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martes, 15 de octubre de 2013

EL COLOMBIANO.COM, MADURO Y SU REALIDAD PARALELA, EDITORIAL,

Quince años de desastre en la gestión gubernamental, y el chavismo sigue culpando del fracaso a otros: la derecha, el imperialismo. Nada de autocrítica. Maduro quiere decretar "un hombre nuevo".

Todos los medios de comunicación internacionales independientes seguimos día a día la situación venezolana. Situación desesperada en lo económico, turbulenta en lo político y social y directamente calamitosa en lo institucional.

Hay desabastecimiento de productos básicos de la canasta familiar. Y no por mucho que lo niegue el gobierno, hace que aparezcan los bienes de consumo en los estantes vacíos de los supermercados.

Y desde allí mismo se reporta, por parte de los medios que aún resisten el acoso por cumplir su deber democrático de informar, que el desorden y la ausencia de autoridad legítima en los centros urbanos es alarmante. Entre milicias bolivarianas y grupos de moteros que aplican sus particulares leyes de la selva, la ciudadanía se encuentra acorralada entre unos gobernantes vociferantes y sin rumbo, esa escasez de productos básicos y una corrupción desmedida. Esta sí, fuera de todas las "justas proporciones".

El martes pasado, el presidente Nicolás Maduro solicitó a la Asamblea Nacional que le concediera poderes habilitantes para ejercer, durante un año, la facultad legislativa extraordinaria que le permita expedir decretos ejecutivos con fuerza de ley, sin necesidad de pasar por el Congreso.

Maduro carga con el peso de una herencia caudillista de un líder carismático -Hugo Chávez -, a quien no iguala ni siquiera en lo malo; de un sistema económico que no funciona; de una falta de capacidades para gobernar que avergüenza incluso a cierta izquierda crítica; y de una dispersión del poder que lo mantiene en permanente zozobra, al vaivén de las apetencias de su principal rival, Diosdado Cabello, y de los militares "boliburgueses" que no lo respetan.

Y el denominado heredero de Chávez considera que con poderes normativos excepcionales podrá contener por lo menos dos de los descomunales problemas (corrupción y crisis económica) que tienen a la República Bolivariana en estado de postración moral y financiera.

En uno de los párrafos de su macondiano discurso ante la Asamblea Nacional, Maduro sostuvo que "si la corrupción sigue reproduciéndose y perpetuando su lógica capitalista de destrucción, aquí no habrá socialismo, el socialismo nunca podrá afianzarse plenamente en su dinámica profundamente humana entre nosotros, en medio de los antivalores de la corrupción".

La corrupción, dijo, es derivada del sistema capitalista, de sus desórdenes y de su equivocada concepción del hombre. No es, en el caso de su país, resultado de 15 años de un mismo régimen, ni de la consolidación de camarillas de discurso socialista, pero de bolsillos sin fondo para atiborrarse de recursos públicos.

Igual con la economía. El desabastecimiento es producto de un bloqueo de la derecha fascista y de enemigos externos, que no permiten que los bienes lleguen al ordenado sistema de planificación estatal. La cadena productiva murió no por arbitrariedades gubernamentales, expropiaciones y falta de gestión. No: no funciona porque hay un complot de la derecha, que no deja producir bienes y servicios.

El discurso de Maduro podría indicar una patología política ya irremediable, de buscar cambiar la realidad con ruidosas arengas revolucionarias, o acabar la corrupción gubernamental no sancionando a quien incurre en ella, sino acorralando a la oposición. La farsa, en fin, de crear un hombre nuevo con políticas fracasadas y sin futuro.

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/M/maduro_y_su_realidad_paralela/maduro_y_su_realidad_paralela.asp

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miércoles, 18 de julio de 2012

FERNANDO OCHOA ANTICH, DESESTABILIZACIÓN O FRAUDE CONTINUADO

Hugo Chávez, en su primera rueda de prensa como candidato, y  Henrique Capriles en su respuesta plantearon el gran dilema de la campaña electoral: “la oposición, aliada con los Estados Unidos, intenta subvertir el orden constitucional el  día de las  elecciones”; “el fraude continuado del régimen ilegitima cualquier resultado favorable al candidato oficialista”. 

En esa misma rueda de prensa, Hugo Chávez rechazó firmar el acuerdo político planteado por Henrique Capriles, mantuvo que sólo reconocería el resultado electoral que anunciase el Consejo Nacional Electoral, aceptó que la oposición se había fortalecido electoralmente con el inicio de la campaña y se mofó del candidato opositor al rechazar la posibilidad de un debate público. Estos primeros escarceos señalan los riesgos  de violencia que puede vivir Venezuela durante las elecciones.

Analizar y discutir los distintos puntos de vista de esta polémica, buscando determinar la verdad de los distintos argumentos es de gran trascendencia. Los fundamentos de la acusación de Hugo Chávez son realmente baladíes. Ella se basa en dos razonamientos: el primero: la oposición provocará un proceso de desestabilización nacional, en cualquier circunstancia, para no reconocer el resultado electoral anunciado por el CNE. El segundo, la oposición es apoyada, en este intento desestabilizador, por los Estados Unidos.  Ciertamente, la oposición ha señalado que no será suficiente el conteo de los votos por el CNE, si éste no es transparente. Los Estados Unidos han señalado públicamente, por distintos voceros del Departamento de Estado, que aspiran un proceso electoral equitativo. Eso no es conspirar.
Profundicemos en el tema. Veamos la primera acusación: “la oposición no reconocerá el resultado electoral el 7 de Octubre y convocará a grandes manifestaciones de protesta buscando desestabilizar a Venezuela”. Esta actuación sólo podría justificarse éticamente si realmente existen suficientes elementos para considerar que hubo un fraude durante el proceso electoral. La oposición democrática ha resumido su posición en una frase lapidaria: “el régimen, en complicidad con el CNE, realiza un fraude continuado”. 
¿Tiene algún fundamento esta acusación? Realmente, creo que sí. Veamos. El problema comienza por la propia constitución del CNE. Tres de sus miembros fueron militantes activos del PUSV, la presidenta es una funcionaria electoral, pero ideológicamente vinculada al chavismo y el quinto miembro ha demostrado cercanía con la oposición.
Esa composición limita totalmente la imparcialidad del CNE para ser garante de un proceso electoral. No hay duda de esta realidad. Para colmo, no existe ninguna posibilidad de revisar las decisiones de este órgano administrativo. El Tribunal Supremo de Justicia está constituido casi en su totalidad por magistrados comprometidos con el régimen chavista. Una decisión contraria al oficialismo es impensable. Además de este complejo panorama, Hugo Chávez ha logrado, a través del tiempo, una total hegemonía comunicacional. A excepción de Globovisión, un canal de señal abierta sólo en dos ciudades: Caracas y Valencia, el resto del espectro comunicacional está controlado por el régimen a través de emisoras del propio Estado o por medios de comunicación privados, totalmente mediatizados por las amenazas de CONATEL.
            Para colmo, esta Comisión aplica con manifiesta intención de favorecer al oficialismo la Ley sobre Responsabilidad Social de Radio y Televisión. En base a esa ley y a su reglamento se obliga a todos los medios, públicos y privados, a ceder un número muy significativo de espacios gratuitos para que el gobierno los utilice, no en la promoción del interés colectivo, sino como parte de su campaña electoral. No satisfecho con esta exagerada promoción de la candidatura oficialista, Hugo Chávez encadena casi diariamente a todos los medios de comunicación para tratar de fortalecer aún más  su imagen. El dinero público se utiliza, sin ningún control, para financiar su campaña electoral. No satisfecho con todas estas ventajas, se han creado un conjunto de medidas electrónicas  para tratar de crear en la conciencia colectiva dudas en el secreto del voto.
La primera acusación de Hugo Chávez, la oposición prepara un proceso de desestabilización, pierde total credibilidad ante su negativa de firmar el acuerdo propuesto por Henrique Capriles. Su contenido es de gran trascendencia. Resumamos algunos de sus puntos: “Los candidatos se comprometen a aceptar los resultados que sean producto de un proceso electoral transparente que recoja la voluntad de los electores; el candidato presidente se compromete a no usar cadenas de radio y televisión para promoverse; no se utilizarán fondos públicos en la campaña electoral, ni se hará propaganda encubierta”… La segunda acusación, el apoyo del “Imperio norteamericano” a un proceso de desestabilización nacional, la rechazó el presidente Obama en unas terminantes declaraciones. En conclusión, Hugo Chávez está desesperado.

