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sábado, 1 de agosto de 2015

ANÍBAL ROMERO, ESPAÑA, LA IZQUIERDA Y LA HISTORIA

Como es sabido los partidos políticos de izquierda, tanto la presuntamente moderada encarnada en el PSOE como la más radical representada por Podemos, lograron importantes avances en las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo en España. Hablo de una izquierda “presuntamente moderada” al referirme al PSOE, pues uno de los fenómenos políticos de este tiempo es la progresiva radicalización hacia la izquierda de ese movimiento.

Empujado por un genuino descontento derivado de una economía que no termina de arrancar, así como por la extendida corrupción de las élites políticas tradicionales, un electorado inquieto y desconcertado ha empezado a experimentar con fórmulas heterodoxas, que sólo presagian borrascas para España.

Por los momentos, algunos de los ayuntamientos y regiones controlados por la izquierda española y por los sectores independentistas, se están dando a la tarea de eliminar en salas de reuniones y sitios públicos retratos y bustos de los reyes Juan Carlos I y Felipe VI, entre otros símbolos de la monarquía, así como de proseguir el rumbo –que comenzó hace ya algunos años– de cambiar nombres a calles, derribar estatuas, programar y publicar nuevos textos con versiones sesgadas y parcializadas de la historia, a fin de desfigurar y desechar en todo lo posible la memoria de lo realmente acontecido durante la guerra civil de 1936-1939, y condenar sin miramientos y en todos sus aspectos al régimen franquista.

Lo primero, es decir, la ofensiva antimonárquica se refiere al presente de manera directa; y lo segundo, la perspectiva unilateral de la historia, también tiene que ver con el presente, sólo que en este caso se accede a la actualidad mediante la transformación del pasado. En tal sentido, con su ataque creciente a la monarquía, la izquierda radical y el independentismo regionalista apuntan con gran acierto contra las bases del Estado español, a objeto de erosionarlas y eventualmente lograr su desintegración.

La distorsión del pasado en función de una perspectiva única y hegemónica, procura transmitir a las nuevas generaciones la versión que la izquierda derrotada en la guerra civil tiene de ese conflicto, y que se caracteriza por su miopía y falta de equilibrio.

Con estos dos procesos, el ataque a la monarquía y la distorsión de la historia, la izquierda española en general, pero particularmente su sector más radical, pone de manifiesto otra vez un rasgo clave de la acción de la izquierda política internacional en su camino al poder y en su ejercicio del mismo. Lo que ahora hace la izquierda radical en España, con una pequeña ayuda de los “moderados”, fue lo que hicieron los bolcheviques en Rusia, los maoístas en China, los hermanos Castro en Cuba, los sucesores de Allende y la Unidad Popular en Chile, y Chávez y sus seguidores en Venezuela. El proceso de desfiguración de la historia con base a una versión unilateral de la misma es empleado como instrumento de consolidación del poder.

La versión que la izquierda española ofrece sobre la guerra civil y el franquismo, sería capaz de convencer a más de un incauto que ese conflicto y el régimen que produjo salieron casi de la nada, o quizás sencillamente de las torcidas intenciones de un grupito de conspiradores, alentados por los más oscuros designios y situados en una especie de limbo fuera de todo contexto concreto. Pero cualquier persona que se ocupe de leer un poco acerca de lo que fue la República española y luego la guerra civil, en libros de historiadores serios y ponderados como Hugh Thomas y Anthony Beevor, por ejemplo, con seguridad alcanzará una perspectiva mucho más balanceada, una perspectiva que muestre no solamente el caos en que el radicalismo de la izquierda sumió a España antes de la guerra civil, sino también las atrocidades que tanto la izquierda como los nacionalistas se infligieron mutuamente entre 1936 y 1939.

Basta con informarse un poco acerca de lo ocurrido dentro de las propias filas republicanas durante esos años, sobre las luchas implacables entre comunistas y anarquistas, la incontrolable violencia callejera, la ausencia de autoridad, la ingobernabilidad, la destrucción de todo derecho y la pérdida absoluta de un sentido del orden y de vigencia de las leyes, para tener claro qué le esperaba a España bajo un régimen comandado por quienes dirigieron la guerra civil del lado republicano.

El régimen franquista nacido de esa feroz guerra civil estuvo lleno de las sombras propias de toda dictadura, en especial de una dictadura surgida de un enfrentamiento fratricida, caracterizado por la inmensa y dolorosa crueldad desplegada por todos los bandos participantes. Ahora bien, la necesaria crítica a ese pasado no debe jamás perder de vista sus orígenes en el caos republicano. La pretensión de erradicar a Franco y el franquismo de la historia española es una tarea sin destino aunque políticamente útil, y la izquierda española actual desea hacerlo, desea execrar toda esa etapa histórica para servir sus metas de poder presente, golpeando también a la monarquía que emergió fortalecida del franquismo y de la posterior transición democrática.

Con relación a Allende, a la experiencia trágica de la Unidad Popular y al consiguiente régimen de Augusto Pinochet, ha sucedido algo parecido. Se olvida hoy con demasiada frecuencia el desastre que fue la etapa allendista en la historia chilena, un incesante caos impulsado por una minoría exaltada y radicalizada, incapaz de respetar los límites que la Constitución y una larga tradición de convivencia democrática establecían en Chile. Esa minoría fue incapaz de percatarse del peligro mortal que corría al movilizar a las masas hacia el abismo. La dictadura de Pinochet se vincula de manera directa al empeño de Allende y sus seguidores, especialmente en el partido socialista y agrupaciones como el MIR, de imponer su voluntad por encima de todo, enlazados de paso con Fidel Castro, quien con característica temeridad acentuó las tensiones de la vorágine que fracturó a Chile.

No obstante, no pocos presentan hoy a Allende como un mártir impoluto, y la izquierda chilena, de nuevo en el gobierno y dirigida por la poco iluminada presidenta Bachelet, se dedica a escarbar el pasado para revolverlo y distorsionarlo, asegurándose así que una versión sesgada y parcializada de la historia prevalezca.

La receta ha sido aplicada, con la inmensa torpeza, ignorancia y malevolencia que tipifican al chavismo, en una Venezuela cada día más postrada, sometida de modo implacable al bombardeo propagandístico de un régimen que ha llegado al extremo de cambiar el nombre al país y desmembrar sus símbolos patrios, así como de transformar el rostro de Bolívar para hacerlo menos blanco y más “pardo”, según el guion de un grupo que lleva el resentimiento hondamente marcado en el alma. Además de esto, y tal vez de manera todavía más destructiva para las nuevas generaciones, el chavismo ha execrado los cuarenta años de República Civil sin hacer la más mínima concesión a la objetividad y el equilibrio históricos, condenando globalmente y sin atenuantes cuatro décadas cruciales de nuestra historia, durante las que Venezuela alcanzó importantes logros en los más diversos ámbitos del progreso colectivo.

No debe sorprendernos todo ello, en vista –entre otras razones– de que un nutrido contingente de asesores de la izquierda radical española se ha hecho presente en Venezuela desde hace años, cobrando gruesas sumas de dinero a cambio de suministrar a nuestros delirantes gobernantes el libreto que señala la distorsión de la historia como un método fundamental para la consolidación del poder. Se trata de seguir el consejo de Antonio Gramsci, teórico comunista italiano de comienzos del siglo pasado, levantando el edificio casi infranqueable de la “hegemonía comunicacional”.

