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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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lunes, 28 de noviembre de 2011

JUAN CARLOS APITZ B: VENEZUELA, TERRORISMO DE ESTADO Y UNIVERSITARIO

La pervivencia de grupos violentos progubernamentales en la Universidad Central de Venezuela, como el Frente Patria Universidad, el Frente Estudiantil "Voces por la Unidad", el Movimiento Estudiantil "M−28", entre otros, demuestra que el terrorismo de Estado tiene infinitas caras. Ahora bien, el mínimo rigor intelectual exige acercarse a qué es el terrorismo. Así, entre los rasgos distintivos del terrorismo habría que admitir: 1º. Ejercicio de la violencia; 2º Acoso a una persona o colectivo social; 3º. Atemorizar a la población; 4º. Actuar al margen de la ley.

Sin embargo, definir el terrorismo como compatible con los fines del Estado supondría negar la naturaleza del mismo, puesto que el terrorismo se opone al bien común, que es el fin primario y fundamental del Estado como forma organizada de la sociedad. A esta incompatibilidad se acogen muchos para negar la posibilidad de un Estado terrorista, que es nuestro caso, pero obvian que un Estado puede interpretar como bien común propio el cercenamiento del bien común de otro Estado o incluso una facción de la propia sociedad. Si además añadimos que el Estado está gobernado por un grupo reducido de personas que ejercen el poder, en la medida que su estructura sea más opaca o autoritaria se darán más posibilidades de que desde el mismo se ejerza el terror. Luego, el acoso a un colectivo social desde el Estado tiene dos vertientes: 1) El enemigo ideológico, y, 2) El enemigo existencial. El primero es aquel que se constituye como tal porque la facción dominante del Estado ­que suele coincidir con quien gobierna­ considera que esa otra atenta contra la concepción de Estado concebido por el grupo mayoritario. El salto cualitativo de contrincante político a enemigo ideológico es una de las consecuencias que se derivan de la personalización del Estado en la ideología dominante. La referencia y el grado de acoso al enemigo será proporcional al peligro de su inserción social. Este tipo de terrorismo es el que ha conducido a muchos gobiernos al acoso y represión del potencial enemigo político. A su vez, el enemigo existencial es al que se le niega el derecho a ser. En este caso el terror alcanza su máxima expresión. Aunque podría parecer absurda esta referencia, en la historia se han sucedido casos con mucha mayor frecuencia de lo que parece; por ejemplo: la persecución nazi al sionismo, o la esclavización de refugiados. El Estado, que debería ser el garante del bien común, a veces atemoriza a la población para mantener sumisas y controladas las opciones políticas divergentes a las que asume el poder que gobierna.

El terrorismo es una misma amenaza que procede de grupos revolucionarios marginales, Estados dictatoriales, Estados revolucionarios o Estados pseudodemocráticos. El fin no justifica los medios, incluso para quienes soportados por un supuesto igualitarismo social pretenden imponer su orden en la comunidad universitaria.

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lunes, 7 de noviembre de 2011

JUAN CARLOS APITZ: NUESTRO CISNE NEGRO

       A finales del año pasado, Mohammed Buazizis, un vendedor callejero de Túnez se suicida rociándose gasolina y prendiéndose fuego en público en señal de protesta contra la miseria imperante en su país. A partir de ello, se desata la “Revolución de los Jazmines”, la cual, impredeciblemente, culmina con la huida del déspota Zine El Abidine Ben Ali. Como en un efecto de matrioskas cada vez más agigantadas, otros regímenes tiránicos del mundo árabe empiezan a caer y producen una inesperada revolución de dimensiones continentales sin precedentes. Eso es un cisne negro.
        Por cierto, el concepto de cisne negro fue acuñado por el filósofo libanés Nassim Nocholas Taleb, en su bestseller The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable (2007), para analizar aquellos sucesos inimaginados cuyas consecuencias alteran las facciones de la historia hasta volverla irreconocible. Contrariamente al sueño de Laplace en su Mécanique céleste, que sigue sirviendo de innombrada y etérea base a los algoritmos financieros. Taleb introduce el teorema de Gödel en la vida real y, como en una pesadilla, nos condena a la impredictibilidad estadística: Es imposible construir un sistema completo y consistente en el que todos los eventos puedan ser previsibles, por tanto, una manada de cisnes negros picotean las entrañas del saber absoluto.
        De hecho, hay numerosos –y ominosos– ejemplos de cisnes negros ya pasados: los atentados del 11 de septiembre es uno de ellos, así como la crisis económica mundial del 2009. Pero también existen intentos de  identificar cisnes negros futuros, es decir, de predecir lo impredecible.
        En ese sentido, al repasar lo que se ha escrito sobre la revuelta del mundo árabe, es posible encontrar al menos dos factores comunes en la opinión de los especialistas. El primero es la perplejidad ante la velocidad de los hechos. No deja de ser asombroso que la dictadura de tres décadas de Hosni Mubarak se acabara en diez días; un genuino parpadeo. En todo esto, pareciera que la historia llevara prisa.
        La otra variable en la que coinciden los especialistas es el notable poder de la juventud. El número más reciente de la revista Time, por ejemplo, describe con brío a los jóvenes egipcios que hicieron lo que nadie había conseguido en 30 años. Educados, inquietos y conocedores de las maneras y alcances de la nueva aldea global, estos egipcios menores de 30 años se han vuelto, de un plumazo, la vanguardia no sólo de su región, sino de buena parte del mundo. Pero hay, en ellos, algo quizá más admirable: un sentido de propósito, atisbos de un proyecto de país. No solo pelean por el final de regímenes autoritarios e injustos, también han demostrado tener, en muchos casos, una idea relativamente clara de los países que quieren construir a partir de ahora. En otras palabras, no se dieron el lujo de caer en la peor cara de la trampa revolucionaria: la destrucción por la destrucción misma. Estos jóvenes buscan, en cambio, cambiar para construir. La suya ha sido una revolución de una profunda madurez.
        En nuestro caso, Venezuela es un país de jóvenes y la inquietud es palpable. Basta provocar algún debate en las redes sociales para recibir uno y mil comentarios: “¿Y nosotros cuándo? Si en Egipto pueden, aquí también podemos”. Así que, por ahí viene nuestro cisne negro…
Juan Carlos Apitz B.

