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domingo, 29 de enero de 2012

ERIC EKVALL: FRENTE A LAS PRIMARIAS: VERDADES INCÓMODAS O LA FALACIA DE LA ECONOMÍA DEL VOTO

1.  EL SILENCIO ENSORDECEDOR
Amigos me comentan a diario sus apreciaciones sobre la situación política. “¿Qué te parece el retiro de Leopoldo a favor de Henrique?”. “Diego y María Corina tienen las mejores ideas, pero ninguno de los dos tiene posibilidades de ganarle a Chávez”. “Yo creo que Diego está más claro en cuanto a la situación política, pero polariza demasiado, y lo que necesitamos para ganar en octubre es un candidato que sume en lugar de restar votos”. “Mira lo que dicen las encuestas, Henrique tiene más apoyo y parece ser el único que puede sumar votos y salir ganador en octubre”. “Pablo tiene el apoyo de los grandes partidos, sus propuestas sintonizan con el chavismo, y puede garantizar una transición sin violencia”.
Cada vez que escucho este tipo de comentarios, tengo la sensación de vivir en otro país. A tres semanas de las primarias muchos de mis amigos alimentan grandes expectativas hacia el futuro: piensan que elegiremos un candidato opositor y  que si éste logra sumar alrededor de él una siempre creciente mayoría de votantes insatisfechos con estos 13 años de chavismo, con propuestas sensatas englobadas dentro una excelente campaña electoral, tendremos grandes posibilidades de ganar las elecciones en octubre.
Entiendo su postura, entiendo su razonamiento, y con cierta nostalgia quisiera compartir su sueño. Pero la cruda e implacable realidad del entorno político en el que vivimos no me permite ni soñarlo. En cambio, trato con paciencia de explicar a mis amigos que a pesar de su optimismo – reflejado en ese slogan devenido tan ubicuo en estos días, “2012, el Año del Cambio”- a pesar de la percepción de que Chávez está cayendo en las encuestas y de que la oposición está supuestamente más unida que nunca, los venezolanos no vivimos en democracia, que esta es una dictadura, que los dictadores pueden celebrar elecciones – como lo hacen en Cuba, Bielorrusia y otras dictaduras -  pero nunca las pierden, y que la mafia narco-terrorista-militar que se ha ido adueñando del país tiene tantos expedientes abiertos y por abrir que nunca, nunca dejará el poder. Porque perder el poder significa perder la inmunidad que confiere ser amo de un país soberano.
Usualmente a estas alturas no pierdo mi tiempo en enumerar los estudios divulgados por publicaciones académicas del más alto prestigio a nivel mundial que afirman, sin ambages, que desde el 2004 el sistema electoral venezolano es un casino donde el dueño del casino reparte las fichas según sus preferencias y determina quién gana y quién pierde. Ya no trato de explicar, cifras en mano, cómo la cuarta parte de los votantes inscritos en los últimos diez años en el Registro Electoral Permanente existe sólo en nombre. Aún cuando demuestro que casi el 100% de las personas mayores de 18 años en Venezuela están inscritos en el REP, y que hace cuatro años, sólo en el Distrito Capital, según cifras del INE, había una población mayor de 1.514.403 habitantes, mientras que dos años después, según cifras del CNE, 2.100.977 votantes del Distrito Capital estaban inscritos en el REP (www.analitica.com/va/politica/opinion/3093490.pdf).
Repito: entre 2008 y 2010 (si uno acepta como verdad la absurda tesis que 100% de  los habitantes mayores de 18 años en el DF están inscritos en el REP) el número de votantes aumentó en un 39%.
Tómese un minuto para digerir las implicaciones de estas cifras oficiales – ¡cifras oficiales! En dos años la población de mayores de 18 años en el Distrito Capital ha crecido en un 39%.
Esto nos lleva indefectiblemente a la conclusión de que 28% de los inscritos en el Distrito Capital son votantes fantasmas.
Ud. puede con toda seguridad extrapolar esta fórmula y aplicarla al resto del país, sobre todo en las regiones rurales, donde más han crecido los nuevos centros de votación (y la cantidad de votantes virtuales) y donde hay menos control por parte de la oposición. Y no olvide que la oposición nunca ha podido establecer y mantener una presencia firme en más de 60% de los centros de votación a nivel nacional.
Examinemos estas cifras desde una perspectiva global: En los países donde el registro es voluntario, como es el caso de Venezuela, el porcentaje de votantes elegibles (mayores de edad) inscritos en el registro electoral de sus respectivos países oscila entre 70% y 75%, aún en las democracias más maduras.  Partiendo de la premisa razonable de que el 65% de los venezolanos son mayores de edad, y que tenemos una población de  28,5 millones de habitantes, son 18.525.000 los venezolanos mayores de 18 años. ¿Qué nos dice el CNE en cuanto a votantes inscritos en el REP? En diciembre 2011 contabilizó 18.338.913 votantes inscritos. Si aplicamos la fórmula aceptada según la cual entre 70% y 75% de los mayores de edad estaría inscritos en el REP, tendríamos una verdadera inscripción electoral que oscila entre aproximadamente 13 y 13.9 millones de votantes de carne y hueso. De ahí la cifra mínima de 5 millones de votantes fantasmas.
La develación de esta burda y descarada manipulación, esta mentira tan obvia, tan fácilmente comprobada, debería ser motivo de indignación ciudadana, de llamadas a la acción, de manifestaciones nacionales, de reclamos a instancias regionales e internacionales y de exigencias específicas por parte de la MUD para que se investiguen de manera exhaustiva las cifras del REP y las metodologías empleadas por el CNE y el INE a nivel nacional. Pero nada. Lo que se escucha es un silencio ensordecedor, para muchos incomprensible, por parte de quienes se ufanan de ser los dirigentes de la oposición.
1.    2.       CAMBIO DE PARADIGMA
Uno bien podría preguntarse por qué a veces con ciertos amigos me resigno a no insistir en explicar con detalle la magnitud del fraude que el régimen sigue montando a diario (el Registro está abierto; el CNE sigue inscribiendo votantes, quizás votantes de verdad, seguramente votantes fantasmas) a fin de asegurarse una holgada victoria el 7 de octubre.
La respuesta no es fácil. Por un lado, muchas personas prefieren vivir una ilusión cómoda en lugar de enfrentar una verdad incómoda. Muchas personas sencillamente no logran cambiar de paradigma.
Cambiar de paradigma significa desechar todo lo que uno cree saber sobre un asunto y aceptar, basándose en nuevas evidencias, una nueva verdad. Nuestro planeta fue creado hace entre 5 y 6 millardos de años, no es plano, y da vueltas alrededor del sol, y no al revés. Hoy aceptamos estas verdades como tales, pero hace 500 años hacía falta ser un hereje para tener creencias así, y el conjunto de dogmas de la Iglesia Católica Apostólica Romana garantizaba que al expresarlas abiertamente los herejes pagaran con su vida el atrevimiento.
Frente a las evidencias irrefutables sobre el fraude y confrontado con el hecho de que no solamente estas evidencias se han hecho públicas desde hace muchos años (aunque hayan tenido muy poco eco en los medios masivos de comunicación) sino que todos los altos dirigentes políticos y candidatos a las primarias están al tanto de esta información, el venezolano inteligente con conciencia cívica se enfrenta a un terrible dilema. O sigue aferrado al paradigma convencional (la MUD habla claro, actúa de buena fe, representa mis intereses, representa un auténtico cambio, aspira apoyar a un candidato que remplace a Hugo Chávez, etc.) o entra en un mundo desconocido, un mundo que en los mapamundis del siglo XV los cartógrafos señalaban como Terra Incognita, poblada de monstruos. En este mundo abundan los interrogantes, y escasean las respuestas claras. El mero hecho de reflexionar sobre estos temas y hacerse estos interrogantes implica que uno está cambiando un paradigma cómodo por un paradigma terriblemente inquietante. Y para algunos eso implica  coquetear con la herejía; podría pagarse caro,  muy caro, ese pecado.
Por ejemplo: si la MUD se resiste enérgicamente a reconocer, denunciar con vehemencia y rectificar el carácter fraudulento de un sistema electoral que garantizará sin duda una holgada victoria al candidato oficialista en octubre, ¿A qué intereses responde? Y la respuesta inevitable es que los líderes de la MUD no están comprometidos con un cambio de gobierno. Algunos de los candidatos, evidentemente sí y otros, aparentemente, no.
