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martes, 27 de enero de 2015

NELSON MAICA C., DE UNA FALSA A UNA VERDAERA UNIDAD

Comenzamos riesgosamente con una afirmación: parece ser que estamos en tiempo de unidad; pero sin definir esa unidad. Parece ser que el tiempo de los partidos políticos, por ahora, no es este.

Es hora de entender que para los venezolanos, en general, “la unidad es necesaria” y después, los partidos y otras organizaciones de presión acumuladora y distribuidora.

Ningún partido político se va a declarar antidemocrático o anti unitario, sectario, excluyente, exclusivo. Es la práctica democrática, la amplitud y hacer dejación de intereses mezquinos y personalistas, lo que se ha convertido en una demanda tan apremiante  de la sociedad democrática venezolana en su conjunto que actuar en contrario, se pagaría bien caro, sobre todo si la gente lo percibe como una burla o irrespeto al valor emocional de la unidad, máxime si además trae como consecuencia, la perdida de las elecciones.

¿Estamos seguros de cuál es la forma, la manera, en que los electores quieren, hoy, participar, quieren unidad? No. Pero para estos efectos declarativos, sin embargo, partimos del supuesto de que, dada la actual situación especial del país y los sentimientos recogidos de viva voz a lo largo y ancho del país, interpretamos que un amplio sector de los electores (según encuestas rondan el 45%) no aceptan ni al gobierno y a la MUD, quieren participar mediante denominaciones de “movimientos”, más cercanos al día a día, y que los partidos pueden ayudar a conformar, a constituir.

El ciudadano actual, a nuestro entender y comprender, quiere ser protagonista, empático, con ilusiones personales compartidas, con el suficiente ánimo como para rescatar lo que éramos y perdimos, acercarse a un futuro de paz y de mutuo respeto, para hacer realidad sus sueños más preciados y ambiciosos; y no quiere estancarse y mucho menos desgastarse en la diatriba de cuán importante pueda ser una elite partidista y darle prioridad, ganancias a esos partidos, electorales, prioridades, grupales, antes que al resurgimiento de la democracia plural, participativa, incluyente y su ejercicio pleno.

Los partidos, en estos momentos, como tales, y como los están percibiendo parte de los electores, desde los más grandes hasta los más pequeños, no son la única vía para la movilidad electoral y para obtener ganancias netas electorales, caragos por elecciones.

Sostenemos que es y sigue siendo la política, la palabra, el discurso, el mensaje, la trasmisión de la emoción, la pasión y la identidad con la psiquis emotiva personal del electoral, lo que puede hacer posible ganar elecciones.
Es un lugar común, se afirma a cada momento, y lo repetimos: los partidos políticos tienen un papel fundamental que deben ganar cada día para desempeñarse en el caso de una transición democrática, bien adelantada o bien dentro de la ruta señalada en la Constitución y Leyes en nuestro país.

Ojo. Hemos constado el hecho de que algunos movimientos  sociales, de manera pública y notoria se manifiestan o bien contra los partidos y/o en contra de sus decisiones y/o actuaciones, en contra de publicitados dirigentes políticos o no, incluyendo algunos, muy pocos por cierto, medios de comunicación convertidos en especie de actores políticos o como los denominan ahora operadores políticos.

Ante tal hecho y, por ahora, manifestamos lo siguiente: creemos que no hay porque sentir recelo, y mucho menos “armarse” de una prédica anti-partido, por el hecho de que los partidos desarrollen plenamente acciones ligadas a su razón de ser y existir.

También creemos que los partidos políticos de un país tienen la obligación de promover los valores democráticos, el respeto de los derechos humanos, la práctica de la convivencia en la pluralidad, y muy celosamente, el derecho al disenso y la tolerancia.