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jueves, 6 de octubre de 2011

JUAN CARLOS APITZ B. : HIJOS DE LA IMPROVISACIÓN

        El Metro de Caracas inoperante, el Sistema Eléctrico Nacional colapsado, las empresas básicas de Guayana en quiebra; el crónico desabastecimiento de insumos básicos, la indetenible delincuencia , los reiterados incidentes aeronáuticos y, para colmo de males, los Trenes de los Valles Tuy trágicamente descarrilados. Así, por más que traten de esconder la improvisación gubernamental con una robusta e impune máquina mediática, sus dañinos efectos siempre salen a flote tarde o temprano.
        Todos sabemos que la improvisación es una vía ancha, laxa, difusa y, aunque parezca paradójico, laberíntica que se presta a todo, menos a conducir a los ciudadanos a alguna parte. Es así como la incertidumbre es una constante. La confusión en todos los niveles es su nota dominante, con la que se exacerban las contradicciones y los males.
        La improvisación crea graves deficiencias, por un lado, el predominio de la inercia, esto es, la realización de acciones de manera mecánica; la sobreposición de las circunstancias transformadas luego en urgencias y la indiferencia a las demandas de cambio profundo de la realidad; y por otro lado, la pérdida de tiempo derivada de la atención pormenorizada de cotidianidades, susceptibles de ser reguladas en una normativa menor; y, por último, el predominio de un gobierno que reacciona frente a las eventualidades por sobre la previsión y la atención proactivas de las causas de los problemas.
        El predominio de la improvisación lleva a todas las instituciones públicas a seguir la dirección de los cambiantes acontecimientos con la sensible ausencia de un cálculo sistemático que preceda y presida las acciones de gobierno, sometiendo las decisiones a la presión variable de las circunstancias, las urgencias y las sorpresas, que reducen la gobernabilidad del país.
        Es urgente la modernización del aparato público, debido a su complejidad y a las múltiples dimensiones que lo componen, ello demanda una acción coordinada y un criterio unitario para que las dependencias públicas contribuyan al aumento de la eficacia del sector en su conjunto.
        Ello sólo puede obtenerse mediante un plan estratégico, que considere en su totalidad los elementos necesarios para mejorar la acción de la Administración Pública y establecer compromisos que permitan generar en ella una adecuada conciencia de servicio, así como una actitud innovadora, dinámica y responsable.
        Tantos y tan reiterados acontecimientos nefastos sucedidos en el país son señales palmarias que desnudan la improvisación gubernamental. Lo más lamentable: no surgen iniciativas para revertir este cuadro de inercia. Por tanto, es urgente e imprescindible la adopción de medidas de emergencia orientadas a restablecer la racionalidad mínima y la respectiva seriedad en la Administración Pública. Los verdaderos estadistas lo hacen. Sobre todo a identificarse genuinamente con las necesidades y expectativas populares, porque no son suficientes las insinceras proclamas y los pomposos anuncios publicitarios.
        El presidente, sus ministros y demás funcionarios públicos no parecen hijos de la revolución, más parecen hijos de la improvisación.
Juan Carlos Apitz B.
justiciapitz@hotmail.com

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

JUAN CARLOS APITZ B: LA SALSA DEL PAVO Y LA PAVA

         ¿Puede un funcionario público venezolano negarse a cumplir una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos? Para respondernos esta urgente interrogante expondré algunos argumentos de interés:
         1º. “Existe el delito de Quebrantamiento de Pactos y Convenios Internacionales suscritos por la República; previsto y sancionado en el artículo 155 del Código Penal, tipo penal que regula aquellas conductas que vulneren y conculquen disposiciones previstas en los distintos Pactos y Convenios Internacionales suscritos por la República Bolivariana de Venezuela; específicamente en el numeral 3, en el cual el legislador instituyó que podrán ser penados por un tiempo de uno a cuatro años, aquellos venezolanos o extranjeros que violen las convenciones o tratados celebrados por la República, de un modo que comprometa la responsabilidad de ésta”;
         2º. “Es bien sabido que los Tratados, Convenios o Pactos Internacionales surgen ante la necesidad de regular y declarar de manera global, la importancia y relevancia que reviste el preservar los derechos fundamentales atinentes a todo ciudadano. Conlleva intrínsecamente la voluntad de los Estados de darle crédito a los valores inherentes a la dignidad humana; por lo que el propio Estado es llamado a asumir políticas tendientes al resguardo de sus nacionales, pero a la vez, a castigar a éstos que amparados en conductas irregulares vulneran el ordenamiento jurídico interno, y justamente su función de Estado debe girar en preservar derechos y castigar sus conculcaciones”;
         3º. “En nuestra legislación las disposiciones previstas en los Tratados, Convenios y Pactos suscritos por la República y debidamente incorporados al ordenamiento jurídico, tienen una connotada relevancia. El constituyente del 99, asumió a modo de reserva constitucional el reconocimiento de las disposiciones previstas en éstas normas internacionales y las incorporó al orden interno en el artículo 23 de nuestra Carta Magna; el cual relata que todas aquellas disposiciones previstas en los distintos Tratados, Convenios y Pactos Internacionales debidamente suscritos por la República, debemos entenderlas y acatarlas como norma interna y cuya letra priva ante cualquier disposición que le sea adversa, debiendo los Tribunales de la República atender a su contenido con preferencia en relación directa a su aplicación, siendo el Estado Venezolano, quien procura disminuir formalmente la violación de los derechos humanos dentro del territorio nacional”.
         Advertimos, las anteriores argumentaciones no son nuestras. Más aún, se trata de la motivación utilizada por la Sala 10 de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, para condenar el 9 de marzo de este mismo año a José Alberto  Sánchez Montiel, alias “Mazuco”, a cumplir 19 años de prisión.
         Así las cosas, y sin lugar a dudas, ningún funcionario público venezolano, sea de carácter ejecutivo, legislativo, judicial, electoral o ciudadano pueden negarse o abstenerse de ejecutar o hacer ejecutar una sentencia de la Corte Interamericana de DD. HH. Si lo hicieren cometen un delito, y serán juzgados y condenados penalmente.
         Entonces, ya no hay excusas para no cumplir las sentencias de la CIDH. En consecuencia, la salsa que es buena para el pavo es buena para la pava.
twitter:@justiciapitz

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lunes, 12 de septiembre de 2011

