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viernes, 9 de octubre de 2015

FERNANDO FACCHIN B., REPENSAR LA SOCIALDEMOCRACIA

En nuestro país la política se ejerce, en su sentido tradicional, o lo que es lo mismo bajo los esquemas de un elevado pragmatismo, pero no es el pragmatismo lo que nos resolverá el problema de la realidad nacional, es necesario ejercer una “praxis” política diferente a la acostumbrada y para ello se requiere repensar la política y, más concretamente, la socialdemocracia. Es indispensable la integración ideológica socialdemócrata con inclusión de todos los partidos que profesan tal doctrina, con el objetivo de lograr un fin común: cambio pacífico y efectivo de la manera de  gobernar. La SD en su contexto, tiene las armas para tal fin.

La SD promueve la integración y transformación de la sociedad mediante la reivindicación de la democracia representativa, con inclusión social y un estado solidario que estimule el bienestar colectivo sin clientelismo y con amplio alcance;  una sociedad abierta, tolerante, plural e integradora, ese es el éxito de la fórmula política que exige la sociedad actual.

La ciudadanía siente un grave declive político debido a varios factores, entre los cuales podríamos citar: la pérdida de conciencia ciudadana en los actores del régimen en sus obligaciones frente a la sociedad; la exclusión o segregación social del régimen con el colectivo social; la manipulación de la mentira como discurso de estado y la violencia física y psicológica.

Se hace imprescindible articular un programa socialdemócrata que presente un esquema político de consolidación de los derechos y libertades civiles, igualdad de oportunidades, una política sostenible, todo ello articulado con un sólido compromiso en favor de establecer un estado de bienestar social, lucha frontal contra la pobreza y la desigualdad, garantizar la seguridad social y personal de los ciudadanos y desarrollar la inversión privada, la productividad, la competitividad y la estabilidad económica y social.

La integración de la socialdemocracia se logrará cuando los partidos ideológicamente afines dejen de jugar a la política del contrario y emprendan con coraje su renovación militante.

Repensar la socialdemocracia en sus fundamentos y su rol en la sociedad, resultará posible volver a poner en el centro del debate político la búsqueda de una sociedad libre, cohesionada, justa, segura y con igualdad de oportunidades. Hay que abrir los espacios ciudadanos a la sociedad dentro de las organizaciones socialdemócratas sinceras y honestas con sus postulados originarios, para recuperar los principios de libertad y democracia. Sólo desde la cohesión y concientización ciudadana cabe abordar los graves desafíos que la intensa presión de la crisis opera sobre la sociedad.  

En un contexto económico y social marcado por la incertidumbre, el país no está a salvo de los reveses del destino, es más necesario que nunca que los partidos políticos socialdemócratas  asuman entre sus objetivos básicos la reducción de la incertidumbre, siendo inaplazable la reconstrucción política de los partidos mediante   la cohesión e integración social y allí se requiere la presión social frente a la inercia partidista.

La socialdemocracia venezolana está en la obligación de abandonar el modelo político pragmático seguido hasta ahora y convertirse en un instrumento para la defensa de los valores democráticos y de un progreso social sostenible, mediante un proyecto de futuro inmediato que establezca los cauces que permitan repensarse a sí misma, la apertura plena a su masa de militante y simpatizantes, la mayor del país, lo que permitirá la renovación de los cuadros dirigentes e incorporación de los nuevos liderazgos nacionales, regionales y municipales, savia política para la recuperación del país ante la inevitable transición, superando la desconfianza hacia la política y los partidos.

Desde su implementación en el país la socialdemocracia tuvo como derrotero establecer un país libre de la explotación extranjera, un país más justo, próspero y con desarrollo sostenible en el tiempo, constituyéndose en una organización política que sirviera de escenario de encuentros de ideas y proyectos destinados a tal fin, la crisis actual reclama una oportunidad, quizás la última, para retomar los principios de la socialdemocracia moderna su iniciativa política en defensa de la democracia, la libertad, la soberanía, los mecanismos de cohesión social, innovación, participación, protección social que coadyuven a que los hombres y mujeres asuman como propios los ideales socialdemócratas para afrontar el futuro con plana confianza.

La socialdemocracia debe estar abierta a la crítica y fomentar la autocrítica, por cuanto la carencia de ambos factores hace perder la credibilidad, debilita la participación partidista y el atractivo electoral. Otro elemento pernicioso para la socialdemocracia es la imagen de continuidad directiva de las organizaciones políticas, lo que impide se materialice el paradigma básico de su ideario, como lo es la alternabilidad y amplia participación ciudadana  

Es necesario que la socialdemocracia que cree en el estado social y democrático de derecho, solidario y de bienestar, en la justicia social, en el desarrollo social y económico sostenibles, en la evolución de los partidos políticos   más abiertos y participativos, en una verdadera democracia, en los mecanismos de movilidad social,   en las libertades   plenas, en la dignidad de cada ser humano, en la economía social y solidaria, en el carácter regulador del sector público, en el progreso humano inclusivo; sin complejos debe abocarse a reivindicar las fuentes filosóficas de las que se nutrió en sus inicios, así como en el desarrollo intelectual y político de la juventud y no desviar sus objetivos por conservar una cuota de poder, no pueden ni deben renunciar a sus valores fundamentales y a sus objetivos originales.

Hoy los analistas políticos coinciden en que la ideología socialdemócrata está en crisis y las razones son muchas y muy profundas, no  alcanza el espacio para enumerarlas, pero si dejaré tres de suma importancia, la ausencia o abandono de las ideas propias en contravención de sus originarios estatutos y la pérdida de valores político e ideológicos y hoy estamos pagando las consecuencia de tales circunstancia y en especial la noble labor de capacitación. A causa de lo comentado, la otrora clase trabajadora, fuerza imborrable de la socialdemocracia y la lucha sindical, ha desaparecido.

La fuerza de la socialdemocracia consiste en el razonamiento ideológico de sus postulados, el abandono a esos postulados durante un largo período de estancamiento (1992/2015) y un reverencial temor a arriesgarse ante un régimen ineficiente, inculto y represivo, ha sido el gran obstáculo para el crecimiento de la socialdemocracia en el país.

Venezuela durante más de 15 años ha vivido un período de inercia, apatía y terror, podemos decir que perdió la voz y padece de un grave debilitamiento de la vista y el oído político, social y económico ante un hegemónico régimen que nos ha constreñido a aceptar resignadamente una permanente mentira, frases llenas de hipocresía, cinismo y manipulación que hoy constituyen un peso exagerado de soportar.

La mitología política creada en torno a un oscuro y traidor personaje se presenta en forma de leyendas dogmáticas camufladas bajo el manto de los intereses y derechos ciudadanos y representa una amenaza para la conciencia popular a la cual hay que rescatar del yugo chavista/madurista/cabellista y su sistemática falsificación de la verdad, es, a todas luces, una situación viciada por falta de una fiscalización democrática efectiva frente a un régimen que desde un principio apostó a su libre juego político para destruir la democracia y hoy ese parasito llamado SSXXI afecta a todas las estructuras políticas, sociales y económicas del país.

Ahora bien, ante la realidad del país la socialdemocracia debe unirse y abrir sus puertas para conformación de un equipo que se ocupe de lo más importante, que a mi entender estriba en las dificultades del cambio de psicología social., tomando en cuenta que los principios y valores esenciales de una doctrina política deben respetarse, si es que de verdad son principios y valores y no meros enunciados oportunistas o lemas de propaganda electoral.

En estos años de cruenta dictadura de falso socialismo vale traer a colación y con relación a Venezuela una frase de Lenin: “Aún no se han hecho los ladrillos con los que se construirá el comunismo”.   Es urgente repensar la socialdemocracia.

Epílogo: “La política sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás; más sólo puede ser vivida mirando hacia adelante.”

Fernando Facchin Barreto
ffacchinb@gmail.com
@fernandofacchin                                                                                        

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viernes, 17 de abril de 2015

JOSE PONS, EL MAS EN LA SOCIALDEMOCRACIA DE VENEZUELA

Muchas y diversas tendencias de pensamiento y acciones, dan a los integrantes de la socialdemocracia venezolana una pertinencia importante. Estas parten más de sus antecedentes y fundadores que la misma teoría que las genera, por lo tanto las aplicaciones y sus versiones deben ser escuchadas y atendida en función del gusto del lector y sus inclinaciones o del momento que vive el país. Deberemos de resaltar que en esta materia Venezuela ha sido la cuna intelectual y política más interesante y suigeneris de Latinoamérica en materia de socialdemocracia.

