BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

viernes, 29 de agosto de 2014

MERCEDES MONTERO, VENEZUELA EN TITULARES

Los titulares de los medios que aún les queda el valor suficiente para ejercer su derecho a defender la libertad de expresión en Venezuela son una fotografía del desastre en el que el régimen Castro comunista del difunto y el anticonstitucional Maduro transformaron a la Venezuela explotada y expoliada por Fidel y todos los miembros del clan de sus adoradores.

BCV HACE PROPAGANDA A SU BIBLIOTECA PERO NO PUBLICA CIFRAS DE INFLACIÓN NI DE CRECIMIENTO ECONÓMICO.

Y, lo peor es que tiene meses sin publicarlas. La queja nacional es que el dinero cada día alcanza menos. Aquellos que solo tienen sueldo mínimo o ingresos aún más bajos únicamente les da para hacer una sola comida al día.

EL SISTEMA BIOMÉTRICO O TARJETA DE RACIONAMIENTO

El Régimen encontró la fórmula para establecer la tarjeta de racionamiento cubana, en versión electrónica; con la cual mata varios pájaros de un tiro.

A) Pretende esconder la devastación llevada a cabo por el régimen contra la soberanía alimentaria que la democracia había conquistado, la cual suplanto con la importación de alimentos a sus países aliados, comprada con sobreprecio y dejada perder en los puertos manejados por cubanos.

B) Con la excusa de la lucha contra el contrabando de extracción trata de tapar el desabastecimiento y escasez que hay en los supermercados. Olvida convenientemente que por ejemplo Adán Chávez (hermano mayor del difunto) obliga a los productores del Edo. Barinas a venderle a él, todas las carnes y cosechas que tengan, ya que su negocio es exportarlas a Colombia.

C) Sin tomar en cuenta las necesidades de cada familia pretende imponer que y en cuanta cantidad es lo que cada comprador necesita. Otros titulares que hablan por sí solos: Retienen 44 toneladas de pollo con guías vencidas en Maracaibo.

FEDECAMARAS:

Sistema biométrico es un control y reparto de la escasez. Bachaqueo ha resistido 22 planes. Con la aplicación del sistema biométrico para la compra de alimentos se le echaría llave a la cadena y grillo que se le quiere colocar al tobillo de los venezolanos, cada día más hambrientos. Al seguir el ejemplo de Fidel los personeros y amigos del régimen comprarán lo que deseen y comerán como reyes.

Bs 4.960 MILLONES ADEUDA EJECUTIVO A CLÍNICAS DEL PAÍS

En Venezuela los hospitales públicos están en el suelo, no hay insumos, ni mantenimiento, ni funcionan los equipos, y hasta hay inseguridad. El sector privado al que recurren todos aquellos que todavía pueden hacer maromas financieras para tratar de recuperar algo de salud, encuentran con la falla de 80% de los insumos lo cual afecta a la eficiencia en la práctica médica en especialidades tales como: Terapia Intensiva, Anestesióloga, Cardiología, Neonatología, Infectología, Radiología y todas las variables de las enfermedades oncológicas, entre muchas otras. En declaraciones del Dr. Cristino García, director ejecutivo de la AVCH: “Estamos convencidos que el Gobierno nacional no quiere arreglar la crisis de la salud en Venezuela.

Ellos saben que deben mucho dinero, que no hay insumos, que los médicos están escapando al extranjero, solo en el 2013 se fueron 1780 galenos, y que hasta los mismos funcionarios del estado deben esperar para ser atendidos por el colapso estructural del sistema de salud”. Es necesario agregar los siguientes titulares: Federación Farmacéutica reiteró que no hay productos antihipertensivos. Denuncian falta de divisas para producción de medicamentos. Crisis sanitaria “sin precedentes” en el país. Mercado negro de medicinas

VENEZUELA FUE SELECCIONADO COMO EL PAÍS MAS INSEGURO DEL MUNDO.

En Venezuela, calificada como la nación más insegura del mundo por el estudio de Gallup, solo el 19 % de los adultos dijo sentirse seguro al caminar por la noche en su barrio, mientras el 74 % desconfía de la Policía local y el 22 % dijo haber sido víctima de un hurto o tener un familiar al que le robaron dinero en los últimos doce meses. Un informe de las Naciones Unidas asegura que “la inestabilidad política y económica en Venezuela ha contribuido a la inseguridad ciudadana”, y que ocupa el segundo lugar mundial, tras Honduras, en cuanto a homicidios, con 53,7 muertes por cada 100.000 habitantes (Sin comentarios, este contenido habla por sí solo)

Ante el desastre anterior el titular de cierre es el siguiente: “Venta de activos de PDVSA y aumento de gasolina financiarán corrupción”.-Esta es la deprimente e irrespetuosa respuesta que el régimen de Maduro le da al pueblo venezolano.


Mercedes Montero
mechemon99@yahoo.co.uk
@Mechemon

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GERMÁN GIL RICO, GASOLINA, RACIONAMIENTO Y EMERGENCIA SANITARIA

Para bien y para mal la nación es propietaria absoluta de cuanto yace en las entrañas de la tierra que le da asiento. Parte de esa inmensa y variada riqueza son los hidrocarburos, indispensables en el diario quehacer de la humanidad y, por supuesto, oxígeno que da vida a la economía de los venezolanos. 
De allí que haya sido útil a los buenos gobiernos (que los hemos tenido) para impulsar el desarrollo integral en cuya búsqueda bastante se avanzó, antes de que el malandraje rojo-rojito asaltara el gobierno e instaurara el llamado Socialismo del Siglo XXI. También fue utilizado por autocracias como la que nos desgobierna, para control y usufructo del poder incluyendo el enriquecimiento ilícito, delito por el cual muchos pagaron con la confiscación de alguna parte de lo mal habido.

