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sábado, 16 de agosto de 2014

IVÁN OLAIZOLA D’ALESSANDRO, NO ENTIENDO, PARANINFO DE LA SEMANA

La gasolina, la electricidad, la harina no suben de precio, solo se ajustan. Cosas revolucionarias Sancho.

Hacer análisis político en estos tiempos es bien difícil, más para alguien que no es precisamente analista político, sino simple veedor de lo que ocurre y como ingeniero trata de darle un sentido racional y lógico a los diarios acontecimientos.

Desde que esto comenzó, en los albores de 1992, cuando el fallido golpe dado por un teniente coronel sentí preocupación por lo que se nos podía venir. Ese fallido golpe tuvo un escuálido acompañamiento y hasta el propio comandante caribeño lo repudió, pero apenas don Rafael abrió la boca muchos se envalentonaron y la pelota de nieve comenzó a crecer, aumentando su volumen una vez que, otra vez don Rafael, les sobreseyera la causa a los golpistas.

Ningún delito, ningún muerto. De allí en adelante comenzaron a aparecer los que pensaban que allí estaba la solución de nuestros males. Llegó el mesías, el que acabaría con la corrupción, el nuevo libertador. Llegó diciembre de 1998 y hasta las negritas adecas, como dijera mi amigo y compañero Humberto Celli, se montaron en el autobús chavista, ¿se bajarían? Intelectuales, políticos, empresarios de toda índole y signo se identificaron con el felón. Pensaron, bueno no sé qué pensaron, pero al cabo de poco tiempo comenzaron a bajarse.

Más de quince años han transcurrido desde aquel “juro sobre esta moribunda” y muchas cosas han pasado.

El país conducido por una caterva de ineptos, corruptos, trasnochados y cavernícolas, más de ellos compañeros de uniforme del teniente coronel felón, se ha venido yendo a pique, se destruye cada día más.

Hasta el propio “líder” el “comandante en jefe”, se consumió en su propia salsa revolucionaria. Pero nos dejó un legado y vaya que legado. El volante del autobús de la revolución lo agarró un tercio con licencia chimba de quinta. Pero así las cosas hasta la fecha los que estamos del otro lado de la acera no hemos podido dar pie con bola. Y mi humilde hipótesis es que nuestra dirigencia opositora no ha podido, no ha sabido o no ha querido, lo más grave, definir bien la situación.

Muchos apelativos le han endilgado a este régimen. Yo y repito sin ser analista político, siempre he pensado que este régimen es comunista.

Si, COMUNISTA. No importa de qué tipo de comunismo se trate, pero es comunista. Comunista por su génesis, por sus actuaciones; comunista por su forma de hacer las cosas; comunista por sus incapacidades, abusos y corrupciones. Comunistas por su culto a la personalidad y por el uso de la propaganda. Comunista por lo embusteros y falsos. Comunista por quererlo controlar todo, por querer acabar con todo. Comunista por querer tener un solo partido, una sola consigna, una sola fuerza armada, una sola doctrina, una sola escuela.

Pero con todo esto que se ve tan claro, o al menos yo lo veo tan claro, la mayoría de nuestros dirigentes opositores se resisten a darle el nombre preciso. Eufemismo van y vienen. Y en consecuencia así actúan.

Por eso vemos diálogos, elecciones, reuniones, y cuantas posibilidades nos depara la constitución. Constitución hecha para engañar, pero no para cumplirla.

Tan es así que nosotros, me refiero a los opositores, somos los más vehementes defensores de ella. Y de seguro que ellos se ríen. “Mordieron el anzuelo” dirán. Me decía un amigo mío, cubano: “esto es un fotocopia de lo que nos pasó en la isla, ya nos acercamos a las seis décadas y estamos igualitos.

Tan igualitos que tenemos el mismo comandante supremo y eterno. Uno vivo medio muerto y otro muerto medio vivo”. 

Iván Olaizola D’Alessandro
Iolaizola@hotmail.com
@iolaizola1        

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martes, 10 de enero de 2012

EMILIO NOUEL V: EL GOBIERNO SE PREPARA PARA EL PEOR ESCENARIO

El resurgimiento de Diosdado Cabello como el líder alterno en las filas del partido de gobierno no puede pasar desapercibido. Tampoco puede pasar debajo de la mesa que los líderes del ala civil del PSUV hayan pasado a un segundo plano. Recordemos que el 16 de diciembre de 2011, Hugo Chávez le entregó la jefatura del partido a Diosdado Cabello, nombrándolo primer vicepresidente de esta tolda; o sea, máxima jerarquía después del propio comandante. Ese mismo día, nombra a Francisco Ameliach como responsable de organización del partido rojo. Estos son los dos cargos de mayor importancia del oficialismo, ahora es manos de estos líderes castrenses... 
AVE FENIX
Además, -y como para que no les quedara ninguna duda- designa como vicepresidentes regionales –a la orden de Diosdado Cabello- al vicepresidente de la República Elías Jaua, en la vicepresidencia de la Región Centro-Occidental, al ministro de Relaciones Interiores Tareck El Aissami, en la vicepresidencia en la Región Los Andes, y al –ni más ni menos hasta ese entonces el supuesto sucesor designado ante cualquier eventualidad- canciller Nicolás Maduro, como vicepresidente de la Región Centro-Occidental.
A la par de ellos, en otra vicepresidencia resucita a Ramón Rodríguez Chacín, otro militar. Posteriormente, por si fuera poco y para que no quede puntada sin dedal, Chávez informa que Nicolás Maduro será el candidato del PSUV para la gobernación de Carabobo, Elías Jaua, candidato a la gobernación de Miranda, Tarek El Aissami, candidato para la gobernación del Táchira, y al ministro de la Defensa, general Carlos Mata Figueroa, candidato a la gobernación de Nueva Esparta. Es decir, finalizando el año, el Comandante adelantó que con el año nuevo cambiaría los cuatro cargos más importantes de su gobierno: La Vicepresidencia, el primer ministro (Relaciones Interiores), el Canciller y al ministro de la Defensa. La magnitud de estos cambios, anunciados en la víspera de la Navidad, hasta cierto punto fue desapercibida por la mayoría, más no por los observadores políticos. Porque –de hecho- lo que estaba anunciando el Presidente, era un macro cambio de gabinete y dejando claro quienes NO van a estar en la cumbre del Estado, en los momentos más apremiantes que vivirá Venezuela en el futuro inmediato… y quienes sí tendrán la batuta del mando en estos difíciles tiempos: Los militares.
La enfermedad del Presidente
Sin duda que Hugo Chávez ha demostrado ser un luchador ante la adversidad y está librando una batalla crucial. Pero, está enfermo. La ciencia médica no da de alta a un paciente de cáncer hasta los 5 años del inicio de la dolencia. Si se superaran los dos primeros años, las probabilidades de curarse aumentarían. Sin embargo, no han pasado sino algunos meses. De manera que el peor escenario tiene que ser considerado por la Sala Situacional del presidente y por el mismo comandante, en este año electoral. Es lo lógico y lo responsable.
Escenario Uno: El deseado por todos
Hugo Chávez supera los obstáculos de su padecimiento, puede hacer campaña electoral y llega a las elecciones. Este es el contexto ideal. Gane las elecciones el gobierno o la oposición, la democracia continúa y avanza al siguiente estadío.
Escenario Dos: Hugo Chávez no puede seguir siendo el candidato
Esta probabilidad abre una brecha en la contienda electoral que pudiera generar condiciones que obliguen a tomar medidas extraordinarias que irían desde el retraso o la interrupción del proceso electoral, hasta la suspensión de las garantías constitucionales y el decreto de Estado de Excepción.
La Constitución Nacional señala claramente el camino en caso de ausencia temporal o permanente del Presidente de la República y en que lapso deben procurarse las elecciones del nuevo presidente. No obstante, no podemos desconocer que de producirse un vacío de poder presidencial, luego de una década de presidencialismo extremo y de generación de odio social de parte y parte, se pueden provocar situaciones volátiles, estallidos sociales y circunstancias apremiantes que demanden esas medidas excepcionales.
Ante estos posibles acontecimientos, el presidente Chávez puede haber considerado con sus asesores reforzar al Ejecutivo Nacional con los líderes más aptos para las dificultades. Siendo un militar y comandante en Jefe de las fuerzas armadas, lo más natural y racional es confiar en los hombres de uniforme para el trance.

