BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

domingo, 23 de febrero de 2014

CANTO DE LOS HIJOS EN MARCHA, ANDRES ELOY BLANCO,

Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras;
que no vengan todos a pasar la noche
rumiando pesares, mientras tú me lloras;
que no esté la sala con los cuatro cirios
y yo en una urna, mirando hacia arriba;
que no estén las mesas llenas de remedios,
que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro,
que no venga el mozo con la tarjetera,
ni cuelguen las flores de los candelabros
ni estén mis hermanas llorando en la sala,
ni estés tú sentada, con tu ropa nueva.
Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras.

Lléname la casa de hombres y mujeres
que cuenten el último amor de su vida;
que ardan en la sala flores impetuosas,
que en dos grandes copas quemen melaleuca,
que toquen violines el sueño de Schuman;
los frascos rebosen de vino y perfumes;
que me miren todos, que se digan todos
que tengo una cara de soldado muerto.

Lléname la casa
de flores regaladas, como en una selva.
Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama;
con mis cuatro hermanas, hagamos consejo;
tenme de la mano, tenme de los labios,
como aquella noche de mi padre muerto,
y al cabo, dormidos iremos quedando,
uno con su muerte y otro con su sueño.

Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros,
con sus dos caballos gordos y pesados,
como de levita, como del Gobierno.

Que si traen caballos, traigan dos potrillos
finos de cabeza, delgados de remos,
que vayan saltando con claros relinchos,
como si apostaran cuál llega primero.
Que parezca, madre,
que voy a salirme de la caja negra
y a saltar al lomo del mejor caballo
y a volver al fuego.
Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros.

Madres, si me matan,
y muero en los bosques o en mitad del llano,
pide a los soldados que te den tu muerto;
que los labradores y las labradoras
y tú y mis hermanas, derramando flores,
hasta un pueblo manso se lleven mi cuerpo;
que con unos juncos hagan angarillas,
que pongan mastranto y hojas y cayenas
y que así me lleven hasta un cementerio
con cerca de alambres y enredaderas.
Y cuando pasen los años
tráeme a mi pedazo, junto al padre muerto
y allí, que me pongan donde a ti te pongan,
en tu misma fosa y a tu lado izquierdo.
Madre, si me matan,
pide a los soldados que te den tu muerto.

Madre, si me matan, no me entierres todo,
de la herida abierta sácame una gota,
de la honda melena sácame una trenza;
cuando tengas frío, quémate en mi brasa;
cuando no respires, suelta mi tormenta.
Madre, si me matan, no me entierres todo.

Madre, si me matan,
ábreme la herida, ciérrame los ojos
y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo
y esa pobre mano por la que me matan,
pónmela en la herida por la que me muero.

Llora en un pañuelo que no tenga encajes;
ponme tu pañuelo
bajo la cabeza, triste todavía
por las despedida del último sueño,
bajo la cabeza como casa sola,
densa de un perfume de inquilino muerto.

Si vienen mujeres, diles, sin sollozos:
-¡Si hablara, qué lindas cosas te diría!
Ábreme la herida, ciérrame los ojos...

Y una palabra: JUSTICIA
escriban sobre la tumba
Y un domingo, con sol afuera,
vengan la Madre y las Hermanas
y sonrían a la hermosa tumba
con nardos, violetas y helechos de agua
y hombres y mujeres del pueblo cercano
que digan mi nombre como de su casa
y alcen a los cielos cantos de victoria,
Madre, si me matan.

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TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ, LA PAX SINICA


Hay un hilo conductor, uno con nudos que llamaremos hitos de esta historia. Narrar la historia mientras acontece parece tarea de esos valientes a quienes llaman corresponsales de guerra. Cuando la guerra ha pasado suele prevalecer la visión del vencedor. A veces se asiste al testimonio para dejar al futuro elementos disponibles para un análisis póstumo.

Necios hay por todas partes, seguramente exclamó Tucídides para permitir Herodoto refrendara. La proclamación constante de que el régimen era una dictadura es un caso a mostrar. Autoritario, violador constante del Estado de Derecho, desintegrador de los términos clásicos de la separación de poderes, permitía resquicios, celebraba elecciones –las cuales analizar ahora es ejercicio vano dada su habilidad para envolver a los adversarios, ponérselas en el orden conveniente, cambiar circuitos electorales y usar abusivamente de los recursos del Estado- y lanzaba petardos contra medios impresos y radioeléctricos. Llegamos a hablar de “dictadura del siglo XXI”, de una adecuada a los tiempos que ya no necesitaba de llenar estadios de prisioneros, de recurrir a la tortura o de practicar una sistemática violación de los derechos humanos.

Los tiempos corren, los acontecimientos acontecen y suelen poner fecha y hora. Siempre hay un proceso detrás. Desde los apresurados que luchan entre sí para limpiar adversarios del camino al poder, desde la inmadurez y desde la impaciencia, desde la torpeza y desde el equívoco, pero esos episodios han sido narrados antes, en otros de estos textos que llamamos columnas de opinión. Podría argumentarse que la enumeración anterior sólo ha acelerado lo inevitable, que la conclusión hubiese sido la misma y que siempre es mejor sincerar antes de arrastrar. Concedemos a tales argumentos el beneficio de inventario, para utilizar una expresión jurídica en estos tiempos de la fuerza.

Lo cierto es lo cierto, obviando en este texto lo ya dicho. El 19 de febrero de 2014 la represión alcanzó su clímax, el amontonamiento se hizo barricada a toda legalidad, el desbordamiento tan patente y la furia desatada tan incontrolable, la acumulación de los hechos anteriores tan patética, que nuevamente un siglo escapó de vuelta atrás, el uso de expresiones con pretensión de definición sociológica novedosa un ejercicio entre escamoteo a la responsabilidad y/u omisión a la verdad. Huele a dictadura, se comporta como una dictadura, reprime como dictadura, encarcela como una dictadura, tortura como dictadura. Es una dictadura.

Aún conservará resquicios, aún intentará las apariencias, aún girará sobre la obsolescencias de unos adversarios apagados, aún alegará existe un Parlamento donde irán los domesticados por la Pax Romana a ejercer el derecho concedido por el imperio de conservar sus dirigentes y en ese “senado” bajo la bota del César reproducirán en carne propia las más claras definiciones dadas por Marco Aurelio en   “Pensamientos” o, quizás mejor, las invectivas de Epícteto.  Los gobernadores de olvidadas provincias alabarán la Pax Augusta  y dirán quienes luchan en las fronteras como los germanos y los partos son pueblos inconcebibles.

Recordaba estos días las conversas de los viejos luchadores sobre el primer deber de un combatiente, no caer preso, y sobre el segundo, si caes piensa las 24 horas en la fuga. Nadie puede sobrevaluarse hasta el extremo de creer el punto de inflexión su entrega. Mientras Augusto imponía la suya, China dominaba el Asia Oriental. Eran los tiempos de las dinastías, de otras que nada tienen que ver con las de hoy, con las del Partido Comunista Chino, aunque muchos piensen el siglo XXI verá de llegar de nuevo la Pax Sinica que no significa otra cosa que “paz china”.  Entre Pax y Pax floreció el comercio entre los grandes imperios de la época y lo que suponemos existía entonces, forzando o sin forzar la terminología, una izquierda caviar, celebró entre banquetes la genialidad de los conductores.  En los tiempos presentes de América Latina la izquierda es una bazofia y la derecha un escondrijo, pero dejemos, por ahora, en paz, la disquisición sobre la necesidad de insurgir con conceptos de este siglo, dado que el pueblo no termina de empoderarse y sólo es víctima.

