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martes, 11 de octubre de 2011

ALBERTO MANSUETI: CATÁLOGO DE LEYES MALAS. PARA EL CENTRO DE LIBERALISMO CLÁSICO DESDE LIMA PERU

Este es nuestro Programa de Gobierno: la derogación de las leyes malas, que lo son casi todas las leyes especiales. Son malas porque atentan contra la libertad y la justicia, contra el trabajo, el ahorro y la inversión, la economía en general, y la familia, la educación, los partidos, las iglesias y el buen Gobierno. También atentan contra la lógica y el buen sentido, contra la verdad, y contra la Gramática; y contra las leyes reveladas de Dios y las leyes naturales. Sin embargo, para los intereses especiales a los que sirven, son buenas.
Son estatistas. Se hallan en guerra permanente con la realidad. Y son innumerables, han proliferado en Latinoamérica y el mundo, sobre todo a partir de los años ’30 del s. XX. Todo el Digesto Legislativo está repleto de ellas, y cada día se dictan más.
Pueden clasificarse en ocho grandes categorías temáticas; y a su vez cada una de ellas comprende varias clases, hasta totalizar 42 subcategorías o clases. Y cada clase comprende una, dos, tres o muchísimas leyes malas.
Categoría I: Actividades y relaciones productivas
1. Leyes de permisos y licencias gubernamentales para cualquier clase de actividades, comercios, industrias, transporte, escuelas, etc. El funcionario selecciona, no el cliente. Generan corrupción, y reducción de las fuentes de empleo, de su riqueza y variedad. Es también una de las causas de la pobreza, y de la mala calidad en los bienes y servicios.
2. Controles de Precios (“Precios Justos”) Si son precios máximos, generan las escaseces y mercados negros; y si son precios mínimos (“precios-sostén”), de los que se garantizan a los productores, generan los encarecimientos.
A veces en lugar de precios máximos se dictan leyes “de defensa del consumidor”, que como las anteriores (1) y casi todas las de esta Categoría I, agreden al empresario, restringiendo poderosamente el abanico de oportunidades en bienes y servicios del lado de la oferta, a disposición del consumidor, y también la oferta de empleos, a disposición del trabajador. Son otra de las causas de la pobreza, y de la mala calidad en los productos y servicios.
3. Leyes Anti-Monopolio (“Pro Competencia”) El monopolio es un privilegio gubernamental o legal que garantiza alguna posición de exclusividad. No obstante, estas leyes castigan el monopolio como una “posición de dominio”, así es como llaman al liderazgo comercial definido como gruesa participación de una empresa en un mercado, lo cual muchas veces es muestra de eficiencia y elección por la clientela. Estas leyes causan una “selección inversa” a manos de los Jurados Anti-Monopolio, por la cual las mejores empresas son atacadas por las peores y más ineficientes.
4. Leyes Anti-Dumping contra las importaciones. Basadas en la ridícula teoría del “dumping”, estas leyes cargan sobre los importadores unos “derechos antidumping” con tipos mucho mayores que los aranceles (27), y además excesivamente arbitrarios, y por ende mucho más perversos. También causan una “selección inversa” a manos de los Jurados Anti-Dumping; en este caso los proveedores de los mejores productos y servicios son atacados por quienes proveen los peores y más ineficientes.
5. Leyes de Empresas Estatales. Si las ventajas de la empresa estatal se traducen en precios artificialmente bajos, le significan competencia desleal al empresario privado; de otro modo, sus altos precios le significan una ventaja y una ganancia inmerecidas, al permitirle fijar sus propios precios al nivel de los de la empresa estatal.
6. Leyes sectoriales “de promoción” para actividades y rubros específicos. Se les otorgan injustos beneficios, en detrimento de los otros que no gozan de semejantes ventajas.
Estas leyes establecen posiciones monopolísticas de verdad, mediante privilegios legales otorgados de modo caprichoso, y distorsionan la asignación de factores productivos. De tal modo causan ineficiencias que siempre pagan los consumidores, los productores y/o los contribuyentes.
7. Leyes de “Propiedad Intelectual” o Copyright, no confundir con las leyes de Derechos de Autor, de Registro de Marcas, y de Patentes de Invención. Las dos primeras se justifican para evitar plagios; y el caso de los inventos es discutible. Pero no hay justificación alguna para castigar la reproducción libre de textos, música u obras artísticas o técnicas, etc.
8. Leyes de Radio y TV imponen un régimen de “concesiones” estatales en lugar de la propiedad privada de las frecuencias o longitudes de onda; de esta forma, además de las libertades económicas restringen la libertad de expresión, con pésimos efectos sobre la actividad política.
Categoría II: Impuestos y multas
9. Leyes de Impuestos excesivos, para recaudar un volumen muy superior al del total de recursos necesarios para pagar los costos de un Gobierno limitado.
Esta tributación desmedida es otra causa de la pobreza y miseria de los pueblos, porque es ley natural y general de la Economía que todos los impuestos se trasladan en cadena, por lo corriente de arriba hacia abajo en la escala social.
10. Leyes de Impuestos punitivos, para castigar de manera específica (haciendo “acepción de personas”, o de empresas o ramos) actividades como el trabajo, el ahorro, la inversión, la creación de empleos, la ganancia, etc.; por ejemplo los impuestos “progresivos”.
11. Leyes de Impuestos disfrazados como los impuestos indirectos, que se disfrazan en los precios y castigan las compras y el consumo salvajemente, golpeando por lo común a los más pobres con más fuerza.
12. Leyes de Impuestos fraudulentos como los decretados a las loterías y juegos, que reparten en premios sólo una ínfima proporción. También son impuestos disfrazados.
13. Leyes de Impuestos ocultos, p. ej. los costos en las tramitaciones. También lo son las leyes que causan inflación, como las relativas a los Bancos Centrales y al dinero puramente fiduciario (sin respaldo real). La inflación es un impuesto a los saldos líquidos, que traslada riqueza desde la sociedad civil al sector estatal, que desorganiza el esfuerzo productivo privado, y que frustra el ahorro y la inversión. Y que castiga muy especialmente a los más pobres; y a los acreedores en general, pero en particular a los perceptores de rentas fijas (“la viuda y el huérfano”)
14. Leyes de impuestos diferidos, como es el endeudamiento estatal (“público”). La deuda de hoy es el impuesto de mañana; así como el impuesto de hoy es la deuda de ayer.
15. Leyes de Impuestos decretados en forma de Multas, en extremo arbitrarias y con cualquier pretexto.
16. Leyes de Impuestos ilegales cobrados directamente como exacción por el funcionario corrupto; es el caso de las leyes reglamentaristas más discrecionales y abusivas, las que parecen dictadas con el propósito de exigir sobornos. El soborno es un impuesto ilegal; y es el más directo y brutal de los impuestos.
17. Leyes de Impuestos Discriminatorios, el caso de los aranceles (27) es el más notorio, pero todas las leyes de impuestos aplican tasas diferenciales, discriminando las personas, empresas, negocios y mercancías de ciertas clases, categorías o géneros, las que proceden de ciertas regiones, etc etc., en franca violación de uno de los más básicos principios de Justicia Contributiva: igualdad.
Categoría III: Moneda, Banca y Finanzas
18. Leyes de Crédito Público, las principales en lo relativo a la deuda estatal (14), relajan los controles para las autorizaciones en los compromisos asumidos por el Estado de una forma irresponsable, que grava sin misericordia a las generaciones presentes y futuras.
19. Leyes de Curso legal, compañeras inseparables de las leyes bancocentralistas (13) obligan al uso del dinero malo e impiden la libre elección de moneda.

20. Leyes de Encaje legal, autoriza a los bancos privados a multiplicar los créditos mucho más allá de los depósitos en reservas, en lo que se llama “banca de reservas fraccionarias”.
De esta forma se les permite a los bancos privados hacer con las operaciones de crédito lo mismo que hacen los Bancos Centrales con la base monetaria: inflar o expandir los medios de pago de modo indiscriminado, provocando de esa forma inflación de precios, con las consiguientes malas decisiones empresariales e inversiones. Así se causan los ciclos de auge artificial seguidos de brutales recesiones, con cierres de empresas, quiebras y desempleo masivo e involuntario.
21. Leyes de bancos son reglamentos que pre-establecen puntillosas condiciones para que los gobiernos y agencias gubernativas concedan las licencias a sus banqueros favoritos, y las nieguen al resto de aspirantes.
Con los bancos rige el principio general del estatismo: el funcionario gubernamental selecciona, escoge y califica a las empresas y a sus productos y servicios, a través de los procesos políticos y burocráticos, en lugar de hacerlo el cliente, consumidor o usuario, a través de los procesos de mercado. Y el funcionario también selecciona, escoge y califica los métodos comerciales, administrativos y de gestión, las políticas de personal etc., en lugar del empresario. Los banqueros que poseen las conexiones políticas apropiadas son favorecidos y se acogen al sistema, a cambio de ser relevados de su deber de soportar la libre competencia. Estos sí son verdaderos monopolios.
22. Leyes de seguros estatales para los depósitos bancarios: castigan a los bancos más exitosos con aportes obligatorios que se destinan a premiar a los menos exitosos. Esta injusticia sólo tiene parangón en las muy injustas leyes del trabajo (35), por las cuales, si Ud. es un trabajador capaz, honesto, competente y diligente, y yo soy todo lo contrario, a fin de mes ganamos igual salario Ud. y yo.
Categoría IV: Bolsa de Valores, Seguros, Cambios de Divisas
23. Leyes de Mercado de Capitales y Casas de Corretaje bursátil. Con los agentes y corredores de Bolsa también rige el principio general del estatismo: el funcionario gubernamental escoge y califica a las empresas, productos y servicios, a través de los procesos políticos y burocráticos, en lugar de hacerlo el cliente, a través de los procesos económicos de mercado. Y el funcionario también escoge y califica las políticas comerciales, de gestión etc., en lugar del empresario. Los corredores favorecidos se acogen gustosos al sistema, a cambio de ser relevados de su deber de soportar la libre competencia.
24. Leyes de Seguros. A las Compañías privadas de Seguros también aplica el mismo sistema descrito. Y también a las Casas de Cambio (25)
25. Leyes de Controles de Cambios y tipos diferenciales. Con el agravante de dictarse muchas veces estas leyes injustas, antieconómicas e irracionales, como todas las leyes estatistas. Los controles cambiarios establecen categorías de personas y empresas a las cuales el Estado favorece arbitrariamente con un tipo preferencial de cambio de divisas, en desmedro del resto de personas y agentes económicos, condenados a pagar el precio de mercado, que de este modo se hace artificialmente mayor.
Categoría V: Discriminaciones, e injustos privilegios
27. Leyes de aranceles “proteccionistas”, son impuestos a las importaciones, que las encarecen artificialmente, y a los rubros con ellas elaborados. Otorgan al productor nacional un privilegio, que condena al consumidor a pagar un sobreprecio.
28. Leyes de subsidios, financiados con impuestos y multas, implican injustificadas transferencias de rentas, desde los contribuyentes hacia los beneficiarios privilegiados: grupos de interese especiales a favor de tal o cual sector de la actividad económica. Y también grupos de intereses “no económicos” o calificados de “no lucrativos” (¿?), que alegan un supuesto compromiso con la ciencia, cultura, bellas artes, salud, deporte, etc. En esta categoría entran los “Programas Sociales”, por los cuales se obliga a la clase media a mantener al menos a otras dos clases sociales: a) la clase política de los “redistribuidores”; b) aquellos pobres que a su nivel poseen las conexiones políticas apropiadas para recibir las migajas del banquete a título de beneficiarios, a cambio del voto.
29. Leyes reglamentaristas de profesiones y oficios establecen privilegios en base a dudosos criterios, en detrimento de quienes carecen de influencia. Cada rama profesional o técnica cuenta con la suya. Protegen a los agremiados contra la libre competencia. Estos también son verdaderos monopolios, donde el carnet gremial sustituye a la capacidad y habilidades de conductores, locutores, barberos, peinadoras y manicuristas, cocineros y mesoneros, periodistas, entrenadores, modelos, maestros y profesores, etc. Los efectos nocivos de estas leyes son similares a las de permisos y licencias para actividades comerciales (1).
30. Leyes de alquileres que establecen “control de rentas” congelando los precios de los arrendamientos. Privilegian a cierta categoría de inquilinos, los que contrataron en el pasado, y perjudican a los nuevos demandantes, pues acaban con los incentivos para dar viviendas y habitaciones en alquiler. Protegen a un pequeño grupo de aprovechados y de intermediarios, perjudicando a los propietarios. Reducen la oferta habitacional para dar en arrendamiento; matan así a la industria de la construcción de viviendas para ofrecer. Mucho dañan a los matrimonios y familias jóvenes que no consiguen alquilar.
31. Leyes de crédito para la vivienda son dictadas como la “solución” a la escasez de vivienda que crean las leyes de alquileres (30). Muchas leyes malas crean problemas que después se pretende “resolver” con otras peores. Cuando alquilar y dar en alquiler se torna imposible, promueven la fiebre de la “¡casa propia ya!” Y dictan las leyes que rebajan o congelan los intereses de ciertos deudores hipotecarios, perjudicando al resto de usuarios de créditos, a quienes los bancos cobran tasas mayores para compensar pérdidas.
32. Leyes electorales y de partidos políticos que contienen muchas injusticias, comenzando por el sufragio universal que extiende el voto a los beneficiarios de Programas Sociales, y así les da voz y voto sobre el dinero de los contribuyentes de clase media que aportan el grueso de los montos a ellos destinados. El viejo adagio “No tributación sin representación” debe ser complementado con “No representación sin tributación”.
Las leyes de partidos políticos establecen una rígida dictadura estatista, imponiendo formas organizativas, de gobierno interno (supuestamente democráticas) y contenidos ideológicos (“política correcta”) a los partidos políticos. De igual modo que en las empresas, en el caso de los partidos es el funcionario es quien escoge, califica y decide.
33. Leyes de culto, iglesias y religiones. Cada vez que el Estado se entromete en esta materia es para otorgar privilegios a ciertas iglesias y congregaciones establecidas en desmedro de otras. Como siempre, es el funcionario es quien escoge, califica y decide.
Categoría VI: Empleos, trabajo y sindicatos
34. Leyes salariales y obreras fijan condiciones laborales que sólo pueden cumplir las empresas grandes y/o fuertes, que de todos modos contratan a los mejores obreros, más calificados. Y perjudican a los desempleados, sobre todo a los más jóvenes e inexpertos que comienzan a trabajar, quienes podrían ser contratados en empresas menos rentables, con salarios menores. Y a los de mayor edad, que tampoco hallan puestos por las altas cargas del “Inseguro” Social.
35. Leyes del trabajo y de contratación colectiva que garantizan las mismas condiciones a todos los empleados y trabajadores por igual, con independencia de su desempeño y sus resultados: protegen a los menos capaces y/o menos cumplidores, y desestimulan de esta forma a los mejores.
36. Leyes sindicales que amparan a los obreros agremiados, y a sus jefes, jefecitos y caudillos, a expensas de los buenos trabajadores, que deben soportar la competencia desleal de los incompetentes. Y a costa de los empleadores, y de los consumidores que deben pagar precios encarecidos.
37. Leyes “protectoras” de niños y adolescentes que penalizan el trabajo de los jóvenes en tareas sencillas: barrido y limpieza, ayudantías, mandados, etc. Les impiden así ganarse la vida dignamente, apoyar a sus familias pobres, y aprender un oficio. Les arrojan a las calles: al vicio, a la prostitución, al crimen y/o a la mendicidad.
Categoría VII: Actividades “sociales”
38. Leyes de “educación” que no dan los resultados que declaran perseguir: la educación es cada vez peor. Esto porque la real finalidad de la enseñanza controlada por el Estado no es educar sino catequizar a la población en las doctrinas del estatismo. No enseñan la verdad, que no les interesa; se enfocan casi exclusivamente en ciertas “técnicas” y herramientas de producción y de gestión escogidas por los burócratas como las más “eficaces”
Y desde la Universidad hasta la enseñanza elemental, las pocas doctrinas que se inculcan a los estudiantes son aquellas que justifican, legitiman,  promueven y afirman la dominación estatista sobre todas las esferas privadas.