El socialismo democrático, versión que aúpa el Movimiento Al Socialismo en Venezuela, es en sí, característico por su pertinencia, sentido de cambio y renovación. Por lo tanto su sentido amplio en el campo de la socialdemocracia hace resurgir la esencia de sus componentes que constituyen su verdad. La propiedad privada, el impulso a los sectores industriales y comerciales como elemento importante y esencial en el desarrollo de un país, las inversiones nacionales e internacionales y la profesionalización y tecnificación de Pdvsa, para decir algunas. Como hay que destacar su rol importante en la solidaridad, el bienestar social, la igualdad de los derechos y la Justicia.

He allí que se evidencia un norte claro de sus acciones y sus líderes en el completo convencimiento de que la democracia, la libertad son la vía. Conceptualizar el MAS en otra vía es lograr caer en “cuentos de caminos” y desconocer la fuerza creativa, irreverente, y autónomo de su estilo. Para que fiel a sus formas y principios democráticos y su pluralismo logre contribuir a que los venezolanos vean en esta opción, quien logre participar con muchos otros él trabajo para destrancar el juego perverso de la polarización en Venezuela.

Respetando a los aliados, el socialismo democrático cree absolutamente en el gobierno de amplia base, en la participación de la sociedad civil preparada a tomar decisiones por el futuro del país y en la suma de venezolanos en el marco de una Venezuela de todos. Esto realza el sentido estricto del mensaje democrático y social de esta rama de los socialdemócratas en Venezuela. El MAS no se desdibuja de sus principios, dentro de sus grandes aciertos y errores; el MAS continúa desde cualquier rincón, atendiendo el clamor de una Venezuela que gime de dolor y clama justicia.

Es así que la carta de presentación de esta versión colmada de alegría y grandes luchas en la dinámica sociopolítica le da su toque y colaboración para que este país logre un encuentro con sus valores y sus derechos; resaltando su fe inquebrantable al tema de la Justicia como epicentro de una nueva Venezuela que renazca de este caos en el que se encuentra hoy por hoy. Finalmente esta posición representa la vía para la mayoría de los venezolanos, reconciliación y unidad nacional.

“La mayoría somos los arrechos”

Jose Ernesto Pons B
joseponschene@hotmail.com
@joseponsb

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martes, 11 de noviembre de 2014

PEDRO R GARCÍA, PRECISIONES REFERIDAS A LA SOCIALDEMOCRACIA DENTRO DEL MARCO DE LA SITUACIÓN ECONÓMICO-FINANCIERA MUNDIAL.

PEDRO R. GARCÍA M.
Ubicando algunas pistas…

El enfoque de viejas y nuevas expresiones políticas en el país tienen relación con la pretendida perspectiva según la cual la socialdemocracia europea sería un modelo a seguir por cualquier sociedad latinoamericana. Pues bien, conviene señalar que cuando el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez estaba en el último año de su primer gobierno, diez años después de la revolución estudiantil del París de 1968, dos cineastas franceses, Nicolás Philibert y Gérard Mordillat, en 1978, entrevistaron a una docena de jefes de grandes grupos industriales, quienes le hablan a la jerarquía del poder, conjeturando poco a poco la imagen de un mundo futuro gobernado por las finanzas. La eterna dialéctica entre jefes y clase asalariada retratada desde la prepotencia del amparo capitalista. El resultado fue un excelente documental que llevó por título original de La Voix  De Son Maĭtre, que traducido al castellano es La Voz De Su Amo. Estaba clara la pretensión de ese grupo, de esa clase social, desde ese tiempo, que forjarían las condiciones necesarias para crear una crisis que los catapultara al ejercicio directo del poder, y ella ocurrió dentro de sus previsiones: La crisis económica y financiera del 1988-89 CRISIS, ¡Diez años después!, en la que emergió de nuevo el examinar la pertinencia de las ideas del marxista alemán y filósofo Karl Marx para entender el mundo, detallado en ese libro que tiene por título “Repensar la  Teoría Critica del Capitalismo”, y que en el 2012, ha permitido que se configure la figura de la toma del poder por las finanzas, visualizado por esa docena de directores de grandes grupos económicos, con el arribo de ellos como Primeros Ministros en los países europeos en estado de crisis provocada, quienes además de ser subordinados de sus patrones, son ejecutivos y banqueros, que nadie, absolutamente nadie, ninguno de esos pueblos, ha elegido y mucho menos se les ha convocado, para que en ejercicio de la soberanía a través del voto o mediante Asamblea de Ciudadanos, les haya consultado si desean pagar una deuda que ellos no contrajeron ni autorizaron y tengan ahora que hipotecar su futuro para solventarlas. 
Por cierto, vienen a mi mente la tristemente célebre frase proferida por el Presidente de turno, al admitir “La banca me engaño” y  referirse seguidamente al mejor refinanciamiento del mundo, y así por arte de birlibirloque, el anzoatiguense reconoció como de naturaleza pública una deuda de índole privada. Fue en Venezuela dónde los cabecillas de las altas finanzas mundiales realizaron el experimento de conversión de deuda privada por deuda pública, y quienes analicen las justificaciones hipotéticas para entender la crisis actual, por pudor, jamás van a voltear hacia la socialdemocracia para encontrarle una explicación a este trance, porque esa misma en su versión europea ha viabilizado con silencio el desmontaje de esa política continental impuesta inmediatamente a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, que se denominó Estado de Bienestar, que no exigimos definirlo, pero que fue desarrollado tanto en Alemania como en Italia, países en los que había regido el Totalitarismo Militar aliado al Poder Religioso. Precisamente, el cineasta francés de origen griego, Costa  Gavras nos ha legado en uno de sus largometrajes, “Amén”, en su lenguaje cinematográfico impecable, la participación de la Iglesia como tal en la provisión de mecanismos facilitadores de la fuga de importantes dirigentes fascistas hacia Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay, que en conocimiento de los factores judíos agrupados en torno al arquitecto austríaco judío Simón Wiedenthal, desarrollaron sus investigaciones, rastreo y caza de los criminales de guerra nazis que se encontraban fugitivos para llevarles a juicio en Israel, sin que deje de reconocerse que a título individual y a contrario de la política oficial de su iglesia, desarrollaron actividades para salvar a importantes grupos de judíos de las persecuciones nazis. Este agrupamiento totalitario europeo tendrá una expresión en la España franquista de la post guerra con su modelo desarrollista, acaudillado por Francisco Franco y Bahamonde, “Caudillo de España por la Gracia de Dios” y sustentado por Poder Militar estrecha alianza con el Poder Religioso, que aún permanecen intactos hoy día, como bipoder, trazó la estrategia para que todo el peso de la crisis económica, bien ejecutada por los sectores financieros del capitalismo internacional, le detonara en las manos a José Luís Zapatero, el Soso, gran lerdo que conoció en sus actividades doctrinales en la juventud de PSOE había visto el documental de los cineastas franceses dónde se obtiene de viva voz las pretensiones de los más importantes conductores de los grupos económicos franceses, y el Insustancial sin estupor alguno se sacrificó para satisfacer a ese capitalismo financiero voraz, en primer lugar por falte de coraje civil y porque tenía conciencia de que su postura consistía en el presupuesto necesario para que se posibilitara el ascenso al poder del PP en cabeza de Mariano Rajoy, en el marco de lo que se denomina el péndulo del bipartidismo, que permite aún en España turnarse en el poder, con el encargo de desmontar el Estado de Bienestar, es decir, en la doctrina del actual expresidente chileno Sebastián Piñera, “la gente tiene que pagar sus servicios, aunque sean muy caros, pero no hay otro camino”. ¿Acaso la Iglesia de hoy ha excomulgado a alguno, por lo menos a alguien de quienes profesan y practican el genocidio resultante del pecado de la crisis que conscientemente han creado?  
El cometido de esta Santa Alianza reaccionaria, en el caso de Europa, es la liquidación del Estado de Bienestar, que en su opinión les resultaba gravoso a las corrientes que basan en el Individualismo sus políticas, pero en aquel entonces y dadas las peculiaridades desatadas por la derrota del fascismo, les resultaba necesario como fórmula no solo para reducir la temperatura general europea e iniciar la Inmovilidad Social, no solo en primer lugar por el impacto que en su imaginario produjo el colgamiento por los pies de Benito Mussolini, ordenado por el dirigente comunista y partisano Enrico Belinguer a los partisanos italianos, sino porque además, que a partir de esa culminación bélica, la presencia de la URSS como potencia real y polo de decisión en los asuntos mundiales, conjuntamente con los EEUU, les era necesario como muro de contención. En este tiempo, sin la URSS y sin Guerra Fría, en que creyeron tener despejado el camino de un mundo unipolar, para poder transitar sobre las alamedas libres de todo peligro y por supuesto el momento adelantarse a demoler esa “bomba cazabobos” del Estado de Bienestar, pero el calculo no aviso en el horizonte la elevación de China como nuevo factor ocupante del papel que dejaron vacante los soviéticos, para el forzado entronizamiento del Nuevo esquema bipolar, pero con la diferencia que China en una mezcla inédita Socialismo y Capitalismo ha logrado un acelerado fortalecimiento económico, y es cuando entra en escena el Fascismo Financiero, que pretende presentarse ante esa nueva realidad bipolar con el propósito de uniformar en sus áreas de influencia en la praxis neoliberal norteamericana. Y cuando escribo norteamericana me refiero a todo ese subcontinente, Canadá, EEUU y México. Y ese fascismo financiero se expresa ideológicamente, refrescándose en sus antigüedades teóricas y filosóficas. No olvidemos que Carl Schmitt, conciencia jurídica del fascismo alemán, permitió la salida de prominentes juristas hacia otros confines. Para él lo importante no era la raza que su amo único, Adolfo Hitler, les imponía. Lo realmente urgente e imprescindible para éste era que se salvaran las ideas del proyecto y sus portaestandartes. Para ello había diseñó la política de minar a los EEUU con esta gente, más si los mayores emporios industriales y financieros habían sido un sólido soporte económico en el financiamiento de Hitler, particularmente el Clan de Texas, cuyo destacado miembro era el abuelo de los Bush. No debemos obviar que el filósofo del nazismo Mártir Heidegger, que es el antecedente inmediato de lo que muy posteriormente se ha llamado Síndrome de Estocolmo. En realidad nos obligaríamos hablar del Síndrome de Berlín. También aplicable aquí lo de “como es afuera es adentro”. Por estas y muchas otras razones en incontables argumentos anteriores invariablemente he apuntado que en la segunda guerra mundial fue derrotado un tipo de fascismo, no el fascismo. Aún subsiste el Fascismo cotidiano.
Siguiendo con el principio de “Como es aquí es allá”, en la misma época de la dictadura de Pinochet, cincuenta hombres fueron enterrados vivos en el desierto de Marruecos, tras preparar un golpe de estado para expulsar del trono al tirano rey Hassan II. Los servicios de inteligencia descubrieron el complot y los alzados fueron encarcelados en una zona del páramo llamada Tazmamart. La mayor parte murió en esta siniestra cárcel subterránea donde no penetraba un solo rayo de luz. Pero cerca de quince de ellos lograron resistir y fueron amnistiados por el hijo de Hussein. Constituyeron un pequeño grupo democrático dentro de un ejército pasivo e indiferente ante los cambios que pedía el pueblo. Disfrutaron una educación excepcional en varias academias militares extranjeras. Ellos hoy nos cuentan con sabiduría sus trágicas historias, a veces utilizan metáforas, demostrando el grado de cultura y elegancia propias del pueblo de Marruecos. Sus testimonios (aunque dolorosos) son un ejemplo de dignidad humana. Vivir en Tazmamart como fue su destino nos enseña hasta qué punto la peor de las cárceles no puede acabar con el espíritu libertario de un puñado de hombres resueltos. Lo logramos conocer porque un joven director de cine marroquí, David Zilberfjan, buscó pacientemente a cinco sobrevivientes, los filmó en paisajes soleados, llenos de vida y logró hacer un clásico del cine testimonial. Un tesoro para la memoria del pueblo de Marruecos y del mundo.
Finalmente, lo que si está claro es que los Estados Unidos tendrán una recuperación más pronta que la que les espera a los europeos, quienes se verán subsumidos a Berlín. Lo que no obtuvieron las botas y los tanques lo ha conseguido la implacable lógica financiera.
Pedro R. Garcia M.
pgpgarcia5@gmail.com
@pgpgarcia5

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miércoles, 25 de diciembre de 2013

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA, LA SOCIALDEMOCRACIA: ¿FRANQUICIA O RESCOLDO?

Leopoldo López acaba de declarar urbi et orbi que es un socialdemócrata. 

Por cierto, una confesión nada novedosa. Recuerdo haberlo oído entrevistado por Vladimir Villegas - cuando hacía dúo con Kiko Bautista - contando desde España sus emociones al participar en un encuentro de socialdemócratas españoles y/o europeos. Creo, pero puede que me equivoque, en compañía de Henry Falcón y Eduardo Semtei. Y desde luego muy en relativa cercanía a Henrique Capriles quien, a pesar de su militancia en un movimiento de ascendencia socialcristiana y filo liberal, no ha dejado de coquetear con el mismo movimiento. Imagino que conscientes ambos de que en Venezuela, la izquierda – así sea la deslavada de una supuesta socialdemocracia -  es el único manual de navegación aceptable para una sociedad estatólatra, populista y clientelar hasta la médula de sus huesos. Digamos: lo que el común de los mortales nacidos después de Gómez tiene a bien considerar socialdemócrata.

De modo que en esta carta que le dirige ahora, meses después, a sus anónimos y eventuales congéneres no hace más que reafirmar su voluntad de encuadrarse bajo las banderolas de ese movimiento político, bajo los principios ideológicos de quienes ya a fines del siglo XIX tuvieron la feliz ocurrencia de cortar de raíz con el marxismo, renunciar a la vía violenta y dictatorial para imponer el socialismo e integrarse a la sociedad política dominante sin pretensiones escatológicas, mesiánicas y milenaristas – como los comunistas de la III Internacional fundada por los bolcheviques - para batallar por los derechos de esos amplios sectores marginados decididos a conseguir mejores condiciones de vida para trabajadores, artesanos y pequeños funcionarios.

            No quisiera creer que esa “carta a los socialdemócratas”, que comprendo como una búsqueda y una oferta de entendimientos,  vaya a convertirse en un nuevo “mensaje sin destino”, otra voz en la botella del naufragio,  debido a las airadas reacciones que ha despertado en importantes personeros del partido que detenta formalmente la franquicia venezolana de lo que hoy por hoy constituye la llamada Internacional Socialista. Me refiero a Acción Democrática. Por cierto, una franquicia que no fue cara al padre fundador de dicho partido, Rómulo Betancourt, quien tenía tanto que ver con Carlos Marx o Federico Engels como con Otto Bauer o Eduard Bernstein, los padres de la socialdemocracia. Si alguna ideología está detrás de AD es el betancourismo, esa particular forma de enfrentar la problemática venezolana – desde los problemas agrarios a su analfabetismo, y desde el petróleo al desarrollo de una sociedad civilista y anti caudillesca – con una visión inmanente a nuestras tradiciones culturales y políticas pero por sobre todo radicalmente distanciada del bolchevismo que Rómulo conoce en su juventud y del que abjura nada más verle las entrañas al monstruo de la III Internacional desde el Partido Comunista de Costa Rica. Tan estricto y celoso era en la vertical venezolanidad de su proyecto de sociedad, que ni siquiera reconoció la influencia que el aprismo, de la mano de Raúl Haya de la Torre, o los demócratas, de la de su gran amigo Muñoz Marín, pudieran haber tenido en su desarrollo conceptual. Revísense los siete tomos de sus obras completas publicados hasta ahora y se verá cuánto le importó la socialdemocracia como ideología y práctica de acción o como movimiento de articulación política internacional en cuya vicepresidencia sesiona hoy el secretario general de lo que ha llegado a ser el partido del pueblo.

            Lo cierto, para ir al grano, es que no comprendo el celo canino con que algunos adecos, como mi querido y respetado amigo Antonio Ecarri Bolívar, desde Carabobo o Justo Mendoza, desde Lara, le han enseñado los colmillos al nieto de ese gran demócrata venezolano que fue Eduardo Mendoza Goiticoa, amigo personal de Rómulo como Julio Pocaterra y otros eminentes venezolanos de alcurnia hoy escarnecidos por la estulticia plebeya de una dirigencia política miope y pretenciosa, castrada de toda grandeza. Y con algunos de los cuales pude disfrutar de memorables encuentros, junto a Pompeyo Márquez y Ramón Jota Velásquez, que Dios nos los cuide. Pues si de algo adolecen los herederos de la obra monumental y magnífica de Rómulo es de ímpetu juvenil, desenfado ideológico, apertura existencial, generosidad y desprendimientos a toda prueba y decisión de romper todos los esquemas de una tradición política estofada en el sahumerio del pasado, revenida de tanto burocratismo malsano, adormecida en la comodidad de sus administradores  Por decir lo menos.

            Leo la carta de Leopoldo López, y me imagino un revuelo de juventudes, un imantado llamado al reencuentro de los más jóvenes como el mismo Leopoldo, como David Smolansky y sus compañeros de quinta con los socialistas democráticos mayores, los más grandes entre los grandes, como mi amigo y compañero Antonio Ledezma, en plena madurez intelectual y política, como Arnoldo Gabaldón, como Octavio Lepage, como  Héctor Alonso López, como Carlos Canache Mata, como Américo Martín, como tanto compañero que dejara el marxismo para abrazar el socialismo democrático, como lo hicieran Andrés Velásquez y Alfredo Ramos y tanto y tanto adeco, masista y causaerrista retirados a sus cuarteles de invierno, con un inmenso bagaje en experiencia y sabiduría política escondidos en el baúl de los recuerdos. Pienso en Pompeyo Márquez, a quien sólo un obtuso podría negarle el derecho a considerarse un tribuno de la socialdemocracia venezolana.

            Digamos: pienso en una socialdemocracia rediviva, despierta, sacudida de rémoras y telarañas. Asumiendo el desafío de enfrentarse a la canalla de una izquierda pervertida por la corrupción, el militarismo, la concupiscencia. Un sentimiento que, como una brasa incandescente, duerme en el rescoldo de los mejores frutos de nuestra historia moderna. Me imagino que a ese rescoldo se dirige la misiva de Leopoldo López. La tomaré en cuenta.

@sangarccs

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viernes, 22 de junio de 2012

ANIBAL ROMERO, VARGAS LLOSA Y EUROPA

En un artículo reciente, titulado ¿Por qué Grecia?, Mario Vargas Llosa vinculó la actual situación de ese país con su pasado, recordando la contribución griega a la civilización occidental. El escritor destacó el aporte de los griegos durante los cien años de florecimiento creador conocidos como el siglo de Pericles, mencionando, entre otras figuras de la antigüedad griega, a Tucídides. El propósito de su artículo fue promover la permanencia de Grecia en la Unión Europea, y sostener que “Grecia es el símbolo de Europa y los símbolos no pueden desaparecer sin que lo que ellos encarnan se desmorone”.
Vargas Llosa pasó por alto un punto fundamental: Lo que narró Tucídides en su monumental Historia de la guerra del Peloponeso fue precisamente el devastador conflicto de tres décadas que acabó con buena parte de lo construido durante el siglo de Pericles, incluida la propia democracia ateniense, abriendo las puertas a tiempos de decadencia. El caos de esa guerra tuvo sus raíces en la miopía y arrogancia de las élites políticas atenienses, que terminaron por hundirse arrastrando consigo una era de progreso y libertad.
Lo anterior viene a cuento pues lo que hoy contemplamos en Europa, en medio de un desconcierto creciente, es un proceso de desintegración que se aproxima a un desenlace casi inexorable, empujado por la ceguera de élites que se aferran a un sueño fracasado y se niegan a reconocerlo. El sueño se llama el Euro y el autoengaño se centra en la incapacidad para admitir un error fatal.
La agonía europea demuestra que aseverar, como lo hacen tantos demagogos, que “el Euro es irreversible” es una fatua pretensión, que pone de manifiesto ignorancia de la historia e inconcebible soberbia. No hay nada irreversible en los asuntos humanos. El Imperio Romano duró siglos pero fue “reversible”, así como el reinado de los faraones y de los Zares. Es absurdo hacer afirmaciones como “la revolución es irreversible”; hasta la rusa lo fue, y la china, y lo será la cubana, e igualmente el esperpento de “revolución” venezolana.
Lo que hace particularmente trágico el caso europeo es que el coro demagógico siga exigiendo a Alemania, que está también expuesta con millardos de Euros al contagio de la crisis, millardos aportados a los fondos de ayuda de los países más enfermos, que se eche encima las deudas de  los pantanos insondables en que se han convertido las economías de naciones como Grecia, España, Italia y Portugal, entre otras. Una Europa asfixiada por su frivolidad e imprevisión se ahoga en deudas impagables, e intenta responsabilizar a una Alemania que no escapa a una situación que ya no tiene remedio en el marco del sueño y que empeora con el paso del tiempo. En medio de la farsa, la primera acción de Francois Hollande ha sido revertir la única reforma positiva de Sarkozy, y establecer de nuevo la edad de jubilación en Francia en 60 en lugar de 62 años. Quiere además seguir “creciendo” con más deudas. ¡Y aun así espera que los alemanes le financien!
Este espectáculo insensato tiene paralelos en el transcurso histórico, pero hoy, debido a la interconexión de las economías, amenaza con reventar la represa y provocar una inundación global. Una salida futura a la crisis exigirá corregir los principios y prácticas de los anacrónicos Estados de Bienestar socialdemócratas, cuya obvia bancarrota ya no puede ocultarse, para restaurar la economía sobre bases de equilibrio que detengan el ciclo infernal del endeudamiento. Ello implicará una todavía mayor reducción de los niveles de vida en buena parte del mundo.
aromeroarticulos1@yahoo.com

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miércoles, 25 de enero de 2012

ANTHONY GREGORY: POR QUÉ LA IZQUIERDA LE TEME AL LIBERTARIANISMO

Las críticas izquierdistas al libertarianismo se han incrementado últimamente, una fenómeno que justifica una explicación. Nosotros, los libertarios, podríamos justificadamente hallarla bastante confusa. Durante décadas hemos considerado que nuestra batalla estaba mayormente pérdida, al menos en el corto plazo. Somos una minoría pequeña y relativamente carente de poder. El Estado ha causado estragos, expandiéndose virtualmente en casi todas direcciones a lo largo de toda mi vida y la de mis padres. No obstante, casi todas las semanas nuestra amada filosofía de no-agresión está sujeta a una crítica despiadada, relativamente bastante leída, de parte de ciertos progresistas. En la superficie, parece al menos tan mal encausada como la histeria derechista respecto de los marxistas durante la Guerra Fría. Pero al menos el marxismo era el supuesto dogma de la Unión Soviética, un régimen con miles de ojivas nucleares listas para ser lanzadas. ¿Por qué entonces tanta preocupación por tan poca cosa?