Mientras, uno piensa en atrasos conceptuales, en como el ejército es el único que a lo largo de la historia ha puesto bajo control a la Guardia Nacional, en el derrumbe de los valores al ver bandas armadas haciendo de las suyas ante los ojos impertérritos de quienes deberían reducirlas, en el castigo histórico de que cada comienzo de siglo en este pantano de arenas movedizas la única palabra invocable es “decadencia” tal como lo hizo José Rafael Pocaterra y que como él es menester escribir un “Canto a Valencia”, sólo que ahora habría que titularlo “Génesis” para incluir en el primer libro del Antiguo Testamento a todos los caídos, pero también la seguridad de que el hombre venezolano será insuflado de vida.

tlopezmelendez@cantv.net
@TeoduloLopezM

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LUIS MANUEL AGUANA, SE ENTREGÓ, Y ¿AHORA QUÉ?

Nadie podía pensar que ocurriera nada diferente de lo que ocurrió. El gobierno no dejaría marchar a Leopoldo y para ello cercaron la Plaza Brión de Chacaíto con un piquete redoblado de policías por todas las entradas, al punto que aquellos que llegaron temprano a la concentración se encontraron secuestrados porque nadie podía entrar o salir de la plaza. Por otro lado cerraron las estaciones del Metro desde la Plaza Venezuela hasta Parque del Este (Miranda), impidiendo a la gente llegar o salir del sitio. Fue todo un alarde de violación del derecho que tenemos los venezolanos a manifestar libremente, uno de los Derechos consagrados en nuestra Constitución

Y aún así, la manifestación fue multitudinaria y a la final el líder se entregó al régimen. Muchos teníamos la secreta esperanza que Leopoldo hubiera meditado mejor ese paso porque si no, no se hubiera comprendido la sensación de frustración y arrechera-porque no decirlo en venezolano-, que tuvo la gente al retirarse, comparándolo con muchos momentos pasados donde el liderazgo político hizo concesiones al régimen a cambio de nada.

Muchos pensamos, tal vez ingenuamente, que Leopoldo tendría alguna carta debajo de la manga y que sacaría a última hora, porque si bien el régimen había trancado el paso a la multitudinaria y gigantesca concentración humana, alguna respuesta nos debía más allá de la despedida y entrega sin ninguna contraprestación.

Y tal vez les pareceré odioso, pero creo que a veces los líderes venezolanos se creen más de lo que son. Henrique Capriles pensó-y piensa todavía- que EL fue el que saco los millones de votos en las elecciones del 7-O o el 14A. Siempre he comentado que si hubiese sido el Negro Encarnación, el famoso portero de Acción Democrática el candidato Presidencial, hubiera sacado, si no los mismos votos, tal vez más, porque no se trataba de él, votamos por el abanderado de la oposición del régimen. Nadie le discute su carisma y su entrega en el proceso pero no se puede caer a embustes pensando que los votos salieron porque él era el candidato.

Espero que este mismo síndrome no le esté ocurriendo a Leopoldo Lopez. Fueron LOS ESTUDIANTES DEL TACHIRA Y MERIDA los que comenzaron esta lucha frontal en contra del régimen, y que sus compañeros de todo el país aún están librando en todas las calles de todos los pueblos de Venezuela. Leopoldo, como buen líder y político, entendió el momento y encarnó esa posición y la abrazó, conjuntamente con Maria Corina Machado y últimamente con Antonio Ledezma, interpretándola pero SIN TENER LA PROPIEDAD DE ESE MOVIMIENTO. El hecho de que hayan detenido a Leopoldo Lopez no disminuye, sino más bien aumenta las razones del movimiento estudiantil para estar en las calles.

En consecuencia cometeríamos un error si pensáramos que Leopoldo es el responsable de reunir esa multitudinaria cantidad de personas, y peor aún que él mismo se lo crea. Quien nos convoca allí es el malestar que nos embarga a todos los venezolanos, que se manifiesta y concentra en los pocos líderes que están interpretando adecuadamente que el momento que vive Venezuela requiere ya de ideas nuevas para solucionar y salir de este enorme hueco en donde estamos metidos. Y Leopoldo está siendo ahora uno de los pocos que se han dado cuenta de eso, con un motor catalizador de primera línea como el movimiento estudiantil.

Por eso es sumamente importante los pasos que de ahora en adelante estos líderes vayan a dar. No estuve de acuerdo en su entrega al régimen, así como ahora no estoy de acuerdo en que se coloque solamente en los hombros del movimiento estudiantil toda la responsabilidad de dirigir las acciones y acometer las estrategias para una salida política a todo lo que está sucediendo.

Y lo que está sucediendo en el país sobrepasa a todos los liderazgos. No hay NADIE CONDUCIENDO ESTE AUTOBUS FUERA DE CONTROL porque quienes debieron haber interpretado seriamente la situación del país se echaron a los brazos del régimen tratando de seguir disfrutando de su parte de la torta del poder. Y ahora temo que por tratar de buscarle el control se estén comenzando a mover los resortes de la oposición oficial para negociar detener las protestas justas, ya no de los estudiantes sino de toda la gente que los sigue en el país. Y eso SI SERIA FRUSTRANTE PARA LA POBLACION.

Leopoldo pensaba entregar un Pliego de Peticiones el momento de su entrega. No sé si logró realizarlo pero la gente no salió a las calles en respaldo al movimiento estudiantil para posteriormente negociar su liberación a cambio de esas exigencias. El tema de fondo es otro y el régimen lo sabe perfectamente. Y es UNA TRANSICIÓN PARA RESCATAR LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA (ver y firmar el documento de Venezuela Soberana en http://venezuelasoberana.com/urge-una-transicion-para-rescatar-la-democracia-en-venezuela/).

No podemos dejar las calles sin una TRANSICION que resuelva el desarme de los colectivos armados, la salida del país de los cubanos, la liberación inmediata de los presos políticos y los manifestantes detenidos, la derogación de leyes inconstitucionales como las Leyes del Poder Comunal y la Ley de Precios Justos, sin contar con una profunda reforma de las leyes electorales. Es decir EL RETORNO DE LA DEMOCRACIA. Pero eso pasa por la salida del régimen de una manera pacífica y constitucional, y este jamás cederá terreno ante lo que creen una imposición del imperialismo que tienen atravesado en sus mentes trasnochadas del Siglo XIX, salvo que se vean ahorcados por la gente en las calles.

Leopoldo Lopez puede ser una pieza clave en esa nueva representación opositora-no la entregada que tenemos ahora-, que les haga entender que ese país que pretenden imponernos no es viable. Pero como creo también que con los comunistas no existe dialogo posible, entonces que los cubanos inventen la manera de domar este “cuero seco” que siempre ha sido Venezuela, “que se pisa por un lado y se levanta por otro”, Guzmán Blanco dixit. No creo que les vaya mejor…Se tendrán que ir tarde o temprano.

