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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

sábado, 15 de octubre de 2011

JUAN ANTONIO HORRACH MIRALLES: SOBRE EL CONCEPTO DE CIUDADANÍA, HISTORIA Y MODELOS. UNIVERSIDAD DE LAS ISLAS BALEARES (ESPAÑA) CUARTA PARTE

2.3. EL COSMOPOLITISMO ESTOICO
En los últimos tiempos ha cobrado cierta relevancia, en la cuestión de la ciudadanía, el estoicismo griego y romano (desarrollado en tres etapas distintas, que podemos situar en el 300 a.C., en el 100 a.C. y en el 100 d.C.).
Su propuesta cosmopolita sólo desde hace relativamente poco se está considerando y estudiando seriamente como la base teórica de una propuesta sobre la ciudadanía adaptable a nuestra contemporaneidad. En ocasiones se ha citado a Diógenes el Cínico como uno de los impulsores del estoicismo político, sobre todo por su máxima “soy cosmopolita”, aunque en ella había más de crítica a los localismos que de defensa de un modelo positivo.
Tal vez sea Zenón de Citio (que vivió, aproximadamente, cerca del 300 a.C.) el principal impulsor de un proyecto de ciudadanía cosmopolita que englobaba ética y política, y cuya idea iba más allá de los límites legales que funcionaban en la política de ese momento.
La fraternidad universal, en el modelo estoico, debía estar por encima de diferencias concretas; el motivo: todos los seres vivos participan por igual del “alma del mundo” y de una misma razón (koinos logos). Por ello, la humanidad vendría a ser un mismo cuerpo, de forma que el destino de cada hombre se encontraría unido inextricablemente al del resto. Las diferencias humanas, de tipo cultural o racial, bajo esta óptica, son relativizadas y trascendidas por un orden cósmico que lo unifica todo. Lo que une se pone por encima de las diferencias, y se juzgan éstas como rasgos artificiales adheridos a lo que es esencial. Esta consideración con el todo hace que la ética estoica sea particularmente respetuosa y no excluyente; también tiene su directa conexión con la política, pues, al ser considerados los hombres como iguales, se permite que todos tengan los mismos derechos. En consecuencia, conceptos como el de patria son relativizados por el estoicismo; la única patria verdadera sería aquella que no implica fronteras, la que no separa en sentido conflictivo. La especie humana es la referencia primera, significa el punto de partida para toda argumentación, ya sea política o moral. Estos principios, muy originales en su momento, constituyeron una auténtica revolución moral, jurídica y política.
La elaboración moderna que se ha hecho del estoicismo ha provocado el desarrollo de una idea de ciudadanía mundial que pone en cierta manera en cuestión el poder del Estado. El monopolio del bien, el eje de toda decisión política, ya no lo poseen los Estados, de modo que el marco de legitimidad se amplía a niveles mundiales.
Se rompe así, en cierta forma, con la premisa aristotélica que consideraba que el hombre únicamente puede pretender alcanzar la areté dentro de los límites de la polis. El Estado es importante, y también lo es la propia individualidad, por ejemplo, pero para el estoicismo lo prioritario es la humanidad en sentido general.
La meta buscada por el estoicismo, en lo que respecta a su versión romana, es la de la res publica universalis (comunidad universal de derechos, cf. Rubio Carracedo 2007), que sería la única que permitiría una completa realización del ser humano. La idea estoica de ciudadanía englobaría la ley natural y el derecho civil en su proyecto de ciudadanía universal (kosmopolites). De hecho, en este modelo se da una doble ciudadanía, la de la comunidad cercana y la comunidad universal, y eso no tendría porqué generar problemas de pertenencia o fidelidad; todo forma parte del círculo, y, por ejemplo, a nivel local se da una comunidad política, que es trascendida por una comunidad moral general; la pretensión es que la comunidad global de corte moral alcance un desarrollo pleno en el marco político. Se trata de la tesis llamada “de los círculos concéntricos” (atribuida a Cicerón): el primero rodearía la identidad del yo; el segundo al entorno familiar; el tercero a la comunidad local; después vendrían las comunidades regional, política, continental y, al final, la mundial, que sería la culminación del proceso. La dinámica está clara: “hay que llevar los círculos hacia el centro” (Heater 2007).
Uno de los autores más relevantes para el estoicismo fue nada menos que el emperador romano Marco Aurelio, cuyas máximas se reunieron en su obra Meditaciones. Escribe: “mi ciudad y mi patria; como Antonio que soy, Roma; como hombre que soy, el mundo” (Heater 2007).
Otro autor conocido, Plutarco, afirmaba que deberíamos considerar “a todos los hombres conciudadanos de una misma comunidad” (Heater 2007).
2.4. Transición hacia la modernidad Hasta épocas bastante recientes no encontramos en absoluto que el tema de la ciudadanía haya tenido una importancia tan decisiva. Tras Grecia y Roma, ámbitos en los que la ciudadanía estructuraba fuertemente de una o de otra manera la vida cotidiana, en el mundo medieval prácticamente desaparece.
La caída del Imperio Romano acabó en la práctica con la ciudadanía, pues la autocracia bizantina no le dio margen de maniobra; también, los pueblos bárbaros que conquistaron Europa se romanizaron progresivamente y adoptaron la fe cristiana.
Al abandono de la ciudadanía corresponde el olvido de la idea de democracia, que, tras el experimento griego, es sustituida por otros modelos políticos menos igualitarios. A pesar de ello, la idea esencial de ciudadanía nunca pudo ser erradicada y permaneció hasta que, ya en épocas más recientes, fue redimensionada y puesta de nuevo en funcionamiento teórico y práctico. Otra dificultad importante para la cuestión estribaba en que el concepto de Estado, que era una invención también grecorromana, había desaparecido como tal.
2.4.1. Cristianismo y ciudadanía

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ALBERTO BENEGAS LYNCH (H)*: DISTURBIOS Y QUEJAS EN WALL STREET (FUENTE CATO INSTITUTE)

Como es del dominio público, la idea de los “indignados” europeos se ha trasladado a Wall Street, Chicago, St. Louis, Boston, Washington DC, Atlanta y Los Angeles. Lo primero que debe destacarse es que todas estas manifestaciones ocurren porque el sistema prevalente no funciona y hace agua por los cuatro costados. Solo pueden defender el mamarracho de sistema que vive hoy el llamado mundo libre los prebendarios y los señoritos del statu quo que fabrican suculentos negocios a la sombra de los amigos del poder que la juegan de empresarios.

