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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

sábado, 2 de noviembre de 2013

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, CONTROL DE CAMBIO CON IMPLÍCITO “CORRALITO”.

Es por demás conocido que el control de cambio es la intervención oficial del Estado en el mercado de divisas con la finalidad de restringir su oferta y demanda; contradictoriamente aplicado en un país como Venezuela que es fundamentalmente importador favoreciendo de tal modo la aparición de una economía oculta (paralela) donde el tipo de cambio oficial que no tiene mayor relevancia al ser desplazado por un cambio no oficial en porcentajes no sólo innombrable sino escandaloso (brecha que por cierto se intenta reducir mediante devaluaciones),  hecho que afecta el precio de la mayoría de los productos que circulan internamente (más de un 70% importados) lo cual determina un escenario sensiblemente inflacionario con problemas de desabastecimiento y escasez. 
En la historia reciente de Venezuela, y luego de la desaparición del tipo de cambio único instaurado en 1976 al momento de la estatización de la industria petrolera (cuando se elimina el dólar petrolero), se han aplicado con pocos beneficios y altas criticas restricciones severamente autoritarias a la luz de dos regímenes de control: Régimen de Cambio Diferencial (RECADI) en 1983 y la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) en 2003, teniendo ambas en común la intención de evitar la fuga de capitales y la protección de las reservas internacionales.
Habiendo transcurrido 10 años de la creación de CADIVI, y como consecuencia al acorralamiento en bolívares del ahorro familiar y demás agentes económicos se materializó, aparte de una economía intensamente controlada por el Estado, una fuerte expansión de la oferta monetaria (monetización de la economía) que trajo consigo un estímulo hacia la demanda interna (elevación del consumo) propiciadora de inflación y a la aparición de tasas de interés negativas (la tasa de inflación es superior a la tasa de interés que paga la banca), generándose un deseo de cambiar ahorro por consumo ya que ahorrar hoy para comprar menos mañana no resulta racional ante la pérdida de valor de la moneda (disminución del poder de compra), razón por la cual los ciudadanos intentan contener ese deterioro monetario, bien anticipando la adquisición de bienes de consumo y de activos fijos, o bien refugiándose en una divisa fuerte como el dólar USA, intenciones que hoy se avivan por la fuerza emotiva que impulsa el señalamiento oficial que restablecer el equilibrio macroeconómico en Venezuela tardará unos 50 años!!!. 
Ese improvisado pero desesperanzador anuncio (de ínfima calidad académica y poco conocimiento económico) aunado al exceso de liquidez, inflación, elevada masa monetaria, propensión “nerviosa” al consumo, desprecio hacia el ahorro “estéril”, reducidas expectativas  de inversión interna y las nulas oportunidades de adquirir divisas (como resguardo del patrimonio); indujo al Gobierno a enfatizar un control de cambio con implícito “corralito” (fase superior al cerco cambiario) facilitada tal acción por nuestra condición de país petrolero donde la casi totalidad (96%) de las divisas provienen de las exportaciones de ese sector, cuya liquidación se efectúa a través de un solo ente: PDVSA; propiciando indirectamente la presencia de un mercado paralelo ilegal que en la actualidad se ensancha ante una percepción negativa del  devenir  de nuestra realidad económica-social; situación que induce una mayor depreciación del bolívar.
En lo atinente al “corralito”, es una expresión que nace en Argentina en 2001 cuando se publicó un decreto que limitó hasta 250 pesos/semana el retiro de efectivo de las cuentas personales e igualmente prohibió el retiro de los depósitos a plazo fijo, quedando por tanto encerrado (prisionero) el dinero en las instituciones financieras; escenario hipotéticamente equivalente a Venezuela 2013: ¿para qué retirar los ahorros si afuera no tienen destino y valen menos cada día?, es decir un “auto corralito” por desesperanza.
@jagp611

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ANTONIO NICOLÁS BRICEÑO BRAUN, EL FORO DE SAO PAULO AVANZA HACIA LA TOMA DEL PODER EN COLOMBIA

El Foro de Sao Paulo avanza hacia la toma del poder en Colombia en una forma acelerada gracias a varios factores importantes de los cuales quiero destacar algunos:

1ro la toma sistemática del Poder Judicial en todas sus instancias por parte de miembros del Foro,

2do la desmoralización de las Fuerzas Armadas Colombianas y el hecho que gracias a perversas maniobras judiciales sobre 14.000 miembros de esta institución se encuentran en prisión o con juicios abiertos en su mayoría forjados como es el caso emblemático del triple héroe nacional coronel Alfonso Plazas Vega a quien nunca se le a podido probar su culpabilidad porque a todas luces es inocente,

3ro los inmensos recursos provenientes de 2 fuentes principalmente en gran negocio de las drogas y los dólares petroleros venezolanos que han fluido para apoyar y fortalecer a los planes del Foro

4to la traición descarada de Juan Manuel Santos quien desde su toma de posesión se evidencio como el gran amigo y promotor de estos narcos forajidos internacionales,

5to gracias a la ingenuidad y falta de objetivos, planes y estrategias por parte de las fuerzas no comunistas para contrarrestar el avance del castro narco comunismo en Latino America.

Tanto el gran pensador brasileño Olavo de Carvalho, como Alvaro Uribe Velez y Jose Obdulio Gavidia han señalado recientemente que Colombia esta a un paso de como estaba Venezuela a finales de los años 90.

La obra de Olavo de Carvalo como los escritos de Eduardo Makencie estudiarse y tomarse muy en cuenta si se quiere tener una idea clara como las fuerzas diabólicas del narco castro comunismo latino americano han venido programando se penetración y avance en nuestros países con la cómplice indiferencia de buena parte de las sociedades e inclusive de los Estados Unidos.

Las FARC no buscan la paz, lo que buscan es el poder para instaurar u régimen totalitario estilo Cuba y consolidar el negocio de la droga en Latino América.

Antonio Nicolás Briceño Braun     

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ENRIQUE PRIETO SILVA, LA JUSTICIA MILITAR SOCIALISTA

Hace tiempo que el fuero y la justicia militar dejaron de ser privilegios de casta, aunque algunos no se han enterado y siguen creyendo en ellos como parte de la cultura militar, engañados con cantos de sirena, que siempre será un tema que exaltará la creencia en el militarismo, que se une a “las bobadas militares” que referimos antes, y que, quiérase o no, se abre a la reflexión de los que comulgan con este sentimiento de hermandad y familiaridad, surgido en las aulas de “la casa de los sueños azules”, hoy “cuna de la revolución bolivariana”.