Ahora bien, por ser los hidrocarburos un bien nacional, los venezolanos somos sus propietarios y la inmortal demagogia sembró la práctica del bodeguero ignorante que no entera en caja el precio de los productos que consume en su hogar, por consiguiente no debemos pagar el consumo de los derivados del petróleo. Ni siquiera el equivalente a los costos de producción, incluyendo cargas impositivas. 
De allí el precio de ganga fijado para el mercado interno. PDVSA pudo soportarlo mientras criterios empresariales privaron en su administración, pero cuando a sus mandos accedieron el desconocimiento del negocio, la incapacidad administrativa y el cohecho comenzó el derrumbe; acelerado hasta cobrar rango de quiebra con la asignación de actividades como la distribución de alimentos, extrañas a sus objetivos pero buenas para el enriquecimiento de funcionarios ladrones, enquistados en la nómina que comienza en Miraflores y se  expande  por todo el país. Y una vez consumada la quiebra técnica, ¿qué hacer, si junto con la merma de la producción y el masivo endeudamiento para sufragar el mantenimiento de la nomenclatura y la sargentería del PSUV, así como  de cuanto gobernante chulo se solidarizó con Chávez, el Comandante Bellaco en Jefe elevado a galáctico? 
Nada distinto a llegar al llegadero. Aumentar el precio de los hidrocarburos en el mercado interno y racionalizar el gasto público, castigar la corrupción administrativa y reformular los convenios de suministro de petróleo a precios viles a países que no cancelan las facturas, pero son archivadas a guisa de donaciones-soborno y evitar que la OEA aplique la Carta Democrática. La única salida distinta al desbarrancadero es la de implantar, por todo el cañón, la receta del Fondo Monetario Internacional. No tan mala como demonizada, siempre y cuando sea acompañada de beneficios compensatorios que protejan a los sectores más débiles de la sociedad.
Arruinaron la agricultura y la industria con expropiaciones sin fundamento, instaurando la economía de puerto. Hoy se importa el 80% de los productos del diario consumo (comestibles, vestimenta, productos del aseo personal incluyendo papel toilette, etc.) Se redujo la capacidad de pago debido al descenso de la producción petrolera por falta de mantenimiento y de nuevas inversiones, los obscuros convenios con China, las donaciones a gobernantes chulos que aplauden la locura izquierdosa del castro-chavismo-madurismo, el desbarajuste administrativo y el latrocinio.
Entramparon las finanzas y están aterrorizados porque el programa de ajuste es dinamita y si la gasolina coge fuego la onda expansiva de la explosión sollamaría el fondillo de la ALBA. Y el miedo les aconseja medidas erráticas. El cierre de la frontera colombo-venezolana y el capta huellas (cartilla de racionamiento del Siglo XXI) para superar el desabastecimiento es un acto digno de teatro del absurdo. El remedio para esa enfermedad es la producción y la libertad económica con reglas claras y seguridad jurídica.
Consecuencia de esa política económica fracasada en todo lugar es el drama de la crisis sanitaria-asistencial. Los centros dispensadores de salud, públicos y privados carecen de mínima dotación de medicamentos, lencería, víveres para la alimentación de los enfermos y de insumos indispensables en las intervenciones quirúrgicas. Quienes requieren de camas hospitalarias o ser sometidos a intervención quirúrgica tienen que esperar meses, debido al déficit de centros de hospitalisación o de lo indispensables para el acto operatorio. Otro tanto ocurre con quienes padecen cáncer. Para recibir tratamiento de quimio o radio terapia, son sometidos a prolongadas esperas y muchos mueren de mengua y desesperanza.
Para colmo de la insensatez, se proponen vender CITGO. Refinería y comercializadora de primer rango que cubre gran parte del consumo de hidrocarburos en USA, aportando importante valor agregado a nuestro petróleo. Los mala paga buscan evitar sea embargada por Exxon-Mobil y Conoco-Philips, cuando lo conducente es acordar con los acreedores como lo aconseja la sensatez. Pero los criminales prefieren asesinarnos y “auto-suicidarse” antes de convenir con el imperio.
LEOPOLDO LOPEZ
Quienes entre 1948 y 1958 militamos en la resistencia contra la dictadura, no concebimos la posibilidad de que un líder se entregue. Lo hacen preso o cae en la calle. Pero estemos o no de acuerdo con la decisión de Leopoldo López, es deber moral denunciar el crimen que la dictadura castro-chavista-madurista comete contra Leopoldo López y todos los presos políticos judicializados, comenzando por los comisarios y agentes de la Policía Metropolitana encabezados por Iván Simonovis.
German Gil Rico
gergilrico@yahoo.com
@gergilrico

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PEDRO R. GARCÍA, ¿REVOLUCIÓN SOCIALISTA O REVOLUCIÓN DE LA ACEDIA? SEGUNDA PARTE. PUNTO DE QUIEBRE

La acedia es pecado. San Juan Damasceno la definió como "una especie de tristeza deprimente"; Santo Tomás la describe como "tristeza mundana" San Gregorio Magno la denomina como la apatía en torno a los preceptos. El Dr. Aquino afirma que siempre es algo malo; ya sea por sí misma o por sus efectos. Es mala en sí misma cuando la tristeza es causada por un bien verdadero, pues el bien espiritual sólo debería alegrar. 

Es mala en sus efectos, cuando la tristeza es causada por algo que verdaderamente es un mal (y por tanto, tendría razón de entristecer) pero entristece al punto de abatir el ánimo y alejar de toda obra buena. En este sentido San Pablo, hablando del pecador, dice a los corintios: Perdonadlo y animadlo, no sea que se vea hundido en una excesiva tristeza (2 Cor 2,7)