Sin duda, esta función es la más importante de los partidos y refuerza la necesidad que tienen las democracias de conservarlos y perfeccionarlos.
Sin partidos que organicen y estructuren, en alguna medida la competencia por el poder en todos los niveles del gobierno, la democracia será imposible. Tampoco sin el apoyo, trabajo, movilización e incorporación entusiasta y convergente de los partidos con la ciudadanía, la sociedad venezolana y su pueblo, el triunfo electoral para cualquier oposición, será posible.

Tal como dijimos al comenzar, parece ser que las condiciones políticas y sociales de la actual Venezuela, imponen la unidad, la concertación, la integración de todos los factores que puedan motivarse para el cambio democrático,  y objetivamente no son los partidos los únicos, e inclusive, los que estén en mejores condiciones subjetivas y objetivas, para abrogarse en lo particular y de manera excluyente, tamaña tarea.

Pero la actual unidad MUD, tal como se ha concebido, organizado, integrado y comportado, está lejos de una praxis ética y honesta; está lejos de desprendimientos, de espíritu de contribución, de claridad para valorar y sustantivar el triunfo electoral del 2015, lo que niega la construcción de una identidad  prestigiosa y de empatía con el elector, que además se constituya, en un requisito previo y vinculante a la posibilidad del mantenimiento de la democracia y de su propia vigencia existencial.

Basados en lo dicho anteriormente y porque hoy, un amplio sector de la población y electores, los ciudadanos no militantes de partidos, juntos y actuando estrechamente con quienes si militan, y en empatía con todos los sectores, clases, profesiones, estratos y actores públicos relevantes en distintos niveles partidistas y de las organizaciones sociales no-partidistas, y seducidos por el valor y la emoción de otra vía, también unitaria, pero con otro signo, responsable y consecuente, donde se integra lo novel con la experiencia, los planes con ejecutorias probadas, son factores claves que pueden concretar el anhelado triunfo electoral en el 2015 y en ese sentido, próximamente lo anunciaremos a la nación.

El papel histórico de los partidos en los procesos electorales democráticos, son, además, una justificación para su existencia. Pero al tratarse de funciones tan elevadas y de tan particular exigencia, se corre el riesgo de no estar a la altura de las circunstancias.

No podemos olvidar en ningún momento la apremiante necesidad de ideas y propuestas de desarrollo social integral, productivas, para erradicar la imposición “de esclavo y de mendigo” en que este régimen castro comunistas pretende convertir a los ciudadanos venezolanos.

Tampoco podemos olvidar que la inteligencia emocional existe y juega un papel fundamental en la decisión de votar, porque la gente no es estúpida, tonta, torpe, para no darse cuenta de que la están “conquistando” o “mareando” con mentiras y promesas falsas.

Las organizaciones que venimos trabajando en la constitución de esa otra unidad, otra alternativa ciudadana, creemos estar a la altura de las circunstancias, en un máximo esfuerzo por la recuperación de la democracia en Venezuela.

Sin embargo hacemos votos porque, ojala, haya un intento serio por parte de los partidos de llegar a arreglos ciertos, de modificar las reglas del juego político para obrar, ello en primer lugar, conforme a esas nuevas reglas y realidades, y cuando se entienda que la transición, de la tiranía a la democracia, es, también, una revisión de la mayor parte de sus prácticas político-partidista.

Ojala no se actúe, como lamentablemente se aprecia, en la búsqueda de un beneficio político-partidista y, además, con corta visión.

La Unidad es la que hace la fuerza: las palabras claves son la exaltación en la asistencia, reglas claras, respeto y cimentación de confianza; pero no la Unidad que nos está presentando la organización electoral MUD.

Entendemos que puede ser un hito histórico el actual momento, por eso decidimos dar este paso que puede ser como aquel que dio un hombre un día en la luna y a donde ahora hasta se va de tour. Las ideas primero; los hechos después.

Nelson Maica
nelsonmaica@gmail.com
@jupiterxc

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martes, 23 de diciembre de 2014

RAFAEL RODRÍGUEZ MUDARRA, CUBA Y LOS ESTADOS UNIDOS COEXISTEN

RAFAEL RODRÍGUEZ MUDARRA
   Con motivo del torcimiento de posturas  hacía el lado del entendimiento entre el gobierno  Comunista de la república de Cuba y el gobierno, Capitalista e Imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica, que hace posible la cohabitación para el logro de la coexistencia pacifica entre dos regímenes, enfrentados e ideológicamente contrapuestos, es  menester, por obligatorio recuento de  historia en la vida doméstica, republicana  e institucional de Venezuela, dar testimonio de lo que  hubo de suscitarse  en  el   desarrollo  del documento firmado por los grandes lideres políticos de los partidos, Acción democrática, Social cristiano Copey y Unión Repúblicana Democrática (URD), Rómulo Betancourt,  Rafael Caldera y Jóvito Villaba el 31 de octubre de 1958, después de la  privación de los oficios de dictador, mediante el cual se ejercitaba  el general Marcos Pérez Jiménez, acuerdo de poca duración conocido como “El Pacto de Punto Fijo”, centrado en  establecer el respeto a la nueva institucionalidad, a los resultados electorales inmediatos, el establecimiento  de un gobierno de Unidad Nacional, la aplicación de un programa de gobierno entre todos los factores que lo suscribían para el quinquenio comprendido de 1959 a 1964.

   El  1º de enero de 1959,  con la derrota del  dictador Fulgencio Batista, se abre camino para la llegada al poder en la república de Cuba, lo que se ha dado en conocer como la “Revolución Cubana”, considerado en tal circunstancia  como el triunfo  del pueblo sobre los seguidores de éste corrupto militar. Tal acontecimiento hubo de tener  acato  de receptividad en el mundo y muy especial en el pueblo latino-americano, se entendió dado el programa esparcido por los milicianos que  bajaron de la Sierra Maestra,  como la conducta de un pueblo empeñado, decidido a superar las formas tradicionales de la organización del Estado, mediante una justa  distribución de las riquezas. Era la época de la existencia de gobiernos indeseables  en la región, comandados por los  Somoza  e Idígoras Fuentes; pero también de demócratas: Quadros, López Mateos y Velazco Ibarra aferrados  en impedir que se aplastase  el proyecto cubano, todo daba a pensar que la revolución se mantendría dentro del lineamiento  acertado  de la convivencia  latinoamericana. Castro  fue a   New York y luego a la Argentina en busca de ayuda para Cuba, no existía relación alguna con los países socialista, tal intento careció de receptividad, luego se producen reacciones y los Estados Unidos, se dice que por influencia  de algunos inversionistas a quienes le tocaron sus intereses monopólicos, con deseos de favorecer a éstos incurre en la aventura de propiciar la invasión de  “La Bahía de los Cochinos”, cuyo fracaso evidenció una compactación anti  norteamericana en el pueblo cubano.

 El 31 de enero de  de 1962, la OEA convoca  a la Sexta reunión de Consulta,  donde se aprueba la Resolución mediante la cual se expulsa a Cuba  de la Organización de Los Estados Americanos , la resolución contó con un voto en contra México,  y cuatro abstenciones: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador, en cuyo contenido se puede leer entre otros, los siguiente: “Que el gobierno de Cuba identificado con el marxismo- leninismo es  incompatible con el sistema interamericano y el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista  rompe la unidad y Solidaridad del Continente”.

 IGNACIO LUIS ARCAYA, firmante del llamado acuerdo de PUNTO FIJO, asiste como canciller de la república de Venezuela;  por lo que enterado del dispositivo   de la resolución, y recibiendo órdenes de partido URD al cual estuvo afiliado, vota en contra de la misma, lo que trajo como consecuencia, su destitución por el presidente Rómulo Betancourt, reemplazado de inmediato  por  Falcón Briceño, quien le dio aquiescencia  a la resolución en comento, hasta aquí, pues  la duración del   susodicho Pacto , que paso en lo sucesivo a llamarse  la “GUANABANA”.

