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sábado, 9 de mayo de 2015

ELEONORA BRUZUAL, HORROR QUE HUMILLA Y MATA

En la Venezuela metamorfoseada por Chávez y su banda, el “hombre nuevo” que se inventó el asesino Ernesto “Che” Guevara es un malandro con arma y moto propia que en su gran mayoría son dádivas de la “revolución”; esa revolución que primero en Cuba y luego en Venezuela tuvo como prioridad la honda transformación de los seres humanos unida al cambio de estructuras sociales, instituciones, hábitos, valores…

Ese “hombre nuevo” varón o mujer es transgresor, amoral, violento, despiadado. Con armas y motos propias controlan ya todo el territorio y gozan de la impunidad de sus delitos, impunidad que es orden oficial. Ese “hombre nuevo” acrecentando horror, es para muchos políticos que están del lado que se vende como opositor, un voto que hay que captar, no importa si el precio es voltear la cara cuando se le ve matando, robando, violando, cuando se le ve acaparando productos para revenderlos hasta 10 veces su precio.

Horror con el que convivimos desde hace más de 16 años, porque también nos hacemos los desentendidos para no asumir responsabilidades por la permisividad que se ha tenido con Chávez, su corte, sus hordas, sus herederos y su apocalíptica revolución donde uno de los íconos es el asesino “Che” Guevara, con su tenebroso "hombre Nuevo",  que en Venezuela es el bandido del siglo XXI. 

El asesino “Che” Guevara junto a los Castro se apoderó de Cuba. Se crearon y le crearon mitos y recubrieron de poesía y cancioncillas pegajosas la ejecución de todo disidente político, el encarcelamiento y tortura de los homosexuales, la expropiación y confiscación de empresas y bienes, la destrucción de la economía, la prensa independiente, las libertades y derechos más elementales, el terrorismo de Estado; todo mientras mensos y esbirros cómplices canturreaban tonadillas a un fulano unicornio azul que según el sayón trovador que se lo inventó se le había perdido mientras pastaba… Maleza que es lo que abunda en esa desventurada isla donde alguna vez hubo caña, dignidad, libertad y esperanza.

Los que habitamos en Venezuela padecemos al “hombre nuevo”. De él (varón o mujer) y sus crímenes estamos hartos pero fundamentalmente estamos aterrados. La cosecha de sus transgresiones, de su amoralidad, de su violencia y su falta de piedad, es sangrienta, luctuosa… Ciudadanos a merced de criminales que el régimen protege porque son brazo armado con el cual propagan ese miedo que les permite dominar, paralizar, desalentar.

Iniciando la semana, una mujer fue asesinada por dos “hombres nuevos” que se desplazaban en una moto; “hombres nuevos” bien armados y bien dispuestos a mostrar que si no entregas la bolsa te quedas sin vida… A las 8 de la mañana, en una zona residencial le segaron sus sueños. Ella fue -en ese momento- la víctima femenina número 60 liquidada en la ciudad de Caracas en lo que va del año 2015. Horas después, el martes asesinaron al jefe de escoltas de un personajillo vil, engreído y mentiroso llamado Winston Vallenilla, vocero a jornal fijo y jugoso de esta revolución rojo sangre, que lo premió con la presidencia de uno de los tantos canales de televisión dominados por el régimen (Tves, antiguo Radio Caracas TV). Su grito “¡familia!” nada tiene que ver con el dolor que le infligen a cada hogar golpeado por el hampa militante y poderosa.

Y no exagero al definir  a la delincuencia como poderosa. No soy la única. El 28 del pasado abril, en las páginas del diario El Nacional de Venezuela,  el sacerdote salesiano Alejandro Moreno, psicólogo y doctor en Ciencias Sociales tituló su columna: Proyecto hampa. Allí nos mostró como lo que él define como “una violencia delincuencial multiforme que ha ido copando la vida cotidiana de todos los habitantes de este país, en las ciudades, en los campos, en los barrios, en las urbanizaciones, en las calles, en los lugares de reunión y en el propio interior de los hogares” es sin dudas un poder.

Un poder que el estudioso de la sociología lo califica de “dominio hamponil”. Mando hamponil en una desgraciada Venezuela, convertida en guarida y cuya capital Caracas dejó de ser conocida por sus techos rojos para ser destacada como roja por la sangre que baña las calles de una ciudad de muerte, donde a diario matan a decenas de personas. 

Caracas siniestra donde el régimen castrochavista  entregó sus llaves a los cinco espías asesinos cubanos, perfectos cancerberos de este infierno que me hace recordar al francés Georges Bernanos, quien dijo: “El verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido”.

Eleonora Bruzual
ebruzual@gmail.com 
@eleonorabruzual

http://www.diariolasamericas.com/4943_eleonora-bruzual/3088486_columna-eleonora-bruzual-diario-las-americas-chavismo-maduro-hampa.html

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miércoles, 21 de enero de 2015

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, EL CHE GUEVARA, EL ASESINO DE LA CABAÑA, DESDE COSTA RICA,

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL
Los años pasan y todavía no comprendemos a quienes utilizan orgullosamente una camiseta con la foto de Ernesto Guevara de la Serna más conocido como el Che, un hombre frío, que no le importaba la vida de sus semejantes y que fue responsable de cientos  de muertos en Cuba.  Fue Fidel Castro quien puso a Guevara a cargo de la cárcel de La Fortaleza la Cabaña, lugar donde crearon “La comisión depuradora” cuyo fin era los fusilamientos para causar terror en la población. Los historiadores aseguran que Guevara mató a muchos presos personalmente, se desconoce el número exacto, pero sus propios escritos -como veremos más adelante- confirman que existía algo oscuro y cruel en él y con esto incumplió el juramento hipocrático que debió hacer cuando se graduó en la escuela de medicina, juramento que dice entre otras cosas “Tendré absoluto respeto por la vida humana”. En el siguiente link pueden las listas de las víctimas del Che.

http://www.alexlib.com/victimasdelche/Victimas-Che-eBook_sp.pdf

Nicolás  Águila escribió en 2007 sobre este siniestro personaje y señaló que  “El Che Guevara no se andaba con remilgos. Frío y calculador, carecía de los escrúpulos primarios de Félix Pena. En su condición de máximo responsable de los fusilamientos en La Cabaña, exigía que en los juicios sumarios prevaleciera el celo militante por encima de cualquier consideración de orden jurídico. En las sentencias prefabricadas, que él mismo revisaba y aprobaba, no cabía el titubeo de la duda razonable ni ningún otro rezago de la "justicia burguesa". Su divisa no era "en la duda, abstente", sino la de los tiempos de la Sierra Maestra: "ante la duda, mata". Sus órdenes, por otro lado, no siempre estaban exentas de esa "fina ironía" que cautivó a más de un intelectual a ambos lados del Atlántico. En ocasiones mandaba al paredón escribiendo esta nota breve y terminante: "Dale aspirina".

http://verdaderoche.blogspot.com/2007/10/el-carnicero-de-la-cabaa.html

En sus cartas y escritos encontramos frases escalofriantes propias de un demente y frases que resumían su torcida mente comunista, veamos algunas de ellas: “Nunca debemos establecer la coexistencia pacífica. En esta lucha a muerte entre dos sistemas tenemos que llegar a la victoria final. Debemos andar por el sendero de la liberación incluso si cuesta millones de víctimas atómicas”. Otra de estas famosas frases decía “Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro” Una más dirigida a su papá “Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar” Al referirse al crimen que cometió al asesinar  a Eutimio Guerra porque sospechaba que era un soplón, dijo: “¡Acabé con la duda dándole un tiro con una pistola de calibre 32 en la sien derecha! Sus pertenencias pasaron a mi poder”.   En  1967, el Che había afirmó “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”. En otra ocasión escribió  Siento que mi nariz se dilata saboreando el olor acre de la pólvora y la sangre del enemigo”.  En una carta que le envió a su esposa en 1957 le escribió: “Estoy en la manigua cubana, vivo y sediento de sangre”.

