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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

miércoles, 25 de junio de 2014

HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA, ¡YA BASTA DE COBAS!, SESQUIPEDALIA

Esos carajos creen que todos los venezolanos nos chupamos el dedo.  Y por eso nos cargan a punta de mentiras desde hace más de quince años.  Cada una más descarada e inverosímil que la anterior.  

Y para armarlas, no escatiman en llevarse por delante los derechos ciudadanos.  ¿Qué para salir de María Corina, que estorba, hay que urdir lo del magnicidio —un imposible porque el tipo es bien ordinario— hay que inventar unos correos y forjar unas conversaciones grabadas?  ¡Pues se inventan y se forjan!  ¿Que en el caso de que fuesen ciertos no pudieran ser presentados en un tribunal porque habrían sido obtenidos ilegalmente y, por tanto, serían lo que en buen derecho se denomina “el fruto del árbol prohibido”?  ¡No le pares, para eso tenemos jueces y fiscales que, puestos en la disyuntiva del dinero y el despido, son capaces de volver trizas todo lo que aprendieron de filosofía del derecho y de deontología jurídica!  ¿Qué ni siquiera un piche correo de Leopoldo existe?  ¡Pues consíguete un semiólogo tarifado que encuentre mensajes “subliminales” en un discurso que haya dicho y con eso y la connivencia de una fiscal y una jueza de la nómina lo mantenemos fuera de circulación!

La verdad es que esta gente es de lo más caradura que haya accedido al gobierno en toda la historia venezolana; dicen y hacen cosas que ni en tiempos de dictadura se atrevieron los mandamases de esa época.  Y se llenan la bocota con jactancias de lo mucho que respetan los derechos constitucionales, cuando lo verdadero es que el texto y el espíritu de esa norma lo empezaron a violar desde el mismo momento de su promulgación.  Con lo cual, aparte de prolongarse indebidamente en el poder, lo único que han logrado es que hoy todos seamos más pobres que hace quince años.  Pero siguen cacareando que han disminuido la pobreza en el país.  ¡Pura muela! 

La verdad es que necesitan que haya gente que acuda a ellos con la palma de la mano extendida y vuelta hacia arriba.  Lo admitió Giordani a Lameda hace ya varios años.  Por eso han convertido el limosneo en su gran quehacer.  Lo cual, de paso, les permite más “flexibilidades e iniciativas” en el manejo del erario.  Porque, sin tiquismiquis, este es un gobierno de ladrones, ¡ladronazos!

La machacona y desvergonzada propaganda oficial, aprovechando el virtual monopolio que tienen sobre los medios ha mantenido a la gente de mente más sencilla dentro de una concepción errónea de lo que le sucede a Venezuela con esta parranda de rufianes.  Y eso no es nuevo, ya desde antes de llegar al poder (para chupárselo), había personas como Tarek W. Saab que se vendían como defensores de los derechos  y protectores del pueblo.  La pregunta es: ¿dónde están ahora?, ¿qué han hecho para aliviar la injusticia que se ha cometido contra casi cuatro mil paisanos suyos que están en cárceles, o con libertad condicionada, sometidos al albedrío de un poder judicial colonizado?  ¡Nada!  Era puro mascarón de proa eso con lo que se vendían.  Las reseñas periodísticas y radio-bemba dejan ver que son otros saqueadores de la riqueza nacional.  Para ellos no es importante lo que sucede con los detenidos en las protestas, ni sus torturas subsiguientes, ni lo injusto de los procesos amañados que se les siguen.  Lo de ellos —dado que quienes los sufren son antagonistas políticos— es encubrimiento contumaz y hasta burlón.  El disfraz de defensores de los derechos lo desguazaron el mismo día en que los pusieron a mamar de la res pública.

Pareciera que hubiésemos llegado al 1984 que vaticinaba Orwell.  No es solo en que en el degenerado discurso de los que mangonean pululen las mentiras; es que además se hace uso extensivo del newspeak, el lenguaje  que impuso el “Gran Hermano” en la novela.  Lo que ellos llaman “avance hacia el socialismo” es un descarado retroceso hacía un totalitarismo parecido a los de los años 30 del siglo pasado; no hay una devaluación, sino un “ajuste cambiario”; la gente no hace las colas por la escasez, sino para “proteger los suministros”; los “apoyos recibidos del hermano pueblo cubano” no pasan de ser la exacción colonialista que les impuso la tiranía castrista y que nos empobrece cada día más en un parasitismo tipo “guatepajarito”: nos va secando poco a poco pero inexorablemente. 

Cuentan que Fidel le reclamó a Daniel Ortega cuando tuvo que entregarle a Violeta Chamorro en Nicaragua, y que el pedófilo le contestó: “Es que me ganó en las elecciones". Fue cuando el barbudo se puso la mano en la oreja y le preguntó con ironía: "¿Te ganó en qué?".  Es que él y todos los que se embelesan oyéndolo prefieren las democracias de mentira a las de verdad-verdad.  Por eso, manipulan los textos constitucionales para la reelección interminable y para gobernar mediante “habilitantes”.  Mucho me temo que no es solo por el mantenerse en la manguangua —ni por las sonoras afirmaciones de amor al pueblo que desparraman—, sino por instinto de preservación: saben que apenas salgan de su jardín de mentiras van a caer en manos de una justicia independiente y seria.  Dentro y fuera de Venezuela…

Humberto Seijas Pittaluga
hacheseijaspe@gmail.com
@seijaspitt

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SIMON GARCIA. LA PATADA CONTRA EL MONJE,

           La salida de Giordani no va a generar un terremoto en el PSUV. No es una causa sino una de las  muchas consecuencias que la erupción de los enfrentamientos por el control del coroto está produciendo. Un cruce de golpes que, como en las sombras chinas, se puede ver en su proyección sin estar necesariamente mirando los movimientos reales.

