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sábado, 8 de mayo de 2010

CÓMO EL SOCIALISMO DESTRUYE EUROPA, GUY SORMAN

Hoy en día, no es la crisis griega lo que convendría explicar, sino el camino que condujo hasta ella. No se trata de reabsorber la deuda griega o española: se trata de poner un plazo o no a la estrategia del declive europeo

La tragedia del euro sobrepasa con mucho el único caso de Grecia y esta tragedia sólo es financiera en apariencia. El mal es más profundo: alcanza a todos los países miembros o acabará por alcanzarlos a todos. No bastará con poner un poco de orden en las cuentas públicas, salvar a Grecia de la quiebra y tranquilizar a los acreedores de España y Portugal. Estos remiendos financieros no evitarán el contagio general de todos los países miembros de la Unión ya que a todos les aqueja el mismo mal. Algunos querrían quitar importancia a este mal. En el FMI, en el Banco Central Europeo, en los ministerios nos dicen: es financiero, es técnico, sabemos actuar, ya pasará, basta con algunos créditos, con persuadir a los alemanes, con reducir un poco el gasto público. ¿Y todo volverá a empezar como si no hubiese habido crisis en absoluto? ¡Qué ilusión, qué ceguera y sobre todo que negación de la realidad! ¿La realidad? Los fundamentos de la Unión Europea son incompatibles con la manera en que se gestionan los Estados europeos. Es decir, la Unión Europea es de origen liberal, concebida como tal en filosofía política y en economía y sólo es posible gestionarla de manera liberal, mientras que todos los gobiernos nacionales, aunque fueran de derechas, crearon, de hecho, unos gigantescos Estados del Bienestar de inspiración socialista.

Expliquémonos: en los comienzos de Europa, un empresario (no un diplomático, sino un comerciante de coñac familiar de Estados Unidos), Jean Monnet, tras la Segunda Guerra Mundial, reparó en que los gobiernos europeos nunca habían logrado, y no lograrían nunca, hacer de Europa una zona de paz y de prosperidad. Sustituyó el motor diplomático por el motor económico; consideraba que el libre cambio y el espíritu emprendedor deberían generar unas «solidaridades concretas» que eliminarían la guerra y la miseria. Esta institución liberal de Jean Monnet fue ratificada el 9 de mayo de 1950 por los principales artífices de la primera Comunidad Económica Europea, tres demócratacristianos: Konrad Adenauer, Alcide De Gasperi y Robert Schuman. Estos hombres compartían una misma concepción moral de la política y un mismo análisis económico, y se mostraban recelosos con el estadismo que entonces se identificaba, con razón, con los totalitarismos guerreros. La Comisión de Bruselas, y más tarde el Banco Central Europeo, no han dejado de ser fieles a ese espíritu liberal original. El libre cambio, gracias al apoyo constante de la Comisión de Bruselas, atizó el espíritu de empresa frente a los proteccionismos y los monopolios nacionales. Y se creó el euro para obligar a los Estados a equilibrar su presupuesto, siguiendo la línea de la teoría monetaria liberal.

Desgraciadamente, los gobiernos nacionales creyeron que sería posible acumular los beneficios de la Europa liberal, a la vez que se superponían las delicias electorales del socialismo. Aquí se llama «socialismo» al crecimiento infinito del Estado del Bienestar, a la acumulación de seguros sociales y de empleos protegidos por el Estado.

Ese socialismo de hecho, sedimentación de promesas electorales y de derechos adquiridos, se desarrolló en Europa infinitamente más rápido que la economía y que el número de habitantes. Por tanto, este socialismo de hecho sólo podía financiarse a crédito, se creía que sin riesgos, ya que el euro parecía «fuerte». Este euro fuerte enloqueció a sus poseedores: de repente todo parecía asequible con el crédito. Ello tuvo como consecuencia un endeudamiento notablemente homogéneo, en todos los países europeos, del orden del 100% de la riqueza nacional: entre el 91% en Alemania y el 133% en Grecia, una diferencia bastante modesta entre los dos extremos, reflejo de una misma trayectoria socio-estatal. Hoy en día, la diferencia entre Alemania, Grecia, España o Francia, depende menos del endeudamiento y de la manera de gestionar los Estados -más bien similares- que de la capacidad de reembolso variable dependiendo de los deudores. Todos los Estados europeos han sido gestionados «a la socialista», en contradicción con los principios liberales de la Unión Europea: algunos serán capaces de hacer frente a los vencimientos mejor que otros, pero todos han seguido juntos la misma trayectoria.

¿Explicarán esta trayectoria fatal? Las ideologías son su verdadera causa. El socialismo domina los espíritus en Europa, mientras que el mundo universitario, mediático e intelectual acosa al liberalismo. Apoyar al mercado frente al Estado y preconizar el Estado modesto se considera en Europa una perversión «estadounidense». Y la ideología socialista está lo suficientemente arraigada como para que a un político le sea casi imposible resultar elegido sin prometer aún más solidaridad pública y aún menos riesgo público. Estos Estados del Bienestar, debido a su coste financiero y a la falta de responsabilización ética que legitiman, han asfixiado el crecimiento económico en Europa: somos el continente del declive, pero del declive solidario.

Y ahora nos presentan la factura griega: no será la primera de esa clase. ¿Qué hacemos con ella? Sería lícito que no la pagáramos: en el fondo, ¿por qué un modesto contribuyente francés o alemán debería pagar los impuestos que evadió un griego rico, todo ello para financiar a los sindicatos o a los militares griegos? Pero las finanzas europeas son tan enrevesadas que el euro que debe Grecia se lo debe en realidad a un banco alemán o francés. Por consiguiente, que los no griegos corran o no a socorrer a Grecia no cambiará nada: nuestra quiebra será colectiva. Nos creíamos ciudadanos de un país, pero somos deudores para todos. Si los europeos no pagan la factura griega, las facturas de Portugal, España e Italia llegarán rápidamente a continuación ya que la bancarrota de Grecia repercutiría sobre el valor de todos nuestros euros.

¿Cómo se sale de una tragedia? Ganando tiempo, negándola, suicidándose o diciendo la verdad. En este momento de la historia que vivimos, no es posible prever cuál de estos supuestos prevalecerá. En los comienzos de Europa, Jean Monnet dijo la verdad y los hombres de Estado se la explicaron a los pueblos: éstos la entendieron. Hoy en día, no es la crisis griega lo que convendría explicar, sino el camino que condujo hasta ella. No se trata de reabsorber la deuda griega o española: se trata de poner un plazo o no a la estrategia del declive europeo. A fin de cuentas, deberíamos darles las gracias a los griegos quienes por imprudencia, eso sí, han interrumpido la siesta europea.

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EL TEMA DE LA INSEGURIDAD NOS ENFRENTA A UNA DISCUSIÓN CIRCULAR DE LA QUE RESULTA DIFÍCIL SALIR. EL PRIMER PASO. ALBERTO MEDINA MÉNDEZ CASO ARGENTINA

Nos sentimos inseguros a diario. Ya no es solo una sensación, y mas allá de los excesos mediáticos, sigue siendo la asignatura pendiente más significativa que persiste en la agenda política de todos los niveles de gobierno. Para la inmensa mayoría de la sociedad es un tema de plena responsabilidad estatal, por expresa delegación ciudadana.

Sin embargo, cada vez que el asunto ocupa el centro del debate, se recorren invariablemente simplificaciones que no nos conducen a la solución y nos dejan siempre a mitad de camino. Es que la cuestión de la inseguridad tiene demasiadas aristas. Algunos osados que intentan arriesgar diagnósticos lineales para aproximar conclusiones, olvidan la multicausalidad que explica buena parte de la situación actual.

El debate entre los partidarios de la “mano dura” y los “garantistas” es, como mínimo, incompleto. Excesivamente concentrado en las consecuencias y dejando de lado las verdaderas causas originarias, mal puede resolver con eficiencia el núcleo del dilema.

Lamentablemente, el país no encuentra rumbos en esta materia y pese a la importancia que revelan las encuestas, se sigue deambulando en la persistente estrategia de desprenderse de incumbencias propias para endilgárselas al que esté mas a mano. La búsqueda de un único responsable, evita ver la película completa, perdiendo lo contextual en cada afirmación liviana que se esboza.

El problema de la inseguridad es de vieja data y tiene una progresiva historia que se ha ido construyendo por décadas. No es un fenómeno repentino. Se han generado evolutivamente condiciones favorables para su desarrollo, con responsabilidades compartidas por la sociedad y el poder en todos sus estamentos. Nadie puede hacerse el distraído. En este reino del “vale todo”, del desprecio a la vida, a la palabra y a la propiedad, no puede extrañarnos el actual estado de cosas.

Sin embargo, y pese al creciente reclamo de una sociedad hastiada de los abusos, superada por la bronca e impotencia, en la que abundan los repudiables intentos de justicia por “mano propia”, la política no parece tener ninguna respuesta.

Ni la sociedad, ni la dirigencia, parecen encontrar la ruta que nos conduzca por el sendero pretendido. Dejando de lado las paranoicas teorías conspirativas en las que los poderosos hacen negocio con la inseguridad, habrá que decir que tal vez, simplemente, la mayoría de nosotros, incluidos los políticos, no sabemos por dónde empezar.

El problema es mayúsculo y la pluralidad de causas que lo originan ha instalado cierta sensación de agotamiento en una clase política que solo se anima a declamar un diagnostico aproximado, y proponer tímidamente alguna acción aislada, que de modo alguno resuelve, ni minimiza siquiera, la situación.

Los mas improvisados prefieren el discurso demagógico de recitar slogans que sugieren emprender el camino de la “mano dura” de la ley, el brazo fuerte, decidido y ejecutor de un Estado inflexible. En la vereda aparentemente opuesta está el otro discurso laxo, el del los garantistas que por diferentes motivos, creen relevante privilegiar la plena vigencia de los derechos de algunos.

Ni unos, ni otros, pueden enfocarse apropiadamente en la tarea de resolver la problemática, en la medida que no se aborden cuestiones previas, que precisan de cierta cooperación mutua, impropia de nuestra tradicional conducción política.

El discurso imperante nos lleva por un círculo vicioso. Los que piden severidad descubren una normativa débil, excesivamente permisiva, y entonces bregan por reglas más contundentes y menos zigzagueantes. Los legisladores, dicen que las normas abundan y que solo resta cumplirlas. Las fuerzas de seguridad, insisten en la ausencia de adecuadas retribuciones, escasa preparación profesional y recursos insuficientes para darle cumplimiento a tantas disposiciones.

El sistema penitenciario está en crisis, frágilmente remunerado, deficientemente entrenado y sin infraestructura para albergar a más detenidos. Involuntariamente, parece haberse convertido en un centro de especialización, que no solo no rehabilita, ni reinserta a los que cumplen condenas, sino que los perfecciona en las artes del delito.