San Juan Clímaco le dedica uno de los "escalones" de su "Escala Espiritual" describiéndola con términos semejantes.
Evagrio Póntico detallaba al acedioso diciendo: "La acedia es la debilidad del alma que irrumpe cuando no se vive según la naturaleza ni se enfrenta noblemente la tentación. El flujo de la acedia arroja al monje de su morada, mientras que aquel que es perseverante está siempre tranquilo. El acedioso aduce como pretexto la visita a los enfermos, cosa que garantiza su propio objetivo. El monje acedioso es rápido en terminar su oficio y considera un precepto su propia satisfacción…
Es una desazón de las cosas espirituales que prueban a veces los fieles e incluso las personas adentradas en los caminos de la perfección; es una flaccidez que los empuja a abandonar toda actividad de la vida espiritual, a causa de la dificultad de esta vida.
Garrigou-Lagrange la definía como "cierto disgusto de las cosas espirituales, que hace que las cumplamos con negligencia, las abreviemos o las omitamos por fútiles razones. La acidia es el principio de la tibieza.
Ubicando algunas pistas…
Seria fácil ver, si se respetase la teoría democrática del derecho de las mayorías, que no solo trata de mencionar o no el rol del cristianismo en la historia, sino de impedirles a los cristianos el derecho de configurar su mundo y su cultura de acuerdo a su fe.  Uno se asombra de lo que pudiera suceder que no solo se mencionara el cristianismo sino que se les diera libertad de configurar cristianamente su mundo a los cristianos en un continente en que son abrumadora mayoría: 555 millones de cristianos (269 católicos, 170 ortodoxos, 80 protestantes, 30 anglicanos) y 39 millones de otras religiones (32 de musulmanes, 3,4 de hebreos, 1,6 hinduistas, 1,5 budistas, 500 mil sikh). Resulta igualmente asombroso que se acepte sin crítica y sin respuesta el “miedo” a los cristianos que debería ser examinado e interpretado como una forma de acedia.  Es asombroso que se pueda admitir por “obvio” que un mundo de clara mayoría cristiana deba organizarse en forma laica y considerar “comprensible la desconfianza de quienes temen que detrás de las raíces cristianas se esconda la intención de imponer o privilegiar una determinada identidad de acuerdo a su fe y su cultura, aun respetando los espacios de los demás religiones”.
Ceder a la compulsión laicista ¿no es ceder a una de las formas más terribles de la pretensión igualitarista e igualadora de la ideología de la envidia? En efecto: es la pasión igualadora, secularizadora, desacralizadora de la ideología de la acedia. Aplicada a la iglesia, a los fieles, al pueblo católico, la afirmación de Gonzalo Fernández de la Mora, cobra ribetes escalofriantes: Aquellos que se rebelan contra el sometimiento a la ideología instalada, comúnmente los mejores, son eliminados o marginados.  ¿Puede aceptarse como comprensible el miedo a la existencia de una humanidad de hijos de Dios? ¿No es eso lo que pretende el igualitarismo laicista lograr que el hombre católico se auto imponga?
Este ejemplo actual de obnubilación para la licitud de la pretensión cristiana en la historia, y la ciega condescendencia ante su pretensión arbitraria de excluir los derechos de las mayorías cristianas, sospechar y considerarlas peligrosas, es un síntoma que muestra la actualidad del diagnostico acerca del mal espiritual que aqueja, no solamente a nuestra civilización sino también a destacados miembros de la intelectualidad católica y que amerita llamarla civilización de la acedia, como habían comenzado a hacerlo desde 1996. En diversos escritos y conferencias, de esta percepción se han ido confirmando sucesivamente varios hechos.
Primero el interés de infinidad de lectores. Luego la avidez con que se agotó la primera edición del libro de Horacio Bojorge, S.J.  En mi Sed me dieron Vinagre.  La Civilización de la Acedia.  Ensayo de teología pastoral, Edith. Lumen, Buenos Aires, 1996.  Y así han ido llegando a conocimiento de los lectores, uno tras otro, los estudios que hemos citado antes de William J. Bennett, Francisco Canals Vidal, Fr. Armando Díaz O.P y Mauricio Echeverría.  Se establece en (2001) un productivo dialogo sobre el tema en el Foro Virtual de la Universidad Balmesiana.  Desde esa fecha la observación ha venido siendo recogida bajo la égida de Santo Tomás.
En el prólogo del libro de Horacio Bojorge, S.J. Mujer: ¿Por qué lloras? Señala una serie de autores y obras, que se ocupan de hecho, de diversos efectos de la acedia, pero sin reconocerlos como tales y sin mencionar el mal que son claros síntomas. No se trata solamente de un asunto de nomenclatura o lexicográfico, se trata de que no se le reconozca y por tanto tampoco se señala la verdadera entidad espiritual del fenómeno que se tiene entre manos. Decía Bojorge allí: “Es reconocible la descripción de diversas formas de acedia eclesial en numerosas obras teológicas, pastorales y de espiritualidad”. Por ejemplo: H. Urs Von Balthasar ha descrito la acedia, ante el primado de Pedro el magisterio papal, aunque sin presentarla explícitamente como tal.  Una de sus grandes obras teológicas: Gloria.  Puede considerarse un alegato contra la acedia infiltrada en el quehacer teológico occidental de los últimos siglos, hecho de espalda al bien de la belleza.  El jesuita francés André Maranche ha descrito la acedia gnóstica contra el Magisterio Apostólico y el Orden Sagrado.  René Laurentin  ha señalado numerosos objetos de la acedia en la Iglesia del fin del Milenio: ante los movimientos, ante las apariciones marianas, acedia académicamente ante la piedad y la fe.  H.J.M Nouwen hace una acabada descripción de la acedia pero sin llegar a darle ese nombre, en la que es, quizás la más nombrada de sus obras, al describir la acedia del hermano mayor del hijo pródigo. De la acedia litúrgica han disertado con preocupación, sin llamarla tampoco por su nombre, el Cardenal G. Danneels, Max Thurian y el afamado liturgista catalán Pere Tena o el menos reconocido capuchino vasco José Luis Ansorena.  J.L. Idigoras jesuita español destinado al Perú, señalaba desde allí, ya hace años, la acedia de los clérigos ante la religiosidad popular.
Continuando con la decodificación de obras y autores que tratan de la acedia sin reconocerla como tal, se señala en el capítulo quinto de Mujer ¿Por qué lloras? Víktorl Frakl, el psiquiatra austriaco sobreviviente de Auschwitz, ha impuesto en la ciencia psicológica moderna el reconocimiento de que, la depresión se debe a la pérdida del sentido de la vida: El hombre necesita tener un sentido último.  Y ese sentido último ha de ser un bien que no se pueda perder.  Ahora bien  el así llamado mundo contemporáneo, se edifica voluntariamente bien sea negando en forma teórica, bien sea prescindiendo en forma pragmática, de todo sentido último. 
Dicho con mayor exactitud: alejándote de Dios como sentido final, como el gran para qué para quien del hombre y el universo.  Y esa es la raíz de su tristeza característica.
Las afirmaciones de Viktorl Frakl, Se ven confirmadas por EJ. Bennett: “La explicación que les ofrezco es que la verdadera crisis de nuestro tiempo es de naturaleza espiritual.  Concretamente, nuestra dolencia es lo que los antiguos llamaban acedia.  Es una aversión y una negación ante lo espiritual. La acedia se pone de manifiesto en una ansiosa e indebida preocupación por lo exterior y lo mundano. Consiste en una pachorra y ausencia de interés por las cosas divinas. Traen aparejada según los antiguos, una cierta tristeza y dolor por todo. La acedia se pone de manifiesto en un rechazo carente de alegría, malhumorado, y egotista de la vocación de ser, hijos de Dios. El hombre contagiado de acedia odia todo lo espiritual y quiere verse exento de sus exigencias.  Según los antiguos teólogos la acedia produce odio contra todo lo bueno. Y este odio realimenta y exponencia el rechazo, el mal humor, la tristeza, el dolor y la frustración”.

Es la misma realidad que se refleja en la frase de Bossuet, citada por Francisco Canals Vidal: “Este inexorable aburrimiento que constituye el fondo de la vida del hombre que ha vuelto la espalda a Dios”.  A la acedia me parece continua diciendo F. Canals Vidal hay que atribuirle la drogadicción, el suicidio juvenil, el conflicto de generaciones y demás.  Hay cosas que no se explican sin esa teología de la acedia, el más grave de los vicios capitales que puede llevar por un camino aburrido a la soberbia y a la rebelión contra Dios y el prójimo y a la absoluta insoportabilidad de la vida, porque el fondo de la vida sería tan inexorablemente aburrida…”
“La acedia observa atinadamente W.J. Bennett no es un mal espiritual nuevo, por supuesto.  Es conocido como el séptimo pecado capital. Pero hoy escandalosamente en aumento”.

A medida que avanza, la cultura moderna, que se prolonga y se consuma en la post-moderna, al mismo tiempo que se ha ido imponiendo el “progreso” a los pueblos, se les ha ido quitando las alegrías de las que no carecían los pobres.  Mientras que no siempre ni a todos los ha sacado de la pobreza, sí los ha empobrecido humanamente.  Los pueblos que nuestra civilización llama primitivo suelen contar de alegría durante el trabajo, se regocijan cuando comparten sus alimentos así sean unos mendrugos, se alegran en su matrimonio y con sus hijos y no necesitan costosísimas vacaciones para repararse el stress.