Diosdado Cabello a la Asamblea Nacional
Al colocar a Cabello en la segunda posición jerárquica del país, como lo es la Presidencia de la Asamblea Nacional, una vez más Chávez ratifica en manos de quien –de producirse el escenario no deseado- estará el liderato del país. Es necesario hacer notar que es a la Asamblea a quien corresponde validar y prorrogar el estado de conmoción interior o el estado de excepción o la restricción o suspensión de garantías, amen de jugar un papel determinante en los mecanismos de sucesión presidencial en caso de ausencia permanente del titular presidencial.
La clave será la Vicepresiencia
La constitución reza que las faltas temporales del Presidente serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional hasta por noventa días más. Si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta. Si la falta absoluta del Presidente se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva. Si se produce la falta absoluta del Presidente electo antes de tomar posesión, durante el período del 7 de octubre de 2012 hasta principios del año siguiente 2013, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente de la Asamblea Nacional.
Por ello, será determinante conocer a quién nombrará Chávez como su sucesor en la Vicepresidencia porque -de darse el peor escenario- junto a Diosdado Cabello, conformarán el dueto en quien descansaría la paz de la República, si la enfermedad vence a Hugo Chávez Frías.


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domingo, 25 de diciembre de 2011

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: PIDO LA PALABRA / ¿2011 AÑO DE CANIBALISMO POLÍTICO?

2011 fue un año que brindó numerosas oportunidades al comandante gobernante para resarcir equivocaciones cometidas en nombre del socialismo del siglo XXI. No obstante, insistió en ahondar y mantener sus propuestas demagógicas e intenciones populistas con las cuales siguió demostrando su capacidad de manipulación de los más desposeídos.

Antonio José Monagas

Indudablemente, 2011 fue un año difícil. Pero sobre todo, en política. Se caracterizó por inexorables tiempos de demagogia y de desespero electoral. Aunque seguramente no fue más vehemente de que lo que será 2012. Durante 2011 pudo apreciarse una gestión gubernamental cargada de conflictos que sólo fueron expresión de la mortificación de un Ejecutivo Nacional que desde hace algunos años sabe que la tiene perdida. Sabe bien que su popularidad ha venido decayendo de forma abismal. Justamente, por causa de los reiterados errores cometidos al momento de gobernar con conciencia democrática.

Es esto lo que intenta disertarse en las siguientes líneas. Particularmente, por la proximidad de tiempos más enrarecidos a consecuencia de lo que habrá de jugarse el país cuando elija el nuevo cuadro político que deberá asumir con responsabilidad y ecuanimidad la conducción de una nación profundamente confundida y atrapada entre múltiples penurias y peligrosas xenofobias.

2011 fue un año que brindó numerosas oportunidades al comandante gobernante para resarcir equivocaciones cometidas en nombre del socialismo del siglo XXI. No obstante, insistió en ahondar y mantener sus propuestas demagógicas e intenciones populistas con las cuales siguió demostrando su capacidad de manipulación de los más desposeídos. Aunque éstos no tantos como ayer. Aún así, constituyen hoy su bastión electoral.

A pesar de las protestas ante los abusos y desafueros perpetrados, el presidentes de la República continuó apropiándose del erario no tanto para subvencionar la pobreza mediante el reparto de migajas que apenas sirven para incitar el hambre acumulada y excitar el resentimiento que aviva el socialismo. Pero sí, para encubrir la corrupción que se trama en las altas y medias esferas gubernamentales con cinismo y soberana impunidad.

Por esa razón impera la complicidad entre poderes públicos para de esa forma acicalar realidades que son empleadas por los agentes gubernamentales para vender al resto del mundo una imagen adulterada de país mediante la cual ofrecer la sensación de “pletórica felicidad”. Por demás, falseada. Cosas propias de un populismo que raya con el fascismo.

La promesa, tantas veces declarada, de “construir un país a la altura de su historia patria”, se convirtió en un ejercicio de mera retórica. Tanto fue así, que con la excusa de realzar la idea de democratizar el sistema político, siguió demoliéndose la institucionalidad de instituciones puntales para el desarrollo nacional como las universidades autónomas, los medios de producción y los medios de comunicación. No hay duda de que el odio enfermó al presidente Chávez. Para decirlo con otras palabras, en 2011 arreció el resentimiento como criterio de gobierno. O sea, arreció el canibalismo político.

VENTANA DE PAPEL

CUANDO PESAN LAS CULPAS

Los chavistas dirán “gracias Chávez” o “cuán bondadoso es Chávez”. Pero ninguna de esas expresiones tiene sentido ante la “medida humanitaria” concedida por el Tribunal respectivo al Comisario Henry Vivas. La realidad es distinta de la que algunos obtusos pueden imaginarse. Detrás de tan farsante medida, se esconden razones que develan intereses politiqueros que hablan del carácter injusto y represivo del régimen socialista. Si bien el cuadro clínico del Comisario Vivas revela Vivas que padece un tumor en las cuerdas vocales, tromboflebitis e irritación en el colon, lo que puede desembocar en cáncer, gastritis erosiva, problemas respiratorios y pérdida progresiva de la audición y la visión, en el fondo la situación tiene una lectura que sólo es demostrativa del aspaviento que dicha decisión representa. No se trata de aplicar el artículo 502 del Código Orgánico Procesal Penal el cual refiere la libertad como medida condicional.

El problema tiene en el trasfondo las culpas que pesan sobre el remordimiento del jefe del régimen quien busca aparentar realidades diferentes de las impuestas con único propósito de ganar indulgencias que conmuevan la opinión política internacional. Que sensibilicen al Congreso uruguayo haciéndole ver que en Venezuela se “respetan” los derechos humanos. Ello, por las dificultades que tiene el país para ingresar al Mercosur. Pero debe entenderse que un gobierno que permite que su sistema judicial actúe según los caprichos presidenciales, es porque lo envilece la vergüenza. Sus actos no inspirarán respeto y ello, conduciría a la inmoralidad y deshonra.

MI CARTA AL NIÑO JESÚS

Querido Niño DIOS. Esta vez no quiero pedirte nada que refleje lo que quisiera tener entre mis cosas. Porque sé que este espacio es breve y tu tiempo para leerme más aún, lo aprovecharé para pedirte por mi país. Bien sabes que vivimos como “perros y gatos”. Es decir, peleándonos o insultándonos sin otra razón que defender posiciones ideológicas que en algunos se convirtió en oportunidad para lucrarse a costillas del erario nacional. Esta vez Niño Jesús, voy a pedirte por las madres que sufren la partida de un hijo por culpa de la violencia que domina todo los ámbitos de la nación. No sólo por el fanatismo político que ha dañado la paz que una vez se tuvo. También, por la avaricia que crean las expectativas del dinero o del poder mal entendido. Niño DIOS, tampoco quiero que olvides aquellas personas que, a pesar del sacrificio que a diario hacen por crecer profesionalmente, siguen a la deriva ya que los gobernantes acabaron con buena parte de las industrias y hoy acaparan lo poco que queda entre el desorden y la indiferencia social que los caracteriza.

Igualmente sabe Usted que este nuevo año será electoral por lo que las tentaciones pudieran canalizarse contrarias al sentimiento democrático que anhelamos. Entonces mi Querido Niño Jesús, te pido que nos arrope con tu manto de amor para que la conciliación vuelva a reinar en Venezuela. Así, el país retornaría a vivir en democracia pues lo contrario sólo generaría más caos y es, justamente, lo que no queremos vivir como sociedad. Niño Jesús, porque sé que vas a leer mi carta, aunque con enormes peticiones, me despido de Usted convencido que su bondad cubrirá al país. Niño Jesús, finalmente deseo que nos bendiga por siempre. Amén.

¡CUIDADO CON DISCURSOS HUECOS!

Este cuento, permite comprender hasta dónde los discursos son verdaderos o meras construcciones de sandeces. Un día, un ferretero fue al médico a diagnosticarse. Luego de la consulta pidió la cuenta y el médico le contestó: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario. El ferretero quedó agradecido y se despidió. Cuando el médico fue a abrir el consultorio al día siguiente, había una nota de agradecimiento y un juego de herramientas de obsequio en la puerta. Enseguida, entró un panadero a la clínica, y cuando fue a pagar, el médico respondió: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario. El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente cuando el médico volvió, había una nota de agradecimiento y una docena de panecillos esperándolo en la puerta. Más tarde, un maestro fue al consultorio  a hacerse el examen de rutina y al momento de pagar, el hombre otra vez respondió: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy cumpliendo servicio comunitario.

El maestro con mucha alegría se fue. A la mañana siguiente, cuando el galeno abrió, halló una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como “Cómo gerenciar la medicina” y “Cómo volverse exitoso”. Entonces un diputado fue a la consulta médica y cuando fue a pagar, el profesional de la salud nuevamente dijo: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario. El diputado contento se alejó. Al día siguiente cuando el médico fue a abrir la consulta, había una docena de diputados, alcaldes, concejales, directores de oficinas gubernamentales... haciendo cola para chequearse gratis. Hasta acá, es el relato. Ahora la moraleja deja ver que este cuento plantea la diferencia fundamental que actualmente existe entre los ciudadanos comunes y los miembros de la honorable clase política oficialista que tiene el país. De manera que hay que cuidarse de quienes engañan con discursos huecos o sin base moral de contenido. Mosca pues con la majadería de tanto politiquero de oficio.

REFLEXIONES DE UNA LECTORA

“El hecho de haberme ausentado de mi amada y hermosa Venezuela, no es óbice para no seguir conectada con nuestra realidad política. Tus acertados comentarios, hacen que  cada día tome mayor conciencia de una realidad que a todas luces nos las quieren vender como si estuviéramos viviendo un cuento. Aunque “Alicia y el país de las maravillas” queda corto. El país vive una eterna mentira, barnizado de regalos y en medio de un desmedido populismo. Uno de los males que más nos aqueja como país, resulta pequeño comparado con la descarada y grosera corrupción que va desde lo insólito hasta lo increíble. Son aquellas situaciones donde impera la anarquía y el robo que hasta los mismo rojitos quedan asombrados”.

“Ahora vienen las votaciones en un año donde se conjuga una suerte de profecía. Venezuela no podía estar ausente de un panorama que, por la incertidumbre, no podemos vislumbrar con certeza dentro de la democracia. Y aunque el optimismo es mi escudo y siempre mi fe es ciega ante la adversidad, aún creo en el deseo de muchos venezolanos de vivir en una Venezuela libre, demócrata, con seguridad y en paz. Deseo expresarte mis más sincero agradecimiento por tu constancia, perseverancia  y sobre todo tu coraje, actitud ésta que nos hace falta a muchos pues escondidos cómodamente o no tan cómodos, con caretas de hipocresía, aceptamos tanta vileza porque nos hemos hecho súbditos del miedo y esclavos de la cobardía y aceptamos con cara de imbéciles cuanta grosería, incapacidad, patanería se le ocurre al innombrable. Con la firme esperanza  del despertar de la conciencia democrática de mi pueblo, desde mi corazón a tu corazón deseo que 2012 sea un mejor año de todos los atrás vividos. Jamás pierdas la esperanza en la justicia y en el amor. Y que la alegría corra como agua de manantial por tu rostro”. Alix Mora.

amonagas@cantv.net
@ajmonagas
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lunes, 12 de diciembre de 2011

THAELMAN URGELLES: MARÍA CORINA MACHADO EN LOS ANÁLISIS DE SOBRE LOS PRECANDIDATOS

María Corina Machado Parisca es una de las venezolanas que se sintió convocada por el momento estelar que la República vivió en el primer lustro del siglo, hasta el punto de abandonar toda actividad profesional privada y sectorial para abrazar un peligroso protagonismo en la gesta civil por la democracia.

Si alguna virtud han tenido los últimos 13 años de ajetreo político vividos por Venezuela durante la llamada revolución bolivariana, ha sido su condición de incubadora de nuevos liderazgos sociales y políticos. La debacle sufrida en 1998-99 por las principales organizaciones partidistas, que desde 1958 y mediante diversas mutaciones y mitosis coparon la escena política nacional, abrió espacios para la emergencia de numerosas agrupaciones y líderes individuales que recogieron el guante lanzado por Hugo Chávez sobre el rostro de la sociedad democrática, apenas se juramentó como Presidente de la República.
Muchos fueron los acontecimientos que estimularon la participación de una vibrante sociedad civil en el intenso proceso político que se desató con la elección de Chávez en 1998: La inscripción de decenas de candidatos independientes a la Asamblea Constituyente de 1999; la movilización de padres y educadores contra el Decreto 1011 del Ministerio de Educación; las luchas sindicales frente a los avances oficialistas sobre su autonomía; y de los empresarios contra las leyes sucedáneas de la Habilitante de 2001; las dos grandes batallas que en 2002 libraron los gerentes y trabajadores petroleros frente al proyecto gubernamental, a la postre exitoso, de dominar políticamente a la industria; las convocatorias a referendos consultivo y revocatorio entre 2002 y 2004... Y con más bajo perfil, la exigente y solitaria contención del régimen que se hizo necesaria luego de la derrota sufrida por el campo democrático en el Referendo Revocatorio, el 15 de agosto de 2004.
Varias de esas organizaciones y liderazgos cívicos existían ya en 1999, larvadas en objetivos sectoriales que las mantenían fuera de los límites de la acción política, y pronto asumieron el protagonismo político sin rubor ni limitaciones. Otras nacieron y se forjaron en el crisol de aquellas luchas ciudadanas, alentadas por el desafío que plantaba Chávez ante sus respectivos espacios de acción profesional o por genuina vocación libertaria y democrática. Casi todas compartieron un denominador existencial: su tránsito por la arena política fue momentáneo, a ratos efímero, en aquella trituradora de organizaciones y personalidades públicas en que se convirtió la Venezuela del inaugurante siglo 21.
María Corina Machado pertenece a la especie de quienes carecían de cualquier figuración pública previa y a la aún más peculiar de quienes no regresaron a sus hogares u ocupaciones habituales tras el duro revés revocatorio. Ofrece, además, la particularidad de no haber sucumbido a la tentación –muy común en otros equivalentes- de incorporarse a algún partido político o ponerse a fundar uno nuevo. Finalmente, representa de manera genuina el valiente y desprendido protagonismo que las mujeres venezolanas han ejercido en toda esta historia.
Reseña biográfica
María Corina Machado Parisca desciende de una familia de larga tradición emprendedora. Sus ancestros por la vía paterna están vinculados con la realización de varios de los más importantes proyectos industriales del país, los cuales subsisten hoy en día como grandes corporaciones privadas o públicas que prestan servicios u ofrecen productos indispensables para toda la población. Su padre ha sido, desde hace muchos años, el capitán del más importante conglomerado siderúrgico privado establecido en país.
Esta tradición burguesa es motivo de los mayores ataques que Machado recibe desde el campo oficialista, sin reparar estos detractores en que cualquier fortuna que tenga su familia proviene del esfuerzo fabril; de la producción, con capital e iniciativa privados, de bienes y servicios para toda la sociedad; dicho esto en el contexto de un empresariado nacional que en buena medida ha nacido y crecido en la connivencia con los gobiernos mercantilistas que hemos tenido desde el siglo 19, a través de operaciones de especulación financiera o de los famosos contratos de obras públicas y otros servicios.
Su biografía oficial destaca su descendencia directa de Eduardo Blanco, célebre escritor y emprendedor del siglo 19, autor de “Venezuela Heroica”, libro de obligatoria lectura para quienes aquí nacimos; y su parentesco con Armando Zuloaga Blanco, mártir juvenil de las luchas antigomecistas.
Sin entrar en mayores detalles, resulta evidente que María Corina vivió su infancia, juventud y formación profesional en un marco de holgura económica, educación de calidad, relaciones amistosas de alto nivel social y los valores tradicionales propios de familias de antiguo asiento en nuestro país. Otro motivo para el más feroz resentimiento, el cual no toma en cuenta que la mayoría de las mujeres con ese perfil están destinadas a roles más domésticos, junto a empresarios de origen también distinguido, y no al azaroso y arriesgado destino elegido por la precandidata; por cierto luego de haber comenzado a desempeñar, en su temprana juventud, el papel que su tipo de familia suele destinar a sus hijas bellas y consentidas.
Sería injusto referir el proceso de conversión de María Corina Machado -desde una prometedora profesional y ama de casa a una figura protagónica de la historia contemporánea de Venezuela- sin suponer la influencia de su madre, Corina Parisca de Machado, quien desde temprano supo colocar positivamente su presencia en distintos campos del quehacer nacional. Campeona nacional de tenis en su juventud, posteriormente se la pudo ver en las más diferentes iniciativas de emprendimiento social, cultural y hasta político. En la política, estuvo entre las más entusiastas promotoras del breve esfuerzo candidatural de Renny Ottolina y posteriormente la encontramos a la cabeza de la organización de independientes que apoyó la candidatura de Oswaldo Álvarez Paz. Pero es en el campo de la sociedad civil donde ha dejado una huella ampliamente reconocida, a través de la creación y dirección de la Fundación Atenea, dedicada a promover iniciativas para la protección y desarrollo de los niños y adolescentes, y en especial de la Asociación Civil Eureka –conocida por sus logros en el fomento y la divulgación, a través de exposiciones y premios anuales- de invenciones e innovaciones tecnológicas realizadas por venezolanos de las más diversas especialidades, niveles profesionales y sociales.
Tenemos entendido que fue en esos emprendimientos de su madre que Machado dio sus primeros pasos en el difícil (en Venezuela y América latina) terreno de la sociedad civil. Aunque no la conocimos personalmente durante ese período, por distintas vías tuvimos noticias de la atractiva e inteligente joven que trabajaba en la organización de las exposiciones y premios Eureka, que revisaba artículos de los colaboradores de la revista de la Fundación Sivensa y que manejaba una ONG autónoma, la Fundación Opportúnitas.
Por todos esos antecedentes, no pareció extraño a quienes la conocían que de pronto María Corina saltase a la vida pública y política en el año 2002 como Vicepresidenta de SÚMATE, una asociación civil que desde el principio de dedicó a promover la participación organizada de los ciudadanos en consultas y procesos electorales. Aunque la presidencia de la organización era ejercida por el ingeniero Alejandro Plaz Castillo, pronto Machado devino su principal vocera pública, quedando en manos de Plaz los aspectos organizativos y operativos.
En poco tiempo destacó la eficiencia de Súmate por sobre el resto de las innumerables ONGs que activamente trabajaban por la salida de Chávez del poder: debido a la elevada formación gerencial de sus directores y activistas, y en particular por la holgura que mostraba en cuanto a los recursos financieros que la soportaban. Y no fue que Súmate comenzó desde el principio con enorme apoyo financiero; los recursos suficientes que tuvo para su arranque, más la eficiencia gerencial de sus miembros y un nada desdeñable apoyo político y de medios le permitieron concitar mayores aportes privados en lo sucesivo.
Estos apoyos incluyeron una polémica ayuda del norteamericano National Endowment for Democracy (NED), una organización pública de los Estados Unidos que apoya financiera e institucionalmente a centenares de organizaciones de todo el mundo que luchan por la libertad y la democracia. Al ser reflejada de modo transparente esta ayuda, por la misma organización donante, una famosa espía del gobierno venezolano en USA registró el hecho y promovió la denuncia en nuestro país. María Corina Machado y otros directivos de Súmate fueron sometidos a investigaciones e imputaciones, junto a otros dirigentes de la sociedad civil cuyas organizaciones fueron también apoyadas por el NED. Machado no sufrió prisión por esta causa pero la enfrentó con valentía, al punto que durante varios años se le mantuvo prohibición de salida del país y presentación periódica ante un juez.
Entre 2002 y 2004, Súmate jugó un papel estelar en los intentos de la oposición por activar los mecanismos constitucionales de Referendo Consultivo, en primera instancia, y luego de Referendo Revocatorio. Toda la arquitectura técnica de las recolecciones de firmas -su conteo, validación y presentación ante el CNE- fueron llevados a cabo eficientemente por la naciente ONG. Miles de voluntarios se incorporaron en todo el país a esta enorme tarea. Y en 2004, al ser derrotado el referendo revocatorio convocado tras vencerse múltiples y perversos obstáculos oficiales, cuando las organizaciones de sociedad civil y sus dirigentes se fueron retirando paulatinamente a sus espacios habituales, Súmate permaneció allí, en un escenario cuyo vacío de masas fue ocupado paso a paso por los partidos políticos, oxigenados en cierta medida por la efervescencia de los cuatro años anteriores.
La vocación política de Súmate no se debilitó, María Corina Machado afirmó su liderazgo y por ese tiempo asumió la presidencia de la organización. Mas en lo sucesivo se produjo un disimulado cambio: la misión de apoyo técnico de la ONG fue virando hacia el intento de convertirla en un referente político y organizativo para los amplios sectores independientes que se habían movilizado entre 2000 y 2004; primordialmente profesionales de clase media sin excluir a ciertos cuadros populares. A principios de 2005, luego de la derrota sufrida por la oposición en las elecciones regionales de diciembre 2004, Súmate convocó a una suerte de Congreso de la Sociedad Civil. Sus dirigentes recorrieron el país en tal actividad, abrieron sedes regionales y locales en varias ciudades y lograron, según declaraciones propias, un activo de unos 30 mil voluntarios. En fin, el retrato hablado de una organización política en ciernes. La foto con Bush, un error en nuestra opinión, fue quizás el momento estelar del plan.
Tal viraje de Súmate obedeció a un anhelo de las élites ilustradas de la clase media y el empresariado venezolano: reemplazar, como conductores de las luchas democráticas y populares del país, a los partidos tradicionales, cuyo dominio terminó por basarse en el clientelismo, la componenda entre grupos y una relación de intercambio de favores con los poderes económicos y mediáticos. Los objetivos de tal aspiración son diversos, según el origen de los intereses de cada grupo que la comparte: desde proveer mayor eficiencia gerencial a la conducción política y del Estado hasta disponer de un interlocutor más cercano a sus intereses, para evitar las idas y vueltas que representa el tratar con políticos cuyo ascenso social y profesional se produjo al abrigo de las toldas partidistas. A pesar de que juntos construyeron la democracia que tuvimos entre 1958 y 1999, los empresarios y los partidos nunca tuvieron una convivencia placentera. Sobretodo en los 15 años finales, se trató de un matrimonio de conveniencia y obligación.
Un tercer grupo de quienes aspiran reemplazar el domino de los partidos tradicionales está constituido por profesionales, intelectuales y líderes populares de base que aspiran sinceramente a una transformación de los modos de hacer política en Venezuela y una renovación de los rostros que la ejecuten. Creemos sinceramente que en esta categoría se encuentra María Corina Machado, junto a la mayoría de sus compañeros de Súmate; y que el mismo objetivo es compartido por la mayoría de quienes con Julio Borges y Henrique Capriles desarrollaron a Primero Justicia, y quienes han acompañado a Leopoldo López en sus esfuerzos de afirmación organizativa.
De cualquier modo, la iniciativa de convertir a Súmate en el referente organizativo de la clase media movilizada no tuvo éxito. El agreste desierto que se extendió desde diciembre de 2004 hasta el mismo mes de 2006 -y de allí al éxito en el referendo constitucional de 2007 y parcialmente en las regionales de 2008- sólo podía ser cruzado por políticos de vocación, con experiencia y estómago para el opaco y poco estimulante trasiego partidista cotidiano. La ONG, sin embargo, no desmayó, y retornó a su antiguo perfil de auxiliar técnico de los partidos. Y María Corina, ya inoculada con el virus irresistible de la pasión del poder, comenzó a preparar su “cross over” de la sociedad civil a la política activa, un propósito que tuvo hace poco un antecedente exitoso en la conversión de Primero Justicia, de ONG a partido político.
Pero ella no fundaría un partido. En tal propósito había sufrido un reciente traspié y en el mercado de posibles adherentes estaría compitiendo con Leopoldo López, quien anda por ahí con una indoblegable vocación política y organizativa, y con una Primero Justicia en franco crecimiento. Su camino tendría que ser otro: desarrollar una súbita carrera política, como independiente y a partir de sus innegables méritos como valiente defensora de los derechos ciudadanos.
La ocasión vendría pronto. En un país con un calendario electoral cargado de eventos, las elecciones de gobernadores y alcaldes en 2008 y las parlamentarias de 2010 se presentaban como posibles escenarios. Y no es descabellado suponer que ella y su equipo se pasearon por la idea de aspirar, por ejemplo, a las alcaldías de Chacao o de Baruta, donde se agrupa la clase media ilustrada de la cual ella es referente. Si esto fue así, concluyeron acertadamente que aquel momento era muy prematuro para el intentar el mentado cross over, y sobretodo que una alcaldía no es el mejor escenario para que la lideresa de la sociedad civil despliegue todas sus habilidades de comunicación política. En una alcaldía se iría a encerrar en actividades administrativas y obras de urbanismo, un espacio eficaz para proyectar una imagen de gerente pública eficiente pero donde el éxito se evidencia a mediano y largo plazo. María necesitaba un escenario donde sus capacidades se pusieran de manifiesto con eficacia y prontitud.
Tal escenario lo proveerían con mayor claridad las elecciones parlamentarias de 2010. Ellas dieron la oportunidad para que Machado se presentara exitosamente en las primarias de la oposición en el circuito más “escuálido” de todo país, el comprendido por los municipios Chacao y Baruta del estado Miranda. Por ello no hubo sorpresa en el hecho de que ella fuese la candidata más votada en todas las primarias de oposición y también en las elecciones parlamentarias nacionales. Ella corrió en su patio y triunfó arrolladoramente, como debía. Y no lo decimos para desmerecerla; por el contrario, fue un triunfo legítimo que la ratificó como la más genuina representante de un sector social que durante los 11 años precedentes había luchado en las calles (los 5 primeros) o resistido en sus espacios privados (los otros 6) para defender un modo de vida y de organización social que, gracias a su formación académica y familiar, entienden como el más civilizado y acorde con el zeitgeist del hemisferio occidental al que pertenece nuestro país.
Para que ella cruzara de la Asamblea Nacional a la aspiración presidencial sólo mediaba un paso. Sólo que, al estar la contienda presidencial muy cerca del triunfo parlamentario, dicho paso se presentaba más bien como un salto, y como tal fue percibido por muchos observadores y electores comunes. A pesar de que ella, en pocos meses, desarrolló una labor parlamentaria intensa y notoria, a muchos les pareció que iba muy rápido, se habló de que ella –y otros diputados recién electos cuyos nombres se mencionaban como precandidatos- estaban desoyendo el compromiso de representación que habían adquirido con sus electores, apenas pocos meses antes. Pero ella y su equipo supieron capotear bien esa circunstancia y, ayudados también por la desmemoria y proverbial indulgencia de los venezolanos, prepararon y ejecutaron exitosamente su lanzamiento sin que a estas alturas nadie recuerde aquellos cuestionamientos.
¿Cuál es el plan de María Corina Machado?
A riesgo de parecer adivinos de oficio, nos atrevemos a asegurar que María Corina y su equipo no pensaron esta precandidatura en función de ganar las primarias y resultar la opción opositora para el 7 de octubre. Nos inclinamos a pensar que el proyecto básico de este equipo es instalar el nombre de ella en la lista de invitados a la gran política nacional, mostrarles a los venezolanos la posibilidad de que esta joven promesa política, con unos años más de preparación y experiencia y con una organización más sólida detrás de ella, puede ser la persona que suceda al presidente democrático que triunfe el próximo 7 de octubre. Para ello es indispensable hacer una campaña de escala nacional, contarse el 12 de febrero y sumar un núcleo fiel de votantes que será su plataforma inicial de cara al 2018.
Claro que la eventualidad del triunfo nunca está fuera de los cálculos (o sueños) de todo candidato. Además existen –en las encuestas y otros instrumentos de medición social- numerosos intersticios, en la forma de espacios vacíos entre las opciones presentadas por los distintos partidos, que permiten suponer que una opción diferente de la política partidista está siendo esperada por los electores no afectos al presidente. El famoso outsider. Una vez en campaña, el llamado síndrome del candidato actúa para reforzar las ilusiones: adonde quiera que llegue cualquiera de los precandidatos de la MUD la gente opositora saldrá toda a saludarlo con afecto; y en el caso de MCM esto se acentúa por su condición de mujer inteligente y atractiva, sin duda carismática, por lo que no es extraño que al energúmeno que la agredió en el 23 de enero se contrapongan otros chavistas que la saluden con respeto.
Pero tememos que esas capas de ciudadanos que aspiran a algo mejor que el espectro partidista actual no están, en esta oportunidad, dispuestos a jugar sus cartas más audaces. Dado el imperativo de salir esta vez de quienes aceleradamente destruyen a Venezuela, quienes aspiran algo mejor que lo posible van a aplazar su apuesta por 6 años, en favor de una opción más realista en lo inmediato. Y en esa liga no juega aun María Corina. Llegó tarde y carece de la estructura que le dé confiabilidad en el corto plazo a su propuesta.
Existe un cierto velo de reserva acerca del equipo de campaña de Machado. No hay en su página Web una lista de sus integrantes, ni de los asesores que diseñan tan elaborada campaña. Por lo menos quien escribe, desconoce quién es su jefe de campaña y los tímidos intentos que realizamos para saberlo fueron infructuosos. Esto no es condenable por sí mismo y quizás obedezca a la nítida estrategia de colocarla a ella sola sobre el escenario, libre de ataduras y compromisos con terceros. Pero quienes tenemos un mínimo de recorrido en estas lides sabemos que detrás de cada proyecto político hay un tinglado de soportes intelectuales, académicos y logísticos. ¿Quién reúne y aporta todas las cifras y otros datos que tan bien maneja la precandidata… quién paga las cuentas? Son informaciones que suelen mantenerse en bajo perfil pero que en una solicitud de confianza como la que nos están pidiendo estos precandidatos, no sería mucho pedir algo de transparencia a este respecto.
De lo poco que conocemos sobre los asesores de la campaña, quien ha dado la cara con transparencia ha sido el ex-diputado y ex-dirigente socialcristiano Gustavo Tarre Briceño. Un político de profunda vocación, inteligente, culto y honrado, con amplio dominio del derecho constitucional y de las finanzas públicas y, sobretodo, un hombre muy crítico de los modos de hacer política que prevalecieron en los años previos al triunfo electoral de Chávez; aunque lamentablemente no se jugó en su momento para combatir aquello. Desde que comenzó el actual gobierno, escuchamos de Tarre la opinión de que esto había que enfrentarlo con rostros nuevos, en nada comprometidos con aquel pasado, algo coherente con la posición que ahora le conocemos, aunque no se sabe con certeza cuál es su papel en la campaña.
Hemos sabido, también por su declaración, de la presencia de Carlos Blanco, brillante intelectual y académico, ex-ministro y uno de los protagonistas de la Reforma del Estado, un proceso al que mucho debemos en cuanto a las dificultades que ha tenido Chávez para entronizar su hegemonía. Junto a ellos parecen estar también otros altos ex-funcionarios de gobiernos pre-Chávez, toda gente muy competente y partidaria de una sustantiva renovación del país. Pero, a nuestro gusto, muy apegados a la elaboración política entre élites, lo cual suele conducir, a pesar de sus mejores intenciones, a los consensos privados entre sectores de poder, con exclusión de los millones de ciudadanos que tienen algo que decir al respecto. A estos “cuarto bates” se añaden intelectuales vinculados a la defensa del capitalismo y el libre mercado, que surgen de la valiosa organización CEDICE, aunque esta no está orgánicamente vinculada con la campaña.
Por vía de rumores, tenemos información de que este equipo de lujo tiene serias dificultades para asesorar cabalmente a la precandidata debido a dificultades de comunicación con otra parte del comando, integrado por activistas que acompañaron a MCM en Súmate. Esto, que seguramente será desmentido por ambas partes, es por lo demás usual en todas las campañas electorales fundamentadas en alianzas y en particular cuando en ellas no hay un partido u organización dominante.
El mensaje
Desde su muy notable discurso de lanzamiento, el mensaje de María Corina Machado ha sido el más incisivo de toda la campaña. Exceptuando por supuesto las excentricidades de Arria y Medina, ella ha asumido más riesgos conceptuales que los otros 3 candidatos que compiten en la escena de lo posible. Es la única entre los precandidatos que ha mencionado con claridad en su programa el término capitalismo, una expresión anatémica en el lenguaje electoral latinoamericano y en el segundo debate pronunció palabras bastante fuertes sobre el presidente y su gobierno.
El abrazo de la opción capitalista ha sido sin embargo parcial, matizado por la precandidata con el apellido “popular”, en lo que parece un intento de aproximación hacia el target al que aspiran casi todos los políticos en Venezuela: los sectores populares que han servido de sustento a la hegemonía del presidente. En efecto, si el capitalismo es el sistema libre de intercambio de bienes y servicios entre unidades económicas –individuos o empresas- de distintas dimensiones, el capitalismo real y sustantivo es aquel en donde esas unidades económicas poseen una dimensión significativa, en cuanto a capital, mano de obra que emplean y cantidad de mercancías que producen o comercializan. O sea, una sociedad realmente capitalista es aquella donde predominan las empresas de capital y tamaño considerable, que emplean a una cantidad notable de personas para generar empleo digno o decente en grandes proporciones. Dentro de este amplio paraguas existen modalidades de capitalismo popular, destinadas a proveer apoyo financiero y técnico a los sectores menos favorecidos en lo cultural y educativo para que desarrollen pequeños emprendimientos que les permitan salir de la pobreza.
Esta tesis tuvo especial desarrollo a partir de las reflexiones de economía y ética del hindú Amartya Sen y de los proyectos prácticos de Mohammad Yunus en Bangladesh. Véase que tanto la reflexión de Sen como la obra práctica de Yunus se llevaron a cabo en dos naciones de enorme población, con una porción muy elevada de ella sumida en la mayor pobreza y déficit educativo. Aunque en Venezuela estas ideas y proyectos tienen antecedentes anteriores al período chavista, es en los primeros años de Chávez cuando se los intenta aplicar de manera masiva, mediante el Banco del Pueblo, el Banco de la Mujer, las gavetas de microcréditos de la banca privada, etc.
Pero Venezuela no presenta las características de India o Bangladesh: no tenemos aquí una población mayoritaria en la pobreza extrema y la indigencia educativa, por lo que las políticas de fomento al emprendimiento popular deberían ser secundarias, sino marginales, en un proyecto de crecimiento económico e inclusión social. La solución principal para dar empleo decente a los 6 millones de trabajadores de la economía informal que cita MCM es el fomento de una masiva inversión capitalista privada, nacional y extranjera, tanto en grandes y medianas corporaciones como en Pymes, de manera que ellas generen la corriente principal de empleo que se requiere para formalizar nuestra economía.
De manera que en Venezuela, una propuesta programática que ondee la bandera del capitalismo popular sin vincularlo con su fundamento principal, el capitalismo a secas, está en las fronteras de la demagogia y guarda no poca relación con el discurso primigenio del chavismo, antes de mostrar su verdadero rostro comunista. Pero creemos recordar que en aquel momento también se combatió esa propuesta desde esta acera democrática y partidaria del capitalismo. Pensamos que una propuesta capitalista más rigurosa, franca y eficiente, que no por ello renuncia a comunicarse con el target de los seguidores populares de Chávez, es la del profesor Emeterio Gómez, que él denomina Capitalismo Solidario, donde vincula con notable acierto ética y solidaridad con economía de mercado, comprendiendo en primer lugar al gran capitalismo y sin excluir el aspecto secundario del emprendedurismo popular.
De cualquier forma, al colocar la consigna del capitalismo popular en el centro de su mensaje, Machado está rindiendo sin duda un valioso y valiente aporte al necesario proyecto de potabilizar la idea del mercado y la libertad económica, en cuya demonización han invertido Chávez y sus seguidores millones de horas y centímetros de discurso y propaganda por todos los medios. Pero el mandado queda a medio cumplir cuando se lo circunscribe a un aspecto que no es, por cierto, el más significativo del capitalismo. Porque, cabe decir, en el discurso del resto de los precandidatos, si bien evitan mencionar la palabra tabú, todos ofrecen el retrato hablado de una economía de mercado, donde la inversión y el esfuerzo privado serán el motor principal del desarrollo nacional.
Imagen: forma y contenido, una disonancia
No queremos terminar este análisis sin comentar un hecho que nos ha llamado la atención en sus apariciones públicas. Si bien nos impresionó muy gratamente la imagen que proyectó durante su acto de lanzamiento, en las sucesivas apariciones de María Corina comenzamos a notar una tendencia a exhibir una gestualidad un tanto hiperbólica, fundada en su franca sonrisa y en amplios movimientos de sus brazos. A veces sonríe mientras habla de asuntos graves y hasta trágicos, con frecuencia agita los brazos en forma que resulta amenazante para el interlocutor y a veces su expresión de enojo o enérgica condena luce construida.
Ni por un segundo dudamos que se trate de los consejos de uno de esos genios de la asesoría electoral, pero lo cierto es que esa gestualidad le resta autenticidad a su imagen y credibilidad a todo el contenido expresado. Suponemos que a partir de críticas hechas públicas por algunos analistas, Machado ha intentado ajustar ese aspecto de su comunicación, pero en tal proceso ha pasado por distintas aproximaciones que se notan, por lo menos a nuestra mirada y la de otras personas a las que hemos consultado.
Los maestros mayores en la formación de actores –Konstantin Stanislavsky el primero- tienen como principio que la emoción no se representa mediante una gestualidad externa, construida de manera mecánica por el actor. La emoción debe sintonizarla el actor en su interior; y si lo hace con sinceridad y rigor, ella saldrá sola y espontánea a su rostro y expresión corporal. Es lo que se llama interpretación orgánica, de parte de los buenos actores, frente a la representación inorgánica o exterior de los malos actores. Como una líder política seria no se va a poner a hacer los ejercicios del método de Stanislavsky, lo aconsejable para ella es que sea ella misma, que deseche las construcciones de personaje y exprese toda la autenticidad que nos hizo admirarla y respetarla durante estos últimos años.
En fin, pensamos que no será esta la oportunidad para que María Corina Machado represente al pueblo democrática en su combate estelar del 7 de octubre de 2012 (una lástima, pues ese día es su cumpleaños). Pero no tenemos dudas de que su nombre será escuchado y leído por los venezolanos durante muchos años. Hoy por hoy es la persona mejor ubicada para ser la primera mujer presidenta de nuestro país, un cargo que estamos seguros ejercería con resultados altamente positivos para todos.