39. Leyes de “Salud Pública”. La idea no es mantener a la población saludable sino bien controlada. El concepto de “Salud Pública” procede de una indebida y abusiva extensión del concepto de Obras de Salubridad, legítimamente incluido entre las Obras Públicas, pero que alude solamente al control de los focos epidémicos.
40. Leyes del seguro social que establecen fondos colectivos en base al sistema del pote común: los pagos de los beneficiarios no salen de buenas inversiones privadas sino de las cotizaciones de quienes van ingresando. Los magros beneficios que pagan a los muy pocos y afortunados elegibles son costeados de modo indiscriminado por los cotizantes activos. Lo irónico es que si lo hace un particular es un delito, y se llama fraude Ponzi o “la bicicleta financiera”; pero si lo hace el Estado se llama “solidaridad social”.
Categoría VIII: Drogas y ambientalismo, criminalidad y justicia
41. Leyes antidroga ya no se sabe qué resultados se esperan: en país alguno reducen las ventas, la producción o el tráfico. Año a año aumentan la compra, el consumo, la siembra y fabricación, y el comercio ilegal de sustancias sicotrópicas y estupefacientes. Y aumentan exponencialmente los delitos ligados: millares de consumidores pobres se prostituyen y/o se hacen revendedores minoristas, ladrones o asesinos sólo para pagarse el vicio; impera la corrupción en todas las esferas; y las interminables guerras entre pandillas.
42. Leyes ambientalistas que declaran perseguir un “desarrollo sostenible” pero el efecto es impedir el desarrollo. Manipulan con fines políticos lo que llaman “la ciencia”, que es una de las religiones populares de hoy en día. Con acusaciones puramente alarmistas y sin evidencias suficientes, hipótesis exageradas y conjeturas sin fundamento, frenan el progreso de las tecnologías, las industrias, las empresas y las naciones. Agenda oculta: brindar nuevos y mayores pretextos a los Gobiernos para decretar más controles, más burocracia, y más impuestos.
43. Leyes comunes hay de dos clases: a) leyes criminales o de derecho penal; y b) leyes civiles y comerciales o leyes generales de derecho ordinario. Las primeras son actualmente muy malas, y las segundas no; siendo las únicas leyes buenas, casi no se aplican.
Leyes criminales centradas en el victimario: a la cárcel; y la víctima: al olvido. ¿Para qué cárcel? Si la justicia penal es punitiva o vengativa, para castigar al culpable. Si la justicia penal es positivista de ingeniería social, para “regenerarle”, y “reinsertarle en la sociedad”; lo que poco se logra. Pero en ambos casos el medio es el mismo: privación de la libertad. Y el enfoque es el mismo, centrado en el delincuente.
Hay otro concepto: la justicia resarcitoria o compensatoria, centrada en la víctima. Más que encerrar al criminal, se le pone a trabajar, para que restaure o compense. Si hay razones para sospechar potencial peligrosidad y probable reincidencia, podría ser en la cárcel; pero no se justifica en otro caso. El trabajo en la cárcel serviría para sostener en lo económico al sentenciado, en lugar de condenar a esa pena al contribuyente. Así las víctimas serían atendidas, y las cárceles se desatestarían.
Leyes civiles y comerciales como las de los antiguos Códigos Civiles y Comerciales de derecho ordinario, estableciendo pautas y reglas generales de justicia objetiva, muy respetuosas de los acuerdos y contratos celebrados por las partes. Es de lamentar que estas leyes buenas casi no son aplicables, porque sus ámbitos de vigencia han sido muy drásticamente recortados y estrechados por las leyes especiales, malas casi todas, dictadas con posterioridad, y enumeradas en este Catálogo.
Las leyes especiales se basan en la idea de “prevención”. Declaran como propósito “prevenir” ciertos abusos o injusticias, reales o supuestos. Con el hipotético fin de evitarlos, los Parlamentos decretan una Ley Especial para el tema o materia, e instituyen una oficina o agencia especial del Gobierno para su aplicación, que combina funciones reglamentarias, consultivas, ejecutivas y judiciales, en franca violación de las reglas relativas al debido proceso.
Este concepto de la “prevención” se basa en la creencia roussoniana y positivista de que el mal puede evitarse si las leyes se inspiran en la “dirección científica de la sociedad”, lo que Hayek llamaba la “ingeniería social”. Se cree que la sociedad es como un gran mecanismo o máquina, ciertamente complicado, pero no intratable científica y técnicamente. Para hacer las leyes especiales se requiere el concurso de muy bien pagados asesores supuestamente sabios o “expertos” en las diversas “ciencias sociales”, capaces de imaginar anticipadamente el mal en todas y cada una de sus expresiones, y prevenirlo por medios legales.
¿Resultados? Están a la vista: subdesarrollo, desempleo, pobreza y miseria, desnutrición y enfermedades, educación paupérrima e ignorancia generalizada, injusticia, violencia.
Pero hay otro concepto: el de la justicia en libertad, que es el del Derecho ordinario. La idea es muy simple: Ud. pone un negocio o inicia una actividad, para lo cual celebra acuerdos o contratos formales con sus socios, sus clientes, y con sus abastecedores o proveedores de capital, de bienes intermedios, energía y servicios y otros recursos productivos, todo esto bajo el imperio de las leyes generales de Derecho ordinario. Sin pedirle permiso al Gobierno, sin llenar formularios impresos, sin papeleo y sin gastos. Y si en el curso de sus actividades, Ud. u otra persona halla que alguien le causa o ha causado un perjuicio tangible y comprobable, entonces acude a un Juez ordinario, que resuelve en base al Derecho ordinario, mediante una sentencia que fija en su caso una responsabilidad y una justa compensación por los daños, si los hubiere. Es mucho más simple, sencillo, más natural, menos trabajoso y menos costoso. Es el sistema de Gobierno limitado, como Dios manda.
Lima, Octubre de 2012