Podríamos recorrer todas estas críticas línea por línea y exponer los numerosos errores fácticos y las groseras malas interpretaciones, ya sean hipócritas o no intencionadas. Pero podría ser más útil preguntarnos, ¿Por qué todo este énfasis en la supuesta amenaza demoníaca del libertarianlismo en primer término?
No hace mucho Jacob Weisberg declaraba el fin del libertarianismo en la publicación Slate. ¿La hora de la muerte? El colapso financiero, que demostraba que nuestra “ideología no tiene ningún sentido”. Menos de tres años después, la misma publicación en la web está exponiendo “la estafa de la libertad”: “Con el libertarianismo por todas partes, es difícil recordar que apenas en una fecha tan reciente como la década de 1970, no se lo hallaba por ningún lado”.
Gracioso, pensaba que el liberartarianismo estaba muerto. Ahora resulta que es una estafa insidiosa digna de múltiples artículos exponiendo el peligro que se esconde debajo de la fachada. En 28 meses, nuestra difunta ideología ha resucitado en una amenaza omnipresente.
Si solamente fuera eso. Pese a la histeria de los izquierdistas de que el libertarianismo está penetrando a los Tea Party, definiendo la política republicana, y es central al mensaje expuesto por Glenn Beck, esto es algo que está tan alejado de la verdad, un delirio tan paranoico, que hace que los bocetos más incoherentes de Beck sobre su notoria pizarra luzcan en comparación como un análisis político plausible y sensible.
El gobierno se torna más grande cada día y cada año, no importa cómo lo mensuremos. Hay más leyes, más policías, más presos que nunca. El imperio y el poder presidencial han venido aumentando desde hace décadas. El gasto se ha incrementado en todos los niveles. Nuevas burocracias, edictos, programas sociales, y prohibiciones surgen constantemente. Prácticamente ninguna regulación es jamás derogada—sí, allá por la década de 1990, Clinton firmó una desregulación parcial de ciertas prácticas bancarias (con la oposición de Ron Paul, ya que era falsa, para empezar), que no tenía nada que ver con la crisis financiera y sin embargo se la culpa por todos los problemas económicos que tuvieron lugar en la última década. Sí, allá por la década de 1980, Reagan redujo las tasas impositivas marginales a la vez que aumentó otros tributos y se posicionó para duplicar el gobierno federal, y, de acuerdo con los socialistas, desde entonces hemos estado en una espiral de laissez-faire. Pero cualquiera que realmente piense que el libertarianismo ha sido dominante en este país claramente tiene muy poca comprensión de qué es el libertarianismo—o está totalmente alejado de la realidad.
Weisberg se equivocó en 2008 cuando predijo la desaparición de nuestra filosofía tras una época de gran influencia, y el escritor compañero de ruta enSlate se equivoca ahora cuando piensa que la ve por todas partes. Es revelador, sin embargo, que cuando eligen ir tras los conservadores del Tea Party, los “think-tanks” de Washington D.C., y el ala derecha del Partido Republicano, por lo general no atacan a estas personas por sus muchas opiniones anti-libertarias (opiniones a las que la izquierda dice oponerse también): Su amor por el Estado policiaco, su apoyo a la guerra contra las drogas, su desprecio por la Cuarta Enmienda, su comodidad con la tortura, su satanización de los inmigrantes y extranjeros, y, sobre todo, su inquebrantable afición militarista. No, estas posiciones, si bien pasadas de moda en algunos círculos socialistas, están al menos dentro de los parámetros respetables del debate. Pero si algún conservador alguna vez mencionó la Décima Enmienda de manera favorable, cuestionó la legitimidad del Estado de Bienestar, o dijo tal vez que el déficit presupuestario debería ser recortado por lo menos un tercio este año—¡que horror! Esto va mucho más allá de los límites de la discusión razonable.
Y, da la casualidad que estas son posiciones que los libertarios hallaríamos de alguna manera agradables, y así vemos que el verdadero problema con Glenn Beck no son sus coqueteos con el fascismo y el militarismo; es la extraña manera en que se pregunta en voz alta si el gobierno se ha vuelto un tanto demasiado grande y podría representar una amenaza para la libertad. Los conservadores populistas no son expuestos por ser proteccionistas—eso es tolerable—sino en cambio por aferrarse a sus armas y el localismo. Los expertos en políticas neolibertarias no son atacados por ser blandos sobre la guerra sino por ser demasiado duros con el Estado.
El hecho es que la mayoría de los socialistas odian y temen al libertarianismo más de lo que se oponen al conservadurismo moderno. Tiene sentido. En primer lugar, los conservadores y los socialistas parecen estar de acuerdo en el 90% de los temas, ciertamente en comparación con las opiniones de los libertarios principistas. Todos ellos son partidarios de contar con fuerzas armadas fuertes. Nosotros tendemos a desear abolir los ejércitos permanentes. Todos ellos consideran que la policía necesita más poder—para acabar con las armas, si usted es un socialista, y para acabar con las drogas, si usted es un conservador. Nosotros los libertarios creemos que la policía tiene demasiado poder y coqueteamos con la idea de acabar con ella por completo. Los conservadores y los socialistas desean todos mantener intactos el Medicare, la Seguridad Social, y las escuelas públicas, con pequeños ajustes. Nosotros vemos a estos programas como lo que son: programas autoritarios y regresivos de la clase parasitaria para controlar a los jóvenes y fomentar los conflictos inter-generacionales.
Segundo, el conservadurismo es una oposición mucho mejor para que los socialistas lo ataquen que el libertarianismo. Ellos pueden lidiar con la amistosa rivalidad entre fascistas y socialistas. Con el Estado central como su punto de confluencia, los dos campos disfrutan de proferirse insultos el uno al otro, jugar juegos de guerra culturales, compitiendo por el poder, haciendo lo que pueden para expandir al gobierno sabiendo que incluso si perdiesen el control, éste eventualmente regresará a ellos.
Esto podría explicar por qué cuando los izquierdistas condenan el conservadurismo por sus hipócritas reclamos al libertarianismo, rara vez prosiguen afirmando que el verdadero libertarianismo sería en realidad preferible. Por el contrario, el argumento suele ser el de que dado que los conservadores después de todo son colectivistas, deberían encariñarse con el sabor del colectivismo socialista adoptado por los demócratas. La izquierda afirma correctamente que la derecha no abraza a la genuina libre empresa, sino al socialismo para los ricos, y que la derecha no está en verdad a favor de un Estado pequeño, no cuando este viene a imponer sus valores. ¿Pero entonces la izquierda concluye que el libertarianismo no es tan malo, después de todo? No usualmente. Porque al final, cuanto más anti-gobierno es la derecha, más es una amenaza para el proyecto de la social democracia y el militarismo humanitario de la izquierda.
Pero el libertarianismo, aunque débil su influencia hoy en día, es una amenaza mucho mayor en el largo plazo para la izquierda que cualquier forma de conservadurismo, y los intelectuales de izquierdas lo perciben aún cuando no pueden explicar por qué. El izquierdismo, lo sepan o no, es una permutación distorsionada de la tradición liberal clásica. La izquierda estatista pactó con el diablo—el Estado-nación, la autoridad centralizada de la clase más rapaz—supuestamente con el objetivo de acelerar la liberación del hombre común y la nivelación del campo de juego. Más de un siglo después de que los progresistas y socialistas distorsionaron al liberalismo en una ideología anti-libertad y pro-Estado, ven que han hecho del mundo un gran descalabro y que, como ellos mismos se quejan, la desigualdad social persiste, el corporativismo florece y las guerras se propagan. Como los principales arquitectos políticos del siglo 20 en Occidente, no tienen nadie a quien culpar sino a sí mismos, por lo que nos toman por blanco—a los verdaderos liberales, aquellos que nunca dejan de lado el auténtico idealismo liberal, que aman la dignidad y los derechos individuales de cada hombre, mujer o niño, independientemente de su nacionalidad o clase, y aborrecen la violencia estatal y el autoritarismo coercitivo en todas sus formas.
Pero Barack Obama es realmente lo que ha hecho que la ilusión de la izquierda liberal cediese ante el peso de su propia absurdidad. Aquí tenemos al perfecto modelo de la izquierda liberal socialdemócrata. Derrotó a la centrista Hillary Clinton y luego ganó las elecciones nacionales. Tuvo un Congreso demócrata durante dos años. Tuvo capital político a raudales en virtud de continuar a una completamente fallida e impopular administración republicana. El mundo le dio la bienvenida. El centro lo vitoreó. ¿Y qué hizo?
