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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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viernes, 5 de junio de 2015

JOSÉ PONS BRIÑEZ, VENEZUELA: UNIDAD DE LA MUD, TRAMPOLIN PARA POCOS

El diputado Miguel Ángel Rodríguez pidió a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) atender el llamado a la unidad que durante la marcha convocada por el partido Voluntad Popular (VP), propuso Lilan Tintori, esposa de Leopoldo López. Es este el discurso que clamó el pueblo, las organizaciones societarias y politicas exigen para autoproclamarse como la unidad de la oposición a los denominados tres reyes magos, (UNT,PJ y AD) los cuales a espalda del ciudadano, sus familias y las comunidades centran tal concepto en ellos mismos.

Mas evidente y patético que tal unidad es transformada como un fetiche (figura que representa a un ser sobrenatural al que se le rinde culto, generalmente un fetiche pagano que no responde a nada que no sea este) por este conclave de la politica opositora (MUD), cuyo peso y definicion no logra sopbrepasar un llamado a marchar por la sociedad venezolana, como menos soportaria una “revision” en materia de alianzas con el oficialismo y negocios con este. ¿Es esto lo qué nos ofrecen como pueblo?  ¡Vayánse al chorizo como dirian en Maracaibo!

Replantearnos la situación política va más allá de la elecciones Parlamentarias del 2015; las deciciones de no seguir, acompañando a estas minorías en función de los cambios requerido en el País, esto se comienza por desarmar el presente “juego” político del país, donde la polarización parasitaria en la vida ecológica, social y económica del venezolano, cada vez es mas evidente y clara para el electorado. Por otro lado, el llamado a la reconciliación  y reingeniarnos el mapa político es cada vez más necesario.

Es evidente para todos que la lucha desde el marco de los privilegios que gozan los diputados en la Asamble Nacional, en cuanto a recursos, inmunidad parlamentaria, equipos de servicio y apoyo es gigantesca y meritoria. Lo cual señala que la medición de su eficiencia en su trabajo, no sólo es facil de medir, sino,  que el registro de ella muestra que son pocos los que han logrado ganarse el respeto del electorado por sus aportes en materia de ecología, desarrollo social y productivo. Como en sus acciones en el control y la corrupción.

En fin, no es un asunto de “quítate tú, para ponerme yo” es un cúmulo de insastifacciones en el resultado del trabajo de estos señores. Que hacen que la mayoría busquemos en otras alternativas creibles, el camino al cambio de la conducción de la oposición venezolana. Ni uno, ni los otros pasan a ser parte del discurso de chavistas y disidentes en ambos lados de la polarizacion enfermiza que tanto el gobierno como la MUD buscan seguir impulzado para mantenerse en esta trama insalobre en que vivimos.

Jose Ernesto Pons B
joseponschene@hotmail.com
@joseponsb

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viernes, 22 de mayo de 2015

GERMÁN GIL RICO, LA UNIDAD: 1810-2015

El 19-04-1810 estalló la caldera. Quienes gobernaban la Capitanía General en nombre del Rey habían desbordado el límite de tolerancia de los criollos. Lesionaban el patrimonio de la Capitanía General y la heredad de los principales. Pero fue un movimiento sin aliento popular. Carencia que, junto con otros yerros, imposibilitó derrotar la reacción homogénea de los realistas con la peonada esclava bajo su control.  

La unidad nacional comienza a construirse a partir de la recuperación del aliento perdido en la “Huída a Oriente”. La liberación de ese territorio por los patriotas de esa región y la incorporación a la lucha del venezolano “pata en el suelo”, así como la aceptación de Bolívar en calidad de Jefe de la República y el Congreso de Angostura, abren el boquete por donde penetró en torrentera la unidad de los venezolanos que coronó con la liberación la mitad de Suramérica en Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín y Ayacucho.
La historia nos enseña que los caminos que conducen a la unidad son escabrosos, plagados de obstáculos sólo superables si los líderes actúan con absoluta convicción de que ella es la fortaleza indispensable para derrotar el castro-chavismo regentado por el binomio Maduro-Cabello, tal como actuaron los líderes democráticos en 1957 para derrocar la tiranía militar y, a renglón seguido,  acometer la tarea de restauración de la democracia, reconstrucción de los poderes del Estado y comenzar a caminar hacia el desarrollo concebido con acento social.
El domingo 17-05 se realizaron las “primarias” convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para escoger los candidatos a diputados que representarán la Alternativa Democrática en la Asamblea Nacional (2016-2021). 
La modalidad acordada fue una combinación de elecciones de base y consenso. Llegar a esa conclusión no fue como “coser y cantar”. Se dio mucho debate, de bajo y alto volumen, privado y público. No hubo pro y contra que no fuera diseccionado por quienes sostuvieron tesis divergentes. Elección por la base en todos los circuitos o elección en los circuitos donde no se lograra consenso. Al final se acordaron ambas modalidades.
En el proceso surgieron voces discordantes, provenientes de opinadores cuyo activismo se ha limitado a  enderezar los entuertos del mundo en los cafés y a opinar en contra de quienes, como militantes de partidos o independientes, hacen proselitismo en los distintos estratos de la sociedad, familiarizados con las pulsiones de la gente de a pié.
Debido a su desconexión con la calle algunas individualidades  han manifestado su discrepancia con la fórmula acordada por la MUD y anunciado que participarán (¿cómo agentes libres?) en la liza, con lo cual harían de colaboracionistas con la dictadura castro-comunista que tortura y  arruina el país. Precisamente por su desconexión con la gente de la calle, esa actitud no tendrá eco y, aunque sea a regaña dientes, deberán retirar por la taquilla de pago el cheque con el monto de sus prestaciones sociales y aceptar que están fuera de juego. Les toca ocuparse de sus nietos y de continuar hablando pendejadas en los cafés, como lo hicieron toda su vida.
El robo de los dineros públicos, la inseguridad que desangra la nación y alfombra con cadáveres el territorio de la patria, la escasez y consecuencial racionamiento de todo lo adquirible, más la humillación que le infieren a los ciudadanos obligándolos permanecer en colas interminables y a comprar lo indispensable sólo el día que coincida con el número de la Cédula de Identidad, han colmado la paciencia del venezolano. Se palpa en las encuestas, en la respuesta que da la gente en la calle a los desatinos gubernamentales. Son indicativos de que el gobierno del Socialismo del Siglo XXI, como el tango de Lepera y Gardel, rueda “Cuesta Abajo”.
Pero esos indicativos no son votos contabilizables y es de responsabilidad ciudadana acudir al acto electoral con alegría ciudadana, el día que al final disponga el Consejo Nacional Electoral y disparar el VOTO a la cabeza de la dictadura castro-chavista, regentada por el ilegítimo Nicolás Maduro y el investigado por la Reserva Federal de USA. Porque  el VOTO, es el único y letal proyectil en manos del ciudadano. 
German Gil Rico
gergilrico@yahoo.com
@gergilrico

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jueves, 18 de septiembre de 2014

GERMÁN GIL RICO, AD CUMPLIÓ 73 AÑOS CULTIVANDO LA DEMOCRACIA

Acción Democrática, el partido del pueblo, está de fiesta. Militantes y dirigentes han organizado diferentes actos en el marco de la celebración de su fecha fundacional. Otro tanto hicieron algunas municipalidades al otorgar condecoraciones post mortem a los ex-presidentes  adecos. La democracia celebra la tenacidad de quienes, desde 1931, visualizaron y diseñaron un modelo de país inmerso en las bondades del sistema.

El 13 de Septiembre de 1941, en puridad de concepto, viene a ser la fecha de entrega pública y legal a la colectividad nacional del primer partido político moderno, con basamento doctrinario fincado en los conceptos que definen la democracia política con decidido e irrenunciable acento social y plataforma organizativa, vale decir socialdemócrata. Un instrumento para lucha, una herramienta diseñada para desbrozar, roturar y sembrar la semilla de la democracia en la conciencia de los venezolanos. Germinó y se abrieron causes para la incorporación de hombres y mujeres a la militancia partidista y a la diaria actividad en defensa de la igualdad ante la ley, los derechos de la mujer, de los analfabetos y de los trabajadores, contra la discriminación social y por la creación de oportunidades para el estudio y el trabajo, medios idóneos de superación de la pobreza y la conquista de la anhelada calidad de vida.

