BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿DEMOCRACIA VS LIBERALISMO? (1-2). RICARDO VALENZUELA Y ALBERTO MANSUETI

PRIMERA PARTE

Dedicado a: Don Jorge del Rincón Bernal

Desde que tengo uso de razón siempre escuché a mi padre—Dr. en derecho internacional y ciencias políticas de la Universidad de Bruselas—afirmar: “Si en México tuviéramos verdadera democracia el presidente sería Cantinflas, Pedro Infante o El Santo, porque la democracia, como la entienden los mexicanos, es solo el mandato de la plebe.”

En días recientes ha surgido una controversia entre mi buen amigo argentino-venezolano Alberto Mansueti y yo. ¿Qué tan benéfica es la democracia para nuestros países latinoamericanos? Como liberales, ¿qué tan convencidos estamos de la democracia? Pues este proceso político nos ha servido a gorilas como Chávez en Venezuela, a Chile Salvador Allende, al Ecuador un Correa, a Bolivia un Evo Morales y recientemente Obama a los EU. ¿No sería más conveniente para nosotros un estilo Lee Kuan Yew de Singapur? ¿El de Corea de los 80s? O tal vez lo que el verdadero credo liberal como el de Jefferson promovía un gobierno tan pequeño que casi, casi, no lo fuera.

Arremete Alberto refiriéndose al nuevo premio Nobel: “En opinión de Vargas Llosa, democracia y mercados libres han de ser las banderas liberales. Pero Vargas Llosa olvida un pequeño detalle: ellas no casan bien entre sí. Porque democracia es Gobierno de la mayoría y liberalismo es Gobierno limitado. Mientras el liberalismo es individualista por principio, la democracia es una forma de colectivismo: el colectivismo mayoritario. Y una mayoría puede decidir saltarse a la torera los límites gubernamentales y acabar con el Gobierno limitado, impedirlo, o vetar su restauración. Tal decisión es perfectamente justa y legítima según la doctrina democrática roussoniana y marxista; pero no según la doctrina liberal clásica, que algunos liberales desconocen, al igual que todos los “neo” liberales.”

Esa decisión ha sido tomada, democráticamente, repetidas veces desde que el mundo es mundo, en muchísimos países -incluyendo los latinoamericanos-, y en reiteradas ocasiones. Así es como acabaron con la libertad, la poquita que había. Democracia mata libertad; así de simple. Es el caso clásico del crecimiento expansivo del gobierno americano en contra de todos los principios liberales de Jefferson, Madison, Jackson que le dieron vida a este gran país—el abanderado de tal asalto, el héroe de los demócratas; F. D. Roosevelt y ahora sus herederos Obama y Cia le rezan en al altar de la democracia.

Como muy bien lo plantearon Hayek y José Ortega y Gasset, democracia y liberalismo son respuestas a dos preguntas diferentes. La democracia responde a la cuestión “¿Quién gobierna?”; y el liberalismo a la pregunta “¿Cuánto gobierna?” A la primera, la democracia responde “La mayoría”; a la segunda, el liberalismo contesta ” muy poco”. A la democracia le interesa sólo la primera pregunta. Y al liberalismo le importa fundamentalmente la segunda. El liberalismo carece de conciencia democrática y la democracia de sensibilidad liberal. Al liberalismo le basta con que los Gobiernos gobiernen poco; y satisfecha esta condición, no le interesa mucho quién y cómo los elige, y se desentiende del asunto. A la democracia le basta con que los Gobiernos surjan de elecciones populares y por mayoría; y verificada esta condición, no le interesa cómo y cuánto gobiernan; se despreocupa del asunto.

Poco tiene que ver una respuesta con la otra; y pueden ser contradictorias, como de hecho casi siempre lo son, a menos que la democracia sea ella misma limitada y admita la doctrina liberal del Gobierno limitado. Es decir, se forme una democracia liberal, algo tan difícil de lograr como un tigre manso. Para ello, debe aceptarse que las mayorías no pueden atentar contra las libertades ni la propiedad privada -: los mercados libres-; como lo establecían las constituciones latinoamericanas del siglo XIX. Pero ningún adorador de la democracia quiere eso.

Comenta mi amigo Alberto: “La de Vargas Llosa no es última palabra en materia de pensamiento liberal. Es un excelente novelista y sabe mucho de novelas, de Flaubert, de prosa, de géneros y estilos literarios, etc. Domina su arte con maestría, porque le dedicó toda su vida; implica que no pudo aprender otro. Ergo: no es una voz autorizada en temas de Hacienda Pública, economía o Gobierno Constitucional. Menos aún Filosofía. Sencillamente no son sus menesteres.” En www.lasalida.org compartimos algunos principios básicos de liberalismo, que Vargas Llosa bien haría en consultar. Entre ellos:

1. El liberalismo no es compatible con cualquier doctrina política. Tiene la suya propia que es el Gobierno limitado -a sus funciones propias-, aún siendo democrático. Por eso el liberalismo es frontalmente inconciliable con toda forma de colectivismo estatista, incluyendo la democracia pura, ilimitada. En América latina y en todo el mundo las naciones han ido abandonando los principios liberales al paso en que han extendido el derecho al voto. Más democracia equivale a menos libertad.

2. El liberalismo no es compatible con cualquier doctrina económica. Se lleva mejor con la marginalista austriaca que con cualquiera de inspiración neoclásica. Y eso está plenamente demostrado por los fracasos de los ’90, producto de la aplicación de “políticas económicas” inspiradas en los más dispares autores menos los austriacos.

3. El liberalismo tampoco es compatible con cualquier filosofía. Se lleva muy bien con el realismo en cualquiera de sus vertientes, y muy mal con cualquiera forma de agnosticismo, escepticismo, relativismo, idealismo, positivismo, etc. Mucho daño le hizo al liberalismo la asociación con filosofías de ese tipo -como el utilitarismo- en el siglo XVIII. En México los científicos de Don Porfirio eran adoradores del Positivismo.

4. Por último, el liberalismo no es compatible con cualquier tipo de enseñanza o doctrina religiosa. Rima perfectamente con las tres grandes religiones monoteístas históricas -de hecho sus postulados están en la Biblia-; pero no tan bien con el ateísmo. Pero mucho peor se lleva con las otras religiones: el panteísmo, el politeísmo, el animismo, la idolatría supersticiosa, el paganismo o el neopaganismo, etc., en cualquiera de sus formas, como por Ej. Los cultos afro americanos tradicionales, o la actual religión de la “Nueva Era” (que hace muchísimo daño con su imaginería fantasiosa e irrealista.) ¡Y muchísimo peor todavía se lleva el liberalismo con las reinterpretaciones marxistas del cristianismo, sean católicas, protestantes o evangélicas!

El liberalismo siempre prefirió la forma mixta o combinada (Aristóteles, Ibn Jaldún, Rabí Maimónides, Santo Tomás de Aquino.) ¿Qué es eso? Muy simple, es el complemento necesario e indispensable a la separación de poderes, principio liberal también. Pero la separación de los tres poderes bíblicos, no los tres poderes de Montesquieu. Según la Biblia, hay varias separaciones de esferas y poderes:

SEGUNDA PARTE

A finales de la edad media la monolítica iglesia llegaba a su senilidad, un brusco viraje de su positiva contribución durante los quinientos años anteriores. Pero hacia del siglo 15 era ya una carga muy pesada para la población y lo mismo sucede hoy día con las naciones-estados.

Cuando Martín Lutero iniciara la Reforma, basaba sus argumentos en los preceptos bíblicos que dictaban una separación de esferas y poderes:

Se separa primero la esfera pública de las privadas. Ya en la esfera pública, la separación entre los poderes municipales de los nacionales. A nivel nacional emergen los "tres poderes independientes": Judicial; armado; y político. El tercero solamente se debería ocupar de recabar impuestos para sostener a los dos anteriores y contratar las obras públicas.

Pero el esquema no coincide con el de Montesquieu: legislativo, ejecutivo y judicial. Este poder “legislativo” fue un invento de Montesquieu en base a su absurda teoría de que leyes de países con climas fríos no convienen a los países cálidos, y cada país debe tener su Parlamento para “legislar”, es decir, producir leyes en serie como producir radios en una línea industrial. Un proceso muy democrático pero desde el punto de vista práctico ha sido un desastre.

El viejo sistema anglosajón de Common Law nunca operó de esa forma. Los tres poderes eran la Judicatura, las fuerzas armadas y el Parlamento. Pero la función del Parlamento no era "fabricar" leyes sino controlar a los otros dos. Las leyes ya estaban hechas y el primer Ministro emergía del Parlamento del cual depende. El poder judicial es independiente, no así el poder armado.

El Parlamento anglosajón es el órgano de Gobierno por excelencia; no el Gabinete. Los otros dos poderes -judicial y armado- son instituciones profesionales no políticas. En los EEUU algunos jueces y fiscales son electos popularmente y, por tanto, son posiciones políticas que actúan como tal….políticamente.

Este esquema anglosajón se basa en la Biblia -se remonta al Rey Alfredo el Grande- y está comprobado ser el más sano y efectivo. ¿Por qué? Porque no hay un poder “legislativo” vomitando leyes irracionales y absurdas siempre coartando la libertad, beneficiando a sus amos y paralizando países.

Inglaterra se regía por las “leyes comunes” (el “Common Law”) que no eran retoño de “genios” parlamentarios. Fueron escritas durante siglos y probadas a través de largas prácticas milenarias. Las leyes de orden civil, penal o comercial, se formularon por vez primera en la Biblia, en el Derecho Romano o en las Asambleas de guerreros sajones y después fueron editadas. De esa forma operaron exitosamente durante la toda la "Era Liberal", las que hoy serían muy útiles a nuestras “democracias”.

Estas son las “leyes generales” que Hayek citaba propias de una sociedad liberal. Sus principios y normas son generales y permanentes. Todo lo que debe hacer un Gobierno liberal es respetarlas y aplicarlas, nada más. Pero si definimos la principal característica de los gobiernos actuales, sería como los peores agresores del estado de derecho y sus constituciones, lo cual hacen con total impunidad como lo describe el juez Andrew Napolitano en su libro: “La Constitución en Exilio”.

Ningún Parlamento moderno ha mostrado ser más sabio que los ancianos de Israel o el Senado romano. Una sociedad liberal no necesita de un “poder legislativo” integrado por barbajanes escribiendo estupideces arbitrarias, pretendiendo luego imponérselas a la gente como sucede en la plebecracia que cubre al mundo.

Entonces ¿Qué es la "forma mixta" de Gobierno? Es la vieja doctrina sabiamente afirmando que cada poder estatal debe ser elegido y regido por un principio distinto para que haya equilibrio, “checks and balances”: frenos y contrapesos. ¿Y cuáles “principios” son esos? Son muchos y ninguno perfecto. Todos tienen defectos que con el tiempo, al igual que la iglesia del siglo 15, han llegado a su senilidad y los más conocidos y aplicados son:

1. El mayoritario, basado en la cantidad de sufragios obtenidos llamado “democracia”. Su peor defecto: tiende por naturaleza a la demagogia y el peligro de caer bajo el control de la plebecracia sufragando por los políticos “más generosos” y la utilizan para perpetuarse. Un sistema odiado por los fundadores de EU que estructuraron una República pensando habían vacunado al país contra este mal que hoy lo postra.

2. El profesional o de mérito. La meritocracia de Jefferson que se basa en resultados aplicada especialmente en los servicios armado y judicial. Su peor defecto: tiende a la oligarquía si los mercados son invadidos por la esfera pública perdiendo su calidad de libres, el merito se confunde con cabildeo y los grandes “capitales privados” invertidos en el proceso. Al caer en ese pantano Von Mises lo llamaba intervencionismo.