Ante estas afirmaciones, no nos queda otra cosa más que pensar, que el hombre era un psicópata, aquí el link de un documental  que confirma todo lo que aquí hemos escrito. 

https://www.youtube.com/watch?v=PPBp2pPZNXc

Lo irónico de la vida del Che es cómo murió, pues estuvo consciente (al igual que sus víctimas) de que sería asesinado, el responsable de esta ejecución fue Mario Terán Salazar, el sargento boliviano quien relató en 1977 a la revista Paris Match del siguiente modo los últimos instantes del Che Guevara: “Dudé  40 minutos antes de ejecutar la orden. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que me fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: «Usted ha venido a matarme». Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: ¿Qué han dicho los otros?  Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: ¡Eran unos valientes!». Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. ¡Póngase sereno  -me dijo-  y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre! Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto”. Eso sucedió el 9 de octubre de 1967, La Higuera, Bolivia.

Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com
@carlosvilchezn

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jueves, 8 de mayo de 2014

SAÚL GODOY GÓMEZ, LA TRAICIÓN DE FIDEL

"Castro ha convertido la república en un feudo, en un prostíbulo, en un manicomio'' -  Comandante Huber Matos.

Hay mucho comunista que a esta hora debería estar llorando la desaparición del Comandante Fidel Castro Ruz (digo desaparición ya que lo tienen oculto, su estado es de una decrepitud terminal y, siguiendo la tradición comunista, van a ocultar su deceso hasta un momento oportuno para la causa revolucionaria por lo que me adelanto con este panegírico), la figura esencial de la Latinoamérica revolucionaria, el hombre supuestamente bisagra entre el colonialismo y la modernidad, el factor principal del comunismo internacional en Occidente y héroe de multitudes… el Fidel de las camisetas, de las películas de Oliver Stone, de los clips y videos musicales, que lo llorarán como héroe, el de las largas entrevistas en blanco y negro, el de las fotos con luminarias, actores, escritores, artistas, políticos que tuvieron la oportunidad de conocerlo y estrecharle la mano, que fue el ícono del siglo XX, el rebelde, el que le dijo al Imperio “No pasarán”, el hombre que resistió “el bloqueo” de los yanquis, el líder de los movimientos subversivos, la figura señera de esa “otredad” postmodernista que puso al mundo en vilo ante la posibilidad de una conflagración atómica.
En este momento luctuoso, nadie querrá acordarse de los millones de muertos que tiene en sus espaldas, porque son millones los que, en todo el mundo, han perdido la vida por causa de las acciones de este hombre, en América, en África, en Asia, en Europa, en el Medio Oriente… las tumbas que le deben a Fidel un epitafio se multiplican como cuentas en un rosario infinito, de los lamentos, los gritos de horror, las maldiciones de las incontables familias en el exilio, los desposeídos que creyeron en sus mentiras, los millones de cubanos que dejaron sus vidas a la vera del camino revolucionario, entre ellos sus más allegados amigos y compañeros de armas, su propia familia… no había precio que ese monstruo no estuviera dispuesto a pagar por permanecer en el poder, por ser la estrella de los movimientos emergentes, por convertirse en la referencia obligada de la historia latinoamericana.
Su amigo y héroe de la revolución, Camilo Cien Fuegos, “desaparecido” en un conveniente accidente de aviación; su mano derecha, Ernesto “Che” Guevara, canjeado a los rusos por ayuda económica, que encontró la muerte en las selvas de Bolivia, traicionado y abandonado; su epónimo, el Comandante Huber Matos, a quien encarceló por veinte años, los comandantes Antonio de la Guardia, a decir de muchos el hombre más valiente de Cuba, y el Comandante Arnaldo Arocha, el héroe de Angola, ambos fusilados sin contemplaciones como narcotraficantes… de esas purgas se salvó el escritor Guillermo Cabrera Infante, que vivió exilado en Londres; pagaron con el olvido los guajiros Alarcón y Benigno, quienes se retiraron a la oscuridad del anonimato en Paris… fue detenido el poeta Heriberto Padilla, por pornográfico y contrarevolucionario, el periodista Carlo Franqui, el historiador Manuel Moreno Fraginals, el poeta Reynaldo Arenas, todos víctimas de la revolución, olvidados y eyectados del panteón revolucionario después de haber brindado sus glorias al proceso.
Fidel traicionó a la revolución, a Cuba y a Latinoamérica cuando hizo el giro hacia el comunismo marxista leninista, cuando instauró un régimen de terror en la isla, cuando convirtió la igualdad en solo un slogan propagandístico, cuando quiso exportar su revolución a otras tierras, sin poner en la ecuación el costo en vidas, cuando decidió que los homosexuales estaban de sobra en Cuba, cuando compraba conciencias con “jineteras”, ron y habanos, cuando descubrió que había “intelectuales” que le venderían el alma por una fotografía abrazados, cuando no le importó someter por más de 50 años a su propio pueblo a un suplicio de hambre y la necesidad…
¿Qué tiene de exitosa la Revolución Cubana? ¿Cuáles fueron sus aportes civilizatorios? ¿De qué sirve alfabetizar, mejorar la salud, o alcanzar dudosos índices de “desarrollo” si no puedes pensar, ni hablar, ni elegir? ¿Por qué los balseros arriesgaban el pellejo en aguas infectadas de tiburones para conseguir la libertad, si es que no son tiroteados desde helicópteros artillados? ¿Por qué las deserciones de deportistas, artistas, profesionales, funcionarios, apenas tenían la oportunidad de pedir asilo diplomático, a riesgo de sus vidas y de sus familias? ¿Por qué la imposibilidad de los ciudadanos cubanos de viajar libremente? ¿Por qué el éxodo de Mariel?
Preguntas incómodas en un momento en que se preferirían los homenajes, los discursos sobre la gesta heroica de la travesía del Granma, de la Sierra Maestra, del Cuartel Moncada, de la victoria en Bahía de Cochinos, de la crisis de los misiles, de su aparición en Chile, junto a Salvador Allende, de su presencia en la toma de posesión de Chávez y, posteriormente, durante la agonía y muerte del venezolano en Cuba…
Fidel pescó en cuanto río revuelto pudo, en Nicaragua, en el Salvador, en Colombia, en Chile, en el Caribe, en Puerto Rico, en Panamá, en Angola, en el Congo, en Bolivia, en Pakistán, en Corea del Norte, en Somalia, en Palestina, en Irán… no se trataba sólo de repartir balas con su nombre, también hubo misiones humanitarias para dejar en entredicho el Orden Mundial, a la perversa civilización occidental, a la evidente explotadora, racista y colonialista gestión imperial de los Estados Unidos, con sus enviados y embajadores, que nunca dejaron de acusar y señalar al enemigo… pero, cuando se trataba de contar los desaguisados hechos en la Habana, siempre surgían los apologetas, los camaradas, que con excusas y sahumerios trataban de ocultar los muertos y las libertades pisoteadas: “¡Era la revolución hermano, por el pueblo, por la soberanía y la independencia!”. Es que para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos… por supuesto, mientras no fueran los suyos; uno de sus grandes logros estratégicos fue la creación del Foro de Sao Paulo, gracias a la colaboración del Partido de los Trabajadores del Brasil y sus dos candidatos que coronaron como presidentes, Lula y Dilma, quienes aprestaron todo el peso diplomático y comercial de su país para impulsar los planes hegemónicos de la izquierda en Latinoamérica, a sabiendas que la seguridad de Colombia y Venezuela estaban en el menú de desestabilización que Fidel Castro tenía en mente.
Fidel los sobrevivió a todos, enemigos y amigos, murió de viejo y jamás se disculpó de sus errores, en su la tumba se enterrarán sus víctimas, sus secretos y traiciones, porque traicionó al pueblo cubano quien creía que era libertad lo que alcanzaban con el combate que dieron, traición a Latinoamérica toda quienes confiaban en una lucha justa para eyectar regímenes tiránicos.
Fidel inoculó a Latinoamérica con el virus del odio y la violencia; su papel fue el de la víctima pequeña y pura, que soportó estoicamente los abusos del abusivo Goliat del norte, convirtió un embargo económico, una simple prohibición del gobierno norteamericano a las empresas norteamericanas, que impedía comerciar con la isla hasta que su gobierno se pusiera a derecho, se transformó convenientemente en un “bloqueo” que jamás existió, la excusa perfecta para justificar su rol de mártir, aunque Cuba siempre pudo tener intercambios con el resto del mundo y, evidentemente, países como Francia, Canadá y España se distinguen como sus principales socios e inversionistas occidentales; de hecho, el gobierno norteamericano permitió la venta de comida a la isla, por razones humanitarias, y hoy en día es su principal suplidor de granos.
Empresas sin escrúpulos en hacer negocios con unos tiranos y violadores de derechos humanos hicieron la planificación y el desarrollo de la infraestructura eléctrica cubana, pagada con el petróleo venezolano, el mismo recurso escamoteado que le permitió que empresas brasileñas construyeran los enormes puertos que Cuba espera utilizar para convertirse en el centro de conexión, depósito y maquila de mercadería para todo el Caribe y más allá.  Canadienses y españoles invirtieron fuertemente en la infraestructura hotelera que hoy luce la isla, a la espera de los turistas que llegarían con la apertura que está en proceso de negociación con el primer mundo.
Cuba se ha venido preparando para este momento crucial desde hace un tiempo; cuando Fidel cayó en cuenta de que su modelo económico era un completo fracaso, que lo obligó a ser el pedigüeño más conocido del mundo, Cuba fue el país que más ayuda humanitaria internacional acumuló, pero ni siquiera así podía financiar el país y, al mismo tiempo, sostener el esfuerzo revolucionario fuera de sus fronteras.
A lo largo de las décadas logró montar una impresionante red de influencias y organizaciones en Latinoamérica, infiltró los centros de estudiantes de las universidades en Chile y Argentina, se adueñó de muchos sindicatos y organizaciones laborales en Brasil, logró penetrar en las instituciones militares, en las iglesias de Colombia y Venezuela, prácticamente se adueñó de partidos políticos en Centroamérica, regía los destinos de varias islas en el Caribe… cuando Rusia no pudo seguir financiándolo, Fidel se propuso la conquista de Venezuela, su viejo sueño, para que nuestro petróleo financiara sus largos tentáculos, cosa que logró con Hugo Chávez y, luego, con su agente de origen colombiano en Venezuela, Nicolás Maduro Moros.
Durante estos quince años de régimen chavista, no sólo hemos financiado el enorme desarrollo de la infraestructura que Cuba luce para su transformación capitalista, sino que hemos sostenido ese impresionante tinglado político, abierto y subterráneo, que Fidel manejaba desde La Habana.
Fidel tenía la capacidad (al parecer, igual la tiene Raúl Castro) de desatar, con una orden suya, una ola de huelgas, manifestaciones, protestas, violencia callejera en casi cualquier gran ciudad del subcontinente; todo gobernante que asumía el poder sabía que Cuba podía hacerle la vida tranquila o miserable, dependiendo de sus relaciones con La Habana.
De ese chantaje internacional vivía Fidel Castro, al momento de sentar en una mesa a las FARC y al gobierno de Santos en Colombia y al tiempo de condicionar la transición pacífica en una Venezuela convulsionada por la violencia, en su pretensión de normalizar el ingreso de la isla al concierto de naciones occidentales.  Cuba está negociando en estos momentos, con Europa y los EEUU, su futuro económico y político, ha pedido una serie de inmunidades para el gobierno de los Castro, sus familias y allegados, y Raúl quiere ser  reconocido como el partero de la nueva Cuba, a cambio de impunidad promete la paz definitiva en Colombia, la entrega en paz en Venezuela y las manos fuera de la región.
Fidel ya no está para ver el resultado de esta negociación (aún si estuviera vivo ya no puede percatarse de la realidad), en la que muchos latinoamericanos han dejado el pellejo y han servido de tontos útiles a ese genio maligno de la geopolítica latinoamericana, pero nosotros, todos los venezolanos de buena voluntad, vamos a presencia con vergüenza como fuimos utilizados por ese personaje como peones en su tablero de ajedrez. - 
Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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jueves, 6 de febrero de 2014

EDDIE A. RAMÍREZ S., TV- FANB

La fracción roja de la Fuerza Armada  se asoció con el PSUV para lanzar  al aire este nuevo canal que es un bochorno para el país y para nuestra institución armada. Lo primero que cabe preguntar es si la misma requiere de un canal de televisión para divulgar sus actividades. Evidentemente este canal no se justifica, ya que a un costo muy bajo  la Fuerza Armada podría divulgar sus actividades a través de programas en los numerosos  medios de la hegemonía comunicacional oficialista.  Además, dudamos  del interés de los ciudadanos, incluidos los propios  militares, en sentarse frente al televisor a presenciar un tema tan específico y nada  recreativo.

¿Por qué   la ministra de la Defensa autorizó el cuantioso gasto que significa mantener un canal de televisión? La respuesta es obvia: para hacer proselitismo político  entre los efectivos militares. Esta conclusión se deriva del contenido de la programación de TV-FANB, el cual debe ser rechazado por todos los demócratas.  No solo contiene loas desmesuradas hacia el difunto comandante, sino que es una descarada propaganda al llamado socialismo siglo XXI y a la gestión gubernamental.

Discursos, inauguraciones, recitaciones de poemas y ¨Enseñanzas de Chávez¨ constituyen gran parte del diario menú. En  ¨Entrevistas bolivarianas¨ presentan a un capitán  que descalifica a la burguesía y cuyo arsenal de citas son el Ché Guevara y Mao.  En  ¨Mujeres con guáramo¨ promueve  a las damas del PSUV que ocupan lo más altos cargos en el TSJ, Fiscalía,  Contraloría, CNE, Defensoría del Pueblo y Asamblea Nacional, así como a la conocida ¨Caperucita roja¨. Anuncian un  Noticiero imparcial, sin sesgo, pero solo aparecen los actos y voceros oficiales. Todo el día intercalan artistas que cantan ditirambos a la revolución y al difunto.  

Cabe preguntarle a la señora Ministro de Defensa por qué permite esa ideologización de la Fuerza Armada  y si, aunque haya llegado por mérito propio a ocupar esa cartera,  también quiere pasar a la historia como las damas sumisas y sin méritos  que ocupan altos cargos civiles.   Somos respetuosos de la oficialidad institucional y rechazamos esta injerencia política. Por otra parte, señora ministro, ¿qué justificación tiene reencauchar al mayor general Motta Domínguez, así como ascender a Cabello y Arias Cárdenas? ¿Qué razonamiento privó para crear un banco  de la Fuerza Armada que será otro  foco de corrupción? ¿Podría pensarse que Maduro quiere proyectar la imagen de que este es un gobierno en el que mandan los militares para después culparlos del fracaso de su gestión? ¿Acaso alguien con dos dedos de frente puede pensar que las medidas económicas del  régimen tendrán éxito? 

Como en botica: Existen  indicios de que los partidos que integran la MUD decidieron que la unidad no tiene valor en un año en el cual no hay elecciones. Craso error. La unidad es importante para salir lo antes posible de este régimen por vía constitucional. Los partidos se reivindicaron cuando lograron la unidad para los eventos electorales. Ahora les corresponde mantener esa unidad, aunque puedan haber diferentes estrategias, siempre y cuando ninguna de ellas sea para atornillar al régimen ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!.

eddiearamirez@hotmail.com

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jueves, 21 de noviembre de 2013

EDILIO PEÑA, LA FRÍA MÁQUINA DE MATAR

En regímenes comunistas, aquel que no se parezca al poder del Estado y a su versión arbitraria de la vida, no debe existir.

Será sujeto convertido en enemigo del pueblo. Despreciable que no debe tener cabida. Desterrado del mundo, pero también del cielo de la utopía sin sentido. Su única posibilidad –permitida en la "revolución"– es a través de una invisibilidad preservada  sólo por el anonimato, los murmullos, el silencio o la mordaza.

Una existencia que habrá de equipararlo con la condición de un fantasma sin territorio, pero temido y perseguido por la filosa guadaña del poder.

Mucho más, si es obligado a convertirse de líder de la oposición a líder de la resistencia. Inflexión última, que da por sepultada a la política, al aniquilar la precaria opción electoral con el fraude sistemático.

Eso, de existir todavía una parcial y agónica democracia. Aunque la clandestinidad expone a riesgo, mucho más al líder rebelde, transformándolo en presa de caza, que después los  siniestros servicios de inteligencia habrán de intentar atrapar como trofeo de guerra.

Quien opone inteligencia política a la avanzada del régimen comunista, no acepta la realidad falsa e impuesta, sobre la cierta y descarnada, aquella que discurre en cotidianidad insufrible. Largas colas que no conducen a ninguna solución o salida, es la dura metáfora del colectivismo borreguil que aplasta y niega al individuo.

Frente a la existencia y resistencia del ser rebelde, el régimen comunista determina eliminarlo a través de un proceso pertinaz, al buscar con ello, complicidad de una buena parte de las mayorías, y aun, de familiares y afectos de éste.

Al no ser posible destruir políticamente al hombre rebelde, la dictadura planifica su destrucción moral y existencial, para luego ir por su existencia física.

No para reducirlo a cadáver, sino a olvido. Espectro que no deberá vagar, en ninguna memoria. Degradado  o pulverizado a nada, el asesinato del rebelde es legitimado en nombre de la revolución. Esa luz tísica y arrugada que aman algunos. Esa que se ha instalado en Venezuela, queriendo devorar la incandescente luz solar que la alimenta.


María Corina Machado, Henrique Capriles y Leopoldo López, han sido estigmatizados por la dictadura cubana como "El triángulo del mal". Ya no sólo fueron condenados por los medios públicos del Estado venezolano, también por el uso impúdico de la vía pública, donde transeúntes se detienen con curiosidad y pasmoso asombro.

Esa sentencia de muerte es reconocimiento de la impotencia de la "revolución", ante la arrolladora fuerza de la rebelión representada por estas tres personas, por estos tres líderes.

En la crisis política de Venezuela, ha emergido una fe de voluntad y determinación que ha superado la tradicional concepción social demócrata y revolucionaria de hacer política.

La esperanza quiere que este hallazgo prenda en toda la nación como bravo huracán, y desactive la imposibilidad y el miedo. Pero sin aventuras militares con torvos grupos económicos a la sombra.
Ya los errores políticos han alcanzado su ola más alta.

El pueblo más pobre ha sido sumido en la degradación.

La revolución bolivariana, vencida ante la aparición de esta nueva capacidad de hacer política, ha inducido –y sugerido– la ejecución del crimen físico de estos tres líderes de la oposición. Sin embargo, así persista en su macabro intento, el artífice revolucionario no alcanzará jamás la estatura espiritual del hombre rebelde.

En esta fase criminal, los instructores de La Habana parecieran propiciar el crimen indirecto, al delegar esa función a un impotente y desesperado, que no haya cómo existir en medio de las penurias y el desamparo social. Más aún, al saberlo necesitado de un culpable donde descargar frustración e ira represada. Porque sólo un culpable puede redimir al hambriento, sediento y sin luz, en la medida en que éste encuentra la posibilidad de encarnar al justiciero social, al héroe predilecto de la "revolución".

Héroe que la "revolución" cataloga como representación fiel del verdadero revolucionario. Ese resentido y lleno de odio que traza su existencia en actos delictivos y criminales. Ya el Che Guevara lo había escrito: El verdadero revolucionario debe convertirse en una máquina fría, selectiva de matar.

Aunque la revolución bolivariana no es selectiva ni estética, y prefiera el asesinato sin belleza. Mucho más cuando su fundador enalteció, desde el discurso histérico y procaz, la conducta gangsteril como la más perfecta conducta revolucionaria.