El doctor Jóvito Villaba, en consideración a lo suscitado: la expulsión de Cuba y la separación  de URD del gobierno de Coalición,  en declaraciones dadas  al Diario “EL NACIONAL” se expresa en los siguientes términos: “Nuestra conducta es la de siempre en la política nacional: reducir los problemas a sus justos términos y hacer lo posible  para salvar la unidad y la estabilidad de las instituciones democráticas”  “ URD no respalda la declaración de San José  porque iban envueltas muy serias cuestiones de principio”. Añadió “que la resolución constituye para el hemisferio una reedición de la doctrina  Monroe, no aceptamos ninguna formula política que pretenda justificar ninguna intervención  en la soberania del pueblo cubano, creemos que la conferencia no tuvo para con el gobierno cubano la deferencia amistosa  que tuvo para el de los Estados Unidos. Y con la misma amplitud que juzgamos al pueblo  norteamericano, debemos ver la parte negativa de la política de ese país con Latinoamérica; en esa política está inspirada la declaración de San José. Ni si quiera es una actitud amistosa hacia  Norteamérica  el no oponer firme resistencia a todos los proyectos encaminados a mantener esa política “. “Si esa política no cambia, las relaciones entre Estados Unidos  y América Latina se deteriorarán  más y todo el orden hemisférico acabará por hundirse. La resolución de San José está inspirada en  esa idea”. “Es propósito de URD no hacer política sectaria en un problema como éste. Mi conferencia con el presidente  Betancourt discurrió en un ambiente de reciproca consideración y respeto. Reitero que URD y el Canciller Arcaya  hicieron lo que era su deber en bien del país y de los principios que informan la doctrina de esta organización”

Cincuenta y cuatro años hubo de transcurrir para que el principio de la autonomía de los pueblos se impusiera: Se revierte la situación, se logra el dialogo, quedando firme  la posición sostenida por el partido Unión Republicana Democrática, de que: “Las relaciones diplomáticas no son  solidaridades de contenido, sino maneras de convivencia. La política internacional de URD no pude  perseguir otra cosa que un mundo de respeto, dentro del cual  ningún país puede aplastar a otro; ninguna  ideología  ser  pretexto para que un Estado intervenga  en los asuntos de otros. Repúblicas y monarquías, países capitalistas y socialistas, tienen que convivir en el mundo de hoy”. Sin duda el presidente  Barak Obama, como dijo Maduro ha actuado valientemente. Es indudable que los cubanos se beneficiaran en materia económica y en la restitución de la institucionalidad.

Rafael Rodríguez Mudarra
rodriguezmudarra@cantv.net
@Ramudarra
Presidente de Unión Republicana Democrática ( URD)

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martes, 29 de julio de 2014

NELSON MAICA C., UNION REPUBLICANA DEMOCRATICA (URD)

En Caracas, el 20 de Marzo 1945, en el Teatro Olimpia, Jovito Villalba, entre otras, se refirió a las condiciones bajo las cuales se podía considerar la aceptación de un gobierno de un partido:

“Un gobierno de partido puede ser una garantía de libertad dentro de situaciones políticas normales, cuando la misma lucha electoral de la cual ese partido surge triunfante fortalece y organiza aquellas fuerzas que a él se oponen o pueden oponerse. Un gobierno de partido es capaz de garantizar la libertad sin tomársela solo para él, cuando el orden está en pie, cuando la vida corre por sus causes normales, cuando alguna circunstancia extraordinaria no ha puesto a flotar el miedo a la acción cívica en el alma colectiva”.-