Thaelman Urgelles.

Esta es la tercera entrega del cineasta e intelectual Thaelman Urgelles para Informe 21 en los que se ausculta, uno a uno, a los 6 precandidatos presidenciales presentados por la Unidad, a las elecciones primarias del próximo 12 de febrero de 2012. El orden de su escritura y publicación no obedece a ningún criterio de preferencia de parte del autor o de este medio...

Análisis de otros candidatos realizados:


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sábado, 15 de octubre de 2011

JUAN MIGUEL MATHEUS: LAS VIRTUDES DEL POLÍTICO

En su Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes, Tomás de Aquino esculpió una de las mayores verdades políticas de todos los tiempos. Dice: "(...) se requiere mayor virtud para gobernar a la familia o sociedad doméstica que para gobernarse a sí mismo, requiriéndose mucha mayor virtud para gobernar una ciudad o un reino; por consiguiente, se requiere una virtud excelsa para ejercer debidamente los oficios o deberes que impone el gobierno". Esta verdad, que es de perenne actualidad porque pertenece a la esencia de la política, debe ser reconsiderada por los venezolanos. Los tiempos que corren hacen conveniente recordar que el político es, ante todo, un luchador moral, una persona que intenta ejercer la virtud en su propia vida para luego hacerla rebosar sobre la vida de la comunidad.
TOMAS DE AQUINO
La virtud más propia del político es la prudencia, también llamada sabiduría del corazón. Su objeto es el conocimiento racional de aquello que es bueno para los hombres y para la ciudad (Aristóteles). Ello supone un juicio práctico sobre lo que se debe apetecer (bienes) y sobre lo que se debe rehuir (males). Al mismo tiempo, exige una deliberación sobre los medios óptimos para implementar tal juicio. Pero acaso uno de los aspectos más relevantes de la prudencia es la humildad: el reconocimiento de la poquedad personal del político, que ha de moverlo solícitamente a (i) la petición de consejo, (ii) la recta formación de su conciencia moral y (iii) la reverencia de la ley natural.

Otra virtud del político es la amistad. Entre gobernante y gobernado debe existir un vínculo de amistad, en el sentido de que el primero ha de desear siempre el bien del segundo. De hecho, la razón de ser de los gobernantes radica en la concreción de la amistad cívica por medio de la cual estos consagran sus esfuerzos a la búsqueda del bien común y del desarrollo integral -tanto moral como material- de los gobernados. Sin embargo, en este punto hay que hacer una precisión: la amistad cívica tiene que estar precedida de la justicia, vocación común de gobernantes y gobernados. En donde se somete a los ciudadanos a la barbarie de la injusticia no es posible la amistad verdadera entre gobernantes y gobernados. Por eso, no habiendo justicia, no habiendo República, impera una suerte de enemistad entre el tirano y los tiranizados.
Finalmente, la magnanimidad o grandeza de alma, que se opone a la pusilanimidad o encogimiento de ánimo. El objeto de esta virtud es la aspiración de los bienes más nobles. En el caso del político, la aspiración de lo excelente para la ciudad y para sus ciudadanos. Eso solo es posible a través del cultivo concienzudo de un cierto sentido de realismo y de la virtud de la esperanza. Sentido de realismo, porque no se trata de hacer fructificar en los ciudadanos aquello que su tipo humano no puede producir. Todo lo contrario, la cuestión es maximizar sus capacidades de bien sin impostar lo foráneo, lo ajeno. Y virtud de la esperanza, porque aspirar a los bienes más nobles para los gobernados requiere -a pesar de las experiencias negativas que puedan tenerse- confiar en las capacidades de estos, apostar a los talentos constructivos de la gente que se gobierna.
jmatheus@forma.org.ve 
@JuanMMatheus

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miércoles, 31 de agosto de 2011

RAFAEL BELLO: VIENE LA OLA

A los tiranos les llega la hora y al de Libia le llegó, luego vendrán otros "intocables"

Lo cierto es que la réplica de la espada de Bolívar por esos mundos del continente africano y en manos dictatoriales surte sus efectos y deja mucho que decir. Simón Bolívar, luchó por la libertad e hizo de ella su ideario y legó para la posteridad como patrimonio fecundo los ideales a los que jamás se renuncian. Esa réplica de su espada libertadora es también justiciera y mucho más aún la original. A los tiranos les llega la hora y al de Libia le llegó, luego vendrán otros que se creen intocables.

La ola viene, no se detiene. Por el contrario, avanza con ímpetu de cambios democráticos. Por estos lares hay muchos temores que la ola llegue pronto y arrase con la patanería y las sombras de la ignominia. Ya existe un propósito común de cambio que fluye incontenible en los diversos sectores de la vida venezolana. Es por eso que los tiranuelos se percatan de lo inevitable y buscan acomodo ya donde el sufrimiento cunde por más de medio siglo. Van con fortuna producto de la defraudación de los bienes nacionales. Han expoliado una inmensa fortuna y asombra la deuda que pesa inclemente hasta en los que están por nacer.

Todo es producto del desastre por lo que jamás debió ser en Venezuela y está patentizado en un estado de quiebra total que va desde el terrible cuadro de la inseguridad, el lastimoso estado de la salud, el deterioro creciente del sistema eléctrico y, asimismo, las carreteras, autopistas y edificaciones públicas. Es una situación de caos generalizado. Y para colmo de males, Venezuela expoliada por los buitres insaciables y una pesada deuda externa.

Y esta ola recorre naciones y deja ya miles de muertos en lucha heroica contra regímenes sanguinarios. Ya varios tiranos no la cuentan y otros están en vías de extinción. A los venezolanos nos toca asumir los retos de la libertad.

bello.rafael@yahoo.es

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martes, 19 de julio de 2011

ALONSO MOLEIRO: URGENCIAS SOBRE EL DISCURSO EN EL LIDERAZGO OPOSITOR

El discurso que sirvió de marco al lanzamiento de la candidatura de María Corina Machado a las primarias de la Mesa de la Unidad puede servirnos de excusa para hacer una evaluación sobre la calidad del mensaje de la alternativa democrática hasta la fecha y sobre la necesidad de que la vocería de la oposición introduzca algunas modificaciones fundamentales que aumenten la calidad de su vocería y su impacto en la población.