El régimen creado por Chávez y ahora en manos de Maduro ha usado esa hegemonía con no poca eficacia, hasta el punto de que la misma oposición no se atreve, o no desea, diferenciarse del populismo socialista de manera clara e inequívoca. Y al respecto cabe preguntarse, ya a estas alturas del proceso de demolición institucional y socioeconómica chavistas: ¿qué hemos aprendido los venezolanos, si es que algo hemos aprendido, durante estos pasados 17 años?¿Entendemos acaso el vínculo entre el proyecto socialista y el colapso de la nación? ¿Existe acaso una visión, así sea somera, dentro del liderazgo opositor acerca de la sociedad y el sistema económico alternativos que sería necesario construir sobre las terribles ruinas del chavismo?

Si bien cabe dudar acerca del aprendizaje de los venezolanos luego de la fatal etapa histórica chavista, en lo que a España se refiere parece claro que ya muchos han olvidado las lecciones de la guerra civil y el franquismo. La izquierda y los separatistas de nuevo se radicalizan, en tanto que las élites políticas se enredan en una enmarañada red de corrupción que día a día depara nuevas sorpresas. Y todo ello ocurre en medio de la creencia, bastante generalizada, de que “lo que pasó no volverá a pasar”. Grave e imperdonable error.

Anibal Romero
aromeroarticulos@yahoo.com

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viernes, 10 de abril de 2015

ALFREDO MICHELENA, IZQUIERDA Y DERECHOS HUMANOS

Aunque el régimen sigue en una veloz caída en el ámbito interno, en lo internacional pareciera estar muy contento pues, como dijo un diputado chavista, “casi la totalidad de las organizaciones políticas de izquierda de América Latina y Europa se han solidarizado con Venezuela, en rechazo a las acciones injerencistas de EE.UU. ” Lo que no han conseguido es que la prensa seria, esa que aplaudió la llegada de Chávez al poder, los apoye.  

Hace algún tiempo entrevistaba al Embajador y profesor Demetrio Boersner.  Él me refería que en una oportunidad le preguntó al famoso Noam Chomsky porqué apoyaba al régimen de Chávez, si se sabía que violaba los DD.HH. y confiscaba la democracia.  La respuesta fue simple: era antiimperialista.
La izquierda que surgió como representante del “estado llano”- Revolución Francesa- debería estar preocupada por los DD.HH. dentro y fuera de sus países. Sin embargo, para ella esta defensa parece ser una táctica usada para la toma del poder. Pero cuando se apropian del Estado, sin excepción, llevan acabo  violaciones sistemáticas de los DD.HH. y cercenan la democracia. La blanden cuando luchan por el poder y afecta a sus cuadros, caso de Colombia y las FARC.  Y se olvidan cuando están en el poder, caso de Cuba y Venezuela.
En muchos países se han visto manifestaciones a favor del régimen y en contra de una supuesta injerencia de los EE.UU., que soslayan la defensa del ser humano, tema central de una izquierda que ya no existe.
Es sobre esa urdimbre de contestatarios (muchos ligados a una intelligenza cultural y académica) que ha olvidado defender al individuo frente al estado, si éste es “revolucionario”, es donde se ha montado el apoyo internacional al régimen. Muchos de ellos provienen de las redes de apoyo creadas en la guerra fría, que heredaron los cubanos y que ahora son financiadas desde Caracas.
La oposición democrática  tiene un gran reto internacional: centrar el foco en las violaciones  a los DD.HH. y a la democracia. Y lo está haciendo. La puertas se están abriendo. Los demócratas criollos están siendo escuchados internacionalmente. Desde las manifestaciones estudiantiles de 2014 y la brutal respuesta del régimen, Venezuela está bajo la lupa.
EE.UU.,  bajo presión de un grupo de congresantes latinos, marcó la pauta al acusar formalmente al régimen de violar DD.HH. y de corrupción. Lo que debía hacer la izquierda. Y eso duele a los que callan y solo quieren ver “injerencismo”. Esto provocará grandes definiciones y confrontaciones al nivel internacional.
Alfredo Michelena
alfredomichelena@gmail.com
@Amichelena

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jueves, 27 de noviembre de 2014

SIXTO MEDINA, MANIPULACIÓN A IZQUIERDA Y DERECHA

SIXTO MEDINA
Cuando era estudiante en la Facultad de Derecho, solía un profesor decirme  que todo estudiante de abogacía era un prófugo de las matemáticas que terminaba cautivo. Huía de la precisión de los números pero caía, forzosamente, en una trampa que el mundo jurídico siempre tiene abierta: el rigor de su terminología. En los códigos, en las normas legales, no se puede vivir en los arrabales de la precisión. Ellos también tienen su “matemática”, y esa matemática indica que no es lo mismo “derecho” que garantía, “robo que hurto”, “violación” que “estupro”. Ese rigor hace a la esencia del derecho, porque el derecho-todo derecho- es un intento de amparo, de protección. Los términos vagos, imprecisos, brumosos, pueden servir a la poesía, pero no al mundo jurídico.

Pero la necesidad de ser claros, de tener que manejar términos con la mayor certeza posible, no es sólo un imperativo categórico del mundo legal, sino una necesidad imperiosa para una vida política y social sana. Es lo que nos está faltando a nosotros los venezolanos. El problema desde luego, no es gramatical. Es un hecho el enfrentamiento político entre quienes desde el poder pretenden imponer un sistema totalitario y quienes desde la oposición nos negamos a ello,  porque creemos en la democracia y en la unidad de toda la nación. El común-pero no el común de la calle o de la multitud, sino de los que están en el alto gobierno, y las de sus seguidores comentaristas, analistas o periodistas- que por razones obvias de oficio, debería tener nociones claras, generaliza de forma irresponsable sobre izquierdas y derechas. Reparten la calificación sin miramientos. Cualquiera es de derecha y cualquiera es de izquierda. Y así, a fuerza de reiterar estas denominaciones nada queda en claro. Apuntan a eso, a manipular, a ocultar la verdad o contar los hechos no como suceden sino como les conviene. 

Tanto el fascismo como el comunismo no tienen nada que ver con la derecha y la izquierda. El termino izquierda política y derecha política, tienen su origen en la votación  del 11 de septiembre de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa.  Al fin y al cabo la noción de la izquierda y la de derecha está siendo corrompida desde hace menos de cien años. Ser de izquierda es oponerse al poder político sin control, al abuso, al privilegio irritante, a los dogmas paralizantes. Tampoco hay izquierda donde los déspotas se eternizan, limitan la actividad política, ni defensa mínima de la dignidad humana. Tampoco hay derecha en los regímenes despóticos donde el gobierno de turno todo lo puede y el ciudadano común nada importa. La derecha y la izquierda, que todavía subsisten y gozan de buena salud, tienen que ver, como lo tuvieron siempre, con los criterios que se sostienen sobre el ámbito público y el ámbito privado.

Hoy en el alto gobierno hay una gruesa capa de aprovechadores de la confusión. Los intereses creados de estos malabaristas de la verdad levantan cotidianamente polvareda para impedir la claridad y la verdad. La izquierda y la derecha no tienen nada que ver con el crimen abyecto, institucionalizado, de todos los sistemas despóticos que la mala fe o la ignorancia califican de izquierda o de derecha.