El psiquiatra y psicólogo social Tony Anatrella, conocido por su obra El Sexo Olvidado, es autor de una obra que  titula La Sociedad Depresiva.    La depresión es no solo la enfermedad más extendida en nuestra civilización, sino su mal característico. La nuestra es una sociedad deprimente. “La sociedad deprime dice Anatrella, por que ya no esta animada por un ideal que la trascienda. 

Un ambiente de muerte y la idea de un universo carente de perspectiva sofocan nuestra sociedad.  El numero creciente de enfermos depresivos y la utilización masiva de ansiolíticos lo demuestra.

A la manera del deprimido, nuestras sociedades se han idealizado como si ellas pensaran ser ellas mismas su propio ideal. Y queriéndose liberar del creador, lo han cambiado por ideologías alienantes y desesperanzadoras para el hombre, basadas en el mito triunfador de la ciencia y la tecnología.  Mientras nuestras sociedades no renuncien a este yo idealizado que no tiene fundamento real, ellas se sumergen, en la depresión”.

Tony Anatrella enumera también otros síntomas acédicos: “Los dogmas son percibidos como sofocantes para la experiencia humana; la sociedad descuida el sentido del ideal; ignora o rechaza las adquisiciones, culturales, religiosas y sociales”.

La acedia es una dolencia espiritual que se caracteriza por la ceguera para el bien, ya que no se le ve, ya por que se le ve como un mal. Hemos llamado este fenómeno apercepción y dispercepción. La acedia, como la tristeza por los bienes espirituales de que se goza la caridad, los hace ciegos para la consideración de esos bienes.

De esa ceguera mental para ver el bien la ha abordado el Dr. Angélico en la Secunda secundae, q. 15 Art. 1, donde sitúa la ceguera para el bien como un pecado que tiene su causa principal en la lujuria. Y respondiendo a la objeción tercera afirma conocer la verdad es algo por sí deseable, a no ser que accidentalmente, en algún caso, no se quiera conocer la verdad porque impide tener algo que se ama más.  ¿Qué es lo que la sociedad actual ama más?  ¿Qué será lo que el liderazgo político del país y en especial su actual régimen ama más?

Pedro R. Garcia M.
pgpgarcia5@gmail.com
@pgpgarcia5

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JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ, BATALLA DE ARAGUA DE BARCELONA, 200 AÑOS


"...el 17 de agosto fue testigo de la acción más sangrienta, que decidida contra las armas republicanas, decidió también la suerte de la República". Bolívar.


¡Insólito heroísmo...! Pocas veces se ha elevado tan alta la templanza patriótica en la cumbre de los sacrificios como se hizo aquella vez en Aragua de Barcelona.  Los restos patriotas alcanzaron la costa luego de haber cruzado las selvas, los bosques, los ríos y las montañas que se les interpusieron desde Caracas intentando salvar la vida en la rebelde Barcelona. Anduvieron por tierras desconocidas que eran infernales de día y mortíferas de noche mientras que sus enemigos, las hordas sangrientas de Boves, no les daban cuartel y les perseguían portando las banderas del odio y la opresión. Los más afortunados habían logrado sobrevivir pero debían aprestarse a luchar contra el implacable Morales que se aproximaba con nefastos designios.

A Bolívar no le quedaba otra alternativa sino dar la batalla en la más desventajosa situación agrupando en torno suyo aquella falange de valientes exhaustos, desarmados e insuficientes en comparación con quienes venían detrás de él, los cosacos realistas diestros en el combate y dispuestos a impartir en el último suplicio a sus víctimas.

Acudió el caraqueño ante Bermúdez, gladiador invencible, hecho de carácter y valor cuya alma semejaba un volcán y a quien era difícil convencer y quien se enardecía cuando otro rival quería arrebatarle el laurel de la gloria patria. Pretendía Bolívar que aquellos jinetes orientales se anticiparan a enfrentar a los llaneros de Morales, mientras que la infantería aguardaba su turno. Por su parte, Bermúdez no admitió tal propuesta sino que ésta saliese junto a sus orientales de una vez a oponerse por igual ante aquella amenaza que se abalanzaba sobre ellos y que parecía superior. La discordia se hizo presente en el campo en medio de aquel lance difícil  en el cual se decidía el esfuerzo final para sostener a la República, que pugnaba entre la disyuntiva de  desaparecer o conservar sus símbolos sagrados: la libertad, los derechos del hombre, la virtud y el honor.

Morales emprendió con violencia ese día 17 de agosto sobre nuestros valientes atrincherados en el pueblo de Aragua de Barcelona, como lo hicieron meses atrás otros héroes en Aragua central con similar denuedo pero con suerte diferente en medio del azar de victorias y derrotas que significó aquel año 1814 pleno de sacrificios y dolores.

Pistolas, fusiles, lanzas, espadas se exhibían mientras que las columnas de soldados se recomponían en el intento de detener  las cargas que se dirigían contra ellos, encabezadas por jinetes expertos que los pretendían arrollar. El horror que supone la guerra mostró en Aragua de Barcelona su peor rostro,  todo su espanto e impiedad en una lucha desigual que no cesaba y que se prolongó en un día de exterminio. La masacre fue atroz, dícese que 5.000 muertos quedaron en el sitio, 3.000 de ellos de Caracas; otros testimonios refieren que fueron 3.700 entre los muertos y heridos, Aragua de Barcelona ese día resultó vilmente sometida y: "fue acuchillada en la iglesia gran parte de la vecindad".

Pero si algo nos enseña esa derrota hace 200 años es que la patria es superior,  la patria siempre se exalta y sobrevive ante las inconsistencias de la fortuna y las vicisitudes de los hombres porque la tiranía y la opresión son inferiores a la virtud, a la constancia, al heroísmo, a la conciencia y a la determinación de un hombre libre.

Jose Felix Diaz Bermudez
jfd599@gmail.com
@jfd599

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SAÚL GODOY GÓMEZ, EL OSCURO DESEO DE HUMILLAR,

Sorprende a propios y extraños la terrible vocación punitiva de la que han dado muestra los socialistas bolivarianos en estos dieciséis años de gobierno en nuestro país, de hecho, varios amigos, investigadores sociales y políticos, coinciden en resaltarlo en sus estudios como una de las improntas características del régimen.

A un chavista no se le puede mencionar la palabra “ley” sin que de inmediato surja la relación inconsciente con “castigo”; si es un abogado, lo primero que piensa es en el apartado “de las penas”; no hay sino que ver en la televisión, cuando van hacer un anuncio de nuevas medidas administrativas o de políticas públicas, el placer de sus rostros al anunciar “de las sanciones”.

El humanismo que estos socialistas dicen cultivar parece provenir de las fuentes hobesianas, que resumen su ideario en la frase “el hombre es el lobo del hombre”, entendiendo que el ideal de hombre que tienen en mente es el de un ser malvado y violento, que sólo a punta de amenazas y castigos puede ser encaminado por la vía del ideario socialista.

Su misma concepción de Estado apunta a un aparataje policial-militar, donde el ciudadano se encuentra en permanente estado de sospecha y vigilado; debido a una vocación golpista y criminal que se le endosa, no se le puede confiar ninguna libertad, ya que pareciera abusar de la confianza otorgada; hasta en medidas económicas, como la de otorgarle cupos de divisas que por ley le corresponden, hay que asumir que su intención es hacer la trampa y robar al estado.

Toda la administración pública está diseñada para tratar con un ciudadano poco confiable y deshonesto, eso se nota a leguas; de esa actitud del funcionariado público hacia los venezolanos, se infiere que es necesaria cierta dosis de humillación para poder tenerlos bajo control: No es casual que haya la necesidad de agotarlo haciendo enormes colas y en las circunstancias más adversas; obligarlo a traer consigo información  sobre su vida, que nada tiene que ver con una gestión en particular; que sean exageradamente escrupulosos con los requisitos de cualquier trámite, de modo que tenga que volver una y otra vez para ver si desiste; darle el trato de un maleante, sin ningún tipo de amabilidad; obligarlo a que sea él quien complete su propio expediente, en vez del funcionario responsable; no darle información sobre el próximo paso de la gestión; cobrarle tasas variadas por cada sello que se implante o papel que se introduzca… la idea pareciera ser infringirle algún tipo de daño, para que no quepa duda, desde un primer momento, sobre quién es la autoridad, quién es el que manda.

Los chavistas tienen una patológica afición por el control de sus semejantes, quieren saberlo todo del otro, nunca están satisfechos con la información que el gobierno tiene de sus ciudadanos y están dispuestos a violar la privacidad y los hogares de las personas para conseguirla; de allí su gusto irresistible por los registros biométricos y toda la tecnología que envuelve la captación de los mismos, aparte de que se trata de una buena excusa para montar otro negociado de maquinas y software “capta algo”; les gustan porque es una nueva oportunidad de humillar a los ciudadanos, de tratarnos como mercancía, como si los venezolanos fuéramos de su propiedad.

Les gusta marcarnos como ganado, con numeritos que dan en las colas, signando a la gente en los brazos con tinta, introduciendo “chips” inteligentes en nuestros documentos, en nuestros vehículos, con capta huellas para poder votar y ahora, para comprar alimentos y gasolina… ¿Para qué? Sólo para sentir que son gobierno, que tienen el poder de fastidiarnos, para satisfacer su enorme complejo de inferioridad.

Queda muy claro para el Venezolano que este gobierno chavista tiene la muy mala costumbre de que sus ineficiencias, corruptelas, trampas, errores y traiciones se las endilga, o bien a la oposición, o al Imperio maluco, o se las atribuye al pueblo; y  para crear ese teatro del absurdo en el que ellos nunca tienen la culpa, proceden a buscar cabezas de turco, y los castigan por los pecados que ellos mismos cometieron.

Pero aparte del castigo físico y pecuniario, hay otro tipo de castigo que los socialistas bolivarianos les gusta aplicar, porque afecta a la población entera, es la penalidad incorpórea, dirigida inmediatamente a suprimir los derechos del sujeto jurídico (derecho a la vida, a la libertad de movimiento, a un justo y oportuno proceso judicial, a la privacidad, etc.); se trata de una pena más humanizada, ya no se centra en el cuerpo sino en el alma, y sus efectos son igualmente útiles al momento de controlar al individuo.

Todo lo que sale, en materia legislativa, de la Presidencia de la Republica y de la Asamblea Nacional apunta a las penalidades incorpóreas, al garrote sin la zanahoria, por lo que se deduce que la naturaleza del venezolano no puede ser moldeada sino a fuerza de prohibiciones, restricciones, multas, aperturas de procesos, limitaciones de derechos, confiscaciones e inhabilitaciones.

Se trata de un “humanismo” muy sui generis ya que aunque presumen hacerlo por amor y solidaridad hacia el pueblo, que es por su seguridad y bienestar, la ruda verdad es que se maneja el miedo a la sanción, el poder al desnudo- “o haces lo que digo, o toma lo tuyo”.

Pero como esos procederes conllevan elementos de discriminación, de favoritismo y parcialidad, y existen grupos que operan fuera de la norma y que tienen una vida extralegal, el efecto de estas políticas en la población es el de estar sometidos a la discrecionalidad de los funcionarios de turno, la ley es para uno y no para otros; esto crea un efecto adicional de injusticia e impotencia, que pretende otorgarle mayor importancia a los funcionarios, ya que son ellos los que deciden en ese momento y para esa precisa gestión, logrando lo contrario, el desprecio del ciudadano hacia el Estado, sus funcionarios y su poder discrecional.

El ejemplo más claro de lo que digo es el del porte lícito de las armas de fuego; el ciudadano que quiera portar un arma con fines de defensa personal debe pasar por una serie de exigentes y costosos requisitos, que no necesariamente resultan en la otorgación del permiso, pero “allá afuera” existe una buena parte de la población, muchos de ellos con antecedentes penales por crímenes violentos, que se encuentra armada de manera ilícita para cometer fechorías y crímenes contra los ciudadanos. El Estado le niega al ciudadano su derecho de una oportuna y disuasiva defensa, las autoridades desarman a la población que busca defender su vida y propiedad contra el hampa, nos confisca las armas, nos hace imposible conseguir municiones, nos hace una ordalía de un simple trámite, a pesar de que sabe que no nos puede garantizar nuestra seguridad.

Los ciudadanos sabemos que el Estado es el principal proveedor de armas para la delincuencia, entre otras cosas, porque el tipo de armas que utiliza es de alto poder de fuego, instrumental antimotines y armas de guerra, como granadas, que sólo deberían están en poder de la policía y los militares, ya que el gobierno, desde hace ya varios años, tiene el monopolio absoluto sobre la importación de armas.

En Venezuela, la mayoría de la gente hace las cosas por miedo, no por convicciones ciudadanas, ni por respeto; los socialistas quieren que la autoridad sea sentida como un yugo, les gusta esa sensación de poder, igual que los violadores disfrutan cuando tienen sometidas a sus víctimas.

Si hay una característica que distingue la gestión socialista del que se dice presidente de nuestro país, el Sr. Maduro, es el cumulo de leyes y regulaciones que produce, gracias a la ley habilitante que irresponsablemente le otorgó la Asamblea Nacional, leyes con sabor a castigo y látigo.

Los socialistas bolivarianos tratan de aparentar un estado de derecho - ya no una separación de poderes, que muy claramente han desechado hace ya tiempo como formas burguesas de dominación - que produce leyes supuestamente discutidas, que dicen contar con participación los sectores afectados, que describen como hechas con la intención de elevar el bienestar del pueblo, con la aspiración de tener más estabilidad y reglas claras, de proteger las libertades… pretenden que en su elaboración participan las mentes más lucidas y que se cumplen los requisitos… la verdad es que la informalidad reina en lo legislativo y lo judicial, los errores de forma y fondo son comunes, las víctimas de estos errores se cuentan por miles; las normas aparecen en distintas versiones desde que se aprueban, hasta que se publican, no se respeta la técnica jurídica, no se comunica apropiadamente el proceso de formación de una ley  y el resultado es un pueblo mal informado, asaltado por ordenanzas que aparecen sorpresivamente, sin aviso ni protesto, entre gallos y media noche y que afectan su vida de manera definitiva.

Ese oscuro deseo de castigar, propio de sádicos, resentidos sociales, enfermos de poder y fascistas, ha desquiciado al pueblo de Venezuela, lo ha sumido en un estupor propio de animales dispuestos al matadero, esperando su turno para el sacrificio.

Ahora, la pregunta clave, ¿Qué motiva a estos hombres y mujeres chavistas en el gobierno, a desatar tal grado de crueldad sobre la población venezolana? Esto lo pregunto porque entiendo que no son personas normales, saben y están consientes que sus acciones y decisiones afectan a millones de ciudadanos, no hay sino salir a la calle para sentir que Venezuela no está bien, que hay miedo, que la sociedad tiene problemas graves de seguridad, de confianza, no hay estabilidad y los problemas económicos del país afectan de manera directa la salud mental y corporal de todos, incluso de los mismos chavistas… ¿Por qué persisten en hacerle daño al país?

Los chavistas apuntan muy alto cuando hablan de sus expectativas morales y éticas; el amor y la solidaridad son valores que, para cultivarlos y hacerlos una manera de vida, implican un trabajo de entrega al prójimo, negándose para si los premios y honores que sus buenas acciones traen consigo, se necesita la práctica del desprendimiento y del sacrificio por los demás, de la empatía, de la generosidad, de la humildad… los chavistas creen que el amor y la solidaridad vienen solos, como si llamarse socialista fuera suficiente para que estas cualidades humanitarias y humanistas se les pegaran, como por osmosis. Sin la tarea, sin el esfuerzo, jamás se puede llegar a poseer virtudes.

Lo que mucha gente hace, simplemente, es simular que aman y que son solidarias, se llenan la boca de la retorica socialcristiana y lo que practican, en realidad, es una empatía negativa, en las formas de sadismo y crueldad, que están al otro lado de la moneda. Ese es el tipo de crueldad, que nace de la ignorancia y de la falta de propósito ético, que se origina en carencias fundamentales de afecto y que, una vez que se hace un comportamiento “normal”, embarga al sujeto con una insensibilidad y adormecimiento moral que lo llevan a escalar a grados de comportamiento cruel, al punto de cometer atrocidades sin ningún remordimiento o sentido de culpa.

El hecho real es que tenemos a ese grupo de personas enfermas en el gobierno, a unos sádicos irresponsables, castigándonos de todas las formas que se les ocurre. Nuestro deber es desplazarlas del poder, que alienta su enfermedad y es el vínculo que las enceguece.

El peor de los mundos sería encontrarnos con la situación de que el pueblo se haya acostumbrado a ser la víctima de estos sádicos, que esta relación enfermiza se perpetúe en el tiempo y pueda llegar a extremos inimaginables.

Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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CARLOS GUYON, NO PUEDE SER MILITAR EL COBARDE...

Un saludo amigo(a):

Este articulo se lo voy a dedicar al mundo militar, el cual es responsable directo de la destrucción del país al NO cumplir con sus deberes constitucionales, con las leyes y reglamentos que son base de sustentación de las Fuerzas Armadas. Desde 1999 fue invadido tanto por la bota cubana como por la guerrilla colombiana con la actitud complaciente de los militares y desde el 2007 cuando el presidente Chávez propuso el referéndum consultivo para modificar la Constitución, el cual perdió, de allí hasta estos días la cabeza del régimen ha venido violando la Constitución, el Estado de Derecho, violando los Derechos Humanos y produciendo un cambio de la estructura del Estado y de la Democracia para imponernos una ideología distinta a la de la mayoría de los venezolanos e inconstitucional.

 Desde 1999 la cabeza del régimen viene destruyendo el aparato productivo (Agro, Industria y Comercio) ocasionando el brutal desabastecimiento que vivimos y en vez de promover la producción de alimentos, medicinas e insumos, quieren controlar lo poco que se produce y/o importa. A pesar que los integrantes de las FAN no deben constituirse en los jueces del país, están obligados Constitucionalmente y por la Historia Libertadora que llevamos en nuestras venas, a actuar para restituir el Hilo Constitucional.
   El militar no puede colocar de excusa que le da miedo, que puede perder su carrera y está pagando el colegio de sus hijos, que puede perder la vida; porque quienes se incorporaron a la vida militar lo hicieron conscientes de los riesgos que su carrera conlleva. Para recordarles sus obligaciones les transcribo el artículo 16 del Reglamento de Castigo Disciplinario No 6 que dice:"No puede ser militar el cobarde, el que carezca de dignidad., pundonor, ni el de relajada conducta, pues mal puede ser guardián de la libertad, honra e independencia de su Patria, quien tenga miedo al sacrificio y ultraje sus armas con infames vicios" En nombre de millones de venezolanos que cumplimos con nuestros deberes patrios y creemos en ustedes, les EXIJO cumplan con sus deberes Constitucionales y Libérennos de esta tiranía invasora lo más pronto posible; si así lo hicieren, Dios y la Patria se los recompensarán.
Carlos Guyon Celis
valientes2007@gmail.com
@CarlosGuyonCeli

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jueves, 28 de agosto de 2014

RAFAEL RIOS, R@F@EL, CARICATURAS, UNA FORMA ESPECIAL, DE OPINAR RECOPILACION DE LAS MAS RECIENTES,


 






R@f@el 
Rafael Rios
rariga2@gmail.com
@rariga



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TRINO MÁRQUEZ, ¿ACABAN LOS MILITARES CON LA INSEGURIDAD?

Venezuela durante el régimen chavista se convirtió en el país más inseguro de América Latina y del mundo, según cifras proporcionadas por Gallup, probablemente la encuestadora más prestigiosa del planeta. Los números están a la vista. Durante 2013, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), el número de muertes violentas fue 24.763, con una tasa de 79 por cada cien mil habitantes. En el primer semestre de 2014, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) admite que se produjeron 39 muertes violentas por cada cien mil habitantes. 

Aún el OVV no ha publicado sus números; sin embargo, se sabe que los organismos del Gobierno tienden a llevar subrregistros de esa estadística. A las muertes violentas hay que agregar los secuestros exprés, los asaltos, los arrebatotes y la amplia variedad de robos que se conocen, algunos de una espectacularidad hollywoodense.

El acoso del hampa, convertido en toque de queda en Caracas y en numerosas ciudades de la provincia, se da en medio de la militarización más severa que haya vivido el país desde la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Durante los dieciséis años de la era chavista el perfil de la nación se modificó drásticamente. Hemos dejado de ser una república civil para transitar hacia un modelo cuartelario, tanto en el contenido como en la forma. La tutela de los militares sobre el débil Nicolás Maduro es cada vez más evidente. Lo mantienen cercado. Lo convirtieron en su rehén. Su presencia en los órganos del Estado es cada vez mayor. Bajo su dominio se encuentra (aunque  parezca un chiste de mal gusto) la seguridad nacional, la economía, la administración de gran parte de PDVSA, la CVG y las empresas estatizadas. Las milicias, aunque  integradas por personas mayores que deberían ocuparse de actividades más dignas, se han extendido a un amplio rango de sectores y actividades. En el Parque del Este de Caracas se combina la milicia con la Guardia Nacional, formando un dúo desagradable que contrasta con la  belleza del  lugar. En el servicio diplomático, los militares en condición de retiro ocupan una amplia franja. El “Pollo” Hugo Carvajal forma parte de ese contingente.
El anillo de los uniformados en torno a Maduro va más allá del poder político. 
También tiene su correlato económico. Los altos mandos se benefician de jugosos negocios que incluyen el contrabando de gasolina hacia Colombia y Brasil, el narcotráfico (además de insegura, Venezuela se transformó en un corredor por donde pasa la droga que va desde Colombia, Bolivia y Perú, hacia los Estados Unidos y Europa), las comisiones por compra de armamentos a Rusia y Bielorrusia, los acuerdos con China e  Irán. No existe negocio importante, incluidos CADIVI y el FONDEN, donde los verde oliva no tengan una presencia significativa y su participación sea determinante.
En medio de esta red de corrupción y complicidades de la cual forman parte, el problema de la seguridad pública ocupa un lugar muy secundario. Tanto, que el gobierno más militarizado en la historia nacional es el que ha permitido el mayor número de armas ilegales en manos de civiles. El reto para esos oficiales no consiste en que los venezolanos se sientan más seguros, posean una calidad de vida más alta y disfruten de la ciudad, como ocurre en los países civilizados. Para ellos el desafío  reside en que el andamiaje del que forman parte se mantenga estable. No se tambalee, aunque el país se desintegre y los venezolanos vivan bajo el asedio de  una delincuencia cada vez más agresiva y cruel.
La inseguridad personal, la angustia que crea, los sueños de fuga hacia el exterior que  alimenta, resultan favorables a su manera de apoderarse de la nación y dirigirla. Una ciudadanía aterrorizada por la delincuencia y paralizada por el miedo, se desactiva. Convierte su protección y sobrevivencia en el centro de sus preocupaciones. Incluso, puede llegar a aplaudir que el país se militarice, aunque la militarización no sea más que una simple ilusión de seguridad.
De este espejismo han tomado debida nota los delincuentes. Se han dado cuenta de que el militarismo a quienes busca amedrentar es a los dirigentes  de la oposición y a los grupos sociales que los apoyan. Guayana es un buen ejemplo. La zona del hierro ha sido militarizada en varias oportunidades por las protestas de los trabajadores. No obstante, el número de delitos en la región se ha mantenido en un nivel muy alto. La delincuencia sabe que las armas no apuntan contra ella, sino contra los líderes sindicales. Conocen muy bien las prioridades de los rojos.
Los países que han logrado aumentar la seguridad personal y reducir sensiblemente los asesinatos y los robos, suelen contar con gobiernos civiles que elaboran planes permanentes que incluyen la colaboración entre el gobierno central y los gobiernos regionales, el desarme de la población civil, la profesionalización y adecentamiento de las policías y el fortalecimiento del Poder Judicial. Ninguno de estos procesos está asociado a la presencia abusiva de los militares en la sociedad.
        
Trino Marquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc

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MARIANELLA SALAZAR, HOLOCAUSTO BIOMÉTRICO

Las dimensiones de la grave crisis humanitaria en Venezuela, por la falta de medicinas e insumos médicos en hospitales y clínicas privadas, quedó al descubierto con el desgarrador testimonio de uno de nuestros más queridos cantautores, Yordano Di Marzo, quien confesó sus padecimientos en un programa por CNN, como cualquier otro paciente que necesita un tratamiento oncológico y se ve en la penosa situación de apelar a la solidaridad humana a través de las redes sociales y a buscar tratamiento en otro país, aunque para eso deben tener las posibilidades económicas. 

La medicina nuclear no se aplica por falta de todo tipo de insumos, hasta en un centro tan importante de salud como el Hospital de Clínicas Caracas. No se encuentra ningún tipo de fármacos para enfermos que tienen que tomarlo de por vida – hipertensos, diabéticos, que sufren de tiroides–, hay más de 6.000 pacientes esperando por cirugías por falta de sueros, sondas, tubos, mascarillas de anestesia y un largo etcétera. Se trata de un atentado contra la vida de los enfermos y crea un estado de angustia e impotencia entre los médicos y profesionales cuya misión es curar y salvar vidas. 

La imagen que ofrecen las farmacias es desoladora, anaqueles vacíos o camuflados con chucherías; es falso que el problema sea la escasez de marcas de medicinas, como afirmó con gran cinismo el ministro de la Salud, Francisco Armada, quien asegura que hay medicinas si se buscan por su principio activo. Eso es un gran embuste. Podemos dar fe todos los que andamos dando tumbos con nuestros récipes en la mano por todas las farmacias y no se consiguen genéricos para ningún tipo de enfermedades crónicas. Algo incomprensible en un país petrolero como Venezuela que pretende reconstruir la franja de Gaza mientras sus ciudadanos se mueren de mengua en hospitales por falta de medicinas, además de la escasez de alimentos o son asesinados a manos del hampa que goza de impunidad y protección por parte del gobierno “revolucionario”.

Lo que estamos sufriendo en Venezuela es un holocausto. No es posible la indiferencia gubernamental y la falta de sensibilidad sobre estos problemas, a no ser que sea parte de una política de Estado con el fin –entre otros– de propiciar oleadas de emigración como válvula de escape para resolver los graves problemas internos, a imagen y semejanza de Cuba.

La gran estafa

El socialismo del siglo XXI no es más que una gran estafa, un negocio redondo que se gerencia en Cuba. En Venezuela todo lo manejan los dictadores cubanos, desde la política internacional hasta la economía. Mandaron a Oswaldo Borrego –lugarteniente del Che Guevara que supervisaba los fusilamientos– como asesor de Nicolás Maduro, con la supuesta misión de colaborar para reformular la economía venezolana. Desde que llegó no ha hecho otra cosa que implementar el sistema biométrico para controlar las ventas de alimentos y de todo lo que se consuma en el país. Obligarán a los comerciantes y expendedores a comprar las “versátiles” máquinas captahuellas, que tanto han servido para perpetrar fraudes electorales, como lo serán para racionar alimentos, individualmente, a 30 millones de habitantes. En Cuba sacan sus cuentas y calculan que el negocio de las captahuellas tendrá una inversión de 3.000 millones de dólares, mientras esperan ansiosamente por la mayor tajada: la venta de Citgo, para ampliar así la refinería de Cienfuegos y procesar el crudo venezolano, a cambio de los “borregos” que envían a prestar sus “valiosos” servicios a la revolución bolivariana. 

