar activos que podrían ser embargables en caso de sentencias adversas por las demandas de Exxon Mobil y ConocoPhillips contra PDVSA.

El caso en cuestión es otro ejemplo que ilustra, una vez más, que los hechos no importan y la realidad no existe, que todo es reducible al relato, a una narrativa esotérica que viola cualquier posibilidad de objetividad. Los bolivarianos pontifican sobre la economía estatal, pero destruyen el estado. Son víctimas de las conspiraciones del imperio, pero renuncian a conservar poder en el propio territorio del mismo. Son humildes socialistas, pero poseen cuentas en bancos internacionales con una inimaginable cantidad de ceros en sus saldos.

Así las cosas, la supuesta revolución hace un círculo completo, constituyéndose ahora en privatizador, como aquellos neoliberales que siempre critica, solo que lo hace de manera más incomprensible. Pinochet, por ejemplo, el híper privatizador, conservó el recurso estratégico del cobre —que había sido nacionalizado por Allende— en manos del estado.

El chavismo, que ha expropiado hasta el suministro de arroz y frijoles, ahora se encamina a privatizar el activo estratégico más importante del país. Finalmente, se entiende porque hablan de socialismo del siglo XXI. El socialismo del siglo XX lo hacía exactamente el revés.

Héctor E. Schamis
hes8@georgetown.edu
@hectorschamis

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lunes, 15 de julio de 2013

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, ECONOMÍA POLÍTICA Y POLÍTICA ECONÓMICA: ¡OBLIGANTE COMPLEMENTARIEDAD!

Asumimos que las posibilidades de desarrollo económico-social se magnifican ante la presencia de una eficiente gobernabilidad; entendida como las relaciones entre el Estado y la sociedad civil donde cada ente político, económico y social desempeña su rol en un marco de convivencia en aras de elevar los beneficios a la mayor cantidad de población posible, a la luz de tres posibles modelos—o combinación de ellos--, uno que otorga privilegio al mercado y al empresario en torno a la propiedad privada de los medios de producción; otro que confiere mayor relevancia al Estado y a la propiedad pública de los factores de la producción; y un tercer modelo donde el Estado procura la equidad social armonizando el accionar público y privado con el desempeño del mercado y con distintas formas de propiedad colectiva en presencia de un Gobierno socialista sin que ello implique necesariamente la transición hacia un Estado socialista. 

Asumir aisladamente alguno o vinculado con otro, es ya de por sí una altísima dificultad política-ideológica de insospechados efectos sobre la economía, que hace necesaria una obligante complementariedad entre la economía política y la política económica del país. 
A tenor de lo expresado ha de abordarse la economía política como una táctica traducida en teoría (método o sistema) para enseñar a poner las cosas en orden en función de organizar la producción colectiva, y para lo cual estudia y analiza las relaciones que los individuos establecen entre sí, y el comportamiento de cada uno de los factores que afectan a la economía, teniendo como objetivo estudiar el desenvolvimiento de los individuos en colectivo y frente al Estado; o lo que es lo mismo estudia el comportamiento de los ciudadanos, de la sociedad y de los factores que afectan la economía ¡sin aplicar nada!. 
La política económica, por su parte, y observada como una estrategia que vincula variados elementos y establece lineamientos en procura de alcanzar un crecimiento económico con desarrollo sustentable implícito mediante la modificación de comportamientos económicos, basándose en las enseñanzas que emanan de la economía política, y para lo cual debe emplearse—para el caso específico de Venezuela—herramientas relacionadas con política fiscal, cambiaria, monetaria y petrolera (principalmente) habida cuenta de su efecto sobre los precios internos (inflación). 
Estas herramientas han de estructurarse como un conjunto de medidas que adopta el Gobierno con el propósito de establecer un marco de referencia para moldear e impulsar el crecimiento de la actividad económica, poniendo en práctica lo descubierto por la economía política, lo cual facilita la modificación y focalización del comportamiento del individuo y de la sociedad para buscar resultados determinados.
Resulta propicio destacar, que hasta el año 1940 en Venezuela los billetes tenían un respaldo en oro de un 100 %, que luego varió a un respaldo del 50% hasta 1960 para posteriormente en 1974 eliminar el respaldo en oro y asumir una paridad con el dólar USA, que facilitó la conformación de un escenario de creciente endeudamiento, continuas devaluaciones y un persistente déficit fiscal ante una intensa presencia del Gobierno en el área económica en su intento de controlar y corregir las fallas del mercado y apuntalar su acción en lo social que, a nuestro parecer, se apoyó en una pobre política para los pobres que los perpetuaba en tal condición y con pocas oportunidades de empleo decente y por ende de movilidad social—tal como en el presente—ante los deficientes logros económicos del país que a la postre se ha reflejado en una caída de las reservas internacionales, una inflación galopante, una sobrevaluación en el tipo de cambio, un permanente ataque especulativo sobre el bolívar, y la presencia por más de 10 años de un control de cambio que no ha impedido la “fuga de divisas” inducida, por un lado, ante la percepción sobre la debilidad de nuestra moneda que incita a mirar al dólar USA como una real alternativa para la “reserva de valor”—que el bolívar no garantiza—y por otro lado, ante la ausencia de oportunidades de inversión habida cuenta de la presencia de una oferta interna signada por las importaciones. 
En fin, la histórica política macroeconómica incoherente instrumentada en Venezuela,  no deja espacio para dudar sobre la necesaria armonía que debe existir entre la economía política y la política económica como condición de progreso y bienestar.
@jagp611 