   
         Es una patada emblemática.  Primero por el papel, guardián de la pureza del  modelo y de su correcta imposición, que desempeñaba como  primer planificador. Giordani podía levantar el  banderín a los fuera de lugar porque representaba, así fuera con autoridad  prestada,  la visión marxista ortodoxa.  El hombre era el conector con la limpieza de sangre ideológica, lo cual le confería enorme influencia en las decisiones del gabinete económico.
            La significación concreta de su salida no sorprende . Ratifica lo que parece ser una ley de las  revoluciones basadas o emparentadas con el marxismo: comienzan como el asalto al cielo y terminan como la bajada al infierno.  Se vuelve a repetir la eterna historia de los revolucionarios engullidos por su revolución. Pero en la letra chiquita de su nombrada carta, Giordani deja en claro que este proceso entró en la fase de convertir en opositores hasta a sus propios partidarios. ¿Síntoma terminal?
            El monje pasará a ser un pretexto para aplastar a los críticos y para descalificar los descontentos que están creciendo dentro del PSUV  y en los sectores sociales que han sido la base de apoyo del proceso.   Pero lo más importante será que, al achacarle todos los errores y fracasos asociados a la gestión gubernamental durante el último año, Giordani será usado para justificar el viraje económico que Maduro consideraba inevitable, pero que no se atrevía a dar. Ahora fabricaron un traidor, sin fuerza interna, al cual van a echar por la borda junto con ciertos aspectos del proyecto chavista original. ¿Se pondrá más rojo el descontento interno?
            Giordani también servirá de mampara para seguir ocultando al gran responsable de la catástrofe. La experiencia venezolana, a diferencia de los procesos en Rusia, China, Cuba o Vietnam, no tiene épica y se inició a partir de una victoria electoral.  Chávez ignoró esta distinción por lo que el absoluto control del Estado y la estatización de la economía sólo condujeron a destruir el aparato productivo, restringir los derechos de los trabajadores y rodear tanto de privilegios como de impunidades a la alta burocracia y a la boliburguesía.
            El fracaso de los delirios revolucionarios no tiene fondo. Tal vez ya al gobierno no le quede sino el recurso desesperado de cambiar el modelo para que lo fundamental siga igual: aprovecharse del usufructo del poder y luchar, por todos los medios posibles, para mantenerlo.  El sector pragmático del gobierno sabe que el modelo chino es un espejismo porque en la situación de Venezuela no se puede pensar en la liberalización de la economía a cambio de cerrar la sociedad mediante una acentuación del ejercicio autocrático del poder. Es una salida con plomo en el ala, aún si la aceptaran una parte gruesa de los empresarios.
            Los fracasos también buscan el momento de pasan factura. La línea de contención de la fuga de apoyo gubernamental está en torno al 30% y  con fisuras que pueden desmoronar aún esa cifra.  Paradójicamente la aplicación del paquete rojo  pudiera  crear condiciones para mejorar hacia finales del año próximo la valoración del gobierno. Aun así es cuesta arriba que el gobierno evite que se aplique la máxima gramsciana que tanto invocaba Chávez: los quince años se niegan a morir y su alternativa tiene dificultades para nacer. El tic tac de los cambios va en aumento.
            La crisis que estamos viviendo no es una contingencia marginal. La necesidad de ponerle fin al empeoramiento de la situación ha pasado a ser un anhelo de toda la población. Ya no es un tema para clasificar a partidarios del gobierno o de la oposición. Es un objetivo de sobrevivencia de país.
            La masa está en el punto para moldear otro proyecto nacional. La gran pregunta es si las fuerzas de oposición van a operar como aceleradores de una nueva conciencia democrática y progresista, si sabrán dar los pasos para construir una hegemonía inclusiva.  ¿Podrán?
Simon Garcia
simongar48@gmail.com
@garciasim       

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ENRIQUE MELÉNDEZ OROPEZA, GIORDANI: ¿UN CHIVO EXPIATORIO?

            La cuestión Giordani tiene dos momentos; el primero, su destitución; que dejó a medio mundo en el sitio, aunque se veía venir; el segundo, su explosiva carta, y que es lo que ha llevado, incluso en las propias filas oficialistas, a algunos a hablar de una revolución dentro de la “revolución”. En efecto, nadie se esperaba que este señor a última hora iba a salir con que:
            -Papi, yo no he puesto esta caca.
            Mejor dicho: no se la dejaron poner completa; si partimos del hecho de que por allá en la carta hace ver, que hubo un momento en que él le pidió a Nicolasote poder y más poder hasta controlarlo todo:
            -¡Aquí en este país no se mueve un dólar sin mi consentimiento!-, y que solía gritar en su despacho, cuando estallaba en cólera. No se olvide que él ha sido el único funcionario que ha sido bi-ministro, si se me permite la expresión; esto es, que ha titularizado dos ministerios al mismo tiempo; que es por donde comienza a manifestarse la aberración, que significa este régimen, teniendo presente que eso rompe con todo esquema racional en la distribución del poder, cuando se ejerce con sentido común; donde cada cosa tiene su lugar en un esquema de ejecución, que persigue un fin; que muy bien los dialécticos lo caracterizaban como el uno y las partes; tanto más cuando se trata de los dos despachos ejes de todo tren ministerial, como son el de la Planificación y el de las Finanzas; como decir, el cerebro y las manos de todo gabinete; lo que aquél piensa, éste lo ejecuta; por tanto no puede ser la misma persona la que lleve a cabo una y otra cosa, puesto que su trabajo viene a ser descomunal, repito, que es por donde comienza a verse a este régimen como un desgobierno.
Yo me imagino a Giordani diciéndole a Nicolasote:
            -Con el peso que yo tengo de ministro de Finanzas y de la Planificación, si usted presidente me da la dirección de Cadivi verá como sí las cosas nos salen bien.
            Para el momento en que le hablaba, además de ser bi-ministro ejercía siete altas funciones de alta investidura más; desde miembro del directorio del Banco Central de Venezuela y Pdvsa, y pare de contar. Aún quería la dirección de Cadivi, y la supervisión de las cuentas de todos los despachos. Nada más parecido a un personaje de Franz Kafka; aquel famoso escritor checo que llevó a niveles del absurdo el tema de la burocracia; pero que se traduce en una gran metáfora del equivalente de lo que en la realidad sucede en ese mundo, pues nada más pesado, envolvente y perverso que una maquinaria estatal; en especial, al modo que se la plantea Giordani; que, incluso, se permitió incumplir el contrato laboral de los despachos, por donde pasaba al no reconocerles a los empleados el cronograma de pagos de bonos, como estaba pautado, mediante las llamadas convenciones colectivas, y a los que sí tenían derecho a disfrutar la cúpula de los directores, y lo cual se realizaba en una forma descarada, al punto de que los sindicatos de los despachos, que él ocupaba, repito, le hacían llegar a los medios de comunicación social copias de esos pagarés que se hacía la nómina mayor, por ejemplo, del Ministerio de Finanzas. Esto es algo, incluso, que se lo hace ver el propio Rodolfo Sanz en la famosa carta respuesta a la suya; tan cargada de sandeces, permítaseme la digresión, como aquella otra, y muy antigua, como la de Giordani, para glosar a Rubén Darío, y muy siglo XVIII, en especial, por la constante referencia a Marx, tanto en uno y en otro, siendo Marx una persona con una visión de mundo de esa época, más que del siglo XIX. Yo diría, un pensador más de la Ilustración; que se dejó envolver por la teoría utópica de la misma, y que es donde parece escarbar esta gente, óigase bien, después del derrumbe de la antigua Unión Soviética.
            ¿Lo más revelador de la carta? El ego de Giordani; más grande que el de Chávez, sólo que sin su capital político, y sin su seductor espíritu de comediante. Aunque a esta altura todo el mundo se pregunta: ¿cómo hizo este hombre para mantener a Chávez en una especie de mundo encantado: Alicia en el país de las Maravillas? Claro, para decirlo como Uslar Pietri, Chávez era de una ignorancia delirante, y he allí el que lo convencía cualquier ideología o cualquier creencia. Eran famosos sus despistes y sus burradas, como el citar a Mao en la China de hoy, cuando llegó a ese país; confundía a Aquiles con Ulises; cuando le echaba bromas a Manuel Rosales, con aquello de que éste había hablado de unos “cantos de ballena” o me atrevería a decir que no sabía de dónde venía eso de “cantos de sirenas”, y así que cualquier sujeto llegaba y, como decimos en criollo, se lo cotorreaba, tanto más un profesor de Planificación Socialista de la Escuela de Sociología de la UCV; transformándose en su maestro, como lo confiesa en su carta, desde que lo conoció en la Cárcel de Yare; claro, para alcanzar tal grado de “policamburismo”, tratándose de una persona, como en su caso, que llega a tal ostentación, tuvo que haber mucha labia. 
            Que fue lo que no le toleró Nicolasote; cuya sacudida imagino que entonces comenzó a preparar, y con lo cual toco el otro momento de la explosiva cuestión suya, que se ha presentado por estos días con un Mercurio retrógrado; algo que no fue nada fácil, supongo yo, esto es, el tratar de desmantelar de tanto poder a este hombre. Amenazaba el tercio con hablar: veinticinco mil millones de dólares se robó una mafia cambiaria. Prometía revelar nombres de los componentes de esa mafia. No le comieron casquillo; en primer lugar, lo despojaron de Finanzas; luego le fueron quitando las representaciones en los directorios; por último, Planificación; aunque hay quien dice que al fin se liberó del chavismo, y que ahora, él pasa a ser el villano dentro de dichas filas.
Enrique Melendez O.
melendezo.enrique@yahoo.com
@emelendezo

