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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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miércoles, 19 de octubre de 2011

MERCEDES MONTERO: LAURA POLLÁN, DAMA DE CUBA

El Dengue acabó con la vida de Laura Pollán, principal líder de la Damas de Blanco. Con su muerte la Cuba que lleva en su alma escrita la palabra ¡LIBERTAD!, pierde no sólo a una mujer valiente , sino también a quien dirigiera a uno de los grupos femeninos más representativos de la lucha hemisférica en pro  de la recuperación de la democracia y la dignidad de los pueblos oprimidos por el Castro comunismo.

El significado de la lucha de las Damas de Blanco, de Laura Pollán es el rompimiento de las cadenas que condenaron a la muerte a Orlando Zapata, llevaron a la cárcel a Oscar Elías Biscet, a Guillermo Fariñas, al propio esposo de Pollán, Héctor Maseda, periodista independiente, que fue condenado a 20 años de prisión, como miembro del grupo de los 75, durante la represión desplegada por el régimen castrista, mejor conocida como “Primavera Negra”, en el año 2003.: Maseda  junto a 11 ex prisioneros del mismo grupo, rechazó el destierro o exilio forzado hacia España. Miles de cubanos  han dejado  sus vidas, o han quedado en un estado físico deplorable en los inmundos calabozos de las cárceles castristas.

El Dengue, enfermedad que recrudece en países en los que no hay Sanidad Ambiental, entre los cuales se encuentra la Cuba de los Castro, logró doblegar a la mujer que fue ícono del país posible. Una salud resentida por la diabetes, la llevó a una insuficiencia respiratoria, y, luego a un paro cardíaco, causa de su muerte.

Voceros de la disidencia cubana han expresado el profundo impacto y significado que tiene su muerte sobre el movimiento no solo sobre las Damas de Blanco, sino sobre toda una  nación, dentro y fuera del suelo patrio, que fue testigo de su lucha y acción en vida.   Su casa también representaba el sitio de reunión de las Damas de Blanco, el lugar donde se refugiaban todos aquellos que bajo su techo podían expresar las ideas que fuera de ese recinto no pueden ser expresadas  en la larguísima dictadura que ha sometido y transformado a la Isla en una cárcel.

Su protesta siempre fue pacífica, se caracterizó porque todas las Damas vestían  y llevaban un gladiolo blanco en la mano, han sido  muchas las veces que hemos visto las fotos  y videos de los atropello y abusos de los que han sido víctimas estas dignísimas mujeres, que han sido arrastradas, golpeadas, insultadas no solo por las fuerzas policiales, sino por turbas armadas de palos y piedras. Pero ni siquiera ante tal violencia las Damas de Blanco, con Laura Pollán a la cabeza se amilanaron, al contrario con la perseverancia de aquel que sabe que la razón lo asiste continuaban luchando día tras día.

Auque Laura se haya ido, su espíritu queda y el recuerdo de su liderazgo en la memoria de los cubanos que tienen como horizonte la recuperación de  la libertad, no deberían desmayar, al contrario deberían continuar su obra,  lo cual representaría el mejor homenaje que le pudieran hacer a tan tenaz luchadora.

Sentido pésame al pueblo cubano

Mercedes Montero
mechemon99@yahoo.co.uk

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martes, 11 de octubre de 2011

ANDRES BORDEN GUARDIA: ENFERMEDAD DE TCNEL.(EV) HUGO CHAVEZ

Es mucho lo que se ha dicho  sobre la enfermedad del Tcnel. (EV) Hugo Chavez.

A mi manera de ver es posible que cualquier ser humano pueda padecer alguna enfermedad. Todos estamos expuestos. Afortunadamente el Ciudadano Presidente ha viajado a Cuba donde los mejores medicos se han dado cita para tratarlo de la mejor manera posible y pueda recuperar su salud. Es una excelente idea pero a la vez me a hecho pensar en otras posibilidades y hechos.

AMBULACIA HECHA EN CUBA
Hasta hace poco tiempo atras los estudios de Medicina en la Republica de Venezuela se hallaban a un alto nivel y contabamos con excelentes doctores en Medicina. Tambien teniamos excelentes hospitales que funcionaban gratuitamente en muchos casos. Hospitales que contaban con buenos equipos, modernos y con excelente dotacion de medicinas. Si bien esos hosptales y esos doctores no eran perfectos, en terminos generales podian calificarse de "muy buenos a excelentes"

Ahora el Presidente viaja a cuba y me pregunto que queda para el comun de los venezolanos?  A que nivel se hallan nuestros doctores en medicina? Hospitales con deficiencias, medicinas escazas, y tratamiento de segunda.

 El Presidente nos habla de su pronta recuperacion y nos adelanta informaciones al respecto a fin de apaciguar los animos de los politicos tanto de su tolda como de la oposicion porque el pais gira en torno a una persona antes que en torno a sus instituciones,  pero pocas veces ha dicho una palabra sobre las mejoras y dotacion de los hospitales nacionales, sobre la excelencia de los estudios de medicina y servicios necesarios que en Venezuela  parecen marchar en acelerado retroceso,  aun  cuando contamos con la ayuda de  medicos y profesionales cubanos de dudosa capacidad profesional .

  Si tuviesemos un buen sistema de salud el Presidente no tendria  necesidad de marcharse a Cuba. Podria tratarse aca mismo. Si en vez de despilfarrar  dineros del los venezolanos, invirtiera en mejorar todos los servicios publicos que requiere la Republica estariamos en presencia de una situacion muy diferente.
Espero que compartan esta preocupacion aun cuando el tcnel.(EV) Chavez diga lo contrario la verdad jamasla puede ocultar con un dedo.

Tcnel.(GN) Andres Borden Guardia
bordenandy@yahoo.com

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sábado, 8 de octubre de 2011

ENRIQUE ARTALEJO: OTRO PREMIO PARA YOANI

La reconocida bloguera Yoani Sánchez ha sido galardona con el premio "Jaime Brunet 2010 a la Promoción de los Derechos Humanos", otorgado por la Universidad Pública de Navarra (UPN, España), en un acto celebrado en Madrid al que no ha podido acudir por la imposibilidad de salir de Cuba..

"Pensaba que el 2011 nos depararía una Cuba mas inclusiva -continúa- mas democrática, pero la vida, que es testaruda en extremo, ha hecho pedazos mis ideas de que el futuro tiene que ser mejor; las libertades ciudadanas, efectivamente, han empeorado", dijo Sánchez en una carta  fechada el 5 de octubre, en la que ha agradecido al jurado el reconocimiento que le han dispensado.

La carta fue leída por el editor cubano radicado en España Eugenio Tulla, quien recogió el premio en su nombre. En Cuba, afirmó  la galardonada, pronunciar la frase "derechos humanos" siempre ha producido rechazo, problemas y miedo, por eso, explica, tardó 30 años de su vida en descubrir su propia voz, "acallada entre las consignas y los censores".