Arrojó dinero con pala a los EE.UU. corporativos, los bancos y los fabricantes de automóviles. Abogó por los rescates financieros de las mismas empresas de Wall Street a las que sus partidarios culparon por el colapso financiero. Eligió el CEO de General Electric para supervisar el problema del desempleo. Designó a los clientes habituales del corporativismo estatal para cada rol importante en la planificación centralizada de las finanzas. Después de garantizar una nueva era de transparencia, condujo todas sus actividades regulatorias detrás de un manto de silencio sin precedentes. Planeó su esquema de atención de la salud, la joya de la corona de su agenda doméstica, en alianza con las compañías farmacéuticas y aseguradoras.
Continuó la guerra en Irak, extendiendo incluso el cronograma de Bush con el objetivo de permanecer más tiempo que el planeado por la anterior administración. Triplicó la presencia de los EE.UU. en Afganistán y luego le tomó más de dos años anunciar una eventual reducción para retrotraerla a sólo el doble de la presencia de Bush. Amplió la guerra en Pakistán lanzando ataques con aviones teledirigidos a un ritmo vertiginoso. Comenzó una guerra con pretextos falsos en Libia, cambiando las reglas de juego y haciendo todo esto sin la aprobación del Congreso. Bombardeó Yemen y mintió al respecto.
De manera entusiasta aprobó escuchas telefónicas no autorizadas, la remisión de sospechosos a países extranjeros para su interrogatorio, la Ley Patriota, el abuso en las prisiones, la detención sin juicio, violaciones al hábeas corpus, y s repugnantes medidas de seguridad invasivas en los aeropuertos. Deportó a más inmigrantes que Bush. Incrementó el financiamiento de la guerra contra las drogas en México. Invocó la Ley de Espionaje más que todos los presidentes anteriores juntos, torturó a un denunciante, y reclamó el derecho de matar a cualquier ciudadano de los EE.UU. de manera unilateral en la tierra sin siquiera un voto de aprobación del Congreso o un encogimiento de hombros de los tribunales.
Los liberales de izquierda que apoyan a este criminal de guerra y cómplice de Wall Street han hecho su elección: es mejor tener al militarismo y al Estado policiaco, con tal que ello signifique un poco más de influencia sobre la política nacional, aún si ella también se ve comprometida por la interferencia corporativa, que el hecho de adoptar una agenda radical contra la guerra que pudiese complicar sus aspiraciones domésticas.
Nuestros críticos se quejan de que los Estados Unidos se han “movido hacia la derecha” en las últimas tres décadas, y eso supuestamente incluiría al historial de Obama hasta ahora, el cual parece mayormente un tercer mandato de Bush. Sin embargo, ni una sola de las atroces políticas mencionadas es aceptable para los libertarios. Todas ellas son un anatema para los libertarios. Y también lo son casi todas las políticas emprendidas en las últimas tres generaciones. Y seguramente, esto es válido sobre todo para las guerras. Los pocos honestos de la izquierda lo reconocen. Como lo expresa el iconoclasta Thad Russell:
Soy un hombre de izquierdas. Fui criado por los socialistas en Berkeley. Siempre he sido de izquierdas. Me topé con Antiwar.com hace unos tres años. . . . Esto es lo que la izquierda debería estar haciendo. Esto es lo que la izquierda debería estar diciendo. . . . Libertarios como Antiwar.com, como Ron Paul, han sido las principales voces del movimiento contra la guerra. Ellos han sido los más principistas, los más consistentes, sin importar quién es el presidente. Ellos han estado diciendo una y otra vez: “Estas guerras son desastres El imperio debe terminar”. Y la izquierda los rechaza porque creen que son cómplices de las corporaciones o son racistas o no se preocupan por la gente. ¿Cómo podrían no preocuparse por la gente si son las principales voces contra la matanza de personas en nuestro nombre?
Ciertamente, si en verdad no nos preocupamos por la gente, ¿por qué los libertarios desperdiciaríamos tanto tiempo librando lo que a menudo parece ser una batalla sisifeana? ¿Por qué tan solo no presionamos por contratos federales en Washington? ¿Por qué no conseguimos puestos en el gobierno y vivimos de los contribuyentes? ¿Por qué no ignoramos por completo a la política, en lugar de preocuparnos día y noche por las políticas opresivas cuyos efectos directos son más a menudo soportados por otras personas? El hecho es que el libertarianismo es un sistema ético cuyo descubrimiento tiende a compeler a quienes se adhieren a él a luchar—y mayormente no a favor de sí mismos, sino por la libertad de sus semejantes, de perfectos desconocidos.
Por desgracia, la mayor parte de la izquierda no se centrará preferiblemente en el 98% de la agenda de Obama que se asimila a la de George W. Bush, incluidos todos los excesos de la guerra contra el terror que condenaron durante siete años. O cómicamente atribuirán el historial de Obama que se asemeja al de Bush como parte de la “cultura del individualismo” de la cual los libertarios somos de alguna manera responsables. Al libertarianismo, comprenda usted, se lo puede encontrar en la Casa Blanca de Obama tanto como asecha detrás de cada Bush. Usted puede expandir el gobierno en todos las áreas pero si dice algo bueno sobre el mercado o reduce los impuestos en un par de puntos porcentuales, de todo lo malo que suceda en su vigilia será culpable el libertarianismo.
Ya sea por una mala orientación intencionada o no, estos izquierdistas colocan sus animadversión sobre aquellos que se atreven a pensar que un gobierno federal de casi cuatro billones de dólares (trillones en inglés) es demasiado grande, culpando a los republicanos por ser demasiado libertarios y culpando a los libertarios por ser demasiado idealistas o egoístas. Incluso van tras Ron Paul, que siempre ha prometido reducir de inmediato el Estado beligerante y la guerra contra las drogas, mientras que es más gradualista respecto del Estado de Bienestar. Incluso lo atacan por su heroica postura sobre la legalización de la heroína. ¿Por qué? Ellos tienen que cuestionar la idea misma del libertarianismo, incluso si ello significa asestarnos un golpe por las posiciones que creíamos que compartían, como sobre la reforma en materia de drogas.
Durante los años de Bush, muchos libertarios, incluido yo mismo, sostuvimos que dichosamente toleraríamos, de momento, al Estado de Bienestar de los demócratas si en verdad ello significaba el final de la máquina de guerra y el Estado policíaco neoconservador. Por supuesto, ahora tenemos a los tres con una fuerza más plena que en muchas décadas. Mientras que por el bien de la paz, muchos de nosotros toleraríamos el bienestar, los socialistas son diferentes: En aras del bienestar, tolerarán la guerra o por lo menos al emperador peleándola. Karl Hess tenía razón: “Cada vez que usted pone su fe en el gobierno grande por cualquier razón, tarde o temprano uno termina un apologista del asesinato en masa”.
Todo aquel que vota por Barack Obama, un hombre con la sangre de miles de inocentes en sus manos, para evitar una nueva administración republicana que presumiblemente (aunque improbable) reducirá al Estado nacional, parecería tener algunas prioridades contritas. ¿Usted realmente se preocupa por la gente más pobre y más inocente? Arroje a su partido, su presidente, sus sueños socialdemócratas bajo el autobús—amenace con retirarle sus votos a cualquier demócrata que preste su apoyo a cualquier guerra alguna vez.
Dicha plática sobre quitarle apoyo al Estado asusta a la izquierda estatista, que puede también sentirse muy avergonzada del hecho que los opositores más principistas del imperio y la opresión no sean, obviamente, los intervencionistas económicos, sino aquellos cuya filosofía yace en algún lugar del espectro entre el anarquismo y el anti-federalismo. Aparte de su pura vergüenza, hay otra explicación para su deflexión, para sus ataques contra el libertarianismo mientras su presidente hace trizas el Bill of Rights, quiebra al país, y masacra en su nombre: La izquierda sabe que en el muy largo plazo, el libertarianismo es realmente el gran adversario filosófico al que debe enfrentar. El conservadurismo es categóricamente la ideología del pasado.
El choque futuro será entre quienes buscan la libertad del Estado y aquellos que buscan la salvación a través del Estado, aquellos que ven al Estado como el enemigo y aquellos que de alguna manera piensan que el Estado puede proteger a las masas de la clase dominante. Como libertarios, nuestro sueño es más utópico y nuestros ideales son más elevados, pero nuestra comprensión de la realidad es mucho más fundamentada y justificada. El sistema basado en la voluntad y el mercado es mucho más humanos y productivo que cualquier otra alternativa coercitiva. El Estado es el enemigo del hombre común. Esta es una verdad inmutable de la condición humana. Obama, como Bush antes de él, sólo demuestra la imposibilidad de divorciar al partido del poder del partido del privilegio. Eventualmente los jóvenes, los idealistas y aquellos que esperan un cambio se alejarán de las promesas mentirosas del estatismo de izquierdas y abrazarán el programa radical y realista de la libertad individual. Ya ha comenzado a suceder, razón por la cual el otro bando se encuentra frenético y atemorizado.