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JOSÉ RAFAEL AVENDAÑO TIMAURY , LA SALIDA DE JORGE GIORDANI

No voy a referirme a cuestiones anecdóticas, a juicios relativos a su gestión ductora del régimen en materia económica ni a caer en lugares comunes. Me referiré exclusivamente a las críticas que el destituido vertió en la carta pública donde aduce razones de conciencia para emitir sus juicios. Abono a su favor que quizás sea el único de la alta esfera gubernamental, aunque equivocado, que tiene conciencia revolucionaria. Por mi parte no concibo la existencia dual entre la pretendida condición revolucionaria con el robo, coimas y demás conductas infamantes que la imposibilitan.
 
Planteó la necesidad de construir un liderazgo político colectivo y la urgencia de una mayor y más profunda articulación del sector militar, el peligro de tratar de imitar el comportamiento de Chávez en cuanto a la política comunicacional, el desconocimiento del hecho económico sobrepuesto a la voluntad política, falta de consulta para toma de decisiones  económicas financieras con el equipo y la aparición del denominado asesoría francesa, Pdvsa y Banco Central pretendiendo jugar con colores propios, decisiones del gasto público ajenas al control presupuestario, aparición de conductas diferentes al liderazgo de Chávez mostrando debilidades y diferencias notables, imposibilidad de ser copiado el estilo y la originalidad del difunto, incomprensión de Maduro del hecho económico, devaluación y aluvión de gastos, atacar la corrupción frenándola y nuevos mecanismos de manejo para el gasto público, propuesta de reducción del gasto público  real en defensa del poder de compra de los grupos más vulnerables y la corrección de derroches y corrupciones, inicio de nueva  oleada de grandes gastos sin los requisitos aludidos decididos sin estudio previo e improvisados de hecho.

Resulta doloroso y alarmante ver una Presidencia que no transmite liderazgo, y que parece querer afirmarlo en la repetición sin la debida coherencia de los planteamientos como lo afirmaba Chávez. Otorgamiento de recursos masivos a todos quienes lo solicitan sin un programa fiscal encuadrado en una planificación socialista que le dé consistencia a las actividades solicitantes. Surge una clara sensación de vacío de poder en la Presidencia de la República y concentración en otros centros de poder. La improvisación en cuadros sin experiencia y designaciones poco adecuadas para el manejo de los grandes fondos del Estado pone en jaque la unidad de los cuadros bolivarianos.  
  
He puesto en cursivas los dos párrafos anteriores por considerar que en estas aseveraciones está lo medular e importante de su denuncia. Los politólogos, sociólogos y demás afines ejecutarán análisis sesudos y conceptuales importantes porque provienen de alguien cuya preeminencia y ubicación en el cogollo que rendía cuentas al jefe fallecido, con signos de adoración encomiables, y al hijo putativo, con matices de profundo desprecio, por la condición de capitis deminutio a que fue sometido.
 
Cumplido este requisito previo, importante en lo teórico y fáctico aportado, considero que todos los líderes, sin excepción alguna, del amplio sector que le hace oposición al régimen deben ponderar las denuncias independientemente de las premisas que se puedan tener. Esta especie de autodiagnóstico se debe estudiar "con frialdad de catedrático" pero con el "ojo zahorí" de los líderes avezados dispuestos a consolidar la condición de estrategas políticos en el más alto concepto de la palabra. De esta cantera podrán constatar los fines y propósitos del régimen.
 
Para quienes piensan y desean la posibilidad cierta de que el gobierno se reinserte en la vía prevista por la Constitución Nacional a través de la necesaria recomposición del CNE, Salas Constitucional y Electoral del TSJ y demás poderes con periodo vencidos y próximos a vencer, así como también la libertad de Simonovis, Sairam Rivas y los otros presos políticos. Constituyen dos puntos irrenunciables que deben estar en la agenda del diálogo para la negociación política pertinente. Existe un escollo casi insalvable porque el presidente Maduro niega de plano esa posibilidad que permitiría la relegitimación de los citados poderes. De mantenerse inalterables, haría nugatoria la ocasión de resolver la grave controversia política y social por vía democrática.
 
Todas las críticas y denuncias formuladas por el destituido, víctima ya de la iracundia verbal oficialista pescueceando en conjunto para hacerse notar. Casi todas, por no decir todas, están en franca contradicción con el texto constitucional y otras normas de rango legal.

Me voy a permitir insistir, a efectos clarificadores, en solo uno que constituye el peligro cierto, anunciado e inminente a que estamos expuestos: "planteo la necesidad y la urgencia de una mayor y profunda articulación del sector militar". Ésta es la espada –milico civil– de Damocles que pende sobre nuestras cabezas.
 
Jose Rafael Avendaño
cheye@cantv.net
@CheyeJR

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BEATRIZ DE MAJO, EL LADO BUENO DEL DESCALABRO

Lo que está ocurriendo en las filas del oficialismo es significativo, mucho más allá de las aseveraciones, acusaciones o exculpaciones personales de quien  fue el zar de la economía nacional por tres lustros. Se ha escrito tanto en torno a la responsabilidad de Jorge Giordani que no voy a llover sobre lo mojado a pesar de que tiene mucho sentido que esta diatriba ocurra y que se analice exhaustivamente por parte de los dos lados de la ecuación política del país.