Líderes y militancia provenían de Organización Venezolana (ORVE) o del Partido Democrático Nacional (PDN) incluyendo la etapa clandestina. De allí que emergiera con fuerza telúrica y feracidad tal que garantizó su presencia en cada municipio del país.  La conquista de la voluntad y fervor populares fue la respuesta al ideario voceado por quienes interpretaban el sentimiento nacional y denunciaban las carencias padecidas, y el reconocimiento a los que le dieron voz para que fuera escuchada en los centros de poder.

“Por una Venezuela libre y de los venezolanos” y “Pan, tierra y libertad”, búsqueda agónica de los desheredados y de la clase media ilustrada y empobrecida, fueron consignas voceadas en la oposición, síntesis del Plan de Barranquilla desagregado en las tesis que conforman el cuerpo ideológico-doctrinario que dio piso a los planes de gobiernos, concebidos para reivindicar al venezolano. Y así lo hizo, con las variables impuestas por las diferentes condiciones político-económicas en los períodos en los cuales a sus líderes les correspondió gobernar; comenzando en el trienio revolucionario presidido por Rómulo Betancourt y Rómulo Gallegos (18-10-1945-24-11-1948) que liquidó la saga del liberalismo regional autoritario, instaurado por Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, hasta la infame conjura que defenestró a Carlos Andrés Pérez.

Desde hace 15 años Venezuela está siendo sojuzgada por la neo-dictadura castro-comunista, con la denominación de Socialismo del Siglo XXI, instaurada por el difunto Comandante Bellaco en Jefe, ascendido a galáctico inmortal. Una de las prioridades del siniestro personaje era la pulverización de AD y la decapitación de sus líderes. Pero, como “deseos no empreñan”, tropezó con una mole que sobrevivió la saña criminal de la dictadura de Pérez Jiménez y los venezolanos podemos contar con un partido abierto, que respeta posiciones y opiniones del adversario, que a lo largo de esta obscura e interminable noche ha realizado denodados esfuerzos por mantener incólume la unidad de la oposición, rechazando brotes de ambiciones desmedidas y extemporáneas e  intentos de subestimarla.

Por último, es sano agregar para el fortalecimiento de la esperanza en el futuro democrático del país, que AD vive en permanente rejuvenecimiento con la actualización de programas y tácticas, siendo de mayor importancia la renovación de su componente humano. A quienes lo duden les recomiendo tomarse la molestia de indagar la filiación política de quienes son la mayoría en  los centros de estudiantes, en las federaciones universitarias, en los colegios profesionales. Y, en su momento,  la clase obrera se manifestará. Se realizarán elecciones en los sindicatos y podrán en fuga a los pistoleros del PSUV y el espurio huésped de Miraflores quedará “como pajarito en grama”.

Un gran formato del Partido del pueblo destacará en el horizonte.

German Gil Rico
gergilrico@yahoo.com
@gergilrico

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sábado, 13 de septiembre de 2014

ALBERTO RODRIGUEZ BARRERA, EN SUS 73 AÑOS, AD: HIJA LEGITIMA DEL PDN

El estudio del PDN implica penetrar en los orígenes del sistema democrático que hoy ha perdido legitimidad. Ahí están los inicios del modo de organizarse de los partidos y de relacionarse los militantes con los dirigentes. Más aún, encontramos las raíces de muchos de los elementos de la “cultura política” actual de los venezolanos. 

Su profundización permitiría  rescatar las dimensiones humanas que la constituyeron, como la íntima vinculación entre ética y política. También permitiría volver al cauce de la democracia como talante y camino para encontrar el modo de reconstruir la trama de relaciones de la sociedad civil, servida de un Estado socialmente productivo. Bebiendo de ese pozo, tendría mucho que predecir si su comprensión del proceso la lleva a señalar los caminos posibles, con sus virtudes y defectos. Podría, también, indicar el camino probable si los cursos de acción existentes se mantienen o se desvían en una dirección u otra. Toca en este momento histórico no eludir nuestras responsabilidades frente al descalabro trasnochado con que el chavismo destroza el presente.

     La vida del Partido Democrático Nacional entre el 14 de febrero de 1937 y el 21 de julio de 1941 implica avanzar en el conocimiento sistemático del proceso político venezolano del siglo 20. Sabemos que la vida real, personal y social normalmente desborda los esquemas teóricos y sistemáticos. Ese es el caso del PDN y de las personas que lo encarnan. Su vida tiene raíces y tradición, historia personal y grupal, antes de 1937 y, a su vez, es semilla que germina en otros árboles y frutos después de 1941.

     El legado inmediato es Acción Democrática. El PDN desaparece para que aparezca Acción Democrática. La continuidad entre uno y otro fue subrayada por mucho tiempo dentro de AD, publicando como Tesis y Programa del partido, la aprobada en la Conferencia Nacional del PDN de septiembre de 1939. Acción Democrática siguió utilizando el “Por una Venezuela libre y de los venezolanos”, así como el apellido “El Partido del Pueblo”, declarándose hija legítima del PDN.

     Más aún, Acción Democrática actuando legalmente llevó a cabo lo que fue imposible al PDN. Se extendió por todo el país, generó una inmensa organización campesina, revitalizó la vida sindical, reclutó militantes en todos los sectores sociales y multiplicó su presencia en la vida nacional. La gran aspiración de tener medios de prensa propios, para difundir el proyecto y las consignas del Partido del Pueblo, se realizó a través de El País y del semanario Acción Democrática, bajo la dirección de Valmore Rodríguez. La práctica heredada del talante pedenista, al darse cuenta de que era imposible la aprobación del sufragio universal para las elecciones de 1945, lleva a que la dirigencia de AD entable negociaciones con el Presidente Medina de manera de asegurar un sucesor que, al igual que en 1941, significara la posibilidad de seguir ampliando los márgenes de la democracia. La negociación tuvo éxito y se acordó el apoyo a Diógenes Escalante como candidato a la Presidencia, con el compromiso de que las próximas elecciones se harían mediante el voto popular. La enfermedad que elimina la posibilidad de que Escalante fuese elegido Presidente rompe el equilibrio político que se había logrado y se desemboca en la Revolución de Octubre.

     La decisión de participar en el golpe del 18 de octubre significa un cambio importante en el modo de concebir la política y la estrategia de transformación de las estructuras sociales venezolanas que se inaugura con el PDN. Significa una separación entre el fin y los medios. Entre la voluntad de conquistar el poder, razón de ser tanto del PDN como de AD, y el modo primero de obtenerlo y luego de ejercerlo. La vía de la fuerza estaba aparentemente descartada en el horizonte pedenista y acciondemocratista hasta la coyuntura en la que Escalante desaparece como posibilidad de transición negociada.

     La indagación en fuentes primarias, existentes y sin estudiar, como el archivo de Rómulo Betancourt y otras, posiblemente arroje nuevas luces sobre estos hechos y permita responder las interrogantes que nos hacemos. Lo mismo puede decirse de la evaluación del gobierno de la Junta Revolucionaria, presidida por Rómulo Betancourt entre octubre de 1945 y febrero de 1948. Este gobierno nace del golpe contra Medina con participación de un sector de jóvenes oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales, que se sienten también portadores de un proyecto de modernización para Venezuela y capaces de dirigirlo desde el poder.

     Sin embargo, es Acción Democrática la que domina el gobierno con la intención de iniciar la realización acelerada de su proyecto. Los resonantes triunfos electorales del Partido del Pueblo en las elecciones de 1946 (Asamblea Constituyente) y 1947 (Presidente de la República) borran  definitivamente el traspiés golpista para llegar al poder. A fin de cuentas, el pueblo ratificó con su entusiasta participación electoral y con la enorme mayoría de votos, lo que se afirmaba desde tiempos del PDN, que si se dejaba votar a la población el gobierno del Estado estaría en manos del Partido del Pueblo.