Pero URD observa: Aquí, hoy, ahora, no vivimos una situación política normal. Aquí, hoy, no hay lucha electoral que permita fortalecer y organizar las fuerzas políticas que se le oponen y/o puedan oponerse al régimen; por el contrario, se les aplica represión, terror y crimen. Aquí, hoy, el partido de gobierno esta fundido con el gobierno y fuerzas extrañas, oscuras, y, además, usufructúan los dineros de todos en beneficio solo de ellos. Aquí, hoy, no hay tal orden en pie; todo ha sido demolido y/o está en vías de demolición; la mentalidad del partido de gobierno y el gobierno, como lo muestran quince años de ejercicio, es de destrucción por todas partes. Aquí, hoy, la vida de los venezolanos no corre por causes normales, hay carestías de todo tipo y consideración; prevalece la violencia, la destrucción, el atentado a la vida misma. Aquí, hoy, la población está sometida a la represión, al terror, al crimen, y flota en el aire, precisamente, el miedo a la acción cívica en el alma colectiva. Venezuela, aquí, hoy, se asemeja cada día más a una gran prisión de las más bajas calañas.

URD ha sostenido, dese sus inicios, y propone, ante tal calamidad, una vez más: La UNIDAD NACIONAL como un instrumento mediante el cual el pueblo de Venezuela concrete sus aspiraciones e ideales como Nación. Contra la tiranía, contra el absolutismo, contra las aventuras políticas. Reafirmación de la Democracia plural, representativa, incluyente. Y un Gobierno de CONCENTRACION NACIONAL, producto de un gran frente democrático unido.-

Nelson Maica
nelsonmaica@gmail.com
@NoMaica

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martes, 27 de agosto de 2013

EL PACTO DE PUNTO FIJO, DOCUMENTO COMPLETO, FIRMADO, PARTE DE LA HISTORIA, 31 DE OCTUBRE 1958

Los partidos Acción Democrática, Social Cristiano Copei y Unión Republicana Democrática, previa detenida y ponderada consideración de todos los elementos que integran la realidad histórica nacional y la problemática electoral del país, y ante la responsabilidad de orientar la opinión pública para la consolidación de los principios democráticos, han llegado a un pleno acuerdo de unidad y cooperación sobre las bases y mediante las consideraciones siguientes:


1a Como es del conocimiento público, durante varios meses las distintas fuerzas políticas que han participado en las acciones unitarias para la defensa del régimen democrático han mantenido conversaciones destinadas a asegurar la inteligencia, mutuo respeto y cooperación entre ellas, interesadas por igual en la consolidación de la unidad y la garantía de la tregua política, sin perjuicio de la autonomía organizativa y caracterización ideológica de cada uno, conforme se declaró expresamente en el acta de ampliación de la Junta Patriótica firmada el 25 de enero de 1958 por los partidos políticos que la integraban inicialmente. El resultado obtenido es favorable, toda vez que las naturales divergencias entre los partidos, tan distintas de unanimismo impuesto por el despotismo, se han canalizado dentro de pautas de convivencia que hoy más que nunca es menester ampliar y garantizar. El análisis cabal de los antecedentes, de las características actuales y de las perspectivas de nuestro movimiento democrático, la ponderación comprensiva de los intereses legítimamente representados por los partidos a nombre de los centenares de miles de sus militantes; el reconocimiento de la existencia de amplios sectores independientes que constituyen factor importante de la vida nacional; el respaldo de las Fuerzas Armadas al proceso de afirmación de la República como elemento institucional del Estado sometido al control de las autoridades constitucionales, y el firme propósito de auspiciar la unión de todas las fuerzas ciudadanas en el esfuerzo de lograr la organización de la Nación venezolana, han estado presentes en el estudio de las diferentes fórmulas propuestas. La sincera definición y defensa de los derechos que asisten a los partidos como representantes de grandes núcleos nacionales y la preocupación común de atender en conjunto a los intereses perdurables de la Nación, si bien han podido en forma ocasional provocar la generosa impaciencia de calificados valores de la opinión, son la garantía de que las deliberaciones han respondido a un serio y responsable enfoque de las urgencias del país.
2a Las minuciosas y largas conversaciones han servido para comprometer a las organizaciones unitarias en una política nacional de largo alcance, cuyos dos polos podemos definir así: a) seguridad de que el proceso electoral y los Poderes Públicos que de él van a surgir respondan a las pautas democráticas de la libertad efectiva del sufragio; y b) garantía de que el proceso electoral no solamente evite la ruptura del frente unitario, sino que lo fortalezca mediante la prolongación de la tregua política, la despersonalización del debate, la erradicación de la violencia interpartidista y la definición de normas que faciliten la formación del Gobierno y de los cuerpos deliberantes de modo que ambos agrupen equitativamente a todos los sectores de la sociedad venezolana interesados en la estabilidad de la República como sistema popular de Gobierno.
3a Establecidos esos principios de carácter general, COPEI, AD y URD comprometen su acción y responsabilidad en los términos siguientes:
a.      Defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral. Las elecciones determinarán la responsabilidad en el ejercicio de los Poderes Públicos, durante el periodo constitucional 1959-1964; intervención de la Fuerza contra las autoridades surgidas de las votaciones es delito contra la Patria. Todas las organizaciones políticas están obligadas a actuar en defensa de las autoridades constitucionales en caso de intentarse o producirse un golpe de Estado, aun cuando durante el transcurso de los cinco años las circunstancias de la autonomía que se reservan dichas organizaciones hayan podido colocar a cualquiera de ellas en la oposición legal y democrática al Gobierno. Se declara el cumplimiento de un deber patriótico la resistencia permanente contra cualquier situación de fuerza que pudiese surgir de un hecho subversivo y su colaboración con ella también como delito de lesa patria.
b.      Gobierno de Unidad Nacional. Si bien el ejercicio del Poder por un partido es consecuencia legítima de una mayoría electoral, la suerte de la democracia venezolana y la estabilidad del Estado de derecho entre nosotros imponen convertir la unidad popular defensiva en gobierno unitario cuando menos por tanto tiempo como perduren los factores que amenazan el ensayo republicano iniciado el 23 de enero; el gobierno de Unidad Nacional es el camino para canalizar las energías partidistas y evitar una oposición sistemática que debilitaría el movimiento democrático. Se deja claramente sentado que ninguna de las organizaciones signatarias aspira ni acepta hegemonía en el Gabinete Ejecutivo, en el cual deben estar representadas las corrientes políticas nacionales y los sectores independientes del país, mediante una leal selección de capacidades.
c.      Programa mínimo común. Para facilitar la cooperación entre las organizaciones políticas durante el proceso electoral y su colaboración en el Gobierno Constitucional los partidos signatarios acuerdan concurrir a dicho proceso sosteniendo un programa mínimo común, cuya ejecución sea el punto de partida de una administración nacional patriótica y del afianzamiento de la democracia como sistema. Dicho programa se redactará por separado, sobre las bases generales, ya convenidas, y se considerará un anexo del presente acuerdo. Como este programa no excluye el derecho de las organizaciones políticas a defender otros puntos no comprendidos en él, se acuerda para estos casos la norma siguiente: ningún partido unitario incluirá en su programa particular puntos contrarios a los comunes del programa mínimo y, en todo caso, la discusión pública en los puntos no comunes se mantendrá dentro de los límites de la tolerancia y del mutuo respeto a que obligan los intereses superiores de la unidad popular y de la tregua política.