El debate actual entre militares, ya no es sobre ¿Para qué sirve el militar?, desvinculado de ¿Para qué sirven las fuerzas armadas?, sino que se lleva a razonar sobre: ¿Qué debe ser un militar?, desvinculándolo del acontecer político del país, ya que no hay dudas de su depravación surgida, desde que muchos militares distorsionaron en su mente el concepto que los condujo a formarse como integrantes de la Institución creada para defensa de la patria  y lo transformaron en el de “forjadores y hacedores de patria”, que desgraciadamente se apertrechó en quienes se creyeron “excluidos” del distorsionado “poder militar”, que surgió en la mente de tozudos creyentes en que la igualdad social es un derecho sin distingo de clases, méritos ni necesidades para el disfrute de los bienes sociales, marginados de responsabilidad, capacidad y conocimiento. “Una locura” como dijo alguien, quien considera “…complicadísimo e insensible, hasta cruel, criticar a unos chiflados que con artimañas y fraudes se han hecho del control del manicomio revolucionario venezolano…”, y para quien, “…la gente tiende a exculpar sus necedades y a sentir piedad por ellos…”, “…sin importar los destrozos ni las zozobras que causan, ya que la tendencia popular es sonreír y compadecerse ante la faena de los perturbaditos rojos…”
Entre militares se habla de “inclusión”, asumiendo la tesis de la igualdad en el comunismo, donde hay unos mas iguales que otros, y donde la desgracia del “socialismo revolucionario” ha instaurado entre nosotros la existencia de unos militares, mas militares que otros. Desgraciadamente, valorados por el baremo de los mas mediocres, que considera la intelectualidad como “perversidad social”, apartándose del concepto de Justiniano: “Dar a cada quien lo que le corresponde”, que es el verdadero concepto de justicia social. El Derecho no puede distorsionarse por la política, sino al revés, la política debe ajustarse al Derecho, ya que es del mismo Derecho de donde se deriva el Poder, que nunca puede estar por encima de él.
En  lo militar, muchos piensan que la justicia es el poder de los tribunales, amoldados al designio de “difunto eterno”, quien sin ponerse a derecho por sus malignidades delictivas, quiso asumir el estigma de su mentor cubano de que “la historia me absolverá”. A la vista está, que la historia lo está castigando con una patria en tinieblas y hambre, a pesar de las mieles que brotaron del mana peteóleo.
El tema es apasionante y olvidábamos el mensaje a la almirante en jefe ministro de la defensa. El poder, ni aun el divino, puede servir para la discriminación. Usted ha discriminado a sus formadores como militar, que estamos en retiro antes de la promoción de su “comandante eterno” (2004) y nos considera menos militares, al negarnos el derecho a la igualdad salarial y pensión, conforme a la Constitución y a la Ley. Nosotrros hicimos la Ley para la igualdad y usted en “revolución” la viola con la discriminicación. ¿Es eso justicia militar?
eprieto@cantv.net

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DANIEL CHALBAUD LANGE, FAN Y PDVSA: DOS INSTITUCIONES VITALES

VISIÓN y MISIÓN.  La FAN y PDVSA, sin descartar la importancia que tienen muchas otras instituciones o entes políticos, económicos, sociales, culturales, y ambientales en el país, como el TSJ, la AN, Contraloría, empresas públicas y privadas, la Iglesia, Sindicatos, Fedecámaras, partidos políticos y ONG’s, tienen en estos momentos VITAL importancia para el sobrevivir de la república.

