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viernes, 6 de septiembre de 2013

RUBÉN CONTRERAS, CON JACINTO CONVIT LA GUAYRA RATIFICA SER LA CUNA DE LA CIVILIDAD Y DE LA MEDICINA EN VENEZUELA

Muchos pueblos tienen él  orgullo de presentar un historial cargado de hechos significativos, por las diversas circunstancias acontecidas a lo largo de su historia y La Guayra, la ciudad amurallada como la llamó Luis Oscar Martínez,  o la que por sus calles empinadas orientan hacia el cielo, como las calles andaluzas, como la llamó Andrés Eloy Blanco, es rica por su diversidad procera, libertaria, científica y  cuna de la civilidad venezolana, como también la llamó el poeta cumanés.

Cada vez que leemos crónicas históricas, así como escritos relacionados con esa franja costera, encontramos nuevos elementos que nos alimentan para testimoniar la grandeza de su historia, y eso es lo que estamos haciendo hoy al pretender hacer un símil entre dos grandes hombres dedicados al estudio de la ciencia y de la civilidad, José María Vargas y Jacinto Convit.

Cuando nace José María Vargas en 1786, Venezuela va a sentir y vivir la grandeza de un hombre dedicado a hacer bien sin mirar a quien, estudioso para buscar la transformación de un  país rural, atrasado, en un país con sentido del orden y del progreso, con interés en la formación de sus ciudadanos por los estudios, como base para el desarrollo de la civilidad y la democracia. Uno de los  grandes homenajes que le dedicó el estado venezolano, a ese guayreño de excepción, fue declarar como fecha del día del médico en Venezuela, el día de su nacimiento el 10 de marzo, cuestión que ostentan con orgullo los venezolanos en general.


Así como La Guayra parió a José María Vargas,  a casi un siglo después de la muerte de este, va a llegar a La Guayra, por los años de 1950, específicamente al lazareto ubicado en Cabo Blanco, en La parroquia Maiquetía, un médico bisoño cargado de sueños y expectativas y de ansias de trabajo por atender y curar a los enfermos que padecían una de las enfermedades más segregacionistas de toda la historia de la humanidad, como es la lepra.  

Ahí empezó a trabajar con el buril de su constancia el Dr.  Jacinto Convit, en el Leprocomio de Cabo Blanco, alternando con la UCV, en la cual mantuvo también su tenacidad investigativa en el Instituto de Medicina Tropical, buscándole una solución al problema que representaba dicha enfermedad. Así en ambas instituciones cada día que salía el sol, renovaba sus bríos y deseos, contagiando a sus  amigos y colegas acerca de la posibilidad de descubrir la cura, razón por la cual alimentaba también a los que padecían de dicha enfermedad a no desmayar y a dar la cara en los momentos difíciles, afrontando el riesgo de recibir  expresiones dudosas, de quienes no entendían de la tenacidad ni del optimismo del médico en el reto que asumía por el bien de la humanidad.

Esa tenacidad y convencimiento de sus estudios, permitió que en el propio Leprocomio de Cabo Blanco se instalase el laboratorio para estudiar los diferentes casos que presentaban los enfermos, cuestión que le alimentaba en su teoría acerca de la cura de la misma  y la búsqueda de los elementos que le proveyesen su razón existencial. Así fue que cuando el antiguo Leprocomio dio paso al progreso por la construcción del nuevo aeropuerto a partir de 1969, el gobierno decidió construir el Hospital Martín Vegas en La parroquia Catia la Mar, sector Ezequiel Zamora y allá fue el médico sanitarista cargado de sueños y saberes, con su compromiso benefactor.

En ese nuevo laboratorio, experimentó con las diversas especies de animales hasta conseguir al cachicamo, quien le va a producir la inmensa satisfacción de proveerle la medicina para la cura milagrosa, que prácticamente ha erradicado tan inogminiosa enfermedad de nuestro país, pero nos ha contado el Dr. Luis Guillermo Pilonieta, alumno del Dr. Convit, que solamente en la India se han curado 9 millones de enfermos, en Brasil 3 millones y en toda África, los curados superan los 15 millones, razón por la cual en esa diversidad de países, es visto prácticamente como un dios benefactor.

El 11 de septiembre de 2013, el Dr.  Jacinto Convit cumple sus primeros 100 años de vida, razón y motivo para que los venezolanos en general estemos orgullosos de tener con vida a tan excelso benefactor de la ciencia médica y para los guayreños, es otra satisfacción que se suma a la honra de nuestro epónimo José María Vargas, ya que si él fue el iniciador de los estudios médicos y sanitaristas en el país, ahora esta gloria se complementa con lo hecho por el Dr. Jacinto Convit, debido a que los espacios de la geografía guayreña fueron sede para que este nuevo redentor de la ciencia médica pudiese culminar su investigación, que ha puesto en alto la ciencia de la medicina y los estudios universitarios en ese campo.

Esto nos lleva a expresar que el Dr. Jacinto Convit es honra y orgullo de la ciencia médica y del gentilicio venezolano y guayreño en sí.

Rubén G. Contreras G. 
rubencontrerasg@gmail.com

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miércoles, 31 de julio de 2013

JOSE FELIX DIAZ BERMUDEZ, 28 DE JULIO, FECHA CIVILISTA

El presidente Vargas y el Vicepresidente Narvarte se hallan en San Tomas echados por la fuerza de aquel país que presenta un aspecto bastante triste…”.

Jose Antonio Páez,
“Caudillo de la Constitución”
El 24 de marzo de 1835, don Pablo Morillo, escribía a don Francisco Martínez de la Rosa, sobre sus sentimientos, no de odio por los hechos pasados en la guerra, sino considerando: “de la mayor importancia”, la gestión de los generales Carlos Soublette y Daniel Florencio O’ Leary ante la Corte de Madrid.

