BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta CONTRADICCIONES REVOLUCIONARIAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CONTRADICCIONES REVOLUCIONARIAS. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de julio de 2011

VICENTE ALBORNOZ GUARDERAS: PATIÑO EL LIBERAL (CASO ECUADOR)

En este país donde reinan los desacuerdos, encontrar una notable cercanía ideológica con el canciller es un tema que realmente me alegra. Y lo digo sin ironía.
CONTRADICCIÓN
Resulta que Ricardo Patiño argumentó a favor de la libertad de Rafael Correa de colocar su dinero en el sitio que considere conveniente. En este punto no puedo estar más de acuerdo con el canciller. No sólo Rafael Correa, sino cualquier persona tiene el derecho a colocar sus recursos en donde su mejor entendimiento le dicte.
Si Correa cree que su dinero está más seguro invertido en un departamento en Bélgica, no veo ninguna razón para criticarlo. Al tomar una decisión económica como esa, el está haciendo uso de su innata libertad que, en el área económica, se refleja en la autonomía de decidir dónde coloca sus recursos, dónde invierte, a quién vende su fuerza de trabajo, en qué restaurante come, etc.
Adicionalmente, el Ministro de Relaciones Exteriores dio un ejemplo de cómo debe expresarse la libertad económica. Dijo que depositar el dinero de una persona en un país o en otro es una decisión comparable a la decisión de ir a una cadena de restaurantes o a otra. Difícilmente podría estar más de acuerdo con el Ministro. Tan libre debería ser la decisión de dónde comer como la de dónde depositar la plata.
El liberalismo es una escuela de pensamiento que da un especial énfasis a la libertad de las personas. Yo siempre he creído que a la libertad hay que sumarle la justicia y la solidaridad para crear una mejor sociedad, pero no por eso voy a negar la importancia de reconocer a la libertad como uno de los pilares centrales para el buen funcionamiento de la país y me alegra saber que, en este campo, el canciller y yo tenemos una posición común.
Lo que no entiendo es por qué la política del gobierno contradice las ideas liberales de uno de los fundadores de Alianza País. Coincide que justo en tema de dónde depositar la plata, el gobierno está limitando nuestra libertad porque puso un impuesto del 2% a la salida de divisas. También ha implementado regulaciones que les limitan la posibilidad de los bancos de tener recursos depositados en el extranjero y ahora está discutiendo una reforma tributaria que prohibiría a las empresas exportadoras colocar fuera del país el producto de sus ventas. Parece que se quiere hacer todo lo posible para impedir el libre flujo de capitales.
Todo esto es una seria contradicción con la libertad económica que predica Patiño o es una forma de doble discurso, pues a Rafael Correa sí se le da la libertad de colocar su plata en Europa, pero a los bancos ecuatorianos no se les da esa opción. En realidad, dar unos derechos a unos y otros derechos a los demás es una discriminación. Obviamente un liberal como el señor Patiño estará, al igual que yo, totalmente opuesto a cualquier tipo de discriminación.


http://www.elcomercio.com/vicente_albornoz/Patino-liberal_0_509949058.html

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

martes, 19 de abril de 2011

¿CUAL REVOLUCIÓN, IMBÉCIL?- ANGELICA MORA

El Revolucionario Rojita es un venezolano de 47 años de edad, de los cuales 35 vivió en Democracia. Sin embargo es de los que cree que durante esa época y más atrás en Venezuela no se hizo nada y que la historia comienza desde la aparición de su adorado Comandante-presidente. Y, por supuesto, es “anti-capitalista”.

Un día cualquiera Rojita se despertó en su apartamento en Caricuao (construido por el primer gobierno de Rafael Caldera). Se levantó de su cama ( fabricada por una empresa privada y comprada en una tienda propiedad privada, las cuales generan centenares de empleos directos e indirectos) y fue al baño. Encendió la luz (emitida por un bombillo inventado hace mas de 100 años en el “Imperio mesmo” por Edison, y generada por la represa del Guri que fue Inaugurada por el Presidente Raúl Leoni) y distribuida en Caracas por la EDC (fundada en 1895 por el Ing. Ricardo Zuloaga Tovar y que ha creado miles de empleos directos e indirectos y ha sido la más eficaz hasta que la agarró el Depredador). Se paró frente a la poceta Vencerámica (Empresa fundada por Don Eugenio Mendoza, y que genera miles de empleos directos e indirectos), hizo pipí (sin levantar el aro, of course) y procedió a lavarse la cara con el agua procedente del grifo (Agua bombeada y distribuida por el sistema de acueductos construido por el INOS, que fue creado en 1.943).

A continuación se tomó un cafecito (procesado y distribuido por Empresas Cafetaleras Privadas que generan miles de Empleos directos e indirectos) y se comió su indispensable arepa (Preparada con harina precocida, inventada y procesada por Empresas Polar, que genera miles y miles de Empleos directos e indirectos) con queso y mantequilla (huelgan los comentarios), la cual fue cocinada en una cocina a gas (Fabricada por empresas privadas que generan cientos de empleos y el gas proveniente del Sistema de Gas directo, creado hace mas de 40 años).

Baja por el ascensor (Inventado por el norteamericano Otis y fabricado en Venezuela por la Empresa Privada.) y se monta en su Chevrolet (fabricado en el “Imperio mesmo” y ensamblado por la GM de Venezuela, que genera miles de empleos directos e indirectos) y se dirige a su trabajo. Toma la Autopista Caricuao (Caldera I), pasa por el Distribuidor Baralt (Caldera I), frente a los edificios Hornos de Cal (Raúl Leoni), Parque Central, (Caldera I), Plaza Venezuela y la UCV (Marcos Pérez Jiménez), Distribuidor El Pulpo (Rómulo Betancourt), 2do piso autopista del Este y Distribuidor El Ciempiés (Caldera I), enlaza la Autopista Prados del Este (Leoni) y luego atraviesa el Túnel de La Trinidad (Caldera I).

Después de 2 horas y media de cola (debido a que en los últimos 15 años NO se ha construido ni un callejón en Caracas), smog, motorizados y buhoneros, Rojita llega a su trabajo en La Trinidad y se encuentra que tiene que subir los 6 pisos por las escaleras porque hay un apagón (Socialismo del siglo XXI) igual al de semanas anteriores. “Lo que pasa -explica entre resoplidos a sus compañeros mientras sube- es que el problema es mundial. El Niño, la sequía, Obama son culpables de lo que pasa”.

Rojita está muy molesto porque un joven ingeniero con postgrado fue ascendido y él no. “No es justo -piensa- que yo, que tengo 20 años trabajando aquí, me mantienen en este mismo puesto. ¿Es que acaso mi diploma de Contabilista de la Academia Tal.. (Instituto privado que genera decenas de empleos) no vale nada?. Lo mismo pasó el año pasado; una carajita Contadora Pública de la UCV y con postgrado en administración también la pusieron por encima de mí. No es justo. Qué bueno que mi Comandante-Presidente va a acabar con todos estos privilegiados sifrinitos que creen que porque tienen un título se merecen ganar más que los demás.”

Al mediodía se va al McDonald´s (sin comentarios) con unos compañeros, también revolucionarios, a almorzar. Entre hamburguesas, papas fritas y Coca-Cola (¡¡qué les puedo decir!!) arremeten contra el capitalismo salvaje y también contra la “cuarta” que no hizo nada por este País.

En la tarde, al salir del trabajo, se monta en su carro (privado) y prende el radio (inventado por Marconi y que ha generado millones de empleos y en el Socialismo Siglo XXI se cierran emisoras y generan miles de desempleados) para escuchar música y se encuentra con que está la insolente, abusadora, violenta y despreciativa contra el Pueblo, Cadena (S.S. XXI.). No puede oír su programa favorito, pero como buen revolucionario, apaga el radio y se pone a escuchar un cd (inventado por la iniciativa privada) de música y decide ir a La Tasca Gando, la favorita de los revolucionarios, en el Centro de Caracas a tomarse unas “polarcitas” (“sin comentarios”) con sus amigos para quejarse de lo injusto que son los explotadores en su trabajo. Luego de otras 2 horas y media de tráfico, llega por fin a La Tasca Gando, la favorita de los revolucionarios. Entre palos y palos acuerdan asistir a un acto al día siguiente con el comandante en el Teresa Carreño (Luis Herrera Campins) y otro en Los Próceres (Pérez Jiménez).

