BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta RESENTIMIENTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RESENTIMIENTO. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de mayo de 2015

NEURO J. VILLALOBOS RINCÓN, RESENTIMIENTO Y TALENTO

 “La validez del conocimiento no se refrenda simplemente con la verdad abstracta, sino con la práctica humana.” Fernando Savater
Además de la dañina mezcla de soberbia con ignorancia que caracteriza al régimen, se pone de manifiesto una más peligrosa aún, que es la falta de inteligencia con resentimiento social. Solo esas evidencias de los más bajos instintos  del ser humano, pueden explicar la indolencia del gobierno ante la forzada pero masiva fuga de talentos que van mermando nuestra capacidad intelectual y científica para producir, asimilar y adaptar los saberes en esta denominada sociedad del conocimiento.
Podemos sospechar también que pudiera ser una política del régimen para estimular la salida de “opositores”, no importa su calificación y potencial, dado el complejo de inferioridad que los corroe, al extremo de considerarlos como simples “votos” contrarios al régimen, y no como parte de un capital tan valioso, que tanto el Estado como las familias han logrado atesorar.
Mientras los países que han logrado mayores índices de desarrollo y los que están en el camino de la prosperidad apuestan e invierten en más y mejor educación, aquí se niegan los recursos a universidades y liceos, y las instituciones escolares son una vergüenza nacional. Mientras hay países que ofrecen planes atractivos a su talento nacional diseminado por el mundo para que retornen a contribuir con el progreso nacional, aquí se les espanta y maltrata en medio de condiciones miserables en las que subsisten profesores y maestros.
No nos extrañemos si un día de estos vemos pancartas elaboradas por el gobierno, tanto en Miraflores como en los ministerios, con la desgraciada y resentida frase del General Millán Astray: “Abajo la inteligencia. Viva la muerte”. Es humillante y desesperante ver que al desastre económico y al quiebre moral de la República, se sume el atraso y la ignorancia de nulidades engreídas y de fanáticos obsesivos.
Ante la ignorancia, la soberbia y el resentimiento de un régimen brutal, con muchos recursos monetarios y pocos escrúpulos, con muchas bayonetas y poca fortaleza moral, nos toca plantarnos como lo hiciera Unamuno en respuesta al mencionado General: “Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitareis algo que os falta: razón y derecho en la lucha.”
Neuro Villalobos
nevillarin@gmail.com
@nevillarin

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD, NACIONALES, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, INTERNACIONAL, ALEMANIA, ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA, COLOMBIA, ARGENTINA,

jueves, 27 de febrero de 2014

BRIAN FINCHELTUB, NI UNA VIDA MÁS

Ni una vida más arrebata por la intolerancia, por quienes se olvidan de su condición de venezolanos y son capaces de matar a otros poniendo por encima su postura ideológica. Que nunca más veamos a un venezolano descargando su arma contra un joven, contra un manifestante, contra quien piensa diferente. Que nuestros ojos no vean jamás a un intolerante pisar con las ruedas de su carro las ideas del contrario, pasando sobre su humanidad, convirtiéndose en asesino.

Ni una vida más arrebatada por el odio, por quienes se dejan arrastrar por bajos sentimientos aupados desde un discurso divisionista, que coloca a una parte de los venezolanos como enemigos. Que plantea una lucha del bien y mal que coloca a quienes no profesamos el pensamiento único en un blanco de ataque. Que los oídos se bloqueen ante el mensaje de odio, que las manos se detengan antes de disparar, que la muerte nunca más sustituya al entendimiento.

Ni una vida más arrebata por el resentimiento, por quienes durante años han sido alimentados por un mensaje que responsabiliza de todas las desgracias del país a la “burguesía”, a los “escuálidos”, a los “majunches”. Que antes de apretar el gatillo la razón supere al resentimiento, que jamás se vuelva a hablar de culpables o inocentes, que no nos lleven a una guerra donde nadie ganará y se perderán muchas vidas.

Ni una vida más arrebata por la represión, que el soldado y el policía en lugar de perseguir, protejan a la población. Que gane la institucionalidad, que sea derrotada la militancia. Que triunfen los Derechos Humanos, que pierda la tortura. Que podamos recuperar el respeto y la confianza por nuestros cuerpos de seguridad. Que no tengamos que escondernos por igual de los colectivos armados y los militares.