En verdad resulta paradójico que las leyendas desplegadas en estas nuevas revueltas apoyen la reelección de Obama y se dirijan contra Wall Street que como escribe Ann Coulter “ha financiado en escala hasta hoy desconocida a Obama quien, en retribución, les entregó astronómicos salvatajes y Goldman Sachs se ha convertido en el cuarto poder del gobierno”. También las pancartas de marras la embisten contra el capitalismo, el lucro, la especulación, favorecen los impuestos a los ricos, apuntan al igualitarismo patrimonial y, consecuentemente, patrocinan la redistribución de ingresos.

Veamos esto por partes. En primer lugar no hay tal cosa como capitalismo debido a la intromisión permanente y sistemática del Leviatán que, como hemos consignado antes, hace que el gasto público —solamente de la administración central— se haya duplicado en la última década, el déficit fiscal es del 14% del PBI, de cada dólar gastado 42 centavos es deuda, las regulaciones contraproducentes ocupan 75 mil páginas, la manipulación en la tasa de interés de la Fed y la monetización sideral de la deuda conspiran contra las bases fundamentales de la economía, en un contexto de guerras y bases militares contraproducentes, legislaciones que afectan derechos individuales en nombre de la seguridad, “ayudas externas” que consolidan regímenes estatistas y corruptos, la permanencia del sistema bancario de reserva fraccional manipulada por la banca central que pone en vilo al sistema financiero cada vez que hay una cambio en la demanda de dinero, disposiciones laborales que afectan grandemente el mercado de trabajo y la insistencia en promesas de imposible cumplimiento como es la quebrada “seguridad social” y similares.  No debe extrañar entonces que las reyertas que comentamos sean justificadas y apañadas públicamente por Nancy Pelosi, Obama y otros capitostes del establisment, todos contrarios al espíritu capitalista.

En verdad hace rato que el capitalismo viene bombardeado sin descanso por los socialismos y keynesianismos que no le han dado respiro para transformarse en un sistema fascista, es decir, aquel que permite la propiedad privada nominalmente pero en la práctica los aparatos estatales manejan los flujos de fondos. Esto ya lo había advertido hace décadas Carlotte Twight (abogada y doctora en economía) en su libro America`s Emerging Fascist Economy (New York, Arlington House, 1975). Quedan islotes de libertad —algunos, por suerte, grandes— los cuales aun producen una notable prosperidad, pero el conjunto se va transformando en andrajos de capitalismo, convirtiéndose en una especie de adefesio irreconocible para el lugar de la tierra que ha experimentado la revolución liberal más fértil en lo que va de la historia del hombre.

A esto debe subrayarse lo dicho más arriba respecto de los pseudoepresarios y sus tejes y manejes en los despachos oficiales, lo cual se ilustra magníficamente en el reciente libro de Charles Gasparino titulado Bought and Paid For. The Unholy Alliance Between Barak Obama and Wall Street. Estos vínculos non sanctos han sido puestos de manifiesto con anterioridad por el empresario estadounidense Charles G. Koch con los siguientes interrogantes cuyas respuestas también ofrece: “¿Qué está pasando aquí? ¿Los dirigentes empresarios de EE.UU. se han vuelto locos? ¿Por qué están aniquilándose debido a la entrega de ellos mismos y sus empresas a manos de reglamentaciones gubernamentales? […], la contestación, desde luego, es simple. No, los empresarios no comparten el deseo del suicidio colectivo. Ellos piensan que obtienen ventajas especiales para sus empresas al estimular la intervención gubernamental en la economía. Pero se están engañando. En realidad están vendiendo su futuro a cambio de beneficios a corto plazo. En el largo plazo, como consecuencia de haber hecho que el gobierno sea tan poderoso como para destruirlos, sufrirán las consecuencias de su ceguera”.

En segundo lugar, estrechamente ligado al primero, el lucro —el cuadro de resultados, el sistema de ganancias y pérdidas— es imprescindible al efecto de asignar los siempre escasos factores productivos del modo más eficiente posible: quien acierta en los gustos de los consumidores obtiene beneficios y quien yerra incurre en quebrantos.

En tercer término, la especulación es inherente a toda acción humana puesto que significa nada más y nada menos que conjeturar que se pasará de una situación menos satisfactoria a una que le proporcione mayor satisfacción al sujeto actuante y desde su perspectiva. Se trate de actos sublimes o ruines, todos están marcados por la especulación: los propios manifestantes de hoy están especulando con ser escuchados en sus demandas, del mismo modo que el que estas líneas escribe especula con que lo dicho le resultará claro y convincente al lector.

Cuarto: gravar más pesadamente a los más eficientes significa un castigo a la productividad lo cual, precisamente, daña en grado sumo a los más necesitados puesto que las tasas de capitalización constituyen la única causa de ingresos y salarios en términos reales. Sin duda que si los patrimonios se obtienen fruto del saqueo con la complicidad gubernamental y el privilegio también otorgado por los mandones del momento, los resultados no serán los indicados ya que implican un desvío de recursos de los requeridos por la gente en el mercado hacia la politización del proceso.

Quinto: la igualdad en una sociedad libre es ante la ley no mediante ella. Las diferencias patrimoniales son el resultado del plebiscito diario en el mercado, lo cual es decidido por la gente con sus compras y abstenciones de comprar. Lo relevante no es el delta entre los relativamente más ricos y los relativamente más pobres sino que todos progresen y esto se logra, justamente, permitiendo la asignación de factores hacia las áreas que la gente estima prioritarias dadas las circunstancias imperantes. Por otra parte, es de interés destacar que todos somos pobres o ricos según con quien nos comparemos y, nuevamente, la indispensable movilidad social se obtiene en procesos abiertos y competitivos.

Por último, la llamada redistribución de ingresos se traduce en que los gobiernos por medio de la fuerza vuelven a distribuir lo que pacíficamente ya había distribuido la gente en el supermercado y afines. En realidad, como explica Thomas Sowell en Stanford, deberíamos dejar de hablar de distribución “puesto que los ingresos no se distribuyen, se ganan”. Este malentendido surge de la utilización de agregados y el tratamiento en textos de economía de producción y distribución como si se tratara de dos procesos separados en lugar de verlos como la cara y la contratara del mismo proceso. Esta desafortunada escisión hace que se trate a la producción como un bulto que aparece de algún lado y que debe ser “distribuido”.

