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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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martes, 30 de noviembre de 2010

LOCTI: EL MADRUGONAZO. JAIME REQUENA

Entre gallos y medianoche, la Asamblea Nacional retomó el jueves pasado el tema de la reforma de la LOCTI. Sin que mediaran las formalidades de rigor, como el respeto al texto aprobado en 1ª discusión o la consulta popular, se presentó un nuevo texto. Lo único que tienen en común la ley vigente, la propuesta de reforma aprobada en enero pasado y esta contrarreforma, es la firma de Hugo Chávez.

La contrarreforma elimina el art. 5 que definía el ámbito de acción de la ciencia y la técnica. Ahora no sabemos ni qué hacemos ni para qué lo hacemos. Se crea una nueva entelequia administrativa denominada Autoridad Nacional con Competencia en Ciencia y Tecnología que deberá convivir con el Fonacit y el ONCTI, al cual le perdonaron la vida.

La reforma del madrugonazo tiene por objeto que el gobierno se apropie de todo lo relativo a ciencia, técnica e innovación, que son declaradas (art. 2) como de "interés público". Saca del juego al sector privado, mete a las Comunas (?) y reduce a los actores tradicionales a meros guarismos estadísticos. En ninguna de las instancias administrativas promovidas en la Ley, tienen representación los centros y laboratorios de investigación o su personal científico calificado.

La contrarreforma limita severamente la posibilidad de que las empresas privadas realicen desarrollos tecnológicos o promuevan investigación científica, dentro de sí o en entes externos. El art. 23 establece que "Todos los aportes (léase tributo o impuesto a la CyT) deberán ser consignados ante el Fonacit, mientras que el art. 27 especifica qué "actividades (son) consideradas como factibles de ser llevadas a cabo" con esos aportes. A partir de la promulgación de la Ley, todo lo que pretenda hacer una empresa en ciencia y técnica, deberá contar con el visto bueno del Estado y estar enmarcado en el Plan Nacional Socialista etc., etc.

Inicialmente, la LOCTI fue concebida como un instrumento para alinear los magros esfuerzos de investigación científica y desarrollo tecnológico del sector privado con los muy importantes del sector público. Toda una belleza de programa de cambio socio-político. Si bien tuvo errores, en la contrarreforma no sólo no se corrigen, sino que se introducen males peores. Entre los errores no atendidos está, por ejemplo, la naturaleza acumulativa del tributo o la pobre fiscalización del accionar investigativo o de desarrollo. Esas dos pifias nos llevan a ser la nación que más invierte en ciencia y tecnología en el globo, pero la sociedad que menos investigación y desarrollo ejecuta sus científicos y tecnólogos.

A partir de su entrada en vigencia, la nueva LOCTI permitirá que más del 3% del PIB vaya a parar a las arcas de un Fondo carente de control ciudadano. Un impuesto que no entra dentro del rubro de ingresos del Estado. Peor, se trata de una importantísima cantidad de dinero que no se sabe cómo se desembolsa. Si no lo creen, traten de averiguar qué se hizo con los fondos LOCTI entre los años 2008 y el 2010 en los informes ministeriales correspondientes.

conciencia.talcual@gmail.com
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lunes, 21 de junio de 2010

POR AMOR Y CON HONOR, DESDE EL PUENTE, OSWALDO ÁLVAREZ PAZ (CASO GLOBOVISION)

Esta semana hay muchos temas para comentar. El problema es tanto o más serio que cuando nos sentamos a teclear sin rumbo definido, aunque el puerto de llegada esté a la vista. Ya habrá tiempo para comentar el resultado de las elecciones colombianos y la consolidación de la política de seguridad democrática de la llave Uribe-Santos, el desvanecimiento de la narcoguerrilla y sus aliados internos y externos, las sanciones de la ONU al gobierno iraní y el impacto en sus socios de aquí, las aventuras de los venezolanos “lavadores” de Andorra y cualquier otra cantidad de obscuras situaciones que hoy atraviesan algunos prevalidos del régimen, como los de la podredumbre importadora del alto gobierno. Los asesinatos se multiplican, la impunidad campea y la fastidiosa verborrea revolucionaria, indecente y amoral, fatiga e indigna a una población harta del fraude en que se ha convertido el régimen actual.

Pero más allá de todo eso, hablaremos con el corazón en la mano para respaldar a los dueños, directores, principales, periodistas y trabajadores de Globovisiòn. Lo hacemos por amor a Venezuela. En reconocimiento al honor que han mantenido intacto desde su fundación, al inicio del gobierno de Caldera II, hasta el día de hoy cuando resisten heroicamente las arremetidas inconstitucionales, ilegales y cobardonas de un régimen que olvidó las más elementales normas de convivencia en una República democrática. Mejor dicho, en cualquier sociedad civilizada, porque eso de democrática pertenece al pasado.