Ni Bassil Dacosa, ni Robert Redman, ni José Ernesto Méndez, ni Génesis Carmona merecían morir, hoy sus familias lloran producto de la intolerancia, el odio, el resentimiento y la represión. Yo me niego a que sigan cayendo inocentes. Al momento que escribo este artículo veo el material que se publica a través de los pocos espacios de información y lo que se me queda grabado es el grito desgarrador de quienes ven manifestantes caer.

Ni una vida más, ni una familia más llorando a sus víctimas, ni una bala más disparada por la intolerancia. Estos momentos de indignación, pido por la vida de los venezolanos, que pare el terror, que triunfe la paz.

Brian Fincheltub
Brian@juventudsucre.com
@Brianfincheltub

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

lunes, 6 de enero de 2014

LEANDRO AREA, LA POLITIZACIÓN DEL RESENTIMIENTO

El resentimiento es asunto complejo y perverso. Difícil para ser tratado en pocas líneas. A él se han dedicado bibliotecas enteras desde que la humanidad comenzó a expresar sus pensamientos en palabras, silencios y otras formas de decir. Propiedad de quien lo padece, tiende o puede ser contagioso. 

Peor aún cuando se convierte en plan de acción premeditado para inocular a otros de los desengaños ficticios o reales de los que se sufre, porque es en principio una enfermedad individualizada que puede convertirse en forma alterada de convencimiento, en discurso político y acción virulenta.
Hay quienes afirman que el resentimiento está en el origen del hombre y por razones hereditarias o sociales acompaña la actividad humana desde siempre, convirtiéndose en productor de hechos individuales o colectivos de menor o mayor significación. Por lo tanto, su estudio y el de quien lo padece, es de necesidad innegable pues permite explicar no solamente el acontecer cotidiano sino además los hechos históricos. Al mismo tiempo, facilita la predicción de conductas y, en lo posible, las evita, las combate o las atenúa.
Por otra parte están los que de forma tácita o expresa otorgan al resentimiento una connotación más bien positiva al razonar que esa enfermedad, especie de odio que persiste, es motor de la historia y productor de cambios. La percepción del mundo a partir de esa premisa es justificadora y alentadora de conflictos, guerras, invasiones y otras formas agresivas de la conducta humana. Según esta visión, la envidia, el rencor, el desprecio, la venganza y otros, serían energía positiva en los seres humanos que al darle sentido colectivo, “conciencia de clase”, permitiría la unidad de los que no tienen nada que perder más que sus cadenas. En una sociedad de privilegios, de injusticia, el resentimiento cobra forma de arma política.
La democracia, hasta ahora, como arquitectura de existencia plural es el sistema que engendra el menor conflicto posible, al ser una forma de vida que persigue el equilibrio social a través de la movilización, la permeabilidad y el ascenso, que son los mecanismos inclusivos que mitigan, gradualmente, la escasez de lo posible y encuentran alternativas para la solución de problemas haciendo viable el principio de la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad.
En Venezuela el tema ha sido abordado por los que nos ocupamos de la actividad política y de la preocupación histórica. Últimamente se ha convertido en bandera proselitista. Hay una evidente manipulación de esas fuerzas oscuras que se esconden y enseñan en el perifoneo nacional, parapetadas al cobijo del poder, que al sentirse débiles más uso hacen de la arenga incendiaria, del manejo del miedo y de la invasión del otro, que es tan profunda y peligrosa como la de los espacios físicos. Cuando se politiza el resentimiento se comete un acto de irresponsabilidad mayúscula. Se crea un huracán que conoce a los que lo crearon y sin distingo nos pasa a todos por encima. 
Miremos la historia que está llena de esa experiencia traumática que es la de despertar odiando a los demás sin saber por qué. A eso es a lo que no podemos llegar por obra y desgracia de la irresponsabilidad del poder.
leandroareap@yahoo.es

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

martes, 26 de febrero de 2013

EDUARDO SEMTEI, UN INVENTARIO DE MALDADES

Cuando Pérez desarrolló el sistema de becas Gran Mariscal de Ayacucho, fueron cientos los miembros opositores, los estudiantes opositores, los hijos de dirigentes de izquierda que fueron seleccionados libremente con becas estudiantiles para pregrados y posgrados. Pensar que alguien de Primero Justicia o Copei pueda tener una beca actual en el Gran Mariscal de Ayacucho es, por lo menos, una ilusión o, más ciertamente, una estupidez. Un imposible.
Estos rojos prestados andan cargados de odios y resentimientos
Cuando hacemos un resumen de los años de los chavistas en el gobierno, podemos claramente visualizar las patrañas, maldades y pecados que han cometido contra sus opositores. Nunca han vacilado en el uso de emboscadas, guerra sucia, manipulación de la justicia, engaños, trucos y retrucos.
Si hubo una vez un matrimonio político entre verdes y blancos, quienes al turnarse en el poder daban zarpazos hirientes a sus opositores, principalmente contra nosotros, la izquierda (MAS, MIR, MEP, Bandera Roja, PRV, Liga Socialista, PCV), no es menos cierto que por las rendijas de la democracia, por los intersticios del poder a menudo se coleaban algunos para participar en las esferas del poder público. Yo mismo, siendo activista público del MIR, trabajaba libremente en el desaparecido INOS y lo hice por más de cinco años. Nunca me obligaron a usar ni franelas blancas ni franelas verdes. A las manifestaciones progubernamentales, ciertamente, todos los obreros y empleados eran convocados; a quien asistía le proveían de la misma canasta actual (franela, gorro, agua y estipendios), pero nunca, jamás de los jamases, tuve conocimiento de alguien que hubiese sido despedido por no asistir. No había temor de no asistir.
Cuando Pérez desarrolló el sistema de becas Gran Mariscal de Ayacucho, fueron cientos los miembros opositores, los estudiantes opositores, los hijos de dirigentes de izquierda que fueron seleccionados libremente con becas estudiantiles para pregrados y posgrados. Pensar que alguien de Primero Justicia o Copei pueda tener una beca actual en el Gran Mariscal de Ayacucho es, por lo menos, una ilusión o, más ciertamente, una estupidez. Un imposible. Estos rojos prestados andan cargados de odios y resentimientos.
Parece imposible que algunos dirigentes ucevistas, tan defensores ellos de la autonomía, se hayan pervertido miserablemente y convertido hoy no sólo en parias de su Alma Máter, sino en los verdugos insensibles y corruptos contra los opositores, sus antiguos amigos.
Pasaron de carne viva a miasma purulenta. Los casos de las persecuciones políticas son innombrables. Ramón Martínez.Eduardo Manuit. Manuel Rosales. El Gato Briceño. Las perversidades contra los comisarios son espeluznantes.
Fue el mismo presidente Chávez y su grupo de conjurados quienes, a pesar de protagonizar un golpe de Estado, fallido y bufo, que sorprendentemente lo celebran como victoria (hazme tú el favor) donde hubo sangre, heridos y muertos, fue puesto en libertad en procura de la unidad nacional y la reconciliación de los venezolanos. De ese hecho magnánimo no aprendió nada. El afán de odio no ha parado ni un instante.
Los distintos poderes públicos postrados y rendidos, deambulan por los pasillos de Miraflores y los ministerios buscando prebendas, contratos y perdones. Le robaron el nombre a Podemos y al PPT. Acusan temerariamente a Henri Falcón, usando para ello a los diputados y dirigentes más aberrantes y despreciables. Más tarde tratan de acorralar a Primero Justicia, atacan a Richard Mardo. Penalizan a David Uzcátegui. Amenazan con cárcel a Leopoldo López. No hay maniobra, ardid o amaño que los rojos falsos, no estén dispuestos a usar. Si alguna vez tuvieron escrúpulos seguramente los enterraron profundamente en algún lugar de su cuerpo o de su alma, para nunca más mostrarlos.
La Asamblea es incapaz, utilizando su mayoría espuria, de interpelar, de investigar, de condenar los escandalosos robos en la administración pública. Aducen corrientemente que los casos no revisten importancia. Pudreval. El maletín argentino. Sitme. La minería ilegal. Las denuncias de Aponte Aponte. Todas duermen el obligado sueño del cohecho y la conchupancia. Quizás los gerentes actuales del poder tienen el sueño del olvido. 
Les recuerdo a Jorge Luis Borges y su poema Everness.
"Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios que salva el metal, salva la escoria".