Ambas, han tenido una clara VISIÓN y una MISIÓN que cumplir para coadyuvar con el desarrollo y bienestar integral de Venezuela constituida como estado democrático y social de Derecho y de Justicia.
La FAN es una institución creada para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional.
PDVSA, creada en 1976 para asumir, a todo riesgo, los retos de reemplazar a las empresas transnacionales en la exploración, producción, transporte, refinación y comercialización interna e internacional del recurso petrolero que la providencia le dio a Venezuela, con la finalidad de lograr los recursos financieros necesarios para coadyuvar como empresa del Estado en la promoción y defensa de la estabilidad económica y garantizar el bienestar social a través del desarrollo integral del país y la distribución equitativa de la riqueza, labor y responsabilidad común de gobierno y sociedad.
Cambios en la VISIÓN y MISIÓN.  Ambas instituciones, apartando algunas piedras en su camino, hasta el año 1999 cumplieron con su delicada y específica labor; pero, lamentablemente, a  partir del año 2000, comenzaron a recibir desnaturalizados embates que iniciándose con el reemplazo de sus dirigentes naturales y, sin esperar mucho, como un Tsunami, cientos de oficiales de la FAN de alta jerarquía fueron desplazados de cargos relevantes, creando  vació e inestabilidad en la institución, dando inicio al desvío de su verdadera y única Misión.  Por su parte, en PDVSA también se dio inicio a la ya prevista sustitución de la alta gerencia, con el reemplazo por personas ajenas a la industria petrolera y, tres años más tarde, se consolidó la estrategia al despedir, injustificadamente, a  más de veintitrés mil empleados petroleros, la mayoría con más de quince años de experiencia, que sumados, daban una cifra de aproximadamente trescientos cincuenta mil años de labor sembradas en nuestra industria petrolera. El lógico vacío gerencial, supervisorio o de cargos que requieren experiencia, fue llenado por empleados que todavía no habían llegado al nivel que la política de meritocracia exigía para ocupar mejores posiciones y, por personal ajeno y sin experiencia alguna en materia petrolera, enchufados por camaradería política o nexos familiares. Comenzó así el desvío de la Misión y el camino hacia el retroceso.
FAN y PDVSA. Hoy por hoy.   Para el presente mes tanto la FAN como PDVSA reflejan una estructura corporativa, actividad, misión, imagen y prestigio totalmente distinto y desviado a lo heredado en el año 2.000.
FAN.  Entre otras tantas cosas inconvenientes e indeseables, destaca la politización de los altos mandos militares al desviarse, con pública manifestación, del mandato constitucional que obliga a la institución a que el cumplimiento de sus funciones deberá estar “exclusivamente al servicio de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”.  La prioridad hoy de la FAN pareciera obedecer instrucciones foráneas para colocar a la república al margen de lo que exige la democracia como sistema de gobierno y ubicarla en el marco de un sistema político anticuado y rechazado hasta por sus propios mentores, como lo es el comunismo, disfrazado con el nombre de Socialismo del siglo XX. Si bien, la Constitución Nacional plantea, como un deber ser, la participación activa de la FAN en el desarrollo nacional y en la cooperación en el mantenimiento del orden interno, no es menos cierto que la participación ha sido muy activa en la distribución y venta al Detal de bienes de consumo diario y en el inconveniente desplazamiento a otros organismos de seguridad en la protección de la ciudadanía, en desmedro de la formación técnica y  científica que, para su Misión,  requiere la profesión de militar. Cabe destacar la inmensa cantidad de recursos financieros que se han gastado en los últimos trece años para satisfacer una política armamentista, en una época en la que la mayoría de los países latinoamericanos van en la vía de la búsqueda de la paz continental.
PDVSA.   Si alguna empresa estatal en el mundo ha llegado a estar ubicada entre las tres mejores del mundo, esa fue la PDVSA que comenzó su agonía en el año 2.000. Hoy, posiblemente es la empresa más grande en cuanto a personal en nómina. Pero hay una gran diferencia en ser grande y ser mejor. Grande fue Goliat, pero mejor fue David. Grande fueron Egipto y Arabia  pero mejor fue Israel. Grande fue Méjico como país productor de petróleo y con 120.000 empleados, pero mejor fue PDVSA con 40.000 empleados.
En el año 1999 PDVSA producía 3.000.000 de b/d con 40.000 empleados y para el presente año la producción petrolera está en el orden de los 2.400.000 b/d con una nómina que llega a los 120.000 empleados.
Para ser Grande sólo se requiere crecimiento. Para ser MEJOR se requiere desarrollo. Hay una gran diferencia.
La respuesta a la situación involutiva de la PDVSA de hoy radica en la conjunción de varios factores muy negativos: la politización; eliminación de la meritocracia; el exceso de personal; la carencia de personal bien adiestrado en todas las áreas; el desvío de su Misión que en solo 10 años hizo que Venezuela pasara de país petrolero a un simple país productor y regalador de petróleo, regadera  que ha llevado a nuestro país a intercambiar petróleo por más del 60% de los alimentos que se consumen y a convertirnos  en  una economía de puerto; el descuido en las labores de prevención en cuanto al obligado mantenimiento de la infraestructura petrolera que ha traído como consecuencia tragedias como la de la Refinería de Amuay y la sumatoria de decenas más en todo el territorio, en fin, PDVSA en los últimos años se ha convertido en la Casa Matriz de la Beneficencia Pública, nacional e internacional socialista. Nos cuesta parar de contar, pero entre otras muchas más es obligante destacar la inmensa deuda que hoy tiene PDVSA, superior a la deuda del Estado, la cual alcanza la cantidad de 153 mil millones de dólares.
BANCO DE LA FAN,  AGROFANB,  TVFanb  e Industria de transporte pesado terrestre, marítimo y aéreo. Son las cuatro empresas militares recientemente aprobadas por Nicolás Maduro. Si después de catorce años de gobierno socialista-comunista, expropiando industrias, empresas comerciales y millones de hectáreas de tierras productivas expropiadas y en donde el gobierno no ha podido dar muestra de eficiencia en su gestión –como ejemplo los hay, y muchos-, entonces, cómo pensar que estas cuatro empresas van a ser ejemplo de pulcritud y eficiencia. En qué estado de productividad están las fincas expropiadas, Agropatria, canales de TV y emisoras de radio, industrias como Venepal, y Aceite Diana, hoteles, bancos, seguros, centros comerciales, líneas aéreas, estaciones de servicios y transporte de combustibles y tantas otras en todo el territorio nacional.
Está demostrado que el estado siempre ha sido mal administrador cuando, con sólo la visión política, opera directamente una empresa. Las empresas del estado que fueron   eficientes  en su tiempo: PDVSA, CANTV, HOTELES …. lo fueron por su  administración bajo las normas y conducta directriz como una empresa mercantil privada.
La idea de tener un banco de la FAN –vieja aspiración-,   una empresa agrícola y una industria de transporte pesado terrestre, marítimo y aéreo, no dudo  que sean convenientes para el país, siempre y cuando no sean un apéndice del Ministerio de la Defensa, sino que éste sea accionista importante y minoritario, dejando la mayoría de las acciones a la libre opción de los militares activos y retirados, representados en la Directiva por el IORFAN. De esa manera podemos asegurar que “el vivo si tiene dolientes” para reclamar y defender sus derechos y no una Junta Directiva conformada por la “dedocracia”.
En cuanto a la empresa agrícola es una necesidad nacional. Cuántas miles de hectáreas son propiedad del MD y hoy, muchas de ellas con vocación agrícola, están totalmente improductivas. Aquí también conviene un profundo estudio de factibilidad que demuestre las áreas productivas y su distribución en extensiones susceptibles de ser explotadas por militares retirados, personal o en grupos, que les garanticen trabajo, ingresos y la satisfacción de seguir cumpliendo una misión para el bienestar de la sociedad.
Esta concepción del desarrollo debería ampliarse a otras instituciones como PDVSA la cual también podría, en acuerdos con la Asociación de Jubilados de la Industria Petrolera –AJIP- crear, en las mismas condiciones, con la  participación accionaria de empleados y jubilados,  un Banco Petrolero, una empresa agrícola en los terrenos adyacentes a las áreas petroleras y, por qué no, un Hospital, en un espacio en Fuerte Tiuna u otro estratégicamente ubicado, que conformado accionariamente con el IORFAN garanticen los servicios de prevención, hospitalización y cirugía a los empleados petroleros, jubilados y sus familiares y a los militares activos, retirados y sus familiares. Hospital que se podría multiplicar en ciudades como Maracaibo y Maturín. Muchos de los cargos administrativos –desde personal obrero hasta de dirección- con seguridad podrían ser desempeñados por hombres y mujeres jubilados de la industria petrolera y /o retirados de la FAN.
En verdad, todo esto parece un sueño y una utopía en el momento histórico que estamos viviendo. No lo engavetemos, tengámoslo en una carpeta sobre el escritorio, pues, más pronto de lo pensado, se abrirá la gran oportunidad. PDVSA y la FAN, como pilares de nuestro desarrollo y defensa,  regresarán, para repotenciar el cumplimiento de la eficacia de sus respectivas misiones, como garantes del nivel político, económico, social, ambiental, cultural y militar que a nuestra Patria le corresponde en el ámbito mundial. 
Fe y optimismo.
Daniel Chalbaud Lange 

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CARLOS ALBERTO MONTANER, LA PSICOPATOLOGÍA DE LOS CENSORES

En memoria de Agustín Alles, buen periodista y buen amigo

En foros como éste (Sociedad Interamericana de Prensa, Miami, FL 30-11-2013), generalmente, y es una labor muy útil, se suele hacer una descripción detallada de cuáles son los peligros que acechan a la libertad de prensa, quiénes son sus más encarnizados enemigos y cuáles son las deplorables acciones que realizan.

No obstante, voy a acercarme al fenómeno desde una perspectiva diferente: ¿por qué sucede? Es decir ¿por qué hay gobernantes que requieren del aplauso absoluto de la sociedad?  ¿Por qué hay personas que necesitan silenciar a sus opositores y construir un mundo irreal de apoyos, como aquellas “Aldeas Potemkin” que se construían en Crimea para persuadir a la implacable zarina y a quienes visitaban a Rusia de que en el enorme país se vivía una realidad espléndida y próspera?