El se despidió y algunos de sus compañeros se fueron en el Metro (Herrera Campins, Lusinchi, CAP II y chávez). En el camino ve que su esposa le había mandado hacía bastante rato un msj por el “Blackberry” (“no comment”) pidiendo que busque leche y azúcar porque en Caricuao no hay (S.S. XXI.). Ah!! y que compre velas porque se fue la luz y agua mineral porque cortaron el agua (S.S. XXI.). Se va a un GamaXpress (Empresa Privada que genera miles de empleos directos e indirectos), lo único abierto a esa hora y ve que los precios están cada vez más altos por la inflación, por cierto la más alta de Latinoamérica y una de las más altas del Mundo, algo nunca visto en Venezuela (S.S. XXI.), sin embargo, Rojita dice que la culpa es de los comerciantes porque son unos hambreadores del Pueblo y se están haciendo ricos a costillas de los demás.

Al llegar a su casa se encuentra con que los hijos se durmieron molestos porque después del apagón, estaban viendo su programa favorito y se los interrumpió la insolente, abusadora, despreciativa y violenta contra el Pueblo, Cadena (“adivinen”) que duró más de 3 horas (ocasionando pérdidas millonarias a los Medios de Comunicación) y su esposa aún está molesta porque le quitaron violentamente la novela que estaba viendo (Algo que nunca había ocurrido en Venezuela, interrumpir violentamente la programación de radio y televisión) y porque desde la mañana están sin agua y sin poder salir porque hubo otro tiroteo y mataron a una niña que jugaba en la Planta Baja.

Al acostarse sin bañarse, porque no había agua (S.S. XXI.), Rojita le comenta a su mujer:

-“Si no fuera sido por mi Comandante y su revolución, en este país no hubiera nada”.

La mujer se inclinó, le lanzó una mirada fulminante y masculló:

-“¿Cuál revolución, imbécil? ¿No te enteraste por la cadena que tu comandante expropió esta noche la empresa donde trabajas? Estás desempleado, animal.. DE-SEM-PLE-A-DO!!!!”

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

lunes, 21 de febrero de 2011

LAS REVOLUCIONES ÁRABES NO SON ENDOSABLES- FERNANDO MIRES (DESDE CHILE)

El corolario es el siguiente:
“la derrota electoral de una dictadura popular sólo puede ocurrir si esa dictadura ha perdido las calles antes, durante y después de la elección”.

Cada vez que ocurren revoluciones en cadena en cualquier lugar del mundo no faltan quienes imaginan que el fenómeno se repetirá en otras naciones marcadas por diferentes historias y tradiciones. Tal creencia ha traído consigo –está casi de más decirlo- calamidades de enorme magnitud.

Basta saber que los revolucionarios franceses de 1789 estaban plenamente convencidos de que el bacilo de la revolución antimonárquica iba a expandirse a lo largo y ancho de Europa. Sin embargo, en lugar de provocar la revolución continental precipitaron la contrarrevolución europea la que terminó por demoler a los propios ejércitos franceses en Waterloo (1815)

Los bolcheviques –quienes heredaron todos los errores franceses- imaginaron por su cuenta que la revolución soviética era sólo el eslabón más débil de la cadena imperialista (Lenin) o el inicio de una revolución permanente de carácter mundial (Trotski) Los recién fundados partidos comunistas -también en América Latina- fueron llamados por la URSS en los años veinte del pasado siglo a formar “soviets” proletarios, incluso en países en donde apenas había clase obrera. Los resultados de tan absurdas aventuras fueron espeluznantes. Miles y miles de comunistas repartidos a lo largo del mundo pagaron con sus vidas las fantasías trotskistas y leninistas.

El ejemplo de la revolución cubana no es de mucha data. A partir de una pésima lectura de esa revolución, Che Guevara -reinterpretado en lenguaje metafísico por Regis Debray a quien prologó Fidel Castro en un disparatado libro titulado “revolución en la revolución” - llamaba a la creación de focos armados en las montañas de diversos países (incluyendo a los que no tenían montañas) Cientos de jóvenes y adultos con formación profesional, entre ellos el Che Guevara, fueron exterminados como conejos.

Los que tuvieron más suerte se perdieron entre los montes para regresar después de mucho tiempo, viejos, cansados y sobre todo, ignorados. Más todavía: la genial idea cubana destinada a exportar la revolución sólo consiguió enardecer a diversos generales latinoamericanos. Entre el golpismo castrense de los años setenta y el revolucionarismo castrista de los años sesenta –hay que decirlo alguna vez- existe más de alguna directa relación.

Quizás es necesario agregar que estas palabras las estoy escribiendo sólo como advertencia y no sin cierta preocupación. Porque recién está comenzando la revolución democrática árabe y ya algunos publicistas latinoamericanos, imaginando ser líderes de grandes masas, llaman a seguir el ejemplo árabe, como si las revoluciones fueran pandemias.

Por lo tanto, de acuerdo a la intención preventiva que estoy usando no es mala idea recordar que la revolución democrática de los países árabes tuvo lugar en contra de dictaduras radicalmente antipopulares. Estoy seguro de que a muchos el concepto “dictadura antipopular” puede parecer redundancia y, sin embargo, no lo es, pues guste o no guste es posible afirmar que no siempre las dictaduras han sido impopulares.

Las propias dictaduras árabes fueron muy pero muy populares en sus inicios. De acuerdo a la impronta “nasserista” que las caracterizaba, casi todas fueron erigidas sobre la base de profundos movimientos nacionalistas y anticolonialistas. A ello agregaban la ideología del socialismo del siglo XX (mucho más magnética que la alternativa que hoy nos ofrece esa ridiculez denominada “socialismo del siglo XXl”) Ahora, que después de la Tercera, los partidos sobre los cuales se sustentaban esas dictaduras hayan pasado a formar parte de la Segunda Internacional, sólo demuestra hasta que punto la idea del socialismo ha sido pervertida por los propios socialistas. Pero ese no es ahora el tema.

Parece elemental decirlo, pero hay muchos que no lo entienden: la primera condición para una insurrección democrática es la pérdida de popularidad de una dictadura. Para poner algunos ejemplos: las dictaduras fascistas europeas fueron extraordinariamente populares (y tal vez por eso, plebiscitarias) de ahí que ninguna fue derribada por efecto de una revolución interna. Pero no es necesario ir tan lejos.

Miremos el caso de las dictaduras latinoamericanas del pasado reciente, sobre todo la uruguaya, la argentina y la chilena.

La dictadura militar uruguaya así como la chilena fueron derrotadas no a partir de insurrecciones populares sino a través de plebiscitos en los cuales ambas perdieron la mayoría electoral pero no toda su popularidad. Hay que recordar que ninguna de ellas obtuvo en el plebiscito menos del 40%. Para ser más precisos: En Noviembre de 1980 la dictadura uruguaya obtuvo en el plebiscito destinado a reformar la Constitución el 42,51% de los votos en contra del 56,83% de la oposición. En Octubre de 1988 la dictadura chilena obtuvo en un plebiscito convocado para prolongar el mandato de Pinochet el 44,01% de los votos en contra del 55,99 de la oposición.¿Qué nos dicen esas altas cifras alcanzadas por las respectivas dictaduras? Algo muy simple: que ambas perdieron la mayoría electoral pero no perdieron ese mínimo de popularidad que impide un estallido insurreccional. Porque convengamos: tener más de un 40% de votación a favor no es un signo de impopularidad. Todo lo contrario: en cualquiera democracia pluripartidista sería suficiente para gobernar de modo holgado. No obstante, una dictadura para mantenerse electoralmente necesita no sólo muchos, sino la mayoría absoluta de los votos. La razón es sencilla: ninguna dictadura admite una alternativa intermedia. O se está con ella o en contra de ella.

Ahora, tanto la dictadura chilena como la uruguaya eran dictaduras no sólo populares; además eran plebiscitarias. No fue ese el caso de la argentina, la que no se vino abajo a través de un plebiscito sino como consecuencia de contradicciones internas, del pésimo manejo de la economía, de la aventura de las Malvinas, hechos que trajeron consigo no una insurrección al estilo árabe, pero sí amotinamientos, asonadas y demostraciones callejeras que hicieron imposible la continuidad de la gobernancia militar.

Las dictaduras comunistas de Europa del Este, por su parte, eran muy impopulares, y lo último que se les habría ocurrido a sus respectivos gobernantes habría sido llamar a un plebiscito. En gran medida todas reposaban sobre tanques rusos. Sólo cuando Gorbachov aseguró que los tanques no marcharían en contra de los pueblos, surgieron esas revoluciones democráticas a las cuales se parecen tanto las árabes de nuestros días. Es cierto que tanto las dictaduras de Europa del Este como las árabes mantenían algunas fachadas democráticas. Por ejemplo, en casi todas existían simulacros parlamentarios. Pero los parlamentos no legislaban y un parlamento que no legisla -obvio- no es un parlamento. Incluso si hay debates, esos son inútiles si los debates no se convierten alguna vez en leyes.

Ahora, las dictaduras populares salvo raras excepciones (la España de Franco o la Cuba de los Castro) no han querido o sabido resistir la tentación electoral y/o plebiscitaria. ¿Por qué? Primero, y aunque parezca tautología, porque son populares, es decir, sus personeros están convencidos de que son los verdaderos representantes de la voluntad nacional, voluntad que se mantendrá a través de los tiempos, amén. Segundo, porque como Mirabeau piensan que nadie se puede sentar sobre las bayonetas y por lo tanto no basta el apoyo –siempre escurridizo- de los militares sino también aquel que proviene de la legitimidad de los pueblos, sobre todo cuando se trata de ejercer la representación exterior.

Sin embargo, Franco (quien se creía ungido por Dios) y Castro (quien se cree ungido por la Historia) han demostrado en contra de Mirabeau que –bajo ciertas condiciones- es posible sentarse sobre las bayonetas aunque eso signifique romperse el culo, intenso dolor que no aceptan los dictadores plebiscitarios y /o electorales quienes no sólo quieren ser amados por sus pueblos sino, además, como ocurre con los amantes neuróticos, intentan verificarlo cada cierto tiempo.

Hay que recordar por lo demás que tanto la dictadura uruguaya como la chilena convocaron a plebiscitos bajo absoluto convencimiento de que los ganarían, si no por popularidad, al menos por el miedo y el terror. Si ambas dictaduras no hubiesen sido tan vanidosas quizás todavía tendríamos a los militares en el poder en esos países.

En fin, hay dictaduras plebiscitarias y otras que no lo son. Las árabes no lo eran.

¿Hay, además, dictaduras electorales? Mi respuesta no es muy categórica: sí y no. Sí, porque ha habido casos en que las dictaduras celebran elecciones (amañadas o no, no viene al caso discutirlo) No, porque cada elección es convertida por una dictadura en un plebiscito. Lo normal entonces es que las dictaduras populares sean plebiscitarias y las no populares no lo sean.

Sinteticemos: es muy difícil, casi imposible (no se conoce ningún caso) que pueda surgir una insurrección exitosa en contra de una dictadura popular. La tarea entonces, bajo esas condiciones, es lograr que esa dictadura sea cada vez menos popular. Y, como la mayoría de las dictaduras populares son plebiscitarias, el plebiscito (o una elección plebiscitaria, lo que es lo mismo) usado como un arma política de las dictaduras, puede convertirse también en un arma política de sus adversarios. En ese caso el plebiscito (o elección plebiscitaria) que pierde una dictadura se convierte en una insurrección –valga la paradoja- constitucional.

Por cierto, una dictadura popular después de haber sido derrotada tiene la alternativa de desconocer el resultado de la elección y en su lugar repartir plomo. Mas, en ese caso, las dictaduras arriesgan el estallido de una insurrección auténticamente popular, es decir, precisamente lo que se quería impedir con las elecciones. Pinochet, por ejemplo, era partidario de desconocer el resultado electoral adverso. Dos hechos lo convencieron de lo contrario. Uno: la gente ya estaba en las calles, como hace algunos días en El Cairo. Dos: a algunos generales –como también ocurrió en El Cairo- no les fascinaba la idea de pasar a la historia como genocidas. De todo esto se deduce un corolario.

El corolario es el siguiente:

la derrota electoral de una dictadura popular sólo puede ocurrir si esa dictadura ha perdido las calles antes, durante y después de la elección.
 EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

lunes, 24 de enero de 2011

LOS CINCO SOCIALISMOS DEL SIGLO XXI. CARLOS ALBERTO MONTANER

El Socialismo del Siglo XXI en América Latina son, en realidad, cinco. Tantos, como los países que conforman ese mundillo caudillista, antirrepublicano, caótico y con vocación autoritaria. Se unifican en el antiamericanismo, en la convicción de que los individuos deben estar al servicio del Estado, y no al revés, en el desprecio al mercado, y en la superstición de que el caudillo sabe exactamente lo que les conviene o les perjudica a todos los ciudadanos, pero son muy distintos.

Los gobiernos que lo integran son Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. El primero, claro, es el cubano. Sin la dictadura cubana no existirían los demás socialismos. Cuba les brinda a los otros cuatro países lo que sabe hacer con gran destreza: dirección estratégica, labores de inteligencia, métodos de control político y social, carpintería institucional, propaganda y redes internacionales de ayuda. Además aporta personal sanitario y entrenadores deportivos, pero esa es la tapadera, lo menos importante. Cuba enseña todo lo que aprendió de la URSS en los treinta años de complicidad con el mundo comunista.

La gran paradoja es que Raúl Castro ya dejó de ser marxista-leninista y lamenta la época en que él y su hermano precipitaron irresponsablemente a la Isla en la dirección del comunismo, pero la única mercancía que tiene para vender es la fabricación de jaulas totalitarias como la que destrozó a Cuba. Es eso lo que Chávez le paga a precio de oro: ciento ocho mil barriles diarios de petróleo más otras formas encubiertas de subsidio y corrupción que elevan la cifra final a más de cinco mil millones de dólares. Raúl no comparte los planes de conquista planetaria que Chávez acaricia, pero el cliente siempre tiene la razón y Chávez no sólo es “el cliente”: es el único cliente de que dispone Cuba.

Hugo Chávez se percibe como el heredero ungido por Fidel. Su delirante fantasía es triunfar donde fracasó Moscú. Pretende construir y dirigir un amplio campo antioccidental en el que caben la teocracia iraní, el manicomio norcoreano, Zimbabue, la tiranía bielorrusa y cualquiera que odie a las democracias liberales. Él se considera marxista-leninista –no hay que poner en duda su propia autodefinición--, pero no busca la uniformidad ideológica, sino la creación de un bloque unido por el rechazo al modelo político parido por Occidente desde la Ilustración.

El problema de Evo Morales es de otra índole. Odia la modernidad, el progreso, el desarrollo occidental. Ama la coca, reverencia a la Pachamama, que es la diosa-tierra, y quisiera volver al trueque. Sueña con regresar a un pasado idílico en el que se revitalicen los valores precolombinos. Su socialismo no es, en realidad, el del siglo XXI, sino el del XV, antes de la llegada de Pizarro, exponente, según él, de la “cultura de la muerte”, cuando aimaras y quechuas vivían en un paraíso andino, reino glorioso de la “cultura de la vida”.

El experimento socialista ecuatoriano de Rafael Correa ha sido definido elocuentemente por el señor René Ramírez, funcionario a cargo del Secretariado Nacional de Planificación y Desarrollo de Ecuador (SENPLADES): “El Nuevo Socialismo es un “biosocialismo republicano orientado a construir una biopolis, una sociedad del bioconocimiento, de servicios ecoturísticos comunitarios y de productos agro-ecológicos, liberando tiempo para el ocio creador, para el erotismo, para el arte y la artesanía, para la indagación existencial, para la fiesta y la celebración, para la minga”. (¡Pobre país, Dios mío!).

Daniel Ortega, el nicaragüense, como Raúl Castro, dejó de creer en el comunismo, pero sin transformarse en un demócrata. Hoy es un neosomocista. Quiere mantenerse en el poder a cualquier costo con el propósito de mandar y enriquecerse. Ese es su socialismo del siglo XXI. Para ello cuenta con el control de los tribunales de justicia y con un elemento clave que también utilizaban los Somoza con enorme habilidad: la corrupción. Ortega corrompe parlamentarios, jueces, periodistas y electores. La cifra de que dispone para la compra-venta de conciencias y voluntades es de mil millones de dólares anuales facilitados por su mentor Hugo Chávez. Mucha plata en un país muy pobre, pero si ese dinero llegara a faltarle su régimen se hundiría rápidamente.

http://www.firmaspress.com/articulos/carlos-alberto-montaner/los-cinco-socialismos-del-siglo-xxi--2

Este es un reenvío de un mensaje de "Tábano Informa". Para subscribirse envíe un mensaje a: tabano_informa-subscribe@gruposyahoo.com.ar

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

viernes, 21 de enero de 2011

POPULARIDAD DE CHÁVEZ SE VIENE ABAJO. ANTONIO MARIA DELGADO. EL NUEVO HERALD.COM

Presionado bajo el peso de sus propias contradicciones, el presidente venezolano Hugo Chávez ha optado por gobernar a espaldas de la opinión pública, manifestó el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad (MUD), Ramón Guillermo Aveledo, quien considera que la gradual pérdida de popularidad del mandatario es irreversible.

Aveledo, cuya organización aglutina a los principales partidos de oposición del país, dijo que las leyes aprobadas aceleradamente a finales del año pasado por la anterior Asamblea Nacional buscaban crear la estructura para que Chávez pudiera seguir en el poder aun cuando es evidente que la mayoría de los venezolanos está en contra de sus planes de instaurar un régimen socialista en el país.

La impopularidad del gobierno aumentó en las últimas semanas con la aprobación acelerada del denominado Paquete Cubano, un conjunto de leyes que buscan radicalizar el modelo socialista en el país y que líderes de la oposición califican de inconstitucional.

``Estas medidas que el gobierno ha tomado han aumentado su impopularidad; lo han separado, incluso de buena parte de su propia base, que aunque tenga una adhesión personal con el presidente Chávez, sin embargo no comparte esas políticas y en algunos casos se oponen muy francamente a ellas'', explicó Aveledo en una entrevista telefónica.

El propio Chávez parece haberse dado cuenta de la impopularidad de algunas de las medidas y, en particular, la aprobación de la Ley Habilitante a finales de diciembre por la Asamblea Nacional anterior para permitirle legislar por su cuenta durante 18 meses.

Chávez dijo el sábado que está dispuesto a cancelar la ley antes del tiempo previsto.

``Soy capaz de solicitar a esta Asamblea Nacional la derogatoria de esa ley'', declaró ante el cuerpo legislativo. ``El 1ro. de mayo pudiéramos nosotros haber terminado, acelerando las leyes que estamos haciendo, para que nadie vaya a sentirse [. . .] limitado, si es que alguien se siente limitado, os devuelvo la Ley Habilitante''.

Chávez, sin embargo, no aclaró en qué consisten esas leyes que están siendo preparadas por su gobierno, ni explicó las razones por las cuales no podrían ser debatidas abiertamente por la nueva Asamblea Nacional, donde la oposición ahora controla un 40 por ciento de los escaños.

Aveledo señaló que el paquete de leyes aprobadas en diciembre buscan fortalecer a Chávez en el poder, ``de tal manera que la opinión pública importe menos'' ante el creciente rechazo de los venezolanos hacia los planes para radicalizar la Revolución Socialista del Siglo XXI.

``El asunto no es entre el gobierno y la oposición; lo que estamos viendo, en realidad, es una pulseada entre la sociedad venezolana y el gobierno, entre el gobierno y todo el país'', aseveró Aveledo. ``La polarización que existe es entre un gobierno que está empeñado en poner modelo y una sociedad que no está de acuerdo con eso''.

Lo que quiere la población, aseguró el secretario ejecutivo de la MUD, es un gobierno que funcione y que salga de problemas que agobian diariamente a la sociedad venezolana, como el alto índice de violencia que está entre los más altos de América Latina y que han convertido a Caracas en una de las ciudades más peligrosas del mundo.

Asimismo, los venezolanos enfrentan el doblemente perverso escenario de alta inflación y contracción económica, que ha provocado un deterioro vertical de la calidad de vida.

``De modo que para los venezolanos, ésta no es una discusión que se plantea en términos ideológicos'', señaló Aveledo. ``Lo que se percibe en la gente es la impresión de que por estar el presidente obsesionado con esta fantasía ideológica que tiene en la cabeza, ha abandonado los problemas de la vida real, que es la agenda de las personas de carne y hueso''.

Es más, gran parte de esos problemas han sido exacerbados por la propia acción del gobierno.

``Que nosotros en Venezuela hayamos creado barreras de desconfianza y de inestabilidad que impiden la inversión ha producido que cerca de medio millón de jóvenes el año pasado no haya encontrado donde trabajar'', apuntó Aveledo.

Gran parte del déficit habitacional que enfrenta el país se debe al escaso número de viviendas que se han construido en el país en los últimos diez años, cuyo total es similar a las unidades construidas hace cinco décadas cuando el país contaba con menos de un tercio de la actual población, resaltó.

``Se necesitan medidas que incentiven la inversión y el empleo para poder recuperar el crecimiento. Sólo así es que podremos obtener una mayor inversión social'', comentó Aveledo. ``No puede haber mayor inversión social si no hay crecimiento económico''.

adelgado@elnuevoherald.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

domingo, 15 de agosto de 2010

¿DIALÉCTICA REVOLUCIONARIA?, ANTONIO JOSÉ MONAGAS

Sus enredos de interpretación de la teoría política, lo dejan mal parado ante un sector de la población que, por formación académica, no sucumbe ante los equivocados análisis y comentarios presidenciales.

En medio del debate de sordos que ocasionalmente incita el presidente–comandante, existe un enorme número de consideraciones exentas de ser realmente discutidas y acordadas. Vale esta alusión, por cuanto muchas veces su discurso, abultado de lugares comunes que no brindan ningún aporte en términos de contribuir en la solución de los problemas nacionales, cae en exageraciones, o en vaguedades, que sólo son demostrativas de confusiones conceptuales que luego se transforman en repulsivas contradicciones.

Sus enredos de interpretación de la teoría política, lo dejan mal parado ante un sector de la población que, por formación académica, no sucumbe ante los equivocados análisis y comentarios presidenciales. Incluso, en materia histórica es atrevido al momento de insistir en explicaciones alejadas de la realidad. Asimismo, cuando ha pretendido fungir como profesor de lingüística toda vez que se ha aferrado a ejemplos grotescamente contrarios a las reglas de la sintaxis y de la sindéresis. Pero en teoría política, y en teoría social, sus apreciaciones rayan en lo absurdo por su pretensión de deformar las realidades a su antojo y presunta erudición arrogándose condiciones o facultades de genialidad intelectual.

Unas veces dice ser cristiano. Otras, católico, apostólico y romano. Unas veces dice ser socialista; otras, marxista. Unas veces dice estar de un lado. Otras, estar del otro. Un día expresa una opinión o asegura algo, mientras que al día siguiente, dependiendo por cuál lado de la cama se ha levantado, qué sueño tuvo, o qué emoción lo asiste, asegura lo contrario.

Ahora la cuestión se le complicó ya que su mentor Fidel Castro, ha declarado públicamente que “socialismo es comunismo”. En consecuencia, habrá que esperar con cuál “película de vaqueros” esta vez saldrá. No obstante, cualquier respuesta no deberá sorprender. Particularmente, luego que hace tres años dirigió sus baterías contra el marxismo al desacreditarlo como teoría social. Para entonces lo refirió como dogmático. Inclusive, fue más allá al considerarlo como “una teoría recalentada, que en la época actual su aplicación correspondería a un comportamiento trasnochado o que es incompleto porque Marx no previó la invención de las computadoras”. Sin embargo, recién se pronunció como marxista lo que deja ver, precisamente, el embrollo teórico–conceptual que tiene y mantiene. Y que, en su condición de Jefe de Estado, lo descalifica. Ello, visto dentro del proceso crítico que debe asumir la dialéctica revolucionaria. Tal estado de hechos debería ser razón de alarma pues con divagaciones así sólo está alentándose un desorden funcional cuyo impacto tendrá reverberación en las instancias de gobierno que, supuestamente, deberían ocuparse de enmendar los errores que por inexperiencia en la aplicación de un modelo político “innovador”, como se anuncia el de socialismo bolivariano, han comenzado a devenir en franco perjuicio no sólo del país, sino también del gobierno en general. Entonces, ¿para qué dialéctica revolucionaria?

amonagas@cantv.net

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

viernes, 30 de julio de 2010

UNA DE PIRATAS, ARGELIA RÍOS

El libreto revolucionario disfraza la bagatela en que se ha convertido este gobiernito cursi

Ya no hay promesas en el discurso de la revolución. Todas han sido empleadas en el transcurso de estos once años. ¿Qué se le puede proponer a un país después de tanto tiempo? ¿Qué oferta resultaría atractiva? ¿Qué nuevo compromiso se puede adquirir con un electorado al que se le han ofrecido tantos castillos falsos? La campaña del oficialismo carece de luces: es una cruzada sombría, donde el elenco bolivariano hace esfuerzos por mantenerse fuera de la línea de combate, y dentro de los límites del disimulo.

Los señores del "proceso" disimulan que lo han tenido todo para hacer el mejor gobierno que haya podido tener la República. Disimulan que son un fiasco; que representan el fracaso más bullicioso de la Venezuela contemporánea. Que no merecerían un nuevo espaldarazo y que, de obtenerlo, sería solo producto de la generosidad de quienes, por ingenuos, prefieren descreer de los caminos retorcidos de la política... Las revoluciones siempre disimulan y ésta no es una excepción: ninguna de ellas posee límites éticos. Su objetivo único es preservarse a sí mismas, aunque sea en estado vegetativo.

La de Chávez es una revolución languidecida, en la que ya todo constituye "pasado". Una revolución que no exhibe ímpetus; que solo se defiende de su opacidad. No hay verdores en el "proceso bolivariano". No hay nada qué aportar, como no sea un palabreo ideologizante, bobalicón, aunque, ciertamente, nunca inofensivo... El "proceso" se ha vuelto aburrido; una rutina de guiones repetidos: Colombia, la Iglesia, el magnicidio, la épica independentista, las "hazañas" diplomáticas, Bolívar, el pobre Libertador transformado, otra vez, en la coartada de la misma claqué de pillos que revolotean circularmente por la Historia de Venezuela.

El libreto revolucionario encubre su pequeñez; disfraza la bagatela en que se ha convertido este gobiernito cursi con ínfulas de grandeza. Oculta negligencias, ineptitudes, incapacidades, desastres penosos cometidos en nombre de un supuesto "fin superior", tras el cual yacerá en escombros un país cuyos administradores -unos piratas inmorales- lo ultrajan al asumirle como un mero botín de guerra.

Y es justamente ése el mensaje de esta campaña. Venezuela es un botín y en su procura nos ofrecen guerras, enfrentamientos, ofensivas y exterminios... Nos ofrecen el "tesoro" de la división, de la lucha de clases. Una "confrontación final" en la que el ganador se quedará con todo, sin contrapesos, sin vigilancia, sin control, sin resistencia política... Si así buscan los votos, bien vale -y se agradece- imaginar en qué emplearán un resultado favorable. La campaña evasiva de Chávez es elocuente y dice mucho sobre el uso que seguirá dándole a su empoderamiento... Por eso, para que se vaya en 2012, hay que pensar en desempoderarlo desde ya.

argelia.rios@gmail.com

@argeliarios

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

jueves, 15 de octubre de 2009

GOLPE O REVOLUCIÓN, ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ, CON VOZ PROPIA

El título de esta columna complementa el nombre del libro que nos editó la Asamblea Legislativa de Aragua y que el teniente coronel presidente se ofreció espontáneamente en reeditar. Lo hizo ante unos treinta directivos del entonces partido oficial: Movimiento V República, y en reprimenda a quien presidía la Asamblea Nacional, ahora gobernador de Guárico, quien egoístamente se negó a publicarlo. Agradecimos la deferencia, pero nunca nos ocupamos de concretarla.

Tal reedición la planteamos ante el anuncio del traslado al Panteón de los restos del general Isaías Medina Angarita, presidente derrotado el 18 de Octubre de 1945 (título del libro).

“Observamos en los venezolanos cierta avidez de información sobre el desarrollo del suceso, las causas que lo produjeron y las consecuencias que del mismo se derivaron”, decía en la presentación, el diputado Damián Márquez, presidente del cuerpo legislativo.

“El demócrata Presidente había inaugurado con su gobierno, una etapa histórica en la conducción del país, pero el descontento en la oficialidad joven de las Fuerzas Armadas, que encontró un aliado en la naciente partido Acción Democrática, dio al traste con el ensayo de liberación política” –apuntamos-

El golpe del cual se cumplen este domingo 61 años, partió en dos la historia del siglo XX en Venezuela.
Esa afirmación, a decir de Manuel Caballero, “sigue y seguirá generando polémicas al menos mientras continúen viviendo algunos de sus actores”.

Para el historiador, “uno de los aspectos más controversiales en torno a los sucesos del 45, fue el título de "Revolución" con que los miembros de Acción Democrática bautizaron lo que no fue más que un golpe de Estado cívico-militar, que tuvo como principales cabecillas a Rómulo Betancourt y Marcos Pérez Jiménez. No obstante, aunque no se pueda afirmar que el 18 de octubre haya sido un proceso revolucionario, si se puede aseverar que produjo la finalización de una etapa de nuestra historia política iniciada el 22 de octubre 1899 con la llegada de los Andinos al poder, y el comienzo de otra, en la que estarán presentes nuevos actores”.

Tres años duró la denominada Junta Revolucionaria de Gobierno y sus siete miembros acordaron no postularse para Presidente, a elegirse por primera vez con voto directo.

“En la historia venezolana abundan las revoluciones, pero no las democráticas. El 18 de Octubre de 1945 estalló la primera revolución liberal democrática. Pienso que la Revolución de Octubre es el suceso de mayor significación política desde la fundación de la república, en 1830-, escribió el pasado día 11 de este mes, Simón Alberto Consalvi.

“Considero que si la Revolución de Octubre se hubiera hecho solo para devolverle al pueblo venezolano su soberanía como elector de los Poderes Públicos, ello bastaría para justificarla históricamente” –sostenía Betancourt.

Mariano Picó Salas afirmó que el siglo XIX terminó en 1935 con la muerte del general dictador Juan Vicente Gómez, perpetuado vitaliciamente en el Poder. “El 18 de Octubre fue el día en el cual murió Gómez”, puso Betancourt en boca del luchador antigomecista Ruperto “Tuerto” Vargas. De acuerdo con Caballero, la Junta presidida por Betancourt –que integrada además los civiles Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Gonzalo Barrios Edmundo Fernández y los militares, mayor Carlos Delgado Chalbaud y capitán Mario Vargas, “inició para muchos la entrada de Venezuela en el siglo XX”.


ALBERTO JORDAN HERNANDEZ

ENVIADO A NUESTROS CORREOS RECOMENDANDO PUBLICACION
ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, MOVIMIENTO REPUBLICANO MR, REPUBLICANO, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO,POLÍTICA, INTERNACIONAL,

domingo, 13 de septiembre de 2009

*CONTRADICCIONES REVOLUCIONARIAS, ESPLENDOR CON HAMBRE, ANDRÉS SIMÓN MORENO ARRECHE, POR LA CALLE DEL MEDIO

Alerto a mis lectores sobre la orientación punitiva de este escrito. Por primera vez me aparto del estilo de ‘denuncia genérica’ y del ‘humor negro’ para convalidar con esta nota la denuncia de la violación específica de los Derechos Humanos de los niños de la calle en Venezuela, violación que el innombrable Presidente de la República ejecuta por su propia ineptitud y la de sus funcionarios con responsabilidades directas en el caso. El hambre es el más cruel de los escarnios a los que se puede someter a un ser humano; pero es una crueldad que se multiplica groseramente, cuando se trata de niños. Nuestros niños venezolanos, esos que viven en diariamente la paradoja de pasar hambre y abandono sobre las calles de un país con un Gobierno inmensamente rico.

LOS NIÑOS DE LA CALLE ACUSAN AL PRESIDENTE

Estamos frente a una de las contradicciones revolucionarias más grotescas del rrrrégimen que encabeza el Héroe del Museo Militar. Más grotesca aún que el seguir llamándose como lo inscribieron al nacer, luego de aquella famosa promesa: “Me dejaré de llamar Hugo Rafael Chávez, si dentro de un año hay un niño abandonado en la calle” Han transcurrido diez largos años desde esa amenaza revolucionaria que asombró a todos, pero que ha sido incumplida a pesar de contar con los recursos económicos y una Ley de Poderes Especiales que lo facultaba para corregir esta situación sin ataduras legislativas, pero su incumplimiento ha llegado al punto que el incremento nominal y porcentual de los niños abandonados en la calle ha crecido exponencialmente, justo a partir de ese día. Por eso media Venezuela también le conoce como ‘El Innombrable’.

Porque las estadísticas de las Naciones Unidas son lapidarias: Muestran que en América Latina los niños de la calle tienen edades que oscilan entre 8 y los 17 años. Las niñas constituyen aproximadamente un 10 y 15%, ya que tienen más posibilidades de elaborar estrategias alternativas (cuidados de hermanos menores, trabajo doméstico, prostitución). A partir de datos obtenidos por UNICEF, tomados por ellos de informantes clave en el año 1991, se pudo estimar que en Venezuela habían 6.000 niños viviendo en la calle, es decir sin vínculos familiares o con vínculos débiles. La gran mayoría (80%) varones y su distribución etárea para la fecha de la investigación era la siguiente: 15% menores de 8 años de edad, 50% entre 8 a 14 años y 35% entre 15 y 18.

La cantidad de niños indigentes se ha elevado, desde 1991 a niveles tan escandalosos, que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha tenido que maquillar las cifras de la investigación 2007 con ejercicios estadísticos fatuos. Entonces, por arte de magia de una matemática mística e irreal, resta 11.000 de un solo plumazo a los 17.950 niños de la calle contabilizados en el censo de ese año, porque esa es la cantidad de niños que en algún momento del día son ‘afectados’ por cualquiera de los ‘programas de inclusión’. Es decir, que según el criterio del señor Eljuri, (Director del INE) dejan de ser ‘niños-de-la-calle’ porque en algún momento del año, algún funcionario los censó y los ‘incluyó’ en alguno de los programas sociales; léase: los anotó en una planilla y les dio un pan o un ticket.