@eduardo_semtei

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

miércoles, 15 de agosto de 2012

OLGA RAMOS, NUESTRO SINO: ¿EL RESENTIMIENTO?


 “Una existencia sentida como injustamente inferior, trágica, sin salida, termina creando una conciencia que puede ser en todo o en parte y, a veces, grandiosa, racionalización del resentimiento” Manuel García-Pelayo
¿Cómo pasamos de una sociedad de gente “buena nota” a convertirnos en una pila de resentidos?
Comencé a leer sobre el resentimiento hace algunos años para tratar de entender mejor el material del que, como sociedad, estábamos hechos, porque aunque lo que voy a decir no tenga una acogida muy popular, tenemos que asumir, de una vez por todas, que esa pretendida tolerancia, ese don de gente que nos caracterizaba a los venezolanos, tenía como telón de fondo rasgos de clasismo, racismo y resentimiento que se han exacerbado en las dos últimas décadas. Y no se imaginan como me encantaría decir que se trata de algo que sucede a una parte y no a la mayoría de los venezolanos, pero no puedo, porque de alguna manera y con diversas intensidades, todos tenemos un poco de ello. Creo que es una especie de enfermedad social que padecemos y que reconocerla, aunque nos resulte incómodo, es un paso necesario para poder superarla.
Comenta García-Pelayo(1), que el resentimiento se produce cuando media un acto ofensivo y humillante reiterado ante el cual siempre se inhiben las respuestas o, más allá de un estímulo de esa naturaleza, cuando se siente impotencia para ser de determinada manera o para poseer ciertos valores que se estiman. El acto ofensivo reiterado, o la comparación con otros, producen la necesidad de expresar una emoción, o en su defecto, un impulso de venganza que en ninguno de los dos casos se puede satisfacer por la conciencia de la propia impotencia que termina frenando o inhibiendo la reacción.(2)
Estímulo-reacción interna-impotencia-resentimiento o comparación-reacción interna-impotencia-resentimiento, son dos cadenas de eventos que pueden originar resentimiento como actitud psíquica.
Así es que, si le echamos un vistazo a nuestra historia contemporánea, podemos encontrar, con creces, causas para padecerla, comenzando por la marcada desigualdad y exclusión social que maceramos por décadas y que nos batió en la cara su existencia, de manera contundente, por primera vez, en 1989 el denominado “caracazo”.
Pero, aunque comienzo preguntándome cómo fue que nos convertimos, no es el propósito de estas líneas responder a ello, entre otras cosas porque sería muy extenso y pretencioso hacer aquí una “antología” de causas y razones -para tener una visión al respecto, les sugiero revisar “El libro rojo del resentimiento” escrito por la querida Ruth Capriles y publicado por el Grupo Editorial Random House en el 2008.
No es el cómo llegamos, es precisamente que llegamos, lo que aquí quiero resaltar.
En el fondo de todo resentimiento, hay una relación desigual con el otro, se sobrestima su poder, se subestima o simplemente se desconoce; nos sentimos impotentes, nos creemos mejores o peores que el que es diferente.
En situaciones como la nuestra, cuando los efectos del resentimiento nos han escindido socialmente, podemos pasar de una situación a la contraria con facilidad, podemos ser las víctimas de los reiterados actos ofensivos y al momento, ser quien los causa, así sea de forma aparente. De hecho, dice Scheler que cuando el sentimiento de venganza se afianza, se comienzan a buscar “intensiones ofensivas en todos los actos y manifestaciones posibles de los demás”, esta búsqueda desesperada de razones se expresa en una exagerada susceptibilidad, pero también en una tendencia al autoengaño, al identificar intenciones ofensivas donde no existen, es decir, se comienza a suponer siempre sobre las intenciones y las acciones de los demás. Es la hora de los fantasmas que nos impiden ver al otro como es, valorar en justa medida sus acciones y entrar en un franco diálogo constructivo.
Sin darnos cuenta, o sin querer asumirlo, en el afán de hacernos visibles ante el otro, estamos alimentando una idea de inclusión basada en su desconocimiento, en abrir un espacio para expresarnos y para poner nuestros sueños sobre la mesa, en contraposición a la expresión y los sueños del otro, cerrando, en consecuencia, su espacio y poniendo de lado sus sueños.
¿Cuántos de nosotros, opositores u oficialistas, pensamos que el otro, el que piensa diferente, es sincero en sus planteamientos y puede tener argumentos válidos y de peso? ¿Cuántos nos interesamos por conocer el sueño de país de los otros y estamos dispuestos a poner de lado parte de nuestro sueño para poder construir uno en conjunto con ellos? ¿Cuántos de los que se autodenominan ni-ni están desencantados porque ninguno los convence o “representa” sus sueños, en lugar de sentarse con los otros a identificar coincidencias que sirvan de punto de partida para una construcción del sueño posible entre todos? Esto sin entrar en las descalificaciones y menosprecios, hechos de forma pública o en la intimidad, que definen nuestra apreciación sobre el otro y que en muchos casos cuestionan hasta su derecho a participar en la toma de decisiones política como si el grado de instrucción o la extracción socioeconómica, de todos los signos, los invalidara, por alguna razón, como ciudadanos.
¿Y es que todavía no hemos aprendido que la pretensión de inclusión desde el resentimiento sólo conduce a una mayor exclusión?
La coexistencia del afianzamiento de la identidad y el reconocimiento del otro, de la unidad y la diversidad están en la esencia de la cultura democrática que, al decir de Touraine, se forma a partir de un debate entre elementos que no pueden prescindir el uno del otro. Es por eso que “la cultura democrática no puede existir sin una reconstrucción del espacio político y sin un retorno al debate político”(3). En ese retorno al debate político no podemos apuntalar sólo las diferencias o las coincidencias, porque ambas nos definen, ya que nos definimos en relación con el otro, y la unidad sólo es posible a partir del reconocimiento y de la asimilación de la diversidad, el reconocimiento de los elementos que nos hacen peculiares, que determinan nuestra identidad y que dialogan con la aceptación y la relación con la identidad del otro. De ello depende que no estemos condenados a luchar por imponernos los unos a los otros, a re-editar mecanismos de exclusión, a re-crear causas y convertir en nuestro sino al resentimiento.
___