fochoaantich@gmail.com

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domingo, 29 de enero de 2012

ERIC EKVALL: FRENTE A LAS PRIMARIAS: VERDADES INCÓMODAS O LA FALACIA DE LA ECONOMÍA DEL VOTO

1.  EL SILENCIO ENSORDECEDOR
Amigos me comentan a diario sus apreciaciones sobre la situación política. “¿Qué te parece el retiro de Leopoldo a favor de Henrique?”. “Diego y María Corina tienen las mejores ideas, pero ninguno de los dos tiene posibilidades de ganarle a Chávez”. “Yo creo que Diego está más claro en cuanto a la situación política, pero polariza demasiado, y lo que necesitamos para ganar en octubre es un candidato que sume en lugar de restar votos”. “Mira lo que dicen las encuestas, Henrique tiene más apoyo y parece ser el único que puede sumar votos y salir ganador en octubre”. “Pablo tiene el apoyo de los grandes partidos, sus propuestas sintonizan con el chavismo, y puede garantizar una transición sin violencia”.
Cada vez que escucho este tipo de comentarios, tengo la sensación de vivir en otro país. A tres semanas de las primarias muchos de mis amigos alimentan grandes expectativas hacia el futuro: piensan que elegiremos un candidato opositor y  que si éste logra sumar alrededor de él una siempre creciente mayoría de votantes insatisfechos con estos 13 años de chavismo, con propuestas sensatas englobadas dentro una excelente campaña electoral, tendremos grandes posibilidades de ganar las elecciones en octubre.
Entiendo su postura, entiendo su razonamiento, y con cierta nostalgia quisiera compartir su sueño. Pero la cruda e implacable realidad del entorno político en el que vivimos no me permite ni soñarlo. En cambio, trato con paciencia de explicar a mis amigos que a pesar de su optimismo – reflejado en ese slogan devenido tan ubicuo en estos días, “2012, el Año del Cambio”- a pesar de la percepción de que Chávez está cayendo en las encuestas y de que la oposición está supuestamente más unida que nunca, los venezolanos no vivimos en democracia, que esta es una dictadura, que los dictadores pueden celebrar elecciones – como lo hacen en Cuba, Bielorrusia y otras dictaduras -  pero nunca las pierden, y que la mafia narco-terrorista-militar que se ha ido adueñando del país tiene tantos expedientes abiertos y por abrir que nunca, nunca dejará el poder. Porque perder el poder significa perder la inmunidad que confiere ser amo de un país soberano.
Usualmente a estas alturas no pierdo mi tiempo en enumerar los estudios divulgados por publicaciones académicas del más alto prestigio a nivel mundial que afirman, sin ambages, que desde el 2004 el sistema electoral venezolano es un casino donde el dueño del casino reparte las fichas según sus preferencias y determina quién gana y quién pierde. Ya no trato de explicar, cifras en mano, cómo la cuarta parte de los votantes inscritos en los últimos diez años en el Registro Electoral Permanente existe sólo en nombre. Aún cuando demuestro que casi el 100% de las personas mayores de 18 años en Venezuela están inscritos en el REP, y que hace cuatro años, sólo en el Distrito Capital, según cifras del INE, había una población mayor de 1.514.403 habitantes, mientras que dos años después, según cifras del CNE, 2.100.977 votantes del Distrito Capital estaban inscritos en el REP (www.analitica.com/va/politica/opinion/3093490.pdf).
Repito: entre 2008 y 2010 (si uno acepta como verdad la absurda tesis que 100% de  los habitantes mayores de 18 años en el DF están inscritos en el REP) el número de votantes aumentó en un 39%.
Tómese un minuto para digerir las implicaciones de estas cifras oficiales – ¡cifras oficiales! En dos años la población de mayores de 18 años en el Distrito Capital ha crecido en un 39%.
Esto nos lleva indefectiblemente a la conclusión de que 28% de los inscritos en el Distrito Capital son votantes fantasmas.
Ud. puede con toda seguridad extrapolar esta fórmula y aplicarla al resto del país, sobre todo en las regiones rurales, donde más han crecido los nuevos centros de votación (y la cantidad de votantes virtuales) y donde hay menos control por parte de la oposición. Y no olvide que la oposición nunca ha podido establecer y mantener una presencia firme en más de 60% de los centros de votación a nivel nacional.
Examinemos estas cifras desde una perspectiva global: En los países donde el registro es voluntario, como es el caso de Venezuela, el porcentaje de votantes elegibles (mayores de edad) inscritos en el registro electoral de sus respectivos países oscila entre 70% y 75%, aún en las democracias más maduras.  Partiendo de la premisa razonable de que el 65% de los venezolanos son mayores de edad, y que tenemos una población de  28,5 millones de habitantes, son 18.525.000 los venezolanos mayores de 18 años. ¿Qué nos dice el CNE en cuanto a votantes inscritos en el REP? En diciembre 2011 contabilizó 18.338.913 votantes inscritos. Si aplicamos la fórmula aceptada según la cual entre 70% y 75% de los mayores de edad estaría inscritos en el REP, tendríamos una verdadera inscripción electoral que oscila entre aproximadamente 13 y 13.9 millones de votantes de carne y hueso. De ahí la cifra mínima de 5 millones de votantes fantasmas.
La develación de esta burda y descarada manipulación, esta mentira tan obvia, tan fácilmente comprobada, debería ser motivo de indignación ciudadana, de llamadas a la acción, de manifestaciones nacionales, de reclamos a instancias regionales e internacionales y de exigencias específicas por parte de la MUD para que se investiguen de manera exhaustiva las cifras del REP y las metodologías empleadas por el CNE y el INE a nivel nacional. Pero nada. Lo que se escucha es un silencio ensordecedor, para muchos incomprensible, por parte de quienes se ufanan de ser los dirigentes de la oposición.
1.    2.       CAMBIO DE PARADIGMA
Uno bien podría preguntarse por qué a veces con ciertos amigos me resigno a no insistir en explicar con detalle la magnitud del fraude que el régimen sigue montando a diario (el Registro está abierto; el CNE sigue inscribiendo votantes, quizás votantes de verdad, seguramente votantes fantasmas) a fin de asegurarse una holgada victoria el 7 de octubre.
La respuesta no es fácil. Por un lado, muchas personas prefieren vivir una ilusión cómoda en lugar de enfrentar una verdad incómoda. Muchas personas sencillamente no logran cambiar de paradigma.
Cambiar de paradigma significa desechar todo lo que uno cree saber sobre un asunto y aceptar, basándose en nuevas evidencias, una nueva verdad. Nuestro planeta fue creado hace entre 5 y 6 millardos de años, no es plano, y da vueltas alrededor del sol, y no al revés. Hoy aceptamos estas verdades como tales, pero hace 500 años hacía falta ser un hereje para tener creencias así, y el conjunto de dogmas de la Iglesia Católica Apostólica Romana garantizaba que al expresarlas abiertamente los herejes pagaran con su vida el atrevimiento.
Frente a las evidencias irrefutables sobre el fraude y confrontado con el hecho de que no solamente estas evidencias se han hecho públicas desde hace muchos años (aunque hayan tenido muy poco eco en los medios masivos de comunicación) sino que todos los altos dirigentes políticos y candidatos a las primarias están al tanto de esta información, el venezolano inteligente con conciencia cívica se enfrenta a un terrible dilema. O sigue aferrado al paradigma convencional (la MUD habla claro, actúa de buena fe, representa mis intereses, representa un auténtico cambio, aspira apoyar a un candidato que remplace a Hugo Chávez, etc.) o entra en un mundo desconocido, un mundo que en los mapamundis del siglo XV los cartógrafos señalaban como Terra Incognita, poblada de monstruos. En este mundo abundan los interrogantes, y escasean las respuestas claras. El mero hecho de reflexionar sobre estos temas y hacerse estos interrogantes implica que uno está cambiando un paradigma cómodo por un paradigma terriblemente inquietante. Y para algunos eso implica  coquetear con la herejía; podría pagarse caro,  muy caro, ese pecado.
