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domingo, 27 de noviembre de 2011

LUIS ALFONSO DÁVILA G: ¿ACÁ O HAYA? (CASOS LIBIA Y PANAMA)

A esta pregunta han respondido con una negativa  las nuevas autoridades libias. Luis María Ocampo, Fiscal del Tribunal Penal Internacional, que hacia las diligencias pertinentes ante el CNT para  que el segundo hijo de Gadafi fuese juzgado  en la Haya… Trípoli ha dicho rotundamente, “no.”

Acá o allá.  En Trípoli o en la Haya,  opino que el lugar es cosa secundaria;  lo importante es que el hijo de Gadafi, que estaba designado para heredar de su padre aquel rico país, como si se tratara de un legado familiar,  sea juzgado por los graves delitos que se le imputan,  por los cuales,  había sido librada una orden de aprehensión en su contra emanada del Tribunal Penal Internacional

 "La sala de instrucción número uno del Tribunal Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Saif al Islam Gadafi el 27 de junio de 2011 por los cargos de crímenes contra la Humanidad, concretamente por homicidio y persecución", indicó el TPI en un comunicado.

El fiscal argentino, quien puso en manos de Saif al Islan la decisión de entregarse al TPI, aseguró contar con "múltiples testigos" que han explicado el papel del segundo vástago de Gadafi  a la hora de "planear ataques contra civiles y, en particular, la contratación, transporte y financiación de mercenarios de diferentes países" durante el conflicto que aun no termina.

Múltiples informaciones emanadas desde Libia señalan que  además del arresto del arquitecto Gadafi y de sus guardaespaldas, fue detenido al día siguiente Abdala al Sanusi quien se desempeño como jefe de Inteligencia del derrocado gobierno, sobre quien pesaba orden de arresto librada por el TPI

Coinciden estas noticias con las que ponen nuevamente sobre el tapete de la opinión publica al Dictador Noriega, quien hizo y deshizo en Panamá durante varios años y que después de haber sido derrocado por la acción militar directa de EEUU, estuvo preso en Miami durante 17 o 20 años acusado de haber traficado toneladas de drogas a aquel país.  Requerido  después por la Justicia Francesa, permanece preso en la cárcel de la Santé, en Paris, 7 años más, acusado de lavado de dinero y otras menudencias.
                                                                                                                                             Hace apenas unos días Francia acordó conceder la extradición de  Manuel Noriega,  para que responda ante la Justicia de Panamá por ciertos crímenes  presuntamente cometidos durante su dictadura.

Casos para la reflexión: Libia, donde un hombre de carne y hueso, militar por cierto, se arrogo el derecho, después de dar un golpe de Estado incruento contar el Rey Idris, de gobernar a su antojo su país durante 42 años.  Al final, tremendo contraste entre los desplantes asumidos, cuando el verbo era todo poderoso, y el rostro de pánico  implorante de sus últimos momentos.  50.000 vidas costaron a Libia sus desplantes.

Panama, donde otro hombre de carne y hueso, militar por cierto, se apropio el derecho de establecer una dictadura  entre 1983 y 1989, donde el trafico de drogas, el lavado de dinero y el asesinato le condujeron, mas temprano que tarde,  a las redes de la Justicia que le atraparon por lo menos  cuarenta años de su vida y todavía la Justicia va por lo que queda… ¿Recuerdan Uds., al desafiante Noriega, peinilla en mano, amenazante, iracundo? Que tal le irá en La Santé?

Particularmente no creo en la valentía del desplante. Menos cuando se hace bajo la protección de  las armas de guardias y escoltas. Otra cosa es cuando se asumen posiciones al descampado.  Por cierto, desde pequeño me hablaron de “la valiente cobardía del montón.”

Existen visos de paralelismo en el mundo en  lo que respecta al comportamiento de ciertos gobernantes mientras ostentan el poder. Al deshacerse la aureola, ¿Son las poblaciones, sus adláteres y auxiliares, independientemente de la cercanía con la persona que en ese momento tenia la sartén por el mango, permanentemente fieles?  Me aventuro a ponerlo en duda. Ejemplos sobran.

Saif al Islan es prueba reciente. Su propio guía y su guarda espalda le entregaron. Parece que un millón de euros no fue suficiente para comprar su libertad. O allá, o en La Haya, el vástago de Gadafi, le vera la cara a la Justicia. También el antiguo jefe de Inteligencia. Llego para ellos la hora de rendir cuentas. Hora terrible, sin tener por delante el burladero del poder.

Recordemos a Spinoza cuando dice: “Es terrible  cuando el pueblo pierde el miedo”. Cuando ocurre, hemos visto muy seguido que las alcantarillas  le son  disputadas a sus habituales moradores por personas que desde las alturas del poder, en sus respectivos momentos, por acción o por omisión,  avasallaron, humillaron,  robaron, traficaron, lavaron, o asesinaron.

Creo, eso sí,  en la Justicia. Aunque en ciertos momentos pueda parecer coja. Algunos déspotas a nivel mundial aprendieron la lección,  cierto número de ellos cuando ya no había remedio. Otros pretenden desconocer esta realidad,  pero la realidad es terca.

Como reza el dicho: Es la hora de poner las bardas en remojo.

ladaga2007@hotmail.com

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martes, 8 de noviembre de 2011

CHILE LIBERAL: Y AHORA, SE CIERNE EL "OTOÑO ÁRABE"

Toda dictadura está condenada, por el avance de la razón y el anhelo de libertad de cada individuo, a desaparecer. Los autócratas árabes lograron una tensa paz y un mínimo de desarrollo económico, como el criminal de Pinochet en Chile, pero cuando aquello se logra, las gentes comienzan a cuestionar a la autoridad y empieza a fermentar el ánimo libertario. O sea, incluso cuando una dictadura es "exitosa", siembra las semillas de su propia destrucción. Los árabes lo saben muy bien y salieron en masa a exigir la caída de sus dictadores, mientras el mundo en shock trataba de comprender cómo podía una inserrucción espontánea en países "musulmanes", acelerada por las redes sociales, lograr lo que tarde o temprano debe llegar: el fin de la tiranía. El año 2011 será recordado como el de las emancipaciones a través del globo, y comenzaron nada menos que en el norte de África. Pero el año 2011 ya termina y se viene el 2012. ¿Qué podemos esperar?

Por supuesto, nadie podría creer que esto era cosa de reclamar más libertades políticas e individuales, salir a la calle, y que luego la democracia caería como una lluvia dorada en que todos se maravillarían y abrazarían en un éxtasis de felicidad, y que ése sería el fin de la historia. Nada de aquello.