(1)    En sus notas introductorias al texto de Scheler sobre el resentimiento
 (2)    Max Scheler en su texto “Sobre el Resentimiento”, publicado por la Fundación Manuel García-Pelayo en la Colección “Cuadernos de la Fundación” (Número 9, Caracas, 2004)
 (3)  Alain Touraine
EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

martes, 31 de julio de 2012

GLORIA CUENCA: LOS COMUNISTAS Y SUS MENTIRAS (1)

Si los venezolanos fueran un poco más desconfiados y asertivos en algunos momentos decisivos, seguramente no nos habría pasado lo que ocurrió el año 1998 al salir a votar por un militar, comunista y autoritario. Para mi fortuna, como hija de abogados que fui, y además estuve al interior del PCV y de la ultraizquierda universitaria (¡qué vergüenza y qué desastre lo que hice!, sólo me disculpa la juventud) conocí al monstruo, "porque viví en sus entrañas", tal como decía José Martí del Imperio. Soy desconfiada a la hora de votar y recuerdo claramente los defectos que acarrea el caudillismo y el personalismo, a lo largo de nuestra historia, bastante analizado en múltiples clases teóricas. De allí que resultara muy difícil que me engañaran, como a tanta gente que conozco y que no sólo se arrepiente ahora, sino que sufre con desesperación por este terrible calvario al que nos han sometido, además de pretender acabar con nuestra estupenda democracia, que tantos sufrimientos, dolores y penurias nos ha costado.
Las mentiras de los comunistas son inmensas y vienen desde llamar a la terrible dictadura de la Unión Soviética "la patria del hombre" (¿?), a Stalin -a quien se le calculan más de 40 millones de muertos por sus persecuciones y horrores- "el padrecito Stalin" y a Mao Tse Tung "el gran timonel", quien tiene en su haber aproximadamente 60 millones de chinos muertos desde que dio inicio a su terrible revolución.
Los comunistas basan sus teorías en el resentimiento y la amargura que muchas personas padecen por su historia, o su "pequeña biografía". Culpar a los otros les viene como anillo al dedo, al encontrar a alguien o algo a quien echarle la culpa de su drama o dramas. Decía mi extraordinario profesor, doctor Luis Castro Leyva, muerto prematuramente, que "es muy sabroso tener a quién echarle la propia basura"; lo difícil, señalaba, "es asumir la responsabilidad por los hechos y la vida". Si mis contradictorios lectores se dan cuenta, los comunistas siempre les echan la culpa de lo que pasa a otros. No podemos dejar de darnos cuenta de cómo en estas circunstancias dramáticas, después de 12 años, la naturaleza arremete contra nosotros, pero no ha habido, después de Vargas, prevención, precaución y por encima de todo solución de los múltiples problemas. Volveré sobre el tema.
Periodista/Prof. universitaria