En Machado, como en Leopoldo López, independientemente de las objeciones que podamos hacerles, hemos observado una cualidad que no está muy extendida en el liderazgo democrático: el diagnóstico. La interpretación de los problemas nacionales, el análisis de sus causas y el ensayo de algunas soluciones hechas propuesta.

No es este, exclusivamente, un asunto de marketing electoral; un ejercicio de mimesis o una apuesta aleatoria al fenómeno del carisma.

El advenimiento y la consolidación de un proyecto democrático que sea sustentable y le devuelva la viabilidad a este país tendrá como soporte la adopción de un discurso y la promoción de una serie de nociones estructurantes. El estallido de una idea-fuerza que resuma una interpretación histórica de la venezolanidad que tiene que terminar de imponerse, y que traiga como resultado la vigencia de la Constitución Nacional, la expansión del respeto a la ley y de los valores civiles como un horizonte a conquistar.

Algunos de estos imperativos son, a veces, despachados con una lamentable levedad por asesores electorales y políticos portátiles. De acuerdo a lo que les escuchamos la gente “lo que quiere son soluciones concretas”; está fastidiada “de la habladora de paja”. El liderazgo democrático no tiene porqué tener ser portador de sofismas que compliquen su comunicación con las masas.

No se dan cuenta que, además de su carisma, de su ausencia de escrúpulos y del enorme volumen de recursos que posee, el discurso de Hugo Chávez ha logrado calar en una parte de las masas venezolanas porque, como lo sostiene Ana Teresa Torres en su ensayo “la Herencia de la Tribu” el presidente ha sido un efectivo comunicador de valores con una enorme carga simbólica e ideológica. Independientemente de que los consideremos adulterados o perversamente manipulados.

Cipriano Castro, Ezequiel Zamora, el memorial indígena, el juicio a Punto Fijo, las alegorías al discurso insurreccional de los sesenta. Puede que algunas cosas no nos gusten: en cualquier caso ahí está el libreto, la interpretación chavista del devenir nacional y el hondo calado que ha producido en algunos. Yo no creo calumniar a nadie: estoy seguro, sin embargo, que muchos dirigentes opositores no saben, por ejemplo, siquiera, la fecha en la cual Zamora fue asesinado.

Pues bien: a todos debe quedarnos claro que este no es, exclusivamente, un problema electoral o una coyuntura específica. Venezuela tiene dos modelos políticos enfrentados, y esa dilema, que arrastra un pasivo de décadas, parece encontrar su punto de condensación el año que entra. Vamos a una confrontación electoral con un profundo calado histórico.

La alternativa democrática he demostrado haber mudado pieles en un interesante proceso durante los últimos años. Tiene un liderazgo renovado, que se puede apreciar en las precandidaturas existentes; ha logrado depurar sus cuadros y mejorar su efectividad y comunicación con las masas.

Va siendo la hora, sin embargo, de que sus voceros más esclarecidos, trasciendan de una vez el ritornello en torno a “los problemas de las comunidades” y se calcen los puntos de un estadista. La propuesta económica, la relación de la autoridades con sus ciudadanos, Venezuela en la subregión; la estrategia para impulsar el crecimiento.

Va siendo la hora de segregar pensamiento político.

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jueves, 2 de junio de 2011

ZENAIR BRITO CABALLERO: LAS MALAS PRÁCTICAS DE LA POLITIQUERIA VENEZOLANA

Si en la vida pública de los venezolanos existen vicios atribuyéndoles poca responsabilidad en la confrontación interna y existencia del conflicto, uno de ellos es el karma de la politiquería, constituyéndose en las peores lacras de la vida nacional. Tiene gran implicación en los asuntos atinentes al gobierno revolucionario socialista-comunista. Es muy difícil que no deje de estar en boga por ser el directo responsable de la vigencia del conflicto y del mal manejo que se le ha dado, traduciéndose como la avidez desmesurada por conseguir un cargo público con una intención de usufructo más que de servicio, obligando el estancamiento del desarrollo del país y de la búsqueda de la tranquilidad.
El hecho de no dar resultados en el desempeño de funciones públicas ocasiona que los grandes problemas continúen año tras año, con el consiguiente estancamiento del desarrollo del país y la búsqueda por la tranquilidad. Por eso, quien llega a una alta posición del Estado como fruto de la politiquería arrastra consigo su equipo de personas, igualmente ineptas, con lo cual se forman "roscas" o grupos cerrados que hacen del ejercicio institucional un círculo de influencia personal o política dentro de las entidades.
Este fenómeno predominantemente burócrata configura el llamado "clientelismo", amiguismo, genuflexión, adulaciòn o servilismo incrementando el descontento popular hacia las administraciones gubernamentales y concreta la ineficiencia oficial, además de dejar abiertas unas troneras grandes a la corrupción porque muchos llegan a la administración pública con la única intención de llenar sus bancos y sus bolsillos.
Y trasladando las situaciones precedentes al marco de la delincuencia y la corrupción se concluye que el manejo que se le ha dado al orden público muestra muchos vacíos, magnificados por la burocracia. Por satisfacer contingentes politiqueras se han nombrado ministros de defensa, consejeros de paz y de seguridad o ministros de otras carteras no idóneos para esos cargos, que requieren un hondo conocimiento del cargo que ostentan y estar graduados en la Universidad con el título correspondiente a las funciones que desempeñan y de los medios y recursos con que cuenta la nación para enfrentarlos.
Sí. Las complicaciones que resultan de la politiquería, la genuflexión y el clientelismo se presentan en mayor grado en los cargos de elección popular como la Asamblea Nacional, las gobernaciones, las alcaldías, las asambleas legislativas de los Estados o regiones, concejos y ediles. También hacen parte de la politiquería los ofrecimientos, promesas, ofertas de campaña que por lo regular SABEMOS QUE no se cumplen. Los candidatos a la Presidencia, casi sin excepción, afirman que durante su mandato, el país, por medio del diálogo con los líderes de los partidos de la oposición, alcanzará la paz; esto es un engaño. El país no está ciego, ni sordo ni mudo, pero no quiere ver, ni escuchar ni hablar. De igual manera, los aspirantes a diputados, a gobernadores y alcaldes no ofrecen negociaciones con los ciudadanos que los eligen porque ese asunto es del exclusivo resorte del gobierno central, pero el resto de promesas tampoco las cumplen.
Una práctica que se puede ubicar dentro de la politiquería venezolana en forma del conflicto interno es la costumbre de los presidentes de pontificar sobre aspectos relacionados con el orden público que ellos deberían haber solucionado pero no lo hacen en su momento. Sus impertinentes conceptos vienen acompañados de críticas a las acciones del gobierno anterior, siempre todo es culpa de la IV REPÙBLICA; no dejan estimular la oposición irreflexiva y de darles argumentos a los violentos, generar descontento, crear falsas expectativas y ponerle talanquera a la gobernabilidad del presidente en ejercicio.
Debido a la actitud de la politiquería en Venezuela hay una enorme distancia entre las grandes necesidades del país -incluida la paz- y la acción procedente para atenderlas; acción que les corresponde a quienes alcanzan niveles de poder, pero como en la mayoría de los casos le dan prioridad al derecho personal, al final se extravía el beneficio asociado. britozenair@gmail.com
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