3. El hereditario, o monárquico, en base a la sangre y a la educación de cuna, que se aplica en algunos países a la Jefatura del Estado. Tiene el defecto obvio de que la titularidad puede recaer en un incompetente, ¡pero igual sucede en la democracia!

4. El sorteo, en base a la suerte, que se aplica en los turnos y asignaciones judiciales; cuenta con el mismo defecto anterior.

5. La compra de cargos que antes gozaba de gran popularidad pero por sus defectos fue declarado ilegal. Sin embargo, aun se practica clandestinamente como en los puestos de policía en la ciudad de México, e inclusive, asientos en el congreso, embajadas o gubernaturas.

Pero ¿hacia dónde nos dirigimos en un país en el que los gobiernos se resisten a cambiar las reglas que nos mantienen atados, pobres y subdesarrollados?

Hace años escribí una pieza titulada “El Individuo Liberado”. Afirmaba que, armados con los avances tecnológicos, nos dirigíamos hacia una sociedad de individuos libres en donde los gobiernos ya no tendrían control sobre nuestras vidas. Los burócratas se convertirían en piezas de museo y sin oficio. Pienso la hora se está aproximando.

En lugar de gobiernos encadenando toda la geografía nacional, los países inician un creativo proceso que desembocará en la integración de regiones económicamente autónomas como ya sucede en New Hampshire, EU. Tendremos luego la opción de contratar proveedores de servicios privados como infraestructura, protección, justicia y la solución de disputas entre los miembros de la sociedad en tribunales internos, dando nacimiento a las administraciones regionales privadas compitiendo.

Un nuevo tipo de organización social, económica, política emerge, ciudades libres y virtuales a semejanza de Hong Kong y Singapur: Pequeñas, pero armadas con potente capital intelectual, poderosas en el uso de la creatividad, finanzas, tecnología y técnicas gerenciales para controlar activos en todo el mundo. Ciudades en las que la gente encuentre el producto más demandado hoy día: Protección física, legal y la libertad para intercambiar lejos de las redes fatales de la “coerción, tramitología y el no se puede”.

Ricardo Valenzuela
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martes, 23 de noviembre de 2010

PIDO LA PALABRA. DELITOS BOLIVARIANOS. ¿EXCUSAS? VENTANA DE PAPEL. ANTONIO JOSE MONAGAS

Muchas veces, algunas democracias buscan disfrazar su ejercicio político con la perturbada y encubierta intención de afianzar propósitos autoritarios. No son experiencias de recién incidencia. Por el contrario, son realidades profusamente vividas alrededor del mundo. Pero con especial énfasis, en países agobiados por el subdesarrollo. De manera que América Latina, no es la excepción. Buena parte de las correspondientes decisiones de gobierno, se asientan en medidas represivas por cuanto la dinámica política esconde en sus entrañas pretensiones de dominación que, más allá de cualquier compromiso social previamente establecido, se han convertido en pautas de acción política. Por consiguiente, estos gobiernos adaptan mecanismos de gestión según esquemas que justifican la aplicación de normas cuya estructura jurídica permite enmascarar acciones que llegan a ser tan excesivas o exageradas, como violentas.
En medio de estos retorcidos modelos de gobierno, poco o nada se respetan los derechos humanos. Igual suerte corren las libertades políticas y económicas. El uso de la represión pasa a ser el principal recurso del cual se valen el gobernante o la burocracia encargada de “garantizar el orden y la paz social”, que tiende todo a resolverlo por la vía de la violencia instituida a través de resoluciones solapadas. Ahí está, precisamente, la explicación del porqué de la impunidad como el cauce de acción mediante el cual la arbitrariedad busca fungir de condición aceptada por parte de métodos gubernamentales dirigidos a ganar espacios políticos que luego, el mismo gobierno, se encarga de ajustar de acuerdo a patrones confeccionados a su libre albedrío.

De este modo, el gobierno consigue las formas legalmente forzadas pata imponer actos de violencia política con la excusa de evitar cualquier expresión de protesta que ponga en evidencia las injusticias emprendidas por instancias gubernamentales y que, por razones de exposición pública, son revestidas de determinaciones legales.

Venezuela, es claro y patético escenario de tan contradictorias realidades. Ya ni siquiera, la palabra permite asomar algún rasgo de descontento que pueda dar cuenta abierta del despotismo oficial pues sobre ello cae todo el peso de la represión gubernamental. Menos aún, situaciones que congregan un mínimo grupo por cuanto es acusado de terrorismo o de rebelión contra el Estado. Y aunque el derecho a protestar es constitucional, el gobierno central ha ordenado el uso de la represión a los cuerpos de seguridad pública, repetidas veces. Como si desconociera tan fundamentales derechos políticos propios de la democracia. Sin embargo estas situaciones que ya son parte de la agenda diaria política venezolana, no pareciera que fueran entendidas por el alto gobierno. Pero no es así puesto que sabe bien lo que ello implica. Sólo que sus cuentas están invertidas. Equivocadamente, el cálculo político determina que los beneficios de la acción represiva proporciona mayores réditos a su obsoleto proyecto de gobierno, que el manejo del problema con criterios democráticos. El desmedido temor que vive toda vez que sabe que su tiempo está finalizando, hace que las realidades luzcan desproporcionadas pues todo es percibido como una amenaza. Presume que toda expresión de protesta, aunque pacífica, atenta contra la estabilidad del gobierno. Para justificar tan detestable represión, el gobierno revolucionario tuvo que inventar nuevos delitos bolivarianos lo cual pareciera que son elaboradas excusas para seguir vapuleando toda protesta que eleve el pueblo democrático venezolano e imponer su prehistórica ideología.

VENTANA DE PAPEL

CAMBIOS A LA VISTA

Aunque puedan ser interesantes los cambios que plantea la Real Academia Española en su nueva ortografía de la lengua española, costará acostumbrarse. No obstante, algunos de ellos serán objeto de agudas controversias. Por ejemplo, será suprimida la (ch) y la (ll) del alfabeto. La nueva edición las suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27 con lo cual se pone en duda cómo se escribirá Chávez u otras palabras que utiliza, particularmente, la retórica politiquera. Se eliminarán algunos tildes o acentos correspondientes a ciertas palabras de extendido uso. Aún así, debe reconocerse que estos cambios ortográficos habrán de provocar resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo para darle definitiva aprobación a dichos cambios.

Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Dadas las continuas dudas que provoca la colocación de las mayúsculas, la nueva Ortografía ha optado por un criterio claro: "Se eliminan de los términos genéricos que se anteponen a los nombres propios. Y si alguien prefiere la grafía anterior: Ahora deberá hacerse como si se tratase de extranjerismos crudos: en cursiva y sin tilde. Aunque esta regla no sirve para los nombres propios, que se siguen escribiendo en redonda. Así, hay quien preferirá escribir New York a Nueva York. De todos modos, será difícil escribir según las nuevas reglas de la ortografía castellana.

DESPUÉS DE SOCIALISMO, VIENE COMUNISMO

El régimen está muy claro en lo que está haciendo que es ejecutar, en este su tercer período de gobierno, su “primer plan socialista” que tiene por meta la “construcción del socialismo del Siglo XXI”. Vale decir, la implantación del comunismo en Venezuela, pues socialismo del siglo XXI y comunismo son la misma cosa, como lo ha dicho Fidel Castro. Más claro imposible. Esta preocupación viene de la pluma de Jesús Antonio Petit da Costa quien escribe sobre las maneras políticas de configurar “La nueva Democracia” Para ello, prepara algo que intitula “Sólo un viraje estratégico nos salvará del Comunismo” En consecuencia, plantea que si la oposición quiere derrotar al comunismo, tiene que convertirse en cruzada anti-comunista. Mientras la oposición no se convierta en cruzada anti-comunista, no derrotará el comunismo. No se derrota, lo que no se ataca” A decir de Petit Da Costa, “la oposición inculca pasividad” Mientras tanto, el régimen hace lo que le viene en gana pasando aplanadora contra la propiedad privada en la ciudad y el campo, para implantar descaradamente el comunismo. Por tanto “se impone un viraje estratégico de la oposición, porque de lo contrario estamos perdidos. Un viraje estratégico significa centrar la confrontación en la lucha social, motivando al pueblo para que pelee por su parcela, por su apartamento, por su empleo, por su salario, por su contrato colectivo, por sus beneficios sociales, por su negocio, por su hacienda, por su libertad, por su familia, por su Universidad libre y por su seguridad. He aquí la clave para derrotar el comunismo”
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¿PREGUNTAS AL PRESIDENTE?
Otro que anda bastante disgustado, así como miles de venezolanos ofendidos en su más recóndita condición, es Diego Arria quien además ha sido víctima de la expoliación de la propiedad privada que adelanta el gobierno como política pública. Así pregunta “Señor Presidente: ¿Cómo puede usted explicar que se arreste a ciudadanos desarmados por protestar por los pésimos servicios públicos existentes en Caracas ciudad ésta que se ha ganado el infame título de ser la más violenta y peligrosa de América Latina? (…) ¿Cómo puede usted explicar que tuvo la intención de hace procesar por terrorismo a 33 ciudadanos usuarios del Metro que fue orgullo de los venezolanos hasta que usted se encargó de hacerlo colapsar? (…) ¿Cómo puede usted explicar su decisión de ascender a General en Jefe al Mayor General Henry Rangel Silva, quien ha sido denunciado no sólo por amenazar a los venezolanos con un golpe militar en caso de una derrota suya en el 2012, declaraciones que coreaban las suyas de días previos, sino también por negocios turbios por parte del presunto narcotraficante preso en Colombia Walid Mackled? (…)” Estas son algunas interrogantes cuyas respuestas igualmente desea conocer el país político.
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EL PAÍS SE CAE A PEDAZOS
Cómo nunca en su historia política contemporánea, Venezuela se ha convertido en el hervidero de problemas de América Latina. Y que a pesar del talante tiránico del inquilino de Miraflores, acallando medios entre otras desventuras procuradas, no ha podido evitar. ¿Y cómo? Si la situación a la que ha llevado el régimen al país, no aguanta más engaños, enredos y patrañas que sólo buscan manipular la intención del voto. ¿Y acaso el régimen no entendió la paliza que recibió el pasado 26-S? Hoy las calles del país están atrafagadas de reclamos populares que describen incumplimientos gubernamentales. Desde policías, pasando por los maestros, médicos, enfermeros, obreros de CVG y hasta los mismos reservistas, se han organizado para reprochar la falta de responsabilidad por parte de estos gobernantes sin sentido de la palabra empeñada. El país se está cayendo a pedazos en las propias narices del régimen.
ANTONIO JOSE MONAGAS
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ESE CANAL ES MIO. ENRIQUE PEREIRA

A usted puede gustarle o dejar de hacerlo. Ese no es el tema.

Aquí el tema no es si Globovisión es objetivo, golpista, derechista, sensacionalista o cualquier calificativo que usted quiera asignarle. Aquí el tema sagrado es que ése es el único medio de televisión que se mantiene en pie denunciando los extremos de esta revolución. Desde ese punto de vista, tomar control de ese bastión significará que tendremos una sola cara de la noticia, una sola cara de la opinión, en el camino que nos quieren imponer a toda costa para sembrarnos un destructivo socialismo que no está produciendo paz, justicia y progreso para los venezolanos.

