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domingo, 6 de noviembre de 2011

MARTHA COLMENARES: DE TIRANOS CON FINALES DEMOLEDORES (CASOS LIBIA Y PARAGUAY)

Las tropelías y excesos de alguna manera se pagan en vida. Nombres como los de Gaspar Rodríguez de Francia, el dictador paraguayo del siglo XVIII, o más reciente, el del genocida de Libia, Muhamar Gadafi, saldrían a relucir
Nombres como los de Gaspar Rodríguez de Francia, el dictador paraguayo del siglo XVIII, o más reciente, el del genocida de Libia, Muhamar Gadafi, saldrían a relucir por la espectacularidad de sus existencias asombrosas y finales definitivamente demoledores. Y así, en uso del recurso de la escritura o bien, de lo visual, es posible recrear la historia.

El Doctor Francia, más allá de la reflexión histórica

La novela “Yo El Supremo” (1974), del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, que sirvió de inspiración para contar la vida del dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, mejor conocido como el Doctor Francia, sería un ejemplo del recurso de la escritura más allá de la reflexión histórica.

La exploración de otros géneros y elementos literarios se hace evidente como forma de ahondar las tensiones y multiplicidad de significados en una mezcla de ficción, y en consecuencia, la extrapolación del lector. Por eso “Yo El Supremo” se asume como una obra cumbre de la literatura latinoamericana, abierta, rica en posibilidades.

“Yo El Supremo”, El Supremo Dictador, cuyo nombre es omitido, sólo se le menciona con títulos como “Su Excelencia”, “Vuecencia”, o “El Dictador Perpetuo”.

Un dictador absoluto en la novela, también es registrado por los anales del Paraguay, como dictador designado por un Congreso de la República en 1814, entre controversias, considerado en el tiempo prócer de la nacionalidad paraguaya.

Se precisan sus delirios, crímenes y frustraciones, los atavismos, histrionismo, o afán de perpetuidad. Generó tanto odio, que hasta su tumba fue profanada. No se sabe el destino, pero si que sus restos tuvieron que ser depositados en lugar secreto como medida. Existen miles de pruebas de cómo los familiares de sus víctimas deshonraron su cadáver.

Un siglo después según la exhumación que realizó el científico argentino Félix Outes se pudo conocer entre polémicas, que la calota craneana encontrada por ejemplo, pertenecía a una mujer entre 35 a 40 años, que la careta facial fue de un adulto y que la mandíbula igualmente encontrada era la de un niño de pecho con su dentadura de leche completa.

Cuenta la escritora Antonieta Madrid, en su libro “Lo Bello Lo Feo”, que “los restos después de múltiples migraciones, fueron rescatados y guardados en un cajón de fideos (tal como lo predice El Supremo de la novela)”. Escribía el dictador, en sus delirios, en una suerte de adivinar el paradero de sus propios huesos una premonición que se cumplió: “…veo ya el pasado confundido con el futuro. La falsa mitad de mi cráneo, guardada por mis enemigos durante veinte años en una caja de fideos, entre los desechos de un desván…’’

Discurren las versiones, incluso se llegó a creer que “El Supremo”, luego llamado “El Finado”, envió desde el infierno un aviso colocado en la puerta de un templo que solicitaba arrojar sus restos al río.

A Francia le dio disentería, y en la obra se narran los pormenores:

“…me hallo padeciendo no sólo del pulmón, sino también de una diarrea con pujos que no se me ha querido cortar enteramente, en términos que vienen días que apenas puedo tenerme en pie por la debilidad proveniente de la mortificación de estas indisposiciones, sobre mis achaques habituales, y el poco alimento que uso a causa de la indigestión”.

El Doctor Francia murió en La Asunción el 20 de septiembre de 1840 a los 74 años de cargar con una salud siempre muy frágil. En la obra se recrea sobre el “desconsuelo” de la gente, sin embargo, otras versiones señalan lo contrario, que el pueblo se volcó entre celebraciones mientras el fastuoso desfile con el ataúd recorría las calles.

Un mes duró el duelo oficial, lo cierto es, que entre manifestaciones de aduladores y contrarios, unos lloraron, otros rieron, enfrentados los paraguayos, surgieron versos como este (atribuido a un tal Villarino según un pasquín de la época): “A la memoria del más ilustre ladrón impío, asesino, embustero, el más canalla Paulista de cuantos se han visto, ni verán en la tierra y el infierno. El nunca bien ponderado José Gaspar de Francia, que hizo de su infame gobierno el bien de arruinar los templos, los edificios de la ciudad, a los sacerdotes, a los particulares, y en razón de loco malo la pagó hasta con las pobres vacas”

La agonía de Muhamar Gadafi, en uso de lo visual

Su final invadió de horror a la civilización, la estela de asombro habrá de perdurar. Porque a fin de cuentas, su ejecución a manera de linchamiento en nada difiere de los métodos crueles que el libio ordenaba a sus milicianos practicar para terminar la vida de los contrarios a su satrapía.

