BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta ESTADO POLICIAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESTADO POLICIAL. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de marzo de 2012

EMILIO CÁRDENAS: ANTICUERPOS DE LA DEMOCRACIA

El régimen democrático se define como un conjunto de instituciones y valores que se combinan entre sí para conformar un esquema complejo de gobierno en cuyo seno los poderes del Estado se limitan y equilibran mutuamente. Lo antedicho supone que todos los poderes no pueden estar confiados a las mismas personas, ni concentrados en ninguna institución. Están ciertamente articulados entre sí, pero conceptualmente tienen roles diferentes y por ello existen por separado. En las democracias de buen funcionamiento esto se exterioriza por la manera, así moderada, en la que el poder efectivamente se ejerce.

En ese esquema, es obvio, el Poder Judicial no puede, ni debe, estar sometido de ninguna manera al poder político. Debe ser independiente e imparcial, para así asegurar a los ciudadanos protección contra la arbitrariedad del poder.

Algo parecido sucede con el poder mediático, que debe asegurar el pluralismo y no puede estar al servicio del gobierno, transformado en una mera máquina de aplaudir su acción, disimular sus errores, evitar las críticas o, peor, asegurar su impunidad. Como contrapoder que es, la prensa es esencial y, por ende, su libertad de expresión es preciosa.

En nuestra región se advierte una clara resurrección de la amenaza totalitaria. Nadie debeería sorprenderse por esto: la democracia está siempre amenazada -desde adentro- por la demagogia.

Cuando llega la demagogia aparecen el populismo y la desmesura. La lógica de la guerra se apodera de la política y se reduce lo plural al discurso único, con frecuencia mesiánico. La consecuencia es que el diálogo termina siendo reemplazado por los dogmas. La razón, por el fervor. Y la elocuencia encendida desplaza a la serenidad y a la moderación. Recurriendo a la seducción se silencia a la argumentación. En ese escenario no sorprende que la eliminación del adversario sea de pronto una suerte de deber moral.

Aparecen entonces los excesos de opulencia, los cultos a la personalidad y las arbitrariedades de todo tipo. Y hasta la mentira deja de diferenciarse de la verdad.

Para los individuos, presenciar un proceso de demolición de la democracia y su reemplazo por un autoritarismo presuntamente iluminado es grave. Porque lo que está en juego tiene que ver con la dignidad de las personas. Es su capacidad de elegir y es precisamente esa facultad, esencialmente deliberativa, la que se arriesga. Nada menos que aquella con la que el hombre y la mujer se distinguen de los animales.

En una deriva antidemocrática, una vez desarticulados los equilibrios y concentrado el poder en pocas manos, se cercena -paso a paso- no sólo el diálogo político, sino también la libertad económica, en un proceso que se retroalimenta.

El Estado policial flota, de pronto, sobre nosotros. Lo grave es que de la pérdida de la libertad económica a la esclavitud política hay un tránsito que suele ser corto. La arbitrariedad del poder no sólo se apodera de todo, sino de todos. El final es previsible: estancamiento económico y penurias de toda índole. Según enseña la historia, de allí a la esclavitud política hay poca distancia.

Ocurre que no siempre los votantes advierten a tiempo la importancia de asegurar el equilibrio democrático entre los poderes. También ellos pueden equivocarse. Chávez fue alguna vez elegido legítimamente en Venezuela; Berlusconi, varias veces, en Italia; Orban, en Hungría; y hasta el mismo Hitler, en Alemania. Las urnas, queda visto, no son infalibles.

Pero también es cierto que Chávez pretendió ser presidente de por vida; que Berlusconi procuró eludir a la justicia de sus país, y que Orban apuntó a someter a los medios húngaros de comunicación.

Los tres de alguna manera deterioraron seriamente las estructuras democráticas de sus países. No obstante, también es cierto que ninguno de los tres logró su objetivo y que ello testimonia no sólo la vitalidad interior de las democracias, sino la de sus anticuerpos.

La democracia es siempre preferible al autoritarismo. Porque las urnas también sirven para corregir los errores colectivos que pudieran haberse cometido.