Igualmente importante es que una enorme turbulencia se está produciendo entre los rojitos por dos temas cruciales: corrupción y manejo de la economía. Lo abultado del primer tema y lo trascendente del segundo, desde el punto de vista de la capacidad destructora que ambos asuntos tienen en cuanto restarle gobernabilidad el país y poder a quienes nos gobiernan, está captando toda la atención del partido e igualmente de los líderes gubernamentales.  El país se ha desacomodado sensiblemente en lo que va de este año y no es solo por el indetenible  malestar económico  y su vertiente de inestabilidad social. La protesta pública por la merma de calidad de vida está alcanzando a las clases sociales que deberían ser las más afectas a la Revolución y ello se expresa en desapego a la dirigencia y a la ruta  gubernamental. Si al conflicto se le agrega el tema de corrupción en el manejo de los dineros del país, el divorcio de las clases populares va a ser muy definitorio no solo a la hora de una nueva votación.  Se va a expresar muy cáusticamente, antes que de que esa hora llegue.
En el seno del gobierno y en las filas del PSUV ya hay quienes señalan con el dedo a los artífices de este descalabro económico, moral y político y se les asignan responsabilidades históricas. Callarlos es cada vez más difícil pero rectificar también lo es. Asumir comportamientos económicos más ortodoxos, lo que sería deseable,  y la imposición de castigos a los culpables de los colosales negociados que han enriquecido a personeros oficiales lesiona importantes intereses de gentes en la cúpula roja. Un golpe de timón, en ambos sentidos- manejo económico y castigo de la corrupción- sería lo deseable, pero resulta una cuesta muy empinada sin pagar un alto precio en los sectores afectos a la Revolución heredada de Hugo Chávez.          
 Lo que ya no es posible es acallar el rumor que exige las dos cosas: rectificación y castigo. Y eso es bueno para el país. Crea un mejor ambiente para el entendimiento en los dos lados, establece puntos de contacto entre los disidentes revolucionarios y la oposición democrática  y marcan la posibilidad de que un nuevo rumbos se instaure lentamente para corregir los entuertos  que ya ambos  ven tanto protuberantes como irreversibles. La coyuntura, pues, no es mala si la disidencia sabe aprovecharla en el buen sentido que es el del bienestar popular. Nada más difícil que negociar con quienes se sienten todopoderosos. La contundencia delo trágicamente fáctico de hoy tiene que servirnos no solo para señalar culpables. Tiene que ser útil para buscar vías de salida. No dejemos pasar la ocasión.            
      
Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo

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LUIS GARCÍA MORA, ¿PUEDE LA MUD COLOCARSE AL FRENTE DE ESTE MALESTAR SOCIAL?

Luego de esta experiencia colectiva de trastorno total, se está potenciando en la base chavista lo que Tomás Straka llamaría la épica del desencanto. Con esos intangibles que incendian épocas, como la indignación, la desilusión y el desengaño, que estos epígonos funestos de Bolívar enfrentan, esta vez en carne propia.

En este desenlace de inestabilidad, violencia y ruina, la Venezuela heroica termina jodida. Es por ello que tanto pueblo entiende ahora que sólo era una mampara para saquear.

Únicamente en ingresos petroleros, hasta el cierre de 2013, esta gente ha devorado 770 mil millones de dólares. Y si incorporamos los ingresos tributarios, estaríamos hablando de casi un millón de millones de dólares.

Un millón de millones.

Esto significaría, para algunos analistas, el despojo más escandaloso de toda nuestra historia.

¿Cómo no van a estar arrechas las bases chavistas, si esto está sacudiendo como un sismo y cercenando nuestro futuro?

Y amenaza con exterminarnos. Aniquilarnos. Como amenazaba aquel líder, que Marx guarde en su seno y no lo suelte.

Y la “clúster” de Giordani, esa bomba de racimo que al alcanzar cierta altura gubernamental, medida por un altímetro, se abrió dejando caer cientos de submuniciones de diversos tipos, todas de alto poder explosivo anti-Gobierno: anti-corrupción en el Ejecutivo, en el Legislativo, en el Judicial y en el PSUV. Y eso tiene a toda la cúpula roja, económicamente bien blindada, haciendo llamados feroces a la lealtad (y la supervivencia).

Un misil ha impactado el Enterprise y en el puente de mando, su dirigencia a toda marcha, con las alarmas sonando, intenta cerrar las escotillas para urgentemente detener el avance hacia el próximo Congreso del PSUV (que luce explosivo) de la solicitud recia y revolucionaria de esa base que exige un debate muy a fondo. Las UBCH exigen que allí se discuta el tema de la corrupción.

De manera libérrima, sin cortapisas.

¡Y tiembla la tierra, se escapó Armenteros!

Tendencia y solicitud éticas y radicales que se intentará parar chantajeando a la base con la invocación de la lealtad, de la unidad, pues sobre el ring (y de cara a la base), aunque lo disimulen, les tiemblan las piernas. Y si ahora enfriamos cualquier análisis, la única estructura que tiene el Gobierno además de la FANB (que, en el último round, uno duda), es el Partido.

Y en esta baja de temperatura, el presidente del PSUV tiene que ser Maduro, para poder operar el Partido como Gobierno, porque la pregunta que les rompe la mente sigue ahí: ¿Es cierto que Maduro controla a la FANB? Y éste es el dictamen: el único modo de reestructurar la economía (si es que alguna vez lo va a hacer) es con un PSUV sólido.

¿Puede lograrlo solo? ¿Con una gestión tan mala y sin el equipo apropiado?

Difícil, muy difícil.

Por no decir imposible.

Sumado a la “clúster” de Giordani y esa que prepara Barinas.

De manera, amigo lector, que por debajo o por encima de la emoción del Mundial, aquí se está replanteando otro juego.

El PSUV se prepara: va a su Congreso. La oposición también debería mover sus piezas. Reorganizar su mando. En una reunión similar –piensa uno– y del más alto nivel.

No basta con dormirse en la “estrategia” actual de la espera pasiva.

Quizás (¿por qué no?) desempolvar y darle uso al Proyecto País de la MUD y relanzarlo.

Porque la MUD debe abandonar la flojera.

¿O es que creen que sólo con la espera o la convocatoria a una Constituyente (o cualquier otra figura jurídica) vamos a salir de esto?

No es un secreto para nadie que se la está engullendo la movidita chica, el lleva-y-trae de los chismes, impidiéndole dedicarse a la política grande.

Esto no se aguanta. Tiene que haber un líder. Que convoque e interactúe.

Don Ramón Guillermo Aveledo, como dicen, es un juez de paz que está para resolver los asuntos entre los partidos. Pero a la MUD le falta ese liderazgo fuerte. Porque no está ahí.

Amén de levantar de inmediato un nuevo equipo que resuelva los obstáculos y las intrigas entre sus partes.

Porque el asunto de los partidos no es engordar. Es crecer.

Allá, del otro lado del campo, lo de Giordani estremece, cierto. Y lo convierte en el ideólogo de la disidencia a Maduro. ¿Fue ése el objetivo de la jugada? Porque en ningún momento el Gobierno estuvo tan dividido, pero en el campo opositor es imperativa una reunión (una asamblea general, un pleno, una convención… lo que sea) de alto nivel, con una agenda de debate de alta política y sin complejos. Con un mandato cruel, diría uno, que reduzca esta proliferación discursiva, plagada de clichés y lugares comunes que nos agobia.

Se subestiman, por ejemplo, con trazos gruesos y sin ninguna reflexión de fondo, algo tan de suma importancia como el proceso de politización y democratización de sectores muy conspicuos e importantes de la sociedad civil, aplastados por la crisis que nos domina, cuyas frustraciones, angustias e insatisfacciones no encuentran un espacio político ni una dirección que las interprete en la actual coyuntura.

Hay una arrechera y una rabia comprimidas.

Y un desprecio por los políticos que ya Chávez capitalizó en 1998. Que hoy sigue ahí, en una franja latente en todos los sondeos, reflejando un palmario malestar por su actuación.

Y, fíjese usted, algo que allá en España ocurre con diferente rostro y definición, y que debería ser objeto de nuestro análisis y no lo es: al ser los técnicos políticos del movimiento Podemos ha logrado capitalizar el desencanto, el descontento ibérico: la indignación. Sí: hablo de ese partido que la oposición maldice irritada y que parcialmente ha desbordado a los partidos españoles, fraguado en los márgenes de un sistema de signo contrario al nuestro (y que de paso cobró 3,7 millones de euros a Chávez en diez años por asesoramiento, y aceptémoslo: con quince años de resultados exitosos).

Ese mismo sentimiento definitorio (que aquí también se subestima) de los sectores sociales aplastados por la crisis económica. El mismo tipo de cólera de una gente privada de horizonte colectivo, en un taponamiento de su espacio político de decisión, por carecer de una dirección clara, reducida diríase a un mero dominio técnico, pareciera empeñada en abonarle el terreno a otra salida antipolítica.

Como en 1998.

La MUD sencillamente luce incapaz hasta ahora de colocarse al frente de un sentimiento, de recoger al menos la inversión política del malestar social, como allá (repito: aunque de signo contrario, y sin solicitar de la MUD radicalismo alguno), en un contexto de acelerada deslegitimación.

De ahí que impere en vastos sectores venezolanos, triturados por la crisis, un descontento soterrado, profundo, que no encuentra una gramática en la MUD que interprete su desazón.

¿Que se mueve desde cartografías prefijadas por una herencia política superada? Quizás.

¿Estamos los sufrientes de esta situación ante el “secuestro” tecnocrático de nuestra capacidad colectiva de decisión?

¿Una tecnocracia política que no se renueva, que fomenta la despolitización, y que estaría jugando peligrosamente a identificar el ejercicio público y responsable de la acción civil con el golpe de Estado, como el PSUV?

Las incógnitas que gravitan sobre el momento son inmensas.

¿Quién está analizando el fenómeno de la indignación venezolana con las actuaciones del régimen y sus consecuencias? ¿La MUD y los partidos que la conforman?

No.

Quizás el chavismo, que angustiosamente quiere mantener el control de esta nueva arrechera y desencanto; de esta renovada desolación que su mismo régimen ha provocado con un pésimo manejo del poder, del gobierno.

Y, ¿cómo no pensarlo?, asesorado por los españoles de Podemos.

Pareciera que nos movemos en sentido contrario a la realidad política de hoy. ¿Qué plan de acción puede ofrecer la MUD para contrarrestar el creciente malestar de la proletarización de la clase media, atrapada por un cinismo desilusionado?

¿Quién ahí está haciendo el esfuerzo por articular y dar forma política a la indignación venezolana?

¿O es que no estamos indignados?

¿Ha perdido la oposición venezolana toda capacidad de canalizar con efectividad la fuerza del descontento, elemento necesario del compromiso ciudadano?

¿Se puede continuar más tiempo en esta estrategia dogmática de clase, incapaz de tender puentes reales, no retóricos, entre el Este y el Oeste de Caracas, entre los sectores que aún se manejan dentro de la crisis aunque sea precariamente, y los que no?

Da la impresión de que la MUD no termina de salir del impacto (de ese shock) de Chávez.

Sin percatarse de que no puede seguir sin reaccionar ante esta situación de parálisis, de desmoronamiento de los valores dentro del Gobierno, del PSUV y del régimen.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

¿Solamente nuestras individualidades radicales?

¿Cuándo viene una sacudida de esta dirección?

Luis Garcia Mora
aguilaluis_7@hotmail.com
@LuisGarciaMora

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JOSÉ LUÍS MÉNDEZ LA FUENTE, DE MIQUILENA A GIORDANI.

La salida de Jorge Giordani del gabinete ministerial donde era Vicepresidente de Planificación Estratégica, hubiera pasado desapercibida, si no fuera porque decide publicar al día siguiente, en el portal revolucionario “Rebelión“, un documento titulado “Testimonio y responsabilidad ante la historia”, una verdadera herejía revolucionaria, que lo califica desde ya  entre sus excamaradas como un contrarrevolucionario, o lo que es aún peor, como un traidor. Su caso recuerda, de alguna manera, el de Luis Miquilena, uno de los mentores de Chávez y quien abandonó la revolución en el 2002.
LA REVOLUCION SE VA DE VIAJE
Pero no fue Miquilena la primera víctima, ni tampoco será Giordani la última, que la causa revolucionaria se lleve por delante. Y aquí los motivos, sean autocritica, revisionismo o reformismo, nunca son justificaciones suficientes, sobre todo cuando apuntan al líder con el dedo, como lo hizo Giordani con Maduro.
Las revoluciones terminan comiéndose a sus hijos, anuqué algunos se suiciden primero. Los ejemplos en esta materia son más que abundantes. Así, en la Revolución Francesa, quizás la más conocida popularmente,  la lista es inmensa: Hébert, Brissot, Danton, Marat, Couthon y el propio Robespierre, por mencionar solo algunos de sus “hijos” más notables.  En la Rusa, Kámenev, Zinoviev, Sokólnikov, Bujarín, Yezhov, Tujachevsky, Yagoda, y Trostky, entre muchos otros, fueron asesinados por órdenes de Stalin, pero con la diferencia de que en la revolución bolchevique, las purgas no solo condujeron al asesinato de miles de personas, sino también a su destierro político y humillación pública, con cartas y “confesiones de errores” contra la revolución que al final de nada sirvieron, pues en muchos de esos casos, fueron igualmente ejecutados y perseguidos, y hasta asesinados  esposas e hijos.
Mucho más nuevos, son los casos en Cuba, de Carlos Lage y de Felipe Pérez Roque quienes se desempeñaron como vicepresidente y canciller en el 2009, cayendo en desgracia a causa de las ambiciones de poder que, según Fidel Castro, los condujo a desempeñar un “papel  indigno”. Aquí, las confesiones  en cartas públicas tampoco se hicieron esperar. Esta “ética revolucionaria” fue la que le aplicaron antes, al General Arnaldo Ochoa, jefe de las operaciones en Angola, el más condecorado de los oficiales y héroe de la revolución cubana,  quien en 1989 fue fusilado junto a los militares Jorge Martínez, Antonio De La Guardia, y Amado Padrón por órdenes del régimen de Castro, después de un Juicio público que recuerda  los “Procesos de Moscú” del estalinismo soviético, entre 1936 y 1938, con simulacros de juicios, confesiones públicas, etc..  Ochoa fue acusado, junto a  otros trece implicados, de tráfico de cocaína, diamantes y marfil,  además de avergonzar a la revolución con actos de alta traición. Durante el juicio se le acusó igualmente, de incumplimiento de deberes militares y pérdida de vidas en Angola. El militar jamás admitió ser culpable de narcotráfico. Meses antes, Ochoa había manifestado sus simpatías por Gorbachov y la apertura soviética.

Mientras tanto, aquí en Venezuela, la revolución del “socialismo del siglo XXI”, también se ha engullido  a unos cuantos de sus hijos, padres y hermanos. La lista, durante la larga década de Chávez, fue igualmente kilométrica, aunque no tan sangrienta, pero similarmente aleccionadora. Al igual que en la francesa, la rusa o la cubana, también tenemos nuestros Robespierre, Kámenev e incluso Ochoa. Muchos de quienes la apoyaron desde el principio en la Constituyente, pasando por los que la consolidaron durante y después de los sucesos de abril 2004, con golpes de pecho y rasgadura de vestiduras incluida, hasta los que crearon listas indignantes o se arrodillaron frente al “patria, socialismo o muerte”, fueron más tarde o más temprano, botados de la causa revolucionaria o hechos  aun lado. No creo que haga falta  nombrarlos, basta con hacer un poco de memoria.
En la “segunda etapa de la revolución”, como llaman algunos a la presidencia de Maduro, las destituciones de Eugenia Sader como Ministra de Salud y Desarrollo Social, imputada posteriormente por el Ministerio Público por la presunta comisión de los delitos de peculado doloso propio, sobregiro presupuestario y asociación para delinquir; del Coronel Félix Osorio como Ministro de Alimentación, por “refrescamiento” del ministerio en cuestión, y de Eduardo Samán como Director del INDEPABIS, a causa de una reestructuración del organismo, se suman a la de Giordani. La línea divisoria entre un cambio de funcionarios y una “purga política” radica tan solo en la finalidad.
 El presidente Nicolás Maduro, dijo que no hay excusa para “traicionar” el proyecto revolucionario que inició su antecesor, Hugo Chávez, y criticó los “grandes egos” de algunos “compañeros”, al referirse sin nómbrala a  la ya famosa carta de Giordani.
Quien traiciona a quien dentro de una revolución, es algo difícil de determinar; ocurriendo algunas veces que los acusadores terminan siendo, al final,  los acusados.
Jose Luis Mendez
Xlmlf1@gmail.com
@Xlmlf1

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ARNOLDO JOSÉ GABALDÓN, LA TRANSICION , CON LA MANO EN EL PECHO

Todo hace presumir que Venezuela ha entrado en un proceso de transición política. Ya que es difícil anticipar los detalles de tales procesos, aunque sabemos que siempre un gobierno termina por ser sustituido por otro, existe la tendencia entre los líderes y analistas políticos a fijar su atención sobre situaciones parecidas que han ocurrido en otros países, buscando similaridades que orienten estrategias a seguir.
  

En este sentido es conveniente recordar la serie de transiciones que ocurrieron en 1989, en Europa del Este y que marcaron el fin de los gobiernos de los satélites soviéticos. Me refiero al final de los regímenes comunistas de Polonia, Hungría, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Rumania y Bulgaria, aunque en el caso de estos dos últimos, no puede decirse que de inmediato lograron desembarazarse de la conducción totalitaria.

Por la naturaleza marxista del régimen que sufrimos, el análisis de estas transiciones arroja elementos comparativos valiosos. ¿Cuáles son las características o líneas evolutivas que tendieron a repetirse en estos procesos? En dichos países, el grueso de la sociedad civil se encontraba muy oprimida.

Existían gobiernos totalitarios y los poderes públicos estaban sujetos al partido único. Ocurría una violación permanente de los derechos humanos.

Además, la situación económica estaba deteriorándose aceleradamente, con aumento constante de la inflación que no podía ser controlada, desempleo, escasez de bienes de primera necesidad y creciente endeudamiento, consecuencia del modelo socialista existente, centralmente planificado y altamente regulatorio.

Desde el principio de los años ochenta, con la designación de Karol Wojtyla en 1978, como Juan Pablo II, la Iglesia Católica había empezado a desempeñar un rol catalizador de la reacción contra el comunismo, que se sintió especialmente en Polonia, pero que también se irradió hacia Hungría y Checoslovaquia y terminó por tener alguna consecuencia sobre toda la región. "En ocasiones -el Papa- a pesar de la incomodidad de sus propios obispos, intentaba disuadir abiertamente a los católicos de Polonia y de los demás países del Este de que llegaran a cualquier tipo de compromiso con el marxismo. En otras palabras, "ese cambio de posición ¬del compromiso a la resistencia - por parte de la Iglesia Católica, generó el foco que retaría el monopolio del poder ejercido por el partido Comunista" (Judt, 2005).

La oposición en los diferentes países carecía de organizaciones políticas formales. Pero, durante los años ochenta habían ido apareciendo diversas organizaciones que asumieron la representación parcial de la sociedad.

Las tensiones sociales, más o menos tirantes en los países de la Europa del Este, hicieron crisis durante 1989. Se generalizaron las protestas por asuntos laborales y la rebelión civil se intensificó. Los estudiantes participaron activamente, especialmente en Checoslovaquia y Hungría.

La fuerte represión que se desencadenó durante las manifestaciones, estuvo en manos generalmente de las fuerzas policiales y de la policía secreta. Las fuerzas armadas no participaron directamente en la represión, a no ser en Rumania, durante los últimos días de la dictadura.

Entrado en la fase crítica de la transición, en la mayoría de los países se estableció algún tipo de negociaciones entre el gobierno comunista y los representantes de la oposición. Esto era impensable anteriormente, dada la impermeabilidad del régimen. En ciertas situaciones, estas negociaciones facilitaron el proceso de transición, como fue el caso específico de Polonia y de Hungría.