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martes, 27 de septiembre de 2011

EDDIE A. RAMÍREZ S: PETRÓLEO: EL FACTOR LIMITANTE

Venezuela requiere aumentar su producción petrolera.  Para ello necesita superar varios factores limitantes tales  como recursos financieros, equipos de perforación y recursos humanos calificados. El dinero puede conseguirse a un interés razonable a partir del 10 de enero del 2013, cuando tengamos un nuevo gobierno que los mercados financieros  perciban como respetuoso de los acuerdos internacionales. Los taladros y otros equipos no se consiguen en la ferretería de la esquina, pero con una adecuada negociación es posible obtenerlos. El cuello de botella es la escasez de recursos humanos calificados.

Así como nuestra fuerza naval no podrá derrotar ni a una escuadra de piraguas mientras su comandante sea un  Molero Bellavía, quien llegó a ese cargo por la  mala vía de la adulancia y no por méritos, nuestra industria petrolera no podrá aumentar su producción si no cuenta con profesionales de primera. El problema es que el guerrillero Alí despidió a los mejores y a nivel mundial hay una notoria escasez de expertos. Esta escasez se debe a que hace algo más de una década los bajos precios desincentivaron las actividades petroleras, con el consiguiente  desestímulo por las carreras relacionadas con los hidrocarburos. Al reactivarse la economía mundial y la demanda de crudo, las compañías se vieron en apuros para conseguir personal. Esta situación explica el porqué los profesionales  despedidos ilegalmente de Pdvsa están contratados en 26 países.  

El problema de la escasez de recursos humanos calificados se complica porque hoy en día los mejores alumnos no quieren estudiar  petróleo, por considerar que el futuro está en las energías no contaminantes.  En momentos en que Venezuela requiere aumentar su producción,  antes de que el petróleo sea sustituido por otras fuentes de energía, se impone una consideración especial  a la formación de nuevos profesionales, a la capacitación de quienes han ingresado recientemente a Pdvsa y  al rescate de los que están en el exterior y de los que permanecen en Venezuela vetados para trabajar en el área donde tienen experiencia. 

Para formar nuevos profesionales es imprescindible dotar de un presupuesto adecuado a las universidades que tienen carreras relacionadas con los hidrocarburos. A los jóvenes que entraron después del genocidio laboral del 2002-2003 hay que capacitarlos con el apoyo de las universidades y de personal jubilado que constituyan empresas de adiestramiento. Para recuperar el talento despedido habrá que llegar a acuerdos políticos para lograr un trato  justo que incentive el regreso, reconociendo  daños y perjuicios ocasionados por la intolerancia roja. También, la captación de los mejores dependerá de que los mismos perciban que los nuevos Directores de Pdvsa hayan sido designados por sus méritos profesionales y no por simpatías políticas. Si no se toman estas medidas, la  producción petrolera de Pdvsa seguirá declinando.

Como en botica: 

Mañana se cumplen 30 años del fallecimiento de don Rómulo Betancourt. Gran estadista, combativo, polémico, honesto, con un saldo histórico positivo, no exento de errores.  

Ceder a  Guyana lo que nos pertenece es traición a la patria. 

Dan pena ajena las declaraciones de los rojos vulgares ante la decisión de la Corte Interamericana que restituyó los derechos políticos de Leopoldo López y de otros. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!  


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martes, 9 de agosto de 2011

CESAR ARISTIMUÑO: LOS EMPLEOS DURADEROS VIENEN DE EMPRESAS EFICIENTES Y RENTABLES

El Gobierno nacional debe generar políticas públicas adecuadas y promover la inversión privada para garantizar el desarrollo económico del país.

El mejoramiento en las condiciones de vida de todos los venezolanos y la creación de las bases económicas para su sostenimiento, es la responsabilidad principal del gobierno. Por lo tanto, generar las políticas públicas que creen estas condiciones, tomando en inclusión a todos los actores que tienen que ver con el desarrollo del país, es imprescindible para lograr resultados positivos que conlleven al cumplimiento de esa responsabilidad.

No podemos mejorar la situación económica del país y como consecuencia, el empleo, la inversión y el ahorro, partiendo del hecho que el papel del gobierno en el mundo empresarial se debe acrecentar. Todas las decisiones, que conduzcan a este objetivo, siguen el camino del despilfarro del dinero público y, no sólo eso, esta competencia desleal pone en peligro a las empresas que lo están haciendo bien, y a sus trabajadores también.Sólo los empleos que vienen de empresas eficientes y rentables son duraderos y permiten a los trabajadores crecer. La creciente presencia del gobierno que estamos viendo, en abarcar espacios de la economía privada, no necesariamente es garantía de progreso. 