4a El ideal de la unidad como instrumento de lucha contra la tiranía y contra las fuerzas en aptitud de reagruparse para auspiciar otra aventura despótica, sería la selección de un candidato presidencial democrático único, la formación de planchas únicas para los cuerpos colegiados y la formación de un frente único a base de un solo programa integral de Gobierno.
En la práctica se ha evidenciado que diversos factores reales contradicen esa perspectiva histórica, mas, afortunadamente, hay otros medios idóneos de preservar la Unidad Nacional. Por consiguiente, lejos de considerar comprometida la unidad por la comprobación de naturales contradicciones interpartidistas que se corresponden con la esencia de la actividad democrática, las organizaciones signatarias después de confrontar sus distintas opiniones entre sí y con las emitidas por voceros independientes autorizados, de la prensa y de otros factores nacionales define:
1.      Los requerimientos de la unidad son compatibles con la eventualidad de diversas candidaturas y planchas legislativas.
2.      Para que la presentación de varias candidaturas presidenciales y diversas planchas legislativas pueda verificarse sin menoscabo de la unidad y sin ruptura de la tregua interpartidista, es indispensable fortalecer el sentimiento de común interés patriótico y la tolerancia y mutuo respeto entre las fuerzas unitarias, base de lo cual debe ser la sincera y solemne adhesión de todas las fuerzas democráticas a los puntos contenidos en esta declaración y al espíritu que la anima, tal como hoy se consagra con la firma de este documento.
3.      Para garantizar la tregua política y la convivencia unitaria de las organizaciones democráticas, se crea una Comisión Interpartidista de Unidad encargada de vigilar el cumplimiento de este acuerdo. Dicha Comisión estará encargada de orientar la convivencia interpartidista, de conocer las quejas que se produzcan contra las desviaciones personalistas o sectarias en la campana electoral y de diligenciar ante cualquiera de los signatarios, y a nombre de todos, la morigeración y control en lo que pudiera comprometer la convivencia democrática.
5a Para garantizar que varias postulaciones presidenciales y varias planchas legislativas sean en todo momento expresiones de la voluntad nacional de celebrar elecciones que en definitiva se traduzcan en fortalecimiento de la democracia, se proclama:
I.       Cada organización queda en libertad de sustentar su propio candidato presidencial y sus propias planchas para los cuerpos colegiados dentro del concepto de unidad aquí consagrado y en el sentido de que garanticen la tolerancia mutua durante la campaña y el cumplimiento de los compromisos generales convenidos en esta declaración cualquiera que sea la candidatura o plancha que obtuviera mayor número de votos.
II.      Todos los votos emitidos a favor de las diversas candidaturas democráticas, serán considerados como votos unitarios y la suma de los votos por los distintos colores como una afirmación de la voluntad popular a favor del régimen constitucional y de la consolidación del Estado de derecho.
III.     La postulación de los candidatos presidenciales y de las planchas legislativas es de la responsabilidad de cada partido o coalición. Será el pueblo elector a quien le corresponda calificar con el voto cualquier postulación.
IV.     Los partidos que suscriben este documento garantizan la adhesión de los principios y normas aquí consagrados de sus respectivos candidatos a la Presidencia de la República.
V.      Los partidos signatarios se comprometen a realizar una campaña positiva de afirmación de sus candidatos y programas dentro del espíritu de la unidad, evitando planteamientos y discusiones que pueden precipitar la pugna interpartidista, la desviación personalista del debate y divisiones profundas que luego pudieran comprometer la formación del Gobierno de Unidad Nacional.
VI.     Después de publicado el resultado oficial de las elecciones, tendrá lugar en Caracas un gran acto popular encargado de ratificar los siguientes principios:
a.      Pública adhesión de todas las organizaciones y candidatos participantes al resultado de las elecciones, como expresión de la soberana voluntad popular.
b.      Ratificación por parte de las organizaciones signatarias de su sincero propósito de respaldar al Gobierno de Unidad Nacional, al cual prestarán leal y democrática colaboración.
Consideran las organizaciones signatarias que la adhesión de todas las fuerzas políticas a los principios y puntos fijados en esta declaración es una garantía eficaz para el ejercicio del derecho electoral democrático dentro de un clima de unidad. La cooperación de los organismos profesionales gremiales, cívicos y culturales, de la prensa y de personalidades independientes, con los fines así precisados, consolidarán la convivencia nacional y permitirán el desarrollo de una constitucionalidad estable que tenga en sus bases la sinceridad política, el equilibrio democrático, la honestidad administrativa y la norma institucional que son la esencia de la voluntad patriótica del pueblo venezolano. Como este acuerdo no fija principio o condición contrarios al derecho de las otras organizaciones existentes en el país, y su leal cumplimiento no limita ni condiciona el natural ejercicio por ellas de cuantas facultades pueden y quieren poner al servicio de las altas finalidades perseguidas, se invita a todos los organismos democráticos a respaldar, sin perjuicio de sus concepciones específicas, el esfuerzo comprometido en pro de la celebración del proceso electoral en un clima que demuestre la aptitud de Venezuela para la práctica ordenada y pacífica de la democracia.


