BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

miércoles, 27 de febrero de 2013

FERNANDO OCHOA ANTICH, ¿HASTA CUÁNDO?

         Hugo Chávez debe responder esa pregunta. No es posible que la ambición de una persona y de una camarilla pueda someter a un país al grado de incertidumbre que vive actualmente Venezuela. Parece ser que el presidente de  la República llegó a Venezuela, desde Cuba, el lunes 18 de febrero en la noche. 
               El viernes 22, día en que envío mi artículo a eluniversal.com, todavía nadie lo ha visto ni él ha tenido la fortaleza  para dirigirse a los venezolanos. 
              Pareciera ser que la decisión de viajar la tomaron los Castro, Maduro y Cabello, ante la posición de los valientes estudiantes que se encadenaron en las rejas de la embajada cubana para exigir se aclarara la situación constitucional que enfrenta Venezuela y el impacto que dicha protesta empezó a tener en la opinión pública.
         La verdad, la única verdad es que la situación política es totalmente insostenible. Hugo Chávez tiene que aparecer o el Tribunal Supremo de Justicia debe nombrar una Junta Médica, de reconocida capacidad y prestigio, para que, de una vez por todas, aclare de manera definitiva si Hugo Chávez está en condiciones de ejercer la presidencia de la República. Si esto no ocurre, los venezolanos tenemos que concluir que Hugo Chávez no se encuentra en condiciones para ejercer el poder y por lo tanto, el gobierno de Nicolás Maduro es ilegítimo e ilegal. Usurpa las funciones que ejerce.  El único que tiene legitimidad es Hugo Chávez. Si él no puede desempeñar el cargo se debe aplicar el artículo 233 de la Constitución Nacional ante la certeza de su ausencia absoluta. 
         La maniobra del chavismo está a la vista. Se engaña a los venezolanos con un solo objetivo: ganar tiempo. A la camarilla formada por Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Rafael Ramírez no les importa ni el   sufrimiento de Hugo Chávez, ni el dolor de su familia, ni la grave crisis económica y social que ya tuvo su primera consecuencia: la devaluación del bolívar en un 46 % de su valor con respecto al dólar. Lo importante es lograr que Nicolás Maduro, supuesto candidato del PSUV, logre fortalecer su popularidad a través de la propaganda oficial. Eso es lo que hemos visto durante estos dos meses. No sólo ha ocupado todos los espacios en los medios de comunicación sino que, además, se ha dedicado a amenazar e insultar,  de manera inaceptable, a la oposición democrática.  
         Parecieran olvidar que los votos de la oposición representan cerca del 50 % de los venezolanos. Se hacen la ilusión de que el triunfo en las elecciones presidenciales y de gobernadores significa que los venezolanos respaldan masivamente la supuesta Revolución Bolivariana. Olvidan que ese triunfo se logró en medio de un indiscutible abuso de poder, que empieza con el uso masivo y gratuito  de los medios de comunicación para defender la acción de gobierno y promocionar a los candidatos oficialistas, para terminar con todas las arbitrariedades, habidas y por haber, en el campo electoral. Además, no recuerdan que sus partidarios permanentemente los responsabilizaban a ellos de todos los errores que cometía Hugo Chávez desde  la presidencia. Esa percepción no da votos.
         Para colmo, el mal manejo que el régimen chavista ha venido haciendo de la economía, durante estos catorce años, obligó a aplicar “un nuevo paquetazo”, para poder equilibrar unos números que realmente aterrorizan. Es tan grave la situación que, por primera vez, no se acompañó el ajuste económico con medidas compensatorias para evitar el impacto en los sectores más pobres de la sociedad. Rechazar, como lo hizo la bancada chavista, un incremento del sueldo mínimo similar al monto de la devaluación es un absurdo, pero me hace ver con claridad la estrategia de Nicolás Maduro y la camarilla que ha empezado a rodearlo: retardar las elecciones presidenciales, el tiempo que sea necesario, para lograr fortalecer su imagen popular y tratar de recuperar la economía.
         Al contrario, la estrategia de la oposición debe buscar presionar, con gran fuerza, la inmediata convocatoria de las elecciones presidenciales. Definitivamente, Hugo Chávez ya no puede ejercer sus funciones. La táctica es una sola: movilización popular. Es una realidad indiscutible, que los sectores de oposición no están muy dispuestos a salir a la calle. En ellos influyen los dolorosos recuerdos del 11 de Abril y el fracaso de la huelga petrolera. Eso es verdad, pero también es cierto que el ambiente político ha empezado a cambiar. Las protestas populares se repiten constantemente. Lo que hay que lograr es coordinarlas y darle orientación política. Al mismo tiempo, se requiere recordarle permanentemente a la Fuerza Armada su obligación de respetar y hacer respetar la Constitución Nacional.
fochoaantich@gmail.com.
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TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ, LA CAMPAÑA ELECTORAL DE LOS FANTASMAS

El improperio contra el “paquetazo neoliberal” suena estridente en el discurso transmitido por los medio oficiales. Se ataca a alguien, no se sabe muy bien a quién, pero se ataca no se sabe a que “paquetazo”. Las “cuñas” de televisión muestran al presidente y sus bondades, como si el presidente se estuviese reeligiendo. Se entremezclan las publicidades y uno no sabe, ignorante como es, de qué campaña se trata y menos de que candidato.
Se anuncia que se recorrerá el país y se proclama se ha “raspao” a dos vicepresidentes. Se anuncian reuniones, se manifiestan preferencias sin manifestar preferencias, se asoman aspirantes sin asomar aspirantes. Se juega al lenguaje fuerte, como si el lenguaje fuerte produjese votos y no la comprensión del país existente.
Se anuncia como tranquilizante que no habrá ruptura, que la mesa no perderá una pata, que quien sea el elegido contará con todos. Ese tranquilizante huele a podrido, esa reiteración sólo quiere dejar claro que el ungido de ayer no es el ungido de hoy. Estar a estas alturas tranquilizando con esa banalidad de que habrá candidato único es un tranquilizante banal de hoy.
Se asegura que la oligarquía prepara un golpe. Se reitera en los alrededores del 27 de febrero, la fecha trágica del “caracazo”. Se inventan conspiraciones, se advierte que no se puede estar reposando mientras la derecha maquina en las profundidades oscuras de su tumba. Se abre una cacería para tener opciones a la hora de meter a alguien preso y reiterar que no se cede, que no habrá debilidades soltando presos, que la fortaleza recae, como siempre, en la amenaza y en la ejecución de algunas de ellas.
Hay una campaña electoral fantasma. Los fantasmas están en campaña electoral. Los candidatos son fantasmas. La situación del país es fantasmagórica. La política venezolana es un asunto de fantasmas. Aquí se baila una danza de fantasmas.
Esto es fantasmilandia. Nadie tiene la menor idea de cuando esta campaña fantasmal será real, de cuando será la fecha real de la campaña, de cuando procederán los dueños del poder a someternos a otra elección, esto es, de cuando esta campaña fantasma ratificará su condición de fantasmal.
En el mundo de los fantasmas no hay tiempo que apremie. Los fantasmas suelen ser burlones, irreverentes, gozones. Entre los fantasmas siempre es tiempo de campaña electoral. Las revoluciones deben estar siempre en permanente agitación, desafiando enemigos, amenazando con procesos judiciales, y si no existen se inventan porque la revolución necesita de un enemigo.
Los adversarios de la revolución viven de elecciones. Requieren de una elección para advertirnos que el candidato será único y para que algunos candidatos declaren que no aspiran ser candidatos. Sin elecciones dejarían de ser fantasmas. No tienen otro tema de que ocuparse sino de las elecciones. A un país de fantasmas lo único que le interesa son las elecciones fantasmales. Arguyen precaución para sumirse en la elección fantasmal, pero lo hacen repitiendo lo mismo de anteriores elecciones fantasmales. No se ocupan de un proyecto de país, de una concepción nacional, de una oferta competitiva. No, se ocupan de señalarse las fallas cometidas en la elección fantasmal anterior, porque todo se reduce a práctica electoral fantasmal.
Los muestreos de opinión se ocupan de la elección fantasmal. Esa es su especialidad y ejercen su función, algunos con seriedad y otros con evidente falsedad. Algunos muestran cifras impresionantes de cuáles serán los resultados, porque en elecciones fantasmales no hay mucho a dilucidar y menos si se entiende la verdad del país, pero automáticamente aparece el payaso -entre los fantasmas también hay payasos- a alegar a favor de alguno de los aspirantes y calificarlo como ‘sobrao”, no sabemos si para buscar rima con vicepresidentes “raspaos”.
Este país es una fiesta de fantasmas. Aquí sabemos que hay fiesta de fantasmas porque los fantasmas suelen ser ruidosos, ocultar bajo su manto transparente fechas y estados de salud, intríngulis y maniobrillas, mientras se lanzan en la campaña fantasmal contra adversarios fantasmas.
Este país es irreal. Asiste a la fiesta de los fantasmas y se hace  fantasmilandia.
tlopezmel@gmail.com
@teodulolopezm

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CARLOS SCHULMAISTER, NADIE ES LO QUE QUIERE SER SI LOS DEMÁS NO QUIEREN

Un apotegma es un dicho breve y sentencioso con un contenido moral aleccionador, por lo cual se parece mucho a un proverbio. Se usa en cualquier esfera de la vida social pero es más frecuente en la política.
El que titula esta nota supone el poder determinante ejercido por un conjunto social sobre cada uno de sus miembros, y por consiguiente el deber moral de éstos de tomar en cuenta los intereses del primero, o de no desajustarse demasiado.
Se lo escuché en 1984, al retorno de la vida política institucional, a un individuo concreto, no con sentido pedagógico, es decir, para ayudar al otro a andar mejor en el mundo, sino con sentido defensivo, para paralizar a otro individuo concreto en sus anhelos de ocupar un cargo electivo. O sea, para marcar la cancha, significando por elevación que “si querés llegar vas a tener que negociar, empezando por mí…” El supuesto vocero del pueblo no pensaba en los intereses del pueblo sino en los suyos propios.
En esta interpretación el colectivo es algo más que la suma de los individuos que lo integran, en tanto cada individuo es sólo un átomo (en el mejor de los casos), un disidente o un segregado del colectivo.
De aceptarse a priori la concepción de lo colectivo, comunitario o social como previo y superior al individuo a la larga se llega al totalitarismo como concepción fundante de la vida social.  Ocurre que el colectivo no es un ser metafísico, no tiene esencia, alma, espíritu o trascendencia, ni tampoco un plus agregado de conciencia y voluntad independientemente de la que corresponde a cada uno de sus miembros individuales. 
No existe, pues, espíritu del pueblo, por más atractivamente romántico que suene sobre todo a los oídos juveniles, pues aquél se expresa a través de sus miembros individuales, absolutamente diversos y contradictorios en si y respecto de los demás.
Igualmente es de sentido común, puesto que individuo y colectivo no pueden, o no deben, o no es conveniente que estén totalmente a trasmano. 
Por más que las contradicciones constituyen la esencia de lo social, ellas nunca deberían ser extremas, sobre todo cuando el individuo necesita del concurso de la colmena. En este sentido sí puede aceptarse que encarne una suerte de “sabiduría popular” de carácter atemporal y aespacial, válida para todos los tiempos y lugares, como la que encierra el consejo sabio de un abuelo o padre a un hijo, o los de una generación a otra u otras posteriores para ayudarles a convivir armoniosamente.
Sin embargo, pese a su aparente solidez, los apotegmas y los proverbios han servido lo mismo para un barrido que para un fregado, como aquella presunción de que las magnitudes o representatividad de las preferencias humanas tienen relación directa con la calidad o la verdad de cada asunto social. Aunque así debería ser, de hecho, una mayoría electoral puede servir para legitimar una democracia representativa, republicana y federal como, inversamente, una democracia renga, limitada y autoritaria como las que abundan actualmente, sin olvidar el extremo de la legitimación del nazismo en los años 30.
Un circunstancial  estado de opinión o una mal llamada conciencia popular mayoritaria puede inclinar las decisiones concretas de los individuos hacia un lado o hacia su opuesto. La calidad de las opciones tienen que ver con el nivel cultural, la conciencia política, social y moral y la autonomía del entendimiento y la voluntad de los individuos, todo lo cual es muy variable no sólo entre sociedades diferentes sino también al interior de cada una de ellas. Especialmente es así en los tiempos de la política de masas y la ingeniería social y política, que con sus argucias y técnicas es capaz de imponerse sobre la autonomía conciente del individuo. La realidad lo demuestra diariamente, al punto de que ninguna expresión es lo que parece ser en su origen ni en su recepción, tanto individual como colectivamente considerada.
La atribución de caracteres intangibles e infalibles, en términos generales, a las palabras oficiales como a las leyes resulta torpe e ingenua cuando en muchas partes, especialmente en América latina, vemos la consagración “popular” y mayoritaria de los peores “representantes” del pueblo con la colaboración de “poderes” del pueblo absolutamente distorsionados, aunque recubiertos de aparente legitimidad y de forzada legalidad.
Así, la presunta validez del apotegma de esta nota cede ante los hechos de la realidad, donde la ley, expresión máxima del ordenamiento social de cualquier pueblo en todo tiempo y espacio, es sólo una función del poder político en lugar de ser a la inversa.  
De última, el lector se preguntará por qué mis últimas notas están dedicadas a los apotegmas. Pues, simplemente, porque es mi contribución a la desmitificación de muchas  supuestas verdades de sentido común vigentes entre nosotros, y que en base a su brevedad expositiva y a su sencillez suelen confundir (efecto buscado por sus empleadores) a muchos receptores incautos, después de muchos años en que la cultura general de una sociedad nacional como la de Argentina se moldeara en frases, en sentencias, en síntesis aparentemente poderosas como palabras y elixires mágicos, que aparentan ser pura evidencia al alcance de cualquiera, por lo cual se convierten en axiomas. Sin olvidar que con semejantes insumos se construyen por igual los relatos sesgados de las memorias hegemónicas y los de las contraculturales, en desmedro de la historia, de la investigación y de la intelectualidad  rigurosa e imparcial.
carlos@schulmaister.com

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ALBERTO MEDINA MÉNDEZ, NEFASTA CANDIDEZ CIUDADANA.

El mundo asiste a una escalada intervencionista de enormes magnitudes. Y no solo porque los gobiernos participan activamente entrometiéndose en las variables económicas, como desde hace demasiado tiempo, sino porque ahora se ha vuelto más creativo, intrincado y perverso, buscando siempre nuevas formas de hacer lo mismo.
La esencia sigue siendo la de siempre, los métodos inclusive pueden parecer idénticos, solo que se han tomado la tarea de perfeccionarlos sobre todo desde lo comunicacional y tratando de complejizarlo con una maraña de herramientas funcionales para obtener idénticos resultados.
Deforman precios, manipulan desde la oferta con subsidios e impuestos y, desde la demanda, con artificios financieros e inyección monetaria para apalancar el consumo de modo secuencial.
Pero en el fondo, todo este despropósito no es más que un eficiente aprovechamiento de una suma de creencias a las que la sociedad adhiere. Resulta difícil entender como después de tantos fracasos consecutivos y repetidos, la gente sigue apoyando ciegamente estas políticas distorsivas, que invariablemente terminan mal.
Lo más patético, es que tanto sus seguidores, como sus creadores, luego frente al hecho consumado y su evidente fracaso, se esmeran en endilgarle al capitalismo la responsabilidad de sus desarreglos.
No se puede esperar otra cosa de los políticos y funcionarios. Ellos solo saben de intervención estatal sistemática. Pero no menos cierto es que la gente la pide a gritos, solo porque no le gusta algo puntual de la realidad.
Eso no es más que pretender que el equipo deportivo que se decide alentar, gane por la vigencia de una norma escrita y no por su propio mérito. Es como si la gente deseara su triunfo y como no lo consigue del modo adecuado, es decir con talento y esfuerzo, pretendiera idéntico resultado pero en este caso con una regla mediante. Se confunden resultados con procedimientos.
Si se pretende una economía próspera, salir de la pobreza, tener muchas oportunidades para seleccionar entre ellas, que las empresas compitan por calidad y no puedan erigirse en monopolios por mucho tiempo, pues para eso existen políticas, pero siempre entendiendo que en la economía, como en la vida misma, nada es mágico.
Si se pretenden determinados resultados, deben hacerse específicos sacrificios, perseverar en ellos, darles el tiempo necesario, esperar que maduren, para luego disfrutar de la recompensa.
La idea de que con un simple ardid económico, se consigue cualquier cosa que se desea, es una absoluta fantasía que no tiene demostración empírica alguna y que no resiste el más mínimo análisis.
Si esos atajos existieran en el mundo real, nada costaría esfuerzo alguno, y solo sería cuestión de hallar el vericueto que nos lleve al destino deseado.
En el campo de la medicina, algún medicamento o intervención casera, puede postergar los efectos de una enfermedad, pero solo por algún tiempo. Puede hacer desaparecer el síntoma como la fiebre o el dolor por unas horas, pero ninguna de esos intentos resuelve la enfermedad, ni ataca sus causas profundas, solo hace ganar algo de tiempo.
Vale la pena repasar la dinámica que propone la política en este tiempo. Los gobernantes de hoy solo precisan triunfar en la próxima elección y siempre tener a mano, a quien endilgarle la responsabilidad de lo que pueda pasar.
Este es el juego y lo que siempre ocurre. Se combinan así las perversas estrategias de la política y una ansiedad más que infantil por parte de la ciudadanía, que culmina siempre del mismo modo.
La política y los gobiernos, no abandonarán estas estrategias clásicas, plagada de seductores instrumentos novedosos, hasta tanto la gente no logre comprender la importancia de su complicidad activa en este proceso.
Las demandas infantiles de soluciones mágicas, son siempre funcionales a este tipo de política irresponsable. La actitud ingenua, casi de berrinche, de pretender soluciones ya y a cualquier precio, solo logra lo que hoy sucede.
Solo se obtiene la sensación de de haberlo resuelto por un tiempo, mientras que el problema real se oculta y en algunos casos se tenga que lidiar con el mismo asunto en dimensiones superiores, mas las consecuencias colaterales indeseadas de las políticas aplicadas para el corto plazo.
Maldita ecuación por cierto, que solo desaparecerá cuando la sociedad deje de darle sustento popular a estas formas de hacer política y asuma que las píldoras con efectos ilusorios, son bastante más que inofensivos placebos políticos y son definitivamente dañinas para todos.
No se puede seguir creyendo en esto de que se puede controlar todo en la economía sin tener que sufrir consecuencia alguna. Abundan ejemplos de sus funestos efectos, pero más allá de eso, una cuota de sentido común tendría que despertarnos de este letargo aniñado.
Si esta forma de conducir la política, la economía y hasta la vida misma, realmente funcionara, no tendría sentido el esfuerzo, el talento y la perseverancia. Todo sería solo cuestión de algo de magia y nadie debería esmerarse mucho. Más que conocimientos políticos o económicos, solo es preciso que nos despabilemos para abandonar de una vez por todas esta nefasta candidez ciudadana.
albertomedinamendez@gmail.com

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NICOLAS CACHANOSKY, ¿ES EL LIBERALISMO UNA MALA PALABRA?, ECONOMIA PARA TODOS, DESDE ARGENTINA,



Economía para todos - 26-Feb-13 - Opinión


¿Es el liberalismo una mala palabra?
 
por Nicolás Cachanosky


En una reciente nota en el diario Clarín, Juan Manuel Agüero (Fundación Naumann) sostiene que el liberalismo debe dejar de sonar a esa mala palabra que se asocia como la causa de todos los males, y que uno debe tener cuidado de no confundir las ideas del liberalismo con el uso político del término. Ezequiel Adamovsky (UBA, CONICET) responde también en Clarín diciendo que lo del “liberalismo no es ‘mala prensa’: es una reputación bien ganada.” Sin embargo, Adamovsky no parece seguir la sugerencia de Agüero de separar las ideas del liberalismo de su uso político. Creo que hay dos problemas fundamentales en la nota de Adamovsky, uno relacionado al supuesto desinterés del liberalismo por la desigualdad y el segundo la asociación que hace entre liberalismo y gobiernos de facto o “intervenciones que ‘corrijan’ el curso mediante la violencia y la arbitrariedad.”

La distinción entre las ideas liberales y su uso en la arena política es fundamental. Posiblemente haya pocas palabras con significados tan diversos como “liberalismo.” Es bien sabido que esta palabra tiene significados distintos en Inglaterra, en Europa Continental, en Estados Unidos y también en Argentina. Tampoco es menos cierto que el
término liberal ha cambiado de significado a los largo de los años. Así como varios Marxistas no consideran a casos como el de la Unión Soviética, Cuba o China comunista como verdaderos casos de Marxismo, las propuestas llamadas “liberales” desde la arena política pocas veces tienen algo que ver con las ideas del liberalismo. Por este motivo el término “liberalismo clásico” (lo que Agüero tiene en mente en su nota) se presta a menos confusiones. Dado que Adamovsky no define el término liberal, asumo que en su repuesta a Agüero también tiene en mente al liberalismo clásico en lugar de responder críticamente haciendo uso de un significado alternativo. ¿Es cierto entonces, como afirma Adamosvky, que al liberalismo (clásico) no le importa la desigualdad y que tiene su reputación bien ganada?

En primer lugar, que al liberalismo clásico no le importa la desigualdad es erróneo. Guste o no, no se puede garantizar la igualdad en todos los planos del mundo en que nos toca vivir. No es una falla del liberalismo clásico no poder solucionar lo imposible. Sólo se puede garantizar igualdad económica renunciando a la igualdad ante la ley y libertades civiles e individuales. Sólo quitando a quien más tiene para dar a quien menos tiene se pueden igualar las condiciones económicas. Es claro que bajo este esquema algunos tienen más derechos sobre su propiedad que otros. El sugestivo título de Adamovsky bien podría reescribirse como “Al anti-liberalismo no le importa la desigualdad ante la ley.” Es cercenar las libertades individuales y renunciar a la igualdad ante la ley lo que es un “enemigo del gobierno del pueblo”, no el liberalismo clásico. Lamentablemente no se puede garantizar la igualdad económica y la igualdad ante la ley al mismo tiempo.

No es que al liberalismo clásico no le preocupe la desigualdad, sino que (1) no considera a toda desigualdad injusta ni (2) considera a toda igualdad justa. De haber igualdad ante la ley, donde todos los actores económica enfrentan las mismas reglas de juego, sin beneficios para nadie, seguramente habrá desigualdad económica. No todos pueden
cantar como Pavarotti, no todos poseen la habilidad deportiva de Messi, ni todos la visión y capacidad empresaria de un Jeff Bezos o un Steve Jobs. Pero estas desigualdades no responden a las arbitrariedades de la ley o a favores políticos, sino al premio que el consumidor da a quien mejor satisface sus necesidades y gustos. Es una desigualdad que además de premiar a los más eficientes al momento de satisfacer las necesidades de los individuos, promueve el crecimiento y desarrollo económico. ¿Para que esforzarse si mi desigualdad se va a repartir entre quienes no se esfuerzan? No por nada se dice que bajo los esquemas que promueven la igualdad económica lo que en definitiva
se redistribuye es la pobreza, no la riqueza. Excepto el soberano todos son igual de pobres. El foco del liberalismo clásico no es la desigualdad, es la injusticia. De poco sirve una sociedad donde son todos igual de pobres y con falta de libertades individuales y civiles gracias al uso de la fuerza del estado. El rol del estado no es distribuir el producto del trabajo de unos hacia los bolsillos de otro en aras de preocuparse por la igualdad, el rol del estado es mantener
la ley y el orden y hacer cumplir los contratos.

En segundo lugar, equiparar al liberalismo clásico con regímenes autoritarios o de facto denota la dificultad para separar las ideas del liberalismo clásico con actores políticos que hacen un mal uso del término “liberal.” ¿Realmente Adamovsky cree que regímenes autoritarios o de facto se encontraban en las propuestas de reconocidos liberales clásicos como Adam Smith, David Hume, Wilhelm von Humborld, Milton Friedman, Ludwig von Mises o Friedrich A. von Hayek? Justamente la idea del liberalismo clásico es limitar los gobiernos autoritarios y garantizar libertades individuales. ¿Acaso garantizar igualdad económica no requiere de un estado autoritario?

¿No es esa la misma actitud autoritaria que Adamovsky objeta al liberalismo clásico? No es precisamente en la naturaleza del liberalismo clásico donde se encuentran los regímenes dictatoriales. Adam Smith, por ejemplo, se oponía a los acuerdos que los capitalistas hacían con el gobierno para obtener favores políticos en lugar de
tener que ganarse el favor del consumidor. Esta no parecer ser la actitud de intervenir en el mercado para corregir el curso mediante la fuerza. Hayek estaba a favor de un fondo social para ayudar a los sectores más necesitados de la sociedad. Milton Friedman favorecía una política de subsidio a la demanda de educación. Mises estaba de acuerdo con subsidiar ciertas actividades artísticas como la ópera, etc. Actitudes difíciles de encuadrar en alguien a quien se supone que no le importa la desigualdad y el destino de los sectores menos pudientes.

La opinión que la reputación del liberalismo clásico está bien ganada es un contraste difícil de asociar al liberalismo clásico cuando se está dispuesto a separar el mal uso político del término y ver lo que efectivamente sus pensadores más destacados tenían que decir sobre este tema. Si hay algo a lo que el liberalismo clásico se opone, es las objetables prácticas descriptas en la nota de Adamovsky.


Este es un reenvío de un mensaje de "Tábano Informa"



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ANALITICA PREMIUN, EDITORIAL, LAS AMENAZAS COMO LA MENTIRA, TIENEN PATAS CORTAS

Editorial

Las amenazas, como la mentira, tienen patas cortas

Se grita mucho cuando se tiene miedo, cuando se está solo en medio de la oscuridad, cuando hay razones o, aún peor, emociones, para sentir ese peso desagradable en el estómago

Es difícil que pase un día sin que salte a la palestra algún rumor diferente y extremista sobre la salud del Presidente. También difícilmente hay un día en que el Vicepresidente de la República Nicolás Maduro no suelte algún palabrerío insistiendo en que el que manda es Chávez, que quien decide es Chávez, que aún postrado y sin poder hablar sostiene largas reuniones (con Maduro) y dicta órdenes que el Vicepresidente cumple fielmente; peroratas vicepresidenciales que no se limitan a esos partes de lealtad personal y salud presidencial, sino que enlazan siempre con descalificaciones despectivas hacia la oposición, hacia la burguesía y la iniciativa privada, y amenazas de todo tipo de castigos y batallas en nombre del pueblo.

Puede comprenderse el empeño a veces agobiante por lo excesivo de las mayores figuras del Gobierno, y en particular del Vicepresidente de la República, en insistir hasta la saciedad en su posición rodilla en tierra a las órdenes del Presidente, después de todo la gran figura, la inspiración y la esperanza del chavismo es Hugo Chávez; buscan solapar la poderosa imagen popular con ellos mismos, pero también están demostrando al pueblo que el prestigio y la fe son de Chávez, no de ellos.

Ésa es la parte extraña, el afán de esfumarse en la presencia del caudillo y comandante sin aportar mérito ni iniciativa propia alguna. Tan extraña como la insistencia en la amenaza, el insulto y las enfurecidas advertencias contra el enemigo que Chávez se inventó desde 1998, ese vago concepto de la burguesía apátrida y obediente al imperio estadounidense.

Se grita mucho cuando se tiene miedo, cuando se está solo en medio de la oscuridad, cuando hay razones o, aún peor, emociones, para sentir ese peso desagradable en el estómago. Si el chavismo es el pueblo y si tiene el Gobierno y conduce el proceso revolucionario sin resquebrajaduras, si el caudillo y comandante se prepara para regresar al frente ¿a qué poder perverso temen y amenazan tánto?

Habría que preguntarse también por qué la cúpula gubernamental, y el Vicepresidente en particular, se esmeran tanto en señalar culpables malignos y en exaltar la violencia popular en su contra. ¿Creerán acaso que un estallido popular estilo "caracazo" es manejable y agredirá sólo a los empresarios y a los míticos burgueses? ¿Olvidan acaso dónde viven hoy muchos dirigentes gubernamentales? ¿Es que no hay empresas y empresarios chavistas?

Más de dos meses de ocultamiento del Presidente sin que dé señales personales de vida y alguna actividad, y de explicaciones enredadas que suenan más a nubes de ocultamiento que a verdades sencillas y directas, son mucho tiempo. Y el tiempo, cuando es excesivo, suele causar sorpresas inmanejables.

Envíe sus comentarios a editor@analitica.com
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PACIANO J.PADRÓN V., PERLITAS: LO LEÍ, NO ME LO CONTARON (Nº 351)

v “Estudiantes insisten en que el TSJ designe Junta Médica”. ¡Vivan los estudiantes!
v “Respeten al Comandante que batalla por su salud”. Sí, merece respeto, como también lo merece el pueblo de Venezuela.
v “Maduro: Importamos alimentos que antes no se producían”. ¿Qué tal, por ej., café, caraotas, azúcar y carne? Mentiroso.
v “Ningún país que funcione bien devalúa su moneda”, se evidencia una vez más el desastre del régimen. Fuera.
v “Mientras Chávez respire, Giordani seguirá siendo influyente a pesar de los fracasos económicos”. Cambiemos la ruta.
v “Giordani: Hay que ser cuidadosos con las divisas”. Ahora es que este irresponsable se da cuenta.
v “80% de los PYME no tiene acceso a Cadivi”. ¿De qué revolución hablamos, si patean las pequeñas empresas?
v “Depreciación de 34% sufrirán franquicias por devaluación”. Este es un régimen improductivo.
v “Los dólares desaparecen para la clase media, solo los privilegiados acceden a las divisas”. Monopolio de la boliburguesía.
v “Suspenden despacho de hierro a Sidor por alta deuda”. Están quebrando el país y raspando la olla.
v “En la Misión Vivienda el despelote administrativo imposibilita precisar responsabilidades”. Es una cloaca podrida.
v “Las misiones no crean ciudadanos dignos, sino militantes incondicionales”. La Misión no es lo malo, sino su desviación.
v “Ministra Varela admite que el Estado solo controla 7 cárceles”. Mentirosa, los pranes las controlan todas.
v “La corrupción incide en la inflación”, “devalúa el bolsillo del venezolano”.
v “Hay una relación directa entre democracia y lucha contra la corrupción”, luego en Venezuela no hay democracia.
v “Para prevenir la corrupción, lo primero es garantizar acceso a la información sobre la gestión pública”. No al secretismo.
v “Quien se cogió los dólares de los pobres”. La boliburguesía con la complicidad del cogollo del régimen alcahueta.
v “Venezuela requiere un debate riguroso sobre regalos y despilfarro”. Hay que frenar la impunidad.
v “Maduro no tiene nivel”, si bien es altote, resulta chiquito. Inmaduro el Maduro.
v “El Estado y sus recursos crecen en relación inversamente proporcional al debilitamiento de los órganos de control”. La impunidad tiene puertas abiertas.

E-Mail: pacianopadron@gmail.com
Twitter: @padronpaciano

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CIPRIANO HEREDIA S., EL HOMBRE INVISIBLE Y EL PAQUETAZO ROJO

El país ha entrado en una etapa inédita y particularmente compleja. Por un lado, luego de 70 días de ausencia física y fáctica, se supone que el Presidente ha regresado al país, pero nadie puede verlo a pesar de que los voceros oficiales aseguran que va en franca mejoría y muestran unas fotos en las que aparece sonriente, cachetón y rozagante. Y por el otro, quienes gobiernan en su nombre de manera inconstitucional e ilegítima ya no sólo designan ministros y se autodelegan funciones, sino que han llegado al punto de devaluar la moneda en casi 50%, a pesar de que el barril de petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares.
Respecto a la situación de salud del Presidente, empezamos por reiterar nuestro absoluto respeto por su derecho a luchar contra la enfermedad que lo aqueja y por su dignidad humana. Pero de igual forma reiteramos nuestra exigencia a que se respete también el derecho de todos los venezolanos a saber la verdad. En este sentido, es imposible saltarse el episodio de las fotos, cuya veracidad temporal es absolutamente cuestionable y constituyen una ofensa a la inteligencia de todos. De hecho, para concluir que las mismas no son recientes, basta con preguntarse dónde está la cánula mediante la cual el Presidente respira, según anunció el propio Gobierno por un lado, y por el otro reflexionar sobre si una persona recluida en una unidad de cuidados especiales, con una infección respiratoria, sometida a "tratamientos complejos y duros", etc., puede tener tan buen semblante después de 70 días y estar rodeado por dos damas con pelo suelto, sin tapabocas, en indumentaria casual, y con un periódico lleno de bacterias y microbios en las manos.
Es más, si esa fuera la verdadera situación actual del Presidente, es obvio que no sólo lo podrían ver otras personas distintas a Cabello, Maduro y sus hijas, sino que el Gobierno ya hubiera permitido una sesión de imágenes, aunque fuera detrás de un vidrio, para que Chávez sonriera ante las cámaras y saludara al país a través de los medios aunque sea con la mano, cosa que además le fascinaría hacer al personaje, quien seguramente se adornaría con alguna mueca o gesto característico.
Todo lo anterior, más la falta de partes médicos confiables y los intensos rumores en circulación, que van desde que no se encuentra en el Hospital Militar, hasta que habría fallecido y se pretende mantener tal hecho oculto, constituyen un cuadro de peligrosa incertidumbre creado por el propio Gobierno y cuyo desenlace podría ser totalmente explosivo. Tanta temeridad ante un tema tan sensible para sus propios seguidores y tan importante para el país en general, puede tornarse en una conmoción en un abrir y cerrar de ojos. Adicionalmente, el país puede verse sorprendido en cualquier momento por algún espectacular anuncio, sobre un hecho trascendental que, seguramente, también ocurrirá de madrugada, siguiendo el guión que ha montado el G2 cubano.
Pero a la par que todo esto sucede, ya los venezolanos sufrimos los primeros efectos de una devaluación que a su vez es consecuencia de la perniciosa política económica del Gobierno, que se ha trazado como meta acabar con el sector productivo privado, tras haber expropiado más de 1.000 empresas y confiscado más de 4 millones de hectáreas en los últimos años, para no hablar de las más de 7.000 industrias y 60 mil compañías que han cerrado por decisión propia ante el clima de hostigamiento e inseguridad jurídica que reina en el país.
Ya a quemarropa se siente el efecto en los precios, que seguirán su tendencia alcista haga lo que haga el Gobierno, quien parece no entender la naturaleza y lógica vil de la inflación. No sólo sube todo lo que tenga componentes importados, sino todos los artículos, porque en definitiva todo el que vende algo se defiende a su vez de la inflación aumentándole el precio a lo que vende -aunque lo obtenga en el patio de su casa-, ya que es la única manera de mantener su poder adquisitivo.
Pero más allá de la ignorancia, el paquetazo rojo de Maduro y Cabello repotencia su efecto demoledor por el afán ideológico. Pudiendo aprovechar la devaluación para, al menos, soltar los dólares a los importadores, aliviar la escasez y bajar la presión sobre el cambio paralelo, resulta que deciden, por el contrario, imponer más controles para el acceso a los mismos y crear una nueva alcabala generadora de trabas y corrupción, típica de los gobiernos centralistas e intervencionistas. Con semejante actitud la situación económica se torna insoportable y, al parecer, el paquetazo rojo es a cuentagotas. ¡Dios nos salve de lo que falta!     
En definitiva, este complicado cuadro plantea inmensos retos a la dirigencia de toda la alternativa democrática, quienes debemos desenvolvernos con cautela respecto a ciertos temas, pero con audacia y firmeza al mismo tiempo respecto a los supremos intereses del país. Desde esta tribuna pensamos que no hay nada escrito sobre lo que va a pasar y que, a pesar de todas las adversidades, la diferencia la hará el correcto manejo de las circunstancias.
cipriano.heredia@gmail.com

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martes, 26 de febrero de 2013

EDDIE A. RAMÍREZ S. CARNESTOLENDAS POLÍTICAS

En tiempos revolucionarios todo el año es carnaval, aunque en febrero llega a su cúspide. El día  27 de 1989 unos pillos saquearon los comercios caraqueños y, años después, el teniente coronel disfrazó  de "revolucionarios" a los participantes de ese "caracazo".  
Recordemos  que los saqueos no fueron en rechazo a las medidas económicas de Carlos Andrés, las cuales todavía no habían entrado en vigencia.   La tardanza del gobierno para actuar y las imágenes de televisión ocasionaron que la situación se desbordara en Caracas, obligando a sacar al ejército.  Lamentablemente, como los soldados no están entrenados para lidiar con este tipo de evento, se produjeron  abusos y centenares de ciudadanos resultaron muertos o heridos, pero sin esta intervención Caracas hubiese sido devastada. Sin embargo, a los oficiales que enfrentaron a los saqueadores el régimen los  disfraza  hoy de "genocidas".
El 4 de febrero de 1992 fue un golpe de Estado fallido que no contó con apoyo popular. Esos golpistas chapuceros  hoy están disfrazados de "héroes" y los rojos pretenden transformar este fracaso en una gesta  al decretar una condecoración sobre ese hecho.
El 27 de febrero del 2004, la oposición organizó una marcha pacífica para entregar  un documento a los presidentes del Grupo de los 15. La Guardia Nacional actuó con una saña nunca vista, lanzando bombas lacrimógenas delante, en el medio y detrás de la marcha, disparando perdigones a quemarropa y repartiendo peinillazos injustificadamente. En protesta, los ciudadanos cerraron varias calles de Caracas, produciéndose enfrentamientos con la Guardia. El saldo fue de cinco personas  asesinadas y más de 234 heridos de balas. A los defensores de la Constitución el régimen los disfrazó de "guarimberos subversivos", mientras que a los generales  Jesús Villegas Solarte y Marcos Rojas y a sus efectivos de la Guardia los disfrazaron de "defensores del pueblo".
Este 7 de febrero los indios pemones desarmaron y amarraron a 14 oficiales y a 28 soldados. A los indios defensores de sus derechos el régimen los disfrazó de contrabandistas de oro y de ecocidas, mientras que  a los militares los disfrazaron con una condecoración por la "valentía"  ante un enemigo poderoso.
Este 14 de febrero la Guardia Nacional agredió a un grupo de  24  estudiantes que protestaban frente a la embajada de Cuba por la intromisión de ese país  y para exigir que se respete la Constitución. El usurpador les asignó a los estudiantes el disfraz de "asaltantes de embajada" y al coronel Perozo y a sus guardias los disfrazó de "defensores de la soberanía".
Para completar el carnaval, el teniente coronel se disfrazó del "hombre invisible", Nicolás Maduro  de vicepresidente, Rafael Ramírez seguirá de Pinocho, Diosdado de boxeador, los miembros de la  Sala Constitucional  de legisladores y Ernesto Villegas  de médico.  Todo un mes de carnestolendas.
Como en botica: A nueve años del asesinato de nuestro compañero de Gente  del Petróleo, José Manuel Vilas, la fiscal Luisa Ortega  tiene paralizado un caso policialmente resuelto. Para ella solo cuentan  los caídos del período 1958-98. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!  
eddiearamirez@hotmail.com

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REBECA PERLI, ¿CASUALIDAD O PROVIDENCIA? SUCEDIO EN ISRAEL

Cada una de las cuatro progenitoras profesa una religión diferente
Un hecho insólito tuvo lugar el pasado 21 de enero en Israel: en un hospital de Naharía, una ciudad ubicada en Galilea, al norte del país, en un solo día, y con escasos minutos de diferencia, se registraron cuatro nacimientos de mellizos. 
Si bien esto es algo fuera de lo común, no es precisamente lo más extraño; lo verdaderamente extraordinario es que cada una de las cuatro progenitoras profesa una religión diferente. Una cristiana, una drusa, una musulmana y una judía son las protagonistas del feliz suceso. El personal del hospital estaba eufórico y el doctor Bassel Barhoum, director del centro, expresó así su júbilo: "Lo ocurrido en las últimas horas es muy significativo. Ha sido un día muy feliz para toda la población... Es algo que simboliza la vida en común".
La población de Israel es de 7.600.000 habitantes y está compuesta, en su gran mayoría, por judíos, pero también por musulmanes, cristianos, drusos (cuya fe religiosa es una combinación del Islam con filosofía griega) y por otras minorías que conviven en una extensión territorial del tamaño del estado Lara. Es en ese país señalado por muchos como racista y de practicar el "apartheid", el mismo que se sataniza, se deslegitima y se quiere borrar del mapa, donde ha tenido lugar este acontecimiento que unos dirán que se debe a la casualidad y otros a la providencia, pero el solo hecho de que haya ocurrido es una prueba fehaciente de la pluralidad y de la apertura que existe en Israel.
Bienvenidos sean, en todo el sentido de la palabra, esos cuatro alumbramientos que trajeron al mundo ocho nuevos ciudadanos israelíes, quienes a pesar de sus diferencias, crecerán en un suelo libre de prejuicios para consolidar un futuro de paz y de convivencia.
russoper@gmail.com

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GLORIA CUENCA, IZQUIERDAS Y DERECHAS

En mi juventud, entre los revolucionarios de entonces, ser de derecha, o derechas (como les gusta a los españoles), considerábamos a esa "gente" -la de derecha- como personas nocivas para la sociedad. Nos basamos en la antigua diferenciación, salida de la Revolución Francesa: quienes se sentaban del lado derecho eran los conservadores, y la izquierda del recinto legislativo era ocupada por los cuestionadores, revoltosos y críticos. De allí surgió esta categorización que se sigue usando, desde el siglo XVIII hasta hoy, en la segunda década del siglo XXI, especialmente en países del llamado tercer mundo.
Sin embargo, no tiene ningún sentido en la actualidad esa diferenciación: el mundo demostró que no hay derechas e izquierdas, sino modernizadores y anacrónicos. Aquí entre nosotros, el Gobierno de Venezuela, por su conducta, tipificada entre fascista y comunista, por contradictorio que parezca, con pretensiones de totalitario, tilda a quien no lo acompaña en sus locuras, arbitrariedades, ilegalidades e ilegitimidades, entre otros epítetos y pretensiones de descalificación.
Muchos compatriotas asumen la terminología de "derecha" como una ofensa. En el mundo globalizado y actual, en las grandes élites intelectuales del planeta la tal clasificación ya no cumple ningún papel, pues al descubrir lo que significaba el estalinismo, horrendo y torturante, ¿es posible creer que eso es ser de izquierda o de derecha? ¿El castrismo anacrónico y adocenado es de izquierda? ¿Dónde está el criterio independiente de los cultores de la izquierda?
Al llegar al poder se les acaba el criterio independiente y tienen que aceptar lo que sea en función de "la revolución". Ocurre una especie de castración de la crítica y de cualquier movimiento o acción del que tome conciencia de los desastres, el grupete, supuestamente revolucionario, cuya única obsesión es poder y dinero, se le advierte al camarada que no ha perdido la visión todavía y el espíritu crítico, "hay que tener cuidado, no sea que al ser crítico, se vuelva uno contrarrevolucionario". Esta es una primera advertencia. Si se insiste, puede ser que se pierda el trabajo, la confianza en el camarada tal, y empiece una sutil vigilancia, que después deja de ser sutil.
¿Actuar así es de izquierda o de derecha? Perder el derecho a expresar lo que se siente y piensa, es triste. Más cuando son tus propios camaradas quienes te censuran.
Gloria Cuenca
Periodista/Prof. UCV

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EDUARDO SEMTEI, UN INVENTARIO DE MALDADES

Cuando Pérez desarrolló el sistema de becas Gran Mariscal de Ayacucho, fueron cientos los miembros opositores, los estudiantes opositores, los hijos de dirigentes de izquierda que fueron seleccionados libremente con becas estudiantiles para pregrados y posgrados. Pensar que alguien de Primero Justicia o Copei pueda tener una beca actual en el Gran Mariscal de Ayacucho es, por lo menos, una ilusión o, más ciertamente, una estupidez. Un imposible.
Estos rojos prestados andan cargados de odios y resentimientos
Cuando hacemos un resumen de los años de los chavistas en el gobierno, podemos claramente visualizar las patrañas, maldades y pecados que han cometido contra sus opositores. Nunca han vacilado en el uso de emboscadas, guerra sucia, manipulación de la justicia, engaños, trucos y retrucos.
Si hubo una vez un matrimonio político entre verdes y blancos, quienes al turnarse en el poder daban zarpazos hirientes a sus opositores, principalmente contra nosotros, la izquierda (MAS, MIR, MEP, Bandera Roja, PRV, Liga Socialista, PCV), no es menos cierto que por las rendijas de la democracia, por los intersticios del poder a menudo se coleaban algunos para participar en las esferas del poder público. Yo mismo, siendo activista público del MIR, trabajaba libremente en el desaparecido INOS y lo hice por más de cinco años. Nunca me obligaron a usar ni franelas blancas ni franelas verdes. A las manifestaciones progubernamentales, ciertamente, todos los obreros y empleados eran convocados; a quien asistía le proveían de la misma canasta actual (franela, gorro, agua y estipendios), pero nunca, jamás de los jamases, tuve conocimiento de alguien que hubiese sido despedido por no asistir. No había temor de no asistir.
Cuando Pérez desarrolló el sistema de becas Gran Mariscal de Ayacucho, fueron cientos los miembros opositores, los estudiantes opositores, los hijos de dirigentes de izquierda que fueron seleccionados libremente con becas estudiantiles para pregrados y posgrados. Pensar que alguien de Primero Justicia o Copei pueda tener una beca actual en el Gran Mariscal de Ayacucho es, por lo menos, una ilusión o, más ciertamente, una estupidez. Un imposible. Estos rojos prestados andan cargados de odios y resentimientos.
Parece imposible que algunos dirigentes ucevistas, tan defensores ellos de la autonomía, se hayan pervertido miserablemente y convertido hoy no sólo en parias de su Alma Máter, sino en los verdugos insensibles y corruptos contra los opositores, sus antiguos amigos.
Pasaron de carne viva a miasma purulenta. Los casos de las persecuciones políticas son innombrables. Ramón Martínez.Eduardo Manuit. Manuel Rosales. El Gato Briceño. Las perversidades contra los comisarios son espeluznantes.
Fue el mismo presidente Chávez y su grupo de conjurados quienes, a pesar de protagonizar un golpe de Estado, fallido y bufo, que sorprendentemente lo celebran como victoria (hazme tú el favor) donde hubo sangre, heridos y muertos, fue puesto en libertad en procura de la unidad nacional y la reconciliación de los venezolanos. De ese hecho magnánimo no aprendió nada. El afán de odio no ha parado ni un instante.
Los distintos poderes públicos postrados y rendidos, deambulan por los pasillos de Miraflores y los ministerios buscando prebendas, contratos y perdones. Le robaron el nombre a Podemos y al PPT. Acusan temerariamente a Henri Falcón, usando para ello a los diputados y dirigentes más aberrantes y despreciables. Más tarde tratan de acorralar a Primero Justicia, atacan a Richard Mardo. Penalizan a David Uzcátegui. Amenazan con cárcel a Leopoldo López. No hay maniobra, ardid o amaño que los rojos falsos, no estén dispuestos a usar. Si alguna vez tuvieron escrúpulos seguramente los enterraron profundamente en algún lugar de su cuerpo o de su alma, para nunca más mostrarlos.
La Asamblea es incapaz, utilizando su mayoría espuria, de interpelar, de investigar, de condenar los escandalosos robos en la administración pública. Aducen corrientemente que los casos no revisten importancia. Pudreval. El maletín argentino. Sitme. La minería ilegal. Las denuncias de Aponte Aponte. Todas duermen el obligado sueño del cohecho y la conchupancia. Quizás los gerentes actuales del poder tienen el sueño del olvido. 
Les recuerdo a Jorge Luis Borges y su poema Everness.
"Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios que salva el metal, salva la escoria".

@eduardo_semtei

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VÍCTOR RODRÍGUEZ CEDEÑO, UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

El país está en un extraño y peligroso limbo, con Hugo Chávez ausente, en medio de rumores, protestas y cadenas nerviosas que muestran un chavismo fragmentado, además de la improvisación y la incapacidad de Nicolás Maduro, quien hoy manda sin la legitimidad popular requerida.
El régimen, en medio de sus debilidades, aprieta para demostrar fuerza, aterrorizar y ganar terreno en la confrontación. Por ello la negativa de una medida humanitaria a favor del comisario Iván Simonovis, contrariando no solamente las normas internacionales que exigen el respeto de su vida y su integridad física sino los criterios más básicos de humanidad. Nada menos podríamos decir de la jueza María Lourdes Afiuni, disminuida en su cárcel-casa, sin la debida atención medica, humillada, emblemas ambos del canibalismo político que ejerce el régimen de Nicolás Maduro.
El terrorismo de Estado se intensifica. Los nuevos ataques en contra de Globovisión, discriminada en el proceso de conversión del sistema de televisión digital, aunque todavía no surtirá sus efectos, reflejan, además de la persecución emprendida, el mayor desprecio por los derechos de los ciudadanos. La sola iniciativa constituye una violación del derecho de informar veraz y oportunamente, que le corresponde a la planta independiente; y, del derecho de todos de ser informados en igual forma.
En medio de todo ello, se inicia una nueva etapa, el poschavismo, lo que hace afinar las posturas y las estrategias tanto de los oficialistas como de los opositores. Los primeros, al menos los no tan ciegos, enfrentados en una lucha por el poder, más pragmática que ideológica, deberían entender la necesidad de consensos, de espacios comunes, para evitar mayores males, pero no tienen la capacidad para responder a esta exigencia. La oposición, por su parte, más sensata en el actuar, deberá lograr y consolidar la unidad interna para ser representativa de la mayoría y poder afrontar con éxito el enorme reto de la transición.
Hay oposiciones y eso no es malo ni síntoma de divisionismo. Por el contrario, como siempre lo he dicho, esa diversidad enriquece la unidad. En los contrastes está precisamente la armonía. La Mesa de la Unidad Democrática representa una oposición organizada. Es importante y todos aplaudimos sus logros. Sin embargo, la MUD no es la única estructura, el único punto de vista de los opositores ante la debacle nacional. Lejos de ser perfecta, la MUD debe ser reestructurada, ampliada y revisada para adaptarla a la realidad política que exige una visión amplia de las cosas, en la cual el exclusionismo no tiene cabida.
Hay visiones diversas en los opositores que deben respetarse, sin críticas desmedidas ni descalificaciones inconvenientes para sumar y vencer. El consenso en la oposición debe responder a una visión incluyente que tome en cuenta todos los factores, desde los estudiantes hasta los empresarios, con las amas de casa, los dirigentes locales, los profesionales, los intelectuales, los artistas y, por supuesto, todos los partidos políticos democráticos y las agrupaciones que como la nueva Junta Patriótica tienen mucho qué decir en estos momentos.
Para salir adelante, más con elecciones a la vista, se requiere con urgencia un consenso, más bien un pacto, no para distribuir posiciones y cargos en un eventual gobierno de la unidad democrática, tampoco para repartir espacios, sino para asumir compromisos y gobernar, para sacar al país de este desastre en el que nos ha sumido el chavismo, afortunadamente en sus últimos momentos.
vitoco98@hotmail.com

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