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martes, 8 de noviembre de 2011

CHILE LIBERAL: Y AHORA, SE CIERNE EL "OTOÑO ÁRABE"

Toda dictadura está condenada, por el avance de la razón y el anhelo de libertad de cada individuo, a desaparecer. Los autócratas árabes lograron una tensa paz y un mínimo de desarrollo económico, como el criminal de Pinochet en Chile, pero cuando aquello se logra, las gentes comienzan a cuestionar a la autoridad y empieza a fermentar el ánimo libertario. O sea, incluso cuando una dictadura es "exitosa", siembra las semillas de su propia destrucción. Los árabes lo saben muy bien y salieron en masa a exigir la caída de sus dictadores, mientras el mundo en shock trataba de comprender cómo podía una inserrucción espontánea en países "musulmanes", acelerada por las redes sociales, lograr lo que tarde o temprano debe llegar: el fin de la tiranía. El año 2011 será recordado como el de las emancipaciones a través del globo, y comenzaron nada menos que en el norte de África. Pero el año 2011 ya termina y se viene el 2012. ¿Qué podemos esperar?

Por supuesto, nadie podría creer que esto era cosa de reclamar más libertades políticas e individuales, salir a la calle, y que luego la democracia caería como una lluvia dorada en que todos se maravillarían y abrazarían en un éxtasis de felicidad, y que ése sería el fin de la historia. Nada de aquello.

¿En qué quedó la primavera árabe? Pues la pregunta mantiene su respuesta en suspenso. El hueso más duro de roer fue, como era de esperarse, la más maniática de todas las tiranías de la región, la de Muammar Gaddafi, quien murió ajusticiado a manos de los mismos freedom fighters, provenientes de Bengazi, que incitaron la revuelta popular. Ahora el país queda al mando el Consejo Nacional de Transición. Lo primero que hace su líder, Mustafa Abdul Jalil, es declarar que la leglación del país se basará en el islam. ¿Fue todo esto, al final, el trueque de una tiranía por otra? ¿Tiene razones la ultraconservadora Marine Le Pen (amiga del tea Party, noten) para burlarse de la campaña libia de Sarkozy y la OTAN? Pues queda la duda. No es posible saberlo.

Es absurdo creer que una religión es un dique natural contra los excesos de un tirano, como creen los clericalistas, porque una democracia sana sólo florece en un sistema laicista. ¿Tenemos moral para criticar al CNT libio cuando en occidente abundan los partidos "cristianos", o cuando gente como Sebastián Piñera defiende el "humanismo cristiano" o el presidente de EEUU en cada discurso invoca a dios? ¿Acaso el cristianismo es una religión más amorosoa y buenita que el islam? Difícilmente.

La situación es más crítica aún en Egipto. Varios blogueros (Maikel Nabil, Imad Bazzi, entre otros) han sido arrestados por la Junta Militar de Transición, que, predeciblemente, a poco andar se convirtió en una dictadura que justifica todos sus excesos para imponer el orden, tal como Pinochet y la Junta en Chile se dedicaron a matar civiles no armados con la excusa de restaurar la estabilidad, algo que es desde luego completamente inaceptable. Cabe repetirse la pregunta: ¿valió la pena la revolución en Plaza Tahrir para terminar con los militares goberando por bandos?

Cuando un grupo de cristianos defendió a unos musulmanes, pues varios me apuntaron con el dedo mostrándome que las religiones son muy lindas, son sanas, son una cosita así rica que ¡ay! nos da amor y besitos, y nos enseña a ser personitas buenitas y va-ló-ri-cas, con prin-ci-pi-os. ¿Bonito no? Muy coqueto y dulzón. Salvo un detalle: a poco andar, cristianos y musulmanes empezaron a enfrentarse en grescas callejeras. Es ahí cuando Chile Liberal se caga de la risa, pero inmediatamente sacudimos la cabeza y nos preguntamos si toda la bazofia religiosa terminará por sepultar el espíritu revolucionario, y si acaso cuando las gentes vean que quienes gobiernan son unos traidores, no se retirarán a sus casas desmolarizados, dejando la pista despejada para quién sabe qué locura ideológica imponga nuevamente una dictadura.

En el otro foco, el caso de Túnez es el más llamativo. Probablemente todo lo que falló ahí lo representa la salida de Slim Amamou, un blogger que fue uno de los más renombrados durante las protestas que estallaron después de la inmolación de Mohamed Bouzazi, el joven profesional que vendía frutas en Sidi Bouzid, arrestado por la policía del régimen y condenado a pagar una multa por ganarse la vida. Slim Amamou tiene una fuerte resonancia en este sitio. El tipo trabajaba en el sector de la informática y gastaba su tiempo libre escribiendo sobre política en su blog. Cuando cayó el régimen, lo llamaron a formar parte del nuevo gabinete, ante el aplauso de todos: una nueva era comenzaba. Amamou luego comenzó a exigir ya no sólo elecciones, sino que mostró su carácter iconoclasta proponiendo medidas radicales: despenalizar el acceso a material pornográfico y legalizar la marihuana. Le hicieron la vida imposible porque ya saben eso no es libertad es "libertinaje" y atenta contra la tradición de los valores religiosos que son tan lindos, y al final, fiel a lo que considera el real espíritu de la revolución, Amamou renunció al gabinente y comenzó a formar un grupo opositor.

A pocas semanas del triunfo del partido islamista Enhada, una turba furiosa se tomó el canal de TV estatal que cometió la herejía de exhibir el film Persépolis, del que ya hemos hablado en Chile Liberal. Lo señores dueños de la moral y los valores no van a permitir que la sagrada religión sea cuestionada de ninguna manera. Poco alentador es lo que vendrá en Túnez (dicho sea de paso, Vuestro Humilde Servidor está invitado a un casorio en Túnez el próximo año, les contaré todo en este blog).

Es probable que la religión sea la única forma de aglutinar a un pueblo masacrado y brutalizado desde siempre, y que ante la falta total de una intelligentsia, cuando no hay intelectuales ni pensadores ni autores ni columnistas, sean los señores (siempre hombres) de impecables valores religiosos (!) los que nos muestren la verdadera moral a los patanes. Aunque sabemos mejor que nadie que una teocracia siempre será una dictadura: no hay democracias teocráticas. Quizás por eso, a los países árabes debemos darles por un lado el beneficio de la duda, y por otro no dejarlos abandonados a su suerte porque, tal como Chile fue ayudado para transitar a la democracia, ellos también necesitan de la colaboración internacional hasta que logren construir una verdadera cultura política. No podemos permitir que gentuza como Marine Le Pen se burle, ni se les puede dar la razón, porque no la tienen, no la han tenido, y jamás la tendrán.

Pero también hay que ser realistas, y así como va la cosa, la primavera árabe ya es historia, y el verano ya terminó. El otoño árabe ha comenzado.

Chile Liberal
chileliberal@gmail.com

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miércoles, 26 de octubre de 2011

HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA: LO HACEN PERDER TIEMPO A UNO…( SESQUIPEDALIA)

Uno ya tenía la idea de atacar problemas actuales en el escrito y hete aquí que aparece un trasnochado cantando loas a su adorado y mofletudo comanpresi y criticando que uno haya opinado la semana pasada que Genghis Khan lo hubiera hecho mejor que aquel. 

