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miércoles, 22 de abril de 2015

NOEL ÁLVAREZ, LOS DÓLARES NO SON DEL GOBIERNO

Hay algunos voceros y  simpatizantes del gobierno, que quieren hacer ver que los dólares les pertenecen y no es así. Las divisas nacionales son del Estado y no del gobierno o parcialidad política alguna. Los legítimos propietarios de las monedas extranjeras que ingresan al país, somos todos los venezolanos y no una pequeña “cúpula”  enquistada en el poder. Es decir, tanto usted como yo o el vecino de la esquina, deberíamos poder cambiar nuestros bolívares por dólares, euros, yenes o la moneda que se nos antojara, solo con la limitación establecida por el capital del que dispongamos.

El gobierno venezolano estableció en el año 2003 el control de cambio vigente,  una medida “temporal” para impedir la fuga de capitales. Trece años después, el control pareciera perpetuarse.  Hay que analizar ciertos aspectos para determinar si el objetivo primario del gobierno se ha cumplido: entre 1950 y 1998 Venezuela registró una fuga de capitales contabilizada en 66.435 mil millones de dólares, según el Banco Mundial. Entre 1999 y 2002, en el gobierno de Hugo Chávez, sin control de cambio, se registró una fuga de capitales estimada en 28.600 millones de dólares. Entre 2003 y 2009, ya con control de cambio,  salieron del país 78.241 millones de dólares. Desde allí hasta el 2015, según informaciones extraoficiales, este monto supera los 250 mil millones de dólares.

No pretendo enfrascarme en análisis macroeconómicos complicados, mi propósito, al aportar estas cifras, es que los lectores juzguen objetivamente, si a la luz de los resultados, se justifica la implementación de una medida tan perversa, como lo es el control de cambio. Si el objetivo planteado no se cumplió debemos concluir que esta medida, al igual que la de control de precios, no perseguía objetivos económicos sino políticos. A través de estos nefastos mecanismos se le mantiene el cuello apretado a los empresarios, a las familias que tienen sus hijos estudiando en el exterior y a todo ciudadano que requiera viajar.

En todos los países del mundo, con excepción de Venezuela, usted puede recurrir a los operadores cambiarios para solicitar que le conviertan su dinero en la divisa de su preferencia. Aquí los funcionarios especulan con las necesidades del pueblo, se sienten dueños y señores de las reservas del BCV y dicen socarronamente ¡no les vamos a dar dólares! ¿Se trata de una dádiva?  No es así, los que requerimos dólares no estamos pidiendo limosna. Los gobernantes como servidores públicos tienen la obligación de satisfacer nuestra demanda y no acaparar las divisas para el disfrute de sus conmilitones.

Noel Alvarez
noelalvarez14@gmail.com
@alvareznv
@beanavas

*Coordinador Nacional de “Gente” Generación Independiente


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viernes, 3 de abril de 2015

ARMANDO RIBAS, MACRI Y EL CEPO, DESDE ARGENTINA

   Las recientes declaraciones de Macri al respecto de su decisión de eliminar el cepo cambiario tan pronto llegue a la presidencia han causado una revuelta política. Como era de esperarse los primeros en contestar fueron los representantes del gobierno Kicillof y el actual presidente del Banco Central Vanoli. Pero sorprendente a mi juicio ha sido la reacción de parte de la oposición -Massa mediante- respecto a una decisión que debiera ser un proyecto común indubitable. Como he parafraseado Pascal, “La política tiene razones que la razón no conoce”.

   Lamentablemente la inflación ha sido paradigmática en la Argentina desde tiempo inmemorial. Ante ese espectro se ha repetido una y otra vez el error de tratar de controlar los precios internos vía el control del tipo de cambio. Por ello las macro devaluaciones efectuadas una y otra vez han constituido pecados capitales políticos de los gobiernos que a su llegada a la Casa Rosada no les ha quedado otro remedio que devaluar. Aparentemente se ha considerado que el error ha sido del que devalúa y se ignora la responsabilidad del que provocara la necesidad de devaluar.
    Y debiéramos saber que la re valuación de la moneda tiene un efecto que es el de causar una distorsión en los precios relativos internos. Al tiempo que se controlan los precios de los bienes transables internacionalmente se aumentan los de los no transables. Y en muchos casos de los costos de los productores de bienes transables. Esa  disrupción en los precios internos tiene un impacto negativo en el comercio internacional pues caen las exportaciones y se aumentan las importaciones.
   Cuando se arriba a esa situación irredimible no hay otra alternativa que la devaluación, que por supuesto tiene un impacto negativo en muchos sectores e implica un incremento en la tasa de inflación. Obviamente la devaluación es el costo del error del desequilibrio postergado.  Pero existe otra instancia respecto al tipo de cambio, que es el control de cambios. Tal es la situación que representa actualmente el denominado cepo cambiario. El mismo afecta a las empresas que no se les permite la repatriación de sus dividendos, y así como la prohibición de importaciones de bienes que afectan la producción interna.
    De acuerdo a mis estimaciones el peso se encontraría revaluado en un 36% respecto al dólar. Durante algún tiempo la re-valuación del peso respecto al dólar fue en alguna medida compensada por el incremento en los precios de las commodities y por la devaluación del dólar respecto del euro. Esa situación está cambiando en la actualidad, en parte por la caída en el precio de la soja y por otra por la reciente re-valuación del dólar. Ello ya ha producido una reducción apreciable en las exportaciones argentinas que en parte ha sido compensada por la reducción en las importaciones producida por las crecientes restricciones.
    Creo que ante los hechos presentes la devaluación es una necesidad ineludible, por más que pueda ser discutible la política adecuada para causar el menor impacto negativo posible. Pero no solo se requiere la devaluación sino asimismo la eliminación del cepo cambiario. Al respecto nadie lo dice, pero el mismo constituye una violación paladina de los artículos 14, 17 y 19 de la Constitución Nacional.
    Hoy Macri adelantándose a su tiempo ha reconocido públicamente la realidad que hemos descrito, y ha manifestado su decisión de eliminar el cepo cambiario a su llegada a la presidencia. También ha decidido consecuentemente eliminar las retenciones a las exportaciones, que de hecho constituyen una mayor re-valuación del peso. Entonces dada la repercusión aparentemente negativa que ha tenido la declaración de llevar a cabo esa política es posible que tenga un efecto negativo en su candidatura, pero lo que no puede haber dudas es sobre la validez de esa decisión económica.
     La sobre-valuación del peso es un hecho indubitable y su impacto negativo sobre la actividad económica es igualmente creciente. Pero lo que es más increíble de esta situación política es que haya sido inclusive la oposición la que ignore la inconstitucionalidad del cepo cambiario. Esperemos que gane Macri y que lleve a cabo la política adecuada para superar el actual desequilibrio económico  y la inseguridad jurídica prevaleciente en la Argentina. Ello implicaría aumentar la inversión y consecuentemente el crecimiento económico no a tasa de cuento chino sino válidas.
Armando Ribas
aribas@fibertel.com.ar
@aribas3

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miércoles, 18 de marzo de 2015

MIGUEL A. MEGIAS ASCANIO, UNA CAMISA DE FUERZA LLAMADA CONTROL DE CAMBIO

Cuando el 5 de febrero de 2003 se inició el control de cambio de las divisas, nadie pudo vaticinar el desastre y corrupción que esto traería consigo. El primer valor del dólar se fijó en 1.600 bolívares (hoy 1,60), monto este que significó una importante devaluación pues el dólar se cotizaba  libremente para esos momentos en alrededor de 1.000 bolívares.

A pesar del control cambiario, los bancos y casas de bolsa pudieron seguir convirtiendo libremente las divisas, lo que permitió a la economía, muy dependiente de materias primas e insumos importados, continuar funcionando con cierta normalidad. Desde luego, el mercado libre siempre estuvo unos puntos por encima del mercado controlado. Quienes no podian acceder a las divisas oficiales, tenían la opción de adquirirlas en el llamado “mercado permuta”, operado principalmente por las casas de bolsa mediante el sencillo mecanismo de adquirir, por ejemplo, acciones venezolanas que se cotizaban en las bolsas de Caracas y de Nueva York, y hacer una sencilla compra-venta al precio del momento. La desviación del dólar permuta, con respecto al oficial, era relativamente pequeña.

Lo que comenzó como un “experimento” para controlar de alguna manera al sector privado (la excusa que dio el gobierno de entonces para implantar el control fue para “evitar la fuga de capitales”), al cabo de unos años se convirtió en un auténtica pesadilla. En 2009, ante una presunta recesión, el gobierno creó dos diferentes tasas: una, a Bs 2,60, para sectores prioritarios, y otra de 4,30 para todo lo demás. Con esto se inician las grandes distorsiones que han ido creando el caldo de cultivo para el enriquecimiento ilícito, la venta ilegal de divisas y la asignación de dólares a empresas “fantasma” o de “maletín”. Empresas que, con la connivencia de personal interno del organismo controlador, CADIVI, lograba obtener millones de dólares preferenciales que después eran vendidos, con una inmensa ganancia, en el mercado permuta. Para agravar aún más la situación, se eliminó, en 2010, de un plumazo el mercado permuta (cerrando las casas de bolsa para estos efectos), que hasta ese momento era la válvula de escape para adquirir divisas destinadas a insumos y materias primas cuando el acceso a los dólares oficiales se hacía muy lento o imposible. Así, el dólar permuta pasó de 7,30 a casi 80 en corto tiempo. Es evidente que fue un grave error haber eliminado este mecanismo, pero todavía los responsables de este error no son capaces de admitirlo.

Así llegamos al año 2014, con un mercado paralelo “prohibido” (pero funcionando), hasta que se “legalizan”, con cuatro tipos de cambio: 6,30, para medicinas y alimentos, Sicad I, mediante  subastas, alrededor de 12 bs/$, Sicad II, otro tipo de subasta, a Bs 50 por dólar y “mercado libre” que comenzó a subir y subir y que para estos momentos ha superado ya la cota de los 250 Bs/$. Ante tales diferenciales, no es extraño que la corrupción haya aumentado hasta límites intolerables. Según el profesor Jorge Giordani, autor intelectural de muchas de las medidas económicas, incluyendo el control de divisas, se fugaron del país un estimado de 20.000 millones de dólares en 2012. Claro, es lógico que ante el tremendo diferencial entre el dólar oficial y el libre, los apetitos para defraudar al estado aumentaran considerablemente.

Por otra parte, y como una pieza más de este extraño puzzle, en Venezuela tenemos la paradoja de que  un viajero que vaya al exterior, digamos a México o Madrid puede (o podía), con los dólares baratos obtenidos mediante el “cupo” viajero, venderlos en el mercado negro y así no solo viajar gratis sino además obtener una importante ganancia. Nos han informado que muchos de los viajes a Cuba no tienen otra finalidad que la de usar (“raspar”) el cupo, además de pasar unos días de vacaciones en la isla. ¿Como puede progresar un país que tolera y estimula estas perversiones?

Las industrias, pequeñas medianas y grandes, tienen una gran dependencia de materiales, repuestos y todo tipo de insumos que provienen del exterior. Es muy raro encontrar una empresa industrial que no tenga algún tipo de dependencia del extranjero. Bajo esas condiciones, los productores nacionales, con la camisa de fuerza que le impone el control cambiario, están impedidos de ser productivos, deben racionar muy bien sus insumos y detener la producción cuando no les llega a tiempo. Un caso típico es el de las empresas ensambladoras de vehículos: la producción ha caido a niveles nunca antes vistos, debido a los problemas para obtner divisas. Como anécdota, en una época tuve a mi cargo una pequeña empresa de eléctrónica (circuitos impresos) y no me puedo imaginar los dolores de cabeza que hubiera tenido para obtener las materias primas y todos los insumos que se requieren para fabricar este producto (que, dicho sea de paso, nadie hoy fabrica en Venezuela).


Esta camisa de fuerza, que ha hecho tan dificil la produción nacional, es la que hay que eliminar. La incomprensión por parte de quienes dirijen la economía nacional, de las dificultades que generan los controles cambiarios, ha hecho posible que pasemos de un sistema dual (control y cambio libre) a cuatro sistemas de cambio (tres controlados y uno libre). Y el libre, que se alimenta de pequeños montos provenientes de particulares, va subiendo y subiendo y nadie puede vaticinar, en estos momentos, cuando llegará al tope. Por ahora es casi 40 veces el valor del dólar oficial más barato (6,30).

Eliminar la camisa de fuerza que impone el actual sistema es un imperativo del que nuestros políticos no hablan. Ese es un tema que deben debatir y hay mucho que pueden proponer, en vez de limitarse a criticar lo que hay. Con la liberación de las divisas volverían las fábricas a producir, bajaría el índice de escasez y hasta, tal vez, también los precios bajarían por haber una sana competencia.

Se ha hablado últimamente, de las ventajas e inconvenientes de “dolarizar la economía”. Es decir, hacer lo que hizo Ecuador, cambiar su moneda (el sucre) y sustituirla por el dólar. No soy economista y por tanto no me sumo a la discusión ni a favor ni en contra. Pero desde mi punto de vista, como observador, el actual gobierno jamás aceptaría, por motivos ideológicos, sustituir el bolívar (que simboliza al Libertador Simón Bolívar) por la moneda del “imperio”, por muchas ventajas que eso trajera.

Por favor, señores gobernantes, ¡quitennos la camisa de fuerza! Y señores de oposición, ¡hagan propuestas proactivas!

Miguel A. Megias
autonomiaspoliticas@gmail.com
@mmegias

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sábado, 14 de febrero de 2015

CAROLINA JAIMES BRANGER, ¡PÓNGASE LAS ALPARGATAS!

Otro exabrupto más para la ya larga cadena que el gobierno ensambla desde hace dieciséis años. Pedro Luis Angarita y Agustín Álvarez, altos directivos de Farmatodo, fueron imputados por la presunta comisión de los delitos de “boicot y desestabilización de la economía”, sancionados en la Ley Orgánica de Precios Justos.
No pretendo entender por qué están presos, cuando ambos se presentaron cuando ocurrió la supuesta irregularidad, dispuestos a colaborar. Es más, si ha habido una empresa dispuesta a colaborar en todo, ésa ha sido Farmatodo. Podrían juzgarlos en libertad, pero no, están presos. Aquí estamos todos presos. Si ocurre un terremoto durante la noche, mejor quedarse acostado en la cama y encomendarse a Dios, a los santos, a Buda o a Sai Baba, porque salir de las viviendas con tantas trancas de seguridad es poco menos que imposible. Quienes deambulan a sus anchas por las calles del país son los delincuentes. Y el gobierno, bien, gracias. No tiene el más mínimo interés en ponerle coto a la inseguridad. Si defenestró a Rodríguez Torres, el único que dio algún indicio de querer hacer algo para disminuirla.
Desde que se encargó de la presidencia la primera vez, Hugo Chávez le declaró la guerra a los industriales, comerciantes y hacendados y a todos quienes de alguna manera forman parte del sistema de producción de bienes. Estoy a favor de sancionar a quienes incurren en malversaciones o desfalcos, pero ir contra todo un gremio para vengar quién sabe qué ofensa al amor propio, no tiene perdón, porque lo que logró fue destrozar el aparato productivo.
Pero el gobierno necesita un chivo expiatorio para apalancar su falacia de la “guerra económica” y Farmatodo estaba ahí, como ha podido estar cualquiera de las empresas que quedan. ¿Por qué –me pregunto- no están presos el presidente, vicepresidente y otros altos funcionarios de Mercal, Pdval y Bicentenarios? Porque las colas en esos establecimientos son tan grandes, que dan pena propia. Pero eso no sucederá, ni hay respuesta para la pregunta. Parafraseando a Orwell, “todas las colas son iguales, pero algunas colas son más iguales que otras”.
 “Infiltración de la derecha”, “conspiración de Joe Biden”, “guerra alimentaria” y otros epítetos resuenan a diario en nuestros oídos. El gobierno que insistió en implementar un sistema fracasado en todos los lugares donde se puso en marcha, busca desesperadamente a quién echarle la culpa de su ineptitud, de su desconocimiento de la economía –si hasta resucitó Giordani a advertir que “ya casi somos el hazmerreír de América Latina”, cuando él es uno de los principales culpables, por su irreductible dogmatismo- y sobre todo, de su absoluta incapacidad de ponerle fin a la corrupción de los rojos (y de algunos de otros colores), que han desangrado al país.
 “Vamos con todo a desmembrar las mafias económicas y a potenciar la Economía Productiva y Sana (sic), vamos Junt@s (sic) en éste (sic) buen reto de la Vida (sic)…”, escribió Nicolás Maduro en Twitter. Ya como promesa de candidato presidencial sonaría exagerada, pero en boca de quienes llevan más de tres lustros gobernando, es una burla.
Señor Maduro: la “guerra económica” se la declararon ustedes a ustedes mismos cuando se fueron por el camino del socialismo. ¿Pudiera tomar un libro de la historia económica de los países de Europa Oriental? Ahí verá de manera meridianamente clara cómo esas políticas son inviables. Y si a eso le suma la voracidad y la desvergüenza de los saqueadores del tesoro nacional, tiene una ecuación que no tiene solución. Si realmente quiere hacer lo que dice, desmonte el control de cambio y respete las garantías constitucionales. 
Pero más fácil es echarle la culpa a Farmatodo. La “guerra económica”, si no se ha dado cuenta, es el control de cambio. De allí vienen todas las distorsiones de nuestra economía. Una medida que debía haber sido transitoria, sigue enfermando nuestra hacienda pública. Si no lo hace, póngase las alpargatas y prepárese para el joropo que le viene y que tendrá que bailar.
Carolina Jaimes Branger
carolinajaimesbranger@gmail.com
@cjaimesb

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domingo, 26 de enero de 2014

CHARITO ROJAS, EXPORTANDO INMIGRANTES

“El exilio produce una profunda sensación de desamparo, de vivir a la intemperie.”  Juan Gelman (mayo 1930 – 14 de enero 2014) poeta argentino, periodista, traductor,
Venezuela viene experimentando desde hace más de una década una fuga de sus mejores profesionales, de jóvenes esperanzados, de familias completas que huyen de la inseguridad, de la falta de oportunidades, que buscan algo que se llama calidad de vida y que los venezolanos han dejado de tener bajo un régimen que parece despreciarla con la excusa de una igualdad social que no es más que una excusa para su manía de nivelar la sociedad por el rasero inferior. Es decir, privilegiar el lumpen.

El nuestro jamás fue un país de emigrantes. La mayor salida de jóvenes se dio cuando el exitoso Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien tuvo la visión de enviar a estudiantes venezolanos a prepararse en las mejores universidades del mundo. La mayoría de ellos regresó para dar un importante e innegable aporte al desarrollo que el país sintió por esos años. Algunos de ellos, brillantes estudiantes, aceptaron ofertas de trabajo en aquellos países y no regresaron. Sin embargo, el número de quienes se quedaban no alcanzaba a calificar una fuga de talentos ni mucho menos.
  
La secuencia política y socioeconómica del país ha dado la pauta para esta inmensa migración de venezolanos hacia otros puntos del planeta. Cuando el finado comandante ganó las elecciones se produjo una pequeña oleada, representada sobre todo por quienes tenían casas en el exterior, fundamentalmente en Florida. Sin embargo, no podía hablarse aún de inmigración, porque parecían unas largas vacaciones en su segunda residencia. Pero cuando las medidas económicas y ataques contra la propiedad privada arreciaron, y el clima político del país se tornó agresivo, arrancó una decidida oleada migratoria que comenzó a manifestarse en los primeros años de la década del 2000.

Un control de cambio que inició en el 2003 y las continuas expropiaciones de empresas y propiedades agrícolas e inmobiliarias, convenció a muchos que era la hora de abandonar el país. Pero aún el número de migrantes no era significativo. Sin duda las cifras de inseguridad y una economía en picada motivaron a tomar decisiones de escape a personas que jamás hubieran querido o podido vivir fuera de su tierra.

Y sin duda el terrible acoso y segregación política contra quienes no comparten la revolución ha desatado persecuciones y miedos que han llevado a muchos a literalmente huir de un país donde su pensamiento y creencias no son respetados. A estos migrantes se les puede calificar de exilados, pues están en el exterior por motivos políticos, por lo cual es previsible que en cuanto el gobierno cambie, serán los primeros en regresar.

Dejar el país natal, la familia, los amigos, el entorno tan propio, no es nada fácil. Y mucho menos lo es al llegar a un país donde eres un extranjero sin asideros, en la gran mayoría de los casos. Entonces ¿qué mueve a nuestros jóvenes a querer irse al graduarse, ya sea de bachiller o de pregrado? ¿Por qué profesionales exitosos deciden trasladar a sus familias fuera de Venezuela y comenzar desde cero?

Pues las respuestas están a la vista. Los jóvenes quieren oportunidades: de tener un trabajo donde les paguen suficiente, de poder comprar un carro, salir un fin de semana, ahorrar dinero y tener la esperanza cierta de adquirir una vivienda. En Venezuela esto se ha convertido en un imposible. Los recién graduados están económicamente impedidos siquiera de mantenerse a sí mismos, la inflación se ha llevado toda posibilidad de progreso económico.

La otra razón que motiva a los jóvenes a querer irse del país es la vida miserable que llevan, sometidos permanentemente a la incertidumbre de no saber si regresaran vivos a casa. La paranoia (sobre todo de los padres) ante una salida al cine, a rumbear, a la playa, una reunión con los amigos, es insoportable para todos. Un sitio donde los jóvenes no tienen libertad para divertirse sin estar acechados por el hampa que los prefiere para sus ruines fines, es intolerable para ellos.

Según los estudios realizados en la UCV y en la UCAB, hay dos tipos de migrantes: los jóvenes entre 17 y 25 años y los profesionales entre 30 y 44 años. Dos grupos con la misma finalidad. Los resentidos que creen que esta gente no quiere al país no tienen ni idea de lo que ellos pasan buscando estabilizarse en tierras extrañas, espantados por los profundos conflictos venezolanos, con deseos de regresar algún día pero con la convicción de que afuera conseguirán lo que hoy es imposible en Venezuela: paz, seguridad, calidad de vida.

No hay cifras oficiales de cuantos venezolanos están en el exterior, porque el Instituto Nacional de Estadísticas, tan acucioso en dar números favorables al régimen, no revela o tal vez ni siquiera se ha preocupado en cuantificar este éxodo. Pero países como Estados Unidos y España, dos de los destinos más buscados por los venezolanos, tienen cifras aproximadas de ingresos. Estados Unidos ha cuantificado en poco más de 200.000 los venezolanos que viven allá, mientras que España dice que hay 160.000 venezolanos en su territorio. Nadie puede determinar a ciencia cierta cuantos han emigrado, cifras conservadoras dicen que alrededor de 800.000, pero las páginas de Internet que agrupan a venezolanos en el exterior hablan hasta de dos millones de venezolanos viviendo legal o ilegalmente en otros países.

La cuantificación se dificulta aún más por la cantidad de connacionales que han obtenido pasaportes de otros países por ser descendientes o cónyuges de ciudadanos de esos países. Así que cuando se van, usan su pasaporte extranjero para ingresar, por lo tanto allá no los califican de inmigrantes.

Hay personas de escaso intelecto y diminuto corazón que llaman “apátridas”, “burgueses” u “oligarcas” a quienes se van del país. Yo en cambio admiro su valor para dejar todas sus querencias, aprender otros idiomas, plegarse a otras culturas, buscando una sola finalidad: vivir como personas y no como borregos adoctrinados, vivir rodeados de cultura y arte y no de burros rebuznadores. Vivir con esperanzas y no convencidos de que jamás ganaran suficiente para vivir decentemente. Sencillamente, VIVIR. Nativos de un país donde matan a 25.000 personas anualmente, ya es una gran cosa elevar al mil por ciento las expectativas de vida.

Así como ha actuado con una negligente tolerancia ante el hampa desbordada, así mismo el régimen que desgobierna Venezuela desde hace 15 años se ha hecho de la vista gorda con este exilio masivo de los mejores talentos, de excelentes profesionales y de toda una generación de jóvenes que están sumergiéndose en otras sociedades para muy probablemente no regresar jamás.

La pérdida de ellos parece importar al gobierno lo mismo que la pérdida del capital profesional de Pdvsa, hoy regado por los más recónditos lugares del planeta, aportando sus conocimientos a otros países, ganando en dólares, pero soñando con regresar algún día a su tierra. Para ellos mi permanente respeto, porque lucharon a costa de perderlo todo para que los venezolanos conserváramos nuestra principal fuente de recursos fuera del abuso político.

Las terribles consecuencias de la pérdida de toda una generación de jóvenes, trabajadores y profesionales, ya se ven en un país dominado por los peores. La falta de calidad técnica y humana, la sustitución del mérito por la incondicionalidad, la nivelación con los peores y no con los mejores, se refleja en los índices de desarrollo del país en todos los órdenes.

Venezuela debe ser reasumida por los más preparados, el retorno de esta migración “lomito” que es tan apreciada en otros países será fundamental para que el país regrese a la senda del desarrollo, pero con una lección aprendida: la charlatanería y la maldad sólo prosperan cuando el conocimiento y la virtud callan y aceptan.

Charitorojas2010@hotmail.com
Twitter: @charitorojas

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sábado, 2 de noviembre de 2013

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, CONTROL DE CAMBIO CON IMPLÍCITO “CORRALITO”.

Es por demás conocido que el control de cambio es la intervención oficial del Estado en el mercado de divisas con la finalidad de restringir su oferta y demanda; contradictoriamente aplicado en un país como Venezuela que es fundamentalmente importador favoreciendo de tal modo la aparición de una economía oculta (paralela) donde el tipo de cambio oficial que no tiene mayor relevancia al ser desplazado por un cambio no oficial en porcentajes no sólo innombrable sino escandaloso (brecha que por cierto se intenta reducir mediante devaluaciones),  hecho que afecta el precio de la mayoría de los productos que circulan internamente (más de un 70% importados) lo cual determina un escenario sensiblemente inflacionario con problemas de desabastecimiento y escasez. 
En la historia reciente de Venezuela, y luego de la desaparición del tipo de cambio único instaurado en 1976 al momento de la estatización de la industria petrolera (cuando se elimina el dólar petrolero), se han aplicado con pocos beneficios y altas criticas restricciones severamente autoritarias a la luz de dos regímenes de control: Régimen de Cambio Diferencial (RECADI) en 1983 y la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) en 2003, teniendo ambas en común la intención de evitar la fuga de capitales y la protección de las reservas internacionales.
Habiendo transcurrido 10 años de la creación de CADIVI, y como consecuencia al acorralamiento en bolívares del ahorro familiar y demás agentes económicos se materializó, aparte de una economía intensamente controlada por el Estado, una fuerte expansión de la oferta monetaria (monetización de la economía) que trajo consigo un estímulo hacia la demanda interna (elevación del consumo) propiciadora de inflación y a la aparición de tasas de interés negativas (la tasa de inflación es superior a la tasa de interés que paga la banca), generándose un deseo de cambiar ahorro por consumo ya que ahorrar hoy para comprar menos mañana no resulta racional ante la pérdida de valor de la moneda (disminución del poder de compra), razón por la cual los ciudadanos intentan contener ese deterioro monetario, bien anticipando la adquisición de bienes de consumo y de activos fijos, o bien refugiándose en una divisa fuerte como el dólar USA, intenciones que hoy se avivan por la fuerza emotiva que impulsa el señalamiento oficial que restablecer el equilibrio macroeconómico en Venezuela tardará unos 50 años!!!. 
Ese improvisado pero desesperanzador anuncio (de ínfima calidad académica y poco conocimiento económico) aunado al exceso de liquidez, inflación, elevada masa monetaria, propensión “nerviosa” al consumo, desprecio hacia el ahorro “estéril”, reducidas expectativas  de inversión interna y las nulas oportunidades de adquirir divisas (como resguardo del patrimonio); indujo al Gobierno a enfatizar un control de cambio con implícito “corralito” (fase superior al cerco cambiario) facilitada tal acción por nuestra condición de país petrolero donde la casi totalidad (96%) de las divisas provienen de las exportaciones de ese sector, cuya liquidación se efectúa a través de un solo ente: PDVSA; propiciando indirectamente la presencia de un mercado paralelo ilegal que en la actualidad se ensancha ante una percepción negativa del  devenir  de nuestra realidad económica-social; situación que induce una mayor depreciación del bolívar.
En lo atinente al “corralito”, es una expresión que nace en Argentina en 2001 cuando se publicó un decreto que limitó hasta 250 pesos/semana el retiro de efectivo de las cuentas personales e igualmente prohibió el retiro de los depósitos a plazo fijo, quedando por tanto encerrado (prisionero) el dinero en las instituciones financieras; escenario hipotéticamente equivalente a Venezuela 2013: ¿para qué retirar los ahorros si afuera no tienen destino y valen menos cada día?, es decir un “auto corralito” por desesperanza.
@jagp611

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miércoles, 11 de septiembre de 2013

ALEXANDER GUERRERO, SICAD:¿CUALES DOLARES?



La escasez de divisas no es coyuntural, la presencia del SICAD, no resolvera el conundrum, la escasez es sistemica, llego por un largo tiempo, tiene su origen en la estrechez del flujo de caja de PDVSA, una empresa que hoy no produce muchos dólares     

La sabiduría popular dice que para sacar un conejo de un sombrero, es necesario ponerlo previamente en el sombrero; lo cual por analogía, quiere decir, que para que SICAD funcione, es necesario que el gobierno que administra el monopolio sobre los dólares logre ponerlos en las subastas, las cuales tiene cinco meses anunciándolas. Al revisar el origen de los dólares que entran por la balanza de pagos – BCV- y que recibe FONDEN, y otros fondos, encontramos que el 98% procede del petróleo, la revolución -por agenda y consecuencias no intencionadas- hizo posible que los dólares transados por la balanza de pagos fuesen exclusivamente petrodólares, y deuda cuando fuese emitida, si acaso, para dependencia absoluta del petróleo.

El manejo del tema SICAD ha logrado elevar las esperanzas del venezolano con necesidad de acceder al dólar, se ha hecho entender que la escasez de divisas es de tipo coyuntural, y que con la presencia del SICAD, habrá dólares, voila, pero no, la escasez llego por un largo tiempo, tiene su origen en la estrechez del flujo de caja de PDVSA, una empresa que hoy produce escasos dólares, no cobra todo el petróleo que vende, tienes grandes deudas y cuentas por pagar, parte del petróleo lo cobra con pollo, caraotas, leche, jalapeño y habanero, y su producción ha menguado.

Crisis de pagos: no hay petrodólares

Ello nunca fue así, pero PDVSA con un flujo de caja negativo por dos años consecutivos, raspó la olla, para las importaciones bajo control de cambio solo hay oro no transable por estar en Caracas y unos 2000 millones de efectivo en divisas; en otras palabras un 50% menos de las importaciones del 2012, y con ello, una severa contracción de la economía que estimamos en -8% para este ano.
Recordemos que el precio del petróleo es 100$/barril, pero no hay dólares, allí esta quid del desaguisado financiero del gobierno, entre derroche, corrupción, revolución y mala asignación de recursos se volaron un colosal volumen de ingreso petrolero. PDVSA entrega petróleo a China, Petrocaribe, Cuba y sus aliados en el Mercosur, Bielorrusia, etc. Por debajo del precio internacional, y a cambio recibe promesas de pagos, especies, pero el gobierno recibe apoyo político, una costosa factura. Quien responde por tanto derroche?
En medio de esas crisis de pagos, el gobierno en las normas del SICAD propone, absurdamente, invitar el ahorro externo de residentes, empresas e individuos, pero manteniendo el control de cambio. Quien traería dólares a una subasta, cuando sabe que el paralelo pagaría el doble de ese precio?, obvio, nadie. Sin embargo, las normas, dicen que podrían participar no residentes, lo cual nos trae el modelo argentino que abre posibilidades a la legitimación de capitales a cambio de repatriarlos.

El SICAD, el paralelo y la inflación

El gobierno tiene cinco meses hablándonos del SICAD, de subastas; llegaron otras normas complementarias para su funcionamiento, y hasta el link de la esperanza de muchos con deseos de comprar algunos dólares sin saber a qué precio y miles se inscribieron en el RUSICAD.  A estas alturas desde su creación Febrero 2013, el SICAD no ha logrado operar, hubo una subastica de 200 millones de dólares, semi-clandestina, no liquidada totalmente y el precio al cual se vendió el dólar fue escondido, el gobierno no quería que se supiera que la devaluación en esa subastica era del 100%, pero no engañan; la gente a gritos lo dice a cada instante cuando ve que la hiperinflación le destruye el poder adquisitivo del bolívar semana a semana. Después de todo, el gobierno perdió la opinión pública y la calle, pero las lleno de militares, dólar seguro!.

En las calles el mercado paralelo vibra en todos los niveles sociales, desde los más populares y humildes, hasta empresarios y agentes financieros lo compran y lo venden; en las casas de cambio se puede observar el bingo, el arbitraje hacia el dólar –en cash contante y sonante- en las calles ese efectivo se mide a través del precio del bolívar en Cúcuta, a ese precio, millones de transacciones se hacen frente a las casas de cambios. 

La inflación, un subproducto del control de cambio, es consecuencia dos severas crisis como nunca la había vivido la economía venezolana en la historia reciente; a saber una crisis de balanza de pagos que se expresa en la escasez de divisas, dado el flujo de caja negativo de PDVSA, y la otra crisis, un boquete fiscal que no es sostenible, es decir, no financiable, -al menos que el gobierno decida financiarlo con inflación, y eso pareciera ser su decisión- , y que si no opera un recorte fiscal, nos llevara en conjunto con la escasez del dólar a una hiperinflación de dos a tres dígitos. De ambas crisis la culpabilidad está en el gobierno por omisión y comisión! Expliquemos.

El ahorro externo de los venezolanos y el control de cambio

Frente a esa realidad el gobierno responde con normas para el SICAD que ofrecen más regulación cambiaria, en el marco de la cultura del control, pero ninguna salida, como si no comprendiera que lo que realmente ocurre es que los petrodólares no fluyen porque PDVSA debe y además no le pagan, su flujo de caja negativo dice mucho del derroche de la renta del petróleo.  El monopolio sobre el dólar ejercido por el gobierno, destruyo la liquidez internacional requerida para que la economía pueda funcionar normalmente. El gobierno sigue viendo para los lados, sin querer comprender que el verdadero problema es el control de cambio per se, que ya no tiene cambio –divisas- que controlar, los petrodólares no están fluyendo.

Quedan los dólares del ahorro externo del venezolano y sus empresas, que el gobierno pretende vendrán a una subasta cuando su oferta es el mercado off shore; suponer que esos dólares vendrían a rellenar las subastas requiere que el gobierno renuncie al socialismo y haga fe de respeto a los derechos de propiedad y lance al cesto de la basura de la historia el costoso socialismo. De donde sacara el SICAD los dólares para las subastas? Las normas incorporaron hasta los no residentes, con lo cual habrá que tener sumo cuidado, por el peligro que podría tener el mecanismo cambiario de legitimar capitales cuyo origen sea difuso. Acá se ve la influencia argentina y el curioso fenómeno de legitimar capitales que puedan tener origen no muy casto, solo con el hecho de ser repatriados.

PDVSA: flujo de caja rojo rojito!

Para comprender un poco este asunto de los dólares una matemática muy simple nos ayudara. El 98% de las divisas que entran en el BCV tienen origen en PDVSA; lo mismo ocurre con las divisas que pudiera tener FONDEN, y los otros fondos del tesoro activados por las “finanzas bolivarianas”. En otras palabras, todos los dólares potencialmente transables en las subastas, vienen del petróleo. Qué pasaría si el flujo de caja de PDVSA es negativo, es decir, está en rojo, como lo está realmente; en otras palabras, PDVSA no tendría dólares para venderle ni al BCV ni para entregarle a FONDEN, los balances de este dicen poco o nada.

Comencemos con este detalle, entre 2005 y 2011 PDVSA acumulo una colosal deuda externa  de 30000 millones de dólares, con ese ingreso pudo mantener su caja en positivo, pero fue precisamente desde 2011 cuando PDVSA se ausentó del mercado internacional de capitales y no pudo seguir endeudándose, cuando el flujo de caja comenzó a mostrar el peso del gasto social, del juego geopolítico con el petróleo barato e intereses blandos y  el crecimiento de las cuentas por cobrar, que abrió el boquete en el flujo de caja de PDVSA. En contraste, el gasto de PDVSA se mantuvo sin detenerse, pese a que el flujo de divisas provenientes de la actividad petrolera se reducía también por caída de las exportaciones y de los valores de exportación, la caja de la corporación petrolera se enrojeció, se hizo negativa, eso paso en 2011-2012, ocurre intensamente este año 2013 y con seguridad ese será el escenario para 2014.  El rojo de PVDSA se situá en un 20% de su turnover.

Como el costo de la política ha crecido sin detenerse porque la clientela del socialismo depende del ingreso petrolero, convertido en gasto social de PDVSA, era evidente que con el ingreso petrolero cayendo y con la política de comerse la gallina, pocos huevos quedarían. Hoy no solo no hay divisas en el BCV sino que tampoco los hay en FONDEN y ni en los otros fondos, totalmente ilíquidos, por las mismas razones que no hay en el BCV. Ese es el core de la crisis de balanza de pagos que el gobierno se hace el loco y que la oposición política voltea para los lados como si no fuera con ella, incumpliendo su rol de contrapeso político y social. La inflación destruye los salarios y los actores políticos parece que no se dan cuenta de ello.

En MInFinanzas no comprenden que ellos causaron esta debacle; deben irse

Desde Mini Finanzas siguen “blowing strawberries”, sus relacionistas en la gran prensa corren que habrá endeudamiento externo para nutrir las subastas en el SICAD. La realidad es sin embargo otra, y más fuerte que la fantasía, tanto PDVSA como la Republica –léase fisco- tienen sus riesgos in crescendo, los CDS, derivados para cubrir el riesgo de un potencial default han alcanzado niveles de 1400 y 1100 pb respectivamente; el mensaje es uno solo, el costo financiero es tan alto que ir a los mercados de capitales con emisiones de deuda seria poco menos que criminal, financieramente hablando. Los lobbies bancarios lo saben y no se atreven a estructurar esos papeles.

Salida: facilito!!

Cuál es la solución ? Eliminar el control de cambio, dejar que el dólar y el bolívar circulen libremente, y que el precio entre ambos fluctué, emulando un régimen bimetálico, común en el mundo normal, con un gobierno que firme un compromiso de respeto de los derechos de propiedad, para que así, los dólares distintos a los petrodólares hagan el milagro que los ministros de economía no quieren ver, sus paradigmas nos trajeron  a esta ruina, es hora que se aparten y le den el paso al conocimiento y al saber.

Alexander Guerrero ‏
@AlexGuerreroE


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miércoles, 31 de julio de 2013

ALEXANDER GUERRERO, SUBASTAS: SOMBRERO SIN CONEJOS

El gobierno nos tiene ocupados en sus sincréticas y muy barrocas subastas, o lo que ellos denominan subastas; el Ministro de Finanzas como el Maravilloso Mago de Oz entre la demagogia, la mentira y el realismo socialista, afirma que vendrán muchas subastas y muchos dólares, aconsejando a los empresarios a no dejarse especular en el paralelo.

Viniendo del Min Finanzas, hay que tomarle la palabra porque su gestión durante 10 años como Ministro y Presidente del BCV ha servido un control de cambio basado en la depredación del bolívar -dado los múltiples precios del dólar, con un paralelo cuyo precio multiplica por cuatro el dólar oficial, acumulando simultáneamente una colosal deuda pública, todo en medio de un corral financiero cuya única salida es depredando el precio del dólar y envileciendo el poder de compra del bolívar. Para ello, su gestión como Presidente del BCV completó la dupleta, allí impuso un ritmo de impresión de bolívares sin regla ninguna, excepto la demanda del gobierno para financiar su déficit fiscal directo desde el BCV y a través las rutas verdes de las empresas públicas, comenzando por PDVSA. El resultado neto ha sido una pavorosa inflación y un criminal deterioro de la capacidad de compra del bolívar.

MERCADO PARALELO: HIJO LEGÍTIMO DEL CONTROL DE CAMBIO Y ESCASEZ DE DOLARES.

La sugerencia del Min Finanzas es cinismo extremo, porque el dólar paralelo existe en virtud del control de cambio, su precio es expresión de la escasez y razonamiento en los mercados controlados, todos saben que el subyacente es una expansión fiscal absolutamente criminal, un régimen depredador que ha vuelto añicos el ahorro del ciudadano y sus empresas, limitándole a la gente el acceso a la moneda fuerte, con lo cual el deterioro de la capacidad de compra del bolívar va dejando pobreza a granel. Todo ello configura el caldo de cultivo para el envilecimiento de los precios, tanto del dólar como de los bienes y servicios, locales e importados. La inflación proyectada –compuesta- para finales de año, supera largo el 40%, en el umbral de la hiperinflación.

Ciudadanos comunes, empresarios y sectores de la opinión pública, embriagados en la magia de Mago de Oz, aseguran que el Ministro es pragmático y un “flexibilista” a ultranza, apuestan sus esperanzas desaprendidas que esos dólares vendrán; después de todo, en medio de esa escasez crónica de dólares del petróleo, la esperanza aunque no es gratis, es lo menos costoso. Mientras tanto la demanda por dólares cae con fuerza, así como las reservas internacionales, por lo que en el mercado cambiario cuyas operaciones dependen de esas reservas, la señal es una sola, la economía entró en barrena, y la contracción es severa. La causalidad es regular y recurrente a lo largo de la historia, cada maxidevaluación es seguida de una fuerte contracción de la economía, lo que algunos erróneamente llaman inadecuadamente estanflación,

SUBASTAS: 1ER ACTO

En Enero, al devaluar, el Ministro de Finanzas y el Presidente del BCV anunciaron la creación del SICAD y como operaria el nuevo mercado cambiario con subastas. El Ministro de Finanzas, disertó sobre la subasta-Vichrey, sin comprenderla, trato de decir que había conseguido la piedra filosofal para traer dólares al mercado. A los días el Presidente del BCV, hoy Min Finanzas, anunció que la subasta-Vichrey seria ajustada; no mencionó el tipo ajuste. Recordemos que una subasta-Vichrey ocurre en un entorno clásico de libertad de precios; es decir, el bien que se subasta –dólares- no puede estar en régimen de control porque impide que el comprador apueste sobre la base de una “justa y de mercado” valoración de lo subastado.

Cinco meses después, hace unos días, las subastas retornan, lo que el gobierno llama subastas, no encontramos la subasta Vichrey mencionada en Enero, lanzada al cesto porque esta no opera en medio de un control de cambio y precios. El gobierno-BCV vendió 200 millones de dólares con lista y reglas opacas, un mecanismo donde quien vende (gobierno) y quien compra (bidders) no están vis a vis en un mercado donde o se vende al mejor precio –subasta inglesa u holandesa- del ofrecedor o el demandante, o se compra al mejor segundo precio (Vichrey).  La venta se hizo con reglas desconocidas, los compradores son prorrateados, dejando afuera solo aquellos que ofrecieron precios más altos. 

Otra curiosidad de esa “subasta” tiene raíces en que la situación de escasez crónica de dólares hace que el al demandante se vea incentivado a pagar un precio mayor que su competidor, con lo cual, se convierte por vía de su domesticación, en fervoroso afiliado al impuesto inflacionario que contiene la devaluación del bolívar. De todos modos algunos pueden trasferir aguas abajo en precios cualquier exceso de costos, aunque como la volada inflacionaria es fuerte, también es posible que el escenario hiperinflacionario este en el inconsciente de cada demandante de dólares.  Pero como las reglas de participación son discriminatorias por definición, por sectores, emerge en consecuencia un sistema múltiple de precios -tasa de cambio- sobre reglas discrecionales a cumplir por los participantes; el que participa hoy no participa mañana.

SUBASTAS: 2DO ACTO

Esa “subasta” una especie de “black box” donde nadie puede valorar objetivamente la tasa de cambio o precio de los dólares vendidos, el precio oficial está bajo control, devela el misterio y cuento chino que el gobierno dispone de dólares -¿?!- para suplir la demanda por dólares en el mercado. Nada de eso, los balances del gobierno y PDVSA muestran un flujo de caja negativo. NO hay que olvidar que los dólares de FONDEN, BCV, fondos, etc., vienen de PDVSA, de manera que el SICAD no agrega un dime de un dólar en el mercado, su Ud. amigo lector no ve los dólares en el mercado, no le crea al gobierno, simplemente no hay.

Ningún país en el mundo opera de esa manera, los activos financieros del Estado, del gobierno y sus empresas son transparentes ante el soberano que elige; los balances son auditados y están enteramente disponibles, la gente sabe lo que hay en caja. En Venezuela, el gobierno juega la candelita con el soberano, dice hay dólares suficientes y que están en FONDEN y otros, pero los dólares no se ven, tampoco sus balances auditados. Y en esas condiciones, se valora a ese país con elevado riesgo, el ciudadano normal no quiere bolívares, estos valen machismo menos que el valor nominal impreso en el papel. Los dólares que dice el gobierno que tiene se parece comunicacionalmente hablando al tema de la enfermedad del Presidente fallecido, estaba no lo estaba. El patrón comunicacional es exactamente el mismo.  En ese orden, el mecanismo subastas-SICAD configura un régimen discrecional de asignación de dólares y formación de precios ex-ante, que convergiría eventualmente el modelo cambiario cubano, múltiple o dual, donde el sector privado tendría una sobretasa por encima de la tasa de cambio que tendrían empresas del gobierno y privados incestuosamente asociados mercantilistas al gobierno

POR QUÉ NO HAY DÓLARES ?

La noticia en el mercado es una sola, el gobierno tiene su ritmo de devaluación, por ello los precios no se publican. En otras palabras, las mal llamadas ganancias cambiarias –impuesto inflacionario- tienen una secuencia temporal dado el impacto inflacionario  de la devaluación, que el gobierno cuida por un lado, pero promueve por el otro, el típico síndrome inflacionario de los gobiernos que pagan su gasto con un déficit fiscal inflacionariamente financiado. Lo que queda claro es la eventual muerte de CADIVI dado la estructura de incentivos fiscales creada por el SICAD, dado que no tiene sentido vender un dólar en CADIVI en 6.30 cuando puede ser vendido vía “subastas SICAD, mínimo por el doble! La manera como se realizó la venta de esos 200 millones de dólares en la “subasta” envía una clara señal en esa dirección. En conclusión, las “subastas” del BCV y del gobierno irán escalonando los precios del dólar y en consecuencia del impuesto inflacionario,

Así, según nuestras estimaciones la caída del PIB o contracción de la economía en el 2013 borda entre -5% y -8%, no hay sorpresas, cada vez que se maxidevlua el bolívar, la economía se hunde, así ocurrió en 1983, 1989, 1995, 2003, y así ocurrirá este ano. Este escenario económicamente contractivo, y para lo cual el racionamiento en el SICAD y en CADVI  parte del juego a ganador del gobierno, hace que  este con esmero imponga los controles adicionales que sus subastas traen para que la demanda por el dólar caiga aún más y reduzca así la presión de la ola del dólar.  

EL MARAVILLOSO MAGO DE OZ: DEMAGOGIA, ENGAÑO, MENTIRA, PERO SIN MAGIA!

Como en la historieta del Mago de Oz, y como ocurre con cualquier acto de prestidigitación, el Ministro de Finanzas y la Presidente del BCV deberán hacer la tarea, para sacar un conejo de un sombrero, hay que asegurarse que el conejo esté dentro del sombrero con anterioridad. En otras palabras, convencer al público sediento de dólares que no hay, que el gobierno los harán fluir. Es decir, buscar los dólares, vender el oro por ejemplo, y hacer con él los dólares que el mercado les arrebatara de la mano, inclusive al precio del paralelo.

Sin embargo, ni los Ministros ni el Presidente de la Republica han podido convencer al mundo que ellos tienen los dólares, el mercado no les cree, allí está el precio del dólar en el paralelo, la demanda por el dólar se mantiene alta porque muchos con links en el mercado llevaran los dólares que las “subastas” pueda a bien asignar. El funcionamiento depredador de ese esquema cambiario y de adquisición off shore del dólar, nos asegura que no hay razones por las cuales el gobierno desee aplacar el mercado paralelo. Por el contrario, el dolar paralelo es un faro en medio de la noche tormentosa, y además con ese spread visto la semana pasada, muchos sentirán el deseo rentista de salir por el SICAD y entrar por el paralelo, esquema de administración normal para un gobierno reñido con la transparencia y las buenas costumbres. Las subastas que no lo son, establecen claramente los incentivos.

@alexguerreoe



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jueves, 14 de febrero de 2013

ANGEL ALAYÓN, LA DEVALUACIÓN

El ruido debe ser separado de la señal para poder aumentar la posibilidad de acertar una predicción, sugiere Nate Silver. En este caso, había ruido y mucho: menos de una semana antes del anuncio de la devaluación, el primer vicepresidente del Banco Central de Venezuela había declarado que no existían condiciones para devaluar la moneda. 
Días antes, el Presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional aseguraba que no había necesidad de una devaluación. Lo único bueno es que se sabe que este tipo de declaraciones son ruido: nadie anuncia una devaluación. Las señales, sin embargo, estaban allí para quien quisiera leerlas.
El gobierno incrementó el gasto público en el 2012 a niveles sin precedentes en la historia económica venezolana. El tamaño del gobierno superó la mitad del valor de todos los bienes y servicios de la economía (PIB). Durante el año anterior a las elecciones del siete de octubre, el gasto público aumentó un cuarenta por ciento, en términos reales. Las importaciones alcanzaron cincuenta y cinco mil millones de dólares para acompañar el incremento del consumo. Nada como una elección para que se dispare el gasto en busca de votos. Y nada como el gasto público para ganar elecciones. Pero alguien debe pagar por ese gasto. Y es verdad que no hay almuerzo gratis, pero no siempre pagan los comensales.
El déficit fiscal del gobierno central se estima en 7 puntos del PIB para el Gobierno Central y al menos 16 para el sector público consolidado. Es un déficit elevado: uno de los más altos del mundo si quieren alguna referencia (y no es que las cuentas en el mundo anden muy bien).  El incremento del costo del dólar de 4,30 bs. a 6,30 es un alivio para las cuentas fiscales. Ahora el gobierno recibirá más bolívares por cada dólar petrolero. Tan conscientes del efecto fiscal de la devaluación están que el Ministro de Comunicaciones escribió en su cuenta de twitter: “Cifras oficiales: el déficit del gobierno central baja de 5,5% a 3,3%”. Sí, el déficit bajará, pero no por arte de magia, al menos que haya un conjuro que desconozcamos. El déficit sigue allí, como el dinosaurio, y quizá no hayamos despertado.
Los intentos por desvirtuar el carácter fiscalista de la medida han generado declaraciones curiosas. El Canciller de la República declaró que el “ajuste cambiario” forma parte “de las políticas para fortalecer la producción nacional y estimular la exportación”. Si esto es cierto, deberíamos esperar que en los próximos días el gobierno comience a entregar certificados de demanda nacional satisfecha, requisito indispensable para poder exportar alimentos desde Venezuela, y levantar la prohibición de exportación vigente.
Sí, en Venezuela existe una prohibición de exportar alimentos.
Pretender que la devaluación se llevó a cabo por razones competitivas, una medida vilipendiada como parte del Consenso de Washington, es por lo menos una paradoja. También llama la atención que ningún país haya manifestado su preocupación por la inminente inundación de sus mercados por productos venezolanos, una reacción típica ante devaluaciones que tienen efectos competitivos reales. La única preocupación que hasta hora se ha manifestado se refiere a la posibilidad del incremento del contrabando en una frontera en la que el control de precios y el de cambio distorsionan los términos de intercambio.
El cambio en el sistema cambiario venezolano eliminó el SITME y dejó varias preguntas en el aire: ¿habrá algún mecanismo distinto a CADIVI para la compra de divisas en Venezuela? ¿El gobierno pretende que CADIVI atienda toda la demanda de divisas en Venezuela? Algunos piensan que vienen nuevos anuncios, otros argumentan que aunque durante el anuncio de la devaluación se nombró al innombrable, el gobierno no intervendrá en ese mercado. ¿Se limitará CADIVI a entregar divisas a los bienes “esenciales y necesarios” que determine el novísimo “Órgano para la optimización cambiaria? ¿Cuáles serán los criterios para determinar lo “necesario”? ¿Es este “Órgano” un paso más hacia un modelo de estricta planificación centralizada? Estas preguntas tendrán respuestas pronto. La realidad siempre dice más que cualquier discurso, aunque algunos no quieran escucharla.
Aquel-que-no-puede-ser-nombrado tiene un efecto directo en los precios de la economía. Los precios se forman tomando en consideración no solo cuál es el valor actual del dólar, sino cuál será (cuál se cree que será) el precio del dólar en el futuro. Limitar la entrega de dólares a CADIVI ejercerá presión sobre los precios de la economía por la vía de las expectativas, pero también de los costos actuales, mientras haya agentes que sigan importando al innombrable. Esta situación hace pensar que todavía no está dicha la última palabra sobre el sistema cambiario en Venezuela, pues buena parte de los precios en Venezuela están ligados a la evolución del tipo de cambio. Y ya los precios, como sabemos, encendieron los motores. No necesitan de empujoncitos adicionales. Dejar de nombrar algo no lo hace desaparecer.
Mientras tanto, un fantasma recorre los anaqueles: la escasez. El BCV ubicó la escasez en 20,4% en enero –el nivel de escasez que se considera normal es 5%-. El nivel más alto desde el año 2008. Y ya sabemos que la escasez es dinamita política. El control de precios cumplió diez años mostrando señales inequívocas de agotamiento. Los precios de los alimentos han crecido casi el doble que el resto de los precios de la economía y la gente anda saltando de establecimiento en establecimiento para conseguir sus alimentos. ¿Hace falta algo más para entender que el control de precios es una política fallida? En los países que tienen seguridad alimentaria, los alimentos no son tema de conversación. Aquí parece ser nuestro tópico favorito y no por razones del arte culinario.
La escasez en Venezuela es consecuencia del control de precios, pero también del control de cambio. Parte de los insumos y materias primas de la industria de alimentos son importados y requieren divisas. La insuficiencia de divisas o la entrega inoportuna de los dólares afecta la estructura de costos de producción, lo que complica la producción en el marco de un control de precios en el que hay productos que llevan hasta dos años sin ajustes de precios.
El tema de discusión no es solo cambiario, ni estamos hablando de un problema económico de corto plazo. Es una hora de definiciones en materia de modelos económicos (y políticos). Las arrugas se pueden correr, pero siempre se corre el riesgo de romper la tela. Ante políticas y mecanismos agotados, esperemos nuevas medidas. Frente al abismo, siempre hay al menos dos opciones. Mientras tanto, la economía no espera: desespera.
@angelalayon
http://prodavinci.com/blogs/la-devaluacion-por-angel-alayon/

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sábado, 26 de enero de 2013

RÓMULO LANDER HOFFMANN, LA ENFERMEDAD HOLANDESA

“Enfermedad holandesa o “mal holandés” tiene su origen, como su propio nombre indica, en los Países Bajos donde, a comienzo de la década de los años setenta, aparecieron importantes yacimientos de gas que incrementaron fuertemente las exportaciones de dicho producto y, como consecuencia, la entrada de divisas en el país. 

Esta entrada de divisas condujo a que el tipo de cambio (cotización) del florín holandés se apreciara alcanzando un nivel que ponía en peligro la competitividad externa del resto de los bienes y servicios que exportaba Holanda y, consecuentemente, de los niveles de actividad y empleo dependientes de éstos”.

Esta “enfermedad” se produce cuando una mercancía ocasiona un aumento sustancial de los ingresos en un sector de la economía y no tiene contrapeso o es complementado por un mayor ingreso en otros sectores de la misma. 
En Venezuela, históricamente, este aumento de divisas ha limitado severamente la facultad de nuestro país para crear y mantener otras industrias. Aunque es justo reconocer que nuestro país con todas y las carencias que generó en su transcurso, pasó, en tan solo 50 años de ser una pequeña aldea rural a uno en verdaderas vías de desarrollo
El actual desgobierno, por razones estrictamente políticas, ha hecho caso omiso a una “solución estructural” de los heredados y ya graves problemas sociales, que incluyen: educación, salud, infraestructura, agricultura y las industrias nacionales, causando que Venezuela a pesar sus ingentes ingresos quede cada vez mas muy detrás de otros países tercer mundistas, o industrializados.
En teoría, el nivel de la enfermedad depende (en nuestro caso) de los precios de los productos básicos, que condicionan los ingresos, del avance de la locomotora que los genera, de la marcha de su política industrial y de la articulación de las políticas monetarias, cambiarias y fiscales que la contengan, o la potencien.
Los casos más claros de enfermedad holandesa se dan en países petroleros como Venezuela, en la que en el precio del petróleo genera fuertes entradas de divisas y como consecuencia la apreciación o revaluación de su moneda, hasta el punto que ha asfixiado al resto de la actividad económica. En nuestro país este fenómeno se da porque el ingreso masivo de moneda extranjera ha fortalecido la moneda local en comparación a la de sus socios comerciales. Lo que termina haciendo a los sectores Productor y exportador más vulnerables y menos competitivos, dado que comparativamente sus costos de producción suben desproporcionalmente respecto a otros países con monedas más estables.
El tipo de cambio, que no es otra cosa que el precio en términos de moneda nacional de una divisa extranjera; como consecuencia de la apreciación, abarata las importaciones, genera un fuerte aumento de las mismas y encarece las exportaciones. Dañando irreversiblemente el aparato productivo.
Si esto es así; ¿cómo es que es posible que nuestra economía haya estado creciendo en términos reales?
¿Cómo es posible que la pobreza haya disminuido en términos REALES y no solos en términos de la simple repartición improductiva de los ingresos petroleros?
Una de las formas de combatir la enfermedad holandesa es frenando la apreciación de la moneda, lo que en nuestra circunstancia equivale a devaluar y luego de ello a un obligatorio mejoramiento de la competitividad y eficiencia de los demás sectores. Pero, con la concurrencia de un sector privado diversificado como única y real alternativa para lograrlo.
Un tipo de cambio apreciado, provoca que los recursos sean reasignados desde los sectores manufactureros a los segmentos no transables. Esto distorsiona la estructura de la economía al distraer los fondos que tendrían que dirigirse a los sectores que aportan más valor agregado(*) como son; Agricultura, construcción, Manufactura, tecnología y los efectos de encadenamiento.
(*)VALOR AGREGADO. Suma del valor añadido en los procesos productivos de cada uno de los sectores de la economía.
Esta enfermedad se hace mucho más grave cuando es el Estado el administrador, porque los ingresos que se producen, en nuestro caso INMENSOS, operan a favor del deseo de perpetuidad en el poder, de quienes lo detentan, a costa de los intereses de sus congéneres.
A lo mejor es que los cubanos no entienden el holandés, o a lo mejor sí y por eso es…
Amanecerá y veremos

rlander48@yahoo.com

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