¿En qué quedó la primavera árabe? Pues la pregunta mantiene su respuesta en suspenso. El hueso más duro de roer fue, como era de esperarse, la más maniática de todas las tiranías de la región, la de Muammar Gaddafi, quien murió ajusticiado a manos de los mismos freedom fighters, provenientes de Bengazi, que incitaron la revuelta popular. Ahora el país queda al mando el Consejo Nacional de Transición. Lo primero que hace su líder, Mustafa Abdul Jalil, es declarar que la leglación del país se basará en el islam. ¿Fue todo esto, al final, el trueque de una tiranía por otra? ¿Tiene razones la ultraconservadora Marine Le Pen (amiga del tea Party, noten) para burlarse de la campaña libia de Sarkozy y la OTAN? Pues queda la duda. No es posible saberlo.

Es absurdo creer que una religión es un dique natural contra los excesos de un tirano, como creen los clericalistas, porque una democracia sana sólo florece en un sistema laicista. ¿Tenemos moral para criticar al CNT libio cuando en occidente abundan los partidos "cristianos", o cuando gente como Sebastián Piñera defiende el "humanismo cristiano" o el presidente de EEUU en cada discurso invoca a dios? ¿Acaso el cristianismo es una religión más amorosoa y buenita que el islam? Difícilmente.

La situación es más crítica aún en Egipto. Varios blogueros (Maikel Nabil, Imad Bazzi, entre otros) han sido arrestados por la Junta Militar de Transición, que, predeciblemente, a poco andar se convirtió en una dictadura que justifica todos sus excesos para imponer el orden, tal como Pinochet y la Junta en Chile se dedicaron a matar civiles no armados con la excusa de restaurar la estabilidad, algo que es desde luego completamente inaceptable. Cabe repetirse la pregunta: ¿valió la pena la revolución en Plaza Tahrir para terminar con los militares goberando por bandos?

Cuando un grupo de cristianos defendió a unos musulmanes, pues varios me apuntaron con el dedo mostrándome que las religiones son muy lindas, son sanas, son una cosita así rica que ¡ay! nos da amor y besitos, y nos enseña a ser personitas buenitas y va-ló-ri-cas, con prin-ci-pi-os. ¿Bonito no? Muy coqueto y dulzón. Salvo un detalle: a poco andar, cristianos y musulmanes empezaron a enfrentarse en grescas callejeras. Es ahí cuando Chile Liberal se caga de la risa, pero inmediatamente sacudimos la cabeza y nos preguntamos si toda la bazofia religiosa terminará por sepultar el espíritu revolucionario, y si acaso cuando las gentes vean que quienes gobiernan son unos traidores, no se retirarán a sus casas desmolarizados, dejando la pista despejada para quién sabe qué locura ideológica imponga nuevamente una dictadura.

En el otro foco, el caso de Túnez es el más llamativo. Probablemente todo lo que falló ahí lo representa la salida de Slim Amamou, un blogger que fue uno de los más renombrados durante las protestas que estallaron después de la inmolación de Mohamed Bouzazi, el joven profesional que vendía frutas en Sidi Bouzid, arrestado por la policía del régimen y condenado a pagar una multa por ganarse la vida. Slim Amamou tiene una fuerte resonancia en este sitio. El tipo trabajaba en el sector de la informática y gastaba su tiempo libre escribiendo sobre política en su blog. Cuando cayó el régimen, lo llamaron a formar parte del nuevo gabinete, ante el aplauso de todos: una nueva era comenzaba. Amamou luego comenzó a exigir ya no sólo elecciones, sino que mostró su carácter iconoclasta proponiendo medidas radicales: despenalizar el acceso a material pornográfico y legalizar la marihuana. Le hicieron la vida imposible porque ya saben eso no es libertad es "libertinaje" y atenta contra la tradición de los valores religiosos que son tan lindos, y al final, fiel a lo que considera el real espíritu de la revolución, Amamou renunció al gabinente y comenzó a formar un grupo opositor.

A pocas semanas del triunfo del partido islamista Enhada, una turba furiosa se tomó el canal de TV estatal que cometió la herejía de exhibir el film Persépolis, del que ya hemos hablado en Chile Liberal. Lo señores dueños de la moral y los valores no van a permitir que la sagrada religión sea cuestionada de ninguna manera. Poco alentador es lo que vendrá en Túnez (dicho sea de paso, Vuestro Humilde Servidor está invitado a un casorio en Túnez el próximo año, les contaré todo en este blog).

Es probable que la religión sea la única forma de aglutinar a un pueblo masacrado y brutalizado desde siempre, y que ante la falta total de una intelligentsia, cuando no hay intelectuales ni pensadores ni autores ni columnistas, sean los señores (siempre hombres) de impecables valores religiosos (!) los que nos muestren la verdadera moral a los patanes. Aunque sabemos mejor que nadie que una teocracia siempre será una dictadura: no hay democracias teocráticas. Quizás por eso, a los países árabes debemos darles por un lado el beneficio de la duda, y por otro no dejarlos abandonados a su suerte porque, tal como Chile fue ayudado para transitar a la democracia, ellos también necesitan de la colaboración internacional hasta que logren construir una verdadera cultura política. No podemos permitir que gentuza como Marine Le Pen se burle, ni se les puede dar la razón, porque no la tienen, no la han tenido, y jamás la tendrán.

Pero también hay que ser realistas, y así como va la cosa, la primavera árabe ya es historia, y el verano ya terminó. El otoño árabe ha comenzado.

Chile Liberal
chileliberal@gmail.com

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lunes, 7 de noviembre de 2011

VICTOR RODRIGUEZ CEDEÑO: CRIMENES Y CASTIGO

Algunos gobernantes, identificados con prácticas totalitarias, sean de derecha o de izquierda, poco importa, menosprecian las consecuencias que ineluctablemente se producen tras largos períodos de dominación y abusos. El ataque sistemático y generalizado en contra de una parte de la población civil  que se opone a las políticas y planes de esos regímenes no deja de interesar a los gobiernos y democratas del mundo, aunque, en algún momento, el silencio pudiere aparentar cierta complicidad. La comunidad internacional en su conjunto, la sociedad civil organizada incluida, sigue de cerca esos procesos hasta que se agotan y dan paso a la libertad, como en Libia tras la dictadura de mas de cuatro decadas de Gadafi.