¡Gracias por todo Fidel!

Marianella Salazar
marianellasalazar@cantv.net
@AliasMalula

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PAULINA GAMUS, CÓMO SER CUBA SIN SER CUBA

La revolución chavista, bolivariana y socialista del Siglo XXI ha llevado a que Venezuela inspire lástima

En diciembre de 1998, pocos días después del primer triunfo electoral de Hugo Chávez, viajé con mi familia a Miami. Los amigos cubanos con los que siempre nos reuníamos para cenar y divertirnos estaban extrañamente parcos y hasta sombríos. Por fin uno de ellos habló: “a ustedes les va a pasar con Chávez lo mismo que a nosotros con Fidel”. Mi reacción fue casi de rabia: eso jamás sucedería en Venezuela, teníamos una tradición democrática de cuarenta años. Por otra parte, era imposible que en esta época un presidente de Latinoamérica aplicara el paredón y las distintas formas de represión que provocaron el exilio cubano. Tampoco existía la URSS para ser tutora de un régimen comunista como el de Castro. Cuando volvimos a reunirnos, en enero de 2003, en Venezuela se daba una de las acciones más ridículas y de más alto costo para la continuidad democrática: el paro cívico-petrolero que comenzó en diciembre de 2002. La comunidad cubana de Miami organizó una marcha de solidaridad con la Venezuela democrática, la que se suponía estaba padeciendo hambre y un sinfín de dificultades por el fulano Paro. Esa noche las televisoras latinas reportaban noticias del suceso y sentí que se me caía la cara de vergüenza cuando apareció en pantalla un gentío aposentado en una de las principales arterias viales de Caracas, la autopista Francisco Fajardo, y unas jóvenes con llamativos atuendos deportivos practicando bailoterapia.

Cada vez que oigo decir -y ocurre con frecuencia- que la única manera de salir de Maduro y su pandilla es un paro nacional, recuerdo aquella ficción de diciembre 2002 a febrero 2003, cuando los residentes del este de Caracas y de otras zonas de clase media y alta, iban al oeste de la ciudad para proveerse de gasolina y alimentos. Era pues un semi paro o un paro a medias que dio lugar a un verdadero genocidio laboral: más de 20.000 gerentes, técnicos y empleados petroleros calificados, fueron arrojados de sus puestos de trabajo y de sus viviendas. Sin indemnización, sin la liquidación de sus ahorros y sin seguro médico. No sé si alguien habrá contabilizado los suicidios y la aparición de enfermedades cardíacas, de cáncer y de otras dolencias causadas por la desesperación. Quienes lograron sobreponerse a la catástrofe, hoy son expertos petroleros del mejor nivel en Canadá, Rusia, países del golfo pérsico, Noruega, México y Colombia entre otros. Esta última, unida a nosotros por la vecindad, la historia y la convivencia, ha sido la más beneficiada al acoger a los expulsados de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). No hubo entonces un paredón de fusilamiento como en Cuba, pero el crimen cometido contra más de 20.000 familias venezolanas fue en muchos casos bastante cercano.

Chávez viajaba a Cuba cada vez con mayor frecuencia. Comenzaron a aparecer banderas cubanas que ondeaban en plan mellizal con las venezolanas. Los afiches con el rostro del dictador cubano y del Che Guevara se fueron haciendo decoración obligada en oficinas públicas y en grafitis. Apareció el socialismo del Siglo XXI y con él llegaron las expropiaciones y confiscación de fincas en plena producción y la nacionalización de empresas de servicios. El mismo Chávez se dedicó, con el grito "¡exprópiese!" a despojar de sus bienes a centenares de pequeños comerciantes. Ya había razones para creer que nos estábamos acercando al modelo cubano, pero aún podíamos recibir dólares viajeros -aunque cada vez fuesen menos- y era posible viajar a donde uno quisiera y por el tiempo deseado. Los alimentos y medicinas se adquirían sin problemas, los centros comerciales bullían de compradores reales y de vitrina. Además, a diferencia de lo que sucedía en Cuba, la oposición logró un triunfo electoral en diciembre de 2007, nada menos que derrotar a Chávez en su propósito de reformar la Constitución. Aquello fue, como se dice en criollo, alegría de tísico porque meses después Chávez implantó la reforma mediante un atajo inconstitucional.

Ya enfermo -mejor dicho- moribundo, el teniente coronel quiso asegurar la continuidad de su obra postulándose para su tercera reelección en octubre de 2012. Habría que esperar casi dos años para enterarnos por boca de su eterno ministro de Planificación, Jorge Giordani, que los miles de millones invertidos en esa campaña fueron uno de los empujones que faltaban para la ruina del país. El definitivo correspondió a Nicolás Maduro cuando en noviembre de 2013 ordenó el saqueo de las tiendas de electrodomésticos y luego el vaciamiento de los negocios de toda índole. Logró que su partido ganara la mayoría de las alcaldías en las elecciones de ese diciembre, pero Venezuela no volvería a ser la misma, era tierra arrasada.

Hoy la gente se pelea en las colas de los supermercados y bodegas por un kilo de leche en polvo. La Guardia Nacional debe usar gases lacrimógenos para disuadir a compradores furiosos dispuestos a saquear un megamercado. Twitter se ha convertido en el vehículo para buscar medicinas que han desaparecido. Uno de los cantautores más queridos de Venezuela no pudo contener el llanto en una entrevista televisiva en la cadena CNN, porque tiene cáncer y no consigue los medicamentos indicados. Se han contabilizado cerca de mil amputaciones de miembros fracturados por no haber recursos para las intervenciones quirúrgicas. En un avión de una línea aérea venezolana, las azafatas ofrecen vasos de cartón a los pasajeros para que orinen porque los baños están fuera de servicio. La gente sigue volando en esa y en otras desastrosas empresas nacionales porque las líneas aéreas internacionales han suspendido o reducido al máximo sus vuelos al país. El gobierno les debe más de 4.000 millones de dólares y no manifiesta interés en pagarles porque “quienes viajan son los ricos”. Es cierto, los muy ricos viajan en sus aviones privados y la nomenclatura en los oficiales, pero los no tan ricos y la clase media están presos en el país. Por el mismo camino de morosidad van las deudas con proveedores de alimentos, medicinas, repuestos para automóviles y toda clase de insumos. La respuesta del gobierno de Maduro ante este caos son amenazas y represión. Ese fue el ucase de Fidel Castro desde La Habana a donde Maduro acudió hace algunos días para recibir órdenes.

Me costó, pero al fin entendí lo que más me indignaba del vaticinio de los amigos cubanos exiliados en Miami: inspirar lástima. Es algo humillante, pero a eso nos ha conducido la revolución chavista, bolivariana y socialista del Siglo XXI, a la inopia del Siglo XIX.

Paulina Gamus
gamus.paulina@gmail.com
@Paugamus

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