Sixto Medina
sxmed@hotmail.com

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miércoles, 23 de julio de 2014

ÁNGEL LOMBARDI, RE-INVENTAR LA POLÍTICA

Aunque creamos lo contrario la realidad nunca es conservadora y los políticos y la política no terminan de entenderlo. 
La realidad del mundo se mueve hacia adelante. Sociedad, ciencia, cultura se van configurando en la dinámica de la nueva sociedad del conocimiento mientras que en la política seguimos anclados en el anacronismo de izquierdas y derechas, una manera cómoda de evadirse hacia un pasado mítico que nunca existió o un futuro irreal que tampoco existe. Se vive de ilusiones, escapismo y evasiones que terminan en un discurso vacío que ni convencen ni movilizan. De allí la necesidad de re-inventar la política desde el ciudadano real y la sociedad real y no desde las diversas marginalidades que la propia sociedad genera y mucho menos desde la “fotografía” de las encuestas, normalmente sesgadas y manipulables, sin menoscabo de reconocer su utilidad y niveles de objetividad necesarios para el análisis. En  política el problema de fondo no es el poder, sino a que valores responde y sirve el poder y a quien sirve el poder en este sentido desde 1948 y mucho más en este siglo XXI, la doctrina esencial del poder y el gobierno es el respeto absoluto a los Derechos Humanos. Igualmente el gobierno deja de ser un asunto solamente técnico y debe asumirse también en la perspectiva de la ética. Estado y gobierno no son entelequias jurídicas y mucho menos estructuras vacías sino instituciones formadas por personas concretas al servicio de los seres humanos.
La política ya no solo es sobre ideales e imaginarios sino discurso y acción sobre lo “real en transformación” y eso obliga a asumir la política como “actividad inteligente” que discuta sin dogmas, sin pre-juicios y sin ideas pre concebidas, de no ser así la política termina aburrida, repetitiva y sin interés para la mayoría. La política para que sea interesante y útil, tiene que entenderse y asumirse como una actividad pensante y no reducirse a un simple activismo electoral o a una organización burocratizada de funcionarios del partido, que en algún momento aspiran convertirse en funcionarios del gobierno.
La política  debe generar permanentemente respuestas inteligentes y creativas frente a la realidad- real en permanente proceso de exigencia y cambios y en contextos de complejidad e incertidumbre crecientes.
La realidad no es de derechas ni de izquierdas. 

Ángel Lombardi
alr.lombardi@gmail.com

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martes, 11 de febrero de 2014

PEDRO R GARCÍA ¿ EXISTE EN EL PAÍS UNA IZQUIERDA DEMOCRÁTICA?, PUNTO DE QUIEBRE

Coincidían ya algunos teóricos los mas, venidos de larga militancia en AD, de haberse distanciado de sus compromisos iniciales de su proyecto nacionalista pero que había abrevado en el marxismo y apostando en sus políticas por la inclusión por lo que  había ocupado de facto el campo que pretendían las izquierdas radicales, ya se habían expresado las contradicciones el PCV, y que las acelera la URSS estalinista, (a quienes el PCV, asumía como paraguas ideológico) al consumar la infamia de aplastar el movimiento que trataba de encauzar salidas pacificas frente al evidente fracaso de las políticas que asfixiaban la libertad y producían escasez en los rubros mas elementales encabezados por Alexander Dubcek. Sobreviene un hecho en la izquierda que es importante subrayar, la división del Partido Comunista de Venezuela con los desprendimientos de el MAS encabezado por Teodoro Petkott, Pompeyo Márquez y Freddy Muñoz y LA CAUSA R, dirigida por Alfredo Maneiro, Lucas Mateos y Homero Arellano, salidas ambas del congreso fundacional de La Fuerza Comunista Mayoritaria que se reunió en el Club de Ciegos de Montepiedad.
El primero que advierte las tareas planteadas en lo inmediato a raíz de la incisión, es el (Movimiento al Socialismo), quien abrazará formulaciones eurocomunistas; es inevitable reconocer, que en el caso de este movimiento, se adelantaron importantes propuestas de reflexión, por lo que en su caso no podría hablarse de calcos.
En síntesis, en sus avances, en sus derrotas, desencuentros y desvaríos, nuestra izquierda no ha pensado sino en desarrollos parciales. No ha madurado tampoco una elaboración crítica de su propia historia como fuerza (al menos en grado suficiente), ni ha desafiado con aptitud sincera y reflexiva las grandes cuestiones que tiene planteadas a partir de la realidad que ha imperado históricamente en el país.
Este problema adquiere particular riesgo, pues de no existir una relación densa y seria entre quienes desean el cambio revolucionario y la necesidad de dirigirlo determinando su rumbo por medio de la elaboración teórica, no será posible ninguna estrategia de poder. No será viable La Venezuela socialista no es viable si no se parte de la aprehensión en términos ontológicos y suficientemente válidos del contexto y sus tendencias, integrándola como dato de primera magnitud en cualquier propuesta política que ambicione regir conductas, trazar caminos, señalar rumbos. El socialismo y por aquí queremos comenzar cualquier intento de desentrañar el problema debe diferenciarse de todo tipo de elaboración teorética anterior referida a el y, a las sociedades humanas, porque se presume científico y admite una determinada relación con lo real (se arriesga a ello) y con los giros y adelantos que desde lo real lo acechan, implantándole incesantemente reformulaciones y cambios en su discurso interno.
El PSUV, como la mayoría las agrupaciones políticas de el país tiene agrietado el rostro ético… 
Si este proceso (neo-autoritario), fuera un ejercicio de creatividad, como bien lo sugería Simón Rodríguez, se hubiera organizado y fortalecido el PSUV mediante la incorporación progresiva de los cuadros y dirigentes de otros grupos políticos que le han venido acompañando, que en ese nuevo lenguaje propio que su mentor  le impuso a la sociedad venezolana, se hubiesen empinado por sobre los niveles de lo inédito. Lo prudente era, recordando a Marx, convertir tanto el amor como el fervor en una mercancía, poniendo el acento en lo patriótico por la vía del incentivo moral permanente, sostenido, no fiduciario. Congruente con el camino democrático una revolución, hubiesen construido pacíficamente el partido y éste sería hoy lo suficientemente sólido.
Esto no parece tenerlo  claro la dirección del PSUV, e intentan desesperadamente avanzar con su proyecto de socialismo del siglo XXI, su alto mando cree que es posible y percibe que es de vida o muerte, abatir  el apetito de la descomposición que esta derrotando al proceso. ¿podrán hacerlo?
El síndrome de la corrupción esta frustrando o ya  frustro la posibilidad de haber dotado a los más débiles de una organización política que de verdad velara por sus preteridos intereses pero creemos que quienes han detentado esa responsabilidad dieron un salto al vacío. Hay que intentar un análisis partiendo de la experiencia concreta. El de La URSS, donde  los corruptos llegaron a acumular tanto poder económico que cuando ésta se desplomó formaron La Mafia Rusa, la más poderosa y temible que haya existido, dejando a la italiana como infantes en pañales. En China tenemos incesantemente noticias del fusilamiento que es el mecanismo expedito para mantener a raya este flagelo (que es lo que manda la ley en ese país), a los corruptos. En Cuba hace aproximadamente unos diez años el 17 de noviembre de 2005, en La Universidad de La Habana, con motivo del 60 aniversario del ingreso de Fidel Castro a esa Universidad, en su discurso ante los miembros de esa casa de estudios, reconoció a 46 años de La Revolución Cubana que en ese país, en el aspecto ético, existían niveles de corrupción que no se habían superado en la revolución.
La conclusión de la experiencia internacional acerca de la relación de ética e ideología, es que la costumbre cotidiana dista mucho del sueño. En Venezuela hasta el presente no ha sido distinto. Este flagelo nos viene violentando desde La Independencia en la cual las cúpulas formadas por los oficiales libertadores se asignaron los recursos públicos como pago por los servicios prestados a La Patria. Dándole continuidad a la práctica difundida y cultivada desde La Colonia, “No me den nada pero pónganme donde hay”. La corrupción administrativa en Venezuela se revelo desde la colonización, pero hay más. Hay una derivación que se da y que los venezolanos han aceptado. Lo consienten porque está más o menos inscrito en el orden de las cosas, mientras vivamos bajo un régimen de impunidad. La práctica reside en que de alguna manera, determinados personeros guían la política del gobierno y lo hacen no en el sentido que ésta sea una política en especial la económica para todos los venezolanos, sino dirigida a facilitarles las cosas a ciertos grupos poderosos, y nuevas facciones salidas del ejercicio del poder político.  Es la corrupción, fuente que originada de las comisiones, los favores, los contratos y tantas cosas, de las que se niegan debatir en sus momentos de recreo y ocio los parlamentarios de La Asamblea Nacional. Que en una paradoja cruel nos permite constatar que los miembros de la dirección del PSUV, son parlamentarios o Ministros, que un modelo neo-autoritario los tutela y paraliza toda iniciativa de el obligatorio control, frente al ejecutivo en todo caso, lo cierto es que si hay políticos venezolanos que encuadran en un estado general de sospecha, son ellos, porque el nivel de vida, que sus vecinos conocieron, IN ILLO TEMPORE, ha aumentado colosalmente. Importantes sectores incluidos los afectos al régimen en el país, comentan con sorna que en la actual dirección gubernamental pasa al igual que en la Roma, dónde había una institución que era conocida como el Consulado y que en épocas determinadas de La República Romana, funcionaba con dos cónsules en una especie de monarquía dual. Que sin duda Maduro es un polo de ese Señorío pero que a pesar de las teatralizaciones que escenifica a diario, luce alejado del suelo y lo que hay que hacer es entenderse con el otro monarca, que se puede identificar claramente por su marcada influencia en los nombramientos de los altos jerarcas del Gobierno Revolucionario y en los mandos militares, aunque con menos control después de el lamentable deceso de el Monarca Mayor. Menuda la experiencia que tienen destacados grupos económicos nuestros para reconocer los intersticios del poder.
Ese especie de cónsul, tiene una de las virtudes que tradicionalmente se le atribuyen a Dios: el don de la ubicuidad, porque representa, al mismo tiempo las prioridades del proceso “revolucionario en marcha” y los intereses de las empresas que han “expropiado” y sus propios alcances internamente del capitalismo financiero nacional e internacional y de la sombría oligarquía financiera del país. Es el representante de la derecha militar, de los manejadores de las altas finanzas y de la banca (que se conciertan con la estructura comunicacional para que solo lo rocen en los medios que todavía fingen ser independientes) heredero de todo lo negro y podrido que nos viene desde los criollos principales de La Colonia. Esto es antagónico con el rol de jefe de un partido revolucionario.