De allí que el primer paso para reducir el desempleo, aumentar la inversión y la producción, bajar el alza continua de los precios, generar más impuestos al fisco e impactar positivamente las reservas internacionales, es dejar que el sector privado prevalezca sobre el sector público en términos empresariales.
Por qué insistir en darnos más de lo mismo, de las economías cuyos gobiernos no tienen y no han tenido nada positivo qué mostrar en su gestión económica. 

El gobierno no se debe proponer reemplazar al sector privado, a no ser que queramos repetir las experiencias fracasadas del último siglo. Recordemos que el sector privado en Venezuela representa aproximadamente el 70% de la tasa de ocupación y el 60% de la actividad económica. Tenemos bastantes ejemplos, si quisiéramos recordar algo de historia, donde el dominio de los gobiernos de sus economías no solo llevó a la pobreza de la oligarquía si no a la de todos sus habitantes.

En vez de ayudarnos a salir de los problemas que estamos viviendo, las intervenciones gubernamentales en la economía sirven y servirán para hacer más difícil nuestra salida. Mientras nuestros vecinos (Colombia y Brasil) generan políticas para fortalecer la presencia y las inversiones del sector privado en la economía, en Venezuela queremos regular cada más vez a este sector haciendo en muchos casos difícil su viabilidad económica.

Venezuela necesita estimular la venida de inversión nacional y extranjera, con la finalidad de lograr un crecimiento de forma sostenida y poder generar la plataforma económica necesaria para mantener los puestos de trabajo actuales y crear las condiciones adecuadas para fomentar las plazas de casi 420.000 venezolanos que cada año se incorporan a la fuerza laboral del país.

Hoy más que nunca se hace necesario, en nuestro país, revalorizar las instituciones y los bienes públicos. Hoy más que nunca conocemos de la importancia de la seguridad urbana, de una justicia adecuada que coloque sus decisiones en pro del equilibrio y del desarrollo armónico del país, de una educación que funcione como instrumento de cohesión y ascenso social, de una administración austera y transparente. Estos hechos son imprescindibles para permitirle al país alcanzar una dinámica de desarrollo sustentable que nos permita lograr mayores niveles de bienestar y progreso económico y social.

Quiero finalizar con estos dos pensamientos de Kofi Annan.1. “Hoy en día, el desarrollo es una preocupación mundial que trasciende las ideologías y los intereses inmediatos. Es ahora un reto tanto moral como político… Que demuestra que la estabilidad y la prosperidad son indivisibles”.

2. “Una asociación verdadera entre los gobiernos, el sector privado y la comunidad internacional alberga una gran promesa”.

Hasta una próxima oportunidad.
Cesar Aristimuño
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sábado, 6 de agosto de 2011

EMILIO NOUEL: LOS LÍDERES POLÍTICOS QUE NECESITAMOS

Es lastimoso seguir constatando cómo nuestros políticos en general, viejos y nuevos, reinciden en esa práctica nociva de emitir declaraciones improvisadamente, trasluciendo un conocimiento deficiente o ninguno sobre temas que deberían manejar, si no a la perfección, al menos en sus aspectos fundamentales. Éste, a mi juicio, no es un asunto menor y toca al tipo de líder al que aspiramos.

Por supuesto, no hay discusión que quepa en el tema de que el político no tiene la obligación de conocer necesariamente desde medicina hasta ingeniería nuclear, aunque ha habido algunos que han pretendido convencernos de lo contrario.  Allí está el caso del tirano Fidel Castro, que igual se ha atrevido a dictar cátedra sobre la reproducción de ganado vacuno como de afecciones cancerígenas, como si fuera un especialista en biología o en oncología.

Pero es decepcionante ver a personas que pretenden ser líderes,  opinar en público evidenciando no sólo un discurso defectuoso en contenido y forma, y desactualizado, sino también centrado en una oferta difusa, deficientemente reflexionada, apenas elaborada, en fin, improvisada, que sólo pretende perseguir la adhesión fácil del ciudadano elector potencial, seguirle la corriente, complacerlo, independientemente de que éste esté o no equivocado.
Desde luego, lo que cuestionamos en muchos de nuestros líderes tiene que ver con su mediocre o nula formación intelectual y política, los malos hábitos en el quehacer diario del oficio (facilismo, simplismo,  desorganización, indisciplina, seguidismo, superficialidad, improvisación, etc)  y la poca preocupación por obtener, procesar y digerir información amplia y respaldada sobre los asuntos que debe abordar. Tampoco podemos dejar de lado que la carencia de experiencia, no sólo en los ámbitos parlamentarios o partidistas, sino también al frente de ejecutorias gubernamentales es importante.  La práctica de gobierno, sin duda, debería ayudar al político activo a comprender mejor cualquier problema que deba resolver, a pesar de que hay casos perdidos al respecto.

En tal sentido, un líder político que pretenda ser exitoso, que ambicione convertirse en un verdadero estadista, debe prestar mucha atención y tiempo a la preparación de sus intervenciones, discursos y propuestas.

En el mundo moderno, el político que desee conducir masas no puede contar sólo con la ambición de poder, la pasión, la voluntad, con la disposición al trabajo, el coraje, el deseo de cambiar las cosas. Estos son elementos importantes y legítimos, claro está. Pero no definen totalmente al líder que necesitamos para los tiempos exigentes y complicados que vivimos.

Asimismo, el líder necesario no está para seguir ciega y acríticamente lo que supuestamente desean los ciudadanos en un momento dado. Y sabemos que el pueblo se equivoca mucho. El líder dirige, no es un dirigido por los que él pretende guiar.
De allí que el líder genuino sea también un pedagogo de la acción política. No un mero reflejo de lo que sucede en la realidad en la que actúa.  El líder señala caminos a recorrer, incluso contra la corriente; abre paso a nuevas formas de ver los asuntos que afectan al colectivo, desmonta los mitos y espejismos alimentados por los demagogos y acendrados por años en la gente sencilla; rompe con vetustos e ineficaces modos de hacer política y con un pragmatismo mal entendido.

Para liderar es menester ir más allá de la pasión y de la voluntad. Es necesario, por tanto, que el aspirante a líder esté bien formado e informado, que conozca a fondo las distintas aristas de los problemas con vistas a formular las propuestas de solución más adecuadas, las cuales no siempre serán del agrado de los dirigidos; y en estos casos, hay que poner a funcionar la creatividad amortiguadora.

En este punto, las preferencias que señalan las encuestas, si bien son importantes a considerar por cualquier político que se precie, no pueden ser un yugo, una imposición que anule la visión del líder, su acción conductora.

