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sábado, 26 de septiembre de 2015

ANÍBAL ROMERO, EL SUICIDIO DEL LABORISMO BRITÁNICO

No sólo cometen suicidio personas individuales; también a veces lo hacen instituciones y hasta naciones enteras. La diferencia entre los individuos y los grupos es que generalmente, en el segundo caso, sobreviven algunos y les resulta posible contar la historia. Narrar el proceso que conduce al suicidio del laborismo británico no será tarea fácil para los que le sobrevivan. En parte porque la reciente elección del radical de izquierda Jeremy Corbyn como líder del partido fue el producto de una serie de decisiones tomadas de manera frívola y superficial, de incidentes en sí mismos improbables, de una mezcla de confusión y falta de atención momentánea, todo ello en un momento de derrota y desaliento entre la mayoría de simpatizantes del partido. Es decir, precisamente el tipo de circunstancias que minorías organizadas y altamente motivadas aprovechan para actuar, sacando ventaja de sus distraídos y desmoralizados adversarios.

De otro lado, esta historia será difícil de contar porque en ella intervienen una serie de aspectos irracionales, insensatos y casuales, que chocan contra nuestra tendencia a creer que los acontecimientos históricos tienen una direccionalidad clara y responden a intenciones definidas y ponderadas por parte de los actores que presumen mover el curso de los sucesos.
Permítaseme hacer acá un poco de historia personal. Cuando llegué a estudiar por vez primera a Inglaterra en 1971 encontré una sociedad empobrecida, que todavía procuraba ocultar con éxito variable las heridas de la Segunda Guerra Mundial. La Gran Bretaña era entonces un país cuasi-socialista, en el que los poderosos sindicatos y el partido laborista dominaban la lucha ideológica y empujaban a la nación hacia un implacable destino colectivista. Dejé a Inglaterra en 1976 sumida en severas turbulencias y enfrentada a un destino incierto.
Al retornar en 1981 a Londres para una segunda etapa de formación académica y el doctorado, Margaret Thatcher se hallaba a la cabeza del gobierno y empezaba su 2 titánico combate contra el socialismo en el plano de la ideología y la práctica política, combate que fue extraordinariamente exitoso y cambió de manera fundamental el rumbo contemporáneo de la Gran Bretaña. Dejé de nuevo Inglaterra en 1985, pero esta vez en pleno proceso de favorables cambios para la libertad y la prosperidad de la gente, y hoy en día observo con sincera admiración los inmensos logros de esa notable mujer dotada de aptitudes políticas excepcionales. Margaret Thatcher hizo una verdadera revolución, pero para construir y no para destruir.
Cabe señalar que luego de su primera derrota electoral a manos de Thatcher, que ocurrió en 1979, el laborismo británico tuvo una reacción en cierto sentido similar a la que llevó a Jeremy Corbyn al liderazgo del partido hace un par de semanas: los laboristas viraron hacia el radicalismo, realidad que se patentizó con la escogencia en 1980 de Michael Foot, otro personaje político de izquierda pero menos extremista que Corbyn, como su líder. Bajo el mando de Foot, no obstante, el partido Laborista sufrió en 1983 una catastrófica derrota en las urnas electorales, obteniendo el menor número de votos desde 1918 así como el menor número de curules parlamentarios desde 1945.
Margaret Thatcher consolidó su posición dominante y prosiguió una trayectoria cuyos efectos transformaron de manera inequívoca la política y la economía del país. El impacto de Thatcher obligó eventualmente al laborismo británico a renovarse y dejar atrás las telarañas socialistas que lo estaban convirtiendo en una pieza de museo.
El surgimiento de Tony Blair como líder de lo que se llamó “el nuevo laborismo” (New Labour) puso de manifiesto que Thatcher no solamente cambió a los conservadores o Tories, sino también al partido Laborista.
Con Blair al timón, moviéndose hacia el centro político, aceptando el papel del mercado en la economía y deslastrándose de cualquier simpatía por los colectivismos del pasado o por un anti-yanquismo a ultranza, el laborismo alcanzó tres aplastantes victorias electorales en 1997, 2001 y 2005, entre ellas la más masiva de su historia, convirtiéndose Blair en el Primer Ministro laborista que más tiempo ha permanecido en el cargo.
No les fue fácil a los Tories (conservadores) recuperarse de las palizas que les propinó Blair. La permanencia de los Tories en el poder pareció estar seriamente en peligro en mayo de este año 2015, pero los resultados electorales desmintieron de modo sorprendente los pronósticos de todas las encuestas (con una excepción) y 3 David Cameron logró la mayoría.
El error de Ed Milliband, líder laborista en ese momento, fue intentar otro viraje a la izquierda, a las nacionalizaciones, los elevados impuestos, el aumento del gasto público y la retórica de “ricos contra pobres”, que había funcionado a veces en el pasado pero que en la Gran Bretaña post-Thatcher suena desgastada y carece de futuro. La derrota sufrida el pasado mes de mayo conmocionó y traumatizó a los laboristas. Ese choque psicológico, unido al efecto de nuevas reglas para la elección del líder partidista, reglas que favorecen la intervención de minorías estructuradas y motivadas –en este caso los grupos más radicalizados de la izquierda— se conjugaron para llevar al poder a Jeremy Corbyn. Este personaje es un típico radical de los que yo, por ejemplo – y para volver a la historia personal-- pude conocer y evaluar en las Universidades inglesas en los años setenta y ochenta. Para resumir: Corbyn es un hombre del pasado en todo sentido, hasta en la manera de vestirse, de hablar y proyectarse, un verdadero vestigio del parque jurásico del más agotado y asfixiante marxismo de otra época. Corbyn retorna al laborismo mucho más allá de los tiempos de Michael Foot. En verdad Corbyn regresa mentalmente al laborismo al siglo XIX. Su pasión anti-capitalista, su apego a los clichés colectivistas, su fervoroso odio hacia los Estados Unidos, sus posturas contra la Monarquía, contra la OTAN, contra el sistema nuclear “Tridente” de la Gran Bretaña, y sus reiteradas muestras de simpatía a lo largo de los años hacia los terroristas del Ejército Republicano Irlandés, Hamas y Hezbolá, entre otros delirios, le colocan nítidamente en la extrema izquierda dentro de una sociedad que marginaliza los radicalismos políticos de toda índole.
Como ya dije, me ha tocado vivir en Inglaterra buen número de años, y creo en alguna medida conocer rasgos relevantes de este pueblo, de su historia y arraigado modo de ser.
Resalto al respecto tres características:
1) Los ingleses (y en buena medida los británicos en general) se aferran a sus tradiciones, entienden que su presente está vinculado a su pasado y ambos nutren su porvenir.
2) Los ingleses son básicamente conservadores. En el plano político esto significa que han optado siempre, con la excepción del relativamente breve interludio de la guerra civil y el Protectorado de Cromwell el siglo XVII, por el cambio gradual, preservando los pilares esenciales del gobierno parlamentario y la Monarquía constitucional, sin traumas ni excesivos sobresaltos internos.
3) Para los ingleses y británicos, en su 4 mayoría, la Monarquía es un símbolo positivo de continuidad nacional en medio de las inevitables vicisitudes del acontecer histórico. Como el resto del país, la Monarquía ha ido cambiando con los tiempos a través de una perdurabilidad esencial.
Jeremy Corbyn es un extraño a todo esto, una especie de excéntrico que resulta al mismo tiempo muy inglés, desde una perspectiva cultural y estética, y muy poco inglés desde un ángulo político e ideológico. A mi modo de ver al partido Laborista no le quedará otro remedio, luego de un plazo prudencial, que sacarle del lugar que ahora ocupa, posiblemente forzándole a renunciar cuando se presente una coyuntura propicia. De lo contrario, no me cabe duda que Corbyn consumará de la manera más desgarradora posible el suicidio de una institución centenaria, comprobando de esa manera que el laborismo, es decir, la socialdemocracia, pierde espacios en Europa y el mundo, avasallada por los cambios del capitalismo y la tecnología.
Lo que por los momentos importa dejar claro es que Corbyn no fue escogido por el “pueblo” sino por un número relativamente pequeño de ciudadanos, entre los que predominan los militantes comprometidos y sectores altamente motivados y organizados de la izquierda radical. En segundo lugar Corbyn encarna el renacimiento de un bien conocido infantilismo político de izquierda, dedicado a sostener la pureza ideológica como único valor de la lucha política. Se trata de actitudes que en el fondo esconden cierto menosprecio hacia los votantes, y que prefieren sacrificar resultados prácticos antes que admitir cualquier desviación con respecto al intocable dogma doctrinario.
 Así lo han declarado recientemente algunos de los principales abanderados de la candidatura de Corbyn, verbalizando sin pudores una tendencia suicida que tiene felices a los Tories. Y con toda razón, pues a menos que ocurran terremotos políticos que ahora no pueden vislumbrarse, los conservadores británicos se encaminan a una larga temporada en el poder.
Anibal Romero
aromeroarticulos@yahoo.com