Quería uno hacer comentarios acerca de cosas importantes y actuales: de las declaraciones del trío de médicos desde el Hospital Militar; de los más de $ 1,8 millardos que le han dado, de nuestros reales, a los cubiches en escasos tres años; de los intentos de callar a Globovisión; del trágico fin del hegemón libio; de lo que pudiésemos aprender de las recientes elecciones argentinas, etc. O sea, cosas que ayuden a pensar acerca de cómo mejorar la democracia en Venezuela. Y sale un paniaguado a decirme que su jefecito lindo tiene una media docena de doctorados concedidos por sus méritos y, por tanto, no puede ser comparado con un salvaje que no sabía escribir. ¡Por amor de Dios! Solo dos, —los venezolanos y los extranjeros— saben cuáles universidades se los concedieron, en razón de qué, cuánto hubo pa’ eso, cuán caros nos salen a los venezolanos esos pergaminos, y que el tipo no tiene pasta de doctor. Por lo menos para mí, que alguien salga raspado en el examen teórico de Táctica General en el curso para teniente coronel —y que después, cuando intentó aplicar sus defectuosos conocimientos durante la asonada del 4-F, haya salido raspado otra vez en el examen práctico— no tiene atributos, mucho menos aptitud, para un doctorado.

De las declaraciones del grupo de médicos que no tienen pacientes sino negocios en el Hospital Militar ya se ha dicho mucho. No vale la pena llover sobre mojado. Porque eso de afirmar que Navarrete no puede opinar sobre la salud de El Poseso porque no fue su médico, lo que hace es anular cualquier criterio que el trío exponga sobre lo mismo porque ellos tampoco lo han siquiera auscultado. Lo que quería comentar es algo que dijo alguno de ellos: que el tipo nunca había sido sometido a tratamientos psiquiátricos. Dos acotaciones: primero, eso es falso porque Edmundo Chirinos era su loquero de cabecera — posiblemente por eso es que actúa con tanta vesania y depravación—, y segundo, quizás por eso es que estamos como estamos: porque no lo ha revisado un alienista serio y responsable.

De la muerte del libio, lo que quería decir es que eso de, en un momento, creerse “rey de reyes” y, al ratico, su cadáver ser mostrado ¡sobre un refrigerador de supermercado!, es una medida de lo poco que el poder, los millones y unos pocos seguidores enceguecidos valen ante un pueblo determinado a quitarse de encima un yugo. A Mussolini le correspondió un final igual de abyecto. De Hussein, ni se diga. Lo que le toca a Libia ahora es arrancar de cero. Porque eso de pasar años y años bajo la mera voluntad de un mandatario que no reconoce texto constitucional tiene que socavar las bases de un país. Sin importar si es uno tribal, nómada y recién inventado o es uno con más de 200 años de tradición republicana y, mal que bien, estado de derecho. 

De la reelección de KK, los venezolanos debemos entender que la oposición no puede ir desunida en países donde impera el populismo más orondo y el ventajismo oficial más descarado. A uno le tiene que llamar la atención que Argentina —un país ilustrado, donde abundan las librerías bien abastecidas y gente bien instruida— tenga una clase política tan siglo XIX, con gobernadores que no son sino gamonales, gavilleros a la orden y con sueldo del gobierno. Y con dirigentes que no entienden que en la unidad está la salida de los gobiernos ladrones e ineficientes.

De esas y otras cosas es que quería escribir. Pero tengo que replicarle al gaznápiro rojo. ¡Mire, señor! Genghis no sabía escribir, pero se rodeó de los ministros más eficientes (cosa que el de aquí no hace). Por eso, el imperio mongol permitía y propiciaba la libertad de comercio. Para eso, garantizaba la seguridad de los viajeros a lo largo de todo el imperio; se apoyaba en papel moneda que era sólido y reconocido desde Rusia hasta India y desde Persia hasta China; las tarjetas de crédito —sí, las tarjetas de crédito fueron otro invento mongol— permitían adquirir bienes bien lejos de la casa de uno. O sea, permitieron la expansión del intercambio comercial. Todo lo contrario de lo que hacían los supuestamente cultos señores europeos, que aislaban su feudo del vecino y no dejaban que las mercaderías circulasen libremente. ¿Podría su amado Elke Tekonté y su caterva de ineptos lograr algo parecido en seguridad de circulación, respeto al signo monetario y libertad de comercio? Ni de vainas…

hacheseijaspe@gmail.com

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martes, 25 de octubre de 2011

VICTOR RODRIGUEZ CEDEÑO: ASESINOS O MÁRTIRES

El dictador Muammar Al Gadafi fue asesinado mientras huía del acoso popular que le reclamaba los 42 años de crueldad. Un fin que no sorprende. Los tiranos, aunque pretendan tener apoyo popular, se vistan  coloreado, ofrezcan y engañen a sus pueblos, sean recibidos y abrazados por otros, llenen plazas y ocupen el espacio público a diario, terminan en forma trágica: suicidas, asesinados o encarcelados.

CARTEL EN MADRID
Algunos desubicados e irresposables “lamentan” el asesinato de Gadafi a quien incluso califican de “mártir” de Libia y de la lucha contra el imperialismo, anunciando que la batalla apenas comienza, mientras el mundo apuesta por la estabilidad y la democratización, después de 42 años de barbarie, consentida por muchos interesados , como suele suceder cuando los mezquinos intereses económicos prevalecen, en perjuicio de los derechos de los ciudadanos.

Con sus declaraciones, el régimen bolivariano insiste torpemente en separarse de la comunidad internacional que considera que el fin de la era de Gadafi abre nuevas e importantes perspectivas de libertad y de progreso al pueblo libio. En un comunicado oficial la Cancillería, al responsabilizar a la OTAN de la muerte del dictador Gadafi, afirma que en Libia “se ha conducido una política violenta de cambio de régimen en violación de los más básicos principios del Derecho Internacional” ignorando deliberadamente las violaciones generalizadas y sistemáticas de todos los derechos humanos y del derecho internacional en general, que implementó libio durante esas cuatro décadas.

Gadafi muere en manos de su propio pueblo. Fue asesinado sin compasión, aquella a la que nunca recurrió mientras dominaba el país. Un proceso justo y el consecuente castigo eran preferibles, pero la violencia de Estado genera irremediablemente violencia popular y odios.

Los tiranos mueren por lo general en forma trágica y desaparecen con el tiempo. Suicidas, como Hitler junto Eva Braun, en su bunker en Berlin, el 30 de abril de 1945. Ajusticiados, como Mussolini junto a Claretta Petacci, en Piazza Loreto, el 28 de abril de 1945. Encarcelados, como Charles Taylor, el una vez poderoso genocida liberiano, quien es procesado por el Tribunal Penal creado por el Consejo de Seguridad de la ONU para conocer los crimenes contra la humanidad y de guerra cometidos en Sierra Leona; o mueren en  ella, como el serbio Milosevic, mientras era procesado por la Corte Penal Internacional, por los crímenes cometidos en la antigua Yugoslavia. Otros murieron después, sin condenas definitivas, como Pinochet en 2006 mientras, era procesado por mas de 28 mil casos de tortura, según el Informe Vallech, a pesar de argumentar debilidad mental; o enfrentan la justicia,  como Mubarak, de Egipto, quien por 30 años gobernó ese país, ahora procesado por los crímenes cometidos en contra de la población civil, durantes los acontecimientos de febrero de 2011.

