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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

lunes, 22 de julio de 2013

FERNANDO OCHOA ANTICH, LOS RETOS DEL ALTO MANDO MILITAR

         La designación del nuevo Alto Mando Militar tuvo un trascendente impacto en la Fuerza Armada. La hoja de servicio de sus integrantes es muy meritoria, aunque a mi criterio lo más  importante ha sido su discreto comportamiento durante estos años de exagerada politización de nuestra institución. Eso sí, los nuevos jefes militares deben entender que su ascendiente sólo se mantendrá si su acción de comando produce una inmediata transformación en la política militar y en la posición del gobierno nacional. Dolorosamente, debo decir que me ha causado una profunda decepción las palabras pronunciadas por la almirante Carmen Meléndez. Pensé que iba a desarrollar un discurso orientado a resaltar valores institucionales y no dirigido exclusivamente a elogiar a  Hugo Chávez.
        

Voy a tratar de exponer algunas ideas sobre ciertas transformaciones que, a mi criterio,  deben realizarse en la Fuerza Armada a la brevedad posible para poder satisfacer las expectativas de los venezolanos y de la mayoría de sus integrantes. Un primer aspecto, es restablecer la norma protocolar de que en los actos militares no se habla sobre aspectos partidistas sino exclusivamente de temas profesionales. Esta norma debe ser acatada celosamente por el presidente de la República, los miembros del Alto Mando Militar y todos los funcionarios públicos. Lamentablemente, Nicolás Maduro en el acto de juramentación de la ministro de la Defensa tuvo una intervención totalmente politizada que ratifica la equivocada orientación anterior y compromete gravemente su gestión presidencial 
         Un aspecto fundamental para que el nuevo Alto Mando Militar pueda reorientar a la Fuerza Armada por el camino de dignidad que le corresponde,  es entender que la Constitución Nacional vigente regula su actuación, organización y funcionamiento a través de los artículos 328 al 331. Allí claramente se establece que la Fuerza Armada es “una institución profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación…En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”…En el siguiente artículo se ratifica que las Fuerzas que la integran son: el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional.
         Estos artículos se encuentran estrechamente relacionados con el artículo 2 de la Constitución Nacional, en el cual se establece la esencia de nuestro sistema político al ratificar que “Venezuela se constituye en un Estado democrático  y social de Derecho  y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la democracia, la responsabilidad social y la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. Este artículo limita realizar cualquier acción de gobierno que intente crear una sociedad socialista, ya que de ninguna manera un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia tiene esa orientación ideológica.
         De allí, que los dos primeros retos que tiene el nuevo Alto Mando Militar son: prohibir que se continúe con la práctica inconstitucional de dar arengas partidistas en los actos militares y que los integrantes de la Fuerza Armada saluden diciendo consignas políticas y ordenar que se retiren de  los edificios militares los inmensos afiches con la figura del teniente coronel fallecido Hugo Chávez Frías, que lo único que buscan es tratar de crear un mito y un culto a la personalidad que va en contra de nuestra tradición institucional y profesional. Si el Alto Mando Militar no tiene la autoridad suficiente para imponer las medidas correctivas del caso en estos lamentables hechos, la Fuerza Armada no podrá ser, como históricamente siempre lo ha sido, un factor de estabilidad nacional.
          Los demás retos que tiene al Alto Mando Militar son específicamente profesionales. Varios artículos de la vigente Ley Orgánica de la Fuerza Armada violan de manera flagrante la Constitución Nacional. Es imprescindible, resolver estas contradicciones jurídicas. Una de ellas es la existencia de la Milicia Bolivariana como una Fuerza independiente. Otro aspecto a analizar es la nueva doctrina militar conocida como la Defensa Popular, la cual se encuentra orientada a la conducción de una supuesta guerra asimétrica que define como nuestra principal amenaza un conflicto militar con los Estados Unidos. Esa doctrina obliga a una  valoración muy objetiva de sus principios, ya que modificar nuestra visión clausewistziana de la guerra es una decisión muy compleja y difícil de instrumentar.
fochoaantich@gmail.com.
@FOchoaAntich.

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ELINOR MONTES, CUANDO LA GENTE NO IMPORTA


El que la gente no sea importante es una actitud moralmente cuestionable para quien lo practica y para quien se resigna a sufrirlo.

Con ocasión de la muerte de Carlos, Rodríguez Jefe de Bomberos del Distrito Capital, un niño de 12 años preguntó: “¿Para qué centralizaron los bomberos en el Distrito Capital si no se iban a ocupar de ellos?” Porque lo que le importa al régimen no es la gente sino el poder y cada suceso es usado para sus fines.

Carlos Rodríguez muere, no por culpa de los médicos de la clínica La Arboleda como pretende hacer creer el régimen que endilga sus crímenes a otros, sino porque la póliza de seguros a la cual tenía derecho estaba suspendida y porque la salud pública ha sido desmantelada por este régimen, verdadero responsable de esta muerte y de muchas otras.

En un contexto totalitario sólo a través de la reflexión podemos colocar las circunstancias que se viven en su punto justo. Si a este régimen le importase la gente no hubiese cerrado la clínica La Arboleda ni perjudicado a los pacientes, al personal y propietarios de la clínica, de manera injusta pues Carlos Rodríguez si fue atendido, los médicos lo estabilizaron antes de ser trasladado al Hospital, además todo servicio tiene un costo. Si las clínicas privadas son obligadas a atender a la gente aunque no pueda pagar, no habrá salud privada para nadie, no se puede operar gratis o con precios que no cubren los costos.

Si a este régimen le importase la gente no tuviese sin póliza de HCM un servicio de alto riesgo como los bomberos; en vez de dilapidar la fortuna que ha y sigue dilapidando en su proceso totalitario, hubiese invertido lo necesario para dar un servicio de salud pública de calidad y haría efectiva la responsabilidad administrativa, civil y penal de los funcionarios a cargo, quienes deberían ser destituidos, obligados a pagar la cuenta en circunstancias como esta en las clínicas privadas para solventar el deterioro causado intencionalmente en la salud pública y en este caso enjuiciados por homicidio, pero como no le importa la gente, miente, dice en los medios de comunicación que Carlos llegó sin signos vitales al Hospital Pérez Carreño cuando lo cierto es que estuvo allí consciente esperando pabellón desde las 10am hasta las 5:00 pm, cuando murió. Tampoco castigará a los verdaderos responsables sino que usa y usará  esta tragedia para satanizar a los médicos y a las clínicas privadas, igualar la salud hacia abajo, acentuar el odio, el resentimiento, la división y presentarse como el paladín de la justicia y salvador de los pobres.  

El que la gente no sea importante es una actitud moralmente cuestionable y cuando proviene de los gobernantes el daño es masivo.

La gente debe asumir su responsabilidad individual de reflexionar sobre lo que vive y las consecuencias de aceptar vivir bajo un régimen al que la gente no le importa o de defender su dignidad.

@elinormontes

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JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, MERCOSUR: ¿INTERÉS IDEOLÓGICO O COMERCIAL?

Discurrir sobre el interés subyacente de Venezuela por ingresar—como en efecto logró—al Mercado Común del Sur (Mercosur) obliga, por una parte, a ponderar sobre la inconveniente salida del país en 2006 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), bajo el argumento que Colombia y Perú tenían la intención de firmar—como en efecto sucedió—tratado de libre comercio con EEUU, e inclusive en junio de 2012 crearon con Chile y México la Alianza del Pacífico; es de recordar que Venezuela en la CAN, con la presencia de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, alcanzó balanzas comerciales superavitarias de forma continua; lo cual no impidió que desde 2004 procurara un acercamiento con Mercosur. 

Por otra parte, ha de juzgarse nuestras reales posibilidades de alcanzar en Mercosur la interdependencia y complementariedad económica con el resto de los países miembros; comportamiento que estará monitoreando permanentemente por el bloque a la luz del crecimiento económico que experimente, lo cual ha de inducir drásticos cambios en su actual política económica que pone énfasis en el denominado Socialismo del Siglo XXI, en abierta contradicción con los principios de libre comercio que enarbola Mercosur. A tenor de lo expuesto, puede inferirse la poca importancia que estaría prestando Venezuela al hecho económico-comercial, ya que el sólo retiro de la CAN afectó las exportaciones no petroleras y la diversificación de la economía.

Interés ideológico: La incorporación de Venezuela (luego de haber suscrito el 04/07/2006 el Protocolo de Adhesión) enfrentó la resistencia de Brasil y Paraguay alegando dudas de su comportamiento en relación al libre comercio; distinto a Uruguay (1,2% de la población) y Argentina (14,9% de la población) quienes ratificaron el Protocolo el 11/2006 y 12/2006 respectivamente; mientras que el Senado de Brasil (70,6% de la población) lo ratificó tres años después (12/2009) luego de soslayar la opinión referida a que Venezuela (10,8% de la población) pese a ser democrático en su origen, exhibía una actitud personalista y autoritaria en su desempeño a lo interno y una retórica nacionalista e intervencionista a lo externo. El Senado de Paraguay impidió por mucho tiempo la ratificación de Venezuela como miembro pleno (es obligante el voto favorable de todos los países miembros) por considerar que su Gobierno mostraba una falta de democracia; impedimento que giró “sorpresivamente” luego que el 29/06/2012 Mercosur resolvió la suspensión de Paraguay bajo la tesis que el 22/06/2012 (¡6 días antes!)  se había suscitado un “golpe de Estado parlamentario” ante la destitución del Presidente con una votación 39 a 4 en total legalidad constitucional; facilitando que el 30/07/2012 (¡un mes después!) se reunieran en forma “plena” para aprobar la incorporación de Venezuela, lo cual se llevó a cabo el 12/08/2012 (¡ a 6 años de haber suscrito el Protocolo!); momento que en opinión de expertos prevaleció lo político sobre lo jurídico, afirman igualmente que su ingreso era para impulsar el izquierdismo en la integración del sur.
Interés comercial: Venezuela dentro de Mercosur redunda en obvios beneficios para Brasil y Argentina, ante el aumento en su intercambio comercial gracias a la incorporación de un mercado con alto poder de compra y marcadamente dependiente de las importaciones; siendo que en Venezuela en 2012 más del 14% de las importaciones totales se vinculó con alimentos (del total importado de Mercosur más del 52%  correspondió a alimentos). Es de resaltar que en el periodo 1999-2010 las importaciones venezolanas desde el Mercosur se situaron en unos $ 35.000 millones y en 2011 se ubicaron en  unos $ 4.500 millones; mientras que sus exportaciones no petroleras se ubicaron en unos $ 2.000 millones (1999-2010) y en $ 370 millones en 2011, escenario donde la participación privada fue de un 52%. En cuanto a la Inversión Extranjera Directa hacia Mercosur, en 2012 se situó en $ 84.022 millones, participando Venezuela con 3,8%; Brasil con 77,7%; Argentina con 14,9%; Uruguay con 3,3% y Paraguay con 0,3%.
Finalmente, hemos considerado pedagógico no expresar reflexión alguna como respuesta a la interrogante formulada como título del presente artículo, dejando el espacio para el criterio individual.
@jagp611

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PER KUROWSKI, SANGRE NO SE DERRAMA POR NADA ESPECIAL


En un reciente programa de televisión, un animador, que actuaba más bien como un agitador, extranjero, desde la comodidad de su estudio, sin entender nuestra realidad, presionaba a un opositor, como buscando sangre para animar un reality show, preguntándole repetidamente  "¿Es o no es dictador"?