Si de extremos hablamos, yo convengo que el canal es de oposición a ultranza, pero es el balance de unos medios del estado que el gobierno se tomó para si. La inyección ideológica de las televisoras que se encienden todos los dias, manejadas por el gobierno, es asfixiante. Es el punto de vista de la revolución, empaquetada y dispuesta para penetrar en nuestros sentidos sin que medie una palabra en contra.

Imagine una Asamblea que no permite que se discuta sobre Mackled, sobre contenedores de comida perdida, sobre los problemas de la industria eléctrica, arropados ahora por un silencio informativo, al que nos veremos sometidos cuando tomen control de Globovisión. Así es en Cuba, donde la información se corta y se cose en un solo lugar para que sea difundida en los medios oficiales. Así viven los cubanos oprimidos, llenos de miedo y por más de medio siglo esperando por una promesa que nunca les llegará ¿es eso lo que queremos para nuestros hijos?

Van por la arremetida final, para incrustarnos esta farsa. Van por las leyes más radicales que usted jamás hubiese soñado, van por la propiedad de los bancos, de las empresas de distribución, de cualquier evento económico de mediano tamaño, para asegurar, según expresan sus gastadas teorías, que pueden enamorar a la clase media que hoy es “explotada” por los capitalistas.


Mañana será explotada por la revolución en un entorno decadente, destructivo e incapaz de avanzar hacía unos estadios superiores del desarrollo. Cuba es el modelo. No me jodan. Sembrarán ellos, empaquetarán ellos y venderán ellos y en ese monopolio del estado, viviremos de escasez en escasez, tal como les pasa a los hermanos cubanos que venden su piel por una pastilla de jabón.

Globovisión es resistencia. Es la posibilidad de que cada venezolano defienda su dignidad y su derecho a vivir en una sociedad transparente, justa, sin miedos, sin persecuciones y sin un presidente grosero y gritón que nos quiere tratar como si fuésemos sus tropas. Globovivion es la contra a esos escurridizos personajes que se babean hablando del comandante al tiempo que le ríen sus manifiestas actitudes de dictador.


Globovisión y Polar son Venezuela. Esos afectos se cobrarán en votos. Esta prisa por avanzar es una muestra más de debilidad extrema. Este sábado 27 de noviembre, marcharemos por nuestra dignidad.

Enrique Pereira @pereiralibre
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TRIBUNA LIBERTARIA., RAUL AMIEL - COMPENDIO OPINÁTICO.- 23/11/10 OPINIONES DE GABRIEL GASAVE Y DIEGO MÁRQUEZ CASTRO

*NADA MÁS INJUSTO QUE LA JUSTICIA SOCIAL. GABRIEL GASAVE
*ARQUETIPO DEL DEMAGOGO. DIEGO MÁRQUEZ CASTRO

NADA MÁS INJUSTO QUE LA JUSTICIA SOCIAL. GABRIEL GASAVE

Que América Latina es una de las regiones más postergadas del planeta no es nada nuevo. Tampoco lo es el hecho de que la brecha entre pobres y ricos en la región cada día se está ampliando más y más. Décadas de estatismo y clientelismo político lo único que han logrado es que está situación sea cada vez más grave y notoria. Sin embargo, desde el Río Grande hasta Tierra del Fuego se sigue insistiendo en la necesidad de que los gobiernos jueguen un rol preponderante en la tarea de tornar más justas y equitativas a nuestras sociedades.

Una vez más, nuestros caciques políticos hacen hincapié en que los ajustes de las economías regionales no deben traer aparejado un nuevo sacrificio para los sectores más desprotegidos de la sociedad.
Gran parte de la opinión pública coincide con ello y ruega por la puesta en práctica de la vieja idea de la redistribución de ingresos, creyendo que si se pone a la solidaridad en manos de esos iluminados burócratas, la condición de la gente va a mejorar-como si la situación actual de nuestros paupérrimos conciudadanos no fuese una muestra de lo que sucede cuando la solidaridad es colectivizada.

Por ello, resulta imperioso analizar qué idea económico-filosófica se encuentra detrás de las políticas redistribucionistas, aglutinadas hoy día bajo esa contradicción en términos que se ha dado en llamar la justicia social.
Repartiendo el pastel
Existen básicamente dos concepciones acerca de la riqueza y de la forma en que la misma debería ser distribuida en la sociedad.
1) La altruista-colectivista, actualmente predominante entre la opinión pública y la llamada clase dirigente. La misma sostiene que:
a) Dada una cantidad de riqueza determinada, lo que debemos hacer respecto de ella es ver de qué manera la vamos a repartir, a redistribuir entre todos nosotros;
b) Nadie se cuestiona en esta posición respecto de cómo surgió esa riqueza, ni de quiénes fueron los que contribuyeron a su concreción. Tan solo se preocupan por ver cómo hemos de repartirla;
c) Finalmente, esta postura considera además a la riqueza como algo estático, como lo sostenían los mercantilistas en el siglo XVIII. Al ser ese “pastel” algo estático, siguiendo con este punto de vista colectivista, si alguien obtiene una porción más grande del mismo va a ser en desmedro de algún otro que ha recibido una más pequeña.
La sociedad se convierte así en una especie de “Juego de Suma Cero,” en el cual lo que uno gana es lo que otro ha perdido. Es ante esta injusticia, sostienen sus defensores, que el Gobierno debe utilizar la totalidad de sus medios a fin de que todos reciban una idéntica tajada.
2) La otra posición sobre el particular, es la que tiene lugar en una sociedad libre y a la que podríamos sintetizar de la siguiente manera:

a) Siguiendo con la metáfora del “pastel,” el mismo no tendría límites, y nunca terminaría de estar “cocinado,” pues ese día pondríamos fin a la evolución de nuestra especie y comenzaríamos nuestro regreso a la época de las cavernas.
b) La riqueza no nos viene dada, sino que debe ser creada a través del proceso de mercado. Permanente les escuchamos decir a nuestros petulantes mandatarios que Latinoamérica es una región naturalmente rica, con amplias y fértiles extensiones de tierra y abundantes recursos naturales. Esto es cierto, pero no suficiente. Hoy día la riqueza está dada fundamentalmente por el hecho de contra con cosas tales como computadoras, satélites de comunicaciones, fibra óptica, etc., y todo ello requiere esencialmente de un previo proceso de acumulación de capital para su realización, proceso al que nos hemos empecinado en atacar y destruir en aras de la “Soberanía Nacional” de manera sistemática desde hace ya muchísimos años, a través de toda una gama de artillería intervencionista, de la destrucción de varios signos monetarios y de una presión fiscal agobiante.
c) En una sociedad libre, cada uno recibirá de ese “pastel” en función de cómo haya contribuido con sus recursos y su esfuerzo personal en su elaboración. Esto es a lo que Ulpiano se refería al definir a la justicia como un “darle a cada uno lo suyo,” principio nada atractivo para los parásitos que aspiran a vivir de sus semejantes productivos y que pregonan que “a cada cual según su necesidad” en lugar de la racional “a cada cual conforme su capacidad.”
Cuando el robo se vuelve legal
Bajo un sistema de genuino laissez faire, la única alternativa que tiene cada uno de nosotros a fin de subsistir y de progresar, es atendiendo de la mejor manera posible las necesidades del mercado, es decir, de nuestros semejantes. Por supuesto que contamos con otra posibilidad para alcanzar dichos objetivos: la de robar. Este camino podría adoptar dos modalidades básicas: Hacerlo revolver en mano, lo que no solamente no es elegante y trae aparejado el descontento de nuestras víctimas, sino que además puede conducirnos a la cárcel; o realizar el saqueo de una manera mucho más sutil y menos riesgosa, logrando que el gobierno robe por nosotros.
Todo aquel que goza de un subsidio, de una exención fiscal, de una protección arancelaria, de un monopolio concedido por ley, etc., se está beneficiando en desmedro de todos nosotros, es decir nos está robando, con la ventaja de que ese acto, a todas luces ilegítimo, goza del amparo de la ley.
¿Justicia Social o Zoocial?
Ese saqueo legalizado es el corazón de las políticas que tienen por objeto redistribuir ingresos o de justicia social. Con esta expresión suele ocurrir algo parecido a lo que sucede con aquellos que creen haber presenciado un fenómeno ovni: se la pasan hablando de él, pero no pueden precisar realmente de qué se trata. Con la justicia social ocurre otro tanto. No hay dirigente político, sindical o eclesiástico que no deje de apabullarnos hasta el hartazgo con la necesidad de alcanzarla. Ahora bien, en cuanto uno los interroga acerca de su real significado y de qué aspectos de la misma la convertirían en más loable que la mera justicia, no se obtiene respuesta alguna.
Si concordamos en que lo justo es “darle a cada uno lo suyo” y observamos como las políticas de justicia social le quitan a unos lo que les es propio, para darle a otro lo que no le corresponde, ni le pertenece, notamos entonces que estamos ante una clara injusticia.
Podemos concluir, que no hay nada más injusto que una buena justicia social, la que no es otra cosa que ponerle un nombre sofisticado al viejo acto de robarle al prójimo, motivo por el cual, a nuestro juicio, más que social debería denominársela “zoocial,” en virtud de que nos trata a todos como animales de sacrificio para los fines de terceros. El ser humano es un fin en sí mismo, mientras que la justicia social nos considera a cada uno de nosotros como un mero medio para los fines de los demás, como “carne de cañón” que debe ser sacrificada en aras de la tribu o de ese engendro imposible de definir llamado bien común.
Primera del singular
Al sostener una posición como la descrita, no es extraño que alguien nos cuestione acerca de ¿qué sucederá con los pobres y los necesitados en una sociedad libre? ¿Qué vamos a hacer por ellos?
Aquí es precisamente donde radica el error. No se trata de qué vamos a hacer, sino de ver qué voy a hacer yo por los necesitados (si es que entre mis valores se encuentra el hecho de brindarles mi ayuda.)
Debemos comprender de una buena vez que tanto la solidaridad como la caridad son actos esencialmente individuales y libres, imposibles de ser colectivizados sin perder su esencia. Yo soy solidario o caritativo cuando voluntariamente me desprendo de algo que me pertenece (si me roban so pretexto de ayudar a un tercero, ni yo, y mucho menos el ladrón, estamos siendo solidarios, y si además se hace demagógica propaganda del hecho, el mismo se convierte en una verdadera burla al supuesto beneficiario).
Debe entenderse que la única obligación que debería sernos impuesta para con nuestros semejantes es la de no molestarlos, ni inmiscuirnos en el ámbito de su libertad. Todo lo demás que deseemos hacer con y para ellos, debería quedar librado exclusivamente a decisiones personales y voluntarias. Para cerrar estas reflexiones, nada me parece más adecuado que acudir a los argumentos que la Sra. Ayn Rand expone en una de sus obras:
La próxima vez que usted se encuentre con uno de esos soñadores “inspirados por el bien público”, que le espete con rencor que “ciertas metas muy deseables no pueden ser alcanzadas sin la participación de todos” dígale que, si no puede obtener la participación voluntaria de todos, será mejor que esa meta permanezca sin ser alcanzada- y que las vidas humanas no le pertenecen, ni tiene derecho a disponer de ellas. Y, si lo desea, déle el siguiente ejemplo de los ideales que pretende. Es posible para la medicina quitar las córneas de los ojos de un hombre inmediatamente después de su muerte y transplantarlas a los ojos de un hombre vivo ciego, devolviéndole así, en ciertos tipos de ceguera, la vista. Esto, de acuerdo con la ética colectivista, presenta un problema social.¿Debemos esperar a que un hombre muera para quitarle los ojos cuando hay otros hombres que los necesitan? ¿Debemos considerar los ojos de todos como propiedad pública y proyectar un método de distribución justo? ¿Estaría usted de acuerdo en que se le quite a un hombre vivo un ojo para dárselo a un ciego e “igualar” así a ambos, NO? Entonces no continúe bregando por cuestiones relacionadas con “proyectos públicos” en una sociedad libre. Usted conoce la respuesta. El principio es el mismo.(“La Virtud del Egoísmo”- Éticas Colectivizadas. p.20.)
Tras largas décadas de haber atacado sistemáticamente a la generación de riqueza, nuestros mandatarios deberían añadirle algo de sentido común a sus ya conocidas nobles y buenas intenciones. Deberían percatarse de que la solución no pasa por el hecho de terminar con los ricos sino por ampliar su número.