La justicia como poder del Estado ha colapsado y se ha tornado lenta, ineficiente e incapaz de contener tanta demanda real. Superadas sus estructuras, muchas de ellas antiguas e inadecuadas, batalla permanentemente por más recursos para administrar justicia y compensar de mejor modo a su personal. Es que ya no se trata solo de los jueces, sino de la imprescindible dotación de expertos que el perfeccionado mundo del crimen precisa para ser contrarrestado con éxito.

Los jueces afirman que solo pueden aplicar las leyes que existen, y que si estas son relajadas, pues poco pueden hacer por endurecerlas. El poder político, se debate entre los riesgos de caer en los excesos de la fuerza y la distendida actitud de pasar por alto cualquier ilícito. En ese juego perdemos todos, por no abordar el tema de fondo. Este perverso laberinto termina socavando los principios morales de una sociedad que cree recibir como mensaje, que da lo mismo cualquier cosa, que la propiedad y la vida no tienen valor alguno para esta comunidad.

Este deplorable enredo en el que estamos metidos, precisa ser encarado con inteligencia, sin mezquindades y con una profunda visión republicana. Independientemente de la estructura de la división de poderes y de las responsabilidades claras que cada esfera tiene en este esquema, la sociedad merece la posibilidad de sentarse a la misma mesa, para discutir sin ambigüedades la razón principal de sus desvelos.

Despojados de prejuicios, con la precisión que implica saber que “no hacer nada” no está en el menú de opciones, frente a la ola, aparentemente irreversible, de hechos de distinta gravedad que nos acosan a diario, necesitamos enviar una señal concluyente como sociedad civilizada a los que prefieren el caos como medio de vida.

Para ello, ALGUIEN debe dar el primer paso. Un acto de heroísmo, ese que implica asumir con humildad la imposibilidad de resolver las cosas por si solos. La sociedad merece la oportunidad de sentarse a discutir el problema y llegar a lo más profundo de la cuestión asumiendo que no se trata de encarar medidas aisladas, sino de una batería de estrategias conjuntas que deben ser enfocadas con creatividad para resolver los múltiples problemas uno a uno.

Una mesa en la que participen los legisladores y sus equipos técnicos, los miembros de todas las fuerzas de seguridad, con los especialistas y los que tienen las voces de mando, con jueces, fiscales y personal de apoyo del sistema judicial, con quienes son parte del sistema penitenciario en todas sus líneas, con educadores y representantes de la educación, con quienes se encargan de proveer salud y conocen otras aristas de la compleja problemática. No deberán faltar a la cita los gobernantes, los que detentan el poder formal y tienen capacidad de decisión para volcar la balanza. Nación, provincia, municipios, no hay excepción a la regla, Completan el escenario las fuerzas vivas de la sociedad, esa que demanda, que con independencia de criterio puede establecer su propia visión del problema evitando los reduccionismos que la lucha presupuestaria siempre parece proponer en los estamentos públicos.

No será una tarea fácil, ni breve, ni sin escollos. Pero alguna vez debemos empezarla. Solo hace falta una cuota de determinación política, de patriotismo, de conciencia ciudadana, y fundamentalmente de sentido común y amor a la vida. ALGUIEN, cualquiera, debe actuar de anfitrión y tener el coraje cívico de convocar a esta mesa amplia, diversa, generosa y plural. Allí, todos dirán lo que deban decir y, tal vez así, encontremos los puntos en común que nos lleven a una solución integral, posible, sustentable en el mediano plazo, con compromisos firmes para abandonar definitivamente la reiterada receta de los paliativos insuficientes para enfrentar a la avalancha delictual y violenta de estos tiempos. Hace falta dar el primer paso.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
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LAS PRIMARIAS DEL GOBIERNO, TRINO MÁRQUEZ, VIERNES, 7 DE MAYO DE 2010

Los resultados de las primarias organizadas por el PSUV estuvieron muy por debajo de las expectativas que sus dirigentes habían creado, a pesar de todas las acrobacias de Francisco Ameliach y de otros líderes del partido oficialista para tratar de abultar los cómputos.

En términos absolutos votaron más personas que en las elecciones de la oposición, pero esto podría atribuirse al hecho de que era mucho mayor el número de circuitos donde iban a escogerse los candidatos a la Asamblea Nacional.

En términos porcentuales el total de sufragios se sitúo apenas un poco por encima de la cifra alcanzada por los sectores democráticos.

De nada les valió a los oficialistas amenazar a la militancia del partido rojo. Los candidatos que se disputaron las nominaciones no entusiasmaron a los votantes. Ese partido, que dice cautivar grandes mayorías, no se vio por ningún lado. Las burlas y denuestos a la oposición se les revirtieron a la maquinaria burocrática del gobierno.

La jornada del domingo 2 de mayo fue aburrida, sin brillo ni ánimo. Chávez no logró que las masas salieran de la apatía, ni pudo convencerlas para que el proceso les resultara atractivo.
Los más castigados por quienes finalmente se dignaron a sufragar fueron muchos de los actuales diputados que aspiraban a repetir en sus cargos. Por cierto, algunos de ellos con bastante exposición mediática y muy obsecuentes defensores del caudillo.

Lección: las bases del chavismo no premian el servilismo, sino el trabajo consecuente y eficaz a favor del pueblo. Esos aspirantes no tenían nada que mostrar en sus alforjas, salvo la obediencia incondicional al comandante en jefe.

De las figuras conocidas que salieron “raspadas” en la jornada dominical cabe destacar el descalabro de ese personaje que dirige La Hojilla, niño mimado del jefe del Estado. Ese señor sufre su segunda derrota electoral en menos de año y medio. Antes había perdido en las elecciones a Gobernador del estado Carabobo.

Lección: no basta con aparecer todas las noches en VTV insultando y agrediendo a la oposición, ni ser favorito del primer mandatario; hay que elaborar un perfil propio y transmitir un mensaje que incluya y unifique a los venezolanos.

Muchos de los candidatos seleccionados, según ellos mismos lo han expresado, tuvieron que superar enormes escollos: el padrinazgo de gobernadores y alcaldes oficialistas, el ventajismo que esta circunstancia propicia, la falta de recursos económicos. Un buen número de esos aspirantes merecen respeto pues obtuvieron su nominación en elecciones populares.

Esa misma consideración hay que tenerla con los representantes de la oposición. Ni el Imperio, el Departamento de Estado o la oligarquía ya postularon sus aspirantes a la Asamblea Nacional; ni Fidel y Raúl Castro, o Evo Morales y Daniel Ortega, proclamaron los suyos. Quienes, luego de participar en comicios, entraron en liza para optar a un cargo en la Asamblea, fueron seleccionados por un sector del pueblo que merece respeto.

Está visto que denostar a la gente, sobre todo a las damas, no da resultados favorables. ¿Verdad, señor de La Hojilla? Dos episodios muy llamativos ocurrieron en esa jornada. El primero fue el protagonizado por Hugo Chávez contra Adriana Núnez, la joven periodista de Televen. El suceso ha sido ampliamente comentado y revela el talante irremediablemente autoritario del caudillo.

Esas actitudes insolentes son típicas de los mandatarios que se eternizan en el poder. Ellos se acostumbran a mandar y la gente a obedecer. Ya lo decía el Libertador. La joven periodista del canal de televisión mostró una dignidad y un decoro que deberían servir de ejemplo a muchos dirigentes del PSUV, diputados de la Asamblea Nacional y autoridades del Gobierno y el Estado, a los que Chávez zurra cuando le apetece.

El otro evento tuvo que ver con la presencia tan activa ese día de miembros del Gabinete Ejecutivo. Subrayo la intensa actividad del ministro del Interior y Justicia, Tarek el Aissami. En el ciclo que comienza en 1958 se estableció que los militantes de un partido en funciones públicas debían alejarse del activismo político partidista, con el fin de separar dos esferas que conviene mantener alejadas: el Gobierno y el Partido.

En las primarias que organizaba el partido oficial, desde luego que podían votar el Presidente de la República, los ministros y los altos funcionarios, pero la organización, monitoreo, supervisión e información del proceso y sus resultados finales, correspondían al jefe de la Comisión Electoral o a un miembro de esta. En ningún caso a un ministro, y menos el de Interior.

Esta barrera tan útil y necesaria fue abolida por el chavismo. Las líneas de demarcación entre la dimensión correspondiente al Gobierno y la perteneciente al partido oficial fueron borradas. Ahora, Gobierno y Partido conforman una sola masa informe. Lo mismo ocurría en la Unión Soviética, y sucede en Cuba y, en general, en los países comunistas Esta aberración, en el caso nuestro, se expresa en la politización de PDVSA, del SENIAT y de todos los organismos públicos, en clara violación de lo establecido en la Constitución.

Chávez desprecia tanto a la gente que integra el PSUV, que entre los siete millones de militantes con los cuales dice contar, no encuentra a una docena de personas, distintas a los miembros de su Gabinete, capaces de dar la cara ante el país en las elecciones internas.

La obsesión por concentrar el poder lo lleva a violar a diario la Constitución. Mientras tanto, el TSJ, la Fiscalía y el CNE ven para otro lado.

trino.marquez@gmail.com
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LAS CARTAS SOBRE LA MESA ELECTORAL. PASTOR HEYDRA, SÁBADO, 08 DE MAYO DE 2010

Desde el lunes 3 de mayo, ya están echadas las cartas para la contienda electoral fijada el 26 de septiembre en la que se escogerán los Diputados a la Asamblea Nacional de la Legislatura 2011-2016.

El PSUV concluyó el domingo 2, sin mayores sorpresas en la selección de sus candidatos por circuitos, escogidos en unas elecciones primarias cerradas al registro de los inscritos en esa organización y seguramente esta semana su Dirección Nacional presentará su "line up" al país. Allí se designaron 110 candidatos y sus respectivos suplentes, sacados de los resultados eleccionarios por orden de llegada. Faltan 57 listas y 57 suplentes, incluidos los 3 del sector indígena.

La asistencia al evento del PSUV resultó escuálida y forzada, lo que evidencia carencia de emotividad, al cierre de esta columna estaban buscando a los electores, en su mayoría pertenecientes a la administración pública para que fueran a votar. Hecho que contrasta con las parciales de la MUD cuya dirección se quedó corta y para preservar las posiciones de su "nomenklatura", tuvo temor de abrir un proceso a todos los circuitos y listas, que resultó exitoso por la espontaneidad y el deseo de participación de los electores del sector democrático, que hubiesen estado mucho más motivados para la contienda que se avecina si a esa actividad se hubiese incorporado al pueblo elector.