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sábado, 9 de mayo de 2015

ANÍBAL ROMERO, HITLER: 70 AÑOS

El pasado día 30 de abril se cumplieron setenta años del suicidio de Adolfo Hitler y Eva Braun en Berlín. Gran número de películas, de documentales, reportajes y libros han familiarizado a un amplísimo público acerca de los detalles de ese episodio siniestro, que tuvo lugar en un “bunker” o refugio subterráneo ubicado bajo los jardines de la devastada Cancillería del Reich, sometida al implacable cañoneo de las tropas rusas. 

La escenografía de esos hechos, recreada por el cine y ampliada por la imaginación, se asemeja en ocasiones al desenlace catastrófico, bajo el fuego y la destrucción, de alguna ópera de Wagner, lo que Hitler seguramente habría contemplado con satisfacción. Y afirmo esto no sólo por su conocida afición a la música wagneriana, sino porque su destino final en medio de un verdadero infierno se amoldó a la imagen y realidad de un régimen centrado en su figura y volcado a la guerra, una figura prácticamente todopoderosa hasta que el cianuro y un disparo terminaron con su vida.

El impacto que un determinado individuo es capaz de tener sobre el curso histórico puede en ocasiones ser enorme, y se corre el peligro de perder de vista que no actuamos en un vacío sino que formamos parte de un contexto, que en parte limita el rango de nuestra acción y a la vez constituye el ámbito de su despliegue. 
La compleja y cambiante dinámica entre la influencia del individuo y la presión del marco histórico en que se desenvuelve exige un análisis ponderado, para evitar los extremos de una excesiva exaltación del papel de la personalidad única y sobresaliente (en sentido político y no ético), o de una asfixiante exageración del peso de las circunstancias sobre el destino de las personas.
En el caso particular de Hitler ese esfuerzo de equilibrio analítico me parece fundamental, para evitar la tendencia, bastante común en el estudio del Tercer Reich, a disminuir y en ocasiones desestimar la relevancia que ciertos factores políticos y socioeconómicos jugaron durante ese tiempo, estableciendo los parámetros en que se insertó ese personaje enigmático y carismático, dotado de un inmenso poder para hacer el mal, que fue el Führer nazi.
Sería absurdo e inútil negar las capacidades de Hitler como político y estratega, pero hay que tener igualmente presentes, entre otros, cinco factores de extraordinaria importancia que crearon las condiciones para el ascenso y conquista del poder por el movimiento nazi y su líder entre 1919 y 1933.
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En primer término hay que señalar el hecho crucial de que una buena parte del pueblo alemán no se enteró, sino hasta el último minuto, que su país había perdido la Primera Guerra Mundial. En un tiempo en que los medios de comunicación eran todavía rudimentarios –comparados a lo que hoy tenemos--, cuando la inmensa mayoría conocía las noticias tan solo a través de periódicos estrictamente censurados y plagados de propaganda tendenciosa, el pueblo alemán estuvo convencido hasta el fin que su país se hallaba en camino hacia la victoria.
Hay que añadir lo siguiente: en esa época una cosa eran los frentes de batalla y otra muy diferente la existencia de la gente común en las ciudades y pueblos, en los que millones de civiles proseguían sus vidas tan sólo sujetos a las restricciones del racionamiento. No había aún bombarderos de largo alcance que llevasen la muerte a las ciudades, y los sufrimientos de los soldados eran filtrados por la distancia, la propaganda y la censura.
De modo que la derrota de 1918 dejó a millones en Alemania sencillamente estupefactos, entre ellos el propio Hitler, quien al saber la noticia se hallaba en un hospital militar recuperándose de una ceguera temporal, producida por gases venenosos en un combate.
Esta situación de sorpresa e incredulidad, agudizada por la irresponsabilidad de jefes militares que ocultaron la verdad, y por la timidez de un liderazgo civil chantajeado por un nacionalismo ya estéril, abonó el terreno para que, en segundo término, se generase toda una serie de teorías conspirativas sobre las causas del fracaso militar alemán. Pronto empezó a extenderse la especie según la cual un triunfante ejército alemán había sido traicionado por siniestras fuerzas internas, enemigas de la Patria, que presuntamente asestaron una “puñalada en la espalda” a las fuerzas armadas ocasionando una incomprensible rendición. Los judíos, los masones, los comunistas, los partidos democráticos y sus líderes fueron convertidos en chivos expiatorios por una propaganda incesante, difundida por los mismos que habían conducido Alemania a la guerra y la derrota.
En tercer lugar, un deficiente, mal concebido y aún peor implementado tratado de paz, el de Versalles (1919), acentuó el resentimiento y confusión de los alemanes, dando fuerza a las teorías conspirativas y apartando a grandes masas de la ruta de una comprensión balanceada y racional de los eventos. A pesar de sus fallas, el Tratado de Versalles hubiese logrado su objetivo esencial –evitar el resurgimiento militar de Alemania y una nueva guerra- si Inglaterra y Francia hubiesen estado dispuestas a hacerlo cumplir, pero ese no fue el caso. Económica y psicológicamente debilitados, ingleses y franceses tardaron demasiado en hacer frente a Hitler. Pero esta es otra historia…
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Todo lo anterior formó parte del caldo de cultivo en el que Hitler y el nazismo surgieron y comenzaron a crecer, hasta eventualmente convertirse en el principal partido político de Alemania –aunque jamás ganaron una mayoría absoluta. Los otros ingredientes, en cuarto y quinto lugar, fueron la crisis económica y la miopía y torpeza de las fuerzas democráticas, así como de los estamentos conservadores, ante el novedoso y en apariencia casi avasallante fenómeno revolucionario nacionalsocialista y su carismático y hábil jefe.
Conviene señalar, sin embargo, que luego de su fallido intento de golpe de Estado llevado a cabo en Munich en 1923, y de su permanencia posterior de nueve meses en la cárcel, la suerte de Hitler y su movimiento cambió sustancialmente y empeoró a lo largo de varios años. A medida que las condiciones económicas y sociales mejoraban, y la República de Weimar se estabilizaba, el radicalismo nacionalsocialista perdía fuelle. Por desgracia para Alemania y para el mundo, la crisis de Wall Street en 1929 y sus terribles consecuencias a escala mundial reabrieron las puertas a Hitler. La inflación desatada y sus secuelas de empobrecimiento para la clase media y miseria para los obreros y campesinos, dieron a Hitler el empujón que requería para alcanzar finalmente el poder.
Pero esa meta no se habría logrado sin los errores políticos de sus adversarios. La dificultad que los políticos “normales” tienen para entender a tiempo la audacia sin límites de un verdadero revolucionario, se pusieron de manifiesto claramente con el caso de Hitler y el movimiento nazi. Ni siquiera los comunistas lograron comprender oportunamente la naturaleza y magnitud de la amenaza que con voracidad se cernía sobre ellos.
Dos reflexiones vienen por último a cuento: De un lado, el rumbo de Hitler hacia el poder no fue algo irresistible o predestinado. Hubo vaivenes y retrocesos, y el contexto socioeconómico, así como la ceguera política de otros, jugaron un papel clave. 
De otro lado es necesario insistir sobre lo siguiente: a los políticos democráticos y a los electorados demócratas en general, les cuesta mucho trabajo enfrentar una política genuinamente revolucionaria, entendiendo por tal una política radical de objetivos ilimitados. Intentan usualmente contenerla mediante las técnicas aprendidas en tiempos distintos y marcos históricos diferentes. El resultado de ello es siempre el fracaso, pues por definición un revolucionario no transige. Solo cede ante una fuerza superior a la suya y generalmente lo hace para seguir luchando otro día.
Anibal Romero
aromeroarticulos@yahoo.com