El muerto, aun cuando democráticamente elegido, por lo menos según su concejo electoral, a cuenta de cómo usaba la chequera petrolera, la cual es el instrumento de poder dictatorial por excelencia en Venezuela, ése sí actuaba como un dictador. El actual, el ocupador, el ilegítimo, a quien todo el qué decir y el qué hacer se le dicta, y sólo se le permite elegir qué tejido tricolor ponerse cuando viaja al exterior, como para echárselas de místico, ése podrá ser un títere de dictador, pero no un dictador.

Ahora bien, eso de que le hayamos entregado nuestras resultas petroleras al Estado, para que quienes no les ha costado ningún esfuerzo extraerlas las administren, un absoluto sinsentido, eso sí nos garantiza vivir en una dictadura económica.

La pregunta que nos debemos es: las elecciones, hasta suponiéndolas perfectamente pulcras... ¿son más importantes como el instrumento de todos nosotros para elegir a quienes nos habrán de gobernar, o son más importantes como el instrumento, de unos pocos, para acceder a los poderes que van con el gobernarnos?  Y lo pregunto, por cuanto me parece que de una manera u otra, y por cierto no solo en Venezuela, puede haber algo en el proceso democrático que no conduce a que los mejores nos gobiernen. ¿Será que los mejores no están tan dispuestos a negociar sus gobiernos?

Adicionalmente, en condiciones normales, cuando el Estado opera en base a las contribuciones fiscales de sus electores, los elegidos, el día después de las elecciones, siguen debiéndose por lo menos en algo a los ciudadanos; mientras que, en Venezuela, el día después de las elecciones, cuando los elegidos toman posesión de la chequera petrolera, somos los ciudadanos quienes terminamos debiéndonos más a quienes nos gobiernan.

Y esta realidad nuestra significa que los cambios de quienes nos gobiernan, no pasan de ser simplemente unos cambios de protagonistas, de la misma película, con guiones parecidos. Y eso ciertamente le resta fuerza al ímpetu nacional de solicitar cambios por vía de una protesta social. En otras palabras para que una sociedad reclame cambios por vías que puedan ser peligrosas,  probablemente necesita sentir que del otro lado del río espera, o un botín, o algo inmensamente mejor que merece arriesgarse.

Por ejemplo si a mí me dijeran que al otro lado del río se encuentra la repartición de las resultas petroleras a los ciudadanos, con lo cual los venezolanos se librarían de la dependencia del Estado, ahí de repente podría justificarse una guerra, ya que ahí sí estaríamos hablando de una verdadera Guerra de Independencia.

De nuevo me enviarán mensajes del tipo "Sólo se gastarían sus resultas petroleras en aguardiente". De nuevo les aseguraré que no. La mayoría sabrá mejor qué hacer con su cuota parte de las resultas, de lo que el Gobierno sabe hacer con todas estas. Y además, aun cuando así fuese, quizás es mejor un país de borrachos libres, que uno con domesticados y subyugados abstemios.

PS. Si te dan un regalo y lo extraes de su envoltura ¿has producido un regalo? Pues no. De la misma manera, cuando extraemos un barril de petróleo, no hemos producido un barril de petróleo.

perkurowski@gmail.com

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VICENTE BRITO, EL GOBIERNO INSISTE EN SUS ERRORES, RED POR LA DEFENSA AL TRABAJO, LA PROPIEDAD Y LA CONSTITUCION,


NOTA DE PRENSA 


EL GOBIERNO INSISTE EN SUS ERRORES.

Cuando escuchamos hace semanas a voceros del gobierno sobre revisión de estrategias y modificación de actitudes referente a lo privado, se crearon expectativas en los sectores productivos del país.

Lamentablemente pasado un tiempo nos encontramos que se mantiene el mismo esquema que ha llevado a los venezolanos a padecer escasez y precios crecientes de lo que consumimos: medicinas, alimentos, ropa, zapatos etc.

El gobierno no ha podido solucionar las necesidades de divisas para importar lo que se consume, sigue el esquema de precios regulados, donde se paga lo importado a valor de mercado internacional, pero al productor nacional se le fija precio por debajo de su costo. Se crean cada día más trabas para el normal funcionamiento de las empresas privadas al crearse una cantidad de requisitos públicos para realizar cualquier trámite de registrar documentos o tramitar un permiso. Se han creado una serie de cargas impositivas adicionales que se hacen insostenibles para la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas. Los organismos de supervisión y control se han convertido en elementos punitivos de la actividad económica con el cierre y multas de negocios. No se ha solucionado la grave situación que padecen los propietarios afectados con la toma de sus tierras, inmuebles y empresas, anunciados por voceros gubernamentales, lo contrario el INTI sigue su política de ocupación de fincas las cuales se han convertido en tierras sin producir, solo han servido para que se den créditos a "productores" que no siembran. El reciente caso de la ocupación de las tierras del señor Héctor Hidalgo en el estado Apure es una ratificación de la política de desconocimiento de los derechos de los propietarios, con lo cual se pisotean sus derechos ciudadanos garantizado en la constitución.

Hoy el país se encuentra en una coyuntura compleja que afecta nuestra calidad de vida, siendo uno de los países del mundo con mayor ingreso por la explotación de sus recursos naturales, padecemos la imposición de un modelo político ideológico cuyos resultados están a la vista. Países a los cuales damos asistencia petrolera tienen índices socio-económicos muy por encima de los nuestros y en el continente a pesar de los anuncios oficiales de desarrollo y crecimiento estamos en calidad de vida en los últimos cinco.

Es evidente que no habrá rectificación y el gobierno insistirá en su modelo equivocado sin medir las consecuencias.