En ningún país se logró la transición plena a través de un proceso electoral, aunque hubo casos como el de Polonia, en el cual las elecciones legislativas celebradas a mediados de 1989, por acuerdo previos negociados con la oposición y que ganó por amplio margen Solidaridad, abrieron cauce al cambio posterior del gobierno; o en Hungría, en que reformas parlamentarias a fines de 1988 y principios de 1989, facilitaron la transición.

En Hungría, Alemania Oriental y Checoslovaquia, dirigentes comunistas con el ropaje de reformadores, trataron de liderizar gobiernos de coalición con par
ticipación de representantes de la oposición, pero a la postre ninguna de esas iniciativas cuajó y los nuevos gobiernos que se establecieron fueron exclusivamente conformados por representantes de la oposición. En todos los países los partidos comunistas se disolvieron o mimetizaron.

La excepción ocurrió en Rumania y Bulgaria, donde los nuevos líderes habían formado anteriormente parte de la nomenklatura.

Los gobiernos comunistas no cayeron por golpes militares, sino por la resistencia y rebelión mayoritaria de la sociedad civil, que con poca violencia generó vacíos de poder que debieron ser llenados. Las fuerzas armadas se quedaron neutrales.

Un aspecto curioso fue que los respectivos procesos de transición dependieron de las particularidades de cada país. Tampoco ocurrieron por el colapso de la Unión Soviética, la cual continúo existiendo hasta fines de 1991. En todos los países los gobiernos surgidos después de la transición se declararon democráticos, promovieron regímenes multipartidistas y se mostraron inclinados a una economía de mercado, con mayor o menor intervención del Estado. En la generalidad de los países se trató de mantener los programas de seguridad social preexistentes.

Sin dudas, todas esas manifestaciones de reclamo social que finalmente desembocaron en protesta civil, tuvieron como origen importante, el proceso de reformas iniciado por Mijail Gorbachov, con el nombre de Perestroika. En la última parte de los años ochenta, como consecuencia, había ocurrido un periodo de distensión del control ejercido por la Unión Soviética sobre sus satélites. Durante estos años dentro de los propios partidos comunistas de los satélites, habían surgido intentos reformistas o de corrección de los profundos daños que le habían causado a sus pueblos. Pero tales iniciativas llegaron tarde para ellos. El comunismo demostró ser mucho más débil de lo que suponía la mayoría de la gente.

¿Qué lecciones deberíamos extraer del recuento sucintamente expuesto, de cara a la situación venezolana? La prioridad de mantener y fortalecer la unidad y ampliar el ámbito de su cobertura a la mayor parte de la sociedad civil. La necesidad de conjugar en una sola estrategia la acción electoral, la protesta social y la resistencia civil. Adoptar un mensaje común que suscite optimismo y esperanza a toda la población. Y prepararse bien para la transición, ya que ella irremediablemente ocurrirá.

Arnoldo Gabaldón
agabaldon@cantv.net

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MANUEL MALAVER, UN BACALAO MADURO

¿Quién no recuerda al “hombre del bacalao”, aquel dibujo estampado en una botella que servía de emblema a un vitamínico gringo (la “Emulsión de Scott”), y en el cual aparecía un marinero al parecer noruego carreteando un inmenso bacalao que lo cubría de los hombros a los pies?

Se me viene la cara entre nostálgica y triste del hombre de mar, y como en trance de decirnos: “Carajo ¿y no habrá un cristiano que me quite de encima esta tortura?”

Nunca tomé el reconstituyente (que así también se le llamaba), y quizá porque se le promocionaba como “aceite de hígado de bacalao” y tenía un color blancuzco, jamás supe de su sabor, y bondades, lo cual no excluyó que, al igual que la mayoría de mis coterráneos, lo instalara en mi imaginario como la imagen del caso de un hombre o colectividad atormentados por un peso impuesto e injusto que le destruye su naturaleza y destino.

“Por ahí anda fulano con un bacalao que le acaba la vida”, o “andaba muy feliz, pero le cayó un bacalao y desde entonces no ve luz”, o “¿por qué se dejó montar ese bacalao?”, son frases del coloquial venezolano, y la verdad es que, visto los antecedentes, la imagen no puede más acertada si se toman en cuentan los trazos y detalles que la grafican.

Pero ¿a qué viene todo este exordio y por qué comenzar un artículo sobre política remontándome a vivencias de décadas lejanas cuando se pensaba que una fuente de vitaminas “A y B” importada de Estados Unidos, era efectiva para prevenir y combatir la tuberculosis, el paludismo, la artritis, la diábetes, los infartos, la bronquitis y el raquitismo?

Pues, justamente, porque repasando las noticias de las 24 horas últimas (que son las que me nutren con ideas y motivos para borronear estas líneas de los domingos) me tropiezo con la carta que le escribe el exministro, Jorge Giordani, a Nicolás Maduro, para rechazar su despido del gabinete, y apartando el hórrido pasado y presente de uno y otro personaje, ni establecer cuál de los dos tiene razón, llego a la conclusión que Maduro es “el perfecto bacalao” del país y de la revolución.

Para empezar porque le pesa, no solo cientos de miles, millones de toneladas a la estima, la confianza, la esperanza y la racionalidad de 28 millones de nacionales, sino también, porque, aparte de serle impuesto como jefe de Estado sin ninguna cualidad, legalidad y legitimidad, ha conducido al país a la más catastrófica, metastásica y traumática crisis de su historia.

Es la Venezuela del NO HAY, porque, literalmente, se le ha quitado, arrebatado, y robado todo, desde los alimentos básicos para que una familia pueda vivir con lo indispensable, hasta las medicinas para curar sus enfermedades crónicas, sin contar las materias primas e insumos para que la industria y la agricultura pudieran medianamente funcionar.

Pero lo increíble es que, también se acabaron los dólares que suministraban las exportaciones petroleras que tradicionalmente atendieron las contingencias del desabastecimiento, que unido al colapso del aparato productivo agrícola y ganadero, nos han convertido en un país que vive “del fiado”.

Una semana sí y otra también, el llamado “Zar de la Economía”, Rafael Ramírez (que también es presidente de PDVSA, y ministro de Energía y Petróleo) anuncia que está punto de llegar un préstamo de 4 mil, 5 mil o 6 mil millones de dólares -ya sea de China, Rusia, o una petrolera gringa-, y la verdad es que si llega, nadie sabe donde va a parar porque la carestía de los venezolanos, no solo no se alivia, sino que recrudece.

Pero vayamos a una pregunta más simple porque es contable y se fundamenta en los boletines trimestrales del BCV: ¿Cuál es el destino de los 50 mil millones de dólares que deberían ingresar a la economía como producto de las actuales ventas de crudo, que a un b/d promedio de 100 dólares, serían garantía para que un país que cuenta con 28 millones de habitantes no le faltara nada, absolutamente nada.