Expresaba Morillo sobre Venezuela que: “Sus habitantes son muy análogos a nuestro carácter y costumbres, y sus producciones de comercio no sólo nos son muy interesantes y casi de primera necesidad…”, y además que:

“Conocía al general Soublette de reputación en el ejército del Sr. Bolívar, y al Sr. O’Leary personalmente, por haber venido a mi cuartel general de parlamentario y como Edecán de aquel: Ambos se los recomiendo a usted con el mayor interés por lo mismo que en otros tiempos nos hicimos la guerra con mucha actividad y calor; muy en el día nos miramos como buenos amigos y camaradas”.

SIMON BOLIVAR Y PABLO MORILLO, 

La comisión patriota solicitaría ante España el reconocimiento de la independencia de Venezuela. Nadie podía imaginarse en aquellos tiempos de la guerra a muerte, que el general Morillo iba a recomendar aquella misión, admitiéndose así la superación de los rencores y el avance de la historia, como corresponde a las naciones civilizadas, a los hombres y políticos sabios que no comprometen el destino de una nación.

Mientras la diplomacia pretendía persuadir, el militarismo destruía la credibilidad del país. El gobernador y capitán general de Puerto Rico daba noticias alarmantes al secretario de Estado del Rey sobre: “el mal estado en que se encuentran las provincias de Venezuela, puestas en nueva revolución por el general Mariño para derrocar a Vargas de la presidencia… a cuyo destino ambiciona y para lograrlo intrigó mucho al tiempo de hacerse la elección, pero el partido de Vargas ganó los votos a su favor…

Este lance perdido para Mariño lo irritó en tales términos que no perdió medios ni ocasión para seducir y hacer entrar en su proyecto a muchos militares que unidos a sus adictos han dado el grito vitoreándolo en Caracas y otras provincias.

El presidente Vargas y el Vicepresidente Narvarte se hallan en San Tomas echados por la fuerza de aquel país que presenta un aspecto bastante triste…”.

El comandante Pedro Carujo, entre otros, había irrumpido contra la autoridad del presidente Vargas exigiendo su renuncia, pretendiendo imponer el capricho autoritario y caudillesco.

La llamada “Revolución de las Reformas” quiso justificar con el federalismo las ambiciones de la fuerza, insurreccionando el occidente, el centro y el oriente.

El 28 de julio de 1835, fecha del civilismo, Páez entró a Caracas, derrotando a los alzados para que el presidente Vargas continuase su gobierno de derecho y civilización:

“Todo otro medio que no sea éste, - expresó Vargas- el único, eficaz y establecido por la nación toda, lleva el sello de la injusticia, de las miras individuales o de partido, que sólo pueden triunfar por la violencia y el crimen, con la opresión del pueblo y la subversión total de nuestras instituciones libres”. Páez, “Caudillo de la Constitución”, restableció así el poder civil.

jfd599@gmail.com



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jueves, 6 de junio de 2013

UCV, MON AMOUR, ESTRELLA GOMES, LENA PAGLIARANI, ANDREW RAMÍREZ E ISRAEL ROJAS– RAQUEL MOLINA

En 1956, Alain Resnais, un joven director de cine francés, hizo un documental sobre el exterminio de los judíos con material del propio ejército nazi. Se llamaba Noche y niebla. Un par de años después andaba en Japón buscando material para otro documental, esta vez sobre la caída de la bomba Atómica en Hiroshima. Resnais no estaba muy seguro de qué hacer con el material, acaso las imágenes eran demasiado fuertes. Entonces se le ocurrió contactar a la escritora Marguerite Duras, quien escribió el guión. Era una historia de ficción, la historia de una cineasta francesa que va a Japón a hacer un documental sobre el mismo tema y allí tiene una relación con un japonés. Las imágenes de los amantes entrelazados dicen sobre la tragedia de Hiroshima y Nagasaki acaso más que las imágenes directas de la destrucción. En todo caso plantean una mirada diversa, creativa, sobre un acontecimiento histórico. Tal vez por esas razones ganó la Palma de Oro como mejor film en el Festival de Cannes en 1959 y el Oscar al mejor guión en 1961.
II
ANTIGUA SEDE DE LA UNIVERSIDAD EN CARACAS
En 1825, regresa a Venezuela el médico cirujano y científico José María Vargas, tras haber permanecido exiliado en Puerto Rico donde desarrolló una importante labor profesional y científica. Desde su llegada se dedicó de inmediato al ejercicio de su profesión, incorporándose además a la Universidad Real y Pontificia de Caracas como profesor de Anatomía. En 1827, fue reorganizada dicha universidad por el Libertador, cambiándosele el nombre a Universidad Central de Venezuela, y aboliendo los criterios de exclusión que impedían ingresar a la casa de estudios a mestizos y a pobres. Vargas fue electo el primer rector, de acuerdo a los nuevos estatutos republicanos y convierte a la UCV en la primera universidad del país, condición que hasta hoy ostenta, a pesar de todo. La Universidad se muda desde el seminario Santa Rosa hasta San Francisco.
Posteriormente, Guzmán Blanco le quitará a la UCV los bienes que le había legado el Libertador para su sustento, como la hacienda de cacao de Chuao. Desde entonces la universidad pasará a depender totalmente del presupuesto que le otorgue el Estado.
En 1928, los estudiantes universitarios están a la vanguardia de la lucha contra la dictadura de Gómez. Muchos de ellos pagan con cárcel tal osadía.
III