Hay un dicho en inglés, “Politics makes strange bedfellows”, cuya traducción sería algo como “en la política todo es posible” o, mejor dicho, “en la política hasta los polos opuestos se pueden juntar”. En nuestro caso, pareciera que el régimen se ha aliado con algunos poderosos jerarcas de la MUD, con el apoyo de figuras claves en los medios de comunicación, para instaurar un Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición Electoral, desde el cual se impone a la fuerza un dogma que consiste en no hablar del fraude, y así permitir no solamente la reelección (¿indefinida?) del dictador o su candidato designado sino también la instauración de un aparato burocrático opositor alimentado y controlado por el régimen, el cual fungiría cual Pueblo de Potemkin, como Partido Unido de la Oposición. Un Partido Unido de la eterna Oposición que satisfaría la necesidad de este régimen forajido, criminal y terrorista, de presentarse como legítimo a los ojos del mundo. Y para seguir alimentándose a sus anchas del erario público.
Creo que poco a poco los venezolanos opositores conscientes están cambiando de paradigma. Por supuesto cuesta mucho hacerlo. Significa deshacerse de las creencias y las lealtades reflexivas a través de las cuales uno ha ido construyendo su realidad política durante toda una vida. Significa ver con ojos muy  abiertos quién es quién, de verdad. Significa, en una palabra, despertar, y ver el mundo como es, y no como uno quisiese que fuera.
1.    3.       CUENTAS CLARAS
Como asesor político con más de 35 años trabajando en tres continentes con decenas de candidatos a todos los niveles, creía haberlo visto todo. Pero el actual panorama electoral venezolano (el verdadero, no el que se le ofrece al público, el pan y circo del show montado para las masas) desafía la imaginación.
Ahora bien ¿Qué hacer frente al pan y circo de las primarias? Porque, recordémoslo, el mismo régimen, actuando a través del CNE – que tiene una trampa mortal montada para las elecciones de octubre, con la complicidad activa y pasiva de poderosos sectores de la oposición- es el que maneja y controla en gran parte el proceso de las primarias. Estemos muy claros: Chávez quiere medirse contra un candidato cómodo, un candidato que no lo ofenderá, que no le hará preguntas indiscretas, que no profundizará en las incoherencias, mentiras y -llamémoslo por su nombre – asuntos de la criminalidad en la que se ha incurrido en los últimos 13 años.
Sea usted el juez. ¿Cuál de los ahora cinco candidatos le conviene más a Chávez como contrincante? Olvídese por una vez de los intricados cálculos electorales que hacen los analistas políticos que salen cada día con sus pronósticos, de que si éste tiene más carisma que el otro, o que si tal o cual partido tiene más arraigo; que si la oferta de fulano supera a la oferta de fulana. Olvídese del viejo paradigma, que supone que estamos en un ciclo electoral donde, aún si nos tienden trampas por aquí y por allá, el candidato opositor podrá ganar si obtiene “una avalancha de votos”.
VOLVAMOS A LAS CUENTAS ANTERIORES.
En este momento, el REP tiene inscritos aproximadamente 18 millones de votantes, de los cuales 5 millones (según se puede extrapolar de las cifras mencionadas anteriormente) son votantes fantasmas o virtuales. Partiendo de la premisa de que altas tasas de abstención favorecen al candidato del gobierno (ya que tiene 5 millones de votos ya tabulados a su favor), hagamos un ejercicio teórico: supongamos que habrá este año una participación real de 75% de los electores. Es decir, 75% de los 13.5 millones de votantes (los de carne y hueso) decide votar y se abstiene un 25%.  Es decir, votan un poco más de 10 millones de electores.
Supongamos (aunque sea poco probable, ya que el chavismo maneja mucho mejor que la oposición sus operativos caza-votos el día de las elecciones) que la mitad sea de votantes chavistas, y la mitad sea de la oposición.
Imaginemos además que dentro de este universo de votantes reales, el candidato opositor, haciendo una campaña brillante frente a un candidato de gobierno débil, logra captar 65% de los votos.  Habrá conseguido 6,5 millones de votos contra 3.5 millones.  Pero, recuérdese, quedan por contabilizar los 5 millones de votos fantasmas ya que  – a diferencia de las elecciones regionales y municipales, donde existen más controles a nivel local y se puede fiscalizar mejor el proceso- el chavismo los verterá a su favor en la sala de totalización tan fácilmente como uno vierte un tobo de agua en la bañera.
De repente, estos 5 millones de votos virtuales se agregan a los 3.5 votos auténticos del chavismo, y Chávez gana con 8.5 millones de votos contra 6.5 de la oposición y el resultado electoral es 56% a 44%, con un margen de victoria de 2 millones de votos.
Y éste es el mejor de los casos imaginables para la oposición.
Basándome en estos sencillos cálculos, sostengo que para la oposición es políticamente y matemáticamente imposible, bajo las condiciones actuales, ganar las elecciones presidenciales.
1.    4.       LA VERDADERA ALTERNATIVA
Entonces ¿Cuál debería ser la postura de la oposición frente a las primarias? Esto depende de qué buscamos lograr con la campaña electoral. A sabiendas de que la partida  está perdida de antemano, como ya se supone y se habla en las más altas esferas de la cúpula oposicionista, ¿Deberíamos buscar complacer el régimen con una campaña inofensiva, una campaña basada en estrategias electorales tradicionales?, ¿Buscaremos aglutinar votos de la manera menos ofensiva, y superar la oferta electoral del opositor con la vana esperanza de que podremos cohabitar apaciblemente con el enemigo en el 2013, negociando cuotas de poder según las viejas reglas del juego político venezolano? ¿Es esto lo que buscamos?
Esta parece ser ya la estrategia de varios candidatos que se esfuerzan en no ofender ni acusar a nadie, en no hacer preguntas incómodas, en quedar bien con todo el mundo.
Una estrategia alternativa consistiría en develar detalladamente, de manera contundente y sin cortapisas, la naturaleza intrínsecamente fraudulenta del proceso electoral. Demostrar que las estructuras legalistas que sostienen al régimen y le confieren legitimidad son una mentira. Concentrar los ataques contra el punto en que el régimen es más vulnerable y así deslegitimarlo a los ojos del mundo. Porque la cadena de posibles acciones futuras debe pasar por la deslegitimación de un régimen que proclama al mundo que es una democracia, mientras actúa en las sombras como la más cruenta dictadura. Los países que vivieron la Primavera Árabe están tratando de pasar de dictaduras a democracias, ya que ellos mismos y el resto del mundo entienden su historia. El camino venezolano debe ser distinto: antes de instaurar una auténtica democracia, se debe demostrar a los ciudadanos y a los ojos del mundo que aquí se vive en dictadura, no en democracia, y por ende los venezolanos tienen la responsabilidad y el deber de desenmascarar la farsa, y deslegitimar a Hugo Chávez y su régimen, antes de emprender la ardua tarea de reconstruir el país según principios de justicia, igualdad, respeto y transparencia.
Pablo Medina viene haciéndolo desde hace tiempo. Diego Arria lo hace cada día con más convicción y autoridad. Y María Corina por fin está descubriendo que el cazar águilas con temple y audacia reporta más dividendos políticos que ofrecer más y mejores programas sociales.
Los venezolanos deben  tener muy claro cuál es el camino que quieren seguir, porque hay solo dos caminos. Los estudiantes que hasta ahora han invertido su capital político en candidatos oportunistas deben decidir qué clase de país quieren construir, porque el país que se está construyendo, o destruyendo, ya les pertenece, para bien o para mal. Nos toca a todos escoger este 12 de febrero entre un perverso puntofijismo del Siglo 21 y una ruptura sistémica con el pasado. No nos queda otra.
Eric EkvallEL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

ANDRÉS SIMÓN MORENO ARRECHE: ¡UNIDAD, UNIDAD, UNIDAD, HASTA LA DERROTA SIEMPRE!