@laguana

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ANGÉLICA MORA, EN LA MADRIGUERA DEL LOBO, APUNTES DE UNA PËRIODISTA, NUEVA YORK, CASO LEOPOLDO LOPEZ

La entrega de Leopoldo López a las autoridades venezolanas ha sido comparada a la ida de una oveja a la cueva del lobo.

Y no estamos hablando de un simple lobo, sino una especie feroz que ha mostrado, probado y usado sus colmillos y que no se detiene ante nada para lograr sus propósitos.
La determinación del líder opositor, de entregarse al gobierno que habia ordenado su captura, es válida en una sociedad normal, con elementos legítimos que lo juzgarán de acuerdo a las leyes vigentes. Pero no estamos hablando de un Estado Normal, sino uno que es el directo causante del caos y violencia que vive en estos momentos Venezuela... y no cree ni en leyes ni en la Constitución.
Nadie puede garantizar nada en un gobierno que ha hecho mofa de los principios más elementales por los que se rige una sociedad normal.
Incluso, el haber postergado la presentacion del acusado ante los tribunales, expone la malicia con que están tratando el asunto.
Leopoldo López  se entregó este martes, luego que la Fiscalía General de la República emitiera una orden de captura en su contra por presuntos hechos de violencia que se generaron el pasado 12 de febrero. Específicamente, según datos que me llegaron anoche, se le imputarán primero los delitos de "Incendio de edificio público, daños a propiedad pública, instigación a delinquir y delitos de asociación".
Por lo que se ve, las acusaciones de "asesinato" y "terrorism"o han quedado -por un corto tiempo- de lado, para ver cual es la reacción pública ante estos primeros cargos. Luego se le imputarán tres tipos de   homicidio intencional, terrorismo y actos que condujeron a lesiones graves.
Lo paradójico es que se le acusa de instigar la violencia, pero hoy está detenido y la violencia contra los manifestantes ha aumentado.
En la impunidad de estos días han sido los "Tupamaros" y otros grupos pro gobierno los que están disparando contra la sociedad civil e incluso --- en una maniobra que se la admiraría Poncio Pilatos--- Maduro destituyó al Jefe del Sebín, (la Policía Política), acusándolo de haber actuado por su cuenta en los actos represivos contra los estudiantes. Y colocando la guinda en el pastel, el gobierno reconoció que agentes del Sebin realizaron "algunos disparos" el 12 de febrero. Qué quiere lograr Maduro con esto? ¿Aquietar las masas y que lo aplaudan por Justiciero?
Y como decía, otra maniobra para tratar de calmar a los manifestantes ha sido postergar por un día  la comparecencia del acusado ante los tribunales.  "Para que se aquieten las aguas", como me comentó mi amigo Marcos, quien trabajó en el palacio de Miraflores y es un chavista desengañado desde hace mucho tiempo.
 Muchos temen por Leopoldo López, entre ellos la diputada Maria Corina Machado quien expresó: “No dejaremos a Leopoldo hasta que recupere su libertad. Hacemos responsable a Maduro de lo que le pueda ocurrir. Ahora la ruta está en la lucha”.
Otros venezolanos en la oposición también han expresado su preocupación por la suerte de López, ahora en menos del gobierno de Maduro, su peor enemigo.
"Mira tememos que lo envíen a Cuba, en venganza y para que no pueda influenciar a los venezolanos, pero te imaginarás que esa determinación sería explosiva", me dijo Marta desde Caracas,quien ha participado en todas las manifestaciones.
"Han sido tan caras duras que el mismo Maduro declaró que encarcelaba a Leopoldo "para protegerlo y que no lo mataran". Eso te demuestra el colmo del cinismo de esta gente", señaló Juan otro ex chavista desengañado.  
Marcos señala por su parte que se le "hiela la sangre" pensar que Diosdado Cabello es quien está encargado del traslado de López  desde el centro de reclusión Palo Verde a los tribunales. (...)  "Por qué este personaje tan siniestro, que cumple ciegamente las directrices de La Habana, se ha endilgado el mismo esta tarea?"
En las redes sociales hay quienes temen que sentencian a López a "30 años de cárcel, lo desaparezcan o lo fusilen por traición a la Patria, todo tramado en La Habana".
El educador venezolano Victor Vielma Molina y millones de otros venezolanos se están preguntando. ¿Nos vamos a cruzar de brazos?
La respuesta está en la declaración misma de Leopoldo López  al anunciar que se entregaria:
Si mi encarcelamiento sirve para que Venezuela despierte, pues que así sea'
angelicamorabeals@yahoo.com
@angelicamorabe

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SAÚL GODOY GÓMEZ, BARTÓK A DUDAMEL,

