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martes, 4 de febrero de 2014

ANDRES OPPENHEIMER, LA LEGITIMACIÓN DE UNA DICTADURA CONTENIDO RELACIONADO, FUENTE TABANO INFORMA, DESDE ARGENTINA




Tábano Informa

El Nuevo Herald (EE. UU.) - 26-Ene-14 - Opinión

http://www.elnuevoherald.com/2014/01/23/1662176/oppenheimer-la-legitimacion-de.html

El informe Oppenheimer
La legitimación de una dictadura Contenido Relacionado

por Andrés Oppenheimer
aoppenheimer@elnuevoherald.com

Lo más vergonzoso de la programada visita de los presidentes latinoamericanos a Cuba para asistir a una cumbre regional el 28 de enero no es que viajen a un país gobernado por una de las últimas dictaduras familiares del mundo, sino que probablemente no aprovechen la oportunidad para visitar también la cumbre paralela que la oposición pacífica de la isla planea celebrar al mismo tiempo.

Salvo sorpresas de último momento, ninguno de los 32 jefes de estado y representantes del gobierno que asistirán a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) a realizarse entre el 28 y el 30 de enero en La Habana, se reunirá con líderes de la oposición o con grupos civiles independientes durante su visita a Cuba.

Ni siquiera el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, que quiere ser visto como miembro de una nueva generación de líderes más modernos y menos autoritarios, tiene planes de reunirse con ningún miembro de la oposición pacífica cubana, a pesar de que los mandatarios cubanos se han reunido repetidamente con la oposición mexicana cada vez que han visitado a México.

Comparativamente, el ex presidente Vicente Fox y su secretario de relaciones exteriores, Jorge Castañeda, se reunieron con líderes de la oposición durante una visita a Cuba en el 2002, y la ex secretaria de relaciones exteriores mexicana Rosario Green lo hizo con disidentes cubanos durante una cumbre celebrada en La Habana en 1999.

En una entrevista publicada el 18 de enero en el diario español El País, el secretario de relaciones exteriores mexicano José Antonio Meade dijo que “queremos desarrollar con Cuba una relación muy cercana de pleno apoyo a su estrategia de actualización económica”.

Preguntado sobre si Peña Nieto dialogará con disidentes en Cuba, Meade dijo que el presidente mexicano “participará en Cuba con una agenda que tiene que ver con la cumbre de la CELAC. Él aceptó una visita oficial y en ese marco se va a desarrollar”. Traducción: no lo hará.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, no respondió a una llamada en donde le iba a preguntar si pensaba reunirse con líderes opositores durante su visita a la cumbre en Cuba.

Guillermo Fariñas, uno de los líderes de la oposición cubana que planea asistir a la contra-cumbre de La Habana, me dijo en una entrevista telefónica desde Cuba que la policía política ya le ha hecho una visita a varios disidentes —incluyendo la bloguera Yoani Sánchez— para advertirles que no celebren la cumbre paralela.

“El régimen de todos modos va a pagar un costo político”, me dijo Fariñas. “Si permiten la cumbre paralela, el costo político sería que los medios internacionales escucharán otras voces que no sean las oficiales, que les dirán lo que el gobierno oculta: que no hay democracia en Cuba. Y si no la permiten, eso demostrará que, a pesar de los esfuerzos mediáticos, políticos y diplomáticos que ha hecho desde el 2007 para mostrar que supuestamente hay cambios en Cuba, lo que hay aquí es una ola represiva”.

El hecho de que los presidentes visitantes probablemente no se reunirán con la oposición los convierte en “cómplices” de la dictadura, y cuanto más gestos de acercamiento hagan, más ayudarán a la dictadura cubana a fortalecerse, señaló.

“Yo les diría a los presidentes de América Latina que siempre recuerden que las dictaduras son contaminantes, que no se hagan cómplices de la dictadura de los hermanos Castro, y que se solidaricen con los gobernados y los demócratas, para que el gobierno reciba el mensaje de que tiene que cambiar”, concluyó.

Mi opinión: Estoy de acuerdo. Ya es un chiste que los presidentes latinoamericanos hayan elegido al único gobernante de facto de la región —el general Raúl Castro, que es un dictador militar bajo la definición de cualquier diccionario— como presidente de la CELAC, cuando esa organización tiene entre sus principales objetivos “promover la democracia” en la región.

Pero asistir a una cumbre de la CELAC en Cuba sin reunirse con ningún representante de la oposición equivale a darle un espaldarazo propagandístico a un régimen totalitario, y a darle la espalda a la oposición pacífica de la isla. Muchos de nosotros, que nos opusimos a los gobiernos militares latinoamericanos en la década de 1970, aún recordamos la manera en que estas visitas de dignatarios extranjeros contribuyen a legitimar a las dictaduras.
Por supuesto, algunos presidentes visitantes alegarán que no pueden reunirse con disidentes durante una visita oficial porque deben respetar “la autodeterminación de los pueblos”. ¡Tonterías! ¿De qué “autodeterminación” hablan, si el pueblo cubano no ha tenido la oportunidad de votar libremente para determinar su futuro desde hace 55 años?

Si los presidentes visitantes no se reúnen con ningún miembro de la oposición pacífica cubana, será un día muy triste en la historia de la democracia latinoamericana.

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viernes, 8 de noviembre de 2013

EMILIO CARDENAS, EL CAMINO DE REGRESO AL PODER DE MICHELLE BACHELET, FUENTE TABANO INFORMA

La Nación - 06-Nov-13 - Opinión

http://www.lanacion.com.ar/1635329-el-camino-de-regreso-al-poder-de-michelle-bachelet

El camino de regreso al poder de Michelle Bachelet

por Emilio Cárdenas

Las encuestas chilenas siguen proyectando un triunfo muy amplio para Michelle Bachelet en las elecciones presidenciales del próximo 17 de noviembre. Sin ir más lejos, el sábado pasado -desde las columnas de El Mercurio- un nuevo sondeo, esta vez de Opina Research, así lo confirma, otorgando a Michelle Bachelet el 46,2% de la intención de voto; seguida por la candidata del oficialismo, Evelyn Matthei, con un 21,7%; por el independiente Franco Parisi, con un 7,9 y por el progresista Marco Enríquez-Ominami con un 7,2%. Ninguno de los demás candidatos llega a obtener el 2% de las intenciones.

De esta manera, Bachelet será de nuevo, presumiblemente, la ocupante de La Moneda. En un camino de regreso al poder que ha sido transitado con una estrategia -hasta ahora, al menos- impecable.

No es, por cierto, seguro que Bachelet pueda imponerse en la primera vuelta, obteniendo la mayoría absoluta de votos, sin contar los nulos y en blanco. Pero lo cierto es que nadie se sorprendería si la candidata de la Nueva Mayoría lo logra, desde que las cifras sugieren que eso es posible. Es más, es algo que luce como lo probable. De lo contrario, la segunda vuelta está prevista para cuatro semanas después de realizada la primera. El 15 de diciembre, concretamente.

Según la encuesta referida, las elecciones que se aproximan han despertado un interés relativamente bajo. Sólo un 42,5% de los chilenos entrevistados afirma haber seguido "mucho" la campaña electoral. Un 42% sugiere, en cambio, haberla seguido "poco". Y un 35,4% de los encuestados afirma no haberla considerado "nada". Lo que parece coincidir con el 50,1% de los chilenos que afirman categóricamente no estar de acuerdo con que "los políticos dedican su tiempo a temas importantes". Lo que es toda una definición, propia de aquellas sociedades de nuestra región en las que la clase media ha crecido significativamente en la última década, no obstante lo cual hoy está disconforme con su propia realidad, como ocurre también en nuestro vecino Brasil.

Dos mujeres sumamente interesantes, curiosamente entrelazadas por sus historias personales, desde que sus padres -ambos generales de la Fuerza Aérea de Chile, en tiempos del gobierno militar- estuvieron en su momento en veredas opuestas, estarán ahora frente a frente. La campaña ha demostrado que esto puede hacerse desde el respeto recíproco.

Bachelet es, recordemos, médica de profesión. Fue la primera mujer Ministro de Defensa de su país, en 2002. Luego fue la primera presidente mujer, en 2005. Ahora sería la primera mujer que ocupe dos veces la primera magistratura del país. Sus propuestas son múltiples. Se concentran en: asegurar la gratuidad de la educación en un plazo de 6 años, una profunda reforma tributaria y en realizar una reforma constitucional. En todos los casos, a través de un debate abierto en el que procurará lograr que participen todos los chilenos, cualquiera sea su visión política. A ellas se agrega una propuesta lanzada en el debate televisivo realizado entre los candidatos, la de diversificar (ampliándola) la matriz productora de su país.

Evelyn Rosa Matthei es, en cambio, economista. Es la candidata conjunta del oficialismo, esto es de Renovación Nacional (RN) y la Unión Democrática Independiente (UDI). En el pasado, Matthei militó primero (1988) en Renovación Nacional, para pasar luego a la Unión Democrática Independiente, en 1999. Fue senadora desde 1997 hasta el 2011, cuando fuera designada Ministra de Trabajo. Sus propuestas incluyen la prioridad en mejorar la salud pública, impulsar las escuelas públicas y asegurar la gratuidad de la educación, sin por ello eliminar la educación privada; mejorar especialmente la situación de la mujer en materia de sueldos y pensione y la de combatir activamente la delincuencia y el narcotráfico, tarea que considera absolutamente esencial para poder garantizar la seguridad personal de sus conciudadanos.

La aparición del candidato independiente Franco Parisi -un economista joven, nacido en 1967- es quizás señal de la disconformidad de muchos, particularmente en la clase media, con la oferta política tradicional. El mismo comentario puede probablemente hacerse también respecto de Marco Enríquez-Ominami, un joven filósofo y cineasta veterano de la política, ya cuarentón, nacido en 1973, militante socialista aunque con un partido propio: el Partido Progresista (PRO).

Mientras esto ocurre en el frente electoral, el presidente saliente, Sebastián Piñera acaba de instruir expresamente a sus ministros a que preparen un balance de sus respectivas gestiones, que Piñera utilizará para conformar el balance de su presidencia. Desde la verdad, naturalmente, en un país en el que para el oficialismo no hay "relatos".

Piñera quiere dejar como legado importante la necesidad de que todas las administraciones "rindan cuentas" de sus gestiones. Todo lo contrario a esconder los errores bajo la alfombra y, más aún, a la costumbre de otros de dejar a sus continuadores "herencias" pesadas, producto de no haber realizado las correcciones de rumbo necesarias por temor a transparentar las equivocaciones y sus respectivos costos. En un estado moderno, es cierto, los gobiernos deben rendir cuentas a sus ciudadanos y estar dispuestos a enfrentar el juicio de la historia siempre desde la más pura verdad.

Ocurre que Piñera ha sido más un hacedor, que un líder popular. Así lo demuestra su inolvidable esfuerzo para rescatar a los mineros de las entrañas de la tierra. También el hecho que, en materia de viviendas, se ha llegado a reconstruir el 98,5% de aquellas alcanzadas por el devastador terremoto que ocurriera durante su gestión. Y la creación de unos 800.000 nuevos puestos de trabajo.

Con su rendición de cuentas detallada, Piñera permitirá en más poder comparar, con cifras y datos, su tarea con la de sus predecesores, así como con las de sus seguidores en el tiempo. Ojalá que esto sirva de inspiración también de este lado de los Andes.

Chile, que en las últimas décadas se ha transformado en el país más moderno de nuestra región, obteniendo un éxito innegable en su coherente estrategia de crecimiento, necesita disponer de este tipo de información para poder ajustar, cada vez que sea requerido, su modelo de desarrollo. Uno que seguramente Bachelet -de resultar electa presidente, como todo parecería sugerir- presumiblemente mantendrá, aunque con los ajustes anunciados, que son los propios de las diversas etapas de un proceso crecimiento del que los chilenos pueden estar orgullosos.

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lunes, 28 de octubre de 2013

PASCUAL ALBANESE , ROUSSEFF CON LA IDEOLOGIA NO SE COME NI SE EDUCA, ANALISIS INTERNACIONAL, CASO BRASIL

El Tribuno - 26-Oct-13 - Opinión


Análisis internacional

Rousseff, con la ideología no se come, ni se educa

por Pascual Albanese


Por orden de la presidente brasileña Dilma Rousseff, una ex guerrillera de la década del 70 presa y torturada durante el último régimen militar, un millar de soldados del Ejército, atrincherados alrededor del Hotel Windsor en Río de Janeiro, impidieron que manifestantes encapuchados de distintas organizaciones de izquierda impidiesen el acto de apertura de los sobres de la licitación de la cuenca del petróleo submarino del Atlántico Sur, en la licitación que ganó un verdadero consorcio global, integrado por la empresa anglo-holandesa Shell con la francesa Total y las compañías chinas Cnnoc y Snopec.

Shell y Total retienen el 20% de las acciones cada una y las dos empresas chinas se distribuyen igualitariamente otro 20%. El 40% restante corresponde a la estatal brasileña Petrobras, porque así lo estipulaba el pliego de la licitación.