En 1955 se inaugura la Ciudad Universitaria, diseñada por Carlos Raúl Villanueva, la cual es elevada a la categoría de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2000. En los años sesenta, la UCV es refugio de guerrilleros y desde ella se expande el Movimiento de Renovación Universitaria. Caldera la allana y la cierra por dos años. Pasa el tiempo y se profundiza su crisis. Hoy en día la UCV subsiste a duras penas. Muchos, que deberían apoyarla, abusan de ella, la prostituyen. Es como si le pegaran a su madre después de robarla. Abusa de la UCV el profesor o empleado que no cumple su horario de trabajo. Abusa de la UCV el vigilante que cobra por dejar pasar un carro. Abusan de la UCV los que organizan la venta de cupos. Abusan de la UCV quienes la usan como mercado para el narcotráfico. Abusan de la UCV los motorizados que ruedan por sus aceras sin importarles a quién se llevan por el medio. Abusa de la UCV quien llega en una costosa camioneta a usar gratis las canchas de tenis. 
Abusa de la UCV el estudiante que carga su teléfono celular sin preguntarse quien paga la factura eléctrica. Abusan de la UCV quienes se dedican al robo de automóviles en sus estacionamientos. Abusa de la UCV el estudiante que hace la cola para comer gratis cargando en sus manos una botella de refresco que cuesta BsF.XX. Abusan de la UCV los comerciantes y buhoneros que se instalan allí sin pagar patente. Abusa de la UCV la patinetera que rueda su skateboard sin importarle los avisos de prohibición porque las ruedas dañan los mosaicos. Abusa de la UCV el militante político que pega pancartas o que pinta las paredes, incluso las obras de arte, sin importarle que formen parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad. Abusan de la UCV quienes lanzan bombas lacrimógenas para sabotear las protestas y queman garitas de vigilancia. El Alma Mater da y da, ¿y qué recibe a cambio?
IV
Hace pocos días varios estudiantes de Arte –Estrella Gomes, Lena Pagliarani, Andrew Ramírez e Israel Rojas– colgaron en Youtube un video. Se llama UCV, mi amor y es un trabajo que excede en mucho los requisitos académicos. Allí, entre las imágenes y el audio del film de Resnais, se cuelan, sin alterar la estética original, imágenes de la UCV, la que conocemos, la de todos los días, la sufrida, la que nos duele, la que quijotescamente defendemos a pesar de los míseros salarios y de la destrucción a que ha sido sometida. Es una obra de una rara belleza. Con pocas palabras y en blanco y negro, en apenas 6 minutos y 16 segundos, unos jóvenes nos susurran en los ojos y en los oídos imágenes y palabras que apuestan al futuro. En días en que nos movilizamos para que los salarios sean dignos de la importancia de la casa que fundó Bolívar como Institución Republicana, este documental viene a ser como un alivio a tanta frustración, decepción e impotencia. Ojalá lo vea el ministro Pedro Calzadilla, historiador egresado de la UCV, ojalá trabaje su ánimo y se acuerde de cuando era un docente comprometido con su cátedra y promotor de publicaciones desde el Fondo Editorial Tropykos. Porque UCV, mi amor, como Hiroshima mon amour, es un canto a la paz, a la memoria y contra el olvido. Y el ministro Calzadilla quiere que la UCV ayude a promover una cultura de paz. Pero primero hay que darle lo que se merece como institución. Y no sólo se trata de sueldos dignos. Ojalá se acuerde de las palabras del maestro Prieto Figueroa: para aspirar a ser un país de primera necesitamos una educación superior de primera. Ojalá. UCV, mi amor. “No has visto nada en Hiroshima. Nada”. “Lo he visto todo en Hiroshima. Todo. El hospital lo he visto. Estoy segura…”
UCV mi amor/ Estrella Gomes, Lena Pagliari, Andrew Ramírez e Israel Rojas
http://www.youtube.com/watch?v=4AbIsHL_fWk

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viernes, 11 de mayo de 2012

IVÁN OLAIZOLA D’ALESSANDRO, SUIZOS, BELGAS O CIBERNÉTICOS, PARANINFO

Urgente, urgente, se solicita nuevo presidente. Requisitos: que sea Vargas y no Carujo. Y que no pretenda ser el Bolívar II.

JOSE MARIA VARGAS
En una ocasión el compañero Manuel Peñalver, recién fallecido, dijo que nosotros no éramos suizos. Verdad catedralicia. Eso fue dicho en la era democrática. Pero si uno observa el comportamiento actual del país, en la era revolucionaria castro comunista, y entendiendo que Suiza y Bélgica son vecinos y de alguna manera bien parecidos, ahora se podría decir que somos suizos o al menos belgas. Y claro que somos más belgas. Los belgas tuvieron casi dos años sin poder formar gobierno. Nosotros, desde hache ya muchos años no tenemos gobierno, lo que se dice gobierno. Es decir una institución que se ocupe de atender los problemas del país. Que se ciña a las disposiciones establecidas en la carta magna, valga decir Constitución. Que dialogue con todo el país. Que respete a todos. Que acepte las críticas, las divergencias, que acepte a la oposición. Que le rinda cuentas a la nación. Que respete los otros poderes del Estado. Que actúe con sindéresis. Que se ocupe de la seguridad de los ciudadanos. Que invierta los recursos dentro de su geografía y para resolver los problemas de sus nacionales. Que cada nivel de gobierno tenga sus propis funciones y que ellas sean respetadas. Bueno que sea un gobierno que gobierne. Y eso no lo hemos tenido en Venezuela desde que el teniente coronel felón se montó en el coroto. Hemos tenido otra cosa. Y, como los belgas, de alguna manera, hemos seguido siendo país. Bueno hay opiniones al respecto. Y como dice el amigo Blanco Muñoz, parece que más bien somos un ex país.