La Mesa de Unidad Democrática. MUD, ya hizo su proceso eleccionario parcial en el 15 por ciento de las circunscripciones, mientras que en el otro 85% y en las listas lograron un "consenso" partidista, mediante el acuerdo y el reparto de posiciones entre los siete principales factores de ese conglomerado, como son Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, la Causa R, Copei y Podemos.

Es posible que existan algunos ajustes en el camino, antes del proceso de inscripción de las candidaturas previsto para los primeros días de Junio, pero serán de menor cuantía. Aun cuando tendrá que verse la evolución del conflicto interno de Copei, que puede dar al traste con algunos de los pre acuerdos tomados en la MUD, si ese partido pasa a ser administrado por manos distintas a las de Luís Ignacio Planas.

De tal manera que el país irá a esa contienda con un esquema de extrema polarización entre dos bandos: el gobierno de Hugo Chávez y la oposición al mismo. No hay cabida para terceros, más allá de las virtudes o desvirtudes de los métodos aplicados en las escogencias candidaturales.

Sin embargo la lección ha sido importante y novedosa. Los electores quieren tener mayor participación en la toma de decisiones sobre sus representantes. El tiempo de las imposiciones "cogollericas" ha sufrido mutaciones en beneficio de la colectividad y de lo que Jorge Eliecer Gaitán denominó "el país nacional". Aun cuando el peso determinante en ambos bloques políticos lo siguen llevando los partidos políticos. En el gobierno el eje Hugo Chávez-Dirección Nacional del PSUV; en la oposición los siete sectores ya señalados.

La totalidad de los individuos que conformarán las listas, donde saldrán Diputados en partes equilibradas serán miembros destacados de sus Direcciones a quienes se les ha preservado su ingreso seguro al nuevo Parlamento ya que la única posibilidad de sacar más de un parlamentario en Estados donde se vota dos Diputados, es que uno de los bloques doble a su rival, cosa poco probable en ningún Estado. Las únicas entidades con más de dos diputados lista son Zulia, Caracas y Miranda. En el resto son solo dos Diputados lista por Estado.

La disputa mayor se escenificará en los circuitos donde el ganador será el que mayor número de votos obtenga, tanto para los circuitos uninominales, como para los denominados plurinominales. Este hecho favorece al sector mayoritario, ya que no hay representación alguna de las minorías. Pongamos como ejemplo el del Circuito 1 del Municipio Irribarren de Lara que da tres Diputados plurinominales, Si allí gana la MUD por la división del PSUV y del PPT se lleva todos los Diputados. Si gana cualquiera de las otras dos opciones, pasaría lo mismo.

Lo cierto es que las cartas están echadas y no parece haber vuelta atrás, será una campaña corta pero muy intensa ya que lo que está en juego es la suerte futura de Venezuela. El gobierno tiene el objetivo preciso de profundizar su "proceso revolucionario" comenzando por la modificación sustantiva de la Constitución para ajustarla a los designios ideológicos de la autocracia plebiscitaria de Hugo Chávez; mientras la oposición tratará de mantener y rescatar los espacios de libertad y democracia que se han ido cerrando en esta última década.

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viernes, 7 de mayo de 2010

AUTORITARISMO ECONÓMICO, ISAAC MENCÍA, TAL CUAL, MIÉRCOLES 5 DE MAYO DE 2010

En todas las experiencias históricas de construcción del denominado “socialismo real”, léase Unión Soviética, China y Cuba comunista, entre las más relevantes, el autoritarismo y la intolerancia consustancial a éste, no sólo se expresó en el campo político con la eliminación de toda forma de disidencia, sino también en el campo económico.

Y la razón radica en que es imposible acabar con la propiedad privada sobre los medios de producción y distribución, intervenir todos los espacios de la actividad económica, implantar una economía dirigida desde el poder central, establecer controles de precios, producción y consumo, sin violentar principios y derechos humanos como el de propiedad y de libertad económica que pasan a ser satanizados como “principios y derechos burgueses” que no son “sagrados” por cuanto son fuente de explotación e injusticia social. Detrás de esta postura ideológica se esconde la convicción en quienes impulsan estos procesos revolucionarios en que la mejor forma de acabar con la libertad individual y política es acabando con el derecho de propiedad y la libertad económica.

Este hecho fue reconocido abiertamente por León Trotsky, uno de los principales y más talentoso líderes de la revolución rusa, quien en 1937, en abierta oposición al régimen totalitario implantado por Stalin, sentenció: “En un país donde el único patrono es el Estado, la oposición significa la muerte por consunción lenta. El viejo principio “el que no trabaje no comerá” ha sido reemplazado por uno nuevo: el que no obedezca no comerá (cita tomada de Camino de servidumbre, F. Hayek, Pág. 157).

El fundamento político es claro: el control por parte del gobierno revolucionario de la vida económica es un componente clave para someter a toda la sociedad y la consecución de ese objetivo debe ser impuesto aun al precio de violar el marco legal e institucional existente. El “Socialismo del Siglo XXI” que impulsa el presidente Chávez está reproduciendo el modelo de ejercicio autoritario del poder en el que deliberadamente se excluye el diálogo y la construcción de consenso con los distintos sectores sociales que participan en la dinámica económica. La construcción de una economía socialista inspirada en el marxismo-leninismo y en el modelo cubano no se discute democráticamente, sencillamente se impone.

El autoritarismo económico del “Socialismo del Siglo XXI”

La decisión anunciada por el gobierno de ejecutar una expropiación forzosa de la Zona Industrial I de Barquisimeto, donde se encuentran ubicados, entre otros galpones, los de la empresa Polar, y la reciente detención en Caracas de un numeroso grupo de pequeños comerciantes de carne de res, acusados de cometer el delito de especulación, se enmarca en una política de autoritarismo económico donde las decisiones del gobierno en materia económica se imponen discrecionalmente excluyendo todo tipo de consulta, debate y negociación efectiva con los empresarios, trabajadores y consumidores que serían afectados por las decisiones y acciones impuestas por el gobierno.

Desde el año 2001, cuando mediante una Ley Habilitante se aprobaron 49 leyes excluyendo la consulta y participación de distintos sectores de la sociedad, entre ellos los empresarios y los trabajadores, posteriormente, la sanción también vía habilitante de 26 leyes en Agosto de 2008; pasando por la derrotada pretensión de modificar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (2D de 2007), en la cual se planteaba la construcción de un Estado y una economía socialista, minimizando la propiedad privada; el desarrollo de una política económica centrada en controles de precios con carácter permanente (tipo de cambio, bienes y servicios, etc.), los cuales generan un conjunto de distorsiones en el funcionamiento de la economía resaltando el rezago acentuado en el ajuste de precios en medio de una inflación persistente; el establecimiento de un conjunto de restricciones para importar y la reservación prácticamente exclusiva al gobierno de algunos rubros, especialmente de alimentos; el sistemático desconocimiento de la libertad sindical y del derecho de contratación colectiva de los trabajadores; y las continuas y crecientes acciones de confiscación y/o expropiación de tierras productivas y de empresas operativas en distintos sectores de la economía, hasta la aplicación reciente de medidas privativa de la libertad de ciudadanos dedicados al comercio; evidencian clara e inequívocamente un régimen de autoritarismo económico abiertamente contrario a los principios, derechos y garantías establecidos en la Constitución, leyes, y tratados internacionales suscritos por la República de Venezuela.

Todo lo anterior confirma que la naturaleza política-ideológica del “Socialismo del Siglo XXI” inexorablemente está acompañada de un ejercicio autoritario y despótico del poder no sólo en el campo político-institucional sino también en el campo económico. ¿Será que el socialismo bolivariano está asumiendo la sentencia crudamente expuesta por Trotsky según la cual: quien no obedezca no comerá? Lo cierto es que a la luz de la experiencia histórica el resultado previsible de estos regímenes es la destrucción progresiva de la economía y de las fuentes de generación de riqueza, el aumento sostenido de la pobreza y la pérdida de la libertad. Cambiar este rumbo es el desafió que tenemos hoy todos los venezolanos amantes de la vida, la libertad, la paz, la democracia, el progreso, y la justicia social

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jueves, 6 de mayo de 2010

INVASIÓN PACIFICA (CUBANA), CON VOZ PROPIA, ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ

“Conquistar Venezuela, controlar sus reservas petrolíferas así como lograr el dominio de su posición geoestratégica, eran asuntos de vida o muerte para el proyecto de dominio continental que entonces tenía Fidel Castro”, es la opinión expresada en el libro La invasión de Cuba a Venezuela, de Machurucuto a la revolución bolivariana, por Héctor Pérez Marcano, protagonista de la que fue segunda acción, realizada en mayo de 1967. De los 12 guerrilleros participantes 4 eran venezolanos y 8 eran cubanos.

La primera incursión, que periodísticamente cubrió quien escribe, la efectuaron un año antes otros 15 guerrilleros: 14 cubanos y el venezolano Luben Petkoff. Gracias a la (o)posición de aquel Partido Comunista, el Che Guevara no lideró la acción. Eso nos lo confió personalmente Castro, con el agregado de “otra cosa hubiera sido”

La Fuerza Armada que hoy grita el lema de la revolución invasora: Patria, Socialismo o Muerte, capturó a dos militares cubanos, y debeló el plan.

Las autoridades venezolanas, incluido Luis Beltrán Prieto Figueroa, cuyo pensamiento usurpan quienes se autocalifican revolucionarios, hicieron la denuncia en la OEA y NN.UU.

Desde cuando asumió el Poder, Castro tuvo presente a Venezuela. A los 22 días del triunfo de su revolución, nos visitó con el pretexto de asistir al primer aniversario del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez -hoy invocado por el comandante presidente.

En verdad vino a solicitarle recursos al presidente electo, Rómulo Betancourt, para tomar el resto de América Latina. Categórica fue la respuesta: “Los recursos de Venezuela son para los venezolanos”

De la FAN que impidió la invasión salió el militar que entrega a Castro los recursos que requiera. No sólo lo hizo padrino de promoción de oficiales, también permite presencia activa en esa fuerza de militares cubanos, tal lo denunció el general Antonio Rivero.

“Cuba y Venezuela son la misma cosa”, –precisó Raúl Castro que siguiendo a su hermano, escogió a Venezuela para la primera gira al exterior.

- La misma patria –resaltaría el comandante presidente.
Cuatro años antes, el vicepresidente cubano, Carlos Lage, dijo: Tenemos un país con dos presidentes.

"Los dos gobiernos en el fondo somos uno solo” determinaría el comandante presidente.
Así, pues, Castro obtuvo pacíficamente los ansiados recursos. Y más de 60 mil cubanos ¡están ayudando! a construir la revolución.