Vicente Brito
                                                         Presidente

vicent.brito@gmail.com
raulamiel@gmail.com

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domingo, 21 de julio de 2013

CARLOS ARMANDO FIGUEREDO, COMENTARIOS SOBRE LAS DEMOCRACIAS TOTALITARIAS

Los estudiosos de ciencia política durante buena parte del siglo XX y siguiendo en el siglo XXI han investigado mucho sobre el totalitarismo. El término fue puesto en boga por Hannah Arendt, en 1950, en su libro Los Orígenes del Totalitarismo. 

El concepto de totalitarismo, según la filósofa política de origen judío nacida en Alemania y convertida en ciudadana de los Estados Unidos, se aplica a regímenes llamados totalitarios en los que la vida de sus ciudadanos está sometida al control absoluto de un partido político que ejerce autoridad única y exclusiva sobre ellos. Hannah Arendt analiza los orígenes del totalitarismo refiriéndose al régimen nacionalsocialista alemán a partir de enero de 1933 y, en una obra posterior, al régimen comunista de la Unión Soviética después de la Revolucion Bolshevique de octubre de 1917. No publicó una obra referida a los orígenes de regímenes totalitarios con vestidura democrática como   las llamadas democracias totalitarias.

Los orígenes de las democracias totalitarias han sido objeto de un estudio profundo por parte de Jacob Leib Talmon, renombrado profesor de historia moderna en la Universidad Hebrea de Jerusalén, fallecido en 1980. Ese estudio está plasmado en su libro publicado en 1952 bajo el título de The Origins of Totaltarian Democracy [Los Orígenes de la Democracia Totalitaria]. Según Talmon y otros autores se considera democracia totalitaria a un sistema de gobierno surgido de elecciones libres —en otras palabras de la voluntad popular— en el que los ciudadanos, si bien pueden elegir, no tienen ninguna participación en la toma de decisiones de un poder ejecutivo que no está sometido, en la práctica, a ningún control por los poderes legislativo y jurisdiccional. Se trata de regímenes que tienen legitimidad de origen pero no de ejercicio.

Después del final de la segunda guerra mundial, en 1945, surgieron en Europa Oriental regímenes considerados como democracias totalitarias. Ha ocurrido lo mismo en América Latina en la segunda mitad del siglo veinte y a comienzos dl siglo veintiuno, por lo que he creído conveniente glosar el libro del profesor Talmon.

Hay que aclarar, desde un principio, que Talmon analiza el origen de las democracias totalitarias a partir del siglo diez y ocho, como veremos más adelante.

Comienza la obra refiriéndose a los dos tipos de democracia: la liberal y la totalitaria, definidas como sigue:

El enfoque liberal supone que la política es un asunto de ensayo y error, y considera a los sistemas políticos como estratagemas pragmáticas de la ingenuidad y espontaneidad humanas. Reconoce también una variedad de niveles de esfuerzo colectivo que en conjunto están fuera de la esfera de la política.[1]

La definición de la democracia totalitaria, por otro lado, se basa en la suposición de una sola y exclusiva verdad en la política. Se le puede llamar Mesianismo político en el sentido de que postula un esquema de cosas previamente ordenado, armonioso, al que son llevados irresistiblemente los seres humanos y al que están obligados a llegar.[2]

Sobre la manera de concebir el pensamiento humano, se opina que “Trata todo el pensamiento y la acción humanos como si tuviesen significación social y, por lo tanto, cayesen en la órbita de la acción política:”[3]

Al tratar sobre el valor de la libertad por parte del enfoque liberal como del totalitario, para el autor “Ambas escuelas afirman el valor supremo de la libertad. Pero mientras una halla la esencia de la libertad en la espontaneidad y la ausencia de coerción, la otra cree que sólo se realiza mediante la búsqueda de una finalidad colectiva absoluta.”[4]

Talmon empieza temprano a esbozar sus ideas acerca de los orígenes de la democracia totalitaria diciendo:

La decadencia de la idea de estatus como consecuencia del surgimiento del individualismo trajo consigo la perdición del privilegio, pero también contenía potencialidades totalitarias. Si, tal como se discutirá en este ensayo, lo empírico es el aliado de la libertad, y el espíritu doctrinario es el amigo del totalitarismo, la idea del hombre como una abstracción, independientemente de los grupos a los cuales pertenezca, posiblemente se convertirá en un poderoso vehículo del totalitarismo.[5]

Sigue en la consideración del germen de la democracia en el siglo diez y ocho, bajo las ideas de la Ilustración: “Pero lo que hay que enfatizar debe ser la intensa preocupación del siglo diez y ocho con la idea de virtud, que no era sino la conformidad con el deseado patrón de armonía. Se negaban a contemplar el conflicto entre libertad y virtud como inevitable.”[6] Se habla del mesianismo que, indirectamente, surge de esas ideas: “El Mesianismo totalitario se endureció como una doctrina exclusiva representada por una vanguardia de los iluminados, quienes justificaban su utilización de la coerción contra quienes se negaban a ser libres y virtuosos.”[7]

Sobre la influencia del pensamiento ilustrado, Talmon aclara de nuevo que:
El objeto de este libro es examinar los estadios a través de los cuales los ideales sociales del siglo diez y ocho se transformaron –por un lado- en democracia totalitaria. Se toman tres de esos estadios: el postulado del siglo diez y ocho, la improvisación jacobina y la cristalización de las ideas de Babeuf;…[8]

En cuanto a lo que se dice sobre el conflicto entre la libertad y la virtud, nos hace recordar lo que decía Maquiavelo en El Príncipe: “Los dominios así adquiridos están acostumbrados a vivir bajo un príncipe o a ser libres; y se adquieren por las armas propias, por la suerte o por la virtud.”[9]

A partir de la página 6 el autor comienza a tratar sobre la democracia totalitaria moderna, la que, según antes se dijo, surgió después de 1945 tanto en las llamadas repúblicas democráticas de Europa Oriental y en algunos países de América Latina, definiendo a esa supuesta democracia como “una dictadura que reposa sobre el entusiasmo popular, y por ello es diferente del poder absoluto ejercido por un Rey de derecho divino, o por un tirano usurpador”. Se pasa de inmediato a referirse al totalitarismo de la derecha y el totalitarismo de la izquierda:

La Derecha enseña la necesidad de la fuerza como una manera permanente de mantener el orden entre las creaturas pobres y revoltosas y las entrena a actuar de una manera ajena a su naturaleza mediocre. El totalitarismo de la Izquierda, al valerse de la fuerza, lo hace convencido de que la fuerza solo se utiliza para acelerar el ritmo del progreso del hombre hacia la perfección y la armonía social.[10]

Sobre las premisas originales de lo que se ha dado en llamar regímenes revolucionarios de democracia totalitaria, el autor opina: “Puede mantenerse además que independientemente de lo que fueran sus premisas originales, los partidos y regímenes totalitarios de la Izquierda tendieron invariablemente a degenerar como maquinarias de poder sin alma, cuyo pobre servicio a los dogmas originales es mera hipocresía.”[11]

Hemos visto como ese totalitarismo de izquierda ha triunfado y ha permanecido e incluso permanece en el poder por muy largos años, como es el caso de Cuba y, al analizar su naturaleza, Talmon opina:

Incluso si aceptamos ese diagnóstico de la naturaleza del totalitarismo de izquierda cuando triunfa, ¿debemos atribuirle su degeneración al inevitable proceso de corrosión que sufre una idea cuando el poder cae en manos de sus adherentes? ¿O debemos acaso buscar su razón más profundamente, a saber, en la propia esencia de la contradicción entre absolutismo ideológico e individualismo, inherente al moderno Mesianismo político? ¿Cuándo los hechos de los hombres en el poder desmienten sus palabras, acaso hay que llamarlos hipócritas y cínicos o son solo víctimas de un espejismo intelectual?[12]

Sobre el papel del liderazgo, que tiene tanto peso en las democracias totalitarias, Talmon señala:

El líder se identifica con la doctrina absoluta y la negativa de otros en someterse llega a ser considerada no como una diferencia de opinión normal, sino como un delito. Es característico del líder que cuando se le frustra pierde rápidamente su equilibrio precario y cae víctima de una orgía de lástima de sí mismo, manía persecutoria e impulso al suicidio.[13]

Volviendo sobre la influencia del pensamiento ilustrado del siglo diez y ocho como factor influyente en la aparición del totalitarismo democrático y, refiriéndose a Rousseau, al hablar de la voluntad general, la soberanía popular y la dictadura, Talmon plantea: “Lo soberano de Rousseau es la voluntad general exteriorizada, y, tal como antes se ha dicho, esencialmente representa lo mismo que el orden armonioso natural. Al casar este concepto con el principio de soberanía popular, Rousseau hizo que surgiera la democracia totalitaria.”[14] 

Sin duda, Rousseau, al referirse al Contrato Social para la creación el Estado, lo hace basándose en la idea de que la voluntad del pueblo era suprema, concepto que ya venía desde la Roma antigua: voluntas populi suprema lex esto. Pero Rousseau no llega a determinar cómo se determina cuál es la verdadera voluntad del pueblo, concepto éste que ha sido objeto de múltiples abusos por parte de los regímenes de democracia totalitaria para justificar su acceso al poder y su permanencia en el mismo. Se insiste en la implicación de la dictadura cuando los regímenes se basan en la democracia y llaman a referendos cuando están seguros de que obtendrán con ellos los resultados buscados, Así tenemos:

Ahora bien, desde la propia base del principio de democracia directa e indivisible y la expectativa de unanimidad, se halla  la implicación de dictadura, tal como lo ha mostrado la historia de más de un referendo. Si un llamado constante al pueblo como un todo, no solo como un pequeño grupo representante, se mantiene, y a la vez se postula la unanimidad, no hay modo de escaparse de la dictadura. Ello estaba implícito en el énfasis de Rousseau sobre el tan importante punto según el cual los líderes deben plantear solo preguntas de una naturaleza general al pueblo, y, lo que es más, deben saber cómo plantear la pregunta correcta. La pregunta debe tener una respuesta tan obvia que cualquier respuesta diferente aparecería como simple traición o perversión. Si la unanimidad es lo que se desea, debe ingeniarse a través de intimidación, trampas electorales o la organización de la expresión popular espontánea a través de activistas que pasan el tiempo haciendo peticiones, demostraciones públicas y una campaña violenta de denuncias.[15]

Hay una crítica velada a Rousseau basada en el hecho de que él no atisbaba las consecuencias negativas de sus “buenas ideas”:

[Rousseau] no estaba consciente de que la absorción total y altamente emocional en el esfuerzo político colectivo se calcula para destruir toda felicidad, de que la excitación producida por la multitud reunida puede ejercer una presión muy tiránica y que la extensión del alcance de la política a todas las esferas de interés humano, sin dejar espacio para el proceso de actividad casual y empírica, era la vía más corta hacia el totalitarismo.[16]

En el capítulo cuatro del libro se trata del problema de la propiedad y de su enfoque por parte de la democracia totalitaria. Se analiza el pensamiento de Morelly y Mably como precursores del comunismo. Refiriéndose al pensamiento del siglo diez y ocho, se subraya la discrepancia entre los planteamientos teóricos, tan audaces, y la debilidad de las conclusiones prácticas, sobre todo en cuanto al tema de la propiedad: “La realmente remarcable característica del pensamiento del siglo diez y ocho no es la presencia o ausencia de socialismo. Sino la discrepancia entre la audacia de las premisas y la timidez de las conclusiones prácticas, cuando se trataba sobre el problema de la propiedad.”[17]