ARQUETIPO DEL DEMAGOGO. DIEGO MÁRQUEZ CASTRO

"Ponte una corona, haz una libación a la estupidez y ataca a tu rival denodadamente". Demóstenes

La demagogia desde los tiempos de la antigua Grecia se ha caracterizado por constituirse en una falsificación y una corrupción de la democracia. El centro, eje y motor de un proceso de esta naturaleza es el líder transformado en demagogo. Este personaje ha sido caracterizado por Emilio Temprano, investigador en este campo, como un centauro de la vida política, al cual se le distingue a mucha distancia.
Plantea el mencionado autor que el demagogo "apenas pronuncia sus primeras palabras, ya se sabe cuál es su intención: el mandato, la dominación, el lucimiento, pero, fundamentalmente, la permanencia en el torbellino del éxito". En tal sentido, si hay algo que debe reconocerse en este tipo de líder es su tesón por figurar y estar en primera línea en el escenario político. Así como el vampiro de los relatos de terror vive de la succión de la sangre humana, el demagogo vive de la exaltación a su imagen, de los aplausos y los elogios. El demagogo es egocéntrico y no soporta que otro le "robe" el escenario.
El investigador consultado es de la opinión que uno de los elementos que forman parte de su personalidad es "su fluida oratoria provocativa contra sus oponentes y su habilidad para halagar al 'pueblo". Sin embargo, manifiesta que el demagogo no debería fiarse de tales lisonjas, pues la antigua sentencia latina ya advierte que: 'No des fe a los cazadores de palabras demasiado halagadoras. El cazador atrae a los pájaros con el dulce sonido del caramillo'. De ahí que la facilidad de los demagogos para la adulación da mucho qué pensar".
Temprano esboza un conjunto de rasgos propios de los demagogos de todos los tiempos, ante cuyos líderes y discursos "hay que tomar las debidas precauciones si no se quiere terminar preso en la telaraña urdida con la incansable elocuencia de estos demiurgos". He aquí, pues, algunas de las características psicológicas esenciales de los demagogos:
- Autoritarismo.
- Insolencia y arrogancia.
- Fácil elocuencia, con un don innato a la persuasión.
- Excelente "comunicador" para convencer a las masas.
- No duda jamás, vive de afirmaciones y negaciones rotundas.
- Se alimenta generalmente de tópicos vulgares.
- Es violento y provocador nato.
- La difamación y la calumnia suelen ser a veces sus armas predilectas.
- Recurre, si es preciso, a la emoción inflamada.
- Utiliza la ironía retadora o el humor bufonesco.
- Su oratoria se asienta en los prejuicios más rastreros.
- Desprecia cualquier opción alternativa, aunque hable difusamente de derechos humanos.
- El reduccionismo histórico está presente en su discurso.
- Emplea la mentira de forma descarada y sin parpadear.
- Adulador de los sentimientos populares.
- Utiliza con naturalidad las técnicas de la intriga.
- Recurre a gestos y expresiones bajas y chabacanas.
- Manipula a su conveniencia el vocablo "pueblo".
- Narcisismo unido a una pedantería insoportable.
- Le gusta rodearse de gente sumisa para que lo adulen y admiren.

Estas características las extrajo Temprano, como denominadores comunes, de la personalidad desplegada por líderes de la contemporaneidad, de quienes "unos creen que son gentes para escapar a kilómetros y otros, los consideran seres privilegiados, se arroban ante ellos y los aclaman".

Dentro de este orden de ideas, el investigador destaca que "en el fondo del demagogo siempre se destaca, por mucho que lo disimule, una personalidad autoritaria que quiere imponerse a los demás: por medios violentos si es preciso. El germen del dictador se le puede detectar desde sus primeros años. Ante un público de admiradores, casi nunca se muestra con su verdadero rostro autoritario, salvo en épocas de fiero dogmatismo político. Según Le Bon, la multitud sólo puede ser impresionada por sentimientos excesivos, y el damagogo que desee seducirla debe abusar de las afirmaciones violentas. Su método consistirá en exagerar, asegurar, repetir y no intentar jamás demostrar nada mediante razonamientos".
El demagogo se convierte en un hábil maestro en la utilización de los discursos falaces caracterizados por la lógica como argumentos de la fuerza, al pueblo, de la autoridad, contra la persona, de la misericordia, entre otros. Su habilidad consiste en convencer a otros de que lo falso es verdadero.
Finalmente, cabe destacar que, en opinión de Aristóteles: "Las democracias se alteran sobre todo por la insolencia de los demagogos". A lo cual el autor consultado complementa: "¿Insolencia? He aquí la clave de su éxito". Saque usted sus propias conclusiones.
raulamiel@gmail.com
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lunes, 22 de noviembre de 2010

EL REY ESTÁ DESNUDO, MANUEL BARRETO HERNAIZ

En 1837 el escritor Hans Christian Andersen publicó un cuento que le haría famoso, y llevaba por título "El traje nuevo del emperador". Sostienen los entendidos que el danés se basó en una historia española moralizante, escrita entre 1330 y 1335 por el Infante Don Juan Manuel en "EL Conde Lucanor". La fábula en cuestión nos narra que un par de malandros charlatanes llegaron al reino diciendo al rey que tenían una tela invisible que sólo los inteligentes podían ver. Tocado el orgullo intelectual del monarca y sumando a ello su debilidad por los trajes no se habló más: los supuestos sastres confeccionarían la prenda. El rey convocó a sus súbditos para que vieran en un desfile el traje no sin antes advertir que sólo los inteligentes podían ver la tela. De entre la multitud asistente un niño gritó con inocencia reveladora: "¡El rey está desnudo!"... y la parodia se desmoronó.

De este cuento se deducen varias moralejas: una de ellas la inocencia de los niños tal como se suele decir, siempre dicen la verdad, y la otra, que no por el hecho de que una mentira sea aceptada por muchos; tenga que ser cierta.

Tal como la fábula, en nuestro país esta ocurriendo lo mismo. Un niño, ya crecidito, desengañado, cansado de tantas mentiras, asqueado de tantas demagógicas promesas, ya transformado en crítico y razonable ciudadano, ha descubierto que el "rey se pasea desnudo" y ha sido engañado por los sastres, que le hicieron creer en sus grandes bondades, que sólo serían vistas por los "inteligentes", es decir, por los sempiternos vividores- de acá y más allá- contratados para exaltar el ego del rey.

En nuestro país está pasando algo semejante con el régimen. Simula gobernar, tener ideas, proyectos, políticas, estrategias, pero el asunto no pasa más allá de un ritornello de vacías promesas y de costosas campañas propagandísticas que ya no convencen ni a los más ingenuos.

El rey quedó al desnudo al no cumplir con las más básicas responsabilidades para con su pueblo. Quedó al desnudo al no dispensar una adecuada salud a los venezolanos, pues optó por el modelo cubano de Barrio Adentro y abandonó la estructura tradicional generando el deterioro de los hospitales; quedó al desnudo al fracasar su modelo educativo, pues de manera demagógica transformó las misiones en un aparato ideológico condicionado por la dádiva, sin desarrollar las políticas necesarias para que en los próximos años contemos con una población adulta bien preparada, junto a millones de niños, niñas y jóvenes en planteles de óptimas condiciones, recibiendo una educación de calidad.

El rey quedó al desnudo por dejar a un lado las dos responsabilidades fundamentales del Estado: brindar seguridad a los ciudadanos y castigar a aquellos que llevan a cabo actos criminales. Quedó al desnudo al utilizar como mecanismo recurrente la eliminación de los enemigos políticos por la vía de enjuiciamientos de todo tipo y en número ilimitado, la persecución, detención o amenaza "jurídica" contra líderes de la oposición y contra los estudiantes.

Quedó al desnudo pues se empeñó en violar los derechos inalienables de los ciudadanos.

Quedó al desnudo al derrochar más de 900 mil millones de dólares y llevar al país a una incontrolada inflación, y lo que no se podía eludir: la devaluación dentro de una economía de puertos que hará más pobres a los pobres...al punto de verse obligado a fraccionar los aguinaldos de los empleados públicos.

Quedó al desnudo pues olvidó que la educación es la base de todo, y que el cumplimiento de la ley es lo primero que debe respetarse, sin concesiones.

El rey quedó desnudo y sin embargo pretende gozar de popularidad y lo que es más sorprendente, afirma que sin él, la patria se pierde, sin embargo, más que verse las costuras - o los abultados chalecos antibalas - del traje del "rey", acá ha quedado al desnudo la cruda verdad, pues los niveles de insatisfacción cruzaron la barrera de lo insoportable.

Ahora, luego del grito del avispado muchachito, ni el rey ni sus secuaces, con sus demagógicas maromas, convencerán a los ciudadanos de las bondades de un régimen que ha quedado tan desnudo como la esperanza de aquellos ciudadanos enfermos de resignación, pobreza y frustración con quienes logró durante un buen tiempo articularse.

barretom2@yahoo.com
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EL DESEMBARCO. ANDRÉS HOYOS. EL ESPECTADOR (COLOMBIA)

ESTÁN POR TODAS PARTES, PONEN restaurantes, abren almacenes, instalan droguerías, invierten en negocios, compran apartamentos, perforan pozos y asisten con entusiasmo a cuanto evento.

Son el desembarco venezolano, así sus integrantes no vengan en barco, sino en avión.
Se les nota por los modales, los gustos y la energía que son burgueses acostumbrados a vivir bien y a trabajar. No se parecen a las demás migraciones vividas por nuestro país en las últimas décadas, motivadas más que todo por la penuria económica, por la falta de oportunidades y por la violencia. Claro, en ellas Colombia actuaba como exportadora masiva de gente, y valgan de ejemplo los cuatro millones de compatriotas que fueron a parar a la Venezuela Saudita que surgió tras el embargo petrolero de la OPEP.

No se necesita ser zahorí para saber que el desembarco de ahora es motivado por la seguidilla de calamidades que Hugo Chávez ha infligido a la mitad de los venezolanos. No son sólo los atropellos y despojos del régimen, sino la dramática inseguridad que se vive en toda Venezuela. Parecerá una ironía, pero hoy Colombia constituye un país seguro a ojos de nuestros vecinos. Tan sorpresiva nos resulta esta noción, que el otro día me veía yo diciéndole a una señora venezolana agraciada y sonriente que tampoco se sobreactuara y que no dejara que sus hijos anduvieran por Bogotá como si vivieran en Suiza.
Colombia, si descontamos los españoles llegados en la Conquista y en la Colonia, nunca fue un país de inmigrantes. Leía no recuerdo dónde que bajo la presidencia de Laureano Gómez tan sólo se les otorgó la ciudadanía colombiana a dos personas, una de ellas un cura español. Quizá sea una exageración, pero no de escala. A lo largo del siglo pasado vinieron del Medio Oriente pequeñas oleadas de sirio-libaneses y tal cual palestino. Antes y después de la Segunda Guerra Mundial llegó un pequeño y muy dinámico contingente judío, ahuyentado por el nazismo. Después ya no vino casi nadie, aparte de Fanny Mikey, de unos cuantos futbolistas y publicistas argentinos y de quienes se quedaban por accidente de casamiento.

Colombia, dado todo lo anterior, no tiene una política amigable a la inmigración y mucho menos otra que la fomente. Se dice con razón que los colombianos somos hospitalarios, pero eso ciertamente no incluye al Estado. Pensar, por ejemplo, que alguien tenga que aprenderse la espantosa letra del Himno Nacional para obtener la nacionalidad me parece de una crueldad extrema: cómo así que la Virgen sus cabellos arranca en agonía. Hace unas semanas la propia canciller Holguín desestimaba las opiniones de dos ilustres intelectuales nacionalizadas y, por ende, tan colombianas como ella, porque dizque eran “extranjeras” mal informadas. Mal informada ella.

Otro cantar es la catastrófica política de Chávez que en este caso favorece a Colombia. Resulta sencillamente criminal expulsar gente educada y productiva de un país en desarrollo a causa del delirio megalómano de un caudillo. No estoy diciendo con ello que los burgueses, venezolanos o de cualquier parte, sean almas puras, sino que dadas unas reglas de juego claras y establecidos unos límites serios e inteligentes, la burguesía genera empleo, desarrollo y bienestar, y que si la ahuyentas, hará lo mismo en otra parte.

En fin, por mí que siga el desembarco, así luego nos toque tolerar acepciones nuevas del muy raizal concepto de “arepa”.

andreshoyos@elmalpensante.com
@andrewholes
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¿QUIEN LE TIENE MIEDO A LA DERECHA?. POR ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA

¡Ay en Venezuela de aquel que piense y sea considerado de derechas! Nadie le tenderá la mano. Usted, querido lector, que considera que la propiedad privada es esencial, que rechaza al comunismo como el mal del milenio y que daría su vida por defender su libertad, ¿se atrevería a reconocer que es de derechas?
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"Los pueblos democráticos muestran un amor más vehemente y más durable hacia la igualdad que a favor de la libertad". Alexis de Tocqueville, La democracia en América

Dos fuerzas antagónicas han marcado la creación del mapa político de Occidente luego de la revolución francesa: el liberalismo y el socialismo. O, si se lo prefiere expresado de manera provocativa y llevado a sus extremos: las derechas y las izquierdas. Expresan, dicho asimismo provocativamente, las dos grande pulsiones políticas de Occidente desde sus orígenes: el anhelo por la libertad o el anhelo por la igualdad. La revolución fraAñadir imagenncesa le agregó un condimento de más valor propagandístico que real: la solidaridad. Con ese tercer ingrediente en los escudos de armas de la modernidad se pretendía abrirle paso a las doctrinas morales del iluminismo y expresar la voluntad integradora que campea en los esfuerzos revolucionarios del siglo XVIII: Liberté, Egalité, Fraternité.

El intento de los enciclopedistas por unir los dos términos de nuestros esfuerzos civilizatorios con la llama de la solidaridad pretendía superar un hecho palmario. Hasta la toma de la Bastilla no es la búsqueda e imposición de la igualdad el motor de la historia, como lo será luego de la revolución del 48 y del programa del Manifiesto Comunista. Para cuyos autores la lucha de clases era el combustible que movía el pesado carruaje de la historia y la igualdad, impuesta a sangre y fuego a costa de la libertad mediante la dictadura proletaria, el único camino para construir el futuro. Desde entonces, la lucha mortal entre los defensores de la libertad y los de la igualdad se convirtió en el nomos de la confrontación. Los primeros, atados al capitalismo, al libre mercado y a la libre competencia; los segundos, al socialismo y las dictaduras de ambos signos: comunismo o fascismo.

Desde la revolución francesa y el establecimiento del Estado moderno y el origen de la sociedad de masas, fundada en el desarrollo exponencial del capitalismo, esas dos fuerzas no cesaron de enfrentarse, tanto nacional como internacionalmente, dando lugar, a través de distintas constelaciones de intereses a las conflagraciones más devastadores de la historia humana.
Así, la historia de la humanidad, por lo menos en estos últimos dos siglos, es la historia cruenta, incesante y a veces devastadora de pueblos y continentes enteros movidos por esos dos grandes campos gravitatorios: la libertad y el liberalismo, de un lado, y la igualdad y el comunismo, del otro. Ellos han nutrido la dialéctica amigo-enemigo que sustenta a la política y al Estado moderno.

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Se han adelantado diversas hipótesis para explicar las razones del temprano desarrollo y prosperidad de unas naciones y la tenacidad en el atraso y el subdesarrollo de otras. Max Weber destacó antes que nadie y con inmensa perspicacia la interrelación entre las creencias y prácticas religiosas y el desarrollo del capitalismo, inmensamente más acentuado en los países cuya religión predominante fue el protestantismo, como lo expusiera en su ensayo La ética protestante y el espíritu del capitalismo. La acción benefactora de la Reforma sobre el espíritu de lucro y la legitimación de la ganancia coadyuvan sin duda y de manera notable sobre el desarrollo de la actividad empresarial, así como el desplazamiento de la relación del hombre con Dios hacia la esfera de su exclusiva y personal responsabilidad. De la que emerge el individualismo y la potenciación del espíritu de competencia.

Así, el capitalismo se desarrolla muchísimo antes y con muchísimo mayor intensidad y vigor en Inglaterra, en Alemania, en los Estados Unidos que en los países que a pesar de contar con ingentes recursos financieros, como la España imperial, ven trababa la iniciativa privada y el desarrollo del mercado y la libre competencia por el hondo arraigo, tanto en la esfera pública como en la privada, de las ideas y valores conservadores vinculados al catolicismo y el triunfo de la Contrarreforma. En las que el afán de lucro y la acumulación de riquezas constituyen pecados capitales.

En las sociedades protestantes no es la igualdad sino la libertad como fundamento de las oportunidades y la responsabilidad individual del individuo en su estricta soledad, el valor social y moral más apreciado. En la antípoda, la igualdad como suma exigencia del espíritu y la condena del capitalismo, la privacidad y la riqueza constituyen, en cambio el fundamento de la ética socialista. Por cierto, avalada justa o injustamente por las enseñanzas del Sermón de la Montaña, una de las más implacables requisitorias contra la riqueza y una correlativa y popularísima apología de la pobreza. Llevada al paroxismo en los dos intentos totalitarios del siglo XX: el fascismo y el comunismo. El rechazo y la aniquilación de toda diferencia, social, racial o religiosa se constituyen en los propósitos supremos del Estado policial. En la Unión Soviética, la pertenencia a una élite o una clase social. En la Alemania Nazi, el judaísmo. Para ambas formas de totalitarismo el enemigo fundamental fue el mismo: el individuo, la libertad, el liberalismo. Y no sólo el comunismo hizo del capitalismo su enemigo mortal. También lo era, potencialmente bajo el demonizado "judaísmo financiero internacional", del nacional socialismo.

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"La igualdad produce dos tendencias: la primera conduce directamente hacia la independencia, y puede de repente impelerlos hasta la anarquía; la otra, los lleva por un camino más largo , más secreto, pero más seguro, hacia la esclavitud." Alexis de Tocqueville, La democracia en América.
En pocas naciones de nuestra región ha primado tanto el igualitarismo por sobre la valoración de la libertad y el liberalismo como en Venezuela. En pocas, la existencia de una riqueza obtenida sin el esfuerzo de sus ciudadanos ha hecho menos imperioso y valorado el esfuerzo por propiciar la iniciativa privada, el individualismo y el acopio de riqueza lograda gracias al propio esfuerzo. En pocos han existido menos incentivos al desarrollo de la empresa privada. En ningún otro, en cambio, el predominio del Estado bajo las premisas del ogro filantrópico ha sido más relevante y omnipotente. En ninguno, la estatolatría nos ha mantenido al borde de un socialismo de facto como en el nuestro. Con el agravante de la sumisión de los ciudadanos al maná del Ogro Filantrópico, de los partidos a la lucha por su apoderamiento para disfrutar de la riqueza mediatizada por su intermedio y el Poder así conseguido, y de los sectores empresariales, para medrar a su sombra y depender de sus subsidios. De allí el mercantilismo imperante, y la frágil, quebradiza e impotente existencia del capitalismo venezolano. Cuyo empresariado lleva una patética existencia bajo la mole de sus complejos de dependencia y sumisión a los dictados del administrador de la riqueza petrolera.

No es el secretario general del Partido Comunista quien afirma no estar en contra de las estatizaciones llevadas a cabo por el gobierno del teniente coronel Hugo Chávez: es el presidente de Fedeindustria, el gremio que agrupa a los industriales venezolanos.

Esas son las razones estructurales de la debilidad congénita del individuo, de los sindicatos y gremios, de las academias y universidades, incluso y por sobre todo del empresariado frente al Estado. Alzado como el Golem de la tradición judía: un monstruo gigantesco creado por el hombre para su servicio, que se derrumba y lo aplasta como castigo divino.

Fue así desde la creación del llamado Estado mágico, nuestro Golem, al que hace referencia Alfredo Coronil, creado a instancias de Juan Vicente Gómez justamente en los albores de la emergencia de su principal dador de vida, la gigantesca y monstruosa riqueza petrolera. Que conjuntamente con el despertar de la modernidad y la emergencia de la democracia se convirtiera en la obsesión de la política y los partidos: apropiarse del Estado y tratar de domesticarlo para, con el concurso de esa exuberante y obscena riqueza intentar ponerlo al servicio del igualitarismo antes que al servicio de la libertad, comprar conciencias antes que imponer su desarrollo, satisfacer al individuo montando gigantescos enclaves clientelares antes que permitir el desarrollo de clases productivas y generadoras, no consumidoras de la riqueza social.
Todo ello bajo la más aviesa y siniestra de las creencias, convertida en fe religiosa: la de que los venezolanos, cualquiera él sea, por el solo hecho de haber nacido en Venezuela, es rico, pues es propietario del petróleo, un bien común. Y que su actividad política se agota en la exigencia de recabar su parte ante quienes administran al Estado. Que por ese sólo hecho posee la llave que atesora esas riquezas y vive sumergido, en consecuencia, bajo la tentación del robo, el desfalco y la apropiación indebida. Sin un solo control institucional, social o moral que lo castigue por ello.

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Manteniendo las debidas distancias de respeto a la probidad y espíritu democrático de los anteriores gobiernos respecto de esta dictadura de nuevo cuño, no existe, en rigor, diferencia sustancial entre éste y los anteriores gobiernos en cuanto a su respaldo ideológico. La hegemonía de ideas y creencias ha sido, en lo sustancial, la misma. Todos ellos han partido de esas falsas premisas. El de Chávez no ha hecho más que potenciar hasta la caricatura los afanes totalitarios del Estado benefactor, convertir el igualitarismo en terror de Estado y la apropiación del caudillo autocrático en amo y señor del Ogro filantrópico. Ha aumentado la voz de quienes consideran que tienen derecho a exigirle al administrador temporal del Estado casa y comida, sin ninguna contraprestación, como si tal cosa fuera un hecho absolutamente natural en un país petrolero. Y han desaparecido los pudores de las instituciones, ahora sin mayor problema arrodillados y sometidos hasta el escarnio a la voluntad del tirano.

Pero si observamos nuestra propia realidad, veremos que no existen diferencias ideológicas esenciales entre los distintos partidos. Sus diferencias no hacen a puntos existenciales, como el del papel del mercado, de la propiedad privada y del Estado en la economía general de la sociedad. Llevado a la caricatura podría afirmarse que en Venezuela todos somos de izquierda, todos creemos en el papel preponderante del Estado, todos quisiéramos repotenciar su supuesto carácter benefactor y privilegiar el igualitarismo sobre la libertad. ¡Ay en Venezuela de aquel que piense y sea considerado de derechas! Nadie le tenderá la mano. Usted, querido lector, que considera que la propiedad privada es esencial, que rechaza al comunismo como el mal del milenio y que daría su vida por defender la libertad, ¿se atrevería a reconocer que es de derechas?
sanchez2000@cantv.net.ve
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EL INSÓLITO CASO AFIUNI. ISABEL PEREIRA PISANI. A TRINIDAD JIMENEZ DESDE CEDICE

Los casos Afiuni, Simonovis, Vivas y Forero, están entre las manchas más negras de este Gobierno

A Trinidad Jiménez, para que se calle

Conmueve hasta las raíces asistir como testigo de piedra a la violación flagrante de los derechos humanos que está perpetrando el gobierno bolivariano con la jueza María Lourdes Afiuni. Bastó una orden desde arriba para que todas las fuerzas represivas del Estado se pusieran en marcha. El líder tronó ante la decisión libre de la jueza, a quien no ha podido comprobársele delito alguno, para que lo más cruel y duro de la violencia del Gobierno se desatara. Treinta años de prisión fue la condena anticipada y radiada por los medios de comunicación del Presidente. Solo le faltó agregar: no me importa si es inocente. Por supuesto el juez de la causa obedeció perrunamente, y aunque aún no hay sentencia firme todo indica que la condena del mandatario se cumplirá. Al final, el juicio se ha convertido en lo que los abogados califican como un proceso a un crimen sin cadáver. Es decir, no se encontró, no pudo demostrarse que la jueza Afiuni hubiese cometido falta alguna. Oigamos a la víctima: "Me considero una presa política porque en mi expediente no existe nada. Además, en cadena nacional el Presidente mandó a que me dieran la pena máxima y hasta dijo que era merecedora de un fusilamiento".

A pesar de la inexistencia de pruebas, el procedimiento represivo-punitivo se está cumpliendo inexorablemente, con castigo doble: el primero, intentar condenarla sin pruebas; y el segundo, ponerla al alcance de delincuentes que ella había sentenciado previamente: "No puedo negar que llegué muy asustada a este sitio porque había 24 internas que (yo) había procesado, de las cuales sólo quedan 13, y tienen delitos fuertes como homicidio, secuestro e infanticidio. El Poder Judicial está de rodillas, para ser juez o fiscal no se puede ser cobarde. Tarde o temprano mi caso servirá de ejemplo. Cuando otorgué la medida cautelar consideré que estaba entregando una llave al Poder Judicial para que se independizara; pero, esa llave la utilizaron para meterme presa. Son muchas cosas las que estoy sacrificando y lo que más lamento es el sufrimiento de mi familia, pero no me arrepiento de haber tomado esa decisión porque estaba cumpliendo con mis funciones".

Como si esto no fuese suficiente, ocurre la escena que supera al gobierno de Idi Amin Dada: la jueza presenta síntomas de enfermedad, hay que diagnosticarla. Los MILITARES que ejercen la custodia intentan imponer su presencia en los actos médicos, al ver rechazada esta conducta abusiva, los dignos representantes de nuestra Fuerza Armada asumen la bravía decisión de castigar a la juez AFIUNI apretándole al máximo las esposas. Como reseña la prensa: "Cuando le fueron a hacer la citología, el teniente insistió en que debían entrar los 50 guardias nacionales que la custodiaban. Fue una pelea hasta que por fin la dejaron sola con el médico. A la salida, le ajustaron las esposas. Llegó con las manos moradas al INOF, lo que le faltó fue que la golpearan". Purititos machos estos militares.

Las circunstancias y la poderosa fibra moral de algunas personas, sin embargo, están construyendo estos nuevos ejemplos de probidad: "No me arrepiento de haber sido juez. Yo sigo enamorada de mi carrera. Y voy a luchar para que el sistema de administración de justicia sea aplicado como debe ser. Tengo la tranquilidad de que no cometí delito. No tengo miedo, simplemente soy una mujer normal, como cualquier otra, que todos los días salía a trabajar, y un día no regresó a su casa".

A veces, durante los fines de semana cuando escucho rumores de música que vienen de otras partes, de lugares donde la gente festeja, se ríe, celebra la vida, pienso y me cuestiono ¿cómo es posible que estos abominables hechos estén ocurriendo ante nuestras narices, que lo sepamos y que podamos continuar como si nada ocurriera? El caso Afiuni, al igual que el de los comisarios Simonovis, Vivas y Forero, están entre las manchas más negras de este Gobierno. Me formulo las siguientes preguntas, y quisiera que muchos lo hicieran: ¿puede la Ley torcerse contra el ciudadano?, ¿pueden los jueces ensuciar esa noble profesión salomónica?; y, quizás las más potente: ¿una vez más en la historia la fuerza militar, diseñada para defender la seguridad de los ciudadanos, está irremisiblemente determinada, sin ninguna conciencia, a ejecutar-respaldar las violaciones de este, nuestro esmirriado Estado de Derecho?

Trinidad Jiménez debería asomarse a estas realidades o callarse.

cedice@cedice.org.ve

@cedice
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LIBERTAD EN PELIGRO. CHILE LIBERAL

Si el precio de la libertad es la eterna vigilancia, hoy debemos seguir más atentos que nunca

El liberalismo es la filosofía política que defiende la libertad individual. La definición de libertad, en palabras de John Stuart Mill, consiste en "hacer lo que uno quiere".

El antecedente más remoto del liberalismo —al menos, en el sentido clásico de Chile Liberal— lo encontramos en el año 1215, en Gran Bretaña, cuando una disputa entre el rey Juan Sin Tierra y los nobles ingleses se zanjó con la firma de la mítica magna carta, una cédula real que limitaba la autoridad del monarca. La cláusula más trascendente de aquel documento es la número 39, que dice:

"Ningún hombre libre será detenido o encarcelado o privado de sus derechos o de sus bienes, ni puesto fuera de la ley ni desterrado o privado de su rango de cualquier otra forma, ni usaremos la fuerza contra él ni enviaremos a otros que lo hagan, sino en virtud de una sentencia judicial de sus pares y con arreglo a la ley del reino."


(No free man shall be taken or imprisoned, or be disseised of his Freehold, or Liberties, or free Customs, or be outlawed, or exiled, or any other wise destroyed; nor will We not pass upon him, nor condemn him, but by lawful judgment of his Peers, or by the Law of the land. We will sell to no man, we will not deny or defer to any man either Justice or Right)

Éste ha sido uno de los mayores logros del pensamiento occidental, y ha garantizado la libertad individual —y, con ello, el progreso ético y material— a todos los pueblos que han rechazado la tiranía y se han decidido a ponerle coto al poder del mandatario. Nadie puede ser detenido ni exiliado sin que el gobierno presente evidencias, y sin que haya un juicio y un debido proceso. Esta libertad ha estado con nosotros por casi mil años.

En Chile, como sabemos, el Tata se pasó a Juan Sin Tierra, la magna carta y los nobles por el traste: encarceló, mató, torturó, descuartizó, expropió, exilió y relegó, a quién se le dio le regalada gana. Y se jactó de ello. Y amenazó con que, si se le paraba la raja, lo haría de nuevo.

Otros han seguido el ejemplo del Tatita Colores. Jorgito Arbusto, más conocido como George Bush, abrió la cárcel de Guantánamo donde decenas de sujetos son detenidos sin asomo de debido proceso, donde al habeas corpus literalmente no existe. La tortura se practicó como si estuviesen en Villa Grimaldi, y también Jorgito se jacta de ello.

El verdadero triunfo del terrorismo ha sido éste: que occidente se destruya a sí mismo. Los terroristas no quisieron de por sí matar miles en las Torres Gemelas, ni decenas en Atocha o King's Cross. Sino que su objetivo final fue derruir los fundamentos de nuestras libertades, y volcar nuestro propio sistema de libertades en nuestra contra, y persuadir a las masas para que exijan la eliminación del debido proceso, hasta que clamemos nosotros mismos por más cámaras de vigilancia, más controles de identidad, más documentos de identificación, más aparataje policial, más PATRIOT Act, más leyes represivas. Como dice Mario Vargas Llosa hoy en El País:

"La consecuencia más grave de la amenaza del terrorismo suicida que planea hoy sobre el Occidente democrático y liberal, es que éste, en sus esfuerzos por defenderse contra la repetición de matanzas como las de las Torres Gemelas de Manhattan o la Estación de Atocha de Madrid, va renunciando a las grandes conquistas de la cultura de la libertad, reduciendo o aboliendo los derechos que garantizan la privacidad, el principio de que nadie es culpable mientras no se demuestre judicialmente que lo es, la prohibición de la tortura, el habeas corpus, el secreto bancario, el derecho de crítica, la libertad de expresión, y confiriendo a los cuerpos militares y policiales de inteligencia, especializados en la lucha antiterrorista, un poder que escapa parcial o totalmente al control de los órganos representativos del Estado de derecho como el Parlamento y el Poder Judicial. Mediante amenazas y chantajes, el terrorismo pretende, y por desgracia a menudo consigue, intimidar a autoridades y órganos de prensa para que renuncien a su libertad de información y de crítica y a veces a la simple verdad a fin de no ser víctimas de represalias, como se vio con el episodio de las caricaturas de Mahoma publicadas en un periódico de Dinamarca."

En Chile no estamos tan lejos. La nueva ley anti-terrorista pretende suprimir la presunción de inocencia y en la práctica facilita que cualquiera atestigüe en contra del acusado. Cuando comenzó la violencia mapuche, durante el gobierno de Bachelet, el entonces candidato Piñera exigió "mano dura". Hoy, como presidente, Piñera debiese darse cuenta que el extremismo mapuche no es terrorismo. La propia definición de terrorismo no es ese galimatías de "violencia empleada con fines políticos", sino que el terrorismo no tiene otro fin sino la destrucción por el puro gusto de destruir, y con un gran impacto mediático.

El violentista a favor de alguna causa mapuche que sea sorprendido en actos violentistas no debe ser confundido con un integrista de Al Qaeda. Banalizamos el propio concepto de terrorismo cuando trazamos un paralelismo así de estúpido.

Si queremos construir una democracia liberal, debemos empezar por reforzar los fundamentos de nuestras libertades, y no socavarlos con cámaras de seguridad, documentos de identidad, ni abstrusas justificaciones de la tortura o el arresto arbitrario. En Chile, la ley antiterrorista debe ser repensada por la "nueva derecha". En EEUU, la PATRIOT Act debe ser abolida urgentemente, y en el Reino Unido, ese bodrio legal llamado Acta de Prevención de Terrorismo del año 2005 debe ser de inmediato suprimido.