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viernes, 20 de febrero de 2015

MALÚ KIKUCHI, YO, VOY, CASO ARGENTINA

Después de escuchar al secretario general de la presidencia, Aníbal Fernández, decir que  la marcha del 18/2, era convocada por “apropiadores de bebés, narcos y antisemitas”, me siento en la obligación de aclarar por qué, yo voy.
Antes que nada, la marcha del 18/2 se hace en honor al fiscal federal Alberto Nisman,  asesinado 4 días después de denunciar a la presidente, al canciller y otros alfiles, y un día antes de declarar ante la comisión de Legislación Penal del congreso. Por eso, yo voy.
Aníbal, nunca me apropié de ningún bebé, ni legal, ni ilegalmente, mis hijos son míos, nunca tuve nada que ver con drogas o narcos, no soy antisemita, los “anti” raciales o religiosos me son intolerables, y deduzco que tanto la DAIA como la AMIA no deben ser antisemitas. Por eso, yo voy.
Me pregunto por qué la presidente argentina que se sumó como una persona más entre la multitud que en París el 6/4/08, reclamaba por la liberación de Ingrid Betancourt  (colombiana, secuestrada 7 años por las FARC), acto que honró a Cristina, descalifica a Nisman al que ni siquiera nombra. Por eso, yo voy.
Y cuando lo nombró, por Facebook, cual adolescente de 15 años, primero se preguntó qué habría llevado al fiscal a tomar esa decisión terrible (la de suicidarse). Ante el disparate que no creyó nadie con sentido común, 72 horas después, en Facebook, dijo no tener dudas sobre el asesinato de Nisman. Como la presidente, tampoco tengo dudas. Por eso, yo voy.
Por caridad cristiana no comento la primera cadena nacional donde nombró al fiscal en el minuto 32, toda vestida de blanco, sin pecado original, en silla de ruedas y con la bota que le sostenía el tobillo roto a la vista. También por eso, yo voy.
Cristina nunca presentó sus condolencias a las hijas o a la madre del fiscal. Puede ser una feroz mala educación, o un desconocimiento absoluto  de la diplomacia, o una falta total de cintura política, o un ataque de pánico, lo que fuere, se agradece que no mienta. No lo siente. Por eso, yo voy.
Cuando murió Hugo Chávez, presidente de Venezuela, declaró 3 días de duelo nacional. Con la muerte de Juan Gelman (en México, poeta, padre de  desaparecidos), también 3 días de duelo. Cuando murió Gustavo Ceratti (músico roquero), 2 días de duelo. Con la terrible muerte de Nisman, fiscal federal de la nación, que trabajaba para la Patria, NADA. Por eso, yo voy.
Para la familia militar, que sostiene que no hay que ir a la marcha, salvo raras excepciones, considerando que es apoyar a un poder judicial vaciado de justicia, que ha encarcelado a muchos de sus familiares sin razón, sólo por llevar uniforme en tiempos del proceso, pregunto ¿y si cambiaron?
Recuerdo que la estrategia más básica, establece prioridades. Primero busquemos justicia apoyando a los que empiezan a ver la luz, que gracias a Dios empiezan a dejar el miedo de lado, y luego se pedirá rever causas disparatadas, con sentencias mucho más disparatadas aún. Por eso, yo voy.
Hasta ahora la comodidad y el miedo, nos tenían bastante inmovilizados. Los cómodos veíamos las manifestaciones, chicas o medianas, hasta las grandes, en la casa, desde un sillón frente a la TV. Veíamos pasar la historia, la de la Patria. Éramos televidentes de nuestra historia. Cómodos.
Y luego, el miedo. Que dicen que no es zonzo, y no lo es. Hay que cuidar el puesto, el jefe está con el gobierno, y el subsidio, y el electrodoméstico prometido, y a ver si desaparecen las cuotas, y ¡ojo! Que cuando Cristina se enoja te “escracha” por TV públicamente y te manda la AFIP. Miedo.
Ahora el miedo está del otro lado de la cancha. Nosotros todavía tenemos miedo, y con razones (la muerte de Nisman es una de ellas), pero “ellos”, los que no somos nosotros, tienen miedo. El silencio de la marcha los paraliza. Es hora de dejar la comodidad para tiempos mejores y sacar los restos de nuestro miedo a tomar aire el 18/2, para que hasta nuestro resto de miedo se convierta en ciudadano. Por eso, yo voy.
Y en cuanto a la segunda cadena nacional, con la presidente riendo y cantando, festejando ¿qué?, con los militantes pagos o no, gritando, “somos los pibes para la liberación”, y tratándonos de “ellos”, es quizás la razón más poderosa para ir a la marcha del 18/2.
 “Ellos”, esa descalificativa definición de Cristina que se hace anunciar  como presidente de los 40 millones de argentinos, se ve que no lo es. Ya que “ellos”, somos nosotros, los que la mantenemos, los que le hicieron perder las elecciones de medio término del 2013, los que cada día somos más. Los que no dividíamos el país entre “ellos” y “nosotros”. “A ellos les dejamos el silencio”. ¿Es una amenaza, no nos va a dejar expresarnos?
 “Ellos no tienen nada que decir, o no pueden expresarlo”. Cristina, tenemos mucho, demasiado para decir, el homenaje a un muerto no es el lugar. ¿No lo sabía? Y no, ahí tiene razón, no podemos expresarlo. Somos educados y no le decimos a los gritos a la presidente del país, lo que pensamos de ella, sobre todo delante de los chicos. Por eso, yo voy.
Y propongo algo que me propusieron, embanderar balcones, ventanas, autos, hasta cochecitos de bebé, para honrar a la Patria, y sumarle un crespón negro para honrar a Nisman. Una nación embanderada y con crespones, más multitudes abarrotando las calles de todas las ciudades, en silencio. Con un silencio atronador, ensordecedor, estremecedor.
Que lo sientan, que los envuelva, que los aterrorice. Que el fantasma de Nisman los persiga en silencio hasta el fin de sus días. Por eso, yo voy. Y lo invito. Vamos, *“que en la calle codo a codo, somos mucho más que dos”.
Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

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lunes, 7 de julio de 2014

AMÉRICO MARTÍN SUICIDIO EN 10 TRANCOS

La esencia de la política radica en su ambivalencia Maurice Duverger
1 La ciencia política debe a Duverger grandes constataciones. Una de ellas, la llamada Ley Duverger, registra que en los sistemas electorales mayoritarios prevalece el bipartidismo. Se trata de una realidad constatable en numerosos países democráticos pero no en todos. Personalmente reduciría su ámbito a la dimensión de tendencia principal. Una “tendencia” no una ley, y por tanto susceptible de predominar o de no hacerlo. ¿Es bueno que predomine? Depende de su efecto sobre la estabilidad social en el marco de la democracia. Tres partidos mayoritarios han podido garantizarla tanto como dos.

2 ¿Y qué decir de la ambigüedad? Duverger no la considera negativa. Es una realidad. La política es ciencia y también arte. Nada peor que adivinar tal o cual desenlace con base en datos objetivos. Algunos se sienten irrebatibles con preguntas capciosas: ¿pero tú crees que este régimen va a salir por las buenas? ¿Sí? ¿No? Hay experiencias para sostener una o la otra posibilidad.

3 Ningún régimen querrá soltar el mando si conserva fuerza suficiente frente a una alternativa democrática poderosa, pero la fuerza se pierde con mala gestión y división interna. Ayudará al régimen que la disidencia sea más testimonial que serena y profunda. Difícilmente cristalizará el cambio democrático si sus promotores se encierran en un lenguaje agresivo o excluyente que ahuyentará a los indecisos y a los disidentes del otro lado.
4 El cambio se construye en cada pulgada de terreno sin desdeñar ninguna plaza, especialmente cuando se vive una crisis tan vasta y sistémica como la actual. Abandonar con arrogancia tales o cuales espacios es rendirlos, donárselos al otro.

5 Burlarse del diálogo, tan temido por el gobierno, contraponiéndole la “calle” es un doble error. Absolutizar la calle es desacreditarla, desgastarla a la larga. Es suicida encanallar líderes valiosos en nombre de criterios falsamente antagónicos. Despreciar un diálogo acompañado por entidades internacionales de primera línea donde el gobierno tiene que “dar” y la oposición que “exigir”, es olvidar la enorme importancia de la opinión internacional y nacional. ¿Acaso es fácil tener al Papa y a Unasur en Venezuela testificando quién y por qué rehúye el diálogo y quién y por qué persevera, así el otro no abra el puño? Es obvio que si no lo abre, pierde terreno en el público que nos observa; y si lo abre, la democracia gana batallas tangibles. Ganar o ganar. ¿No se dan cuenta?

6 Ganar el cambio democrático con adhesión mayoritaria en Venezuela y el mundo no es cuestión de gritos desgarrados o deslindes quirúrgicos, cualquiera que sea el significado de semejante deslinde.

Me explicaba en Santiago el periodista Manuel Cabieses que su partido, el MIR chileno, llamó a última hora a votar por Allende porque su abstencionismo no fue atendido por el país y en cambio el programa relativamente ambiguo de Allende, sí.

La moderación allendista puso a sus adversarios electorales contra la pared, en tanto que con el radicalismo del MIR la colocación habría sido exactamente inversa.

7 A Allende lo perdió que el fundamentalismo radical le impusiera el recetario fracasado en todo el mundo: estatizaciones “doctrinarias”, autogestión sustitutiva de la gestión privada, consejos de trabajadores en lugar de sindicatos, centralización empuñada, partidización de la economía, amenazas punitivas contra la inversión privada en nombre del socialismo. A lo que se sumó la fidelización, simbolizada en la presencia de Castro en Chile durante un mes, pregonando la hermandad socialista cubano-chilena. Allende fue triturado por los extremistas de ambas aceras. Por eso naufragó la fórmula en Chile, en Perú del general Velasco y en Venezuela del injerto Chávez-Giordani-Maduro.

8 Cuando se escucha de un lado anun- ciar un “deslinde” o del otro decir que la Mesa es un emporio de vividores, se llega a la conclusión de que no hay todavía líderes idóneos para interpretar la gran causa de la unidad y menos para encabezarla. ¿Deslinde de qué? ¿De contenidos? Las diferencias en la unidad democrática se dan por supuesto, precisamente por eso se va a la unidad, que en puridad significa lo siguiente: Tú y yo pertenecemos a corrientes distintas, pero se levanta un gran obstáculo que extingue la democracia y la posibilidad de discutir nuestras diferencias en libertad. Estamos pues obligados a unirnos para remover ese obstáculo y salvar la democracia y el pluralismo El “deslinde” amputa el poder del cambio precisamente cuando se pide el concurso de todos, simpáticos o antipáticos. ¿Cómo explicar que la oposición ­urgida de extender la unidad más allá de sus fronteras y de abrir cauce a la disidencia chavista- no sea capaz de unir lo que ya tiene?

9 Lamentable es suicidarse con artificios como el falaz antagonismo renuncia vs elecciones. ¿Cuál es el problema? Si la renuncia fuera viable ¿en qué afectaría a quienes descansan en las elecciones? La renuncia las anticiparía; si resultara inviable, las fechas electorales siguen ahí. Ambiciones enfrentadas, dicen. Perfecto, ¡luchen por el liderazgo sin patearse! Es la fuerza del pluralismo.
La desgracia del pensamiento único.

10 La unidad democrática es la causa superior. La idea a la que le llegó su momento Una fuerza serena, según Miterrand. Imanta a la mayoría ajena a los extremos y a los desengañados de la otra banda.

“Crecer” sobre fragmentos de unidad es engañarse. Hay excelentes líderes. Los unitarios sin reservas sobresaldrán. Incluirán, no excluirán. Atraerán a quienes puedan ser atraídos, sin recibo de cuentas por cobrar.

Por eso dicen que los grandes políticos reflexionan sin calumniarse, aprenden y actúan.

Americo Martin
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin

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domingo, 15 de junio de 2014

JESÚS ANTONIO PETIT DA COSTA, UNA CONSTITUYENTE AHORA ES UN SUICIDIO

María Corina de Machado ha propuesto una hoja de ruta. El próximo paso a dar sería constituir una alianza político-social de todos los que coincidimos en que “la salida está en la calle”. Me parece acertado hacer esto de inmediato, porque corrige un error: haber tomado la calle sin dirección y sin organización que previese la caída en prisión de los dirigentes. 

Esperamos que cumpla lo prometido. Y que en el seno de la alianza se discutan objetivo, estrategia y organización, únicas garantías de la victoria, que así estaría próxima.

Me ha sorprendido, sin embargo, que un vocero de Voluntad Popular anuncie que su partido va a empezar a recoger firmas para la convocatoria de la Constituyente.

Así comenzamos mal. Es poner la carreta delante del caballo. Dar el segundo paso sin haber dado el primero: constituir la alianza. ¿En qué se diferenciarían entonces la alianza propuesta y la MUD? En nada.

Ambas coincidirían en que la salida no está en la calle, sino en unas elecciones imposibles de ganar por el ventajismo y el fraude. Ambas coincidirían en el engaño a los electores. Veamos porqué.

Para convocar válidamente a una Constituyente hay que reconocer la legitimidad de un CNE integrado inconstitucionalmente por cuatro fichas comunistas del gobierno y un colaboracionista. Hay que aceptar un registro electoral adulterado, con millones de electores fantasmas. Hay que aceptar la votación por las máquinas del gobierno y la transmisión de datos por la telefónica del gobierno En fin, hay que aceptar de antemano el ventajismo y el fraude. Esto es lo que viene haciendo la colaboracionista MUD.

Este CNE cuestionado sería el que suministraría las planillas de recolección de firmas. Nada impide que incluyan la exigencia de huellas digitales y una foto del firmante. Al recoger las firmas, los promotores de la Constituyente le estarán prestando un servicio invalorable a la tiranía comunista: identificar a sus adversarios. No menos de tres millones y medio que pasan al registro del G-2 cubano, el cual maneja a las policías venezolanas.

Está demostrado desde 2004 que en Venezuela la iniciativa popular es el modo tramposo inventado para que los electores de oposición renuncien voluntaria e ingenuamente a la garantía del secreto del voto, que tanto costó conseguir. Los recolectores de firmas le regalarían a la tiranía comunista los datos necesarios para actualizar la Lista Tascón y la Lista Maisanta. Esto, señores, sería un crimen imperdonable y una delación repudiable. En una tiranía, que aumenta progresivamente la represión, hay que preservar hasta donde sea posible a los opositores que no hacen política activa, guardando la confidencialidad que demanden sus circunstancias personales, ya que mientras la tiranía no los identifique pueden ser útiles para tareas clandestinas (aportes, información, correos, escondites o conchas, etc.)

Presentadas las firmas, el CNE pondría tachar muchas con el fin de que los promotores le amplíen el registro de adversarios del régimen. Y aún así, puede declararlas insuficientes para la convocatoria. En este momento Maduro, para quedar como un demócrata consumado ante la comunidad internacional, podrá decir: “A pesar de que los burgueses apátridas no han conseguido el número de firmas requerido para convocar a la Constituyente, yo como demócrata que soy he decidido complacerlos convocándola por decreto. Es para que el pueblo les dé una lección que aprendan para siempre.”

Desde luego él tendría asegurado el triunfo, no sólo por el ventajismo y el fraude sin problemas por el control que tiene del CNE, sino por las condiciones para la elección que serían las mismas de 1999: cada elector vota hasta cinco veces. Es lo que se llamó el kino. Al votar cinco veces, o sea, por cinco candidatos, queda eliminada la representación proporcional y así, asegurada la mayoría con el fraude, los comunistas ganan el 90% de los diputados a la Constituyente. Y entonces, en nombre del pueblo soberano, dictan una Constitución comunista que instaure el Estado Comunal (Comunista) y establezca una cláusula pétrea: “el socialismo (por pudor así llaman al comunismo) es irreversible.” Igualita a la Constitución de Cuba.

Ya lo dije y ahora lo repito: primero se toma el poder y después se convoca a la Constituyente. No sean tercos. Una Constituyente ahora es un suicidio.

Jesus A. Petitt Da Costa
petitdacosta@gmail.com
@petitdacosta

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miércoles, 10 de agosto de 2011

JUAN CARLOS APITZ B: PENSAMIENTOS SUICIDAS

Ver al moderno Prometeo de Sabaneta con el coco rapado, mucho antes de que la quimioterapia cumpla con su efecto derrocador del cabello, nos hace preguntarnos si estamos ante un extraño caso de suicidio por entregas. Es que, en algún lado leí: "La muerte, para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad (Yourcenar)".

Ahora bien, el escritor argentino Santiago Roncagliolo (Abril rojo) declaró que los seres humanos éramos o cobardes o psicópatas, y que todos oscilábamos entre uno y otro extremo de acuerdo a las circunstancias y al estado de ánimo.

Por lo que, me lleva a inferir, primero, que los suicidas de verdad oscilan hacia el lado de los psicópatas, aunque en realidad siempre terminan hacia el lado de los imprudentes, pues si de algo carece el suicida es de prudencia. Segundo, los tiernos suicidas que no logran su objetivo, si bien se acercan a la cobardía, huyen de ella de manera desesperada y, como sabemos, todo acto desesperado tiende al equívoco. Al haber tantas y diversas formas de abandonar este mundo, el suicida ineficaz se confunde, se vuelve un lío. La disyuntiva entre el disparo, la estricnina o la defenestración lo trastorna.

Es por ello que, viene a cuento la situación de Hitler y los mandos del Tercer Reich metidos en el búnker de la Cancillería, en abril de 1945. En tal coyuntura Magda Goebbels dirige una carta a su hijo mayor Harald. Allí Magda le comunica a su hijo la decisión de morir en el búnker al lado de su marido y del Führer, y también en compañía de sus pequeñas hijas. Magda escribe: "la vida que se avecina no es digna de que ellas [sus hijitas] la vivan y un Dios bondadoso ha de comprender que yo misma las libere". Es decir, las obliga a suicidarse.

Aunque en materia de suicidio existen tantos métodos (inoperantes) como suicidas (incompetentes) hay.

En efecto, cuenta la leyenda que un personaje de la tradición surrealista intentó quitarse la vida con un ventilador de techo. El tipo puso en marcha el ventilador de un hotelucho y se subió a la cama para decapitarse con las aspas en movimiento. Como se trataba de un viejo hotel con techos de doble altura, el suicida apenas alcanzaba y las aspas sólo llegaron a despeinarlo. En un último intento desesperado, dio un salto y el aparato produjo un rasguño en su cuero cabelludo que devino en un intenso sangrado. Las sábanas salpicadas con su propia sangre le causaron violentas náuseas y lo obligaron a ir al baño a toda prisa. Allí, viéndose al espejo, se largó a llorar.

También, recuerdo el caso del también escritor argentino Jorge Luis Borges, quien soñó su propio suicidio bajo circunstancias muy convencionales: la habitación de un hotel y un frasco de pastillas vacío. Se trata del cuento "25 de agosto, 1983", donde Borges sueña que entra a un hotel al que momentos antes ha entrado un hombre idéntico a él. Por supuesto se dirige a la misma habitación donde el otro Borges está alojado, y ambos tienen una charla muy amena. Borges, el primero, está sobre la cama esperando que las pastillas surtan efecto. El otro, el que sueña, observa su propio cuerpo en la recta final. Un hombre que sueña consigo mismo, un sueño que se sueña.

Entonces, lo cierto es que esta duplicidad, este hombre que se ve a sí mismo, es una manera de entender a los desesperados fingidos, o los suicidas ineficaces. Siempre hay dos: un psicópata y un cobarde. Uno que hace saltar todo en mil pedazos y otro que se arroja al vacío, pero con paracaídas. En ambos casos sobra la desdicha, y nunca debe faltar la vocación.

¡Pa'lante Comandante!

justiciapitz@hotmail.com
www.juancarlosapitz.com
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jueves, 14 de abril de 2011

¿SERÁ QUE EL POPULISMO EN NUESTRA AMÉRICA ES MÁS FUERTE QUE LA RAZÓN?. YON GOICOECHEA MARTES

Hay países que se suicidan, Perú acaba de lanzarse por el balcón. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el pasado domingo, la mayoría de nuestros hermanos peruanos decidieron por opciones que, a falta de calificativo mejor, son muy curiosas. En primer lugar, con 29,3% del 75% de votos escrutados, resultó electo para continuar a la segunda vuelta el izquierdista nacionalista Ollanta Humala (nacional-socialismo ¡mal augurio!). El segundo lugar lo obtuvo, con 22,9% de los votos, Keiko Fujimori, heredera biológica y política de un reciente dictador y violador de Derechos Humanos.

Sería un reduccionismo pretender que estos resultados se deben a causas superficiales, debe llamarnos a la reflexión el hecho de que un país que pareciera ir bien, con la tasa de crecimiento económico más alta y sostenida de toda América (incluyendo EEUU), decida dar un vuelco radical ¿Por qué? ¿Es que la riqueza no permeó a los sectores populares? ¿No hubo atención suficiente al asunto social? ¿Será que el populismo en nuestra América es más fuerte que la razón? ¿Por qué empieza a pasar en Perú lo que pasó en Venezuela?

Los peruanos están ahora ante una grave amenaza de la democracia. Keiko Fujimori supone un regreso a la era de su padre, marcada por la corrupción, el control del Ejecutivo sobre el resto de los poderes públicos, la censura de la libertad de expresión, entre otros males de las dictaduras populistas de derecha. Humala es el resentimiento, la destrucción, la manipulación de la pobreza y la exclusión para hacerse con el poder. Pero Humala, además, es será una catástrofe para la economía. Sin duda alguna, los candidatos que perdieron eran infinitamente mejores, Alejandro Toledo tuvo una presidencia muy respetable y Kuczynski es un exitoso hombre público.

¡Qué vaina con las pasiones humanas! Los latinoamericanos no terminamos de entender que la política no es hablar bonito sino respetar y servir a la gente.

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sábado, 13 de septiembre de 2008

*TESTIMONIO: EL SUICIDIO DE ALLENDE POR: FRIDA MODAK (*).

*TESTIMONIO: EL SUICIDIO DE ALLENDE POR: FRIDA MODAK (*).

09/09/2008 21:31

CONSULTADA POR ANSA, LA DIPUTADA ISABEL ALLENDE, hija del extinto mandatario, quien estaba con el presidente hasta que éste le pidió a todas las mujeres salir del palacio, calificó la versión de "absurda" y agregó que "no resiste" análisis.

"Es absurdo, no resiste. Estamos un poquito cansados. De tanto en tanto se intenta hacer especulaciones. Para la familia Allende la palabra que aquí vale es la de los médicos Arturo Girón, (Patricio) Gijón, el doctor Hernán Ruiz, el doctor Oñate, el doctor Arroyo y tantos otros que con lealtad se quedaron con él hasta el final", dijo a ANSA.

Además, continuó, "la familia Allende confía ciento por ciento en la versión de los médicos que se jugaron la vida junto a él. Ellos han sido categóricos y no pongo en la menor duda su versión".

La hija de Allende recordó que además de los testimonios personales de estos médicos, que avalan la versión del suicidio, hubo "una exhumación" de los restos que se hizo en los años 90.
JMG
09/09/2008 21:31


Martes 18 de septiembre de 2007

ALAI AMLATINA, 11/09/2007, Santiago.- Ya se va haciendo costumbre, y mala costumbre, diría, que en estas fechas nos sorprendan con curiosas teorías o historias fantásticas de lo que habría sucedido el 11 de septiembre de 1973 en La Moneda. Eso no tendría mayor importancia si no conllevara una falta de respeto, da lo mismo si voluntaria o involuntaria, hacia el Presidente Allende, lo que me resulta intolerable. Como antídoto a las sorpresas desagradables que puedan surgir este año, se vale recordar.

El 11 de septiembre de 1973 llegué a La Moneda alrededor de las ocho de la mañana. Una hora antes, una llamada telefónica en la que me preguntaban si el Presidente estaba en la casa de gobierno me indicó que había salido de la residencia presidencial de Tomás Moro, a la que me había comunicado por última vez con Augusto Olivares a las tres y media de la mañana. Mientras él y otros asesores trabajaban con el Presidente en el discurso con el que convocaría a un plebiscito para dirimir las diferencias con el parlamento, les iba entregando toda la información que recibía sobre el movimiento de camiones que transportaban militares hacia Santiago.

Los llevaban para reforzar la guarnición capitalina, decían sus jefes, porque el día 11 se iban a efectuar manifestaciones de sectores políticos opuestos. No convencían a nadie, pero no se les podía decir que estaban mintiendo. Horas más tarde Isabel y Tati Allende, Nancy Julien y yo, tampoco podíamos decirle a los chilenos que las transmisiones que hacían las radioemisoras controladas por los militares mentían. No había ningún medio a través del cual pudiéramos advertirles que los ministros que supuestamente se habían entregado a los uniformados en realidad habían sido detenidos en La Moneda, a donde llegaron a estar junto al Presidente.

No podíamos decirles que Augusto Olivares no se había entregado sino que estaba muerto y que también había muerto el Presidente, información que se retuvo por muchas horas y que nosotras cuatro conocimos en el lugar en que nos habían dado albergue, porque la comunicación telefónica con el Palacio de Gobierno nunca se interrumpió y así, mientras nosotras caminábamos por las calles en busca de un lugar seguro, hubo quienes pudieron seguir el curso de los acontecimientos.

El sábado 15 de septiembre, cuando la señora Tencha Bussi de Allende y sus hijas Carmen Paz e Isabel se preparaban para viajar a México, el cúmulo de mentiras que decía la dictadura no tenía límites. Estábamos en la residencia del embajador mexicano y el doctor Oscar Soto, del equipo médico del Presidente, Nancy Julien, esposa de Jaime Barrios, asesor económico del Presidente, detenido desaparecido, y yo, decidimos hacer el relato de lo ocurrido el día 11 y se lo entregamos a la periodista María Teresa Larraín, de Difusión Cultural de la cancillería, que debido a esa circunstancia había podido ingresar a la casa del embajador, le pedimos que lo hiciera llegar a otros periodistas y a personeros políticos.

Poco después fui a la habitación de Nana Bussi, hermana de la señora Tencha, y le pregunté si se llevaría el documento a México. Por toda respuesta tomó la copia que le mostré y la metió entre sus ropas. Le pedí, entonces, que lo hiciera llegar a la embajada de Cuba, para ser enviado a Manuel Piñeiro, jefe del Departamento América, para que lo difundieran. Después supe que en La Habana lo habían recibido en la víspera del discurso que pronunciaría el Presidente Fidel Castro el 28 de septiembre de ese año. El documento contradecía la versión que se había recibido en Cuba, que fue ratificada por quien la había proporcionado, por lo que en el discurso se incluyeron las dos informaciones.

Pasaron algunos años y recibí, en México, una llamada del diputado Andrés Aylwin, quien me llevó de regalo una copia de ese texto, diciéndome que había tenido gran circulación clandestina y que se había leído con profunda emoción. Ese es el texto que viene a continuación, ya no es clandestino, y muestra no sólo la voluntad inquebrantable del Presidente Allende de no rendirse, sino también su decisión, expresada desde las primeras horas, de salvar las vidas de quienes lo acompañaban y que se expresó tanto cuando los que quisieron parlamentar con los militares salieron de La Moneda, como cuando les ordenó a los demás que se entregaran cuando la tropa derribó la puerta de Morandé 80.

Sucedió en La Moneda

“El pueblo debe saber lo que realmente ocurrió la mañana del martes 11 de septiembre en La Moneda. Debe saber cuál fue la actitud del Presidente Salvador Allende, porque la verdad está siendo ocultada por los gorilas que han usurpado el mando. El compañero Presidente dio un ejemplo de consecuencia revolucionaria que se trata de silenciar, porque constituye el mejor legado que pudo dejar al pueblo. Trazó un camino para seguir luchando hasta alcanzar la victoria final.

“El Presidente Allende llegó el 11 de septiembre a las siete y media de la mañana a La Moneda. Sabía de la insubordinación que encabezaban los hasta entonces comandantes en jefe del ejército y la fuerza aérea. Sabia que habían depuesto al Almirante Montero y al general Director de Carabineros, General Urrutia. En La Moneda sólo lo acompañaban sus más cercanos colaboradores y algunos miembros de la escolta presidencial.

“El presidente Allende estaba cumpliendo lo que tantas veces dijo: de La Moneda lo sacarían muerto, pero no se rendiría ni exiliaría. Era el Presidente de Chile, el genuino mandatario del pueblo y lo fue hasta el último instante.

“De inmediato se adoptaron las medidas necesarias para la defensa de La Moneda. En esos instantes lo llamó Augusto Pinochet, comandante del ejército, quien le comunicó que ponía a su disposición un avión y le daba todas las garantías para que saliera del país. En términos duros y definitorios el compañero Allende le hizo saber que no se rendía. Más tarde lo llamó el almirante José Toribio Merino para conminarlo a que se rindiera. El presidente Allende le respondió que eso quedaba para los cobardes y los traidores como el autor de la llamada. En ese momento se habían retirado, por orden de sus nuevos superiores, los carabineros que acordonaban La Moneda en abierta intención para defenderla.

“Entretanto, y a través de los medios populares, el Presidente Allende había informado a los trabajadores de lo que estaba sucediendo y de su decisión de mantenerse en su puesto. Llamó a los trabajadores para que se dirigieran a sus fábricas. A esa hora, 9.30 A.M., casi todas las emisoras populares habían sido bombardeadas por la FACH a fin de ser silenciadas.

“Momentos después se iniciaba el ataque a La Moneda y se anunció que ésta sería bombardeada en pocos minutos. El Presidente, con casco y metralleta, hizo salir al personal de servicio y luego a sus edecanes. Al no concretarse el bombardeo, reunió a todos sus colaboradores en el Salón Toesca. Les dijo que agradecía el comportamiento que siempre tuvieron y la actitud asumida por ellos de mantenerse en los peores momentos a su lado. Sin embargo, él no quería sacrificios inútiles de vidas. Por lo tanto, los que no tuvieran armas ni estuvieran en condiciones de combatir, debían irse. Exigió que las mujeres que allí se encontraban dejaran La Moneda. Él se quedaba a combatir.

“Nadie se movió. Se determinó entonces llevar a las mujeres a un lugar más seguro. El Presidente volvió a su despacho y desde allí ordenó al general Baeza que enviara un jeep a recoger a las mujeres. Este se comprometió a dar garantías en ese sentido. El compañero Allende fue al lugar en que se encontraban las mujeres y les reiteró que debían salir. Dos de sus hijas le señalaron que no lo harían porque los militares podían tomarlas de rehén para presionarlo. Su respuesta fue: ´Si lo hacen, les diré que las maten, que pasen a la historia como asesinos de mujeres´.

“Luego señaló que cada una de las compañeras que estaban ahí tenía una tarea que cumplir en el futuro.’ Este proceso, dijo, no termina aquí. El pueblo las va a necesitar, las revoluciones no se hacen con sacrificios inútiles de vidas. Si yo pudiera, me iría a un Cordón Industrial para resistir junto a los trabajadores, pero sé que no lo puedo hacer’

“Finalmente, desde el citófono de la guardia llamó otra vez al general Baeza, reiterándole que debía hacer llegar el jeep para sacar a las mujeres. Le señaló: ´Aunque usted sea un traidor, espero que al menos sepa respetar a las mujeres´. Aún se dudaba salir. Entonces, el compañero Presidente decidió que si no salían, él saldría con ellas y se dirigió a abrir la puerta de Morandé 80. Entonces, las compañeras salieron acompañadas de un carabinero que, sin armas, llevaba un pañuelo blanco. Afuera ningún jeep esperaba a las mujeres como lo había prometido el general Baeza. Sólo había balas. El carabinero abandonó rápidamente el lugar dejando a las mujeres solas enfrentando el tableteo de las ametralladoras.