Algunos siguen gobernando pero en la mira de la justicia, como el coronel sudanés Al Bashir en el poder desde 1989, quien es solicitado por la Corte Penal Internacional. Otros bajo la mirada de la comunidad internacional, como Robert Mugabe, a quien se le acusa de fraude electoral y de violación masiva de los derechos humanos en Zimbabwe y Mahmud Ahmadinejad cuyo régimen irrespeta las normas internacionales de convivencia pacífica, en particular, las decisiones internacionales que controlan la no proliferación de armas nucleares, promueve la destrucción del Estado de Israel y aplasta la disidencia en el país. Uno bajo observación por el Consejo de Seguridad,  Bashar al Asad, dictador de Siria, en el poder desde el 2000, responsable de la represion brutal que ha dejado centenares de muertos en el país. Otros continúan, pero probablemente por menos tiempo del previsto, como Kim Jong II, el “Eterno Presidente” de Corea del Norte, heredero de Kim Il Sung, en el poder desde 1994; Alexandre Lukachenko, de Bielorrusia, en el poder también desde el 1994, llamado el último dictador europeo; y, los hermanos Castro quienes algún dia también tendrán que rendir cuenta ante la jutsicia por los crímenes realizados durante mas de cincuenta años en Cuba.

Los tiranos nunca serán mártires, aunque su fin sea trágico como generalmente lo es. Son simplemente asesinos. La muerte de Gadafi muestra que el poder no es eterno y que ningún gobernante puede apropiarse de las instituciones y de la vida de los hombres, sin que nada ocurra a su alrededor.

vitoco98@hotmail.com

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martes, 30 de agosto de 2011

ANÍBAL ROMERO: EL EXTRAÑO CASO DE LIBIA

1--Gadafi fue un tirano detestable. Saddam Hussein también. Todos los tiranos lo son. Tengo la impresión de que en el plano de la crueldad, de las atrocidades y muertes producidas, Saddam Hussein superó con creces a Gadafi o como mínimo compitió ventajosamente con el dictador libio. Sin embargo: ¿soy acaso el único en haber percibido, en lo que respecta a Gadafi, una actitud muy distinta de parte de muchos que en su momento se opusieron al derrocamiento de Saddam a manos de George W. Bush? ¿Soy acaso el único en notar algo un tanto extraño, en ese plano, con relación al caso libio? No creo serlo, y vale la pena recapitular: Para el momento del ataque a Irak los servicios de inteligencia estadounidenses, franceses, alemanes, ingleses e israelíes estaban convencidos, en la medida que ello es factible en el campo de la inteligencia estratégica, que Saddam poseía armas químicas y biológicas en cantidades significativas y se hallaba nuevamente en busca de una capacidad atómica. Tal convicción fue desmentida por los hechos una vez que avanzó el conflicto, pero la misma existió y nadie ha logrado probar lo contrario. Cuando comenzó el ataque a Libia, de otro lado, ya Gadafi había destruido o entregado hacía buen rato a Washington sus capacidades nucleares, en gran parte a raíz de lo que le pasó a Saddam, y el dictador libio colaboraba activamente con Occidente en ése y otros asuntos vinculados a la lucha contra el terrorismo radical islamista. Sin embargo, no pocos de los que se opusieron a la guerra de Irak se convirtieron de pronto en fervorosos abanderados del derrocamiento de Gadafi. ¿Por qué, me pregunto? ¿Qué pasó con el New York Times, CNN, Le Monde, The Guardian, El Corriere de la Sera, la BBC, y tantos otros, que cuestionaron en su momento que se le pusiese fin a la tiranía de Saddam pero respaldaron de modo entusiasta, y con persistentes y repetidos errores de facto en su cobertura del proceso libio, el derrocamiento de Gadafi?

2—La respuesta que de entrada ofrecen los nuevos adalides de la virtud internacional es que la ONU, la Comunidad Europea, la Corte Internacional de Justicia y la Liga Árabe, entre otros entes, de un modo u otro concedieron su benevolente visto bueno a la operación de la OTAN contra Gadafi. Ahora bien, semejante respuesta conduce necesariamente a repetir la pregunta inicial: ¿Por qué Gadafi sí y Saddam no? Francia se opuso al derrocamiento de Saddam pero fue factor clave en el de Gadafi. La guerra contra Saddam fue bautizada por todos los medios antes mencionados como una “agresión”, pero la que se hizo contra Gadafi fue certificada con el atractivo sello de “guerra humanitaria”. ¿Por qué? El Consejo de Seguridad de la ONU emitió una resolución que solicitaba el establecimiento de una zona de exclusión en el aire, destinada a “proteger a los civiles” en Libia, una resolución que claramente dejaba de lado la intervención directa con tropas terrestres por parte de los interesados (EEUU, Francia e Inglaterra principalmente), y de manera no menos clara colocaba entre paréntesis cualquier propósito de “cambio de régimen” (“regime change”) entre su lista de objetivos. Dicho de otro modo, la resolución de la ONU no autorizaba a los aliados occidentales y sus socios en la empresa a apoyar con tropas terrestres a los rebeldes, ni a matar a Gadafi o derribar su régimen. Pero a ello, a matar a Gadafi y cambiar el régimen, fue precisamente a lo que se dedicaron EEUU, Francia e Inglaterra desde el primer silbato de ese tan despistado como hipócrita árbitro que es la ONU, al que no obstante tantos atribuyen el poder de decretar qué es o no legítimo en nuestro enredado panorama internacional. Lo de la “protección a los civiles” nunca fue determinante y la resolución de la ONU fue barrida bajo la alfombra por los factores referidos, tanto en las capitales involucradas como en los medios de comunicación señalados, entre muchos otros. Las manifestaciones de indignación fueron pocas, esporádicas y sobreactuadas. ¡Qué contraste con el rechazo que suscitaba el “vaquero” Bush y sus acciones en el Medio Oriente! Es evidente que la ONU proporcionó en el caso de Gadafi una pequeña y delgada hoja de parra, bajo la cual Washington, París y Londres ocultaron pudorosamente sus partes íntimas, en tanto que en Siria, por ejemplo, proseguían las matanzas. Pero en Libia no había matanza, sino una “guerra humanitaria”.

3—En su momento, los aliados occidentales justificaron su solicitud a la ONU advirtiendo que Gadafi se disponía a perpetrar una masacre en la ciudad rebelde de Benghazi. La acción de las fuerzas aliadas ciertamente hizo retroceder a las tropas de Gadafi ante Benghazi, y el mundo se quedó afortunadamente sin saber si en efecto se habría o no perpetrado una masacre. Seis meses más tarde, luego de más de 16.000 misiones aéreas emprendidas en Libia por la OTAN, de idas y venidas, marchas y contramarchas, informaciones contradictorias, propaganda y mentiras a granel, y muchos muertos en lo que fue, es y seguirá siendo una guerra civil con bases tribales, sólo sabemos con certeza una cosa: se han cometido atrocidades de parte y parte y los medios de comunicación internacionales, a diferencia de lo ocurrido en Irak, han sido sumamente parcos en sus detalles sobre qué ha pasado realmente en Libia, cuántos muertos ha generado la guerra y qué responsabilidad corresponde en particular y en ese aspecto a cada lado de la contienda. Sólo en días recientes, y cuando todavía (al escribir estas líneas) hay combates en Trípoli y otras partes de Libia, diarios como el New York Times han comenzado a reportar que, en efecto, los rebeldes han matado a mucha gente inocente también, y han tenido lugar horribles actos de crueldad en todos los bandos. ¿Y qué esperaban los articulistas bienpensantes, siempre nadando con la corriente, cuando se lanzaron a apoyar la “guerra humanitaria”? ¿Qué creían que pasaría con la resolución de la ONU? ¿Pensaron realmente que Sarkozy, Cameron y Obama prestarían la más mínima atención a la misma una vez que la tuvieran en las manos? Uno de estos articulistas comparó lo que podría haber ocurrido en Benghazi con lo que ocurrió ¡en Auschwitz! Pero todavía existen personas que caen en las trampas propagandísticas de la OTAN.