pgpgarcia@gmail.com

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jueves, 6 de febrero de 2014

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, COSTA RICA SE INCLINA MÁS HACIA LA IZQUIERDA, DESDE COSTA RICA

Pasaron las elecciones y una vez más los costarricenses demostraron, civismo, cordura y alegría que convirtieron a estas justas en una fiesta nacional, habrá otra ronda el próximo 6 de abril pues ninguno de los candidatos alcanzó más del 40% de las votaciones.

Por los resultados, algunas personas pensaran que se votó contra el comunismo, pero la verdad sea dicha, la mayoría de los ticos votaron por un sentimiento socialista, llámense social demócratas (PLN), social demócratas progresistas (PAC) o social cristianos (PUSC),  el miedo a cambiar es claro, el que el candidato del PAC obtuviera más votos que el candidato oficial indica un voto de protesta hacia la corrupción, no hacia una ideología, quedó claro, los liberales en este país somos pocos, al menos por ahora.

En los porcentajes logrados por los partidos políticos el pasado 2 de febrero, vemos hasta el momento que Solís de centro izquierda  obtuvo  el 31%, Araya centro izquierda más moderado logró el 29%, y Villalta del partido comunista alcanzó el 17%, sumados todos estos porcentajes nos da un total del 77% de personas que están más a la izquierda que a la derecha, el PUSC con un candidato esta vez más de centro derecha alcanzó un 6% y los liberales con el ML apenas alcanzaron un 11%,  lo que significa que el país está más identificado a las políticas de la izquierda.

Lo que estas elecciones han mostrado es que el pueblo costarricense  sí aspira es a tener gobernantes más honestos, la principal oferta del PAC ha sido la de la honestidad, quizás ese fue el factor que hizo que Solís lograra más votos para presidente en esta oportunidad.  

Sin embargo, no debemos de olvidar que los fundadores del PAC fueron la mayoría liberacionistas que estaban más a la izquierda que los demás, en su sitio en Internet se declaran  socialistas demócratas “progresistas” todos ellos incluyendo al actual candidato se sienten a gusto con esa bandera, inclusive el sitio de Wikipedia nos informa que el PAC  asiste al Foro de Sao Paulo no como miembro formalmente,  pero participa de algunas actividades y espacios lo cual dice mucho porque “coquetea” con este Foro fundado por que Fidel Castro cuando convocó en 1990, junto con Luis Ignacio “Lula” Da Silva, a todos los grupos guerrilleros de América Latina a una reunión en la ciudad de Sao Paulo. Además del propio PT y del Partido Comunista de Cuba, acudieron al llamado el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua; la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG); el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador; el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México; y varias decenas más de grupos guerrilleros y partidos de izquierda de la región que se han ido sumando a lo largo de los años, como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de México. Allí decidieron conformar una organización que se autodenominó el Foro de Sao Paulo.
http://es.wikipedia.org/wiki/Foro_de_S%C3%A3o_Paulo#Lista_de_miembros

Ser social demócratas progresistas significa más estatismo, más impuestos, más gasto público, más regulaciones y por lo tanto más posibilidades de corrupción, ojalá eso sí nos equivoquemos en esto último, sin embargo no hay países más corruptos que aquellos donde los gobiernos quieren controlar todo.

Para nosotros gana eso sí el miedo a enfrentar nuevos retos, el costarricense quiere seguir con el “nadadito de perro” se queja todos los días del sistema gubernamental que tenemos, se queja de la corrupción, de las carreteras y embotellamientos que sufrimos a diario, se queja de la inseguridad, del desempleo, pero aún teniendo la oportunidad por un cambio, no votó por aquellos que le ofrecían menos impuestos, un Estado más eficiente y más libertades.

Es claro, los resultados de estas elecciones indican que al costarricense no le  importa si le suben los impuestos o si los candidatos tienen ideologías de izquierda,  los ticos son muy conservadores, son demasiado temerosos a los cambios, durante más de 60 años han estado acostumbrados a tener gobiernos socialistas paternalistas, clientelistas y con una clase agroindustrial y empresarial más  mercantilista que otra cosa. 