CARNET DE IDENTIDAD CUBANO DE YOANI SANCHEZ
Al acto ha asistido el presidente del Parlamento Navarro, Alberto Catalán, y una de las vicerrectoras de la Universidad Pública de Navarra (UPN), Eloisa Ramírez, quien ha leído un discurso de reconocimiento

EARTALEJO@bellsouth.net 

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lunes, 19 de septiembre de 2011

NELSON MAICA C: CUBA (POLITICA)

“Aquellos que son demasiado inteligentes como para no involucrarse en la política, son castigados al ser gobernados por quienes son mas estúpidos” Platón, 427-347ac
Nota 1. A las nuevas generaciones. Cuba fue el espejo que Usa le coloco a América Latina para que se mirara en el y se preguntara: ¿Quiero ser como Cuba?
¿Y qué es Cuba? ¿Sigue siendo el ejemplo de cuanto parece ser, un interminable totalitarismo tropicalizado en toda América Latina? Si, todavía. Ya convertida en una gerontocracia jurasica, al estilo Urss; todavía un gulag y/o laogai. 1958-2011, 53 años ha.
Pero Occidente no se ha ocupado de ella tal como lo ha hecho con Haití, Egipto, Grecia, Libia, Pakistán, etc., etc. ¿Por qué? ¿Habrá alguna explicación medianamente creíble, al menos?
Además, para el caso Venezuela, supuestamente no es ya un espejo, pretende ser más que un reflejo, en la práctica. Cuba, mejor dicho los hermanos catástrofes, según infinidad de noticias y comentarios públicos, administran, mandan, gobiernan, se aprovecha de la riqueza y recursos de Venezuela, gracias a los “buenos oficios” del actual almunafika tropical venezolano y seguidores. Ninguna diferencia con relación a la supuesta ingerencia del “imperialismo”, según el vocabulario rojito. Un imperialismo por otro, el anterior por el actual. Una ocupación por otra, una entrega por otra, ninguna diferencia. ¿? ¡Y tanto gritar!
¿Traición y/o idiotez? ¿Usted que opina? La historia, el y los cuentos. Va uno, de tantos, entre historia y novelas. Cuéntenos el suyo.
En 1933 un golpe militar, dirigido por el sargento taquígrafo Fulgencio Batista, suplantó al dictador Gerardo Machado, así calificado en muchos medios. Durante veinte años F Batista puso y quitó presidentes a su antojo y en 1940 se eligió presidente de la República y promulgó una constitución.
En 1952 cuando se realizarían las elecciones previstas dio un golpe de Estado y gobernó apoyándose en distintos partidos políti­cos, entre ellos el Partido Socialista Popular, que era en realidad el Partido Comunista cubano.
Batista mejoro económicamente a Cuba a pesar de la desproporcionada distribución de la riqueza. Algunas ciudades bien dotadas y el campo a la retaguardia. Se especula que el dinero provenía supuesta y básicamente de dos fuentes: de la prostitución y de la mafia ítaloamericana.
En 1952, Cuba ocupaba el tercer lugar entre los veinte países latinoamericanos en cuanto al producto nacional bruto por habitante. En 1988, después de veinte años de fidelísimo castrismo, Cuba ocupaba el decimoquinto lugar, por delante solo de Nicaragua, El Salvador, Bolivia y Haití.
¿Por qué se fue Batista? Se cuenta que la clase media lo abandono. En marzo de 1953 José A Echeverría y los estudiantes del DER (Directorio Estudiantil Revolucionario), armados, atacaron el palacio de gobierno. Fallaron. Murió Echeverría.
El 26 de julio de 1953 otro grupo, también de estudiantes, atacó el cuartel Moncada. Varios murieron. Fidel Castro, uno de los atacantes, fue detenido y condenado a quince años de cárcel, aunque prontamente fue liberado.
Castro se fue a México, donde se dedicó a formar un movimiento de guerrillas, el Movimiento 26 de julio, compuesto esencialmente por jóvenes liberales. El supuesto enfrentamiento armado entre Batista y los “revolucionarios” duro un poco más de dos años.
La represión del régimen de Batista provocó muchísimas víctimas. Las redes de la guerrilla urbana y rural fueron muy perseguidas.
El 7 de no­viembre de 1958 Ernesto Guevara, emprendió una marcha hacia La Habana. El 1 de enero de 1959 Batista abando­naba el país, al igual que los principales dignatarios de su gobierno.
Rolando Masferrer, el jefe de la policía política conocida como “los tigres” y Esteban Ventura, jefe de la policía secreta, se fueron a Miami. El líder de la Confederación de Trabajadores Cubanos (CTC), Eusebio Mujal, que había establecido numerosos acuerdos con Batista, juzgó pru­dente refugiarse en la embajada argentina.
La fácil y rápida victoria de los otrora guerrilleros y ahora oligarquía eclipsó a otros movimientos políticos y sociales a la caída de Batista. La antiguamente guerrilla castrista, a la luz de los hechos y testimonios, sostuvo muy pocos y menores combates.
Batista perdió el control de su fuerza armada y represiva frente al terrorismo urbano y USA le hizo un embargo de armas. USA ayudo a su caída y, a la luz, eso favoreció a Castro. El 8 de enero de 1959, Fidel Castro y su gente tomaron la capital.
Desde la toma del poder por Castro y los suyos, las cárceles de la Cabaña, en La Habana, y de Santa Clara fueron el escenario de ejecuciones, fusilamientos, “el paredón”.
En cinco meses, según diversas publicaciones extranjeras, del bando de Batista ejecutaron a 600. Se nombraron “tribunales de ejecución”, solo posibles en un régimen totalitario y sanguinario. Nada humanista.
Recordemos la celebre frase de Fidel: “¡Esto es dig­no de la Roma antigua!”, en el palacio de los deportes con motivo del juicio publico, ante una muchedumbre, que le siguieron a Jesús Sosa Blanco. La muchedumbre se manifestó y “juzgo” con los pulgares hacia abajo. Fue fusilado.
Las mentiras de Fidel no se hicieron esperar. En 1957 le dijo al periodista Herbert Matthews, del New York Times: “El poder no me inte­resa. Después de la victoria quiero regresar a mi pueblo y continuar con mi carrera como abogado”.
Los hechos se encargaron de mostrar su permanente hipocresía, la mentira permanente tal como se esperaba de un hijo de los bolcheviques Lenin y Stalin.