4-- Desde un comienzo han operado en Libia importantes destacamentos de los servicios especiales franceses, ingleses y norteamericanos, la CIA, el SAS británico y numerosos asesores militares franceses, que han participado de modo decisivo en la guerra terrestre. Es más que evidente que sin ese respaldo, que incluyó también una guerra aérea muy intensa, los rebeldes no habrían jamás vencido. Por lo tanto su victoria, que seguramente se transformará en algo muy distinto a lo que los actores y defensores de la “guerra humanitaria” imaginan, se debe a la intervención de fuerzas extranjeras. Es patente también que a pesar de todo el apoyo logístico, de inteligencia y operacional que les dieron EEUU, Francia e Inglaterra, los rebeldes tardaron seis meses en derrotar un ejército de décima categoría como el de Gadafi, lo cual me indica algo que debería resultar obvio: Gadafi, por las razones que sean, tenía y quizás sigue teniendo apoyo sustancial, o en todo caso los rebeldes representan algo que no es del gusto de muchos en Libia y ese “algo” garantiza que el conflicto persistirá.

5—Todo lo cual me conduce a preguntar adicionalmente: ¿y quiénes son los tales rebeldes, realmente? ¿Qué representan, qué quieren hacer ahora, qué tipo de régimen político impondrán? La verdad es que no lo sé y creo que tampoco Sarkozy, Cameron y Obama lo saben. El tiempo lo dirá. Pero sí hay un punto que ha quedado muy, pero muy patente: Para que una guerra como la acometida en Libia reciba el sello de la legitimidad en los tiempos que vivimos se requiere lo siguiente:

--Que el Presidente de los Estados Unidos sea un Demócrata, no un Republicano. Si es Demócrata la guerra será “humanitaria”, si es Republicano será una guerra de agresión neo-colonial. Si es Demócrata se le concederá el Premio Nobel de la Paz por hacer la guerra; si es Republicano se le condenará al oprobio.
--Que la ONU se pronuncie favorablemente sobre la intervención, así tal pronunciamiento constituya a todas luces una farsa sangrienta, que a la postre contribuirá a acrecentar el desprestigio de un organismo ya lo suficientemente decadente.
--Que si EE UU interviene lo haga de manera tal que parezca que no lo está haciendo.
--Que Francia dé su aprobación y si es necesario que intervenga militarmente. El carácter “humanitario” de la guerra será en buena medida definido por los intelectuales de izquierda parisinos, cuya influencia cultural carece de toda proporción con sus logros teóricos o desatinados juicios políticos.

6—Confío resulte claro de todo lo antes expuesto que no estoy acá discutiendo si Gadafi era o no un tirano repudiable. Hay muchos como él en el Medio Oriente, pero no todos son objeto de “guerras humanitarias” ni reciben igual condena a manos de los factores que hoy definen la legitimidad. Lo que me importa, y ha sido así desde el comienzo de este conflicto, es el doble patrón y la enorme hipocresía desplegada por parte de tales factores. Abrigo igualmente la convicción de que es un serio error justificar de ese modo las guerras, es decir, como acciones “humanitarias”, pues con ello se destruye el fundamental principio clausewitziano acerca de la importancia de definir con precisión el fin político de la guerra. La guerra es la continuación de la política por otros medios y el humanitarismo no es una política.

7-- Por otro lado, con una intervención como la escenificada en Libia, cubierta por el humo de la mentira y de la propaganda desde el primer minuto hasta su todavía incierta conclusión, se minimiza la posibilidad de extraer lecciones adecuadas del pasado. Los que ayer tanto insistieron en la necesidad de no repetir los errores que, según argumentan incesantemente, se cometieron en Irak y Afganistán, hoy se han lanzado a apoyar a fondo a uno de los bandos en una guerra civil, y no me cabe duda de que pronto afrontarán los mismos dilemas y desencantos del pasado reciente en experiencias similares. No pasará mucho tiempo antes de que se descubran los más profundos motivos de los actores de este drama. En tal sentido, recomiendo seguir la pista a los contratos petroleros para TOTAL (francesa) y BP (inglesa). Me atrevo a apostar que sus celebraciones no durarán mucho.
aromeroarticulos@yahoo.com



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VICTOR RODRIGUEZ CEDEÑO: LA OBLIGACIÓN DE COOPERAR CON LA CORTE PENAL INTERNACIONAL

La situación en Libia y el sangriento final de la dictadura de Gadafi abre las puertas a procesos penales nacionales e internacionales, para determinar la responsabilidad del dictador y de sus cómplices.
La Corte Penal Internacional ha emitido una orden de captura en contra del dictador libio, algunos de sus hijos y otros colaboradores por considerar que han cometido crímenes de lesa humanidad y que es posible iniciar un proceso para determinar los hechos y establecer las responsabilidades del caso. Un paso importante en la lucha por la justicia y la erradicación de la impunidad, por la realización de crímenes internacionales.
La CPI es competente para conocer el asunto aunque Libia no es parte del Estatuto. El Consejo de Seguridad tiene la facultad, según el Estatuto de Roma, de solicitar a la Corte que inicie una investigación para determinar los hechos y sancionar a los responsables, razón por la cual el 26 de febrero de este año, por unanimidad, decidió solicitarle al Fiscal de la Corte conocer la “la situación que ocurre en Libia desde el 15 de febrero de 2011”. Posteriormente, el 3 marzo, en ejercicio de sus funciones, el Fiscal  anunció abrir una investigación sobre esa situación.
La comunidad internacional lamenta la violencia y los centenares de muertos producto de la insensatez de un enajenado; pero se muestra satisfecha por el final de la dictadura de mas de 40 años, período durante el cual el coronel Gadafi decidió por todos los libios el destino de la patria. Se sentía iluminado; formó fuerzas paralelas o milicias armadas para su defensa; se apoderó de las instituciones; arruinó el país; trató de interferir en las cuestiones internas de otros, para imponer su disparatdo sistema; mantuvo relaciones estrechas con Estados forajidos; practicó, promovió y protegió el terrorismo. Hoy, Gadafi esta en la mira de la justicia y como otros se verá tras las rejas, sin poder ni influencias, como un criminal cualquiera. Asi terminan todos.
La Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte, tras conocer la solicitud del Fiscal, consideró que hay motivos razonables para creer que en el sentido del artículo 25-3 del Estatuto de Roma, Gadafi, su hijo y otros colaboradores del régimen serían responsables penalmente como coautores indirectos de dos crímenes contra la humanidad: muerte en el sentido del artículo 7-1 del Estatuto y persecución, de acuerdo con el artículo 7-1-h del mismo texto.
Gadafi pierde y huye. Si lo detienen en Libia podría ser procesado por los tribunales libios, seguramente en un proceso justo, muy distinto a los ordenados por los dictadores en ejercicio. Si el Estado libio no lo puede juzgar porque los tribunales internos no funcionan o no pueden hacerlo,  la CPI, como institución judicial penal internacional complementaria, le procesaría junto a los otros presuntos responsables de los crímenes cometidos en contra de la población civil.
La Corte lo solicita y lo más importante, los Estados partes en el Estatuto deben cooperar con ella, de conformidad con el artículo 86 del Estatuto, lo que implica que en caso de encontrarse en el territorio de ese Estado, las autoridades deben entregarlo al tribunal en La Haya, según el artículo 89 y siguientes del mismo tetxo.
Los Estados deben cumplir con sus obligaciones internacionales asumidas libre y soberanamente al concluir tratados internacionales. De no hacerlo, comprometen su responsabilidad internacional, con las consecuencias  que de ello se derivan. Los Estados forajidos que irrespetan el orden jurídico y las reglas de convivencia pacífica internacionales son condenados por la comunidad internacional. El probable refugio de Gadafi en Venezuela traerá serios problemas al régimen bolivariano, uno de los tres (Nicaragua y Ecuador) que irresponsablemente le han expresado su apoyo  y su solidaridad. Torpeza reiterada, pretensiones estúpidas o coincidencias perversas.
vitoco98@hotmail.com>

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jueves, 25 de agosto de 2011

LUIS DANIEL ÁLVAREZ V. : SIEMPRE LA PAGAN

A final los dictadores deberán sentarse a escuchar una condena
El 16 de agosto tiene un significado especial para la historia civil venezolana. Sin embargo, fueron contadas las personas que recordaron que esa fecha, pero en 1963, EEUU extraditó a Venezuela al dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez para que fuera juzgado por peculado y malversación de fondos. Finalmente, ya en Venezuela, fue encarcelado, se le siguió un proceso y fue condenado a cinco años de reclusión.
Muchas personas quedaron con el sabor amargo de que al dictador no se le condenó por las matanzas y torturas que bajo su gobierno y su mando se infringieron sino por un delito económico. No obstante, ese proceso pudo demostrar que la soberbia y la prepotencia que el dictador había esgrimido en su gobierno habían dado paso a un hombre disminuido que evidenció que no era infalible.
El gobierno de terror de Pérez Jiménez, nacido en un lúgubre golpe militar en 1948 y refrendado en un dantesco fraude electoral en 1952, reprimió salvajemente cualquier asomo de oposición, escudándose en suntuosas obras y 
La libertad de prensa, el ejercicio político, el derecho a opinar y la autonomía universitaria fueron desplazadas por un régimen en el que el culto al militarismo, los grandes desfiles y el lenguaje bélico se unían con la arrogancia militar que se creía una estirpe superior al resto de la ciudadanía.
Sin embargo, Pérez Jiménez fue extraditado y debió sentarse ante un tribunal en el que se veía que atrás había quedado aquel individuo que dentro de un uniforme militar había enlutado a Venezuela.
A final los dictadores, por más altaneros y soberbios que quieran parecer, deberán sentarse a escuchar una condena, que así sea por una pequeña parte de sus delitos, reivindica el nombre de la República.
luisdalvarezva@hotmail.com
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miércoles, 27 de abril de 2011

CONTRA LAS DICTADURAS. ALFREDO LEUCO (DESDE ARGENTINA)

Vamos a decir un par de verdades de Perogrullo. Trazos gruesos para que no queden dudas. Mario Vargas Llosa no es Carlos Menem: en toda su vida, nadie lo acusó en su vida de corrupto. Mario Vargas Llosa no es Alvaro Alsogaray ni José Alfredo Martínez de Hoz: nunca fue funcionario de ninguna dictadura. Mario Vargas Llosa no es Jorge Videla ni Augusto Pinochet: siempre combatió a los terroristas de estado. 


Sin embargo en la Argentina, hay un gigantesco malentendido, obscenidad le llamó Vargas Llosa: todos ellos son caratulados ideológicamente como liberales. El premio Nóbel ayer lo explicó con maestría ante una certera pregunta de Jorge Fernández Díaz. El escritor ironizó diciendo que hay tantos tipos de liberales como de trotskistas y rogó que ninguno de esos personajes nefastos sea beneficiado con el rótulo de liberal. Porque el liberalismo que el practica nació combatiendo contra todo tipo de violencia y autoritarismo. Vargas Llosa luchó contra todo tipo de dictaduras. Contra las de derecha y las de izquierda.

A las que se hacen en por orden del proletariado o de Cristo Rey. Contra los Videla y los Fidel Castro. Desprecia por igual a los carniceros que industrializaron la muerte tanto en nombre de Hitler como de Stalin. Para que no queden dudas hay que decir que la dictadura de Videla lo censuró y por decreto de un general genocida ignorante llamado Albano Harguindeguy prohibió la circulación de su emblemático libro “La tía Julia y el escribidor”. Incluso anoche, Vargas Llosa contó que guarda aquel texto oscurantista y medieval y todavía no entiende lo que quiere decir. Vargas Llosa recordó además como presionaron con el PEN Club desde Estados Unidos a la junta militar para que liberaran y dejaran de torturar al escritor argentino Antonio Di Benedetto y el resto de los detenidos.

Se puede buscar en todos los archivos posibles y googlear todo lo que quieran. No hay una palabra de Vargas Llosa apoyando a algún dictador. Es un hombre libre y ejerce como tal. Dice que todo el tiempo duda y que se autocritica porque no se siente dueño de la verdad absoluta y que comete muchos errores como todos. Desprecia a Hugo Chavez y los caudillos totalitarios de su calaña pero, sin embargo, eligió el mal menor y llamó a votar a Ollanta Humala, un discípulo de Chávez. Quiere evitar que en Peru gane la hija del Alberto Fujimori. Prefiere un proyecto de chavista que dicho sea de paso, prometió ser mas dialoguista y menos autoritario porque cree que Keiko Fujimori va a liberar a su padre que está preso por haber cometido delitos de lesa humanidad. Y lo hizo en nombre del liberalismo, digo yo. Es que muchos salvajes inhumanos y explotadores eligieron la libertad de mercado y la ortodoxia monetarista como bandera. Por eso tengo grandes diferencias con esa doctrina.

Creo en la intervención sana del estado en ayuda de los más pobres y en potenciar el desarrollo con equidad de los que más necesitan. No creo que el mercado por si solo se encargue de atacar las injusticias. Ese es el rol del estado. Para lograr igualdad de oportunidades y proteger a los mas débiles frente a los mas poderosos.

Esa es una de mis diferencias pero a quien le interesan mis diferencias. Además, Vargas Llosa en el plano de los derechos individuales y la cultura es casi un anarquista. Dinamita todos los dogmas. Abre todas las cabezas. Francotira ideas para provocar e incomodar a los pensadores perezosos. Está a favor del matrimonio igualitario, del aborto, defiende a rajatabla los derechos humanos y es un durísimo crítico de la iglesia cuando juega el rol reaccionario de querer tapar el sol con las manos y de convertirse en el discurso único de la culpa. Con talento, Fernández Díaz lo ubicó en el mapa: le dijo que en España el podría transitar en una avenida de centro que esté a la izquierda del Partido Popular de Aznar y a la derecha del Partido Socialista de Felipe González. Después el genial escritor hizo preguntas sobre Argentina que se nos clavaron como puñales.