Es que a decir de Antonio Sánchez García, coautor del libro de la invasión de Machurucuto, “Venezuela fue para Castro lo que en comienzos de la Revolución Alemania lo fue para Lenín: la palanca de la revolución continente”

Según Norberto fuentes, el de La autobiografía de Fidel Castro, ese “personaje de opereta” que le resultó el comandante presidente, “es una jugada que, hasta el momento, le está saliendo bien” al dictador antillano, “un satélite muy útil”. Más aún, piensa el escritor que “Castro puede haberle prometido a los norteamericanos que él se encarga de controlar a Chávez, de manera que no le falten los suministros de petróleo a Estados Unidos”.

NOTA AL MARGEN: La intensificación de la hegemonía comunicacional del régimen, la cual incluye liquidación del Colegio Nacional de Periodista en momentos en que académicamente se forman unos 60 mil profesionales; los atropellos que convierten el ejercicio de la actividad en elevado riesgo; y la violación del derecho a la información que como constituyente logramos consagrar en la Carta Magna, nos llevó a aceptar la postulación de presidente de la Junta Directiva del CNP, para las elecciones del 10 de junio”.

albertojordanhernandez@yahoo.es
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QUE SIGNIFICA SER LIBERAL, CARLOS ALBERTO MONTANER

El liberalismo parte de una hipótesis filosófica, casi religiosa, que postula la existencia de derechos naturales que no se pueden conculcar porque no se deben al Estado ni a la magnanimidad de los gobiernos sino a la condición especial de los seres humanos. Esa es la piedra angular sobre la que descansa todo el edificio teórico, y se le atribuye a los estoicos y al fundador de esa escuela, Zenón de Citia, quien defendió que los derechos no provenían de la fratría a la que se pertenecía o de la ciudad en la que se había nacido, sino del carácter racional y diferente a las demás criaturas que poseen las personas.

Antes de definir qué es el liberalismo, qué es ser liberal, y cuáles son los fundamentos básicos en los que coinciden los liberales, es conveniente advertir que no estamos ante un dogma sagrado, sino frente a varias creencias básicas deducidas de la experiencia y no de hipótesis abstractas, como ocurría, por ejemplo, con el marxismo.

Esto es importante establecerlo ab initio, porque se debe rechazar la errada suposición de que el liberalismo es una ideología. Una ideología es siempre una concepción del acontecer humano —de su historia, de su forma de realizar las transacciones, de la manera en que deberían hacerse—, concepción que parte del rígido criterio de que el ideólogo conoce de dónde viene la humanidad, por qué se desplaza en esa dirección y hacia dónde debe ir. De ahí que toda ideología, por definición, sea un tratado de «ingeniería social», y cada ideólogo sea, a su vez, un «ingeniero social». Alguien consagrado a la siempre peligrosa tarea de crear «hombres nuevos», personas no contaminadas por las huellas del antiguo régimen. Alguien dedicado a guiar a la tribu hacia una tierra prometida cuya ubicación le ha sido revelada por los escritos sagrados de ciertos «pensadores de lámpara», como les llamara José Martí a esos filósofos de laboratorio en permanente desencuentro con la vida. Sólo que esa actitud, a la que no sería descaminado calificar como moisenismo, lamentablemente suele dar lugar a grandes catástrofes, y en ella está, como señalara Popper, el origen del totalitarismo. Cuando alguien disiente, o cuando alguien trata de escapar del luminoso y fantástico proyecto diseñado por el «ingeniero social», es el momento de apelar a los paredones, a los calabozos, y al ocultamiento sistemático de la verdad. Lo importante es que los libros sagrados, como sucedía dentro del método escolástico, nunca resulten desmentidos.

Un liberal, en cambio, lejos de partir de libros sagrados para reformar a la especie humana y conducirla al paraíso terrenal, se limita a extraer consecuencias de lo que observa en la sociedad, y luego propone instituciones que probablemente contribuyan a alentar la ocurrencia de ciertos comportamientos benéficos para la mayoría. Un liberal tiene que someter su conducta a la tolerancia de los demás criterios y debe estar siempre dispuesto a convivir con lo que no le gusta. Un liberal no sabe hacia dónde marcha la humanidad y no se propone, por lo tanto, guiarla a sitio alguno. Ese destino tendrá que forjarlo libremente cada generación de acuerdo con lo que en cada momento le parezca conveniente hacer.

Al margen de las advertencias y actitudes anteriormente consignadas, una definición de los rasgos que perfilan la cosmovisión liberal debe comenzar por una referencia al constitucionalismo. En efecto, John Locke, a quien pudiéramos calificar como «padre del liberalismo político», tras contemplar los desastres de Inglaterra a fines del siglo XVII, cuando la autoridad real británica absoluta entró en su crisis definitiva, dedujo que, para evitar las guerras civiles, la dictadura de los tiranos, o los excesos de la soberanía popular, era conveniente fragmentar la autoridad en diversos «poderes», además de depositar la legitimidad de gobernantes y gobernados en un texto constitucional que salvaguardara los derechos inalienables de las personas, dando lugar a lo que luego se llamaría un Estado de Derecho. Es decir, una sociedad racionalmente organizada, que dirime pacíficamente sus conflictos mediante leyes imparciales que en ningún caso pueden conculcar los derechos fundamentales de los individuos. Y no andaba descaminado el padre Locke: la experiencia ha demostrado que las veinticinco sociedades más prósperas y felices del planeta son, precisamente, aquellas que han conseguido congregarse en torno a constituciones que presiden todos los actos de la comunidad y garantizan la transmisión organizada y legítima de la autoridad mediante consultas democráticas.

Otro británico, Adam Smith, un siglo más tarde, siguió el mismo camino deductivo para inferir su predilección por el mercado. ¿Cómo era posible, sin que nadie lo coordinara, que las panaderías de Londres —entonces el 80% del gasto familiar se dedicaba a pan— supiesen cuánto pan producir, de manera que no se horneara ni más ni menos harina de trigo que la necesaria para no perder ventas o para no llenar los anaqueles de inservible pan viejo? ¿Cómo se establecían precios más o menos uniformes para tan necesario alimento sin la mediación de la autoridad? ¿Por qué los panaderos, en defensa de sus intereses egoístas, no subían el precio del pan ilimitadamente y se aprovechaban de la perentoria necesidad de alimentarse que tenía la clientela?

Todo eso lo explicaba el mercado. El mercado era un sistema autónomo de producir bienes y servicios, no controlado por nadie, que generaba un orden económico espontáneo, impulsado por la búsqueda del beneficio personal, pero autorregulado por un cierto equilibrio natural provocado por las relaciones de conveniencia surgidas de las transacciones entre la oferta y la demanda. Los precios, a su vez, constituían un modo de información. Los precios no eran «justos» o «injustos», simplemente, eran el lenguaje con que funcionaba ese delicado sistema, múltiple y mutante, con arreglo a los imponderables deseos, necesidades e informaciones que mutua e incesantemente se transmitían los consumidores y productores. Ahí radicaba el secreto y la fuerza de la economía capitalista: en el mercado. Y mientras menos interfirieran en él los poderes públicos, mejor funcionaría, puesto que cada interferencia, cada manipulación de los precios, creaba una distorsión, por pequeña que fuera, que afectaba a todos los aspectos de la economía.

Otro de los principios básicos que aúnan a los liberales es el respeto por la propiedad privada. Actitud que no se deriva de una concepción dogmática contraria a la solidaridad —como suelen afirmar los adversarios del liberalismo—, sino de otra observación extraída de la realidad y de disquisiciones asentadas en la ética: al margen de la manifiesta superioridad para producir bienes y servicios que se da en el capitalismo cuando se le contrasta con el socialismo, donde no hay propiedad privada no existen las libertades individuales, pues todos estamos en manos de un Estado que nos dispensa y administra arbitrariamente los medios para que subsistamos (o perezcamos). El derecho a la propiedad privada, por otra parte, como no se cansó de escribir Murray N. Rothbard —siguiendo de cerca el pensamiento de Locke—, se apoyaba en un fundamento moral incontestable: si todo hombre, por el hecho de serlo, nacía libre, y si era libre y dueño de su persona para hacer con su vida lo que deseara, la riqueza que creara con su trabajo le pertenecía a él y a ningún otro.

¿En qué más creen los liberales? Obviamente, en el valor básico que le da nombre y sentido al grupo: la libertad individual. Libertad que se puede definir como un modo de relación con los demás en el que la persona puede tomar la mayor parte de las decisiones que afectan su vida dentro de las limitaciones que dicta la realidad. Le toca a ella decidir las creencias que asume o rechaza, el lugar en el que quiere vivir, el trabajo o la profesión que desea ejercer, el círculo de sus amistades y afectos, los bienes que adquiere o que enajena, el «estilo» que desea darle a su vida y —por supuesto— la participación directa o indirecta en el manejo de eso a lo que se llama «la cosa pública».

Esa libertad individual está —claro— indisolublemente ligada a la responsabilidad individual. Un buen liberal sabe exigir sus derechos, pero no rehúye sus deberes, pues admite que se trata de las dos caras de la misma moneda. Los asume plenamente, pues entiende que sólo pueden ser libres las sociedades que saben ser responsables, convicción que debe ir mucho más allá de una hermosa petición de principios.

¿Qué otros elementos liberales, realmente fundamentales, habría que añadir a este breve inventario? Pocas cosas, pero acaso muy relevantes: un buen liberal tendrá perfectamente clara cuál debe ser su relación con el poder. Es él, como ciudadano, quien manda, y es el gobierno quien obedece. Es él quien vigila, y es el gobierno quien resulta vigilado. Los funcionarios, electos o designados —da exactamente igual—, se pagan con el erario público, lo que automáticamente los convierte —o los debiera convertir— en servidores públicos sujetos al implacable escrutinio de los medios de comunicación, y a la auditoría constante de las instituciones pertinentes.

Por último: la experiencia demuestra que es mejor fragmentar la autoridad, para que quienes tomen decisiones que afecten a la comunidad estén más cerca de los que se vean afectados por esas acciones. Esa proximidad suele traducirse en mejores formas de gobierno. De ahí la predilección liberal por el parlamentarismo, el federalismo o la representación proporcional, y de ahí el peso decisivo que el liberal defiende para las ciudades o municipios. De lo que se trata es de que los poderes públicos no sean más que los necesarios, y que la rendición de cuentas sea mucho más sencilla y transparente.

¿Qué creen, en suma, los liberales? Vale la pena concretarlo ahora de manera sintética. Los liberales sostenemos ocho creencias fundamentales extraídas, insisto, de la experiencia, y todas ellas pueden recitarse casi con la cadencia de una oración laica:

Creemos en la libertad y la responsabilidad individuales como valores supremos de la comunidad.

Creemos en la importancia de la tolerancia y en la aceptación de las diferencias y la pluralidad como virtudes esenciales para preservar la convivencia pacífica.

Creemos en la existencia de la propiedad privada, y en una legislación que la ampare, para que ambas —libertad y responsabilidad— puedan ser realmente ejercidas.