¿Por qué estos gobernantes dedican enormes recursos a la innoble tarea de edificar sociedades corales que repitan mecánicamente el discurso oficial, y con el objeto de lograr esa extraña conducta de los asustados ciudadanos, convertidos en súbditos obedientes, están dispuestos a crear estados policíacos dedicados a vigilar y confirmar que todos suscriban las mismas ideas y a castigar a los que se desvíen del guión obligatorio?

¿Por qué el gobierno de Cuba, y en menor escala (todavía) los de Venezuela y Nicaragua, impiden las manifestaciones de los opositores y las enfrentan con actos de repudio orquestadas por la policía política para acallar las voces de protesta, como si la unanimidad fuera un comportamiento normal, cuando sucede exactamente lo contrario?

¿Por qué se presentan los actos de repudio, esos pogromos modernos, como si fueran expresiones espontáneas de la sociedad ofendida por los disidentes, cuando todo el mundo sabe que se trata de manifestaciones de odio organizadas y dirigidas por el grupo dominante para aplastar o silenciar la inconformidad de ciertas personas y, de alguna manera, para ratificar el supuesto apoyo mayoritario que tienen el líder supremo y su gobierno?

¿Por qué hay gobernantes que necesitan tener razón siempre, y, cuando no la tienen, ocultan la realidad, deforman los hechos y convierten la divulgación de la información que los contradice en un delito de lesa patria?

¿Quién puede creer en la neurótica uniformidad de Corea del Norte? ¿No se ha visto, tras la caída de todas las dictaduras, las de derecha e izquierda, que esos regímenes monolíticos, empeñados en mostrar panoramas sociales y políticos uniformes, son pura coreografía dirigida por los comisarios políticos?

En definitiva: ¿por qué ocurre este comportamiento anómalo?

La primera observación, bastante obvia, es que, generalmente, detrás de cada dictadura suele haber un caudillo. Es cierto que, en algunas oportunidades, más bien raras, son dictaduras institucionales que renuevan cada cierto tiempo la cabeza dominante, como sucede en la China postmaoísta, que hoy es algo así como un despotismo capitalista salvaje, pero lo usual es que al frente de ese tipo de Estado exista una figura descollante, un mono alfa que determina la mayor parte de las acciones que se toman.

La segunda observación es que esa criatura que encabeza al Estado y se confunde con él y con el partido de gobierno, incluso con la historia, donde presume que arraiga su legitimidad, suele ser un tipo intolerante con la crítica. Persigue a quiénes tienen opiniones diferentes, trata de aplastar a quienes lo juzgan negativamente, y da por sentado que cualquier desviación de la línea oficial, o incluso cualquier omisión de los aplausos y halagos habituales que cree merecer, son obra de una oscura conspiración pagada por extranjeros malvados y ejecutada por canallas incalificables que traicionan los intereses sagrados de la patria.

¿Por qué sucede esto? ¿Por qué, por sólo citar algunos dictadores, Fidel Castro, Evo Morales, Rafael Correa, Rafael Leónidas Trujillo, Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Francisco Franco, José Stalin y tantos otros caudillos dictatoriales, carecen de tolerancia a la crítica?

A Fidel Castro lo llaman Máximo Líder, y se sabe que una de las “causas” que le llevó a fusilar al general Arnaldo Ochoa, o a sacar del poder sin contemplaciones a Carlos Lage y a Felipe Pérez Roque, fue descubrir, por medio de su servicio de inteligencia, que se burlaban de él.

Adolfo Hitler era el Führer, el Líder. Benito Mussolini era Il Duce, palabra derivada de dux, una especie de general. Mao era “el Gran Timonel”. El dominicano Rafael L. Trujillo, uno de los más feroces y temidos, se hizo llamar Generalísimo, como Francisco Franco, y le puso su nombre a la capital del país para equipararse con George Washington. En las casas se colocaban retratos del dictador con una leyenda: Dios y Trujillo. Contradecirlo era como contradecir a Dios.

Por supuesto, esta veneración, generalmente inducida, se escuda en la necesidad de defender a la revolución, a la dignidad del país o a la majestad del cargo que se ocupa, pero la realidad es que se trata de una conducta relacionada con la psicología del caudillo autoritario. Todos ellos coinciden, en mayor o menor grado, en lo que hoy se llama “liderazgo narcisista”.

El narcisista necesita que lo adoren. Vive para eso. Su autoestima se alimenta insaciablemente de la pleitesía que le rinden. La función de los demás mortales es confirmarle constantemente el inmenso talento que posee, la infalibilidad de sus juicios y la generosidad sin límite de sus intenciones.

El líder narcisista no puede aceptar las opiniones contrarias. Le provocan estados de rabia. Freud, hace casi un siglo, percibió el fenómeno de la intensidad con que los narcisistas sufren las críticas y le llamó la “herida narcisista”. El juicio negativo había dejado de ser sólo eso, una opinión adversa, y se consideraba una ofensa terrible que había que lavar con sangre o con un castigo ejemplar. Frente a la “herida narcisista”, surgía lo que Heinz Kohut, el gran renovador del psicoanálisis y el mayor experto en las personalidades narcisistas, mucho más tarde, en 1972, llamó la “rabia narcisista”. 

Esa rabia, cuando el que la padece y expresa (sobre todo expresa) es el líder narcisista autoritario, tiene dos funciones clave en el ejercicio del poder: opera como un gran elemento de intimidación dentro de la cúpula gobernante y se convierte en la antesala del castigo a quien se ha atrevido a retar la autoridad suprema del caudillo. El miedo, pues, se torna en el gran cohesivo de ese tipo de sociedad tiranizada. El caudillo autoritario, además, siente placer cuando advierte que las personas de su entorno lo temen tan pronto les enseña los colmillos. Ahí radica una de sus más preciadas gratificaciones emocionales. Se “sacrifica” en el ejercicio del poder para gozar del temor de sus subordinados, paradójicamente expresado por medio de aplausos y vítores.

Un perfecto ejemplo de cómo gobierna el caudillo narcisista autoritario y el papel que desempeña la rabia en el control de la clase dirigente, puede verse en la extraordinaria película La caída, sobre los últimos días de Hitler en el búnker donde encontrará la muerte por su propia mano, film fue concebido sobre el testimonio de una persona que vio y relató lo acontecido (http://www.youtube.com/watch?v=E-d0EBVKSMo).

Aquellos aguerridos generales con mando de tropa se morían de miedo ante los ataque de rabia de Hitler. Todos coincidían en que la guerra estaba perdida. Casi todos estaban dispuestos a rendirse, pero Hitler, pese a los síntomas de que era un tipo desquiciado, aquejado por temblores inducidos por los medicamentos que tomaba, o por un precoz mal de Parkinson, los intimidada con sus gritos y ellos callaban, pero apenas lo contradecían. No se atrevían.

Hitler, además, trataba de controlar personalmente los detalles de la guerra. Era y es otro rasgo frecuente en los narcisistas autoritarios. Son lo que los psicólogos llaman control freaks, una expresión que acaso puede traducirse como “maniáticos del control tiránico”. Son gentes que sienten un íntimo desprecio por los otros y sospechan de sus habilidades para llevar a cabo las tareas. Sólo ellos tienen el talento que se requiere para dirigir. Por eso, entre otras razones, tienden a querer perpetuarse en el poder. Nadie puede sustituirlos.

Ese elemento de control maniático y tiránico presente en la psicología del narcisista autoritario lo lleva a tratar de aislar a la sociedad para que no se exponga a los juicios negativos sobre su persona. De la misma manera que no cree en el talento o la habilidad de sus subordinados para llevar a cabo su trabajo sin la supervisión directa del caudillo superdotado, tampoco cree que la sociedad sea capaz de formular juicios justos independientes sobre su persona. Esa es la íntima justificación de la censura que tienen los narcisistas autoritarios. El pueblo, supuestamente, no es capaz de discernir la verdad de la mentira y hay que protegerlo con una espesa capa de silencio.

Es obvio que a nadie le gusta que lo ataquen o insulten, pero en el comportamiento del líder maduro democrático está la aceptación del rechazo y de la crítica adversa como parte normal del ejercicio del poder. Esos ataques ni siquiera determinan el nivel de aceptación general porque el conjunto de la sociedad realmente sí es capaz de entender que las críticas muchas veces son expresiones subjetivas de los adversarios políticos que no es necesario compartir. A Franklin Delano Roosevelt lo atacaron con saña algunos de los opositores más talentosos, pero esos ataques no consiguieron impedir que ganara cuatro elecciones presidenciales. Lo mismo puede decirse del general DeGaulle y de Winston Churchill. Vivieron rodeados de enemigos. Fueron vivamente criticados por unos y admirados por otros, como corresponde a la pluralidad natural de todos los conglomerados humanos.

Una de las ceremonias más importantes de exorcismo político en Estados Unidos es esa fecha anual en la que el presidente del país se reúne con los periodistas más ácidos y los humoristas más agudos para oír sus ingeniosas ironías y sarcasmos. Todos se burlan de él y él acaba por burlarse de sí mismo, terapia de realidad que liquida o combate cualquier vestigio de narcisismo que pudiera afectarle. Es una forma de recordarle al presidente que es sólo un americano más, provisionalmente seleccionada para cumplir una misión dentro de las leyes del país.

Sin duda, una parte importante del proceso de maduración de los adultos sanos consiste en entender que no tienen que ser universalmente amados o admirados, porque la percepción del rechazo no deben afectar la autoestima. Y parte de la educación de esos adultos sanos y maduros incluye aprender a tratar con respeto a las personas que no les gustan, factor clave de la conducta tolerante.

Sencillamente, los narcisistas autoritarios no son adultos maduros, sino personalidades psicopáticas, fundamentalmente intolerantes que, por diversas razones difíciles de precisar, no desarrollaron adecuadamente sus zonas emotivas. Necesitan el aplauso. Necesitan controlar. Necesitan infundir pavor. Necesitan gobernar para siempre.

Es absurdo silenciar los medios de comunicación para evitar que expresen opiniones negativas sobre los gobernantes. Esa actitud, que es la de todos los narcisistas autoritarios, es la mayor prueba de que se está frente a mentes enfermas que no debieran ejercer la autoridad porque carecen de tres de los rasgos psicológicos esenciales en todo buen gobernante: la prudencia, la humildad y la tolerancia.

Las personas realmente sabias conocen sus limitaciones y deben ser capaces de admitir errores, revocar decisiones y rectificar rumbos. No hay la menor grandeza en la terquedad patológica que refleja la vieja frase española de los hidalgos del siglo XVI: sostenella y no enmendalla. Sostener el error antes que enmendarlo, batirse a duelo antes que pedir disculpas por una actuación incorrecta, es una imbecilidad perfecta, propia de gentes inmaduras.

Quizás, una de las fórmulas para protegernos de la censura sea identificar a los narcisistas autoritarios antes de que lleguen a posiciones en las que pueden hacernos daño. Hay que aceptar, melancólicamente, que la política tiene mucho de psiquiatría, y parte del éxito consiste en vacunar moralmente a los electores para que entiendan el peligro de entregarles el poder a sujetos dominados por el amor incontrolable a sí mismos.

Hay que crear, además, instituciones que impidan el triunfo de estos perturbados o, si llegaran al poder, que sean capaces de sujetarles las manos para que no nos perjudiquen por largos periodos.  

Hace más de un siglo el peruano González Prada afirmaba que la política a veces era una actividad de botica y manicomio. Creo que acertaba.

montaner.ca@gmail.com

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viernes, 1 de noviembre de 2013

CHARITO ROJAS, LA FELICIDAD Y EL PAPEL TUALÉ

“Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia +y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento”. Nelson Mandela (1918- ) abogado y político sudafricano, presidente y Premio Nobel de la Paz.
En un país serio, con un gobierno serio, el viceministerio recién creado se habría llamado “de coordinación de las misiones sociales”. Aquí, nuestra pantagruélica y requetecursi revolución lo llamó “viceministerio del poder popular para la Suprema Felicidad Social”.
Carcajada general que es respondida por la siguiente declaración oficial: “La burguesía, sobre todo las agencias de noticias europeas y norteamericanas, empezaron a burlarse del Viceministerio para la Suprema Felicidad Social, porque Europa y Estados Unidos son antihumanos”.
Ni siquiera entiende su propio chiste, cómo puede entender que debe dejar de entrompar a medio país y ponerse de acuerdo con todos los venezolanos para salvar esta gigantesca ola que él no va a poder surfear ni siquiera con la ayuda de los dos grandes pilares rojos: Pdvsa y la Fuerza Armada.