Se preguntó que ocurrió en este país que pasó de ser uno de los más avanzados del mundo a una decadencia interminable. ¿Cómo fue que a principios de siglo estuvimos a punto de terminar con el analfabetismo y el analfabetismo casi termina con nosotros? “Me desgarra saber que estaban al nivel de Suiza o de Suecia y terminaron atrapados entre las dictaduras y la pobreza”. Tiene el mismo rechazo por los déspotas que el que sintió por su padre. Los odia con toda su cuerpo y alma. Dice que lloró por primera vez con las palizas que su padre le pegó. Identificó a ese padre castigador con la falta de democracia y libertad. En el Calígula de Albert Camus encontró la definición perfecta de los tiranos:” quieren que desaparezcan todo tipo de contradictores y de contradicciones en el mundo”. Ese es el tamaño del peligro. Y la dimensión del desafío.

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viernes, 25 de febrero de 2011

TÚNEZ, EGIPTO, LIBIA...CUBA: ES HORA DE QUE EL CASTRISMO PASE A LA HISTORIA. FERNANDO JAVIER RUIZ. TOMADO DE CADAL

Las revueltas populares contra las dictaduras en el norte de Africa son una ola que genera una esperanza mundial. Por supuesto que el futuro en esos países está lleno de incertidumbres, pero hay algo seguro: las dictaduras en Túnez y Egipto terminaron, y otras están hoy heridas de muerte. Quizás en pocas horas enterremos alguna más.

En Cuba el descontento de la ciudadanía es pavoroso, donde resulta evidente que entre la propia clase gobernante no hay ninguna fe en que el régimen pueda democratizarse, y ya no tienen un Bush para enfrentarse sino un Obama. Solo falta que se cruce el umbral de la protesta masiva. Como ocurrió en 1989 en Europa del Este y ahora en Africa del Norte, las dictaduras caen cuando se rompe el miedo a la protesta en la calle, cuando el descontento individual se organiza colectivamente pues se pierde el miedo a identificarse como un opositor.

Es en ese momento donde se ponen a prueba las dos instituciones de control principales de la dictadura: las fuerzas armadas y los medios de comunicación oficiales. Si comienzan las protestas en Cuba, la primera línea represiva del régimen serán los cuadros partidarios y la policía política, tratando de evitar la presencia directa de los militares en la calle frente al pueblo. Si las protestas adquieren entidad, es decir, si la gente va rompiendo ese miedo a revelar en público su disidencia vital con el régimen, en algún momento los militares van a tener que decidir utilizar o no la fuerza. Pueden elegir la opción de China, de Burma o de Libia, y disparar, o pueden elegir la opción de los militares egipcios y no hacerlo. En apariencia, los militares serían el sector del régimen más respetado por la población, pero frente a las protestas masivas deberán elegir defender o no a la dictadura, de la que son obviamente los principales beneficiarios.

El otro sector clave del estado son los medios de comunicación, en especial la televisión pública. Cualquier fisura en el monopolio discursivo del régimen alentará la revuelta, y la nacionalizara. La caída de Honecker en Alemania Oriental, de Ceaucescu en Rumania, y la resistencia frente al golpe contra Gorbachov, tuvieron en la televisión un actor central. También el intento de golpe en España, hace treinta años, fue detenido entre otras cosas por la valentía de los empleados de la televisión pública española. Las revoluciones democráticas triunfantes son capaces de penetrar el espacio mediático audiovisual, que es actualmente el principal lugar de encuentro del pueblo en un país. Los corresponsales internacionales basados en Cuba están relativamente controlados por el castrismo pero frente a un torbellino de acontecimientos seguramente no dejarán de cubrirlo. De hecho, llevan décadas esperando poder hacerlo.

En abril próximo el Partido Comunista realizará su VI Congreso. Dado que es muy improbable una revuelta de dirigentes partidarios, nada cambiará demasiado nos dice la historia, pero está sirviendo para contener las protestas, argumentando que ya el Partido va a instrumentar un cambio desde arriba. El problema adicional que tiene la democracia cubana es que gran parte del establishment mundial prefiere un lento cambio desde arriba a una incierta insurrección desde abajo que pueda generar una situación de gran inestabilidad, incluso violencia, y un fuerte golpe migratorio sobre los Estados Unidos.

Ben Ali gobernó Túnez desde 1975 y Hosni Mubarak también desde ese año. Eran dictaduras personalistas de casi treinta años. Los Castro en Cuba reinan desde hace más de cincuenta años. La transición a la democracia será mucho mejor y más genuina si la iniciativa del cambio viene desde el pueblo, desde la calle, y no desde negociaciones en el interior del régimen o con factores de poder internacionales.

La trampa del régimen es que las protestas sean violentas. Pero en el pueblo cubano hay una historia de disidencia heroica y no violenta contra el régimen desde hace cuarenta años, desde que comenzaron a hacer seminarios de derechos humanos a fines de los sesenta. Este es el momento de que esa tradición disidente se encuentre con el pueblo masivamente en las calles. Así todos los gobernantes de América Latina serían electos por sus pueblos, por primera vez en su historia.

Fernando Ruiz es autor del libro "Otra grieta en la pared: informe y testimonios de la nueva prensa cubana" (CADAL / Konrad Adenauer Stiftung).


CADAL
info@cadal.org

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martes, 15 de febrero de 2011

¿CÓMO MUERE UNA DICTADURA? MOISÉS NAÍM. EL PAÍS DE ESPAÑA.

¿Por qué Egipto y no Marruecos? ¿Por qué en China sigue mandando el Partido Comunista, pero se hundió la Unión Soviética? ¿Por qué Fidel Castro ha sobrevivido en el poder y Augusto Pinochet no? En fin, ¿qué determina que algunas dictaduras sean depuestas y otras se perpetúen? 

Las razones son tan variadas como la naturaleza misma de estos regímenes. Hay dictaduras que son totalitarias y brutalmente represivas. Otras son dictablandas que intentan hacerse pasar por democracias: organizan elecciones que nunca pierden, toleran una oposición anémica y permiten periódicos "libres" que pocos leen. Muchas necesitan del sostén de potencias extranjeras. Arabia Saudí depende de Estados Unidos, Bielorrusia de Rusia y Corea del Norte de China. Y claro está, la historia, la cultura y la religión fortalecen ciertas monarquías despóticas. Aunque cuando un pueblo se harta y sale a la calle dispuesto a morir por la libertad -y el Ejército no lo masacra- no hay cultura, historia, religión o potencia extranjera que salve a un déspota. Pero ¿qué hace que esto ocurra?

LOS MILITARES SON SIEMPRE EL ACTOR DETERMINANTE. TODAS LAS TIRANÍAS DEPENDEN DE ELLOS

- EL CAMBIO. Los cambios económicos, sociales o internacionales pueden disparar procesos matadictaduras. Los autócratas no conviven bien con las reformas. Incluso los Gobiernos revolucionarios que inicialmente promueven grandes transformaciones terminan manejando mal los cambios. En la Unión Soviética, la liberalización económica, que comenzó siendo gradual, escaló hasta desbordar al régimen. El sah de Irán pagó las consecuencias de una modernización que resultó demasiado acelerada para su pueblo. En contraste, en la China de hoy un súbito freno a su veloz crecimiento económico es la principal amenaza al régimen.