Gana el miedo al cambio, aunque estos gobiernos socialistas sigan despilfarrando los dineros del pueblo,  gana el miedo al cambio y no nos queda claro cuál sea la razón del por qué una gran mayoría de costarricenses rechazan la posibilidad de tener un país más moderno,  similar a los que existen en Canadá, Australia, Suiza, Nueva Zelanda o Singapur que representan Estados más eficientes, con más libertades y más oportunidades para sus ciudadanos. 

carlosvilcheznavamuel@gmail.com

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viernes, 24 de enero de 2014

SAÚL GODOY GÓMEZ, LA IZQUIERDA QUE DOBLÓ A LA DERECHA,

Chávez puso en el mapa político a la izquierda revolucionaria frente a la izquierda democrática que venía gobernando al país, la izquierda del Comandante es mucho más primitiva, pero muy clara, tantos en objetivos como en medios, en el ejercicio de la dominación social, con un fuerte contenido autoritario y personalista que copó todas las instancias de poder.
La fuerza comunicacional de Chávez dejó mudo al universo político venezolano, esa combinación de animador de fiesta de pueblo, de lenguaraz improvisado, de guapetón de barrio e hijo de Fidel capturó el imaginario popular, al punto que, por más de una década, se convirtió en la figura necesaria y única del teatro político nacional.
Chávez encarnó a la izquierda, en todo su espectro, por ello era tan difícil que un camarada pudiera referirse a cualquier aspecto de ser progresista, socialista o comunista sin hacer una referencia directa al líder máximo.  Esta “sobreinterpretación” del ideario socialista por la figura carismática de Chávez se debió entre otras cosas, por el silencio cómplice de muchos sectores de la intelectualidad de la izquierda, dejaron que el líder latinoamericano llevara la antorcha del renacimiento de la izquierda en el mundo, sin importarles el contenido fascista y militarista que finalmente sería lo que destacaría en la rúbrica de este neo-fidelismo-bolivariano.
Quizás por ello es que muchos de sus colaboradores y “fans” se aguantaban sus insultos y maltratos, por eso mismo es que no había doctrina que no pasase por su aprobación, de allí que el líder se daba a la tarea de confundir en su repertorio las más variadas y contradictorias posiciones ideológicas, desde el maoísmo, el cristianismo, pasando por el peronismo, el nuevo antiimperialismo de Negri, el estructuralismo académico, la fathá de los musulmanes, los retorcidos senderos de los marxistas analíticos, los abstrusos lacanianos, las tesis nacionalsocialistas y hasta los constructos econométricos de Heinz Dieterich… toda una colcha de retazos sin ton ni son, y para nada existía la necesidad de explicaciones.
Pero Chávez era un prisionero de su “revolución”, y en esa discusión postmodernista de los caminos posibles del socialismo, principalmente entre los considerados “nuevos” revolucionarios, Chávez se hacía más y más pesado de soportar; él impuso, como acontecimiento definitorio de su idea de marxismo, la “revolución permanente”, ese espíritu leninista de resistencia y confrontación continuas, lo cual es una involución del socialismo a etapas ya superadas, o que deberían estar superadas, se trata en pocas palabras de convertir el poder no en medio para lograr algo, sino en fin en sí mismo.
Su visión sobre instituciones como partido, gobierno, comunas, milicias, empresas sociales, por mencionar algunas, no tiene ninguna concreción en el tiempo, son apenas celajes en el movimiento del proceso, son paradas del tren revolucionario, no su destino.
Su personalidad, absolutamente egocéntrica, su creencia en el voluntarismo y el decisionismo eran el combustible que impulsaba el movimiento perpetuo de su revolución, lo convirtieron en una flecha disparada en busca de un blanco, y ya conocemos la dialéctica negativa trocada en acabar con el imperio capitalista (que no lleva a ningún lado) y en la construcción de un socialismo de cuartel, único y asfixiante, que no permite a nadie trabajar en paz para consolidar algo… para él todo eran misiones, campañas, movimientos estratégicos y tácticos, su visión del mundo era una de planes y proyectos, no de concreciones y fundamentos, por eso no tuvo obra real y el socialismo no echó raíces.
En consecuencia, los movimientos de la izquierda venezolana, que proponían un chavismo sin Chávez, tenían una razón muy válida, salvar la revolución ¿Cómo? Consolidando lo que se había logrado, asentándola, cambiando una agenda de acontecimientos por una de sedimentar la organización, y por ello no podían tener a un alborotador al timón, menos a uno que dice ser marxista leninista ortodoxo, a riesgo de perder lo alcanzado.
Chávez ya es historia, pero deja un sucesor que es de una inferior calidad política, principalmente por su ignorancia, por su figura gris y dependiente a un régimen mucho más primitivo que el chavista, que es el castro-comunista. Dejarlo consolidar el poder del país sería, para los camaradas de la izquierda políticamente responsables, arriesgarse a que la cuerda se rompa y todos queden a la deriva; esa confrontación innecesaria del gobierno con la sociedad venezolana, se está comiendo los magros logros obtenidos, apoyar a Maduro es asumir demasiados riesgos, su imprudencia y la falta de reconocimiento de límites, está llevando al proceso por rutas falsas y peligrosas, al punto que hay rojos rojitos que apuestan a que estalle una crisis política interna en el chavismo para poder salvar al proceso.
Hay una nueva generación de marxistas y socialistas listos para asumir responsabilidades en la construcción del Nuevo Mundo, pero para hacerlo deben detener la marcha del tren desbocado del chavismo en manos de Maduro, hay que independizarse de Cuba y de la nefasta influencia del anciano Fidel, que solo le importa su tajada del pastel, olvidarse por un instante del protagonismo, de las provocaciones a la violencia, de las guerras económicas y de las conspiraciones, hay que controlar la gangrena de la corrupción dentro del partido de gobierno, del crecimiento grosero de la boliburguesía, de esa ansia de ruina al estilo soviet que le ha imprimido a la economía el dinosaurio de Jorge Giordani, al contrario, hay que sembrar de manera permanente el socialismo pero de manera constructiva, concentrase en las instituciones, afinar la gestión del Estado deslastrándolo y olvidarse del inmediatismo y del burocratismo.
Una de las más urgentes acciones a desarrollar es detener el auge de la delincuencia, parar la mortandad que enluta al país, un gobierno que no garantice la seguridad de su pueblo no está cumpliendo con su deber principal de gobierno y para hacerlo hay que desmontar esa terrible simbiosis de gobierno-delincuencia.
Maduro, el que sin parecerlo, dice ser hijo de Chávez, no es el hombre para lograrlo, como un piano lanzado desde un piso 14, va directo a la acera para hacer añicos la revolución.
Un amigo socialista - que los tengo - alto dirigente del PSUV, me pidió que explicara (tienes una gran cantidad de lectores revolucionarios- me dijo) lo que siente una parte importante de su militancia. Si se permitiera la discusión libre y crítica del momento que vive la izquierda, éstas serían algunas de las conclusiones, pero el espíritu de los tiempos es la represión y el miedo, y ellos están sometidos, por la nomenclatura habanera, al más peligroso de los silencios, de allí que les hago el favor.
saulgodoy@gmail.com

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SAÚL GODOY GÓMEZ, LAS TRES RAÍCES DE LA IZQUIERDA,

Cuando hablo de socialismo y marxismo, no hago diferencias con el comunismo, unos soportan al otro como las diferentes partes de un edificio; este trío de doctrinas no sólo se parecen, sino que se tocan y separan para volver a confluir en postulados básicos sobre la naturaleza del hombre y la sociedad.
Pertenecen a un genero de doctrinas que los expertos en ciencias políticas y economía han nominado “Colectivismo”; según el Diccionario de Economía y Finanzas del Dr. Carlos Sabino, es el “Término genérico que se utiliza para designar las ideologías y las propuestas políticas favorables a la supresión de la propiedad privada… Desde el punto de vista económico las posiciones colectivistas proponen la estatización o la conformación de cooperativas organizadas y controladas por el Estado como forma básica de propiedad. También, y como consecuencia de ello, abogan por la planificación central y recusan al mercado como forma de asignación de recursos.”
El comunismo, por supuesto, es mucho más antiguo, algunos autores encuentran antecedentes en la antigua Grecia, con Licurgo en Esparta, con el Rey Agis IV, con Platón que, en su obra La República, expresa la necesidad de que todos los bienes sean comunes, incluso las mujeres.
El comunismo también es visto como una forma de subversión contra el orden establecido, de allí que la figura de Espartaco, el mismo Cristo (en una próxima entrega veremos la relación del cristianismo con el socialismo), los Padres de la Iglesia, en tiempos de Justiniano, que predicaban la comunidad total de bienes y veían el enriquecimiento como falta de honestidad, sean venerados como verdaderos revolucionarios.
Durante la Edad Media tuvieron lugar cruentas rebeliones campesinas contra los dueños de la tierra (la nobleza) buscando aliviar las injustas inequidades sociales; pero fue a mediados del siglo XIX, con la Revolución Industrial, que dos situaciones se hicieron patentes: que la nueva clase burguesa era la dueña de los nuevos medios de producción mecanizados y que había una clase social de privilegiados que acaparaban para sí el grueso de las ganancias (el capital) dejando al proletariado, la gran mayoría, viviendo en la subsistencia.
Es en este momento histórico, que las tres doctrinas conviven en torno a un solo hombre, Karl Marx, quien le daría orden al socialismo utópico, que ya tenía un cúmulo de escenarios planteados en obras literarias y experimentos comunitarios, pero estaba muy fragmentado; Marx le dio unidad y propósito integrándolo a su proyecto histórico, luego vendrían otros como Lasalle que, basándose en la teoría del valor del trabajo de Marx, continuaría su labor entre las clases trabajadoras.
Marx y Engels  se ocuparían de sistematizar el pensamiento comunista, gracias a un encargo de la “Liga Comunista” de Alemania, resultando el panfleto llamado El Manifiesto Comunista (1848), donde aseguran que sólo el proletariado es el llamado a realizar la gran transformación; los autores reniegan de la familia, de la patria, de la clase media, de la religión y predicen la dictadura del proletariado, que abolirá la propiedad privada, el derecho a la herencia y creará ejércitos de trabajadores para servirle al Estado; termina el Manifiesto diciendo: “Los comunistas declaran abiertamente que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente... los proletarios sólo tienen sus cadenas que perder y un mundo que ganar, ¡Proletarios del mundo, uníos!”
El marxismo, que nace de la obra teórica de Marx, como crítica al sistema capitalista, y que desarrolla en El Capital (1867), explora temas como el materialismo histórico, especie de camisa de fuerza que le aplica al devenir de la humanidad, condicionando el orden social a las maneras de producción, y el futuro, a los acontecimientos en el pasado, profetizando que el destino del hombre es, necesariamente, el socialismo.
Pero luego de Marx, cada doctrina tomó una ruta diferente; Lenin se llevó el conocimiento marxista a Rusia y regó su revolución con esa doctrina, de la que resultaría el comunismo soviético; el comunismo de Lenin implicó una reinterpretación del marxismo aplicada a la realidad Rusa, que no era sino una revolución campesina, no industrial, lo mismo hicieron en su momento Trotzky, Stalin, Kushchev, para mencionar sólo los principales reformistas del marxismo leninista.
El marxismo es un método de análisis económico-político usado por algunos partidos políticos que buscaban aplicar las recetas del libro El Capital; sometido a un proceso de diversas interpretaciones, resultó en una plétora de marxismos, sobre todo en Francia, Italia y Alemania, y muchos años después, en Latinoamérica (ya analizaremos el socialismo en Latinoamérica).
El socialismo aunque tuvo su origen organizado en la Revolución Francesa, floreció en Inglaterra estrechamente ligado a las organizaciones laboristas y sindicatos. Una corriente, el Socialismo Fabiano, donde participaron figuras como Bernard Shaw, Sidney Webb y H.G. Wells, le dieron renombre y consistencia ideológica, y se expandió a países donde el régimen parlamentario era una institución respetada y se atuvieron a la consecución del voto y no de la revolución para llegar al poder.
A raíz del Cuarto Congreso de la Internacional, celebrado en Basilea en 1869, cuando se dieron los enfrentamientos entres anarquistas y comunistas, se funda en Alemania el primer partido de los trabajadores socialistas. Cuando se inicia la Primera Guerra Mundial, los partidos socialistas, congregados en una Nueva (Segunda) Internacional, empezaron a alejarse del comunismo y del anarquismo, para llevar, por medios democráticos, no violentos, los cambios que deseaban en sus países; más que una diferencia de contenido era una diferencia en la forma lo que distinguía a un socialista de un comunista.
En los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial surgió en Alemania el partido Nacionalsocialista que, en manos de Hitler, se dedicó, entre otras cosas, a perseguir a los comunistas y hacerlos desparecer como enemigos del Estado; y aunque la propiedad privada seguía, de jure, siendo de los privados, de facto, pertenecía toda al Estado; la fusión indisoluble del partido único con el Estado y el gobierno marcaron este socialismo que mutó en fascismo.
Los socialistas revolucionarios son la cepa más radical del socialismo, en realidad son comunistas disfrazados de nacionalistas, creen en la violencia y los cambios drásticos para alcanzar sus propósitos de poder absoluto sobre la sociedad, para ello apelan a formas harto desfasadas como las comunas, las milicias, el trueque, la democracia tumultuaria, el culto al líder, la sacralización de los valores nacionalistas, el estatismo absolutista y el milenarismo (“para siempre”).
A pesar de que Marx dijo que el capitalismo iba a desaparecer hace más de cien años, el socialismo moderno, ha aprendido a convivir con el capitalismo, y de hecho depende del sistema del libre mercado para llevar adelante su tesis del Estado Bienestar, ha bajado su tono beligerante y se ha concentrado en las reformas sociales y en fortalecer los medios de hacer “justicia social”, por la redistribución a las clases con mayores necesidades de los bienes estatizados. Estas tres ideologías basan su acción principalmente, en la estatización de la sociedad, sacrificando la libertad individual en aras del igualitarismo. – 

saulgodoy@gmail.com

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jueves, 9 de enero de 2014

ERNESTO GARCÍA MAC GREGOR, LA IZQUIERDA ES MÁS SABROSA, VERDADES DOLOROSAS

Francisco Franco, el de por la gracia de Dios, salvó a España del comunismo, de la anarquía (6.845 curas y monjas asesinados por los rojos) y enrumbó al país hacía lo que es hoy en día, sin embargo, casi todos los españoles que he conocido son antifranquistas.

Pablo Picasso quien fue anarquista y activista del partido comunista hasta su muerte, nunca peleó en la guerra española, ni tampoco participó en la resistencia francesa de París durante la invasión nazi. Como era sabrosamente pacifista, disfrutaba en un café de Saint Germain-Des-Pres, catando su coñac y hablando de la dialéctica hegeliana mientras sus camaradas morían.

Fidel que casi provocó la Tercera Guerra Mundial fue nominado al premio Nobel de la paz. Este asesino confeso, mató a miles de personas, trajo la ruina y esclavitud a la isla y a sus habitantes y sin embargo es ídolo universalmente admirado que espera la muerte en perfecta paz y tranquilidad.

Pinochet salvó a Chile de ser un país comunista y estableció las bases para que llegara a ser una nación desarrollada y terminó su vida humillado de prisión en prisión.

¿Por qué los dictadores de izquierda son buenos y admirados por los intelectuales europeos mientras que los de derecha son malos y odiados?

Las Madres de La Plaza de Mayo lloran a sus hijos desaparecidos durante las dictaduras de derecha argentina. ¿Y dónde están las madres de los mártires cubanos?

Y hablando de Cuba, Ernesto Hemingway compró casa propia en la isla en 1940 sin tener nada que ver con la revolución como lo tratan de hacer creer. Abandonó la isla al año de la llegada de Fidel para volarse la tapa de los sesos con un tiro de escopeta en su residencia de EEUU, siguiendo la tradición suicida de su papá y dos hermanos.

La imagen del ícono más famoso de la izquierda, el Che Guevara, un
mercenario asesino, está considerado la más vendida y publicada del siglo pasado.

Sin embargo, este héroe del socialismo, en el momento de su captura en Bolivia gritó tirando su arma al piso: “No disparen. Valgo más vivo que muerto”. Pero el slogan no le sirvió porque sus captores no eran capitalistas. 

Que oiga quien tiene oídos…

Ernesto Garcia
garciamacgregor@gmail.com

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viernes, 8 de noviembre de 2013

SIXTO MEDINA, MANIPULACIÓN A IZQUIERDA Y DERECHA


Cuando era estudiante en la Facultad de Derecho, solía un profesor decirme  que todo estudiante de abogacía era un prófugo de las matemáticas que terminaba cautivo. 

Huía de la precisión de los números pero caía, forzosamente, en una trampa que el mundo jurídico siempre tiene abierta: el rigor de su terminología. En los códigos, en las normas legales, no se puede vivir en los arrabales de la precisión. Ellos también tienen su “matemática”, y esa matemática indica que no es lo mismo “derecho” que garantía, “robo que hurto”, “violación” que “estupro”. Ese rigor hace a la esencia del derecho, porque el derecho-todo derecho- es un intento de amparo, de protección. Los términos vagos, imprecisos, brumosos, pueden servir a la poesía, pero no al mundo jurídico.

Pero la necesidad de ser claros, de tener que manejar términos con la mayor certeza posible, no es sólo un imperativo categórico del mundo legal, sino una necesidad imperiosa para una vida política y social sana. 

Es lo que nos está faltando a nosotros los venezolanos. El problema desde luego, no es gramatical. Es un hecho el enfrentamiento político entre quienes desde el poder pretenden imponer un sistema totalitario y quienes desde la oposición nos negamos a ello,  porque creemos en la democracia y en la unidad de toda la nación. 

El común-pero no el común de la calle o de la multitud, sino de los que están en el alto gobierno, y las de sus seguidores comentaristas, analistas o periodistas- que por razones obvias de oficio, debería tener nociones claras, generaliza de forma irresponsable sobre izquierdas y derechas. Reparten la calificación sin miramientos. Cualquiera es de derecha y cualquiera es de izquierda. Y así, a fuerza de reiterar estas denominaciones nada queda en claro. Apuntan a eso, a manipular, a ocultar la verdad o contar los hechos no como suceden sino como les conviene. 

Tanto el fascismo como el comunismo no tienen nada que ver con la derecha y la izquierda. El termino izquierda política y derecha política, tienen su origen en la votación  del 11 de septiembre de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa.  

Al fin y al cabo la noción de la izquierda y la de derecha está siendo corrompida desde hace menos de cien años. Ser de izquierda es oponerse al poder político sin control, al abuso, al privilegio irritante, a los dogmas paralizantes. Tampoco hay izquierda donde los déspotas se eternizan, limitan la actividad política, ni defensa mínima de la dignidad humana. Tampoco hay derecha en los regímenes despóticos donde el gobierno de turno todo lo puede y el ciudadano común nada importa. La derecha y la izquierda, que todavía subsisten y gozan de buena salud, tienen que ver, como lo tuvieron siempre, con los criterios que se sostienen sobre el ámbito público y el ámbito privado.

Hoy en el alto gobierno hay una gruesa capa de aprovechadores de la confusión. Los intereses creados de estos malabaristas de la verdad levantan cotidianamente polvareda para impedir la claridad y la verdad. La izquierda y la derecha no tienen nada que ver con el crimen abyecto, institucionalizado, de todos los sistemas despóticos que la mala fe o la ignorancia califican de izquierda o de derecha.

sxmed@hotmail.com

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domingo, 11 de agosto de 2013

CARLOS BLANCO, IZQUIERDA NO CHAVISTA O EXCHAVISTA TOMÓ EL CONTROL POLÍTICO DE LA OPOSICIÓN DESDE 2006, TIEMPO DE PALABRA

LA IZQUIERDA CONSERVADORA

Una de las influencias más significativas sobre la oposición es la de la izquierda conservadora. Esa influencia ha traído beneficios y también perjuicios a la estrategia opositora y hoy, en forma individual, es la más importante de todas. Tomó el control ideológico de la oposición desde 2006 y a pesar de diversos liderazgos que han subido y bajado, ejerce amplio dominio.

La ideología no se refiere a las teorías sobre la sociedad o los partidos, sino a la forma en la que se aprehenden los procesos y reaccionan sus dirigentes.

Hasta 2005 hubo un patrón de conducta con dosis de espontaneidad, pero especialmente con un sentido horizontal de la dirección y un sentido callejero de la acción. Fue un tiempo en el cual predominó la multitud. Hubo un instante clave que fue cuando la calle determinó la salida de Chávez del poder. Aunque fue un fenómeno único que no se repitió y la muerte tomó la delantera, se convirtió en un aprendizaje que se ha tratado de repetir, a veces en forma creativa y a veces en forma mecánica. "Chávez, vete ya" fue posible una vez y es la consigna que sigue, a veces agazapada, en la conciencia colectiva democrática.

Entre los dirigentes más importantes desde Enrique Mendoza en adelante, han prevalecido los socialcristianos hasta hoy cuando los dos jefes más relevantes de la MUD provienen de Copei; igualmente Primero Justicia, el partido más notable dentro de la oposición, tiene afinidades con esa tendencia. Mientras que las influencias provenientes de la socialdemocracia, sobre todo de AD, UNT y Alianza Bravo Pueblo, aunque en términos prácticos ha sido alta, no se ha correspondido con una influencia ideológica similar. Manuel Rosales, de UNT, fue candidato presidencial unitario, pero la dirección de su campaña estuvo decisivamente influenciada por la izquierda conservadora. Es la que domina la estructura formal opositora.

¿DE DÓNDE VIENE?.

El Partido Comunista (PCV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) se plantearon la cuestión del poder en la década de los 60. Hay un debate no saldado sobre el origen de la lucha armada de la época. Unos piensan que fue provocación de R. Betancourt para deslindarse claramente del "comunismo" al cual la atrasada burguesía caraqueña todavía lo asociaba; otros argumentan que fue el espejismo de la revolución cubana que ejerció sus influjos sobre los jóvenes comunistas y miristas; hasta los que estiman que el derrocamiento del dictador Pérez Jiménez se hizo en el marco de un proceso armado que nunca cesó y que inicialmente se dirigió en contra del dictador pero que luego, ante el intento de Betancourt de domesticar las insurgencias extraparlamentarias, se rebelaron contra su gobierno.