Esos dirigentes no quieren entender que la sociedad internacional de hoy tiene rasgos de solidaridad mayores, de intereses comunes que nos hacen transitar hacia una sociedad cuyas relaciones se basan en una verdadera comunidad de intereses, evidentemente distinta a la de hace apenas pocas decadas. El respeto pleno de los derechos humanos y de las libertades fundamentales y la responsabilidad compartida de todos es uno de los aspectos mas importantes de esa nueva sociedad ineternacional, en la que el concepto de soberanía tiene ahora serias limitaciones, para impedir abusos que van en perjuicio del individuo y del medio ambiente.

Los dictadores y aquellos con vocación para ello deben entender que ciertos actos constituyen crímenes y que por ello seran juzgados por los tribunales, incluso los internacionales que tarde o temprano, si no funciona la justica nacional,  procederán a procesar y a castigar a los responsables de tales crimenes. En algunas situaciones los tribunales no existian y daban paso a los tribunales internacionales, como es el caso de la antigua Yugoslavia. En otras situaciones, los tribunales existen pero no funcionan adecuadamente por cuanto estan sometidos a los dictámenes del ejecutivo, presuntamente autor de tales crímenes, por lo que no hay posibilidad de procesar y castigar a los responsables de esos actos, como seria, entre otros, el caso de Sudan cuyo Presidente es solicitado por la Corte Penal Internacional.

Los actos en los que incurren algunos regimenes para dominar y perpetuarse en el poder pueden constituir crimenes de lesa humanidad, segun la definicion generalmente aceptada por la doctrina internacional: “Categoria de crimenes internacionales  que implica conductas punibles realizadas de manera general y sistematica, dirigidas o instigadas por un gobierno, una organizacion o un grupo, en tiempo de paz o de guerra” (Diccionario de Derecho Inetrnacional, El Nacional, Caracas, 2011). En el Estatuto de Roma se precisa que se esta ante un crimen de esta naturaleza cuando uno de los actos a que se refiere el articulo 7 “ se comete como parte de un ataque generalizado o sistematico contra una poblacion civil y con conocimieno de dicho ataque”. Eso actos (Art.7.1.a) a k) son, entre otros, el asesinato, encarcelación u otra privacion grave de la libertad fisica en violacion de normas fundamentales de derecho internacional, tortura, persecucion de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos politicos y otros  actos inhumanos de caracter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad fisica o la salud mental o fisica, como las confiscaciones decretadas como medida de castigo a quienes se oponen a dicho regimen.

Es muy importante que quienes realizan tales actos y causan muerte y sufrimiento fisico y moral a parte de una poblacion civil conozcan los elementos de este crimen, los supuestos que permiten su identificación. Se trata de “ataques” , un termino que no supone necesariamente bombardeos, armas, tanques. La "persecucion" constituye un ataque, cuando se realiza para causar sufrimiento. No es necesario, ademas, que el "ataque" se produzca en conflictos armados, en medio de guerras. El caracter “general y sistemático” exigido se evidencia por las politicas del régimen de que se trate, traducida en declaraciones y otros actos, lo que a su vez muestra la intención de causar danos a esa poblacion civil.

En todo caso, los responsables por estos y otros actos, autores, cómplices, instigadores serán procesados por los tribunales penales, sean nacionales o internacionales. Hay consenso en cuanto a que los crímenes de trascendencia internacional, como el de lesa humanidad, no deben quedar sin castigo. Hay la voluntad universal de poner fin a la impunidad de los autores de esos crímenes y de contribuir a la prevención de nuevos crímenes, tal como se afirma en el Preámbulo del Estatuto de Roma.

Los dirigentes con vocacion totalitaria deben saber que con estos ataques a la poblacion civil en todas sus formas, seran procesados y castigados. La reconciliacion nacional es necesaria para reestablecer el orden en los paises fracturados por politicas criminales de mesias y aventureros, pero ello no puede excluir la mas sana aplicacion de la justicia y la necesidad de erradicar la impunidad, hoy sin cabida en un mundo cada vez mas organizado en el cual prevalecen los intereses de la humanidad.

vitoco98@hotmail.com

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domingo, 6 de noviembre de 2011

MARTHA COLMENARES: DE TIRANOS CON FINALES DEMOLEDORES (CASOS LIBIA Y PARAGUAY)

Las tropelías y excesos de alguna manera se pagan en vida. Nombres como los de Gaspar Rodríguez de Francia, el dictador paraguayo del siglo XVIII, o más reciente, el del genocida de Libia, Muhamar Gadafi, saldrían a relucir
Nombres como los de Gaspar Rodríguez de Francia, el dictador paraguayo del siglo XVIII, o más reciente, el del genocida de Libia, Muhamar Gadafi, saldrían a relucir por la espectacularidad de sus existencias asombrosas y finales definitivamente demoledores. Y así, en uso del recurso de la escritura o bien, de lo visual, es posible recrear la historia.

El Doctor Francia, más allá de la reflexión histórica

La novela “Yo El Supremo” (1974), del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, que sirvió de inspiración para contar la vida del dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, mejor conocido como el Doctor Francia, sería un ejemplo del recurso de la escritura más allá de la reflexión histórica.

La exploración de otros géneros y elementos literarios se hace evidente como forma de ahondar las tensiones y multiplicidad de significados en una mezcla de ficción, y en consecuencia, la extrapolación del lector. Por eso “Yo El Supremo” se asume como una obra cumbre de la literatura latinoamericana, abierta, rica en posibilidades.

“Yo El Supremo”, El Supremo Dictador, cuyo nombre es omitido, sólo se le menciona con títulos como “Su Excelencia”, “Vuecencia”, o “El Dictador Perpetuo”.

Un dictador absoluto en la novela, también es registrado por los anales del Paraguay, como dictador designado por un Congreso de la República en 1814, entre controversias, considerado en el tiempo prócer de la nacionalidad paraguaya.

Se precisan sus delirios, crímenes y frustraciones, los atavismos, histrionismo, o afán de perpetuidad. Generó tanto odio, que hasta su tumba fue profanada. No se sabe el destino, pero si que sus restos tuvieron que ser depositados en lugar secreto como medida. Existen miles de pruebas de cómo los familiares de sus víctimas deshonraron su cadáver.

Un siglo después según la exhumación que realizó el científico argentino Félix Outes se pudo conocer entre polémicas, que la calota craneana encontrada por ejemplo, pertenecía a una mujer entre 35 a 40 años, que la careta facial fue de un adulto y que la mandíbula igualmente encontrada era la de un niño de pecho con su dentadura de leche completa.