- LA VEJEZ. Los Gobiernos también envejecen. Ver y oír a Hosni Mubarak pronunciando discursos totalmente desconectados de lo que estaba pasando en las calles de su país es el más reciente ejemplo de una dictadura aislada de su pueblo y del mundo, lenta en reaccionar y que, a pesar de sus costosos servicios de inteligencia, estaba patéticamente mal informada. Hay dictaduras que fallecen por "viejas" no solo debido a la avanzada edad o a la muerte de sus líderes, sino por la esclerosis de sus vetustas estructuras de gobierno.

- LA PELEA POR EL BOTÍN. A veces la caída de un régimen se produce por peleas entre las élites en el poder y no entre el pueblo y su Gobierno. Las dictaduras habitan en un ecosistema de privilegios, alianzas y codependencias con los más variados actores: los militares, líderes regionales, grupos económicos y políticos, medios de comunicación, líderes religiosos, aliados extranjeros, etcétera. A veces este delicado equilibrio de poderes se rompe, desencadenando enfrentamientos que pueden llevar al fin del régimen. Algo de esto pasó recientemente en Túnez.

- ERRORES MORTALES. Las autocracias pocas veces pagan altos precios por sus equivocaciones. Esto, en combinación con la propensión de los dictadores a rodearse de ayudantes que temen criticarlos o expresar desacuerdos, crea un ambiente donde los errores son frecuentes. Y alguno puede llegar a acabar con el régimen. Sadam Husein es un buen ejemplo de esto. O el general Leopoldo Galtieri, el jefe de la Junta Militar argentina quien, en 1982, decidió que era una buena idea invadir las islas Malvinas. Su derrota contribuyó a poner fin a la dictadura en Argentina.

- EL CONTAGIO. La democratización de Portugal y España vinieron muy juntas. También la de los países del Cono Sur de América. Y la de Europa central. Ahora, después de Túnez, ha venido Egipto. No hay duda de que la muerte de una tiranía irradia esperanzas en otros países gobernados por dictadores, y sirve de ejemplo y estímulo para quienes se oponen al régimen. La libertad es contagiosa.

- LA INFORMACIÓN. Un pueblo mejor informado de los abusos y la corrupción de sus autoridades, enterado de cómo se vive y se gobierna en otros países y que, además, se puede conectar y coordinar fácilmente con otras personas que, en su misma ciudad o en el otro lado del mundo, piensan igual, es un pueblo peligroso para una dictadura. Está claro que las tecnologías que informan y conectan a la población son un nuevo dolor de cabeza para los autócratas.

Esta lista no es exhaustiva y además siempre hay más de uno de estos factores en juego.

También es cierto que estos elementos a veces no bastan y hay dictaduras que, a pesar de todo lo anterior, sobreviven. Pero, siempre, el actor determinante -y poco predecible- son los militares. Todas las tiranías dependen de ellos. A veces los militares están exclusivamente al servicio del tirano. En otros casos, cambian de parecer y deciden defender a su patria, y no al régimen. Al final, lo único que cuenta es si los militares están dispuestos a disparar contra sus compatriotas. Cuando se niegan a hacerlo, nace la libertad.

mnaim@elpais.es

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lunes, 14 de febrero de 2011

EL DESPEÑADERO VENEZOLANO. ZENAIR BRITO CABALLERO

El mandatario Robert Mugabe acabó de decidir que será nuevamente candidato a presidente en las elecciones  de 2011 en Zimbabue. Este dictador se encuentra en el poder desde 1980, cuando se logró la independencia del Reino Unido.

Está acusado, por varias organizaciones internacionales, de violar los derechos humanos y enriquecerse ilícitamente. En América Latina, el gobernante que más tiempo continúa  en la presidencia es el que se hace llamar líder del socialismo del siglo XXI el teniente coronel,.

En sus 12 años al frente del ejecutivo venezolano ha enriquecido su poder y relegado las libertades individuales. Mientras en la ciudad de Foz de Yguazú varios gobernantes exigían a varios gobiernos aceptar al Comandante en el inservible Mercosur; en toda Venezuela los ciudadanos temíamos que se aprobase una legislación que daría carta blanca al mandatario, con el otorgamiento de poderes especiales para legislar el país de forma unilateral y como le diera la gana.

El temor se hizo realidad y hoy  el Teniente Coronel tiene poderes plenos para dirigir la vida de unas 28 millones de personas, que se tendrán que aguantar las arbitrariedades estatales hasta, por lo menos, el 2012, ya que la ley estará en vigencia por  18 meses. Con la denominada “Ley Habilitante”, el comandante socialista-comunista podrá disponer, una vez más, de normas socialistas contra los venezolanos.

El Comandante tendrá la posibilidad de decretar leyes sobre: “necesidades urgentes derivadas de la pobreza y las lluvias, infraestructura, transporte y servicios públicos, finanzas y tributos, seguridad y defensa, cooperación internacional, vivienda, ordenación territorial y uso de la tierra urbana y rural”.

Prácticamente todas las áreas en las que se legisla. Esto significa que el gobernante revolucionario se convierte en abogado del diablo y no consultará con otros sectores para dirigir la “vida institucional” del país. Lo peligroso es que el enorme poder que tiene  el Teniente Coronel sería utilizado para realizar más expropiaciones o nacionalizaciones de tierras, fincas en plena producción, galpones, locales comerciales y todo lo que él quiera  que sea propiedad de opositores y empresas privadas, de capital local o externo; también podría clausurar medios de comunicación televisivos, radiales y prensa escrita críticos a su régimen y censurar de forma oficial el disenso.  Prueba de ello sería la enorme injusticia que cometió contra el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, electo por la mayoría de los capitalinos.

El chavismo, para restar influencia y poder al opositor, desconoció la “autoridad electa democráticamente” y creó un nuevo alto cargo para la capital, paralelamente a la alcaldía y con muchos recursos públicos.

El chavismo socialista-comunista no quiere aceptar que la oposición se adjudicó decenas de escaños en el nuevo parlamento unicameral, que asumió en enero, y que podría obstaculizar el proyecto verticalista, dogmático y perjudicial del Teniente Coronel. 

El argumento del gobierno bolivariano socialista-comunista es que hay leyes que necesitan ser aprobadas, o decretadas, en este caso, cuanto antes, en vista a las urgencias médicas y logísticas luego de las lluvias torrenciales que golpearon Venezuela en las pasadas semanas de diciembre 2010.

El oficialismo asegura que se deben construir viviendas y otorgar tierras a los afectados. Por favor, el problema de vivienda no es algo reciente, ya lleva 12 años sin resolverse y es justamente la administración chavista la que no se ocupó ni se ocupa del tema. ¿En más de una década, no pudo el Comandante levantar viviendas “dignas” para los venezolanos? ¿No solucionó los problemas de infraestructura del país? ¿Fue por inoperancia o por “obstáculos” de  la oposición? 

El supuesto sistema republicano demócrata venezolano se quebranta por el desplazamiento dado a los parlamentarios y he allí cuando reina la autocracia y se impone el culto al líder. Los problemas de los ciudadanos de nuestro país no giran en torno a las “necesidades productos de las tormentas”, sino que versan sobre la desfachatez e ineficacia pública, la alta tasa de inseguridad y la polarización política alentada por el oficialismo con demagogia, populismo y manipulación de las emociones de los que menos tienen, lo que desemboca en una persecución.

El Teniente Coronel seguirá encontrando motivos para gobernar el país de forma dictatorial, mientras se agotan las instancias de participación diversa y ajustada a los principios fundamentales de convivencia armónica. Mugabe está prácticamente seguro de quién será, “por elección popular”, presidente de Zimbabue el próximo año. Me animo a decir amigos lectores, que  el Comandante también sabe “quién” estará en el poder en el 2012 en nuestro país. La duda real es, ¿sabrán muchos venezolanos que se nos acaba el tiempo antes de caer en el despeñadero y parecernos a Zimbabue?
zenair brito
britozenair@hotmail.com

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BAJO ESCRUTINIO RIQUEZA MUBARAK MUBARAK FAMILY RICHES ATTRACT SCRUTINY - WORLD NEWS - THE NEW YORK TIMES - MSNBC.COMBY NEIL MACFARQUHAR, DAVID ROHDE AND ARAM ROSTON

Traducción de El Republicano Liberal (Versión original en Ingles en la parte inferior)

 Gamal Mubarak y Hosni Mubarak. 
Después que el hijo menor de Hosni Mubarak, Gamal, dejó su trabajo como un ejecutivo con Bank of America en Londres a mediados de la década de 1990, unió fuerzas con el Banco de inversión más grande de Egipto. Hoy tiene una participación importante en una empresa de capital privado con intereses en toda la economía egipcia, de petróleo a la agricultura, turismo, registros corporativos y show de entrevistas.  Durante los casi 30 años del Presidente Hosni Mubarak, él y su familia no eran extravagantes con su riqueza, particularmente por las normas de otros líderes en el Medio Oriente. Si bien no hay indicios que Gamal Mubarak o el Banco estaban involucrados en actividades ilegales, sus inversiones muestran cuán profundamente la familia se teje en la economía de Egipto. 

¿Principales historias: revolución en Egipto actualizado 69 minutos hace Egipto manifestantes encuentran nuevo destino: baja los salarios actualizado 66 minutos hace voluntad Egipto revitalizar "Movimiento de Irán verde"?  Cómo Internet bajó un dictador yemenitas protesta contra el Presidente por cuarto día 69 actualizado hace minutos objetivo de fuerzas de seguridad de Irán frustrar rally enfrentamientos en Bahrein antes de protesta planificada rally Gaddafi le dice a los palestinos: revuelta contra Israel Egipto disturbios pone Mideast esfuerzos de paz en celebrar horas finales de Mubarak: pujas desesperadas a permanecer

NYT: Riquezas familiares de la familia Mubarak atraen investigaciones en Egipto e Irán: revoluciones jugar fuera de forma diferente lo que necesita saber acerca de la crisis en la línea de tiempo de Egipto: seguir el camino de la agitación Mideast ahora con Hosni Mubarak fuera del poder, hay crecientes llamadas para comenzar una contabilidad.  En pocas horas de la renuncia del Sr. Mubarak el viernes, funcionarios suizos ordenaron a todos los bancos en Suiza para buscar — y congelar — todos los bienes de ex Presidente, su familia o estrechas associates.

En Egipto, líderes de la oposición prometieron presionar una investigación completa de las finanzas del Sr. Mubarak.  Rastrear el dinero es probable que sea difícil porque el negocio en Egipto en gran medida se llevó a cabo en secreto entre un pequeño grupo de personas conectadas al Sr. Mubarak.  "Ahora nos toca abrir todos los archivos,", dijo George Ishak, jefe de la Asociación Nacional para el cambio, un grupo de paraguas de la oposición.

"Todo, a todos ellos investigamos: las familias de los Ministros, la familia del Presidente, todo el mundo." 

Las estimaciones de la fortuna de la Mubarak varían salvajemente, incluyendo un rumor generalizado que son por tanto como de 70 millones de dólares. Funcionarios de Estados Unidos dicen que esa cifra es enormemente exagerada y pone a la riqueza de la familia en 2 millones de dólares a 3 millones de dólares.


En Ingles


After Hosni Mubarak’s younger son, Gamal, left his job as an executive with Bank of America in London in the mid-1990s, he joined forces with Egypt’s largest investment bank. Today he has a significant stake in a private equity company with interests throughout the Egyptian economy, from oil to agriculture to tourism, corporate records and interviews show.
During President Hosni Mubarak’s nearly 30-year rule, he and his family were not flamboyant with their wealth, particularly by the standards of other leaders in the Middle East. While there is no indication that Gamal Mubarak or the bank were involved in illegal activity, his investments show how deeply the family is woven into Egypt’s economy.
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Now with Hosni Mubarak out of power, there are growing calls for an accounting to begin.
Within hours of Mr. Mubarak’s resignation on Friday, Swiss officials ordered all banks in Switzerland to search for — and freeze — any assets of the former president, his family or close associates. In Egypt, opposition leaders vowed to press for a full investigation of Mr. Mubarak’s finances.
Tracing the money is likely to be difficult because business in Egypt was largely conducted in secret among a small group of people connected to Mr. Mubarak.
“Now we open all the files,” said George Ishak, head of the National Association for Change, an opposition umbrella group. “We will research everything, all of them: the families of the ministers, the family of the president, everyone.”
Estimates of the Mubaraks’ fortune vary wildly, including a widespread rumor that they are worth as much as $70 billion. United States officials say that figure is vastly exaggerated and put the family’s wealth at $2 billion to $3 billion.

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domingo, 13 de febrero de 2011

LA RENUNCIA DE HOSNI MUBARAK. CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL. DESDE COSTA RICA

Por fin dimite Hosni Mubarak después de gobernar Egipto durante 30 años y de 18 días de revueltas del pueblo egipcio, por ahora se encuentra en un lugar cerca del Mar Rojo a la espera de resolver donde se irá a vivir.


Por ahora el gobierno de transición queda en manos de un consejo compuesto de militares,  razón por la cual algunos analistas ven este suceso como un golpe de estado silencioso.

Sin embargo y por el momento, el pueblo esta eufórico, su principal objetivo lo ha logrado.

La dimisión del hombre conocido como “el faraón sordo” se produce bajo una singular situación, de repente y catapultado por las redes sociales aparece un movimiento popular sin banderas políticas y sin líderes visibles. Un movimiento compuesto principalmente de jóvenes cibernautas cansados de un gobierno corrupto.

¡Una revolución sin parangón alguno en el mundo!

Pero ¿Qué podemos esperar en el futuro de Egipto ¿Cuáles son las opciones? ¿Que tipo de gobierno se instalará? ¿Una teocracia? ¿Una democracia? ¿Un gobierno fundamentalista?

La respuesta la tendremos por supuesto con el tiempo, por ahora lo importante es que la transición se produzca de forma ordenada, en armonía y sin la intromisión de ningún tipo de fundamentalistas y con el apoyo del resto del mundo para que se llegue a instalar una democracia.

¿Tendremos movimientos similares en el futuro? Pareciera que sí, este movimiento ha sido exitoso, un ejemplo para muchos, e inspiración para otros jóvenes de otros pueblos donde sus gobiernos son autoritarios. 

En nuestra región, los gobiernos autoritarios de Cuba y Venezuela -suponemos-  deben estar preocupados y temerosos, saben que entre más ejemplos como estos aparezcan, más motivaciones tendrán sus adversarios y saben que en cualquier momento podrían aparecer movimientos similares. 

Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com

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