El caso es que esos partidos iniciaron una aventura romántica, sangrienta y enloquecida, lamentable y finalmente derrotada, en términos políticos y militares. Muchos de estos jóvenes de los 60 murieron y muchos mataron; hubo terrorismo, soldados, oficiales y policías muertos; hubo golpes militares producto de la infiltración que la izquierda había logrado en las FAN (lo que dejó el huevo de la serpiente que luego florecería con Chávez); hubo crímenes de Estado y torturas; también el viejo amiguismo -en suspenso durante la actual regencia cubana- que permitió que el alto funcionario adeco o copeyano buscara una salida honorable para el joven mirista o comunista, aunque no fuera legal.

No todos los dirigentes de esos partidos estuvieron de acuerdo con "la lucha armada" pero la acataron mientras sus respectivas organizaciones la aprobaron. Pedro Ortega Díaz, del PCV, estuvo opuesto, pero este hombre humilde, amigable y algo tímido, corrió la suerte de sus colegas. Domingo A. Rangel también discrepó en el MIR que había fundado, se apartó y la brillante generación de la juventud de AD tomó el mando y la guerra. La derrota fue dura, porque la rebelión armada no cesó para todos por igual, muchos siguieron en una aventura sin destino; los partidos se dividieron, mientras unos se pacificaban otros insistían, siendo Douglas Bravo el más simbólico de los tercos, quien al final triunfaría de una manera extraña, con Hugo Chávez; se le separaría antes del golpe de estado del cual había sido mentor.

Hubo algunos rezagos de gente valiente pero en grupos pequeños haciendo su pequeña "revolución" con asaltos a bancos, atracos aquí y allá, para ayudar financieramente proyectos legales con esqueletos guardados en el closet.

LO QUE QUEDÓ... 

Quedó un grupo de comunistas y miristas, convertidos en militantes de un PCV pacificado, fundadores del MAS, inventores de La Causa R, de Ruptura, Tercer Camino, Liga Socialista, MIR también pacificado, los sucesivos partidos que inventó Guillermo García Ponce, entre muchos otros residuos.

Los más exitosos fueron el MAS en la época de Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff y Freddy Muñoz, con José V. Rangel como candidato; La Causa R con A. Maneiro; y el MIR que por un tiempo condujeron juntos A. Martín, M. Moleiro y H. Pérez Marcano.

Tuvieron diversos destinos, pero sus dirigentes quedaron curados de espanto. Al mirar autocríticamente lo que después les pareció una locura, se convirtieron en dirigentes ultrarracionales. Nada de meter la pata otra vez, se dijeron. La consecuencia es que unos cuantos, varios de los más arrojados por cierto, se convirtieron en ideólogos del conservatismo político. Nada casual el hecho de que después de muchas historias y el paso de muchas lunas, fuera el MAS, por un rato, el partido de gobierno de R. Caldera en su segunda administración; líder que encarnó el conservatismo ideológico en la tradición política nacional.

IMPACTOS ACTUALES.

La mayor parte de la izquierda no chavista o que se separó tempranamente del chavismo tomó las estructuras y el control político e ideológico de la oposición desde 2006. Su visión dominante aunque no única, ha sido sostener que todo lo que sucedió antes de que agarrara el mango de la sartén fue un error y todo lo que vino después fue victorioso. Con éxito alineó en esa tesis a partidos, grupos, así como a la mayoría de articulistas y periodistas (varios de los cuales ejercen la censura dentro de la oposición), y botó a la criatura junto al agua sucia de los errores cometidos. La movilización popular, la espontaneidad de los conflictos, la deliberación tumultuaria, fueron sustituidos por el "orden" y el "progreso".

La izquierda conservadora en el camino de evitar errores garrafales -varios ciertamente- tal vez esté en la vía de impedir victorias mayúsculas. El negarse siquiera a discutir la propuesta de la Constituyente es apenas un signo de esta perturbación conservadora. Introdujo una dosis de prudencia necesaria, pero que suministrada en exceso genera catatonia e impide la expresión de la multitud, salvo para votar.

www.tiempodepalabra.com
Twitter @carlosblancog

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lunes, 5 de agosto de 2013

JOSÉ PONS BRIÑEZ, LAS MUERTES DE LA DERECHA Y DE LA IZQUIERDA

A pesar de lo complejo del tema hemos escogido para la referencia en general, las experiencias en Latinoamérica que a nuestro parecer han sido las más duras; destacan la de Chile con Pinochet por las del gobierno venezolano en manos de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, logrando concebir que estos sectores de derecha política, diríamos de extrema derecha dejan una profunda herida en los corazones de estos pueblos y una dura reflexión para los tiempos de hoy.


Chile reconoce a más de 40.000 víctimas de la dictadura de Pinochet, La comisión pública que recibió e investigó nuevas denuncias de violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado en la dictadura del general Augusto Pinochet entregó un informe de 60 páginas al presidente Sebastián Piñera que incorporó otras 9.800 víctimas y 30 casos de personas desaparecidas o ejecutadas. Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD)

Esto nos indica que las madres, y demás familiares quedaron suspendidos en la vida por tan feroz, salvaje y inhumano acto de funcionarios y colaboradores de este régimen. Lo que no conlleva a pensar que los valores e ideales de desarrollo, logrados o no, se alcanzaron con sangre de los oriundos e injustificada cualquier acción de compensar la permanencia del poder en ninguno de estos ciudadanos. Resaltando sin duda alguna, que el “festín” de muertes, son responsables todos los del gobierno.

Por otro lado, El filósofo izquierdista argentino Oscar del Barco reconoció: “Los llamados revolucionarios se convirtieron en asesinos seriales, desde Lenin, Trotzky, Stalin y Mao, hasta Fidel, Raúl Castro y Ernesto Guevara”. Estos mismos opinan que más de ciento quince mil cubanos han muerto o desaparecido gracias a los hermanos Castro 5.700  cubanos han sido fusilados en la Cuba de Fidel Castro. El castrismo nació -y se ha mantenido- chorreando sangre por todos sus poros.

La opresión, iniciada en las mentes criticas, encarceladas y muertas de una u otra forma, forman el cimiento de otro de la mas grandes cementerios de Latinoamérica  que nos conduce a lograr determinar los aspectos que giran alrededor de estas “cámaras de gases” productoras e muerte. Hoy por hoy, como

Tergiversar la historia, ofensas y descalificaciones a los adversarios, el mito revolucionarios y el anti imperialismo, predica de un humanismo con carácter totalitario, empobrecimiento sistemático, fusilamientos injustificados, torturas y persecución y el culto a la personalidad de los héroes de la revolución, Fidel, Che, entre otros son algunos de los ingredientes que versan entre la muerte y el exilio en Cuba por 55 años.

He allí que la muerte sea de Derecha o Izquierda en América, son objetos de análisis y la gran vergüenza que proporcionan a nuestros Pueblos; solo deberá de interpretarse que tal indignación se transforme en acciones políticas de la gente de nuestros pueblos, oponerse a este actuar o a las pretensiones de estas prácticas deberá ser suficiente para despertar el alma libertadora de América.

…Manos a la Obra!

joseponschene@hotmail.com

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