Cuenta la leyenda urbana que Goebbles, el poderoso jefe de la propaganda nazi, curioso por el desplante suicida de un músico húngaro, el cual, en un comunicado público, se había atrevido a auto-incluirse entre un grupo de músicos judios, al lado de Schönberg, Stravinsky y Milhaud, cuyas obras fueron parte de una exposición de “música degenerada” y que luego quedaban desterradas de los territorios del Tercer Reich, el Ministro de Cultura y Propaganda quiso escuchar algo de su música, quizás para convencerse de que aquel hombre loco no tenía genio ni arte.
Se organizó para él un concierto privado, aprovechando que estaba en Berlín el maestro Sandor Végh, invitado por el Reichsmusikkammer, quien para la ocasión decidió estrenar el sexto concierto de cámara para cuerdas de su amigo, el compositor Béla Bartók, del que había recibido copia manuscrita.
El cronista Kjell Espmark, en su breve historia Bela Bartok contra el Tercer Reich, lo cuenta de la siguiente manera: “Goebbels había convocado a algunos capitostes del partido, oficiales de alta graduación y funcionarios de alto nivel a una pequeña sala para disfrutar de la diversión. El selecto público se mostró ya patentemente divertido cuando se reunieron para tomar una copa, y el primer movimiento fue acompañado de risas y sarcasmos. No estaba claro si reaccionaban, en primer lugar, a algunos elementos duros y agresivos o a la ausencia de una tonalidad bien definida. Aquel público de corazón de piedra no parecía notar la infinita melancolía del tema de la obertura, la que oprimía el pecho del soñador. Quizá con una excepción.
A partir del primer movimiento, en todo caso, el auditorio estaba harto, y algunos hasta se levantaron de sus asientos bostezando. Los músicos empezaron a dejar sus sillas con aire resignado. Pero Goebbels los clavó a todos en su sitio. Parecía muy inquieto, al mismo tiempo torturado y fascinado. Con un gesto de la mano ordenó al público que volviese a sus asientos y, con un movimiento de cabeza, «sigan» a los músicos.
Durante el segundo movimiento, Goebbels quedó pálido como un cadáver y trató una y otra vez de soltarse el cuello de la camisa. Durante el tercero parecía que algo iba a estallar, era como si los ojos fuesen a salírsele de las cuencas. Ya entrado el cuarto movimiento, cayó al suelo en espasmos. Se suspendió el concierto, y el público formó un preocupado círculo alrededor del cuerpo que se debatía en gritos y convulsiones. Entre grito y grito, apretaba las mandíbulas de tal manera que los músculos se tensaban como cuerdas en el delgado rostro y le caía baba por las comisuras de los labios. Los músicos permanecían indecisos en el escenario. Nadie se preocupaba ya de aquellos involuntarios testigos.
Se acercó el médico personal de Hitler, que se encontraba en el salón. Le desabrochó el cuello de la camisa, le controló el ritmo cardíaco, le levantó un párpado para poder iluminar hasta el cerebro y después sacó solemnemente de su maletín una jeringa que parecía destinada a una lavativa de caballo. Cuando levantó la inyección hacia la luz para expulsar algunas gotas de la inmensa aguja, uno de los generales se desmayó. Pero Goebbels reaccionó bien al tratamiento. Trató de levantarse, pero le aconsejaron que siguiese sentado todavía un rato. Un coronel de las SS aseguró que iba a mandar un comando contra Bartók...
Pero Goebbels levantó la mano: «No me lo toquen». Vigilen, no obstante, todo paso que dé. Es un hombre peligroso, un hombre muy peligroso. Y no debe darse cuenta de que lo vigilamos”.
Pero otras versiones hablan de que Goebbles tenía un profundo aprecio por la música clásica y entre sus compositores preferidos estaba Bartók, un húngaro católico que había logrado recoger, en su música, ese valor fundamental que daba cuenta de las tradiciones de la tierra y su valor telúrico, de ese Blut und Boden (Sangre y suelo) que el nazismo quería promover en su propia cultura; no sólo eso, Bartók era reconocido en Europa como uno de sus más insignes pianistas y sus conciertos eran seguidos por los melómanos donde quiera se presentara; sin duda, este Sexto Concierto Para Cuerdas era uno de los favoritos del alto jerarca nazi.
Goebbles se llevó a la tumba el secreto del porqué no actuó contra el compositor que lo había retado públicamente, declarándose un judío voluntario; a otros artistas, por mucho menos, los había aplastado.
El asunto al que me quiero referir es que, a partir de este acto solidario, valiente, humanitario, Bartók se ha convertido en el ejemplo de virtud y honestidad para todo músico que se precie de ser un verdadero artista, y Bartók era un genio.
No dudo del talento y la habilidad, como director musical, que tiene mi connacional Gustavo Dudamel; ha cosechado en el mundo verdadera admiración y sus conciertos, con las mejores orquestas del mundo, son todos a sala llena; según la crítica especializada, es uno de los mejores intérpretes de Gustav Mahler, uno de mis compositores favoritos, pero desde que su fama y figura han estado al servicio de la promoción de este oprobioso régimen chavista, me he negado a asistir a sus conciertos o adquirir sus trabajos discográficos; por lo que parece, al menos que haya una disculpa de este famoso director con su pueblo, pasaré por esta vida sin disfrutar del arte de Dudamel.
En un principio, atribuí tal apoyo a la inexperiencia del joven director y al mal ejemplo del maestro Abreu, a quien, sin desmeritar su obra organizativa y su carrera musical, sí le critico su estilo político de andar de manitos agarradas con quien estuviere en el poder o quien tuviera los recursos, sin importarle el signo ideológico, ¿Cuántas veces no le vi, complaciente, con Carlos Andrés, con Lusinchi, con Luis Herrera y Caldera? De la misma manera que lo hizo con Chávez y ahora con Maduro, cuántas veces no presencié sus discursos agradeciendo a los grandes industriales y banqueros, a los jefes de la empresas privadas que financiaban sus conciertos, y que ahora parecieran no haber existido nunca, ni siquiera los menciona… como si estuviera complaciendo la idea de que este esfuerzo de la Orquestas Juveniles fue algo enteramente propio y¸ además, rojo, rojito.
Ese magnífico programa de música para la juventud, para los estratos más necesitados, es, sin duda, una labor encomiable, pero lo que me preocupa es el cómo se hizo y, peor aún, a lo que está llevando.
Si bien le está brindando una oportunidad a algunos jóvenes para que se aparten, aunque sea por unos momentos, de las tribulaciones y horrores de la vida diaria, participando de los valores universales de la música clásica, esa organización se funda sobre unos recursos (cuantiosos) que son provistos por el erario público, bajo un paraguas de motivaciones políticas y con un precio que debe ser pagado.
Mientras más veo a Abreu y a Dudamel “bailando pegao” con el régimen, más me cuestiono sobre su integridad como artistas, sobre todo Dudamel, quien ha tenido una acogida sin parangón entre un público internacional de origen judío, y que abiertamente apoya a un régimen antisemita que se ha dedicado a perseguir a la comunidad hebrea en Venezuela. Su más reciente concierto, en Barquisimeto, fue una distracción para que el gobierno agrediera a mansalva a los estudiantes, precisamente el Día de la Juventud; su carta sobre “música con amor” para nada menciona los cientos de miles de muertos que este régimen ha propiciado con sus políticas de apoyo al hampa y al crimen organizado, muchos de ellos jóvenes.
Tanto Abreu como Dudamel saben que la causa que apoyan indirectamente, que su patrocinante y cliente son un gobierno abusivo y que no cree en las libertades, ni en un estado de derecho, que persiste en mantener una política ciega y cómplice con la corrupción, que se trata de un régimen oprobioso, que niega la vida misma, pero que se han dejado utilizar como elementos de propaganda con el único propósito de obtener financiamiento para su faraónica empresa, la cual, repito, si bien es loable, se sostiene con dinero sangriento, presentando una imagen de nuestro país como que aquí no pasara nada.
Si lo que hacen es ocultarse detrás de una labor que beneficia a los jóvenes, es como si estuvieran tomando a esos mismos jóvenes como rehenes, para seguir beneficiándose de los altos presupuestos que año tras año les aprueban para mantener la imagen del gobierno como humanista y patrón de las artes. Lo peor es que, a estas alturas, ya nadie sabe si dentro de las instalaciones de las orquestas juveniles han tenido cabida los programas de ideologización del régimen y si nuestros alegres muchachos, uniformados con la bandera del país, pagan la deuda y promueven otra mentira roja rojita.
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

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MIGUEL ENRIQUE ALVAREZ CEDRARO, A LAS MADRES Y PADRES DE VENEZUELA, LA PAZ ES EL CAMINO

Hoy en mi casa como en muchos hogares Venezolanos vivimos una situación difícil a raíz de todos los acontecimientos de los últimos días, he discutido fuertemente con mis padres sobre mi presencia en las manifestaciones recientes, manifestaciones que hoy por hoy tienen tendencia a radicalizarse. Por este medio le escribo a mis padres claro, pero también a todos los padres de Venezuela, desde el punto de vista de un joven, estudiante y trabajador.

El miedo que siente cada uno de ustedes cuando un hijo sale a la calle es quizá uno de los más honestos y legítimos que puede sentir un ser humano: El miedo a perder a un ser querido, el miedo al qué pasará y la incertidumbre de si regresará o no a casa. Ese temor lo sentimos de igual manera, día a día cuando ustedes, nuestros padres, se van a trabajar y no sabemos si a la noche estarán en la mesa para cenar, esa incertidumbre la sentimos quienes salimos a estudiar sin saber si nos terminaremos graduando, y si así fuese, sin saber si podremos ejercer la profesión que elegimos, esa molestia la sentimos cada día cuando tenemos que escondernos el teléfono celular porque hay que caminar unas cuadras, o porque al caer la noche queremos salir a festejar y debemos prestar más atención al hampa que a la idea de divertirnos, ser joven hoy no es cosa fácil.