Y como el papel aguanta de todo (incluyendo las excrecencias intestinales) ‘El Innombrable’ se auto-engaña con esa mentira estadística e insiste en hacerse llamar como solían hacerlo antes de la famosa promesa. Cada día que pasa hay más niños viviendo en la calle, abandonados por padres irresponsables, o sin trabajo que deambulan con ellos, y esto es así, señor Presidente, porque sus políticas de inclusión han fracasado estrepitosamente. Porque olvidó la sentencia bíblica aquella del “No le des un pez... Enséñale a pescar”. Porque su visión de Gobierno mesiánico ha convertido al Estado en un ente menesteroso, mientras usted dispone personalísimamente de los fondos del Gobierno y dilapida miles de millones de dólares que regala a países ‘aliados’ del ALBA, a la par que interviene, cierra o ‘espanta’ a las empresas privadas que son las fuentes de empleo que necesitan esos padres para salir de la indigencia y vivir y educar a sus hijos con dignidad.

Señor Presidente, cada uno de los 17.950 niños que hay actualmente en las calles venezolanas lo acusa a usted. Y lo acusa con motivo y razón de ser un incapaz. De populista. Lo acusa de mentiroso y de inmerecer el título, no ya de Presidente, sino de ciudadano venezolano, cuando ven su redonda y abotargada figura, al lado de Oliver Stone en Venecia, caminando sobre la alfombra más capitalista de la humanidad, gastándose los dólares que ellos necesitan para comer este día y tener un futuro promisor, como se merecen.

VENEZUELA, DESNUTRIDA Y CON MÁS HAMBRE

Según la FAO, el término desnutridas se aplica a aquellas personas que, de forma permanente, consumen una cantidad de alimentos insuficiente para sus necesidades, desde el punto de vista de las calorías ingeridas. Por ello, podemos afirmar que en Venezuela existe una situación de inseguridad alimentaria, no únicamente porque no producimos lo que el país requiere, sino porque hay personas que carecen de acceso a una cantidad suficiente de alimentos inocuos y nutritivos y por lo tanto, no consumen los alimentos que necesitan para un crecimiento y desarrollo normales para una vida activa y sana. La inseguridad alimentaria en Venezuela es crónica estructuralmente y por eso produce una desnutrición generalizada en el país.

En Venezuela, la inseguridad alimentaria es crónica hace más de 10 años pero se ha incrementado en gran parte por la incapacidad de las políticas agroalimentarias de este rrrrégimen para la recuperación sostenida de la agroindustria de alimentos y de la ganadería de doble propósito, que son dos de los muchos segmentos productivos que han sido golpeados severamente, tanto por los controles de precios y el control cambiario como por la invasión a los predios productivos y la inseguridad jurídica y personal que se vive en el campo. Sólo por esto, la desnutrición se atornilla en el estómago de los venezolanos y se muestra, en las estadísticas de consumo y en el rostro de la gente, como una realidad inocultable que amenaza a la población, comenzando por los grupos más vulnerables: los más pobres y entre éstos, los niños de la calle.

Es inevitable volver a las cifras, pero no a cualquiera, a las más confiables, las de la UNICEF de las Naciones Unidas. Según sus investigaciones más recientes, uno de cada cinco niños sufre algún tipo de desnutrición en Venezuela, mientras que 24 de cada 100 mil murieron por causas violentas. Nadya Vásquez, representante de Unicef en Venezuela, indicó que se ha registrado un aumento en los homicidios de niños de más de diez años de edad, y además, según esta representante de Unicef, el 20% de los bebés en Venezuela son hijos de madres adolescentes, que nacen ‘prematuros de peso’ por descontrol prenatal de sus madres y por la desnutrición crónica que ellas manifiestan.

Y mientras el señor Presidente ‘payasea’ en Venecia y gasta para sí y su abrumadora comitiva ‘chorrocientos’ de dólares todos los días, la desnutrición infantil se afinca en Venezuela y amenaza con transformarse en una epidemia social de proporciones inimaginables. No lo afirmo sin referente oficial, lo reflejan las cifras del Ministerio del Poder Popular para la Salud: De los niños menores de cinco años, 3,7% sufre de desnutrición aguda, 11,7% de desnutrición crónica y 4,6% de desnutrición global. Estos porcentajes son tomados del reporte más reciente del Ministerio del Poder Popular de Planificación, y corresponden al año 2005.

Según datos de mortalidad de este Ministerio del Poder Popular (¿para la Salud?) 13 de cada 100 mil niños fueron asesinados en 1999, pero en 2006 esa cifra se elevó a 24 de cada 100 mil y además constituyó la principal causa de muerte en adolescentes varones. Y de acuerdo con las declaraciones de la presidenta del Instituto Nacional de Nutrición, Marilyn Di Luca, el índice de prevalencia del hambre o desnutrición en Venezuela llegó a 8% entre 2006 y 2007.

Señor Presidente, la desnutrición crónica que padecen nuestros niños no es cuento ni una ‘percepción mediática’. Es una triste realidad en la cual las reservas orgánicas en el cuerpo de nuestros 17.950 niños de la calle se agotan dramáticamente, día a día, debido a una carencia calórico-protéica. Esto implica que en sus organismos se está sucediendo el sacrificio de una función o el mal desarrollo de un órgano para realizar otra más inminente: subsistir.

Señor Presidente, interrumpa ese viaje ominoso y regrese de inmediato. Usted tiene la obligación constitucional de poner en práctica ¡Ya! un plan coherente, sustentable y de largo aliento de ayuda social que ataque el hambre de nuestros niños de la calle (recuerde: son 17.950) pero que vaya más allá de lo coyuntural: que llegue a todos los necesitados del país, sin tanta burocracia ni tanta corrupción. No tenga miedo político en reactivar mecanismos ‘de la Cuarta’, como los comedores populares, los albergues para niños y personas de extrema pobreza para que allí se les brinde, diariamente, un plato de comida balanceada y sirva de enlace para la inclusión social de los menesterosos y necesitados.

Señor Presidente, pare la gastadera en esos viajes y la regaladera a gobiernos extranjeros, y al regresar siéntese con los productores del campo, con los ganaderos, con los industriales. Escúchelos y acuerde medidas inmediatas y de largo aliento para incentivar la producción de alimentos en el país. Reactive la reunión con los Gobernadores de los Estados, con todos, en un marco de venezolanidad y escúchelos. Óigalos y acuerde con ellos, sin distingos ideológicos, planes contingentes y acciones a futuro para iniciar, desarrollar o incrementar la producción de alimentos.

Señor presidente, si consideramos que en Venezuela hay más de 27 millones de habitantes, y que según el Instituto Nacional de Estadística, el 8% de la población que tiene problemas de desnutrición, estamos hablando de más de 2,1 millones de personas que hoy no comieron lo suficiente. Si usted no se regresa ¡Hoy mismo! para gerenciar con eficacia y eficiencia este oprobioso problema social, entonces no quedará otra que darle la razón a aquellos que afirman que usted es “Candil de la calle y oscuridad de la casa”, y que privilegia el esplendor de las marquesinas vienesas por encima del hambre de su pueblo.

Andres Simon Moreno Arreche
andresmorenoarreche@gmail.com
ENVIADO A NUESTROS CORREOS RECOMENDANDO PUBLICACION
ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, MOVIMIENTO REPUBLICANO MR, REPUBLICANO, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO,POLÍTICA, INTERNACIONAL,

martes, 8 de septiembre de 2009

*CONTRADICCIONES REVOLUCIONARIAS: CHÁVEZ PA’SIEMPRE ¿ESO ES DEMOCRACIA?, POR: ANDRÉS SIMÓN MORENO ARRECHE

Una de las consecuencias más nefastas de la concentración del poder (de cualquier poder, en cualquier sistema) es la eternización del mandante. Quien se siente ‘ungido’ por el destino no acepta, ni si quiera concibe, la posibilidad que otro pueda desempeñarse en su lugar cimero, con igual performance o incluso mejor que él, y aunque haya llegado a donde está por el voto popular o por la aclamación de sus iguales, rápidamente olvida la legitimidad de su origen, el talante democrático que lo condujo hasta esa posición, y entonces se autoproclama, usualmente por vías de facto, transformándose en el primus imperator, cuya voz no ha de ser contradicha, y cuyo poder habrá de prolongarse ad infinitum.

La reelección permanente de cualquier mandato, en especial la del Presidente de la República transforma el ideal de la horizontalidad socialista protagónica, en la dependencia de un líder ungido y autoproclamado, que además afecta al Estado de Derecho y convertirá al sistema democrático en servidumbre del ciudadano o en mesianismo cuasi-autoritario, con respaldo de opinión.