Como también ha sido posible sacudir al espectador a través de la difusión de imágenes en tiempo real. En la televisión, en las redes sociales, sin necesidad de la palabra ni de guiones preconcebidos, sin censuras ni ocultaciones, películas caseras se armaron por cientos, dirigidas por los asistentes gozosos testigos de la barbarie cuyo teléfono celular en mano filmaba las escenas dantescas y ruedan los audiovisuales por el mundo.

Como si hubiésemos asistido a la agonía de Muhamar Gadafi, en uso de lo visual, de la imagen. Como si hubiésemos asistido al episodio de ser devorado entre los vítores de los verdugos captores, bestias ajenas a la “clemencia” que solicitaba el hombre.

Desde diversos ángulos, se acentuaba el jolgorio mortal, además, el júbilo de otro protagonista, ese joven que lo encontró en un tubo de desagüe muy mal herido, con dos balazos, el de la cabeza y el del abdomen, a punto del desvanecimiento, mostraba la pistola de oro arrebatada al moribundo como si se tratara de un trofeo insigne, todo esto, antes de ser rematado a tiros por los llamados rebeldes, esos que ahora son gobierno.

Si algo colmó de repugnancia, fue el hecho de exhibirse al público el cadáver ensangrentado, putrefacto, tirado al piso, en una refrigeradora de la ciudad de Misrata.

Visto así este salvajismo, no cabía la menor duda que en efecto, el estrambótico responsable de la tiranía que les tocó padecer a los libios durante décadas, responsable de cruentos castigos, ejecuciones y masacres, había muerto. Un jueves 20 de octubre, a los 70 años de edad.

El entierro del cuerpo en un lugar secreto del desierto de Libia, a la manera de una ficción cualquiera sobre aberraciones, esa que se ha exhibido sin recato alguno, cierra la repulsiva historia de sus últimos momentos.

Las tropelías y excesos de alguna manera se pagan en vida

Suelen los tiranos padecer muertes terribles. Pareciera insinuar que las tropelías y excesos de esos seres inconclusos, incapaces de satisfacer su esencia odiosa y recalcitrante, de alguna manera se pagan en vida, tocados por una enfermedad o por la mano de la justicia. Sin descartar la venganza, en forma de barbarie se encargan de asumirla las propias víctimas. O si no, será, la misma posteridad que los castigará impunemente.
4/11/2011
marthaccolmenares@yahoo.com

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viernes, 2 de septiembre de 2011

ADOLFO R. TAYLHARDAT: EL FINAL DE LOS SÁTRAPAS

Van cayendo uno tras otro. Primero Túnez, luego Egipto, ahora Libia. Seguirán Siria y Yemen. ¿Y después?
La tiranía que mantuvo a Libia sometida a uno de los regímenes más deleznables durante décadas llegó a su fin. El tirano aseguraba que estaba dispuesto a luchar hasta la muerte. Ahora está escondido y desde su guarida incita a la población a continuar la lucha que él no se atreve a encabezar personalmente. “¡No teman a los infieles!”. “¡Salgan de sus casas, liberen a Trípoli!”. “¡El martirio o la victoria!”¿Y por qué no sale él de su escondite y encabeza la resistencia? Simplemente porque una de las características más comunes en los golpistas, es la cobardía. No hay que olvidar que Gadafi derrocó al rey Idris con un golpe militar. Tampoco podemos olvidar el 04-F. Ya está pidiendo cacao y proponiendo la creación de un “gobierno de transición” Ojala los rebeldes no caigan en esa trampa que persigue perpetuar el gadafismo en Libia.
Los medios, los comentaristas y los analistas han escrito mucho acerca del impacto del derrocamiento de Gadafi para América Latina. ¿Pero qué  efecto tendrán ese hecho y la caída de los otros regímenes similares del mundo islámico en el caso del führer? ¿Qué significan esos acontecimientos para los venezolanos?
Los gobiernos tiránicos y despóticos no son eternos. Lo hemos visto en países que no han conocido la verdadera democracia. Sus pueblos se han rebelado y han defenestrado a los déspotas para alcanzarla. Los regímenes Siria y Yemen están tambaleando y sus gobernantes en “salsa”.
Como no tiene barbas, el führer debería ponerse todo él en remojo viendo cómo arden las barbas de sus aliados.
Gadafi gobernaba como un soberano, rodeado de incondicionales, con una guardia pretoriana supuestamente dispuesta a sacrificarse por su Rais, Pero la sociedad civil dijo ¡basta! y todo ese aparato se vino abajo. Lección: de nada sirve rodearse de vasallos, desmantelar la fuerza armada y sustituirla con una milicia. Tampoco vale para nada disponer de una riqueza petrolera inagotable de la cual extraer recursos para comprar voluntades y socios. Lo que vale es la voluntad de un pueblo dispuesto a sacrificarse para recuperar o defender su libertad.
Si sociedades islámicas donde el Corán es la ley suprema, que no han conocido todos los beneficios de la vida en democracia se han rebelado contra los tiranos que las oprimían, ¿por qué nosotros que si hemos vivido y disfrutado las ventajas de la democracia vamos a permitir que maniático presumido que se cree dueño y señor del país nos prive de ese don preciado que es el derecho a viviré en democracia y disfrutar plenamente nuestra libertad?
No creo necesaria la rebelión popular como las que derrocaron a Mubarak y a Gadafi. Tenemos todavía, por ahora,  en nuestras manos el arma más efectiva para desbancar al aspirante a soberano absoluto: el voto popular.
Hay quienes no creen en eso. Algunos piensan que no habrá elecciones, otros piensan  que habrá un autogolpe para dejar en el trono a su hermano. Hay quienes creen que el führer desconocerá el resultado de los comicios del año próximo. Son muchas las amenazas que ha proferido. Una de las últimas es que le va a dar “en la madre” a la oposición. También algunos jefesotes militares han proferido amenazas de que no reconocerán un  gobierno que no sea el encabezado por el führer. La verdad es todo eso es posible.
Sin embargo, mientras sea posible debemos continuar aferrados a la vía constitucional. Personalmente estoy confiado de que con el “arma” del voto el año que viene derrocaremos a este régimen oprobioso.

adolfotaylhardat@gmail.com                                                                                                              www.adolfotaylhardat.net/indexbis 

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lunes, 11 de julio de 2011

RAFAEL URRIBARRI: LA ENFERMEDAD DE LOS VENEZOLANOS. EL FANATISMO. QUÉ ES?

Venezuela se encuentra inmersa en un enorme clima de división de su sociedad. Por una lado están los partidarios del Régimen y de su lider fundamental y  del otro los que lo adversan junto a los indiferentes.

El Fanatismo, el Personalismo y el Culto a la Personalidad ha sido el componente en el cual se ha apoyado el Chavismo para mantenerse en el poder todos estos años.

Bajo esa premisa y junto a las ideas del supuesto Socialismo del Siglo XXI (que nadie entiende pero que es simplemente un simbolo donde se agrupan o cobijan los que se dicen llamar "revolucionarios o que están en El Proceso"), se ha construido una especie de religión política en la cual el Fanatismo es esgrimido por este amplio sector para justificar cualquier acción, (buena o mala) de su lider .

Han perdido el sentido de identidad , tanto consigo mismos ,como con el entorno y con las reales necesidades de la población.

En la "Idolatría" del Comandante en Jefe, dejan a un lado la objetividad para ver el mundo que les rodea y deformarlo según el parecer de lo que diga su lider.Se dejan llevar por la seducción de las palabras y el mensaje de su "idolo", las cuales convierten en "dogma" en la "única verdad" existente .

Mientras este grupo de Venezolanos se encuentra seducido y entregado a este Lider y su "proceso" , otro grupo de venezolanos lo ven como algo ajeno , lejano y lo que es peor, lo ven  "amenazante" y "peligroso".Por lo tanto no siente ningún interes en salir detrás de ese lider, como lo hacen los otros a gritar a los cuatro vientos las consignas que a éstos  entusiasman y cautivan. De hecho se crea un abismo entre ambos sectores.

Esto es aprovechado por los que los mantienen cautivados( y se han dejado cautivar) para hablarles de la importancia de "armarse" y "prepararse" para "defender la Revolución" , cuando en realidad lo que quieren es prepararlos para defender a su lider y a sus adláteres cubanos, de cualquier amenaza de ese otro grupode ciudadanos venezolanos que no ha sucumbido a sus llamados ni a sus mensajes. Y que ya saben no caerán despues de doce años de gobierno, porque éstos no requieren de "lideres" de ese tipo sino de "Instituciones" y de "Gobernantes serios y de verdaderos servidores públicos".

La racionalidad que debe estar implicita en la madurez de todo ciudadano, nos señala que los gobernantes no deben ser idolatrados ni venerados, los gobernantes deben verse como simples servidores públicos que están ejerciendo un cargo en "representación" de TODOS los venezolanos , sin exclusión.

Lamentablemente ,existe una extraña patología en sectores de la población que los hace vulnerables a dejarse arrastrar por la corriente de los mesianismos de caudillos carismaticos que les hace creer en ellos y nadie más.

El Fanatismo es una enfermedad y como tal debe verse. Aqui en Venezuela, mas alla de la enfermedad del presidente, existe un importante y representativo componente  del pueblo q está muy contaminado y que se ha embarcado en un barco cuyo capitan los conduce, a ellos y a todos nosotros, hacia un desfiladero, que podría acabar en una catastrofe, destruyendolo todo.

Esta es una historia que ,lamentablemente se repite de tanto en tanto, lo vimos con Hitler en Alemania, con Stalin en la Unión Sovietica,Mao en China, con Hussein en Irak y ahora recientemente con Gadaffi en Libia, todos han terminado en muerte y tragedias para sus pueblos.

El canto de sirenas del Socialismo del Siglo XXI compuesto en la Habana , Cuba. e interpreado por los coros que salen de Miraflores, aturden e idiotizan a este grupo de venezolanos y los conducede a la idolatría de un hombre enfermo.