Creemos en la convivencia dentro de un Estado de Derecho regido por una Constitución que salvaguarde los derechos inalienables de la persona y en la que las leyes sean neutrales y universales para fomentar la meritocracia y que nadie tenga privilegios.

Creemos en que el mercado —un mercado abierto a la competencia y sin controles de precios— es la forma más eficaz de realizar las transacciones económicas y de asignar recursos. Al menos, mucho más eficaz y moralmente justa que la arbitraria designación de ganadores y perdedores que se da en las sociedades colectivistas diseñadas por “ingenieros sociales” y dirigidas por comisarios.

Creemos en la supremacía de una sociedad civil formada por ciudadanos, no por súbditos, que voluntaria y libremente segrega cierto tipo de Estado para su disfrute y beneficio, y no al revés.

Creemos en la democracia representativa como método para la toma de decisiones colectivas, con garantías de que los derechos de la minorías no puedan ser atropellados.

Creemos en que el gobierno —mientras menos, mejor—, siempre compuesto por servidores públicos, totalmente obediente a las leyes, debe rendir cuentas con arreglo a la ley y estar sujeto a la inspección constante de los ciudadanos.

Quien suscriba estos ocho criterios es un liberal. Se puede ser un convencido militante de la Escuela austriaca fundada por Carl Menger; se puede ser ilusionadamente monetarista, como Milton Friedman, o institucionalista, como Ronald Coase y Douglass North; se puede ser culturalista, como Gary Becker y Larry Harrison; se puede creer en la conveniencia de suprimir los «bancos de emisión», como Hayek, o predicar la vuelta al patrón oro, como prescribía Mises; se puede pensar, como los peruanos Enrique Ghersi o Álvaro Vargas Llosa, neorrusonianos sin advertirlo, en que cualquier forma de instrucción pública pudiera llegar a ser contraria a los intereses de los individuos; o se puede poner el acento en la labor fiscalizadora de la «acción pública», como han hecho James Buchanan y sus discípulos, pero esas escuelas y criterios sólo constituyen los matices y las opiniones de un permanente debate que existe en el seno del liberalismo, no la sustancia de un pensamiento liberal muy rico, complejo y variado, con varios siglos de existencia constantemente enriquecida, ideario que se fundamenta en la ética, la filosofía, el derecho y -naturalmente- en la economía. Lo básico, lo que define y unifica a los liberales, más allá de las enjundiosas polémicas que pueden contemplarse o escucharse en diversas escuelas, seminarios o ilustres cenáculos del prestigio de la Sociedad Mont Pélerin, son esas ocho creencias antes consignadas. Ahí está la clave.
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miércoles, 5 de mayo de 2010

CARTA A UN VECINO, GIOCONDA SAN BLAS, SAN ANTONIO DE LOS ALTOS, 30 DE ABRIL DE 2010

Apreciado amigo:

Las angustias que Ud. refleja en su mensaje a mi persona, son compartidas por muchos. No obstante, la situación política del país requiere de nosotros una actitud fría y racional que nos permita ver el vaso medio lleno y no medio vacío (más ajustado a la verdad del momento: el vaso lleno hasta las ¾ partes y vacío en ¼ parte). De allí que en búsqueda de esa visión y en aras de darle una respuesta a su amable solicitud (y de paso, sistematizar mis propios pensamientos), quiero hacerle varias consideraciones al respecto de la unidad opositora y de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), desde mi modesto punto de vista.

1.- La MUD se conformó en junio de 2009 como un clamor del pueblo opositor en búsqueda de una salida unitaria (la única posible por la vía democrática) a la tragedia nacional en que vivimos desde hace 11 años. A ella se sumaron 16 partidos políticos y más de 40 organizaciones ciudadanas. El documento inicial de conformación de la MUD puede leerse en:
http://politica.eluniversal.com/2009/06/08/pol_esp_documento-leidodura_
08A2375005.shtml .

Luego de laboriosas discusiones originadas por la miríada de visiones en torno al hecho político, las normas de la MUD para la escogencia de candidatos a diputados a ser electos el próximo 26 de septiembre de 2010, fueron aprobadas el 9 de diciembre de 2009 (puede leerlas en:
http://www.juanjosemolina.com/pdf/Reglamento%20Primarias.pdf ).

De manera que todos los ciudadanos sabían desde entonces cuáles serían las reglas de juego, a las cuales la MUD tendría que atenerse rigurosamente si quería mantenerse como una instancia con sólida autoridad moral para llevar adelante una empresa nada fácil como era la de lograr esa unidad representada allí por unas 60 organizaciones políticas y ciudadanas, cada una con su particular visión del país. En ese sentido es de alabar el equilibrio con que los directivos, en particular Ramón Guillermo Aveledo, llevaron adelante este compromiso. Cambiar las reglas del juego en la mitad del partido hubiese sido inaceptable bajo todo punto de vista. En tal sentido lo invito a leer http://twittervenezuela.ning.com/profiles/blogs/las-cartas-sobre-lamesa-de-la


De manera que una vez conocidas y aceptadas por todos los jugadores las reglas de juego, no es cuestión de cambiarlas a última hora para complacer a unos en perjuicio de otros. En ese reglamento y luego de arduas discusiones, se establecieron los criterios que privarían para llegar a consensos, a primarias, a decisiones finales compartidas por todos los participantes de la MUD. Para elaborar y cuestionar las normas hubo el tiempo necesario, desde junio hasta diciembre de 2009. ¿Me preocupé entonces por participar? ¿Me incorporé a las discusiones locales que la MUD regional sostuvo desde junio de 2009 hasta la fecha? Yo no, de manera que no puedo ahora reclamar. Mi silencio de entonces necesariamente significa ahora aceptación de las normas acordadas y los resultados obtenidos. Más aún, a estas alturas considero un milagro que hayamos llegado hasta aquí luego de atravesar momentos cercanos al naufragio. Creo que este desenlace es un signo de madurez política que, espero, perdure en el tiempo para conseguir los objetivos planteados para el porvenir.

El reciente comunicado de la MUD (29 de abril
http://www.eluniversal.com/2010/04/29/pol_esp_comunicado-de-lames_29A3824855.shtml ) es claro al respecto y lo invito a leerlo.

Todos sabemos que es imposible complacer a todo el mundo, no hay suficientes camas para tanta gente. De manera que se hizo lo posible para llegar a un delicado equilibrio. El Grupo La Colina, un grupo especializado en análisis político, nos informa en los diarios de hoy viernes 30 de abril que en su evaluación de los candidatos presentados, 20% de ellos son independientes, 48% son de 5 partidos políticos que habían consolidado 75% de los sufragios en la elección de 2008 y 32% pertenecen a organizaciones nacionales y regionales cuya votación en 2008 no superó el 25%, todo lo cual, a juicio del Grupo La Colina significa que la lista de candidatos a la Asamblea Nacional expresa en gran medida la diversidad política del país democrático. Podrían hacerse otras lecturas de estos datos, pero para mí, ellos revelan un delicado equilibrio conseguido a base de pulso.

2.- La antipolítica, esa nociva corriente de pensamiento según la cual los partidos políticos son dañinos para un ejercicio vigoroso de la democracia, es la que precisamente trajo a Chávez al poder. Coincido con muchos en que fue la degeneración de los partidos (y no su existencia) una de las muchas causas que condujeron a la catástrofe de 1998 cuando los principales partidos, a falta de candidatos sólidos propios, se plegaron irracionalmente a los supuestos encantos de una ex-Miss Venezuela cuya solidez intelectual y política aún está por verse. La oportuna (para él) aparición de Chávez en el firmamento político como representante de esa nueva legión de “antipolíticos” fue ayudada no sólo por el descrédito hacia los partidos políticos (cuando en realidad debió ser hacia los líderes que los dirigían) sino por muchos intelectuales que trabajaron ardorosamente para adornar al teniente coronel con virtudes que no tenía. ¿Con qué fin? Estoy convencida de que quienes así actuaron (muchos de ellos hoy en día ardientes opositores de quien hasta no hace mucho se vanagloriaron de apoyar) lo hicieron porque creyeron con arrogancia que su altura intelectual les garantizaba la manipulación de personaje tan primitivo para lograr que hiciera lo que ellos quisieran. El muchacho les salió zamarro: no tenía ni tiene cultura y apenas un barniz de formación intelectual, pero sus habilidades para hacerse con el poder absoluto no tienen límite y acabó manipulando a los manipuladores. De manera que, repito, el producto acabado de la antipolítica es justamente Hugo Chávez.
¿Queremos seguir por ese despeñadero?

3.- En una sociedad moderna, cada ciudadano tiene un papel que cumplir: yo soy científico, mi vecino es médico, el otro es ingeniero, más allá vive un plomero, una maestra y así vamos. Lejos estamos de las sociedades primitivas en las que todos hacían de todo, porque era muy poco lo que había que hacer o muy pocas las alternativas. El progreso de las sociedades es el que ha hecho necesaria la diversificación de oficios, dado que nuestro tiempo es limitado. Cada quien ocupa el suyo no sólo para ganarse la vida ejecutando el oficio o la carrera para la cual se ha preparado sino también para –desde allí- hacer su aporte a la nación. Hacer política es también otra manera –muy visible- de aportar al país, un oficio que hay que aprender, que requiere de formación, madurez y solidez, si se quiere hacer bien (como toda profesión, por cierto). Muchos de nosotros, interesados en el hecho político, apenas tenemos tiempo para dedicarlo al asunto, precisamente porque nuestras ocupaciones profesionales no nos dan tregua. ¿Qué hacer entonces? Se fundan partidos políticos cuyos integrantes hacen justamente ese trabajo a tiempo completo, como un oficio, teniendo en cuenta que hemos delegado en ellos nuestra representación. Participamos moderadamente para dar a conocer nuestras opiniones, a sabiendas de que ellas son sólo una entre miles y que al final hay que llegar a una decisión que no necesariamente fue la que uno propuso. En eso consiste el consenso: el método por el cual todos cedemos un poco en nuestras posiciones, para llegar a un acuerdo que no satisface ciento por ciento a nadie pero que en grandes líneas nos resulta aceptable. Mal haremos si tratamos de imponer nuestra visión a toda costa, a guisa de autoritarismo, el mismo que tanto criticamos en otros. Por las razones expuestas en las líneas anteriores, para mí la “democracia participativa” (esa según la cual todos nosotros debemos estar todo el tiempo participando en el hecho político) no es más que un espejismo posible de ser cumplido solamente en sociedades primitivas, de poco desarrollo, con escasa población; es sólo la democracia representativa la que puede funcionar en una sociedad moderna compleja, numerosa, altamente tecnificada, en donde cada ciudadano tiene una misión que cumplir.

4.- Dije unas líneas atrás que hacer política es también otra manera –muy visible de aportar al país, un oficio que hay que aprender, que requiere de formación, madurez y solidez, si se quiere hacer bien. Al hablar de la profesión u oficio de político, debo referirme necesariamente a quienes pretenden imponerse sin más crédito que su popularidad o carisma. Esta es una virtud (si así puede llamarse) esquiva, traicionera y sobre todo, difícil de mantener en el tiempo.

Carismáticos han sido Mandela, Indira Ghandi, Martin Luther King, John Kennedy (para hablar sólo de figuras políticas). Pero también lo han sido Hitler, Castro, el Ché Guevara. Y muchos otros que han sido flor de un día. En nuestra nación, el ejemplo más acabado y actual es precisamente la figura de Chávez. Todo esto viene a cuento porque con frecuencia nos dejamos deslumbrar por figuras con indudable ascendiente aunque todavía sin suficiente madurez y preparación y dejamos de lado, sin conocerlos, a otros que podrían hacer un muy buen papel si se lo permitimos. La juventud, por sí sola, no es garantía de éxito en una función política. ¿Por qué querer volar sin haber todavía aprendido a gatear? La mejor manera de aprender el oficio político es ir escalando posiciones paso a paso, aprendiendo de errores y aciertos, formándose intelectualmente con solidez.

5.- Menciona Ud. que Alfonso Marquina, candidato escogido en la MUD y no en una elección primaria, para representar a los Altos Mirandinos en la contienda electoral del 26 de septiembre, no vive en la zona y por eso desconoce los problemas locales. Si Ud. lee con cuidado la Constitución vigente, verá que en su artículo 188 ella establece que entre las condiciones para ser elegido diputado está la de “haber residido cuatro años consecutivos en la entidad correspondiente antes de la fecha de la elección” (el artículo 186 establece que la entidad a la que se refieren es la “entidad federal”, o sea el estado, no una población dentro de él). Más aún, entre las funciones de la Asamblea Nacional (art. 187), únicamente el numeral 9 de ese artículo menciona de soslayo a los municipios, cuando establece que la AN debe autorizar: “… los contratos de interés público municipal, estadal o nacional con Estados o entidades oficiales extranjeros o con sociedades no domiciliadas en Venezuela”. De manera que los diputados a la Asamblea Nacional no irán allí para hacer valer las aspiraciones de los municipios, ya que para eso están los Concejos Municipales y Estadales (artículos 159 a 184 de la Constitución vigente). Las funciones de la Asamblea Nacional, especificadas en el art. 187, están relacionadas con una visión macro del país dentro de la cual los diputados darán sus aportes desde el ángulo estadal que representan.

No conozco a Marquina personalmente. ¿Tal vez hubiese sido más satisfactorio escogerlo en primarias? No lo sé. No obstante, es bueno recordar que Yon Goicoechea, quien ahora hizo causa a favor de las primarias en las cuales él participaría, fue tenaz opositor a ellas cuando se trató el tema de la escogencia del candidato a alcalde en 2008, apoyando abiertamente a quien hoy ostenta el cargo en el Municipio Los Salias. De manera que también Yon se mueve al compás de las circunstancias políticas. Las informaciones recabadas en Internet (repito, no lo conozco personalmente ni me ata ninguna relación con él) indican que Alfonso Marquina es una persona de 46 años (ni muy joven ni muy viejo; ni efebocracia ni gerontocracia), egresado de la UCAB, que inició en su juventud su militancia política, ingresando a AD (como tantos que hoy están compartiendo mesa con el actual gobierno y renegando de su propio pasado). En 2000 fue electo como diputado a la Asamblea Nacional por el Estado Sucre, desde cuyo cargo fue un férreo opositor del gobierno de Hugo Chávez. Retiró su candidatura a la reelección en los comicios legislativos de 2005 argumentando fraude electoral (una decisión que por cierto compartimos todos los opositores y que visto los acontecimientos posteriores, fue un error político garrafal). En UNT se desempeña como Vicepresidente de Asuntos Legislativos. Creo importante contactarlo para que participe de alguna actividad pública en los Altos Mirandinos en la que los habitantes de la región podamos conocer sus ideas, programas, etc. De manera que lo invito a que juntos propiciemos ese encuentro como una manera positiva de limar las asperezas y pasar la página de los despechos, a fin de sumarnos al trabajo común de lograr la meta unitaria propuesta.

En todo caso, es oportuno señalar que la AN que elegiremos en septiembre no será un lecho de rosas. Todo lo contrario. Los diputados opositores tendrán que sufrir embates similares a los sufridos por los pocos opositores que formaron parte de la Asamblea Constituyente de 1999 y la Asamblea Nacional que siguió a ésta. Ud. recordará como ellos no sólo eran sometidos a escarnios verbales y presiones psicológicas, sino también a violencia física de toda índole. De manera que no le envidio el cargo a quienes irán a esa asamblea a defender con su verbo, su mente y su integridad física esa democracia que tanto nosotros queremos pero que no defendemos más allá de parloteos con amigos y vecinos. Por el contrario, debemos estar agradecidos a tanta gente valiosa que está dispuesta a luchar por obtener esas curules y desde allí dar la pelea en representación de nosotros, a fin de que nosotros podamos continuar con nuestras vidas en los terrenos que nos corresponden. Lo mínimo que se nos pide es el voto. Yo lo daré, sin condiciones. Y también estaré dispuesta, como en oportunidades anteriores, a servir de testigo de mesa, para vigilar con gran celo nuestros votos.

6.- Si queremos salir del atolladero en que nos encontramos, la única arma democrática posible será la unidad y nuestro voto por ella. Uno de los candidatos me resulta francamente antipático y votaré a mi pesar por él, pero en las circunstancias actuales “con esos bueyes hay que arar”. No es ésta una época de filigranas exquisitas ni piruetas intelectuales; ellas pueden dejarse para épocas tranquilas, cuando la democracia siga un curso normal, sin sobresaltos. No estamos en la década de los 70. Por el contrario, las urgencias del momento nos imponen el sacrificio pequeño de dar el voto unitario al candidato de la unidad, sin matices. Ya habrá tiempo para resolver otros asuntos que en este momento son de importancia secundaria. Bástenos recordar cómo en 2004 los mirandinos le negamos el voto a Enrique Mendoza en castigo por su errática posición en la Coordinadora Democrática, abriéndole el camino a Diosdado Cabello en la gobernación del Estado Miranda, con los resultados que todos conocemos. Hoy nos puede pasar lo mismo, si no miramos más allá de nuestras narices y nos empeñamos en ver las deficiencias de la MUD, que sin duda las tiene, como toda empresa humana. En ese sentido, me parece muy oportuno el artículo que hoy 30 de abril publica el diario TalCual bajo la firma de Alonso Moleiro “La MUD y la Coordinadora Democrática”que invito a leer (http://informe21.com/blog/alonso-moleiro/mud-coordinadora).

Como si fuera poco, la alianza de oposición también ha suscrito un acuerdo de prioridades y políticas públicas: “100 Propuestas para Venezuela” que puede ser leída en varios sitios web, p. ej.,
http://miguelangelsantos.blogspot.com/2010/04/documento-programatico-100- propuestas.html .

Este es el resultado de meses de discusión y ha sido suscrito por los casi 60 partidos y organizaciones que participan en la MUD, además de todos
los candidatos postulados. En un país con la herencia individualista y divisionista del nuestro, eso no es poca cosa.

Quiero terminar esta larga misiva, haciendo un paralelo de nuestra situación con la que vivió Chile entre 1973 y 1990. Como Ud. debe saber, a finales de 1970 Salvador Allende asumió la presidencia de la república chilena por votación popular.
Su gobierno propició una serie de cambios en las estructuras de su país que por mil razones condujeron al golpe de estado de Pinochet y su entronización como dictador por 17 largos años. Durante ese oscuro período, tanto los izquierdistas como los demócrata-cristianos sufrieron persecuciones, muerte y exilio. Sin embargo, en esa sociedad profundamente escindida, no lograban acercarse unos a los otros porque los izquierdistas reclamaban a los demócrata-cristianos el haber contribuido con su apoyo a la llegada de Pinochet al poder, mientras que éstos no cesaban de acusar a los izquierdistas por el caos nacional conducido por ellos durante el gobierno de Allende. Fue sólo en 1988 cuando ambos, “con el pañuelo en la nariz”, decidieron acercarse para lograr una mayoría del 56% en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, que permitió la salida de Pinochet del poder a principios de 1990 (salida nada fácil porque Pinochet pretendió desconocer los resultados del plebiscito y eternizarse en el poder; curiosamente fue un militar, el General del Aire Fernando Matthei, miembro de la Junta Militar, quien hizo la primera declaración pública de reconocer la derrota en la madrugada del 6 de octubre). Durante el año que siguió, tras un acuerdo entre la Concertación y el Gobierno se plebiscitaron reformas para democratizar la Constitución.

Tiempo más tarde, se llamó a la primeras elecciones democráticas desde el golpe de Estado, el 14 de diciembre de 1989, en las que resultó electo el demócrata-cristiano Patricio Aylwin al frente de la opositora Concertación de Partidos por la Democracia. Esta Concertación se mantuvo gobernando a Chile durante los siguientes años, con cambios periódicos de presidentes constitucionales hasta finales del año pasado, cuando por primera vez la Concertación perdió las elecciones generales. Todo esto se lo cuento porque fue precisamente esa precaria unidad entre demócrata-cristianos e izquierdistas en 1988, pasando por alto las mutuas heridas, la que hizo posible que Chile se encaminara nuevamente por la senda democrática. Como si fuera poco, la Concertación hizo acuerdos con el gobierno dictatorial a lo largo de 1989 para garantizar una transición sin más muertes de las que ya había. ¿Seremos nosotros capaces de pasar por encima de nuestros resentimientos y aunarnos contra el adversario común? ¿O seguiremos en esta pelea de muchachos malcriados, entre nosotros mismos, sin advertir el peligro en que nos encontramos? Quedará en nuestras manos esa decisión y sobre nuestras cabezas, el cargo de conci
Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales

encia de haber actuado o dejado de actuar en sintonía con la magnitud del problema.

A pesar de la inusual longitud de mi carta, los puntos que he tratado no agotan el tema, pero creo que con ellos respondo a las inquietudes expresadas en su amable mensaje, a la vez que me han ayudado a sistematizar mi propio pensamiento, por lo cual le quedo agradecida.

Reciba un cordial saludo
Dra. Gioconda San Blas
Investigadora Emérita IVIC
Individuo de Número de la
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LOS FANTASMAS DEL PSUV, PEDRO LASTRA, MAYO 4, 2010

De ese misterioso partido de Estado, rémora de los engendros orgánicos paridos por los dictadores necesitados de un parapeto semi politológico como esa quisicosa llamado PSUV, se puede decir una gran verdad: existen, después de inflados por el caudillo, hasta que ambos se desinflan – caudillo y parapeto. Lo que puede ocurrir diacrónica o sincrónicamente. A veces se le revienta el pulmón al caudillo y no hay quien infle la esmirriada bomba partidista. Otras veces, el globo se revienta solo y cuando menos se espera. Lo lógico es que ambos vuelen por los aires expelidos por sus emanaciones gástricas.

Es lo que parece estar sucediendo en la Venezuela del realismo mágico, esa que parió de la nada una militancia activa y combatiente tan poderosa como la del PCUS en los mejores tiempos de Stalin y que llegara a tener en el zenit del aluvión chavista más de seis millones de inscritos. En su momento, la mitad del país electoral. Un desiderátum que ya hubiera querido Adolfo Hitler: cada votante inscrito en el REP un militante de carnet, curso de educación política y librito rojo.

La verdad ha reventado este domingo en el agriado rostro del caudillo, que acuciado por las colas más vacías de la historia – un oxímoron inventado por Pompeyo Márquez – las cogió contra una modesta y corajuda periodista que le hizo las únicas preguntas pertinentes a quien le huye a la verdad como a la peste y tiene la pésima costumbre de asesinar al mensajero. Búsquesele y rásquesele por donde se le apriete: de esos seis millones y pico de inscritos y carnetizados del PSUV no asistió más de un millón a las urnas. Todo lo demás es cuento.

Y vaya que un millón de votantes para unas primarias es una cifra respetuosa y como para exhibirla con orgullo, salvo que se esté enfermo de delirium tremens y se tenga la insólita auto percepción de estar encabezando la cruzada sagrada de la revolución planetaria del siglo XXI. Tampoco como para hincharse el pecho y salir a pavonearse a los Próceres: si se proyectan los 350 mil votantes que asistieron a las primarias parciales del 25 de abril, la oposición hubiera puesto en pie de guerra a nivel nacional la suma de 1.600.000 votantes. Lo que corresponde, voto más, voto menos, a la verdadera correlación de fuerzas electorales: 60% para la oposición, 40% para el oficialismo.

Una cifra que tampoco corresponde a una proporción áurea. Si las elecciones en Venezuela fueran el fiel reflejo de la realidad y ambos contrincantes nos montáramos al cuadrilátero con un Chávez sin arena en la izquierda y una herradura en la derecha, con un árbitro ciego y nosotros con una mano amarrada, la proporción aumenta para la oposición democrática exponencialmente. Quítesele a Chávez, es decir: al PSUV, es decir al Estado, vale decir: a PDVSA, dígase: a la administración pública, exprésese, a las Fuerzas Armadas el poder de imponerle un voto a sus millones de empleados y permítaseles votar como les salga del forro y ahí sí veremos lo que sucedió con todos los partidos de los regímenes totalitarios: no duraron una hora después que cayó el líder.

Esa es la primera enseñanza de estas primarias fantasmales: las masas brillaron por su ausencia. Aseguran quienes se calaron por razones profesionales el canal de “todos” los venezolanos durante todo este domingo 2 de mayo que no vieron el reportaje de una sola, de una mínima y modesta colita. La segunda es tanto o más grave: de la manga de muérganos que han legislado a las anchas del Supremo violando la voluntad soberana del 2 de diciembre del 2007 y torciendo el espíritu y la letra de la Constitución sólo se legitimaron ante su propia militancia dieciséis de entre los más de cien postulados. Fueron raspados, escupidos, tarjados, evaporados y convertidos en un amargo recuerdo de si mismos voces tan cantantes como las de Calixto Ortega – ¡qué merecido se lo tiene, por coprófago! -, Dugarte, el soplón – correveidile de la policía política del régimen dedicado a hostigar por encargo de Miraflores a quien fuera electo con más de setecientos mil votos para la Alcaldía Metropolitana –, Earle Herrera, kioskero de la mala muerte conocido en los bajos fondos como “car’e guante”, y así decenas de otros. Los que más suerte tuvieron quedarán de suplentes, como Desirée Santos Amaral, rebajada al nivel de su auténtica estatura por quienes no la conocen ni de los especiales del Ocho. Otro arrastrado nuevamente por los suelos, reincidente del fracaso en la aceptación de sus propios camaradas fue el ínclito Mario Silva. La Hojilla no le afeitó un solo voto. Tampoco Papi Papi estará feliz de tener tantos millones mal habidos y no poder comprarse una modesta titularidad.

¿Qué pasará con los despechados? ¿Adónde irán a llorar su desconsuelo? ¿Estarán mirando a la talanquera o a Yare? ¿Estarán golpeando las puertas del PPT o imaginándose unas largas vacaciones en Varadero? Que vayan preparando sus expedientes. Se acerca el momento en que tengan que dar cuenta de las violaciones constitucionales que cometieron o prohijaron. Basura leguleya que hará írritos decenas y decenas de convenios, leyes y decretos. Durarán lo que un ex abrupto intestinal en un chinchorro. Que Dios nos los pille confesados.



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PRIMARIAS Y CONSENSO, JUAN PÁEZ ÁVILA, AQUÍ OPINAN,TALCUAL, LUNES 03 DE MAYO DE 2010

Este importante eslabón en lo que debe ser una cadena de éxitos en el futuro inmediato, hasta la elección del Presidente de la República en el 2012, requiere de una profundizació n de la conciencia democrática Juan Páez Ávila

Al completar 163 candidatos unitarios, con la realización de las elecciones primarias, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), para políticos y analistas de gran experiencia, alcanzó o produjo el hecho político más importante del momento crítico que atraviesa el país, y le abre un claro camino a la victoria de la Alternativa Democrática en las elecciones del 26 de septiembre.

El éxito de las elecciones primarias para escoger 22 candidatos a diputados a la Asamblea Nacional, de la Alternativa Democrática, se puede considerar no sólo como el primer paso importante para que el electorado participe directamente en la selección de sus candidatos, sino también como un ejemplo de que la Mesa de la Unidad Democrática acertó al aprobar unas reglas en las que se contemplan varios métodos o formas de elección, para consolidar la unidad de decenas de partidos políticos, organizaciones no gubernamentales (ONG) y gremios estudiantiles y profesionales.

Las reservas de muchos observadores e incluso veteranos de otrora frustraciones en contiendas internas, para escoger candidatos por el método de las primarias, no sólo por el costo de las mismas, sino también, y esto era lo más grave, por las descalificaciones de los candidatos entre sí, que al final los resultados dejaban más heridas y resentimientos políticos, que ponían en peligro la Unidad de los partidos, fueron disipadas. Y aunque es posible que las primarias celebradas el domingo pasado, dejen alguna estela de disgustos en aquellos que no resultaron ganadores, el objetivo de la Unidad para concurrir a las elecciones convocadas por el CNE para el 26 de septiembre, obligará a superar los momentos difíciles que conlleva toda derrota.

Este importante eslabón en lo que debe ser una cadena de éxitos en el futuro inmediato, hasta la elección del Presidente de la República en el 2012, requiere de una profundizació n de la conciencia democrática, que se extienda a otros sectores de la sociedad que históricamente se han negado a votar, y que convenza a importantes grupos e individualidades del chavismo, acerca de la sinceridad y firmeza para defender una política de reconciliació n nacional, de respeto a los derechos del adversario y de búsqueda de un clima político para trabajar juntos por el bienestar de la mayoría de la población, golpeada por la inflación, la inseguridad, el desempleo y la falta de vivienda, y de todos los derechos individuales y sociales que establece la Constitución de 1999.

Y como la democracia se construye todos los días, con el ejemplo y el actuar políticos, la mesa parece servida, pero el mandado no está hecho todavía, se requiere consolidar la unidad, en un sistema de relación civilizada, como el que ha imperado en la oposición, que la ha convertido en Alternativa Democrática. Los inevitables descontentos individuales porque perdieron en las primarias o no fueron seleccionados por consenso, deben incorporarse a la campaña por el triunfo de los candidatos ya elegidos mediante las reglas aprobadas por unanimidad de los integrantes de la Mesa de la Unidad Democrática. Si alguien se postula por iniciativa propia, por ambición personal, será duramente castigado por los electores.

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martes, 4 de mayo de 2010

ANTANAS MOCKUS... 'EL REY BUFÓN', POR ANDRESOSPINA EL 13 DE ABRIL 2010 ELTIEMPO.COM / BLOGS / EL BLOGOTAZO

Esta es la historia de un demagogo megalómano con afanes exhibicionistas que -con el propósito de dar aún más vistosidad a su interesante trayectoria como educador-, encontró en el escándalo el mejor de sus aliados.

El testimonio vital de un hombre inteligente -y pese a ello, sediento de atención- cuyo afán de ser notado lo condujo a aprovechar su condición de servidor público y de rector de la más importante universidad pública del país, para hacer payasadas que de inmediato lo convirtieron en figura reconocida.

Primero desenfundó una espada plástica y llegó armado de ella a su despacho. Después miccionó sobre la sacrosanta grama del campus a su cargo. Eso fue al comienzo de los 90 del siglo XX.

Luego, sin poder cautivar la atención de un grupo de estudiantes descontentos, en medio de algún encuentro de artistas conceptuales que lo estaban abucheando -porque nada de lo que decía parecía convencerlos-, presa del desespero, se despojó de pantalones e interiores y enseñó su zona glútea a toda la comunidad presente.

¡Qué brillante! ¡Qué magna muestra de genialidad! Semejante triada de actos desaguisados y efectistas no podía ser invisible. ¡Y ya era famoso! Habría bastado con que fuera ministro de Educación.

A continuación, una vez vinculado con esa generación de histriones a los que el país considera dioses y prohombres por el simple hecho de obrar con excentricidad, se hizo alcalde de Bogotá. Y entonces fue 'el Rey Bufón'.

Puesto que la muy de moda 'cultura ciudadana' y la educación fueron desde siempre sus dos más grandes grandes preocupaciones, el Rey Bufón hizo de éstas una política pública. Entonces empezamos a sentirnos más civilizados.

Y el Rey Bufón contrajo matrimonio en un circo. Para mostrarse excéntrico. Para figurar en cuanto fuera posible con el pretexto de pugnar por los derechos infantiles.

No obstante, y aunque pocos lo recuerdan, en su gestión como alcalde el Rey Bufón fue privatizador y cruel, como la mayoría de sus contemporáneos, por más que sus ejecutorias neoliberales fueran opacadas por los payasos, las zanahorias y las imbecilidades espectaculares, por las que aún hoy el país lo admira.

Su prepotencia intelectual llevó al Rey Bufón (aunque mejor le vendría llamarlo 'rey bobo') a considerarse más brillante que el resto de los bogotanos. Y a suponer que éstos eran sus súbditos. Sus diminutos muñecos articulados con quienes ejercitar sus inquietas manos de geniecillo dictatorial, malcriado y manipulador.

No obstante y pese a la lúdica y a los jugueteos propuestos por quien parecía inofensivo, el Rey Bufón -moderna y curiosa encarnación híbrida de Calígula mezclado con Nerón- solía reaccionar con brusca y fascistoide violencia de emperadorcillo consentido, ante cualquier brote de desconocimiento a sus proclamas.

Cuando se negaron a hacerle caso, decretó toques de queda, días sin mujeres, días sin hombres y otro buen número de ejercicios totalitaristas y anticonstitucionales. Y cada vez que podía concedía declaraciones a la prensa con su boca saturada de betacaroteno ya procesado por sus molares y convertido en bolo alimenticio.

'Horas zanahorias', manitas ridículas estampadas en tarjetas rojas (a las que muchos de sus gobernados acogieron, porque ello les hacía parecer civilizados y primermundistas), y excesos odiosos de autoridad, emprendidos en contra de quienes no quisimos continuar con su juego. Porque, contrario a lo que pensamos, no todos somos tan estúpidos como él supone.

Puesto que el hurto era poca cosa para un demagogo de tamañas calidades y anhelos, las buenas reservas que permanecieron almacenadas en las arcas de Bogotá durante su primera administración, dejaron un buen sabor en sus gentes y le garantizaron una envidiable reputación de honesto, cosa que, sin duda, es más que excepcional. Acostumbrados a pésimas alcaldías y a la regla de alternar el oficio de la política con el del latrocinio, cualquier cosa que no se pareciera a las anteriores era ideal, tan solo porque "él no se roba un peso".

La situación, sin embargo, no tuvo nada de perfecta. Embriagado por su propio deseo de ser emperador y de utilizar a sus gobernados como marionetas, el Rey Bufón renunció a la Alcaldía Mayor de Bogotá, para unirse, en calidad de fórmula vicepresidencial a la candidatura de quien hoy es su adversaria, la mujer de la falsa sonrisa de profesora de kindergarden. Perdieron.

No obstante, el tiempo de campaña bastó al Rey Bufón para afrentar al país entero con sus clásicas imbecilidades a las que la nación tomó por genialidad excepcional. En un grosero y ególatra acto el Rey Bufón arrojó el contenido de un vaso de agua sobre el rostro de Horacio Serpa, uno de sus contendores (con el doble fin de ridiculizarlo, de posar de justiciero y de hacer pensar al mundo que su irreverencia y sus 'statements' simbólicos eran un prodigio de la humanidad).

Empero -ya curtido en las lides electorales- el Rey Bufón regresó al solio del burgomaestre, aprovechando la pésima memoria de los bogotanos y su afinidad por la ridiculez, recibiendo latigazos de un chamán en las fuentes pandas del Parque Nacional. Su segunda administración lució calcada de la primera: lúdica, exhibicionista, represiva -si había que serlo- y bastante popular. Bautizó a su partido con el título de 'Visionario', denominación a la altura de su carácter pretencioso, y adoptó el naranja como su color de batalla.

Brillante como es, ahora el Rey Bufón intenta convertirse en primer mandatario de la República, en el que se presume podría ser uno de los más inoperantes, mesiánicos, autócratas y dictatoriales gobiernos de la historia.

Curtido en aquello de generar emociones en sus semejantes, ahora el Rey Bufón está apelando a una propia dolencia motora y neurológica para granjearse las simpatías de los más escépticos. No me extrañaría que aquello de utilizar su padecimiento como estrategia electoral hubiera sido urdido por su mente matemática y ambiciosa. Y me temo que gracias a ello, y a los girasoles expandidos viralmente por la red, el Rey Bufón pueda cristalizar su sueño de convertirse en emperador avalado por el voto popular.

A un sector importante de intelectuales, bohemios, artistas y chocolocos, que como él están convencidos de ser más civilizados que el resto de la humanidad, y quienes gustan de tratar a sus semejantes o de ser tratados ellos mismos como idiotas, la idea parece entusiasmarles. Sobre todo a quienes son demasiado jóvenes como para recordar sus fallas antañonas.

Si tales intelectuales fueran tan intelectuales notarían, tal vez, que tras el antifaz de la pedagogía y la cultura ciudadana no se asoma ningún planteamiento sólido ni estructural alrededor de los serios problemas que agobian al país. Nada más que una retórica prodigiosa y difícil de entender, muy apropiada para despistar a quienes no quieren lucir como ignorantes.

Lo que más asusta del Rey Bufón no es el Rey Bufón mismo, sino sus seguidores.

Los mismos que envían agresivos girasoles vía Facebook y que operan con un espíritu sectario similar al que alguna vez ellos condenaron en los 'furibistas'. Quien no lo crea puede comprobarlo al ingresar a Twitter o a un blog como este para intentar contradecir alguno de los postulados del Rey Bufón, y para ganarse insultos antes solo dignos de mi colega Apolosystemas.

Me pregunto qué será más apocalíptico para los electores entre la hegemonía oligopólica aquella en donde 'los Santos hacen milagros', la sonrisa hipócrita y cancilleril y la indecisión política de la profesora de kínder, o el mesianismo exhibicionista y caligulesco del Rey Bufón.

Ya del Partido Visionario de otrora no queda nada. El Rey Bufón y los suyos se han teñido de verde. Mañana lo harán de azul o de rosa. Todo porque la doctrina no es lo que importa sino el hombre.Eso se llama caudillismo y consiste en que los individuos y la iconografía circundante son más importante que las ideas.

La actual imagen de marca del Rey Bufón se asemeja demasiado a la de Aceite Premier, lo que me que una alianza con la fábrica de dicho producto puede serle tan provechosa como lo habría sido para Galat una con el ponque Gala(t), de Ramo.

Lo triste de todo es que, entre todas las malas opciones presidenciales, el Rey Bufón es -según el consenso de los sensatos- 'la opción menos peor de todas', y que hoy, tal como en los esplendorosos tiempos en que Uribe parecía indestronable, seguimos divididos en dos polos, tan radicales como irracionales. Tan convencidos de que esa única solución con la que deliran tiene nombre propio.

Ahora estoy aún más preocupado que hace dos meses.

Porque vivo en un país despojado de criterios. Porque igual admiramos a un capataz feudal y reaccionario con una visión premoderna y latifundista del país, que a un filósofo-matemático-ilustrado, académico y arrogante al que nadie le entiende nada. Y porque los aulicos de uno y otro son militantes de la irracionalidad agresiva.

El punto, en el fondo, es obedecer a un líder de manera ciega e irracional, y seguir creyendo en la existencia de un solo ser sobre la tierra llamado a salvar a nuestro país de lo inevitable.

En el fondo el Rey Bufón es potencialmente tan peligroso como Uribe, con sus afanes dictatoriales, su mesianismo ciego y sus ínfulas de salvador. ¡Cómo lo siento por nosotros! Porque si Uribe gobernó al país como si fuera su finca, el Rey Bufón habrá de hacerlo como si fuera su circo.

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¿QUIÉNES HAN HECHO MÁS, LOS MENDOZA O LOS CHÁVEZ? ALUMBRAMIENTOS MIGUELMUÑOZ,TOMADO DEL REGIONAL DEL ZULIA

¿Quiénes han hecho más, los Mendoza o los Chávez?
Esto viene al caso por aquello de “Quédate tranquilo Mendoza. No me provoques”, lo cual significa “Te tengo en la mira”; situación que se potenció por la acción expropiatoria, casi de seguida, del alcalde de San Francisco, de unos galpones situados en la Zona Industrial de ese municipio, y que ante la pregunta de una periodista, referida a si algunos de esos galpones pertenecían a la Polar, el Alcalde respondió: que sí había un galpón propiedad de Polar y que igualmente iba a ser expropiado porque si se hurgaba bien en la historia, ello significaba: Copei, URBE, Opus dei y los Mendoza, lo que en definitiva significaba oligarquía, explotación y “hambreadores” del pueblo…

¿Quiénes son y qué han hecho los Mendoza? La referencia que de ellos se tiene sobrepasa los cien años, y se trata de personas emprendedoras, término que se utiliza en estos tiempos para referirse a los empresarios innovadores, como los llamara el celebre economista Shumpeter.

Comenzaron sus actividades empresariales exitosas produciendo velas y jabón, pero por esa condición natural de los hombres quisieron crecer y ser mejores, entonces pensaron en instalar una industria cervecera en Venezuela, proyecto que se concretó con la planta de Antímano, barrio de Caracas en 1941… Todas las regiones tienen su nombre. Pero en todas, la cerveza se llama Polar. Con este slogan fueron construyendo plantas cerveceras en Barcelona, Los Cortijos, Maracaibo, San Joaquín y en el presente producen 5 tipos de cervezas y 3 tipos de maltas...
Y siguieron creciendo y diversificándose. Al punto de producir y/o comercializar en la actualidad, 16 tipos de vinos, 4 tipos de cereales, 1 tipo de espagueti, 7 tipos de margarina, 16 tipos de salsas, 9 tipos de bebidas deportivas, 14 bebidas provenientes de cereales, 4 tipos de alimentos del mar, 21 tipos de alimentos congelados, 20 tipos de helados, 8 tipos de alimentos para mascotas, 5 tipos de bebidas gaseosas, 4 tipos de productos de limpieza, y muchos productos mas…

Su desempeño social. A pesar de que ya venían realizando actividades de responsabilidad social, como se le conoce ahora, en 1977 crean la Fundación Empresas Polar, con la finalidad de dar un aporte significativo en las áreas de educación, salud y desarrollo comunitario, para contribuir a mejorar la calidad de vida de niños, jóvenes, adolescentes y adultos del país…

¿Y qué han hecho por los lados del Zulia? Seguramente el alcalde de San Francisco desconozca que en el lapso 2008 - 2009 Empresas Polar realizó las Olimpiadas Matemáticas, que según fuentes documentadas participaron 22.594 niños y jóvenes; el Programa de actualización Matemática (PAM) realizado en todas las escuelas del municipio San Francisco donde participaron y fueron capacitados 195 docentes, 25 directivos de 19 escuelas estadales, 363 docentes de 19 escuelas de San Francisco y 182 estudiantes del área de Educación. Además se beneficiaron 161 personas entre jóvenes y adultos en cursos de inversión social, 14 docentes participaron en el curso “Enseñando a Aprender”, 109 voluntarios capacitaron a 1.228 niños y jóvenes, mejoraron y arborizaron el Parque Metropolitano del Zulia, hicieron 70 donaciones personales y 9 institucionales en pro de la salud, recibieron a 6.048 visitantes en la Planta Modelo, compartieron con los Consejos Comunales en los días de Navidad, Día del Niño y realizaron intercambios deportivos con 1.600 participantes…

¿Y los Chávez que han hecho? Bueno, esa tareíta se las dejo a ustedes…

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