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

lunes, 12 de marzo de 2012

ANDRÉS SIMÓN MORENO ARRECHE ¿LUCHA DE CLASES O CLASES DE LUCHA?

La pretendida lucha de clases que el Teniente coronel Chávez se empecina en insertar artificiosamente en Venezuela es su mayor despropósito sociopolítico desde que se quitó la careta demócrata en el año 2002 y nos mostró las purulencias de su castro-comunismo. Es una llaga social convenientemente maquillada con el falsario y rocambolesco ‘Socialismo del Siglo XXI’, una ¿interpretación? personalísima y libre -como las tareas de los párvulos en el kindergarten- del materialismo histórico acuñado por Marx y explicitado por él (por Marx, se entiende) en su Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política de 1859. Se trata de la mayor insensatez social acometida por él durante estos terribles 13 años de destrucción implacable de la institucionalidad política y social, en el país que alguna vez fuera conocido como República de Venezuela, hoy nación forajida que brinda su territorio como zona de aliviadero a Timochenko, el narco guerrillero de las FARC; que facilita el tráfico de drogas y que se alía con la escoria política y social del planeta.
Esa lucha de clases que el Teniente coronel se ha empeñado en reproducir artificiosamente en el ambiente social y en el sentimiento de los venezolanos del tercer milenio, es un inexistente conflicto de estamentos, irreal y vano, en una sociedad como la venezolana que ha sido de las más inclusivas en el continente Americano, y que durante los 40 años de democracia que antecedieron a  su desgobierno (1958-1998) acogió en su seno a cientos de miles de inmigrantes provenientes de otras culturas, civilizaciones y religiones, y les recibió con los brazos y el corazón de par en par, facilitándoles su inclusión desde el primer día como si fueran connacionales que regresan de un largo periplo inimaginado, con alegría y curiosidad por conocer todo lo bueno y novedoso que traían en sus almas y en sus maletas, y con el orgullo de mostrarles este vasto territorio, amplio y virgen, variado y sorprendente, para que de una buena vez echaran raíces, como lo hicieron, y se mimetizaran entre nosotros, enriqueciéndonos con sus culturas, sus genes y sus conocimientos.

Pero el Teniente coronel que ‘por hora’ ordena y manda, vía Twitter, desde su lecho de enfermo en La Habana, además de violentar la Constitución Venezolana al negarse a designar su reemplazo mientras dura su delicada recuperación física allá en Cuba (no explica el por qué no puede tratarse médicamente en su país y con los mismos ‘médicos comunitarios’ que tanto alaba), a pesar de todo ello persiste en reinterpretar torpemente la realidad venezolana para adecuarla a su mitomanía compulsiva y a los intereses crematísticos de sus obsecuentes seguidores. También a los intereses de otras naciones, como la Cuba de los hermanos Castro Ruz, ávida de los petrodólares (y también del oro) de este ex-país. Ignora, o pretende ignorar el Teniente coronel Chávez que la lucha de clases fue una teoría, que si bien explicó en su momento la existencia de los conflictos entre segmentos poblacionales antagónicos e irreconciliables por la vía del diálogo y la coparticipación, es una concepción social no representativa de la Venezuela del presente, sino de otros países y de otras sociedades en otros tiempos, una tesis alejada del actual imaginario venezolano porque es fundacional del socialismo utópico y del materialismo histórico, concebido por Karl Marx e interpretado por Friedrich Engels a través de la historia política, social y económica, esencialmente de Gran Bretaña y Alemania del Siglo XIX.