Muchos de esos pensadores achacan los males de la sociedad a la inequidad de la propiedad: “No solo comunistas declarados como Morelly y Mably, sino también Rousseau, Diderot y Helvetius estaban contestes en que todos esos males son el primer efecto de la propiedad y de todo el juego de males inseparables de la inequidad a la que le dio nacimiento”.[18]

Se pone en evidencia el bajo concepto que el autor del Contrato Social tenía sobre la propiedad:

El elocuente pasaje de Rousseau acerca del primer hombre que rodeó su terreno de una cerca, engañó a sus vecinos haciéndoles creer en la legalidad de su acto, y se hizo así el autor de todas las guerras, las rivalidades, los males sociales y la desmoralización en el mundo, no es más radical que la insistencia obsesiva de Morelly y Mably es la causa de raíz de que todo haya tornado mal en la historia.[19]

Se muestra como, en el siglo diez y ocho, aparece la propuesta de eliminación de la propiedad privada, sustituyéndola por la propiedad del Estado: “Helvetius estaba del mismo lado de la mayoría de sus contemporáneos, cuando alegaba que solo un régimen de propiedad del Estado, con el dinero proscrito, ofrecía una posibilidad de una legislación, estable e inalterable, calculada para preservar la felicidad general.”[20]

Pero Talmon recuerda que muchos de esos pensadores con ideas de socialismo real dieron marcha atrás, tal como lo han hecho hoy en día muchos políticos que en una época fueron de extrema izquierda y hoy en día se acercan cada vez más a las ideas liberales:

Todas esas ideas, sin embargo, fueron contradichas por los mismos escritores que las habían avanzado. Rousseau, Helvetius y Mably concurrieron en que la propiedad privada se había hecho el cemento del orden social, y la primera piedra del Contrato Social. Helvetius llamaba a la propiedad privada “le droit le plus sacré…dieu moral des empires”.[21]

La Revolución Francesa, nacida de la Ilustración del siglo diez y ocho, como la esperanza de un mundo mejor, de libertad, igualdad y fraternidad, no tardó mucho en tomar el camino del totalitarismo, sobre todo a partir de 1793. Así lo aclara Talmon:

Todo el desarrollo subsiguiente de la Revolución puede ser descrito como una lucha entre dos actitudes, una basada en la idea de equilibrio y la nueva legalidad establecida, y la otra que surgía de la idea de la primacía de la finalidad Revolucionaria, y que implicaba la legalidad de la coerción y la violencia Revolucionaria.…

La dictadura del Comité de Salud Pública y la declaración del Gobierno Revolucionario que siguió al golpe de junio implicó la pretensión de que en ese estadio la finalidad Revolucionaria había llegado a incorporarse en un partido único, el Jacobinismo, que representaba la verdadera voluntad y el real interés del pueblo, o más bien de las masas populares.[22]

Una expresión clara de la llegada de un totalitarismo que se dice democrático, pretendiendo basarse en sus orígenes como movimiento surgido de un origen para todos esperanzador como fue la Revolución Francesa en 1789, es lo que nos narra Talmon respecto del club de los Jacobinos. Y es que el jacobinismo, como doctrina política pretendía defender la soberanía popular, entendida a su manera, para justificar un régimen de terror:

La dictadura jacobina descansaba sobre dos columnas: la devoción fanática de los fieles y una ortodoxia rigurosa. La combinación de ambas era el secreto de la fuerza de los jacobinos, y un nuevo fenómeno en la historia política. Habiendo comenzado como un movimiento para auto-expresión popular y debate permanente, para compartir la jubilosa experiencia de ejercer la soberanía popular, el jacobinismo se convirtió rápidamente en una confraternidad de fieles que deben perderse en la sustancia objetiva de la fe para recuperar sus almas.[23]

Ya antes se habló de los totalitarismos de derecha y de izquierda y se expresa una opinión sobre estos últimos, considerando su carácter universal que ahora vemos aparecer en América Latina a fines del siglo veinte e inicios del veintiuno y que, como antes, ya se siente su próxima desaparición :

De allí que los patrones del totalitarismo de Izquierda sean tan universalistas en su carácter e ignoren completamente las características nacionales y locales, así como luzcan totalmente desconocedores del problema del elemento personal en el liderazgo, olvidando el lugar de la personalidad humana real en el funcionamiento de la política…

… El éxtasis revolucionario no disuelto es algo que dura poco. Pronto, los hombres retornan al pantano del conservadurismo obtuso, del egoísmo o de la privacidad neutral.[24]
…
La impaciencia y la violencia del doctrinario racionalista convierte pronto al entusiasmo de masa en hostilidad resentida hacia el patrón revolucionario. Siempre ha ocurrido en las revoluciones modernas que en la medida en que el dinamismo más interno de la Revolución siguió lanzando hacia delante cada vez más extremistas doctrinarios las masas se hicieron cada vez más indiferentes y hostiles respecto de las intenciones revolucionarias.[25]

Hay referencia a la ambigüedad del siglo diez y ocho que no pudo resolverse para justificar la coerción considerada imprescindible por la democracia totalitarista, y se expone:

Siempre hubo una ambigüedad no resuelta en el siglo diez y ocho, especialmente de origen de Rousseau, la yuxtaposición de las dos cualidades del ideal del siglo diez y ocho –su carácter objetivo, eterno, y el hecho de estar grabado en los  corazones humanos. La ambigüedad no resuelta parecía resolver la cuestión  de la coerción. Puesto que la verdad objetiva también estaba inmanente en la consciencia del hombre, no había coerción externa al forzarlo a seguirla. También había otra ambigüedad; por un lado, la esperanza optimista de que el hombre (o el pueblo) hecho libre, y así también moral, vería la verdad y la seguiría; por otro lado se hallaba el temor a la arbitrariedad y la arrogancia humana.[26]

A pesar del ateísmo revolucionario surge para sus paladines la necesidad de contar con una religión y se nos recuerda lo que pensó Robespierre: “Lo que Robespierre quería decir no era que puesto que no podía moverse al populacho mediante argumentos racionales para que se comportara éticamente, sino por el miedo a Dios, había simplemente que inventar la religión en aras del orden social.”[27] 

Ya Lucrecio había dicho: timor facit deos.