En resumen, las sonoras y variopintas quejas en EE.UU. no deben echarse en saco roto. Hay en estas demostraciones muchas personas de buena voluntad que se encuentran afectadas en sus trabajos y desengañadas por un sistema en bancarrota. Es hora de volver a los valores y principios liberales propugnados por los Padres Fundadores, lo cual es hoy expuesto por algunos de los candidatos presidenciales del Partido Republicano para eventualmente ejecutarse en 2012 (si no es Ron Paul, tal vez Herman Cain ofrezca las garantías suficientes), a contramano de lo realizado por G. W. Bush que contradijo abiertamente buena parte de la tradición republicana. Es de desear que esto pueda llevarse a cabo para bien de la libertad en el mundo puesto que EE.UU. constituye un ejemplo, tradicionalmente para bien pero de un tiempo a esta parte lamentablemente para mal. Hagamos votos para que esta tendencia se revierta y sea seguida por los dirigentes europeos al efecto de poner orden en sus casas (para no decir nada de latinoamericanos admiradores del esperpento conocido como “socialismo del siglo xxi”).

Lograr estos objetivos es inseparable de los esfuerzos cotidianos en pos de la libertad que todos hagamos. Es indispensable mantener vivos estos sueños y proceder en consecuencia para beneficio de todos. En un ámbito más amplio y generalizado es lo que propició Steve Jobs en su ahora célebre y emotivo discurso en Stanford. Dicho sea de paso, se trata de un millonario como los vilipendiados en Wall Street en estos días, activistas que, tal como apuntó Mike Huckabee en Fox News, curiosamente se los ve en sus marchas utilizando en gran escala los dispositivos tecnológicos creados por Jobs. En todo caso, en conexión con la obtención de metas, destacamos esta parte de su presentación ante los graduados: “El tiempo es limitado, no lo desperdicien viviendo la vida de otros […] No dejen que el ruido que hace la opinión de otros opaque la voz interior de ustedes. Y, más importante, tengan el coraje de seguir sus corazones y sus intuiciones. Todo lo demás es secundario”.

* Académico asociado del Cato Institute y Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina.

http://www.elcato.org/disturbios-y-quejas-en-wall-street

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ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ: ¿GOLPE O REVOLUCIÓN? 18-10-1945 (CON VOZ PROPIA)

           En una reunión en la cual me invitaron a participar con la dirección nacional del entonces Movimiento V República (MVR) el comandante presidente (CP) regañó a uno de los sumisos que en respeto a su memoria no identifico, por rechazar la reedición del libro con el título de este artículo. Me pidió enviárselo que Miraflores lo publicaría, lo cual no hice porque para mí, en buena hora, ya estaba marcado el distanciamiento del régimen.
JUNTA CIVICOMILITAR 1945
          Propusimos la publicación al parlamento con renuncia de derechos de autor que  exigió el desaparecido vasallo, ante el anuncio del traslado de los restos del general Isaías Medina Angarita al Panteón Nacional.
En la agotada edición de ese libro patrocinado por la Asamblea Legislativa de Aragua, reseñamos el derrocamiento del democrático gobierno, hecho  ¬del cual se cumple el 63º aniversario. La asonada que puso  fin a   46 años de la hegemonía andina en el Poder, fue ejecutada por la juventud militar en alianza  con el partido Acción Democrática.
En la mañana del 18 de octubre de 1945 estalló la revuelta en Escuela Militar de La Planicie en Caracas –el mismo sitio donde se instaló el CP en su frustrado y sangriento golpe del 4 de febrero 1992. Por la tarde se había extendido en la Capital a los cuarteles San Carlos, La Planta y Miraflores y a la guarnición de Maracay. Aquí un subteniente cometió el primer magnicidio al dar muerte al Presidente del Estado Aragua, Aníbal Paradisi.
Se instauró la Junta Cívico Militar que presidió Rómulo Betancourt (RB) e integraron  Gonzalo Barrios, Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa, mayor Carlos Delgado Chalbaud, capitán Mario Ricardo Vargas y Edmundo Fernández, enlace entre militares y civiles en la conspiración.
“La finalidad básica de nuestro movimiento es la de liquidar, de una vez por todas, los vicios de administración, el peculado y el sistema de imposición personalista y autocrática, sin libre consulta de la voluntad popular”, manifestó  RB en alocución inaugural pronunciada a 12 días del golpe.
“En materia de libertades de prensa y de radiodifusión, de información interior y exterior, prometemos solemnemente que se garantizarán de manera absoluta...no coarta, sino que explícitamente solicita de todos los sectores responsables, la libre expresión de sus observaciones o críticas a la forma como está dirigiendo política y administrativamente a la Nación”
¿Por qué la subversión militar?
-El Estado militar que se estaba formando tenía una capacidad exigua. Querían convertir a las Fuerzas Armadas en algo así como policía nacional –diría Marcos Pérez Jiménez, artífice de la rebelión.
En mensaje al Congreso Medina Angarita afirmaba que por su causa “no había en Venezuela ni un exiliado, ni un preso político, ni un partido disuelto, ni un periódico clausurado, ni una madre que derramara lágrimas por la detención o el exilio de un hijo»
NOTA MARGINAL: El régimen que la OEA lleva 7 años ubicando en lista negra en Derechos Humanos, fue reprobado en Examen Periódico Universal, al cual lo sometió la ONU. En consecuencia debe ir a reparación y cumplir pactos internacionales sobre ese derecho fundamental.
albertojordanh@gmail.com.

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JUAN MIGUEL MATHEUS: LAS VIRTUDES DEL POLÍTICO

En su Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes, Tomás de Aquino esculpió una de las mayores verdades políticas de todos los tiempos. Dice: "(...) se requiere mayor virtud para gobernar a la familia o sociedad doméstica que para gobernarse a sí mismo, requiriéndose mucha mayor virtud para gobernar una ciudad o un reino; por consiguiente, se requiere una virtud excelsa para ejercer debidamente los oficios o deberes que impone el gobierno". Esta verdad, que es de perenne actualidad porque pertenece a la esencia de la política, debe ser reconsiderada por los venezolanos. Los tiempos que corren hacen conveniente recordar que el político es, ante todo, un luchador moral, una persona que intenta ejercer la virtud en su propia vida para luego hacerla rebosar sobre la vida de la comunidad.
TOMAS DE AQUINO
La virtud más propia del político es la prudencia, también llamada sabiduría del corazón. Su objeto es el conocimiento racional de aquello que es bueno para los hombres y para la ciudad (Aristóteles). Ello supone un juicio práctico sobre lo que se debe apetecer (bienes) y sobre lo que se debe rehuir (males). Al mismo tiempo, exige una deliberación sobre los medios óptimos para implementar tal juicio. Pero acaso uno de los aspectos más relevantes de la prudencia es la humildad: el reconocimiento de la poquedad personal del político, que ha de moverlo solícitamente a (i) la petición de consejo, (ii) la recta formación de su conciencia moral y (iii) la reverencia de la ley natural.

Otra virtud del político es la amistad. Entre gobernante y gobernado debe existir un vínculo de amistad, en el sentido de que el primero ha de desear siempre el bien del segundo. De hecho, la razón de ser de los gobernantes radica en la concreción de la amistad cívica por medio de la cual estos consagran sus esfuerzos a la búsqueda del bien común y del desarrollo integral -tanto moral como material- de los gobernados. Sin embargo, en este punto hay que hacer una precisión: la amistad cívica tiene que estar precedida de la justicia, vocación común de gobernantes y gobernados. En donde se somete a los ciudadanos a la barbarie de la injusticia no es posible la amistad verdadera entre gobernantes y gobernados. Por eso, no habiendo justicia, no habiendo República, impera una suerte de enemistad entre el tirano y los tiranizados.
Finalmente, la magnanimidad o grandeza de alma, que se opone a la pusilanimidad o encogimiento de ánimo. El objeto de esta virtud es la aspiración de los bienes más nobles. En el caso del político, la aspiración de lo excelente para la ciudad y para sus ciudadanos. Eso solo es posible a través del cultivo concienzudo de un cierto sentido de realismo y de la virtud de la esperanza. Sentido de realismo, porque no se trata de hacer fructificar en los ciudadanos aquello que su tipo humano no puede producir. Todo lo contrario, la cuestión es maximizar sus capacidades de bien sin impostar lo foráneo, lo ajeno. Y virtud de la esperanza, porque aspirar a los bienes más nobles para los gobernados requiere -a pesar de las experiencias negativas que puedan tenerse- confiar en las capacidades de estos, apostar a los talentos constructivos de la gente que se gobierna.
jmatheus@forma.org.ve 
@JuanMMatheus

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MERCEDES MONTERO: UNA LUCHA SIN FIN. "MONUMENTO ÚNICO AL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR"

Cuando un arquitecto ama a la ciudad en la que vive, generalmente alberga en su mente proyectos que hagan de esa ciudad una gran metrópoli digna del mundo avanzado, en lel cual además del diseño artístico de una gran obra, haya espacios abiertos y con vegetación que faciliten el esparcimiento de los habitantes de la ciudad.
Desde hace algún tiempo se ha venido hablando de la transformación del aeropuerto La Carlota en un gran parque para Caracas. En artículos anteriores me he referido a los diversos proyectos que han sido presentados para esta transformación, los cuales ofrecen diversas soluciones. Lo cierto es que la oportunidad de regalarle a nuestra capital una gran obra, representa un acto de justicia, después del maltrato recibido, del descuido y la suciedad en la que se encuentra, y, al mismo tiempo los caraqueños tengan un sitio agradable al que ir  en una ciudad que cada día pierde más áreas verdes y lugares de recreación.
El Colegio de Arquitectos de Venezuela está llamando a un Concurso Internacional para que los profesionales del ramo presenten sus respectivos proyectos. Este concurso representa una posibilidad para que nuestros arquitectos compitan en igualdad de condiciones, de manera tal que el talento criollo pueda hacer un despliegue de toda la creatividad de la que los venezolanos somos capaces.
La propuesta Monumento Único al Libertador Simón Bolívar es una de esos trabajos a los que he hecho referencia, la conozco bien y como ciudadana que todavía tiene esperanzas de algún día volver a ver a nuestra capital como un ciudad humanizada, considera que ofrece un caudal de posibilidades. La integración de La Carlota con el Parque de Este, el cual lamentablemente está perdiendo su belleza paisajista debido unas transformaciones irrespetuosas, es una idea con visión futurista. Los espacios abiertos que propone  podrían ser comparables a los de las grandes ciudades europeas, en las cuales los ciudadanos hacen picnic en los días soleados, podrían ser el escenario ideal para caminatas, establecimiento de fuentes de soda, museos, exposiciones al aire libre. Por supuesto habría que tener un cuerpo de vigilancia, ya que la destrucción y robo de obras de arte están a la orden del día, pero al mismo tiempo podría haber un programa de educación al usuario, a fin de crear conciencia y respeto a lo que sería una obra de la que los caraqueños estuvieran orgullosos.
Pero además de todo lo  descrito, también sería una obra destinada a honrar la memoria de nuestro Libertador, a la verdadera historia de Venezuela y por ende a sus verdaderos próceres.
La Propuesta Monumento Único al Libertador Simón Bolívar del Arquitecto Iván León debería ser invitada a participar en el Concurso al que está convocando el Colegio de Arquitectos de Venezuela, a fin de seleccionar la obra que represente una solución integral para ese espacio maravilloso que tiene Caracas. Esta propuesta viene siendo desarrollada y presentada desde hace algunos años. Con el transcurrir del tiempo ha ido madurando y afinándose hasta alcanzar una gran solidez. Para quien la concibió ha representado una lucha sin fin. Su constancia en la lucha, el empeño que ha puesto, la forma en la que ha defendido su trabajo, tiene un gran mérito. Ojalá triunfara!!!!
Mercedes Montero
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viernes, 14 de octubre de 2011

HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA: EL GOCHO DESCENTRALIZADOR (SESQUIPEDALIA)

Primero que nada, déjenme decirles que lo adeco lo tengo bien lejos. Quizás es que perviven en mí los recuerdos de la prepotencia, el sectarismo y la rapacidad que los caracterizaba luego de tomar el poder en 1945. No dejo de reconocer que los adeístas intentaron modernizar el país en ese primer trienio, procuraron dotar a la nación de una Constitución moderna, aumentaron las posibilidades de estudio en el país —aunque a los que estudiábamos en colegios privados nos fregaron con el 321—, la mujer pudo acceder a derechos que les estaban negados, etc. También reconozco que entre 1959 y 1969 trataron de hacerlo bien en circunstancias terriblemente difíciles. Y lo lograron. Y que cuando perdieron por una ñinguitica de votos, entregaron el poder a su antagonista y le dieron el apoyo que necesitaba, cuando lo necesitaba.

Hoy, sigo mirando con ojo zahorí al partido blanco. Tengo muchos amigos en él. Un par de veces —-no lo niego— he usado su tarjeta para votar porque era la organización que me garantizaba mejor la defensa de mi sufragio. Reconozco que en la circunstancia actual, AD es una necesidad en la república. Pero la ideología adeca sigue lejos de mi manera de pensar. Tiendo a razonar más con la doctrina social de la Iglesia (aunque lo copeyano también lo tengo lejos).

Pero nada de lo anterior me impide reconocer que entre sus filas hubo, y hay, personas de mucha valía, por su intelecto, por su amor a la patria, por su capacidad gerencial. Lo que abundaba, sin embargo, era el “adeco pequeño”. Y digo “abundaba” porque ahora la mayoría de ellos se cambió para el PUS. Son huelefritos por naturaleza —ambilados es otro venezolanismo que les cabe— y van donde les repartan migajas. Reconozco, entonces, como uno de esos prohombres del acciondemocratismo a Carlos Andrés Pérez. De quien se ha escrito mucho últimamente, reconociéndole virtudes y valores que tenía pero que la pugnacidad política impedía ver. Yo quiero, en lo que queda de columna, asomar una faceta suya que toca de cerca a la gente de provincia. Su afán descentralizador.

Me consta de primerísima mano que todo lo que avanzó Carabobo a partir de 1990 se debe a una conjunción de voluntades. La de Henrique Salas por hacer de su tierra natal un arquetipo de avance, respeto al ciudadano, honradez y modernidad. Y la del presidente Pérez, empeñado —en contra de lo que deseaba su partido— en darle a las regiones una oportunidad. Reconozco como el que más la capacidad de trabajo y de convocatoria del gobernador Salas. Pero también habrá que aceptar —el doctor Salas, el primero— que si desde Caracas no se hubiese promulgado lo que el gracejo popular denominó “la Ley DDT” (Delimitación; Descentralización y Transferencia de Competencias) y la Presidencia no hubiese traspasado las capacidades que estaban en manos del Poder Central, no hubiera sido mucho lo que Carabobo hubiese avanzado. A pesar de su pujanza, de su alta concentración de graduados universitarios y de su numerosa mano de obra muy calificada. Creo que la mayoría de los estados del país puede aseverar cosas parecidas.

El puerto de Puerto Cabello dio un salto cualitativo y cuantitativo hacia adelante. No sólo llegaban más buques, se rompía records de toneladas cargadas y descargadas, y se disminuía el tiempo en que los buques tenían que estar fondeados esperando muelle, o estar atracados en uno de ellos; sino que la recaudación se centuplicó, manejada por gente mucho más honorable que la anterior. Lo que redundó en muchas más obras para Carabobo, y más ingresos para la ciudad portuaria, que nunca antes se había beneficiado de tener el primer puerto del país; y, por el contrario, debía sufrir todo lo malo que eso significa. Ahora, con el afán centralizador de la robolución, todo ha vuelto al statu quo ante. Pero peor, las autoridades actuales trajeron, entre otras lacras, a Makled. Hoy algunas de ellas son sus cómplices impunes. Lo mismo puede decirse de las vías terrestres. Más de un carabobeño escuchó de boca de algún pariente o amigo que lo visitaba la frase: “Es que cuando se sale del túnel de La Cabrera, pareciera que se llega a otro país”. Así de bien tenidos estaban la autopista y sus alrededores. Ahora, son una mezcla de pocilga con paisaje lunar, pero aderezado con malandros que celebran que ahora no hay vigilancia. De los aeropuertos, ni se diga. Gracias a la descentralización, lo que los valencianos llamábamos “el gallinero” fue reemplazado por un moderno terminal. Ahora devenido en “la ratonera”, su nuevo apodo. Una instalación que sólo recibe ocho vuelos al día…

La miseria, el enanismo mental y la roñería de Elke Tekonté lo movieron a meter una cadena que impidiera ver la solidaridad del pueblo con CAP durante su sepelio. Como tratar de tapar el sol con un dedo. Por eso, mi tributo de hoy.

hacheseijaspe@gmail.com

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ALBERTO MEDINA MÉNDEZ: PARA MUESTRA, SOBRA UN BOTÓN. (DESDE CORRIENTES, ARGENTINA)

La política se enfada con ciertas cuestiones, pero no quiere comprender el trasfondo de su creciente desprestigio. La gente no adhiere, solo termina optando en su gran mayoría. Es bueno intentar entender las razones de este fenómeno, en vez de enojarse con sus efectos. Tal vez, cuando alguien comprenda la importancia de hacer las cosas de un modo diferente, tendremos alguna chance de revitalizar la política y de abrir una esperanza

Esta frase utilizada con habitualidad, y frente a diversas situaciones, bien describe la mayoritaria sensación ciudadana respecto de la política.

Por mucho que se esmeren los que dicen dedicarse con pasión a esta actividad, que debiera ser el motor de cambio, la palanca para transformar la realidad, el desprestigio de la política avanza sin detenerse.

La adhesión ciudadana, o como le gusta llamar a algunos otros, el voto popular, no siempre es en positivo, muchas veces ( y cada vez mas ) pasa por un proceso de descarte, de elegir al que menos desaprobación tiene.

Que un elector decida acompañar a algún dirigente, o a su sector partidario con el voto, no significa que suscriba la totalidad de sus visiones, mucho menos aun su forma de actuar cotidiana. Simplemente se trata de opciones, de preferencias, no necesariamente de una aprobación lineal.

Quienes se inclinan interesadamente, en leer la realidad de otro modo, para sentirse representantes genuinos de una sociedad, pues solo acomodan los hechos a su evidente conveniencia personal. Mal podrían reconocer que son lo menos malo de la oferta electoral, o simplemente lo que la sociedad menos aborrece de lo disponible y conocido.

Este creciente descredito de la política no es un capricho de la sociedad, ni la consecuencia de una confabulación perversa de ciertos sectores, es el esperable resultado de la interminable suma de acciones cotidianas que abonan una presunción que encuentra confirmaciones siempre.

Para la inmensa mayoría de los ciudadanos, la política está plagada de privilegios injustificables, rodeada de secretos que muestran poca transparencia, el uso de recursos públicos de los que no se rinde cuenta, acuerdos que benefician a unos y perjudican a otros, que se deciden discrecionalmente y en función a intereses que se defienden sin explicitar.

Además, se percibe con claridad, que  las ambiciones personales de poder, esas que le ponen foco a lo electoral, a la campaña o a negociar con otros para la próxima postulación o el futuro nuevo cargo, superan largamente cualquier deseo de modificar el presente en beneficio de la sociedad.

Resulta evidente que el esfuerzo por los intereses propios ocupan mucho más tiempo y dedicación que la gestión por mejorar las condiciones de la sociedad, y hasta cuando se intenta esto último, se hace por un mero efecto electoral, en la búsqueda de votos, lo que torna a la actividad política cada vez mas demagógica, mas populista y por ende menos respetada.

Y no se trata de un fenómeno local, sino global, aunque con matices diferentes y mayor o menor grado de deterioro según sea el caso. La lista es interminable. La política está desprestigiada por muchas razones, pero cada gesto, cada pequeña actitud, no hace más que confirmar la intuitiva sensación de una sociedad que no solo no cree en la fachada aparentemente amigable que el marketing político intenta mostrar, sino que la leyenda y el folklore, solo enriquecen, y a veces hasta exagerando lo real, sobre la base ya no de certezas o información, sino sustentada en la verosimilitud que esconde cada historia, cada trascendido, que por ridículo y perverso que sea, siempre parece tener asidero.

Si la política, como recita hasta el cansancio, realmente pretende ser considerada como una actividad de prestigio, valorada, jerarquizada, deberá revisar mucho más que sus apariencias.

No se trata solo de un problema de comunicación, como pretenden minimizar algunos. La cuestión es bastante más profunda y grave. No se puede parecer lo que no se es. Las mentiras duran poco tiempo, y la gente es más inteligente de lo que muchos presumen.

Que el ciudadano medio siga votando a personajes siniestros, que sea condescendiente ante determinadas actitudes inaceptables, que se haga el distraído frente a la contundencia de determinados hechos de corrupción, o de latente inmoralidad, no significa que los avale o los aplauda.

Lo que sucede es que, aun no ha completado el proceso natural, que lo llevará a tomar cartas en el asunto de un modo más activo, participando como corresponde y recuperando su verdadero poder ciudadano.

Ciertos artilugios del sistema, escollos que la corporación política pone a diario para minar la posibilidad de que la ciudadanía se anime a dar el siguiente paso, para amedrentar a los impulsivos, disuadir a los más abúlicos y a los inconstantes, viene funcionando exitosamente.

Pero todo es cuestión de tiempo. Más tarde o más temprano, la ciudadanía, comprenderá la importancia de cambiar esta dinámica y desalojar a los más mediocres de la conducción, para poner las cosas en su lugar.

Para que ello ocurra, el hastío será una pieza clave, y no estamos tan lejos de ese escenario. Lo que la política contemporánea no puede seguir pretendiendo es vestirse de neutralidad, de sobriedad, de talento y de prestigio. Tiene pocos atributos para exhibir, y demasiados flancos débiles que la hacen despreciable.

Y no porque en su esencia no sea una actividad relevante, significativa y una excelente oportunidad para aportar en positivo, sino porque sus protagonistas, se han ocupado, y se ocupan a diario, de confirmar la tendencia, de ahondar su propia crisis y de abonar a la mitología que la rodea, incrementando sus errores, profundizando sus actitudes decadentes y minando la confianza que le reclaman a la sociedad.

En vez de enojarse con la comunidad, la política debiera mirar lo que hace cotidianamente, y entender que el ciudadano solo recurre al saber popular, recordando aquello que dice  “para muestra sobra un botón”.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com

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jueves, 13 de octubre de 2011

ANGÉLICA MORA: DETRÁS DE LOS INDIGNADOS (FUENTE DIARIO DE AMERICA)


NR: SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, PROGRESISTAS E INDIGNADOS LAS NUEVAS FACHADAS DE LOS COMUNISTAS PARA RETOMAR UN SEGUNDO AIRE DESPUES DEL FRACASO DEL SOCIALISMO REAL CON EL POPULISMO Y LA DEMAGOGIA COMO CONSIGNAS

No sé hacia dónde se dirige el mundo, pero en la dirección que va no es la correcta.

No se quiere actuar en forma firme contra los movimientos de los llamados "indignados" para "no violarles sus derechos..." y no se toma en cuenta el derecho de la mayoría que quiere trabajar y vivir en paz.

Estos grupos no me representan ni representan las verdaderas quejas y problemas del resto del mundo.

Algunos en los grupos tienen razones válidas para alegar, pero hay otros que son terriblemente ingenuos y creen que protestando van a cambiar las cosas. Y desgraciadamente, la clave del asunto es que entre ellos hay infiltrados enviados con el determinado propósito de causar el caos.

Por ejemplo, los "indignados" de Nueva York, lo que están haciendo es paralizar sectores económicos, sin que se busquen soluciones.

En Wall Street ya se ha comprobado la mano de Hugo Chávez, en el envío de Eva Golinger, una izquierdista estadounidense quien se radicó hace algunos años en Venezuela y se ha convertido en una de las piezas claves del chavismo, defendiendo y trabajando para la  “Revolución Bolivariana”.

En estos momentos Washington investiga su activa participación dentro de las protestas que tienen lugar en Nueva York.

También, las autoridades estadounidenses han comprobado que en las protestas que se llevan a cabo en Washington, DC., hay una extraña participación extranjera.

En Chile tenemos a la comunista Camila Vallejos dentro del grupo estudiantil que lleva cinco meses de paros y protestas y general anarquía, minando con desmanes, la economía del país.

Se ha comprobado la mano del gobierno de La Habana está detrás de esos "indignados".

Camila Vallejo, la controversial dirigente del movimiento estudiantil chileno, es bonita y lo sabe. Cuba lo sabe también y ha querido sacar provecho de esta circunstancia.

En un detallado esquema del empleo de la imagen de Camila, el gobierno de La Habana ha hecho que se subraye su belleza, para transformarla en una eficaz arma de penetración dentro de la juventud chilena e incluso más allá de esas fronteras.

El plan cubano hace tiempo que comenzó a dibujarse en torno a las posibilidades de la joven, incluso antes de que ésta saltara a la fama en noviembre pasado cuando ganó la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Ya miles de jóvenes (y otros que no lo son tanto) le expresan su amor en las redes sociales. Hasta el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, confiesa: "Todos estamos enamorados de Camila".

Su cuenta en la red social Twitter (@camila_vallejo) ya rebasó los 140 mil seguidores; la búsqueda "camila vallejo rica" es una de las más visitadas en Google y el blog "camilapresidenta" tiene miles de visitantes cada día.

La vieja estrategia de los Castro, de colocar a un cubano para que enamore a la persona que se desea captar, se empleó también con Camila, aunque no hubo necesidad ni de atraerla ni de que cambiara sus creencias políticas.

Camila Vallejo Dowling es hija de Reinaldo Vallejo y Mariela Dowling, dos antiguos militantes del Partido Comunista y ella, desde hace años, milita en el partido rojo.

En realidad colocarle una pareja fue una acción "a futuro", y ese futuro se está desarrollando ahora con las huelgas estudiantiles indefinidas dirigidas por Camila.

El cubano Julio Sarmiento, es estudiante en la Universidad de Chile... y militante del partido comunista chileno. Nació en Santa Clara y tiene 28 años. Llegó a Chile en el 2002 y entró a la Escuela de Medicina dos años después. Ha sido presidente del Consejo de Estudiantes de la Salud por dos períodos y Consejero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Para ser aún más específico en su cuidado ordenado por La Habana, vive a pocas cuadras del hogar de los Vallejo. Aunque Camila es reacia a hablar sobre su vida personal y ha dicho que "ya no pololea" con el cubano, se les ve constantemente juntos.

Sarmiento es unas de las personas que se coloca como valla ante los periodistas y está constantemente a su lado durante las marchas. Creo que en este caso, decir más, es redundancia.

Pero, sí se puede destacar que en esto de jugar a Celestino, el gobierno cubano puede escribir un libro bastante voluminoso.

Entre los romances creados por La Habana está el de Beatriz Allende, la hija del Presidente Salvador Allende, quien se enamoró de Luis Fernández Oña, miembro de la inteligencia cubana.

Luego del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, Beatriz y Fernández Oña huyeron a Cuba.
Cuatro años después la hija del Allende se suicidaba de un tiro en la sien.

La noticia oficial del gobierno de Fidel Castro fue que la joven "sufría una fuerte depresión, acongojada y apesadumbrada por la dictadura que vivía Chile".

Sin embargo, en realidad Beatriz Allende se quitó la vida debido a su decepción amorosa: En Cuba era la segunda mujer de Fernández, quien ya estaba casado -legalmente- antes de ser enviado a Chile.

El otro extraño caso de suicidio de la familia Allende ocurrido en Cuba fue el de Laura Allende Gossens, hermana del Presidente Salvador Allende, quien también se quitó la vida.

Como se ve, en esto de la conexión cubana y los chilenos hay bastante dónde preocuparse.

La misma anarquía ocurre con los que acamparon en Madrid en la Puerta del Sol, con los estudiantes de Chile, Wall Street, Washington DC y otros grupos de "indignados" en el mundo, infiltrados por miembros del partido comunista.

Si los gobiernos no se ponen firmes, el pilar que sostiene a cada país afectado se vendrá abajo.

El ejemplo de desidia que viene luego de la caída bien lo conocen los pueblos de Cuba y Venezuela, y los otros unidos a este mortal binomio.

Es hora que las autoridades actúen en forma firme ahora. Mañana puede ser demasiado tarde.


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MARCOS AGUINIS: EL POPULISMO GENÉTICA, HISTORIA Y ACTUALIDAD DE UN SISTEMA QUE SE IMPONE LA MAQUINARIA DEL POPULISMO (DESDE ARGENTINA)

No lo confiesa, pero es irrefutable: el populismo se basa en el corto plazo. No tiene ni quiere tener una visión estratégica, aunque mienta por sistema, y diga lo contrario. Por eso recurre a términos como "modelo" o "socialismo del siglo XXI". Ese modelo y ese socialismo no existen. Sólo existen el poder y el dinero para unos pocos. Poder y dinero que se incentivan de forma recíproca y embolsan a creciente ritmo. Por dinero y por poder se llega a la aceptación de todo, en busca del blindaje que ofrece la impunidad. "Profundizar el modelo" es robar y acumular más poder para unos pocos. En los populismos decaen los valores y se enloda la dignidad.

El populismo, para ganar y sostenerse, ofrece bienestar hoy (o aparente bienestar), sin importarle el mañana. Estimula el facilismo y la irresponsabilidad para conseguir adeptos, por lo cual la productividad baja. No estimula la formación de mano de obra calificada, ni estimula nuevas fuentes de trabajo. No disminuye de forma drástica la pobreza, sino que brinda a manos llenas el consuelo de la limosna. El permanente ascenso social no es logrado por ningún populismo. Esa no es su verdadera intención. El líder y su aparato burocrático "proclaman" que se solidarizan con los pobres. Pero es mentira, porque equivaldría a su suicidio. Sin pobres el populismo fallece. Los países que han conseguido minimizarlos no son populistas ni son tomados como ejemplo. La protección del gobierno populista a los empresarios que son sus amigos le ayuda a mantener la caja, no a incrementar la inversión. Y quienes expresan su disconformidad deben someterse a controles, extorsiones y hasta exilio.

Es obvio que el espíritu empresarial languidezca bajo la amenaza, el miedo y la incertidumbre. La competencia es un inconveniente para el populismo en todos los niveles (incluso estudiantil) porque exige esfuerzo y el esfuerzo es descalificado porque no recauda votos. En consecuencia, se iguala siempre para abajo, lo cual incrementa la pobreza.

Se aísla el país del mundo con medidas proteccionistas que anhelan ocultar el descenso del desarrollo. Las exportaciones se reducen a unos pocos productos debido a la falta de seguridad para una inversión diversificada. Se multiplica de forma incalculable la corrupción, al extremo de conseguir que este pecado se acepte como algo normal. 

También se tiende al partido único o un partido dominante que no ceda el poder. En algunos casos el partido dominante dura más que el líder fundador, lo que da lugar a una sucesión de mandatarios que se disfrazan de demócratas, pero obstruyen con ferocidad la alternancia. Es otra de sus trampas. Además, los discursos justicieros calientan la atmósfera y mantienen confundida a gran parte de la población.

Para sacudirse de los hombros la garúa envenenada que en algún momento empieza a caer sobre los líderes populistas cuando las "amadas masas" descubren que fueron engañadas, gritan que la culpa la tiene otro. El populismo es genial en la invención de enemigos. Los va cambiando según la ocasión: empresarios, Iglesia, corporaciones, inmigrantes, medios de comunicación, bancos, potencias extranjeras y así en adelante.

Nunca se trata de poner límites al resentimiento. Por el contrario, es una hoguera a la que se echa leña sin cesar, apasionadamente. Mientras más altas las llamas, mejor el resultado. De esa forma se tiene ocupada a la nación en una furiosa pelea entre sus integrantes, mientras quienes se benefician con el poder y el dinero recogen la cosecha.

El zarzal florecimiento del populismo en América latina aumenta las dificultades. Casi siempre se maquilla de izquierdismo o progresismo. Pero no es lo uno ni lo otro. El populismo es un vocablo político que empezó en la antigua Roma y resucitó a fines del siglo XVIII. Algunos teóricos se empeñan en resaltar sus virtudes. Pero los socialistas y comunistas siempre lo han criticado, porque lo ven como una vigorosa muestra de gatopardismo. Y es verdad. Promete cambios, pero sólo adopta medidas superficiales para que todo siga igual. Pone curitas a las heridas profundas. Convierte al idealizado pueblo en un niño que entusiasma con golosinas y cuentos de colores. Apunta a una suerte de protodemocracia que parece defender a los obreros, los pequeños emprendedores, los sindicatos, la baja clase media y la cultura autóctona. Recurre al nacionalismo con espolvoreo de xenofobia para mantener siempre abierto un costado del odio, tan necesario para conservar el poder.

Como dijimos, el populismo se ha mostrado incapaz de eliminar la pobreza y la desigualdad. La mayoría de sus líderes aborrecen a la izquierda genuina, pero coquetean con ella. Afirman ser distintos a los regímenes que piden eternos sacrificios en nombre de recompensas que sólo llegan al grupo dirigente. El populismo promete un nuevo sistema, ni capitalista ni comunista. ¿Recordamos "la Tercera Posición"? ¿Recordamos "ni yanquis ni marxistas: peronistas"? Además, casi siempre desemboca en el culto a la personalidad. En lugar de más democracia hay más genuflexión ante el "adorable" líder.

Recordemos un poco.

En el período de la última república romana aparecieron sinceros líderes llamados populares (o factio popularium : "partido de los del pueblo") que se oponían a la aristocracia tradicional y propugnaban una mejor distribución de la tierra, aliviar las deudas de los más pobres y dar mayor participación al grueso de la gente. Entre ellos, figuraban los Gracos, Sulpicio Rufo, Catilina y nada menos que Julio César. Contra estas figuras batalló una gran cabeza como la de Cicerón. ¿Aquellos fueron buenos y los actuales son malos?

En el siglo XVIII, como ya indiqué, resucitó este concepto. En Alemania había tomado jerarquía la difusa palabra Volk (pueblo), que Herder enalteció al desarrollar el Volkgeist (espíritu del pueblo). En Rusia se difundió el Narod , con igual significado. Como consecuencia negativa, en Alemania se desarrolló el pangermanismo y en Europa oriental, el paneslavismo. Pero recién fue Napoleón III quien instituyó la asistencia social con fines demagógicos y tuvo el claro propósito de someter el poder judicial y legislativo bajo su cetro. En América latina se lució un gran predecesor, nada menos que Simón Bolívar. Cuando este héroe puso término a las guerras de la independencia, en 1825 se hizo nombrar presidente vitalicio de Bolivia y Perú, con el anhelo de extender su dominio a la Gran Colombia. Quienes se atrevieron a criticarlo recibieron una respuesta digna del absurdo ionescano: "No será legal, pero es popular y, por lo tanto, propio de una república eminentemente democrática"... No es casual que los llamados países bolivarianos sigan ese ejemplo.

En síntesis, el populismo fascina y enamora, desencadena emociones y aumenta la alienación. Les hace daño a sus naciones, pero no a sus líderes, que suelen huir a tiempo con sus maletas bien cargadas.

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HUGO N. VERA OJEDA: ¿QUE ES LA LIBERTAD? (DESDE PARAGUAY)

Y hasta que uno comienza a darse cuenta, de que lo más correcto sería definirla como la ausencia de coacción para con la voluntad de uno mismo sin más limites que los derechos de otros.
Quizás pocos conceptos hayan sido tan sacados de contexto como el de la libertad.

En su nombre se han cometido todo tipo de abusos, cuando simplemente no se ha tergiversado su significado.

La confusión más típica, es la que casi acostumbra al oído: libertad y licencia. Llevarse todo por delante sin ningún límite, pero una vez analizado mejor el concepto, uno nota que licencia es cuando menos, una tonta comparación.

Y hasta que uno comienza a darse cuenta, de que lo más correcto sería definirla como la ausencia de coacción para con la voluntad de uno mismo.

Pero tamaño problema encontraríamos si comenzáramos a indagar más y notar que la ausencia de coacción, es simplemente un lejano pariente y más está concentrado otra vez en la restricción.

Cuando alguna vez respondí, que pocas cosas traen consigo tanta restricción como la libertad, no pararon de reír. Quizás conspiró en ello mi tan disparatado humor. Y no es para menos, mucho quizás tuvo que ver la mirada superficial que uno generalmente quiere dar a la libertad.

Sostengo, errado o no, que el análisis más avanzado al que llegaron muchos, es solo hasta el nivel de la ausencia de coacción para el uso y disfrute de todo lo que plazca a uno, sin más limites que los derechos de otros.

Ese sencillo ejercicio es tan superficial que lisa y llanamente, olvida el principio cardinal de la libertad individual, el ego, o dicho en castellano, el yo.

Uno de los pilares fundamentales de la libertad individual, es sin duda, la responsabilidad: el responder por los propios actos. Pero este aparente fácil concepto se comienza a complicar cuando comprendemos de lo que se está hablando.


La responsabilidad es uno de los procesos más complejos que reservó la naturaleza para el ser humano. Su formación es tan caprichosa y delicada como las fibras de la seda más exótica, pero de la misma forma, una vez completado el proceso, es tan fuerte como el capullo mismo.

La responsabilidad se forma por un sinfín de factores, que van desde la experiencia propia hasta la de otros. Pasa por probar la sal para saber que es salada la anchoa y la miel, para saber qué es muy parecida al azúcar. Pasa por equivocarse, pero saber que estar en el piso, no siempre es el final.

Pasa por conocer la gloria, para saber que todos lo olvidaran muy pronto, y lo mejor quizás, es hacerlo también. Es un triste despertar para que en el ocaso del día, una simple sonrisa ajena, nos pueda devolver también la nuestra.

La responsabilidad es tan caprichosa que apenas le dicen: no lo hagas! automáticamente disparará una orden al cerebro, como un pequeño demonio que nos habla al oído y le dirá: si está prohibido, es porque debe ser bueno.

Pero es aun mas maldita la responsabilidad, cuando sabe que otros nos están dando excesivos privilegios, que simplemente se irá a dormir para no hacer su trabajo de guiarnos, pues de tan celosa que es, simplemente exclamará: allí tienes a tu guía ya no te sirvo! y se irá a la cama, llevandose consigo nuestra virtud emprendedora.

Solo cuando estas y miles de complejas situaciones, a lo largo de nuestras vidas, van apareciendo, vamos notando también, que la libertad es todo lo contrario a lo que siempre nos dijeron. Que no es licencia y no surge de golpe ni a sablazos, no pasa porque nos corten la soga, cuando ella la seguimos arrastrando por el cuello.

Que el límite no es solo el derecho de otros y mucho menos es simple ausencia de coacción.

La libertad es pura restricción. La única y gran diferencia es que, cuando notamos lo que es bueno o malo según nuestros propios parámetros, esas restricciones, las vamos poniendo nosotros mismos.

* Hugo Vera Ojeda es Director de la Fundación Libertad del Paraguay.

Fuente: Fundacion Libertad (Paraguay)
http://www.hacer.org/latam/?p=3890

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