Esto último sí lo ha entendido clarito, que debe fortalecer su nexo con ellos, por eso le da más poder al Ministro Rafael Ramírez que en la práctica es quien está gobernando económicamente al país en estos momentos y busca cercanía con los militares, que son quienes lo gobiernan políticamente.
Pero el fortalecerlos no lo salvará de la furia popular que en estos momentos hace estragos en las bases del pueblo venezolano. Los revolucionarios de a pie han demostrado tener un estómago ladrante y un bolsillo que se enfurece cuando le cortan el suministro misionero. Y el desabastecimiento y la inflación llegó para todos, ricos, medios y pobres, rojos, blancos y amarillos. Los venezolanos están pasando iguales por la misma crisis de ver su poder adquisitivo reducido en 58% en menos de un año, imposibilitados de comprar vivienda ni carro, azotados por la inseguridad y el desastre de los servicios públicos.
Ya el cuento de la burguesía parasitaria, de la derecha acaparadora, de la guerra económica, de los industriales conspiradores, es sólo para estúpidos y fanáticos. O para admiradores del género melodrama de ciencia ficción, del cual parecen ser aficionados los chavistas.
Se acabaron las excusas: si el gobierno no acuerda trabajo conjunto con el resto del país que lo adversa, pero que quiere salir de la crisis, tiene sus días contados. Por si no se han dado cuenta, a este gobierno no lo está tumbando ni el imperio, ni la derecha fascista ni ninguna de las pamplinadas que invoca como excusa de su enorme ineptitud. A este gobierno lo está tumbado el papel tualé.
Charitorojas2010@hotmail.com
Twitter:@charitorojas

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AMÉRICO MARTÍN, SU MAJESTAD, EL MIEDO., DESDE LA CIMA DEL ÁVILA

 “La vida es maravillosa si se la disfruta sin miedo” Chaplin
Hasta donde alcanza la vista la economía de Venezuela no tiene remedio. En términos de crecimiento del PIB a precios constantes –para hablar nada más que de esa variable, a sabiendas del sombrío panorama de las demás- nuestro país, que según el Banco Mundial venía saliendo de dos siniestros años de decrecimiento real (-3.2 en 2009 y -1.5 en 2010) volvió a caer estrepitosamente en el año en curso, esta vez con efectos desastrosos. Y por lo que se avizora, el venidero podría ser letal, si no hay cambios. Hasta el gobierno sabe que en 2013 (Año 14 de la “revolución”) el ruidoso proceso está en trance de zozobrar en medio de explosivas protestas sociales y cambios políticos muy profundos. 
En el nudo de semejante crisis está una fecha fija que arde como una antorcha: el 8 de diciembre. Esa nueva confrontación electoral dará salida al anhelo de cambio que recorre el país como río de azogue encendido, aunque el poder trate infructuosamente de desnaturalizarla o eludirla.
Desde que me conozco y muy especialmente en el ámbito de los intelectuales de la izquierda, escuché el apotegma que luego expliqué y amplié y documenté en muchas ocasiones: la economía más sana es la que tiene como centro al hombre. Si lo sacrifica en nombre de cifras abstractas, estará dominada por una perversidad básica, salvo que para rehabilitarla haya que pasar por momentos dolorosos de ajuste. Pero incluso esos períodos exigentes serán consecuencia de gestiones inhumanas acumuladas en el tiempo o de catástrofes naturales o sociales fácilmente identificables.
El Indice de Desarrollo Humano (IDH) creado por el PNUD,  permite medir sin dudas el efecto de los sistemas ensayados sobre los seres humanos en todos los aspectos relacionados con –préstame tu atrabiliario sentido de humor, Nicolás- la Suprema Felicidad Social. Y para no extenderme mucho, del fracaso del socialismo real o el del siglo XXI hablan las cifras con una silenciosa y demoledora elocuencia. 

Los diez países con mayor IDH son, todos ellos, modelos tradicionales nada revolucionarios. Noruega, Australia y EEUU son los tres primeros. China no figura en el lote, pese a su despliegue económico porque “no solo de pan vive el hombre”, dicho sea con palabras del escritor ruso post y antiestaliniano Vladimir Dudintseva 

Varios de los dirigentes que acompañaron al caudillo Chávez en su hora estelar y habían sido pregoneros entusiastas del mencionado apotegma, hoy ya no cuentan. Con el tiempo su voz fue desapareciendo en la bruma y ellos fueron reducidos a condición muy subalterna. Una mano invisible los ha desplazado para colocar en las posiciones influyentes a militares activos y en menor medida a “cuadros partidistas”, cuyo único combustible es la lealtad incondicional al mandamás de turno, a Maduro, quien pareciera más bien un “mandamenos” dado el incremento de los uniformados en la estructura nacional y regional del  régimen.
Es una degradación continua y amplia. No se trata, como en China, de negarle a sus súbditos derechos humanos elementales a cambio de elevarles el nivel de vida material, pari passu con su acelerado crecimiento en el marco del mercado. Se trata, como en Cuba, de algo peor: reducirles los derechos a su mínima expresión y condenarlos a la decadencia acelerada de su condición de vida.
El pregonado modelo socialista no funciona ni tiene la menor posibilidad de hacerlo. Chávez podía preservar la unidad y en alto la emoción de sus seguidores por su indudable ascendiente, pero lo de Maduro ha sido lamentable. Podría decirse que perdió todas las cartas. No tiene resultados que exhibir, su estilo es deplorable, su aislamiento es sobrecogedor. Si la alternativa democrática hubiera sido más eficaz en convencer a la parte del país que sigue apegada al poder, que el cambio abriría un ancho cauce al reencuentro y la reconciliación, las dudas sobre la competencia de Maduro hubiesen tal vez encontrado una salida pacífica y sin el temor a la retaliación, que el fallecido caudillo sembró en el país.
Por desgracia lo que queda en el arsenal del régimen es eso: el miedo. El arma del miedo es proteica. Se ha intensificado tendenciosamente el rumor sobre desestabilización, conspiraciones y preparativos criminales que van desde el magnicidio a la invasión extranjera. Maduro y Diosdado –los directores de la ruidosa orquesta- amenazan abiertamente con cárcel y dura represión a pacíficos dirigentes democráticos, y tienen el descaro de señalarlos por sus nombres sin presentar pruebas, indicios ni nada parecido. La justicia ha retornado a tiempos del absolutismo monárquico, sin debido proceso, derecho a la defensa ni obligación de fundamentar la acusación con medios de prueba. Se ha deshumanizado el aparato judicial. El bárbaro retroceso es de más de doscientos años.
Maduro no es un hombre informado. Sus desarticuladas emociones no le permiten aprovechar la experiencia histórica. Sintiendo el malestar del país y de la Fuerza Armada, ha querido calmarla entregándole más y más parcelas del gobierno. Trece gobernadores militares y cientos de colegas de uniforme tienen las riendas del poder.
Imposible olvidar la tragedia del presidente Allende. Preocupado porque el orden público se le iba de las manos, se lo entregó al generalato. En el último desfile popular de respaldo al gobierno, Allende saludaba a la multitud desde el balcón presidencial. A su lado, en silencio, Augusto Pinochet, a la sazón el máximo líder militar.
El miedo como política es contraproducente. Se vuelve contra sus autores. Es irrisorio y está condenado a la derrota.
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin

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LUIS ALFREDO RAPOZO, LA TUSA DE MARÍA CASTAÑA.

Fue en la urbanización San Luís, en Caracas, donde los vecinos, por primera vez se observaron y participaron en una cola como de 500 metros de mujeres de clase media fundamentalmente, frente a un supermercado que estaba vendiendo leche en polvo.

Mi amigo Ramón Estrella, me dio la información en medio de una indignación muy grande, pues en cierta forma, en cualquier parte del Este de la ciudad se podía conseguir alimentos, sin pasar por el sufrimiento de hacer colas, sin pasar por la humillación tercermundista de estar pendiente, que no se acabe la mercancía y que nadie se burle del respeto, haciendo trampas en la adquisición. En fin, se perdió el glamour en la zona y todos los vecinos se encontraron con la realidad del desabastecimiento, como si estuvieran en medio de la calle, entrándose a golpes para adquirir un kilo de leche, tal como sucede en sectores populares, carentes de establecimientos óptimos que expendan alimentos.

Eso se está viendo tan a menudo, que es normal ver los sábados, una cola kilométrica en zonas de clase media, bajo el sol terrible del medio día; para tomar un turno frente a un camión estacionado en la vía, vendiendo cualquier cosa. ¿Acaso, esto será la rutina del venezolano, en los cuatro puntos cardinales del país?-se pregunta uno-.

Yo le decía a mi amigo Johny Ascanio, un antropólogo versado en la comunicación a través de redes sociales, “…que ya se está viendo en la provincia, la venta de cucharadas de leche envueltas en un papelito, como sucedía en los años sesenta, cuando mi mamá me mandaba a comprar papelón, azúcar, arroz y hasta harina, tal como sucedía en las bodegas del siglo xix, en cualquier caserío, pueblo, o ciudad.”

Es decir, que se está observando un profundo deterioro en la distribución de alimentos, sin duda. El gobierno no tiene la organización necesaria para llevar los pocos productos que trae a toda la población. Tan así es la cosa, que los pocos alimentos se venden como si uno fuera parte de un grupo de pollitos, a quienes se les avienta  al aire el alimento y los pobres animalitos comerán lo que puedan de acuerdo a sus facultades de sobre vivencia.

Entonces, es una realidad desagradable la que estamos viendo nacer en estos momentos, dejando a un lado el confort, la atención personalizada en las carnicerías, la buena presentación de los alimentos y hasta la sanidad en su máxima expresión como si viviéramos en un pueblo africano, donde la tecnología y l a salubridad brillan por su ausencia.

De esa manera, mi amigo Ramón Estrella, me hizo acordar de aquellos años vividos a principios de los años sesenta, cuando se vendía el detergente en bolsitas o “papeletitas” de 200 gramos de detergente, café, sal, azúcar o cualquier condimento, etc., por la baja capacidad adquisitiva de la gente; cuando se vendía el vinagre, el aceite y el kerosene en botellitas, que uno misma llevaba a la bodeguita; cuando los productos venían sencillamente empacados y con poca variedad de marcas.

Uno siente que el  socialismo, o lo que sea que tenemos como sistema actual, nos está llevando atrás de nuevo, a los tiempos de María Castaña, cuando usábamos la tusa , en el baño.

luis rapozo

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ADRIÁN RAVIER, RECUERDEN QUE EL SOCIALISMO ES IMPOSIBLE, FUENTE ELCATO.0RG

Si algo tienen en común los partidarios del socialismo y la economía pura de mercado es su crítica a las inconsistencias del capitalismo intervenido. El intervencionismo que se viene aplicando, gobierno tras gobierno, sólo suma parches que atienden a cuestiones “urgentes”, pero nunca resuelven los problemas de fondo, las cuestiones “importantes”. 

Los socialistas, sin embargo, fallan en dos aspectos centrales: primero, en diferenciar el sistema capitalista “puro” —como lo han entendido y defendido Adam Smith y Friedrich Hayek—, del sistema capitalista “intervenido” —con los parches propuestos por John Maynard Keynes y Paul Samuelson—; segundo, en comprender que “el socialismo es imposible”, como han demostrado Ludwig von Mises en su artículo de 1920 y su libro 1922, y Friedrich Hayek en distintos documentos de los años 1930 y 1940, con un argumento que continúa sin respuesta, pero que muestra su validez en el fracaso de las distintas formas de socialismo en toda Europa, y ya casi podemos decir en todo el mundo.

En este artículo sólo podré concentrarme en este último punto, el que ha sido tratado ampliamente en un libro del catedrático español Jesús Huerta de Soto titulado “Socialismo, cálculo económico y función empresarial”. 

El libro cuenta con más de 400 páginas, pero el lector puede acceder a una reseña que personalmente escribí sobre este debate, y que fuera publicado en la revista Cuadernos de Economía (Vol. 30, Nº 54), de la Universidad Nacional de Colombia. El argumento básico explica que en un mundo de incertidumbre y conocimiento disperso, la propiedad privada es necesaria para dar lugar a los precios, pues sólo ellos pueden permitir a los empresarios advertir de ganancias y pérdidas en sus proyectos de inversión, y con ello asignar con relativa eficiencia los recursos escasos. 

Más en limpio, si no tenemos propiedad privada de los medios de producción, no tenemos mercados para esos medios de producción. Sin mercados para esos bienes de producción, no habrá precios. Sin precios, los empresarios no pueden advertir si sus proyectos de inversión son rentables.

Si algo funciona —aún en el capitalismo intervenido— es precisamente ese proceso de prueba y error, en donde los empresarios van probando distintas inversiones, y sólo cuando son rentables, los proyectos se mantienen. 

Ganancias y pérdidas contables representan una información en el mercado acerca de si estamos asignando bien o mal los recursos. Y vale recordar que esos resultados son consistentes con la soberanía del consumidor, donde gana el que sabe satisfacer las necesidades del consumidor, y pierde el que no logra la demanda de sus consumidores. 

El socialismo propone terminar con la propiedad privada, terminar con estas señales de mercado, terminar con la función empresarial y reemplazar todo ello por la propiedad pública de los medios de producción. Aquí se abren un abanico de opciones, pero nunca ha quedado claro qué es lo que en definitiva proponen los socialistas. Y el problema es que el propio Marx careció de una propuesta concreta de cómo funcionaría el socialismo.

De un lado, se propone que el gobierno administre públicamente esos medios de producción, como de hecho ocurrió en Alemania Oriental, en Rusia o actualmente es en Cuba. Aquí los problemas son al menos dos. Primero, como señaló el Premio Nobel en Economía James M. Buchanan —recientemente fallecido— el gobierno puede no tener los mejores incentivos para administrar “solidariamente” estos recursos. 

Si asumimos que los individuos siempre persiguen su propio beneficio, ¿por qué vamos a suponer que las personas que lleguen al poder van a tender a interesarse por el “bien común”? 

Buchanan insistía en que lo más probable es que estas personas tiendan siempre a alejarse de ese “bien común” y persigan más bien su propio beneficio y de aquellos a quienes representan, o que han financiado sus campañas electorales. Cuando uno mira la Argentina, ¡cuánta razón tenía!