Y desde el siglo diez ocho se germina la política de clase como base fundamental de la democracia totalitaria. Refiriéndose a esa política, leemos lo que aún se sigue practicando:

Hay que pagarle al pueblo y mantenerlo a expensas de los ricos: pagarle por asistir a asamblea públicas, amar a sus gentes y mantenerlas como miembros de ejércitos revolucionarios con dinero proveniente de cargas especiales a los ricos a quienes debían vigilar, finalmente subsidiadas y provistas por el Gobierno a expensas de los productores y mercaderes.[28]

La democracia totalitaria que nació en el siglo diez y ocho comenzó a evolucionar hacia el comunismo, bajo la inspiración de Babeuf:

El más temprano y constante elemento en el pensamiento de Babeuf  era la idea general y muy vaga de que le incumbía a la sociedad asegurar la existencia de todas las personas, en cuya nomenclatura una “honnête médiocrité”, ni menos ni más de lo necesario: “portion égale”.. En la víspera de la Revolución había llegado a pensar de que la mejor manera de hacerlo era que toda la propiedad se pusiera en un fondo común y que se facultara al Estado para llevar a cabo una distribución igual, sin acordar trato preferencial a ninguna clase o profesión.[29]

Pero tal democracia plebiscitaria, directa es —tal como ya se dijo— lo preliminar de una dictadura o de una dictadura disfrazada. Es una invitación a un partido totalitario para azuzar agitación, “organizar” el descontento o la voluntad del pueblo, ingeniando peticiones de masa, manifestaciones y presión desde abajo; y un estímulo a un partido totalitario en el poder para ingeniar referendos y resoluciones de masa en apoyo. No podía hacerse de otro modo. Se sabe que cuando se postula plena unanimidad, no hay escape de la imposición de una sola voluntad.

A partir de la página 249 de Los Orígenes de la Democracia Totalitaria se exponen las conclusiones del autor:

La democracia TOTALITARIA, lejos  de ser un fenómeno de reciente crecimiento, y fuera de la tradición occidental, tiene sus raíces en el tronco común de las ideas del siglo diez y ocho.…

La democracia totalitaria evolucionó tempranamente hacia un patrón de coerción y centralización no porque rechazaba los valores del individualismo   liberal del siglo diez y ocho, sino porque originalmente tenía un actitud demasiado perfeccionista respecto de los mismos.[30]…

El trazado de la genealogía de las ideas brinda una oportunidad para emitir algunas conclusiones de naturaleza general. La lección más importante que hay que extraer de esta investigación es lo incompatible de la idea credo en la libertad que todo lo abarque y todo lo resuelva.

Esa es la maldición de todos los credos de salvación: haber nacido de los impulsos más nobles del hombre, y degenerar en armas de tiranía.[31]

[1] J.L, Talmon The Origins of Totalitarian Democracy, West View Press, Inc, Boulder, Colorado, 1985 © J.L. Talmon, p.1
 [2] Ibíd., p 1,s.
[3] Ibíd., p 2.
[4] Ibid.
[5] Ibid., p 4.
[6] Ibid., p 4., s.
[7] Ibid., p 5.
[8] Ibid., p 6.
[9] Maquiavelo, El Príncipe, edición virtual en: http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/maquiavelo/maquiavelo_elprincipe.htm
[10] Talmon, op. cit,, p.7.
[11] Ibid.,
[12] Ibid., p 6., s
[13] Ibid., p 40.
[14] Ibid., p 43.
[15] Ibid., p 46.
[16] Ibid., p 47.
[17] Ibid., p 50.
[18] Ibid., p 51.
[19] Ibid.
[20] Ibid., p. 52.
[21] Ibid. P. 78 y 79.
[22] Ibid., p. 79
[23] Ibid., p. 127
[24] Ibid., p. 136.
[25] Ibid., p. 137.
[26] Ibid., p. 147.
[27] Ibid., p. 148.
[28] Ibid., p. 152.
[29] Ibid., p. 187.
[30] Ibid., p. 249.
[31] Ibid., p. 253.

figueredo.carlosar@gmail.com



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ALEXIS MÁRQUEZ RODRÍGUEZ, EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

No hay duda de que el actual gobierno, desde su fase propiamente chavista hasta la actual etapa, marcada por la indefinición, es el gobierno de la mentira, o, si se quiere, de los mentirosos. La forma como mienten sus representantes, del presidente para abajo, ministros, diputados, magistrados, altos funcionarios de todo tipo, incluso militares, no tiene precedentes en nuestro país. Sabemos que la política se basa con frecuencia en el arte de la mentira, pero la forma como actualmente ese arte se practica entre nosotros ha alcanzado grados inauditos, como nunca había ocurrido en nuestra historia.