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miércoles, 23 de enero de 2013

JESÚS FERRERO, ¿LIBERALISMO O BARBARIE?

No solo las gentes de izquierdas están indignadas con la situación presente.
Una de las mentiras más hirientes del presente es suponer que la nueva casta financiera es liberal, a pesar de que niega muchos presupuestos del nuevo y viejo liberalismo. 
Cojamos como primer ejemplo de lo dicho al padre supremo del liberalismo, Adam Smith, que aconsejaba prudencia en el gasto y en los préstamos, y que en el capítulo III de La riqueza de las naciones, declara: “No pueden florecer largo tiempo el comercio y las manufacturas en un Estado que no disponga de una ordenada administración de la justicia, donde el pueblo no se sienta seguro en la posesión de su propiedad, en que no se sostenga y proteja, por imperativo legal, la honradez en los contratos, y que no se dé por sentado que la autoridad del gobierno se esfuerza en promover el pago de los débitos por quienes se encuentran en condiciones de satisfacer sus deudas. En una palabra, el comercio y las manufacturas solo pueden florecer en un Estado en que exista cierto grado de confianza en la justicia y el gobierno.”
Es sabido que la casta financiera ha perpetrado toda clase de abusos y engaños con sus clientes, jugando miserablemente con su dinero, usurpándoselo para llevar a cabo operaciones de alto riesgo, y ante las cuales los gobiernos han hecho la vista gorda, en parte por los muchos favores que les debían a los bancos. Adam Smith dice que el gobierno ha de velar para que se paguen las deudas (y también dice que siempre que los deudores puedan hacerlo). Todo lo contrario a lo que están haciendo los bancos y los gobiernos. Se exige que a los que no pueden pagar las deudas que lo hagan aunque sólo les quede como destino el suicidio, pero ignorando que los bancos no están pagando los gastos comunitarios de las casas que usurpan a la clase obrera y a la clase media. Queda claro que la desconfianza hacia la banca y el gobierno es en estos momentos total y es normal que entre nosotros no florezcan ni las manufacturas ni el comercio, como preveía en ese caso el viejo Adam Smith. ¿Y qué decir del siempre malinterpretado David Ricardo? Según él, el sueldo más correcto tendría que permitirle al trabajador mantener a su familia y posibilitarle la existencia de una previsión en una entidad bancaria para momentos de vacas flacas. Muy razonable, pero ¿qué ha hecho la casta financiera con el dinero que los trabajadores depositaban en sus entidades y que les hubiese servido para vivir una vejez digna?
Tampoco parecen haber hecho caso a Stuart Mill, que al final de su ensayo Sobre la libertad decía que “el valor de un Estado, a la larga, es el valor de los individuos que lo componen. Y un Estado que pospone el desarrollo y la elevación intelectual de sus miembros, un Estado que empequeñece a los hombres, a fin de que sean, en sus manos, dóciles instrumentos, llegará a darse cuenta de que, con hombres pequeños, nada grande podrá ser realizado”, asegura.
A la luz de estos principios, es preferible no analizar el comportamiento del poder político y financiero, empeñado en someter a la clase media y hacerla desaparecer, que pospone hasta lo indecible el desarrollo intelectual, y que empequeñece a los hombres hasta convertirlos en títeres trágicos de un estado de cosas donde prevalece, por encima de todo, la injusticia, la estafa y la mentira, y donde las denuncias no sirven para nada.
Si dejamos atrás el liberalismo clásico y nos acercamos más a nuestra época y a las escuelas marginalistas, nos encontraríamos con Léon Walras, que creía en la relación directa entre la utilidad, el consumo y el bienestar. Cuanto más bienestar poseyera un ciudadano, más útil sería para la economía en general y para la sociedad, y con más capacidad de lubricar el sistema. Si siguiésemos su teoría, la clase media, cada vez más abocada a la ausencia de bienestar, estaría dejando de ser una clase útil: algo bastante peligroso y demencial.