Por ejemplo: si la MUD se resiste enérgicamente a reconocer, denunciar con vehemencia y rectificar el carácter fraudulento de un sistema electoral que garantizará sin duda una holgada victoria al candidato oficialista en octubre, ¿A qué intereses responde? Y la respuesta inevitable es que los líderes de la MUD no están comprometidos con un cambio de gobierno. Algunos de los candidatos, evidentemente sí y otros, aparentemente, no.
Hay un dicho en inglés, “Politics makes strange bedfellows”, cuya traducción sería algo como “en la política todo es posible” o, mejor dicho, “en la política hasta los polos opuestos se pueden juntar”. En nuestro caso, pareciera que el régimen se ha aliado con algunos poderosos jerarcas de la MUD, con el apoyo de figuras claves en los medios de comunicación, para instaurar un Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición Electoral, desde el cual se impone a la fuerza un dogma que consiste en no hablar del fraude, y así permitir no solamente la reelección (¿indefinida?) del dictador o su candidato designado sino también la instauración de un aparato burocrático opositor alimentado y controlado por el régimen, el cual fungiría cual Pueblo de Potemkin, como Partido Unido de la Oposición. Un Partido Unido de la eterna Oposición que satisfaría la necesidad de este régimen forajido, criminal y terrorista, de presentarse como legítimo a los ojos del mundo. Y para seguir alimentándose a sus anchas del erario público.
Creo que poco a poco los venezolanos opositores conscientes están cambiando de paradigma. Por supuesto cuesta mucho hacerlo. Significa deshacerse de las creencias y las lealtades reflexivas a través de las cuales uno ha ido construyendo su realidad política durante toda una vida. Significa ver con ojos muy  abiertos quién es quién, de verdad. Significa, en una palabra, despertar, y ver el mundo como es, y no como uno quisiese que fuera.
1.    3.       CUENTAS CLARAS
Como asesor político con más de 35 años trabajando en tres continentes con decenas de candidatos a todos los niveles, creía haberlo visto todo. Pero el actual panorama electoral venezolano (el verdadero, no el que se le ofrece al público, el pan y circo del show montado para las masas) desafía la imaginación.
Ahora bien ¿Qué hacer frente al pan y circo de las primarias? Porque, recordémoslo, el mismo régimen, actuando a través del CNE – que tiene una trampa mortal montada para las elecciones de octubre, con la complicidad activa y pasiva de poderosos sectores de la oposición- es el que maneja y controla en gran parte el proceso de las primarias. Estemos muy claros: Chávez quiere medirse contra un candidato cómodo, un candidato que no lo ofenderá, que no le hará preguntas indiscretas, que no profundizará en las incoherencias, mentiras y -llamémoslo por su nombre – asuntos de la criminalidad en la que se ha incurrido en los últimos 13 años.
Sea usted el juez. ¿Cuál de los ahora cinco candidatos le conviene más a Chávez como contrincante? Olvídese por una vez de los intricados cálculos electorales que hacen los analistas políticos que salen cada día con sus pronósticos, de que si éste tiene más carisma que el otro, o que si tal o cual partido tiene más arraigo; que si la oferta de fulano supera a la oferta de fulana. Olvídese del viejo paradigma, que supone que estamos en un ciclo electoral donde, aún si nos tienden trampas por aquí y por allá, el candidato opositor podrá ganar si obtiene “una avalancha de votos”.
VOLVAMOS A LAS CUENTAS ANTERIORES.
En este momento, el REP tiene inscritos aproximadamente 18 millones de votantes, de los cuales 5 millones (según se puede extrapolar de las cifras mencionadas anteriormente) son votantes fantasmas o virtuales. Partiendo de la premisa de que altas tasas de abstención favorecen al candidato del gobierno (ya que tiene 5 millones de votos ya tabulados a su favor), hagamos un ejercicio teórico: supongamos que habrá este año una participación real de 75% de los electores. Es decir, 75% de los 13.5 millones de votantes (los de carne y hueso) decide votar y se abstiene un 25%.  Es decir, votan un poco más de 10 millones de electores.
Supongamos (aunque sea poco probable, ya que el chavismo maneja mucho mejor que la oposición sus operativos caza-votos el día de las elecciones) que la mitad sea de votantes chavistas, y la mitad sea de la oposición.
Imaginemos además que dentro de este universo de votantes reales, el candidato opositor, haciendo una campaña brillante frente a un candidato de gobierno débil, logra captar 65% de los votos.  Habrá conseguido 6,5 millones de votos contra 3.5 millones.  Pero, recuérdese, quedan por contabilizar los 5 millones de votos fantasmas ya que  – a diferencia de las elecciones regionales y municipales, donde existen más controles a nivel local y se puede fiscalizar mejor el proceso- el chavismo los verterá a su favor en la sala de totalización tan fácilmente como uno vierte un tobo de agua en la bañera.
De repente, estos 5 millones de votos virtuales se agregan a los 3.5 votos auténticos del chavismo, y Chávez gana con 8.5 millones de votos contra 6.5 de la oposición y el resultado electoral es 56% a 44%, con un margen de victoria de 2 millones de votos.
Y éste es el mejor de los casos imaginables para la oposición.
Basándome en estos sencillos cálculos, sostengo que para la oposición es políticamente y matemáticamente imposible, bajo las condiciones actuales, ganar las elecciones presidenciales.
1.    4.       LA VERDADERA ALTERNATIVA
Entonces ¿Cuál debería ser la postura de la oposición frente a las primarias? Esto depende de qué buscamos lograr con la campaña electoral. A sabiendas de que la partida  está perdida de antemano, como ya se supone y se habla en las más altas esferas de la cúpula oposicionista, ¿Deberíamos buscar complacer el régimen con una campaña inofensiva, una campaña basada en estrategias electorales tradicionales?, ¿Buscaremos aglutinar votos de la manera menos ofensiva, y superar la oferta electoral del opositor con la vana esperanza de que podremos cohabitar apaciblemente con el enemigo en el 2013, negociando cuotas de poder según las viejas reglas del juego político venezolano? ¿Es esto lo que buscamos?
Esta parece ser ya la estrategia de varios candidatos que se esfuerzan en no ofender ni acusar a nadie, en no hacer preguntas incómodas, en quedar bien con todo el mundo.
Una estrategia alternativa consistiría en develar detalladamente, de manera contundente y sin cortapisas, la naturaleza intrínsecamente fraudulenta del proceso electoral. Demostrar que las estructuras legalistas que sostienen al régimen y le confieren legitimidad son una mentira. Concentrar los ataques contra el punto en que el régimen es más vulnerable y así deslegitimarlo a los ojos del mundo. Porque la cadena de posibles acciones futuras debe pasar por la deslegitimación de un régimen que proclama al mundo que es una democracia, mientras actúa en las sombras como la más cruenta dictadura. Los países que vivieron la Primavera Árabe están tratando de pasar de dictaduras a democracias, ya que ellos mismos y el resto del mundo entienden su historia. El camino venezolano debe ser distinto: antes de instaurar una auténtica democracia, se debe demostrar a los ciudadanos y a los ojos del mundo que aquí se vive en dictadura, no en democracia, y por ende los venezolanos tienen la responsabilidad y el deber de desenmascarar la farsa, y deslegitimar a Hugo Chávez y su régimen, antes de emprender la ardua tarea de reconstruir el país según principios de justicia, igualdad, respeto y transparencia.
Pablo Medina viene haciéndolo desde hace tiempo. Diego Arria lo hace cada día con más convicción y autoridad. Y María Corina por fin está descubriendo que el cazar águilas con temple y audacia reporta más dividendos políticos que ofrecer más y mejores programas sociales.
Los venezolanos deben  tener muy claro cuál es el camino que quieren seguir, porque hay solo dos caminos. Los estudiantes que hasta ahora han invertido su capital político en candidatos oportunistas deben decidir qué clase de país quieren construir, porque el país que se está construyendo, o destruyendo, ya les pertenece, para bien o para mal. Nos toca a todos escoger este 12 de febrero entre un perverso puntofijismo del Siglo 21 y una ruptura sistémica con el pasado. No nos queda otra.
Eric EkvallEL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