Todo lo que ha venido sucediendo los últimos días es de conocimiento popular, aún ante el cerco mediático y la hegemonía comunicacional establecida por el régimen, la información ha logrado llegar a mucha gente, hoy se sabe que la represión a las protestas han dejado un saldo de cientos de personas heridas y desaparecidas, un centenar de detenidos y al menos 4 estudiantes muertos. Ante esto, ¿qué debemos hacer? ¿Aceptar la represión y bajar la cabeza? ¿Olvidarnos de esos compañeros hoy detenidos en las mismas cárceles donde reinan los “pranes” y día a día hay masacres? ¿Y esos que murieron por exigir sus derechos, lo habrán hecho en vano? NO. ¿Cómo puedo explicar ese sentimiento de saber que el que está preso pude haber sido yo? ¿cómo les hago entender que esas balas, pudieron tener mi nombre escrito, que la familia que hoy llora una perdida pudo haber sido la mía? No es cuestión de esconderse por lo que ha pasado (y seguirá pasando) sino de exigir que no pase más, de levantarse y decir ¡Basta ya! Y de hacer representación a ese “Bravo Pueblo” al que hace referencia nuestro Himno Nacional.

Mamá, Papá, siento mucho someterlos a esos momentos de preocupación, pero de antemano quiero pedir disculpas por los que vendrán, porque no pienso dejar la calle. Pido por favor que entiendan mis razones y que por un momento se olviden de que soy su hijo y objetivamente vean que voy a estar donde debo estar. Yo y todo joven que decida seguir en la lucha debemos asumir lo que pase, siempre me han dicho que parte de crecer y hacerse adulto es responsabilizarse por tus actos y hoy lo hago, asumo totalmente mis acciones, asumo la posibilidad de recibir golpes, balas y de quedar detenido por quienes juraron defender la patria y sin embargo hoy  disparan sin piedad a quienes construimos su futuro. Pero también asumo el hecho de que lo que puedo ganar vale más que aquello que puedo perder. Los derechos no se negocian, se exigen.  Por el alma de los compañeros a quienes les fueron arrebatadas sus vidas, mientras pueda y tenga los medios, seguiré protestando y gritando hasta que me quede sin voz, en solidaridad a quienes hoy están presos me mantendré en pie de lucha hasta lograr su libertad, hoy los demócratas Venezolanos estamos de luto. Si ayer sobraban razones para manifestar hoy tenemos el doble, hay más presos, más muertos y más represión, es hora de entender que no vamos a lograr un país diferente con gente indiferente, ya no se trata de una protesta estudiantil, con el apoyo necesario esto se convertirá en una verdadera revolución. Invito a que me sigan en mi cuenta de Twitter @MiguelalvarezC ahí estaré dando información sobre lo que acontezca.

“Mamá: salí a defender a Venezuela. Si no regreso, me fui con ella”

@MiguelalvarezC

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AURA C.GALEA A., EL FUNCIONARIO PÚBLICO VENEZOLANO, ESCLAVO DE SU PROPIA INDECISIÓN

Hace muchos años, más de 30, trabajé en la Contraloría Municipal del Distrito Federal (así se llamaba en aquella época). Tuve la oportunidad de compartir mis días de secretaria con una señora cuyo nombre si mal no recuerdo era Gladys. Me contaba su experiencia durante la dictadura de Pérez Jiménez y lo terrible que era para ella no poder confiar en ningún compañero, porque no sabía quién era el delator, el “sapo”.  Si,  por casualidad a alguien se le ocurría comentar algo fuera de contexto que involucrara una crítica al gobierno del dictador, era despedido o quizás “desaparecido”.

AUTOBUSES TRASLADAN CHAVISTA
Me cuenta mi hermana mayor, que a los alumnos de los colegios los obligaban a ir a los desfiles del sátrapa para hacer ver que había felicidad para los niños y sus padres (muchos añoran a Pérez Jiménez por sus obras, pero olvidan la represión, asesinatos y lo más importante: LA LIBERTAD), y cuidado aquel que no cumplía. Ahora son las marchas obligadas. Si no asistes te amonesto o te boto, o peor, no te damos el cupo en la universidad o institución que dependa del gobierno, debes ser fiel al “proceso”.
Salvando las distancias, en estos momentos está ocurriendo otra vez lo mismo en Venezuela. Los empleados públicos, que ahora suman millones son esclavos que salen a la calle con temor, que asisten a sus trabajos con temor y esto se ha extendido a universidades del gobierno, a todas partes. Leí con estupor una información en una red social que decía que los funcionarios del SENIAT tenían prohibido viajar a cualquier parte, debían pedir permiso al Superintendente del SENIAT (hermano del Cabello) y, además serían castigados por no asistir a las marchas.
Si llego a preguntar si a algún ciudadano lo dejaron en la calle por publicar un “tuits” o un comentario en “facebook”, surgirán miles de respuestas. Se de fuentes directas de compañeros que han delatado a sus compañeros (que antaño eran amiguísimo y solo discutían por Caracas-Magallanes), por haber leído algo en alguna red social. La han fotografiado y se la han entregado a los esbirros de sus jefes. Ese compañero, ese que está a tu lado, puede ser un delator, ya no vale ninguna Lista Tascón, es suficiente tener a un pobre de espíritu, a un arrastrado de compañero, que no sabe de ideología, sino de “guindarme” cuando sea oportuno y ya, listo el mandado. Los jefes de esos empleados públicos, pueden tener títulos, pero sólo saben de gritos, obscenidades, amedrentamientos, guerra psicológica, se crecen con un poco de poder y el maltrato es su norte. Se olvidan que la Administración Pública es un gallinero portátil en un camión: El chofer un día coloca alguna caja con las gallinas arriba de otras y, al otro día acomoda la misma  caja abajo y ¿cuál es el resultado? No necesito describirlo. Así funciona y en este régimen lo hacen todos los días, sólo vean cuanto duran los funcionarios en los cargos.
Por otra parte, ¿Saben ustedes la penuria de los funcionarios públicos que están dirigidos por militares? Esos funcionarios públicos no tienen el germen de lucha que sacaron en su momento los empleados botados de PDVSA, no se han puesto a pensar que una parálisis de toda, de TODA la administración pública sería terrible para este gobierno incapaz. Pero, pero cuidado, lejos de llamar a este tipo de acción, los exhorto a defender sus derechos, aunque dicen que el miedo es libre, da pena que el miedo esté condenando a la oscuridad, a la miseria, al dolor, a ellos y a sus descendientes.
Ese clase popular que está llamada a unirse al descontento general que azota a Venezuela, la mayoría son empleados públicos vejados, humillados, con sueldos miserables y que diariamente en su tristeza, está clamando internamente que sean otros los que los defiendan, porque “ SI NO TRABAJO, SI NO VOY A LA MARCHA… ME BOTAN”.
Esta es la nueva clase de esclavos en Venezuela, no cabe duda de ello y la dirigencia política debe darles una voz de aliento, no los olviden, porque son tanto los actores que necesitamos para salir de este régimen, esa es la verdadera unidad por la que clama Venezuela, una unidad que permite sacar de la conciencia de los empleados públicos su ¡INDECISION, SU MIEDO ¡
Aura C.Galea A.
auracarol@gmail.com
@auracarol

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LUIS MANUEL ESCALANTE, AQUEL VIERNES NEGRO

Hoy se están cumpliendo 31 años de la paralización cambiaria que tuvo Venezuela y que devino en devaluación y control de divisas en nuestro país. Aquel día que la imaginación popular consagró como “viernes negro” aún cuando la suspensión ocurrió el día anterior, jueves 17 de febrero de 1983, solo que el viernes el hermetismo sobre la materia fue mayor.