Pero ahora somos más belgas, de un año para acá, no solo no tenemos gobierno sino que no tenemos presidente. A belga tan buena. O será que tenemos dos presidentes como se dijo tiempo ha. Lo cierto es que el que se llama jefe de Estado y de gobierno, jefe del partido único, comandante en jefe, supremo líder del proceso, tiene tiempo que no vive por estos lares. Pero además de belgas y suizos, somos también cibernéticos. País de alto avance tecnológico, de punta pues. Somos el primer país del globo terráqueo y a lo mejor del sistema solar y de nuestra galaxia, que se gobierna a través de un celular o mejor de un pajarito. Claro en lo que si no parece que somos muy belgas, ni suizos, ni cibernéticos, ni a ningún otro país, es en algunos detallitos de la cotidianeidad. Ejemplifiquemos. Nuestras carreteras tienen ahora algunos pocas partes sin huecos. De vez en cuando se pueden adquirir (no adquerir) algunos productos de primera necesidad en lo que se llaman supermercados, que ahora, gracias a la revolución, se parecen más a las otrora llamadas pulperías. En algunos fines de semana se puede salir a la calle y regresar vivos a la casa. No hay policías y ladrones, como es normal no solo en Bélgica y en Suiza, sino en todos los países del planeta, aquí solo tenemos policías. Tenemos más petróleo que Bélgica y Suiza juntos, pero hay fines de semana que  no tenemos gasolina. Claro tenemos farmacias como los belgas y los suizos, pero, y siempre hay un pero, no tenemos remedios, me recuerdan mucho a las antigua boticas de pueblo. Hay mucho trabajo, sobre todo trabajo por hacer, pero no hay empleos. Construimos más viviendas que Bélgica y Suiza, pero como decía un viejo slogan turístico, son el secreto mejor guardado del caribe. Tenemos más ministerios que Suiza y todos los países bajos, pero ningún ministro despacha, solo el jefe supremo lo hace, bueno en realidad no hace nada solo parla. Es posible que tengamos más médicos que los que tienen en esos dos países de referencia, pero ninguno sabe de oncología, claro que los que estamos graduando vía fast track, me informan, que ya saben hasta poner inyecciones. Como los belgas y suizos, hablamos varios idiomas. Además de los dialectos nuestros, maracucho, oriental, andino, hablamos cubiche y groserías, sobre todo los jerarcas del régimen, incluidos el comandante en jefe, el silva y el enano. También nos diferenciamos de los suizos y belgas porque tenemos dos capitales: La Habana y la Caracas de techos rojos, ahora más rojos que nunca. “A según dicen” tenemos el mayor salario mínimo, pero parece que nuestros billetes son como los del juego de Monopolio.

Y cuando estoy a punto de terminar de escribir este paraninfo, me entero que hay otro país al cual también nos podemos parecer. Me refiero a Grecia, pero no a la Grecia de Sócrates, Platón o Aristóteles, sino más bien a la Grecia de Amanecer Dorado.

Iolaizola@hotmail.com

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sábado, 25 de febrero de 2012

HÉCTOR JOSÉ SÁNCHEZ J: VARGAS, ALBACEA DE LA ANGUSTIA (3) TRANSCRIPCIÓN Y COMENTARIOS)

 “No era la hora de pensamiento. Era la hora de pasión. Tampoco fue la hora de acción. No es acción el simple braceo convulsivo. Un potro encabritado no realiza marcha alguna. Acción entraña ritmos complementarios, hacia un orden final. No era un fenómeno vital; era un fenómeno patológico de regresión y no un signo de aptitud para vivir. El compromiso de 1830 es un estatuto nuevo puesto al servicio de una organización vieja. Cuando no hay ni coetaneidad ni sinceridad entre el medio de acción y el pensamiento, la resultante es la pasión. El pensamiento era viejo; ya no era un pensamiento, era una premeditación; el año 48 sería un remordimiento.
Dos antípodas filosóficas estaban en presencia: la idea de Caudillo y el caudillo de ideas. En éste el nombre es lo de menos; se disuelve en la idea; es la encarnación de ella, no exterioriza valor, no alardea, no personaliza el mito de la hazaña; 1834 no es aun la hora en que Vargas arrastre multitudes, las ama y las esquiva, porque quiere salvarlas de la idolatría; es apóstol, no caudillo, en el sentido personal; no encarna la voluntad del dominio sino la voluntad de perfección.
La otra idea, la idea de Caudillo, se encarna en Páez, pero no es él quien la tremola; es una derivación natural de su mérito, de su valor, de sus heroicos trabajos; no puede enrostrársele el delito de ser famoso, de ser magnificado, de ser idolatrado. 
Quiere mandar y su derecho está escrito en los campos del sacrificio; es la bandera. Pero su abanderado es la forma civil de la voluntad de dominio.
Armados solamente de la Enciclopedia, los oligarcas no habrían podido hacer nada. El pueblo ya quería reivindicaciones: las sabía posibles creía ya en las posibilidades populares; Páez era su ejemplo; si él había ascendido, también ellos podrían ascender. Si Páez hubiera comprendido esto, su gloria habría sido igual a la de Bolívar.
Sólo los hombres de talento lo sabían, y supieron utilizarlo. Sin Páez, ellos no tendrían pueblo. El pueblo desconfiaba de ellos; eran ellos los  que pagaban con fichas o escapularios; ellos eran los godos; si por ellos hubiera sido, con España se habría quedado siempre el pueblo. El pueblo amó la Independencia en Boves, en Páez, surgidos de la nada, en Bolívar, que supo consustanciárseles, gritando: “españoles o criollos” y dormir con ellos en las siestas calientes y en las noches del páramo. Los oligarcas sabían todo eso; porque ellos eran la única conciencia compacta.
La voluntad de dominio no venía de 1828, ni aun de toda la guerra, venía de la hora en que la Conquista se convirtió en un mero sistema de aprovisionamiento al servicio de una Hegemonía europea, desde que la Conquista perdió su sentido filosófico de mundo nuevo. Cierto es que la guerra creó una casta militar que quiso para ella todas las ventajas de la Epopeya. Cierto es también que el cambio de frente en la política de Bolívar en 1828, inspirado ciertamente en el anhelo de salvar la idea de conjunto y prevenir a Colombia del caos, fue un error funesto, de resultados contraproducentes, que avivó los rencores regionales a la vez que separaba. En Bolívar, la política tenía una entraña de candor platónico. El concepto del Poder Moral, la idea del senado hereditario, revelan una fe solo encontrada en el campo de la abstracción. Pero esto es una prueba de que la voluntad de dominio de su sentido despiadado estaba lejos de su intención; su errónea actitud fue respaldada por la “necesidad” de dominio, pero supeditada ésta a la sincera voluntad de perfección.
En cambio, la trayectoria de la voluntad de dominio estaba viva en los herederos del señorío colonial. Ellos estaban utilizando los elementos de la revolución burguesa de Francia; esa Revolución burguesa se produjo contra el sistema de vida feudal; pues bien, ellos, con las armas de la Revolución burguesa, estaban produciendo una pre-revolución que no iba a producir una burguesía sino, por el contrario, un régimen feudal.”
hsanchezbr@hotmail.com

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jueves, 23 de febrero de 2012

HÉCTOR JOSÉ SÁNCHEZ J: VARGAS, ALBACEA DE LA ANGUSTIA (2) TRANSCRIPCIÓN Y COMENTARIOS)

A continuación, la transcripción de un segundo extracto de la obra de Andrés Eloy Blanco: “Vargas, albacea de la angustia”. Son párrafos del discurso pronunciado por Vargas en la Junta General de la “Sociedad Amigos del País” (03-02-1833):
“El amor al trabajo o una honesta ocupación es la base principal de la comodidad individual, así como de la felicidad y orden públicos; y este amor al trabajo es en todos los climas y pueblos del globo el resultado de la estructura misma del gobierno, de sus leyes e instituciones acertadas, y de la útil cooperación de los gobernados por un sistema de asociación. Así como una nación es el conjunto de todos los ciudadanos, así la felicidad nacional es la suma de todas las felicidades individuales… De aquí es que la sabiduría de los gobiernos debe dirigir sus miras a que ningún ciudadano necesite de un trabajo demasiado penoso para proveerse de lo indispensable, que aquel nunca sea estéril, y que las riquezas heredadas o adquiridas, no dejen al rico, por opulento que sea, entregarse al ocio y la molicie sin cargar con la ignominia pública y el desprecio de sus conciudadanos.
Es necesario asociar en el corazón de cada venezolano, el gusto del trabajo, con la esperanza de su remuneración, el dulce goce de sus necesidades satisfechas, con el más dulce todavía de la esperanza fundada de asegurar la satisfacción de las venideras. Entonces, esa alternativa de trabajo y descanso, de lisonjeras esperanzas y satisfacciones, de goces anticipados y goces poseídos, formarán una felicidad sin interrupción en todos ellos, un orden y un bienestar nacional. Cuando el Gobierno haya conseguido este importante fin, habrá formado ya la ventura pública, a pesar de que ni en los particulares ni en el Estado existe la opulencia, porque no son las grandes riquezas de algunos lo que constituye la fortuna de un pueblo gobernado según la forma del nuestro. En los gobiernos monárquicos y mucho más en los despóticos, aquellas son necesarias y a veces indispensables a las comodidades de la vida, pues en donde quiera que la ley sin fuerza no puede proteger al débil contra el poderoso, la opulencia viene a ser un medio de asegurarse contra la injusticia y las vejaciones del fuerte, y contra el menosprecio, compañero inseparable de la debilidad. Una gran fortuna es en tales casos un escudo contra la opresión, un título eficaz para enseñorear a los débiles. El país donde existe este orden de cosas, no importa la nomenclatura de sus instituciones, cierto es que sufre de hecho un régimen despótico… El ejemplo brillante de una República todavía joven (Estados Unidos) y ya el asombro del mundo, de ningún modo contraría la actitud de estos principios, bien que la avidez de las riquezas sea ya el carácter prominente de sus habitantes; porque el amor al trabajo fue su instrumento y origen, y su entusiasmo es el resultado del conato a la superioridad del rango, tan natural en el hombre. Más, este conato, saliendo de los límites, puede establecer a la larga una desigualdad prominente y duradera, puede echar de hecho una aristocracia trascendental que, ejerciendo su influencia en una ocasión oportuna, conmueva la estructura del Gobierno, o al menos desenvuelva o arraigue insensiblemente esa turba de hábitos perniciosos de mala fe, de inconsideración a los medios de adquirir, de un lujo fantástico y vicioso, de la misma molicie, y la ociosidad que envenenan las virtudes cívicas, fundamento el más sólido de los gobiernos populares…”
Añadir leyenda
Estas palabras y las que siguen encierran toda la situación espiritual de Vargas; toda su angustia, toda su visión del problema venezolano; y en descarnada violencia exhiben la historia política del país.
“En vano invocaremos para disimular la apatía y consolarnos de las desgracias que esta amontona sobre nosotros el ponderado obstáculo de la influencia del clima. Hay ciertos errores o preocupaciones que consagran como verdadera una aquiescencia pasiva, o la desidiosa indiferencia de su examen; pero que se desploman desde que se entra en la investigación de sus fundamentos. A fuerza de oír decir o de leer que la naturaleza del clima influye en la religión, forma de gobierno, costumbres y leyes de los pueblos, hemos dado por sentado que esta influencia ejerce sobre los hombres tal poderío que sus diversas condiciones en estos puntos pueden marcarse por las latitudes del globo, o explicarse por las circunstancias de la localidad. “Asombrados igualmente (dice el autor del “Espíritu”) del peso insoportable del despotismo oriental, y de la larga y cobarde paciencia de esos pueblos, sometidos a tan odioso yugo, los occidentales, orgullosos de su libertad, han ocurrido a causas físicas para explicar este fenómeno político. Ojalá se borre del alma de los venezolanos, tan errónea cuanto infausta creencia! Permítaseme detenerme en su refutación, porque es fundamental de las verdades que inculco…”
“De las verdades que inculco.” Es frase de educador. Es frase de Albacea, de Creador. Así se anteponía a los falsos postulados del Gendarme Necesario…”
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martes, 21 de febrero de 2012

HÉCTOR JOSÉ SÁNCHEZ J: VARGAS, ALBACEA DE LA ANGUSTIA (1) TRANSCRIPCIÓN Y COMENTARIOS)


ANDRES ELOY BLANCO
Por una de esas casualidades que se presentan en nuestras vidas, recientemente, vino a parar a mis manos la primera edición (1947) de la obra de Andrés Eloy Blanco que lleva por título: “Vargas, albacea de la angustia”. Se trata de una especie de biografía novelada sobre la vida del Dr. José María Vargas en la que, según mi parecer, la esencia de los planteamientos sobre los procesos de cambio social allí contenidos siguen teniendo plena vigencia en la actualidad. Debido a ello, me he animado a transcribir el extracto a continuación, el cual es una especie de diálogo imaginario que mantiene el Dr. Vargas (de 23 años) con otras personas; entre las cuales se encuentra Antoñito Sucre (Antonio José de Sucre, de 14 años).

JOSE MARIA VARGAS
“… Y cuando pienso en aquella semejanza con esa tierra, mi voluntad se encauza en un designio casi fatal: tengo que ser y realizarme como si la fuera realizando a ella en mí. Tengo que prepararme, tengo que ganar cada día más luz. Cada uno de nosotros ha de ir realizando la Patria en sí mismo, paralela en sufrimiento y perfección. Tengo que estar preparado para el pacto; y si no me alcanza la vida para verla a ella preparada, he de dejar un molde; cuando en uno de nosotros se haya realizado un ciudadano, ese ciudadano contendrá un país. La hora de este país será la hora de su más perfecto ciudadano.

─Se necesita un hombre.

ANTONIO JOSE DE SUCRE
─No! No es eso lo que he querido decir. El estado social que depende de un hombre o de un modelo, es el viejo estado indeseable. El siglo de Pericles! El siglo de Carlomagno! El siglo de Luis XIV! El poder condensado en una mano le da nombres de uno a lo que es hecho por todos. Las personalidades no hacen órdenes sociales! Son producidas por ellos. A un hombre grande lo produce la necesidad anterior y contemporánea. Asimismo se producen las grandes leyes. Antes de que ellas sean dictadas, se siente su necesidad, se clama por un ordenamiento acorde con esa necesidad; si el sistema o el gobierno se oponen a consagrar aquel anhelo general, al cabo de un tiempo más o menos largo, el gobierno o el sistema, se derrumban; la ley se produce fatalmente. Asimismo se revelan los grandes hombres.

Allí está el mar, quieto como auditorio. Han llegado a la orilla del Golfo y en un bote encallado se sientan. Ahora Vargas, de pie, cobra la seguridad del aula, tiene ya la voz del maestro y se recrea en el comentario:

─Dentro del ser físico, cuando el cuerpo se hace inapto para contener la actividad fisiológica, para actuar conforme a los deseos y conforme a las necesidades, el hombre o el animal buscan curarse, amputar el órgano enfermo. O muere. Pero si puede salvarse amputando, o adoptando un nuevo régimen, un nuevo alimento, en una palabra, una nueva economía orgánica, lo hará indudablemente. Es inútil seguir obligando a ese cuerpo a sostenerse y a producir con el mismo sistema anterior. O la muerte o el cambio. Igual cosa ocurre en el orden social. Llega un momento en que la sociedad no puede llenar su actividad, cada día más compleja, cada día más llena de necesidades, si no se cambia el régimen de alimentación, si no se extirpa el tumor que consume todas las fuerzas, si no se extrae la espina que estorba al caminar, si no se amputa el miembro que amenaza con gangrenarlo todo y se adopta un nuevo modo de moverse.

La pequeña audiencia clandestina va exprimiendo los gajos del comentario.

─Un cuerpo de la edad de piedra podía vivir con una piel y unas frutas. Un cuerpo de hoy requiere infinidad de otras cosas. La fuerza de las naciones está en los pueblos; el rendimiento de los cerebros y de los corazones está en el  bienestar de los más remotos órganos. La humanidad que vivió oscura y conforme con los sistemas feudales no podría perdurar hoy cuando los sistemas industriales, la fuerte economía de las naciones requieren el concurso de masas incontables. De los hombres sin suerte, algunos van elevándose hasta planos superiores, allí encuentran a los privilegiados; de abajo vienen ascendiendo los luchadores sin fortuna. Estos no han hecho sino procurar el bienestar de aquéllos; pero algo es evidente: que éstos producen y que la relación de su esfuerzo con su beneficio es injusta.  