Desde el momento en que se refrendó el pasado 15 de febrero la reelección del Presidente, se construyó el escenario para el enfrentamiento del pueblo contra la democracia, un pueblo que es instrumento de una clase política poco recatada frente a la moral pública y a la ley, y por un Presidente que controla toda la agenda política y que quiere ser él el Estado, versión caribeña de L'État c est moi.

La reelección coacciona el ejercicio del poder pues al aprovecharse de unos aspectos de la democracia como la participación, se distorsionan otros como el equilibrio de poderes, la alternabilidad y la libre circulación de las ideas. La reelección presidencial no es un auténtico proyecto político de transformación social o de desarrollo ciudadano. Es un proyecto para controlar los hilos del poder, en su manifestación más pura y a la vez más estéril. Un proyecto auto-referenciado, en el sentido de que el poder sólo se justifica si es para “mí”; de modo que desde el “mí” del gobernante, es que el poder adquiere algún valor, y deja de lado las necesidades de la sociedad, para dedicarse a las del gobernante.


El sociólogo Anthony Guiddens decía que el poder adquiría sentido si era para cambiar situaciones; para transformar relaciones, podría agregarse. Pero en Venezuela, el proyecto político de Chávez y poder ciudadano se divorcian a partir del afianzamiento del Presidente en el poder, con lo que comienza a desnaturalizarse el ejercicio mismo de este último, en lo que tiene que ver con su dimensión de buscar consensos y de apropiarse de los recursos para gobernar la sociedad.


El ánimo de prolongar el mandato de un gobernante, aún si es bajo los mecanismos de la democracia, se explica, o bien por el sólo interés de mantener el poder y sus ventajas, es decir, por el interés del gobernante y de su séquito, o bien por sostener un proyecto de largo aliento, que tiene como propósito la conducción transformadora de la sociedad, en ‘algo’ que se le tiene oculto a esa sociedad, como ha sido develado en Venezuela el aberrante proyecto social del Socialismo del Siglo XXI, que ni está contemplado en la Constitución de 1999, ni fue declarado como Visión de Estado, sino recientemente, luego de que el Presidente tomara control de las Instituciones democráticas que habrían de controlarle a él, gracias a una Asamblea Nacional sumisa y obsecuente.

Toda reelección lejos de consolidar la revolución, sólo pone de manifiesto su ausencia. Sostener que hay necesidad de una reelección indefinida para el mismo Presidente es sembrar en el vacío la justificación de un poder que se quiere conservar. Es quitarle de hecho la sustanciación histórica y real que toda revolución requiere para el natural ‘aggiornamiento’ que el tiempo y los cambios sociales obligan a enfrentar. En la historia de la política durante los últimos cien años no hay nada que justifique el entronque histórico entre un líder mesiánico y los colectivos que pretende dirigir. Por muy bueno que haya sido cualquier Presidente en cualquier democracia occidental, no hay nada que obligue a excluir a los demás personajes de la vida política por la sola razón de que fuesen incapaces congénitamente para aplicar proyectos y programas, iguales o distintos, para alcanzar los mismos objetivos de justicia, igualdad y paz social.

Chávez ¿Presidente constitucional o líder mesiánico?

Asumir que Chávez es un sujeto histórico insustituible, una figura providencial, es pisar los terrenos inmateriales e inaprehensibles del mesianismo. Y no simplemente los del interés terrenal y prosaico de una dirigencia política y de un Presidente sin estatura de estadista, aunque, dotado ciertamente de una extraordinaria capacidad histriónica para el mitin, el caradurismo de la mentira como política comunicacional de Estado y el accionar mediático.
En realidad, el reeleccionismo de Chávez, reúne tanto los ingredientes del interés mezquino, el de la simple conservación del poder por una élite política que quiere perpetuarse en medio de los vacíos de un proyecto, como los impulsos primigenios de un mesianismo en ciernes. Lo cual, de prolongarse como es su voluntad, ad infinitum, acarreará efectos políticos, institucionales y culturales de carácter regresivo, desde el punto de vista de la democracia. La consolidación de una figura en el poder, el mesianismo político, sólo es posible en estructuras sociales que nada tienen de democráticas pero mucho de totalitarias. Los efectos de la consolidación del poder en Chávez y para siempre tienen efectos a corto, mediano y largo plazo, que los venezolanos ya podemos apreciar en las instituciones del Estado, en el régimen político del Gobierno y hasta en la cultura de la sociedad.

La reelección permanente de Chávez en el poder no sólo afecta la arquitectura institucional de la revolución socialista, sino que distorsiona el juego democrático y la cultura de la alternancia política, con efectos que ya estamos viendo los venezolanos: Concentración del poder, supresión política de la participación ciudadana e involución de la democracia con desaparición de su condición ‘protagónica’.


La prolongación del gobierno de Chávez implica más y más concentración mayor del poder en manos del Presidente. Como hemos visto en los últimos diez años, la marcha inercial de los mecanismos con los que funciona el Estado, el momento crítico de las decisiones tiende a trasladarse hacia el Presidente; la prolongación de su mandato acumula todas las posibilidades de decisión en él, y el resultado ya está a la vista: Centralización administrativa, des-federalización, castración administrativa de las competencias de las Gobernaciones de Estado y asignación de recursos, programas y actividades a las regiones sólo y exclusivamente por el capricho o la benevolencia presidencial.

En el actual régimen presidencial totalitario, todos los caminos conducen, no a Caracas sino a Miraflores, al entorno del Jefe de Estado, a su ‘anillo cero’. Este último es el que lo conecta con el pueblo y establece una alcabala por donde se filtran necesidades de todo tipo y hasta la realidad cuando ésta debe ser del conocimiento del ‘mesías’, aunque a veces presenta fisuras como la que se observó en el ya famoso ‘Aló Presidente’ y entonces, el mesías se enteró, por mampuesto, que existe una cosa que se llama ‘ruleteo’ en los hospitales públicos, y las mujeres tienen que parir en las aceras, como animales.


La evidencia de que existe totalitarismo en la gestión pública del Gobierno es la mayor acumulación simbólica y material, en los recursos de la decisión y del poder. En primer lugar el fenómeno se presenta por una total subordinación del Poder Legislativo frente al Poder Ejecutivo, y al amparo de un sistema de incompetencia democrática, las actividades de la Asamblea Nacional se ocultan en lo que Guillermo O’Donnell ha dado en llamar una “Democracia Delegativa” que en Venezuela se evidencia en la Ley Habilitante con la que la Asamblea Nacional se auto defenestró, política y legislativamente.

Es decir, se trata de una no-democracia en la que la Asamblea Nacional abdica de su misión legisladora para ofrecerla al señor Chávez. Esta situación es una muestra fehaciente es la confirmación de que la actividad parlamentaria siempre se ha subsumido a la voluntad del Poder Ejecutivo, pero más abiertamente y con mayor descaro a partir del referendo aprobatorio para la reelección del Presidente.

Esta concentración afecta al régimen político, pues ha inclinado la balanza a favor del Presidente, afectando gravemente el Estado de Derecho, ése que formal y funcionalmente fija los controles frente a un centro de poder hegemónico, como es el de la Presidencia de la República. Se trata de controles y contrapesos que provienen de instituciones como la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría General de la República, la Fiscalía General y el Conseja Nacional Electoral, organismos en cuya composición y titularidad influye descaradamente la voluntad del Presidente, y cuya autonomía ya no estará asegurada porque los titulares de esos poderes del Estado someten a estos órganos a una línea de sumisión frente al Presidente, facilitándole las condiciones favorables para ejerza su presión sobre ellos.

La excesiva subordinación de la Asamblea Nacional transforma la democracia participativa y protagónica en una democracia delegativa porque rebaja el debate público como proceso previo a las decisiones de Estado; pero la ausencia del control y del contrapeso de la Justicia y la Contraloría y de la Fiscalía, debilita profundamente el Estado de Derecho en Venezuela; de modo que ambos fenómenos van a degradar el concepto revolucionario de la democracia protagónica porque en la realidad se vive en una autocracia mesiánica.

El segundo efecto de la reelección indefinida del Presidente tiene que ver con el empobrecimiento del juego de opciones políticas, aún dentro del PSUV, por la legítima y constitucional aspiración de la conquista del poder; y con las restricciones en perjuicio de la alternabilidad política. Esta última constituye la posibilidad cierta de que otros factores políticos distintos al partido de gobierno, o aún dentro de éste, puedan acceder a la presidencia de la República dentro del juego libre y democrático del contraste de opciones, y dentro de los parámetros de unas reglas transparentes, previamente establecidas y respetadas.

La reelección atenta contra cualquier concepción socialista de Estado porque acrecienta las expectativas de servidumbre con relación al Presidente, convertido en Príncipe maquiavélico, permanentemente empeñado en conservar el poder. Cualquier dirigencia política, aun aquella que se define opositora y fragmentada en partidos y empresas políticas, sin un proyecto propio, como no sea la conservación de la representación parlamentaria, girará al en torno a quien garantice la conservación del poder. Lo hará por supervivencia, por el interés patronal de conservar lo que maneja. O por simple oportunismo, eficaz en cuanto implique mimetizarse bajo el halo que cubre a un gobernante, apoyado por la opinión y casado con sus causas, aunque ello signifique la traición a principios y valores democráticos.

La reelección presidencial de Chávez ha disminuido el debate político, no sólo en el colectivo, sino muy adentro del PSUV; ha reducido el sentido de la pluralidad del pensamiento político en las organizaciones que le apoyan, y desvanece las esperanzas de alternancia en el poder. Alternancia que no sólo encierra la ilusión del cambio sino el abanico de propuestas efectivas para ensayar otras propuestas, igual de válidas aunque enfrentadas ideológicamente a la tesis socialista del Presidente, para ser aplicadas en una sociedad, como la venezolana, apena en permanente construcción. El sólo hecho de que la reelección de Chávez encierre una sola línea de acción política ha mermado las propuestas alternativas dentro de su propio partido y le ha significado un precario crecimiento sin desarrollo, lleno por otra parte de sobresaltos y de situaciones azarosas que corroe a las dirigencias de base y pervierte la visión socialista del partico, como herramienta de emancipación popular.

Con la reelección indefinida de Chávez, se reeditará la continuidad en la sumisión transada por el PSUV y los otros partidos que lo secundan. Las consecuencias políticas ya han mostrado a la luz pública la cara oculta de ese entreguismo. Ya existe claudicación en las opciones de relevo en el Partido Único y obturación de alternativas para la renovación de los dirigentes de base. Es el estancamiento del juego de las alternativas que el sistema debe estimular, en vez de sofocar, tal como lo hace el Presidente Chávez con el razonamiento de que su presencia es necesariamente la única que puede garantizar la consolidación del socialismo en Venezuela. Eso y el híper presidencialismo soviético del camarada Stalin es lo mismo, pues en la Venezuela actual se vive, a partir del referéndum que aprobó la reelección indefinida de Chávez, una serie de deformaciones burocráticas que han reproducido nuevas situaciones de dominación y contradicción de clases, lo que convierte al Socialismo del Siglo XXI (plataforma ideológica de Chávez y del PSUV) en radicalmente opuestos a la filosofía autogestionaria y democrática del socialismo y visceralmente enfrentados a las propuestas o prácticas llevadas a cabo por referentes como Lenin y el partido bolchevique.


La domesticación de los partidos políticos que en su mayoría integran las mesas opositoras, comenzó mucho antes de la aparición de Chávez en la escena política. Se inició desde la debacle de ‘La Gran Venezuela’, pero con la afirmación del referéndum reeleccionario presidencial de febrero de este año, Chávez agrega el fenómeno de un trastrocamiento en el proceso de intermediación política con el Estado. Durante las décadas de la mal llamada Cuarta República (Manuel Caballero tiene mucha tinta derramada en la explicación histórica sobre la inconsistencia numérica de ‘las repúblicas’ del Estado venezolano) durante ese lapso, decíamos, los partidos, las oligarquías, los sindicatos y los parlamentarios se apropiaron, por vía del clientelismo, de la intermediación entre los ciudadanos y el Estado. Ahora se les arrebata con los Consejos Comunales manipulados organizativamente y financieramente desde Miraflores y el PSUV, lo que ha acrecentado la impronta política presidencial y su condición de único intermediario en todos los niveles. Se ha eliminado una porción sustanciosa de la interacción política de los ciudadanos con sus voceros naturales, aunque se mantiene parte de una burocracia regional, representada por las gobernaciones y las alcaldías, cada vez más constreñidas política y administrativamente.


Desde las organizaciones políticas que le dan sustento al Gobierno no se han percatado que la reelección presidencial de Chávez significa, para los partidos y la dirigencia política y social, un trastrocamiento en la intermediación de las vocerías y de las relaciones entre ciudadanos y dirigencias de base, pues la intermediación es, ahora, nominal y por ello vemos que ha desplazado a los parlamentarios, porque los mantiene subordinados a la voluntad presidencial. Es por ello que el juego de la competencia entre las diferentes organizaciones partidistas que apoyan a Chávez se empobrece por la abdicación de la intermediación política y de la voluntad de constituirse en la representación política de quienes les eligieron.

Todo esto no es otra cosa que involución de la cultura política venezolana. La reelección presidencial de Chávez significa la consolidación de un universo de actitudes reactivas para entender la sociedad, es decir, hay una involutiva cultura cívica, en la que los valores prevalecientes no son la libertad, la pluralidad de las ideas o la democracia, sino la consolidación de un proyecto político de reestructuración social, inexistente constitucionalmente hablando, pero vigente y rampante en el accionar del Poder Ejecutivo del Gobierno de la República.
En el discurso del Presidente Chávez, el “enemigo” no es la injusticia social sino Colombia y ‘las bases del Imperio’ en territorio colombiano. Pero hay que recordarle al Presidente Chávez que la desigualdad social existe porque el Gobierno ha sido incapaz para garantizar los principios básicos que establece la Constitución. La injusticia social no provoca los conflictos; son éstos los que no permiten conseguirla. La inseguridad en la que vivimos los venezolanos no es un engendro mediático ni una falsa percepción de la ciudadanía, son acciones concretas, cifras de fallecidos a manos del hampa, muchas veces promovida, por acción u omisión, por los organismos de seguridad ciudadana encargados de reprimirla.


En consecuencia, y dentro del discurso presidencial, no es una determinada forma de organización social, con sus estructuras de poder, las que encarnan la desigualdad, la pobreza y la carencia de progreso. Son la percepción equivocada de la ciudadanía, los agentes de la CIA y sus lacayos, los ‘pitiyanquis los accionantes del paro golpista petrolero ‘mesmo’ y, por extensión, los partidos y organizaciones sociales opositores los que producen los males en la sociedad. Por este descabellado discurso, con el que se debe luchar para lograr transformación (en realidad una no-transformación) es contra ‘el imperio’. Sólo ‘el imperio’ -desde la visión mesiánica del Presidente Chávez- es el culpable de la muerte de más de 150.000 venezolanos, a manos del hampa en los últimos 10 años y medio de su gestión. Sólo ‘el imperio’ carga con la responsabilidad de su ineficiencia en salud, educación e infraestructura física de la nación. Para el Presidente Chávez, el ‘Imperio Contraataca’ siempre y en todo momento.

Como vemos, se trata de un discurso que encuentra su asidero real en los atropellos inauditos que comete el mismo gobierno, por acción u omisión, pero que lleva en su mensaje la manipulada inversión de los valores, la de las relaciones sociales y la de los protagonistas que la encarnan, todos puestos al revés.

- El discurso del Presidente Chávez comporta un elemento de carácter omisivo, el de que las únicas reformas necesarias son las que le atornillan en el poder, y no aquellas que reduzcan la minusvalía de los ciudadanos frente al poder y su responsabilidad en lo social o lo político, pues consolidado el socialismo, el desarrollo sobrevendrá por sí solo.

- Chávez completa su paquete discursivo con la sacralización del Socialismo y la necesidad histórica de su sempiterna reelección. Con la reelección presidencial se garantiza, no el progreso del país, sino la consolidación de un proyecto político personal, profundamente estalinista. Con la reelección presidencial, Chávez se asumió como “el irreemplazable”, como otro caudillo más de la nefasta historia venezolana, que como aquellos, se asume poseído por la voluntad y la capacidad únicas para derrotar a un enemigo, ‘el imperio’, frente al que los demás aspirantes, presentes o futuros, del PSUV o de cualquier otra organización política, retrocederían o claudicarían.
Así ha construido Chávez su discurso y el del gobierno, que no es otro que la necesidad de su presencia y de su mensaje para garantizar los destinos de la Patria. En su Delirio sobre un inexistente Chimborazo, Chávez se nos presenta, epopéyicamente, para que los ciudadanos depositen en él sus anhelos de libertad no practicada. Convierte así en el paladín de una sociedad que se encamina hacia un socialismo más que utópico, no sólo por apellidarse ‘Del Siglo XXI’ (centuria que apenas comienza con la desaparición y el mimetismo del socialismo a nivel mundial), sino porque la utopía está en los referentes: Marx, Bolívar y Zamora, tres personajes que sería imposible hacerlos sentar en una misma mesa sin que se produjese un colapso.

ENVIADO A NUESTROS CORREOS RECOMENDANDO PUBLICACION
ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, MOVIMIENTO REPUBLICANO MR, REPUBLICANO, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO,POLÍTICA, INTERNACIONAL,