lunes, 21 de noviembre de 2011

ALEXIS ORTIZ: CORREA Y SU GRAN HERMANO

El viernes pasado asistí en Miami a una conversación con el periodista ecuatoriano Juan Carlos Calderón, en el Instituto Interamericano por la Democracia (IID), que lideran Guillermo Lousteau (Argentina), Carlos Sánchez Berzaín (Bolivia), Karen Hollihan (Ecuador) y Armando Valladares (Cuba), entre otros.
Calderón, prestigioso reportero de investigación con experiencia en los diarios HOY de Quito y EXPRESO de Guayaquil, nos habló de su libro El Gran Hermano, donde revela el tráfico de influencia de los hermanos Correa, Rafael el presidente y Fabricio el negociante, que condujo a este último a acaparar contratos por unos cien millones de dólares, todo con la inocultable aquiescencia del mandatario.
Rafael Correa, como es corriente en los gobiernos del populismo neocomunista, gambeteó la necesaria investigación con atropellos a los periodistas denunciantes Juan Carlos Calderón y Christian Zurita y, por añadidura, a otros que procuraron proteger el interés público, como el diario El Universo y su coordinador de opinión Emilio Palacios.
La arremetida de Rafael Correa contra los periodistas ha servido para desnudar ante el mundo, no sólo la corrupción descarada e impune de su gobierno, sino también su carácter arbitrario y la textura autoritaria de su gestión.
El gobierno de Correa, al igual que los de sus aliados Chávez, Ortega, Morales y los hermanos Castro de Cuba, es un típico fascismo de izquierda o neo comunismo, que a la postre resultan lo mismo. Son regímenes alérgicos a la libertad de expresión, atrapados en una corrupción descarada y en el desenfreno de la represión.
Los valores que identifican a toda Democracia están ausentes de esa clase de gobiernos, veamos:
El principio de Imperio de la Ley, consustancial a la Democracia, no existe porque en esos gobiernos el caudillo, o sea Correa, es la única ley.
No funciona el sistema de división y autonomía de los poderes, porque el presidente, o sea Correa, tiene domesticados a los poderes ejecutivo, legislativo, judicial, electoral y avasallada a la sociedad civil.
No hay respeto a los derechos de la minoría electoral (y de minorías como la indígena).
Las elecciones no son transparentes, por el abusivo control que el poder ejecutivo, o sea Correa, ejerce sobre los organismos electorales.
El libre comercio y la propiedad privada están martirizadas por el acoso de un estado, o sea Correa, tan prepotente como inútil.
Y por si fuera poco se desconoce el principio de alternabilidad republicana, porque Correa quiere eternizarse en el mando; y, lo más abominable, este personaje codicioso no oculta su deseo de enriquecerse sin trabajar, promoviendo demandas millonarias contra sus críticos.
¡Qué Dios proteja a Ecuador del neo comunismo!

alexisortiz@elpolitico.com
jalexisortiz@hotmail.com

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lunes, 26 de septiembre de 2011

MANUEL CORAO: NECESITAMOS UN ÁRBITRO. EL NUEVO HERALD. OPINIÓN

Los artículos 294 y 296 de la Constitución de la República de Venezuela establecen como requisitos indispensables para ser rectores del Consejo Nacional Electoral no tener vinculación política para garantizar la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficiencia de los procesos electorales.
En las diferentes causas de escogencia de directores por parte de la Asamblea Nacional, incluyendo la del 2008, la organización Súmate hizo notar en la comisión de postulaciones que cuatro de los cinco rectores principales a designar, Tibisay Lucena, Sandra Oblitas, Socorro Hernández y Tania D’Amelio provenían de las filas del oficialismo, lo cual los inhabilita para tales funciones.
Hay otros aspectos que considerar además de la parcialidad de la directiva; esto es, el número de inscritos en el padrón electoral y la falta de saneamiento de la data en concordancia con los factores participantes en la justa aspirante. El dirigente Robert Alonso, hoy en el destierro, afirma: “Hay cinco millones de inscritos fantasmas. La información real asciende a casi 13 millones de participantes y no 17.776.774 millones como indica el Consejo”.
Alonso cita como fuente la facultad de sociología de la Universidad Central de Venezuela y su manifiesto del 2006. Para R. Alonso es imposible que la oposición supere tal fraudulenta cantidad.
Antonio Ledesma, alcalde metropolitano, aseguró a este columnista: “La depuración del registro electoral permanente es necesaria y esta base deber ser transparente. Es un derecho de los venezolanos y no un favor que nos hacen los rectores. Hay que evitar y pedir se corrijan las migraciones. Todo eso tiene que realizarse antes de las elecciones presidenciales”.
Otra vista que no podemos dejar de lado es la participación del gobierno cubano en los comicios venezolanos. El poder ejecutivo, de manera ilegal, ante la indiferencia y complicidad de los otros poderes, permitió acceder a los archivos de identificación de la ciudadanía y la extranjería a una nación extraña en una suerte de cesión de soberanía.
A pesar de todos estos procederes y de la falta de los más elementales servicios básicos en Venezuela, lo cual demuestra un clarísimo desgobierno, hay quienes consideran que Hugo Chávez está por encima de su mal gobierno y que la reactivación de las misiones le permitiría reverdecer las preferencias del 2006 en las elecciones del 2012. El analista de opinión pública Luis Vicente León nos expresa: “Todo depende de cuán fuerte es la decisión de la gente de participar, de votar, de estar. Ahí. Aun cuando el sistema es inadecuado, es ahí en el voto, la diferencia en este proceso. Sin duda este sistema no es equilibrado en materia de respeto, dinero, etc. Es la gente quien permitirá o no que ese sistema de concentración de poder se consolide”.
El tema de las autoridades electorales angustia a muchos y ocupa a otros.
Estamos ante algunos funcionarios que piensan desvirtuar la voluntad popular si la premisa del pueblo les es adversa. Renunciar a participar por la parcialidad del árbitro es volver a repetir los errores del pasado y más cuando no iremos a la clandestinidad. Debemos ver los escenarios parecidos de recientes sucesos en regiones cercanas y proceder en consecuencia.
Si analizamos el pedido a reconocimiento del árbitro y su providencia plasmada por Lucena, a destiempo, nos damos cuenta que estos requieren con premura del visto bueno de sus procederes para postreras aspiraciones y ejemplo internacional.
Ya que los poderes internos intentan mediante la impunidad ponernos una camisa de fuerza, apoyemos nuestras iniciativas en las organizaciones y personalidades externas, las genuinas, esas que están comprometidas con la democracia real y son baluartes del pluralismo ideológico, las libertades y la claridad de los procesos de escogencia. Si no hay pureza en la causa, no debe existir indulgencia y mucho menos a priori. Los pueblos del mundo identificados con la alternabilidad del mandato están con la oposición y la Mesa de la Unidad Democrática, no con este gobierno extraño a nuestro gentilicio y hermanada confraternidad.
Ha llegado el momento de tomar partido por la unidad. Aquellos que se mantengan anquilosados en las actuaciones del pasado cual patente de corso sufrirán el rechazo por sus desubicadas acciones. A este violador de la Constitución podemos proporcionarle el descalabro anhelado, solo con la unidad, y quien no milite activamente con intrínseco convencimiento vivirá la amargura de saberse cómplice, aun sin querer, de un régimen protervo.

Manuel Corao
manuelcorao@yahoo.com
Director de Venenoticias.
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viernes, 9 de septiembre de 2011

ANTONIO MARIA DELGADO: JUAN CARLOS SOSA AZPURUA. EMPRESARIO VENEZOLANO EMERGE COMO CANDIDATO ANTISISTEMA

El empresario venezolano Juan Carlos Sosa no cree que las condiciones estén dadas en el país para derrotar electoralmente al presidente Hugo Chávez.

No porque el mandatario tenga las simpatías de los venezolanos -Sosa cree que el respaldo popular de Chávez en realidad no llega al 20 por ciento- sino porque no hay garantías de que se puedan realizar elecciones limpias en Venezuela. El mandatario controla el Consejo Nacional Electoral (CNE), organismo que en vez de velar por la transparencia del proceso ejecuta diversos mecanismos para manipular el proceso a favor del gobierno, denuncia el empresario.

“Es un juego en el que las cartas están marcadas y donde el que hace trampa tiene una pistola cargada sobre la mesa”, dijo Sosa en una entrevista con El Nuevo Herald. “El Consejo Nacional Electoral es un organismo que trabaja para Chávez. Es una infraestructura muy sofisticada que está allí para garantizarle el poder indefinidamente”.

Sosa lleva años denunciando esto, postura que le ha ganado antipatía entre las filas del gobierno y de la oposición. Y sin embargo, el empresario acaba de lanzar su candidatura presidencial para participar en los mismos comicios que él cuestiona.

¿Su intención? Crear la plataforma para denunciar que no hay elecciones libres en Venezuela, y que por ende, Chávez es un dictador disfrazado de presidente electo.

“No es lo mismo denunciar la trampa como observador desde la tribuna que hacerlo desde la misma mesa de juego”, comentó Sosa, quien también es abogado y editor de la revista Petróleo YV. “Distinto es, si la persona se sienta a jugar y dice que las cartas están marcadas y el revólver cargado”.

El empresario sostuvo que su candidatura se hizo necesaria ante lo que considera ha sido una postura cómplice de los partidos de la oposición que en los últimos años han insistido en participar en el juego bajo condiciones que no sólo garantizan la permanencia de Chávez en el poder, sino que lo legitimizan ante la opinión pública internacional.

La oposición venezolana, que en un momento dado había denunciado la falta de transparencia en el proceso, ahora ha emprendido una campaña para motivar a la población para que participe en los comicios, insistiendo en que ahora sí cuenta con las herramientas para garantizar que los votos sean respetados.

El argumento principal de los partidos de la oposición, aglutinados bajo la Mesa de la Unidad, es que el gobierno sólo puede adulterar el proceso en aquellos precintos electorales en los que las fuerzas opositoras no tienen presencia, y que es mucho en lo que se ha avanzado para que esto no ocurra.

No obstante, Sosa tiene sus dudas y señala que hasta el día de hoy la oposición no ha podido tener representantes en todas las mesas de votación.

“Mi principal crítica es que se está relegitimando un Consejo Nacional Electoral que es totalmente fraudulento, lo que está demostrado por pruebas irrefutables […] Todo lo que están haciendo [la oposición], de seguir sucediendo como está sucediendo, nos va llevar un proceso electoral en el año 2012 donde Chávez se va a consolidar definitivamente en el poder”, advirtió Sosa.

“Hay un juego perverso, en donde si bien es cierto que no se puede hablar con propiedad de que haya una complicidad con el régimen, porque no hay pruebas de eso, las acciones demuestran una complicidad. Independientemente de que sea algo involuntario o no, el efecto es el mismo”, añadió.

Según Sosa, son muchas las irregularidades dentro del sistema electoral venezolano que colocan su transparencia en tela de juicio, empezando por la conformación del CNE, donde cuatro de sus cinco rectores son militantes del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Esa conformación garantiza la parcialidad del organismo y le resta transparencia a cualquier proceso que realice, señaló.

Por otro lado, el proceso es viciado por la existencia de lo que llamó un universo de entre tres y cuatro millones de electores fantasmas, personas que están inscritas en el padrón electoral y que realmente no existen. Esa es una acusación que también ha sido formulada en diferentes momentos por portavoces de los partidos de la oposición.

Sosa dijo en la entrevista que el gobierno hace uso de esos electores fantasmas para anotar votos a su favor a través de las máquinas electrónicas que el CNE emplea en el proceso, cuyo uso ha sido descontinuado en varios países bajo acusaciones de que son manipulables.

Parte de la estrategia de juego de Chávez es permitir que los partidos de la oposición registren victorias dentro de las contiendas electorales, porque estas sirven para brindarle cierta aura de legitimidad al proceso, sostuvo.

Pero estas victorias de la oposición no se extenderían hasta una victoria electoral en los comicios presidenciales del próximo año.

“Permitiendo esas derrotas, el gobierno está efectivamente facilitando que los partidos de la oposición alimenten la matriz de opinión de que Chávez es derrotable electoralmente, pero no lo es. Hay demasiado en juego para él, como para entregar a una presidencia por la vía electoral”, señaló.

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miércoles, 31 de agosto de 2011

RAFAEL GROOSCORS CABALLERO : CÓMO SALTAR LA TRAMPA Y RECUPERAR LA DEMOCRACIA

Es como internarse a conciencia en una selva profunda, enmarañada y obscura, bajo una fina lluvia pertinaz y en un medioambiente húmedo, pegajoso, herido por sonidos, ruidos y estruendos inescrutables, alerta y nervioso, bajo la única tutela y compañía de un instrumento de precisión automática, el cual nos oriente, invariablemente, hacia el norte que buscamos. 

Nuestra inteligencia, sustitutiva del instinto animal, nos indicará lo necesario para que avancemos, a pesar de todo, hacia una salida. Pero si seguimos en la selva, ese espeso verdor que estará oprimiéndonos, en medio de una inmensa dificultad que comprometerá nuestros movimientos, cuando apenas queden vagos recuerdos del último rayo de sol, nos arrastrará, por instantes, hacia la desesperación. 

