BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

martes, 6 de mayo de 2014

MANUEL MALAVER: LEDEZMA, LEOPOLDO Y MARÍA CORINA

Son remotos y sutiles los disensos porque los que, Antonio Ledezma, Leopoldo López y María Corina Machado, llegarían un día a discrepar de las políticas oficiales de la MUD y encabezar, de conjunto, un movimiento que, si todavía, no es la oposición, llegará más temprano que tarde a representarla y personalizarla.

Yo diría que fue siempre su incomodidad -si no rebeldía- ante las “líneas” de las maquinarias que, a efectos de la estrategia unitaria que se cinceló a partir del 2006, llegó a tener solo tres nombres: “Primero Justicia”, “Un Nuevo Tiempo” y “Acción Democrática”.

Contaban con el 40 por ciento de los votos opositores, y al no tener el “Trío” Ledezma-Leopoldo-María Corina partidos que los acercaran con volúmenes de no menos de 500 mil votos, no eran “líderes” a tomar, seriamente, en cuenta.

Sin embargo, si se hubiera analizado “objetivamente” la trayectoria de Ledezma se habría percibido que, si bien no se consideraba “adeco” después de la catástrofe electoral del partido en diciembre del 98, -cuando el engendro de la candidatura de Alfaro Ucero-, y su intento de fundar un partido ledezmista no resultó precisamente exitoso, su capital político en el “Área Metropolitana” se mantenía intacto y era evidente que lo haría valer en cuanto hiciera falta.

En cuanto a Leopoldo López, también fue distanciándose de “Primero Justicia” a raíz de su primer ejercicio como Alcalde en el municipio Chacao (2000-2004), a sentir que le podían crecer alas propias cuando repitió para el siguiente período (2004-2008) con el 79,3 de los votos, y que ni la tutoría de Julio Borges, Rosales o Capriles eran recetas que podrían contribuir a su crecimiento.

Da un paso en falso en el 2006 cuando deja las filas de la organización amarilla y se inscribe en “Un Nuevo Tiempo”, y otro cuando sale de la derrota en las primarias del 2012 para apoyar “incondicionalmente” la candidatura de Henrique Capriles, pero en las dos oportunidades recobra rápidamente la independencia para continuar en su empeño de ser un líder con destino propio.
Reforzó esa intuición cuando en las elecciones para Alcaldes del 8 de diciembre pasado convierte a “Voluntad Popular” en la cuarta fuerza política nacional al alzarse con 400.000, gana 15 Alcaldías y lo demás es historia muy reciente para ser contada.

Sobre María Corina Machado lo más pertinente que se puede decir para perfilarla es que, “como dirigente”, se encontró en “SUMATE”, una ONG que fue decisiva entre el 2004 y el 2008 para leer las entrañas totalitarias del chavismo y que le permitió conocer la política y a Venezuela, dos pasiones que la van embalando como una de las venezolanas más fascinantes de las últimas décadas.

Su problema es que, como Antonio y Leopoldo, no tiene maquinaria, partido, no cuenta con cientos de miles de votos que respalden en las urnas sus pretensiones para ser algo más que una ejecutiva útil, utilísima, como directora de una ONG.

Con relación a ella, hay otro detalle que la “maquinariocracia” atrincherada en la MUD deja pasar por alto: en las elecciones parlamentarias de septiembre del 2010 sale electa con el mayor número de votos logrado por cualquier candidato de la oposición (235.259) y sin el apoyo de partido, ni alianzas de partidos.

En otras palabras: que la fórmula (explosiva a futuro) de Ledezma-López-Machado no se hacía sentir por lo orgánico, estructural y descifrable, pero en cuanto a su ebullición como amenaza para quienes se le atravesaran, ignorarla era exponerse al “autosuicidio”

Sucedía con el “Trío” algo que en política es complejísimo captar y deletrear por la estadigrafía: no son los líderes que consigan soldados para sus ejércitos, pero (electoralmente) pueden ganar batallas.

La paradoja quedó más que instalada en las elecciones primarias de febrero para elegir al candidato opositor en las presidenciales del 7 de octubre 2012, donde el candidato de “Primero Justicia”, Henrique Capriles Radonski, se alzó con 3 millones de votos, y mientras Ledezma y Leopoldo se retiran por no exponerse a un mal paso, Machado lo hace y reúne, apenas, 103,000 votos.

Acontecimiento que también ahonda la distancia entre el “Trío” y el status quo opositor, pues la MUD, y en particular, “Primero Justicia” y Capriles, hacen valer muy poco los acuerdos unitarios para la campaña, y “los sin votos”, no son un invitado de segunda: son de tercera.

Otra sorpresa viene por el lado de que Capriles, no es solo el ganador de las primarias, sino “un huracán político” que logra convertirse en el primer líder de masas en los ya 14 años de “dictadura electoral” chavista.

Tormenta que se aplaca cuando Capriles es derrotado por Chávez el 7 de octubre por un millón y medio de votos (Tibisay Lucena dixit) y parece que se disuelve cuando en las elecciones para gobernadores del 15 de diciembre, la oposición es rematada y pierde 5 de las 8 gobernaciones que tenía.

Pero los terremotos y tsunamis políticos parece que están a la orden del día y el 5 de marzo del 2013 muere Chávez, se convocan unas elecciones presidenciales para el 14 de abril, y ante el estupor de Venezuela y el mundo, Capriles, que es de nuevo candidato, derrota al sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, por al menos con 500.000 votos.

No es lo que dice, ni podía decir, el CNE chavista, quien pone a Maduro a ganar con 200.000 votos, Capriles denuncia un fraude y llama al país y a la comunidad internacional a defender su victoria.

Digamos que es la primera vez que el “Trío” coincide plenamente con una política de Capriles y, por supuesto, que se ofrece a respaldarlo en toda la extensión de su reclamo.

Pero es también la primera vez que la MUD discrepa (sin manifestarlo) de Capriles, pues Borges, Ramos y Barboza piensan que perder con “200 mil votos” ya es un éxito y lo que queda es continuar esperando el desgaste de Maduro, su gobierno y el modelo para reducirlo elección tras elección.

Del 14-A surge, entonces, una nueva correlación opositora con Capriles, Ledezma, López y Machado tratando de derrotar a Maduro en la calle, y la MUD tratando de regularizar la política y dirigir sus huestes a las parlamentarias del 2015.

En la ruta, Capriles, retira la lucha de la calle “por un reconteo de los votos” para llevarla a las instancias internacionales donde es bypaseado, y, sobre todo, se encuentra con la sorpresa de que, el argumento que necesitaba para revalidar su mayoría, se le viene al piso, cuando el CNE de Tibisay Lucena, decide que la oposición había perdido las elecciones para Alcaldes del 8 de diciembre con el 70 por ciento de los votos.