     Los socios militares del 18 de octubre no pensaron así. Aplicaron el mismo método el 24 de noviembre de 1948, esta vez sin aliados políticos y contra Rómulo Gallegos, primer presidente elegido por el voto popular en la historia republicana de Venezuela, pero responsabilizando a AD y su modo de hacer política y ejercer el poder. De esa historia, sonsacaremos también muchas raíces, ya que queda mucha tela por cortar.

     Y no sólo de historia, también de presente. El estudio del PDN implica penetrar en los orígenes del sistema democrático que hoy ha perdido legitimidad. Ahí están los inicios del modo de organizarse de los partidos y de relacionarse los militantes con los dirigentes. Más aún, encontramos las raíces de muchos de los elementos de la “cultura política” actual de los venezolanos. Su profundización permitiría  rescatar las dimensiones humanas que la constituyeron, como la íntima vinculación entre ética y política. También permitiría volver al cauce de la democracia como talante y camino para encontrar el modo de reconstruir la trama de relaciones de la sociedad civil, servida de un Estado socialmente productivo. Bebiendo de ese pozo, tendría mucho que predecir si su comprensión del proceso la lleva a señalar los caminos posibles, con sus virtudes y defectos. Podría, también, indicar el camino probable si los cursos de acción existentes se mantienen o se desvían en una dirección u otra. Toca en este momento histórico no eludir nuestras responsabilidades frente al descalabro trasnochado con que el chavismo destroza el presente.

     El surgimiento del PDN, el Partido del Pueblo, fue un proceso complejo que tuvo la valentía de provocar deslindes ideológicos y políticos para así formular una doctrina y un programa, partiendo de un amplio diagnóstico de la realidad venezolana y ofreciendo una idea precisa de la transformación de Venezuela. Todo se hizo con eficacia desde la vida clandestina. La comprensión del siglo XX venezolano comienza por la gestación del Partido Democrático Nacional. Sólo indagando en las raíces del proceso es posible comprender la actual situación del país, condición necesaria para diseñar el futuro y encontrar el camino para hacer realidad ese diseño.

     Lo que hemos resumido hasta el momento no son escenarios estáticos ni artificiales dibujados a la medida. Es la historia confirmada y aún por ahondar de la "biografía" del PDN, donde se presentan los pedenistas ante una situación internacional con dos polos de atención: el New Deal norteamericano y la avasallante presencia del nazismo y el fascismo. El pedenismo entiende, además,  la complejidad incrementada con la muerte de Gómez y la situación medioeval en que dejó al país. Diversos movimientos de izquierda latinoamericanos han vuelto sus miradas a las propias raíces culturales y han descubierto la potencialidad de las fuerzas nacionales y populares para marchar hacia la democracia, que era como una teoría impalpable, no existente.

     El desarrollo económico, social y político era una necesidad perentoria; se requería la creación de un sistema de relaciones interamericanas que impidiera el excesivo beneficio de los capitales privados extranjeros a expensas del estancamiento del pueblo. La vida del PDN empieza confrontando al gobierno de López Contreras, quien el 13 de marzo de 1937 firma el decreto que expulsa del país a los 47 dirigentes principales de la oposición de izquierda, con el objetivo de limitar las posibilidades de la corriente pedenista. La clandestinidad se convierte en la escuela de organización política para el Partido del Pueblo. Desde allí se peleó para abrir espacios cada vez mayores a la democracia y constituirse en alternativa de poder. 

     López Contreras es el "líder" de un Ejército sin cuyo apoyo el gobierno carece de fundamento. Conviven ahí militares tradicionales del gomecismo y jóvenes comprometidos con la modernización de la institución. López tiene clara conciencia del poder de los altos oficiales tradicionales, como se demostró al designar al General Medina Angarita como candidato por encima de la proposición de un civil. En su gobierno alternan figuras conservadoras de tradición gomera con personas progresistas (Alberto Adriani, Héctor Cuenca, José Rafael Pocaterra, Rómulo Gallegos, Arturo Uslar Pietri, entre otros). El PDN percibe esa variedad y define su política hacia el gobierno en el sentido de ahondar las diferencias entre el ala conservadora o reaccionaria y el ala progresista, de manera tal que el Presidente se sienta inclinado a ensanchar los espacios democráticos para mantener un amplio apoyo social hacia su gobierno.

     La situación mundial es un ingrediente que ayuda a esta flexibilización política del PDN dentro de Venezuela. Las consecuencias en los planos económicos y políticos de la guerra europea empujan al gobierno a buscar una mayor unidad nacional. La dirección pedenista decide aceptar una "política de convivencia" con el gobierno y contribuir en torno a medidas de emergencia económica que alivien un mayor desmejoramiento de las condiciones de vida para la mayoría de los venezolanos. La vocación política con que nace el PDN lo hace, además, tener claro desde el comienzo que la clandestinidad es una etapa pasajera y que alcanzar la legalización para actuar públicamente es una condición necesaria para constituir un movimiento social democrático y un partido popular capaz de conquistar y ejercer el gobierno del Estado. Más aún, desde la misma clandestinidad logra seguir actuando públicamente a través de la prensa, las organizaciones legales en que militan pedenistas, las fracciones municipales y parlamentarias, aprovechando toda ocasión que se presente.

     La capacidad de percibir la complejidad de las situaciones y de actuar con flexibilidad política fue el fruto de un costoso proceso de aprendizaje personal y colectivo, como lo evidencian el diálogo entre dirigentes de peso como Rómulo Betancourt, Valmore Rodríguez, Raúl Leoni, Alejandro Oropeza Castillo y otros, quienes lucharon también por hacer entender y aceptar a sus propios militantes la "política de convivencia"; un paciente proceso cuyos frutos son notables. Así como se hizo todo lo posible para impedir que Medina Angarita accediera a la Presidencia, posterior e inmediatamente a su acceso se hizo todo lo posible para establecer relaciones con él y así no suspender el proceso de democratización. La legalización del Partido del Pueblo, ahora con el nombre de Acción Democrática, fue un fruto temprano de esta actitud.

     El proceso pedenista muestra el proceso humano de personas concretas en plena maduración política, con sus dudas, incertidumbres, alegrías y tristezas, en una trama histórica. El deslinde con los comunistas, en el terreno teórico, implicó romper con la perspectiva anterior y adquirir una nueva visión de la realidad; sentirse parte del pueblo venezolano y de su historia, y desde allí superar los compartimientos estancos aprendidos de otras experiencias. El pueblo venezolano no se limita a los proletarios, sino que está comprendido por una vasta diversidad, mestizaje que requería un instrumento político para representar esa diversidad sin más división que el deseo de transformar a Venezuela en un país moderno, independiente de toda tutela extranjera. El nacionalismo, asociado a los orígenes del país independiente, es un importante vínculo entre la identidad popular y el Partido del Pueblo. Cabe destacar que el deslinde estuvo signado por la consideración con el adversario, incluso cuando se establecen posiciones con extrema claridad y firmeza.

     De este conjunto de circunstancias, experiencias personales y colectivas nace el pedenismo como una manera de entender el proceso histórico venezolano, una doctrina y un programa para convertir a Venezuela en una sociedad moderna y democrática, y el PDN como el instrumento organizativo para obtener el poder y utilizarlo para hacer posible ese proceso.

     Fue una gestación progresiva cuya novedad consistió en su identidad doctrinal y programática y en el tipo de organización que conformó, una organización partidista que significó la profesionalización de la política, no como una lucha entre bandos, sino imponiendo la fuerza de vivirla como un debate de ideas, de alternativas programáticas, en el que triunfa quien mayor capacidad tenga de convencer al pueblo, es decir, a la diversidad de personas y sectores que conforman la nación venezolana. La intención no era sustituir el personalismo por una partidocracia ciega y sorda.