La acción maquiavélica y criminal, propiciada por el gobierno títere de La Habana, pretende no sólo matar a María Corina Machado, a Henrique Capriles y a Leopoldo López, sino, por igual, ejecutar un crimen de proporciones masivas, equiparables al holocausto, al pretender asesinar a través de ellos, a más de diez millones de personas, a quienes estos tres líderes de la nueva política venezolana, representan con dignidad y valor.

edilio2@yahoo.com
@edilio_p

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sábado, 13 de octubre de 2012

NICOLÁS MÁRQUEZ , EL TRIUNFO ELECTORAL DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI. FUENTE LA PRENSA POPULAR DESDE ARGENTINA

Pocos años después de la caída del Muro de Berlín (1989) y de la disolución de la URSS (1992), la izquierda, muy lejos de extinguirse pudo hoy, en lo que a Latinoamérica concierne, recomponerse notablemente y el mapa de la región nos muestra una importante expansión de este neocomunismo que a diferencias del que prevaleció en el Siglo pasado, ya no tiene su Estado Mayor en Moscú sino en la Habana y Caracas. Este renovado marxismo si bien en esencia es el mismo de siempre, en su apariencia, discursos e instrumentos políticos presenta muchas particularidades y características que constituyen claramente una novedad y que lo diferencian de la versión que conocimos en los tiempos de la Guerra Fría.
Efectivamente, el neocomunismo actual (lo que el dictador vitalicio Hugo Chávez denomina “socialismo del siglo XXI”), al contrario de su antecesor, tiene la característica de legitimar su poder político a través del sufragio. Luego, esta nueva versión de socialismo utiliza la democracia para imponer precisamente un sistema ajeno a la democracia, valiéndose de los votos para construir un despotismo y concentrar los poderes en la persona del caudillo “elegido”, adecuando y desfigurando luego la estructura institucional republicana de poder y acomodándola a imagen y semejanza de las necesidades del novel tirano. Como vemos, el sufragio no le quita al socialismo del siglo XXI la impronta totalitaria (que le es connatural) ni mucho menos, pero el modo de acceso al poder es bien distinto del que fuera experimentado en el Siglo anterior. Vale decir, la revolución ya no descansa en las balas de la guerrilla sino en papeletas electorales, ese es su gran elemento distintivo.
El antecedente arquetípico de esta forma de socialismo revolucionario de tinte sufraguista, lo encontramos claramente en el histórico proceso que en los años 70` protagonizó en Chile Salvador Allende, dado que este último comandó la única experiencia en el mundo en la que se intentó llevar a un país hacia el socialismo revolucionario por medio de un sistema electoral. Siempre se recordó a Allende precisamente por esa particularidad y el propio mandatario, en reportaje concedido al agente francés Regys Debray en 1970, confesó su admiración por el despotismo castrista y agregó que su objetivo político era instalar al marxismo tal como en Cuba pero por medio de una táctica distinta para tomar el poder:
 “-Debray: Cuando la transmisión del mando, en el Estadio Nacional, donde Ud. pronunció su primer discurso político como Presidente, estaba el retrato del Comandante Guevara. Ud. lo mencionó como ejemplo para la juventud chilena. Una pregunta: ¿Por qué Ud. con posiciones políticamente distintas de las del Che sigue asumiendo la bandera del Che Guevara, de la Revolución Cubana, del internacionalismo latinoamericano?
-Allende: Porque yo creo, indiscutiblemente, que en la vida de Latinoamérica pocas veces, o quizás nunca, ha habido un hombre que haya demostrado más consecuencia con sus ideas, más generosidad, más desprendimiento. El Che lo tenía todo, renunció a todo por hacer posible la lucha continental. Ahora la respuesta de porqué, está en la propia dedicatoria del libro del Che: “Para Allende, que por otros caminos trata de obtener lo mismo”. Había diferencias indiscutiblemente, pero formales. En el fondo, las posiciones eran similares, iguales.
-Debray: Diferencias de tácticas…
-Allende: Exacto. Cada dirigente debe proceder al análisis concreto de una situación concreta, esa es la esencia del marxismo. Por eso cada país frente a su realidad traza su propia táctica”[1].
Vale decir: Allende reconoció inequívocamente que la democracia fue un simple mecanismo de acceso al poder distinto del utilizado por la guerrilla, pero que los fines y los objetivos eran idénticos (esto es, la toma del poder para la imposición del comunismo en Chile al fiel estilo castro-comunista). Luego, aquello que antes era monopolio de Salvador Allende (intentar una revolución legitimada en el sufragio) hoy ya no resulta algo infrecuente, sino que numerosos caciques de Latinoamérica están repitiendo esa experiencia, aunque de manera mucho más exitosa que la inconclusa revolución del líder chileno.
Cuando decimos que los caudillos socialistas actuales son más exitosos que Allende no nos estamos refiriendo al éxito de su administración o gestión gubernamental, sino al éxito electoral obtenido, no sólo para acceder al poder sino para conservar o perpetuar ese poder político-institucional. En efecto, Allende ganó su elección presidencial en 1970 con menos del 35% de los votos y en 1973 perdió las elecciones de congresistas en medio de un enorme malestar popular que lo debilitó de manera completa, hasta llegar a la sublevación de septiembre de 1973, en cuyo contexto Allende comprobadamente se suicidó[2].
Con motivo del citado fracaso del experimento socialista soviético y sus satélites, hoy las nuevas generaciones de izquierdistas han tenido que aggiornar y acomodar su libreto y su cartel alejándose un poco de la infamante etiqueta comunista y apelar entonces a proclamas difusas tales como impulsar un programa “nacional y popular”, “latinoamericanista”, “descolonizador”, “antiimperialista”, “indigenista”, “progresista”, “bolivariano” y un sinfín de apodos que para simplificar denominaremos, ajustándonos a la jerga chavista, “socialismo del Siglo XXI”.
En suma, estamos en presencia de un fenómeno que es ideológicamente marxista pero políticamente demo-populista. El populismo y la hetero-praxis son sus instrumentos, pero la imposición del comunismo es su objetivo final. En efecto, la gran nota distintiva es que el despotismo socialista actual sustenta su poder en elecciones, que además tienen la particularidad de ser victoriosas.
¿Cuáles son las claves de estos constantes éxitos electorales que vienen obteniendo Chávez, Cristina, Correa o Evo?, creemos que más allá de matices propios de cada país, son fundamentalmente tres las causas que nos explican estos éxitos electivos:
1)Hoy Latinoamérica vive el mejor contexto internacional de que se tenga memoria (a modo de ejemplo en el primer año de gobierno de Chávez –1999- el barril de petróleo valía 9 dólares y hoy oscila en los 130 dólares promedio). Esto permite practicar una política de anestesia social que no genera empleo genuino ni producción concreta, pero permite distraer a los sectores postergados con determinados “planes sociales”, subsidios demagógicos y otros entretenimientos por el estilo que generan en estos ambientes una percepción de aparente mejoría y a la vez una relación de dependencia de estos para con el Estado.
2)El socialismo (sea este internacionalista o nacionalista) confunde al partido con el Estado. Luego, las contiendas electorales  no consisten en disputas entre dos partidos políticos que compiten entre sí, sino que se trata de un partido político (opositor) que debe competir contra el Estado mismo.
En efecto, el partido-Estado que detenta el oficialismo cuenta con la inacabable propaganda oficial o paraoficial, la cadena nacional, los jueces adictos, los servicios de inteligencia, las muchedumbres dependientes del Estado que obran como votantes cautivos y toda una inmensa estructura de punteros y funcionarios que vuelcan sus respectivos aparatos burocráticos en favor de la perpetuidad del régimen al cual ellos mismos pertenecen. ¿Cómo doblegar tamaña maquinaria en dónde encima es el mismísimo partido-Estado el guardián y custodio de los votos?
3)Por falta de convicción ideológica o por cobardía política, el grueso de los candidatos opositores no ofrecen a la opinión pública un programa sustancialmente superador al del oficialismo, dado que el grueso de los contendientes (sea Capriles en Venezuela o Binner, Solanas, o Alfonsín en Argentina) adhieren a la socialdemocracia (centro-izquierda), por ende también simpatizan con el Estado dirigista, el progresismo cultural y la reescritura de la historia.
Eso sí, estos líderes opositores se presentan en sociedad como honestos y respetuosos de la institucionalidad, pero ocurre que ese valor agregado es insuficiente e incompleto como para que la ciudadanía independiente decida arriesgarse a votarlos y apoyar una propuesta que en definitiva es muy similar a la ya instalada en el poder, aunque esta ostente modales amables o discursos prolijos.
En conclusión:
1) la desigual infraestructura (Estado-partido Vs. organización cívica); 2) el voto cautivo-dependiente;
3) la falta de convicción ideológica de la oposición, conforman la trilogía por antonomasia que deriva en los contundentes triunfos del socialismo populista contemporáneo.
Los dos primeros ítems señalados son más bien trampas inmorales del oficialismo y prima facie no imputables a la oposición, pero a esta última cabe responsabilizarla por el tercer aspecto (ausencia de convicción y sustancia ideológica).
Estas tres causas esenciales (a las que pueden agregarse otros asuntos colaterales) nos explican por qué administraciones pésimas obtienen elecciones envidiables.
nickmarquez2001@yahoo.com.ar
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sábado, 26 de noviembre de 2011

NELSON MAICA C: CUBA (POLÍTICA)

Nota 2. A las nuevas generaciones, con datos tomados de numerosas y variadas fuentes y relatos del exilio.
Fidel Castro, copiando a Lenin, se refería continuamente a la Revolución francesa: si el París jacobino había tenido su Saint-Just, (“Nasuti”…”arcángel del terror”), la Habana de los guerrilleros, tenía su Che, versión latinoamericana de Nechaiev (Sergéi Genádievich Necháyev Серге́й Генна́диевич Неча́ев (1847 - 1882), también trascrito como Nechaev, figura revolucionaria rusa popularmente asociada con los movimientos nihilista y anarquista y conocido por su teoría de la revolución con medios mínimos y por su extremismo.
Nacido en Argentina, 1928, en el seno de una familia acomo­dada, Ernesto se dedicó desde muy joven a recorrer el subcontinente americano. El joven burgués, debilitado por un asma crónica, terminó sus estudios de Medicina después de un periplo en mobilette entre la Pampa y la jungla de América Central.
En los años cincuenta conoció la miseria de la Guatemala del régimen progresista de Jacobo Arbenz, derribado por los norteamericanos (ahí supuestamente nació el odio hacia los Estados Unidos)... “Pertenezco, por mi formación ideológica, a los que creen que la solución de los problemas de este mundo está detrás del llamado telón de acero”…, escribió a un amigo en 1957 (carta a Rene Ramos Latour, citada porJeannine Verdés-Leroux, op. Cit). Los abogados dirían:.. “a confesión de parte, relevo de pruebas”.
En México, 1955, conoció a un abogado cubano exiliado que preparaba su retorno a Cuba: Fidel Castro. Che decidió unirse a los cubanos que habrían de desembarcar en la isla en diciembre de 1956.
En la guerrilla fue nombrado comandante de una “columna”. Un muchacho, guerri­llero de su columna, que había robado un poco de comida, fue fusilado de inmediato sin ningún proceso.
Este “partidario del autoritarismo a ultranza” según su antiguo compañero en Bolivia, Regís Debray (Loués soient nos seigneurs, Gallimard, 1996, pág. 184), que quería imponer una revolución comunista, se enfrentó con varios comandantes cubanos, auténticos demócratas.
En 1958 abrió un segundo frente en la llanura de Las Vi­llas, en el centro de la isla. Más tarde obtendría un éxito al atacar en Santa Clara un tren con refuerzos militares enviado por Batis­ta. Los militares escaparon, rehuyendo el combate.
Obtenida la victoria, ocupó el cargo de fiscal y decidió algunos recur­sos de gracia. No obstante, la cárcel de la Cabaña donde él oficiaba, fue el escenario de numerosas ejecuciones, sobre todo de antiguos compa­ñeros de armas que seguían declarándose demócratas. Pero el era totalitario.
En el ejercicio de sus funciones como ministro de Industria y direc­tor del Banco Central, encontró la oportunidad de aplicar su doctrina política, imponiendo en Cuba el “modelo soviético”: represión, terror y crimen.
Despreciaba el Capitalismo pero vivía en los barrios privados de La Habana; era ministro de Economía pero carecía de las más elementales nociones de economía, por lo que terminó arruinando el Banco Central de Cuba.
Se mostró más capa­citado para instituir los domingos de trabajo voluntario, fruto de su admiración por la URSS y por China. Aplaudió y festejo la Revolución Cultural China.
Estableció en 1960, en la península de Guanaha, Honduras, el primer campo de trabajo correctivo (a los que nosotros llamaríamos trabajos forzados), según señalo Régis Debray (op. cit., pág. 185). Tipo Gulag soviético y/o Laogai chino.
Dejo inequívocas evidencias de ser un aventajado discípulo de la escuela de la represión, el terror y el crimen, hasta el punto de dejar en su supuesto testamento:…”el odio eficaz que hace del hombre una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar”… (Régis Debray, op. cit., pág. 186)…”No puedo ser amigo de alguien que no comparte mis ideas”…, confesaba este sanguinario totalitario y fanático quien, para no dejar dudas, bautizó a su hijo con el nombre de Vladimir en homenaje a Lenín.
Dogmático, frío e intolerante, el Che (expresión ar­gentina) estaba muy lejos de la naturaleza abierta y cálida de los cuba­nos. En Cuba fue uno de los artífices del reclutamiento de la juventud, sacrificada al culto de los hermanos castro.
Con la idea fija de exportar la revolución en su versión cubana y cegado por un antiamericanismo enfermizo, se dedicó a propagar la guerrilla a través del mundo según su lema, seguramente siguiendo a Trosky:… “Crear dos, tres... muchos Vietnam”… (Mayo de 1967).
En 1963 viajó a Argelia y luego a Dar-es-Salam, antes de dirigirse al Congo, donde se cruzaría con un tal Désiré Kabíla, un marxista, convertido en amo de Zaire, que no hace as­cos al asesinato de las poblaciones civiles.
Se comento, en algunas publicaciones, que Fidel Castro lo utilizó con fines tácticos. Cuando se produjo la ruptura en­tre ambos, se dirigió a Bolivia, donde intentó aplicar la teoría del foco guerrillero, despreciando la política del Partido Comunista boli­viano.
No encontró respaldo alguno por parte de los cam­pesinos, pues ni uno solo llegó a incorporarse a su guerrilla itinerante. Aislado y acorralado, fue capturado y ejecutado al día siguien­te, el 8 de octubre de 1967.
En la isla, al ejército de antiguos rebeldes, a quienes bajaron de las montañas, también se les hizo una purga para que acataran ciegamente el socialismo comunismo y la obediencia ciega a los hermanos castro.
En julio de 1959 dimitió y marchó a Estados Unidos un allegado de Fidel Castro, el comandante de aviación Díaz Lanz. Un mes después se organizaba la primera oleada de detenciones con el pretexto de desbaratar una supuesta tentativa de golpe de Estado.
Desde 1956, Huberto Matos había colaborado con los barbudos en la Sierra, buscando apoyos en Costa Rica, suministrándoles armas y municiones con un avión privado y liberando Santiago de Cuba, la segunda ciudad del país, marchando a la cabeza de la columna número 9 “Antonio Guiteras”. Fue nombrado gobernador general de Camagüey, pero su profundo desa­cuerdo con la implantación del comunismo del régimen le llevó a abandonar sus funcio­nes.
Castro lo consideró una conspiración y encargó a un héroe de la guerrilla, Camilo Cienfuegos, la detención de Matos por su “anticomunismo”. Sin ninguna consideración hacia el que fuera ejemplar combatiente, Castro le impuso un “Proceso de Moscú” en La Habana en el que intervino personalmente.
No mostró ninguna moderación al presionar al tribunal:… “Os digo que escojáis: ¡o Matos o yo!”…, y prohibió que declararan los testigos favorables al acusado. Matos fue condenado a veinte años de cárcel, condena que cumplió hasta el último día. Todos sus familiares fueron encarcelados.
Tips:
  1. ·        Es preciso recordar ciertos principios que son como leyes desde hace muchísimo tiempo: “Los hijos se deben someterse a los padres (los padres están obligados a proteger a sus hijos)”. “El bien responderá al bien, y el mal al mal”. “Hagamos a los demás aquello que quisiéramos que se nos hiciera (la reciprocidad)”.
  2. ·        La moderación es un poder, constituye un límite a todo poder.
  3. ·        La legalidad garantiza el derecho a la libertad; la repartición de los poderes permite gozar de ese derecho. ¿Dónde, aquí, ahora?
  4. ·        La equidad, el sentido moral, la capacidad para elevarse por encima de uno mismo, son lo propio del hombre (contrario a los pesimistas y/o cínicos), también lo son el egoísmo, el deseo de dominar a los demás, el gusto por las soluciones únicas.
  5. ·        Nos incumbe a todos tratar de hacer prevalecer en nosotros lo mejor, por encima de lo peor.
  6. ·        La sabiduría no es hereditaria ni contagiosa: se obtiene en menor o mayor grado, siempre, gracias a uno mismo y no por el hecho de pertenecer a un grupo o a un Estado. Aprender a vivir con otros forma parte de la sabiduría.
  7. ·        La ausencia de una predisposición a la acción, proposición y/o respuesta inmediata, sigue siendo, hasta el momento, desde mi punto de vista, un problema significativo a resolver por la resistencia y la oposición.
  8. ·        Despierten. Vivimos a la velocidad de Internet. ¡Por favor!
  9. ·        Quien gobierna basado en el bien común no acosa al pueblo con las armas y el ejército porque su uso retorna contra el gobernante. Donde acampan tropas solo nace espinas y malas hierbas y luego vienen años de miseria. Así repite, cada día con mayor insistencia, la voz del pueblo.
  10. ·        Cuantas mas limitaciones y prohibiciones haya, mas pobre será el pueblo. Cuantas mas armas se fabriquen, compren y repartan, mas desorden habrá en el pueblo. Cuanta más perfidia, más hechos extraños ocurren. Cuantas mas leyes y decretos mas ladrones aparecen.
  11. ·        Censo: queda demostrado que los supuestos registros estadísticos que se llevan en todo, a diario, obligatoriamente, no cumplen ninguna función… ¿Para que sirven? ¿Quién los usa? ¿Por qué doble gasto?
  12. ·        Chi… na… Si… No… ¿Y estarán informados de que el nuevo gobierno revisara totalmente esos: convenios, contratos, la coerción y la imposición? ¿Dónde el optimo de Pareto? Aquí, aparentemente, los intereses son diferentes y las asimetrías de poder muy elevadas. ¿Qué dicen los expertos? ¿En cual parte del espacio sideral andarán los mecanismos de cumplimiento y control? ¿Quiénes los integran? ¿Dónde están sus informes? ¿Más actos de cinismo?

·        ¿Y dejaremos que arruine a todos con su última pancada?
Lema histórico de Venezuela: “Dios y Federación”. Lema del Estado Aragua: “Dios, Patria y Aragua”.
“La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por si inmoral”
“Marco Tulio Cicerón, 106ac-43ac, orador y político romano”
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viernes, 8 de julio de 2011

HÉCTOR ÑAUPARI: LAS SINIESTRAS RAZONES PARA CREER EN EL CHE

En América Latina, cuando se pregunta a los taxistas que colocan la imagen del Che en sus vehículos o a los jóvenes que lucen el rostro del guerrillero en coloridas camisetas sus razones para hacer tal cosa, se nos responde con la vaga justificación que el Che “luchó por los pobres” o “por sus ideales”. Esta salida no debe asombrarnos: si lúcidos intelectuales afirman sin titubear que los niños de la Europa del XIX eran explotados bárbaramente, a pesar de la demostración en contrario de distinguidos historiadores económicos como T.S. Ashton y R.M. Hartwell, o economistas como William H. Hutt y Ludwig von Mises, los cuales aclararon cómo la revolución industrial incrementó notablemente la vida de las masas, expandió la natalidad y el bienestar, gentes menos instruidas pueden creer que un asesino en serie es un justiciero social, una suerte de Cristo de los pobres al que hay que adorar y rendir culto.

Un par de ejemplos anecdóticos de esa veneración delirante las encuentro en mis recuerdos: en mis años mozos nos recibía una estatua del Che Guevara a la entrada de la Facultad de Derecho de la Universidad Mayor de San Marcos, hecha con más ganas que con verdadero arte, ante la cual muchos se arrodillaban; incluso, recuerdo que uno de mis condiscípulos de entonces se llamaba Gerardo Che Janampa, en homenaje al médico rosarino, lo que decía con orgullo entonces, como joven y disciplinado socialista que era, y hoy pretende no recordar, convertido ya en dedicado empresario.

Sin embargo, ni los taxistas, ni mi amigo emprendedor, como tampoco los jóvenes latinoamericanos que ostentan el perfil barbudo fotografiado por Korda en sus remeras, leyó nunca un solo libro o artículo escrito por Ernesto Guevara. Les convendría hacerlo: así sabrían que, por su sola condición, serían los primeros en ser ultimados por el autor de América Latina: despertar de un continente. Lo terrible de todo esto es que no lo creerían, incluso luego de leerlo, y afirmarían su fervor guevarista con mayor entusiasmo. Dicho esto, ¿cómo explicar esta adoración por el Che, que desafía toda sensatez, todo llamado de atención sobre su vida destructora, todo recuento pormenorizado de sus crímenes?

Una primera forma de dilucidarlo es definir la pérdida de esta liturgia como el horror al vacío: desacralizar a Ernesto Guevara y mostrarlo como la bestia sanguinaria que en realidad fue, supone, para todos los socialistas, y muchos confundidos, quedarse sin su último apóstol laico. Tras ese paso, sólo les queda la nada, el descreimiento absoluto, la ausencia completa de figuras a las cuales admirar. Ante ese desamparo, la ceguera es la única alternativa.

Una segunda manera de desembrollar la piedad por el Che es entendiendo que su pretendida heroicidad colma en gran medida la perpetua sed socialista latinoamericana por héroes justicieros. Por ello mismo, refleja la profunda cobardía de los socialistas de hoy, que creen que portando una camiseta con su rostro ya han hecho la revolución, cuando sus padres o abuelos fueron efectivamente ofrendados al Dios Moloch del socialismo, así como a su santón y profeta. No olvidemos que dos generaciones de latinoamericanos fueron exterminados en nombre de este genocida, jóvenes que pudieron aportar mucho a sus países y que se convirtieron en guerrilleros por seguir su ejemplo.

Finalmente, hay que considerar el épico esfuerzo del socialismo de nuestras tierras por ocultar la historia real del Che, desbaratando sus hechos reales, modificando sus fechas, hasta llegar a la audacia de desconocer los asesinatos que cometió, dirigió u ordenó; y, por si no fuera poco, dejar bien asentadas las tinieblas del engaño, al ser repetido incesantemente en las aulas escolares y universitarias; reeditado en los textos que aprenden, junto con sus primeras letras, nuestros niños, y ellos mismos, ya jóvenes, en las universidades; o visto, por centenares de espectadores, en películas y documentales.

Pero toda esa circunstancia, a primera vista imposible de revertir, puede ser transformada si nos sujetamos a la verdad. Dar a conocer, incansablemente, los homicidios y transgresiones de Ernesto Guevara es la tarea. El Che mató a más personas que Charles Mason, y debería ser considerado un genocida de los pueblos latinoamericanos, como Stalin y Mao Tse Tung lo fueron para sus propios pueblos. Si dejamos asomar la serena faz de esa evidencia, podremos exorcizar el fatuo ícono que representa falsamente la justicia para los más necesitados. Que así sea.

* Héctor Ñaupari es Vice Presidente de la Red Liberal de America Latina (RELIAL).

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ALBERTO BENEGAS LYNCH (H): MI PRIMO EL CHE. (DESDE ARGENTINA)

Ahora que se han aquietado algo las aguas de un nuevo aniversario de la muerte del Che Guevara, escribo sobre este personaje macabro con algún ingrediente que, en parte, introduce otra perspectiva.

En mi familia se ha hablado bastante del Che ya que mi padre era primo hermano del suyo. El abuelo del sujeto de marras era una persona excelente, Roberto Guevara, casado con Anita Lynch, hermana de mi abuela materna. En tren de genealogía, consigno que soy mas Lynch que Benegas ya que tanto mi padre como mi madre descienden de dos de los hijos de Patricio Lynch, de quien desciende también el Che.

De entrada este revolucionario nato reveló cierta inclinación por el incumplimiento de la palabra empeñada puesto que le prometió a su primera novia que saldría a comprar cigarrillos y nunca mas volvió. Mostraba también ciertas rarezas al esforzarse en dar diez pasos a la salida de todos los ascensores y caer con la pierna izquierda, cosa que si no lograba volvía al adminículo y repetía la operación hasta que daba en la tecla (ya lo de la pierna izquierda parecía anunciar algo de su futuro dogmático).

Mi padre solía repetir el conocido aforismo de aquello que “los parientes no se eligen, se eligen los amigos”. Si bien es cierto que en todas las familias hay bueno, regular y malo en proporción al tamaño de las mismas, siempre noté cierta dosis de vergüenza por el hecho de que se había filtrado en la nuestra un personaje de características tan siniestras.

En una oportunidad, una de mis tías me contó que de muy chico el Che se deleitaba con provocar sufrimientos a animales y, de mas grande, insistía en que la muerte (de otros) no era tan mala después de todo y que, en este contexto, se adelantó a la definición de Woody Allen: “morir es lo mismo que dormirse pero sin levantarse para hacer pis”.

Esto último que puede parecer gracioso y ocurrente cuando proviene de ámbitos cinematográficos, resultó en una tragedia mayúscula para los cientos de asesinados por el Che quien finalmente transformó aquella definición en que “el verdadero revolucionario debe ser una fría máquina de matar”. Y todo por la manía de los Stalin, Pol Pot, Hitler y Castro de este planeta que en sus ansias por fabricar el consabido “hombre nuevo” han torturado, vejado, mutilado y asesinado a millones de seres humanos.

Y pensar que Cuba, a pesar de las barrabasadas de Batista, era la nación de mayor ingreso per capita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y refrigeradores en relacion a la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles.

Todo antes de que el Che fuera ministro de industria, período en que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana se cotizaba a la par del dólar, antes que el Che fuera presidente de la banca central.

Como no podía ser de otro modo el Che comenzó su carrera como peronista empedernido. Recordemos que la política nazi-fascista de Perón sumió a la Argentina en un lodazal del que todavía no se ha recuperado y que, entre otras cosas escribió en 1970 que “Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente” y, cuando estaba en el poder vociferó en 1947: “Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores” y, en 1955, sentenció que “Al enemigo, ni justicia”.

Es inadmisible que alguien con dos dedos de frente sostenga que la educación en Cuba es aceptable puesto que, por definición, un régimen tiránico exige domesticación y solo puede ofrecer lavado de cerebro y adoctrinamiento (y con cuadernos sobre los que hay que escribir con lápiz para que pueda servir a la próxima camada, dada la escasez de papel). Del mismo modo parecería que aun quedan algunas mentes distraídas que no se han informado de las ruinas, la miseria y las pocilgas en que se ha transformado el sistema de salud en Cuba y que solo mantiene alguna clínica en la vidriera para impresionar a cretinos.

Esperemos que los que siguen usando lo símbolos del Che como una gracia perciban que se trata de la humorada mas lúgubre, mórbida y patética de cuantas se le pueden ocurrir a un ser humano. Es lo mismo que ostentar la imagen de la tenebrosa cruz svástica como señal de paz.

Fuente: Libertad y Progreso (Argentina)

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