Y nuestra inquietud nos preguntará: ¿Qué hay más allá? Lógicamente,  la respuesta la situaremos en el ámbito de lo cognoscitivo, como para que nuestros procesos mentales no nos empujen al error. 

Nos diremos: tenemos que ir sobre las espinas, las pequeñas piedras y los increíbles insectos del camino, dando a nuestros pies la fortaleza que sólo la fe puede promover, convencidos de que el esfuerzo vale la pena y que ganaremos con éxito la puerta que se nos abrirá  para vencer el trance de la trampa en la que hoy nos hundimos.

Cuando analizamos el turbio panorama dentro del cual se mueve la política-política (nacional), dentro del cual nos movemos, nos asaltan realidades como la expuesta en el párrafo anterior. Porque estamos conscientes de la trampa que nos amenaza y porque sentimos la obligación de saltarla y ganarnos el futuro inmediato. 

Veamos: hemos dicho, una y otra vez, que el presente es un régimen ilegítimo y que sus perversas herramientas, precisamente, son las más caras instituciones de la República, ocupadas por seguidores sin escrúpulos. 

Hemos dicho, en nuestra última entrega, que el CNE es un “consejo desaconsejable” y que el Registro Electoral Permanente (REP) es un “nido de serpientes” celosamente guardado como un tesoro en manos de sanguinarios piratas. 

¿Exageramos? 

Desde agosto de 2004 caímos en la trampa. Conformamos una sociedad increíblemente pacífica, sometida a la voluntad de un Estado en manos de cínicos traidores a sus propias reglas. ¿Una prueba? El Referéndum Revocatorio, transformado en Ratificatorio por absurda interpretación extensiva, extra-constitucional,  de un TSJ servido por esclavos ideológicos del régimen, en cuanto a la intención de los votantes, revocó al hoy usurpador de funciones que la Constitución Nacional encomienda a un Presidente electo por el pueblo. Lo revocamos la mayoría de los venezolanos participantes en esa justa electoral. 

LO REVOCAMOS. ¿Lo decimos nada más “por decirlo” y no lo respaldamos con verdades comprobables? La memoria no puede ser tan frágil y los ciudadanos no debemos ser tan irresponsables.

La tasa de crecimiento poblacional de Venezuela, desde hace más de diez años, se ha situado en aproximadamente un 2.5% interanual. La dinámica progresión etaria debe corresponder a los mismos dígitos. En consecuencia, es fácil comprobar cómo, desde las elecciones de 1993 hasta 2003, la tasa de  crecimiento del REP alcanzó un promedio,  año tras año, de menos del 3%, incluyendo las “dramáticas” elecciones “del cambio” de 1998. 

No obstante, como por arte de magia, para el Referéndum del 2004, primero, se “organiza” un CNE “desaconsejable”, con evidente mayoría rectora de fanáticos rojos, robotizados por el régimen. En segundo orden, se deshacen, sin previo aviso y sin justificación, de todo el instrumental electoral establecido desde el 98, con la metodología fotoeléctrica de INDRA y se adopta un sistema jamás probado en ninguna otra parte, el de Smartmatic, basado en el “touch-screen” que Olivetti desarrolló para alimentar las loterías europeas. En tercer lugar, la tasa del REP se infla, incontenible, precipitadamente, para pasar del aceptable crecimiento consecuencial con el de la población, a un  fantástico 20%, constitutivo de una irregular cedulación de no menos de DOS MILLONES de supuestos venezolanos que NO EXISTEN. Y lógicamente, toman la “acertada” decisión de no dar a conocer la Data (del REP) ni siquiera a los partidos políticos y mucho menos a la opinión pública, bajo el argumento de que “debe preservarse la intimidad” de los votantes, como si vivir donde se vive y votar como se vota, fuera un pecado o un delito similar al de los “pranes” de El Rodeo.

Pero vamos a ser claros y precisos, en el interés de adaptarnos a los reclamos del día de hoy. Nosotros hemos propuesto que, primero, antes que nada, para ir a una nueva contienda electoral es imprescindible denunciar la parcialización, real y potencial del rectorado del CNE, el cual no puede ser garantía de transparencia, dada la comprobada afiliación de cuatro de sus cinco rectores a uno o dos de los partidos que conforman la alianza gubernamental. Sin transparencia en los procedimientos no hay elección democrática. O todos los Rectores son imparciales o hay una  composición equitativa de los DOS único sectores o factores políticos en disputa. 

Y el REP, por otra parte, tiene que ser auditado. Totalmente auditado. Saneado. Concretado a una expresión razonable que corresponda a la realidad del electorado nacional. Los Dos Millones de 2004 tienen que ser excluidos de ese falso listado. 

No obstante, aceptamos que no es esta la mejor oportunidad para estas graves, serias, conmovedoras acciones que sacudirían al país de punta a punta. 

Que la MUD no nos ha oído, no porque sea sorda a nuestras radicales propuestas, consistentemente democráticas y muy venezolanas. Sino porque entiende que no tiene fuerza moral, ni sustantivo poder de convocatoria,  si antes no cumple su primer propósito, la escogencia de un “líder” que sea vocero de un verdaderamente revolucionario plan de gobierno, capaz de comunicarse con el electorado y capaz, asimismo, de estremecer al país con planteamientos agresivos, determinantes, que pongan las cosas en su justo orden. 

Aún cuando nosotros mismos dijimos que “las primarias son secundarias”, queremos dejar constancia de que las circunstancias de la realidad política del momento,  nos convencieron de que hay que agotar primero el mecanismo de selección convenido, las primarias, y poner en manos de un venezolano de excepción, de un vocero autorizado de la revolución democrática”, la  tarea de asumir, con los millones de connacionales que rechazan la actual farsa gobernante, el reclamo para que se establezcan unas nuevas reglas, un nuevo instrumental y un nuevo ambiente, a fin de recuperar en 2012, la perdida democracia venezolana y evitar un enfrentamiento drástico y sangriento, el cual enlutaría, innecesariamente, una vez más, la historia de nuestra Patria.

grooscors81@gmail.com.-  

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domingo, 13 de febrero de 2011

¿FRAUDE O CEGUERA? VIRGINIA CONTRERAS

Los acontecimientos políticos, durante la última década en el mundo, demuestran la coincidencia en cuanto a las razones de las crisis existentes.

Si nombráramos al azar ciertos gobiernos, como el de Irak con Saddam Hussein, Irán, Costa de Marfil, Zimbabue, Túnez, Egipto, y Nicaragua y Haití en este lado del mundo, apreciaremos una constante; y es que sus gobernados: sociedad civil, partidos políticos, y demás sectores representativos, han insistido en acusar a estos regímenes de violación de los derechos humanos, irrespeto al Estado de Derecho,  condiciones infrahumanas para su subsistencia debido al desempleo y alto costo de la vida, y “fraude electoral”.

En todos estos casos también ha habido otra coincidencia, y es que los distintos sectores de la sociedad civil, como se ha evidenciado recientemente en los casos de Túnez y Egipto, han manifestado públicamente a fin de demostrar hasta qué punto están hartos de tanta burla a la soberanía popular por parte de sus respectivos gobiernos. Estos últimos, aprovechándose de su absoluto poder, y bajo la mirada impotente de los electores, han impuesto condiciones electorales contrarias a sus leyes, garantizándose la permanencia indefinida en el poder.

Si comparáramos todas estas circunstancias con el caso de Venezuela, encontraríamos una situación excepcional, y es que en los casos mencionados anteriormente, es la sociedad civil, opositora a estos regímenes, quien reacciona enérgicamente frente a la existencia de un fraude masivo en sus procesos electorales, mientras que en Venezuela la situación pareciera ser a la inversa.