Misterio de misterios, porque el gobierno del “bacalao” Maduro prácticamente se ha declarado en “default” con sus acreedores externos (“selectivo” y “sucesivo”, pero “default” al fin), y ya nos tiene sin líneas áreas para viajar el exterior, repuestos para la flota automotriz y los equipos bélicos que se vienen comprando desde hace 15 años, y remesas para enviar a estudiantes en países extranjeros que penan por cubrir sus gastos o regresar.

Sin echar muchos números, ni empeñarse en pesquisas de alta cirugía financiera, la respuesta no puede ser sino una: los menguados ingresos del país por concepto de las exportaciones de una venida a menos PDVSA, se desvían para sustentar a la quebrada, en bancarrota, e irrecuperable (después de 55 años de comunismo) economía cubana, que cual maleza parasitaria se engulle los alimentos, las medicinas, los repuestos, materias primas y servicios que antes, antes de la revolución, con crisis y todo, con caída de los precios, de la producción y alzas inflacionarias incluidas, mantenían medianamente funcionando a la economía nacional.

Y es materia que en estos días comienza a introducirle correcciones, refrescamientos e innovaciones a los que se habían dado en llamar axiomas en la experiencia histórica mundial: no es cierto que el colonialismo proceda siempre después de agresiones políticas, militares y económicas desde afuera, pues en un país sudamericano se dio el caso en que, una nación soberana, llamó al gobierno de un país extranjero para que la invadiera, y de pasó comenzó a pagarle una altísima factura para mantener la ocupación.
Una por la cual el país invadido se ha ido destruyendo metódica y criminalmente y a sus habitantes se les ha impuesto una carestía de alimentos cercana a la hambruna, y un desabastecimiento de medicinas que no puede calificarse sino de genocidio.

No es, por supuesto, lo que se dice en el memorial de agravios que Jorge Giordani, le dirigió hace tres días a Maduro (pues de trata de dos corresponsables y principales de la tragedia que enluta a Venezuela, llamándolo “incapaz, improvisado, derrochador, despilfarrador y carente de liderazgo”), pero dejando claro que se refiere a un “bacalao”, un punching ball, a un comodín al que siempre recurrirán los acusados cuando tengan que descargarse de la culpa de haber destruido a Venezuela para entregarle sus ruinas a unos invasores extranjeros.

Manuel Malaver
manumalm912@cantv.net
@MMalaverM

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ALEX VALLENILLA, LOS CASTROS TIENEN SUS DÍAS CONTADOS EN EL PAÍS

El castrocomunismo ha chocado con un muro construido por casi 300 años

Castro ha fallado. En su juego de estrategias no contó con el muro sólido que en Venezuela se ha construido por casi 300 años: el pensamiento libre en las universidades públicas y privadas, ha subestimado a un enemigo que lo derrotará irremediablemente.

Los hechos de protestas estudiantiles por todo el país, a pesar de ser censurados por los medios públicos y privados, son indetenibles.

En Venezuela Castro aplicó un método represivo para generar temor. Por ejemplo, a los militares les infringió cuando apresan a Baduel, el compadre de Chávez, el resto pensó, “si eso le pasó al que lo rescató en abril de 2002 qué queda para nosotros”, allí claudicaron los generales.

A los medios los atemorizó, cerrando a RCTV, el más icónico. A muchos periodistas ha autocensurado, persiguiendo a los más connotados y así en muchos sectores. Pero a los estudiantes no pudieron meterlos en el carril, ni atemorizarlos.

Hoy vemos un choque de dos paradigmas.

El pensamiento libre forjado por instituciones como la UCV, la ULA y otras, con casi 300 años históricos, con huella profunda en las libertades cívicas y económicas de este país, instituciones que incluso 100 años antes de El Libertador ya daban sus primeros pasos.

Y el otro, el castrocomunismo, obsoleto, retrógrado, miserable y trasnochado, un modelo empobrecedor, que se quedó en un discurso ya fuera de vigencia. Con 50 años haciendo que el cubano pase hambre.

Castro esta vez no lucha contra la CIA, el castrocomunismo no está en la Guerra Fría, ahora apropiados indebidamente de las riquezas y el capital político que dirige hoy el país, es el status quo, y debe enfrentar a una rebelión popular forjada por jóvenes que tienen arraigo de libertad, cinco veces más antigua que el propio Fidel.

Esta lucha en Venezuela que ha emprendido sorpresivamente el estudiantado, verdadero forjador de libertades, frase que ya no debería ser propia del ejército venezolano, sino de los estudiantes, es la clara señal que el castrocomunismo tiene sus días contados.

Si Castro falla en Venezuela, habrá sido su fin definitivo en toda Latinoamérica, incluso hasta la juventud cubana se animaría a sacarlos a patadas del poder allá en La Habana

Alex Vallenilla
alexvallenilla@gmail.com
@alexvallenilla
CNP 16478

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ANTONIO SEMPRUN, VENEZUELA EN OTRA LISTA NEGRA

El informe anual publicado por el Departamento de Estado sobre tráfico de personas incluye 23 países que no cumplen los estándares, entre ellos Cuba, Rusia, Arabia Saudí, Tailandia y Malasia,  Venezuela fue incluida en este informe en el que según cálculos conservadores, más de 20 millones de personas son víctimas de la trata humana”,  una forma de esclavitud con la que los explotadores obtienen beneficios cercanos a los 150,000 millones de dólares anuales.

La figuración de Venezuela en esta lista es otro  "logro" del  régimen que desde hace quince años ha venido sometiendo a los ciudadanos de un país rico  a las más terribles limitaciones de alimentos, medicinas y seguridad personal, convirtiendo el país en blanco  de estos explotadores.

Venezuela hoy está incluida en otras  lamentables listas, el país con la mayor inflación del continente y el más alto índice de desempleo, en la de los países más corruptos del mundo, donde se violan flagrantemente los derechos humanos y  se amordaza la libertad de expresión,  el país con una de las capitales  más peligrosas del mundo.

Este oscuro panorama para  treinta millones de habitantes, lo ha logrado una pequeña camarilla que recibe instrucciones de su jefe en la Habana, para quien  mantener sometido y humillado  otro pueblo es una situación de vida o muerte  para que sobreviva su genocida revolución.

Venezuela integrará la lista de países en los que sus habitantes se liberaron del yugo opresor que sobre ellos ejercía un pequeño grupo de delincuentes corruptos embriagados de poder como Egipto y Libia, cuando no tengamos miedo,  espantemos la indiferencia y entendamos que la unión de la mayoría que hoy somos nos hará indetenibles cuando decidamos decir.  Ya Basta.

Coronel Antonio Semprun
coronelantoniosemprun@gmail.com
@antoniosemprun

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