En la Venezuela demócrata está sucediendo algo políticamente ‘curioso’ que marcha a contrapelo de la verdadera democracia, entendida y aceptada como un proceso de consenso que existe en las sociedades civilizadas para dirimir las controversias que surgen de las normales diferencias de criterio. En Venezuela ha surgido el concepto de Unidad como dispositivo ultroso, irreflexivo y excluyente. Como condición excepcional y única para revertir el mega desastre político, social y económico que han desatado, con todas sus culpas incólumes, el desgobierno del señor Chávez y sus obsecuentes seguidores, durante estos 13 años. 
La unidad, que como principio electoral-proselitista es tan puntualmente necesaria para ayuntar el esfuerzo político que se requiere para vencer -sin margen de duda y contundentemente- al señor Chávez y sus secuaces el venidero 7 de octubre, se ha convertido en un concepto... En una marca-fashion... En una diva postmoderna que se promueve entre nosotros, los opositores del régimen castro-comunista de Caracas, como el único gran remedio social, político (electoralmente ¡Lo es!) económico, moral, agropecuario, científico, intelectual, y pare usted de atribuirle más curas milagrosas al potingue de la ‘unidad’, que para lo único que sirve, democráticamente hablando, es para la selección de un candidato único que enfrente solidariamente al otro, a Chávez, el candidato del partido único, del sistema totalitario, el candidato vengativo y violador de la Constitución y que de paso es Presidente de la Nación, de su Partido y conculcador de los demás poderes del Estado. Contra ‘eso’, y nada más que ‘eso’ es para lo que se necesita ayuntar esfuerzos untarios con una mano, mientras que con la otra nos tapamos la nariz ideológica... Todo en aras de los ‘altos intereses’ de la Nación y nuestra supervivencia como República
Pero entre gallos y media noche, desde los partidos políticos que hacen vida oposicionista en la Mesa de la Unidad Democrática (¿Con qué se come ‘eso’? preguntaría, si pudiese don Luis Miquilena) se ha vendido a la opinión pública venezolana que cualquier disenso frente a la Mesa de la Unidad y su ‘marca’, por más sutil que sea, debe ser pugnazmente condenado -sea el que fuere, no importa. Afirman que hay que hacerlo en aras de los intereses nacionales representados en la tal marquilla de presunción ideológico-democrática que mientan ‘unidad’, y además de la condena irreflexiva, al que ventile pública o privadamente cualquier desacuerdo con las decisiones de la Mesa de la Unidad Democrática, o de sus candidatos, o por ejercer su derecho a decir ‘no estoy de acuerdo’, a esa persona (usted, por ejemplo... O yo, a partir de estas líneas que lee) debe señalársele con el dedo acusatorio.  De proto-chavista, de quinta columna, de anti demócrata. Hasta se le inventarán viajes (ficticios, claro) a La Habana de Fidel y se le señalará de peligroso ‘cabeza-caliente’ que anda gestionando un ‘resuelve’ con alguna ‘misión chavista’ mientras, como decimos en Maracaibo, ‘le echa vaporub en el ojo’ a los verdaderos demócratas, ellos, los ‘unitarios’, mientras uno –que solo atina a desembuchar una que otra crítica- afirman ellos que nos hacemos pasar por quienes no somos. En fin... por ahí van los tiros.
Y no importa que su argumento sea reflexivo y sostenible con la realidad y hasta comprobable con los hechos. Si usted es un demócrata y se atreve a disentir en Venezuela frente a las decisiones (y las indecisiones) de la MUD, o por las acciones (y las omisiones) de sus únicos precandidatos, usted será señalado y condenado...”porque atenta contra la unidad”. Vista así, la ‘unidad’ deja de ser una cualidad del consenso para convertirse en la excusa de un curioso y desconocido totalitarismo: el totalitarismo de quienes desde la unidad desean imponer sus ideas, sus conceptos, aún cuando ellos sean honestamente beneficiosos para el colectivo. Decir ‘unidad’ en Venezuela es señalar a un totalitarismo colegiado de origen consensual, pero nada democrático.
La unidad, concebida como estructura incriticable, única y presuntamente sólida, nos coloca frente a un insólito neo- fascismo de conciencia que para colmo de curiosidad, es de origen democrático. Una ‘unidad’ que atenta contra sí misma y su origen semiológico. Porque se impone desde una cúpula. Porque esquiva críticas y niega el raciocinio, el contraste de las ideas, el disenso y la polémica, elementos consustanciales con un sistema de gobierno democrático y su resultante: el Estado de Derecho. En nombre de una inasible, tránsfuga y etérea unidad, (que para ser ‘tal’ debe surgir del contraste de las opiniones para alcanzarla, y por el consenso de las acciones para ejecutarla) se pretende imponer un silencio, una mordaza ‘a hierro y fuego’... ¡Porque sí!... Y el que no está silenciosamente cuadrado con la fulana unidad, entonces está contra ella, aún cuando lo que diga u opine sea en su beneficio. 
Tal despropósito es el sexo contra-natura de la democracia. Una unidad así esgrimida por los círculos democráticos en Venezuela (la unidad como concepto y marca incuestionable, pétrea e intachable) es una forma totalitarismo muy similar a la del Teniente-Coronel Chávez, a quien enervan las observaciones y trastornan las críticas. Los reproches que se han esgrimido pública y abiertamente a la MUD tienen fecha muy anterior a su consolidación como ente aglutinador de las distintas oposiciones democráticas venezolanas.
La Mesa de la Unidad Democrática, que tiene sus logros y aciertos, es verdad, está vinculando el concepto de unidad proselitista (candidato único... programa de acción de gobierno) con una obediencia ciega y silente. Afirma que está abierta al diálogo y a la crítica pero desde sus inicios, quienes crearon el concepto de ‘unidad’ secuestraron a la institución. Solo algunos partidos la integraron desde un principio, aunque más luego  -presionados por la opinión pública-  extendieron un plácet de participación a otras organizaciones, que resultaron ser ¡Otros partidos! A pesar de ello, siempre ha sido un club de partidos políticos, en el que no participan ni deliberan en igualdad de condiciones otras estructuras de ‘eso’ que dan por llamar las instituciones de la sociedad: Colegios de profesionistas, Asociaciones civiles, Clubes, ONG, Asociaciones vecinales, minorías de cualquier tipo, etc. Señalar la exclusión y la imposibilidad de deliberación ha sido nuestro ‘pecado original’, el desliz de quienes, siendo demócratas por procedimiento, también somos contestatarios e inconformes.  La inclusión sigue siendo una falla estructural en la Mesa. Una pata faltante que se remienda, como en las ‘mesas cojas’ con cualquier cosa que sirva para llenar ese vacío.
La historia de la exclusión de la sociedad civil en la MUD es ‘de origen’. El 23 de enero de 2008, en conmemoración del 50 aniversario del retorno de la democracia a Venezuela, los principales partidos políticos opositores se reunieron en el Ateneo de Caracas con el fin de suscribir un documento con el cual se comprometían a cumplir una serie de objetivos nacionales y su visión de país. El acuerdo fue propuesto por el entonces Secretario General Nacional de COPEI Luis Ignacio Planas en el marco del aniversario de esa organización política a comienzos del mes de enero del 2008. El acuerdo que dio origen a la Unidad Democrática fue firmado por los partidos Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, Copei, La Causa Radical, Alianza Bravo Pueblo, Movimiento al Socialismo y Vanguardia Popular; los políticos que suscribieron el nacimiento de La Mesa fueron Omar Barboza (UNT), Víctor Bolívar (AD), Carlos Ocariz (PJ), Antonio Ledezma (ABP), Luis Ignacio Planas (Copei), Alfredo Catalán Shick (PV), Alfredo Ramos (LCR), José Antonio España y Nicolás Sosa (MAS) y Rafael Venegas (VP) El 27 de febrero de ese año se sumaron al acuerdo más partidos  políticos: El Movimiento Republicano, Solidaridad Independiente, Unión Republicana Democrática, Movimiento Laborista, Democracia Renovadora, Fuerza Liberal y Visión Emergente.
El 8 de junio de 2009 se reestructura el Acuerdo de Unidad Nacional dando forma a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la cual está organizada en  11 unidades de trabajo: corrupción, relaciones con la sociedad civil, estrategia, programas, derechos humanos, descentralización, asuntos sociales, asuntos internacionales, organización, movilización y temas electorales. ¿Las contó? Si, son once ¿Se fijó en quiénes integran a la MUD? No aparecen otras organizaciones sociales distintas a los partidos. En el ‘acuerdo de unidad nacional’ no hay sino una ‘unidad de trabajo’ para contactar con la sociedad civil, como si la sociedad civil fuera ‘algo’ ajeno y distante de la Mesa, de la Unidad y de la Democracia. Esto es así, desde antes y aún en estos tiempos, porque para los partidos políticos, la democracia NO ES la sociedad civil, sino un coto de caza de votos para los partidos políticos, exclusivamente.
Pero no solo de exclusión vive la Mesa. Todos los ciudadanos en Venezuela hemos sido testigos y sujetos del más oprobioso, permanente y sostenido de los fraudes electorales jamás observados en otro país de nuestro continente. Desde la grosera transformación, en el 2003, del Referendum Revocatorio en un evento plebiscitario, hasta la oprobiosa publicación de listas de electores, con la anuencia del CNE con la que los obsecuentes adulantes del régimen han creado un apartheid político y social. La sola existencia de la tristemente célebre ‘Lista Tascón’ y la no menos vergonzosa ‘Lista Maisanta’ (cuyo autor-ejecutor es el ahora oposicionista Ismael García) ha sido posible porque han contado con la silenciosa anuencia de las autoridades del Poder Electoral y del Poder Ejecutivo. Tal fraude electoral requiere, para validarse en la sociedad, de una estructura aparentemente opositora, de una ‘oposición oficiosa’ que solape, que convalide la felonía, bien con la anuencia tácita, bien con el silencio. Esa estructura social son los partidos políticos que le dieron origen a la MUD, y que con el silencio y anuencia han celestineado las fechorías electorales del régimen, convirtiéndose por acción y por omisión en sus corresponsables.
Aunque usted no lo crea, los partidos políticos en Venezuela no actúan como contrapeso institucional sino como blandas oposiciones a Chávez. Hasta utilizan, durante sus gestiones proselitistas electorales, sus mismas promesas, pero las re envuelven con un papel pseudo democrático y las ofertan como si el país y sus ciudadanos fuéramos los personajes de la novela El Gatopardo de Giuseppe Tomassi de Lampedusa, adormecidos súbditos del Principado de Salina y ellos, los partidos, los representantes de don Fabrizio Corbera, que entre bastidores y en ‘conchupancia’ con los emisarios del señor Chávez afirman... "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi" (Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie).
El concepto de ‘la unidad’ ha operado como las marcas comerciales, que poseen ‘valores intangibles’ aunque inexistentes, colocados en la mente de los consumidores por los hábiles publicistas que ‘posicionan’ marcas, desagregan o crean ‘clústeres’ de consumidores y como la mampara de tela que se utiliza para encauzar a las ovejas hacia el redil, obturan la visión del paisaje político y con ello la acción individual. Para ’eso’ es que se satanizan las críticas como ésta. Por ‘eso’ es que quienes opinamos a contrapelo de la nomenklatura de la MUD somos inmediatamente embolsados con el descrédito personal. Entonces surgen las descalificaciones: ¿Tú eres un chavista o qué?... ¿Te volviste loco? ¡Unidad pa’ to el mundo! ... ¡El que no está con ‘la unidad’ está contra la democracia!
Pero mientras descalifican a quienes, por derecho constitucional, podemos y debemos opinar y criticar, nada dicen del ‘juego político’ que le ha permitido al régimen más aliento del que jamás pensó. Nada dicen del llamado a la abstención, que le entregó la Asamblea Nacional a Chávez y con ello la conculcación posterior de todos los otros Poderes del Estado.  Nada dicen sobre ‘la entrega al Consejo Nacional Electoral’ de la selección del candidato opositor, permitiéndole a un desacreditado CNE la organización y el patrocinio de una selección de candidato que bien podemos hacer los ciudadanos sin las maquinitas del CNE, más rápido y con mayor transparencia. ¿Por qué la Srta. Machado no dice algo acerca de los 2 millones de ‘votos fantasmas’ que según sus múltiples denuncias pasadas, existen en la data del CNE?  ¿Por qué López ni Capriles nada dicen ni se pronuncian públicamente acerca del inauditable Registro Electoral Permanente? ¿Por qué Pablo Pérez se olvidó de insistir en aquellas ‘condiciones mínimas’ de las que tanto hablaba antes de ser precandidato? ¿Y dónde están guardadas las múltiples y sustanciadas denuncias contra el Poder Electoral que hiciera, hasta no hace poco, el precandidato Pablo Medina?
Conceptualmente, la unidad no es en sí misma ‘mala’, todo lo contrario, pero vista así, con la óptica maniquea de las oposiciones venezolanas, la unidad se transforma en una patente pro-fraude. Con ella se silencia la verdadera oposición, la de la gente de la calle, la voz de los que no tienen acceso a los medios. Si llegara a la Presidencia cualquiera de los candidatos de MUD (a excepción honorable de Diego Arria, el único de ellos que está bien centrado: Gobierno de transición + Juicio a Chávez y sus secuaces) el que llegue a Miraflores lo haría, no por la voluntad de los electores, sino porque ante la avalancha de votos ‘en contra’, Chávez lo permitirá, siempre que se le consienta ‘morir como Presidente’ y garantizarle a sus secuaces un ‘retiro dorado’.
No me queda ninguna duda de ello, como tampoco dudo que para que ese supuesto negado ocurra, la ‘unidad’ debe convalidar otro fraude, el de la posterior ‘unidad nacional’, sostenido en la promesa del perdón a todos los chavistas (populismo ‘ex -ante’), como la gran mentira con la que todos cantaremos, como lo hiciera el inolvidable conjunto musical argentino ‘Les Luthiers’ en su tercer LP, el estribillo final de aquella canción marcial  titulada “Ya el sol asomaba en el poniente”:
 “¡Perdiiiii - mos... perdiiii - mos... Perdimos oooooo ...tra vez!”
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EL GOBIERNO SE SIGUE ENDEUDANDO, LO CUAL ES CONTRARIO AL INTERÉS NACIONAL.- RED POR LA DEFENSA AL TRABAJO, LA PROPIEDAD Y LA CONSTITUCIÓN.

Cuando analizamos el creciente endeudamiento que el gobierno viene contrayendo con el exterior y la banca nacional, en un momento de altos ingresos por venta de petróleo y de los impuestos que pagamos los venezolanos. Encontramos que esto no se justifica y es muy preocupante por los montos de la deuda externa de la República y PDVSA que ya superan los 100.000 millones de dólares.

Si a esto, le sumamos los reclamos de las empresas extranjeras expropiadas que se estiman por encima de 30.000 millones de dólares.  La situación  nos coloca como uno de los países del mundo con más endeudamiento, al  ponderar las reservas internacionales y el producto interno bruto.

La deuda interna es incuantificable no solo por el elevado nivel de endeudamiento con la banca nacional, tanto pública y privada. La deuda de organismos y empresas públicas con proveedores de bienes y servicios  se estima por encima de 35.000 millones de bolívares.

Voceros sindicales estiman que se les  adeuda prestaciones  sociales a los trabajadores con montos por encima de 80.000 millones de bolívares. Pasivos laborales que pudieron haberse cancelado con la tercera parte de las donaciones que ha realizado el gobierno a otros  países.

El otro mecanismo de endeudamiento es el Banco Central; organismo que esta prestando a empresas públicas montos cada vez mas elevados. Se toman activos y recursos de Fogade y de cualquier otro organismo que disponga de estos. Sin control, ni auditoría alguna.

Las cuantiosas perdidas de las empresas del Estado se han convertido en la mayor causa de este crecimiento de la deuda, a la par de  las crecientes donaciones a otros países en detrimento de nuestro Erario Nacional.

Hoy el pago de intereses de la deuda externa pagados en dólares es quinto índice de riesgo país más alto del mundo. Sobre la deuda interna, el monto creciente de la misma hace que el pago de intereses sea mayor que el presupuesto de infraestructura pública.

El gobierno ante las elecciones del 7 de octubre hipoteca el futuro de la Nación con más deuda para poder llevar adelante una serie de ofertas electorales que le permitan correr la arruga de la grave crisis social y económica que se vive en Venezuela.

Tenemos que expresar nuestro más enérgico rechazo a este enorme endeudamiento que compromete el futuro del patrimonio de la República sin aportar soluciones eficientes de cara al porvenir de sus ciudadanos.


Vicente Brito
Presidente


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sábado, 28 de enero de 2012

IGNACIO GAINZARAIN: LA 4TA, LA 5TA Y LA VENEZUELA DE PRIMERA. “TODOS PARA ARRIBA”

Luego de estas semanas de debates y alianzas, uno siente que han ido emergiendo 3 bloques en el sector de la oposición democrática.
La jugada de Leopoldo López es de libreto. Luego de las palabras irreverentes y valientes de María Corina en la Asamblea Nacional, Leopoldo quedó claramente desplazado hacia abajo. Esto no lo han querido reconocer las encuestadoras, probablemente por los intereses que hay en juego, desde los financieros, hasta los políticos.  Las cifras colocaron a una María Corina en un empate en el segundo lugar, contando a su favor un elemento inercial, que le garantizará  que en breve estará en capacidad de retar a Henrique. De allí, que un Leopoldo y sus financistas jugaran a sacarse la foto con un antiguo rival, para no quedar descolocados en la recta final, ahora que pareciera darse por descontado el triunfo de Henrique.
Algunos factores mediáticos y políticos han promovido un falso dilema en las Primarias: “los candidatos no pueden atacar el discurso de sus pares”. Y ese falso dilema es el que ha tenido en el primer lugar a Henrique, el que al decir de la gente, tiene el más bajo desempeño en la comunicación corporal.
Por su lado Pablo Pérez, cuyo lanzamiento en un video del Sr. Rosales fue realmente vergonzoso, pareciera que se contenta con encarnar la posibilidad de ser “el mejor gobierno a la 4ta”. Su declaración sobre el CNE (Yo si creo en el CNE) dejó claro que no tiene un planteamiento serio de batalla electoral. Basar una campaña en la No Reelección y la tarjeta única deja muchas incógnitas sobre qué cambios de fondo pueden impulsar Pablo y sus aliados. Y claro, los actores que lo acompañan en la imagen, evocan no lo mejor de la 4ta sino lo peor de ella. Esa apuesta por más seria que sea, pareciera condenada a fracasar.
Henrique por su lado, transpira un planteamiento de “cohabitación” con la 5ta, que podríamos resumir en la aspiración, legítima por cierto, a ser el cuarto gobierno de la 5ta República, y en positivo, el primer gobierno bueno de la 5ta R. Sin negar su trabajo disciplinado, su última alianza no resuelve esta sombra “quintorepublicana”, porque en ningún momento Leopoldo planteó cambios profundos en el balance de poder en el sistema político-institucional actual. Henrique se negó a sacarse la foto con AD y Copei, porque sabía perfectamente el efecto “submarino” de esa imagen. Pero, con todo y que fue un “preso del ComaAndante”, no ha planteado ningún juego estratégico ni táctico que permita suponer que, al tomar el poder, exigirá en forma inmediata la relegitimación del sistema político-institucional. ¿O es que acaso, desde el momento en que la oposición democrática es mayoría en votos, no debería poner en tres y dos al régimen militar? 
Los efectos de este “síndorme de estocolmo” es que siendo el 52% de los votos en las elecciones de diputados, apenas tenemos el 39% de los diputados, y más triste aún, solo presidimos el 27% de las comisiones de la Asamblea Nacional (4 de 15).
Queda un tercer bloque que podría emerger en los próximos días: el bloque del cambio político-institucional, el grupo que plantee claramente el nacimiento de un nuevo pacto político que sustituya al Pacto Militar del Samán de Güere. Allí ubicamos a 3 candidatos de orígenes distintos, pero claros en que debe producirse una actualización del sistema político y sus reglas básicas, cara a crear las condiciones de una “gobernabilidad civil de la era poschavista”.
María Corina sin duda está a la cabeza de este grupo, en cuando a intención del voto nos referimos. También tiene un elemento muy original: es la única mujer en la contienda. Ella tiene el reto de negociar alianzas en esta recta final. No le será fácil, porque Diego ha planteado que no tiene nada que hablar con los candidatos que firmaron el plan de la MUD. Sin embargo, Diego sabe que está muy bajo en las encuestas, y que su “experiencia y relaciones” podrían ser de un valor estratégico clave un bloque liderizado por María Corina. Pablo Medina por su lado, podría ser su gran operador en el mundo laboral, y en las relaciones con muchas organizaciones del “chiripero” que llevó al militar al poder en el 98. Porque eso del “capitalismo popular” sirve para intentar canalizar al mundo de la informalidad económica en su camino a la formalidad, pero poco dice de lo que hay que hacer en el mundo de la economía formal de hoy, y en particular, en la relación con la excesiva burocracia gubernamental.
María Corina a su vez, es la que puso en evidencia la valentía y audacia, en los lugares oportunos y en el momento pertinente. No es que los otros candidatos estén con las “bolas a la baja”, sino que estiman que no hay que acudir a ellas para demostrar que si tienen capacidad de ganar y cobrar.
Por su lado, María Corina es la única que puede sacar de sus casillas al ComaAndante. Y eso es importante. Y ahora viene una fecha para demostrar audacia con valentía: el 4F, fecha en que el gorilaje ha prometido el mayor desfile militar de nuestra historia, ésa que tiene como realidad la mayor cantidad de muertos civiles desde las guerras de liberación de los españoles.

Estoy seguro, que un bloque formado por María Corina, Diego y Pablo Medina, colocaría la discusión política en su justa dimensión: Retar al CNE en la batalla electoral sin la cual no se puede ganar, y en paralelo, forjar el nuevo pacto político que de paso a una institucionalidad que garantice en primerísimo lugar la vida de los venezolanos, seguido de un avance serio en el marco de la justicia, la senda del crecimiento económico, el regreso de todos los militares activos a los cuarteles, el orden interno, y la reconfiguración de las relaciones internacionales de Venezuela.
El rostro de mujer, de  madre que está entrando a la madurez, comunicará mucho más que el rostro de los jóvenes, que con todo el derecho del mundo aspiran, pero que no tienen la estatura para el desafío de las batallas que vienen.
Esta Transición pasa por una mujer.  La Venezuela de Primera, esa del “Todos para Arriba”, la promueve hoy un palo de mujer. 

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EZIO SERRANO*: LÓPEZ Y CAPRILES: CASTIGADOS POR EL TIEMPO

Del tiempo que pasa  y la identidad que perdura,  podría decirse de la política y una de sus expresiones más benévolas. Nos referimos a los acuerdos, a los pactos y alianzas. Estas expresiones de la política y lo político recogen algo inherente a los humanos: la posibilidad del entendimiento, del diálogo  por oposición a la guerra o la confrontación abierta. De manera que, el acuerdo López-Capriles no tendría nada de extraño ni debería generar suspicacia alguna de no ser por el éxito que ha tenido en este país el discurso de la confrontación y la anti política, es decir, la anti democracia.

Pero resulta que este dúo dinámico ha venido montando un discurso de supuesta ruptura con el pasado, de creación de formas novedosas revestidas de un grado de pureza tal que, en ellos no sería posible hallar traza del pasado, nada que pueda vincularlos con esa cosa fea y degradada que fue la etapa democrática forjada por los partidos tradicionales. Atrapados en semejante dislate, el dueto se acerca peligrosamente al discurso triunfante en 1998, tiempo en el cual los venezolanos se auto suicidaron buscando caras nuevas, no contaminadas de pasado, sin trazas de contagio puntofijista. Nos hartamos de los políticos y sus pactos, la hora de los milicos había llegado.

El malhadado puntofijismo, llegó a ser para los venezolanos aferrados al caudillo victorioso en 1998, una suerte de purgante. Un vomitivo tan desagradable como la política y los políticos. Es decir, se estigmatizaba rabiosamente el acuerdo, la alianza de partidos y gremios que logró 40 años de estabilidad democrática para los venezolanos. El empeño de Capriles y López en deslastrase significa que no han aprendido la lección. Capriles se hace el creativo al afirmar  que somos un país con más futuro que pasado, vaya bolsería. El otro creó un partido para demostrar formas novedosas y las prácticas puras de la democracia que no pacta, que no se lía con los acuerdos cupulares. Exactamente lo que hoy nos muestran como preciada diadema democrática.

Y no es que la lengua castigue al cuerpo, pues  luce excelente que se produzcan acuerdos, alianzas y pactos. Pero la manida idea de liberarse del pasado sigue denunciando inmadurez. Líderes inmaduros aptos ciertamente para dirigir pueblos inmaduros. De eso hemos alcanzado  el hartazgo. Porque liberarse del pasado es la renuncia al tiempo vivido, o como diría Borges, la vida está hecha de tiempo y el pasado es la sustancia de que el tiempo está hecho. Cierto que podemos hallar cosas buenas y malas en el pasado, pero ambas han nutrido nuestra existencia. Ya va siendo hora de madurar y esto bien podría ser entendido como la aceptación de nuestro bien y nuestro mal. ¿Cómo asomarse al futuro sin esta digresión?

*Opinión de Ezio Serrano, Dr. en Historia, Director del BOLIVARIUM de la USB y conferencista del Diplomado de Historia Contemporánea de Venezuela de UPEL-FRB y autor del N°8 de la serie de HCV de esta Fundación en proceso de ediciónEL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

EDITORIAL ANALÍTICA: ¡UNIDAD, UNIDAD Y MÁS UNIDAD!

Sólo la verdadera unidad tiene posibilidades de triunfar y aún así la tarea no será fácil. Así, dejemos de lado los comentarios mordaces, las pretendidas diferencias ideológicas y preparemos desde ya los equipos necesarios para defender y proteger el voto.

Ganar las elecciones del 7 de octubre es esencial para salir del caos al que nos ha conducido el actual régimen, sin embargo, la tarea no se presenta fácil, son demasiadas las ventajas que tiene en sus manos el gobierno a pesar que su popularidad ha venido cayendo sistemáticamente.

Por un lado Chávez tiene importantes reservas monetarias en los diversos fondos extra presupuestarios que maneja a discreción, pero si eso no fuera suficiente para sazonar la campaña con dádivas de todo tipo, cuenta con un obsecuente CNE que hasta ahora se ha negado a entregar el REP a los partidos de la oposición, mientras que si dispone del mismo el PSUV.

El CNE debe asegurar la igualdad entre los contendientes por lo tanto el REP debe ser entregado al candidato seleccionado el 12 de febrero y lo lógico fuera antes a la MUD.

Además, en la mecánica orquestada para atemorizar a los votantes que, de una u otra manera dependen del gobierno para vivir, anuncian la barbaridad que van a colocar las capta huellas al lado de la máquina de votación. Eso no se hace en ningún país en el mundo.

La oposición debe dejar de lado la estéril polémica sobre las alianzas entre los precandidatos y las pretendidas diferencias ideológicas entre uno y otro grupo de partidos políticos que los apoyen. ¿O es que acaso esa diferencia afecta la unidad perfecta para vencer a Chávez? ¿No existen ya unos lineamientos programáticos de la MUD aceptados por la mayoría de los precandidatos?


La pelea no es entre Capriles, Pablo Pérez y María Corina, cualquiera de ellos pudiera a justo título ser el abanderado de la oposición. Lo fundamental es que sea quien sea que gane las primarias, se solidifique la unión de todos para superar el ventajismo del gobierno, reclamar y movilizar a la población para exigir elecciones limpias y que el CNE cumpla con lo que la ley le exige. Todos unidos deben denunciar y reclamar que se pretenda abusivamente colocar las capta huellas en las mesas de votación y exigirle al CNE que se detengan las abusivas cadenas presidenciales.

La campaña electoral después del 12 de febrero no será un encuentro amistoso de softball, será un juego de pelota arreada. Si todos los precandidatos que no hayan logrado ganar las primarias no se unen con sinceridad y entusiasmo a apoyar al que en buena lid triunfó, las posibilidades de vencer el 7 de octubre serán remotas para no decir imposibles. Sólo la verdadera unidad tiene posibilidades de triunfar y aún así la tarea no será fácil. Así, dejemos de lado los comentarios mordaces, las pretendidas diferencias ideológicas y preparemos desde ya los equipos necesarios para defender y proteger el voto en todas las mesas electorales de Venezuela y para que eso se logre todos sin excepción somos necesarios.

Viva la unidad, dejemos de lado el sectarismo.
Envíe sus comentarios a editor@analitica.com
informes.premium@analitica.com

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ELIDES J. ROJAS L: YA NO GOBIERNA (SOBRE LA MARCHA)

Hace tiempo que micomandantepresidente dejó de ser un presidente en el mejor sentido de la palabra; es decir en el sentido más exacto del término. Tal vez en los primeros años le metió un poco a eso de ser primer mandatario de un país, pero con el pasar de los años (y mire que son muchos) se le coleó bien coleado Fidel Castro y asumió en algunos casos de manera indirecta y, en muchos más de manera directa el mando y control de la nación, no necesariamente las riendas del país. Hace rato que esto está fuera de control. De allí la afirmación: Chávez ya no es presidente. Y los signos están por todas partes.

Está trabajando, aun en medio de la enfermedad, con la mira puesta en quedarse en el poder. Nada más. Su objetivo es llegar a octubre, ganar las elecciones de la manera que sea y pararse en lo que alguna vez fue el balcón del pueblo y gritar ¡ganamos!, ¡se los dije, no volverán! Y ya está. Dos cosas pueden ocurrir a partir de ese momento. Primero: o se retira a tratar se sacarse de encima la mortal enfermedad, cuya existencia se le niega al país a cuenta de estar curado y con la misma manía de estar arriba del coroto, solo por estar montado porque gobernando no está. Segundo: o, en efecto, era mentira lo del cáncer y asume por enésima vez el poder para seguir en la misma guachafita en que ha estado durante estos 13 años.

En ambos casos, otra vez ganador, con trampa o sin trampa, la suerte del país estará echada. La ruina, el caos y la absoluta irresponsabilidad que rueda por estos días en la Administración Pública será la marca de lo que viene, o mejor dicho, seguirá en lo mismo. No puede haber variación en un proyecto que se vende como socialista y que apenas está comenzando. No puede haber variación si apenas estamos en el año 13 de unos 50 años más, tipo Fidel en Cuba. No puede haber variación cuando bajo este esquema hay mucha gente chavista y no chavista haciendo real como locos. Y si, además, el hombre no gobierna, mejor para todo el mundo.

No gobierna. Es una afirmación no sujeta a prueba en contrario. Es así. Es un hecho notorio, todo el mundo lo ve y palpa a diario por sus efectos y por las cadenas cada vez más esporádicas y repetitivas. Además, ese siempre fue el trabajo. Televisión y más televisión.

La rutina, en estos momentos en que está curado, pero sigue con un aspecto contrario a lo que normalmente se entiende como una persona sana, en plena capacidad, Pero bueno, en principio, eso es importante para el país, pero aparentemente no les importa un pito ni a ellos mismos. Si está en tratamiento o no, no cambia el panorama de un país sin gobierno en el que los malandros están secuestrando y matando y si acaso uno o dos irán presos. Tan no está gobernado que hasta sus órdenes, muy al estilo militar son desacatadas por todos los ministros y demás amanuenses. Lanza una ley para proteger a los discapacitados y nada, un decreto para regular a los vándalos (la mayoría, hay sus excepciones) en dos ruedas llamados motorizados y nada. Le ordena a la inflación que se rinda y nada. A menos chavismo gobernando más cubano está el país. Es lo que se nota.

Y el abanico de dólares también. No solo el de la foto. Está por todos lados.

Twitter: @ejrl
erojas@eluniversal.com

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LUIS MANUEL AGUANA: EL LIMBO DEMOCRÁTICO: ANTI POLÍTICA Y SOCIEDAD CIVIL

Es difícil entrarle a un tema que podría catalogarse como escabroso y difícil en la actualidad. ¿Y porque difícil? Porque en las actuales circunstancias podría distinguirse como anti político que los ciudadanos le reclamen a los partidos políticos acciones y responsabilidades que en cualquier sociedad democrática civilizada del mundo sería de lo más común y hasta considerado como un deber e incluso un derecho.

Sin embargo, es importante hacer previamente algunas apreciaciones. Desde antes de asumir Hugo Chávez como Presidente de la República se desató en la Venezuela contemporánea un feroz ataque a los partidos políticos por parte de muchos sectores considerados como de la “sociedad civil”, los medios de comunicación, personalidades influyentes provenientes de los más diversos círculos, académicos, culturales e intelectuales. Inclusive, uno de los líderes de la democracia puntofijista, Rafael Caldera, hizo como Saturno devorando a sus hijos, cavando así la fosa de su partido político, a favor de lo que el mismo llamó “el chiripero”, que no era otra cosa que una masa descontenta del actuar de los partidos aglutinada alrededor de este liderazgo que fue precisamente el último de la democracia cuartorepublicana.

¿Que nos dejó esta actuación? La terrible herencia del actual régimen, cuyos inicios se sustentaron en la eliminación de toda estructura partidista en el país. La gente no votó por Chávez en 1998, votó en contra del actuar de los partidos que habían socavado todo rasgo de institucionalidad. La reconstrucción del tejido partidista ha sido una labor muy difícil dada la pérdida de la necesaria credibilidad y el error de la población que no supo que al matar la alternativa partidista estaba también matando la democracia. El remedio llamado Hugo Chávez fue peor que la enfermedad.

Pero hubo otro subproducto macabro de ese fenómeno: el temor irracional a que la sociedad civil ponga en tela de juicio la actuación de los partidos y sus desviaciones. O dicho de otro modo: la falsa creencia que la crítica fundamentada a la actuación de los partidos por su comportamiento, puede perpetuar el régimen, o peor aún, acallar a aquellos quienes reclamamos comportamientos como los que precisamente nos llevaron a él. Entonces nos encontramos en el peor de los dos mundos: aquellos quienes no pertenecemos a ningún partido y que como sociedad civil organizada exigimos una mejor y más transparente actuación de los partidos políticos, no podemos levantar la voz porque nos señalan como destructores de la democracia y favorecedores del régimen. De acuerdo a ese criterio no nos encontramos en ninguno de los dos bandos. Es decir, nos encontramos en lo que llamo un Limbo Democrático.

Esta condición hace que los partidos políticos ignoren completamente muchas exigencias consideradas justas por un grueso segmento de la población, concediéndoles una clara patente de corso para realizar cualquier cosa que ellos consideren conveniente a sus intereses. Y en algunos muy importantes casos, muy distantes de los de la mayoría. Un ejemplo claro de esta situación es la que se está presentando con la transparencia exigida en el venidero proceso electoral del 7 de Octubre. Organizaciones de la sociedad civil especializadas en el tema electoral, como ESDATA, han señalado con conocimiento de causa y respaldo técnico la existencia de graves discrepancias en el Registro Electoral. Se ha denunciado la presencia en el RE de más de 5 millones de votos “virtuales” que estarían listos para ser puestos al servicio del régimen castrochavista para su perpetuación. ¿Y los partidos políticos? Bien gracias. Cero exigencias a la depuración del REP, serias irregularidades denunciadas en relación a los representantes de la MUD en el CNE
(ver Informe Guácharo en http://venezuelavetada.blogspot.com/2011/11/ludwin-moreno-informe-guacharo.html), desconocimiento del país acerca del nuevo sistema electoral, su contratación e implicaciones técnicas. 

La política del aquí no pasa nada y después resolvemos, ha privado en los partidos, con el grave riesgo de que el candidato que resulte de las primarias del 12F, quien quiera que este sea, le levante la mano a Hugo Chávez como vencedor, como sucedió en las anteriores elecciones del 2006. Esto nos ha llevado a muchos muy justamente a pensar en la existencia de intereses subterráneos muy fuertes que involucran a los partidos en una conveniencia para ellos de la continuidad del régimen que actualmente azota a los venezolanos, más allá de lo que indican públicamente.

Desde aquí no levantamos las banderas de la anti política. Los partidos son necesarios para que la democracia funcione. Pero necesitamos más y mejores partidos, porque ya es imposible acallar la urgencia de la gente que estos no vuelvan a sus viejas prácticas y a las andadas del pasado. La gente desea un cambio verdadero. Sin embargo ya existe el convencimiento general que los partidos no cambiarán solos y seguirán sus prácticas pasadas si no existe una fuerza desde adentro y desde afuera que los haga cambiar.

Participo, como muchos otros, de la creencia que una sociedad civil muy fuerte es capaz de cambiar el curso de la historia. Lo demostró el 11 de Abril de 2002 cuando puso su sangre en las calles, pero fue manipulada por intereses subalternos. Lo está demostrando el Movimiento de los Indignados en Europa, obstinado de que la claque institucionalizada siga ignorando sus necesidades. Desde este momento la sociedad civil ha aprendido que además de fuerte debe estar organizada y luchar por sus intereses sectoriales para poder tener éxito en sus exigencias sociales. Los estudiantes, los médicos, los maestros, los comerciantes informales, los gremios profesionales en general, solo por mencionar algunos, ya desde hace mucho rato se convencieron que los partidos políticos no resolverán sus problemas. Lo harán ellos mismos haciendo la presión social necesaria, eligiendo naturalmente a sus propios liderazgos. Esto ha traído como consecuencia que a esa lucha se sumen los partidos de acuerdo a sus intereses. Pero en esta oportunidad, las condiciones no las impondrán ellos. Y esto no es un fenómeno que terminará con el régimen de Hugo Chávez. Seguirá consistentemente y con más razón para cualquier cosa que venga para el futuro, ya bien sea que Chávez se quede o se vaya. El único anticuerpo que ha demostrado tener la democracia para protegerse de los desmanes del poder es una sociedad civil fuerte y organizada.

De esta manera la anti política del pasado la convertimos en un movimiento positivo, no en un instrumento para acabar con los partidos, como en el pasado, sino para reconducir su comportamiento a favor de lo que en realidad son las aspiraciones de la mayoría. Si los partidos creen que las críticas que hacemos desde la sociedad civil están dirigidas a desmontar el sistema de partidos, desde ya les digo que están equivocados; así como también lo están si creen que nos quedaremos tranquilos ante su indiferencia. No deseamos estar en un Limbo Democrático, lo que deseamos es más y mejor democracia, representatividad y transparencia de parte de ellos. Que exigimos respeto y que se oigan seriamente los planteamientos en relación a la cuestión electoral y se den los correctivos necesarios. En la medida que la sociedad civil y los partidos estén sintonizados en relación a las exigencias sociales, mayor será la probabilidad de salir con bien de este régimen oprobioso. Pero lo contrario es peor y muy valido también: en la medida en que estemos más alejados no saldremos del atolladero. En todo caso, para cualquier decisión que tomen, encontrarán a una sociedad civil fortalecida y consciente del momento histórico en que nos encontramos.

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

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ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA: PRIMARIAS, VOTOS Y ENCUESTAS

Por lo mismo aconsejo al ciudadano que ejerza su sagrado derecho a elegir el 12 F votando, masiva, entusiasta, multitudinariamente, por quien crea corresponde hacerlo de la manera más fiel y fidedigna según sus propias consideraciones. Si así hiciéramos, quien gane estará seguro de que lo hizo en buena lid. Y quienes pierdan, podrán sumarse sin rencores ni mezquindades a la cruzada del vencedor. De la generosidad y grandeza de unos y otros depende nuestro futuro. La victoria del 7 de octubre de 2012.
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Junto con experimentar el extraño giro de opinión de los dirigentes más destacados de nuestros más importantes partidos políticos, quienes asumieron sus decisiones según dictaban las encuestas y hoy, dado que les son adversas al escogido, les restan toda credibilidad, experimento la sorprendente constatación de que muchos electores no votarán en estas Primarias por quien consideran el o la mejor, sino por quien o quienes, según las encuestas, las encabezan. El desconcierto que dejan entrever me trae a la memoria el viejo refrán castellano: palos porque remas y palos porque no remas.

            Que un partido haya decidido dejar la elección de su abanderado en manos de las encuestas, y pueda salir con las tablas en la cabeza según permiten colegir esas mismas encuestas, o quien quisiera votar por Diego Arria, por María Corina Machado o por Pablo Medina desista de hacerlo, aunque sus discursos les parezcan los más coherentes, sólidos y cónsonos con lo que demanda la circunstancia histórica que vivimos porque según las encuestas ganarán Henrique Capriles o Pablo Pérez, es, por decir lo menos, asunto muy lamentable. El sentido de las Primarias radica precisamente en la sana y muy razonable voluntad de escapar al influjo extra político, mercantilista y manipulador de los mecanismos de marketing comercial. Y permitir que la voluntad del elector fluya y se exprese de la manera más diáfana posible, según permita su propia experiencia y reflexión. Sin secuestros mediatizadores. Fue por cierto la reflexión que condujo a desestimar el recurso de las encuestas y decidir por la realización de Primarias.

            Me he negado a aceptar desde siempre la voluntad distorsionadora, manipuladora, interesada y mercantil de las encuestas porque se anteponen y tuercen la libre voluntad del elector. A lo hora de decidir mi sagrado derecho a elegir, no les reconozco méritos, sean favorables o desfavorables a mis criterios electivos. Pues por lo menos en Venezuela, inducen los resultados tanto en el muestreo como en el análisis según los intereses de quien la encarga, diseña y financia. Dicho en criollo: le aseguran al cliente que pague y se dé el vuelto. Con la perversidad adicional de que algunos inescrupulosos – los conocemos por nombre y apellidos - trabajan tanto para la izquierda, como para la derecha, o siguiendo la consigna de El Camaleón: por una cantidad con el gobierno, y por otra cantidad y simultáneamente con la oposición.

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La irrupción del marketing político ha ido acompañado, para mayor desgracia, por el más nefasto de los fenómenos de la modernidad: la conversión de la política en espectáculo. Una realidad entrevista en los albores de los grandes fenómenos políticos propiamente masivos: el fascismo y el nazismo, asumida a plenitud por sus contrapartes, el estalinismo, el maoísmo, el castrismo. Y hecho norma del debate en las sociedades capitalistas mediante la industria cultural, los medios masivos de comunicación y su pavoroso resultado: el estrangulamiento del metabolismo político y la entrega de las grandes decisiones de control político a la veleidad y capricho del inmediatismo. Una sola aparición pública de algunos segundos en la pequeña pantalla puede montar un mito o derrumbar una leyenda. Sin la televisión, ni Obama sería presidente de los Estados Unidos ni Chávez autócrata de Venezuela.

Para nuestro caso, el resultado de la farandulización del debate público ya nos ha costado la devastación económica, el descalabro político, casi doscientos mil muertos y la ruina y hundimiento de una democracia trabajosa, denodadamente construida. No ha sido ninguna casualidad que de entre los cuatro comandantes felones que traicionaron el juramento de lealtad a la Constitución y cubrieron de sangre la realidad política del país, se haya apoderado del Estado el más histriónico, el más desenfadado, el más circense, el más escandaloso y el más inescrupuloso de ellos. Siguiendo un guión prefijado en su momento por Adolfo Hitler, el primer político en comprender la necesidad de doblegar la voluntad de las masas mediante el escándalo, las poses estudiadas, el irrespeto y la escenificación de grandes espectáculos de masas. Desde el lenguaje soez y estrepitoso, el recurso a los ídolos y símbolos del pasado y hasta el abuso del color rojo y la violencia callejera: todos los elementos del nazismo han sido calcados al detalle por el habilidoso entertainer que ha hecho de la política venezolana un remedo del circo romano. Hundiendo su hocico con la misma animal sagacidad en el cuerpo putrefacto de las élites.

El envenenamiento sistemático de la opinión pública, el desorden, el caos y la inseguridad, son todos elementos que han apuntado a pervertir en su esencia moral el comportamiento de las masas. Y hacerlas fácil presa del espectáculo permanente. Del que ni siquiera se salva una dolencia de obligado íntimo recogimiento. Si en función de ese uso sistemático del escándalo como instrumento de dominación, hipnosis y sometimiento, Chávez tuviera que desnudarse y exhibir sus desnudeces, no dudaría en hacerlo. Es el clásico caudillo prostibulario al servicio de un proyecto totalitario.

¿Era imaginable, en ese contexto, que las encuestas pudieran servir de instrumento serio, sensible, científicamente comprobado para decidir la figura encargada de encabezar la necesaria cruzada moral y política que deberá ponerse en práctica para desplazar del poder a la camarilla gansteril que hoy lo usurpa?

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El mecanismo alterno, la realización de un proceso de Primarias, pareció por ello el mejor y más calificado expediente para resolver la difícil escogencia del personaje. Aunque experiencias históricas semejantes desechaban ambos mecanismos de selección, recomendando a cambio la discusión de los factores más decisorios de la sociedad hasta llegar por consenso al personaje que mejor cumpliera con las necesidades de la tarea. Fue lo que hicieron los chilenos, que optaron con gran sabiduría por el nombre de Patricio Aylwin. 

Fue lo que hicieron los españoles, inclinándose por don Adolfo Suárez. Fue lo que nos recomendó Felipe González, cuando en una conversación privada señalara que “de un tirano no se sale por Primarias. Ni por encuestas. Se sale por el consenso de los mejores”.

 En Venezuela optamos por Primarias, pero dejamos la malsana y pervertida actuación de encuestadores, asesores y manipuladores de opinión al libre albedrío de quienes tenían los medios y los respaldos para imponerlos. Pienso por ello, en este sentido, que la oposición venezolana ha incurrido en un error de lesa política al permitir que el proceso de Primarias, que debió constituir un acto de alta pedagogía política y un adelanto en la práctica real de la sociedad del futuro a que aspiramos, se viera distorsionado por el influjo de las encuestas. Y creo, en consecuencia, que la sagrada libertad del acto comicial – una papeleta en una urna – no debiera verse empañada por ninguno de aquellos vicios del pasado, como “el voto castigo”, “la economía del voto” y otras taras de una democracia farandulizada que se extravió en el laberinto del canibalismo político antes de alcanzar su plena madurez.

Cuando escucho que mi interlocutor votaría por tal o cual candidato, por ser el mejor, pero que consciente del resultado que arrojan las encuestas y urgido por la “economía del voto” votará por el que goza aparentemente de las preferencias del marketing, no puedo menos que descorazonarme. ¿Voto castigo o economía del voto? ¿A quién se castigará en las Primarias? ¿Economía de qué voto y de acuerdo a qué criterios, si la verdadera justa recién comienza el 13 y el adversario, por ahora, se llama Hugo Chávez? Suficientemente reciclada a diario y de manera inclemente por comunicadores ignaros, inescrupulosos y estúpidos – también ellos favorecidos por el rating del espectáculo – una lamentable matriz de opinión llevó a que los más capacitados y experimentados políticos venezolanos se hayan visto en la obligación de dejarle la contienda a quienes se blindaron con bien pagados encuestadores. Con un resultado que podría ser fatal para el futuro de nuestra malherida democracia. Y de los mismo partidos que no resistieron el embate y la presión de la demoscopia.

            Nunca es tarde para aprovechar cada circunstancia y hacer de ella lo mejor a nuestro alcance. Por lo mismo aconsejo al ciudadano que ejerza su sagrado derecho a elegir el 12 F votando, masiva, entusiasta, multitudinariamente por quien crea corresponde hacerlo de la manera más fiel y fidedigna de acuerdo a sus propios criterios. Votemos por quienes consideramos los mejores. No los más graciosos o populares. Si así hiciéramos, quien gane estará seguro de que lo hizo en buena lid. Y quienes pierdan, podrán sumarse sin rencores ni mezquindades a la cruzada del vencedor. De la generosidad y grandeza de unos y otros depende nuestro futuro. La victoria del 7 de octubre de 2012.

sanchezgarciacaracas@gmail.com

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