     De la misma manera, el PDN representa en el proceso histórico venezolano una novedad organizativa. La base del partido quiere ser representativa del pueblo venezolano. En ese sentido convoca a todos los sectores capaces de identificarse con su programa y su base teórica. Se incorporan a él aquellas personas dispuestas al compromiso cotidiano con las tareas necesarias para conquistar y ejercer el poder. Esas personas se integran a la organización a través de los "grupos de base"; sus representantes en el Congreso o Conferencia del Partido deciden las líneas a seguir y eligen a los organismos encargados de dirigir su realización. Los organismos dirigentes del partido se ubican a tantos niveles como sea necesaria su acción. Coordinados por un organismo central nacional (CEN), con sus diferentes secretarías nacionales, se establecen "comités ejecutivos" regionales, distritales, municipales, parroquiales, de zona y de sector, encargados de proponer y coordinar la acción del partido en cada nivel y mantener el flujo de comunicación entre la base y la dirección partidista.

     Someterse a la disciplina interna es una condición perteneciente al Partido Democrático Nacional. Sin disciplina no puede haber acción efectiva. Los militantes participan en el proceso de la toma de decisiones directamente en los grupos de base o por medio de sus representantes en los organismos intermedios o nacionales. Pero también se comprometen a realizar las "tareas" que se deduzcan de las decisiones tomadas. A diferencia de las organizaciones comunistas y de su "centralismo democrático", el PDN introduce los Tribunales Disciplinarios como organismos especializados para sancionar a quienes se desvíen de la disciplina partidista. Las condiciones de clandestinidad en las que se desarrolla la vida pedenista hacen que se extremen las exigencias disciplinarias, pues además de la efectividad de la acción política se juegan, día a día, la vida misma de los militantes, de los dirigentes y de la propia organización.

Alberto Rodriguez Barrera
albrobar@gmail.com
@albrobar

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lunes, 5 de mayo de 2014

SAÚL GODOY GÓMEZ, LAS NUEVAS POLICÍAS

Lo primero que hay que hacer es deslindar con claridad las actividades policiales de estricta competencia civil, de aquellas de seguridad y defensa que corresponden al ámbito militar, no pueden haber organismos policiales militares manejando seguridad pública, rompiendo con la tradición en Venezuela y una vez desbandada las infaustas Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana, la reorganización de las policías quedarían como sigue:

1- Las Policías Administrativas, encargadas de mantener el orden en territorios específicos e instalaciones especiales como aduanas, su principal labor es mantener funcionando sin problemas el aparato productivo nacional, que la economía fluya sin tropiezos. Son los encargados de manejar los tramites de personas y mercancías en movimiento, circulación de vehículos, documentos de identidad, inteligencia, levantamiento de accidentes, defunciones, emergencias, atención primaria al orden público, control de manifestaciones y protestas, delitos ambientales, control de crímenes menores como juego ilegal, prostitución, venta de alcohol, drogas y armas, contrabando, lesiones personales, trata de menores, control de vagos y personas sin hogar, sanidad pública y delitos sexuales, entre otros.  La Policías Administrativas la conforman los siguientes cuerpos: Las policías municipales, las aduanales, las penitenciarias.
2- Las Policías de Fuerza e Investigación, serían los cuerpos policiales que manejarían los crímenes mayores como homicidios, fraudes, secuestros, invasiones y destrucción a la propiedad pública y privada, robos de mayor cuantía, extorsión. Además brindará apoyo especializado a las policías administrativas en asuntos de intervención armada, apoyo a grandes manifestaciones y protestas, desastres naturales, lucha contra el crimen organizado, protección a testigos, custodia a personalidades, desmantelamiento de explosivos, seguridad de establecimientos especiales, cordones sanitarios, traslado de prisioneros y otras actividades especiales.  Las Policías de Fuerza e Investigación las conforman los siguientes cuerpos: Las policías estadales, la policía científica, los grupos de intervención rápida (equipos SWAT), la policía ambiental y la policía antidroga
3- Las Policías Matrices, la conforman la inteligencia policial y la policía federal, son las únicas policías que tiene jurisdicción nacional, ambas dependientes del Ministerio del Interior. La inteligencia policial formará parte del Comité Nacional de Inteligencia manejado directamente por ejecutivo nacional y entre sus funciones deberá presentar informes semanales y mensuales sobre la situación de seguridad pública en el país, su principal labor consistirá en lograr niveles de excelencia en la colaboración interinstitucional entre todos los cuerpos policiales sobre todo en compartir información e inteligencia, manejará una red de informática segura, contentiva de una base de datos nacional de todas las personas incursas en delitos, investigaciones en proceso, archivos del parque vehicular, data biométrica de identidad, perfiles criminalísticos de personas buscadas y otras informaciones pertinentes.  La Policía Federal tendrá a su cargo asistir en experticia, materiales y coordinación para neutralizar a criminales que actúen en parte o en todo el territorio nacional, en organizaciones extranjeras que actúen en el país y que impliquen tráfico internacional, en la persecución de fugitivos internacionales, su especialidad será el rastreo de capitales, delitos financieros, falsificaciones y blanqueo de capitales.
Todas las policías dependerán en parte, de asignaciones de un presupuesto nacional de Seguridad Pública, el resto del financiamiento tendrán que lograrlo a nivel local y regional vía impuestos, todas las compras de material e insumos para las policías estarán en manos de una oficina de proveeduría del Ministerio del Interior, incluyendo los gastos de seguro y el manejo del plan de pensiones y retiro (esta centralización se hace con el fin de buscar mejores precios y condiciones en el mercado dado el volumen de las compras y en mayores rendimientos en los fondos de pensiones y retiro).
La Policía Científica manejará la universidad para las especialidades de estudios y los diferentes institutos de formación policial, igualmente supervisará a cada uno de los laboratorios forenses y morgues de cada estado para su correcto funcionamiento, tendrá una especial dedicación a combatir el crimen informático.
Tanto la policía federal como inteligencia policial, conformaran el cuerpo élite de todas las policías del país, solo los mejores profesionales podrán ingresar y su función es coordinar a nivel nacional e internacional todo el esfuerzo de seguridad policial del país.
Las policías estadales son las encargadas de brindarle el próximo nivel de apoyo a las policías municipales incluyendo los servicios de un departamento de asuntos internos para ventilar el abuso de poder,  las malas prácticas y la corrupción,  igualmente, serían las encargadas de la seguridad a todas las instalaciones estratégicas de cada estado coordinadamente con los bomberos y la seguridad interna de quienes manejan dichas instalaciones. 
La policía de aduanas trabajará en todos los puertos y aeropuertos del país, en conjunto con la Oficina Nacional de Identificación y Extranjería, Interpol, policía antidroga, policía ambiental y policía federal para coordinar la lucha en contra del crimen organizado, la subversión y la lucha antiterrorista, con especial atención en el tráfico de componentes o armas de destrucción masivas y biológicas, en el contrabando de especies en peligro y material biogenético.
Tanto las policías penitenciarias como ambientales tienen su propio campo de acción y serán entrenadas específicamente para atender estas áreas de seguridad, y contarán con la asistencia de las demás policías en casos donde el delito desborde sus capacidades como en los casos de fugas de prisioneros o de invasiones de mineros ilegales, por ejemplo.
Todos los miembros de las policías conformarán la reserva del ejército nacional y en casos de emergencia, catástrofes o guerra quedarán bajo jurisdicción militar hasta que la emergencia sea superada, para estar preparados para estas contingencias recibirán instrucción especial cada seis meses.
La principal labor de todas las policías será la prevención del delito y la conservación de la paz y el orden público, para ello debe ganarse la confianza y el respeto público en base al cumplimiento estricto de los derechos humanos y de los procedimientos de ley.
La profesionalización de los servicios policiales del país van de la mano con la dignificación de sus condiciones de trabajo, buenos sueldos, seguridad social y posibilidades de superación, hay que darle un sentido y una dirección a la carrera policial convirtiendo a sus efectivos en expertos en materia de seguridad para que luego de culminar su carrera, puedan vivir de la profesión, formando sus propias empresas o como consultores.
El éxito de un sistema nacional de policía consiste principalmente en una clara línea de mando, en una estructura funcional evitando redundancias, con normas y protocolos razonables y sencillos; como parte del sistema nacional de justicia, en su rol de auxiliares judiciales, los cuerpos policiales deben ser entrenados para la preservación de las pruebas, testimonios, evidencias, documentos, cuerpos del delito de modo que no entorpezcan el proceso, al contrario, que ayuden a su celeridad y transparencia y gane la sociedad toda por un trabajo bien hecho. –
Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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martes, 22 de abril de 2014

JOSÉ R. AVENDAÑO T., ARS Y LA SEGUNDA DIVISION DE AD

   En estas páginas el señor Alberto Rodríguez Barrera hizo un análisis de la segunda división de AD en 1961. En dicho análisis comete inexactitudes históricas y colofón, algo perverso, que a más de cincuenta años de los hechos narrados, merecen otra interpretación que la suya.