Siempre he creído que la historia sin contexto es solo un cuento y aquel hecho que constituye un hito en la vida económica de Venezuela no fue un improvisado invento. Las reservas en divisas venían cayendo en forma alarmante y ya se ubicaban en 13 mil millones  de dólares. Entre otros motivos por la fuga de capitales. Muchas personas avizoraban que la situación financiera se agravaba y preferían resguardar su capital sacándolo al exterior.

Además de la fuga de capitales, los ingresos en divisas venían reduciéndose como consecuencia de la caída en los precios del petróleo, debido a falta de acuerdo en la OPEP y los altos inventarios en los países consumidores. La cesta venezolana había pasado de 34 dólares el año anterior a 26 en 1983. Mientras que la renta petrolera global había bajado de 19,3 mil millones al cierre de 1981 a 13,5 mil millones al cierre de 1982. Situación que se venía deteriorando a los largo del primer semestre.

Ante esas realidades se buscaban salidas, pero guardando absoluto silencio hacia la población, por lo que el periodista Coromoto Álvarez, de Última Noticias, le preguntó al presidente Luis Herrera Campíns, en la rueda de prensa del lunes 7 de febrero (el siguiente lunes fue carnaval) “Presidente, qué está planteado: ¿control de cambio o devaluación?”. A lo que el Jefe del Estado respondió en forma tajante: “ni una cosa ni la otra”. Y de inmediato me dio el turno de pregunta a mí, que participaba en esa rueda de prensa en representación de radio Continente.

No obstante esa respuesta del primer mandatario que todos los lunes (excepto los feriados) hacía una rueda de prensa en el palacio de Miraflores, apenas pasaron los días de carnaval la noche del propio miércoles de ceniza se suspendió la venta de divisas. El jueves 17 corrió la noticia y el viernes 18, todo estaba paralizado. Muchos venezolanos varados en el exterior sin saber cuánto valían sus bolívares y, peor aún, si valían.

Fue el domingo 20 cuando –por fin- se realizó el Consejo de Ministro en el cual se decidiría el destino de la realidad cambiaria. El mismo tuvo lugar en la residencia presidencial La Casona, a partir de las 6 de la tarde, yo acudí a cubrirlo por Radio Continente y el vespertino El Mundo, donde hacía unas vacaciones.

Esperábamos que a eso de las 9 estaría todo listo, pero no fue así; luego creímos que a las 10 tendríamos la información, pero quien salió fue un mesonero a traernos “sanduches” y refrescos a lo que comentó el colega Euclides Pérez, quien cubría por RCTV: “¿ay… esto va pa’ largo!”.

Pasadas las 11 de la noche salió el Ministro de Cultura Guillermo Yépez Boscán y nos estuvo contando sobre algunos aspectos de las discusiones que se adelantaban en el Gabinete, pero que hasta esa hora no se había llegado a nada concreto. Luego quien salió, ya casi a las 12 de la noche fue el presidente del Banco Central, Leopoldo Díaz Bruzual, visiblemente molesto. No nos quiso atender. Sus relaciones con el ministro de Haciennda  (hoy día Finanzas) Arturo Sosa, no eran muy buenas, especialmente en esta materia.

Así fueron pasando las horas y las empedradas aceras de la casona se convirtieron en colchones para unos cuantos periodistas, camarógrafos y fotógrafos. Cerca de las cinco de la mañana llegaron dos vehículos oficiales trayendo nuevamente al presidente del BCV. Se notaba que recién se había lavado la cara.

Fue a las 6 y 40 minutos de la mañana cuando por fin hubo declaraciones. El mismo ministro Yépez Boscán convertido en esa ocasión en vocero del Gabinete anunció que se establecería un régimen de cambio diferencial, cuyos detalles dio días más tarde el ministro Arturo Sosa, quien anunció la creación del Régimen de Cambio Diferencial, conocido como RECADI.

El mismo establecía el mantenimiento de un cambio a 4,30 bolívares (de los de antes) por dólar, para el pago de la deuda pública, deuda privada y bienes esenciales. El objetivo era evitar la descapitalización de las empresas que tenían deudas externas contraídas en dólares; un dólar a 6 bolívares, (lo que indicaba una devaluación de 1,70 bolívares o 39,53%) para gastos necesarios y esenciales. Mientras se dejaba un dólar libre o flotante, el cual se ubicó, de arranque en 7,10 para la compra y 7,20 para la venta. El mismo estaba destinado para los viajeros y demás interesados, quienes podían comprarlo o venderlos en las casas de cambio y en los bancos, sin ninguna restricción.

Aquella devaluación para un grupo de bienes y productos fue, como dijimos antes, de 39,53%, por debajo de la ocurrida en enero de 2013, cuando la divisa pasó de 4,30 a 6,30  (dos bolívares más y de los de ahora que valen por mil de aquellos) lo que porcentualmente equivale  a una devaluación del 46,51%. Mucho más que la de aquel viernes negro.

El cambio diferencial que tanto se discutió, no solo en aquel maratónico gabinete del domingo 20 y lunes 21, sino también en las semanas previas, fue para evitar un fuerte impacto en la inflación; sin embargo esta pasó de 2% en 1982 a 16% en 1983, con sus respectivas consecuencias políticas. El candidato oficial, Rafael Caldera, perdió las elecciones del 4 de diciembre de ese año, ante Jaime Lusinchi, de Acción Democrática.

El resto de la historia se los contaré otro día.

Luismanuel.escalante@gmail.com
@Luis13Escalante

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JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ, RIBAS, 200 AÑOS DESPUÉS

Dedicatoria: a los jóvenes de Venezuela que al igual que ayer hoy nos demuestran lo que es una patria, la patria de sus sueños y de sus esperanzas, la patria del honor y el sacrificio, la patria libre que está en ellos y que no entrega a otros sus derechos, su dignidad y su futuro.

Heroísmo singular, verdadero republicanismo. Cuando el general José Félix Ribas rindió cuenta a la patria y a Caracas sobre los hechos ocurridos aquel 12 de febrero de 1814 en la población  de La Victoria, refirió uno de los episodios más gloriosos de nuestra historia, uno de los gestos más sublimes de nuestra juventud.

El 18 de febrero, hace doscientos años, Ribas señalaba a la municipalidad capitalina que: "la elevación de una estatua en memoria de la jornada del 12 y del triunfo de las armas de la República en La Victoria, es, sin duda, el más alto de los honores que llega a conseguir un mortal...", advirtiendo que: "mis servicios aún no han pasado la raya de los deberes que me impone la naturaleza y la patria". Sin embargo, resolvió aceptar ese homenaje como reconocimiento a la figura de Bolívar: "el que ha libertado a Venezuela", "el único a quien deben tributársele los altos honores", exigiendo además que: "todo el premio que había de asignárseme recaiga en beneficio de tantas viudas y huérfanos que justamente merecen el recurso de la patria".