Piden, claman. Es un hondo fermento en el que van debatiéndose posibilidades y distancias. Un hecho es cierto: que los señores de la tierra quieren conservar la tierra y también la absoluta disposición de los brazos y del esfuerzo de los otros. Para ello, aspiran a conservarlos en la ignorancia. El clamor es apenas un rezongo en la faena. Pero de la zona intermedia, de aquellos que fueron parias y luego alcanzaron cierto bienestar, surge la luz. Ellos supieron de la injusticia. Pero ahora han podido educar a sus hijos; sus hijos pudieron escribir o explicar a los hombres cosas apenas presentidas por ellos; la lucha se hace entonces más clara; el rezongo se transforma en voz incorporada, en pausa amenazante.

Durante años y años, aun sin que lo sepan los privilegiados, el fermento de lucha se ha encauzado. Los dueños del orden anterior pretenden, al percatarse del peligro, sostener con viejos elementos de lucha, con viejas normas, todo el sistema; entre tanto, el alma se cultiva, el comercio y el intercambio entre los pueblos exijen mayor cooperación de fuerzas, de brazos, de voluntades; la mayor parte de las fuerzas rendidoras está precisamente en el sector supeditado; la lucha sigue, sorda; el orden ya caduco quiere meter entre su vieja caja la nueva vida exuberante, pretende solucionar, apretando, contener, empujando; ya no entiende cómo aquel organismo está clamando por un nuevo alimento.

De un lado, la humanidad es otra, nueva, fuerte, crecida en rendimientos y en necesidades, en ciencia y en voluntad, en pensamiento y en acción; del otro, el sistema social permanece inmóvil; el mundo pide trajes nuevos, leyes nuevas. Para los dominadores, la defensa de sus privilegios es la forma exacerbada del instinto de conservación; toda la tierra, todo el zumo del trabajo ajeno, para ellos. La lucha es larga, sorda. Es la lucha social. En sus últimas etapas, empieza a producirse el método y la ciencia de la lucha en los supeditados. Es el estudio.

El hombre preparado sale al frente, a ser guía, a ser iluminador. Pero él no ha sido sino un producto de la hora; en él se vacía toda la aspiración, en él se hace ciencia. El pueblo hace su autorretrato; es el filósofo, copia exacta de la hora de evolución de la sociedad. Es la mejor célula del pensamiento popular que lo dio, que lo sudó, que casi lo lloró. Flor de la hora, él no es la raíz. La raíz está, amarga, en la entraña social que busca, horadando piedra y siembra vieja, florecer y frutecer a la vida nueva.

Hasta que la costra se rompe, la espina salta del pie caminador, la mano tira el viejo traje y por los campos corre la nueva ley que va a regar el árbol en cuya copa florece el hombre de la hora.

La lucha sorda y tarde va preparando la explosión de la lucha política. Mientras tanto, ella va dando de sí sus elementos, sus mártires, sus apóstoles, sus filósofos, sus capitanes. Pero estos no producen el problema; el problema los produce a ellos.

─Es idiota la actitud de los dominantes cuando, al producirse una agitación, como en el caso de Don José España, eliminan a los cabecillas y creen ya solucionado el asunto, pensando que son ellos la fuente de la agitación. Ellos son la flor del árbol social; y están también en la raíz. Cuando pienso en aquella semejanza mía, he de pensar que en la raíz estoy, amargo y he de hacer, hasta la flor, el mismo camino que la tierra ha de hacer. Por eso he dicho que para hacer la Patria, cada ciudadano ha de ir siendo ella y realizando en sí la ascensión fatal que hará ella. Muertos estaremos todos cuando la Patria llegue a la hora de nosotros. Pero aun entonces se dirá que ella nos hizo en el momento en que su entrañable fermentación humana estuvo a punto de transformación y reclamó el alumbramiento.

─La independencia… ─insinúa Illas.

─Vendrá. Está a punto de llegar. Pero todavía faltará mucho; mucho calvario y mucho coloniaje dentro de la misma Patria Libre.


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viernes, 23 de diciembre de 2011

RAFAEL MUCI-MENDOZA: HOSPITALES INHÓSPITOS...

El hospital está militarizado, la ineficiencia se entronizó, la compasión
no existe...

De acuerdo al DRAE el vocablo "hospital" tiene origen en la voz latina "hospitalis", que significa "afable y caritativo con los huéspedes". Los hospitales deben, pues, brindar "hospitalidad" o "virtud que se ejerce con los menesterosos y desvalidos, dispensándoles buena acogida y recibimiento, y prestándoles la debida asistencia a sus necesidades". Doscientos cincuenta siglos atrás, Platón (Atenas, 427-347 a.C.), en un notable pasaje de "Las Leyes", describía dos tipos de relaciones entre médicos y pacientes; se me antoja adscribirla ahora a la relación del Estado y el enfermo: una que denominó medicina beneficiosa para los hombres libres, dechado de buen hacer; y la otra, la medicina de esclavo, empírica, con aires de conocimiento absoluto, brusca y dictatorial, donde la prisa domina y nunca se dan explicaciones.

Hemos caído en el profundo bache de la barbarie; sabiéndose a buen resguardo, los burócratas han mostrado profunda indiferencia ante el dolor humano. Un caso es del Hospital Vargas de Caracas, oráculo de la medicina nacional. Hasta hace poco los pacientes agitados o en estado estuporoso morían dentro de las salas por fractura del cráneo al caer de camas sin barandales. Ahora también fallecen fuera de ellas. Hace 4 años abrieron unas trincheras a todo lo largo de los patios centrales en la vertiente oeste de las salas de medicina y cirugía. Pocos días atrás un desventurado paciente, ya de alta, cayó en la zanja, tuvo una fractura de cráneo y falleció. La dirección parió una idea luminosa, prohibir a los internados salir de las salas...

El hospital está militarizado, la ineficiencia se entronizó, la compasión no existe, la responsabilidad es palabra inexistente, el compromiso con el paciente también lo es, sólo hay medicina de esclavo.

Esta es la zanja de marras, sin aparente propósito de solucionar algo, fue abierta hace 4 años. La foto corresponde a las salas de medicina, la tomé desde la Sala 3 mirando hacia el norte y hacia al sur.

rafael@muci.com

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miércoles, 19 de mayo de 2010

HOSPITALES Y SEVICIA. RAFAEL MUCI-MENDOZA

Ningún caudillo venezolano le había regalado su madre –la patria– a un extranjero

Por cincuenta años he pensado que el Hospital Vargas es Venezuela; es él un reflejo de la situación económica y política de mi país; así, que no tengo que salir de sus confines para palpar la dura realidad. Él es un termómetro eficaz y efectivo del dolor del pobre de necesidad; ese dolor de otras personas que a la revolución no le duele, tan podrida de dinero y poder como están sus cofrades. Su destrucción intencionada –como la de otros centros asistenciales– ideada para favorecer una trova cubana decimonónica de mercenarios, saltabancos, prepotentes, incompetentes hasta para atender un parto e ignorante de los problemas sanitarios de mi país, se ha llevado a cabo sin misericordia. Por si fuera poco, por aquí de paso, mientras distraen su tiempo en escaparse a disfrutar las mieles del malhadado imperio. Ningún caudillo venezolano le había regalado su madre –la patria– a un extranjero para que ante sus ojos, se amancebara con ella. Ante su conciencia, el pueblo y la historia, tendrá que responder...

Ahora, el medio siglo me pesa al mirar en derredor el desbarate descarado sin culpables. Quieren romper con un pasado fecundo para llevarnos a un futuro vacío. Los talentos se fugan, no sólo por falta de trabajo sino por incompatibilidad con los últimos de la clase, para colmo, clase dirigente donde la abundancia de ignorancia abunda, nacidos de un proletariado intelectual de políticos y médicos de pocas luces.

La crueldad impuesta al pobre por un tiranuelo, la indiferencia de unos sentidos encallecidos y obnubilados lanzó la horda revolucionaria a descargar su odio contra quien no debía, contra los menesterosos y contra la ilusión de muchos jóvenes médicos de ser mejores, ahora perdidos para siempre...

rafael@muci.com
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jueves, 16 de octubre de 2008

*CARTA DE JOSÉ MANUEL OLIVARES MARQUINA PRESIDENTE CENTRO ESTUDIANTES DE LA ESCUELA VARGAS DE MEDICINA UCV CONSEJERO DE FACULTAD MEDICINA UCV PARA EL


*CARTA DE JOSÉ MANUEL OLIVARES MARQUINA PRESIDENTE CENTRO ESTUDIANTES DE LA ESCUELA VARGAS DE MEDICINA UCV CONSEJERO DE FACULTAD MEDICINA UCV PARA EL CANDIDATO DE TODOS LOS CARGOS DE GOBERNACIONES Y ALCALDÍAS.


*El Che no le llega ni por los pies a José María Vargas

Noticiero Digital.- Luego de la cadena de la noche del miércoles, donde el presidente venezolano decidió decretar el 8 de octubre como el día del médico integral comunitario en honor al aniversario de la captura del guerrillero Che Guevara, el presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela Vargas de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), José Manuel Olivares, le respondió al presidente en una carta, donde rechaza "este acto vergonzoso (pues) el día del médico en Venezuela (de todos los médicos venezolanos), se celebra el 10 de marzo, en honor a José María Vargas, cuya obra civilizatoria honramos".

A continuación lea la carta dirigida al presidente Chávez:

La misma teoría: inventamos o erramos

El mismo proselitismo de siempre....

Imaginemos si se declarara el día del paciente y ese día, subsanamos las brechas e inequidades en salud. Imaginemos un maletín (como el de Antonini) para el Hospital Vargas, que pudiera culminar la tardía emergencia - quirófanos, terapia intensiva - que ahora, no están operativas. Además de cosas tan sencillas como: comprar alcohol, gasas, camas dignas, sábanas, un aire para el tomógrafo, por sólo nombrar menudeces, pero ¡NO!

Una vez más el presidente se equivoca. Pretende dividir la sociedad y profesionales de salud, entre los médicos socialistas y demás. Decidió decretar el día del médico integral comunitario el 8 de octubre, día de conmemoración de la muerte del Che Guevara. Lo hizo en un acto en el Teresa Carreño donde arengó a miles de estudiantes de MIC (Medicina Integral Comunitaria) y exaltó las virtudes revolucionarias y profesionales del sanguinario criminal y prócer de la Revolución Cubana. En el acto, no faltó una gigantografía de la imagen del Che que pretende hacer olvidar y sustituir la figura del Dr. Vargas como símbolo conductor de la Medicina Nacional.
Citado con autorización del Doctor José Felix Oletta

El día del médico en Venezuela (de todos los médicos venezolanos), se celebra el 10 de marzo, en honor a José María Vargas, cuya obra civilizatoria honramos. Rechazamos este acto vergonzoso y recordamos, una vez más, las sabias palabras de Vargas "El mundo no es de los valientes, el mundo es del hombre justo". Los nuevos "Carujos" quieren imponer a la fuerza sus ideas y gritan a coro: "Patria, socialismo o muerte". Nosotros como estudiantes venezolanos de la salud, invocamos a "La Patria, la Democracia y la Vida.

¡De la mano con los estudiantes y de cara al país!

Carta de José Manuel Olivares Marquina
Presidente Centro Estudiantes de la Escuela Vargas de Medicina UCV Consejero de facultad Medicina UCV

"Con el pasado aprendes, con el presente renaces...con el futuro sueñas"