“Eran poco más de las once de la mañana. El cañoneo contra La Moneda era intenso. El Presidente hizo salir a otros de sus colaboradores. Sólo quedó junto a él, el grupo que iba a combatir. En esos momentos recibió un llamado del Ministerio de Defensa en el que se le advertía que el bombardeo se iba a iniciar a las 12 del día y se le conminaba a rendirse. El Presidente reiteró que no se rendía.

“A las 12.10 comenzó el intenso bombardeo de La Moneda, mientras seguían disparando los cañones y las ametralladoras. Los tanques que estaban en calle Moneda fueron llevados hasta Agustinas para desde allí abrir fuego de cañones. El bombardeo de la FACH duró una hora. La Moneda empezó a incendiarse y se lanzaron bombas lacrimógenas. Los que se encontraban en su interior seguían en sus puestos .Los carabineros de la Guardia de Palacio se habían retirado. Un grupo de detectives se quedó.

“Inmediatamente después del bombardeo un tanque entró por la puerta de Moneda hasta el Patio de los Naranjos, fue destruido. Alrededor de las 13 horas, en el primer piso, ante la decisión de no entregarse a los militares, se quitó la vida el compañero Augusto Olivares. Posteriormente, el almirante Carvajal llamó a La Moneda pidiendo que fuera una delegación a parlamentar con ellos. Con tal objeto salieron los compañeros Fernando Flores, Daniel Vergara, Osvaldo Puccio y su hijo. No se conoció resultado alguno porque no regresaron. El compañero Clodomiro Almeyda se encontraba en su ministerio y desde allí fue sacado por los militares.

“Continuó la lucha, esta vez en el sector del ala de Morandé, que no estaba afectada por el fuego. Los militares derribaron la puerta de Morandé 80 e ingresaron tomando 8 a 10 prisioneros. Un emisario fue enviado al segundo piso para comunicar que se otorgaban 10 minutos para rendirse. Eran las 13.55 horas.

“El presidente Allende ordenó que todos salieran desarmados, porque él sería el último en hacerlo. Cuando todos iban descendiendo hacia la puerta de Morandé 80, el compañero Presidente se disparó en la cabeza con la metralleta que le había regalado el comandante Fidel Castro y que es con la que combatió durante todas esas horas.

“Algunos miembros de su guardia personal permanecieron en el segundo piso y combatieron hasta que fueron acribillados. La batalla en La Moneda había terminado aproximadamente a las 14.45 horas.

“El compañero Presidente cumplió con lo que había dicho: defender con su vida el proceso revolucionario hasta las últimas consecuencias. De su actitud y de sus palabras fluye un mensaje claro al pueblo. El proceso revolucionario chileno no ha terminado. Sigue. El pueblo debe unirse más que nunca. Debe ser uno solo, organizándose, luchar concientemente, sin actitudes espontáneas o individuales que sólo disminuyen la fuerza del pueblo mismo”.

(*). Frida Modak fue Secretaria de Prensa del Presidente Allende.

miércoles, 20 de febrero de 2008

* ALEXIS ORTIZ ESCRIBE:.” CHAVEZ SE SUICIDA CONTRA LA POLAR”


* ALEXIS ORTIZ ESCRIBE:.” CHAVEZ SE SUICIDA CONTRA LA POLAR”

Aunque ya no soy joven tengo una hija de ocho años, fanàtica de la malta Polar. Por eso voy regularmente al supermercado a buscar la famosa Maltìn, que como se sabe es muy nutritiva y grata para los niños.

Las empresas de Polar aparecieron en Venezuela hace màs de un siglo produciendo velas y jabones y su fundador, Lorenzo Alejandro Mendoza Fleury, es en verdad uno de los màs recios precursores del capitalismo moderno en nuestro paìs.

Hoy en dìa el Grupo Polar es el màs poderoso y útil entre los factores productivos venezolanos; es ademàs una de las entidades empresariales màs ricas del continente americano, cosa que desde luego nos llena de orgullo a nosotros, porque se trata de capitalistas que hicieron su dinero con trabajo y creatividad, distantes al ventajismo estatal y la corrupción.

Los productos emblemàticos de Polar son la cerveza del popular oso y la malta favorita de los niños y, desde luego la harina Pan que vino a facilitar la vida de las madres y amas de casa, con un maiz siempre listo para las arepas, hallacas, cachapas y cuanta cosa activa el paladar criollo.

Pero ellos tienen tambièn enlatados, carnes, pollos, pescados, harinas, chichas, mermeladas, alimentos para animales, cereales, salsas, productos de limpieza, margarinas, aceites, quesos, vinagres, avenas, helados, alimentos congelados, jabones, jugos, agua mineral, aguakina, sodas, bebidas energizantes, ademàs de los conocidos Toddy, Pepsi cola, Gatorade y Seven up.

Es de resaltar tambièn que ellos tienen años tratando de levantar, hasta ahora con èxito parcial, una industria vinícola en Venezuela, con su marca Pomar (estos vinos poco a poco se convierten en otro producto de exportaciòn venezolano).

Y lo màs importante es el sentido de solidaridad social de las empresas Polar. Sus trabajadores son los mejores remunerados del sector privado de Venezuela; los que màs reciben apoyo en adiestramiento y para la adquisición de viviendas, autos y otras necesidades; y los que por tales motivos exhiben mayor identificación con la labor que realizan.

El grupo Polar està asociado a la promoción de los deportes, la cultura y la ciencia en Venezuela. Ha sido clave, por ejemplo, para el desarrollo de la Vinotinto(la selección nacional de fùtbol); la entrega de estìmulos a los investigadores cientìficos; y la producción de instrumentos como el valiosìsimo Diccionario de Historia de Venezuela.

Es contra este grupo empresarial moderno y paradigmàtico que Hugo Chàvez arremete con dos propòsitos: uno distraer la atención del fracaso de su gobierno en todos los renglones, a pesar de haber concentrado màs poder polìtico y econòmico que cualquier presidente en el discurrir de nuestra vida republicana; y el otro destruir el aparato productivo nacional para que solo el estado sea empresario, para que todos los venezolanos dependan de las dàdivas del gobierno y asì se pueda perpetuar la pesadilla chavista.

Pero Chàvez se hace un autogol, tiende su suicidio, cuando acosa a las empresas Polar (intervenciones, amenazas, retenciòn de dòlares para importación, màs de 70 inspecciones en 4 meses) y lastima su credibilidad y eficiencia.

Y es que en estos tiempos del espantoso desabastecimiento que Chàvez ha creado con sus controles de cambio y precios y con sus atropellos a las empresas privadas en general, la Polar es para los consumidores un aliado nada desestimable. Ellos tienen la red de distribución de alimentos de mayor cobertura y operatividad en el paìs. Si esta red desaparece o se muda de domicilio como Chàvez quiere, las carencias de nuestra gente van a ser insufribles.

Pero si Chàvez logra destruir el aparato productivo de Polar, no va a poder celebrar ese triunfo. Se habrà acelerado cuesta abajo en su rodada.

jalexisortiz@hotmail.com