Luego de la irrefrenable oleada de leyes tiránicas que asolaron las libertades individuales en EEUU y el Reino Unido, un documental independiente llamado Taking Liberties fue la respuesta de la comunidad para expresar su rechazo al Estado Orwelliano comenzaba a erosionar todo lo construido desde 1215. A continuación, los invito a ver un exracto sobre el habeas corpus, instructivo y muy interesante:

Chile Liberal
chileliberal@gmail.com
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"NO SE PUEDE GOBERNAR DESDE EL MIEDO Y LA AMENAZA Y DE ESO HE VISTO MUCHO EN VENEZUELA". ALEJANDRO SANZ. GLOBOVISION. AAS

El cantante español Alejandro Sanz considera que Venezuela tiene “todos los recursos para ser una potencia en potencia, pero muy mal administrado”. A través de su cuenta en Twitter dio a conocer sus conclusiones de la visita al territorio nacional y aseguró que “el socialismo moderado tiene su sitio en la democracia y es necesario en la sociedad moderna pero el socialismo arcaico y totalitario tiene los días contados igual que el fascismo”.

Sanz, quien ofreció tres conciertos en Venezuela recientemente, señaló que “es un país maravilloso, tocado por la mano de Dios (…) Un país de gente buena y acogedora, bella y trabajadora que no encuentra aliciente muchas veces, pero que no progresa no por ganas”.

Indicó “que dentro del Chavismo hay gente moderada que cree en las políticas sociales y trata de mantener un equilibrio que es casi imposible de mantener porque dentro del chavismo existe una corriente radical y violenta que trata de acobardar al pueblo y a todo el que opine diferente”.

“Creo sinceramente que l@s violent@s están perdiendo la batalla. El socialismo moderado tiene su sitio en la democracia y es necesario en la sociedad moderna (igualdad de oportunidades) pero el socialismo arcaico y totalitario tiene los días contados igual que el fascismo. No se puede gobernar desde el miedo y la amenaza y de eso he visto mucho en Venezuela. Lo digo para l@s moderad@s de cualquier signo político. Por lo demás. Venezuela puede ser cuando quiera la perla de América. Buenas noches”, escribió.

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DESCEREBRAR AL PAIS. JAIME REQUENA

Las enfermedades del espíritu pueden ser peores que las del cuerpo: la esquizofrenia o el alzhéimer, por ejemplo. Nos anulan la razón, la diferencia con los otros animales, nos deshumanizan. Mucho nos quejamos de los innúmerables males materiales que nos asesta este infame gobierno y que no voy a enumerar por falta de espacio.

Pero creo que hablamos menos de la cantidad de materia gris que hemos venido perdiendo en acelerada progresión. Y no voy a referirme a la demencia que emana desde arriba y que todo lo envuelve, aun a los contrarios a esos desafueros sin tregua. Es otro tema.

Nos queremos referir a algo más tangible y hasta cuantificable, la pérdida de masa cerebral que está sufriendo el país y que es una de las maneras más deplorables y eficaces de negarnos un futuro.

En días pasados leí varias noticias aullantes en el sentido apuntado: la Unesco ha determinado que el 60% de la investigación científica y tecnológica que se hace en América latina se realiza en Brasil. Pero hay más que esa superioridad del hermano mayor: el 90% lo realizan cuatro países, Brasil junto a México, Chile y Argentina. Nosotros entramos en ese 10% con el resto de los países de la región. Y decía Jaime Requena, especialista en valorar la actividad científica, en una entrevista reciente, que en los años noventa estábamos entre los primeros países latinoamericanos en cantidad y calidad de nuestra investigación.

La Unesco, por supuesto, considera la muy insuficiente labor en el campo del conocimiento una de las rémoras mayores para alcanzar el desarrollo.

En otra noticia se informa que el poder adquisitivo del venezolano, según el Banco Central, descendió en un año en un 4,9%. Pero "el grupo ocupacional de profesionales, científicos e intelectuales" observó como su capacidad de compra se desplomó en 18,5%. Le pedimos que trate de pensar en conjunto los dos tópicos y los que siguen.

Hace unos días El Nacional tuvo como primer titular la aseveración de la Academia de Medicina de que 10.000 galenos se han ido del país en esta década de felicidad. El antetítulo indicaba quizás algo peor: miles de médicos express se incorporan a los hospitales. También leímos recién sobre el sablazo que le dieron al PPI, uno de los pocos apoyos a nuestros investigadores, que sacó del proyecto a más de dos mil investigadores. No se sabe con qué criterio ni con qué fines. Uno siempre prejuiciado los supone tenebrosos.

Si ese palo de agua, ese deslave reciente, lo encuadramos en los 25.OOO científicos que Requena calcula han emigrado (no pasan de 5.000 los que quedan en el país) y los centenares de miles de universitarios que se sabe afuera, la cosa parece apocalíptica. Y si le agregamos la persecución financiera y a bombazos de las universidades y prácticamente el desmantelamiento de las instituciones culturales podemos concluir que el cerebro patrio ha sufrido una catástrofe de notables proporciones y quién sabe cuánto tiempo costará recuperarlo. A lo mejor varias generaciones. FR.

conciencia.talcual@gmail.com

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TRIBUNA LIBERTARIA., RAUL AMIEL - COMPENDIO OPINÁTICO.- 22/11/10 OPINIONES DE ALBERTO BENEGAS LYNCH (H), RICARDO MANUEL ROJAS Y CARLOS ALBERTO MONTA

"Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento." Eleanor Roosevelt

*¿POR QUÉ LAS IZQUIERDAS TRABAJAN TANTO?. ALBERTO BENEGAS LYNCH (H)
*¿QUÉ ES LA INFLACIÓN? . RICARDO MANUEL ROJAS
* RAÚL CASTRO Y EL GÉNIO DE LA LÁMPARA. CARLOS ALBERTO MONTANER

¿POR QUÉ LAS IZQUIERDAS TRABAJAN TANTO?. ALBERTO BENEGAS LYNCH (H) Es un hecho comprobable que los miembros de la tradición de pensamiento que provienen de las izquierdas dedican mucho tiempo al estudio y a la difusión de sus ideas, sea a través de centros de investigaciones, cátedras universitarias, publicación de libros, ensayos o artículos y, en otro orden de cosas, a la militancia partidaria y no partidaria. Sin embargo, también se observa un contraste muy grande con los esfuerzos muchas veces anémicos por financiar y trabajar en el estudio y la difusión de las ideas en las que se sustenta una sociedad abierta.

Hace tiempo escribí una columna titulada “El síndrome del poeta” donde apuntaba a mostrar que habitualmente en círculos de artistas, escritores de ficción, sacerdotes, escultores, músicos, poetas y equivalentes donde hay una gran sensibilidad y creatividad, sus integrantes tienden a rechazar las propuestas liberales y se inclinan por el socialismo. Si algún liberal se acerca a esos círculos con el propósito de elaborar sobre ideas sociales, la reacción puede resumirse con esta respuesta: “no me va a explicar usted el significado de la ley de la oferta y demanda, el proceso de formación de salarios, el multiplicador bancario, el librecambio, análisis fiscal o el teorema de la regresión monetaria, puesto que nosotros estamos en temas mucho más sublimes y alejados del burdo economicismo”. Sin embargo, cuando se pronuncian en temas sociales, sus aseveraciones resultan alarmantes y terminan perjudicando gravemente a quienes dicen quieren proteger.
Ahora bien, ¿por qué este contraste entre una y otra posición en cuanto al entusiasmo en el trabajo por parte de las izquierdas y tanta desidia entre quienes se dicen partidarios de la sociedad libre? Encuentro la explicación en lo que se denomina la “mística”, esto es, quienes siguen doctrinas envueltas en misterios y cargadas de contemplaciones a situaciones trascendentales y perfectas, muchas veces -a pesar del dictum marxista de que “la religión es el opio de los pueblos”- asimiladas a posturas religiosas afectadas y exuberantes linderas en el fanatismo. Me parece que esa es la clave de nuestra incógnita. Unos más fantasiosos y otros menos, todos los socialistas dibujan sociedades perfectas.
Así lo han hecho Sismondi, Saint-Simon, Owen, Fourier, Proudhon, Rodbertus, Lasalle hasta llegar a Marx (y antes Platón, Campanella, Moro y Harrington). Karl Marx y Engels prometen la abolición de estratos sociales y la división del trabajo, sociedad en la consignan en 1846 que cada cual “pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado y, después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos”. En definitiva Marx promete “a cada uno según su necesidad” en un estado idílico sin sobresaltos ni confrontación alguna donde la escasez carecería de sentido.

Esto se fabrica en la visión marxista con el expediente de la construcción del “hombre nuevo” desinteresado y, al mismo tiempo, autorrealizado, alejado de los venenos que impondría el régimen de propiedad privada (escribe con Engels en su manifiesto comunista de 1848 que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”) y en la primera obra que escribieron en coautoría, en 1845, adhieren al materialismo determinista, lo cual arrasa con la condición humana, idea ya presente en la tesis doctoral de Marx sobre Demócrito presentada en la Universidad de Jena.

En todo caso, esta tarea arrogante de reconstrucción y rediseño del hombre y de la consiguiente ingeniería social siempre ha terminado en el Gulag con el espectáculo bochornoso de seres humanos escuálidos y hambrientos, en medio de la mugre y rodeados de alambrados de púa esperando ejecuciones sumarias, sometidos a todo tipo de ultrajes y vejaciones en el contexto de persecuciones implacables a disidentes, todo concebido y planificado por una cúpula de iluminados, enceguecidos por una soberbia superlativa que viven en la opulencia rodeados de alcahuetes y cortesanos-genuflexos. Y la historieta del “socialismo con rostro humano” constituye una grotesca contradicción en los términos, un imposible que pretende unir dos conceptos mutuamente excluyentes: la libertad y la servidumbre. Esto por más que, paradójicamente y haciendo caso omiso de los indecibles padecimientos a los que sus experimentos conducen una y otra vez, las izquierdas se arrogan el monopolio de los sentimientos de abnegación y magnanimidad, mientras que endosan la mezquindad y la malicia a los espíritus liberales.

De cualquier manera, la sola propuesta de “la felicidad perfecta” que proponen los socialismos hace que muchos incautos se dejen arrastrar por tamaño anzuelo y hacen que trabajen sin cesar para imponer la sociedad socialista. A esto debe agregarse que el cuadro socialista se aprecia en medio de razonamientos sobresimplificados y entrecortados que no hurgan en las consecuencias mediatas de sus políticas.

Por otro lado, el liberalismo o la sociedad abierta exige análisis detenido y propone algo mucho más prosaico y pedestre: trabajar, esforzarse y ahorrar para prosperar en un contexto de comerciantes que, para mejorar sus propios patrimonios, se ven obligados a servir a sus semejantes en un ámbito competitivo donde la contratara de la libertad es la responsabilidad por las acciones que cada uno lleva a cabo. Pongámoslo de esta manera: por un lado, se promete el paraíso terrenal y por otro la inocultable realidad de que dos más dos son cuatro y nadie parece dar la vida por semejante aritmética.

Pero es indispensable mirar el problema desde otro costado. Las faenas cotidianas en defensa de las autonomías individuales, indispensables por parte de cada persona que desea que se la respete, no pueden menospreciarse ni soslayarse. Probablemente no se trata de una “mística” pero no es menor el sostener que se trata nada más y nada menos que de la supervivencia de la condición humana, por lo que sin duda vale la pena esmerarse en trabajar diariamente. Es de esperar que las reacciones en esta dirección se produzcan en grado suficiente para que las personas con autoestima y sentido de dignidad puedan sobrevivir a los embates de un Leviatán cada vez más contundente y avasallador.

Por último, en estas lides debe tenerse en cuenta no solo el peligro intelectual de una doctrina totalitaria que arrasa con las libertades y despoja al ser humano de su esencia, sino que debe estarse prevenido de las trampas que permanentemente tienden los autócratas. En este sentido, ilustro la idea con el comportamiento del bufón del Orinoco que persigue sin piedad a toda manifestación de periodismo independiente en Venezuela. Pero las jugadas arrogantes a veces tienen sus sorpresas: al día siguiente de las elecciones parlamentarias el tirano caribeño del socialismo del siglo xxi después de su acostumbrada incontinencia verbal anunció que daba lugar a cuatro preguntas de periodistas y cuando pensó que todo estaba amañado se le filtró una de Andreina Flores... la pregunta que se hacía toda persona medianamente informada. Este interrogante hizo que el bufón de marras estallara de ira y mostrara más claramente el rostro repugnante de la intolerancia y la cobardía. Aquella corajuda periodista, en medio de reflexiones de alcahuetes y genuflexos como un tal Luis Bilbao (militante disfrazado de periodista) y de las preguntas rastreras y serviles (las otras tres permitidas por el poder) como la del corresponsal ruso, el cubano y la corresponsal de la televisión oficial venezolana, preguntó como era posible que con cantidad de votos similares a la oposición el partido gobernante haya obtenido treinta y siete diputados más que la alianza de partidos democráticos, si acaso éstos no tendrían razón de que las jurisdicciones electorales estaban dibujadas por las autoridades. Solo una muestra más de la mala fe del poder omnímodo y, afortunadamente, todo sucedió en cadena oficial para registro del mundo. Una muestra más de la kleptocracia, que no solo roba a través de confiscaciones de propiedades ajenas sino que roba representantes en la legislatura en una de las tantas fantochadas de las izquierdas en el poder.

¿QUÉ ES LA INFLACIÓN? . RICARDO MANUEL ROJAS

En las últimas décadas, muchos políticos –y economistas que avalan académicamente sus discursos-, se han empeñado en sostener que la inflación es el aumento de los precios. Ello es muy conveniente, pues permite echarle la culpa a alguien más que al propio gobierno por sus nefastas consecuencias (por ejemplo a los comerciantes que “suben” los precios, a los “especuladores”, a las variaciones del comercio internacional, etc.).


Sin embargo, la teoría económica más ortodoxa ha explicado desde siempre que la inflación es el aumento en la cantidad de dinero circulante en relación con los bienes disponibles. El aumento de los precios es una consecuencia de la inflación, al igual que la fiebre es una consecuencia de la infección. Son efectos, no causas; y el único ente capaz de generar inflación es el gobierno, al emitir moneda sin respaldo.

Pensando en esta distorsión del concepto, se me ocurrió consultar el diccionario de la Real Academia Española para ver cómo la define. Esto lo hice con cierto recelo ideológico, basado en el rechazo de que exista una autoridad política del lenguaje.

Ya en el siglo XVIII, los autores morales escoceses explicaban que las mayor parte de las instituciones sociales son el producto de una evolución espontánea que, si bien requiere de la participación humana, no son organizadas o diseñadas por ninguna autoridad o director. Adam Ferguson lo decía con estas palabras: “Las naciones tropiezan con instituciones que ciertamente son el resultado de la acción humana, pero no la ejecución del designio humano”. Es bueno recordar que tanto Ferguson como Adam Smith ubicaban entre estas instituciones que crecían espontáneamente, al derecho, el mercado, la moneda y el lenguaje.

Por eso probablemente el idioma inglés no tiene, como el castellano, una autoridad que se arrogue el monopolio de determinar el significado de las palabras que las personas utilizan. Al igual que en el mercado, existe una “mano invisible” que termina consensuando el significado de los términos entre los distintos diccionarios, sin que medie imposición de autoridad alguna.
Consulté en la página web de la Real Academia Española cuál es el significado de la palabra “inflación” en su acepción económica en la actualidad, y me encontré con esta definición: “Econ. Elevación notable del nivel de precios con efectos desfavorables para la economía de un país”.
Desalentado por esta diferencia entre la acepción “oficial” del término y su significado real, decidí consultar a la vigésima edición del mismo diccionario, del año 1984, y me encontré con que la Real Academia Española definía a la inflación de este modo hace veinte años: “Econ. Exceso de moneda circulante en relación con su cobertura, lo que desencadena un alza general de precios”.

Advertí entonces que los conceptos vienen siendo cambiados por la autoridad del lenguaje, del mismo modo que ocurría con el decálogo de la “animalidad” en la granja o con la neo-lengua de 1984, descriptos por Orwell.

Esta decisión del “dictador de la lengua”, resulta curiosamente operativa para los dictadores de la moneda, del mercado y del derecho, para usar los ejemplos traídos por Ferguson hace más de dos siglos.

El nuevo concepto impuesto arbitrariamente justifica que los gobernantes, como “dictadores monetarios”, sigan emitiendo moneda sin pudor, desligando este proceso de sus consecuencias inflacionarias; permite echarle la culpa del aumento de los precios a los comerciantes y por lo tanto intervenir como “dictador del mercado”, imponiendo “precios sugeridos”, cerrando la exportación de productos, etc., y como “dictador de la ley”, amenazando con la cárcel a quienes no acaten sus regulaciones, como ocurre con la ley de Abastecimiento en Argentina.

El punto de partida de todo ello es torcerle el sentido a las palabras, distorsionar los conceptos, y de ese modo evitar una discusión razonable sobre la realidad.

Pero como decía Francis Bacon, “la realidad, para ser comandada, debe ser obedecida”. Distorsionarla, sólo puede conducir al caos general, incluso para quienes piensan que el engaño es una forma aceptable de gobierno.

La causa de la inflación seguirá siendo el aumento de la emisión monetaria, aunque filólogos y políticos pretendan disponer otra cosa.

RAÚL CASTRO Y EL GÉNIO DE LA LÁMPARA. CARLOS ALBERTO MONTANER

En La Habana cuentan que Raúl Castro se encontró una vieja lámpara perdida en la azotea del Comité Central, la frotó y se le apareció el clásico genio. “Pídeme dos deseos”, le dijo la criatura. “¿No eran tres?” –preguntó Raúl extrañado. “La situación es muy mala –contestó el genio—y hemos reducido la cuota”. “Muy bien –dijo Raúl–, convierte el Hotel Nacional en un edificio de oro. Lo vendo y salimos de todas las deudas”. “No seas idiota, Raúl –le respondió el genio, que tenía muy mal carácter–. Eso es imposible. Yo soy un genio, no un mago”. Y agregó: “¿Cuándo has visto tú que un edificio se transforme en oro? Pídeme el segundo y último deseo”. Raúl suspiró, pensó un rato, y le dijo: “logra que el comunismo cubano sea eficiente y productivo para poder salir de la crisis”. El genio se le quedó mirando y contestó, resignado: “Bueno, ¿dónde está el edificio ése que quieres que te convierta en oro?”.

Raúl Castro está empeñado en que el comunismo cubano sea eficiente y productivo. No comparte el pesimismo del genio del cuento. Sus reformas no están encaminadas a crear libertades políticas y económicas, como esperaban los más ilusos, sino a salvar y relanzar el modelo socialista de economía planificada, dirigido por los sabios y bienintencionados burócratas del Partido, donde predomine la propiedad estatal de los medios de producción, ahora acompañado de cooperativas y de un tenue tejido microempresarial privado, también sujeto a los objetivos generales del Estado y bajo la estricta vigilancia del gobierno para que la acumulación de riquezas no sea excesiva. O sea, el mismo monstruo, pero imperceptiblemente mutado.
Para lograr sus propósitos, Raúl ha puesto en circulación un documento de 32 páginas titulado “Lineamientos de la política económica y social”, que será el foco de las discusiones hasta llegar al VI Congreso del Partido Comunista convocado para abril del 2011. Nada de exámenes políticos de fondo. Nada de cuestionamientos esenciales al sistema dictatorial que mantiene a los cubanos en una creciente miseria desde hace más de medio siglo. La discusión se limita al tema estrictamente económico.

Era previsible. Raúl no es un ideólogo. Ni siquiera se considera un político. Se ve como un gerente, un tipo pragmático, organizado, capaz de armar un equipo de trabajo, asignar responsabilidades, establecer calendarios y hacer cumplir las metas con mano dura. Siempre ha percibido a su hermano como un ser superior, genial, más inteligente que él, pero caótico, arbitrario, torpe en la elección de sus subalternos e incapaz de desarrollar planes a largo plazo. Piensa que sin Fidel no hubiera habido revolución, pero estima, como muchos cubanos, que por culpa de Fidel y de sus arrebatos anarcolocos la revolución es un desastre.

Raúl cree que él puede arreglar ese desastre. Será su gran victoria personal en la secreta competencia que mantiene con su hermano mayor. Durante toda su vida ha sido un segundón, un apéndice a veces humillado del Máximo Líder (a Raúl le llaman, en voz baja, el Mínimo Líder), pero ésta es su oportunidad histórica de ganarle esa batalla íntima y dolorosa y demostrar que él es capaz de triunfar donde el otro fracasó estrepitosamente. Aspira a que el escueto epitafio de la tumba mediática en que seguramente los enterrarán algún día, dirá: “Fidel Castro, que era el más listo y audaz, hizo la revolución comunista. Raúl, que era el más sensato y organizado, la salvó y consiguió perpetuarla tras la muerte de ambos”. Esa será su victoria.

Aunque la reforma es económica, el objetivo de medio y largo plazo es de carácter político. Raúl sabe que el fracaso material del gobierno es de tal magnitud que difícilmente el régimen sobreviva cuando él y Fidel no estén al frente de los cuarteles. Ya casi nadie cree en el sistema porque el sistema, como se le escapó a Fidel, “no funciona”. Para poder transmitir ordenadamente la autoridad dentro de las instituciones del Partido y evitar el derrumbe post mortem, hay que legitimar a la clase dominante aportando comida, vivienda, agua potable, comunicaciones, electricidad, transporte, ropa, salud, educación y un mínimo de diversión.

Hasta ahora han podido sobrevivir gracias a la caridad soviética, primero, y luego a la venezolana, pero Hugo Chávez es un tipo impredecible que puede desaparecer mañana, como ocurrió con la URSS. El sistema comunista cubano tiene que ser autosuficiente, especialmente si se mantiene el propósito de entronizar la dinastía dejando en el poder a Alejandro Castro Espín, coronel de los servicios de inteligencia e hijo y mano derecha de Raúl.

Pero todo es una fantasía. Su reforma del aparato productivo fracasará, como ocurrió con las otras seis anteriores que ha implementado el gobierno a lo largo de más de cincuenta años. Raúl cree que el sistema se salva si las empresas en poder del Estado se vuelven eficientes y rinden beneficios. Las va a operar con criterios comunistas, pero va a juzgar sus resultados con categorías del capitalismo. Eso es un disparate. Quiere que las empresas produzcan cada vez más con cada vez menos, que es la esencia de la productividad capitalista, y por eso en el plazo de dos años va a lanzar al desempleo a un millón trescientas mil personas, una cuarta parte de la fuerza laboral, sin advertir que el pecado original del modelo comunista está, precisamente, en la propiedad estatal de los medios de producción y en la existencia de un poder central planificador manejado por burócratas que toman las decisiones, determinan los precios artificialmente y aplastan la creatividad y el espíritu emprendedor de la sociedad.

Raúl supone que el modelo comunista se basa en ideas correctas hasta ahora mal ejecutadas. Morirá sin entender que las enormes deficiencias del comunismo real son la consecuencia natural de las ideas disparatadas de Marx, Lenin y el resto de los corifeos. Desaparecerá sin comprender el pesimismo del genio de la lámpara.

raulamiel@gmail.com

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