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miércoles, 29 de julio de 2015

EGILDO LUJAN NAVAS, GANAR EN BS.Y COMPRAR EN $= RUINA

En Venezuela, el término "bachaqueo" ya dejó de ser una expresión jocosa, para convertirse en una práctica comercial. Muchos, inclusive, van más allá. La califican de degradación económica nacida al amparo de un proceso político venezolano que sus mentores denominaron revolución.

Lo cierto es que aquí “bachaquear” consiste en adquirir productos cuyos precios se comercializan bajo un régimen de controles, mientras que el Estado asume el diferencial que existe entre el costo de producción o de importación y al que se vende, de acuerdo a un subsidio que autoriza la Asamblea Nacional, sin que nadie demuestre cuál es la verdadera y transparente relación (costo-precio-subsidio).

En las instancias públicas, se afirma que el “bachaqueo” es producto de una “guerra económica”, en la que la renta y la usura se dan la mano, para expoliar al Estado, estafar al pueblo y desestabilizar la Democracia. Pero en esas mismas posiciones de mando, por ejemplo, nadie explica a qué se debe que la vocación gubernamental relacionada con el abastecimiento  coincida siempre con la importancia de importar, antes que con la de estimular, promover y hasta de garantizarle resguardo jurídico al que produce, a los que procesan y a los que comercializan.

El “bachaqueo”, entonces, no es cualquier cosa extraña o ajena a la vida de los venezolanos. Tampoco a los gobernantes de hoy, quienes insisten en atacarlo como consecuencia de “algo”, pero que se resisten a identificar su composición, su origen. Sobre todo, se abstienen de golpearlo en sus raíces; mucho menos de identificar a los responsables. ¿Quiénes son realmente los responsables?.

Definitivamente, en este caso la responsabilidad está asociada a lo que ya no se puede ocultar ni convertir en expresión burlona. Nació, se desarrolló y se ha posicionado en un país petrolero que despilfarró una fortuna gigantesca en nombre de una ideología reaccionaria y destructiva, capaz de  minar el tejido productivo  agropecuario e industrial de la nación en sólo tres lustros, hasta poner al país al borde de una quiebra económica.

Dicen los especialistas que ese eventual colapso económico, lo imposibilitan los cuantiosos ingresos diarios que Venezuela sigue percibiendo por la venta de petróleo, aun a menos de 60 dólares el barril. Pero admiten la realidad y gravedad del problema, mientras lo relacionan con el hecho de que sea un país dependiente de una economía de puertos, seriamente comprometida con su vocación inductora del "consume lo importado", mientras reniega de la necesidad del  "compra lo venezolano", del “consume lo hecho en Venezuela”. Quizás, posiblemente, a lo mejor -como lo estiman por su parte los analistas del proceso político nacional- porque la sobrefacturación lo justifica todo. Inclusive, un ideólogo económico al servicio del Gobierno llamado Jorge Giordani, tiene una visión mucho más amplia del asunto. El lo asocia con lo que denomina “empresas de maletín”, y que no es más que ese enjambre de falsos emprendimientos nacidos al amparo del desorden reinante en la administración pública, precisamente para sacarle provecho a la abundancia de dinero, como a la fragilidad moral de los que conducen al país.

Tan peculiarmente bien descrita por los hechos ha terminado manifestándose dicha situación que, actualmente, el emblemático plato típico nacional conocido como "pabellón criollo”, ha terminado siendo un emblema de la dependencia alimentaria venezolana. Se tiene que preparar a base de ingredientes importados, porque los arruinados productores del campo venezolano no pueden competir con los productos importados subsidiados con Dólares a Bs.6,30. Por supuesto, para esos productores no es estimulante la obligación de tener que vender sus cosechas  a precios por debajo de los costos de producción, mientras que la vigente política económica del país les obliga a comprar insumos a precios dolarizados.

El petróleo sigue siendo el único producto venezolano de exportación. Su venta sigue proveyéndole a la nación el 97% del ingreso de divisas. Con respecto al año pasado, el precio de dicha materia prima energética se redujo a un 50%, aproximadamente. Por lo pronto, ya no hay vacas gordas. Por lo que de lo que deberían ocuparse los que gobiernan, es de administrar con un celo escrupuloso de la disponibilidad y de la capacidad de gastar, como de invertir. La deuda, externa e interna, es cuantiosa, exigente y comprometedora. No es un juego, como tampoco puede convertirse en un juego político la decisión de pagar fuera de las fronteras y condenar a los ciudadanos, al igual que a los empresarios venezolanos, a pasar hambre, a cerrar las puertas de sus negocios. A vivir todos  en la miseria.

Ya no es necesario que el Banco Central de Venezuela cumpla con la Ley, informándole a los venezolanos y a los mercados qué es lo que está sucediendo realmente en y con la economía nacional. Por supuesto, tiene que hacerlo, aunque el Ejecutivo se lo impida. Sin embargo, los ruidos que provocan la imposibilidad de auditar ninguna dependencia gubernamental y el feo rostro de la inocultable verdad de lo que se continúa haciendo, se proyecta como un señalamiento acusador: Venezuela está en manos de un Gobierno que insiste en practicar tiro al blanco con una diana invisible. Se mueve entre “no pegar una” y “correr la arruga”. Además, cree que ocultando la indisponibilidad de dólares para importar, imprimir dinero inorgánico para aplacar presiones laborales, y querer “baypasearse” el cáncer metastásico en que se ha convertido la inflación, acusando a quien se le ocurre de responsabilidades que sólo son atribuibles al propio  Ejecutivo, hasta el “Dólar Today” va a dejar de demostrar en dónde está el motivo de todo.

En el medio de esta realidad, el ciudadano de a pie -porque sufre a diario el efecto de toda esa falsa creencia- es el gran golpeado y el condenado a tener que idearse soluciones de ingresos para no condenar a su familia a vivir en la miseria extrema. Ha entrado en el “bachaqueo”. Y lo ha hecho consciente de que eso, por supuesto, no influye para nada en la posibilidad de debilitar la reciedumbre de cuatro tipos de cambio. De esos dólares que son inexistentes legalmente para quienes están fuera del Gobierno -porque él monopoliza el ingreso y la venta- pero que, en cambio, sí son lo suficientemente influyentes en el comportamiento del incontrolable valor del dólar, como en la conversión del Bolívar en papel basura, y en los precios de los bienes y servicios, que están totalmente dolarizados.

Ese individuo de a pie, con justicia, es el mismo que también califica de “ridícula” la convicción técnica de que sí es posible depender de un salario mínimo. Eso apenas equivale a $ 12 al mes, y cae en el campo referencial de salario de pobreza. Es un ingreso que no alcanza para pagar la matrícula mensual de un alumno en cualquier colegio privado. Mucho menos para adquirir la llamada lista de “útiles escolares”, ni qué decir de la importancia de garantizarle al muchacho su derecho a una alimentación equilibrada.

¿Se desplaza Venezuela hacia una paralización de su economía, mientras el Gobierno, sencillamente, hace caso omiso de la importancia de prestarle atención a cada uno de los “campanazos” de disgusto que, con su conducta, transmite a diario la sociedad venezolana? Es de ingenuos creer que la campana está a punto de desprenderse, y que eso anula toda posibilidad de ruido social. Por el contrario, hay que tomar medidas urgentes. No basta el “enroque” de Ministros; del “quita el tuyo para poner el mío”; del nepotismo como alternativa para garantizar solidaridades incondicionales, sin tomar en cuenta su preparación o capacidad.

Es hora de pensar en el país, que clama por un cambio. El ejercicio del poder envenena y embriaga. Pero a quienes corresponde hacerlo, de decidir antes de que sea tarde, tienen que vencer esa restricción en el urgente aprovechamiento de actitudes más comprometidas con la Venezuela de hoy y la del futuro. Se trata de salvar a Venezuela. Urgen decisiones estudiadas y profesionalmente bien dirigidas. Y, si es posible, liberar a dichas decisiones del secuestro ideológico, de la extorsión que promueven aquellos que medran en las diversas instancias gubernamentales, que son a quienes realmente les conviene la vigencia y perdurabilidad de este estado de cosas. Al respecto, es oportuno recordar que, recientemente, el Papa Francisco, con sapiencia y bondad, representando a Dios, nuestro Creador, dijo que las ideologías no conducen a las soluciones que necesitan las sociedades. Sabias palabras.

No se puede seguir ganando en bolívares y comprando en dólares. Las autoridades saben perfectamente que dicho desequilibrio cambiario está arruinando a todos los venezolanos; que está descapitalizando a las debilitadas empresas que todavía se mantienen operativas, y que, además de peores situaciones de abastecimiento, se pudieran provocar cesantías laborales en masa. La dolarización no es un capricho; es una alternativa que está al alcance del país y de sus gobernantes, quienes no pueden continuar ausentes de lo peor que está sucediendo: la destrucción del salario y del activo productivo nacional. Hay que dignificar los ingresos de los trabajadores y salvar la economía en general. Producir es el reto. Sólo produciendo es posible superar el impulso negativo en el que se encuentra actualmente la economía nacional.

Venezuela ya está cansada de pleitos y de odios. Y eso no es un asunto exclusivo del Partido Socialista Unido  o de la Mesa de la Unidad Democrática. Es de todos los ciudadanos de bien que reclaman y con el derecho que les asiste, por su interés en vivir en un ambiente de bienestar, y no de rencillas interminables que agitan la destrucción de la convivencia.

Egildo Lujan Navas
egildolujan@gmail.com
@egildolujan

Enviado a nuestros correo por
Edecio Brito Escobar
ebritoe@gmail.com
CNP 314

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lunes, 11 de agosto de 2014

ZENAIR BRITO CABALLERO, LA RUINA DE LA DEMOCRACIA,


A finales de la década de los 70 y a partir de los 80 del siglo pasado, "teniendo como telón de fondo" los procesos democráticos que vivió la Europa meridional y América Latina, muchos estudiosos de las ciencias sociales comenzaron a cuestionarse sobre los problemas modernos de la democracia, en especial su vinculación con los regímenes políticos y la relación institucional entre el Estado y la sociedad civil.
Hasta este momento no les interesaba todavía el análisis de la vinculación entre el diseño institucional y el desarrollo democrático de un país; fue pocos años más tarde cuando los politólogos comenzaron a preocuparse por el tema.
Por lo que se refiere al desarrollo de la democracia en América Latina, el presidencialismo es la institución que, en este contexto, se ha analizado para poder conocer las causas de la fragilidad democrática (o si se quiere crisis democrática) que viven los países de la región.
El sistema presidencialista es la forma de organización política preponderante en la región y el origen de todos sus males. Sobre este tema se han escrito muchas obras. “La crisis del presidencialismo”, coordinada por Juan Linz y Arturo Valenzuela; “Presidencialismo y democracia mayoritaria”: “Observaciones teóricas” de Arend Lijphart; así como otros análisis igualmente destacados de autores como Giovanni Sartori, Alfred Stephan y Cindy Skach, entre otros.
De acuerdo con todos ellos, las rigideces propias del régimen presidencial tales como la tendencia a la concentración del poder, la ausencia de un poder moderador, la naturaleza de ganador único en las elecciones con la posible consecuencia de estancamiento en la relación entre el Ejecutivo, el Legislativo. El Judicial y el Moral (juego de suma cero) y el potencial polarizador de dichas elecciones, inducen a estos regímenes a vivir en permanente conflicto e inestabilidad.
De ahí que estos autores hayan planteado como el mejor medio para combatir estas dificultades y evitar que crisis como éstas sigan sucediéndose en América Latina, el hacer avanzar los regímenes presidencialistas hacia sistemas semipresidenciales o parlamentarios que incentiven la conformación de mayorías que puedan hacer cumplir los programas de Gobierno, que doten de una mayor capacidad para gobernar en el marco de un sistema multipartidista, que generen una menor propensión a que los Ejecutivos gobiernen dentro de los límites de La Constitución y otorguen mayores facilidades para destituir al jefe de un Ejecutivo que actúe en contra de la misma o de los intereses de la población.
De acuerdo con estos autores, la contrastación empírica del funcionamiento de los sistemas políticos permite establecer una clara correlación entre el parlamentarismo y los procesos de consolidación democrática y el presidencialismo y la crisis de las democracias.
No obstante, no todo el problema vinculado con las crisis latinoamericanas está en las deficiencias del diseño institucional que desincentivan la cooperación y obstaculizan la suscripción de compromisos y pactos de carácter consociativos necesarios en todo proceso de transición a la democracia.
El otro gran factor que ha detonado la mayoría de las crisis democráticas en América Latina ha sido la imposibilidad de los Gobiernos de resolver las añejas y nuevas carencias sociales que afectan a su población, así como de reducir las cada vez más preocupantes desigualdades, la miseria y la pobreza.
De acabar con la lucha de clases y de generar nuevas oportunidades para sus ciudadanos. En fin, consolidar un Estado social de Derecho capaz de producir a la vez crecimiento económico y bienestar social.
La pasividad de los Gobiernos de América Latina ante la descomposición social de sus pueblos dice mucho de su incapacidad para hacer frente a conflictos en forma preventiva. El hastío y la desilusión ante la democracia por la carencia de representatividad y de soluciones viables a los problemas de la sociedad es tal, que los ciudadanos han comenzado a ensayar nuevas opciones (Populismos, demagogias, democracias plebiscitarias, control popular sin intercesión institucional, Poderes fácticos versus Poderes legales, etcétera) que han puesto en riesgo ya la estabilidad interna de varios países y podrían poner en peligro incluso a la región y al continente entero.
Venezuela tiene que aprender de las lecciones de la historia y evitar caer en propuestas populistas y demagógicas como medio para enfrentar la pauperización y las desigualdades que castigan cada día más a nuestro desmoronado y arruinado pueblo.
Venezuela ha perdido en casi 16 años de régimen revolucionario  socialista-comunista la oportunidad de adecuar las instituciones nacionales a la nueva realidad política de la nación y de consolidar la democracia social para poner fin a los rezagos en la materia.
En 15 años d un mal llamado socialismo del siglo XXI, q ni sus mismos precursores pueden explicar ¿qué es?, no se ha podido concretar ninguna reforma importante y los programas sociales que ha venido aplicando no son más que la continuidad de los programas de las administraciones anteriores pero con otros nombres como las llamadas misiones, que ya han mostrado sus limitaciones.
Para el gran cambio fundacional de nuestro país, es necesario que se tome en cuenta este enorme reto y los líderes políticos, nos ofrezcan propuestas concretas y verdaderas orientadas a fortalecer nuestra institucionalidad y poder asegurar un desarrollo social más equitativo. ¿Será esto posible en esta depauperada y desvalorizada Venezuela sin democracia?  
Zenair Brito Caballero
britozenair@gmail.com
@zenairbrito