Cuenta la escritora Antonieta Madrid, en su libro “Lo Bello Lo Feo”, que “los restos después de múltiples migraciones, fueron rescatados y guardados en un cajón de fideos (tal como lo predice El Supremo de la novela)”. Escribía el dictador, en sus delirios, en una suerte de adivinar el paradero de sus propios huesos una premonición que se cumplió: “…veo ya el pasado confundido con el futuro. La falsa mitad de mi cráneo, guardada por mis enemigos durante veinte años en una caja de fideos, entre los desechos de un desván…’’

Discurren las versiones, incluso se llegó a creer que “El Supremo”, luego llamado “El Finado”, envió desde el infierno un aviso colocado en la puerta de un templo que solicitaba arrojar sus restos al río.

A Francia le dio disentería, y en la obra se narran los pormenores:

“…me hallo padeciendo no sólo del pulmón, sino también de una diarrea con pujos que no se me ha querido cortar enteramente, en términos que vienen días que apenas puedo tenerme en pie por la debilidad proveniente de la mortificación de estas indisposiciones, sobre mis achaques habituales, y el poco alimento que uso a causa de la indigestión”.

El Doctor Francia murió en La Asunción el 20 de septiembre de 1840 a los 74 años de cargar con una salud siempre muy frágil. En la obra se recrea sobre el “desconsuelo” de la gente, sin embargo, otras versiones señalan lo contrario, que el pueblo se volcó entre celebraciones mientras el fastuoso desfile con el ataúd recorría las calles.

Un mes duró el duelo oficial, lo cierto es, que entre manifestaciones de aduladores y contrarios, unos lloraron, otros rieron, enfrentados los paraguayos, surgieron versos como este (atribuido a un tal Villarino según un pasquín de la época): “A la memoria del más ilustre ladrón impío, asesino, embustero, el más canalla Paulista de cuantos se han visto, ni verán en la tierra y el infierno. El nunca bien ponderado José Gaspar de Francia, que hizo de su infame gobierno el bien de arruinar los templos, los edificios de la ciudad, a los sacerdotes, a los particulares, y en razón de loco malo la pagó hasta con las pobres vacas”

La agonía de Muhamar Gadafi, en uso de lo visual

Su final invadió de horror a la civilización, la estela de asombro habrá de perdurar. Porque a fin de cuentas, su ejecución a manera de linchamiento en nada difiere de los métodos crueles que el libio ordenaba a sus milicianos practicar para terminar la vida de los contrarios a su satrapía.

Como también ha sido posible sacudir al espectador a través de la difusión de imágenes en tiempo real. En la televisión, en las redes sociales, sin necesidad de la palabra ni de guiones preconcebidos, sin censuras ni ocultaciones, películas caseras se armaron por cientos, dirigidas por los asistentes gozosos testigos de la barbarie cuyo teléfono celular en mano filmaba las escenas dantescas y ruedan los audiovisuales por el mundo.

Como si hubiésemos asistido a la agonía de Muhamar Gadafi, en uso de lo visual, de la imagen. Como si hubiésemos asistido al episodio de ser devorado entre los vítores de los verdugos captores, bestias ajenas a la “clemencia” que solicitaba el hombre.

Desde diversos ángulos, se acentuaba el jolgorio mortal, además, el júbilo de otro protagonista, ese joven que lo encontró en un tubo de desagüe muy mal herido, con dos balazos, el de la cabeza y el del abdomen, a punto del desvanecimiento, mostraba la pistola de oro arrebatada al moribundo como si se tratara de un trofeo insigne, todo esto, antes de ser rematado a tiros por los llamados rebeldes, esos que ahora son gobierno.

Si algo colmó de repugnancia, fue el hecho de exhibirse al público el cadáver ensangrentado, putrefacto, tirado al piso, en una refrigeradora de la ciudad de Misrata.

Visto así este salvajismo, no cabía la menor duda que en efecto, el estrambótico responsable de la tiranía que les tocó padecer a los libios durante décadas, responsable de cruentos castigos, ejecuciones y masacres, había muerto. Un jueves 20 de octubre, a los 70 años de edad.

El entierro del cuerpo en un lugar secreto del desierto de Libia, a la manera de una ficción cualquiera sobre aberraciones, esa que se ha exhibido sin recato alguno, cierra la repulsiva historia de sus últimos momentos.

Las tropelías y excesos de alguna manera se pagan en vida

Suelen los tiranos padecer muertes terribles. Pareciera insinuar que las tropelías y excesos de esos seres inconclusos, incapaces de satisfacer su esencia odiosa y recalcitrante, de alguna manera se pagan en vida, tocados por una enfermedad o por la mano de la justicia. Sin descartar la venganza, en forma de barbarie se encargan de asumirla las propias víctimas. O si no, será, la misma posteridad que los castigará impunemente.
4/11/2011
marthaccolmenares@yahoo.com

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sábado, 29 de octubre de 2011

SUSANA MORFFE: CASO MUAMMAR GADAFI. ENTRE CIELO Y TIERRA (EL DICTADOR BAJO TIERRA)

La muerte de Muammar Gadafi dará de que hablar por mucho tiempo por las razones que tuvieron los rebeldes para terminar con su vida una vez capturado, por su forma de gobernar y por la ostentosa vida que llevó durante su largo mandato. Los internacionalistas, todos reconocen que en ese país lo menos que existía era diplomacia, interna y externa. Fue un gobierno que se fue transformando a lo largo de 42 años en una barbarie con odios y divisiones. Nada que ver con las políticas de conciliación.
Libia fue gobernada por un hombre que se convirtió en el eje de todos los poderes, por lo que no existía más nada que lo que Muammar decidía y le convenía, pisoteando a un mayoritario sector de la población con las más crueles torturas y matando a gente que no comulgaba con sus ideales o sus objetivos. Fue enterrado en el desierto libio porque no se le considera musulmán y por lo tanto no se aplicaron las normas islámicas del entierro.
Evidentemente que Muammar Gadafi tuvo sus aliados y simpatizantes que hoy día deben estar reflexionando; por una parte que la vida es sagrada y no se debe recurrir al asesinato para acabar con las amenazas de existencia para una población, pero por otro lado, se observa como un pueblo que se engendró con odio desde que Gadafi comenzó a gobernar termino aplicando la misma medicina al creador de tantas injusticias y falta de humanidad. Son incontables los muertos que hubo durante el mandato de Gadafi. Toma fuerza y relevancia la sentencia bíblica: “Con la vara que mides serás medido”.
La depuración que Libia deberá hacer hoy día es la depuración espiritual que será difícil, puesto que lo sembrado fue odio extendido que no es fácil acabar, pero tampoco imposible. Existen muchas fuerzas antagónicas  en Libia y no es tarea de un mandato internacional, sino de una nueva prueba de reconciliación para comenzar a regir con nuevos y mejores propósitos el destino de esa nación. Ya van varios mandatarios que han sido llevados a rendir cuenta por sus actos, ninguno quedará fuera de la ley.
Lo de Libia es un ejemplo para todas las naciones del mundo cuando se pretende “sincronizar” el poder en una sola persona. Gadafi no tuvo compasión sino consigo mismo y mal podría calificársele de “mártir” cuando se abalanzó contra su propio pueblo. En estos momentos hasta el mismo Simón Bolívar, el prócer de nuestra independencia, levantaría su voz no para reclamar la espada que le otorgaron a Gadafi aquí en Venezuela, sino para que la desterraran de la historia de ese país. 
Cuando los eventos que suceden en la vida se observan con cabeza de hielo y pies de plomo, los sucesos toman otras dimensiones que son muy positivas para lograr el entendimiento racional y no el emocional.
smorffe@yahoo.com