En esos estudios, Marx y Engels reflejaron las profundas tensiones sociales que en aquellos momentos y en aquellas locaciones europeas fueron causadas por las diferencias abismales entre pobres y ricos, hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores feudales y siervos, maestros y oficiantes, capital y proletariado. Es decir, por la inexistencia de libertad para la migración social, la carencia de una vigorosa clase media de empresarios y de pequeños propietarios, y por la existencia de una sólida e impermeable jerarquía de clases, que ni durante la época de la Colonia existió en Venezuela, aun cuando hubieran en aquellos tiempos clases sociales diferenciadas entre los venezolanos, desigualdades esencialmente sociales y jurídicas entre blancos peninsulares y blancos criollos; entre éstos y la mayoría de pardos, y entre los pardos y los esclavos y los indígenas, unas diferencias que en la práctica desaparecieron, como lo ratifica la historia de dos famosos medio-hermanos patriotas, uno legítimo: Simón Bolívar y otro bastardo: Manuel Piar, ambos hijos de don Juan Vicente Bolívar y Ponte en madres y circunstancias muy diferentes. Uno con madre de abolengo, doña María de la Concepción Palacios y Blanco, que pertenecía a la aristocracia caraqueña- y el otro de madre parda, una curazoleña de nombre Maria Isabel Gomez Quemp que don Juan Vicente cortejó a escondidas en la casa de la familia caraqueña Jerez de Aristiguieta. Pero a contrapelo de la historia y a pesar de la realidad actual, el Teniente coronel pretende desarrollar artificiosamente la estratagema de la lucha de clases para azuzar a los desinformados y mostrar con ella un presunto enfrenamiento de clases entre ‘patriotas’ y ‘escuálidos’, entre ‘pitiyanquis’ y ‘revolucionarios', con el único afán de crear y profundizar un postmoderno apartheid político y social en Venezuela.

Lo que sí hemos aprendido los venezolanos, cruelmente, a sangre y fuego y con ‘gas-del-bueno’, (así le llama Chávez a las bombas de gas pimienta que adquirió recientemente para sofocar las manifestaciones de quienes nos le oponemos) son las traicioneras clases de lucha que gusta practicar el Teniente coronel Chávez para satisfacer su narcisismo patológico y protagónico a través del poder, un sucedáneo vil de las normales relaciones heterosexuales que todo Presidente, por su condición de hombre debería sostener, con la frecuencia que le indiquen su edad y su vigor, con una compañera amorosa, fiel y estable, pero que él sustituye por la autocomplacencia viciosa del mando autocrático, cuya consecuencia, la sumisión de la voluntad del otro, revestida con el halago y la mirada al piso, es lo único que le satisface plenamente. Son tres las ‘clases-de-lucha’ que ha ejecutado Chávez contra los ciudadanos de Venezuela desde 1998. De cada una de ellas los demócratas hemos aprendido lecciones importantes:

La primera lección de lucha chavista fue la del jiu-jitsu con el pasado. Esta fue una lucha de reposicionamiento político, con técnicas de proyección, técnicas de inmovilización y golpes a las partes vitales de la sociedad. Entre diciembre de 1988 y mismo mes de 1999, la lucha de Chávez fue una técnica de proyección por el posicionamiento diferenciador y para eso convocó a una Asamblea Constituyente, en la que utilizó técnicas de inmovilización ciudadana para preñar a la Asamblea originaria con los constituyentistas rojos que bajaron de su ‘portaviones político’, una mayoría necesaria para hacerse de una Constitución Prét-a-porter, y mientras se abocaba a eso dejó olvidados a los miles y miles de muertos por el deslave en el Estado Vargas en diciembre del 99, el mayor corrimiento de tierra y lodo del continente americano que modificó dramáticamente el perfil geográfico del litoral central venezolano, y en el que perecieron o desaparecieron cientos de miles de venezolanos, una cantidad que nunca se sabrá por la ineptitud y la arrogancia de Chávez, empeñado como estaba en ‘celebrar’ la aprobación de la nueva constitución, ‘su bicha’ como le llamó semanas después. Vanidoso, prepotente y orgulloso al extremo, rechazó las ayudas y los auxilios internacionales aconsejado por Fidel Castro, con particular urticaria las ayudas de todo tipo que le ofreció el Gobierno de los Estados Unidos. Con infortunio y tristeza los venezolanos aprendimos que para Chávez sus proyectos son más importantes que la seguridad y la vida de los ciudadanos, y ese fue su golpe a una de las partes vitales de la sociedad: la confianza en la pericia del líder.