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viernes, 21 de marzo de 2014

JOSÉ “CHEO” SALAZAR, EL SAQUEO, RUINA Y VIOLENCIA DEL PAÍS, LEGE, QUAESO


“Cuantas muertes más serán necesarias para darnos
cuenta de que ya han sido demasiadas”
Bob Marley (1945 – 1981)
Músico, guitarrista y compositor jamaiquino.

Los pueblos se crecen en la adversidad. Los venezolanos somos superiores a nuestros gobernantes. No hay problemas sin solución. A pesar de los gobiernos, el país continúa, entre muchas vicisitudes, su rumbo. No hay dudas, que hubo épocas oscuras, grises y luminosas. El vaivén de los precios del petróleo, han marcado el desarrollo de los acontecimientos. La abundancia administrada con escases de criterio, nos llevó a vivir la gran Venezuela. Ta’ barato, dame dos, hasta llegar en el 1998, cuando los precios del barril petrolero, tocaron fondo ($7) estalló la crisis y accedió al poder revolución bolivariana. Era el renacer de la esperanza. Nadie lo puede negar.

China e India, se abrieron al mercado capitalista, presionaron los precios del petróleo y estos se dispararon, pasaron lo barrera de los  $100 dólares, hasta estabilizarse. El promedio de los últimos años no baja de esa astronómica cifra. Es la bonanza petrolera más gigantesca y prolongada de toda la historia patria. Los miles de millones de dólares, que han ingresado al país, en estos últimos 15 años, superan con creces, todos los dólares sumados, desde la llegada de Colón, hasta Caldera II. El país más rico del globo terráqueo y en revolución. La esperanza, también, se estabilizó. Nos ofrecían el mar de la felicidad.

La cháchara revolucionaria, mantuvo al pueblo movilizado y con la esperanza en ristre. Esta revolución es la salvación del país. El tiempo que es el mejor catalizador de las esperanzas, hizo su trabajo y empezaron las frustraciones. Van 15 años, las mismas ofertas, el mar de la felicidad que nos ofrecieron, esta convertido en un infierno. Violencia criminal desbordada, por efectos de la falta de educación de calidad, oportunidades de empleo estable y bien remunerado y el bombardeo de un discurso de odio y divisor, más la quiebra del aparato productivo, que trajo una inusitada escasez, ligada a una brutal devaluación, la cual, también, aceleró una incontrolable inflación y si todo esto sumamos la pavorosa corrupción que saqueo y arruinó al país, no hay dudas que estamos en un abismo. La esperanza se extinguió como una pavesa. El descontento hizo su aparición.

No hay explicación lógica para la ruina del país. La corrupción y la ineficiencia hicieron metástasis en el cuerpo social del país. Los estudiantes salen a protestar, con toda la razón del mundo, ante este desastre y el gobierno que les secuestró el presente y pretenden robarle el futuro, no es capaz de oírles y escoge el peor de los caminos, la represión brutal y el asesinato. La violencia toma cuerpo y los vientos de paz se alejan. La situación del país es delicada. Van 29 muertes y no se avizora una solución de paz. Los extremos se radicalizan. El país se desangra y la violencia no se detiene. Nadie gana y todos perdemos.

El liderazgo comporta responsabilidades. Hay que buscar salidas concertadas o nos veremos obligados, más tarde a dialogar sobre las tumbas de nuestros muertos. Hay que parar esta tragicomedia. El tiempo se achica, pero siempre abre espacios para dialogar y entenderse. Es cuestión de buscar, para encontrar salidas. ¿Cuántos muertes serán necesarias para darnos cuenta que ya es tiempo?  Estamos jugando con candela.

José “Cheo” Salazar
sjose307@gmail.com
Twitter: Cheotigre

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lunes, 25 de noviembre de 2013

ALBERTO QUIROS CORRADI, OPROBIO Y RUINA

El día que la Asamblea Nacional aprobó la Ley Habilitante será recordado como el “Día del Oprobio Nacional”. 

No tanto por los efectos negativos que tendrá sobre la ciudadanía, porque, al fin y al cabo, la misma Asamblea y todos los otros poderes públicos no necesitan ese mecanismo para hacer, como siempre, lo que les da la gana.

Lo realmente preocupante es el poco respeto que mostró la bancada oficial hacia sus colegas. Con insultos y obscenidades en sus intervenciones. Escuchamos 3 veces la palabra carajo. ¿A qué escuela asistieron estos corruptores del lenguaje y de la moral pública? ¿Será que sólo los enseñaron a comunicarse en un cuartel de montoneros?

Pero lo más importante son las decisiones que va a tomar el gobierno en materia económica. Una rápida revisión al presupuesto para el año 2014, estudiado y calculado en términos reales, que es la única manera de revisar un presupuesto cuando hay alta inflación, por Transparencia Internacional y su directora Mercedes De Freitas, informa, entre otras debilidades, las siguientes: Déficit total 60%. Reducciones: 90% en la Contraloría. De Freitas se pregunta cómo puede combatirse la corrupción con tan baja asignación. Salud: 63% con una reducción considerable para atender enfermedades como el Sida y los incapacitados. Educación 67%, con una reducción de 50% para alimentación escolar lo cual resulta en una asignación en Bsf 5,99 por alumno.

¿Cómo va el régimen a contener esa situación si con lo único que cuenta es con PDVSA? Platts, revista especializada en energía, ha publicado el ranking de las 250 empresas de energía mejor administradas y que más han crecido. Los 5 primeros en este orden son Exxon Mobil, Chevron, Shell, Gazpron y Statoil. PDVSA no figura, entre otras razones, porque no puede someter sus resultados oficiales y su producción a un análisis serio. ¿Saben ustedes cuál es la empresa que ha crecido más rápido en el mundo? Pacific Rubiales, que opera en Colombia con gerencia venezolana. 

Ya las claras señales de decadencia y corrupción de PDVSA no pueden ocultarse ni en Venezuela ni en la comunidad financiera internacional. Alex Guerrero, en internet, explica con claridad porqué la última emisión de bonos por Pdvsa es de naturaleza privada. Lo cual significa que ninguna institución financiera internacional está dispuesta a suscribir esta operación. Es interesante destacar que Ecopetrol está en el puesto 16, por encima de Petrobras, puesto 27 y YPF en el 89. Pemex tampoco aparece. Por último, la explotación de las lutitas para obtener gas y petróleo ha cambiado las posiciones relativas de muchas empresas, dada las inversiones de las de la región de Asia Pacífico que las explotan, al igual que EEUU.


¿De dónde pues saldrán los recursos para volver a llenar los anaqueles? Pdvsa no tiene como aumentar la producción sin financiamiento externo que, como hemos visto, no está muy decidido a invertir en el país. Rusia y China podrían ampliar sus préstamos pero ¿cómo pagarle sino con petróleo? ¿Y después?

Puede ser que Maduro no lo entienda, o no lo quiera entender, pero el régimen está al borde del desastre y el chaparrón de protestas que se presentará no lo resiste ningún paraguas ni mucho menos uno hecho en Miraflores. En lo que suene un trueno verdaderamente mayor, muchos de los depredadores del régimen estarán haciendo maletas y buscando refugio en otras latitudes.

Que nadie se llame a engaño no tendrán las agallas para darle la cara al pueblo cuando este se decida a sacarlo del poder.


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viernes, 8 de junio de 2012

NELSON MAICA C., MENOS ESTADO, POLÍTICA

Desde 1999 a esta parte el régimen abarca todo en Venezuela. Pero todos los componentes del Estado (territorio, población y gobierno) y las organizaciones administrativas del mismo presentan, en todo, deterioros y deficiencias alarmantes, tanto o más como el agua potable, Infra estructura y medio ambiente. ¡Insólito!

Todo el deterioro y la decadencia se profundiza con la jefatura de los hermanos dueños de la isla cautiverio y de su “comisario político” en este país. Se produjo un cambio en el papel del Estado y del Gobierno dirigido a destruir, a acabar el país.

Se interviene en áreas nuevas, se deforman casi todas en donde actúa, se abandonan algunas y se trata de controlar todas y dirigirlas desde un órgano central, único, desde la Habana, Cuba, por medio de su “comisario político”, hoy “cuestionado”, “enfermo”, “en reposo” y, lógicamente, no apto para seguir en funciones. Todo a espaldas del soberano pueblo y de su mandato constitucional vigente.

El resultado de su gestión en casi 14 años no es el esperado por los planificadores rojos, el comunismo socialismo internacional, el Estado Comunista-Socialista, el socialismo del siglo XXI, soñado por ellos; hoy muestra huecos por todas partes, su capacidad esta disminuida, aunque aparenta un carácter monolítico. Han pasado casi 14 años. El ensayo es un rotundo fracaso. Tanto en la isla como en el continente.

Apareció al fin, hace poco, relativamente coordinada, con defectos y virtudes, una resistencia y oposición al régimen gobernado desde la isla caribeña. Entente político vario pinto. Una especie de “nueva esperanza” y los rojos entraron en “pánico” y han pretendido acelerar el paso.

Afloraron, de inmediato, los “grupos de interés” dentro del régimen rojo, los “delgados políticos”, los “delegados comerciales para todo uso y abuso”, “todo tipo de comisario y comisadito”. En el Estado Apure, por ejemplo, una supuesta “delgada” administradora de “todo lo productivo” y “jugoso”, todo centralizado.

Las otrora instituciones gubernamentales, a duras penas, hoy, cumplen con sus funciones, con regulaciones y la prestación de servicios sociales. Hay un extraño proceso hasta el punto que es muy difícil describir y calificar al Estado venezolano. Parece un antiguo e inmenso casino en ruinas con juegos extraños: narcos, guerrilla, malandros por todas partes, burocracia no apta, sin justicia, sin ley, sin seguridad, la consigna parece ser “represión, terror y crimen”, con una producción decreciente y en vías de colapso.

Podría, igualmente, decirse que ciertos individuos organizados, entre ellos, tipo bandas, verdugos voluntarios, clanes, soles, enanos, buitres, hienas, etc., controlan ciertas “cosas” y, a su vez, dependen de otras.

Falta de libertad. No se puede prescindir de las organizaciones del régimen porque todavía sirven para obtener algo. Se permiten, muy limitadas, ciertas manifestaciones liberales.

Hay campos “marcados” donde el régimen puede plantear exigencias verdaderamente severas. No sólo se pueden hacer aquellas cosas que en el socialismo no se pueden hacer, sino tampoco se puede hacer ninguna otra cosa. ¿?.

Pero de hecho los rojos pueden hacer cualquier antojo: aquello que no se puede hacer en el socialismo e incluso aquellas cosas que tampoco se pueden hacer en el capitalismo.

De lo más raro. Aquí los “agentes”, “delegados”, “delegaditos”, “comisionados”, “comisionaditos”, etc., reciben supuestamente sobornos y, casi, a voz pópulo. Entramos en otra dimensión, es en la que se vive actualmente: una dimensión babosa vía colapso.

¿Cuál es la tendencia? La moneda ha sido cambiada y devaluada y continua en tobogán. La población, los trabajadores, prefieren el euro y el dólar, muy difíciles de obtener.

Esta situación, sin duda, no puede prolongarse indefinidamente. Hay una serie de artículos que se están empleando como medios de intercambio, por ejemplo, los alimentos en zonas alejadas de los centros poblados.

Seguridad pública: las organizaciones que disponen de recursos prefieren garantizar su seguridad en forma privada. El Estado continúa prestando muy precarios servicios de seguridad, pero si usted desea estar “algo protegido”, se dirige a alguna organización privada de seguridad.

Legislación: Es un juego donde los intereses particulares de los que legislan prevalecen por sobre los intereses del régimen y del pueblo. Las leyes reflejan una especie de digestión interna de los legisladores. Obedecen al “comisario político dictador”. 

El es quien toma las decisiones, previamente consultadas con la Habana, acerca de la digestión interna de los órganos del poder. En cierto modo, el régimen sólo gobierna para sí mismo. Esto cambiará solo cuando cambie el régimen.

Determinadas instituciones individuales continúan cumpliendo a medias alguna función, particularmente aquellas que están todavía controladas por el régimen: las FA, la policía política, trasportes públicos, las telecomunicaciones, las redes eléctricas, gas, etc., y, finalmente, las empresas industriales básicas. En estos sectores, se podría decir, que el proceso de descomposición y desintegración tiene lugar de manera más lenta, pero evidente.

¿Luego de las esperanzadas e idílicas próximas elecciones del 7 Octubre 2012 cambiará esto?

Tal vez y no tan aceleradamente como unos esperan. Habría que preguntarle a los retazos que quedan de la sociedad organizada y que ha permitido la llegada de tamaño desastre hasta aquí, a tan inaudito desorden y despilfarro, cuál nuevo orden desea y, de seguro, permitirá.
¿Responderá? ¿Lo conoce? ¡Quien sabe! ¡Duda razonable!

Tips:

·       Las victimas del comunismo socialismo en el mundo: Unión Soviética – URSS - , 1917-1987, 62 millones de victimas, Genocidio comunista socialista.- Venezuela, 1999-2012, 16.000 victimas cuentan unos, régimen comunista socialista; otros, dicen que son 155.788 asesinatos desde 1999 los registrados en Venezuela.

·        La guerra de Irak cobró 162.000 muertos desde 2003; Venezuela registró 76% de esas bajas en el mismo período. A pesar de haber implementado al menos 20 planes de seguridad; los homicidios crecieron 223% en los últimos 14 años. Fuente: diario El Universal, 4-4, domingo 3 de junio de 2012.

·        ¿Los candidatos presentaran ante el CNE el certificado de salud correspondiente? ¿Se admitirá a alguien gravemente enfermo? ¿Los electores votarían por un candidato gravemente enfermo? Nada lógico, nada normal. ¿Tenemos derecho a conocer el estado de salud de los candidatos? ¿Y, quien nos garantiza ese derecho?

·       Alerta: Los crímenes totalitarios son de tal magnitud que pueden escapar de la justicia, que juzga y condena a individuos aislados, cuando se trata de crímenes de Estado, repetidos una y otra vez por agentes que creen obedecer las leyes y el orden.

·       Preguntas: ¿El conocimiento adquirido en las Universidades conduce a la acción política? ¿En cuál proporción? ¿El rol del erudito consiste en estudiar e intervenir en la actividad política para contribuir en mejorar la vida ciudadana? ¿La justicia y la verdad son más importantes que cualquier interés político? ¿Queremos tanto a Venezuela como para no sacrificar por ella la justicia y la verdad?

·       ¿Cuántos actos de gobierno y cuantas leyes son nulos hasta el momento? ¿Algún equipo esta trabajando en eso?

Lema Histórico de Venezuela: “Dios y Federación”.- Orquídea.- Cojedes: Apamate.

“La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre”, proverbio africano.

nelsonmaica@gmail.com

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