  
El año 1946 significo para el país un proceso evolutivo que transformó definitivamente, de manera positiva, la historia política del país. En ejercicio del gobierno producto de los sucesos acaecidos el 18 de octubre del año anterior, se discutió la conveniencia de hacer una Asamblea Nacional Constituyente que le otorgaría un nuevo y definitorio parangón constitucional. Esta decisión acertada fue discutida ampliamente, tanto a nivel ejecutivo como en el rango interno de AD. Luego de hacer pública la convocatoria a elecciones e instalada la Asamblea hubo un aspecto adjetivo que provocó un enfrentamiento interno entre Rómulo Betancourt, Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno y máximo líder, indiscutible, de AD, con un joven que ejercía la Presidencia del Estado Yaracuy, luego diputado a la Asamblea Nacional Constituyente y quien venía de ejercer la Presidencia de la Federación de Estudiantes de Venezuela FEV. La discrepancia consistía en el carácter que debería definir a Venezuela como República o como Estado Federal y dentro de este federalismo la forma de  como deberían ser electos los Presidentes de Los Estados. Es decir, si deberían emanar producto de elecciones directas regionales, o por el contrario, deberían ser electos por designación del Presidente de la República.
Esta primera diferencia, indudablemente, ideológica surgida entre ambos significó y trajo consecuencias definitorias en la vida de AD. El Federalismo y la elección directa de gobernadores estaban consagrados en las tesis originarias del partido y antes de llegar al gobierno dicha premisa no era discutida por ninguno. Triunfo, como era de esperarse, la tesis oficial, cuyo modo de proceder en las constituciones de 1953 y 1961 estuvo vigente hasta los finales de la década de los años 80, cuando se volvió a plantear de manera pública la elección directa de los gobernadores y se consagro de manera definitiva hasta la actualidad.
   Esta confrontación de ideas surgidas entre Rómulo Betancourt y Raúl Ramos Giménez, provocó a nivel interno  estupor, porque se horadó y confrontó la autoridad del máximo dirigente, cuando su ascendencia y liderazgo parecía inquebrantable. Tambien ocasionó que se empezaran a nuclear alrededor de Ramos Giménez, importantes sectores del partido a nivel nacional y regional que empezaron a ver con preocupación cómo el partido dejaba de lado posturas ideológicas por cálculos pragmáticos. No era que Raúl propiciaba un concepto ideológico distinto al que tenía AD, a quien siempre consideró idónea para lograr un proceso de liberación nacional genuino, sino la necesidad de la consecuencia doctrinaria. 
Esta diáfana posición también ocasionó un entendimiento circunstancial ideológico entre Betancourt, quien ya desde la década del 30 se había distanciado definitivamente de lo que significaba la Tercera Internacional y fundamentalmente los postulados estalinistas, y algunas personalidades que militando en AD, tenían un pensamiento y concepción marxista leninista. Esta corriente, se estructuró formalmente en la década del 50 y efectivamente planteaba a nivel interno una confrontación ideológica que contrariaba los postulados originales de AD y que dio origen a la primera división producida en abril de 1960 a través del MIR.
   La primera crisis interna de AD comenzada en 1946 por los motivos ya enunciados y otros sobrevinientes, culminó de manera áspera en 1948 cuando - por instrucciones de Rómulo Betancourt, líder máximo del partido pero fuera ya de la Presidencia de la Junta Revolucionaria de Gobierno, porque la presidencia era ejercida por Rómulo Gallegos – ordeno, luego de debates internos y la aplicación del remoquete de arsistas, por aquello de “permítanos pensar por usted”, la expulsión definitiva de AD a importantes líderes emergentes, como lo eran Jesús Ángel Paz Galarraga en el Zulia, más de sesenta en el Estado Mérida, Yaracuy, Lara, Falcón, Miranda y Distrito Federal entre otros Estados. El único que no fue expulsado, sino pasado a Tribunal Disciplinario y sustituido como Secretario General del Partido en Caracas, fue Raúl Ramos Giménez. A los pocos días de esta primera crisis importante del partido, aconteció el 24 de noviembre de 1948 con  el derrocamiento de Rómulo Gallegos como Presidente Constitucional de Venezuela. Ese mismo día, Ramos Giménez, líder cuestionado por la mayoría de su partido fue a Maracay con Valmore Rodríguez, Presidente del Congreso Nacional, y otros con la finalidad de impedir la ruptura constitucional tratando de constituir gobierno. Fueron detenidos y encarcelados. Estando preso en la Cárcel Modelo de Caracas orientó a sus seguidores  a que se incorporaran de inmediato al partido en la clandestinidad y que todos  los esfuerzos se destinaran al derrocamiento de la dictadura incipiente. Que en época de legalidad, de nuevo se replantearían los problemas y las causas de la caída del gobierno.
  En 1950 y contrariando el veto impuesto por Betancourt de no permitirle el ingreso clandestino a Venezuela por intermedio del aparato partidista, decidió ingresar por su cuenta y riesgo al país a través de la Goajira acompañado de Jesús Ángel Paz Galarraga, quien fue apresado en Maracaibo y detenido hasta la caída de la dictadura. Raúl siguió rumbo a Caracas donde se incorporo al aparato clandestino con la aprobación libre de presiones de Leonardo Ruiz Pineda, Secretario General.
   En el ejercicio de la actividad clandestina fue fiel ejecutor de su posición política de no procurar enfrentamientos internos. Estuvo al frente del sector del partido encargado de los contactos con militares activos, demócratas y no afectos a la dictadura donde hizo importante gestión de liderazgo. Para ese entonces también había surgido una corriente interna ya estructurada, identificada con el marxismo leninismo. Ruiz Pineda designo a Ramos Giménez, sobre quien no podría acarrearse dudas sobre su posición interna por sus antecedentes, para mediar con algunos de los jóvenes marxistas y procurar  lograr acuerdos que no entorpecieran la lucha clandestina debido al enfrentamiento con otros jóvenes que no compartían la ideología neo comunista como Manuel Alfredo Rodríguez, JJ Álvarez y Juan Pablo Peñaloza.  De los primeros, el Curro Guillen, José Vicente Abreu y Manuel Caballero, abandonaron el partido y se incorporaron al Partido Comunista. El resto de esos jóvenes, otros no tanto, comprometidos con el marxismo leninismo siguieron hasta 1960 en AD y formaron tienda aparte con el MIR.
   Para 1957 y 1958 estaba previsto el ingreso al país de manera clandestina algunos dirigentes, para ese entonces con el visto bueno de Betancourt, la mayoría del ARS o arsistas. El 23 de enero abortó esos planes. El regreso a la democracia y a la legalidad partidista aconteció vertiginosamente, se nombraron autoridades internas consensuadas y hubo necesidad de designar candidato presidencial. Rómulo Betancourt resultó el candidato y pese a algunas reservas que fueron planteadas en la Convención Nacional con hidalguía y sin oportunismos, el arsismo con su jefe a la cabeza fue pieza fundamental en el triunfo electoral de 1958. AD tenía tres corrientes internas delineadas. La vieja Guardia, seguidora incondicional de Rómulo Betancourt, la “mafia” o rosada dirigida por Domingo Alberto Rangel y el ARS, dirigido por Raúl Ramos Giménez.
   La escisión del MIR de 1960 declarado marxista leninista esta clara y no tiene discusión, efectivamente existía un conflicto ideológico cuya consecuencia era perfectamente predecible.
   El ARS planteaba una actitud crítica a lo interno, donde ya se observaban desviaciones, con una actitud solidaria con el régimen en lo externo, consciente de la delicada situación de inestabilidad política reinante. Internamente había venido consolidando una mayoría indiscutible en los diversos estamentos del partido. A nivel militar en 1959, por ejemplo, había cerca de un centenar de oficiales y sub oficiales en retiro y disponibilidad que habían perdido su carrera y venían de cárceles y exilio por ser consecuentes en la lucha anti dictatorial. Recuperada la democracia y Betancourt presidente en ejercicio se planteo que era incuestionable, desde el punto de vista legal, ético y político la reincorporación de esos oficiales y sub oficiales a las Fuerzas Armadas. El Presidente de la República, oída la recomendación del Comandante General del Ejercito general Marco Aurelio Moros, se oponía a tal decisión. Raúl Ramos Giménez, a la sazón Presidente de la Comisión de Defensa del Senado procuró y obtuvo que la medida fuera aplicada y la mayoría de esos oficiales y sub oficiales  fueron reincorporados y tuvieron una actitud destacada en la lucha por el mantenimiento de la democracia atacada desde la extrema derecha y la extrema izquierda.
   1960 y 1961, en sus respectivos procesos internos significaron la consolidación de una  mayoría arsista en los cuadros de dirección política (CDN y CEN) sin que ello significara aplicación de aplanadora  alguna, respetando  jerarquías de personalidades no copartidarias.
    La convención Nacional pautada para 1962 presentaba un cuadro irreversible afecto al arsismo, esa realidad palpable revestía de una importancia crucial para el partido y para el país, como lo era la designación del candidato presidencial del partido para las elecciones de 1963. Esa mayoría arsista no significaba que consecuencialmente el candidato y seguro Presidente de la República iba a ser Ramos Giménez, pero, obvio, era una posibilidad, por cierto no procurada por Raúl. Esto encendió las alarmas en Miraflores, se instruyó con precisión a darle la “patada a la mesa” e inducir la división y de esta manera sacudirse definitivamente de personas cuestionadoras.
   En 1964 y 1965, luego de la derrota electoral, Raúl Ramos Giménez, con su alta calidad humana y sus dones de jefatura política incuestionables, hizo pública su decisión de incorporar a sectores de la izquierda, derrotados política y militarmente en el proceso de insurrección armada, con el propósito de constituir un partido de izquierda no comunista cuyo ideario político e ideológico fue el llamado Nacionalismo Revolucionario. El PRIN se constituyo con el arsismo original, sectores provenientes del MIR encabezados por Domingo Alberto Rangel y de La escisión de URD dirigidas por Luis Miquilena y José Vicente Rangel. Esa experiencia unitaria, conformada por un equipo político impresionante para la época, naufragó y se deshizo en forma amistosa, acordada con sindéresis y desprendimiento para no protagonizar espectáculos dolorosos ante la opinión pública.
   Raúl Leoni fue presidente; Gonzalo Barrios y Luis Beltrán Prieto Figueroa no pudieron serlo; Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi fueron Presidentes; Luis Piñerúa Ordaz, Luis Alfaro Ucero y Claudio Fermín no pudieron serlo. Esto fue producto en parte y como consecuencia por los hechos narrados en este artículo para que cada quien, con la tranquilidad y frialdad que conlleva el tiempo transcurrido,  saque sus propias conclusiones.
Raúl Ramos Giménez falleció el 26 de abril de 1973, lúcido, activo y preocupado por  el ahondamiento de la Crisis Nacional,  siempre dispuesto a seguir luchando con sus principios e ideales de siempre.
   A manera de colofón. La identificación y consecuencia a los principios no se pueden contrastar, ceder ni negociar ante pragmatismos acomodaticios  elevados  a rango de doctrina  porque vulneran principios éticos y de honestidad política irrenunciables. Ser auténtico consiste en armonizar lo que se predica con lo que se practica.
Jose R. Avnedaño T.
cheye@cantv.net
@CheyeJR