El segundo problema fue mencionado por otro premio Nobel en Economía, en este caso, Friedrich Hayek. Si aceptamos que el problema económico consiste en advertir cuáles son los bienes y servicios que deben producirse, en qué cantidad y calidad y de qué manera distribuirlos, debemos comprender que ese “conocimiento” no es dado a nadie en particular. 

Los bienes y servicios que necesitamos producir son los que la gente quiere. Y ese conocimiento está disperso en la sociedad, en las preferencias individuales de cada sujeto, en la forma de bits de información que cada uno tiene en su propia mente. ¡Es información no revelada! Salvo que permitamos que la gente demande y comunique esa información a los empresarios a través de los precios, precisamente.

Los socialistas del siglo XXI han dado un paso atrás. Ahora se hacen llamar “socialistas de mercado”, y afortunadamente han dejado de sugerir la propiedad pública de los medios de producción. En realidad se han dado cuenta de que nada es mejor que permitir que la producción de bienes y servicios la lleve adelante el mercado, lo que se traduce en alimentos, ropa y todo tipo de bienes y servicios en calidad y bajos precios, lo que es resultado precisamente del proceso competitivo.

La discusión ahora se resume al rol del Estado. El “socialista de mercado” o aquellos que buscan un mayor “Estado de bienestar” piden un Estado que, paradójicamente, “intervenga”, que ofrezca “bienes públicos”, que evite o minimice “externalidades negativas” y subsidie las “externalidades positivas”. Que aplique “políticas antimonopólicas” y “redistribuya los ingresos” de manera conveniente. Lo que no han advertido aún es que ese Estado al repartir la torta se queda con una porción enorme de la renta para beneficio propio, lo que impide la reinversión de quienes la generan —creando potenciales puestos de trabajo— y dejando a las clases más desfavorecidas sin salida.

Dirán algunos pocos socialistas que este “socialismo de mercado” no es socialismo. Yo estoy de acuerdo. Dirán otros socialistas que la propuesta ideal tampoco es la propiedad pública de los medios de producción, sino la propiedad “comunal” de los medios de producción. En este caso se trataría de pequeñas comunidades de personas que manejarían las “empresas”, y nótese que estas comillas no son arbitrarias. 

En tal caso las preguntas sin respuesta son cuantiosas. 

¿Cómo se distribuyen los ingresos de esta empresa? Se dirá, quizás, que se lo hará igualitariamente, según las horas trabajadas. 

¿Ganará lo mismo un ingeniero que un obrero? 

¿Qué incentivo tendrá el ingeniero para capacitarse si finamente sus ingresos serán iguales? 

¿Qué incentivo tendrá un obrero para trabajar eficientemente si los otros obreros no lo hacen? 

“Conocimiento” e “incentivos” son los dos grandes problemas del socialismo. Dejemos el socialismo para otro mundo. ¡Y por favor, dejemos de destinar tinta a un debate acabado!


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DOUGLAS JÁTEM VILLA, ESCENARIOS POSIBLES

El análisis científico ha indicado varios escenarios al desenvolvimiento político de Venezuela durante los próximo meses, incluyendo el desempeño normal que conlleva al ejercicio completo del período presidencial y a elecciones en 2018. Luego se registran los que “no son normales”, pero que pueden terminar siéndolo si las circunstancias así lo determinan, como fue la destitución de Bucarán en Ecuador.

En este caso, la normalidad no se refiere a la deseabilidad, a lo que pueda querer que ocurra, sino a las posibilidades con mayor o menor grado de probabilidad. 

En estos términos, otro escenario que se puede registrar, significa la terminación anticipada de este período determinada por varias causas posibles, tales como el colapso e inviabilidad económica, la incapacidad administrativa del gobierno para realizar su gestión, la confrontación interna dentro del Socialismo del Siglo XXI, la gestión de factores externos al régimen, un proceso revocatorio, un proceso constituyente, todo lo cual configura un abanico de salidas que, vía renuncia o ruptura,  pone fin al régimen y abre las puertas a otro. 

El pésimo desempeño del gobierno, incluyendo la gravísima crisis económica que ha generado; su incapacidad para atender al pueblo venezolano, su dedicación total a su agenda política particular, amarrada a los Castro y no compartida por los sectores no comunistas del régimen, le han granjeado, por un lado, una pérdida creciente del apoyo popular que llegó a tener el expresidente, y por el otro, la dependencia también creciente respecto de la fuerza militar para  enfrentar la protesta popular legítima, la cual puede terminar siendo indetenible. Como resultado, se puede apreciar que para responder a la pérdida de apoyo popular se recurre a la intensificación de la desinstitucionalización del país, el cual ya no sólo carece de los poderes público independientes, AN, TSJ, CNE, FGR, DP, sino que ahora se agrega la creación del CESPPA, el cual significa restricciones muy fuertes a libertades fundamentales de los ciudadanos, más todos los atropellos que producirá la habilitante, sobre todo en materia económica y penal, ámbito en el cual se han anunciado jueces, fiscales y procesos penales sin rostro. 

En este punto es obligante tener presente el comportamiento del SSXXI con Brito, Simonovis y Afiuni. 

Por otra parte, la debilidad evidente del gobierno lo lleva a buscar soporte en el sector militar, el cual puede incrementar el ejercicio de poder y disminuir de forma y de fondo la gestión de Maduro. 

El análisis científico, y sobre todo el que hace el pueblo impulsado por sus calamidades y sus emociones, plantea la interrogante si no se ha debido producir un comportamiento social y político que enfrentara este proceso y evitara su avance hasta donde ha llegado, y todavía hoy, si es que se tiene que esperar a la culminación de lo que puede llegar a ser una catástrofe. Se puede preguntar también, si tendrá sentido reclamar después, que no se hizo lo que se debió hacer. Aquí cabe interpretar el resultado electoral del 8D, para apreciar que algo puede ser bueno, muy importante, y otra cosa es que sea suficientemente bueno. Se puede apreciar que una aproximación científica al desenvolvimiento de Venezuela muestra un grupo de posibilidades de mayor y menor probabilidad, según la correlación desequilibrada de fuerzas y la dinámica intrínseca del proceso, y de mayor o menor aceptación popular según la ubicación ideológica de cada quien, pero que mayormente revelan que se ha llegado a una situación que no tiene salidas normales. 

En consecuencia, se tiene que reconocer, sobre todo los sectores del Socialismo del Siglo XXI, que la sensatez se tiene que imponer por encima del peso político y la dureza programática, para que sea posible alcanzar el menos traumático desenlace. 

Por su parte, los sectores de oposición democrática también tenemos que asumir la responsabilidad de luchar por la preservación de los valores esenciales de la venezolanidad en forma rutinaria, firme y definitiva, aportando nuestra cuota al desenlace de la sensatez.

Douglas Jatem 

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