CUARTEL DE LA MONTAÑA EN MADRID
Indigna ver con qué cinismo el presidente y sus adláteres, de todo rango y sin distinción de funciones, dicen las mentiras más descaradas, de esas que no dan pie para suponer que el que las dijo estaba mal informado. Y no solo se miente dentro del país y en asuntos de menor cuantía, sino también en el campo de las relaciones internacionales y en las más importantes materias.
Parejamente con las mentiras los personeros del gobierno inventan cosas, o las copian o imitan de otras partes. Parece que en algún momento a alguien se  le ocurrió la idea de cambiarle el nombre al Museo Militar, escenario de uno de los momentos más menguados en la vida militar de Chávez, y no hallaron nada mejor que llamarlo Cuartel de la Montaña. Porque ante la carencia de valores heroicos propios el chavismo no tiene escrúpulos en apropiarse de los ajenos. ¿Saben los chavistas qué fue el Cuartel de la Montaña? 
El Cuartel de La Montaña, en Madrid, se hizo célebre porque allí el general Joaquín Fanjul inició la sublevación contra la República, que dio inicio a la Guerra Civil española, el mismo 18 de julio de 1936, simultáneamente con el alzamiento de Francisco Franco en Marruecos. Pero el cuartel fue rápidamente recuperado por los republicanos, en la primera cruenta  batalla de la guerra, a partir de lo cual el Cuartel de la Montaña se erigió en uno de los símbolos de las fuerzas republicanas en su lucha contra las tropas falangistas.
Es probable que quien tuvo la genial idea de llamar Cuartel de la Montaña al Museo Militar haya conocido dicho nombre, sin saber de qué se trataba, al leerlo en el poema  “Un canto para Bolívar”, de Pablo Neruda. Allí, en efecto, dice el poeta: “Yo conocí a Bolívar una mañana larga, / en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento. / Padre, le  dije, ¿eres o no eres o quién eres? / Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: / ‘Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo’”.

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sábado, 20 de julio de 2013

PEDRO PAÚL BELLO, GENERACIONES POLÍTICAS., A UN AMIGO

Mi muy apreciado amigo,

Entiendo muy bien tu punto de vista y se a quienes te refieres, pero no lo comparto. Como bien sabes, en Venezuela los cambios generacionales no han sido nunca fáciles de realizar y, la mayoría de las veces se han hecho por la vía de la fuerza.

Eso es histórico, como bien lo sabes. Entre la primera generación política venezolana (la de la IV República verdadera, que se inició en 1830) y la segunda, que inició Guzmán Blanco, está el amargo paso de casi cinco años en desastrosa guerra civil que terminó arruinando el país.

La segunda generación se inició con Cipriano Castro, quien en 1899 invadió desde Colombia y en seis meses se hizo del poder, lo que duró hasta la prolongación del gobierno después de la muerte de Gómez en 1935, pese a los cambios profundos realizados en el gobierno de López Contreras y su ampliación temporal con Medina.

El golpe de la logia militar, dirigida por Pérez Jiménez, marcó el ascenso al poder de la tercera generación, cuyos componentes eran militares y civiles, como los que acompañaron a Pérez J y a Betancourt. Entonces, por tercera vez en nuestra historia, el cambio generacional en el poder político fue efectuado mediante la fuerza.

La tercera generación ha sido la primera en abrir la posibilidad de un cambio generacional político por el sendero de la paz. En efecto, después de los gobiernos de Betancourt y Caldera, en 1974 asciende al poder Carlos Andrés Pérez, quien era de la cuarta generación política. Así mismo, después de Pérez, asumió la presidencia Luis Herrera Campins, también de esa misma generación. Ese cambio o transición generacional se mantuvo, pues luego del gobierno de Lusinchi, --contemporáneo de Carlos Andrés Pérez—vuelve este a la Presidencia de la República, pero por razones que aquí no toco, fue desplazado en 1993 y sustituido por el Doctor Ramón J. Velázquez, quien es de la misma generación. Posteriormente, retorna a la presidencia el Doctor Rafael Caldera quien formaba parte de la anterior tercera generación, pero al finalizar su mandato, en diciembre de 1998, vence en las elecciones presidenciales el Tte. Cnel. Hugo Chávez Frías quien, en estricto sentido, es el primer presidente que correspondería a una quinta generación política. ¿Tal vez por eso llamó a la actual “quinta república” siendo todavía, cómo es, la Cuarta República?

En todo caso  --y como era de esperarse--  la gran mayoría de los Ministros y otros miembros que han participado y aún participan en el actual gobierno, corresponden a la quinta generación política que ha gobernado este país. Ocurre, sin embargo, que en estos últimos quince años ha emergido una sexta generación y que, de manera lógicamente explicable  --sin hacer referencias a los trágicos errores del llamado “socialismo del siglo XXI”--  no sólo desea esa generación participar en la dirección de Venezuela, sino que quiere y debe asumir su conducción política.

Pero todavía hay algo más importante: no es que sola y aisladamente los integrantes de la sexta generación política aspiran el asumir el poder en Venezuela, sino que una inmensa mayoría de los venezolanos, más allá de esas lógicas aspiraciones de la sexta generación, no quieren ni están dispuestos a apoyar a los políticos del ya llamado “pasado”, sino que se han identificado, decididamente, con los nuevos de la sexta generación, sin ocultar sus rechazos a los que llaman “de la vieja política”, independientemente de sus experiencias indudables y de sus particulares aspiraciones.

Estimado amigo: la presente es la hora de los nuevos, la hora de Henrique Capriles, de Leopoldo López, de María Corina Machado, para no mencionar sino los más resaltantes en el momento presente, que son acompañados por muchos otros, de distintas banderías y colores, que aspiran rescatar el futuro de esta bendita tierra de gracia.

Cierra pues, amigo, tus archivos ya viejos y periclitados, de un pasado que pudo ser pero que ya no puede y ábrete a la aurora que ya ilumina, como sol naciente, el futuro de nuestra querida Patria.
ppaulbello@gmail.com

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