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sábado, 21 de enero de 2012

NELSON MAICA C: FUTURO LIBERAL (ANTE LA SOBRE DOSISI DE SOCIALISMO)


“El capitalismo no es el sistema del pasado; es el sistema del futuro…si es que la humanidad quiere tener un futuro”, Ayn Rand, 1905-1982.
¿Hacia donde vamos ahora, después de trece años de un régimen socialista, comunista, militarista, totalitario, populista, manipulador, embustero, corrupto, basado en la represión, el terror y el crimen, y entregado a los hermanos castrostróficos, y que nos ha malbaratado los recursos, de todo tipo, y  que, por muy poco, acaba con el país?
Pasaron 41 años de socialdemocracia, socialismo democrático,  social cristianismo, socialismo cristiano, y 13 años de socialismo, comunismo, con eso de socialismo del siglo XXI, peor, castro comunismo esclavista.
Total, casi 54 años de marxismo, de base ideológica marxista, de la izquierda y, además, diis que religiosa en el poder, pues, se deja ver este golpista comunista a cada momento a en los templos católicos, hablando de justicia y de los pobres y en 13 años, ahora, ha aumentado la miseria. (Fuentes: 1. Observatorio de la Economía Latinoamericana Nº 32) (2. Raúl Crespo, economista de la Universidad de Bristol) (3. 6to poder, 13/02/2012).
Imponiendo una supuesta sociedad sin clases, igualitaria (ahora los oligarcas son los rojitos en el poder) y creando un hombre nuevo que resulta, ahora, criminal, violento, primitivo, vuelta al “buen salvaje”.
Y el país prosperó, para algunos, algo; pero no avanzó al mismo ritmo que otras naciones de nuestro continente; tampoco con relación a Norte América, Europa, hacia estadios mejores y adelantados, aun teniendo todas las condiciones materiales para ello, acorde y/o proporcional a su riqueza. ¿Las elites políticas y administrativas socialistas, comunistas, han evaporado todos los recursos del pais? ¿Vivir a expensas de quienes si trabajan y arriesgan?
El país, su pueblo, retrocedió, sobre todo en los últimos 13 años. Más necesidades y menos satisfacciones, escandaloso e inmoral despilfarro y mal empleo de los abundantes recursos, casi todos caídos del cielo y menos perspectivas de mejor futuro. Imagínese usted, también, funcionarios cuestionados internacionalmente.
Hasta la satisfacción de las necesidades básicas y salvaguarda de los derechos humanos, indispensables, del hombre, están, ahora, en riesgo cierto de no ser complacidos.
Si comprendemos, aun cuando sea medianamente, parte de lo acontecido, y deseáramos con toda voluntad y vigor, por cualquiera de las razones sustentables, podríamos transitar, en el por venir, por un diferente camino, la ruptura con ese “pasado marxista, marxistoide”,”capitalismo de estado y demás”, hacia la configuración de una añorada etapa social, más satisfactoria y prospera, de éxito, con la voluntad y concurso de todo aquel venezolano dispuesto a ello. Todos los dispuestos.
¿Se consigue ese futuro por la vía rápida, galáctica, liberal? Si, si se consigue. ¿Cómo? Veamos algunas consideraciones:
01.       Convocar la unidad de los venezolanos, sobre todo a esos con guáramo, a una especie de pacto, en torno a un proyecto; primero, a corto plazo, para la prosperidad y felicidad. Bien concreto, corto y comprensible, en objetivos y metas claras, en tiempo, recursos y etapas. Proyecto producto de la lectura de la realidad actual, con la participación de todos los sectores y grupos e individualidades interesados, definiciones y realidad objetiva cuya finalidad esta dirigida a revertir, rápidamente, la caótica situación actual en que se encuentra el país. Proyecto, repito, cuya finalidad es alcanzar la prosperidad y felicidad, a tiempo cierto.
02.       Cambiar el régimen actual, cuanto antes, porque si no lo hacemos pronto corremos el riesgo de perder el país. Recuperación en lo político, económico, social, cultural y ético y actualización al mundo de hoy, reinsersión en lo internacional.
03.       Actualizaciones puntuales al Estado, es decir, a la Constitucion99 y leyes violatorias de la misma. Hacer vigentes los derechos fundamentales del ser humano ya consagrados internacionalmente. Derogar toda legislación inútil al fin propuesto en el proyecto.
04.       Convocar, integrar, a todo creativo, creador, innovador, emprendedor, etc., a la búsqueda y construcción de esa próxima prosperidad para todos.
05.       Reorientar, con el concurso de los diversos grupos de interés, toda relación con la naturaleza del país.
06.       Retomar el respeto y cuido de todos los aspectos fundamentales de nuestra cultura, ética y practicas religiosas.
Es imposible olvidar que el socialismo comunismo puesto en práctica por este régimen ha dividido la creatividad del pueblo, se entrego a los hermanos castrostrofes, a los iraníes, a los chinos, a los rusos, a los bielorrusos, etc., casi borrando nuestras especificidades como pueblo.
Imposible olvidar que este régimen socialista comunista monto una burocracia gigantesca y la utiliza solo para sus propios fines e intereses y hacia objetivos guerreros y militares y en contra del sentir y necesidades del pueblo.
Antes del proceso hasta vendíamos electricidad a los vecinos, ahora, el proceso comunista, luego de 13 años, nos apago la luz. Ídem alimentos, medicinas, etc.
Imposible olvidar que solo mediante la plena libertad, incluyendo el uso de las nuevas tecnologías, podemos avanzar hacia una sociedad laboriosa, en donde nuestros ciudadanos se realicen plenamente, con relaciones armónicas y en paz.
Tips:
•          ¡Ha mundo…! Del… “por ahora”…, ya rendido, capturado; al… “por que no te callas”…, verborrea, falta de urbanidad y buenas costumbres, no entendió y/o no leyó el “Manual de Carreño” (Manuel Antonio Carreño Muñoz, venezolano, 1853); a… “se ha dedicado a expropiar, expropiar es robar”…, voz de quienes no tienen voz porque una bota y un Kalashnikov les inmoviliza, un pasa montañas no les deja ver, una soga esta en su cuello; una bala nacional le espera en la puerta de su hogar y/o en su lecho;… en su momento y en su contexto…diferentes interpretaciones… un solo culpable, un solo responsable y un montón de “pasivos”, “cómodos”, “gritones” y “aplaudidores”,… esperando que alguien les “resuelva” sus problemas y les haga el trabajo. Pocos segundos bastan para cambiar, incluso, destinos, rumbos. “Con la verdad ni ofendo ni temo”, J G Artigas, 1764-1850, Uruguayo, prócer de la independencia… ¡Y como se burla de los ingenieros eléctricos, de las universidades, de los demócratas plurales y de la democracia constitucional, del pueblo, de la sociedad de este país!
Balance - Contraste
•          Balance. Contraste. ¿Bancarizacion? ¿Qué paso, luego de 13 años, con la apertura de un Banco Comercial en San Juan de Payara, Estado Apure y con mejorar los servicios bancarios en el Estado? Van 13 años esperando…
•          Balance. Contraste. ¿Qué paso con la construcción de un nuevo puente sobre el Río Apure, por San Fernando y la culminación del Hospital? Van 13 años esperando…
•          Balance. Contraste. ¿Qué paso con la instalación del gas directo, por tuberías, a la ciudad de San Fernando de Apure, sistema de achique, luz, teléfonos, servicios básicos e infraestructura? Van 13 años esperando…
•          Balance. Contraste. ¿Qué paso con el apoyo financiero y la realización del proyecto PARQUE ECOTURISTICO RÍO APURE, de ASOPARQUE, para San Fernando de Apure? Van 13 años esperando…
•          Balance. Contraste. ¿Qué paso con la constitucionalidad del nombramiento del actual Gobernador de Apure? ¿Se acuerdan de la “bicha”? ¿Y la Constitución del Estado Apure? Van 11 meses esperando…
•          Balance. Contraste. ¿Cuánto dinero se ha destinado al Estado Apure en 13 años? ¿En que se ha gastado? El País, La Nación, la población, los ciudadanos, deberían conocer esas cifras, así como los nombres de quienes las han dispuesto. ¿Serán billones? Van 13 años esperando …
•          Balance. Contraste. 13 años prometiendo, utilizando a los pobres y marginados como “fuerzas”, “tácticas”, y “carne de cañón”, condicionándole su voto, su voluntad y su libertad, para mantenerse en el poder… y los pobres y marginados, siguen igual y/o peor… Van 13 años esperando…
•          ¿Más ordenes desde la isla?... ¿Ya saben que perderá las elecciones?... ¿Concentre su fuerza?… ¿Trabaje sobre el corazón y la mente de los demás?… ¿Predique la necesidad de introducir cambios, pero nunca haga demasiados a la vez?… ¿Muéstrese como un amigo, pero actué como un espía?… ¿Le ha dado resultado?... Vaya usted a saber…
Lema histórico de Venezuela: “Dios y Federación”. Distrito Capital: “Patria de Caracas del León”.
“El capitalismo no es el sistema del pasado; es el sistema del futuro…si es que la humanidad quiere tener un futuro”, Ayn Rand, 1905-1982.
Nelson Maica
nelsonmaica@gmail.com

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martes, 10 de enero de 2012

ALBERTO MANSUETI: ROMPER EL TABÚ DE LA DERECHA STATUS QUAESTIONE (SEGUNDA PARTE)

Status quaestione

Desde 1789, ¿qué ha cambiado? Mucho. La Izquierda ha realizado buena parte de las propuestas del Manifiesto Comunista: la economía, la banca y los negocios hoy sufren bajo los Gobiernos estatistas y su “justicia social”, y distan mucho de ser “privados”. Y lo mismo la educación. Hizo su “Revolución”, en Occidente muchas veces por vías democráticas – campañas de opinión y electorales – pavimentadas antes por la subversión cultural y la “deconstrucción” (destrucción) del lenguaje. 

Con políticos que no siempre se llamaron a sí mismos comunistas o socialistas, sino muchos “liberales”, democristianos y hasta “conservadores”. Y con resultados lamentables en todas partes, como se ve en la crisis global de las Bolsas, los mercados, en el desempleo que provoca las migraciones masivas; y en la pobrísima educación que da la enseñanza manipulada y controlada por el Estado.

Pero la Izquierda no retrocede. Avanza, cada vez más combativa, ante la ignorancia, ineptitud, contradicciones y corrupción de los políticos derechistas, y la parálisis de los representantes del Liberalismo Clásico. Ahora culpa al capitalismo – casi inexistente – de todos los males económicos habidos y por haber, y exige arrasar con lo que queda de libertades en ese terreno. Y con su artillería pesada de marxismo cultural, feminismo, ambientalismo, relativismo, Posmodernismo y Teología “liberal”, apunta al resto del Programa de 1848: la ética y el matrimonio, la familia y la religión.

El Liberalismo Clásico en el espectro ideológico

¿Cómo es el espectro? Hay muchas izquierdas, y muchas derechas. ¿Cuáles? Comencemos por la Izquierda: como no hay socialismo bueno, tampoco hay izquierda buena. La mala es el “progresismo” de la socialdemocracia. Es de “centro” sólo por comparación con la peor, la izquierda extrema: la violenta de Lenin, Stalin y el “Che”. Pero también de Hitler y Mussolini.

Pero pieza capital del Mito de la Izquierda es declarar “extrema derecha” a corrientes como el Fascismo y el Nazismo. Es mentira. Ambos fueron movimientos fundados por políticos hechos en el socialismo, liderando el ala más extremista de sus respectivos partidos. 

Su mensaje era claramente antiburgués, y dirigido al voto “proletario”, que conquistaron con reivindicaciones “sociales” y nacionalistas de izquierda, antiliberales y anticapitalistas: reforma agraria, estatizaciones de empresas privadas y creación de industrias estatales, control totalitario de la economía por el Estado, y “nacionalización” de la educación para adoctrinar en los “valores” de sus partidos. Enemigos del parlamentarismo democrático – y de los países occidentales – emplearon la mentira, los palos, las dagas y las bombas; de tal modo desplazaron a los otros partidos italianos y alemanes, comenzando por los socialistas y comunistas. (La “diversidad” entre las izquierdas siempre termina cuando una de ellas alcanza el poder e impone su dictadura). Y cumplieron sus Programas: Mussolini desde 1922, Hitler desde 1933.

Las derechas ahora: la mala es el mercantilismo, a veces llamado “corporativismo”, listo a pactar con las izquierdas “democráticas”, en ese misterioso lugar del espectro ideológico y político, favorito para todo tipo de encuentros furtivos, llamado el “centro”. Pero esos pactos son antinaturales. 

La buena es el Liberalismo Clásico, que quiere conservar limitado al Gobierno. Y si el anarquismo es No-Gobierno, entonces ¡esa es la “extrema derecha”! y no el liberalismo clásico, y menos aún el fascismo o el nazismo, formas virulentas de izquierda nacionalista y/o racista.

Pero el Liberalismo Clásico ha perdido presencia y liderazgo en la Derecha, en la cual hoy no es bien visto ni muy conocido, por culpa de la reticencia de los máximos representantes liberales a hacer oficio político, abandonando de tal modo el espacio político al mercantilismo. Hoy casi todos los políticos de derechas son ignorantes y mafiosos; y se autodenominan “centristas” porque les da vergüenza ser o lucir de derechas. Pero por su lado, los liberales académicos esperan la “conversión” al liberalismo de los líderes estatistas – socialistas o mercantilistas – por pura persuasión, publicando toneladas de artículos, libros y estudios para ellos, como si fueran a leerlos.

Los intereses, privilegios y prebendas, no admiten razones. No es cosa de inteligencia o de lecturas, sino de comodidad, de un magnífico y regalado tren de vida. Así, las tiranías y oligarquías no oyen argumentos. Pero para eso se inventó la democracia: para derrocarlas con los votos. Convocando hoy los liberales, no a la clase media universitaria, ideologizada por las izquierdas, y en el disfrute de su puesto “público”, o en su esperanza y búsqueda. Sino llamando a toda la ancha burguesía emergente en la economía informal, damnificada, expoliada y esclavizada por el estatismo. A los pobres. A los trabajadores, A los emigrados. Pero no con teoremas económicos, sino con algo mucho más simple y efectivo: la ética. ¿Acaso las convocatorias de las izquierdas no son “morales”? No les ha ido mal. Nuestro mensaje es: que el socialismo no es ético. Y el mercantilismo tampoco.

Los exponentes liberales parecen no entenderlo, y por ello predomina en las derechas el mercantilismo, y los acuerdos y pactos con la socialdemocracia, “la izquierda buena”.

Grandes diferencias nos separan a los liberales clásicos del mercantilismo; pero mayores aún con el socialismo, cualquiera. El mercantilismo es sólo un capitalismo tramposo y abusivo, que manipula los resortes estatales, para no tener que soportar la competencia. Es una inmoralidad. El socialismo es una Agenda para subvertir no sólo la economía sino la sociedad entera, manipulando la cultura, la educación, el lenguaje y los medios, dirigido a enterrar a la civilización junto a todo capitalismo. Es una inmoralidad criminal.

Autores y libros

Varias obras – traducidas algunas al español – calan muy a fondo en los temas que separan la Izquierda de la Derecha. Entre otros, del economista George Reisman, en su monumental obra Capitalismo (1990); el sociólogo Thomas Sowell, en su trilogía Conflicto de Visiones (1987), La Visión del Ungido (1996), y La Búsqueda de la Justicia Cósmica (2002); el historiador y jurista Harold Berman, en Ley y Revolución: La Formación de la Tradición Legal Occidental (1983), y su secuela, El Impacto de las Reformas Protestantes (2004); el teólogo Rousas John Rusdoony en Cristianismo y Estado (1986) y otros; el politólogo Isaiah Berlin; el científico Karl Popper y el filósofo Jean-F. Revel. Sin olvidar a Ayn Rand. 

Algunas citas:

George Reisman: “Hoy en día, en pleno siglo XXI, la era de los aviones, computadoras personales, telecomunicaciones inalámbricas, cirugía láser e incipientes viajes espaciales, la mentalidad con la que mucha gente inteligente y supuestamente educada enfoca las cuestiones de economía y negocios, por asombroso que parezca, sigue siendo la misma de la Edad Oscura.”

Thomas Sowell: “Toda generación que nace es en efecto la invasión de la civilización por una horda salvaje de pequeños bárbaros, que deben ser civilizados antes de que sea demasiado tarde”.

Harold Berman: “Todo niño es un buen estudiante de Derecho. El niño dice ‘Ese juguete es mío’; eso es derecho de propiedad. El niño dice ‘Me lo prometiste’; eso es derecho de obligaciones y contratos. Dice ‘Él me pegó primero’; eso es derecho penal. Y dice ‘Mi papá me dio permiso’; eso es derecho constitucional”.

Rousas J. Rushdoony: “Debe reconocerse que en toda cultura, la fuente de donde salen las leyes es el dios de esa sociedad”.

(En la cita de Reisman “Edad Oscura” no es toda la Edad Media sino sólo sus primeros tres siglos: la Era de las Invasiones bárbaras. Y las citas de Sowell y Berman expresan ideas no contradictorias sino complementarias).

Tras los pasos de estos gigantes, y de otros más o menos en esta línea, y no todos 100 % de acuerdo siempre, la bipolaridad Izquierda-Derecha se resume en trece grandes temas – cada uno de ellos involucrando otros tópicos – desde la Filosofía (1), hasta el Estado (13).
Sigue con Trece gruesas diferencias

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