* Ex embajador de la Argentina ante las Naciones Unidas


EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

miércoles, 1 de febrero de 2012

CARLOS PEÑALOZA: LLEGÓ EL ESTADO POLICIAL

Chávez tiene listo su monstruo de Frankestein, un ministerio para centralizar espionaje político e inteligencia, montado por cubanos conforme el diseño con que los hermanos Castro aterrorizan a sus compatriotas.
Frankestein Cubanoide
Todo Estado democrático tiene el deber de vigilar para brindarle a la población un adecuado grado de protección y seguridad, pero sin limitar sus derechos. Es dañino, ilegal e ilegítimo todo exceso de control movido por razones políticas. Al igual que es ilegal tratar de acallar o detener opositores que ejercen pacíficamente su derecho a expresarse y a diferir del gobierno.
El exceso de seguridad, más allá de lo necesario y adecuado en el cuerpo social, es tan malsano como la sobre-medicación aplicada sobre un cuerpo humano. En los seres humanos un exceso de medicinas produce enfermedad y muerte. En un Estado la sobre vigilancia genera pérdida de libertad y es dictadura.
Un Estado que ejerce exceso de control y aplica represión para constreñir la actividad política de sus ciudadanos es un Estado Policial. Venezuela bajo el presidente Hugo Chávez Frías se está moviendo inexorablemente en esa dirección. Los venezolanos decentes estamos en la obligación de detener este monstruoso intento de coartar nuestros derechos imponiendo una dictadura guarecida dentro de un Estado policial.
Por otra parte es grotesco que mientras se agiganta el Estado Policial en nuestra patria, se incrementa la inseguridad en las calles dominadas por los malandros. Este resultado es de esperar, porque Chávez no está movido por su deber de proporcionar seguridad a los ciudadanos, sino por su paranoica y enfermiza sensación de inseguridad.
Se considera que un Estado es policial cuanto mantiene un inflexible dominio sobre la sociedad mediante el empleo de una poderosa fuerza de seguridad política secreta e invierte en ella grandes cantidades de dinero para dotarla de mecanismos de vigilancia cada vez más sofisticados. Un Estado policial es necesariamente antidemocrático, porque dirige su esfuerzo a asfixiar a sus opositores políticos. Desde hace años el Gobierno ha tomado ese tortuoso camino con el fin de establecer una férrea dictadura comunista. El último paso que el presidente Chávez piensa dar en esa dirección es la creación del Ministerio de la Inteligencia.
Esta nueva organización que viene a aumentar la burocracia estadal no tiene nada que ver con el ingenuo e inofensivo ministerio de la inteligencia creado hace veinte años por Luis Herrera, siguiendo los poco prácticos consejos de Luis Alberto Machado.
La flamante estructura policial ha sido diseñada siguiendo las directrices del siniestro Estado policial cubano. En medio siglo, Fidel, combinando el asesoramiento inicial de la KGB y la Stasi con sus propias ideas sobre la materia, ha logrado desarrollar un sistema de persecución política basado en la falsedad y el terror, para abrumar y destruir a los disidentes. Esta funesta organización le ha permitido al sátrapa tropical mantenerse en el poder por medio siglo castrando la voluntad libertaria de su población con el bisturí de la intimidación.
Venezuela ha vivido estas situaciones antes. La padecimos con el tosco y letal manejo de los disidentes encarcelados y asesinados en la época de Juan Vicente Gómez. Luego lo revisitamos con la aviesa y malévola Seguridad Nacional con los esbirros de Pérez Jiménez. Ahora con el asesoramiento de Ramiro Valdez, el ex ministro del interior de Fidel, experto en inteligencia y coacción, pronto se nos implantará el modelo cubano de vigilancia ciudadana y represión política. El "hermano mayor" chavista está a punto de ser creado.
El sistema de inteligencia cubano es en teoría controlado por el Ministerio del Interior (MININT). Esta adscripción es una cobertura. En realidad, la Dirección General de Inteligencia (DGI) es una organización autónoma de carácter secreto llamada "Dirección de Inteligencia" (DI), es la agencia encargada de las funciones de espionaje e inteligencia interna y externa.
La DI actúa en forma autónoma reportando directamente a Fidel y Raúl Castro. La inteligencia y contrainteligencia interna que enfoca sobre los disidentes y opositores es manejada por el "Departamento de Seguridad del Estado". El creador del DI fue Manuel (Barba roja) Piñeiro, quien fue el segundo de Ramiro Valdés en el G2. Su viuda, Marta Haernecker, es una de las principales asesoras de Hugo Chávez. El jefe actual de la DGI es el general Eduardo Delgado. La organización cuenta con 15 mil agentes secretos. Muchos de ellos están operando en Venezuela y asesoran a Chávez para la creación del nuevo Ministerio de Inteligencia o Ministerio de Seguridad del Estado.
El diseño del nuevo organismo está listo y sólo falta que Chávez autorice el inicio de su funcionamiento. La estructura del futuro Ministerio de Inteligencia venezolano ha sido diseñada por Ramiro Valdés y Ramón Uzcátegui. El ministro será el general Hugo Carvajal Barrios, ex jefe del SEBIM (inteligencia militar), quien tendrá bajo su mando a la DISIP y al SEBIM. El SEBIM será dirigido por el general Ornelas Ferreira, actual Jefe de la Casa Militar.
La inteligencia producida por estos cuerpos fluirá en tiempo real hacia la Sala de Contingencia en Miraflores. La centralización de la inteligencia va a impedir que el presidente reciba reportes divergentes y tenga acceso a diferentes puntos de vista. Con el nuevo ministerio Chávez será alimentado exclusivamente por Carvajal, con la inteligencia filtrada y masajeada según la conveniencia de los cubanos. El Presidente estará más desinformado y desorientado de lo que está hoy en día. Será totalmente dependiente y manejado.
Cuando Chávez dé la orden de activar su nuevo Frankestein, los venezolanos bajaremos un escalón enorme hacia el control absoluto bajo un Estado policial. Este año en octubre evitaremos que esa catástrofe ocurra y enviaremos a los comunistas cubanos que nos espían de regreso a su isla, de donde no han debido salir.     

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA