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sábado, 16 de noviembre de 2013

RICARDO VALENZUELA, NO ES SALINAS NI ASPE ESTÚPIDO, REFLEXIONES LIBERTARIAS, CASO MEXICO

No cabe duda que la economía mexicana durante el último año, se ha venido deteriorando de forma alarmante. Pero más alarma no debe de causar el ambiente general que se respira cuando las fragancias del viejo estilo priista se expanden arropando a todos los mexicanos preocupados con los jeroglíficos emanando de Los Pinos y, cuidado, luego nacen las expectativas racionales.


Ante tan escarpado ambiente, como siempre surgen los economistas de peluquería esgrimiendo sus cantinflescos análisis de un panorama que, para los observadores bien informados, las causas que lo originan deben ser muy claras. En el infinito mar de verborrea irresponsable con la que dibujan sus obras de arte estos pitonisos, está la de colgar culpas de los pecados de Peña a ese popular “punching bag” tan odiado por todos los mexicanos; Salinas.

Nos gritan que Salinas es el ventrílocuo que habla a través de Peña, es el titiritero que acciona las cuerdas para que el monito baile al ritmo de la Salinostroika. Pasan a destapar una negra conspiración mediante la cual, Pedro Aspe ha incrustado en la Secretaría de Hacienda a uno de sus zombis el cual, después de un científico lavado de cerebro ejecutado a su paso por Protego, como el candidato de Manchuria se apresta a detonar la bomba destruyendo la economía del país.

Pero analicemos las gestiones de estos dos prominentes priistas en sus diferentes tiempos; Salinas de Gortari y Peña Nieto.

Cuando Salinas asumía la presidencia en Diciembre de 1988, la economía mexicana se encontraba agonizando. La inflación superaba el 200% y, por lo mismo, los intereses bancarios se ubicaban por encima del 200%. El peso sufría devaluaciones diarias que, en los últimos seis años, superaba el 2,500%. El déficit del presupuesto federal alcanzaba el 20% del PIB. El desempleo superaba el 15%. La economía decrecía. Las reservas del Banco de México se habían agotado. El Estado controlaba el 80% de la economía, la deuda externa e interna era impagable y el prestigio del país estaba por los suelos.

En Diciembre del año pasado, Peña Nieto se colgaba la banda presidencial ante las expectativas por conocer el nuevo PRI. La inflación controlada a niveles históricos. El presupuesto federal prácticamente nivelado. A pesar de la confusión internacional, la economía creciendo a niveles del 3 al 4%. El peso navegando con gran estabilidad. El desempleo más bajo que en los EEUU. Las reservas del Banco de México a niveles record. La deuda externa finalmente a niveles razonables y se hablaba ya del nuevo Mexican Miracle.

¿Qué fue lo que hicieron estos dos hombres ante panoramas tan distintos y, más importante, qué resultados obtuvieron?

Durante el verano de 1989, en uno de mis viajes a Nueva York fui invitado a una cena que ofrecía la prestigiada firma de consultoría económica, Polyconomics. La invitación me la hacia su presidente, Jude Wanninsky, uno de los tres testigos de la reunión en los años 70 en el restaurante Michael’s en Manhattan, en la cual naciera la famosa curva de Laffer dando vida al Supply-Side economics. Al día siguiente Jude y yo nos reuníamos para un interesante almuerzo.

Arribaba Jude acompañado de otro de esos testigos y padrino del nuevo Supply-Side, el legendario Bob Bartley, editor y economista del Wall Street Journal. De inmediato la plática se encamina hacia México y su nueva administración. De repente Jude desenfunda un luminoso paquete con el título: “México 2000”. ¿Qué es esto? le pregunto. “Es el plan de vuelo de Salinas y su copiloto, Pedro Aspe”, me responde con asertividad. Me impresiona la forma en que estos dos hombres expresan su admiración por Pedro Aspe y, en especial, por su biblioteca personal cuajado de volúmenes de economía.

El documento era, primero, una profunda auscultación y el diagnostico de esa grave enfermedad sufrida por el paciente llamado México y, segundo, una clara receta del tratamiento recomendado para lograr la recuperación de su salud, atrofiada por esa plaga de nacionalismo revolucionario que lo postrara ya durante 18 años. Además de una agresiva liberalización de la economía, la parte medular del tratamiento debía ser una drástica reducción de impuestos.

¿Qué fue lo que produjo ese tratamiento?

El día 31 de Diciembre de 1993, Salinas se disponía a celebrar el arribo del nuevo año y los motivos para tal celebración eran visibles. La inflación había sido domada y se ubicaba en 10%. La hemorragia que producía la devaluación diaria del peso, se controlaba y se anclaba en $3.50 por dólar. La economía de nuevo crecía. El desempleo se ubicaba en un 4%. La duda había sido negociada y reestructurada. El presupuesto federal producía superávit. Las reservas del Banco de México surgían cual brava corriente de los arroyos en verano. El TLC ya aprobado iniciaría su aplicación al día siguiente. Surgía el primer Mexican Miracle.

Salinas estaba eufórico y cuando se disponía a elevar su copa para el brindis, lo aborda uno de los miembros del Estado Mayor Presidencial quien le susurra al oído; “Sr Presidente, ha estallado una guerrilla en el estado de Chiapas.” Se iniciaba el plan de sabotaje que conduciría a la devaluación en aquel fatídico Diciembre de 1994 y a la gran debacle.

En Diciembre del 2012, Peña Nieto tomaba el timón del barco pero, como la canción, La Barca de Guaymas, sin ruta, sin mapa, sin vela y sin ancla. Después de 12 meses navegando las tormentosas aguas del populismo y la demagogia, de nuevo como al barquero de Guaymas, los mexicanos preguntan: “De que región vienes que has hecho pedazos tus velas tan blancas. Te fuiste cantando y hoy vuelves cargando la muerte en el alma.”

Peña Nieto ha declarado la guerra al pueblo mexicano y lo aprisiona ya con un arnés impositivo insultante, un presupuesto buscando déficits, presagios de endeudamiento que, además de hacer pedazos sus velas tan blancas, apunta el barco hacia los mismos arrecifes que antaño casi provocan su naufragio.

No se hagan bolas señores, no hay relación ni puntos de referencia entre Salinas y Peña Nieto. Mucho menos entre Aspe y Videgaray. A Salinas y Aspe se les admiraba en los mercados internacionales etiquetándolos de Supply-Siders. Peña Nieto y Videgaray provocan pánico.

El documento, México 2000, cerraba afirmando: “Una vez equipado con un sistema impositivo de bajo costo y competitivo, el peso estable, precios desregulados y el TLC con EEUU y Canadá, México ofrecerá innumerables ventajas que lo convertirán en una de las áreas más promisorias del mundo para un rápido crecimiento. No es tiempo de fijar objetivos modestos que producen flacos resultados. Es hora de tirar las viejas barreras mercantilistas que aprisionan a México por abajo de su potencial. Es la hora de catapultar a México hacia la grandeza entre los países más desarrollados del mundo en el siglo XXI.”

Sí, pero primero hay que aplicar la receta original.

@elchero
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viernes, 6 de septiembre de 2013

LUIS VICENTE LEÓN: “ES EL DÓLAR, ESTÚPIDO…”

Ha sido interesante oír las declaraciones recientes de Nelson Merentes, Ministro de Finanzas, pues de ellas se desprenden, sin necesidad de mucho pensamiento abstracto, que el gobierno está buscando (sin encontrarlos) mecanismos desesperados para desanudar el enredo que la revolución misma ha creado con el absurdo control de cambio —con topping de Ley de Ilícitos Cambiarios—  que tiene a la economía literalmente boqueando.

Pero lo interesante realmente no es que el ministro diga eso. Lo había hecho antes, de una y otra manera. Incluso desde que estaba en BCV, una de las razones por las cuales se creía que había sido nombrado en Finanzas: para representar a los pragmáticos en el nuevo gobierno y buscar soluciones más modernas que las que hemos visto en concreto. Lo clave es que lo diga así, como si lo dijera usted o yo. Es decir: como cualquier otro que observa pero no tiene la capacidad de influir en las decisiones de Estado. Como si él no tuviera vela en ese entierro.
Merentes le ha dicho a cuanta misión extranjera que pasa por Caracas —que, por cierto, empiezan a reducirse dramáticamente al ritmo de la caída en el precio de los bonos venezolanos— que pronto habrá cambios inminentes en el modelo de control.
De lo que dicen entender los visitantes, uno interpreta que Merentes piensa que es imposible avanzar en la estabilización de la Economía sin permitir que las empresas tengan acceso a las divisas y sin que el mercado negro sea despenalizado. Que su propuesta concreta es regresar a un mercado múltiple legal, en el cual una parte de las importaciones reciba divisas baratas y las otras (no susceptibles a recibir  dólares regalados por CADIVI y SITME) se realicen a través de algún mecanismo equivalente a la permuta del pasado, pero algo más regulado por el Estado.
Merentes parece partir de la premisa de que, tal como está el marco jurídico vigente, las acciones económicas del Estado están amarradas por una camisa de fuerza que los condena a mantener la locura que heredaron del gobierno anterior. Y me refiero al gobierno de Chávez y Giordani, no al de la Cuarta República, que ya parece tan lejano como el Imperio Romano (y resulta ridículo seguir echándole la culpa de todo).
Así que uno se pregunta: si el Ministro está tan clarito y, además, tiene razón, ¿por qué es que todavía seguimos en este merequetén? Probablemente la respuesta esté en el plano político y no en el de la racionalidad económica. Es evidente que, con la excepción de Giordani (quien tiene una teoría económica propia y creativa, distinta a la planteada en cualquier modelo moderno y exitoso que se ejecute en cualquier parte del mundo de hoy), todos los economistas, buenos, regulares y malos, por fin coinciden en que el cuento del control de cambios estricto y la subsidiadera a toda la economía es inaguantable. Y también están de acuerdo en que mantener el mercado paralelo prohibido e ilegal, lejos de evitar la crisis, le echa candela. Y en que la razón real de que el dólar negro sextuplique al oficial es la mezcla explosiva de ausencia de oferta con costos añadidos por la ilegalidad de sus operaciones, cuando la mismas son indispensables para que el país siga operando.
No hay ninguna otra forma de salir del ojo del huracán que no sea pagando el costo de los errores cometidos. Es decir: si quieren resolver el problema, tendrán que reconocer que la embarraron y asumir el costo de la devaluación y la inflación inicial (con todas sus implicaciones políticas), como el único medio para rescatar equilibrios a mediano plazo y poder maniobrar exitosamente en el futuro.
En una campaña electoral que se les ha convertido en plebiscito, los grados de libertad para tomar decisiones inteligentes pero costosas se restringen. Sin embargo, es preocupante saber que, desde el principio del gobierno de Nicolás Maduro, Merentes reconocía las causas de la crisis y aún no haya pasado nada para resolverla. No hay país que aguante la decisión de mantener el regalo de dólares a Bs. 6,30 (o Bs. 10, en el SICAD). La demanda es infinita y el precio es absurdo.
La historia ha demostrado sistemáticamente que una vez que permites que el precio del dólar innombrable toque un pico, incluso cuando hagas lo correcto, siempre regresará a ese punto alto. Porque lo que refleja el costo del dólar negro es la ausencia de oferta y la ilegalidad de operar con él. Si no se resuelves ambas cosas, es imposible bajar su precio.
Ha sido el propio Merentes quien se ha mostrado más claro en cuanto a la necesidad de apertura en el mercado cambiario, pero no ha avanzado en ese sentido. Tiene toda la razón cuando señala que el mercado negro está desatado debido a las restricciones legales, pero eso era algo completamente previsible desde el principio de las medidas de control cambiario. Ninguna de las distorsiones cambiarias de hoy puede sorprenderlos, porque es algo que sucede al establecer los controles y restricciones.
Desde cuando el precio del dólar innombrable cuadruplicaba el oficial, todas las voces alertaron sobre el impacto demoledor en la economía. Hoy, cuando lo sextuplica, las consecuencias son muchas y las acciones obvias. El Gobierno podría quemar algunas reservas para subsidiar parte del mercado, pero ni siquiera las reservas enteras le alcanzarían para subsidiar toda la economía nacional. No existe ninguna forma de rescatar equilibrios perdidos sino pagando el costo del error cometido (y sostenido durante tanto tiempo) y despenalizar el mercado negro.
El mercado negro es apenas una pequeña parte del mercado total, pero afecta toda la economía y determina su desenvolvimiento. Mientras más se tarden en abrirlo para restablecer el equilibrio, más alto será el costo a pagar en devaluación requerida. El problema cambiario que se vive en Venezuela no es un asunto de ingresos petroleros, sino de criterio económico. El control es devastador.
Es inviable que el gobierno persista intentando subsidiar con dólares baratos a toda la economía, pero no hay ingreso que aguante una hemorragia permanente de dólares regalados. La despenalización del mercado negro abrirá una nueva ventana para atender el problema de desabastecimiento y permitirá que la economía vaya recuperando poco a poco su capacidad de reacción, controlando la demanda excesiva de dólares con lo único que se puede controlar: el bloqueador del precio.
El Gobierno ha demorado mucho en tomar decisiones indispensables y, con la tasa de cambio negra actual, la brecha es tan estrambótica que los costos de salida serán estelares. Pero el costo de no hacerlo será infinitamente mayor, pues significa el colapso cantado de la oferta de bienes y servicios, además de la inflación galopante e imparable de la economía nacional.
El ministro Merentes tiene razón: hay que entregar divisas a los empresarios y liberar el mercado cambiario y, aunque sin duda tendrá costos políticos de corto plazo, la situación se vuelve desespero y cada semana que pasan haciéndose los pendejos se pagará con creces.
El Ministro parece haber hecho una modificación a la celebre frase del escritorio presidencial norteamericano que decía “la economía, estúpido”, adaptándola al caso venezolano: un potente: “El dólar, estúpido”.
luisvicenteleon@gmail.com

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miércoles, 20 de junio de 2012

ALBERTO MEDINA MÉNDEZ, SON TUS CREENCIAS, ESTÚPIDO. DESDE ARGENTINA,

Más allá de nuestras diferencias, existen algunos denominadores comunes, que merecen ser puestos sobre la mesa para analizarlos con algo más que un sesgo emocional
Mucha gente intenta encontrar una explicación razonable a todo lo que pasa en materia política. No terminan de comprender porque existe tanta corrupción, porque la política se ha convertido en una perversa actividad y no logramos que nos gobierne el bien, el sentido común y la sensatez.

La gente repite hasta el cansancio, que le gustaría que las cosas sean de otro modo, que los dirigentes sean honestos y que la política se convierta en una verdadera herramienta para el cambio.

La sociedad en ese recorrido intelectual pretende lograr esclarecer lo que sucede y teoriza sobre diferentes posibilidades.

Algunas veces prefiere elegir responsables fuera de sí y en ese juego despotrica contra los políticos, los describe como una casta de seres mediocres, repletos de defectos que muestran lo peor de una comunidad.

Otras veces interpreta que lo que pasa tiene que ver con cuestiones conspirativas, asumiendo que un grupo que representa a intereses económicos, sectoriales, políticos, cuando no delictuales, confabula para obtener un beneficio propio a cambio de perjudicar a todos.

Pero en realidad la explicación está mucho más cerca, está en el espejo, y lo podemos encontrar cuando nos miramos como comunidad y nos vemos reflejados como lo que somos realmente.

Las cosas que suceden tienen que ver con lo que pensamos. Estamos como estamos porque hacemos lo que hacemos. Porque actuamos como cómplices, contribuyendo de un modo activo con todo lo malo, o a veces de una forma indolente, claudicando en nuestros valores, para terminar siendo funcionales con lo incorrecto.

La verdad es que la sociedad ha decidido, como suma de individualidades, adherir a un sistema de ideas inadecuado, avalar los atropellos y todo eso se ajusta claramente con lo que sucede a diario.

Los individuos defienden una ideología que genera lo que hoy tenemos como presente y que no es compatible con la esencia humana. La gente pide mas estado, controles, intervención pública, y eso pone en manos de los gobiernos ( y los gobernantes ) mucha arbitrariedad, discrecionalidad y la consiguiente concentración del poder que se deriva de esas consignas.

Hemos sido nosotros con nuestras ideas quienes delegamos el poder desde los ciudadanos hacia la política generando ámbitos de exceso de atribuciones donde el estado se alimenta de las libertades individuales que va destruyendo cotidianamente.

Lo hemos hecho por ignorancia, comodidad, resignación o convicciones, pero en todo caso seguimos sosteniendo esas banderas día a día cuando en manifestaciones públicas los ciudadanos le pedimos MAS al Estado, mayor intromisión a los gobiernos, y mano firme a la política, casi reclamando un liderazgo que emula al de los caudillos.

Aquella delegación de responsabilidades al estado significa que la política dispone de la administración de “la caja” y por ello cuenta con múltiples recursos que son detraídos previamente de los individuos, quitándoles coercitivamente una importante porción del fruto de su trabajo, ese que obtiene con esfuerzo cada día.

La concentración de poder y el dinero para financiarlo, hacen del ejercicio de la política una actividad de alta peligrosidad para las comunidades. Pero no estamos allí de casualidad. Esto ha ocurrido en el marco de una sociedad que sigue delegando responsabilidades, que prefiere no asumir, que pretende reclamar a los gobiernos soluciones, cuando éste ya ha demostrado empíricamente su incapacidad y sus reiterados fracasos.

Solo como muestra de ello, cabría decir que vivimos en una sociedad que exacerba lo patriótico, al punto de hacer una cultura del rechazo a los extranjeros, provocando una xenofobia visceral esa que sale desde la entrañas. La política lo toma, lo comprende y lo desarrolla proponiendo restricciones a lo que no sea propio, con medidas proteccionistas para que lo foráneo no acceda a lo local y estimulando un espíritu nacional que alimenta el odio y la discriminación por origen. Una comunidad que segrega, que diferencia y que termina logrando lo que en teoría no se ajusta a su declamada visión sobre la igualdad ante la ley entre los seres humanos.

Otro paradigma es ese por el que nuestras comunidades combaten el éxito, el crecimiento, rechazan todo lo que sea riqueza y en el lenguaje cotidiano termina justificando la ayuda al pequeño y su ataque al grande, al rico, al que ha conseguido triunfar en sus negocios. La acumulación está mal vista y se la asocia con la avaricia y una lista innumerable de supuestos pecados.

También se hace a diario una apología de la ayuda al que menos tiene y se mezclan entonces los conceptos de solidaridad, altruismo, sensibilidad y humanismo. De ese coctel se deriva que existe un mandato moral de que los que más tienen deben cederle a los que menos tienen. Es bajo ese formato que han crecido las ideologías que defienden aquello de aumentar la presión fiscal para saquear a los que generan riqueza para darles a los que no. La profundización de esa visión no es más que lo que hoy conocemos, con cierto eufemismo, como “políticas sociales” que terminan justificando que el estado le quite a algunos para otorgarle a otros, de modo coercitivo, violando la voluntad individual e imponiendo un mecanismo de aval social electoral que sostiene la actitud de esquilmar, lo que termina generando la división de la sociedad entre los que producen y los parásitos.

La lista que describe nuestras creencias es extensa, y lo anterior sirve solo como ejemplo de cómo nuestras convicciones afectan concretamente a la política y al mundo real. La corrupción, el afán de poder, la perversidad política y la discrecionalidad como regla de juego, son solo algunos de los más evidentes subproductos de nuestro sistema de ideas, esas que recitamos a diario como sociedad. Estamos como estamos porque pensamos lo que pensamos. No nos engañemos mas, no sigamos buscando explicaciones retorcidas e insólitas. Parafraseando aquella consigna de la política contemporánea, la próxima vez que se nos de por analizar lo que nos pasa, pensemos que “ son tus creencias, estúpido ”.

albertomedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
www.albertomedinamendez.com

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jueves, 31 de mayo de 2012

MACKY ARENAS, ¡ES LA MORAL, ESTÚPIDO!

Alejarse de las raíces espirituales es siempre fatal para los pueblos. Es lo primero que los totalitarismos intentan, pues lo tienen muy claro. La degradación termina en sometimiento.

Recuerdo aquella frase "es la economía, estúpido!" con que se pretendió que un presidente norteamericano comprendiera dónde estaba el problema en ese momento. Hoy, presenciando algunos acontecimientos y escuchando explicaciones que van y vienen, no se nos ocurre otra cosa que acentuar: "es la moral, estúpido!".

Con frecuencia nos preguntamos por qué muchas veces nos sentimos actores de una opereta cuyo guión bien podría ser la letra del tango "Cambalache". Y es que atravesamos una tremenda crisis. Nos cuesta concluir que, detrás de esa desfachatez con que se quiebra un país en nombre de los pobres, detrás de los inescrupulosos que lucran por el favor de un gobierno corrupto, detrás de los gobiernos que sientan sus representantes en foros internacionales para pontificar sobre derechos humanos y voltean para otro lado cuando en un país se les viola impunemente, existe un vacío que difícilmente se puede llenar con respuestas políticas o económicas. El problema es más que estructural, es moral.

Sin lugar a dudas tiene su raíz en la Educación porque la única manera de cambiar las actitudes, las prioridades, los objetivos es formar en valores y principios. Cuando Venezuela nacía a la independencia nuestros libertadores resolvieron declarar una república católica y privilegiar la enseñanza cristiana porque producía ciudadanía. Aquello no fue una ocurrencia demagoga del momento, sino que respondía a una convicción basada en la tradición.

Alejarse de las raíces espirituales es siempre fatal para los pueblos. Es lo primero que los totalitarismos intentan, pues lo tienen muy claro. La degradación termina en sometimiento. Hoy, no todos los totalitarismos llegan y se consolidan por la calle del medio, avanzando a pecho descubierto; muchos reptan en medio de la confusión y los vicios que consumen a las sociedades y logran imponerse casi sin hacer ruido.

Miremos hacia Europa, un continente que sufre hoy las consecuencias, todavía sin aquilatar en toda su dramática dimensión, del alejamiento -y aún el desconocimiento- de lo que desde siempre fue su fundamento, la Fe. Lo viene advirtiendo el Papa Benedicto XVI, cuando llama la atención sobre la situación de secularismo que caracteriza hoy a las antiguas sociedades de tradición cristiana, de forma que el patrimonio espiritual y moral que constituye las raíces de Occidente "no se compromete en su profundo valor...Dios se ha convertido para muchos en el gran Desconocido y Jesús es simplemente un personaje del pasado".

Nosotros también podemos pasar "de tierra fecunda a desierto inhóspito", sin darnos cuenta. Si Dios queda excluido del corazón de las personas y marginado de la conciencia pública, la moral será una pieza oratoria. Mientras estemos a tiempo, recuperemos nuestra identidad.-

mackyar@gmail.com

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lunes, 10 de enero de 2011

¡CUÁN TONTOS FUIMOS!. ANTONIO JOSÉ MONAGAS. PIDO LA PALABRA

¡CUÁN TONTOS FUIMOS!

Y pensar que casi todos se la comieron cuando ilusamente votamos el 26 de septiembre pasado por la alternativa democrática. No pasaron más de tres meses para que el grandilocuente mandamás ordenara a sus sometidos de la anterior Asamblea Nacional, la confiscación de sus atribuciones legislativas. De esta manera, podía despojarle facultades a los nuevos diputados frente a toda posibilidad de impedirle su propósito fundamental de “barrer la democracia”.

En consecuencia, quedamos como en un principio. Es decir, sin nada en la mano con la fuerza necesaria para evitar que las decisiones del régimen siguieran boicoteando las esperanzas propias de todos quienes anhelamos un país apegado a valores de democracia y libertades. Aún así, la instalación del nuevo órgano legislativo nacional animó nuevamente las ilusiones democráticas. Aunque, a decir por el discurso de aquellos portavoces del oficialismo que vociferaron sus opiniones, las cosas no pintan bien. Peor aún sonó la oratoria del advenedizo Fernando Soto Rojas, novel presidente de la Asamblea Nacional no sólo por las amenazas que desparramó cuando refirió la sustitución de ese cuerpo deliberante por otro de factura populachérica. Igualmente por la sarta de barrabasadas que dijo pensando que su auditórium sería el mismo ante el cual está acostumbrado a expresar cuanto mentira suele ocurrírsele y que además caen en su cuento cantinflérico. No obstante, ello no deja de significar que la lucha por reconquistar el país que queremos continua a pesar de las emboscadas que seguramente diseñarán a los fines de seguir “arrimando la brasa a su sartén”. Sobre todo, luego de armarse de las numerosas trampas legales que, a última hora, aquellas diputados focas lograron montar para facilitarle más aún su tarea involucionaria y retrógrada contra Venezuela.

¿Que los pobres serán exceptuados?

¿Que los pobres serán exceptuados de las medidas de devaluación acordadas por el régimen? Ciertamente no. Con la llamada “unificación cambiaria en revolución”, donde el dólar de 2,60 fue eliminado para darle paso a un dólar de 4,30 Bs., acaba rotundamente con las ya menguadas posibilidades de los estratos empobrecidos de la población de acceder a medicinas y alimentos de la misma forma como se venía haciendo, aunque con una inflación groseramente descarada. No hay duda de que tan inconsulta determinación, afectará enormemente los costos. En otras palabras, 65% del gasto familiar de estos grupos de población se verá mucho más golpeado por la inflación en demasía que habrá de generarse. Así se tornarán las venideras realidades muy a pesar de que el Ejecutivo prometa que dará forma a un control de precios que, de todos modos, es representativo de una confiscación de los derechos económicos de quienes legítimamente buscan consolidar su bienestar mediante en la actividad comercial asentir su modo de vida. En todo caso, en medio de lo que significa desmontar el modelo productivo nacional, como en efecto constituye la estrategia del régimen, es totalmente absurdo admitir que esta devaluación ocurra ante una realidad configurada por una alta renta petrolera que, en los últimos tres años, ha superado los 200.000 millones de dólares. No obstante, deberá reconocerse que la razón de estas despiadadas medidas responde a las crecientes pérdidas de las empresas estatales y la carga financiera que generan los intereses de la gruesa deuda pública que se convirtió en un pesado fardo para el bolsillo de los venezolanos. Además, que hoy se cuenta con un bolívar que ha venido perdiendo su valor por causa de políticas económicas y monetarias inadecuadas que, sin duda, ha afectado la oferta de bienes y servicios desestimulándose por consiguiente la producción y la inversión privada. Precisamente, en el fragor de tal desastre, ¿los pobres se verán exceptuados de ser perjudicados por dicho problema? Ni de broma. Por el contrario, serán los más afectados de toda esta situación.

Como pote de humo

El hecho de saber que “el qué no implica el cómo”, no significa otra cosa de lo que realmente puede derivarse de una realidad en concreto. Esto cabe a manera de lectura de lo que ha representado la decisión del Comandante Candanga sobre el veto a la Ley de Educación Universitaria, LEU. Con el cuento de que “hay razones teóricas y políticas para el veto de la ley”, se abre un compás de espera que, incluso, pudiera ser más traumático que los días que primaron luego de que diputados sumisos de la Asamblea Nacional, en la madrugada del 23 de diciembre, aprobaron sin ton ni son la referida LEU. Aunque entre esas razones que argumenta destacaba “contradicciones” en el texto aprobado que invalidan la autonomía universitaria, el problema no deja de estar presente. Sobre todo porque, a decir del estilo de hablar y de actuar del presidente–comandante y jefe supremo, sus determinaciones lucen muchas veces tan volátiles que suelen parecer potes de humo utilizados para oscurecer y borrar un criterio asumido en medio de una situación que compromete la vanidad y orgullo presidencial. De manera que no por ello, la comunidad universitaria debe suspender su lucha pues caería en la trampa que ha podido pensarse por quienes maniobran con las realidades desde las salas situacionales que tiene el régimen en Fuerte Tiuna, Palacio Blanco y Miraflores. Contrariamente, las universidades deben afinar su puntería estando siempre ojo a visor y con la guardia en alto pues todo ello pudiera parecerse al cuento del lobo. Tanto que asomó parte de su táctica de emboscada cuando aseguró que “el instrumento aprobado por el Parlamento tiene fortalezas que deben preservarse en el nuevo debate”. Al respecto, indicó la democratización del ingreso y de la elección de las autoridades. A buen lector, pocas palabras bastan. Así que saque usted sus propias conclusiones, guárdelas y luego las desempolva para entonces compararlas son las realidades que habrán de imponerse de continuar esta gestión de tremebunda secuencia.

Apoteósica asamblea universitaria

Con la finalidad de protestar las arbitrariedades gubernamentales que ha atropellado la institucionalidad no sólo académica universitaria, sino también de índole económica,  y financiera nacional, la comunidad universitaria merideña plenó este viernes el Aula Magna de la Universidad de Los Andes. Desde primeras horas de la mañana hasta alcanzadas las primeras de la tarde, profesores, empleados, obreros y estudiantes, al lado de ciudadanos preocupados por la situación que afecta las universidades autónomas, tanto como representantes de gremios profesionales, sindicatos, del sector productivo regional y de otras universidades como la UPEL, IUTE y UNA, elevaron su voz de protesta contra el autoritarismo del régimen el cual busca dominar y controlar la funcionalidad universitaria a desdén del carácter constitucional que le otorga la Carta Magna a la autonomía universitaria. Voces como las de José Mendoza Angulo, Léster Rodríguez, Cesar Lamus, Carlos Ramos, Luis Loaiza, Liliana Guerrero manifestaron su desacuerdo con las medidas adoptadas por la anterior Asamblea Nacional en nombre del trasnochado socialismo del siglo XXI. El momento sirvió al mismo tiempo comprometer nuevamente el esfuerzo de los universitarios demócratas a reformar el ordenamiento jurídico universitario en aras de lograr una ley de universidades que surja de los universitarios, una ley que se corresponda con las necesidades del país y su democracia. Aunque entre las propuestas aprobadas por la multitudinaria asamblea universitaria, además de aquella que lleve a discutir con sectores académicos, sociales y políticos de la vida merideña los desmanes de la (por ahora) vetada ley de educación universitaria, destaca la de solicitar la renuncia del ministro de Educación Universitaria y la de declarar personas no gratas a los diputados representantes de Mérida que expresaron su apoyo al paquete de leyes que, sin discusión alguna, suscribieron en sumisa obediencia a lo ordenado por el presidente Chávez.

¡Currículum de terror!

El país va de mal en peor. La dirigencia gubernamental, definitivamente, no ha estado en manos de los mejores. Ahora menos que nunca. Por eso cada decisión del régimen se convierte en mero descalabro. La hoja de vida del recién electo presidente de la Asamblea Nacional evidencia la descomposición sobre la que siguen tramándose acciones de reprobada razón. El portal www.aporrea.org ha puesto de relieve el pasado político del presidente de la AN, Fernando Soto Rojas: “Preside el Centro de Estudiantes del Liceo Ramón Buenahora en Altagracia de Orituco y como consecuencia de una huelga estudiantil justa es expulsado de dicho liceo en 1953. Busca continuar sus estudios e ingresa al Liceo Fermín Toro en Caracas en donde cursa 4 y 5 año. Intenta estudiar Economía y Derecho en la Universidad Central de Venezuela entre 1955 y 1956. Prefiere militar en la resistencia contra Marcos Pérez Jiménez. Se incorpora en la década del 60 a la lucha armada urbana en el destacamento Rudas Mezones y luego en la lucha armada rural como combatiente en el Frente Guerrillero Ezequiel Zamora, frente que luego comandó en las montañas del Bachiller. Con el fervor que despertó la Revolución Cubana marcha a la mayor de las Antillas y se suma a la lucha como combatiente en las montañas de Cuba en la defensa y profundización de dicho proceso, ostenta la condición de militante del Partido Comunista de Cuba. Formó parte de las filas que invaden a Venezuela por Machurucuto, junto con soldados de Fidel Castro, para tratar de derrocar al presidente constitucional, Raúl Leoni. En la década de los 70 entra la clandestinidad, junto a otros revolucionarios de la época, funda en tierras andinas, específicamente en Mérida, la Organización de Revolucionarios (OR) instancia de articulación y militancia revolucionaria de significativa trayectoria en Venezuela, así como en otras latitudes. Se marcha en el año 1977 hacia el Medio Oriente para sumarse a la Resistencia Palestina como combatiente, ostenta la condición de militante de la Causa Palestina. Es ex-combatiente de guerra en el Medio Oriente en los años 77 y 78 en el ejército de la resistencia Palestina”.

Antonio José Monagas
amonagas@cantv.net

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

! ES LA CORRUPCIÓN ESTÚPIDO !, FREDDY RIOS RIOS

La corrupción es un fenómeno consustancial con la gobernanza, tan antiguo como las primeras formas organizadas de manejar lo público. El combate de la corrupción ha sido y es uno de los retos más caros de las democracias. Para circunscribir el análisis a lo nacional y especialmente a esta mala hora que transitamos, podemos aseverar sin lugar a dudas que han sido estos diez anos los más corruptos en los dos últimos siglos, ello tiene como corolario la pobreza que ha azotado a Venezuela.

La corrupción como consecuencia de la mundialización se ha convertido en un problema multidimensional que no solo afecta al estado y a los gobiernos, sino a la sociedad en su conjunto y a todos los actores, públicos y privados. Los tráficos de drogas, armas, materiales radiactivos, pornografía, personas, especies en vías de extinción, han generados nuevas modalidades y tipos del delito transaccional, complicados hoy con los aspectos financieros de la legitimación de capitales y el terrorismo.

La repuesta multilateral ha sido dotar la prevención y represión de estos delitos con instrumentos jurídicos marco, a ser internalizados en las legislaciones nacionales. La Convención Interamericana contra la Corrupción, La Convención de la Naciones Unidas contra la Corrupción, La Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional, La Convención de la OCDE contra la Corrupción de Agentes Públicos Extranjeros en las Transacciones Comerciales Internacionales, a los que habría que agregar las Resoluciones, Directivas y Recomendaciones, inherentes a la materia de los órganos y organismos especializados de la ONU, la OCDE, la OIT, la UE, la OEA, entre otros constituyen elementos fundamentales para el diseño de las legislaciones nacionales a partir de un substrato legislativo común.

Venezuela a pesar de no haber ratificado la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción - por lo cual perdió las preferencias arancelarias otorgadas unilateralmente por la Unión Europea - ha promulgado un conjunto normativo desarrollado en la Ley contra la Corrupción, que derogo la Ley Orgánica de Defensa del Patrimonio Público y la Ley contra la Delincuencia Organizada, los cuales en razón de la tipificada de la materia atraen hacia esa competencia los delitos establecidos en la Ley Anti contrabando y aquí hay una controversia jurídica, si lo que rige es la materia es la Ley Orgánica de Aduanas y la Ley contra los Ilícitos Cambiarios, cuando los supuestos de comisión se perfeccionen con la participación de funcionarios públicos por una parte y por la otra exista asociación ilícita, por acción u omisión.

Chávez arribo al poder al amparo de un feroz discurso contra la corrupción y denuncia de la pobreza que azotaba la gran mayoría nacional. Una década después la realidad es que se han multiplicado tanto la pobreza como la corrupción. Todos los indicadores internacionales serios y creíbles de gobernabilidad: Control de la Corrupción, Estado de Derecho, Calidad de Vida, Efectividad del Gobierno, Estabilidad Política y Rendición de Cuentas ubican y retratan la incapacidad, incompetencia e ignorancia del régimen.

Valen aquí dos referencias para el análisis: Una; que desde 1958 hasta 1998, es decir en los cuarenta años de democracia según Samuel Baum, (1998) se '' manejaron ingresos cercanos a los 500 mil millones de dólares (promedio de 12,5 millardos por año) y en estos diez años se han manejado ingresos cercanos a los 900 mil millones de dólares (promedio de 90 millardos por año)'' .Toda vez que no hay obra visible que justifiquen tamaña inversión ,necesariamente debemos llegar a la conclusión que por lo menos hubo malversación. Dos, que confiscado el estado de derecho por el Presidente, quien imparte instrucciones y ordenes a los demás poderes públicos (Legislativo, Judicial y Moral) que sumisos acatan sus máximos representantes, no existen instituciones independientes que garanticen el control administrativo, por la ausencia de '' checks and balance '', y en consecuencia se ha instalado un ámbito impunidad para los oficiantes del régimen. Apelando al ayer cercano, en 1976, Alcides Rodríguez entonces diputado del Partido Comunista sostenía que '' la función contralora es una mentira convencional mas de la democracia representativa '', la pregunta obligada es si el PCV, viendo al chavismo de hoy podría acompañar a Eduardo Gallegos Mancera (1988) y sostener aquí y ahora, ese valor permanente de la izquierda que ''....el dirigente tiene que ser honesto, integralmente honesto. La honestidad es indivisible. No se puede ser ''medio honesto'', ni en la vida diaria ni en el actuar partidista: no hay ''medio ladrón'', ni ''tres cuartos de ladrón''. Hay solo ''ladrones''.Y el robo no tiene atenuantes ''. La cita no requiere comentario adicional, porque no tiene desperdicio.

Como se denostó tanto del ayer, utilicemos lo que Jorge Olavarría (1980) expresara ''La historia contemporánea de Venezuela tiene un protagonista supremo, uno que se destaca sobre todos los demás. No es el desarrollo o el subdesarrollo. No es la riqueza o la pobreza. No es la justicia o ausencia de justicia social. Es, sin atenuantes la corrupción'', y como este es el tema que nos ocupa y la causa de nuestras miserias pasadas y presentes, vamos a tomar su definición del Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley adoptado por la Asamblea General de la ONU en su Resolución 34/169, ''Si bien la definición de corrupción deberá estar sujeta al derecho nacional, debe entenderse que abarca tanto la comisión u omisión de un acto por parte del responsable, en el desempeño de sus funciones o con motivo de éstas, en virtud de dádivas, promesas o estímulos, exigidos o aceptados, como la recepción indebida de éstos una vez realizado u omitido el acto'',

En este contexto, y para seguir el análisis en lo nacional, es conveniente atar a lo señalado lo que expresara, en el vació de la nada, como Presidente de la Asamblea Nacional, Willians Lara (2OO1), "No se puede comprender la crisis venezolana sin incluir el fenómeno de la corrupción impune. Tampoco es posible superar tal crisis sin políticas draconianas que persigan y castiguen a los corruptos'', como es característico del gobierno no hay acciones, solo palabras, hoy judicializada la política, y estando la corrupción asentada en el gobierno, solo serán imputados de este delito los usufructuarios del régimen caídos en desgracia o los disidentes porque conocen la organicidad del entorno.

También a su manera, con sus evasiones típicas, por vez primera Chávez (2002), en la Asamblea Nacional reconoció la profundidad de la misma en el gobierno que preside '' Hay una crítica que leo y percibo que no hemos hecho nada contra la corrupción, porque no hay presos. Yo tengo la lista de todos los casos en el 2001, he ordenado investigar o intervenir, ahora más allá de investigar, de aportar pruebas, de enviar o remitir los casos a los órganos jurisdiccionales, pues más allá no es responsabilidad directa del Poder Ejecutivo. Sí, es una responsabilidad de todos continuar fortaleciendo y saneando sobre todo el Poder Judicial...'', en esta manifestación pública, que genera responsabilidad administrativa, política y judicial, se puede ya percibir que la impunidad estaba garantizada el el régimen autocrático en ciernes, teniendo la lista y los casos de corrupción nada se hizo, con el agravante que en ese acto estaban presentes los responsables de los demás poderes que tenían la competencia legal y la obligación moral de actuar ante la denuncia presidencial, so pena de incurrir en delito tipificado en la ley especial.

Así mismo con motivo de la inauguración de la Aduana Principal Aérea de Maiquetía, Chávez (2005), nombrando la soga en la casa del ahorcado manifestó: “Claro que hay que comenzar luchando contra la corrupción y yo me sumo a ese llamado para luchar parejo y a muerte contra ella”. Pareciera que ni tan siquiera se hayan hecho guantes de sombra, 5 anos después de amenazar abrir ''la ruta de las cabezas en aceites'', y desde esas dos alocuciones la corrupción a corrido como río en conuco, y no existe muestra creíble que permita asumir que algo se está acometiendo en la materia.

Derrotado por el pueblo en la Reforma Constitucional, en otra huida hacia adelante el Presidente (2008) aseguró que "se trata de sustituir las viejas costumbres por los nuevos valores del socialismo, la corrupción es herencia del pasado, la corrupción es propia del capitalismo, sobre todo porque uno de los valores fundamentales del capitalismo es el egoísmo. Acumular dinero y acumular capital". Después de 10 años de gobierno, se viene a dar cuenta que es prácticamente una herencia de él, de su egoísmo, rematando, en el marcial estilo que le imprime a sus épicas guerras verbales y batallas virtuales, "tiene que ser en todas partes, porque la corrupción es un virus que no está limitado sólo a los espacios de quienes gobernamos: la corrupción es la pérdida de los valores del ser humano". Por 10 anos el proyecto, la revolución y sus prohombres sucumbieron ante la ausencia de valores, padecen de un virus sin remedio.

Aquí es necesario retrotraer la película, pareciera que después de tantas promesas, declaraciones, batallas y guerras, la corrupción como el pescado del hombre de la emulsión de Scott, siguiera pegado, no a la espalda sino a las tetas del chavismo. Como además de la maleta argentina, los libros uruguayos y los equipos médicos de Fidel hay un largo y enjundioso etcétera, pre y post, les recomiendo este link, donde la lista parcial es kilométrica: http://es.geocities.com/malversacion/cap01_10.htm

En un trabajo Fernando Coronil (2002) al analizar los efectos de la corrupción en el país, señalaba un perfil interesante, casi exterior, fenotípico para conceptualizar a los corruptos, que es casi un carbón de los oficiantes del poder actual: ''Desde su perspectiva de advenedizos, ese mundo parecía hecho de objetos independiente, comprables. Se rodeaban de sus resplandeciente iconos de superioridad''; para que resaltase el énfasis cito Coronil a quien fuera una referencia intelectual de los albores del chavismo a, Pedro Duno (1975) '', automóviles, joyas, mansiones, viajes, yates, más y mejores trajes'', continua Coronil: ''De esta forma a través de una búsqueda obsesiva y creciente del lujo, se contraían una nueva identidad social, un sentimiento de pertenencia a un mundo superior, una posición más alta en su propio mundo, este matrimonio entre poder y lujo dio origen según el mismo observador '' (Duno) a ''una dialéctica que te impele a escalar, obliga a perder escrúpulos''. Hoy pareciera que ambos se quedaron cortos, a lo señalado es necesario añadirles bancos, casa de bolsa, aseguradoras, grandes industrias y empresas distribuidoras.

La corrupción ha sido una lacra de vieja data, no solo en los regímenes dictatoriales, Castro, Gómez, Pérez Jiménez, sino también a pesar de los controles permeó en la democracia, en su modalidad de corrupción administrativa, referida a agentes del gobierno y no a las instituciones y poderes del estado. Irene Rodríguez Gallard (1981) condensa con la precisión del cirujano sus efectos y consecuencias para la sociedad, la política y la economía: ''La corrupción reproduce, consolida y potencia las desigualdades sociales, mientras preserva las redes de complicidades entre los más altos exponentes de la política y del campo económico. Respecto a la clase política consolida las clientelas partidarias y mantiene funcionando los instrumentos ilegales de control, entretanto el aparato administrativo conserva la ineficiencia de la burocracia estatal, que como factores combinados conduce a la pérdida de credibilidad en el Estado, en los partidos políticos y erosiona la legitimidad del funcionamiento de los mismos''.

Como este es un régimen que vocifera su tránsito hacia el socialismo, teniendo en cuenta la precedencia citada, y en el mismo engarce, vale la pena resaltar a Malave Mata (1987): ''En algunas modalidades de la corrupción, que en la teoría marxista más actual son identificadas como formas de una moderna acumulación originaria, se establecen enlaces bien urdidos entre los factores del sector privado y altos funcionarios públicos de conducta maleable''. Estos enlaces o contubernios se han dado, ello ya en el contexto de la manida cita de Lord Acton, pues no hay duda que en toda tiranía se cumple inexorablemente: ''El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente''.

Como pareciera que los tiempos se repiten, vale la pena continuar hurgando en su aquella invalorable investigación ''Los Extravíos del Poder'', en esta el Profesor señala visionario que ;''La corrupción , juntando mayores contubernios y complicidades en su curso irreversible, evoluciono obscenamente de aquel régimen a este otro, cada vez con más descaro y procacidad en los esquilmos de sus perpetraciones, para así evidenciar la concomitancia entre los crecientes estigmas del estado y las concusiones de la democracia fraudulenta'' , definitivamente el venezolano no aprende y hemos pasado de la ''burguesía apostólica'' como la calificara el entonces diputado de la oposición , hoy en el Servicio Exterior, David Nieves a una nueva clase ignara y prevaricadora, '' la burguesía bolivarera''. Ha sido una transición, de ''Los 12 Apóstoles'' a '' Ali Baba y los 40 Ladrones'', socialismo mediante.

La corrupción política es más profunda y difícil de erradicar que la corrupción administrativa, para prevenir y combatir esta última existen estándares efectivos de transparencia que son resultados de políticas y decisiones de estado. La primera ocurre horizontal y verticalmente, todo el estado y el gobierno se aparta de la legalidad normativa. No obstante esta diferencia, que para algunos es académica, cualquiera sea la definición aceptada, es necesario combatirla en su dimensión financiera. Esto, no será posible sin disponer de los instrumentos que son consecuenciales al análisis económico de la corrupción, que deben tomarse en cuenta para desarrollar un modelo teórico que advierta como se concretan los negocios ilícitos, como se auto protegen los actores, como la corrupción impacta la credibilidad gubernativa, las decisiones de negocio y de inversión, por lo demás en origen, sus causas y consecuencias.

Cuando el estado y sus instituciones llamadas a preservar la sociedad, a salvaguardar y hacer efectiva la justicia, a proteger al ciudadano y a sus bienes, enervan, tuercen o elastizan su desempeño, se está ante un envilecido ejercicio del gobierno. Alejados de la obligación jurídica, la corrupción prescinde del cumplimiento normativo y de la separación de los poderes en procura de la permanencia en el poder, al amparo de cualquier definición ideológica. A fin de cuentas la corrupción siempre termina empobreciendo los países, privan a los connacionales de la transparencia de un buen gobierno, desestabilizan las bases de la economía y se multiplican los efectos del narcotráfico, las mafias,, el terrorismo y otros tráficos ilícitos, que terminan en la legitimación de capitales. Hoy es casi imposible definir o reprimir la corrupción como un delito autónomo, siempre estará atada a otros propios del crimen organizado.

Por otra parte y en el mismo sentido, es necesario resaltar, que los instrumentos multilaterales hacen énfasis en no solo la prevención y criminalización nacionales, sino también, en uno especial, la necesaria cooperación internacional en todos los aspectos de la corrupción, incluyendo especialmente, la persecución e investigación de delincuentes transfronterizos. Esta, conjuntamente con la materia de recuperación de activos procedentes de dicha actividad, pudiera ser la causa de la falta de ratificación venezolana a la Convención contra la Corrupción de la ONU.

La cooperación internacional en estos asuntos supone instrumentar estrategias colectivas o planes de acción como metodologías, las cuales no son extrañas al modo de operar en los organismos y reuniones intergubernamentales, en torno a temas específicos y especializados. A título de ejemplo se puede señalar el definido en el marco de las Naciones Unidas para la aplicación de la '' Declaración de Viena sobre la delincuencia y la justicia frente a los retos del siglo XXI''. Por donde se mire la mundialización avanza, la Corte Penal Internacional, es un primer paso a la cooperación jurídica internacional que mas tarde que temprano terminara, al igual que en los delitos de lesa humanidad, en una jurisdicción internacional de los delitos de corrupción y en consecuencia de delincuencia organizada.

Las últimas encuestas señalan que despues de la inseguridad, y el alto costo de la vida, la corrupción comienza a preocupar masivamente a los venezolanos, no como un sentimiento manipulado por los medios, como declarara el ministro kirchnerista en torno a la delicada situación de violencia que vive la capital argentina, y que repitiera aquí, infelizmente, la Defensora del Pueblo. Sino la real, la que motiva a pensar al pobre, al pueblo, que el hambre, nueva y vieja; los muertos en la morgue; los partos en la calle; la falta de medicinas y hospitales; la falta de escuelas; lo caro y escaso de los alimentos, los apagones, la basura, la falta de electricidad, no se debe a la CIA, al imperio, a Uribe, a la crisis del capitalismo, a las políticas neoliberales y esa retahila de pendejadas que escupe sin discreción Chacumbele, sino que tienen una sola causa que resumimos en dos, la corrupción y la imbecilidad.

Desde el caso del FIEM, génesis bautismal de la corrupción chavista, donde el Presidente confeso públicamente la utilización indebida de más de 5 billones de bolívares provenientes de fondos públicos, apropiadamente denunciado y nunca investigado por la Fiscalía, pasando por el Bolívar 2000, hasta llegar a los escándalos asumidos ayer, disfrazado de militar, en el Consejo de Ministros, trasmitido desde San Juan de los Morros donde admitió la existencia de '' dos mil módulos de Barrio Adentro abandonados'', debido, y aquí reparte las culpas en el colectivo,'' a un descuido de todos'', para diluir su responsabilidad directa y la de los ministros con competencia en el área de salud, en otro hecho tipificado como delito en la ley anticorrupción. Así por hablachentos, siguen apareciendo huellas para el juicio inexorable de la historia, que tiene una vara para medir los metros. Si estuviésemos en la china comunista-capitalista, ya algunas cabezas hubiesen rodado y rodaran en el futuro sin importar si los seguidores de Hu Jintao, triunfan sobre los de Jiang Zemin y el sucesor del primero en el 2012, es Xi Jimping o Li Keqian, lo que importa a los capitalistas-comunistas, no es el color del gato sino que cace ratones.

La investigadora Susana DiTrolio(2002) ha sostenido que '' Si queremos recuperar la salud moral del sistema político venezolano, es imperativa la reducción de las actividades de búsqueda de rentas y la corrupción administrativa. Sin rendición de cuenta y transparencia en el ejercicio de los poderes públicos no puede haber Estado Social y Democrático de Derecho ''. Lo último es la caracterización de la forma de gobernar sin legitimidad del régimen que soportamos, que requiere para su supervivencia asfixiar la democracia al amparo de lo que O'Donell ha llamado con propiedad autocracias populistas y otros autores dictadura constitucional o dictadura legal, es la captura del estado para fines particulares o grupales donde actúan como elementos de cohesión la permisividad en la corrupción y la garantía de impunidad. En otro trabajo académico la autora confirma el condicionamiento del buen gobierno: ‘‘ Para lograr la transformación de nuestros países en sociedades más justas, es necesario fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas al ciudadano, la eficiencia y transparencia de la gestión publica''. Sin el cumplimiento de las condiciones citadas, la corrupción se multiplica exponencialmente.

La vida es siempre una exuberante experiencia, la vida de los pueblos una sucesión de accidentes, quien se iba a imaginar que un bachiller con una de arrastre, porque pego de la pared una pelota de beisbol, terminaría manejando a Venezuela como su pulpería. Por esta razón Papi-Papi, Ojitos Lindos y el Gordo de los Dirigibles, son inimputables, hasta que Chávez considere que dejen, ellos y los suyos, de promover sus intereses vitalicios.

Caracas, 20 de septiembre de 2009

Freddy Rios Rios
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