En el interior del nuevo gobierno, como suele suceder, se desato de inmediato la lucha por las posiciones de poder. En febrero del 59 el primer ministro Miro Cardona renuncio.
La promesa de convocar elecciones en 18 meses fue incumplida en junio 59. Recordemos aquellas frases de Fidel: “¡Elecciones! ¿Para qué?”! Con eso destruía el acuerdo con otras fuerzas políticas para destituir a Batista. Anulo la constitucion1940 para mandar por decretos y, el año 1976, promulgar otra calcada de la URSS. Limitó la libertad de asociación. Castro comenzó la purga contra los funcionarios de los gobiernos no afines y sumisos y serviles.
¿Recuerdan el INRA? Instituto Nacional de Reforma Agraria. En junio 59 con el ejercito tomo cien fincas en Camaguey, para comenzar. El ministro de Agricultura Humberto Sori Marin renuncio. Hoy no producen nada, importan la comida.
En julio 59 el presidente de la Republica, Manuel Urrutia, renuncio. El ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Agrámente fue remplazado por Raúl Roa. El ministro de Asuntos Sociales también dimitió.
En 1960: en marzo, Rupo López Fresquet, ministro de Economía desde enero de 1959, dejo el cargo y luego marchó al exi­lio. Andrés Suárez, miembro del gobierno, abandono el país ese año.
Con la desaparición de las últimas publicaciones in­dependientes, el amordazamiento practicado de forma metódica alcanzaba sus objetivos: ningún medio de comunicación se le opondría o criticaría.
 El 20 de enero de 1960, Jorge Zayas, director del diario antibatistiano Avance, marchó al exilio. En julio, Miguel Ángel Quevedo, redactor jefe de Bohemia, abandonó Cuba, Bohemia había reproducido las declaraciones de Castro durante el proceso de la Moneada.
Únicamente continuaba saliendo a la calle la publicación comunista “Hoy”. En otoño de 1960 fueron de­tenidas las últimas figuras de la oposición, tanto política como militar, entre las que se contaban William Morgan y Humberto Sori Marín. Morgan, que fuera comandante en la Sierra, sería fusilado a principios de 1961.
Los últimos demócratas no tardaron en retirarse del Gobierno, como Manolo Ray, ministro de Obras Públicas, o Enrique Oltusky, ministro de Comunicaciones. Por entonces se produjo la primera oleada de abandonos: cerca de 50.000 personas, pertenecientes a la clase media y que habían apoya­do la revolución, se exiliaron. La falta de médicos, profesores o abogados de­bilitaría durante mucho tiempo a la sociedad cubana.
A las clases medias les siguieron los obreros como víctimas de la represión. Desde el principio, los sindicatos se mostraron reticentes a la forma que estaba adoptando el nuevo régimen.
Uno de sus principales líderes era el res­ponsable de los sindicatos del azúcar, David Salvador. Era un hombre de iz­quierdas que rompió con el PSP cuando este se negó a combatir la dictadura de Batista; había organizado las grandes huelgas de las centrales azucareras en 1955; sufrió arresto y tortura y dio su apoyo a la huelga de 1958 promovida por los castristas del Movimiento 26 de julio.
En 1959, tras ser democrática­mente elegido secretario general de la Confederación de Trabajadores Cuba­nos, vio cómo se le imponía la colaboración de dos comunistas de la primera hornada que no habían sufrido la prueba democrática de su elección. Salva­dor trató de atajar la infiltración y el control de su central por parte de los co­munistas pero desde la primavera de 1960 empezó a verse marginado y en ju­nio optó por la clandestinidad. Fue detenido en 1962 y purgó en la cárcel una condena de doce años. Otra gran figura de la resistencia a Batista apartada del poder.
Finalmente, en 1962 Fidel Castro logro que el sindicato único, la CTC, solicitara la supresión del derecho de huelga: “El sindicato no es un órgano reivindicativo”, precisó un miembro del aparato del partido.
¿Y con la Iglesia, el clero, etc.? ¿Qué hizo? Es bueno recordar que después de su detención en 1953, Fidel Castro consiguió salvar la cabeza gra­cias a la intervención del arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Pérez Serantes.
El clero había acogido con alivio la marcha de Batista e incluso algu­nos sacerdotes siguieron a los guerrilleros en la Sierra. Pero la Iglesia no estuvo de acuerdo con los juicios expeditivos de los seguidores de Batista, del mismo modo que había condenado los crímenes de los “Tigres” de Masferrer.
En 1959 la Iglesia empezó a denunciar la infiltración comunista. Castro utilizó como pretexto el asunto de bahía Cochinos para prohibir por orden gubernamental la revista “La Quincena”.
En mayo de 1961 se cerraron todos los colegios religiosos y sus edificios fueron confiscados, incluido el colegio Jesuita de Belén, donde Castro había cursado estudios. En uniforme militar, el líder máximo declaró: “Los curas falangistas ya pueden empezar a hacer las maletas”. Ya el 17 de septiembre de 1961, 131 sacerdotes diocesanos y religiosos habían sido expulsados de Cuba.
Para so­brevivir, la Iglesia tuvo que replegarse sobre sí misma. El régimen se dedicó a la marginación de las instituciones religiosas. Unos de los procedimientos consistían en permitir que los cubanos manifestaran su fe, con el riesgo subsi­guiente de sufrir medidas de represalia como la prohibición de acceder a la universidad y a puestos en la administración.
La represión también afectó al mundo artístico. En 1961, el pa­pel que según Fidel Castro desempeñaban los artistas en el seno de la socie­dad quedaba resumido en el lema: “Dentro de la revolución todo, fuera de ella nada”.
El destino de Ernesto Padilla ilustra perfectamente la situación de la cultura. Padilla, un escritor revolucionario, pudo salir de Cuba en 1970 después de ser obligado a realizar su “autocrítica”. Después de diez años de vagabundeo, Reinaldo Arenas aprovechó el éxodo de Mariel para abandonar, también él, definitivamente Cuba.
Recordar es vivir y la pregunta tiene una respuesta: no, no quiero que mi país sea como cuba. ¡No al socialismo comunismo! ¡No al GULAG – LAGOAI cubano!
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lunes, 27 de junio de 2011

ALBERTO RECARTE: EL CASTRISMO: UNA HERENCIA ECONÓMICA CATASTRÓFICA.

Cuba es el país que más ayuda exterior, en términos absolutos y relativos, ha recibido del mundo al que intentó exportar su revolución.

En este trabajo, publicado en el número 135 de la revista Estudios Empresariales de Deusto Business School – Campus de San Sebastián, se expone la política económica del castrismo, sus concepciones y sus consecuencias. Esta comenzó siguiendo el dictado del Che Guevara pretendiendo eliminar hasta el mismo dinero. Luego se convirtió a la planificación central. De la Unión Soviética recibió abundantes subvenciones, pero su desaparición le obligó a adoptar incentivos. La Venezuela chavista volvió a garantizar la supervivencia del régimen dictatorial de los Castro. Por todo ello, Cuba es el país que más ayuda exterior, en términos absolutos y relativos, ha recibido del mundo al que intentó exportar su revolución.

La falta de un sistema económico mínimamente racional y eficaz explica su triste situación actual: su capacidad de producción mengua sin cesar y todo cuanto logra es mantener un nivel de vida mínimo. Lo más triste de todo es que a la oligarquía castrista lo único que les preocupa es reformar su economía para mantener su poder absoluto.

Hace mucho tiempo que no hay datos fiables, siquiera aproximados, sobre la economía cubana. Desde 1959 a 1969, el castrismo fue guevarista, empeñado en la destrucción de la contabilidad y del dinero como medio de pago. Tras el fracaso de la zafra de los 10 millones, en 1969, el castrismo se convirtió a la planificación soviética. Por unos años, hasta que la subida de los precios del azúcar en el periodo 73-76 y el aumento de la ayuda de la URSS permitieron a Castro involucrarse en las guerras africanas: Angola, Somalia, Etiopía y Eritrea fueron algunos de los países en los que hubo ejércitos cubanos desde 1976 hasta mediados de los ochenta. La economía cubana pasó a ser la de un país en guerra, volcada a la intervención exterior, sometida a las necesidades de los grandes ejércitos a los que acompañaban sanitarios y educadores. La perestroika de Gorbachov puso fin a las intervenciones exteriores del ejército cubano. La caída del muro en 1989 y la desaparición de la URSS dejaron a la economía cubana sin los subsidios soviéticos que supusieron, como mínimo, alrededor del 30% de su PIB anual desde 1970 a 1990. La economía cubana entró, entonces, en lo que se denominó un “periodo especial”, caracterizado por la adaptación a una situación en la que la ayuda soviética había desaparecido. Fue el segundo periodo desde 1959 –el primero ocurrió entre 1970 y 1976– en el que el líder máximo aceptó la introducción legal de algunos incentivos económicos, hasta que la conquista del poder por Chávez en Venezuela permitió, desde principios del nuevo siglo, recuperar subsidios del exterior y asegurar que la población no pasara hambre. Fidel Castro eliminó entonces algunas reformas e intentó retomar los principios guevaristas. Cuba volvió a ser “anti-capitalista” sin intentar, siquiera, la planificación. La enfermedad de Fidel Castro y los límites de la ayuda de Chávez obligaron, hace ahora alrededor de cinco años, por tercera vez a iniciar otra política de reformas para permitir que una mínima racionalidad elevara la producción y el comercio de alimentos y algunos otros productos básicos. Ésta ha sido la historia de la política económica del castrismo. El siguiente capítulo comenzará cuando muera el tirano.

«Lo único que preocupa a la oligarquía castrista es cómo reformar la economía para mantener el poder político absoluto de la nomenclatura.»

Mientras en el exterior discutimos sobre si el régimen castrista evolucionará hacia un modelo chino o vietnamita, en el interior lo único que preocupa a la oligarquía castrista es cómo reformar la economía para mantener el poder político absoluto de la nomenclatura, en la que participan la familia Castro, los mandos militares, la policía política y los burócratas del régimen. En la duda, se ha depurado a los que querían más cambios y más poder, y se ha optado, nuevamente, por la represión política y autorizado unas mínimas reformas para evitar las hambrunas.

En la Cuba castrista no hay estadísticas fiables, ni mediciones homogéneas de la actividad, ni un sistema de precios que permita asignar los recursos en función de su rentabilidad. Hay precios que no se han movido desde principios de los años 60, otros de los 70, los 80 y los 90, hasta precios actualizados –algunos, incluso, en dólares– para un pequeño conjunto de bienes de importación que se pueden adquirir por toda la población o por pequeños grupos, seleccionados con criterios políticos. Desde 1993 hasta 2004, en Cuba convivieron tres monedas: el dólar norteamericano, el peso cubano convertible –que tenia la misma cotización que el dólar– y los pesos nacionales, que tenían un tipo de cambio oficial de 24 pesos nacionales por 1 peso convertible. En 2004, aprovechando la mejoría que supuso la ayuda venezolana, se prohibió la circulación del dólar norteamericano. En 2005 el peso convertible fue revaluado un 8% en relación con el dólar. En 2011 se ha vuelto a la paridad peso convertible-dólar norteamericano para intentar mejorar la competitividad del sector turístico.

El único factor de homogenización para medir lo que se produce y lo que se invierte es el conjunto de precios del mercado negro en el que se comercializan dólares, pesos convertibles, pesos nacionales no convertibles y algunos bienes y servicios. En este mercado, la oferta y la demanda fijan precios; precios que, obviamente, dependen de la cantidad de pesos que pone en circulación el Banco Central, de la cantidad de pesos convertibles que tiene a la población –por transferencias de los exiliados a sus familias–, del suministro de productos alimenticios que se permite que los campesinos vendan en los mercados y algunos servicios que, legal o ilegalmente –en su mayoría– se comercializan también en esos mercados, y de la importación de bienes de consumo, duraderos y no duraderos, que lleva a cabo el Estado cubano y que legal –y sobre todo ilegalmente– terminan, también, en el mercado negro.

Estos precios, precios del mercado negro, no existen para las autoridades. De hecho, los responsables económicos no utilizan ningún sistema de precios para tomar decisiones económicas. Saben que los oficiales son ficticios. Las decisiones económicas se toman por los “planificadores” en función de las carencias; por ejemplo, la falta de carbón para poner en funcionamiento las centrales térmicas existentes, la falta de transportes para la población, la falta de camiones para mover mercancías, las faltas graves de alimentos, de medicinas, de camas de hospital o de quirófanos. Y, por supuesto, la falta de energía eléctrica. Los salarios, por su parte, se fijan para que la mayoría pueda pagar los mínimos suministros que se consiguen con la raquítica cartilla de racionamiento, con los que es imposible vivir. En eso consiste la política económica. En intentar resolver los cuellos de botella que se presentan y que nadie muera de hambre. El resto es un lujo. Lo es la alimentación no racionada, la vivienda, la electricidad, los libros, la atención hospitalaria, las medicinas, los coches y camiones, los carburantes, el vestido, el calzado…


«Nadie puede disponer de medios económicos suficientes para vivir al margen de lo que decida el líder máximo.»

El castrismo, como ideología, sólo tiene un dogma: que “el comandante” es el único cubano con capacidad para pensar y decidir lo que necesitan sus súbditos. El dogma tiene dos caras: la primera que el poder tiene que ser absoluto; la segunda, que nadie pueda disponer de medios económicos suficientes para vivir al margen de lo que decida el líder máximo. El gran enemigo es, en esta elemental ideología, la propiedad privada. Por eso se nacionalizaron primero y se estatizaron después todos los medios de producción, desde las fábricas hasta los comercios, desde la tierra hasta las oficinas o los medios de transporte. Fidel Castro se ha disfrazado con todo tipo de ropajes a lo largo de los interminables 52 años en los que ha ejercido la tiranía. Ha sido guevarista, soviético ortodoxo, golpista en América Latina, militar en África, colaborador de narcotraficantes, incluso cercano al sistema capitalista a mediados de los 70, pero siempre ha tenido claro un principio: en Cuba nadie debe poder ganarse la vida autónomamente de una forma continuada. Siempre ha tenido claro que la propiedad privada es el germen de la libertad de pensamiento. Y en Cuba sólo él se considera con capacidad para pensar correctamente y decidir lo que conviene a todos y cada uno de los 11 millones de cubanos.

En los tres momentos de mayor riesgo político y económico del régimen, el primero después del fracaso de la zafra de los 10 millones de toneladas, el segundo tras la desaparición de la URSS y, el tercero, el actual –con ayuda venezolana, pero limitada–, los responsables económicos, siempre dirigidos por Raúl Castro, han hecho algunas reformas que han consistido en permitir cierta libertad económica para producir alimentos, para comercializarlos y para abrir pequeños negocios. Vigilando siempre que ningún cubano pudiera tener demasiados ingresos. La propiedad privada sigue siendo, y es, el enemigo. A pesar de que cada vez que se liberaliza la actividad económica, aumenta la producción y mejora el bienestar de la población. La actividad normal, la pública, es ineficiente, pesada, corrompida, militarizada o cedida parcialmente a empresas extranjeras. Se administra por la burocracia castrista.

Con este “sistema”, por llamarlo de alguna forma, económico –algo que los progresistas de este mundo no entienden ni aceptan– lo llamativo es que en la Cuba castrista no haya hambrunas, que el nivel educativo asegure una formación entre baja y media y que el sanitario evite las epidemias y haya reducido al mínimo la mortalidad infantil. Algo que se consideran triunfos fundamentales en el exterior de Cuba, sobre todo por los que creen que esos triunfos se han logrado a pesar del “bloqueo” norteamericano. Un bloqueo que permite a Cuba comerciar con todo el mundo, excepto con Estados Unidos y con empresas norteamericanas. Que no ha impedido que Cuba suspenda pagos en rublos convertibles, en divisas de países occidentales y en moneda nacional, hasta el punto de que el tipo de cambio oficial del peso convertible es 24 veces el del peso con el que los cubanos se ganan la vida. Y que tampoco ha impedido que haya grandes inversores extranjeros, sean españoles (tabaco y hoteles), canadienses (níquel) o de otras nacionalidades.

«No existe ningún medio para medir el valor de la producción de bienes y servicios cubanos.»

Las instituciones internacionales, ya sean el FMI, el Banco Mundial, el Banco lnteramericano de Desarrollo –de ninguna de las cuales quiere ser miembro el régimen castrista– no pueden medir su PIB, ni la renta per capita de sus ciudadanos. Por más que se empeñen los organismos nacionales cubanos y las cátedras especializadas de las universidades norteamericanas, no existe ningún medio para medir el valor de la producción de bienes y servicios cubanos. Conscientes de esta limitación, los burócratas del régimen se dedican a elaborar y publicitar estadísticas de producción, en toneladas, metros u otras unidades físicas, de todo tipo de bienes. Que esos bienes se hayan producido, que tengan algún valor práctico, o que su calidad permita que se aprovechen, no es relevante para el régimen. Igual ocurre con los servicios. Lo importante para el régimen y sus estudiosos es resaltar que en Cuba no hay analfabetismo, y que se licencian anualmente decenas de miles de maestros, médicos e ingenieros. Lo que sepan no importa.

Hay que reconocer que el régimen ha conseguido la aceptación, por parte de los organismos interesados en la economía cubana, de que sus estadísticas se hayan traducido a un nivel de renta per capita y a un PIB nacional comparable con los del resto de los países, lo cual es un error imperdonable. En Cuba no hay precios. Todo es tan falso como lo eran las estadísticas de Alemania Oriental, que parecía ser una economía avanzada antes de que la reunificación pusiera al descubierto su miseria. En Cuba solo hay tres o cuatro objetivos económicos medibles. Siempre cuantitativos, nunca valorables monetariamente.

Sin embargo, no cabe duda de que mantener alimentada y formalmente educada a una población que ha pasado de 6 millones de habitantes en 1959 a 11 millones en 2010, sin un sistema económico digno de ese nombre, es un logro, que puede explicarse, en gran parte, por una serie de factores económicos que se exponen a continuación, pero que resultan insuficientes. Para explicar la supervivencia del régimen hay que tener en cuenta los factores políticos: la realidad de una tiranía bien organizada, que cuenta con el miedo, y con el terror continuo, para mantener mínimamente activos a todos los trabajadores cubanos. Los factores económicos por sí solos, aunque importantes, como se verá a continuación, no pueden explicar el mantenimiento de un régimen tan ineficiente como el cubano.

1.

Cuba era un país próspero en 1959. Con una moneda solida, convertible en dólares, con un nivel de analfabetismo de sólo el 21% (en España era de más del 32% ese año), con una cultura moderna, con un comercio exterior equilibrado y cada vez más diversificado, y, lo más importante, con un nivel de formación profesional de primer orden en muchos sectores, empezando por el educativo, el sanitario y el de la producción agraria. Por más que, políticamente, fuera un país corrupto, una auténtica república bananera.

Muchas de las infraestructuras existentes en ese momento (carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles y viviendas y otras edificaciones) siguen siendo utilizadas en 2011. En más de 50 años apenas se han construido 300.000 viviendas, de una espantosa calidad, mientras la población se ha doblado. Por eso los cubanos viven hacinados en las antiguas viviendas construidas antes del triunfo de la Revolución.

2.

Cuba es el país que más ayuda exterior ha recibido en el mundo, en términos absolutos y relativos, en estos 50 años. De la URSS, de los países del este europeo hasta su liberación y de Venezuela, desde que Chávez se hizo con el poder.

Ha sido una ayuda en forma de bienes físicos, como el petróleo, el trigo, los fertilizantes y el acero, o de construcción de fábricas –aunque con tecnología soviética– o de créditos para utilizar en los países del antiguo COMECON. Imposible calcular cuánto supuso esa ayuda. Ciertamente más del 30% del PIB desde finales de los sesenta hasta la desaparición de la URSS. Además de la ayuda directa, Cuba recibía créditos de los países comunistas. Sólo en créditos impagados, Cuba debía más de 30.000 millones de “rublos convertibles” a Rusia en 1991. Más del 100% del PIB cubano de ese año.

Por otra parte, la colaboración militar, que no aparece en ninguna estadística, ni en las soviéticas ni en las cubanas, multiplica lo recibido por Cuba, que tuvo en África ejércitos de miles de hombres a los que la URSS armaba pero a los que Cuba aportaba la tropa, junto con decenas de miles de educadores y sanitarios que nunca sabremos cómo se financiaban pero que posiblemente, en parte, se hacía con dinero cubano, a costa de la economía nacional. Son innumerables los casos que cuentan los exiliados de ocasiones en los que se “canibalizaron” plantas industriales para conseguir equipos para enviar a África. O del desplazamiento de técnicos y especialistas, a los que se “sugería” que pasaran unos años en algún país africano, aunque ello supusiera la paralización de otros proyectos imprescindibles para la economía cubana.

3.

A partir de 1971/72 Cuba se convierte, aparentemente, en una economía socialista más y los países occidentales, sus bancos y sus gobiernos, consideraron que el riesgo político había desaparecido. En apenas 10 años, Cuba se endeudó en más de 6.000 millones de dólares. En 1983, como resultado del deterioro de una economía que no fue capaz de soportar las guerras africanas y el suministro a la población de servicios médicos, educativos y de productos alimenticios sin ningún tipo de pagos ni de impuestos, así como de decisiones económicas incoherentes por parte de Fidel Castro, Cuba suspendió pagos en divisas. Veintiocho años después, en 2011, todavía no se ha sentado en la mesa de negociación con sus acreedores. Los créditos exteriores impagados, desde mediados de los ochenta, a los países de economía de mercado deben sumar, hoy, alrededor de 10.000 millones de dólares.

4.

Hasta la desaparición de la URSS, Fidel Castro no permitió el desarrollo del turismo, al que tachaba de corruptor. Después, en el “periodo especial”, cambió la política hasta el punto de que las “jineteras” y “jineteros” se convirtieron en uno de los mayores atractivos del turismo cubano.

5.

Desde entonces, desde 1991/92 hasta hoy, se ha permitido que en algunos sectores generadores de divisas –turismo (con el que se ingresan, en bruto, alrededor de 2.500 millones de dólares), tabaco y minería (níquel), básicamente– entrara inversión extranjera, aunque siempre en minoría, en empresas mixtas. La parte cubana está representada en esas empresas por la policía política, los militares o los burócratas más próximos a la familia Castro. Los ingresos de divisas, tanto de la inversión como de la actividad corriente, se utilizan para hacer las importaciones imprescindibles para cumplir con los objetivos que se marque el régimen, que nunca se sabe cuáles van a ser. Todo sigue, incluso hoy, dependiendo de las ocurrencias de Fidel Castro.

6.

El mayor generador neto de divisas es la comunidad cubana exiliada, que suman hoy alrededor de dos millones de personas y que transfieren a sus familiares alrededor de 1.000 millones de dólares anuales para que puedan sobrevivir. Esas divisas sólo se pueden gastar, en teoría, en los comercios públicos instalados por el régimen donde, a precios de expolio, los afortunados con un familiar generoso en el exterior puedan comprar bienes imprescindibles para sobrevivir.

Estos factores, la herencia del pasado, la ayuda y los créditos del socialismo, los créditos occidentales, las inversiones extranjeras en los sectores generadores de divisas, el turismo y las transferencias de los exiliados a sus familiares, explican el origen de los fondos de los que ha dispuesto, y dispone, el régimen castrista para permitir que la economía cubana siga renqueando.

La falta de un sistema económico mínimamente racional explica, a su vez, que esa ingente suma de factores positivos se haya traducido, solamente, en el mantenimiento de un mínimo nivel de vida, mientras la capacidad de producción autónoma de la economía cubana es cada vez más reducida. Hasta el punto de que incluso la producción de azúcar es un 70% inferior a la de 1959.

Pero las carencias económicas no se explican sólo por la irracionalidad del sistema económico. Desde 1959 ha habido otros objetivos que han absorbido una gran parte de los recursos disponibles:

1.

El aparato policial y represivo. Cuba es una dictadura en la que lo único que funciona es la policía, que utiliza la violencia y el miedo de una población sometida, a la que se obliga a trabajar por sueldos de miseria, así como para evitar cualquier tipo de contestación al régimen. Un aparato represivo de esta naturaleza ha absorbido, y absorbe, una gran cantidad de recursos económicos.

2.

El ejército. Durante muchos años el primero –o el segundo, tras Brasil– más poderoso de América Latina. Las guerras explican el papel de los militares en la Cuba actual. Los mandos manejan una parte sustancial de la economía generadora de divisas y controlan los sectores económicos internos más sensibles para el mantenimiento del régimen. Y siguen suponiendo un coste muy elevado para una economía en contracción o en estancamiento permanente.

3.

Las intervenciones en el exterior. No sólo en el pasado, en América Latina, Medio Oriente y África. No sabemos cuánto cuesta la presencia de militares, policías, médicos y otro personal sanitario y educadores en Venezuela. No es imposible que, si se pudiera valorar, el coste para la economía cubana fuera superior a los subsidios que recibe de Chávez. Pero, nuevamente, lo importante no es la economía sino lo que decida “el comandante”.

El factor clave, el que explica –como se ha expuesto anteriormente– que pueda mantenerse un régimen tan ineficiente económicamente, es el miedo. Los cubanos críticos con el sistema saben que si manifiestan sus opiniones tanto ellos como sus familiares perderán su trabajo, y que sus hijos serán discriminados en las escuelas y que no podrán estudiar en la universidad. Saben que tendrán que buscarse la vida en la economía informal o conseguir la ayuda de algún familiar que viva en el extranjero. Y si sus críticas suben de tono y se convierten en disidentes saben que ellos, y sus familias, serán golpeados aleatoriamente y encarcelados por tiempo indefinido.

El miedo del conjunto de los trabajadores y del resto de la población consigue, sin embargo, el mantenimiento de un cierto nivel de producción nacional, así como de intercambio y venta de lo producido en las empresas públicas a los precios que dicta el régimen. La economía cubana es un no-sistema económico, en el que los bienes y servicios se producen, se intercambian y se distribuyen en función de los precios –y en las cantidades– que decidan las autoridades. Que, a su vez, no tienen otro remedio que apoyarse en la práctica de 50 años de transacciones obligatorias para conseguir, finalmente, suministrar algunos bienes y servicios finales a la población, al ejército y al aparato represivo.

No hay nada más incierto que la forma en que terminará la dictadura castrista. Lo que sabemos de otros regímenes dictatoriales de países comunistas o del tercer mundo en los que el poder se ejerce, o se ha ejercido, con carácter exclusivamente personal, como Corea del Norte, China, Siria e Irak es que en todos los casos los dictadores intentan imponer una sucesión familiar, que puede tener éxito o no. En el caso de Cuba, Raúl, heredero de su hermano, no tiene sucesor. Su dinastía se extinguirá con la desaparición de ambos.

El poder se lo disputarán los militares y la policía política y el resultado es imprevisible. Pero parece difícil creer que un régimen tan personalista como el cubano pueda sostenerse sin grandes cambios, políticos y económicos.

«Todas las empresas generadoras de divisas ya se han repartido entre la policía, los militares, la familia y los burócratas más afines a los Castro. Habrá luchas entre esas mafias.»

Si hubiera una revolución, pacífica o violenta, el cambio económico sería inevitable. Si hubiera una transformación a la china, lo que sin duda quiere toda la nomenclatura cubana, habría en lo económico grandes cambios, incluyendo la privatización de la mayoría de los activos del sector público.

Pero el proceso de privatización no será como el de la Rusia de Yeltsin. Todas las empresas generadoras de divisas ya se han repartido entre la policía, los militares, la familia y los burócratas más afines a los Castro. Habrá luchas entre esas mafias, venganzas y reasignación de participaciones. Pero la nomenclatura intentará poner en valor sus activos abriendo la economía y privatizando para obtener, finalmente, patrimonios personales y no sólo corporativos.

Lo que es seguro es que, económicamente, Cuba pasará por una época caótica, en la que todo dejará de funcionar. Hasta que la libertad en la fijación de precios determine qué es y qué no es rentable producir. Un periodo de transición en el que desaparecerá una parte sustancial de la industria y en el que deberían producirse inversiones en el sector agrario –de una tierra que tendrá que ser propiedad de alguien– y en el sector del turismo, el más claramente competitivo. Una transición que tendrá que soportar una población envejecida demográficamente, que no contará con pensiones públicas cuando se retire ni servicios médicos mínimamente aceptables.

Tendrá, sin embargo, la posibilidad de apoyarse en las inversiones que pueda llevar a cabo la colonia cubana que vive en el exterior, que sabe que puede contar con un nivel de formación media de la población cubana, junto con un conocimiento exhaustivo de la situación de las infraestructuras y de los diferentes sectores económicos. Los capitales necesarios para ir reconstruyendo la economía existen en potencia. Lo que, lógicamente, no va a ocurrir es un proceso de inversión desde el exterior sin un proyecto político que ofrezca un mínimo de seguridad a todos, trabajadores, empresarios e inversores

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miércoles, 27 de abril de 2011

CUBA: UN COMUNISMO ENVEJECIDO. EMILIO J. CARDENAS

La mejor descripción de lo sucedido en el demorado "VI Congreso del Partido Comunista de Cuba" la hizo probablemente una notable cubana. Me refiero a la bloguera Yoani Sánchez, cuando, comentando acerca de sus resultados, señaló que los representantes del partido comunista "no lograron atravesar los límites de su inmovilismo, la línea roja del miedo". Y fue efectivamente así.

Marino Murillo
Todo comenzó y culminó -en una Cuba que bajo Raúl Castro está cada vez más regida por los militares, los únicos en los que el nuevo líder parece confiar- con el amenazador desfile militar y el rugir de los "Migs" surcando el cielo caribeño. Ocurre que, como también apuntara Yoani Sánchez, el "mensaje militar" estaba dirigido al pueblo de Cuba, para que, más allá del ambiente de pretendida reforma, no olvide que el gobierno "todavía ostenta la pistola al cinto y no va a permitir el creciente coro de los inconformes".

¿Qué deparó el Congreso del Partido Comunista de Cuba, que no se reunía desde hacía 14 años?

Poco y nada. Fundamentalmente, los rituales litúrgicos propios de la realidad comunista. Raúl Castro asumió formalmente el poder, de la mano de su esposa, vestida de blanco y eufórica. Junto a él -visiblemente debilitado- Fidel, con 84 años en sus espaldas, dificultades serias para caminar y sin pronunciar palabra alguna, legitimando con su presencia la transferencia de poder al "nuevo líder", de 79 años de edad: su hermano Raúl, quien al ser proclamado Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista Cubano prometió solemnemente a su pueblo no quedarse en el poder más allá del año 2018. Esto es, más allá de sus 86 años.

Una auténtica oligarquía, conformada por "gerontes", se negó a dar un paso al costado. A dejar pasar a la juventud. Tan es así, que designó por primera vez como vicepresidente a un "no-Castro". Este es, apenas, el "milagro" del Congreso: el nombramiento de José Ramón Machado, de 80 años, fuera del clásico nepotismo. Cuando venza su mandato, Machado tendrá 87 años.

Para controlar mejor las cosas, el Partido "decidió" asimismo reducir el número de miembros del "Buró Político" del Comité Central, de veinticuatro a sólo quince, donde prevalece ampliamente la "guardia vieja" -la generación histórica de la "revolución"- ahora acompañada por los militares. Seis de los quince miembros del Buró son generales. Hay una sola mujer. Y un promedio de edad de 67 años. Increíble. Pero entre los nuevos miembros habrá que seguir al economista Marino Murillo, de 50 años -un "joven" entonces- que tendrá a su cargo la "reestructuración económica" decidida para "salvar" al comunismo de sus propios errores, sin admitirlos.

El discurso oficial sostiene que la culpa del fracaso de medio siglo de comunismo la tiene la "burocracia", que no supo interpretar las órdenes de Fidel las cuales, de haberse cumplido, habrían pretendidamente llevado al pueblo de Cuba al éxito hasta hoy extraviado. Esa misma "burocracia" recibió también la dura acusación de no haber sabido preparar el recambio de dirigentes, razón por la cual la generación histórica, pese a su disposición, "no pudo ser reemplazada".

Por aquello de "después de mí el diluvio", ahora los hermanos Castro admiten que la alternancia en el poder es una buena práctica y aceptaron limitar los mandatos de los más altos funcionarios públicos a diez años. Para mañana, naturalmente. Comparando esto con el medio siglo de control de todos los resortes del poder por parte de los Castro, parece un avance. Sobre todo, porque por la zona se oyen las expresiones de Hugo Chávez que predica la necesidad de eternizarse en su cargo para concretar su hasta ahora también fracasada "revolución". Para él no hay propuestas de límites temporales.

El nuevo plan económico cubano supone cortar un millón de empleos públicos. Además, descentralizar a un agro, donde todo pertenece al Estado, que en medio siglo ha sido incapaz de dar de comer a su pueblo; permitir la compraventa de las casas; y el acceso al crédito, aunque restringido en montos y plazos. Cerca del 90% de los cubanos es dueño de sus casas, por las que no pagan impuestos de ningún tipo, lo que en más cambiará. Hasta ahora sólo podían permutarlas, alternativa que alimentaba la corrupción. Podrán, además, comprar y vender sus autos, sobre todo los llamados "almendrones" o sea los autos norteamericanos de la década de los 50, que todavía circulan pero con anticuados motores soviéticos. Nada será demasiado fácil, si recordamos que el salario promedio de los cubanos es de apenas 20 dólares al mes.

Mi amigo, el periodista y ex embajador cubano ante las Naciones Unidas, Alcibíades Hidalgo, por años secretario personal de Raúl Castro y uno de los hombres que mejor lo conocen, hoy exiliado en Miami, preguntado que fuera acerca de si estamos en presencia de una "transición real", contestó: "Pienso que no. Creo que el Congreso ha significado la consolidación de una cúpula cada vez más pequeña, cada vez más militar, cada vez más alejada del conjunto del país. Se ha impuesto la desconfianza de los militares sobre los intelectuales". Una síntesis apretada e impecable de lo poco y nada ocurrido.
(*) El autor es ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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viernes, 22 de abril de 2011

CONCLUSIONES Y CONTRADICCIONES DEL VI CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA CUBANO (PCC). CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL (DESDE COSTA RICA)

Con bombos y platillos, el día 16-04-11 dio inicio  el VI Congreso del PCC en el Palacio de las Convenciones en la Habana, conocedores de lo mediático, aseguraron la cobertura mundial.  El congreso tenía como propósito debatir el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, un documento que había sido discutido de forma masiva entre los meses de diciembre de 2010 y febrero del presente año en los centros de trabajo, de estudio y en las comunidades.      http://www.kaosenlared.net/noticia/inicia-congreso-partido-comunista-cubano-para-concretar-rumbo-revoluci

LA NUEVA GENERACION CUBANA AL PODER
Los dirigentes cubanos sabían la urgencia de los cambios, el aparato estatal está prácticamente quebrado, de ahí la propuesta para empezar a liberar la economía con la decisión de despedir a más de un millón de empleados y con el proyecto denominado “El cuentapropismo” un plan para otorgar licencias y permisos de trabajo en 178 actividades u oficios diferentes en la que los cubanos podrán trabajar de forma más libre.  http://carlosvilcheznavamuel.blogspot.com/2010/09/inaudito-medidas-liberales-en-cuba.html

Cuando se Inició el congreso, Raúl Castro formuló duras críticas al PCC, le exigió entre otras cosas “"Desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vacías" y añadió que “"Hay que despojar al Partido de las funciones que no le corresponden"  Habló de la necesidad de la descentralización así como la necesidad de reducir el Estado. Con esto, el líder cubano pretendía presionar a la asamblea para que se aprobaran las propuestas.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Raul/Castro/pone/firme/Partido/Comunista/elpepuint/20110417elpepuint_1/Tes

El congreso terminó aprobando los lineamientos propuestos, entre ellos aprobaron el Informe Central y los Lineamientos de la Política Económica y Social y propusieron que se elaboren y se aprueben las normas jurídicas para crear la base legal e institucional.
http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/04/19/fidel-y-raul-clausuran-vi-congreso-del-partido-comunista-de-cuba/

Las propuestas aprobadas mas sonadas son; más autonomía a las empresas estatales, la ampliación del trabajo, la eliminación de subsidios, la entrega de pequeños créditos a trabajadores privados y campesinos y una de las más esperadas por los cubanos, estos "ciudadanos congelados en el tiempo" podrán al fin, comprar y vender propiedades y automóviles como lo hacen la mayoría de las personas en este planeta.   http://informe21.com/economia/las-reformas-los-cubanos-podran-comprar-vender-casas-autos-asi-recibir-creditos

Como se puede ver las propuestas aprobadas son de carácter económico, no se mencionan cambios en asuntos políticos, la idea es abrir el mercado poco a poco, nada más, aparentemente los Castro quieren morir sin claudicar a su fracasado proyecto de la revolución.

En la conformación del buró político se consolidó la gerontocracia, en la cúspide del poder dos octogenarios; Raúl Castro quien está por cumplir 80 años y José Machado Ventura con 81 años, el resto de la planilla está conformado por “jovencitos” que andan entre los 62 y 78 años, solo tres de los los 15 miembros tienen, 47, 50 y 51 años, el cambio generacional para estos trogloditas no se puede permitir. http://noticias.terra.com.pe/internacional/latinoamerica/partido-comunista-de-cuba-elige-nuevo-buro-politico,ec7486191937f210VgnVCM20000099f154d0RCRD.html

Las contradicciones en su discurso son parte de la verborrea que tienen los dirigentes cubanos típica de los comunistas,  hablan y quieren decir tanto que se enredan en sus propios mecates.

Preguntamos, si el congreso es del Partido Comunista Cubano, porqué Raúl Castro dijo en la clausura  lo siguiente: “Asumo mi última tarea con la firme convicción y compromiso de honor de que el primer secretario (él) tiene como sentido de vida defender, preservar y desarrollar el socialismo y no permitir jamás el regreso del régimen capitalista” y más adelante aclaró que se trata de “desarrollar el socialismo en las actuales circunstancias” (el subrayado en negritas es mío)
http://www.elpais.com/articulo/internacional/vieja/guardia/revolucionaria/quiere/dirigir/apertura/economica/Cuba/elpepuint/20110419elpepuint_9/Tes

Lo que sabemos es que el régimen cubano y los Castro siempre han sido comunistas , y “Según los estatutos propios, el PCC, con su ideología martiana y marxista-leninista, es fruto genuino de la Revolución y máxima expresión de la voluntad unitaria del pueblo cubano y nutre sus filas sobre la base de la ejemplaridad de sus militantes y con métodos de participación de las masas.”
http://www.lademajagua.co.cu/index.php/component/content/article/149-rumbo-al-vi-congreso-del-partido-comunista-de-cuba/13841-partido-comunista-de-cuba-vanguardia-de-la-nacion-

¿Pero, es que existe un sistema político diferente al comunista en Cuba? ¿Desde cuando se considera socialismo el sistema castrense? ¿Se puede ser comunista, marxista-leninista y socialista al mismo tiempo? ¿No son conceptos muy diferentes? ¿No es acaso, que el despido programado de un millón de personas (ya lo han hecho con doscientas mil personas) solo se da en circunstancias diferentes a las sociedades comunistas? Rechazan el capitalismo, pero las propuestas económicas que han hecho en este congreso son de tipo liberal, lo que significa que han aceptado que su modelo económico fracasó.   

Como lo señalamos en un artículo anterior, los cambios no son muchos, pero son cambios al fin, los cubanos de la isla empezaran a experimentar algo que solo los más viejos conocían, algunos los recordarán, los más jóvenes tendrán que aprender.    

carlosvilcheznavamuel@gmail.com

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