Caracas, 31 de octubre de 1958

Por Unión Republicana Democrática, Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya, Manuel López Rivas. (Firmado)

Por el Partido Social Cristiano Copei, Rafael Caldera.
Pedro del Corral, Lorenzo Fernández. (Firmado)

Por Acción Democrática, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Gonzalo Barrios. (Firmado)


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miércoles, 23 de enero de 2013

JOSE PONS, IRONÍAS DEL 23 DE ENERO.

Las angustias del sector oficialista por ver la salida del pueblo en esta fecha conmemorativa de la democracia venezolana, no los deja comprender nada de estos esfuerzos que logró en la historia de la Patria, la salida del régimen dictatorial de Marcos Pérez Jiménez. Cuyos protagonistas fueron muchos de los venezolanos forjadores de las libertades en épocas de dictadura.
Las torpezas son tan grandes, que cuando levantan tal bullicio y logran invertir grandes cantidades de dinero, por cierto del peculio nacional; no entienden que como venezolanos si se logran sumar al orgullo de la lucha nacional por la salida del tirano;  pero a saber, que esta lucha forjó los condicionantes posteriores de la Venezuela de hoy: PAN, TIERRA Y TRABAJO, como  “UNA VENEZUELA LIBRE Y DE LOS VENEZOLANOS” sellan tal fecha como gloriosa de nuestro calendario histórico.
Que errores se cometen en esta turbia revolución militarista y menos que cualquier cosa, bolivariana. Cuando salen a la calle a celebrar una fecha de la Venezuela contemporánea, no comprenden que afirman con sus acciones, todas las luchas que representaron tales esfuerzos de los verdaderos líderes venezolanos, pensadores, poetas, intelectuales, militares y un pueblo cuyo fin, fue liberar a la Patria de todo aquello que pudiese interferir en su soberanía, como sus libertades.
El 23 de Enero`58 es una fecha simbólica de Venezuela y sus Partidos Políticos, de Acción Democrática, URD, Copei, un gran sector militar y una Junta Patriótica que se sumó para lograr consolidar en Venezuela, la Democracia y la República. No es un cuatro de febrero inspirado en la traición a la Patria y su Constitución; el oprobio que vivimos de esa fecha como es la entrega de la soberanía de nuestra Nación, a un país tercermundista y arrodillado a una vil dictadura militar. 
Venezuela en esta bandera del 23 de Enero, muestra de lo que somos hecho los venezolanos. Nuestra valentía, orgullo y fortalezas que en nada se parecen a esta suerte de salteadores apátridas que buscan entregar la Patria y encadenar las libertades. Donde la República del porvenir petrolero, de la amplia base, como del progreso, que eran las trompetas de las políticas que articulaban la dinámica institucional. Hoy, son las tristes notas de la  dependencia, la pobreza, el entreguismo y la crisis socioeconómica, que no son más que las muestras de la ignominia revolucionaria.
Salgan si, la gran caravana del oficialismo es para los demócratas la esperanza y el orgullo del bien logrado. Celebren el 23 de Enero que apenas hace dos años satanizaban, profundicen en sus raíces y como verán y entenderán que fue un acto histórico de libertad real, no una suerte de asonada militar fracasada por los reales protagonistas de la Patria,  un ejército con visión democrática leales a la Constitución, de ayer y de hoy.
joseponschene@hotmail.com

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