Globovisiòn ha sido, junto a nuestra inolvidable RCTV que volverá algún día cercano, uno de los mejores instrumentos para el ejercicio de los derechos humanos y el mantenimiento de la dignidad ciudadana. Nunca se ha refugiado en el oportunismo de un falso equilibrio entre la razón y el atropello. La línea editorial siempre a favor de quien ha considerado que la tiene y en defensa permanente de la verdad, de la ley y del interés nacional. Asumiendo los riesgos, enfrentado los peligros derivados de la represión, de la violencia física e institucional de quienes cobardemente abusan del poder. Los ataques se multiplican en todos los terrenos. En lo personal y familiar en contra de los Zuloaga y de Mezerhane, afectando bienes y propiedades privadas. Pero también, amenazando a centenares de trabajadores que no se rinden, defienden la empresa como propia porque efectivamente Globovisiòn es de todos ellos y de la Venezuela decente y libertaria.

Pertenezco al gremio de los agredidos por Chávez, sometidos a restricciones indebidas de la libertad y a procesos penales sin fundamento jurídico alguno. Como muchos otros casos, está presente el soporte de Globovisiòn. Sumo mi voz a la enorme solidaridad interna y externa que recibe el canal. La presidenta del Tribunal Supremo, Luisa Estela Morales, declaró recientemente que “los órganos internacionales deben respetar el derecho interno”. Que bueno sería, señora presidenta, que los nacionales dieran el ejemplo.

oalvarezpaz@gmail.com

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lunes, 14 de diciembre de 2009

POR AMOR AL ODIO, JUAN CARLOS APITZ

Recientemente, durante la 8ª graduación de bachilleres de la Misión Ribas, desde el Teresa Carreño, el Predicador del Odio expresó: "Aquí hay dos sectores enfrentados: la burguesía y sus aliados y el pueblo y sus aliados, y no hay reconciliación posible, no hay", y luego insistió, "hay que ubicarse, del lado de allá los burgueses, del lado de acá los trabajadores, los revolucionarios, los patriotas. Estamos en medio de una lucha histórica, de una lucha de clases". Toda una clase magistral de odio hacia los venezolanos pero también de miedo a Venezuela, que es irrevocablemente libre e independiente como lo manda nuestra Constitución. El fundamento del odio es el miedo. Odiamos lo que no podemos amar, tener o controlar.

Antes de la guerra, suele ser útil enseñar a la población a odiar a otra nación o régimen político. Es común inculcar en los soldados, el odio hacia el enemigo hasta lograr trastrocar lo odiado, deformando sus debilidades, sus amenazas y su realidad objetiva. El odio es con frecuencia el preludio de la violencia, eso explica la trágica muerte, a manos de pandillas armadas del oficialismo, del estudiante Jesús Eduardo Ramírez Bello, cursante del segundo semestre de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET).

Cuando los jóvenes psuvistas adoptan posturas violentas en las calles y universidades, solamente reflejan la violencia institucionalizada de un Estado autoritario que incita y promueve el uso de la mentira y del odio como instrumento de poder. Lo uno es espejo de lo otro, uno alimenta al otro, generando un círculo vicioso de energía destructiva que termina en presos, heridos, muertos, dolor y más odio, que puede tardar generaciones en sanar. El odio y la violencia política jamás han sido ni serán herramientas legítimas de un verdadero demócrata.

Los políticos con delirios de poder, enseña la historia, auspician el odio colectivo, objeto de su cálculo político y manipulación en defensa de posturas dogmáticas y estrechas. Suelen adoctrinar con nuevas supersticiones y preconizar la aniquilación de un enemigo real o imaginario que, según su charlatanería, llevará a la solución definitiva de todos los males. Sin embargo, con métodos inhumanos no se puede construir una sociedad más humana, sin olvidarnos que todas las revoluciones, realizadas teóricamente por amor a la humanidad, han institucionalizado el terror en algún momento.

Si bien los promotores de la "revolución" invocan hermosas quimeras, quienes actualmente dirigen el odio y la violencia contra los venezolanos amantes de la libertad, en realidad no persiguen ideal moral alguno. La verdadera motivación de la actual violencia políticamente dirigida, es la obtención de mayores cuotas de poder económico.

La dinámica macabra del odio y la violencia política la dirigen el Predicador del Odio y unos siniestros personajes que, tras bastidores, se aprovechan del reclutamiento de mentes, emocional e intelectualmente carentes, para adoctrinarlas en la cultura del rencor. Esos son los verdaderos hilos de la actual violencia política. Esto se debe a que aún subsisten reminiscencias de la añeja idolatría por las ideologías, las cuales reducen la explicación del problema existencial del hombre en función de sus apetitos materiales.

La violencia política, venga de donde venga, es inaceptable en una sociedad democrática. Odio engendra odio, violencia engendra violencia. La convivencia civilizada es fruto de paz, tolerancia, respeto y comprensión… en una palabra, del amor. Pero de amor al prójimo, no de amor al odio.

JUAN CARLOS APITZ,
justiciapitz@hotmail.com
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