El consorcio fue el único oferente en un concurso que muchos economistas tacharon de “pobre” y en el que tampoco participó ninguna firma petrolera estadounidense. La española Repsol se abstuvo a último momento de intervenir, puesto que su socio chino, la estatal SNOPEC, resolvió sumarse a la asociación que resultó triunfante.

Hasta último momento reinó suspenso sobre el desenlace del concurso porque la noche anterior a la apertura de los sobres todavía quedaban en pie seis de las veinticuatro acciones judiciales presentadas para impugnarlo, las que fueron cayendo una tras otra en virtud del eficiente trabajo de un ejército de 300 abogados contratados especialmente por indicación de Rousseff.

En un discurso por la cadena nacional, Rousseff señaló que con esta licitación Brasil inaugura un nuevo camino en su historia y que la fórmula utilizada se repetirá en las futuras licitaciones del pré-sal, término referido a un conjunto de rocas ubicadas en gran parte de las costas brasileñas que anidan una incalculable riqueza petrolífera.

Según Rousseff, “Brasil preserva su soberanía pero está abierto a los inversionistas privados y respeta los contratos, en una vía que indica la internacionalización de los negocios petroleros que, hasta ahora, eran competencia del Estado”.

El gobierno defiende el camino escogido con el argumento de que el Estado brasileño percibirá durante 35 años alrededor de 370.000 millones de dólares, que serán afectados principalmente a inversiones en educación, salud pública y preservación del medio ambiente, según porcentajes que ya fueron establecidos taxativamente por el Congreso.

Relaciones difíciles

Desde el descubrimiento del petróleo en su cuenca marítima en 2006, que posicionó a Brasil como el cuarto país del mundo en materia de reservas petrolíferas, comenzó un arduo debate político. El presidente Lula, que tenía a Rousseff como jefa de gabinete, tuvo que manejarse con cautela para desmontar las prevenciones ideológicas del Partido de los Trabajadores (PT) contra la apertura al capital privado.Lula definió el descubrimiento como “la segunda independencia de Brasil”, porque abría la oportunidad histórica de terminar con la dependencia energética y transformar al país en un gran exportador de petróleo.

Simultáneamente, el tradicional nacionalismo brasileño sintió como una amenaza estratégica la atención puesta por Washington sobre el petróleo del Atlántico Sur. Cuando en julio de 2008 el gobierno de George W. Bush comunicó al canciller brasileño Celso Amorim, ahora a cargo de la cartera de Defensa, la decisión de reactivar la Cuarta Flota, dependiente del Comando Sur, la reacción inmediata fue vincular esa decisión con el interés norteamericano en los yacimientos petroleros del Atlántico Sur.

De allí que la tensión desatada en la relación bilateral entre Brasilia y Washington a partir de las revelaciones sobre el espionaje electrónico estadounidense sobre Rousseff, quien canceló una cita con Obama en la Casa Blanca, se multiplicó al conocerse que ese espionaje electrónico había tenido también como blanco las comunicaciones de Petrobras.

En este contexto, hubiera resultado entonces extremadamente conflictivo que una compañía norteamericana participara de la licitación. Ese vacío generado por la ausencia estadounidense fue ocupado rápidamente por China, que ya desplazó a Estados Unidos como principal socio comercial de Brasil. El gobierno de Beijing instruyó a sus dos compañías petroleras estatales para que intervinieran en el concurso.

Palos desde la izquierda

La reacción de la izquierda brasileña contra la apertura petrolera, sugestivamente coincidente con la que protagoniza la izquierda mexicana contra la reforma energética anunciada por el mandatario azteca Enrique Peña Nieto, se entremezcla con un factor de política doméstica: las alternativas que presentan las elecciones presidenciales de 2014, en las que el PT afronta un impensado desafío.

La novedad reside en que a la clásica oposición de centro, encarnada por el Partido Social Democrático Brasileño (PSDB), que postula al gobernador de Minas Geraes, Aecio Neves, se suma ahora una flamante alternativa de izquierda, encarnada por el Partido Socialista Brasileño (PSB), encabezado por el gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, quien acaba de romper lanzas con la coalición gubernamental y establecer una alianza con Marina Silva, una ex Ministra de Medio Ambiente del gobierno de Lula, que renunció al PT y acaba de afiliarse al PSB.

Silva, abanderada del ecologismo y tenaz enemiga de los estragos ambientales de la explotación petrolífera, tiene una fuerte imagen positiva en la opinión pública y es la dirigente política mejor ponderada por las decenas de miles de manifestantes que periódicamente inundan las calles de San Pablo, Rio de Jaineiro y las demás grandes ciudades brasileñas.

El fantasma que aterroriza al PT es que una fórmula Campos-Silva le quite votos por izquierda, impida que Rousseff logre su reelección en la primera vuelta electoral y genere un escenario de ballotage, ya sea con Neves o con Campos, con final incierto. Este temor a la pérdida de votos ”por izquierda” condiciona la actitud política de un ala del oficialismo, pero no al gobierno.

Ocurre que la realidad económica y social tampoco concede tregua a la especulación política. Rousseff y Lula saben que el “modelo brasileño” está agotado, que el país perdió competitividad internacional, que para recuperarla necesita impulsar un gigantesco salto en infraestructura y educación y que los recursos propios son notoriamente insuficientes. La apertura al capital extranjero ya no puede demorarse.

Mientras los efectivos militares frenaban en Río a los manifestantes izquierdistas, un informe del Fondo Monetario Internacional subrayaba que para que Brasil alcance en 2014 una modesta tasa de crecimiento del 3,5% anual (este año lo hará un 2,25% y en 2012 lo hizo apenas un 0,9%) tendrá que incrementar fuertemente sus niveles de inversión.

Rousseff, como su colega uruguayo José Mujica (otro ex guerrillero izquierdista hoy volcado al pragmatismo económico), aprendió que con la ideología no se come, no se cura ni se educa y que a veces el Ejército también tiene que reprimir.


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jueves, 29 de agosto de 2013

JORGE MARTÍNEZ, ¿QUÉ SE DIRIME EN EGIPTO?, LA MIRADA GLOBAL, FUENTE TABANO INFORMA

TÁBANO INFORMA


LA PRENSA - 23-AGO-13 - OPINIÓN

HTTP://WWW.LAPRENSA.COM.AR/411900-QUE-SE-DIRIME-EN-EGIPTO.NOTE.ASPX

LA MIRADA GLOBAL

¿QUÉ SE DIRIME EN EGIPTO?

JORGE MARTÍNEZ


Cada vez que les dieron a elegir, los islámicos eligieron a partidos religiosos. Resulta evidente, entonces, que la "primavera árabe", que no sólo liquidó a Hosni Mubarak, sino también a los regímenes de Túnez y Libia y desató una guerra civil en Siria expresó una condena a los gobiernos secularizados que proliferaron en esa parte del mundo desde la Segunda Guerra Mundial.

El olvidado escritor italiano Giovanni Papini imaginó en una de sus novelas a un historiador que, para mejor comprender los hechos del pasado, escribía sus libros en orden cronológico invertido, de lo más reciente a lo más remoto. "Sin haber narrado la aventura de Napoleón no se comprende nada de la Revolución Francesa", explicaba a los incrédulos.

La parodia de Papini acaso tenga más validez de la que aparenta. Podría ayudar por ejemplo a analizar la situación en Egipto, donde el vendaval informativo de los últimos días desdibuja una secuencia de hechos que se comprende con más nitidez relatándola hacia atrás.

Veamos. La crisis actual explotó la semana pasada por la cruenta represión a los simpatizantes del gobierno islamista de la Hermandad Musulmana, depuesto el 3 de julio por las Fuerzas Armadas. Ese gobierno había asumido el año pasado tras vencer en las que se definieron como "las primeras elecciones democráticas" de la historia del país. Esos comicios, a su vez, fueron la consecuencia de la caída del régimen secular de Hosni Mubarak, quien gobernó el país por tres décadas hasta que fue derribado en 2011 por la ola de protestas englobadas bajo la denominación de "primavera árabe".

El relato podría seguir, pero ya en este punto pueden percibirse algunas ventajas del orden cronológico invertido. Resulta evidente ahora que la "primavera árabe", que no sólo liquidó a Mubarak sino también a los regímenes de Túnez y Libia y desató una guerra civil en Siria, no expresó tanto la demanda de un sistema democrático de tipo occidental cuanto una condena a los gobiernos secularizados que proliferaron en el mundo islámico desde la Segunda Guerra Mundial en adelante.

Sin duda es probable que una porción considerable de las sociedades musulmanas quiera vivir en sistemas democráticos. Pero también es cierto que cada vez que les dieron a elegir, la mayoría de los votantes del mundo islámico eligieron a partidos religiosos. Pasó en Argelia en 1991, donde los militares anularon las elecciones y lanzaron una feroz represión para impedir el seguro triunfo islamista; pasó en Gaza en 2006, donde se impuso el grupo extremista Hamas, y ocurrió en Egipto el año pasado.

Sin ingenuidad aparente, gobiernos y analistas de las grandes potencias esperaron hasta estos días para verificar que la disputa que desgarra a los musulmanes no es entre democracia y dictadura, sino entre religión y secularismo. Comprobaron además que, como el islam no distingue (todavía) la religión del Estado, las urnas pueden arrojar resultados desagradables. Pero aseguran que el remedio está al alcance de la mano: se trata de arrear a 1.200 millones de musulmanes por el mismo camino que transitó Occidente en los últimos cinco siglos.

"Sin la tradición occidental de separar lo sagrado de lo secular -que sólo ocurrió después de las sangrientas guerras de la Reforma protestante-, las batallas por el papel del islam en la política incomodarán por generaciones a las democracias incipientes del Medio Oriente", alertó Charles Kupchan en el New York Times.

Con mayor seguridad, el ex canciller israelí Shlomo Ben Ami se animó a vaticinar en El País de Madrid que "la batalla entre el laicismo y la religión en el mundo árabe no ha de durar siglos, como ocurrió en Europa"", y ello gracias al "largo proceso de progreso social y científico que permitió a Occidente preparar el terreno para la democracia moderna".

Opiniones como las anteriores revelan entonces que el método del historiador de Papini no estaba tan desorientado: sólo ahora, y gracias a los hechos de Egipto en 2013, parece que estaremos en condiciones de comprender qué significaron la Reforma y las guerras de religión en la Europa de hace 500 años.

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domingo, 25 de agosto de 2013

JAMES NEILSON, CUANDO MUEREN LAS NACIONES, DIARIO RIO NEGRO, FUENTE TABANO INFORMA

TÁBANO INFORMA


Río Negro - 23-Ago-13 - Opinión


http://www.rionegro.com.ar/diario/cuando-mueren-las-naciones-1235987-9539-nota.aspx

Columnistas

SEGÚN LO VEO

Cuando mueren las naciones

por James Neilson

Algunas sociedades no europeas reaccionaron frente al desafío planteado por el progreso material de ciertos países occidentales adoptando sus métodos –como hicieron los japoneses– con éxito fulminante, en la segunda mitad del siglo XIX, pero otras optaron por aferrarse a sus propias tradiciones. De éstas, las más resueltas han sido las islámicas. Mientras que China, luego de un intervalo en que probó suerte con una importación occidental, el comunismo, que a juicio de muchos intelectuales era más "progresista" que las alternativas, hace poco más de treinta años eligió combinar el autoritarismo con una variante sui géneris del neoliberalismo, los países musulmanes siguen resistiéndose a cambiar. Si bien todos cuentan con minorías "modernizadoras" significantes, éstas no han logrado imponerse a los comprometidos con versiones inflexibles del islam que no quieren saber nada del desarrollo tal y como lo conciben los demás. Muchos no sólo fantasean con recrear el mundo de más de mil años antes, sino que están más que dispuestos a matar y morir a fin de hacerlo.

Desde un punto de vista filosófico, por decirlo así, puede argüirse que los islamistas tienen razón cuando critican las sociedades de matriz occidental por su hedonismo, inmoralidad, consumismo y, agregarían, vaciedad espiritual. Muchos clérigos occidentales, comenzando con el papa Francisco, y quienes comparten sus sentimientos coincidirían con los islamistas en que, a pesar de los beneficios materiales proporcionados por el progreso económico, la civilización occidental se ha empobrecido y por lo tanto no puede ser considerada superior a la de épocas anteriores. Pero, claro está, aunque es legítimo oponerse al rumbo que han emprendido aquellas sociedades, casi todas, que se han plegado a la globalización y anteponen todo a la marcha de la economía, dando la espalda a las viejas creencias religiosas, las consecuencias concretas de la resistencia islámica ya han sido atroces para muchos millones de personas y es de prever que en los años próximos se hagan cada vez peores.

Desgraciadamente para los países en que la mayoría, o una minoría despiadada, ha decidido continuar la lucha contra la influencia ajena, no es posible negarse a participar del progreso económico, tecnológico y, según los optimistas, social. Por cierto, no han logrado independizarse por completo del resto del mundo países con gobiernos teocráticos como Irán y Sudán. Tampoco lo hubiera conseguido el régimen que los islamistas de Mohamed Morsi procuraron instalar en Egipto antes de que los militares, con el apoyo entusiasta de millones de personas, pusieran fin a un experimento que era claramente destinado a fracasar.

En las décadas últimas, los interesados en temas geopolíticos se han preocupado por la aparición de "estados fallidos", como Somalia, que al resultar incapaces de gobernarse degeneraron en zonas caóticas, paupérrimas y sanguinarias, dominadas por "señores de la guerra" vinculados con delincuentes comunes. Tal y como están las cosas, en el mundo musulmán pronto podría haber más "estados fallidos": Siria, Afganistán, Pakistán y, tal vez, Egipto e Irak.

En todos estos países, el nivel de violencia sectario no deja de intensificarse. Los medios occidentales ya apenas mencionan las muertes causadas por atentados o por matanzas a menos que las bajas se cuenten por centenares. Ya no es noticia que otros cincuenta iraquíes o paquistaníes hayan muerto a manos de sus presuntos correligionarios o, como ocurre con frecuencia, a las de militantes de una secta diferente. En una inmensa región que se extiende desde el norte del África hasta Asia central, están librándose guerras civiles feroces entre sunnitas y chiitas, entre guerreros santos que sueñan con el renacer del califato y "moderados" que preferirían una forma de gobierno menos ambiciosa, entre los partidarios de un dictador determinado y quienes quisieran derrocarlo por motivos tribales o por buscar venganza por los horrores perpetrados.

Entre los más perjudicados por lo que está sucediendo están los cristianos; son blancos de una campaña de exterminación, de genocidio, que se asemeja a la sufrida por los armenios y griegos cuando hace un siglo se hundía el califato otomano. En Egipto, muchos "hermanos musulmanes", impotentes ante los militares, están desquitándose quemando iglesias –más de cincuenta fueron incendiadas en los días que siguieron a la masacre de centenares de islamistas en El Cairo y otras ciudades– y asesinando a cristianos coptos. Algo no tan distinto está sucediendo en Irak, Siria, Afganistán y Pakistán.

Con todo, los musulmanes mismos conformarán el grueso de las víctimas de la marejada de violencia que día tras día está cobrando fuerza y que amenaza con adquirir proporciones equiparables con las de los años de la Segunda Guerra Mundial. No sólo será cuestión de matanzas. Merced en buena medida a la introducción de la medicina occidental, la población de países como Egipto ha crecido tanto que para alimentarla tendrían que dotarse de sistemas económicos mucho más productivos que los tradicionales, lo que sería imposible sin un grado de estabilidad que ya parece inalcanzable. A juzgar por lo que ha pasado en Siria, un país convulsionado rodeado de campos de refugiados en que malviven al menos dos millones de hombres, mujeres y niños que han huido de la confusa guerra civil, estamos en vísperas de una catástrofe humanitaria de dimensiones gigantescas.

Los líderes occidentales quisieran ayudar. En diversas ocasiones, Barack Obama y alguno que otro potentado europeo han dicho que intervendrían si un régimen, como el de Bashar al-Assad o de los religiosos iraníes, cruza "una línea roja", pero sólo se trata de palabras huecas. Ya han aprendido que no les convendría en absoluto involucrarse en los asuntos internos de un país mayoritariamente musulmán porque, de hacerlo, en seguida serían acusados de ser responsables de todo cuanto ocurra. En el pasado, la prevista hostilidad de los ayudados no les hubiera preocupado demasiado, pero en la actualidad se ha consolidado hasta tal punto la idea de que cada pueblo debería asumir la plena responsabilidad por su propio destino, que ningún político occidental que se precie se animaría a señalar que, en muchos casos, exigirlo significaría condenar a millones de personas a una muerte terrible y que por lo tanto insistir en la necesidad de respetar la soberanía de todos los países pero así y todo tratar de obligarlos a democratizarse es sólo un pretexto elegante para no hacer nada salvo lamentar la brutalidad ajena.

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miércoles, 14 de agosto de 2013

DIARIO RIO NEGRO, CRUJE EL ESTADO BENEFACTOR, EDITORIAL, DESDE ARGENTINA

Tábano Informa 

Río Negro - 12-Ago-13 - Opinión

Cruje el Estado benefactor

Editorial


En los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de todos los países desarrollados crearon sistemas de seguridad social que, en las circunstancias imperantes, parecían ser económicamente viables y que contaban con la plena aprobación no sólo de los progresistas sino también de la mayoría de los conservadores. Aunque algunos reaccionarios se manifestaban preocupados por la eventual difusión de lo que llamaban una "cultura de la dependencia", pocos preveían que andando el tiempo las circunstancias cambiarían tanto que hasta los gobiernos socialistas se verían obligados a procurar desmantelar partes del Estado de bienestar porque sería imposible continuar financiándolo. Pues bien: en la actualidad, tanto en Europa como en Estados Unidos, políticos de casi todas las tendencias están esforzándose por convencer a la ciudadanía y, en especial, a los sindicalistas y "los indignados", de que la única alternativa a cortes, a veces draconianos, de los subsidios a los que se han acostumbrado sería la bancarrota. Señalan que, de resultas del envejecimiento de la población, esquemas que eran apropiados para una más joven y con una tasa de natalidad mayor ya no pueden mantenerse. Asimismo, en muchas ciudades norteamericanas, la propensión de miembros bien remunerados de la clase media a abandonar las zonas céntricas, dejándolas a los más pobres, ha privado a los encargados de administrarlas de los impuestos que necesitarían para cumplir con sus obligaciones.

Hace menos de un mes, Detroit, una ciudad que medio siglo antes era la más próspera del país más rico del mundo, se declaró en quiebra porque no había forma de continuar pagando una deuda de aproximadamente 19.000 millones de dólares. Es que en la actualidad Detroit tiene muy poco en común con la ciudad pujante, sede de las empresas automotrices más lucrativas del planeta, de otros tiempos, ya que se ha convertido en una cáscara ruinosa habitada mayormente por pobres de los que, se informa, la mitad apenas sabe leer y escribir. Pero Detroit no constituye un caso único. Según el multimillonario Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, la ciudad que maneja y que para muchos simboliza la riqueza de Estados Unidos, también corre el riesgo de caer en bancarrota en los años próximos porque debe casi 90.000 millones de dólares. Como sucedió en Detroit, los costos de las jubilaciones del sector público en la "Gran Manzana" han aumentado tanto que ni siquiera el dinero que aporta la floreciente industria financiera de Wall Street bastará como para cubrirlos.

La solución más lógica para el problema angustiante que se ha creado consistiría en un acuerdo intersectorial que tendría forzosamente que incluir una fuerte reducción de los beneficios percibidos por los empleados públicos, tanto los aún activos como los pasivos, pero, claro está, es virtualmente nula la posibilidad de que quienes dependen del sistema acepten lo que verían como un despojo. Como tantos otros políticos en el mundo desarrollado ya entienden, es muy fácil y electoralmente provechoso repartir beneficios, pero procurar anularlos no lo es en absoluto. Por lo demás, en países democráticos, es natural que políticos ambiciosos piensen más en el corto plazo o, a lo sumo, en el mediano, que en el largo, ya que otros, que tal vez sean sus adversarios o rivales, tendrían la responsabilidad de encontrar el dinero necesario para continuar costeando los esquemas que se pusieron en marcha cuando se suponía que la economía seguiría expandiéndose a un ritmo muy rápido y que el perfil demográfico no se modificaría mucho en el futuro. En el sur de Europa, y también en ciertas ciudades norteamericanas, la miopía de generaciones de políticos ya ha tenido consecuencias trágicas. Si bien los dirigentes de los países europeos y grandes municipalidades de Estados Unidos que aún son solventes están advirtiendo que, sin reformas drásticas, sus propias jurisdicciones podrían verse frente a situaciones similares, pocos, con la excepción parcial de los alemanes, parecen dispuestos a tomar en serio previsiones pesimistas que atribuyen a la codicia de quienes no dependen del Estado o a la ineptitud de funcionarios poco imaginativos que en su opinión son incapaces de entender que "la austeridad" no sirve para nada.


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viernes, 12 de julio de 2013

MACARIO SCHETTINO, EL MIEDO AL MERCADO, CATO INSTITUTE, FUENTE TABANO INFORMA,


CATO Institute - 09-Jul-13 - Opinión


El miedo al mercado

por Macario Schettino *


Los humanos tenemos tres únicos intereses básicos: comer, que no nos coman, y reproducirnos.

De ellos, el segundo es el más fuerte, porque comer y reproducirse puede hacerse varias veces. En cambio, si nos comen, sólo será una vez. Así, los humanos somos miedosos, porque es una forma de mantenernos vivos.

El miedo, especialmente el miedo a morir, es una sensación muy fuerte, porque así ha convenido en nuestro camino evolutivo. Los más valientes murieron sin dejar descendencia, quedamos los demás. Si no quiere sentir feo, digamos que quedamos los prudentes.

El miedo es importante en nuestro análisis de por qué no tenemos el país que queremos porque el mercado es una fuente de miedo. El mercado, el mecanismo que permite que compremos lo que nos gusta y vendamos lo que se pueda, es inclemente. Joseph Schumpeter, economista austriaco de la primera mitad del siglo XX lo llamaba “destrucción creativa”. El mercado premia a los creativos, pero destruye a los demás. Y si usted fue creativo, pero llega alguien más creativo que usted, lo va a destruir.

Y nosotros preferimos el “más vale malo por conocido”. Si podemos mantenernos ahí más o menos en una economía rentista, como para qué querríamos arriesgarnos en una economía de mercado, donde cada día corremos el riesgo de que llegue alguien más creativo que nosotros y nos destruya.

Y aquí viene la parte complicada. El éxito del mercado depende de la capacidad que tengan las personas de asumir riesgos y de entenderse como participantes individuales de esa competencia. Por eso es tan complicado, porque exige una visión del mundo que no es natural para los humanos. Nosotros, para reducir el riesgo de que nos coman, nos asumimos como parte de una comunidad que nos ayuda a defendernos. Es natural para los seres humanos entenderse como parte de una comunidad. No lo es entenderse como individuos. El individualismo se aprende, el colectivismo viene de nacimiento.

Por eso es más difícil impulsar acciones que dependen del individualismo, y por eso el proceso exige generaciones enteras. Uno no pasa del rentismo al capitalismo de un día para otro. El proceso de transformación en la forma de pensar es largo. Es precisamente lo que Deirdre McCloskey llama la dignidad burguesa, que tarda en construirse un par de siglos, pero que va a sostener un crecimiento exponencial en la generación de riqueza de los seres humanos. Es el capitalismo, pues, es el mercado, en el sentido de la destrucción creativa.

Pero eso es precisamente lo que el colectivismo rechaza. Descalificamos este proceso argumentando que se trata de “capitalismo salvaje”, de “cada quien se rasca con sus uñas”, que es una visión utilitarista propia del protestante anglosajón. Y entonces las visiones colectivistas nos sirven de defensa, sea el conservadurismo católico, o el colectivismo izquierdista. El caso es que tenemos miedo.

Si queremos que haya generación de riqueza, y que cada uno tenga una oportunidad igual de participar en ella, entonces tenemos que abandonar nuestras defensas colectivas. Más claramente, necesitamos que las empresas puedan quebrar sin que nadie las ayude; necesitamos que las personas paguen sus deudas, o sean castigadas por no hacerlo; necesitamos entender que se puede ganar y se puede perder, y que eso es justo, no el empate obligado, la prórroga recurrente, el repechaje.

Nos es muy difícil entender esto. La historia explica por qué, pero no queremos escuchar razones: lo que tenemos es miedo. Y el miedo no se quita con razones. Y de ese miedo viven los rentistas: mejor que no se acaben los sindicatos, porque si no, quién me defiende; mejor que no lleguen los extranjeros, porque van a abusar de nosotros; mejor ni le muevas, pues.

La creación de riqueza ocurre porque hay personas que tienen ideas que convierten en realidad, en bienes y servicios que ofrecen a los demás. Cuando los demás compran, se generó riqueza. Cuando no, ni modo. Las personas que hacen esto se llaman emprendedores, y son el motor del crecimiento económico. Si no existen, no hay generación de riqueza. Hay, si acaso, redistribución. De unos a otros. De usted a los rentistas, por ejemplo.

Cuando en un país no hay emprendedores (o hay muy pocos), ese país no genera riqueza. La que hay se redistribuye. El que tiene poder, obtiene más riqueza. Los que no tienen poder, aportan riqueza para el que sí tiene. Esos son los rentistas que viven de usted.

Pero un emprendedor es alguien que corre riesgos. Puede ganar mucho, o puede perder muchas veces. Si los jóvenes imaginan su futuro sólo siendo empleados, o consiguiendo un poco de poder para vivir de rentas, sea como político o como criminal, pues ese país está condenado al fracaso.

Más claramente, si usted piensa que México debe crecer más y que debemos distribuir mejor la riqueza que producimos, entonces la respuesta está muy clara: lo que necesitamos son más emprendedores y menos políticos. Más empresarios de los que generan riqueza y menos de los que viven de extraernos rentas.

* Profesor de la División de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey, en la ciudad de México y colaborador editorial y financiero de El Universal (México).


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domingo, 7 de julio de 2013

ALFREDO LEUCO, CHAVIZAR A LOS MILITARES, FUENTE TABANO INFORMA, DESDE ARGENTINA


Columna de Política - 04-Jul-13 - Opinión


Chavizar a los militares

por Alfredo Leuco


Ojalá me equivoque. Ojalá me equivoque pero todos los indicios que dispongo y la metodología de Cristina me llevan a encender una luz de alerta por el intento de chavizar a las Fuerzas Armadas. ¿Qué significa esto? Que todas las decisiones de los últimos tiempos en el área de Defensa apuntaron a fortalecer, multiplicar y colocar en la conducción al grupo de militares que tienen puesta la camiseta de los Kirchner. ¿Se entiende? Cristina quiere lograr que las Fuerzas Armadas jueguen el mismo rol cuasi partidario que les dio Hugo Chávez en Venezuela. El primer paso muy positivo fue extirpar de las filas a los nostálgicos del terrorismo de estado.
 
Correcto, esa es una forma de sembrar democracia. Pero después la cosa se fue manchando cuando empezó la discriminación por portación de apellido a la hora de los ascensos. Y finalmente, todo el mecanismo que debe privilegiar los méritos profesionales, se dejó de lado para dar paso al amiguismo que colocó en los lugares de poder y privilegio a los jefes que manifestaron su adhesión al proyecto kirchnerista. Eso es grave. Responde a la misma concepción de hostigar primero, dividir después y finalmente intentar cooptar a la justicia, a los medios, al movimiento obrero, a los empresarios, a todo.
 
En este caso es mucho mas peligroso porque estamos hablando del brazo armado de la Nación y porque cada vez que los militares cruzaron ese límite el país lo pagó con dictaduras sanguinarias y la democracia fue la primera víctima. Uno de los logros de estos 30 años de recuperación institucional es que ni el periodismo ni los ciudadanos nos acordamos de los apellidos de los jefes militares. Quedaron reducidos a cumplir con sus tareas específicas, bien lejos del poder político. Ahora, últimamente, y gracias a esta década, en los debates aparece con fuerza el nombre del general César Milani. Su militancia peronista y la de toda su familia, su admiración por Chávez, su tarea secreta en el campo de la inteligencia en colaboración con los espías civiles y su relación estrecha tanto con la ex ministra Nilda Garré como con su asesor, Horacio Verbitsky potencian la sospecha de quienes están preocupados. Ayer en su discurso, el general Milani dijo que quiere “una fuerza que acompañe el proyecto nacional”.

Las Fuerzas Armadas en general y el Ejército en particular deben integrarse definitivamente a la democracia republicana. Para que se cumpla el deseo ciudadano y patriótico de no tener nunca mas a militares fuera de los cuarteles. Y para que cumplan su rol en la defensa estratégica y territorial, en la investigación tecnológica y en la producción. También es positivo que coparticipen de las tareas solidarias y logísticas en casos de emergencia tal como ocurrió con las terribles inundaciones en La Plata. Pero hay que ser sumamente cuidadosos y custodiar al máximo su independencia partidaria.

Que marchen codo a codo en sus actividades con jóvenes identificados con pecheras de La Cámpora enrarece el clima. Meter banderas y pancartas partidarias traslada a las Fuerzas Armadas las mismas divisiones y los mismos odios que hoy sembró el gobierno en la sociedad civil. Partido, su mismo nombre lo indica, es una parte, una facción por mas numerosa que sea. No es el todo. Por eso es tan peligroso cristinizar o chavizar a los militares. Hay que denunciar tempranamente esto para evitarlo. Hay que controlar que todos los movimientos tengan un respaldo de autoridades capacitadas en la excelencia de la gestión y con un criterio pluralista en su mirada ideológica.

Ayer la presidenta puso en funciones a los nuevos jefes y les pidió, como corresponde, subordinación y valor para defender a la patria. La patria somos todos, un país, una bandera, un pueblo. La patria somos todos los herederos de San Martín y Belgrano y no solamente lo que ven a Hugo Chávez como el nuevo Bolívar. O al general César Milani como el Chávez argentino. Hay que evitar que la política partidaria entre por la puerta de los cuartes porque la libertad suele escaparse por la ventana. Subordinación y valor para defender esta patria justa, libre y soberana. Una patria que esté tan lejos de los autoritarismos como de la injusticia social. Una patria de todos.



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viernes, 5 de julio de 2013

DIARIO CASTELLANOS, LA PESADILLA DE BOLIVAR, EDITORIAL, FUENTE TABANO INFORMA,

Castellanos - 25-Jun-13 - Opinión


http://www.diariocastellanos.net/24010-La-pesadilla-de-Bolivar.note.aspx

Editorial
La pesadilla de Bolívar

editorial@diariocastellanos.net

Chávez, en campaña, pronunció una vez sus célebres palabras: "¡Qué importa si no hay agua, luz, comida, seguridad, salud. ¡Tenemos patria!". La frase no deja de tener fuerza y profundidad en una situación bélica o de crisis extrema, pero pierde sentido cuando la supuesta "patria" que se ofrece a los ciudadanos está sitiada no por enemigos externos sino por la propia ineptitud, que en un estado que tiene petróleo a mansalva los hace vivir como pordioseros.

Ahora Elías Jaua lo reitera, más patéticamente: "¿Quieren patria o papel higiénico?". La mentada "revolución" algo fulero debe tener. Cuando un miembro del gobierno pregunta al pueblo estas cosas, que eran normales en el pasado reciente, uno tiene necesariamente que darse cuenta de que algo está podrido y no precisamente en el reino de Dinamarca, como diría Hamlet sino allí, donde reside el poder.

¿De qué clase de patria se puede hablar si se le quita al pueblo lo que requiere para cubrir sus necesidades más básicas? 

Es lamentable el manejo que se hace de ésto pero una vez más se repite esta realidad que indica que tener comunismo significa no disponer de alimentos, salud, servicios, seguridad personal, porque al parecer esos son "lujos burgueses" que únicamente demandan los capitalistas.

Para estos payasos tener patria es odiar el capitalismo, ergo la gente tiene que sonreír mientras la asaltan, o cuando intentan hacerle creer que es lo mismo el aserrín que el pan rallado, o en el hospital le dicen que no hay con qué curarla, mientras ven cómo los funcionarios revolucionarios se reparten el botín. Ellos lo hacen "por amor al pueblo", eso dicen, pero detrás de su barata dialéctica muestran su incapacidad, su ignorancia en temas que son elementales y de los cuales depende la calidad de vida de la gente.

El papel higiénico es una pequeña muestra como ejemplo de las carencias a las que está constantemente sometido el pueblo venezolano por los errores de quienes los gobiernan. El primer deber de los gobernantes es el cuidado de sus ciudadanos y eso hace mucho que no sucede.

En este tembladeral político, una expresión como ésta, poniendo la idea de patria en contraposición a un insumo básico de la higiene, es denigrante. Molestaría aunque lo hiciera un tinterillo oficial, pero resulta que aquí, quien lo dice es nada menos que el canciller de la República y presidente de Corpomiranda, Elías Jaua, respondió al líder de la oposición Henrique Capriles, quien hace días señaló que "tener patria es que alcance la plata para ir al supermercado" y que se consigan los productos de primera necesidad.

Quizá el lector medio, que no está obligado a saber de la política venezolana, pueda ignorar a Elías Jaua, pero éste, además de haber sido Canciller y vicepresidente de Chávez, está considerado un "intelectual" de la revolución bolivariana, muy superior al sospechado presidente Maduro.

Pensarán que todo esto puede parecer patético, triste, bochornoso, disparatado, pero al final es ajeno a nosotros. No es así. Venezuela es nuestro socio en muchas cosas. No hay ningún otro país con el que se hayan celebrado mayor cantidad de acuerdos bilaterales en toda nuestra historia como se hizo en los últimos diez años.

Y, además, sigue siendo nuestro acreedor. Pero, por sobre todo, es un espejo a futuro. Allí han sucedido casi todas las tropelías posibles contra la democracia que luego se dieron acá, hasta el último fraude que puso a Nicolás Maduro como presidente.

Posiblemente el fantasma de Simón Bolívar andará en pena, preguntándose cómo hizo para tener una pesadilla así casi dos siglos después de morir.

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sábado, 8 de junio de 2013

EL PAIS DE URUGUAY, ESTADOS UNIDOS SE ABRE A LA REGIÓN, EDITORIAL, FUENTE TABANO INFORMA

TABANO INFORMA


EL PAÍS (URUGUAY) - 04-JUN-13 - OPINIÓN
EDITORIAL
ESTADOS UNIDOS SE ABRE A LA REGIÓN
http://www.elpais.com.uy/opinion/editorial/estados-unidos-se-abre-region.html
Uruguay debería aprovechar la mayor atención que Estados Unidos le dispensa en la actualidad a América Latina. Un interés confirmado en los hechos pues en este mes de junio Barack Obama recibirá en la Casa Blanca a los presidentes de Chile y Perú, Sebastián Piñera y Ollanta Humala respectivamente, mientras que en octubre lo hará con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. A esos encuentros hay que sumar la gira de la semana pasada del vicepresidente Joe Biden quien recaló en Colombia y Brasil.
En momentos en que Obama se muestra dispuesto a cumplir la asignatura pendiente de su primer mandato, es decir su promesa de apertura hacia nuestra región, la embajadora de Estados Unidos en Uruguay, Julissa Reynoso, confirmó que en el correr de este año José Mujica entrará en la Casa Blanca. Según ella existe una amplia agenda de temas comunes que van desde lo comercial (con especial mención de la carne ovina y los cítricos) a lo político pasando por temas internacionales, entre ellos la continuidad de las misiones de paz del ejército uruguayo en cooperación con Naciones Unidas.
Este anuncio llega después de varios meses de silencio respecto a la realización de esa cita presidencial que a principios de año el canciller Luis Almagro había calificado como prioridad de la cancillería para el 2013. En ese lapso hubo unas declaraciones de Mujica quejándose con ironía de la tardanza estadounidense en liberar el ingreso de los cítricos uruguayos a su mercado. Y por su parte Almagro, durante una visita a Cuba, tuvo el poco tacto diplomático de solidarizarse en persona con los familiares de cinco cubanos presos en Estados Unidos por espionaje. Ambos episodios hicieron pensar que la perspectiva del encuentro Mujica-Obama se había alejado. Felizmente no fue así.
Aunque Almagro suele repetir que el TLC (Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos) "es una ficción" pues "el tema no está encima de la mesa", hay quienes piensan de otra manera. Recientemente, con gran sentido de la oportunidad, el líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, instó a retomar las negociaciones en procura de ese tratado señalando que el convenio en vigencia entre los dos países, el TIFA, "es insuficiente". Ya se sabe que sobre el punto hay opiniones dispares en el Frente Amplio desde el tiempo en que Tabaré Vázquez pretendió firmar el tratado, pero no lo hizo debido a la cerrada oposición de grupos de izquierda de la coalición de gobierno aferrados a concepciones ideológicas propias de la época de la Guerra Fría.
El desfalleciente Mercosur, convertido en un corsé para frustrar contactos bilaterales, no ofrece hoy una buena plataforma para operar con Estados Unidos. En tanto Argentina ahonda su aislamiento, Brasil, como es habitual, trabaja en línea directa con los norteamericanos y obtiene sus ventajas. Además, en la región se consolida una nueva estrella, la Alianza del Pacífico que integran México, Colombia, Perú y Chile, un bloque de 210 millones de personas que hoy concentra la atención de políticos y empresarios estadounidenses. Danilo Astori, que hace poco estuvo en Cali como observador en la cumbre de esa Alianza, declaró que Uruguay debería aproximarse a la misma lo antes posible.
Lo interesante del caso es que los cuatro miembros de ese grupo del Pacífico tienen un TLC firmado con Estados Unidos lo que les ha reportado grandes beneficios en el libre intercambio de productos, servicios e inversiones. Por citar un caso, en los últimos cuatro años gracias a dicho tratado Perú acrecentó de 7.000 a 14.000 millones de dólares el valor de sus exportaciones al país del Norte. Quizás este dato haga mella entre los sectores opuestos al TLC en nombre de un anacrónico discurso antiimperialista.
A estas alturas, en medio de tanta ebullición, Uruguay no debería perder otra vez el tren como lo perdió en la época de George W. Bush cuando tuvimos la ocasión de acordar un TLC. Estados Unidos ofrece "una nueva manera de relacionarnos" según acaba de explicar el vicepresidente Biden en su viaje por Sudamérica y está en nosotros actuar en consecuencia. Ante semejante apertura es preciso que la cancillería se ponga las pilas, evite dar pasos en falso y elabore la agenda más adecuada para que la reunión entre Mujica y Obama permita estrechar una relación más fructífera con Estados Unidos, similar a la que están logrando otros países de la región.
Confirmada la entrevista entre Mujica y Obama, Uruguay debería aprovechar la actual apertura de Estados Unidos hacia la región reflotando la posibilidad de firmar un TLC.
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