No quiero dejar, por supuesto, la impresión en el lector de que la conducta deficiente que vemos en la actualidad en nuestro país sea nueva, inédita. Sólo que en los tiempos difíciles y exigentes que corren, tal carencia se hace más notoria y angustiosa para los que presenciamos la destrucción de un país a manos de una oligarquía gobernante caótica, incompetente y corrupta.   Sin embargo, no puedo dejar de comparar nuestra dirigencia, en general, con liderazgos de otras épocas y de otros países en la actualidad; definitivamente, salimos muy mal parados. 

De pronto, estoy exigiendo más de lo que podemos dar en el presente como nación y que es utópico pensar que las cosas puedan ser diferentes en el asunto que nos ocupa. Es posible que así sea.

No obstante, es importante que llamemos la atención al respecto una y otra vez, a los bueyes con los que debemos arar. El combate a la mediocridad debe ser permanente, incluso en nosotros mismos.

Nuestros políticos, en general, deben hacer un mayor esfuerzo por superar esta mala impresión que muchos venezolanos tenemos de su performance cotidiana.
Aquellos que se ubican en el campo democrático, a los que les toca en suerte una grave responsabilidad en estos años azarosos, están obligados a atender estos temas, porque en ellos se nos puede ir la vida y la libertad. Sería inaceptable que en el parlamento venezolano, los  diputados democráticos no dispongan de los argumentos para rebatir con contundencia y propiedad en el campo intelectual o técnico, los disparates legales que promueven los diputados oficialistas. Siento que en algunos casos no lo hacen porque en el fondo sus enfoques no son muy distantes a los del gobierno; siguen siendo presa de viejos y tradicionales paradigmas enraizados profundamente, y eso representa un problema gordo a la hora de la búsqueda de las soluciones y de las posiciones conjuntas. 

Pero hay otros que fallan simplemente por no tener una mayor disposición al estudio y la reflexión de los temas, como consecuencia de los hábitos señalados más arriba. Quizás esta prédica sea inútil para algunos “incorregibles”, pero nunca perdemos la esperanza.    

Nuestro deseo, casi desesperado, es que no se los coma el día a día. Que dediquen más tiempo y rigurosidad a leer informes técnicos, artículos y libros especializados nacionales e internacionales, sobre economía, política, derecho y otras materias.  No vale sólo leer periódicos o ver televisión. Es indispensable la asesoría de buenos profesionales y técnicos sobre las distintas materias en que se vean envueltos. Afortunadamente, hay instituciones que de alguna manera pretenden llenar ese vacío.

Persistir en la conducta que criticamos, a la larga, se vuelve letal para toda causa democrática. Piratear, improvisar y hacer el ridículo en no pocas ocasiones, tarde o temprano, irá en detrimento de la causa que defiendan y conducirá al fracaso político. De allí a caer, como recurso a la mano,  en la demagogia pura y dura no habrá más que un paso.

Juzgo oportuno recordar aquí una frase que oí o leí de Felipe González alguna vez, que se me quedó grabada: “el que sólo sirve para ser diputado, quizás no sirve para ser diputado”.

Valdría la pena que nuestros diputados, independientemente de sus filiaciones políticas o de la simpatía o no que puedan sentir por este experimentado político, se tomen un tiempo para digerir la frase en todas sus implicaciones.

emilio.nouel@gmail.com
EMILIO NOUEL V.

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martes, 19 de julio de 2011

ALONSO MOLEIRO: URGENCIAS SOBRE EL DISCURSO EN EL LIDERAZGO OPOSITOR

El discurso que sirvió de marco al lanzamiento de la candidatura de María Corina Machado a las primarias de la Mesa de la Unidad puede servirnos de excusa para hacer una evaluación sobre la calidad del mensaje de la alternativa democrática hasta la fecha y sobre la necesidad de que la vocería de la oposición introduzca algunas modificaciones fundamentales que aumenten la calidad de su vocería y su impacto en la población.

En Machado, como en Leopoldo López, independientemente de las objeciones que podamos hacerles, hemos observado una cualidad que no está muy extendida en el liderazgo democrático: el diagnóstico. La interpretación de los problemas nacionales, el análisis de sus causas y el ensayo de algunas soluciones hechas propuesta.

No es este, exclusivamente, un asunto de marketing electoral; un ejercicio de mimesis o una apuesta aleatoria al fenómeno del carisma.

El advenimiento y la consolidación de un proyecto democrático que sea sustentable y le devuelva la viabilidad a este país tendrá como soporte la adopción de un discurso y la promoción de una serie de nociones estructurantes. El estallido de una idea-fuerza que resuma una interpretación histórica de la venezolanidad que tiene que terminar de imponerse, y que traiga como resultado la vigencia de la Constitución Nacional, la expansión del respeto a la ley y de los valores civiles como un horizonte a conquistar.

Algunos de estos imperativos son, a veces, despachados con una lamentable levedad por asesores electorales y políticos portátiles. De acuerdo a lo que les escuchamos la gente “lo que quiere son soluciones concretas”; está fastidiada “de la habladora de paja”. El liderazgo democrático no tiene porqué tener ser portador de sofismas que compliquen su comunicación con las masas.

No se dan cuenta que, además de su carisma, de su ausencia de escrúpulos y del enorme volumen de recursos que posee, el discurso de Hugo Chávez ha logrado calar en una parte de las masas venezolanas porque, como lo sostiene Ana Teresa Torres en su ensayo “la Herencia de la Tribu” el presidente ha sido un efectivo comunicador de valores con una enorme carga simbólica e ideológica. Independientemente de que los consideremos adulterados o perversamente manipulados.

Cipriano Castro, Ezequiel Zamora, el memorial indígena, el juicio a Punto Fijo, las alegorías al discurso insurreccional de los sesenta. Puede que algunas cosas no nos gusten: en cualquier caso ahí está el libreto, la interpretación chavista del devenir nacional y el hondo calado que ha producido en algunos. Yo no creo calumniar a nadie: estoy seguro, sin embargo, que muchos dirigentes opositores no saben, por ejemplo, siquiera, la fecha en la cual Zamora fue asesinado.

Pues bien: a todos debe quedarnos claro que este no es, exclusivamente, un problema electoral o una coyuntura específica. Venezuela tiene dos modelos políticos enfrentados, y esa dilema, que arrastra un pasivo de décadas, parece encontrar su punto de condensación el año que entra. Vamos a una confrontación electoral con un profundo calado histórico.

La alternativa democrática he demostrado haber mudado pieles en un interesante proceso durante los últimos años. Tiene un liderazgo renovado, que se puede apreciar en las precandidaturas existentes; ha logrado depurar sus cuadros y mejorar su efectividad y comunicación con las masas.

Va siendo la hora, sin embargo, de que sus voceros más esclarecidos, trasciendan de una vez el ritornello en torno a “los problemas de las comunidades” y se calcen los puntos de un estadista. La propuesta económica, la relación de la autoridades con sus ciudadanos, Venezuela en la subregión; la estrategia para impulsar el crecimiento.

Va siendo la hora de segregar pensamiento político.

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martes, 22 de marzo de 2011

CISNE NEGRO. CON LA "PARTICIPACIÓN DE LA SOCIEDAD CIVIL", LA POLÍTICA PASÓ A LÍDERES DE TIEMPO CONVENCIONAL. CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ

Una vaca dedicada a la observación estadística durante mil doscientos diez días, comprobó que los humanos estaban a su alrededor para alimentarla, quererla y cuidarla. Sus diagnósticos y pronósticos se basaban en la observación, el método cuantitativo, y concluían con datos obvios, irrefutables... hasta que un día la degollaron y se la comieron. 

Al contrario, el gobernador de un microscópico estado se lanza a la Presidencia ya que los grandes "barones" del partido renunciaban, "seguros" de la "obvia" reelección de Bush padre (con 80% en las encuestas) después de la Guerra del Golfo. Es Bill Clinton, el mejor -y más divertido- presidente que tuvo su país en el siglo pasado. Alan García hace cinco años estaba "quemado", "no pasa(ba) del 8%", tenía "fama de ladrón" y el país quería "un político nuevo"; y Felipe Calderón arrancó su candidatura con diez puntos cuando casi todos daban sobrado al hominoide López Obrador.

Con la "participación de la sociedad civil", la política pasó a líderes de tiempo convencional y nos poseyó el mismo espíritu maligno que explica el fatal desenlace de nuestra vaca. La monotonía de los sucesos predecibles nos permite obtener "verdades" ("tenemos una democracia consolidada", "en EEUU las viviendas siempre se revalorizarán", "Fujimori no sale por elecciones") que se desarman mucho más rápido de lo que se armaron y los pronosticadores quedan con una mano delante y otra atrás ("¿Y Ud. creía que el CNE iba a reconocer el triunfo de la oposición?") La obviedad y la estupidez son dos parásitas del mismo organismo.

El Cisne Negro es "Nina", una inquietante Natalie Portman y también un pajarraco australiano de discutible estética. Pero en este caso aludimos la teoría que estudia la gran probabilidad de eventos impredecibles, y su alto impacto, expuesta hace poco por Nassim Taleb un distendido pensador de origen libanés, autor de El cisne negro (Nueva York: Randon House, 2007). Pese a sus lunares debía ser libro de cabecera para quienes quieren ser jefes políticos, especialmente analistas y encuestadores.

Nadie puede prever los acontecimientos que desencadenan los grandes procesos históricos. Las crecientes manifestaciones a la vera del muro de Berlín en 1989 después de veinticinco años de quietud, el fin del comunismo, la invención de Internet, el 11 de septiembre de 2001, la Guerra de Irak y Afganistán, la crisis financiera, la actual revolución árabe y el terremoto de Japón de 2011, que cambian la humanidad, fueron imprevistos.

Antes de Gorvachov el consenso intelectual consistía en que el comunismo era inderogable, y el mundo iba en la dirección que Marx había trazado. Eran "obvios", "medibles" su ascenso en todos los continentes, y la debilidad de los gringos de Carter y la estanflación. Paul Kennedy hizo un tratado de seiscientas páginas, Auge y caída de las grandes potencias, para explicarnos como EEUU quedaba para los zopilotes, derrotada en la competencia política y militar por la URSS y en la económica por Japón.

Al llegar las sorprendentes, imprevistas, Perestoika y Glasnot, el pensamiento global se dividió en dos tendencias. Para unos Gorvachov era un malévolo salvador del comunismo que "engañaba a Occidente", -y caricaturizaban su lunar en la cabeza como una mancha satánica- y otros lo creían un intrascendente que echarían sin pena ni gloria. Ambos ambos estaban seguros de que "eso era obvio". Y a despecho de casi todos los pronósticos de la época, las nuevas generaciones ni siquiera tienen claro que era eso de la Unión Soviética, a menos que alguna vez en TCM hayan visto a Omar Shariff en El Doctor Zhivago.

Todas las huelgas generales que en el mundo han sido fracasaron, en especial las que sacrifican la ciudadanía en diciembre frente a un gobierno con reservas de veinte mil millones de dólares para gastar. Varios irresponsables que la instigaron, calculaban que para el 17 de diciembre 2002 habría nuevo gobierno. Al final atornillaron al existente y destrozaron la vida de veintitrés mil familias. Son los que entornan los ojos y dicen "estos colaboracionistas en su desvergüenza buscan un diálogo con quien sólo nos quiere engañar". Es la filosofía política del taxi. Cuentan que Churchill salía apresurado del 10 de Downing Street para un gabinete de guerra y al no conseguir su conductor, paró un taxista que en veinte minutos de trayecto le explicó en detalle lo que debía hacer para acabar con Hitler. "Los taxistas son, en el fondo, estadistas que se ganan la vida detrás del volante", comentó después.

@carlosraulher        

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viernes, 25 de febrero de 2011

EL COMBATE A LA INSEGURIDAD: 16 PROPUESTAS. TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ

1.Droga 2. Armas 3.Odio social e ingrediente político 4. Policías y jueces honestos 5. Sicariato 6.Recursos 7. Cárceles 8. Cuerpo especial para las cárceles 9. Salud, empleo, educación 10. Tribunales especiales 11. Retraso procesal 12. Prevención 13. Policía de punto 14. Tolerancia cero 15. Servicios básicos 16.

Formación de criminólogos

La inseguridad ataca en casi todo el mundo, aunque en Venezuela, por razones generales y específicas, seamos el escenario de una multiplicación delictiva que nos coloca entre los países más peligrosos del mundo. El hecho criminal ha cambiado en la medida que el escenario global lo ha hecho. La criminología ha mirado al delito como algo imposible de erradicar en su totalidad, desde las concepciones antropológicas y fisonomistas hasta las sociológicas o ecológicas.

El mundo contemporáneo presenta complejidades, por lo que las Naciones Unidas aprobó en 2000 el Protocolo de la Convención contra el Crimen Transnacional Organizado para enfrentar el delito de tráfico de personas. Lo que queremos hacer resaltar es que el asunto del delito no en simple y que está enmarañado en las relaciones sociales y políticas, hasta el punto que los más actualizados teóricos del delito atacan conceptualmente el problema de la criminalidad como empresa. El hampa tiene capacidad económica fuerte. Pero dejando atrás la teoría podemos concluir que existe el crimen organizado y el crimen ordinario. En Venezuela tenemos ambos.

El organizado generalmente ronda en torno al negocio de la droga, implica una organización y una jerarquía, usa la violencia y corrompe a los organismos encargados de combatirla. Quiero señalar entonces que el delincuente ordinario actúa en infinidad de ocasiones como consumidor, en estado de drogadicción, como víctima final del negocio empresarial de los estupefacientes. Combatir este cáncer ha requerido de una intervención transnacional, dado que las ramificaciones son tales que ningún país puede por sí solo enfrentarlo. Esta es una de las causas fundamentales del crimen desatado que vivimos en Venezuela. Somos un país de tráfico, como lo demuestran los continuos señalamientos de la prensa nacional e internacional que reseñan la captura de alijos en países incluso lejanos y transportados por medios venezolanos. Cabe preguntarse entonces hasta donde llega nuestra efectividad y nuestra colaboración internacional en el combate a este tráfico ilícito.

El segundo grave problema es el de la posesión ilegal de armas en una gruesa parte de la población, el que también se deriva de un tráfico ilegal muchas veces vinculado al de las drogas. Sin una operación de desarme efectiva, sin una restricción fuerte a la permisología para el porte de armas y sin labores de inteligencia que detecten las procedencias y las fuentes, será imposible erradicar el delito violento, el que infinidad de casos no tiene necesidad de ella, pero que la ejecuta en un ritual de drogadicción o de desprecio absoluto a la vida. Las mafias organizadas penetran toda estructura a su alcance.

En Venezuela tenemos un ingrediente político: desde el régimen se ha sembrado el odio social y se ha llegado, incluso, a intolerables justificaciones. El hampa entre nosotros bien podría ser considerada como instrumento de siembra de miedo.

Damos por sentado que el combate se debe dar con policías y jueces honestos, formados e incorruptibles, presunción que en este país no podemos adoptar, pero aún teniéndolos son de hecho sometidos a presiones intolerables. Aparece el sicariato, el encargo al delincuente menor de la ejecución de la violencia mortal. Incluso llega a hablarse de “empresas” de sicarios, una exigencia de organización y jerarquía adoptada del delito transnacional. La complejidad es tal que no basta con crear policías: hacen falta los premios continuos a los funcionarios del orden, una intensa labor de inteligencia que lleve a comprar infiltrados en las organizaciones criminales y una determinación absoluta de que los bienes de todo criminal apresado deben ser expropiados de inmediato, seguramente para la creación de un fondo en beneficio de los afectados y de los policías actuantes. Es obvio que no podrá darse efectividad al combate con tribunales que violan todos los lapsos procesales.

Dedicar todos los recursos necesarios al combate contra la inseguridad es una exigencia manifiesta u obvia, pero no basta. En buena parte, los anuncios en este sentido no son más que reacciones frente al clamor de la gente y muestra de una ausencia de política criminal con visión de Estado. En Venezuela tenemos otro problema, el de las cárceles, con hacinamiento y fuerte “educación especializada” en delinquir. Se arrastra este asunto desde hace muchos años sin que ningún gobierne encuentre la manera de resolverlo y de enfrentarlo. Por supuesto que la corrupción también llega a las cárceles, como vemos en los intercambios de disparos entre internos, en el consumo de droga o hasta en la dirección de delitos desde su interior. La desesperación ante el vencimiento de los lapsos procesales hace disparar la paciencia de los hacinados, lo que parece hacer necesario la constitución inicial de tribunales penales especiales para hacerle respetar sus derechos a los reclusos. Más aún, ya parece necesaria la formación de un cuerpo especial para dedicarse a la vigilancia de las cárceles y retirar a la Guardia Nacional de estos menesteres.

La delincuencia, ya casi parece una obviedad decirlo, se combate con educación, salud, empleo, con una determinación de acabar con la discriminación y la exclusión, por lo que toda lucha contra el delito y la inseguridad va inserta también en el programa de lucha contra la pobreza.

Hay que prevenir, como primera política, y en ella deben participar todas las instituciones y de manera especial la ciudadanía. Si en este país todas las denuncias se formulasen nuestros índices delictivos se dispararían, pero no se denuncia porque no se tiene ninguna confianza en las fuerzas del orden, porque los ciudadanos o no son atendidos o lo son mal y porque la respuesta ante la denuncia es una sin consecuencias.

Hay que prestar atención a todos los aspectos de la vida en la lucha contra el delito. Diversos organismos de la Organización de las Naciones Unidas han insistido sobre esto y puesto a la disposición todo el asesoramiento y asistencia que han recopilado desde la teoría criminalística y desde la experiencia. Hay que pedir esa asistencia.

Pero hay muchas cosas que se pueden adelantar. Debemos admitir que tenemos tribunales penales insuficientes, retraso procesal, cárceles como escuela del crimen, pero en la labor preventiva se pueden determinar factores como escasez de alumbrado público, puntos ciegos, drogas, armas, hábitos delincuenciales del secuestro y muchos más. La labor de inteligencia es vital: si se sabe donde están los delincuentes se sabe dónde irlos a buscar. Ya a esta hora debería estar trazado un mapa de los sitios donde el hampa se ceba.

Muchos funcionarios hacen hincapié en patrullas, motos y bicicletas para los agentes y eso está muy bien, pero debe regresarse al policía de punto, al que conoce su pedazo de ciudad, está familiarizado con los vecinos, se ha ganado su confianza, anda caminando su zona. Aquí hay que aplicar el principio de impunidad cero que comenzó a implementarse en el Metro de Nueva York y redujo considerablemente los índices delictivos de esa metrópolis. Hay que hacer redadas de localización de delincuentes como forma represiva. Hay que instrumentalizar un plan de choque.

Hay que formar criminólogos, dado que en este país cualquiera es el director de una cárcel e incorporarlos en todos los niveles, incluso el local. Un criminólogo es aquel que se dedica al estudio de la delincuencia desde su propia disciplina, pero una que contempla la sociología, la psicología, el derecho y la antropología. Con ellos, y bajo una exhaustiva investigación, otros organismos del estado pueden coadyuvar porque me permito recordar cómo se ha establecido que muchos barrios peligrosos de América Latina la falta de alcantarillado, de energía eléctrica y de gas, por citar sólo estos servicios, eran causas fundamentales del crecimiento delictivo. Por supuesto que entre esas causas el desempleo juvenil tenía prioridad.

Son apenas ideas, no puedo saberlo todo, pero a la hora de convocar a los expertos el político debe saber de que se le está hablando. Van estas ideas para una lucha contra la inseguridad, una que debe ser de todos. Lo propongo.

teodulolopezm@yahoo.com

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