Fin de año y fin de mundo y la lección resulta clara para la MUD: Capriles había perdido las presidenciales del 14-A, y la oposición las elecciones para alcaldes del 8-D y lo que queda es legitimar a Maduro, admitir una suerte de status quo con el oficialismo, y seguir los consejos de Borges y Ramos de dedicarse a ganarse a las masas, que siguen siendo “chavistas”.

Se rompe, entonces, la nueva correlación, el “Trío” empieza a discrepar de la MUD y Capriles, y contrario a la espera por unas nuevas elecciones, lo que plantea es ponerse a la cabeza de un movimiento de masas opositor, de calle y desafiante, que siente llegar por todos los lados.

No lo hace sino después que el movimiento estudiantil universitario en San Cristóbal, Estado Táchira, irrumpe con una protesta que rápidamente se extiende por todo el país, hace estremecer al chavismomadurismo hasta sus cimientos y, sobre todo, proclama al mundo, con la mayor eficacia, que en Venezuela impera un reino del terror totalitario y castrista, donde ha desaparecido cualquier vestigio de estado de derecho y enfrentarlo no descarta ninguno tipo lucha.

Una explosión, un terremoto, un tsunami que encuentran a la MUD y a Capriles descolocados, aturdidos y desconcertados y ante un dilema inescapable: o admiten los nuevos liderazgos, el turbión de la presión de la calle, la advertencia de que no hay uno sino disímiles caminos, u objetivamente se pliegan al status quo madurista y ya eso es la inmolación.

Lo definitivo, en consecuencia, es que hay una nueva realidad y una nueva correlación política, que, sin más dilaciones, impone: o la emergencia de dos oposiciones, o la refundición de las que existen en una, pero multiplicando sus liderazgos, sus opciones, y estableciendo que la calle tiene una voz y una acción que, “por ahora” se llaman: “Ledezma, Leopoldo y María Corina”.

Manuel Malaver
manumalm912@cantv.net
@MMalaverM

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ALFREDO MICHELENA, TERRORISMO Y TERRORISTAS EN VENEZUELA

El uso de la palabra terrorista aunque nos parece muy común se usa en asuntos muy diferentes, que van desde la voladura de las Torres Gemelas en Manhattan, hasta un carro-bomba en Nigeria o Bogotá, pasando por unas barricadas estudiantiles en Venezuela.

En su reporte de 2013 el Departamento de Estado norteamericano señala que hay "informes creíbles de que Venezuela mantuvo un ambiente permisivo que permitió el apoyo de actividades que beneficiaron a grupos terroristas". Y se refiere no solo a las FARC y el ELN, sino al movimiento shií libanés Hezbolá.
Ese informe incluye a Cuba como “patrocinador del terrorismo”, junto a otros “aliados estratégicos” del régimen, como Irán y Siria.  Pero Cuba se resiente y pide que sea sacada de esa lista. Claro, estar en ella puede dañar sus negociaciones con la Unión Europea.
No existe una definición internacional, sancionada por Naciones Unidas de terrorismo.  No tanto porque no se sepa a que hechos nos estamos refiriendo, sino porque no se ha podido o querido deslindar esta definición de la de “lucha armada de liberación nacional”. Y en esto los países islámicos y los No-Alineados – de donde Venezuela es parte- han jugado un papel fundamental.
En Venezuela este asunto está establecido por  la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo. Allí la definición de terrorismo es casi una copia carbón de la europea, pero que aquí será juzgada por los “jueces del horror”. Además con un artículo 52  que establece penas de prisión de 25 a 30 años.
Cada vez más a menudo escuchamos a Maduro o a la Fiscal  o al ministro Rodríguez Torres acusar a los que protestan, sea en “guarimbas” o no, de terroristas. El Ministro informaba, por ejemplo, que el 26-A, en Chacao y Santa Fe, se habían arrestado 23 personas por “actos de terrorismo”. No se si él entiende las implicaciones de esas acusaciones.  No es solo equiparar a estos jóvenes a los que secuestraron los aviones el 11 de septiembre o a los que ponen carros bombas, que ya es una locura, sino que está diciendo que ellos deberían estar en prisión de 25 a 30 años.  Pero esa locura no es casual él sabe de aterrorizar, lo hizo con la familia Pérez Rodríguez durante el golpe de 1992. Esto como el envío a los estudiantes a tétricas y violentas cárceles comunes, como Yare III, es parte de una política para aterrorizar a la juventud que se está revelando. Y demuestra que no solo el régimen estaría facilitando el terrorismo sino ejecutando un terrorismo de Estado.
Alfredo Michelena
alfredomichelena@gmail.com
@Amichelena

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NARCISO GUARAMATO PARRA, EL FRACASO DE LOS EXTREMOS

Si algo está claro, es que fracasaron las posiciones extremas. Parte de la minoría del país (repartidos entre gobierno y oposición) con una visión extrema de la grave crisis que está viviendo el país, demuestran cada día las consecuencias de esta Posición.

DESVIACIÓN ESTANDAR
Por un lado tenemos la visión centralista, paternalista y populista, en que el gobierno es el principal rector de la economía, minimizando y desplazando al sector privado mediante una política de regulaciones al tipo de cambio y los precios de los bienes y servicios. Este enfoque extremo ha mostrado signos claros de fracaso: inflación superior al 50%, escases de alimentos esenciales en la dieta diaria del venezolano,  escases de divisas, etc.

En el otro extremo tenemos a pequeños sectores de la oposición que quieren salir a toda costa del presidente Maduro. Para lo cual están sometiendo a la población a un sinnúmero de problemas e incomodidades que tienen cansado a más de uno. Este sector (extrema derecha) se queda solamente en una posible caída del  gobierno sin mostrar un programa para el día después. Muestran su fracaso al no presentar una verdadera solución al problema.

El  diálogo es la única vía que se presente para salir de esta grave crisis que tiene partido en dos a la población. Pero este debe ser un diálogo sincero, creíble, sin cartas ocultas. No debe ser para ganar tiempo ya que las consecuencias pueden ser muy graves. Por definición los extremistas no pueden dialogar, negociar. La tesis de que solamente es aceptable mi posición no, deja espacio a la negociación.

Ceder en algunos aspectos no es debilidad, es prudencia, es sabiduría. Es tener una visión global del problema, cedo en algo para ganar en otro.  Ya se dio el primer paso,  ahora hay que  darle credibilidad al proceso de diálogo, ya que si las partes no creen en él, será inútil el esfuerzo a realizar. Tampoco debe ser un diálogo abierto, debe enmarcarse en los verdaderos problemas del país, para tratar de enfocar los esfuerzos y así poder ver los resultados.

Repetimos, los extremos han fracasado, la solución está en una posición intermedia a ambos extremos y solamente mediante el diálogo se puede lograr la solución. 

Narciso Guaramato Parra
guaramatoparra@gmail.com
@guaramatoparra

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CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, ¿ES VENEZUELA UNA REPÚBLICA O UNA DICTADURA?, DESDE COSTA RICA

La pregunta que hacemos en el título de este escrito tiene como objetivo dejar claro que el país que se define como República Bolivariana de Venezuela NO ES UNA REPÚBLICA como lo veremos más adelante.


Una buena  definición de la palabra república nos la da la Enciclopedia Wikipedia  y nos dice que  “REPÚBLICA  en sentido amplio, es un sistema político que se fundamenta en el imperio de la ley (constitución) y la igualdad ante la ley (al igual que otros regímenes basados en el Estado de derecho) como la forma de frenar los posibles abusos de las personas que tienen mayor poder, del gobierno y de las mayorías, con el objeto de proteger los derechos fundamentales y las libertades civiles de los ciudadanos, de los que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo”.   En la Venezuela de hoy se viola la constitución constantemente  y los abusos contra los ciudadanos se dan todos los días.

Agrega a esta definición  además  que “La república escoge a quienes han de gobernar mediante la representación de toda su estructura con el derecho a voto. El electorado constituye la raíz última de su legitimidad y soberanía. Muchas definiciones, como la de Enciclopedia Británica de 1922, resaltan también la importancia de la autonomía y del Derecho (incluyendo los Derechos Humanos) como partes fundamentales para una república.   Y  nos aclara que  “No debe confundirse república con democracia  pues aluden a principios distintos; la república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno del pueblo”.  Sin embargo la Constitución venezolana define a este país como una república como lo veremos más adelante. En Venezuela existe el derecho al voto, pero el cuestionamiento al Consejo Nacional Electoral (CNE) ha sido constante.

Por el contrario;  UNA DICTADURA es un gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor, del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país e impone su autoridad violando la legislación anteriormente vigente.  Esa es la definición que encontramos en el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española.

Wikipedia agrega a esta definición que “La DICTADURA  es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador) o élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de cualquiera de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder.

Con estas definiciones podemos entender claramente que en Venezuela no existe LA REPÚBLICA, los actuales gobernantes pueden afirmar que es una democracia, pero lo que no dicen es que al gobernar como lo hacen, con instituciones al servicio de quienes  gobiernan y no el de los ciudadanos convierten a su gobierno en una DICTADURA perversa donde se viola la ley constantemente así como los derechos de los ciudadanos todos los días.

El gobierno de Nicolás Maduro  VIOLA LA LEY porque el  Artículo 1. De la Constitución dice que “La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional”. VIOLA LA LEY porque en  su Artículo 2.  Se afirma que  “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. VIOLA LA LEY porque  su  Artículo 3.  Dice que “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”. Y por último VIOLA LA LEY porque no han cumplido el Artículo 5.  Dónde se dice claramente que  “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público”.   (Las negritas y el subrayado son nuestros)   

Como vemos, en Venezuela lamentablemente palabras como; soberanía, inmunidad, justicia, ordenamiento jurídico, derechos humanos, seguridad, paz, promoción de la prosperidad, garantías, por mencionar solo algunas, son solo palabras que no tienen ningún significado para quienes gobiernan el país actualmente porque no las cumplen y esto precisamente es lo que hace que sea una dictadura. 

Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com
@carlosvilchezn

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ANTONIO JOSÉ MONAGAS, ARRASTRADO POR LAS CIRCUNSTANCIAS, PIDO LA PALABRA,VENTANA DE PAPEL,

Resulta inaceptable que quien conduce un país cuyo sistema político se dice “democrático”, plantea sustentar sus encadenados discursos en una retórica tan infundada que termina asfixiando a quienes la escuchan.
 
ARRASTRADO POR LAS CIRCUNSTANCIAS

“Pobre hombre”, en tanto que expresión popular, se utiliza para evidenciar la ausencia de virtudes en una persona cuya conducta luce tan esquiva como ambigua. En ella no existen principios asociados a valores que destaquen dignidad y tenacidad. Presenta las características de alguien pusilánime. O sea, quien carece de osadía y vergüenza para intentar realizaciones de importancia. 

Un “pobre hombre” no es capaz de mantener firme sus convicciones  por lo que cambia de parecer cual veleta de campanario. De esta forma, se comporta desordenadamente por la falta de coherencia en su pensamiento. Aunque lo peor, es que cree tener la verdad absoluta consigo lo que deriva en razonamientos tan equivocados como peligrosos. Generalmente, este tipo de persona, presume de lo que no tiene. Por consiguiente, se torna escandaloso. Es un “alborotador de oficio”. Con frases estruendosas y de chabacano sentido, intenta demostrar que se las “sabe todas”.

Este comportamiento es propio, en la mayoría de los casos, de personas que detentan algún poder. Ya sea de naturaleza política, económica o social. Incluso, militar. Se ha observado que el problema se acentúa cuando estas personas se vinculan a cargos de representación popular. Sobre todo, por lo que motiva el hecho de asumir una responsabilidad cuyo ejercicio político le permite aprovecharse de circunstancias que lo favorecen en términos de las decisiones que sus atribuciones le facultan. Asimismo, a su alrededor existen personas que, por adulancia o burdo proselitismo, hacen sentir complacido, enrocado y acomodado al aludido “pobre hombre”. Pero no precisamente por sus capacidades, como sí de su disimulada mediocridad la cual arropa con simbolismos que se atribuye abusando de una legalidad forzada.

Quien dice una cosa y luego otra, para finalmente no decir nada, y más aún, no hacer nada, no puede ser ni tampoco debe ser quien ostenta o se posesiona de un cargo de tanta significación, como el de presidente de una nación o jefe de Estado. Resulta inaceptable que quien conduce un país cuyo sistema político se dice “democrático”, plantea sustentar sus encadenados discursos en una retórica tan infundada que termina asfixiando a quienes la escuchan. No sólo por lo recurrente, sino por la inconsistencia de los argumentos utilizados para vociferar ofensas e imprecisiones que suenan a mentiras características del mejor populismo y de la peor demagogia. Más, cuando solicita a su tren ejecutivo y a sus cuadros de activistas le sigan en tan perverso y elocuente juego de poder que sólo lleva a la desubicación del país no sólo en el ámbito de la geopolítica a partir de la cual puede concebirse la estructura profunda de las relaciones internacionales. También, en el espacio donde se define la globalización como razón de una necesaria interdependencia económica que conjuga la articulación política entre países con propuestas concretas de desarrollo.