El reto es remontar ese fanatismo.

Los factores de Oposición deben hablarle más a la ciudadanía sobre esta patología e intentar igualmente convencer y "seducir" pero en haras de reforzar la necesidad de hacerles ver los peligros inherentes a ese fanatismo y a la vez reforzar el sector que cree en la democracia y en sus instituciones..
  
EL FANATISMO QUË ES¨?

Concepto

Algunos autores sostienen que el fanatismo es una de las más peligrosas enfermedades que debilitan, traumatizan y llegan a dar muerte a la convivencia social. El individuo y los grupos que se mueven por el impulso fanático constituyen una amenaza directa para la sociedad.

El fanatismo es un concepto que suele llevar “apellidos”, por ejemplo “Fanatismo religioso”, “Fanatismo racial”, “Fanatismo político”, etc., y normalmente lo identificamos con manifestaciones de violencia, pero eso no siempre es así, ya que fanatismo son también los escandalosos gritos de los adolescentes por sus cantantes favoritos.

El fanatismo es básicamente  un ahorro de energía psicológica. Para entenderlo pensemos en las sensaciones que producen las dudas. Una persona que experimenta dudas en una situación determinada se encuentra en la necesidad de realizar una elaboración compleja: ha de buscar las distintas posibilidades, estudiarlas, sopesarlas, calcular los factores que pueden intervenir, mirar el problema desde distintos puntos de vista, calcular las posibilidades de éxito/fracaso... Durante ese proceso el psiquismo trabaja mucho, se experimenta una sensación de inseguridad, las acciones son más lentas  y la incertidumbre produce cierto temor (al fracaso, al error, a las consecuencias, etc.) Da igual de que duda estemos hablando: ¿existe dios?, ¿vamos al cine?, ¿estudio ingeniería o derecho?, ¿me cambio de trabajo?. Como es lógico a mayor trascendencia de la duda mayor es la tensión que se produce y más fuertes son las sensaciones de incertidumbre, inseguridad, lentitud  de las acciones y temor.

El fanatismo, ahorra todo esto. Propone al psiquismo una solución rápida, contundente, eficaz. 

El fanatismo elimina la incertidumbre al 100%. Como consecuencia produce una sensación de unidad, de coherencia personal que refuerza el mecanismo: el fanático se siente seguro y su seguridad refuerza el fanatismo. Su certeza le libera del temor (al error, las consecuencias, al fracaso...) y esa liberación refuerza su fanatismo. El fanatismo le ayuda a integrarse en un grupo con el que se identifica y que le acoge con entusiasmo: esa integración también refuerza el fanatismo. En síntesis, desde un punto de vista psicológico el fanatismo supone un gran ahorro  de energía que impulsa a la persona.

Pero el fanatismo esconde unos terribles “efectos secundarios”: limita la libertad, empobrece el psiquismo, incomunica, limita la autocrítica y el afán de superación, reduce la riqueza de matices de la vida y en muchos casos desemboca en la negación de la dignidad humana de los otros

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jueves, 17 de marzo de 2011

“DEMOCRACIA VENEZOLANA” SEGÚN SOTO ROJAS. MERCEDES MONTERO. UNA TRIBUNA PARA VOCES DEL DECORO

Aunque parezca inverosímil el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela,  considera que la división de los poderes, principio básico de la democracia es falsa.

Soto Rojas en la entrevista que le concediera al diario El Nacional, respondió a la pregunta ¿Dónde queda la independencia de los poderes?

“Los poderes públicos son un solo poder. La división de los poderes es falsa. Las decisiones fundamentales no las toma ninguna corte ni ningún Parlamento, sino los monopolios y los presidentes de la República. El mundo que se estableció después de la Segunda Guerra Mundial y todo el Derecho, no sirve.”

Es decir para Soto Rojas la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela conformada por los diputados elegidos por el pueblo para  legislar, simplemente se limita a aprobar todo aquella ley que le convenga al Poder Ejecutivo, representado por el presidente de la República, o a los “monopolios”, y, en el caso venezolano, el único monopolio es la “boliburguesía”, los nuevos ricos que han saqueado las arcas de la nación. Ante tal respuesta dada por el presidente de la AN, los venezolanos tenemos todo el derecho a estar convencidos que las leyes promulgadas por la AN y las sentencias dictadas en los tribunales y cortes venezolanas son solo para darle visos de legitimidad a la decisión tomada por el Yo  Presidente de la República, y la “boliburguesía” y sus respectivos intereses y no para los intereses de la nación venezolana.

Soto Rojas: Aquí trabajamos para un solo Estado y un solo poder, con la autonomía necesaria, claro

Es decir para el presidente de la Asamblea Nacional, esa institución no trabaja para  la nación, sino para el Estado y un solo poder que es el Ejecutivo, con razón  la AN anterior cambió el Reglamento Interno con el fin de transformar a la nueva AN en un organismo inoperante, que solo sirva para darle al gobierno revolucionario una imagen de la democracia que se ha ido extinguiendo en  Venezuela. a medida que se ha ido extendiendo el tiempo del gobierno “revolucionario” . Hay dos bandos que tienen objetivos diferentes, uno el “rojo rojito”, que efectivamente trabaja para ejecutar las órdenes del Poder Ejecutivo y otro cuyo objetivo es  legislar para favorecer a la nación.