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martes, 11 de febrero de 2014

PEDRO R GARCÍA ¿ EXISTE EN EL PAÍS UNA IZQUIERDA DEMOCRÁTICA?, PUNTO DE QUIEBRE

Coincidían ya algunos teóricos los mas, venidos de larga militancia en AD, de haberse distanciado de sus compromisos iniciales de su proyecto nacionalista pero que había abrevado en el marxismo y apostando en sus políticas por la inclusión por lo que  había ocupado de facto el campo que pretendían las izquierdas radicales, ya se habían expresado las contradicciones el PCV, y que las acelera la URSS estalinista, (a quienes el PCV, asumía como paraguas ideológico) al consumar la infamia de aplastar el movimiento que trataba de encauzar salidas pacificas frente al evidente fracaso de las políticas que asfixiaban la libertad y producían escasez en los rubros mas elementales encabezados por Alexander Dubcek. Sobreviene un hecho en la izquierda que es importante subrayar, la división del Partido Comunista de Venezuela con los desprendimientos de el MAS encabezado por Teodoro Petkott, Pompeyo Márquez y Freddy Muñoz y LA CAUSA R, dirigida por Alfredo Maneiro, Lucas Mateos y Homero Arellano, salidas ambas del congreso fundacional de La Fuerza Comunista Mayoritaria que se reunió en el Club de Ciegos de Montepiedad.
El primero que advierte las tareas planteadas en lo inmediato a raíz de la incisión, es el (Movimiento al Socialismo), quien abrazará formulaciones eurocomunistas; es inevitable reconocer, que en el caso de este movimiento, se adelantaron importantes propuestas de reflexión, por lo que en su caso no podría hablarse de calcos.
En síntesis, en sus avances, en sus derrotas, desencuentros y desvaríos, nuestra izquierda no ha pensado sino en desarrollos parciales. No ha madurado tampoco una elaboración crítica de su propia historia como fuerza (al menos en grado suficiente), ni ha desafiado con aptitud sincera y reflexiva las grandes cuestiones que tiene planteadas a partir de la realidad que ha imperado históricamente en el país.
Este problema adquiere particular riesgo, pues de no existir una relación densa y seria entre quienes desean el cambio revolucionario y la necesidad de dirigirlo determinando su rumbo por medio de la elaboración teórica, no será posible ninguna estrategia de poder. No será viable La Venezuela socialista no es viable si no se parte de la aprehensión en términos ontológicos y suficientemente válidos del contexto y sus tendencias, integrándola como dato de primera magnitud en cualquier propuesta política que ambicione regir conductas, trazar caminos, señalar rumbos. El socialismo y por aquí queremos comenzar cualquier intento de desentrañar el problema debe diferenciarse de todo tipo de elaboración teorética anterior referida a el y, a las sociedades humanas, porque se presume científico y admite una determinada relación con lo real (se arriesga a ello) y con los giros y adelantos que desde lo real lo acechan, implantándole incesantemente reformulaciones y cambios en su discurso interno.
El PSUV, como la mayoría las agrupaciones políticas de el país tiene agrietado el rostro ético… 
Si este proceso (neo-autoritario), fuera un ejercicio de creatividad, como bien lo sugería Simón Rodríguez, se hubiera organizado y fortalecido el PSUV mediante la incorporación progresiva de los cuadros y dirigentes de otros grupos políticos que le han venido acompañando, que en ese nuevo lenguaje propio que su mentor  le impuso a la sociedad venezolana, se hubiesen empinado por sobre los niveles de lo inédito. Lo prudente era, recordando a Marx, convertir tanto el amor como el fervor en una mercancía, poniendo el acento en lo patriótico por la vía del incentivo moral permanente, sostenido, no fiduciario. Congruente con el camino democrático una revolución, hubiesen construido pacíficamente el partido y éste sería hoy lo suficientemente sólido.
Esto no parece tenerlo  claro la dirección del PSUV, e intentan desesperadamente avanzar con su proyecto de socialismo del siglo XXI, su alto mando cree que es posible y percibe que es de vida o muerte, abatir  el apetito de la descomposición que esta derrotando al proceso. ¿podrán hacerlo?
El síndrome de la corrupción esta frustrando o ya  frustro la posibilidad de haber dotado a los más débiles de una organización política que de verdad velara por sus preteridos intereses pero creemos que quienes han detentado esa responsabilidad dieron un salto al vacío. Hay que intentar un análisis partiendo de la experiencia concreta. El de La URSS, donde  los corruptos llegaron a acumular tanto poder económico que cuando ésta se desplomó formaron La Mafia Rusa, la más poderosa y temible que haya existido, dejando a la italiana como infantes en pañales. En China tenemos incesantemente noticias del fusilamiento que es el mecanismo expedito para mantener a raya este flagelo (que es lo que manda la ley en ese país), a los corruptos. En Cuba hace aproximadamente unos diez años el 17 de noviembre de 2005, en La Universidad de La Habana, con motivo del 60 aniversario del ingreso de Fidel Castro a esa Universidad, en su discurso ante los miembros de esa casa de estudios, reconoció a 46 años de La Revolución Cubana que en ese país, en el aspecto ético, existían niveles de corrupción que no se habían superado en la revolución.
La conclusión de la experiencia internacional acerca de la relación de ética e ideología, es que la costumbre cotidiana dista mucho del sueño. En Venezuela hasta el presente no ha sido distinto. Este flagelo nos viene violentando desde La Independencia en la cual las cúpulas formadas por los oficiales libertadores se asignaron los recursos públicos como pago por los servicios prestados a La Patria. Dándole continuidad a la práctica difundida y cultivada desde La Colonia, “No me den nada pero pónganme donde hay”. La corrupción administrativa en Venezuela se revelo desde la colonización, pero hay más. Hay una derivación que se da y que los venezolanos han aceptado. Lo consienten porque está más o menos inscrito en el orden de las cosas, mientras vivamos bajo un régimen de impunidad. La práctica reside en que de alguna manera, determinados personeros guían la política del gobierno y lo hacen no en el sentido que ésta sea una política en especial la económica para todos los venezolanos, sino dirigida a facilitarles las cosas a ciertos grupos poderosos, y nuevas facciones salidas del ejercicio del poder político.  Es la corrupción, fuente que originada de las comisiones, los favores, los contratos y tantas cosas, de las que se niegan debatir en sus momentos de recreo y ocio los parlamentarios de La Asamblea Nacional. Que en una paradoja cruel nos permite constatar que los miembros de la dirección del PSUV, son parlamentarios o Ministros, que un modelo neo-autoritario los tutela y paraliza toda iniciativa de el obligatorio control, frente al ejecutivo en todo caso, lo cierto es que si hay políticos venezolanos que encuadran en un estado general de sospecha, son ellos, porque el nivel de vida, que sus vecinos conocieron, IN ILLO TEMPORE, ha aumentado colosalmente. Importantes sectores incluidos los afectos al régimen en el país, comentan con sorna que en la actual dirección gubernamental pasa al igual que en la Roma, dónde había una institución que era conocida como el Consulado y que en épocas determinadas de La República Romana, funcionaba con dos cónsules en una especie de monarquía dual. Que sin duda Maduro es un polo de ese Señorío pero que a pesar de las teatralizaciones que escenifica a diario, luce alejado del suelo y lo que hay que hacer es entenderse con el otro monarca, que se puede identificar claramente por su marcada influencia en los nombramientos de los altos jerarcas del Gobierno Revolucionario y en los mandos militares, aunque con menos control después de el lamentable deceso de el Monarca Mayor. Menuda la experiencia que tienen destacados grupos económicos nuestros para reconocer los intersticios del poder.
Ese especie de cónsul, tiene una de las virtudes que tradicionalmente se le atribuyen a Dios: el don de la ubicuidad, porque representa, al mismo tiempo las prioridades del proceso “revolucionario en marcha” y los intereses de las empresas que han “expropiado” y sus propios alcances internamente del capitalismo financiero nacional e internacional y de la sombría oligarquía financiera del país. Es el representante de la derecha militar, de los manejadores de las altas finanzas y de la banca (que se conciertan con la estructura comunicacional para que solo lo rocen en los medios que todavía fingen ser independientes) heredero de todo lo negro y podrido que nos viene desde los criollos principales de La Colonia. Esto es antagónico con el rol de jefe de un partido revolucionario.

pgpgarcia@gmail.com

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martes, 27 de agosto de 2013

EL PACTO DE PUNTO FIJO, DOCUMENTO COMPLETO, FIRMADO, PARTE DE LA HISTORIA, 31 DE OCTUBRE 1958

Los partidos Acción Democrática, Social Cristiano Copei y Unión Republicana Democrática, previa detenida y ponderada consideración de todos los elementos que integran la realidad histórica nacional y la problemática electoral del país, y ante la responsabilidad de orientar la opinión pública para la consolidación de los principios democráticos, han llegado a un pleno acuerdo de unidad y cooperación sobre las bases y mediante las consideraciones siguientes:


1a Como es del conocimiento público, durante varios meses las distintas fuerzas políticas que han participado en las acciones unitarias para la defensa del régimen democrático han mantenido conversaciones destinadas a asegurar la inteligencia, mutuo respeto y cooperación entre ellas, interesadas por igual en la consolidación de la unidad y la garantía de la tregua política, sin perjuicio de la autonomía organizativa y caracterización ideológica de cada uno, conforme se declaró expresamente en el acta de ampliación de la Junta Patriótica firmada el 25 de enero de 1958 por los partidos políticos que la integraban inicialmente. El resultado obtenido es favorable, toda vez que las naturales divergencias entre los partidos, tan distintas de unanimismo impuesto por el despotismo, se han canalizado dentro de pautas de convivencia que hoy más que nunca es menester ampliar y garantizar. El análisis cabal de los antecedentes, de las características actuales y de las perspectivas de nuestro movimiento democrático, la ponderación comprensiva de los intereses legítimamente representados por los partidos a nombre de los centenares de miles de sus militantes; el reconocimiento de la existencia de amplios sectores independientes que constituyen factor importante de la vida nacional; el respaldo de las Fuerzas Armadas al proceso de afirmación de la República como elemento institucional del Estado sometido al control de las autoridades constitucionales, y el firme propósito de auspiciar la unión de todas las fuerzas ciudadanas en el esfuerzo de lograr la organización de la Nación venezolana, han estado presentes en el estudio de las diferentes fórmulas propuestas. La sincera definición y defensa de los derechos que asisten a los partidos como representantes de grandes núcleos nacionales y la preocupación común de atender en conjunto a los intereses perdurables de la Nación, si bien han podido en forma ocasional provocar la generosa impaciencia de calificados valores de la opinión, son la garantía de que las deliberaciones han respondido a un serio y responsable enfoque de las urgencias del país.
2a Las minuciosas y largas conversaciones han servido para comprometer a las organizaciones unitarias en una política nacional de largo alcance, cuyos dos polos podemos definir así: a) seguridad de que el proceso electoral y los Poderes Públicos que de él van a surgir respondan a las pautas democráticas de la libertad efectiva del sufragio; y b) garantía de que el proceso electoral no solamente evite la ruptura del frente unitario, sino que lo fortalezca mediante la prolongación de la tregua política, la despersonalización del debate, la erradicación de la violencia interpartidista y la definición de normas que faciliten la formación del Gobierno y de los cuerpos deliberantes de modo que ambos agrupen equitativamente a todos los sectores de la sociedad venezolana interesados en la estabilidad de la República como sistema popular de Gobierno.
3a Establecidos esos principios de carácter general, COPEI, AD y URD comprometen su acción y responsabilidad en los términos siguientes:
a.      Defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral. Las elecciones determinarán la responsabilidad en el ejercicio de los Poderes Públicos, durante el periodo constitucional 1959-1964; intervención de la Fuerza contra las autoridades surgidas de las votaciones es delito contra la Patria. Todas las organizaciones políticas están obligadas a actuar en defensa de las autoridades constitucionales en caso de intentarse o producirse un golpe de Estado, aun cuando durante el transcurso de los cinco años las circunstancias de la autonomía que se reservan dichas organizaciones hayan podido colocar a cualquiera de ellas en la oposición legal y democrática al Gobierno. Se declara el cumplimiento de un deber patriótico la resistencia permanente contra cualquier situación de fuerza que pudiese surgir de un hecho subversivo y su colaboración con ella también como delito de lesa patria.
b.      Gobierno de Unidad Nacional. Si bien el ejercicio del Poder por un partido es consecuencia legítima de una mayoría electoral, la suerte de la democracia venezolana y la estabilidad del Estado de derecho entre nosotros imponen convertir la unidad popular defensiva en gobierno unitario cuando menos por tanto tiempo como perduren los factores que amenazan el ensayo republicano iniciado el 23 de enero; el gobierno de Unidad Nacional es el camino para canalizar las energías partidistas y evitar una oposición sistemática que debilitaría el movimiento democrático. Se deja claramente sentado que ninguna de las organizaciones signatarias aspira ni acepta hegemonía en el Gabinete Ejecutivo, en el cual deben estar representadas las corrientes políticas nacionales y los sectores independientes del país, mediante una leal selección de capacidades.
c.      Programa mínimo común. Para facilitar la cooperación entre las organizaciones políticas durante el proceso electoral y su colaboración en el Gobierno Constitucional los partidos signatarios acuerdan concurrir a dicho proceso sosteniendo un programa mínimo común, cuya ejecución sea el punto de partida de una administración nacional patriótica y del afianzamiento de la democracia como sistema. Dicho programa se redactará por separado, sobre las bases generales, ya convenidas, y se considerará un anexo del presente acuerdo. Como este programa no excluye el derecho de las organizaciones políticas a defender otros puntos no comprendidos en él, se acuerda para estos casos la norma siguiente: ningún partido unitario incluirá en su programa particular puntos contrarios a los comunes del programa mínimo y, en todo caso, la discusión pública en los puntos no comunes se mantendrá dentro de los límites de la tolerancia y del mutuo respeto a que obligan los intereses superiores de la unidad popular y de la tregua política.
4a El ideal de la unidad como instrumento de lucha contra la tiranía y contra las fuerzas en aptitud de reagruparse para auspiciar otra aventura despótica, sería la selección de un candidato presidencial democrático único, la formación de planchas únicas para los cuerpos colegiados y la formación de un frente único a base de un solo programa integral de Gobierno.
En la práctica se ha evidenciado que diversos factores reales contradicen esa perspectiva histórica, mas, afortunadamente, hay otros medios idóneos de preservar la Unidad Nacional. Por consiguiente, lejos de considerar comprometida la unidad por la comprobación de naturales contradicciones interpartidistas que se corresponden con la esencia de la actividad democrática, las organizaciones signatarias después de confrontar sus distintas opiniones entre sí y con las emitidas por voceros independientes autorizados, de la prensa y de otros factores nacionales define:
1.      Los requerimientos de la unidad son compatibles con la eventualidad de diversas candidaturas y planchas legislativas.
2.      Para que la presentación de varias candidaturas presidenciales y diversas planchas legislativas pueda verificarse sin menoscabo de la unidad y sin ruptura de la tregua interpartidista, es indispensable fortalecer el sentimiento de común interés patriótico y la tolerancia y mutuo respeto entre las fuerzas unitarias, base de lo cual debe ser la sincera y solemne adhesión de todas las fuerzas democráticas a los puntos contenidos en esta declaración y al espíritu que la anima, tal como hoy se consagra con la firma de este documento.
3.      Para garantizar la tregua política y la convivencia unitaria de las organizaciones democráticas, se crea una Comisión Interpartidista de Unidad encargada de vigilar el cumplimiento de este acuerdo. Dicha Comisión estará encargada de orientar la convivencia interpartidista, de conocer las quejas que se produzcan contra las desviaciones personalistas o sectarias en la campana electoral y de diligenciar ante cualquiera de los signatarios, y a nombre de todos, la morigeración y control en lo que pudiera comprometer la convivencia democrática.
5a Para garantizar que varias postulaciones presidenciales y varias planchas legislativas sean en todo momento expresiones de la voluntad nacional de celebrar elecciones que en definitiva se traduzcan en fortalecimiento de la democracia, se proclama:
I.       Cada organización queda en libertad de sustentar su propio candidato presidencial y sus propias planchas para los cuerpos colegiados dentro del concepto de unidad aquí consagrado y en el sentido de que garanticen la tolerancia mutua durante la campaña y el cumplimiento de los compromisos generales convenidos en esta declaración cualquiera que sea la candidatura o plancha que obtuviera mayor número de votos.
II.      Todos los votos emitidos a favor de las diversas candidaturas democráticas, serán considerados como votos unitarios y la suma de los votos por los distintos colores como una afirmación de la voluntad popular a favor del régimen constitucional y de la consolidación del Estado de derecho.
III.     La postulación de los candidatos presidenciales y de las planchas legislativas es de la responsabilidad de cada partido o coalición. Será el pueblo elector a quien le corresponda calificar con el voto cualquier postulación.
IV.     Los partidos que suscriben este documento garantizan la adhesión de los principios y normas aquí consagrados de sus respectivos candidatos a la Presidencia de la República.
V.      Los partidos signatarios se comprometen a realizar una campaña positiva de afirmación de sus candidatos y programas dentro del espíritu de la unidad, evitando planteamientos y discusiones que pueden precipitar la pugna interpartidista, la desviación personalista del debate y divisiones profundas que luego pudieran comprometer la formación del Gobierno de Unidad Nacional.
VI.     Después de publicado el resultado oficial de las elecciones, tendrá lugar en Caracas un gran acto popular encargado de ratificar los siguientes principios:
a.      Pública adhesión de todas las organizaciones y candidatos participantes al resultado de las elecciones, como expresión de la soberana voluntad popular.
b.      Ratificación por parte de las organizaciones signatarias de su sincero propósito de respaldar al Gobierno de Unidad Nacional, al cual prestarán leal y democrática colaboración.
Consideran las organizaciones signatarias que la adhesión de todas las fuerzas políticas a los principios y puntos fijados en esta declaración es una garantía eficaz para el ejercicio del derecho electoral democrático dentro de un clima de unidad. La cooperación de los organismos profesionales gremiales, cívicos y culturales, de la prensa y de personalidades independientes, con los fines así precisados, consolidarán la convivencia nacional y permitirán el desarrollo de una constitucionalidad estable que tenga en sus bases la sinceridad política, el equilibrio democrático, la honestidad administrativa y la norma institucional que son la esencia de la voluntad patriótica del pueblo venezolano. Como este acuerdo no fija principio o condición contrarios al derecho de las otras organizaciones existentes en el país, y su leal cumplimiento no limita ni condiciona el natural ejercicio por ellas de cuantas facultades pueden y quieren poner al servicio de las altas finalidades perseguidas, se invita a todos los organismos democráticos a respaldar, sin perjuicio de sus concepciones específicas, el esfuerzo comprometido en pro de la celebración del proceso electoral en un clima que demuestre la aptitud de Venezuela para la práctica ordenada y pacífica de la democracia.


Caracas, 31 de octubre de 1958

Por Unión Republicana Democrática, Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya, Manuel López Rivas. (Firmado)

Por el Partido Social Cristiano Copei, Rafael Caldera.
Pedro del Corral, Lorenzo Fernández. (Firmado)

Por Acción Democrática, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Gonzalo Barrios. (Firmado)


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