Sin embargo, en medio de tanta perorata, la administración pública tiende a perderse y en el ínterin de tan graves y desproporcionados vacíos, se descuida el rumbo del país por lo que se extravía no sólo la gobernabilidad cayéndose en un limbo de severas consecuencias. Igualmente, la ilación del programa de productividad económica del sector privado lo cual entorpece su contribución al equilibrio del mercado interno viéndose comprometidos todos los valores que intervienen en el establecimiento de políticas públicas confiables. Mientras que un país se vea sumido en ese desconcierto de decisiones y acciones, sólo hay garantías para perderse en el desorden de un mandato de gobierno no tanto jalado por la podredumbre de sus funcionarios como arrastrado por las circunstancias.

VENTANA DE PAPEL

¿A QUÉ TEME EL RÉGIMEN?

No hay una explicación contundente que determine con precisión el miedo de estos gobernantes a la hora de arreciar las protestas de calle. O mejor dicho, si la hay. Aunque con toda seguridad, sería rebatida por adláteres, furibundos y lisonjeros oficialistas. La decisión de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, respecto del hecho de aducir que el derecho a manifestar no es un derecho absoluto, conduce a interpretar el temor del régimen cuando advierte algún reclamo popular que evidencie el autoritarismo del cual se vale para imponer sus criterios a costa de lo que sea.

Después de violar derechos humanos fundamentales, asumidos como preceptos constitucionales, tales como el derecho a la vida, la salud o a disfrutar de libertades democráticas como la de expresión, prensa, opinión, pensamiento y de información, no hay de otra. Antes esta situación de crisis política y social, que a su vez arrastra otra crisis de tipo de administración de las finanzas públicas, no cabe duda alguna del pavor que padece el régimen ante la posibilidad de defenestración que pesa sobre su organización. La prohibición inconstitucional, aunque legalizada a consecuencia de la no separación de poderes que viene afectando la institucionalización de la democracia a partir de imperiosas políticas de orden fascista, pone al descubierto el pánico de verse desplazado del poder. O sea, de la holgada comodidad que permite una descomunal corrupción sopor-tada en la impunidad cómplice.

Criminalizar la protesta, devino en la degradación de tan necesario y democrático derecho. Para el régimen, no habrá manifestación pacífica que pase como tal. El miedo a escuchar las verdades sobre el trato inhumano que recibe el ve-nezolano del régimen, de la voz de un pueblo indignado, permitió el desarreglo final de lo que una vez fue “democracia”. Entonces, como que esta breve disertación deja respondida la pregunta: ¿A qué le teme el régimen?

¿DIÁLOGO PARA SEGUIR IGUAL O PEOR?


En política, dialogar tiene una acepción que convierte dicha acción en oportunidad para conciliar intereses. Aunque también, significa marcar la disyuntiva necesaria para huir en reversa. Cualquier forma de diálogo tiene múltiples variables que encajan o dislocan las posibilidades de acuerdo que tiene implícita una conversación que busca el equilibrio de tales variables.

De ahí que dialogar en política, requiere no sólo de cierta disposición o voluntad para reconocer al otro. Sino también, del manejo conceptual y metodológico de la ocasión, tanto como de axiomas y principios de la ciencia política por los cuales pueden estructurarse canales de distensión y consenso capaces de aproximar las partes en pugna a condiciones de equivalente significación. Cuando una de estas formalidades se relegan o desconocen, cualquier aproximación a un punto de compatibilidad favorable a las facciones que negocian un estado de equilibrio, se esfuma cual volátil razón.

El problema en el que se ha consumido el diálogo convocado por personajes del régimen, obedece a una de estas causas. Específicamente, la indisposición gubernamental se patentizó como resultado de condicionar dicho diálogo. De subordinar la intención de dialogar a intereses político-partidistas que sólo se prestaron a obstaculizar el proceso de conciliación. Aunque fuera en una mínima proporción. Sobre todo, por la desconfianza que genera el hecho de vaciar el terreno de gobernabilidad a pesar de la debilidad en que sus realidades se circunscriben. A veces, el diálogo se vuelve una interlocución entre sordos que después de tanta preparación, termina en nada. Y dialogar con personas duras de oído, es como nadar un largo recorrido para luego ahogarse en la orilla. O acaso todo es un ¿diálogo para seguir igual o peor?

“La politiquería parece mera declaración de enamorado insulso. Cree que mientras más pueda prometer cambiar el mundo, más fácil habrá de conseguir las dádivas que con entereza y disciplina le resultaría laborioso”

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas

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PAULINA GAMUS, LA MUERTE LES SIENTA BIEN

La revoluciones tienen como objetivo trastocar el orden anterior, ponerlo patas arriba y de ser posible desaparecerlo. Casi siempre van acompañadas de violencia porque es la única manera del quítate tú para ponerme yo cuando ese cambio no ocurre por la vía electoral. Justamente allí radica buena parte de la singularidad de la llamada revolución bolivariana que preferimos denominar chavofidelista. Fue propuesta y emprendida por un personaje que la única vez que intentó hacerse del poder por la fuerza, causó más de 100 muertes y fracasó rotundamente. Alcanzó el poder mediante los votos en una elección absolutamente democrática y luego se propuso liquidar el sistema que se lo permitió.

Otro aspecto original de esa revolución que se apropió del nombre del Libertador de cinco naciones suramericanas, fue la pretensión de su artífice de aparecer como un demócrata cabal en la medida en que se iba transformado en autócrata. Hacía una elección cada año y el mundo entero se tragaba el cuento de que en Venezuela había un exceso de democracia, como dijo Lula Da Silva en elogio a la gestión de su entrañable amigo Hugo Chávez. En lo que éste resultó absolutamente fiel a la receta de todos los dictadores, fue en dividir a la población en dos grupos irreconciliables: los míos y la nada. Así se produjo el fenómeno de la polarización con odio. Hago esta salvedad porque en los cuarenta años de vida civil y democrática que comenzaron el 23 de enero de 1958 y concluyeron en febrero de 1999, Venezuela fue un país polarizado entre el socialdemócrata Acción Democrática y el socialcristiano Copei, los dos grandes partidos que se alternaron en el poder en esas cuatro décadas. Pero fue una polarización respetuosa del otro, democrática y civilizada.

En esos cuarenta años, cuando moría algún líder o dirigente político de uno de esos dos grandes partidos, es posible que sus compañeros de ruta se alegraran más que los contrarios por causa de las luchas intestinas. Pero había unas maneras, un modo por hipócrita que fuera, que obligaba a propios y extraños a manifestar sus condolencias y rendirle al difunto los honores funerarios dignos de su rango o trayectoria. Moría un adeco y los copeyanos acudían al sepelio y viceversa. Si el viajero a mejor vida era alguien que se había distinguido por sus méritos o había ocupado la presidencia de la República o del Congreso, era factible que también acudiesen a expresar sus condolencias, los miembros de los eternos opositores partidos de la Izquierda. Eso es pasado y está a punto de transformarse en historia.