Con respecto a la presencia de los periodistas en las sesiones de la AN, un derecho que ejercían  en el Hemiciclo  y ahora solo les es permitido  a través de la ANTV, la periodista formuló la siguiente pregunta

¿No es regresivo que antes pudiéramos estar en el palco de prensa y ahora estemos afuera?

La respuesta de Soto fue: “Nosotros vivimos un período de transición, lo que significa que tú puedes ir como puedes venir. Avanzar y retroceder porque estamos en una transición”.  Una respuesta sin sentido, que indica el estado de atraso en el que ha caído la AN. .

Cuando en la entrevista se trató el tema de los prisioneros políticos a los que se les concedió el beneficio de liberación por haber cumplido una tercera parte de la condena por demás injusta, o sencillamente como en el caso de Biaggio Pilieri y Freddy Curepe  porque además de no haber cometido delito alguno, les correspondía la inmunidad parlamentaria por haber sido elegidos como diputados por voto popular, la periodista formuló la siguiente pregunta

¿Quiere decir que el Poder Ejecutivo levantó el teléfono y le dijo al Judicial: “Ponlos en libertad” y se hizo?:

La respuesta de Soto fue la siguiente

“Los jueces pueden condenar, pero el Ejecutivo tiene la facultad de condonar deudas. No es algo nuevo, así ha sido históricamente.”

Es decir según Soto el Presidente tiene la facultad de desconocer la decisión de un tribunal o una corte, irrespetar las apelaciones, los niveles  establecidos en el Poder Judicial para garantizarles a los ciudadanos que la justicia será hecha. Si el presidente puede condonar, es porque también puede condenar como ya lo ha hecho. El caso más conocido es el de la Juez Afiuni a quien condenó en su programa Alo Presidente a 30 años de prisión, por haber cumplido con su deber al proceder ajustada a derecho. Esto nos corrobora a los venezolanos que en nuestro país  los poderes Judicial y Legislativo han sido secuestrados y por lo tanto NO HAY DEMOCRACIA…

Mercedes Montero
mechemon99@yahoo.co.ukEL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

viernes, 17 de septiembre de 2010

EL SÍNDROME DEL MUERTO QUE HABLA. UTOPÍAS Y LÓGICAS. JUAN DE DIOS RIVAS VELÁSQUEZ

Esto es el territorio de psicópatas y de especialistas médicos avezados; perdonen la irreverencia y la osadía de meterme con temas que no domino, de los cuales soy neófito; ¡pero! Soy un político que con los años me he vuelto acucioso y quisquilloso, aspirante a autodidacta en temas que son importantes en lo científico y social. Soy inquieto por investigar las patologías y actitudes del comportamiento humano de los gobernantes.

Hay que verificar las conductas de los llamados hiperlíderes, o de Esteban (según los humoristas) en el caso nuestro, que se han empoderado de los destinos y bienes de los latinoamericanos, estos hombres que vinieron para hacernos infelices, amargarnos, robarnos y condenarnos a tormentos perversos e injustos. Veamos lo que he averiguado: Tengo un amigo que informa que en psiquiatría se enseña “el síndrome del muerto que habla”; se define este síndrome como el conjunto de síntomas de una enfermedad; hay varias enfermedades que están dentro de esa definición, ejemplo: el síndrome de Parkinson, el síndrome de Gansen, el síndrome del muerto que habla, etc.

Hoy me quiero referir al “síndrome del muerto que habla”, es una enfermedad rara, pero que se manifiesta en personas que reciben golpes (no que lo dan) en la cabeza, el golpe le convierte la masa encefálica (o se la altera) en grumos o partículas que pasan de semisólidas a sólidas, o semisólidos a semilíquidos; a las personas que le sucede esto hablan y se comunican y de pronto se derrumban, son considerados muertos que hablan. Hay casos de gente que ostenta poder, dirige y tiene ocupaciones de mucha responsabilidad aun teniendo el “síndrome del muerto que habla”, ellos toman decisiones y actúan sin derrumbarse y -como es obvio- causan perjuicios a otros, producto de hablar y actuar estando muertos de lógica y criterios racionales. Imaginemos por un instante que esto le pase a un presidente (sin alusiones personales), es evidente que ese presidente hablará mucho y no cumplirá nada, cada palabra está muerta, muerta por la mentira que la sustenta. Muerta por la demagogia que la impulsa, y muerta por la incoherencia asociativa de mente dañada. Se dice mucho y se hace nada, todo está muerto antes de ser verbo. Es evidente que los resultados y consecuencias son desastrosas, lo cual es más dañino cuando esto se hace presente en nuestras naciones latinas, se perjudica a todo (s) un país (es) y se aporrea el futuro de la gente, se destrozan los fundamentos de la economía, el empleo, el salario y el bienestar.