Igualmente ese día, cumplió el valeroso Ribas un acto de fe al manifestar que en aquella batalla donde la superioridad física de sus enemigos era evidente junto a la destreza militar para asesinar y destruir, los bisoños soldados independentistas recibieron: "la protección visible de María Santísima...", ante la cual el propio héroe imploró su piedad en una de las horas más desoladoras de la patria.

La batalla de La Victoria simboliza la lucha heroica de la juventud, porque fue ella la que empuñó las armas a través de los estudiantes y seminaristas de Caracas que salieron a contener resueltamente la venganza de Boves representado por Morales en el sitio, sedientos estos de sangre y de venganza, proclamando un odio destructor a la República, prometiendo falsamente a los negros esclavos y a los llaneros invencibles que alcanzarían la igualdad al sostener al Rey, al acabar con sus enemigos, al martirizar a sus propios hermanos, oprobiosa consigna que tantas veces se ha exaltado en nuestra historia.

"La sangre de los caraqueños derramada en La Victoria", tal y como indicaba Ribas, era la de aquellos vencedores que tras largas horas de combate inclemente lograron hacer retroceder a los realistas, que no defendían otra cosa sino la sumisión, el fanatismo y la tiranía.

En muchas otras batallas de nuestra independencia estuvieron los jóvenes, niños aún de trece y de catorce años quienes lucharon por nuestra independencia sin otra esperanza que formar una patria. Una generación entera que asumió para sí los inmensos rigores de la guerra a muerte enarbolando la bandera de la República que significaba libertad, derechos, ciudadanía e igualdad.

"Los mármoles y bronces no pueden jamás satisfacer el alma de un republicano", expresaba Ribas. "Vencer o morir... ¡Viva la República!" fue su consigna inmortal.

Doscientos años han pasado y hoy la juventud exhibe con carácter y determinación, dignidad y patriotismo, un gesto más de voluntad civil y de conciencia republicana. Mientras la fuerza siempre atropella y vulnera a quienes se le oponen, la juventud reclama su derecho y ejerce su deber irrenunciable de pensar, de cuestionar, de disentir, de protestar, de exigir. El autoritarismo siempre es y será la inadmisible voluntad de algunos que abusan del poder imponiendo su cuestionable fallo contrario al derecho y la razón.

Doscientos años han pasado y la patria en el transcurso ha sido proclamada falsamente como origen y propósito, su nombre ha sido mancillado para justificar el arrebato, la ambición, el engaño, mientras la avaricia se aprovecha y los principios se traicionan por parte de aquellos que los juraron una vez.

Doscientos años han pasado y el sacrificio de los héroes se extravía en la pompa de los homenajes mientras la obra se destruye en las libertades cotidianas y en la realidad de los derechos. Sin embargo, la verdad está allí, dispuesta a trascender en la conciencia de los hombres que sabrán juzgar en su momento el pasado y el presente y cumplir su deber inexcusable, cuando los pueblos se despierten, adviertan sus errores y sus lamentables consecuencias, y aprendamos las lecciones históricas: la patria no destruye, la patria edifica, la patria no vulnera ni desconoce a otros, la patria integra, la patria dignifica, la patria engrandece,  la patria es superior, la patria es para el bien de todos.

Jfd599@gmail.com
@jfd599

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PEDRO CORZO, VENEZUELA EN EL CAMINO DE LA REDENCIÓN

Interpretar y desarrollar actividades contra un régimen despótico fundamentado en la legitimidad que otorgan los votos de unos comicios plurales y secretos, es sumamente complejo y ha de demandar una inventiva para la que los políticos de formación genuinamente democrática pueden no estar preparados.
EL EJEMPLO QUE CARACAS DIO
La mayoría de los que han hecho política o activismo social en una sociedad democrática -siempre hay depredadores y corruptos que son los que hacen posible las autocracias y dictaduras- son personas comprometidas con la paz social, con la gobernabilidad y en la procura de un entendimiento con sus adversarios por encima de las diferencias .
El compromiso de estos hombres y mujeres es evitar traumas que afecten a la población. Fortalecer las instituciones del estado y la sociedad,  y procurar un equilibrio que beneficie a todas las partes.
Están formados en la confrontación democrática, donde las reglas son básicamente iguales para todos los sectores, tanto  para los que ocupan el poder como para la oposición. Se esfuerzan por cumplir determinadas pautas de conducta, y hasta cuando se confrontan como contendientes,  se miran como adversarios y no como enemigos.
El político de formación democrática es partidario del dialogo o el debate, pero siempre en un ambiente de respeto y conciliación que permita a las partes cuando termina la contienda electoral trabajar juntos en la procura de beneficios para la comunidad que representan, sin que eso implique el fin de las desavenencias o desacuerdos.
Sin embargo, aquí la paradoja, hay otros políticos o activistas sociales que aunque igualmente comprometidos con los valores democráticos, son conscientes de que las dictaduras de terciopelo legitimadas en el despotismo electoral, demandan soluciones diferentes que en muchas ocasiones  exigen situarse sobre la propia línea de la precaria legalidad que concede el régimen a los que se les oponen.
Comprenden casi instintivamente que las reglas de juego para enfrentar una autocracia legitimada por el voto y con capacidad de sobornar a la población manipulando sus necesidades más básicas,  no pueden ser las mismas que las que plantea una campaña electoral en la que los derechos de los contendientes son respetados.
Saben que el control de las instituciones asfixia a la oposición y que la disputa electoral está contaminada por el control que el ejecutivo ejerce sobre la rama del estado encargada de esta actividad.
En una palabra, están a favor de las elecciones pero  sin confiar en la imparcialidad de los jueces electorales, por lo que se preparan para demandar ante los tribunales las revisiones de los resultados.
Saben que los medios de prensa serán asfixiados y en consecuencia buscan alternativas para informar y ser informados, cultivan las más modernas redes sociales y por ellas divulgan hacia el interior y el exterior los crímenes de los gobernantes.
Hacen conocer ante los organismos internacionales lo que acontece en su país pero no esperan que desde el exterior se solucione el problema.
Preservan su identidad política. Defienden sus valores y principios sin hacer concesiones a las propuestas populistas del gobierno, a la vez que proponen soluciones viables a las dificultades que padece el país.
Estos hombres y mujeres tienen un temple especial. No son violentos, dejan la violencia para el gobierno, pero aun así lo retan con el sano temor de quien sabe qué está cumpliendo con el deber.
No temen salir a las calles para reclamar sus derechos. No temen tampoco las consecuencias de sus demandas. Saben que son responsables  por lo que les suceda a ellos y lo que le pueda ocurrir a quienes les sigan, pero asumen esa responsabilidad.
Luchan porque el gobierno respete a los gobernados y en caso de que no lo haga, los reclamos sean tan fuertes que la ingobernabilidad  les impida continuar en el poder.
No claman venganza sino respeto e igualdad ante la ley. Saben que su ejemplo de protesta no violenta, pero firme, y dispuesta a enfrentar cualquier peligro puede ser contagiosa y que un pueblo decidido es capaz de apagar el despotismo y repetir el ejemplo que Caracas dio.
Pedro Corzo
Periodista
Pedro Corzo pedroc1943@msn.com
@PedroCorzo43

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TRINO MÁRQUEZ, LOS JÓVENES DEFIENDEN SU FUTURO

Venezuela ha sido arrastrada a una de las peores crisis de su historia, debido a la obstinada aplicación de un modelo basado en la militarización, el centralismo, el fortalecimiento desmesurado del Estado y la reducción a su mínima expresión de la sociedad civil. 

Este esquema antinacional e inconstitucional ha conducido a que los jóvenes no vean la posibilidad de desarrollarse dentro del país, a que no puedan conseguir un empleo fijo y bien remunerado que les permita ser dueños de su propio porvenir. El desempleo en el sector juvenil duplica el promedio nacional. A la precariedad de su condición socioeconómica se une el grave problema de la inseguridad personal. Son la mayor parte de las víctimas de los delitos, que incluyen los secuestros exprés y los asesinatos.

        La dramática situación en la que se encuentran los jóvenes los ha llevado a rebelarse frente al futuro miserable que les propone el régimen. Esa protesta  justa y legítima que hoy libra la juventud, símbolo de la resistencia nacional, ha sido respondida con insultos, descalificaciones y una represión brutal por parte del tándem cubano-venezolano que domina desde La Habana y Miraflores. El Gobierno, en vez de escuchar las demandas de la juventud y  propiciar el diálogo, sataniza a los estudiantes que rechazan sus políticas y denuncian  su indiferencia frente a los delitos que se cometen cotidianamente contra ellos. Sus derechos han sido vulnerados sin que ninguna institución del Estado, la Fiscalía o la Defensoría del Pueblo, se preocupe por protegerlos de los atropellos y la brutalidad oficial. El régimen actúa de forma monolítica ante los manifestantes, pero es débil con la delincuencia organizada y las bandas de criminales que se agrupan en los llamados “colectivos”, en realidad pandillas de facinerosos que agreden a mansalva e impunemente a los grupos que protestan.

         Los medios de comunicación públicos no informan de los graves hechos que ocurren y a los medios privados se les amenaza y coarta la posibilidad de revelar la gravedad y magnitud de las violaciones que los rojos cometen. El derecho a la información veraz y oportuna establecido en la Constitución ha sido ignorado por el régimen. A igual que en Cuba y en todos los demás países donde se implantó el comunismo, el régimen tiende un velo sobre los acontecimientos y construye una “verdad” oficial, que en realidad representa una falsificación de los hechos objetivos.

Frente a la protesta legítima y generalizada de una juventud a la que se le está triturando su porvenir, la respuesta oficialista ha consistido en incrementar la espiral represiva mediante el asesinato de manifestantes, la detención arbitraria de jóvenes y líderes opositores  como Leopoldo López, y la persecución ilegal de personas honorables como Fernando Gerbasi, ex embajador venezolano en Brasil y Colombia.

         La violencia ha sido el arma esgrimida por el oficialismo desde el 4 de febrero de 1992. De ella y de la exacerbación del resentimiento y el odio de clases, se ha nutrido durante más de veinte años. Hugo Chávez construyó sobre esa plataforma el sólido liderazgo mesiánico que tuvo. Al desaparecido comandante hay que reconocerle que así como era capaz de desatar la violencia desenfrenada, también podía administrarla y contenerla. Poseía una recia autoridad sobre las bandas armadas y los cuerpos de seguridad. Esto no es lo que ocurre con su sucesor, el débil Nicolás Maduro, quien trata de exhibir un poderío desmesurado y artificial, pero incapaz de llamar a capítulo a las facciones armadas por el oficialismo y a los órganos de seguridad del Estado. A Maduro sus enemigos internos le han hecho creer que dialogar y negociar con los factores que lo adversan, representa un signo de debilidad que no debe mostrar. Por este camino lo han metido en una espiral de violencia que ha puesto en serio riesgo la paz del país.

         Los jóvenes venezolanos están reeditando, 46 años después, el Mayo Francés. Están viviendo su propia primavera, al igual que los estudiantes árabes a partir de 2010. La reconciliación nacional ahora pasa por los acuerdos con ese sector de la sociedad que ha acopiado suficiente  energía y coraje para hablar en nombre de ese país descontento, negado a entregarse en manos de los bárbaros.
@trinomarquezc

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sábado, 22 de febrero de 2014

JUANCARLOS VARGAS, LESA HUMANIDAD EN VENEZUELA

Como consecuencia de las manifestaciones que ha realizado el movimiento estudiantil durante las últimas semanas en distintas ciudades del país con el propósito de protestar pacíficamente contra el gobierno de Maduro, se ha sistematizado la represión contra la disidencia en Venezuela.
Lo anterior, nos lleva a plantear interrogantes sobre las repercusiones internacionales que acarrea la participación de grupos paramilitares armados, uso de armas de fuego contra manifestantes, y empleo de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes de manera sistemática contra los estudiantes en centros de detención.
Se ha podido apreciar a través de videos, fotografías y testimonios que los colectivos armados actúan como unidades paramilitares y ejercen actos de violencia contra civiles desarmados ante la actitud omisiva de los órganos de seguridad, los cuales los han protegido y empleado como apoyo durante actividades represivas. 
Es importante destacar que el Estado venezolano es susceptible de responder por las violaciones de DDHH en que han incurrido estos grupos, debido a que las normas y jurisprudencia internacionales han establecido que el elemento clave para determinar la responsabilidad internacional ante situaciones de esta naturaleza depende de si el Estado posee “control  general” sobre estos grupos. Es posible afirmar que el control de carácter general se ha materializado porque el gobierno venezolano ha intervenido en la formación, financiamiento, equipamiento, y en la planificación de las actividades de estas unidades.
En cuanto al uso de armas de fuego para contrarrestar a los manifestantes y en general contra la población civil ubicada en las zonas aledañas a los principales centros de protestas, esto puede ser subsumido como un “ataque contra una población civil” en los terminos del Artículo 7.2.a del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, toda vez que no se trata de un hecho aislado, se empieza a demarcar una línea de conducta que implica la comisión de actos conexos que están tipificados en los artículos 1.e y 1. f del mencionado Estatuto, como lo son: la encarcelación en violación de normas fundamentales de derecho internacional  (detenciones arbitrarias sin atender el debido proceso), y la tortura, respectivamente.
Con respecto a la tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes existen testimonios contundentes por parte de integrantes del movimiento estudiantil, abogados, y activistas de DDHH para afirmar que esta practica que busca causar dolor o sufrimientos graves tanto físico como mental, ha sido perpetrado de manera sistemática contra estudiantes mientras han estado bajo la custodia de los organismos de seguridad o dentro de los centros de reclusión.
La documentación de las conductas adelantadas tanto por órganos estatales como por grupos paramilitares, evidencia que éstas además de constituir violaciones de DDHH que hacen exigible la responsabilidad internacional del Estado, acarrerán la responsabilidad penal individual por la comision de delitos de lesa humanidad de quienes han ordenado, ejecutado y cooperado en la perpetración de torturas y ataques armados contra la población civil, siempre y cuando se pruebe ante la Corte Penal Internacional que los hechos han constituido una política adelantada y promovida por parte del Estado venezolano de manera generalizada y sistemática, siendo fundamental para ello que se siga documentado conforme a los estándares internacionales la comision de estos crímenes.  
@jeisakuvargas
juancarloseisaku@gmail.com

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