JUAN CARLOS APITZ B: LA DAMA OBSOLETA DE LA JUSTICIA

        Declarar: “La soberanía nacional y la jurisdicción nacional deben ser respetadas por los organismos internacionales”, más que mostrarnos a la Dama Ciega de la justicia, nos enrostra a la Dama Obsoleta de la Justicia: la que se encuentra de espaldas a la realidad actual y la progresividad con que se entiende hoy la soberanía.
        Referirse al concepto de soberanía y su evolución histórica implica considerar el desarrollo del Estado nacional moderno surgido en el siglo XVI en Europa, expandido de allí a todo el mundo. 
        La concepción del Estado soberano o potestad estatal, independiente hacia el exterior e irresistible en el interior, se desarrollará hasta el siglo XIX. A continuación, se concebirá el orden mundial como una sociedad natural de Estados soberanos, libres e independientes, sometidos en el exterior a un nuevo Derecho de gentes; tales Estados gozan de soberanía estatal externa, esto es, el conjunto de derechos naturales de los pueblos, los cuales están legitimados para desarrollar la guerra justa como sanción al rompimiento del Derecho de gentes y a la ausencia de un tribunal o poder superior a los Estados.
        Tal concepción del Estado es afectada en la dimensión de su poder absoluto interno por el surgimiento del Estado de Derecho en el primer tercio del siglo XIX y que se consolidará reemplazando al Estado de Policía en la segunda mitad de dicho siglo. Así, el Estado de fines del siglo XIX y principios del siglo XX combinó el sometimiento del poder estatal al Derecho y a los derechos esenciales de las personas en el plano interno, con una plena potestad en el ámbito de la soberanía externa gracias a la titularidad del derecho a la guerra, que se convierte en el criterio fundamental de soberanía externa del Estado.
        Ahora bien, la concepción de la soberanía externa alcanza su máximo esplendor y, a su vez, su momento trágico, en la primera mitad del siglo XX con la Segunda Guerra Mundial. En efecto, al término de ella quedó sancionado el fin de la soberanía externa ilimitada, quedando restringida y disminuida la legitimidad de la guerra por el derecho a la paz y la emergencia de los derechos humanos como restricción de la potestad estatal, todo ello en el ámbito del Derecho internacional por la Carta de las Naciones Unidas, y más tarde, por la Declaración Universal de Derechos del Hombre de 1948. Justamente, la soberanía externa del Estado deja de ser una libertad absoluta y salvaje quedando subordinada jurídicamente a dos normas fundamentales que son, por una parte, el imperativo de la paz, y por la otra, la tutela de los derechos humanos.
        A la sazón, la soberanía estatal externa queda disminuida y limitada, ya que los derechos esenciales de las personas son objeto de tutela en el ámbito internacional frente a los Estados mismos, surgiendo los tribunales y cortes internacionales con decisión jurisdiccional vinculante para los Estados partes.
        En conclusión, hay una superación de nociones clásicas que van quedando obsoletas en el derecho interno de los Estados y en el Derecho Internacional, no existiendo dominio reservado ni soberanía estatal ante el atropello o vulneración grave de los derechos humanos, a pesar de algunos “ciegos” operadores políticos y jurídicos internos de los Estados.

Juan Carlos Apitz B.
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miércoles, 17 de agosto de 2011

JUAN CARLOS APITZ B: ¡QUE VOLÁ!

Finalmente, nuestro gobierno pagó 170 milloncitos de dólares para que nos espiaran hoy, por siempre y para siempre. Entonces, por el camino que vamos, los que terminaremos de jamarnos un cable seremos los venezolanos. ¡Que volá!
La empresa cubana Albet Ingeniería y Sistemas está en capacidad de manipular los millones de datos que nuestro gobierno le entregó para la elaboración de las nuevas cédulas electrónicas gracias a un convenio secreto. Una vez más a los venezolanos nos dejaron en la calle y sin llavín, como se diría en buen cubano.
Ahora bien, en una aldea todos se conocen, con las ventajas y desventajas de saberse conocidos: acompañados y observados. No hacen falta credenciales.
Así, la identificación es un control social ejercido por todos. La "base de datos" sobre quién es quién está en la memoria de cada uno de nosotros. Identificarse ante extraños es una necesidad que aparece con los viajes y las grandes ciudades, donde todos se vuelven desconocidos.
La chismografía que acompaña a las personas de la farándula recupera algo de la vida aldeana, con una diferencia notable: la falta de reciprocidad. La multitud que adora a un cantante (y desea saber cosas de su vida personal) es impersonal, a diferencia de la aldea. Los fans no se conocen entre sí, ni pueden ser conocidos por su ídolo. Por ello, John Lennon muere sin saber quién es el fan que lo reconoce y le dispara.
Esta asimetría tiene otra forma en el caso del poder.
Los políticos televisados son como los cantantes: reconocibles y atacables; pero los que ejercen el poder desde la burocracia anónima son desconocidos que pueden observar sin ser observados, investigar sin ser investigados, responsabilizar sin responsabilizarse. Cualquier persona está expuesta a que las autoridades la fotografíen, la fichen, la extorsionen, la secuestren o la maten impunemente.
Teóricamente, responden del poder que recibieron; pero se las arreglan para responsabilizar a sus víctimas y a todos los ciudadanos.
Según Ilsen About y Vincent Denis ( Histoire de l’identification des personnes), el uso masivo del carnet de identidad apareció en el siglo XX. De los expedientes delictivos se pasó a los ficheros policíacos centralizados, y de ahí al registro obligatorio de todos los posibles delincuentes: vagabundos, gitanos, extranjeros.
La Sociedad de las Naciones (antecesora de la ONU) propuso un sistema internacional de pasaportes y visados para los refugiados, apátridas, emigrantes o viajeros. Hitler creó un carnet racial (que facilitaba la discriminación y el genocidio), Stalin un pasaporte interno (que impedía viajar sin permiso o cambiar de empleo sin permiso). En la Francia ocupada por los nazis se creó una cédula de identidad para todos.
Así se fue pasando del control de las excepciones al control total. Toda persona es sospechosa mientras no demuestre lo contrario. En muchos países no existe cédula de identidad (o desapareció) precisamente por eso: porque tiene un tufo totalitario.
Finalmente, nuestro gobierno pagó 170 milloncitos de dólares para que nos espiaran hoy, por siempre y para siempre. Entonces, por el camino que vamos, los que terminaremos de jamarnos un cable seremos los venezolanos. ¡Que volá!

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miércoles, 10 de agosto de 2011

JUAN CARLOS APITZ B: PENSAMIENTOS SUICIDAS

Ver al moderno Prometeo de Sabaneta con el coco rapado, mucho antes de que la quimioterapia cumpla con su efecto derrocador del cabello, nos hace preguntarnos si estamos ante un extraño caso de suicidio por entregas. Es que, en algún lado leí: "La muerte, para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad (Yourcenar)".

Ahora bien, el escritor argentino Santiago Roncagliolo (Abril rojo) declaró que los seres humanos éramos o cobardes o psicópatas, y que todos oscilábamos entre uno y otro extremo de acuerdo a las circunstancias y al estado de ánimo.

Por lo que, me lleva a inferir, primero, que los suicidas de verdad oscilan hacia el lado de los psicópatas, aunque en realidad siempre terminan hacia el lado de los imprudentes, pues si de algo carece el suicida es de prudencia. Segundo, los tiernos suicidas que no logran su objetivo, si bien se acercan a la cobardía, huyen de ella de manera desesperada y, como sabemos, todo acto desesperado tiende al equívoco. Al haber tantas y diversas formas de abandonar este mundo, el suicida ineficaz se confunde, se vuelve un lío. La disyuntiva entre el disparo, la estricnina o la defenestración lo trastorna.

Es por ello que, viene a cuento la situación de Hitler y los mandos del Tercer Reich metidos en el búnker de la Cancillería, en abril de 1945. En tal coyuntura Magda Goebbels dirige una carta a su hijo mayor Harald. Allí Magda le comunica a su hijo la decisión de morir en el búnker al lado de su marido y del Führer, y también en compañía de sus pequeñas hijas. Magda escribe: "la vida que se avecina no es digna de que ellas [sus hijitas] la vivan y un Dios bondadoso ha de comprender que yo misma las libere". Es decir, las obliga a suicidarse.

Aunque en materia de suicidio existen tantos métodos (inoperantes) como suicidas (incompetentes) hay.

En efecto, cuenta la leyenda que un personaje de la tradición surrealista intentó quitarse la vida con un ventilador de techo. El tipo puso en marcha el ventilador de un hotelucho y se subió a la cama para decapitarse con las aspas en movimiento. Como se trataba de un viejo hotel con techos de doble altura, el suicida apenas alcanzaba y las aspas sólo llegaron a despeinarlo. En un último intento desesperado, dio un salto y el aparato produjo un rasguño en su cuero cabelludo que devino en un intenso sangrado. Las sábanas salpicadas con su propia sangre le causaron violentas náuseas y lo obligaron a ir al baño a toda prisa. Allí, viéndose al espejo, se largó a llorar.

También, recuerdo el caso del también escritor argentino Jorge Luis Borges, quien soñó su propio suicidio bajo circunstancias muy convencionales: la habitación de un hotel y un frasco de pastillas vacío. Se trata del cuento "25 de agosto, 1983", donde Borges sueña que entra a un hotel al que momentos antes ha entrado un hombre idéntico a él. Por supuesto se dirige a la misma habitación donde el otro Borges está alojado, y ambos tienen una charla muy amena. Borges, el primero, está sobre la cama esperando que las pastillas surtan efecto. El otro, el que sueña, observa su propio cuerpo en la recta final. Un hombre que sueña consigo mismo, un sueño que se sueña.

Entonces, lo cierto es que esta duplicidad, este hombre que se ve a sí mismo, es una manera de entender a los desesperados fingidos, o los suicidas ineficaces. Siempre hay dos: un psicópata y un cobarde. Uno que hace saltar todo en mil pedazos y otro que se arroja al vacío, pero con paracaídas. En ambos casos sobra la desdicha, y nunca debe faltar la vocación.

¡Pa'lante Comandante!

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lunes, 1 de agosto de 2011

JUAN CARLOS APITZ B: EL PACIENTE BARINÉS


La película británica de 1996, "El paciente inglés", dirigida por Anthony Minghella y protagonizada por Ralph Fiennes y Juliette Binoche, cuenta la historia de Count Almásy, un cartógrafo húngaro contratado por la Royal Geographical Society para trazar un mapa de los vastos terrenos del desierto del Sahara junto con muchos otros prominentes exploradores. Estando herido, Almásy viaja en una caravana por una carretera de Italia, pero su estado es tan grave que se tiene que quedar en un monasterio deshabitado y semiderruido, donde se encarga de cuidarlo Hana, una enfermera canadiense. Para ese paciente terminal sólo sus dosis de morfina lo mantenían alejado del dolor extremo de su angustioso presente y de su trágico pasado. En cambio, en Venezuela el moderno Prometeo de Sabaneta niega su condición terminal sin necesidad de alcaloide alguno, es decir, estamos ante un severo caso de denial o negación psicológica de la realidad.

Primeramente, la negación es un mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia o su relación o relevancia con el sujeto. Se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son evidentes para los demás.

Es un mecanismo de defensa relativamente simple, es negarse a creer que el acontecimiento amenazante o aversivo ocurrió o que la condición existe. Un ejemplo es la madre que se niega a admitir que su hijo murió en combate y sigue actuando como si estuviera vivo. Son habituales estos mecanismos defensivos en bebedores, drogadictos o en anoréxicos que niegan el tener algún problema.

La negación -decía Sigmund Freud- es una forma de protegerse de realidades desagradables con las que uno prefiere no lidiar. Mecanismo de defensa, lo llamaba. En general suele negarse rechazando o ignorando los hechos empíricos o la evidencia incuestionable que acreditan que lo negado existe; minimizando la importancia de aquello que está sucediendo; aceptando los hechos empíricos y la evidencia incuestionable, sin minimizar su importancia, pero adjudicándole la responsabilidad de su existencia, y su solución, a alguien más.

Uno de los mecanismos de defensa más comunes del ser humano es la negación de la realidad, o sea, no reconocer una realidad dolorosa o amenazadora. Cuando esa negación traspasa el caso individual y adquiere mayores dimensiones, como la del gobierno de una sociedad, asistimos a un engaño generalizado. Se sustituye así la realidad por una ficción encaminada a metas electoralistas.

Finalmente, cuando se le dice al país: "Fui sometido a estudios (...) y debo decirles que no se detectó la presencia de células malignas en ninguna parte de mi cuerpo", se cumple aquella expresión lapidaria: "La esperanza es una negación de la realidad, es la zanahoria que se agita ante el caballo de tiro para que este siga avanzando, luchando en vano por alcanzarla".

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jueves, 28 de julio de 2011

JUAN CARLOS APITZ B. ¿LA BICHA O LA OTRA?

¿En los tiempos que están por venir debemos quedarnos con la misma Constitucion o, por el contrario, aprobar una nueva Carta Magna para la era post-Chávez?
Desde nuestra Independencia hasta hoy, quienes han llegado al poder en Venezuela  se han sentido constituyentes: dueños de hacer y de rehacer la Constitución. No la ven hacia arriba, como algo superior a lo que deben someterse, sino hacia abajo: sometiéndola a cambios interminables desde afuera. Y afuera rigen leyes no escritas que, en la práctica, han pesado más que las otras.
El primer artículo de esa Constitución no escrita es: "El que puede manda". En su versión más primitiva (la guerra de todos contra todos), no hacen falta otros artículos. Cada caudillo es dueño de vidas y haciendas, mientras puede. Esta terrible inseguridad afecta incluso a los mismos caudillos, que, para reducirla, pueden hacer alianzas: crear una Constitución menos primitiva, aunque todavía inestable, porque nada garantiza su cumplimiento.
Entonces, el reparto geográfico del poder (que fue el punto de partida de Páez para su Constitución no escrita) es el llamado cártel en el mundo económico: no competir ruinosamente por el mercado total, sino repartírselo por zonas, dentro de las cuales cada empresa (personal) es un monopolio exclusivo. Es asi como, el Centauro de los Llanos permitió que los caciques locales hicieran de las suyas en zonas delimitadas, siempre y cuando no se extralimitaran. Fue un cártel organizado desde la Presidencia.
La solución fue estable porque su gran constituyente logró imponerse como Supremo Árbitro. A costa de los caudillos locales, fue centralizando recursos suficientes para sofocar a cualquier ambicioso que se extralimitara. Pero no suficientes para sofocar el desafío de todos juntos. Cuando vio que se extendía la falta de respeto al Supremo Árbitro, prefirió abandonar el poder. No creía que los aspirantes fueran capaces de ponerse de acuerdo para construir un nuevo cártel sin Supremo Árbitro, menos aún que aceptaran su Constitución como Supremo Árbitro (impersonal). Los Monagas creyeron que la solución estaba en una nueva Constitución escrita, pero el tiempo y las ambiciones de los demás los derrocó.
Muy lentamente, los liberales y conservadores al asaltar el poder fueron imponiendo una nueva Constitución no escrita, más o menos impersonal: el presidente de turno es el Supremo Árbitro. Nadie llega al poder para quedarse por siempre. Los aspirantes renuncian a las armas y al asesinato político. Se llega al poder desde abajo, no desde afuera. Todos pueden participar, haciendo cola mansamente y aceptando que subirán hasta donde el Supremo Árbitro lo permita. Al terminar su turno, se retirarán tranquilamente sin crear problemas ni ser perseguidos por lo que se robaron. La impunidad es total frente a la ley escrita, no ante el Supremo Árbitro.
En fin, la tarea histórica hoy es lograr lo que no logramos desde la Independencia: el imperio de la ley escrita como Supremo Árbitro impersonal, por encima de todos los poderes legítimos e ilegítimos. Y para eso no hace falta una nueva Constitución, hacen falta nuevos ciudadanos comprometidos con su destino.
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viernes, 22 de julio de 2011

JUAN CARLOS APITZ: SATURNO SE DEVORA A SÍ MISMO

Cuenta la leyenda que tras derrocar a su padre, Saturno obtuvo de su hermano mayor, Titán, el favor de reinar en su lugar. Aunque Titán puso una condición: que Saturno debía matar a toda su descendencia, para que la sucesión del trono se reservase a los hijos de aquél.

De esa manera, Saturno tuvo varios hijos que devoró ávidamente, como había convenido con su hermano. En cambio, en esta Venezuela al revés, nuestro gubernamental Saturno de Sabaneta más que comerse a sus hijos se devora a sí mismo.

Para entender lo que le está pasando a nuestro Saturno patrio hay que alejarse del microscopio. Todo para poder ver con claridad que quien realmente ha enfermado es una persona, no una célula. Una persona con una vida, que quizás es la que ha originado esa enfermedad.

Es decir, una persona con una determinada personalidad, que está viviendo su vida y de repente un día siente que algo anda mal y acude al médico. Éste le hace una serie de pruebas y diagnostica que esa persona ha desarrollado una enfermedad llamada “cáncer”. Esa persona, con esa personalidad y con esa vida, ha generado en su cuerpo el cáncer.

No ha sido infectada por ningún virus, ni ha sufrido ningún atentado o accidente, ni sufre algo congénito, simplemente su cuerpo ha enviado la orden a un grupo de células para que se multipliquen a un ritmo anormal y no mueran, creando así un “tumor”.

A su vez, este tumor se irá nutriendo y creciendo indefinidamente, destrozando las células circundantes e incluso enviando células a otra parte del cuerpo, dando lugar a una “metástasis”. En consecuencia, el cuerpo, por sí mismo, ha empezado un proceso de autodestrucción, pues eso es precisamente lo que es el cáncer.
Pero algo le estaba pasando a ese cuerpo para que decida que no quiere seguir viviendo. ¿Qué debe ser tan terrible, tan insoportable, que es mejor la muerte? La respuesta sólo la sabe la persona que ha desarrollado la enfermedad.

Sólo la persona que ha empezado ese proceso de autodestrucción sabe en el fondo de su ser qué cosas (circunstancias, heridas, presiones, obligaciones, crueldades, personas, actitudes, pérdidas, carencias, frustraciones, etc.) son las causas que han hecho su vida tan insoportable que su cuerpo ha decidido que no las puede soportar más y que prefiere morir.

En el fondo todos los enfermos con cáncer saben cuáles son esas causas o cosas, pero muchas veces no son conscientes de ellas. Pero esos motivos están ahí.

Ahora bien, el autoconocimiento es el único camino para llegar a esas preguntas tan cruciales sobre las causas del cáncer para conseguir detener el proceso y regenerarse. Si no encuentran los motivos o causas que hicieron que su cuerpo decidiera enfermar es muy difícil que éste deje de hacerlo.

Una vez conozca los motivos que lo enfermaron, podrá cambiar la manera como entendía esas cosas para pasar a entenderlas y vivirlas de una manera sana. Pero si la persona no entiende esos mensajes por simple ignorancia, o porque nadie le ha dicho que lo que intenta comunicarle su cuerpo es que hay una herida emocional que ha de ser sanada, todo seguirá igual.

Así que, la herida necesita que la persona deje de hacer aquello que le hizo enfermar para poder sanar.

Finalmente, cuanto más tiempo siga la persona con la misma actitud, más grande será su tumor y, por ende, seguirá devorándose a sí mismo.

¿Saturno o El Catoblepas?

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miércoles, 8 de junio de 2011

JUAN CARLOS APITZ B.: MISION HUMILDAD

El moderno Prometeo de Sabaneta anunció que "no requiere operación mi lesión de la rodilla izquierda pero sin embargo estoy en tratamiento...". No obstante, me temo que no ha entendido el significado de su dolencia y, por ende, tardará mucho su recuperación.

En principio, es importante el significado de las enfermedades porque éstas son una forma de expresión del cuerpo.

Todas nuestras emociones y pensamientos se registran en las células de nuestro organismo. Para la medicina holística es bien sabido el significado de un padecimiento en las rodillas; se trata de falta de humildad, arrogancia y sometimiento a nuestro ego. Para ello el mejor remedio es la humildad, de la que los políticos en decadencia carecen.

En efecto, el depuesto dictador tunecino Ben Alí está en coma y se muere en un hospital exclusivo de Arabia, donde sólo son tratados los miembros de la familia real saudí y sus amigos íntimos.

Los médicos aseguran que se muere de una mezcla de rabia y miedo, de soberbia y terror, síntomas claros del mal que afecta a los políticos en el poder, descubierto y detallado por el neurólogo inglés David Owen en su obra En el poder y en la enfermedad, quien fue también ministro laborista de Sanidad y de Asuntos Exteriores británico.

A su vez, algunos rumores aseguran que Hosni Mubarak, el también depuesto dictador egipcio, se está desmoronando, víctima del terror, de la rabia y de una patológica ansia de venganza contra el pueblo que lo ha expulsado del poder.

Gadafi, el dictador libio, acorralado por su pueblo, se comporta en su caída como una bestia sin control, como un enfermo mental peligroso.

En el libro de Owen se analizan las enfermedades y desequilibrios de muy ilustres políticos (de Lincoln a De Gaulle, pasando por Churchill, Roosevelt, Nixon, Yeltsin y otros), en los que descubre algunas patologías graves que incapacitaban a muchos de ellos para gobernar.

A éste se debe la descripción de un desequilibrio emocional que padecen algunos políticos, que el autor denomina síndrome de hybris, cuyos rasgos principales son: se emborrachan de poder, incurren en el iluminismo caudillista, son adulados porque no soportan ser criticados, y se perciben a sí mismos como imprescindibles para evitar la debacle del pueblo que dirigen.

Los afectados por esta enfermedad del poder creen acertar en todas sus decisiones y disponer de conocimientos ilimitados, lo que les separa emocionalmente de la realidad en la que viven.

Precisamente, la humildad es aceptar la propia realidad, pero resulta difícil para muchos y particularmente para el político decadente, porque la soberbia se rebela cuando la realidad es fea o defectuosa para él.

Aceptarse no es lo mismo que resignarse. Si se acepta con humildad un defecto, el error, las limitaciones, se sabe contra qué luchar y se vencerá. En efecto, la rodilla es símbolo de la autoridad y de su poder social.

Doblar las rodillas es hacer acto de humildad, pero hacer doblar las rodillas equivale a imponer nuestra voluntad. Plinio señalaba la índole religiosa de las rodillas, símbolo de potencia, poder y reciedumbre.

Los antiguos griegos creían que los dioses, reunidos en consejo, tenían los destinos de los hombres y los dones que les reservaban, en sus rodillas. Nos lo recuerda Homero en el famoso verso de la Odisea: "Está sobre la rodilla de los dioses".

Finalmente, ante el contagioso síndrome presidencial de hibrys, más que rodilla en tierra con su soberbia, el moderno Prometeo de Sabaneta debe lanzar ya la Misión Humildad.

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martes, 31 de mayo de 2011

JUAN CARLOS APITZ: !INDIGNAOS, VENEZOLANOS!

La concentración de jóvenes, llamada “Los indignados”, enclavados ininterrumpidamente desde el 15 de mayo en la plaza Mayor de Madrid, un espacio extenso, concurrido por turistas y españoles que suelen disfrutar de esta plaza señorial y tradicional de la cultura popular madrileña, se ha extendido sorpresivamente a toda España y aun a algunas otras ciudades de Europa occidental, como París, Berlín o Lisboa; así como a algunas ciudades del centro de Europa como Praga y Budapest. También ha ocurrido lo propio fuera de las fronteras europeas como es Atenas y Rabat, y, hasta en New York y Washington.

Ahora bien, la reciente experiencia ibérica nos muestra que se trata de un movimiento sin líderes, sin organización, sin principios ni propuestas coherentes y contradictorias, lo que lo reduce a un movimiento anarquista sin rumbo cierto ni resultado predecible. Aunque en este caso, el sentido de la protesta está más que justificado.

Su inspiración filosófica y social está encabezada por Stéphane Hessel, miembro de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, capturado y torturado por la Gestapo, recluso de los campos de concentración de Buchenwald y Dora-Mittelbau; y uno de los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Este en su libro ¡Indignez vous! (¡Indignaos!) afirma que una verdadera democracia descansa sobre principios, valores y, ante todo, en derechos sociales que hoy están amenazados.

Entre esos derechos sociales, históricamente adquiridos y en extinción, destaca la seguridad social, los planes de pensiones y salud, el derecho a una educación sin discriminación y a una prensa independiente, los cuales están ampliamente recogidos en la citada Declaración.

Para el escritor francés, si en su momento el motivo para resistir era no aceptar la ocupación alemana, vencer al nazismo y el totalitarismo que copaba a Europa, el momento actual debe conducir a la indignación y resistencia de los jóvenes en procura de más justicia y libertad en todo el planeta.

Aunque tales razones para estar indignados pueden verse hoy con menos claridad y, además, porque el mundo actual se ha vuelto demasiado complejo.

Ahora bien, en este mundo, dice, todavía hay cosas intolerables, como son la incesante brecha que existe entre los más pobres y los más ricos, y la sistemática violación de los derechos humanos por los distintos estados.

Así, para ver esas razones indignantes es bueno y necesario mirar, buscar. La peor de las actitudes es la indiferencia, decir: “No puedo hacer nada contra eso. Ya me las arreglaré para salir adelante”.

Por incluirse a sí mismo en esto, el joven de hoy pierde uno de los elementos que hacen al ser humano: la facultad de indignarse y el compromiso que es una consecuencia de lo primero.

Entonces, de lo que se trata es de mirar alrededor, encontrar temas que justifiquen la indignación. Encontrar situaciones concretas que nos lleven a fortalecer nuestra acción ciudadana.

Termino con unas palabras del activista galo: “Convoquemos una verdadera insurrección pacífica… si hoy como entonces, una activa minoría se levanta, será suficiente; debemos ser la levadura que hace que el pan suba”.

Sin duda, pa’ luego es tarde... ¡Indignaos, venezolanos!

Juan Carlos Apitz B.
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miércoles, 18 de mayo de 2011

JUAN CARLOS APITZ B.: LA RAZÓN POPULISTA

El moderno Prometeo de Sabaneta recién expresó: "Como nació la Gran Misión AgroVenzuela, hoy anuncio que está naciendo la Gran Misión Vivienda Venezuela: hacer de Venezuela una gran vivienda, donde quepamos todos en condiciones de dignidad". Según el gran hipnotizador este proyecto contempla, supuestamente, construir 2 millones de vivienda entre 2011 y 2017 para cubrir el déficit habitacional que existe actualmente en el país.

Ahora bien, después de tantas mentiras presidenciales estamos más que convencidos que se trata de un gesto más de rancio populismo. Aunque nos preguntamos, dada multitud de venezolanos que ansían inscribirse en ese programa gubernamental, ¿Cuáles son los rasgos que conforman el perfil psicológico de nuestra población que se halla propensa a legitimar ese discurso populista y, consecuentemente, un régimen de ese tipo?

En ese sentido, entre los rasgos regresivos que configuran el perfil psicológico de nuestra población que tiene propensión a ser víctima del discurso populista, tenemos:

a) Tendencia a la idealización positiva o negativa del gobernante: Esta se expresa en priorizar un acentuado vínculo personalizado con el gobernante en desmedro de la institucionalidad pública. Por ello, se cree que el presidente es causa de todo lo bueno o todo lo malo de lo que sucede. Por ello, terminamos siendo irresponsables de nuestro destino, el cual le pertenece siempre a otro;

b) Deseos de un Estado-Padre: Este cabalga sobre el supuesto que hay una inmensa riqueza disponible y que, por ende, cada uno de nosotros por derecho natural debe recibir. Así, recibir o no, depende de la buena o mala voluntad del gobernante, lo que supone no distinguir entre Gobierno y Estado;

c) Voluntarismo idealizado: La población critica el uso corrupto del Estado por parte de los políticos, los cuales deben sustituirse por otros no corruptos, lo que supone su inequívoca existencia, pero no se dice cómo serían adecuadamente reemplazados ni tampoco porque los nuevos no caerán en los mismos vicios, ni como pueden ser controlados y sancionados;

d) No distinción entre egoísmo económico y egoísmo vulgar: La iniciativa individual no aparece como un valor social arraigado, pues una de las facetas de su debilidad es la tendencia a asimilar la significación de egoísmo en el sentido económico a la del significado coloquial del término;

e) Negar que el sentimiento de envidia es el motor principal de la postura política del gobernante, quien siempre está "en contra de": Existe una valoración negativa hacia quienes están en búsqueda de riqueza, y, sin embargo, hay la voluntad de disfrutar y consumir lo mismo que los criticados, en consecuencia, hay una permanente ocultación de la envidia; 

d) Ruptura o desviación de las normas sociales: Somos una sociedad anómica, lo que se manifiesta en la forma destructiva en que usamos los espacios públicos, en la naturalidad con que evadimos las responsabilidades cívicas (no pago de impuestos), en la manera en que contaminamos el ambiente, en la extendida corrupción etc. Es decir, somos una sociedad abrazada a la ilegalidad, a la falta de respeto a las normas; que opera por sí misma en la generación de bajos niveles de eficiencia y productividad.

En fin, el populismo celebra como épica admirable las prácticas clientelares: el sacrificio de los derechos políticos a cambio de los favores del poder. Esa "democracia" de avenidas repletas, puños duros y caudillos efusivos es, sencillamente, una democracia sin ciudadanos.

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martes, 10 de mayo de 2011

EL CONTRAGOLPE DE LA VENGANZA/ JUAN CARLOS APITZ B.

La muerte de quien hace casi diez años mató a más de 3 mil personas con el atentado a las Torres Gemelas, Osama Bin Laden, nos hace preguntarnos si con ella “se hizo justicia”, como dijo Barack Obama en su mensaje a la nación norteamericana, o más bien se consumó una venganza.

Primeramente, la venganza no es un capricho, es una pasión que, como las demás pasiones, ayuda a vivir y a morir. Como deber tribal su razón de ser es fomentar el respeto a la tribu, a la familia, a la nación. La venganza, no lo olvidemos, es un deber de los deudos para con el ultrajado. El eterno problema es cómo detener el círculo vicioso de la venganza, pues ésta se instituyó para frenar y disuadir al agresor. Ahora bien, la venganza lo único que consigue es estimular a éste, entonces, termina obrando contra sus propios fines. Por eso la civilización ha ido poniendo freno a la venganza; empezó con Moisés instituyendo las ciudades-asilo para los homicidas involuntarios hasta situarla finalmente en manos de los jueces, quienes son los llamados a encontrar el punto de equilibrio entre la venganza disuasoria y la venganza retadora.

Asimismo, es tan cierto que la justicia es esencialmente venganza (aunque una venganza que persigue detener la sucesión interminable de venganzas), que en griego se llaman prácticamente igual: díke se llama a la justicia, y ekdíke se llama a la venganza. ¿Raro? En absoluto. Más aún, en este caso el prefijo ek parece que funciona de refuerzo de díke, con lo que es probable que al crear la palabra, los griegos pensaron que en realidad la venganza es la justicia más completa y más absoluta. Es así porque la propia díke es polisémica, es decir, significa al mismo tiempo justicia y venganza (y a su vez al significado anterior a justicia, que es "uso/costumbre"). Al alejarse las finalidades de la justicia y de la venganza, los griegos tuvieron la necesidad de crear una palabra distinta para cada una de ellas. ¿Y qué hicieron? Pues bien, a la justicia la llamaron "justicia" a secas (díke) y a la venganza "justicia total" (ekdíke). Aunque este no alude explícitamente a la “fuerza” como sucede con el término latino vindicatio, de donde se origina la palabra venganza, que da a entender, por cierto, que la máxima justicia es la venganza.

Así pues, el oficio de la justicia es canalizar la venganza. Por lo que, a quienes la fortuna ha convertido en vencedores, si no exterminaron a sus enemigos en la guerra ya no deben hacerlo después. La sed de venganza que quede, ha de saciarla, hoy por hoy, la justicia. En otras palabras, habrá que buscar los chivos expiatorios y organizar contra ellos la ceremonia de la venganza, con todas sus solemnidades, y cuanto más larga mejor, para dar tiempo entretanto a que se apaguen las llamas, de manera que se salde la factura con el menor número de víctimas posible. De lo que se trata es de apagar el fuego, no de avivarlo. Eso es, precisamente, lo que pretende la justicia desde que se inventó. Y apagar el fuego requiere, por una parte, disuadir a los pirómanos, y por otra, no irritarlos. Justamente para eso tiene una balanza la justicia: para sopesar cuánto ha de poner en el platillo de la venganza, y cuánto en el del perdón y el olvido.
Al fin y al cabo, la venganza es un plato que se sirve frío y se come despacio.


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lunes, 11 de abril de 2011

TIRO LOCO MAKLED. JUAN CARLOS APITZ

Las declaraciones del narcotraficante Walid Makled en las que vincula a altos funcionarios del gobierno chavecista con el narcotráfico me recuerda aquel afamado personaje de los dibujos animados, creado por los estudios de animación Hanna-Barbera, llamado Tiro Loco McGraw. Este representa a un U.S. Marshall de Nuevo México que nos muestra cómo ser un inepto total. Lento al hablar por ser lento al pensar, su acento es pesado pues habla arrastrando las palabras. Cuando al fin logra sacar su pistola de la funda, suele tirarle al hombre equivocado o a sí mismo, sea que el arma le estalle en plena cara, o bien, en una de sus pezuñas inferiores. Eso mismo le sucede hoy al traficante parlanchín, sólo que sus ráfagas nos anuncian el advenimiento de un narco-Estado. 


Así, nuestro Tiro Loco bolivariano dijo que sobornó a altos funcionarios del Gobierno venezolano para obtener contratos oficiales para sus empresas y que tenía una nómina de militares a quienes pagaba para obtener sus "favores". También habló sobre la existencia de organizaciones terroristas que operan en Venezuela bajo la protección gubernamental y aseguró que las FARC colombianas trafican con drogas en territorio nacional además de señalar que el grupo Hezbollah también tiene actividades en el país. Según Makled, los cargamentos de cocaína despachados desde Venezuela han aumentado dramáticamente en los últimos años y reveló además cuáles son las rutas que los narcotraficantes venezolanos usan para hacer llegar su mercancía ilegal a Estados Unidos y Europa. 


Igualmente, afirmó que el gobierno del moderno Prometeo de Sabaneta tiene conocimiento sobre los cinco o seis vuelos que a diario salen desde Apure hacia Honduras con cargamentos de droga. Makled aseguró que había trabajado con el Ejecutivo durante ocho años, en los que mantuvo contratos millonarios con Pdvsa, el Ejército, el Partido Socialista Unido de Venezuela y la Asamblea Nacional. 


También apuntó que las redes de producción y distribución de estupefacientes operan en el país con la colaboración del Ejército. Señaló a los generales Hugo Carvajal y Dalal Burgos como dos de los efectivos a los que pagaba cuotas semanales de 100 millones de bolívares. Insistió en que cinco diputados oficialistas estaban en su "nómina", a quienes les conseguía lo que pidieran. Asimismo mostró recibos y copias de un cheque del último pago de una transacción con Pdvsa, que asciende a 7 millardos y medio de bolívares. Agregó que había obtenido una concesión de cinco años sobre el puerto de Puerto Cabello, pagando 5,5 millones de dólares al actual comandante general de la Armada venezolana, almirante Carlos Aniasi Turchio, para sacar droga del país. También indicó que circulaba libremente por el territorio venezolano con credenciales oficiales. 


Finalmente, ante la terquedad del Gobierno venezolano para que Makled sea extraditado a nuestro país y su resistencia a investigar a fondo las comprometedoras declaraciones; recuerdo que, en ocasiones, cuando Tiro Loco sale lastimado en alguna de sus locuras, Pepe Trueno, su fiel ayudante, le advierte: "¡Jefe! Creo que debería renunciar!", tras lo cual aquel le interrumpe con su inconfundible frase: "¡Yoooooo soy el único que cree o piensa aquí, Pepe Trueno! ¡Y tuuuuuuuuuú no debes olvidarlo!". 




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jueves, 7 de abril de 2011

LIBERTAD DE PRESIÓN. JUAN CARLOS APITZ (EJERCICIO ESPECULATIVO)

Aunque Ud. no lo crea, hemos tenido acceso al acta del jurado por medio de la cual nuestro presidente recibe un premio a la “libertad de expresión” en Argentina, en la que se lee:

“Reunidos en la Universidad de la Plata (¡nada es casual!), el jurado de la única edición del premio Rodolfo Walsh, presidido por Guido Antonini Wilson con maletín y todo, de Venezuela claro, e integrado por la líder del movimiento barrial “Tupac Amaru”, Milagro Sala; la eterna titular de las “Madres de Plaza de Mayo”, Hebe de Bonafini; y el insólito titular del femenino “Movimiento Evita”, Emilio Pérsico, decidió por unanimidad otorgar el premio al moderno Prometeo de Sabaneta. Las consideraciones del jurado para emitir este veredicto son las que a continuación se exponen:

1. En Venezuela existe un clima de autocensura entre los medios de comunicación, a partir de la reforma al Código Penal en 2005 por la Asamblea Nacional chavecista que amplía el alcance del desacato, el cual penaliza las expresiones consideradas ofensivas para funcionarios de alto rango, pese a que las normas internacionales exigen su abolición.

2. En 2004 se sancionó una Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión que permite la suspensión arbitraria de canales que cometan incitación. Luego, en diciembre de 2010, la Asamblea Nacional chavecista amplió el alcance de esta ley de radio y televisión e incluyó Internet. También reformó la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, que dispone actualmente que los medios de radio, televisión e Internet constituyen un “servicio público”, por lo que, quedan “reservados al Estado”. Igualmente, esta ley otorga al gobierno la facultad de suspender o revocar licencias de transmisión a medios privados.

3. Desde febrero de 1999, el moderno Prometeo de Sabaneta ha obligado a los canales de radio y televisión a difundir en directo más de 2.000 discursos presidenciales.

4. En enero de 2010, la gubernamental CONATEL ordenó a los proveedores de televisión por cable del país que interrumpieran la señal de aquellos canales que no cumplían con la ley de radio y televisión hasta que solicitaran y se les reconociera la condición de canales “internacionales”. La suspensión afectó a siete canales, entre ellos RCTV International, el canal de cable creado luego de que la señal de RCTV fuera cruelmente cerrada en 2007.

5. La oficialista CONATEL investiga actualmente a GLOBOVISIÓN por seis supuestas infracciones de la Ley de Radio y Televisión o de la Ley de Telecomunicaciones, el único canal de televisión abierta que aún mantiene su postura crítica frente al gobierno.

6. El gobierno chavecista ha adoptado normas vagas e imprecisas que amplían su facultad de limitar el acceso a casi toda la información pública. Así, en junio de 2010 aquel creó por decreto el Centro de Estudio Situacional de la Nación (CESNA), con amplias facultades para restringir la difusión pública de cualquier “información, hecho o circunstancia” que considere que deba tener carácter confidencial. Y, en diciembre de ese mismo año, el gobierno adoptó la Normativa de Clasificación y Tratamiento de la Información en la Administración Pública, que dispone que los activos de información relacionados con el personal, clientes, información financiera, técnica, administrativa y cualquier otra información sensible de la institución, cuyo conocimiento y divulgación a personas no autorizadas causen daños a la institución, tendrán carácter confidencial…” (sic).

        En fin, ya decía un célebre graffiti gaucho: “En Argentina tenemos los mejores legisladores... que el dinero pueda comprar”.

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