Se dice que hay casos de casos y que el síndrome lo padece en forma leve mucha gente y algunos gobernantes. En este momento me asalta la duda ¿Y si el presidente Venezolano padece este síndrome? ¿El síndrome que puede ser consecuencia de un golpe que se dio cuando se lanzaba en paracaídas? Sin lugar a dudas algo hay, no es posible que un ser humano cometa tantos errores, yerros y desatinos, y se la pase hablando sobre “ideas muertas”; cada proceso electoral vuelve sobre las mismas mentiras, habla sobre las mismas demagogias y ofrece las mismas soluciones que hace 12 años ofertó; para colmo intenta “revivir” los dogmas totalitarios y comunistas muertos, esto es muy capcioso en vista de lo mal que anda el país.

Los venezolanos rogamos porque esta especulación ¿o hipótesis? psiquiátrica, que son conversaciones para doctos profesionales, los cuales deberían hablar más en público de esto. Quiera Dios que semejante análisis no sea verdad y que el Presidente no esté padeciendo del síndrome del muerto que habla, y que su actuar sea sólo el sueño hegemónico, reeleccionista y totalitario, de un hombre vivo que cree que los demás son pendejos. De ser así no se equivoque porque los venezolanos no somos pendejos, por el contrario tenemos instintos libertarios y democráticos, lo que nos lleva a ser muy persistentes en la búsqueda de hombres dignos, responsables, capacitados y líderes unificadores, capaces de construir y no destruir, propiciadores de buenos ejemplos y no de maldades, maltratos y ensañamientos desnaturalizados.

El síndrome del muerto que habla, es una manera de reflexionar; en Venezuela no queremos más líderes que no respeten la Constitución y las leyes. Un Presidente que se elija por salir de uno malo, no es, ni será la solución, se quiere ir buscando un Presidente que sea estadista, pedagogo, pluralista, unificador y respetuoso de todas las opiniones “aun cuando sean en contra”. Por el momento los venezolanos debemos elegir a una Asamblea Nacional donde estén Diputados democráticos y cumplidores de su función parlamentaria y legislativa. Hay que votar para no tener que vivir con el miedo de que “El muerto que habla” nos destruya la patria.

rvjuandedios@gmail.com

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miércoles, 23 de junio de 2010

SADIM EN LISTA DE LOS PEORES TIRANOS, SEGÚN FOREIGN POLICY

A continuación la nota que trae Perfil.com:

Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Cuba, Raúl Castro, se encuentran entre los 23 peores dictadores del mundo, y son los únicos latinoamericanos que conforman el ranking elaborado por la revista Foreign Policy.

Con el puesto número 17, Chávez es calificado por la revista como el “charlatán de la Revolución Bolivariana”, que “promueve una doctrina de democracia participativa de la que él es el único participante”, ya que mantiene a los “líderes de la oposición encarcelados, amplió los límites de mandato por tiempo indefinido, y cerró los medios de comunicación independientes”.

En el puesto número 21, en tanto, lo ubican al hermano de Fidel, que desde hace dos años se encuentra al frente del poder en Cuba, luego de que su hermano debiera retirarse por problemas de salud. “El segundo hermano de Castro lastimosamente no sabe que la revolución que dirige está obsoleta, que es un estrepitoso fracaso, y totalmente irrelevante para las aspiraciones del pueblo cubano”, sentancia la revista. Y destaca cómo Castro “hecha la culpa del fracaso” de su régimen a “conspiraciones extranjeras, que luego usa para justificar medidas drásticas, incluso brutales”.
Trece de los 23 dictadores gobiernan países africanos, entre los que curiosamente se encuentra el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasango, que en febrero de 2008 visitó a la Argentina, motivo por el cual la presidente Cristina Fernández -que dice defender los Derechos Humanos-, fue duramente criticada. Otros de los dictadores que conforman la lista son líderes de países de Asia Central, que durante la Guerra Fría fueron parte de la Unión Soviética. El ranking también incluye a los líderes de China, Irán y Myanmar.

A continuación, la lista completa en el mismo orden que destaca la revista:

1- Kim Jong Il, de Corea del Norte.
2- Robert Mugabe, de Zimbabwe.
3- Than Shwe, de Birmania.
4- Omar Hassan Al-Bashir, de Sudán.
5- Gurbanguly Berdimuhamedov, de Turkmenistán.
6- Isaias Afwerki, de Eritrea.
7- Islam Karimov, de Uzbekistán.
8- Mahmoud Ahmadinejad, de Irán.
9- MelesZenawi, de Etiopía.
10- Hu Jintao, de China.
11- Muammar Al-Qaddafi, de Libia.
12- Bashar Al-Assad, de Siria.
13- Idriss Déby, de Chad.
14- Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, de Guinea Ecuatorial.
15- Hosni Mubarak, de Egipto.
16- Yahya Jammeh, de Gambia.
17- Hugo Chávez, de Venezuela.
18- Blaise Compaoré, de Burkina Faso.
19- Yoweri Museveni, de Uganda.
20- Paul Kagame, de Ruanda.
21- Raúl Castro, de Cuba.
22- Aleksandr Lukashenko, de Belarús.
23- Paul Biya, de Camerún