Si bien es cierto que en ciertas oportunidades, algunos sectores de la sociedad habían denunciado el fraude electoral en Venezuela,  en la actualidad, en vez de ser el gobierno bolivariano –por razones obvias- el primer detractor de dichas denuncias de fraude, son los partidos políticos opositores, algunas ONG, e individualidades, quienes frente a tales denuncias se comportan como si los acusados fueran ellos, o como si de la comprobación de dichos fraudes dependiera su desaparición del espectro político venezolano.

Quienes otrora acusaban al régimen venezolano, así como a los organismos electorales, de la utilización del fraude para garantizar el triunfo de sus partidarios, actualmente no sólo parecen haberlo olvidado, sino que reaccionan en contra de quienes de alguna forma se atreven siquiera a mencionar tal posibilidad.

Partidos políticos que con anterioridad afirmaban poseer pruebas de dichos fraudes, hoy en día no sólo ni mencionan la posibilidad remota de su existencia, sino que propician abiertamente la participación electoral. No importa que desde la época de sus denuncias, hasta el momento, las condiciones de falta de transparencia, equidad y objetividad hayan empeorado, y haya sido modificada en diversas oportunidades la legislación electoral en beneficio del régimen, y en detrimento de la ciudadanía. Lo importante “es votar”, dicen ellos. Esto ha llegado hasta el extremo de justificar tal actuación bajo la excusa de que así, si votamos masivamente, las condiciones negativas desaparecerán, e incluso hasta podrían revertirse en contra del gobierno, como si por arte de magia, el registro electoral permanente irregular (y secreto), la cedulación masiva de ciudadanos, las nacionalizaciones a extranjeros sin cumplir los requisitos legales, las migraciones de electores de sus centros de votación hasta lugares extremos del país, la participación de una dudosa empresa de facilitación de la votación, como “Smartmatic”, sin la obligatoria existencia de un proceso de licitación, entre muchos otros vicios, pudieran desaparecer.

Conocidas ONG, cuyo objetivo fundamental- razón por la cual habían recibido cuantiosas sumas de dinero como aportes- era la “lucha en beneficio de la transparencia electoral”, han modificado su discurso; de tal manera que lo que en el pasado fue un fraude electoral, en el presente simplemente es un mero “abuso” del gobierno.

Individualidades que se habían hecho eco de tales denuncias de fraude, no sólo han olvidado los fundamentos de sus afirmaciones, sino que incluso, hasta se presentan como candidatos electorales.

Medios de comunicación que en el pasado facilitaban, o por lo menos permitían, la divulgación de algunos de estos elementos que vician de nulidad dichos procesos electorales, ya no le dan cabida a tales circunstancias.

Sectores de la sociedad que regularmente han servido de plataforma en defensa de los valores fundamentales de la democracia en el país, si bien han sido capaces de organizar manifestaciones, marchas, y todo tipo de operativos a fin de defender el derecho a la vida, la denuncia por la existencia de presos políticos, el derecho al trabajo, a la autonomía universitaria, a la propiedad, a la independencia de los poderes públicos, a la necesidad de unas condiciones dignas de vida,  en ningún momento, en doce años de gobierno, se han atrevido a participar organizando eventos en la búsqueda de la “transparencia electoral como garantía de la soberanía popular”.

Faltan 23 meses para que se produzca uno de los procesos electorales más importantes al cual se haya tenido que enfrentar la sociedad venezolana, como es el de las elecciones generales, a fin de designar al presidente de la República y demás autoridades de la organización político territorial del país.  Durante todo este tiempo los venezolanos tendremos que enfrentarnos a infinidad de retos, producto del interés de nuestro gobernante Hugo Chávez, de destruir al país mediante la eliminación de los factores de producción, del derecho al trabajo, a la educación, a la propiedad, al libre tránsito, y en general, de todos aquellos derechos inherentes a la persona humana y a la institucionalidad democrática.

Los ejemplos sobran, pero basta con señalar la Ley Habilitante dictada recientemente por la Asamblea Nacional al presidente de la República, para entender hasta qué punto llega la acción aniquiladora de la democracia, como política de Estado. Pero así como los retos señalados son una realidad, otro no menos importante, e incluso de mucha más trascendencia en el tiempo, es la necesidad de la lucha por adecuar las condiciones electorales a lo que establecen la Constitución y Leyes de la República.  De su observancia dependerá la escogencia y el triunfo de un candidato presidencial capaz de sustituir la política de destrucción de la Patria, por otra que restablezca los valores democráticos y el espíritu de superación que los venezolanos siempre habíamos mantenido.

Para ello es importante no sólo nuestra participación exigiendo el cumplimiento de los principios electorales reconocidos mundialmente, sino la presencia del sector democrático que actualmente nos representa en la Asamblea Nacional. No es posible que hasta el momento nos limitemos a escuchar larguísimos discursos respecto a los vicios y virtudes de los diputados electos, o a lo que dijo o no dijo el Mandatario Nacional en su discurso ante el organismo legislativo, mientras el tiempo pasa irremediablemente y nadie se acuerda de las garantías electorales vitales para revertir cualquier posibilidad de fraude.

Para quienes insisten en defender lo indefendible, ofuscándose cada vez que se habla de este tema,  debemos recordarles que frente a la duda de fraude no existe mejor antídoto que la existencia de un proceso rigurosamente transparente. De allí que, indistintamente de sus posiciones, bastaría con preguntarles; ¿Cuál es el problema de exigir la adecuación del organismo electoral (CNE) a los principios que establece nuestro ordenamiento jurídico en materia electoral?  ¿Cuál es el miedo de luchar porque se cumpla le Ley y se garantice el respeto a nuestra voluntad popular?  ¿Será que tienen algo que perder; o es que no se dan cuenta que al final perderemos todos? 

trinitron208@aol.com

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viernes, 19 de noviembre de 2010

REFRANES DE ANIMALES. AMERICO MARTIN

Parte de nuestra agobiada región sigue bajo la coyunda de los salvadores de la patria --si militares, peor-- y de uno de sus subproductos: la carrera armamentista.

Lo tragicómico es que los nuevos sistemas de armas constituyen un sacrificio económico elevadísimo, totalmente inútil. Además, ¿qué harán con los juguetes bélicos comprados a Rusia y otros países? Son demasiado pesados para la guerra asimétrica. No sirven para una risueña confrontación con el imperio, menos. Quedan Colombia y Brasil, con quienes las relaciones afortunadamente van bien, ¡y menos mal! dado que la reputación militar de esos vecinos ha crecido mucho. Parece pues que como el avaro tío rico de los cómics, sentado frente a montañas de dinero que nunca gastará, Chávez se divierte como un niño pasando revista a sus aviones, tanques y misiles que permanecerán en sus nichos.

Los golpes militares dejaron de ser emblemáticos desde que sus aficionados descubrieron cuán útiles pueden ser en ciertas realidades las elecciones y las instituciones. Claro está siempre que, vaciadas de contenido, se conviertan en dóciles instrumentos de autócratas elocuentes. Si pueden reformar la Constitución y eternizarse en el mando sin que los alcancen las limitaciones y prohibiciones del ordenamiento jurídico, les será fácil liberar sus demonios con el fin de estrangular la democracia y las libertades, sin el riesgo de que los expulsen del orden jurídico mundial. Con la resobada legitimidad de origen, han cerrado el territorio a piedra y lodo. Necesitan impedir la presencia de luchadores internacionales de derechos humanos.
Invocan el principio de no intervención para que los dejen solos, con sus víctimas.