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miércoles, 26 de octubre de 2011

ADOLFO R. TAYLHARDAT: OTRA CHAVEZTONADA MÁS

Esta semana estuvo también llena de acontecimientos sobre los cuales habría querido escribir en esta columna.
Uno de ellos es el relacionado con la muerte de Muamar Gadafi, que puso fin a una cruenta guerra civil y más de cuatro décadas de una dictadura militar-político-religiosa que mantuvo al pueblo libio sometido a un régimen de opresión inmisericorde.
Otro hecho importante es la ambigua decisión del Tribunal Supremo de Justicia en el caso de Leopoldo López. A todas luces el TSJ se dio cuenta de que desacatar, como pretendía, la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos colocaría al gobierno venezolano y a su jefe máximo en la categoría de FORAJIDOS, violadores de la legalidad internacional. Además, el maximo tribunal debe haber presentido la enorme presión internacional que se avecinaba por parte de la totalidad de los países de la región que reconocen, aceptan y defienden la competencia supra-estatal de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y también de gobiernos e importantes personalidades de diversas latitudes.
Otro acontecimiento digno de analizar es la decisión del Consejo Nacional Electoral que, basándose en la sentencia del TSJ reconoció que Leopoldo López sí puede ser candidato a la presidencia y puede ser electo para ocupar la Primera Magistratura, pero prefirió dejar en el “limbo” la cuestión de si una vez electo, puede ejercer la presidencia. Pero esto es irrelevante porque, llegado el caso, prevalecerá la decisión del soberano expresada en las urnas.
Otro acontecimiento es el relacionado con la oprobiosa sanción que CONATEL le ha impuesto a Globovisión por hacer transmitido con fidelidad intolerable para el régimen,  los hechos sangrientos ocurridos en la prisión de El Rodeo, que nunca han sido explicados suficientemente.
Finalmente, anque parezca insignificante comparado con los temas que mencioné antes, está la declaracion emitida por el señor (¿merece el tratamiento de señor?) Chávezton., contra la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELI)  de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, contra GLOBOVISIÓN y contra otras instituciones internacionales respetables. Es que a calquiera de los diplomático de la democrácia, a la cual él no solamente también sirvió sino que ocupo altas posiciones,  tiene que producirnos nauseas ver el grado de reptilismo a que ha llegado ese sujeto, que, además tiene el descaro de llevar dos sombreros al mismo tiempo, el de Diputado al Parlamento Latinoamericano elegido en las legislativas de 2005 y el que sigue usrpando, desempeñándose como Embajador ante la OEA. ¿No es eso policamburismo y por lo tanto un caso vergonzoso de corrupción?
Chávezton comienza calificando a la RELI de “falderillo interamericano del primer violador de los derechos humanos en el mundo” porque se pronunció en defensa de GLOBOVISÓN, al cual, de paso, califica de “canal privado de televisión, violador recurrente de las normas jurídicas y éticas que aseguran el cumplimiento responsable de los compromisos obligatorios de todo comunicador social” Agrega que la RELI es “una institución interamericana financiada, entre otros, por fundaciones y medios privados amarillistas … patrocinantes de la desestabilización y el golpismo”. Agrega que la “Relatoría sufre permanente y convenientemente de amnesia selectiva. Nunca recuerda que GLOBOVISIÓN es una guarida de delincuentes mediáticos, banqueros estafadores, comerciantes especuladores, difamadores inveterados, golpistas y desestabilizadores”.  Chávezton termina diciendo que denuncia a la RELI ante la comunidad internacional “como un elemento más en el indetenible proceso de descomposición de la Organización de los Estados Americanos y de su burocracia obsecuente”.
Entonces, si esa es su opinión de la OEA ¿por qué sigue desempeñándose como Embajador ante ese organismo regional al cual odia tanto?  
Esa declaración evidencia que el verdadero amnésico es este sujeto que finge olvidar su pasado de pupilo del gran Arístides Calvani, y su militancia como copeyano, social cristiano fanático transformado de buenas a primeras en ultra-chavista y en fantoche del führer.
¿Será que aspira a montarse en el autobús de los “ungidos” posibles candidatos a la sucesión que maneja el conductor de la Cancillería? ¿O es simplemente una expresión más de su rocambolesco  jalamecatismo?
adolfotaylhardat@gmail.com

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martes, 25 de octubre de 2011

ZENAIR BRITO CABALLERO: “LA IMPUNIDAD Y EL DESPOTISMO NO SON ETERNOS”

El fin de Gadafi dice a las claras, felizmente, que la impunidad y el despotismo no son eternos. Su régimen tiránico y el terror que impuso al pueblo libio acabaron. Es a la vez una advertencia contundente para aquellos émulos y defensores del tirano muerto, varios de los cuales todavía pasean muy orondos su soberbia, su arrogancia y su jactancia en América Latina. Es bueno que sepan que en algún momento van a tener que rendir cuentas. Es interesante que amigos y simpatizantes de Gadafi se miren en ese espejo.

Lo que es de lamentar y también reclama una profunda reflexión es que hayan pasado 42 años. Que durante más de cuatro décadas el pueblo libio fuera víctima de una de las más feroces tiranías, cuyo titular, con una descarada conducta pendular, se mantuvo en el poder con el apoyo o la indiferencia, tan cómplice como el respaldo explícito, de las grandes potencias y países desarrollados, de uno y otro lado. He aquí otra de las lecciones que deja el fin de Gadafi, y de la que habría que tomar debida nota. 

A veces resulta más indignante y condenable que la de los propios dictadores la actitud prescindente o decididamente de apoyo de otros países y gobiernos democráticos e instituciones y organismos internacionales, que pasan a ser el sostén fundamental de aquéllos. Por más que se le maquille con un hipócrita doble discurso o traten de justificarse con el cuento de que la política comercial va por otro lado –en concreto, “negocios son negocios”–, les cabe una inmensa responsabilidad y en definitiva son tan culpables como el que más.

Gadafi duró décadas en el poder gracias a sus socios de ocasión. Y ese tipo de cosas, esa política, a la que se denomina pragmática pero en realidad es cómplice o pusilánime, campea en América Latina, donde los “gadafitos” o aprendices de Gadafi, son demasiados. El comandante venezolano nunca ocultó su afinidad y lo prueba día a día en Venezuela aplicando métodos similares a los del tirano muerto, el que, dijo, fue “un luchador” y “un mártir”. El caso del teniente coronel es elocuente e ilustra sobre la vigencia de ese triste y condenable “pragmatismo político”.

Acaba de aplicar una multa millonaria (2 millones de &) a Globovisión, el único canal venezolano de TV independiente, emulando a su discípulo ecuatoriano Rafael Correa, porque no le gustó cómo cubrió una información en la masacre de la cárcel del Rodeo (así de simple)

Paralelamente ha rechazado o desoído una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que le obliga a levantar la arbitraria proscripción que su Gobierno ha impuesto a uno de los hombres –Leopoldo López– que puede vencerlo en las próximas elecciones presidenciales. 

El Secretario General de la OEA, José Insulza, dijo hace unas semanas al semanario uruguayo “Búsqueda” que esperaba que el gobierno de Venezuela acate el fallo de la Corte, y que si no lo hace denuncie el tratado y se vaya. Chávez no acató el fallo y no respeta la libertad de expresión. ¿Y qué pasa ahora?
  
El vocero del Departamento de Estado dijo que Chávez debe respetar sus compromisos internacionales y acatar la sentencia de la CIDH, y criticó la sanción a Globovisión.  

¿Que va a hacer EE.UU.? ¿Lo va a denunciar a la OEA? ¿Va a pedir que se respete de una vez por todas la Carta Democrática? ¿Pasará algo o solo dejarán que pasen unos 42 años en Venezuela?

britozenair@gmail.com

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LUIS ALFONSO DAVILA GARCIA: GADAFI, EL BEDUINO.

Para Esther Shabot, especialista en temas internacionales, “lo que esta indicando la actual situación de Libia es que ha surgido dentro del mundo árabe la voz popular, la voluntad popular que había estado acallada durante mucho tiempo y esta voz popular no se ha limitado únicamente a protestar y a cruzarse de brazos para esperar que las cosas cambien sino que se han lanzado a la acción.”

MAPA DE LA OPEP
No coincide ni por asomo la visión de Shabot con la visión que tiene el Presidente Chávez, ni de Libia, ni tampoco de Siria.

Aplaudido a rabiar desde Miraflores, siempre llamo la atención que los críticos de Gadafi manifiestan, que el hoy difunto dictador, concentro en sus manos el control absoluto y autoritario de aquel país. Que aplastó sin piedad ni misericordia la disidencia, que los medios de comunicación fueron férreamente controlados por el gobierno. 

Que Gadafi fue múltiples veces acusado de violaciones de los DDHH. Que en Libia una Ley prohibía toda actividad que defendiere una política distinta a la contemplada en el libro verde. Que miles de personas fueron encarceladas y condenadas  a pena de muerte. Además de que existían fuertes evidencias que se estaba preparando la sucesión en su hijo Saif, hoy también presuntamente fallecido. Si esto era así, ¿Como los loas? ¿Como los aplausos? ¿Porque el apoyo? La especulación llego a tal extremo que se llego a creer que Gadafi, hasta podía haber sido acogido en Venezuela.

Por su parte Bouteflika, Presidente de Argel, árabe como Gadafi y vecino del hoy difunto, con una visión muy distinta a la de Chávez, a pesar de ser socio de la OPEP, declaró en una ocasión que si Gadafi ingresaba a suelo argelino seria detenido y entregado a la Corte Penal Internacional.

A ambos personajes, al Presidente de Argel y a Gadafi tuve oportunidad de conocerlos cuando, en un viaje relámpago desempeñándome como Ministro de Relaciones Exteriores se planteo a los diferentes socios de la OPEP reducir la producción de crudo para rescatar los precios.

Los precios fueron rescatados. Lo que se obtuvo de ese incremento acá en Venezuela se ha convertido en sal y agua. Mientras que el precio de nuestro petróleo se ha multiplicado por 13 el valor de nuestro signo monetario se ha dividido entre 20.

Hago referencia a estos hechos, pues debió ser determinante para orientar la posición de Venezuela en su relación con Libia que ambos países compartimos posiciones en el seno de la OPEP y esa relación debió ser tomada muy en cuenta al momento de no ser reconocida por Venezuela las autoridades del CNT, que desde hoy dirigirán aquel país del Norte de África. 

La muerte de Gadafi nos dejara a los venezolanos esa cuota de incertidumbre, perfectamente previsible y evitable por quien maneja la política exterior de nuestro país que no es otro que el Presidente Chávez.

Desde Miraflores privó la percepción herrada de que el dueño del petróleo libio era Gadafi y no el pueblo Libio, por eso es que el apoyo ofrecido al difunto lo que hace es translucir la creencia, firmemente arraigada en la mente del Presidente Chávez, de que el petróleo de estos lares es suyo y como tal, dueño y señor, puede hacer con él lo que le parezca. El petróleo es del Líder, tenga o no cochochos.

Las noticias de esta madrugada nos dejaron saber que no duraron mucho los desplantes del Coronel libio.

Tres de sus hijos quedaron sembrados en aquel suelo. Su familia semi destruida, aun es huésped de Bouteflika, que hace en cuanto al albergue que le presta, honor a su raza del desierto. De sus seguidores sabemos que el Ministro de la Defensa ha muerto. Suponemos que otros, con su “kufiiya” al viento vuelan, más que corren por aquello de que el pescuezo no retoña.

Sirte, la ciudad que fue testigo de las últimas horas del beduino, no pudo presenciar la ayuda que le hubiese podido prestar nuestro Presidente y de su flamante Canciller, que llenos de arrojo, de audacia, y de valor, pero desde acá, desde estas latitudes, hubiesen sido de mucha ayuda para mantener Sirte y a Gadafi, quien pretendió cabalgar a su pueblo por más de 42 anos. Menos mal que no fueron. ¿Qué hubiesen hecho? Porque una cosa es el dicho, otra, trecho.

Fin del pintoresco Gadafi,  Q.E.P.D.  Ahora, el pueblo libio satisfecho, ojalá y consiga lo más rápido posible el equilibrio necesario para salir del atolladero que deja el difunto como herencia.

Que la muerte del Coronel Muamar Al Gadafi, lejos de alegrarnos, sea espejo donde se miren de cuerpo entero todos los que pretenden, no importa en que latitudes vivan, cabalgar ese potro que se llama: “YA ESTA BUENO”

Luis Alfonso Dávila G
Cnel. Ej.
ladaga2007@hotmail.com

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domingo, 23 de octubre de 2011

YOANI SÁNCHEZ: SOBRE LA MUERTE DE GADAFY (DESDE CUBA)

Ceausescu se iba en su helicóptero, Sadam Husein se ocultaba en un hueco, el tunecino Ben Alí huyó al exilio, Gadafi se fugaba en un convoy y terminó escondido en un desagüe. Los autócratas escapan, se van, no se inmolan en los palacios desde los que dictaban sus arbitrarias leyes; no mueren sentados en las sillas presidenciales con la banda de tela roja cruzándoles el pecho. Siempre tienen una puerta escondida, un pasadizo secreto por el que se escabullen cuando sienten el peligro. Por décadas construyen su búnker secreto, su “punto cero” blindado o su refugio bajo tierra, pues temen que ese mismo pueblo que los aplaude en las plazas puede ir a por ellos cuando les pierda el miedo. En las pesadillas de los dictadores, los demonios son sus súbditos, los abismos toman forma de turbas que quieren derribar sus estatuas, escupir sobre sus fotos. Estos señores despóticos sufren de un sueño ligero por estar atentos a los gritos, a los golpes contra su puerta… viven –de presagiarla– muchas veces su propia muerte.

Me hubiera gustado ver a Muamar el Gadafi frente a un tribunal, encausado por los crímenes que cometió contra su país. Creo que la muerte violenta de los sátrapas sólo les otorga un halo de martirio que no merecen. Deben quedar vivos para escuchar el testimonio público de sus víctimas, ver a sus países marchar sin el estorbo que ellos representaban y comprobar la veleidad de los oportunistas que un día los apoyaron. Deben sobrevivir para presenciar el desmontaje de la falsa historia que reescribieron, observar como las nuevas generaciones empiezan a olvidarlos y recibir sobre sí la diatriba, el escarnio, la crítica más feroz. Linchar a un déspota es salvarlo, otorgarle una puerta de salida casi gloriosa que le evita el castigo perdurable de ser juzgado ante la ley.

Continuar el ciclo de la crispación que estos tiranos han sembrado en nuestras naciones resulta extremadamente peligroso. Matarlos porque han matado, agredirlos porque nos han agredido, prolonga la violencia y nos convierte en seres como ellos. Ahora que las imágenes de un Gadafi ensangrentado y balbuceante recorren el mundo, no hay un solo totalitario que no se mire asustado en el espejo de ese final. Por estos días, las órdenes de reforzar los túneles secretos y de ampliar los planes de fuga deben rondar por más de un palacio presidencial. Pero cuidado, los dictadores tienen muchas formas de escapársenos y una de ellas es la muerte. Mejor que sobrevivan, que se queden y así comprobarán que ni la historia ni sus pueblos los absuelven jamás.

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lunes, 5 de septiembre de 2011

MERCEDES MONTERO: GADDAFI EL ASESINO DE LIBIA

Muammar Gaddafi nació el 7 de junio de 1942, llegó al poder mediante un golpe de Estado  el 1ro de Septiembre de 1969. Es decir que para  el día 23 de agosto de 2011, cuando perdió el control de Trípoli, capital de su país ya llevaba 42 años desempeñando un poder dictatorial y sangriento.
 
Su historia es la misma de todos los dictadores, sean de izquierda o de derecha, plena de una rapacidad administrativa, utilización de los bienes de la nación como cosa propia, represión al máximo mediante la siembra del terror representado por la persecución y el consiguiente  encarcelamiento de sus opositores, en instituciones que son versiones actualizadas de campos de concentración, confiscación de todos los derechos y un discurso de contradicción.

El dictador hablaba de nacionalismo cuando hacía a su país cada día más dependiente de las empresas transnacionales, hablaba de humildad  cuando vivía como un pachá en palacetes llenos de todo tipo de lujo y riqueza. Decía que era el líder del pueblo pero su residencia era un coto cerrado, con alcabalas, puestos armados con armas sofisticadas, con cordones de seguridad de militares libios y mercenarios armados hasta los dientes, Gaddafi mismo tenía una escolta compuesta por 300 mujeres que hacían anillos a su alrededor para su defensa, se llegó a decir que esas féminas darían su vida para salvarlo (Por cierto que cuando Gaddafi se vio acorralado las mujeres   desaparecieron), También tenía construido un bunker subterráneo, al que se llegaba por una red de corredores totalmente blindados, con puertas de seguridad, toda una infraestructura que le permitiría estar protegido de ataques bélicos de cualquier magnitud.

Tenía aviones de lujo y carros blindados. Sus hijos eran vistos como los herederos de su poder, al igual que los príncipes que tanto critican todos los dictadores, siendo ellos en realidad unos monarcas sin corona y también sin la conciencia social que tienen las monarquías actuales, que sirven a sus pueblos y hacen de tal servidumbre un deber.
 
Gaddafi decía amar a su pueblo, pero a medida que los rebeldes avanzaban y liberaran pueblos y ciudades, quedaban las calles cubiertas de cadáveres de hombres, mujeres y niños masacrados por los bombardeos, los lanza llamas, las bombas con las que se enfrentan los libios contra los mercenarios pagados por quien con 42 años de dictadura  todavía le parece poco tiempo en el poder. Aparecen cárceles llenas con  cientos y miles de restos humanos, de libios que fueron muertos por metralla, por estallido de granadas, rociados con gasolina y luego quemados. Las imágenes mostradas a través de los noticieros de aquellos  que por milagro han logrado vivir para contarlo son conmovedoras, hombres que lloran como niños, que se quiebran como si fueran de cristal.
  