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viernes, 29 de agosto de 2008

*MARCOS AGUINIS MENTE Y POLÍTICA: PSICOLOGÍA DEL TIRANO



*MARCOS AGUINIS MENTE Y POLÍTICA: PSICOLOGÍA DEL TIRANO

Publicado el 28.08.2008 (En Argentina)



Abordé este asunto en el programa Hora clave y recibí tantos pedidos para que lo escribiera, que cedo al reclamo. No dije nada original, porque ya lo había desarrollado en uno de mis libros. En él me baso de nuevo ahora.

Sostuve que existe un 'romance secreto' con los tiranos, a quienes se llama, según las épocas, caudillos, dictadores, 'mano dura', personalidad carismática o jefe autoritario. Por ejemplo, los caudillos, dueños de vidas y haciendas, eran adorados por su valentía, su crueldad, su viveza, su obstinación y hasta su generosidad caprichosa. Gobernaban como un rey, pero no como cualquier rey, sino como un tirano, según el clásico modelo que nos viene de la antigua Grecia.

Ricardo Moscone, mientras realizaba una prolija investigación para componer su exhaustiva biografía sobre Sócrates, revisó las frecuentes condenas a la tiranía que realizaban los autores de aquel tiempo. Advirtió que Sófocles quizás haya intitulado su tragedia inmortal con el nombre Edipo, a secas. Dijo que tal vez haya preferido Edipo tirano. No Edipo rey, porque la palabra 'rey' sólo es pronunciada una vez, hacia el final. La palabra 'tirano' es repetida siete veces.

Freud se inspiró en esa tragedia para identificar el conflicto nuclear de la neurosis, debido al incesto que Edipo comete con su madre y por haber asesinado a su padre. En la Europa victoriana, cuando el psicoanálisis realizaba sus primeros avances, era decisivo poner el acento en estos puntos. Pero quedaban en la sombra otros, de gran riqueza. El complejo de Edipo, centrado en esos dos aspectos, adquirió un enorme desarrollo teórico; no así, en cambio, otro elemento básico: la tiranía, que esa obra expone de un modo magistral.

El desarrollo del argumento se adelanta a la técnica de las novelas policiales, porque desde el comienzo presenta un enigma por resolver: la causa de la peste que asolaba a Tebas. La peste no eran ratas o piojos o culebras venenosas. La peste innominada, en realidad, eran la tiranía y sus manejos. Edipo es un tirano que reúne en su personalidad y conducta todas las lacras. Desconoce la jerarquía y dignidad del prójimo debido a su narcisismo. Tiene tanto odio que enajena antiguos vínculos y hasta lazos de sangre. No ama ni le alcanza lo mucho que ya tiene. Lo asaltan accesos de furia. Grita fuerte e insulta, grosero. Su cabeza está nublada por una incesante paranoia, que no le da reposo. Es incapaz de escuchar los buenos consejos cuando se oponen a sus deseos o puntos de vista y considera enemigos detestables a quienes los formulan. No soporta ninguna derrota. No admite errores. Su superyó es destructivo, por lo cual es impotente para comprender al otro que, si no se doblega, lo acusa de enemigo. Le hierve el anhelo de venganza contra quienes considera un obstáculo para sus ambiciones, aunque antes lo hayan servido como súbditos obedientes.

La obra también revela que una tiranía puede instalarse por decisión popular. Edipo es elegido por los ciudadanos de Tebas. En este aspecto, no podemos sino redoblar nuestra admiración por Sófocles, que hace 2500 años nos advertía que los tiranos pueden acceder al poder con aplausos y felicidad comunitaria. Hitler fue elegido. Chávez fue elegido. Eso no garantiza que una vez en el trono, mantengan la ley y merezcan ser alabados como demócratas. No alcanza la elección: es determinante cómo se procede después. Si después corrompen las instituciones, persiguen a los que piensan diferente, generan confrontaciones para justificar los desquites y realizan una apropiación indebida del patrimonio ajeno, la presunta democracia pasa a ser una tiranía.

El retumbante coro de la tragedia Edipo tirano exige conservar las leyes. Porque son las leyes lo primero que profana el tirano, esa singular peste de la sociedad. Después el coro señala que la intemperancia engendra a los tiranos y que, si llegan muy arriba, se despeñan, con dolorosas consecuencias para todos.

En Grecia, el vocablo tyrannos se aplicaba a dioses y hombres. Se refería al poder absoluto y arbitrario que no respetaba la ley, cuyas normas debían flotar por encima de ellos mismos. Es un tyrannos quien adopta medidas despóticas que incluyen la fuerza: castiga, destituye, descalifica, persigue, destierra y hasta mata. El tyrannos es violento. Es rencoroso. Prefiere permanecer ensimismado, encerrado, sólo accesible a los aduladores, para sostener su mundo ilusorio, autista.

Ignora la piedad y el perdón, que considera signos de peligrosa debilidad o derrota. Jamás se pone en el lugar del prójimo, al que, en general, desprecia cuando no le sirve. Considera que merece que todo le pertenezca. Por eso se dedica a confiscar los bienes ajenos. Y no lo frena el pudor al mentir, en especial cuando asegura que ayuda a los pobres y débiles. Pero los pobres siguen siendo pobres, para constituir su ejército ciego, ignorante, que lo apoya para continuar atornillado en el poder. Dice que gobierna para todos, pero es mentira, porque margina sin clemencia a quienes no bajan la cabeza ante él ni doblan la rodilla. Le fallan las percepciones debido a la omnipotencia de su mente inmadura. Su soberbia requiere una reiterada convalidación por parte de los aduladores, que deben servirle halagos como si fuesen el pan de cada día. Es un negador tenaz de la realidad, a la que le impide que llegue a su retina. Por eso, Edipo termina arrancándose los ojos: ojos que se negaron a ver.

Es notable que, cuando ya había perdido su cetro y, pese a semejante debacle quería seguir mandando, su sucesor, el tirano Creonte, le reprochó: 'No quieras mandar en todo, Edipo, cuando incluso aquello en que triunfaste no te ha dado provecho en la vida'.

Según Plutarco, uno de los famosos sabios de Grecia, llamado Bías de Priene, cuando fue interrogado sobre los animales salvajes, contestó de esta forma: 'De los animales salvajes, el más feroz es el tirano, y de los animales domésticos, el más peligroso es el adulador'. Podemos agregar que ambos se complementan y nutren bebiéndose la misma sangre.

En la Argentina hemos disfrutado puestas escénicas inolvidables de la tragedia de Sófocles. El psicoanálisis ha cepillado hasta la raíz, ida y vuelta, el complejo de Edipo. No obstante, el tirano que los griegos clásicos nos aconsejaban mantener lejos, como un mal endémico, sigue vigente en el querer secreto de la sociedad. Por eso los elegimos, por eso no les ponemos límites o incluso negamos que tengan rasgos ominosos. No denunciamos con fuerza sus defectos, sus vicios y abusos, sino que tendemos a racionalizarlos, a menudo por miedo o intereses egoístas.

Franjas importantes -por motivos espurios, a veces; por obnubilación emotiva, otras- tienden a seguir confiando en que cumplirán sus promesas de brindarnos un país mejor y superarán el retroceso que padecemos en casi todos los órdenes.

Dicen que son ellos quienes combatirán el dragón que nos chupa la riqueza, nos hace trampas, nos devasta. Sus promesas son altisonantes y aseguran reivindicaciones, ecuanimidad, progreso; aseguran ser lo mejor de la historia. Pero el progreso se reduce a engordar sus propios bolsillos y los del círculo de amigos incondicionales (que tienen la etiqueta de ese animal doméstico y dañino llamado adulador).

Los tiranos, una vez encaramados, sobre el paño verde de la ruleta nacional, barren como un crupier todas las fichas al alcance de su rastrillo. Se ocupan, desde el alba de su gestión, en destruir los controles y los frenos que puedan bloquear sus propósitos. Algunos son más prudentes y disimulados; otros se envalentonan hasta la náusea. No consideran que la corrupción sea inmoral si lleva agua a su molino.

La corrupción, en sus manos, es una herramienta adicional para mantener puesta una soga en el cuello de los cómplices: así no hablan ni se sublevan. El tirano puede ser todo lo maligno que se quiera, pero no es tonto.

Sus efectos deletéreos no se limitan a la gestión, sino a la degenerada ejemplaridad que inyectan en sus familiares, seguidores y el resto de los habitantes. Eduardo Fidanza me recordó un pasaje del libro Masa y poder , de Elías Canetti, donde titila este caso impresionante: 'Cuando en la corte de Uganda reía el rey, reían todos; cuando estornudaba, estornudaban todos; cuando tenía un enfriamiento, todos aseguraban tenerlo; si se cortaba el pelo, todos se hacían cortar el pelo'. Pero esa ejemplaridad producía consecuencias graves, porque implicaba coacción: 'Que él estornude significa: ¡estornudad! Que se caiga del caballo: ¡caed!' Todo apuntaba a reforzar su dominio. Sus gestos y expresiones debían ser celebrados con aplausos y también se debía alentar su repetición. 'Pocos logran sustraerse de la obligación que emana de mil manos aplaudiendo', enfatiza Canetti.

El premio Nobel va más lejos aún, cuando indica que el ámbito donde sucede lo que ha descrito se llama corte. Por eso 'hacer la corte' y 'adular' son sinónimos. La corte está infectada de subordinación y servilismo. 'Cortesano' es una persona obsequiosa con su superior, un vasallo. ¡Cómo abundan!

Y aquí cierro el artículo. Cualquier semejanza con nuestra realidad nacional no es pura coincidencia, sino que queda a criterio del lector.