La clase obrera está desempleada y es imposible de absorber
Antes de seguir confieso que me he ido acercado desde mi condición de novelista a los textos fundamentales del liberalismo y el neoliberalismo buscando trasfondos teóricos para la construcción de algunos personajes, y nunca ha dejado de asombrarse como los viejos y los nuevos pensadores del liberalismo confunden con frecuencia los artefactos ideológicos de la cultura (o de su cultura) con las leyes de la naturaleza, a menudo con la intención de justificar doctrinas bastante dudosas. Ya decía Unamuno que “la ciencia es la ideología de cada época” y la ciencia de este momento es la economía, saturada de ideología por todas partes. Nada escapa al imperio de la ideología, y la presunta ausencia de ideología que proclama cierto liberalismo es otra ideología con la que hay que contar, más sofística que sofisticada. Resulta sorprendente que cuanto más clara se percibe una ideología más suele ser negada como tal por sus defensores. A este respecto me viene a la mente lo que le dijo una vez Trotski a André Breton: “El marxismo no es una ideología, es un destino”. Lo mismo vienen a decir ciertos liberales respecto a su ideario, pero no pretendo aquí enjuiciar las doctrinas liberales sino apoyarme parcialmente en ellas para hablar de la devastación presente. Por otra parte, mis andanzas por la senda izquierda nunca me han impedido aceptar que las iluminaciones de los autores ya indicados, además del férreo Malthus (que como más tarde Lévi-Strauss, pensaba que la superproducción y la superpoblación era lo peor que le podía ocurrir a nuestra especie) me han ayudado a comprender mejor lo que pasó y lo que está pasando en nuestro cuerpo social, últimamente muy enfermo y deteriorado. Si bien pocos textos me han servido tanto como La acción humana de Ludwig von Mises, especialmente cuando habla de la imposibilidad de gobernar en desacuerdo con la opinión pública. “No cabe un gobierno impopular y duradero”, dice, y asegura que la supremacía política de la opinión pública “determina el curso de la historia” y que de poco les sirven, a los individuos intelectualmente mejor dotados, “los logros sociales y las grandes ideas si no hacen atractiva a la mayoría su ideología.”
Muchos gobernantes europeos de ahora debieran prestar mucha atención a las reflexiones de Mises y esmerarse en explicarse mejor, infinitamente mejor, si no quieren que los devore “el curso de la historia”.
En el mismo capítulo Mises habla de uno de los grandes errores del liberalismo clásico: el haber ignorado a los de abajo, el no haber previsto “la aparición de masas humanas sin acomodo posible”, y el haber cerrado los ojos ante el surgimiento de “un proletariado que aquel orden social que pretendían perpetuar no podía compensar y absorber.” Y acaba diciendo que “jamás pensaron los viejos liberales que las masas podrían llegar a interpretar la experiencia histórica con arreglo a filosofías muy distintas a las suyas.”
Y bien, es evidente que los actuales dirigentes están cayendo en el mismo error que Mises atribuía a los liberales del pasado: no haber previsto el despliegue, cada vez más abismal, de una clase obrera desempleada e imposible de absorber, así como el desmoronamiento, no menos abismal, de una clase media empobrecida y que se va a ver obligada a “interpretar su experiencia histórica con arreglo a filosofías muy distintas” a las que cabría imaginar en tiempos de bonanza y burbuja desalmada.
No hablemos pues ni de liberalismo ni de socialismo, hablemos mejor de caos y de barbarie, justamente lo que más repudiaba el neoliberal Mises. Por eso no solo las gentes de izquierdas están profundamente indignadas con la situación presente. ¿Acabará yendo algún banquero a la cárcel?
http://elpais.com/elpais/2013/01/09/opinion/1357726853_604540.html
@jesusferrero