Fue en semejante contexto que Isaías Rodríguez y Trinidad Jiménez --que por razones estratégicas no deben quererse mucho-- peroraron sobre la ``inexistencia'' de presos, perseguidos y exiliados políticos en Venezuela. Y quizá porque quien sostenga lo contrario recibirá una camionada de insultos, Trinidad haya optado por ``no meneallo''.

Rápidamente patentaron el método. Fidel mismo pidió que dejaran las armas a la espera de mejores momentos: el modelo ahora sería el de Chávez. En mi país hay un refrán que dice ``A todo cochino le llega su sábado''. Y al indicado modelo parece estarle llegando el suyo. Hay una enorme inquietud en el gobierno; hay una galopante rabia en sus seguidores. La derrota electoral del caudillo se vislumbra en el cielo como la cruz que llevó a Constantino al triunfo.

Con palabras difíciles de igualar, lo describe Heinz Dieterich, apoyándose en el ex ministro Eduardo Samán: ``El modelo de Chávez ha entrado en una fase de desarrollo caótico que puede terminar en una derrota aplastante''. Habría que sumarle a esa opinión la expresada por Edgardo Lander, uno de los intelectuales más escuchados en el universo oficialista: ``La conclusión para el 2012 es clara: Hugo Chávez posiblemente perderá las elecciones presidenciales''.

¿Cómo mantener entonces el modelo, si no permite la perpetuación del salvador?

Sus palabras desde Cuba, repetidas y ampliadas por el general Rangel Silva, preanuncian el regreso al nunca olvidado golpe militar. No reconocerán la victoria de la disidencia en 2012. ``La Fuerza Armada --proclama Rangel-- no lo tolerará y el pueblo menos''. No deja de ser hilarante: ¿acaso no sería ese pueblo el que, sufragio en mano, rechace el régimen desde donde pontifica el general Rangel?

Le preguntan: ¿y ahora qué hacemos? Respondo: perseverar en el camino pacífico-electoral, que ha fortalecido el músculo de la disidencia y menoscabado las antes compactas filas oficialistas.
Perseverar, recordando que las amenazas no se cumplen si la correlación de fuerzas no lo permite y por eso querer no siempre es poder. O dicho con un segundo refrán criollo: ``una cosa piensa el burro y otra quien lo arrea''.

amermar@gmail.com
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¿QUÉ HACER? – POR GUSTAVO CORONEL

Es verdad que la oposición a Chávez ha hecho progresos, se muestra más unificada y ha logrado obtener más votos que el chavismo en las recientes elecciones, a pesar del fraude electoral crónico montado por el CNE.

Es verdad que Chávez se debilita progresivamente, que comete errores de manera incesante, que insulta y enajena grandes sectores sindicales, religiosos, estudiantiles y empresariales.
Es verdad que el ingreso petrolero ya no le alcanza para tener a todos sus limosneros nacionales e internacionales felices. Es verdad que la opinión pública internacional ahora comprende quien es Chávez y el daño que le hace al hemisferio.

Es verdad que la FBI estadounidense ha logrado identificar a malandros, narcotraficantes y extorsionistas relacionados con el régimen y están haciendo un trabajo que no hacen Luisa Ortega Díaz o Clodosbaldo Russián.

Es verdad que Julián Isaías Rodríguez es el hazmerreir de la prensa española.

Es verdad que los ministros son ineptos.

Es verdad que El Nacional, El Universal, Globovisión, El Impulso, La Verdad y Tal Cual están duros y mantienen una lucha muy meritoria contra el abuso de poder del paracaidista. Es verdad que Luis Ugalde, entre otros valiosos venezolanos, dicta cátedra de buena ciudadanía.

Todo eso es verdad. Pero sucede que también es verdad que Chávez se limpia el paltó con los progresos de la oposición y sigue haciendo lo que le da la gana, como si todo el país estuviera de su lado.

También es verdad que, mientras más insulta, más popular se hace entre las masas de resentidos sociales y reposeros que forman su lumpen.

También es verdad que ha endeudado al país, sin escrúpulos, en unos 120.000 millones de dólares, dinero que ha manejado y está manejando sin presentarle cuentas a nadie.

También es verdad que Juan Manuél Santos viene a hacerle carantoñas, que un José Miguél Insulza masoquista lo oxigena, que Trinidad Jiménez no cree que haya presos políticos en Venezuela y que un puñado de líderes forajidos del planeta lo apoyan con entusiasmo.

También es verdad que la administración de Obama no parece estar interesada en enfrentar a Chávez con decisión y en apego a sus principios.

También es verdad que Julián Isaías sale de España apaleado pero directo al Tribunal Supremo de Justicia y hasta como presidente de ese cuerpo.

También es verdad que los ministros ineptos y/o corruptos están firmemente atornillados, en especial Giordani y Ramírez.

Es verdad que la prensa libre venezolana está dando una gran batalla pero también es verdad que distinguidos opositores como Petkoff piensan que hay que esperar al 2012 para votar/botar a Chávez del poder y llama golpistas a los impacientes.

Es verdad que Ugalde es un pilar de nuestra educación pero también es verdad que el nuevo rector de la UCAB es José Virtuoso, quien coquetea casi abiertamente con un absurdo “socialismo del siglo XXI”.

Chávez parece tener suficiente dinero, poder y malas intenciones para terminar de destruir al país. En este momento se dispone a convertir a la educación universitaria en un mamotreto socialista. Esta es la pregunta que el chavismo le está haciendo a sus seguidores:

“¿Está usted de acuerdo con que las universidades venezolanas sean democráticas, públicas, populares, gratuitas, plurales y vinculadas con la realidad social del país?“.

“¿Está usted de acuerdo con que se apruebe antes de la culminación del actual período parlamentario una ley especial de Educación Universitaria que contemple el ingreso libre, irrestrict… y que permita colocar a las universidades en sintonía con las transformaciones revolucionarias que hoy se despliegan en la sociedad venezolana?”.

Ustedes notarán varios abusos en este corto párrafo.

Uno, que realmente no se le pregunta nada a la gente. Se le exige, en nombre de la participación (yo te participo), que estén de acuerdo con esta retahila de arbitrariedades.

Una educación donde todo es gratis, sin selección cualitativa y en sintonía total con la obsoleta ideología del paracaidista equivale a condenar a nuestra sociedad a la mediocridad de Corea del Norte, Guimea Ecuatorial o Zimbabue.

Ustedes notarán, además, que pretenden aprobar este mamotreto sin esperar a la ya elegida Asamblea Nacional, la cual será bastante más representativa del país que el actual corral de invertebrados.

Yo le pregunto a los venezolanos dignos si no es el momento de alzarnos, antes de seguir colgando al viento, humillados por el malandraje. No hablo de un golpe militar, como el que dió el paracaidista en 1992, el cual causó muertes de venezolanos inocentes por las cuales el paracidista aún no ha pagado. Hablo de una insurgencia cívica de carácter general, la cual tenga como objetivos, uno explícito, la preservación de una educación universitaria libre y democrática y otro implícito, presionar al régimen para que abandone de una vez por todas sus objetivos de implantar un estado totalitario en Venezuela, algo que el país rechaza. Creo que la sociedad venezolana tiene el deber de obligar a Chávez a terminar con sus propósitos dictatoriales, en lugar de seguir aceptando, día trás día, expropiación trás expropiación, los abusos de poder que ya configuran una dictadura comunista.

Un militar inculto y mediocre nos atropella, humilla, pisotea nuestros derechos, mediocriza nuestra sociedad, arruina nuestros activos y prostituye nuestras instituciones. Hasta cuando vamos a aguantar pasivamente, sin defender decididamente y a todo riesgo los restos del país que nos quedan?

Fuente: Las Armas de Coronel (Venezuela)
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