Gaddafi decía amar a su pueblo, pero las imágenes de hospitales que tuvieron que ser abandonados, ante el inminente ataque de tropas fieles a Gaddafi  dejando atrás a aquellos pacientes  que no podían moverse, son de terror. Los pisos cubiertos de sangre, cadáveres de hombres, mujeres y niños regados por todas partes, en los alrededores, en los pasillos, en las camas, que no se sabe quienes son, si son mercenarios, rebeldes, soldados.  Gente  del pueblo, con tapabocas recogiendo y apilando los muertos y enterrando a quienes pueden enterrar.
 
Gaddafi dice amar a su pueblo, pero les lanza cohetes, los ametralla porque están cansados de su dictadura, a Trípoli le quitó la luz, el agua, no hay alimentos, no hay medicinas, no hay policía, nada funciona y NADIE sabe donde está el sátrapa, ni sus hijos,  solo se sabe que hay un caos,  y, nadie es responsable de NADA. Hay quienes dicen que este caos ha sido creado a propósito para descalificar a los rebeldes de modo de llegar a una negociación con el sanguinario Gaddafi, que le permita salir hacia otro país, sin ser juzgado por los atroces crímenes cometidos.
 
Gaddafi tenía  “amigos” en todas partes, pues Libia tiene el oro negro que este dictador manejaba a su antojo, le permitía comprar voluntades, oprimir a su pueblo ante la mirada impávida de muchos gobiernos que anteponen  sus intereses a la moral y por lo tanto son  sordos, ciegos y mudos ante lo que ocurría con el pueblo libio.  Sería el colmo de la inmoralidad que ante intereses mercenarios se le deje una salida a quien se atreve a llamar ratas a los que se le oponen, siendo él una asquerosa rata.
 
¡Que por alguna vez, en este mundo en vívida contradicción la justicia prevalezca, o la humanidad habrá perdido la moral!EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

viernes, 2 de septiembre de 2011

CARLOS ALBERTO MONTANER: LIBIA, GADAFI COMO TEST MORAL Y POLÍTICO

Gadafi ha sido el dictador islámico más cercano a América Latina y uno de los más perniciosos. Su relación con Hugo Chávez es muy estrecha. Esto acaso explica que la residencia del embajador venezolano en Trípoli, Afif Tajeldine, fuera saqueada.

Probablemente los asaltantes buscaban pruebas de las secretas complicidades entre los dos coroneles, Chávez y Gadafi. No lo que se conoce, sino los presuntos pactos ocultos. Los síntomas apuntan en esa dirección.

Sin embargo, no es la primera vez que algo así ocurre. En 1992, Gadafi ordenó a sus partidarios que asaltaran y quemaran la embajada venezolana en Libia para vengar las sanciones impuestas por la ONU contra el país por su negativa a entregar a unos terroristas que habían destruido en pleno vuelo un avión de Pan American por encargo de su gobierno. En ese momento el Dr. Diego Arria, diplomático venezolano, presidía el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

A los libios antigadafistas sin duda les molestaba que el “Hermano Líder”, como se hace llamar este peligroso psicópata, hubiera denominado “Hugo Chávez” a un campo deportivo, o que le hubiese otorgado al venezolano el Premio de Derechos Humanos que lleva el nombre de “Moamar Gadafi”, acto tan cínico como ponerle “Herodes” a una escuela dedicada a fomentar la felicidad de los niños. A cambio, el señor Chávez le entregó una réplica de la espada de Bolívar. Hasta ahora no hay constancia que la haya utilizado para defenderse de los rebeldes que lo persiguen, y ni siquiera se sabe si tuvo la precaución de llevársela cuando salió precipitadamente de la ciudadela que ocupaba en Trípoli.

El prontuario criminal de Gadafi es de los peores de la historia contemporánea. Como en Cuba, creó Comités de Revolucionarios para espiar y maltratar a quienes no se sometieran. Además de robarse el patrimonio de los libios para su provecho y el de toda su familia, ha asesinado adversarios dentro y fuera de Libia. Sus sicarios han sacado a decenas de oposicionistas de los hospitales para torturarlos cruelmente y luego matarlos. Ha ordenado secuestros y, como he recordado, ha dinamitado aviones civiles provocando centenares de muertos sobre el suelo de Escocia.

Dado que tenía ínfulas de líder mundial y quería expandir su influencia por el resto del planeta, se alió a Egipto y a Siria para tratar de destruir a Israel, pero luego atacó a Egipto y, en su momento, le hizo la guerra a Chad y a Tanzania. Dentro de ese esquema expansionista, redactó un elemental panfleto fascistoide, al que tituló Libro verde,con el que pensaba cambiar la historia política de la especie, y creó todo un Ministerio para predicar e imponer sin clemencia su ridículo evangelio urbi et orbe.

Asimismo, fundó un Centro Revolucionario Mundial en el que se formaron (o deformaron) asesinos como el liberiano Charles Taylor y Jean-Bedel Bokassa, el megalómano que se proclamó Emperador de África Central, ambos acusados y convictos por terribles genocidios. Simultáneamente, trabó relaciones operativas y adiestró y financió grupos terroristas como el IRA irlandés y las Brigadas Rojas de Italia, mientras mantenía los más estrechos vínculos con los sandinistas nicaragüenses y las narcoguerrillas de las FARC colombianas.

Este breve recuento, que podría extenderse casi sin límites, tiene un objetivo: señalar la discutible textura moral de los amigos de este sujeto en América Latina. ¿Cómo es posible que el presidente de los ecuatorianos, Rafael Correa, un hombre educado y católico, sea capaz de defender a este tirano con la peregrina teoría de que su Gobierno es sólo otra expresión distinta, pero legítima, de las formas de Gobierno? ¿Quién puede creer en la voluntad de rectificación de Daniel Ortega si hoy, cuando los libios tratan de sacudirse de sus espaldas a este criminal, el presidente de los nicas, junto a Hugo Chávez, hace lo indecible por mantenerlo en el poder y por brindarle protección?

En inglés llaman litmus test a una pregunta cuya respuesta define la verdadera posición moral o intelectual de la persona con relación al hecho en discusión. Pues bien, Gadafi –como Hitler o Stalin en su momento– es eso para los latinoamericanos: un litmus test, una prueba determinante. Podemos presumir cómo es el carácter y la estructura de valores de quiénes lo aprecian y defienden. Podemos imaginarnos, no sin cierto horror, de lo que son capaces. Es tristemente cierto: dime con quién andas y te diré quién eres.

Fuente: Firmas Press

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