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jueves, 20 de noviembre de 2008

*NELSON MAICA C. POLÍTICA: ANTAGONISMO. 11/11/08.

¿Cómo son los que gobiernan actualmente? ¿Libertarios, ingeniosos, creativos, inventores? No, no son inventores, ni ingeniosos, ni creativos. Están en esos cargos porque un grupo de electores los colocaron allí. Su acción, generalmente, salvo demostración en contrario, estaría básicamente dirigida a gobernar, por consensos en las democracias plurales, a los demás, a sostenerse sobre los demás, a existir por medio de los demás. Son tan dependientes como el ladrón, como el mendigo.

Pero ha pasado y esta pasando ahora en Venezuela que quienes gobiernan, para seguir en eso, mediante permanentes cantaletas encadenadas por los medios de comunicación y exclusivamente para su propio ego y provecho y para justificar lo injustificable como la implantación del colectivismo, socialista, comunista, tratan de hacerle ver y creer al pueblo, al ciudadano, que los “vividores”, los dictadores, emperadores, anteriores gobernantes, han sido y son los principales exponentes del egoísmo individual, del liberalismo. Son unos artistas para el fraude ideológico e histórico. Justificaciones basadas en la mentira descarada.

Así explican, además, todas las acciones dirigidas a la destrucción y/o el sometimiento sistemático y continuado del ego de cada ciudadano, de cada integrante del pueblo, de sus inmediatos y mediatos colaboradores, de sus seguidores incondicionales y, por supuesto, de los libertarios, creadores, pensadores.

Dos antagonismos se hacen presentes cuando revisamos el quehacer del hombre: el genio y el “vividor”, o como mejor le parezca, el inventor y el aprovechador, el libertario y el dictador, el demócrata y el déspota, etc. Cuando el genio inventó algo el “vividor” ideó como aprovecharse, sin esfuerzo, de ese invento y obtener reconocimiento, claro esta, no merecido.

El genio, el creador, el innovador, el libertario, ha sido un faro guía para la humanidad a pesar de ser severamente combatido por los colectivistas, socialistas, comunistas. El “vividor” ha existido siempre aprovechándose de la creación. En estos momentos podemos cambiar los términos de expresión de ese antagonismo, dadas las actuales circunstancias, y denominarlos: lo individual contra lo colectivo.

Toda tiranía, incluyendo la actual, la que estamos viviendo en Venezuela, pretende justificarse y arroparse bajo la búsqueda y consecución del supuesto “bien común” para el país. Recordemos que las peores tiranías que se han conocido han sido en nombre del “bien común”, en nombre del colectivismo, socialismo, comunismo. ¿Lo hemos olvidado? ¿Olvidamos que las mayores crueldades y matanzas humanas han sido perpetuadas por los seguidores del colectivismo, socialismo, comunismo? ¿Olvidamos que los mayores carniceros humanos se han presentado como los más sinceros, los más creíbles, los mayores defensores del “bien común”?

¿Qué pregonaban, qué decían esos matarifes humanos? Decían creer, pregonar e implantar la sociedad perfecta, la felicidad perfecta para todos. ¿Qué usaron para “implantar la sociedad perfecta”? Usaron la guillotina, el pelotón de fusilamiento, la eliminación del oponente, el chantaje, todo tipo de recurso y arma de todo tipo y naturaleza contra las personas.

¿Quién o quienes se le opusieron desde el comienzo? ¡Muy pocos! ¿Por qué? Porque asesinaban y eliminaban con un propósito: “el bien común”, por el supuesto bienestar colectivo, socialista, comunista. Parte del mundo acepto el sacrificio del pueblo, de los ciudadanos, en aras del supuesto bien común.

Los colectivistas, socialistas, comunistas, ensalzan el humanismo, no se lo quitan de la boca, lo arropan con el termino amor por el pueblo, por el individuo, por la sociedad, por la familia, por los niños, ancianos, etc., y terminan, acaban con el pueblo, con el individuo, con la sociedad, en un perfecto e inmedible baño de sangre, de crimen, de verdadero ajusticiamiento, de verdadera barbarie. Y esta acción la consideran buena porque no es libertaria, producto del ego, del individuo.

Los colectivistas, socialistas, comunistas, actúan y obligan a sus victimas a soportarlo todo. Los van acostumbrando. Los van acorralando. Gritan a los cuatro vientos que no piden nada para ellos; pero basta observar los resultados de su accionar. Quieren el poder.

Revisemos una sociedad basada en el individualismo, en los creativos, en el egoísmo, en la libertad, y la comparamos con una basada en el colectivismo, socialismo, comunismo. Estados Unidos y Urss. ¿Cuál es más progresista? ¿Cuál tiene en su haber más logros? ¿Cuál alcanzo más prosperidad? ¿Cuál garantiza mayor libertad? ¿Cuál le presta mejores garantías y servicios a su pueblo, a los ciudadanos? ¿Cuál tiene mejor salud, educación? ¿Cuál presenta más defectos? ¿Para donde quiere irse y se van gran parte de los latinos?

La sociedad de los Estados Unidos no esta basada en el servicio desinteresado, en el sacrificio del ciudadano por los demás; esta basada en el derecho del ciudadano a la búsqueda de su felicidad, de su realización con libertad, con seguridad, con su trabajo, con su esfuerzo, con su intelecto. Sus motivos son personales y privados, egoístas, libertarios, creativos. El antagonismo entre individuo y colectivo nos ha mantenido en un conflicto permanente. Y las civilizaciones se levantan y caen; nacen, crecen y desaparecen. Descubren y proclaman una verdad la cual es sustituida por otra, la más cercana, la más nueva. La civilización progresa.

El salvaje se rigió por sus leyes. La civilización ahora busca la liberación del hombre del hombre. Hoy toca a la puerta la necesidad imperiosa de que la inteligencia venezolana y todos los trabajadores, los creadores, los productores, los libertarios, los constructores de sueños y naciones, recuerden su compromiso con la civilización, den un paso al frente y combatan con todo rigor este colectivismo, socialismo, comunismo cavernícola, retrogrado, “vividor”, corruptor de la inteligencia.

La crisis de abastecimiento y electricidad, luego de 10 años de gobierno y con inmensos recursos hasta para botar al exterior no solo evidencia y simboliza el total fracaso de este gobierno sino que coloca a la vista del mundo la escalada de horror sin precedentes de que es capaz de hacernos sufrir este gobierno colectivista, socialista, comunista, que “usted ahora lo conoce” y sus rojos, rojitos. Dejar que la guerrilla ocupe e imponga su dominio, vacuna y su crimen en el país es parte de la escalada de horror. Ídem producción. Ídem alimentos. Ídem comunicaciones. Ídem inseguridad. Etc.

“El argumento se semeja al disparo de una ballesta, es igual de efectivo dirigido a un gigante que a un enano”. Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.
Caracas, Venezuela, 12/09/08. 11/11/08.