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miércoles, 27 de junio de 2012

HUMAN RIGHTS FOUNDATION, PARAGUAY, LA REMOCION DEL PRESIDENTE LUGO ES CONSTITUCIONAL Y CUMPLE CON LA CARTA DEMOCRATICA INTERAMERICANA,

Nueva York (26 de junio de 2012)—El viernes pasado la Cámara de Senadores de Paraguay resolvió separar a Fernando Lugo del cargo de Presidente de la República.

El “juicio político” tuvo una duración de dos días y estuvo basado en el artículo 225 de la Constitución paraguaya. Los presidentes de Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela se apresuraron a calificar la destitución como un “golpe de Estado”.

Por su parte, los presidentes de Brasil y Uruguay llamaron a la expulsión de Paraguay de organizaciones internacionales como el MERCOSUR, UNASUR y de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en aplicación de las cláusulas democráticas en el marco de estas entidades.

Con este respecto y luego de una investigación jurídica minuciosa, Human Rights Foundation (HRF) determinó lo siguiente:

(1) que la sucesión presidencial en Paraguay fue constitucional;

(2) que a su vez, cumple con los estándares previstos en la Carta Democrática Interamericana de la OEA [2001], el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático del MERCOSUR [1998] y el Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de UNASUR sobre Compromiso con la Democracia [2010]; y, en tal sentido,

(3) que el nuevo gobierno de Paraguay debe ser reconocido por la comunidad internacional.

“El orden democrático en Paraguay se ha mantenido intacto a pesar del desenlace del juicio político seguido contra el presidente Lugo, que concluyó con su destitución del cargo”, expresó Thor Halvorssen, presidente de HRF. “Si bien los ánimos se encuentran exacerbados como resultado de la destitución, instamos a la OEA y a las demás organizaciones a que se ciñan a los hechos y el derecho del presente caso”, agregó Halvorssen.

Se considera golpe de Estado aquel escenario en el que concurren los siguientes elementos: primero, la víctima es necesariamente el titular del Poder Ejecutivo; segundo, quienes perpetran el golpe hacen uso de violencia y coerción para que la “víctima” abandone su cargo; tercero, la acción o acciones que configuran el golpe son abruptas o repentinas; y cuarto, esta acción o acciones claramente violan el procedimiento constitucional para la destitución del Presidente.

La destitución de Lugo no se enmarca en la definición de golpe de Estado debido a que, entre otros aspectos, no medió en ella el uso de violencia o coerción. Toda vez que no existió un derrocamiento por la fuerza, tendría que configurarse una forma distinta de “interrupción” o “alteración” del orden democrático en Paraguay para que la comunidad internacional pueda imponer sanciones diplomáticas contra el nuevo gobierno.

El artículo 225 de la Constitución paraguaya otorga al Congreso la facultad de remover al presidente por las causales de “mal desempeño de sus funciones”, “delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos” o por la comisión de “delitos comunes”. A su vez, el artículo prevé un procedimiento de juicio político de dos pasos: (1) la acusación formal a cargo de la Cámara de Diputados, y (2) la sustanciación del juicio político a cargo de la Cámara de Senadores. En este sentido, el 20 de junio pasado, la Cámara de Diputados de Paraguay acusó formalmente a Lugo por el “mal desempeño de sus funciones”; al día siguiente, el Senado encontró a Lugo culpable y procedió con su destitución.

El presidente Lugo tuvo tan solo dos horas para presentar su defensa ante el Congreso. Esta rapidez ocasionó que grupos de defensa de derechos humanos, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o Human Rights Watch, hayan expresado su “profunda preocupación” ante una presunta negación de las garantías del debido proceso en el juicio político seguido al presidente, sugiriendo así que lo que ocurrió fue lo que se conoce como “golpe de impeachment” o juicio político inconstitucional.

“Dada la imprecisión del concepto ‘mal desempeño de sus funciones’ —especialmente si consideramos que desde la perspectiva de un legislador de oposición, todo presidente tiende a tener un mal desempeño— está claro que las garantías del debido proceso en un juicio político en Paraguay no se encuentran fundadas en el tiempo de duración del mismo”, afirmó Javier El-Hage, Director Jurídico de HRF. “En todo caso, se encuentran fundadas en el requisito del voto de una mayoría calificada en cada instancia del procedimiento, es decir, dos tercios del total de los miembros de cada una de las cámaras”, expresó El-Hage.

La acusación que dio lugar al inicio del juicio político contra Lugo fue formulada con el voto favorable de 76 diputados, de un total de 80. Por su parte, la destitución del presidente fue resuelta por el Senado mediante el voto favorable de 36 senadores, de un total de 45. Estas cifras superan ampliamente el requisito de la mayoría calificada de dos tercios requerido constitucionalmente para destituir al presidente, revelando que una mayoría abrumadora de legisladores votó a favor de la destitución constitucional de Lugo.

“Recordemos que Paraguay sufrió 35 años de dictadura militar, bajo el mando del general Alfredo Stroessner, por lo que no es de extrañar que se confieran este tipo de atribuciones al legislativo”, expresó Halvorssen. “A partir de esta experiencia histórica, Paraguay aprendió que se requieren fuertes controles sobre el ejecutivo”, sostuvo Halvorssen.

En 2009, HRF fue la primera organización no gubernamental en solicitar la expulsión de Honduras de la OEA, con motivo de la remoción forzada e inconstitucional del presidente Manuel Zelaya. La Comisión de la Verdad y de la Reconciliación de Honduras tomó como evidencia el informe jurídico de 300 páginas preparado por HRF sobre este tema y, posteriormente, basó su determinación final —de que en Honduras efectivamente ocurrió un golpe de Estado— en las conclusiones de este informe.

“Lo ocurrido en Paraguay no es de ninguna manera asimilable a lo ocurrido en Honduras tres años atrás”, afirmó El-Hage. “El presidente Lugo fue removido de su cargo a través de un juicio político previsto en la Constitución paraguaya y bajo una causal que a pesar de resultar imprecisa, es perfectamente constitucional. Los principios y no la política, tendrían que guiar las opiniones de la OEA y la comunidad internacional en general”, concluyó El-Hage.

HRF es una organización sin fines de lucro, independiente y apolítica, que promueve la defensa de los derechos humanos a escala mundial. HRF centra su trabajo en los conceptos entrelazados de autodeterminación y libertad. Estos ideales encuentran su más alta expresión en la creencia de que todos los seres humanos tienen derecho a la libertad de expresión y de asociación con personas de ideas afines. Las personas que viven en una sociedad libre deben recibir el mismo trato y debido proceso de conformidad con la ley y deben tener, asimismo, la oportunidad de participar en los asuntos públicos de su país. De la misma forma, los ideales de HRF están determinados por la convicción de que todos los seres humanos tienen el derecho a estar libres de detenciones o exilios arbitrarios, de esclavitud y tortura, y de la interferencia y coerción en asuntos de conciencia. El trabajo de HRF se funda en el principio de la no violencia. El Consejo Internacional de HRF está presidido por el activista por la democracia ruso Garry Kasparov y se encuentra conformado por individuos que fueron prisioneros de conciencia, tales como Vladimir Bukovsky, Palden Gyatso, Václav Havel [fallecido], Mutabar Tadjibaeva, Ramón J. Velásquez, Elie Wiesel, y Harry Wu.
           
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miércoles, 15 de diciembre de 2010

OSLO EN LLAMAS POR LA ENTREGA DEL PREMIO NOBEL DE LA PAZ. THOR HALVORSSEN

Oslo en llamas, por la entrega del Premio Nobel de la Paz

10 de diciembre de 2010

Thor Halvorssen Oslo, Noruega–Hoy, los peores violadores de derechos humanos en el mundo marcaron claramente su postura al rechazar la invitación para la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz.
Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, China, Cuba, Egipto, Irak, Kazajstán, Marruecos, Pakistán, Rusia, Sri Lanka, Sudán, Túnez, Venezuela y Vietnam han demostrado su rechazo a quien fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz: el heroico defensor de derechos humanos Liu Xiaobo. Al menos Serbia fue franca y directa al explicar que China es demasiado importante para ellos, y que por esa razón iban a abstenerse de asistir. Es decir, porque la feroz intimidación diplomática china los ha persuadido.
La ceremonia se llevó a cabo en frente de una silla vacía en la Alcaldía de Oslo
El Secretario del Comité Nobel Noruego, Geir Lundestad, dijo que no recordaba que en el pasado “un país haya presionado tan activa y directamente para que los embajadores de los distintos países no asistieran a una ceremonia del Nobel.”
Después de solicitar (por carta diplomática) que todas las naciones soberanas se abstuvieran de asistir al evento del 10de diciembre, China fue hasta el punto de amenazar que habría “consecuencias” para los gobiernos que, con su asistencia, mostraran apoyo a Liu. Las advertencias funcionaron: nunca antes en la historia tantos países se abstuvieron de asistir a la entrega del Nobel de la Paz.
La estratagema de Beijing para distraer la atención de la ceremonia de hoy fue la creación del estrafalario “Premio Confucio de la Paz” entregado ayer. Confucio, un filósofo chino de la Antigüedad, difícilmente habría estado de acuerdo con un gobierno que se ha unido a la Alemania Nazi, Birmania y la Unión Soviética en ser uno de los cuatro países en la historia que ha impedido que un ganador del Nobel pueda asistir al evento a recibir su premio.
La publicitada campaña de China para descarrilar esta ceremonia solo explica una parte de la historia de las naciones que están boicoteando el evento. Al igual que Beijing, que considera a Liu un “criminal” y al Comité Nobel un grupo de “payasos”, los países anteriormente mencionados tienen pocas razones para celebrar la lucha por la libertad y la justicia que ha encarnado Liu a lo largo de su vida.
Algunos países alineados con la dictadura China han expresado sus sentimientos públicamente. La dictadura cubana redujo la decisión del premio Nobel a un “bandazo ideológico”, mientras que la Venezuela de Hugo Chávez calificó a Liu como un “disidente contra-revolucionario”.
Afortunadamente, 44 países, incluyendo sus principales socios comerciales, ignoraron las amenazas de Beijing y enviaron a sus embajadores a la ceremonia en Oslo. Incluso el presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, tuvo la valentía de felicitar a Liu, a pesar de la precaria situación de su país frente al poder de chino.
Tristemente, Navanethem Pillay, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU no asistió al evento bajo la excusa de que nunca recibió una invitación. En realidad, Pillay sí fue invitada, según lo confirmé yo con la persona que estuvo en contacto directo con su oficina por correo electrónico.
Pillay fue la anfitriona del Día de los Derechos Humanos que se celebró hoy en la sede de las Naciones Unidas, el mismo día de la ceremonia del Nobel. La respuesta de Pillay, parecida a la de un venado encandilado, fue que ella no podía decepcionar a los defensores de derechos humanos que estuvieron en Ginebra, yéndose a Oslo. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, tampoco pudo asistir ya que fue anfitrión de otro evento conmemorativo en Nueva York.
¿Y de qué habló la ONU en el Día de los Derechos Humanos en Ginebra? ¿De los derechos de las mujeres en Irán?
No.
¿De los prisioneros políticos de Birmania?
Tampoco.
¿De las dictaduras vigentes en el mundo y cómo ayudar a sus disidentes?
Intente una vez más.
¿De la falta de libertad de prensa en Rusia?
Difícilmente.
¿Seguramente, entonces, hablaron de las formas modernas de esclavitud en el Medio Oriente y en el África subsahariana?
Incorrecto.
Entre los temas estuvieron el síndrome de down, el autismo y la “situación” de las mujeres negras en Europa. Estos temas son todos importantes y merecen ser explorados, pero esquivar el tema de los derechos fundamentales es escandaloso. ¿Por qué enfocarse en la “situación” de las mujeres negras en Europa, y no más bien en su “situación” en África? ¿Por qué no enfocarse en Uganda, por ejemplo, donde las viudas son consideradas sub-humanas? ¿O por qué no Egipto, Somalia o Eritrea, donde las mujeres son sometidas rutinariamente a la mutilación genital?
Es extraño que quienes toman las decisiones en la ONU escojan quitarle atención a la ceremonia de Liu al protagonizar sus propios eventos simultáneos. ¿Por qué no conmemorar el Día de los Derechos Humanos al lado de los defensores de Liu? ¿Por qué no decir una palabra sobre el sufrimiento de más de mil millones de personas que encarna Liu?
Sin importar cuál sea la explicación, es muy decepcionante ver que el liderazgo de la ONU haya dejado que la organización se alinee con la dudosa lista de países que no asistieron a la ceremonia del premio Nobel.
Dada la agresiva campaña en contra de ellos, Liu y todos los prisioneros de conciencia del mundo habrían apreciado mucho el apoyo de la ONU.
Anoche, aquí en Oslo, uno de los más destacados defensores de derechos humanos en Noruega, Jan Tore Sanner, miembro del parlamento noruego, pronunció un impresionante discurso para quienes estamos acá como invitados de la esposa de Liu Xiaobo, Liu Xia (quien no nos pudo acompañar por estar bajo arresto domiciliario en China).
2010-12-10-LiuXia.jpgLiu Xia, la esposa de Liu Xiaobo, disidente Chino, sostiene una foto de su marido. Aunque algunos estamos acá como invitados suyos, Liu Xia no está con nosotros, sino bajo arresto domiciliario en China.)
Después de darnos la bienvenida muy cordialmente, Sanner lamentó:
“Nuestra alegría, sin embargo, se ve atenuada al pensar que ceremonia de mañana será llevada a cabo frente a una silla vacía en la Alcaldía de Oslo. Mañana en la tarde, cuando el desfile tradicional llegue al Grand Hotel, el balcón donde los anteriores ganadores del premio Nóbel de la Paz recibieron el desfile estará oscuro y vacío. Liu Xiaobo no estará allí. Ni siquiera sus amigos y abogados fueron autorizados a viajar.”
“En su reacción al premio de Liu Xiaobo, el régimen chino revela su verdadera naturaleza y demuestra por qué este premio es tan merecido y tan necesario. No podemos dejar que las grandes potencias escapen al llamado a respetar los derechos humanos y fomentar la democracia. No podemos hacernos los de la vista gorda en cuanto a estos abusos por miedo a consecuencias políticas y económicas.”
“Vaclav Havel, quien Liu mismo considera una inspiración importante en su vida, ha dicho: ¿Quién más si no nosotros, que vivimos en libertad, debemos hablar por aquellos que no son tan afortunados?”
“El otorgamiento del premio Nobel de la Paz 2010, coloca a Liu Xiaobo en la larga lista de figuras pacíficas, pacientes y de principios, que luchan por que los derechos humanos sean respetados por sus propios gobiernos: Shirin Ebadi, Aung San Suu Kyi, Andrej Sakharov, Martin Luther King, Jr, y otros quienes han sido honrados por el Comité Nobel por su trabajo en derechos humanos.”
Si tan solo el mundo tuviera más políticos como Jan Tore Sanner y más defensores de derechos humanos como Liu Xiaobo.
Está haciendo muchísimo frío en Oslo, pero la llama de la libertad está ardiendo con tanta fuerza, que el fuego sofoca hasta la China.Thor Halvorssen es el Presidente de la Human Rights Foundation y el fundador del Oslo Freedom Forum.


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jueves, 25 de noviembre de 2010

HAMBRE DE ALIMENTOS Y SED DE LIBERTAD. HUMAN RIGHTS FOUNDATION.THOR HALVORSSEN

Cuando ocurre un desastre natural, el mundo recibe un "llamado urgente" para actuar de inmediato. Recientemente, las inundaciones en Pakistán revelaron el dinamismo de la comunidad internacional. Sin embargo, cuando un gobierno erosiona la democracia y viola los derechos humanos hasta el punto de generar una crisis humanitaria, el mundo a menudo permanece en silencio.

Hoy en día, el número de muertos sigue aumentando en Darfur. Se estima que 400,000 personas han fallecido desde el año 2003 a causa de violencia, enfermedades, malnutrición, y falta de agua potable.

Sabemos que esta tragedia no es producto de un desastre natural. Estas muertes son consecuencia directa de las detestables políticas del gobierno de Omar al-Bashir en Jartum, y no así de una imprevisible "fuerza mayor".

Mientras esta calamidad continúa, debe ser identificada como la más reciente de una larga lista de crisis humanitarias provocadas por el hombre. Actualmente, el régimen sudanés, entre otras terribles medidas, priva a los ciudadanos de Darfur de alimentos, al igual que en el último siglo, decenas de millones de personas murieron de hambre no a causa de las inclemencias de la naturaleza, sino a causa de malos gobiernos.

Irónicamente, la mayoría de estas víctimas murieron de hambre bajo dictaduras que pregonaban todo el bien que podían hacer por sus conciudadanos, gobiernos que prometían "servir al pueblo".

Puede parecer irónico que aparatos estatales fuertes y reguladores hayan fracasado en satisfacer las necesidades de alimentación más básicas de sus ciudadanos. Sin embargo, además de fuertes, todos estos gobiernos -ya sean comunistas, fascistas o simplemente autocráticos- compartían una característica similar: rechazaban los derechos individuales y limitaban así la capacidad de sus ciudadanos de mantenerse por sí mismos. Restringían la libertad de locomoción, el acceso a recursos, los derechos de propiedad, la libertad de expresión y la capacidad de asociarse con otras personas para obtener cooperación mutua. Mientras promueven la idea de que pueden ayudar a las masas, los gobiernos autoritarios dejan que los miembros de dichas masas sufran, e incluso mueran de hambre.

Los gobiernos democráticos y las ONGs deben recordar que la ayuda humanitaria está para ayudar a los hambrientos, pero que también debe tener un mayor alcance. La prioridad debería ser ayudar a modificar las condiciones mismas que llevan a la hambruna.

Para establecer la relación entre gobiernos autocráticos y devastadoras hambrunas, sólo hay que mirar a algunas de las más mortales y masivas del siglo XX.

En la Unión Soviética entre 1921 y 1922, alrededor de 9 millones de personas murieron de hambre bajo el gobierno de Vladimir Lenin; en la Ucrania Soviética entre 1932 y 1933, unas 10 millones de personas murieron de hambre en el Holodomor generado por Stalin; en la ocupación de Grecia por parte del Eje en la década de 1940, unas 300,000 personas murieron de hambre bajo la política nazi; en la Bengala administrada por Gran Bretaña en 1943, unas 3 millones de personas murieron de hambre como resultado de la dominación colonial; otros 2 millones murieron en Vietnam durante la Segunda Guerra Mundial como resultado de la ocupación japonesa; en la China comunista entre 1958 y 1962, entre 10 a 30 millones de personas murieron durante las hambrunas causadas por el "Gran Salto Adelante" de Mao; en Camboya a principios de 1979, 1,5 millones de personas murieron de hambre al seguir las fallidas políticas de los Jemeres Rojos; en Etiopía una dictadura militar presidió una hambruna que en 1984 costó la vida a más de 1 millón de personas; y se estima que 2 millones murieron de hambre durante la década de 1990 bajo el gobierno totalitario de Corea del Norte.

Todos estos regímenes eran dictaduras, independientemente de cómo se identificaban a sí mismos: revoluciones populares, revoluciones democráticas, o fuerzas de ocupación ilustradas.

El desarrollo económico y social que pretendían lograr nunca debió utilizarse como justificación para violar las libertades fundamentales y el derecho a la vida. En algunos casos, como la hambruna en Etiopía, Occidente trató el problema con iniciativas de caridad como si se tratara de algún tipo de catástrofe natural y no de una tragedia enteramente provocada por el hombre, y enteramente evitable. Mientras cientos de miles de personas padecían a manos de un tirano, Occidente componía canciones bien intencionadas como "We are the world" ("Nosotros somos el mundo"). Más allá de ese gesto meramente simbólico, el mundo debió haberse alineado para presionar al régimen despótico de Etiopía.

El siglo XX revela que el único medio de prevención sostenible, a largo plazo, en contra de las crisis humanitarias provocadas por el hombre es el ejercicio de la democracia, el Estado de Derecho, y el respeto a los derechos humanos. Es necesario tomar medidas preventivas para evitar las hambrunas provocadas por el hombre, y se debe comenzar con la ayuda al desarrollo.

El gobierno sueco, uno de los principales donantes a los países en vías de desarrollo, ha sido ejemplar en la reingeniería de su enfoque sobre la cooperación internacional. Equilibra los asuntos humanitarios urgentes con soluciones a largo plazo que propicien un mejor gobierno.

Una directriz del gobierno sueco que se encuentra disposición del público describe este enfoque: "Los objetivos de la participación de Suecia con los países socios son contribuir al desarrollo y a la reducción de la pobreza. El alcance y la dirección de la cooperación sueca, sin embargo, dependerá de cómo son manejados los asuntos relativos a la democracia en el país socio."

Gunilla Carlsson, ministra sueca de Cooperación Internacional al Desarrollo, afirma que "Suecia debe ser leal a ciertos valores y principios fundamentales, y también a las personas del país en cuestión, y no necesariamente al gobierno del país socio".

Como activista de los derechos humanos entiendo el hecho de que muchos profesionales del desarrollo prefieren evitar la política del todo. Sin embargo, la enorme montaña de cadáveres causada por los sistemas políticos autocráticos muestra que esto es ineficaz. El Alto Comisionado Adjunto de la ONU para los Refugiados, Craig Johnstone, hizo la siguiente observación en el Oslo Freedom Forum 2009:

"Cuidar y proteger a las personas en los regímenes totalitarios es algo extraordinariamente difícil de hacer. Es difícil porque si tú no te conviertes en defensor de la gente frente a dichos gobiernos, entonces tú mismo eres parte de la violación de derechos humanos."

Sin embargo, como señaló Johnstone:

"Pero si presionas tanto que eres expulsado del país, como nos sucede de vez en cuando en algunos de los países en los que hemos tratado estos temas, te ves obligado a abandonar a la gente cuya esperanza tienes el deber de mantener. Se tiene que encontrar un equilibro."

Cuando las ONGs tratan de persuadir a los gobiernos represivos de mejorar su historial de derechos humanos; por lo general, esta petición se convierte en un acto de deshonra calificado como una "violación a la soberanía" por parte del tirano en cuestión. Los gobiernos están mejor equipados que las ONGs para proporcionar a los regímenes autocráticos incentivos para respetar los derechos humanos. Cual si se tratase de zanahorias y garrotes a larga distancia, otros gobiernos no tienen que preocuparse tanto de ser "expulsados". Sin embargo, pocos Estados usan su influencia en la actualidad. Un recuerdo doloroso de esto fue la visita, ampliamente publicitada, de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, a China en el mes de febrero. Clinton dejó claro a sus anfitriones y a la prensa que los asuntos económicos y comerciales -no los derechos humanos- estaban en el centro de la agenda de Estados Unidos. Vergonzosamente, esta actitud ha sido repetida por el gobierno de Obama en más de una docena de lugares problemáticos.

Ante la evidente indecisión de los gobiernos, los activistas de ONGs pueden tener un papel especialmente importante cuando se trata de temas de desarrollo. Deben presionar a los gobiernos donantes a vincular la ayuda para el desarrollo a los derechos humanos, especialmente cuando dicha ayuda tiene claramente objetivos políticos, como en los casos de Egipto y más de una docena de países africanos. El gobierno sueco está asumiendo un liderazgo que debe ser imitado por todos los gobiernos occidentales y elogiado por las ONGs de ayuda al desarrollo.

Amartya Sen nos enseña que en una sociedad abierta, con democracia y buen gobierno, resulta casi imposible que el hambre pueda echar raíces. Por eso mismo es que en sociedades como Sudán, donde estos valores no se respetan, los problemas de salud de la población -especialmente los estómagos vacíos- difícilmente podrán ser solucionados simplemente con ayuda humanitaria.

Thor Halvorssen es presidente de la Human Rights Foundation y fundador del Oslo Freedom Forum.

Lea el artículo original en inglés en el Huffington Post aquí.EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

miércoles, 4 de agosto de 2010

LA DESASTROSA POLÍTICA ALIMENTARIA DE CHÁVEZ: LOS POLLOS PODRIDOS. THOR HALVORSSEN

En transmisión al vivo a través de todo canal de televisión y radio de Venezuela —de acuerdo a decreto presidencial— Hugo Chávez anunció la semana pasada que tropas militares venezolanas estaban siendo movilizadas a la frontera occidental con Colombia, y que esto se estaba haciendo "en secreto" para no alarmar a la población venezolana. Afectado por una montaña de pruebas que demuestran su apoyo al grupo terrorista FARC, Chávez está utilizando el conflicto con Colombia para agitar el fervor nacionalista, mientras su revolución bolivariana se desmorona sin un final previsible. Su celebrada guerra contra el hambre ha sido derrotada por siete años de una política alimentaria temeraria que produce escasez, impone el control de precios, la planificación central y la manipulación de la moneda, además de que premia la corrupción. En los últimos meses el gobierno de Venezuela se ha visto sumido en un caos, y tratando de manejar una crisis que él mismo ha provocado. Hoy por hoy, la política alimentaria es el asunto más importante para los venezolanos —sin duda más que las probadas relaciones de Chávez con las FARC— y tal vez sea lo que más afecte las elecciones legislativas de septiembre.

Semanas atrás, desde el Palacio de Miraflores, el Ministro de Alimentación, Félix Osorio, denunció "la campaña mediática impulsada por la oligarquía" en base a una noticia difundida únicamente por Globovisión, que es la última estación de televisión independiente que queda en Venezuela. La noticia señalaba que 23.000 libras de pollo en estado de descomposición habían sido encontradas en un vertedero de residuos rurales al Este de Venezuela, y que toda esa cantidad de pollos podridos provenían del programa de alimentos del gobierno. El Ministro rechazó esto como falso y lo calificó como parte de una "arremetida imperialista" contra la revolución bolivariana de Hugo Chávez.

En aquella oportunidad, el ministro guardó silencio en relación a otro escándalo de alimentos (diez mil veces más grande) que ha generado titulares en todo el mundo: 2.340 contenedores con más de 120.000 toneladas de comida podrida (suficiente para alimentar aproximadamente a 17 millones de personas durante un mes) estaban varados en Puerto Cabello. El puerto donde se produjo este desastre había sido recientemente nacionalizado, y tanto la incompetencia de la nueva gerencia, como el racionamiento de la electricidad, produjeron la descomposición de los alimentos que debían estar almacenados en contenedores refrigerados. Esta torpeza pone en evidencia que la red nacional de distribución de alimentos (PDVAL), a pesar de ser el programa emblemático de la revolución, y de todo el apoyo logístico que recibe de la empresa petrolera estatal de Venezuela y del ejército, es un fracaso vergonzoso que deja al descubierto los desastrosos resultados de la política alimentaria gubernamental.

Tal vez no sea de extrañarse que la política agrícola de Venezuela esté inspirada en la de otro país con escasez crónica de alimentos: Cuba. Los asesores agrícolas cubanos se han unido a las filas de maestros, militares y médicos que ponen su conocimiento especializado al servicio del gobierno venezolano. Con una retórica que nos remonta a los días del comunismo soviético, las autoridades venezolanas hablan de reforma agraria, pero no para crear pequeñas propiedades agrícolas, sino para confiscar las grandes haciendas productivas y convertirlas en "cooperativas" sin propiedad privada.

La falta de producción y las confiscaciones de tierras han causado la disminución de la oferta de pollo, azúcar, leche y otros productos de la canasta básica familiar. Ante la caída de la oferta, la subida de precios y la especulación a través del acaparamiento de alimentos se han convertido en problemas que el gobierno trata de solucionar a través del control de precios y la persecución penal de los especuladores. Pero estas medidas más bien causan mayor escasez, y mayor dependencia en la importación de alimentos.

Para mantener un control riguroso del mercado de divisas, el Estado venezolano también monopoliza la venta de dólares a los importadores destinados a la compra de alimentos en el exterior. Pero los dólares cotizados a la tasa de cambio fija que vende el gobierno, valen mucho más en el mercado callejero venezolano que cotiza a una tasa flotante, así que el escenario está dado para la corrupción gubernamental, para el fraude de divisas y para mayor especulación en los precios. Para remediar este nuevo problema, el gobierno acaba por imponer más control de precios y más persecución penal.

Este conjunto de políticas erráticas han terminado por ocasionar una fuerte subida de precios, y la dependencia casi total en las importaciones de alimentos. Hoy en día, setenta por ciento de la comida de Venezuela se importa (de cuarenta por ciento hace diez años) y los precios han subido en un 21% solamente en el 2010. El resultado es que, en un país que nada en petrodólares, los alimentos más básicos no están al alcance, ni económico ni físico, de la gente más pobre.

La corrupción es hoy generalizada en el mercado de alimentos de Venezuela, y la red estatal de alimentos de bajo costo, Mercal, sea quizá el ejemplo más flagrante de esto.

Creada en 2003 para competir con los supermercados privados, el principal beneficiario de Mercal no ha sido el consumidor venezolano sino Ricardo Fernández Barruecos, un empresario con estrechos vínculos con la familia Chávez. En una ocasión en que los medios de comunicación privados criticaron a Fernández, Chávez hasta salió públicamente a defenderlo. Gracias en gran medida a los dividendos procedentes de los programas de bienestar social venezolanos, Fernández se convirtió en dueño de una fortuna que sobrepasa los mil millones de dólares.

Esto me consta porque en 2007 Fernández se apersonó a un banco internacional y presentó un informe de auditoría personal elaborado por KPMG, una de las cuatro compañías auditoras más grandes del mundo. La auditoría revelaba que Fernández tenía una fortuna personal de más de mil quinientos millones de dólares. El banco declinó realizar cualquier transacción financiera con Fernández, y una copia de la auditoría de KPMG me fue enviada por un funcionario de ese banco (incluyendo copia notariada del pasaporte de Fernández y de su hermano).

Envié el documento al corresponsal en Caracas de uno de los principales periódicos de Estados Unidos. Poco tiempo después, la computadora portátil del corresponsal —con los estados financieros de Fernández— fue robada de su casa en Caracas. Temiendo por su seguridad personal, el periodista decidió abandonar su investigación sobre Fernández y sus vínculos con altos personeros del gobierno. Posteriormente, sin embargo, la auditoría de KPMG fue muy circulada, y hoy incluso se la puede encontrar en internet.

Después del robo de la computadora del corresponsal, comencé a ser un blanco frecuente de la televisión estatal venezolana, y los ataques han continuado desde entonces. En noviembre de 2009, Fernández fue finalmente devorado por la revolución que lo creó y ahora está en una cárcel venezolana acusado de fraude bancario. Fernández no es un personaje inusual en la Venezuela de Chávez y su historia ilustra cómo la revolución bolivariana es incapaz de frenar el oportunismo, la incompetencia y el apetito voraz de sus compinches.

El gobierno de Chávez tiene el toque de Midas pero a la inversa. Todo lo que administra se deteriora: la política energética, el sistema de salud, el sector financiero, la reforma agraria, la política alimentaria, la prevención del delito, la producción petrolera, la agricultura. Pero Chávez bien sabe que la exposición pública y el reportaje mediático es su flanco débil, lo que explica por qué el principal accionista de Globovisión, Guillermo Zuloaga, es hoy un fugitivo de Venezuela. Irónicamente, se le acusa de especulador por el "acaparamiento" de 24 vehículos.

Thor Halvorssen es presidente de la Human Rights Foundation, con sede en Nueva York.

info@thehrf.org

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viernes, 4 de enero de 2008

*GLOBOVISIÓN, BLANCO CONSTANTE DE ATAQUES VIOLENTOS POR LOS SEGUIDORES DEL GOBIERNO VENEZOLANO; ALBERTO FEDERICO RAVELL ES EL NÚMERO 3 DE LOS CARACAS




CARACAS, Venezuela -- La Human Rights Foundation publica hoy un informe completo acerca de las violaciones de derechos humanos a los trabajadores y directivos de Globovisión.

Alberto Federico Ravell y con él los cuatrocientos treinta (430) trabajadores del canal conforman el tercero de los nueve del Proyecto Caracas Nine (www.CaracasNine.com).

Globovisión, el único canal privado de noticias e información en Venezuela que transmite las veinticuatro (24) horas y cuyo director general es el comunicador social y abogado, Alberto Federico Ravell, ha resistido los sistemáticos ataques a sus instalaciones, trabajadores y directivos por más de cinco (5) años, promovidos desde el gobierno y llevados a cabo por los seguidores de éste.

En la actualidad, el número asciende a más de veinticinco (25) ataques físicos a periodistas, camarógrafos y técnicos, y diecisiete (17) hechos de violencia contra sus bienes. Dos granadas fragmentarias fueron lanzadas a la sede principal de GLOBOVISIÓN en Caracas, ocasionando daños materiales, mientras que en su sede ubicada en Maracaibo, Estado Zulia, hubo destrozos a sus oficinas. Múltiples son las amenazas de muerte con armas de fuego y vía telefónica a varios de sus periodistas, así como las amenazas permanentes de cierre del canal por las autoridades gubernamentales, como sucedió con el canal Radio Caracas Televisión (www.RCTVLibre.com). Las lesiones físicas a algunos de sus reporteros mientras cubrían las noticias ha ameritado hasta hospitalización, tal es el caso reciente del camarógrafo Larry Arvelo, cuando el 6 de diciembre de 2007 fue v&i acute;ctima de agresiones físicas causadas por agentes de la policía metropolitana mientras realizaba su trabajo, las cuales le causaron significativas lesiones en su cuerpo; y más aún, los cuatrocientos treinta (430) trabajadores que conforman el canal de noticias e información, hoy padecen un temor permanente a ser agredidos por los seguidores del gobierno, incluso por agentes de los cuerpos de seguridad del Estado; no sólo mientras realizan sus trabajos, sino en cualquier lugar donde pudieran ser sorprendidos por éstos.

"El canal Globovisión, como medio de comunicación social, es un instrumento de la libertad de expresión mediante el cual muchos venezolanos expresan sus ideas disidentes contra las políticas revolucionarias del presidente Hugo Chávez", dijo Halvorssen.

"La HRF pide protección para Globovisión, sus trabajadores, directivos e instalaciones; e insta al gobierno venezolano a acatar la normativa nacional e internacional en protección y garantía del ejercicio de los derechos humanos en Venezuela, principalmente de la vida, la integridad personal y la libertad de expresión", agregó Halvorssen.

El Proyecto Caracas Nine tiene como finalidad, dar a conocer al mundo las personas que son víctimas de persecución por el gobierno venezolano y por sus seguidores. Los Nueve son sólo casos emblemáticos de un gran número. De los nueve, ya el número 1: Francisco Usón fue puesto en libertad condicional el 24 de diciembre de 2007. A favor de otros de los nueve, como la abogada Mónica Fernández, se aplica la Amnistía recientemente decretada por el Presidente venezolano; Ley cuyo alcance debe ser general, aún cuando no hay claridad al respecto.

La Human Rights Foundation (HRF) es una Organización Internacional, apolítica, dedicada a defender los derechos humanos en el continente americano. La Fundación centra su trabajo en los conceptos entrelazados de autodeterminación y libertad. Estos ideales encuentran su más alta expresión en la creencia de que todos los seres humanos tienen derecho a la libertad de expresión, de asociación con personas de ideas afines. Las personas que viven en una sociedad libre deben recibir el mismo trato y debido proceso de conformidad con la ley y deben tener asimismo, la oportunidad de participar en los asuntos públicos de su país. De la misma forma, los ideales de la HRF están determinados por la convicción de que todos los seres humanos tienen el derecho a estar libres de detenciones o exilios arbitrarios, de esclavitud y tortura y de la interferencia y coerción en asuntos de conciencia. El Consejo Internacional de la HRF est á constituido por individuos que fueron presos políticos y prisioneros de conciencia de diferentes gobiernos en el mundo. Tal es el caso de Armando Valladares (22 años preso en Cuba), Vladimir Bukovsky (12 años preso en la extinta Unión Soviética), Palden Gyatso (33 años preso en el Tibet), Harry Wu (19 años preso en China), y otros como Ramón J. Velásquez en Venezuela y Elie Wiesel en los campos de concentración nazi (www.laHRF.org).