El primer muerto significativo dentro de las filas chavistas fue un joven fiscal del ministerio público (así con minúsculas, como lo merece) llamado Danilo Anderson. Se había hecho célebre en una cacería de brujas de empresarios y banqueros y según las malas lenguas, que suelen ser las mejor informadas, practicaba de tal manera la extorsión que su nivel de vida se había elevado rápidamente desde la modestia casi lindante con la pobreza, hasta la de un metrosexual que exhibía con desparpajo, costosos trajes de marca y relojes que encandilaban. Tenía además una camioneta todo terreno último modelo que un mal o buen día -según cada quien lo asuma- de octubre de 2004, voló por los aires con su propietario adentro, debido a la explosión de una bomba activada a control remoto con un teléfono móvil. La cursilería propia del militarismo, elevada al cubo cuando se cubre de estalinismo cubanoide, transformó aquella muerte y el sepelio en un despliegue de plañideras entre las que se destacó el jefe del occiso, el fiscal general y bardo Isaías Rodríguez, quien para vergüenza nacional fue después Embajador en España. El gobierno hizo apresar a unos expolicías, los Guevara, por el testimonio de un farsante a sueldo que luego confesó sus mentiras. En aquella locura de policías ineptos y gatillos alegres, fue asesinado el joven abogado Antonio López Acosta, que nada tenía que ver con el crimen de Anderson. De nuevo las bien informadas malas lenguas apuntaron hacia un alto funcionario chavista, beneficiario de todos los gobiernos democráticos de los cuarenta años, como autor intelectual del asesinato. Lo hizo por su amistad jamás gratuita, con los banqueros y empresarios que Anderson investigaba y extorsionaba. Nada más se supo del caso salvo que los hermanos Guevara, condenados a 27 años de prisión, y su primo Juan Bautista Guevara a 30 años, continúan en la cárcel.

La polarización con odio produjo el primer resultado: mientras el chavismo o una parte del mismo lloraba la trágica muerte de Danilo Anderson, el país opositor la celebraba y fue hasta motivo de chistes. Luego murieron dos expresidentes de la república y varias personalidades que ocuparon altos cargos en los Congresos de la democracia. Ni una palabra de pésame, ni un obituario de pocas líneas en algún periódico, nada. El silencio oficial se rompió cuando murió el dos veces presidente Carlos Andrés Pérez, las palabras de Chávez fueron: “Yo no pateo perro muerto….No habrá luto nacional porque hoy murió un corrupto, un dictador…”. 

En octubre de 2007 murió el cardenal venezolano Rosalio Castillo Lara, el latinoamericano que ocupó los más altos cargos en El Vaticano antes de la elección del Papa Francisco. Dijo Chávez: “Me alegra que haya muerto ese demonio vestido de sotana, ojalá se esté pudriendo en el infierno como se merece, sé que se retorcerá eternamente viendo avanzar la revolución…”. Y cuando murió tras una prolongada huelga de hambre, el productor agrícola Franklin Brito, el saludo del ministro de comunicación Andrés Izarra fue: “Franklin Brito huele a formol”.

Por alguna extraña razón o quizá habría que creer que la justicia divina está en el sector que repudia la revolución chavofidelista, son más los muertos célebres, aunque sea tristemente, de ese bando que los opositores. Algunos murieron casi en cadena por lo que en un país que se ha hecho adicto a la brujería, predicciones astrológicas, videntes, profetas, babalaos, prácticas del vudú y demás esoterismos, se popularizó la especie de que la maldición de Bolívar había alcanzado a todos aquellos que estuvieron presentes en el hurgamiento de sus restos mortales. El supuesto objetivo de la profanación era saber si algún antepasado del presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, lo había envenenado. Verdad o no, el más importante de los alcanzados por la hipotética maldición bolivariana fue el presidente, caudillo y dueño absoluto de Venezuela, Hugo Chávez Frías. Mientras decenas de miles de venezolanos desfilaban llorosos, tras largas horas de espera, para darle una miradita al supuesto cadáver, otras decenas de miles celebraban con champaña, whisky o ron y parrilladas, según sus bolsillos, el feliz acontecimiento.

El muerto chavista más reciente ha sido el excapitán Eliécer Otaiza quien participó en la asonada militar del 27-N-92 y ocupó distintos cargos en estos quince años de hegemonía chavista. Fue asesinado a tiros y su cadáver estuvo 48 horas en la morgue sin que lo identificaran. Los tuits o trinos se dispararon. Mientras una ministra de prisiones, famosa por sus ataques de furia y su parecido con la actriz Linda Blair en El Exorcista, tuiteaba: “Eliécer camarada, tu muerte será vengada”, decenas de tuiteros expresaban júbilo y hacían bromas sobre el finado. A esto nos ha conducido un proceso político que se ha empeñado en excluir a la mitad del país, en maltratarla con insultos y atropellarla con los hechos. No es de extrañar la actitud indiferente, casi de hábito, ante las muertes violentas de 200.000 venezolanos desde que comenzó el gobierno de Chávez, un 400% más que en los 40 años anteriores. En 2013 los asesinatos alcanzaron la cifra record de 25.000, mucho más que en Colombia donde existe la narcoguerrilla terrorista de las FARC o las causadas por la mafias del narcotráfico en México o por el fanatismo religioso en Irak. 

De los 200.000 homicidios, apenas el 2% fue resuelto. Así funciona la justicia revolucionaria y de esa manera nos ha transformado en una sociedad que mira la muerte de reojo y sin piedad. Una vez dijo Jorge Luis Borges que hay que tener cuidado al elegir los enemigos porque tarde o temprano uno termina pareciéndose a ellos. Justo lo que nos pasa.

Paulina Gamus
gamus.paulina@gmail.com
@Paugamus

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CARLOS ALBERTO MONTANER, EL SECRETO DE LOS ESTADOS TOTALITARIOS.

¿Cuál es la pieza clave en la construcción de la jaula totalitaria? Sencillo: la eliminación real de la separación de poderes, aunque se mantenga la fantasía formal de que continúa existiendo.
Lo explico.
Max Weber describió el fenómeno y acuñó la frase “monopolio de la violencia”. Lo hizo en La política como vocación. Era la facultad que tenían los Estados para castigar. Sólo a ellos les correspondía la responsabilidad de multar, encarcelar, maltratar y hasta matar a quienes violaban las reglas.
Podían, eso sí, delegar esa facultad, pero sin renunciar a ella. Permitir mafias y bandas paramilitares que actúan al margen de la ley descalificaba totalmente al Estado. Era una disfuncionalidad que lo convertía en una entidad totalmente fallida, en la medida en que abdicaba de una de sus responsabilidades esenciales.
No obstante, el Estado, si se acomodaba al diseño republicano, incluso si se trataba de una monarquía constitucional, no podía recurrir a los castigos sin que lo decidiera una corte independiente. Este tribunal, a su vez, debía interpretar una ley previa, y sancionar de acuerdo con un código penal igualmente aprobado por un parlamento independiente.
El Barón de Montesquieu, lector de John Locke, lo había propuesto en 1748 en el Espíritu de las leyes: el Estado debía fragmentar la autoridad en tres poderes independientes y de rango similar para evitar la tiranía. Las monarquías absolutistas reunían en el soberano esas tres facultades y eso, precisamente, las hacía repugnantemente autoritarias.
Si quien castigaba se arrogaba las facultades de hacer las reglas y de aplicarlas, la sociedad, carente de protección, se convertía en rehén de sus caprichos. Los gobernantes podían hacer de ella y con ella lo que les daba la gana.
Ese elemento –la separación de poderes— era la médula de las repúblicas creadas los siglos XVIII y XIX tras las revoluciones norteamericana, francesa y, por supuesto, latinoamericanas. De alguna manera, era la garantía de la libertad.
Este preámbulo viene a cuento del bochornoso espectáculo de la Venezuela de Nicolás Maduro, donde los paramilitares en sus motos, amparados por la complicidad del gobierno, asesinan impunemente a los manifestantes que ejercen su derecho constitucional a manifestarse pacíficamente.
Viene a cuento de un parlamento convertido en un coso taurino en el que se lidia a la oposición, se le clavan banderillas, se golpea a los diputados que protestan, o los expulsan arbitrariamente, como hicieron con María Corina Machado, y se dictan medidas ajustadas a las necesidades represivas de la oligarquía socialista que gobierna.
Si Maduro necesita eliminar las manifestaciones de los estudiantes o encerrar a los alcaldes que protestan, o a los líderes a los que teme, como a Leopoldo López, solicita las normas, hechas a la medida por tribunales o por parlamentarios obsecuentes, y da la orden a los cuerpos represivos para que actúen.
Viene a cuento de unos tribunales que sentencian con arreglo a la voluntad del Poder Ejecutivo, porque la ley ha dejado de ser una norma neutral para convertirse en un instrumento al servicio de la camarilla gobernante, empeñada en arrastrar por la fuerza a los venezolanos hacia “el mar de la felicidad” cubano.
Un país, Cuba, donde, como en cualquier dictadura totalitaria, sencillamente no creen en las virtudes de la separación de poderes y repiten, con Marx y con Lenin, que ésa es una zarandaja de las sociedades capitalistas para mantener los privilegios de la clase dominante.
Esta falsificación de las ideas republicanas –las de Bolívar y Martí, las de Juárez— van gestando una nueva facultad propia de este tipo de Estado: desarrollan el monopolio de la intimidación. Gobiernan mediante el miedo. Ese es el elemento que uniforma a la sociedad y la convierte en un coro amaestrado.
Como quienes mandan hacen las leyes y juzgan e imponen los castigos, acaban por generar un terror insuperable entre los ciudadanos e inducen en ellos una actitud de sumisa obediencia que suelen transmitirles a los hijos “para que no se metan en problemas”.
La víctima termina por colaborador con su verdugo. Ése exactamente es el objetivo. Una vez que las tuercas han sido convenientemente apretadas y la jaula perfeccionada, el común de la gente, con la excepción de un puñado de rebeldes, aplaude y baja la cabeza.
En ese punto ya no existen vestigios de la separación de poderes.
Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner

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MARIO VARGAS LLOSA , LOS ESTUDIANTES


La más importante batalla por la libertad se está dando en las calles de Venezuela y no es justo que los jóvenes, que la lideran, no obtengan el apoyo de Gobiernos y organizaciones democráticas

Las palabras también se gastan con el uso. Libertad, democracia, derechos humanos, solidaridad, vienen a nuestros labios a menudo y no quieren decir ya casi nada porque las utilizamos para decir tantas cosas o tan pocas que se desvalorizan y afantasman al extremo de convertirse en meros ruidos. Pero, de pronto, unas circunstancias sociales y políticas las recargan de contenido y de verdad, las impregnan de sentimiento y de razón y es como si resucitaran y expresaran de nuevo el sentir de todo un pueblo.

Es lo que vivo en estos días, en Venezuela, escuchando a dirigentes estudiantiles y líderes de oposición, a hombres y mujeres comunes y corrientes que nunca antes hicieron política y ahora la hacen, jugándose los trabajos, la tranquilidad, la libertad y hasta la vida, impelidos por la conciencia de que, si no hay un sobresalto nacional democrático que lo despierte y movilice, su país se va a la ruina, a una dictadura totalitaria y a la peor catástrofe económica de toda su historia.

Aunque el proceso viene de atrás —las últimas elecciones han visto crecer de manera gradual la oposición al régimen chavista—, el cambio cualitativo tuvo lugar a comienzos de febrero de este año, en San Cristóbal, Estado de Táchira, cuando un intento de violación de una joven en la Universidad de los Andes llevó a los estudiantes a convocar una gran marcha contra la inseguridad, la falta de alimentos, los secuestros, los desmanes de los sicarios y la sistemática restricción de las libertades ciudadanas. El régimen decidió aplicar la mano dura. La Guardia Nacional y las fuerzas paramilitares —individuos armados con pistolas, cuchillos y garrotes, montados en motos y con las caras cubiertas— atacaron a los estudiantes, los golpearon y abalearon, matando a varios de ellos. A las decenas de detenidos los llevaron a cuarteles alejados donde fueron torturados con picanas eléctricas, golpes, sodomizados con palos y fusiles y las muchachas violadas.

La ferocidad represiva resultó contraproducente. La movilización estudiantil se extendió por todo el país y en todas las ciudades y pueblos de Venezuela gigantescas manifestaciones populares expresaron su repudio del régimen y su solidaridad con las víctimas. Por doquier se levantaron barricadas y el país entero pareció vivir un despertar libertario. Los 500 abogados voluntarios que han constituido el Foro Penal Venezolano, para defender a los detenidos y denunciar los asesinatos, desapariciones y torturas, han elaborado un informe que documenta con lujo de detalles el salvajismo con que los herederos del comandante Chávez tratan de hacer frente a esta formidable movilización que ha cambiado la correlación de fuerzas en Venezuela, atrayendo a las filas de la oposición a una inequívoca mayoría de venezolanos.

Maduro fracasará si intenta aplastar el movimiento estudiantil con un baño de sangre
Mi impresión es que este movimiento es indetenible y que, incluso si Maduro y sus cómplices tratan de aplastarlo con un baño de sangre, fracasarán y la matanza solo servirá para acelerar su caída. La libertad ha ganado las calles de la tierra del verdadero Bolívar (no la caricatura que hizo de él el chavismo) y el pregonado “socialismo del siglo veintiuno” está herido de muerte.

Mientras más pronto se vaya, será mejor para Venezuela y para América Latina. La manera como el régimen, en su empeño frenético de colectivizar y estatizar la nación, ha empobrecido y destruido a uno de los países potencialmente más ricos del mundo, quedará como un caso emblemático de los desvaríos a que puede conducir la ceguera ideológica en nuestro tiempo. Además de tener la inflación más alta del mundo, Venezuela es el país de menor crecimiento en todo el continente, el más violento, y en el que la asfixia burocrática se reproduce más rápido al extremo de mantener en la parálisis casi total a la administración pública. El régimen de controles, precios “justos”, intervencionismo estatal, ha vaciado todos los almacenes y mercados de productos, y el mercado negro y el contrabando han alcanzado extremos de vértigo. La corrupción es el único rubro en el que el país progresa a pasos de gigante.

Desconcertado por la movilización popular encabezada por los estudiantes que no consigue aplastar mediante la represión, el Gobierno de Maduro, con la complicidad de los países del Alba, trata de ganar tiempo, abriendo unos diálogos de paz. La oposición ha hecho bien acudiendo a ellos, pero sin desmovilizarse y exigiendo, en prueba de buena fe gubernamental, por lo menos la liberación de los presos políticos, empezando por la de Leopoldo López, a quien, encarcelándolo, ha convertido, según todas las últimas encuestas, junto con María Corina Machado, en el líder político más popular de Venezuela. He conocido a su madre y a su esposa, dos mujeres admirables, que enfrentan con coraje fuera de lo común el hostigamiento de que son víctimas por estar en la vanguardia de la batalla pacífica que da la oposición por impedir la desaparición de los últimos resquicios de libertad que aún quedan en Venezuela.

Pero quisiera subrayar una vez más el papel principalísimo que juegan los estudiantes en la gran gesta libertaria que vive Venezuela. La chavista debe ser la única revolución en su historia que se las arregló para, desde el principio, merecer la hostilidad casi generalizada de los intelectuales, escritores y artistas, así como la de los estudiantes, que, en este caso, dieron mucha más muestra de lucidez y olfato político que, en el pasado, sus congéneres latinoamericanos.

Encarcelar a Leopoldo López le ha convertido en el líder político más popular del país
Es estimulante y rejuvenecedor ver que el idealismo, la generosidad, el desprendimiento, el amor a la verdad, el coraje están tan vivos entre la juventud venezolana. Quienes, frustrados por la inanidad de las luchas políticas en sus países de democracia adocenada y rutinaria, se vuelven cínicos, desprecian la política y optan por la filosofía de “lo peor es lo mejor”, deberían darse una vuelta por las guarimbas venezolanas, por ejemplo, aquella de la avenida Francisco de Miranda, en el centro de Caracas, donde muchachos y muchachas conviven ya desde hace varias semanas, organizando conferencias, debates, seminarios, explicando a los transeúntes sus proyectos y anhelos para la futura Venezuela, cuando la libertad y la legalidad retornen y el país despierte de la pesadilla que vive hace quince años.

Quienes han llegado a la deprimente conclusión de que la política es un quehacer inmundo, de mediocres y ladrones, y que por lo tanto hay que darle la espalda, vengan a Venezuela y, hablando, oyendo y aprendiendo de estos jóvenes, comprobarán que la acción política puede ser también noble y altruista, una manera de enfrentarse a la barbarie y derrotarla, de trabajar por la paz, la convivencia, la justicia y la libertad, sin pegar tiros ni poner bombas, con razones y palabras, como hacen los filósofos y los poetas, y creando cada día gestos, espectáculos, ideas, como hacen los artistas, que conmuevan y eduquen a los otros y los embarquen en la empresa libertaria. Cientos de miles, millones de jóvenes venezolanos están dando en estos días a América Latina y al mundo entero un ejemplo de que nadie debe renunciar a la esperanza, de que un país, no importa cuán profundo sea el abismo en el que la demagogia y la ideología lo han precipitado, siempre puede salir de esa trampa y redimirse.

Algunos de estos jóvenes han pasado ya por la cárcel y sufrido torturas, y algunos de ellos pueden morir, como los cerca de cincuenta compañeros que han perdido ya la vida en manos de los asesinos con capuchas con que pretende acallarlos Maduro. No los silenciarán, pero no es justo que estén tan solos, que los Gobiernos y las organizaciones democráticas no los apoyen y más bien, a veces, hagan causa común con sus verdugos. Porque la más importante batalla por la libertad de nuestros días se da en las calles de Venezuela y tiene un rostro juvenil.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2014.

@vargas_llosa

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CARLOS E. AGUILERA A., LA PRENSA, SOSTÉN DE LA DEMOCRACIA

"No escribas como periodista lo que no puedes sostener como hombre" Francisco Zarco, periodista y escritor mexicano
A los regimenes dictatoriales, llámense de derecha o de izquierda, les es incómodo que los medios de comunicación desnuden sus mentiras, atrocidades, abusos, atropellos y todo cuanto les viene en gana. Por eso, se afanan –prevalidos del poder que detentan – en crear con los recursos del erario nacional, medios impresos y audiovisuales (radio y televisión), para tenerlos a sus órdenes y conveniencia.
En el caso venezolano vemos como el régimen utiliza estos medios, de manera particular la radio y televisión, para transmitir sus mensajes ideológicos en los que las bondades del socialismo del siglo XXI, son la panacea para el disfrute de una mejor calidad de vida, salud, vivienda y de todo cuanto programa han inventado durante estos largos 15 años, cuando la realidad, la triste realidad es otra.
Se acusa a la oposición de estar conspirando para derrocar a Maduro con la tutela económica y política de los Estados Unidos, hecho que lo califican como una guerra económica, pretendiendo esconder su ineficiencia en el manejo de los asuntos del estado. Hasta la presente fecha no se conoce el o los nombres de sus autores, pero llegan al extremo de acusar a los medios de comunicación social independientes de instigar a que se lleve a cabo la defenestración del inquilino del Palacio de Miraflores.
Y esta ilógica acusación de Nicolás Maduro, ocurrió paradójicamente dos días antes de la celebración del “Día Mundial de la libertad de prensa”, fecha que se conmemora para recordar el pensamiento de hombres y mujeres que en el ejercicio del periodismo utilizaron su profesión para convertirla en estandarte de sus vidas.
El derecho a expresarnos es conocido como la Libertad de expresión y fue promulgado en 1948 mediante la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 19. La misma, otorga las garantías para que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse y editar medios de comunicación, cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado.
Algunos personajes de la historia latinoamericana, fueron indoblegables en esta lucha por la defensa de la libertad de expresión, muchos años antes de la citada Declaración. Solo mencionaré a tres: el mexicano Francisco Zarco, el ecuatoriano Juan Montalvo y el cubano José Martí. El primero sostenía que “la prensa no solo es el alma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización” y también aconsejaba: "No escribas como periodista lo que no puedes sostener como hombre".Montalvo por su parte advertía: "Así pues, el primer cuidado de los tiranos ha sido en todos los tiempos ahogar la voz de los oprimidos, aniquilar el pensamiento público" y agregaba: "La prensa es el 'de aquí no pasarás' de los gobernadores, de los ministros, del monarca y aun del Poder Legislativo". Por su parte Martí enseñaba que "La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante, es proposición, estudio, examen y consejo" y recalcaba: "La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente y hablar sin hipocresía".
Hoy en pleno siglo XXI no podemos hablar de que esta libertad sea garantizada plenamente. Varios casos de violación de derechos humanos ensombrecen los titulares de los medios en todo el mundo, y en particular el caso venezolano, hoy por hoy conmovida por los acontecimientos que vienen ocurriendo desde el pasado 12 de febrero, que hasta la fecha han originado la muerte a 42 compatriotas, que por el solo hecho de protestar contra el régimen han sido y siguen siendo objeto de brutal represión, como jamás había ocurrido en el país. Página negra que  pasará a la historia.
Para algunos, esta lucha que libran los estudiantes a quienes se les ha sumado la sociedad civil resulta infructuosa, pero para otros que son muchos, es un esfuerzo esperanzador  apoyado por un pueblo golpeado por la corrupción, inseguridad, escasez de alimentos y medicinas, alto costo de la vida, pésimos servicios públicos, y muchos sinsabores que han convertido estos duros años en una auténtica pesadilla.
Y todos estos males que esconde el régimen, no es por culpa de los medios de comunicación independientes, como señala Maduro y sus conmilitones del PSUV, sino de la incapacidad, ineficiencia y la ejecución de políticas públicas dictadas por el castro-comunismo desde la isla antillana de Cuba. Al régimen le molesta que la prensa libre e independiente recoja en sus páginas informaciones, tales como el fatídico saldo del número de venezolanos cuyos cadáveres llegan semanalmente a la Morgue de Bello Monte, y sus cifras son alarmantes como si se tratase de un parte de guerra.  En extremo, le causa escozor que articulistas de opinión critiquen o enfoquen temas, que a diario agobian al pueblo venezolano.
En estos dolorosos doce meses han sucedido episodios que pudieron evitarse, más por el comportamiento de quien dirige los destinos del país, negado a gobernar sin exclusión de clases sociales, abocándose únicamente a sus parciales a quienes incita con su obsecuente diatriba violenta, que termina promoviendo un síndrome de natural alarma e inquietud , jamás visto en nuestro país.
La opinión pública venezolana sabe que las judicaturas, el CNE, Poder Legislativo, entidades de control, fuerza pública y otras instituciones son simples apéndices de un partido que lo controla todo, hasta la institución castrense, violando de paso la Carta Magna. A ello se suma la opresión a los medios de comunicación, a los que se les obstaculiza la obtención de los dólares para la importación de papel, originando en consecuencia el cierre de algunos de ellos en la provincia, y otros a punto de salir de circulación, por la asfixia económica a las que se les somete.
Ignora el régimen, que los periodistas somos trabajadores sociales al servicio de la sociedad en general, y los medios de comunicación el soporte y sostén de la democracia, abierta y pluralista, sin ropaje ni tinte de extrañas doctrinas políticas ajenas a la idiosincrasia venezolana.
¡Preferimos una agonía en democracia, que una vida al servicio de una tiranía!!

Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)
Carlos E. Aguilera A.,
careduagui@yahoo.com
@_toquedediana

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JOSE DE JESUS VILORIA, LA PERVERSION DEL EJERCITO, EPICENTRO.

Existe  dentro de nuestras fuerzas armadas en general un liderazgo que de manera perversa se convirtió en liderazgo malo donde no hay ética para distinguir entre el bien y el mal porque prevalece una gran confusión de valores que permiten se imponga con hegemonía la voluntad del Comandante en Jefe.

Existe un componente de crueldad por la fiereza e inhumanidad con la que trata de persuadirse al adversario  que actúa en forma disidente frente a las políticas públicas desplegadas por el gobierno nacional, incluso llegando a extremo donde  falta la piedad a la hora de aplicar la fuerza.

Lamentablemente vemos como nuestro ejército se ha corrompido y a la vez actúa como corruptor en el uso indebido de bienes y funciones de la República en busca del beneficio personal de sus grandes jerarcas.

Existe un deterioro en la función militar que busca conservar la lealtad sin límites al caudillo y el apoyo a la prolongación indefinida de su poder llegando incluso al quiebre de valores fundamentales dentro de la organización con la única intención de conservar el poder para el jefe supremo por lo que se atenta contra la meritocracia para lograr  la concentración del poder en manos de los máximos mandos.

Existe una miopía en relación con los verdaderos problemas que sufre      el país y un sectarismo con el cual se manejan los asuntos políticos frente a la complacencia por parte del sector castrense.

Podemos afirmar con responsabilidad el parecido de nuestro ejército venezolano con el llamado Ejército Rojo de los tiempos de gloria de Mao Tse - Tung en la China Comunista del siglo pasado donde imperó el dominio férreo de la disciplina partidista dentro de las fuerzas armadas. Que bueno sería que nuestros honorables y dignos soldados de la patria alzaran su voz de protesta frente a este atropello Señores.

¿QUIEN MANDA EN  VENEZUELA ?

El diálogo como llamamos al encuentro de la oposición con el gobierno es una gestión política de singular nivel caracterizada por los discursos agresivos de los representantes de ambos factores cada vez que se reúnen.

Ese es un paso muy positivo porque obviamente el asunto está muy complicado y es hora de evitar más polémica estéril. En este momento a mi entender la cuestión más importante es el futuro del país y el rumbo a seguir de aquí en adelante.

La Ley de Amnistía puede ser la herramienta que ponga fin a la tensa relación entre el gobierno y la oposición pero resulta interesante el hecho de que existen posiciones encontradas en el alto gobierno porque mientras el presidente de la república observa con interés el proyecto que se presentó en a meza de diálogo para su posible aprobación en virtud de los poderes especiales que tiene por la ley habilitante existen otros representantes del alto gobierno como es el caso del Disputado Diosdado  Cabello Presidente de la Asamblea Nacional y Vicepresidente del PSUV partido de gobierno que la cuestionan alegando que su aprobación sería una demostración de debilidad por parte del gobierno nacional.

Si el gobierno no hace algo pronto para resolver esta situación quedará en evidencia ante la opinión pública la fractura en el ejercicio del poder por parte del oficialismo y podemos entrar en un túnel que definitivamente nos llevaría a tener que escoger entre las balas y  el dialogo.

Resulta interesante amigos lectores preguntarse entonces ¿Quien realmente manda en Venezuela.

Jose de Jesus Viloria
drjjviloria@hotmail.com
@epicentro2012

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