La segunda lección de pelea callejera nos la dio entre el 2002 y el 2003. Creíamos ingenuamente que estábamos contendiendo con un demócrata y en tal convicción organizamos multitudinarias manifestaciones de rechazo a sus pretensiones totalitarias. La sociedad civil, amparada por la Constitución del 99 (su ‘bicha’) convocó a un paro cívico nacional, al que se sumaron voluntariamente miles de trabajadores de las tres nóminas de PDVSA (paro constitucional que poco tiempo después la propaganda de la sala situacional del G2 cubano en Miraflores transmutaría en paro golpista petrolero)  y cuando la marcha indetenible  de más de un millón de caraqueños se le aproximó hasta el Palacio de Misia Jacinta (así se llamaba originariamente el Palacio de Miraflores) abandonó el poder intimado por los mismos militares que le apoyaban, se escondió detrás de un falso llanto y del crucifijo de un sacerdote, y se dejó llevar hasta la Isla de La Orchila, para desde allí  - en conchupancia con su compadre, el General Isaías Baduel, (para aquellos tiempos Comandante de la 3ª División de Infantería, la más numerosa y mejor armada del país) nos asestó la segunda lección de lucha sucia: El Catch-as-catch-can político, una pelea tipo wrestling de estilo libre con la que ejecutó una maniobra política sorprendente: Transformar un vacío de poder en un golpe de Estado.

La tercera y más reciente lección de pelea es el Pancracio chavista, una combinación de golpes bajos y lucha traicionera en la que vale todo, que consiste en el aplastamiento, por la vía de numerosos Decretos-Leyes, de la voluntad popular del pueblo venezolano que le rechazó mayoritariamente su solicitud a modificar, de fondo y forma, la novísima y presuntamente perfecta Constitución de 1999, y como un moderno Sóstratos de Sición (el más grande pancrasista griego de la antigüedad) el muchachote de Sabaneta atrapa primero los dedos de la oposición para rompérselos, y continúa con la fractura hasta que los demócratas abandonen la lucha.  Para lograr tal sumisión primero asume el rol de víctima; para esto echó mano de numerosísimos magnicidios que nunca ocurrieron porque nadie los ejecutó; también le cantó canciones a las viejecitas y le envió besos a los niños desde su maratónico programa ‘Aló Presidente’ y de nuevo desempolvó viejos crucifijos para jurarnos ‘por este puñao de cruces’ que se comportaría, ahora sí, como demócrata cabal. Pero tal conducta demócrata le es ajena y desconocida, pues luego de extender su mano a la oposición en saludo aparentemente institucional (lo hizo con la vergonzosa y celestina presencia del Centro Carter) finalmente aprisiona los dedos hasta fracturarlos con cualquiera de los instrumentos que tiene en su caja de herramientas institucionales, como el alicate CNE, el yugo TSJ, la pinza AN, la tenaza Fiscalía o la ganzúa deshabilitadora de la Contraloría y con esta lección de pelea artera, los venezolanos hemos aprendido a no creer en las ofertas de paz de Chávez, tampoco en sus llantos ni en sus arrepentimientos y hemos extremado el cuidado cuando se enferma, o se hace el enfermito, porque está más que comprobado que el Pancracio chavista es el tipo de reyerta que más gusta y que más conviene al narcisismo protagónico el Teniente coronel.

Ahora, sintiéndose fatalmente enfermo, con la derrota política y La Parca, tomadas de la mano y viéndole desde la puerta de su cómodo cuarto en La Habana, Chávez ordena a sus esbirros la ejecución de la más reciente clase de lucha, la squadristi della camicie rosse, su versión postmoderna de la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional, el cuerpo paramilitar de la Italia fascista de Benito Mussolini, un fascivenezolani di combattimento del que daremos más detalles en una próxima entrega.

andresmorenoarreche@gmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA