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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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jueves, 9 de abril de 2015

LUIS EDUARDO MARTÍNEZ HIDALGO, VICTORIA POSIBLE

Como todos los meses, desde hace años, recibo y analizo reportes de distintas encuestadoras en procura de avizorar futuros escenarios-país con las parlamentarias como hito más próximo en el calendario político-electoral venezolano.

Dedico especial atención a Ómnibus de Datanalisis, con trabajo de campo concluido el 6 de Marzo, nivel de confianza 95 % y error máximo permisible de +/- 3,04 % y al “Estudio Nacional de Opinión Pública” de Keller y Asociados correspondiente al primer trimestre 2015.  Es necesario precisar que las mediciones de ambas encuestadoras fueron realizadas antes de la publicación del decreto del Presidente Obama  y la subsecuente campaña contra este por parte del oficialismo por lo que en las repuestas de los entrevistados no se refleja el impacto de ambos eventos que son relevantes y que, en espera de los estudios que ahora se hacen, me atrevo a anticipar mejorarán las adhesiones gubernamentales.
Se me ha pedido que, tan pronto sea posible, responda a los interrogantes: ¿quién ganará las elecciones de la Asamblea Nacional? y ¿quién obtendrá un mayor número de Diputados? Para ambos he dejado claro que es imposible a meses de distancia, hacer un pronóstico serio y que los números que ahora vemos pueden cambiar, como están cambiando, producto de los aciertos o errores del oficialismo y/o la oposición.
Según Ómnibus de Datanalisis, a la fecha del estudio, a la pregunta “En el caso que el próximo domingo se realizaran elecciones de diputados, entre los candidatos del oficialismo y los de la oposición, ¿por quién votaría usted?”, los entrevistados responden en un 42,6 % que lo harían por los candidatos de oposición, el 19,0 % por los del oficialismo, el 8,3 % por candidatos alternativos y el 29,6 % no votaría o manifiesta no saber/no contesta. En Keller, los resultados son más cercanos con 36 % votando por los candidatos de oposición, 24 % por los oficialistas, 12 % por candidatos distintos mientras que el 27 % no emite opinión o señala que no votará.
Muchos opositores, viendo solo los números precedentes pueden sentirse tentados a comenzar a comprar cohetes para lanzarlos la tarde del día de Diciembre en el cual los venezolanos votemos por los nuevos legisladores pero es obligante recordar que las elecciones no son el próximo domingo.
Una y otra vez hemos advertido que las encuestas son solo una fotografía con lo que bien hechas apenas reflejan la imagen –en este caso la opinión- de la fecha en la cual fue adelantado el campo. Asimismo que más que los resultados puntuales es muy importante fijarse en las tendencias.
A la misma pregunta “En el caso que el próximo domingo se realizaran elecciones de diputados, entre los candidatos del oficialismo y los de la oposición, ¿por quién votaría usted?”, en el Ómnibus del mes anterior, los entrevistados respondieron en un 45,9 % que lo harían por los candidatos de oposición, el 17,3 % por los del oficialismo, el 8,8 % por candidatos alternativos y el 28,0 % no votaría o manifestaron no saber/no contestaron. Si bien para algunos las diferencias porcentuales, entre uno y otro mes, pueden parecerle pocas, ver el grafico de la serie histórica preocupa porque se observa un quiebre en las tendencias y mientras el oficialismo detiene su caída y sube levemente, la oposición deja de crecer y desciende, en una tijera que de mantenerse para la próxima medición –como suponemos será- debería encender las señales de alarma del liderazgo opositor.
Presente hay que tener que en cualquier encuesta reciente, a pesar la compleja situación del país, el Presidente Maduro –referente obligante para las venideras elecciones- mantiene un respaldo duro que se mueve entre 26 y 29 %, respaldo que invariablemente permeará hacia partidos y candidatos oficialistas, cuando los tengan.  Con una abstención que Keller, en el estudio citado, estima en 39 %, el piso de ese respaldo duro se convierte en 47,5 % de votación válida esperada para el oficialismo sin dar el pitazo de arranque de la campaña electoral. Ni que advertir que con tal estimado, sumado al diseño de los circuitos electorales y a los infinitos recursos de los que dispone el gobierno, es mucho lo que se tiene que hacer desde la oposición para lograr que las elecciones parlamentarios sea el primero de sucesivos logros electorales, por el cambio positivo que demanda Venezuela.
Unidad Perfecta, y verdadera, trabajo duro, propuestas claras, conexión con el pueblo llano, son las claves para la Victoria posible que no está a la vuelta de la esquina: hay que construirla y sudar para ello.
Luis Eduardo Martínez:
vicerrector.ugma.unitec@gmail.com
@rectorunitecve

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viernes, 27 de marzo de 2015

GABRIEL S. BORAGINA, ECONOMÍA, TEORÍAS E IMPUESTOS, DESDE ARGENTINA

La economía es una ciencia social, y como tal se funda en teorías. Pero todas las ciencias (llamémoslas como deseemos llamarlas, sea "exactas", "humanísticas", "sociales", etc.) se basan en teorías y doctrinas. Por lo que recusar a la economía diciendo que los datos que brinda "no son exactos" denota nuevamente la ignorancia más supina. 

En primer lugar, la economía no proporciona "datos" y "a partir" de estos elabora sus teorías, sino que su tarea consiste en el procedimiento inverso: en analizar los datos de la realidad a la luz de previas teorías ya elaboradas, lo que en praxeología se denomina el método axiomático deductivo.

Pero lo más gracioso o curioso del caso es que, los detractores de la praxeología tampoco nos dan datos, ni comprobables, ni inequívocos, ni irrefutables de sus "afirmaciones" antojadizas y hechas "al aire". Es más, no nos dan dato alguno. El quid de la cuestión es que la verdad no se encuentra en los datos en sí mismos, sino en las teorías bajo la óptica de las cuales esos hechos vayan a ser analizados y estudiados. Y resulta indudable que no todas las teorías que han existido y existen son verdaderas (lo propio cabe inferir de las teorías futuras). En tanto unas lo son, otras no lo son en absoluto. Si dos teorías opuestas intentan explicar un idéntico fenómeno, ambas no pueden estar en lo cierto al mismo tiempo y en igual sentido, en tanto y en cuanto se contrapongan entre sí. Por ello, es un error garrafal, típico del ignaro más completo, creer que la economía funciona en base a "encuestas, censos, entrevistas", etc. Esto es "poner el carro delante del caballo". Ya que "encuestas, censos, entrevistas", etc. serán diferentemente interpretados a la luz de las disímiles teorías que sustenten las personas que -en definitiva- examinen los datos recopilados. Inclusive la selección de antecedentes estará condicionada enteramente por las teorías de los encuestadores, entrevistadores, etc. cuyas conclusiones contrastarán de acuerdo al distinto criterio de cada uno.
La economía comprende todas las variables observables en el mundo real, porque tiene un enfoque auténticamente totalizador, ya que al partir su análisis de la acción humana, considera todas las conductas que se derivan de este último presupuesto, y que reciben el nombre de implicaciones lógicas de la acción. En este sentido, la economía no es el estudio de "variables escasas" como repiten los incompetentes en la materia (los que abundan). Ni aplica el supuesto ceteris paribus, salvo para explicar teoremas, pero siempre asumiendo que el hipotético ceteris paribus jamás se da en el mundo real.
Estas son las razones por las cuales los estatistas no pueden comprender ciertas cuestiones básicas de la economía, ni tienen las herramientas conceptuales necesarias como para conseguir interpretar los datos de la realidad, lo que les impide intuir como funcionan ciertos mecanismos, como el fiscal en contra de los que menos tienen.
Por tales motivos, es que los anticapitalistas no logran entender que -en términos relativos- el pobre paga más impuestos que el rico en nuestro sistema estatista de hoy. En principio, es cierto que los ricos tributan cuantitativamente más impuestos que los pobres en términos nominales, pero cuando se analiza el tema desde el punto de vista de la economía real la cuestión cambia dando un giro de 180º, y la conclusión a la que se arriba es exactamente la inversa. La explicación a esto último reside en la teoría de la utilidad marginal, cuyo funcionamiento sigue siendo un misterio para los estatistas (y eso, por supuesto, cuando alguno de ellos la oyó nombrar, lo que no es frecuente).
Particularmente, causa cierta ternura la "ingenuidad" de muchos anticapitalistas cuando declaran "convencidos" que "mayores alícuotas impositivas harán que los pobres se capaciten". Más allá que jamás definen lo que entienden por un "pobre", uno diría que les faltaría experiencia de vida al no haberse enterado que hay pobres que no desean capacitarse. Otra posibilidad es que, los estatistas que aquello afirman, sean genuinamente hipócritas al desconocer la realidad. Una tercera hipótesis es que deseen que los pobres se capaciten "a punta de bayoneta". Si este fuera el caso, obligarlos sería hacer lo que hizo Stalin en la URSS...trabajos forzados o...marchar al campo de concentración.
Las mismas reflexiones caben hacer cuando dicen que "mayores impuestos crearán más trabajo para los pobres". También parecen omitir que hay pobres que no quieren trabajar. Máxime cuando es política de la mayor parte de los gobiernos mundiales otorgar subsidios, ayudas, transferencias directas, subvenciones, auxilios, planes "sociales", etc. a personas sin empleo, lo que, al tiempo que incentiva el ocio, desincentiva la voluntad de trabajar y, como tercer efecto, estimula la demanda de mas y mayores subsidios y ayudas económicas, con lo cual las filas de las personas que evitarán buscar trabajo o que dejarán de trabajar para recibir el dinero del subsidio serán cada vez más largas y concurridas. Pero ignorantes recalcitrantes en economía, tampoco pueden dilucidar que los impuestos destruyen fuentes de trabajo, jamás las crean.
A lo anterior, corresponde agregar que también prescinden que no todos los trabajos son productivos. Los hay improductivos, y son muchos. El mercado libre de injerencias estatales es la única fuente genuina de trabajo productivo, que lo que necesita para funcionar es que el gobierno no lo estorbe con regulaciones, leyes, y desde luego, tampoco impuestos.
El problema, no es sólo el dato cierto que los impuestos van en su mayor cuantía a los bolsillos de los funcionarios, burócratas y, sobre todo, gobernantes de turno. Ese siempre es su destino entre un 55% a un 95% de los casos, en tanto que entre un 45% a un 5% de los impuestos se distribuye. Aunque la parte de impuestos que efectivamente retienen burócratas y gobernantes fuera inferior a estos porcentajes que indica la diaria experiencia, de todas maneras los impuestos ni "crean" riqueza, ni "generan progreso" y mucho menos "equidad". En el mejor de los casos, producen estancamiento económico (nunca "progreso") y en el peor profundizan la pobreza, conforme ya se ha explicado en forma reiterada.
Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina

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viernes, 26 de diciembre de 2014

ENRIQUE PEREIRA, SIN PUEBLO NO HAY REVOLUCIÓN POSIBLE

Pueblo dije. Del que hace colas para comer.

Es una formula sencilla. Una gran mentira como esta necesita de pueblo y militares comiendo bien, viajando y siendo reconocidos por la revolución. A billetazo limpio se compran corazones y cerebros. Si me regalas un apartamento, un carro y una nevera te puedo llegar hasta querer. Te quiero más si también me regalas el televisor.

Una revolución fundida, sin soluciones para una crisis de precios petroleros que se suma exponencialmente a una crisis cambiaria, productiva, moral, social y política, no tiene como aguantar el deslave que se le viene encima. Se requieren soluciones, planes estratégicos, conceptualizaciones adecuadas, consenso, acuerdos, regulaciones y sobre todo; decisiones acertadas que den un vuelco a este festín de incongruencias mal razonadas y pobremente ejecutadas. No Nicolás, no se arregla con un alto mando económico.

Las malas decisiones acabaron con la caja revolucionaria. La que mantenía a Cuba y a las misiones “compra pueblo”. Las malas decisiones acabaron con el poder adquisitivo y ahora –el pueblo votante- debe arreglárselas con menos de cincuenta dólares por mes. Con ese valor en las manos no hay corazón. Espero les quedo clarito hace unos días cuando a punta de autobuses apenas concentraron un puñito de gente en la Avenida Bolívar. No se caigan a mentiras, con dificultad arrimaron cinco mil fanáticos. Mal comienzo para una revolución que necesita soporte electoral en 2015.

Tan mal están que no les queda otra que pisar el librito azul y a trompicones se saltaron los protocolos para poner a buen reguardo – de su lado- los cargos públicos que deberían exigirles transparencia en sus menesteres guibernamentales. Preparan la ruta para intentar evitar el desmadre que se puede producir en las elecciones de la Asamblea. En la carrera suman esto a las violaciones de derechos humanos, presos políticos, juicios amañados, persecuciones, arrebatones económicos y otra cantidad de acciones irregulares que configuran un gran expediente que las naciones observan.

Déjeme repetir el comienzo. Sin pueblo no hay revolución ni dictadura…y pueblo ya no hay. No lo tuvo Pérez Jiménez, pero tampoco Pinochet o Noriega. Por eso rodaron. Les duró poco el capital político heredado del difunto. No importa cuantas veces hagan sonar su voz en todas las señales radiofónicas del país. Pueblo no hay. El que había está haciendo colas indignas para llevarse un bocado al estomago y en esa espera acumula rabias que se convierten en votos de protesta.

Un ejército silencioso llenará los espacios que otrora le pertenecieron a este engaño continuado.

Enrique Pereira
vienegrande@yahoo.es
@pereiralibre

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jueves, 18 de septiembre de 2014

EMILIO NOUEL V., DRAMA DEL MEDIO ORIENTE: ¿ES POSIBLE UNA SOLUCIÓN?

No puede uno mantenerse al margen del drama que vive el Medio Oriente, por muy lejos que se esté de él, aunque en un mundo globalizado ya nada queda lejos. Cosas espantosas han ocurrido y ocurren allí, que parecieran, a ratos, no tener solución, habida cuenta de su persistencia en el tiempo.

Las causas de estos enfrentamientos de nunca acabar, son variadas y muy complejas. Unas vienen de lejos en la historia y otras tienen su raíz en  acontecimientos más recientes. A muchos actores corresponde su parte de culpa, a unos más y a otros menos, y no solo a los oriundos de la región. En esa región entran en juego importantes dinámicas geopolíticas e intereses crematísticos, confluyen y compiten estrategias diversas de los poderes globales.
Lo que está siempre de bulto es el componente religioso, aunque no sea lo exclusivo. Judíos, musulmanes y creyentes de otras religiones están inmersos en este torbellino interminable de cruentos conflictos. Dentro de cada una de esas confesiones, hay sectas variopintas y contrapuestas, que en gran medida complican el cuadro general. Moderados y radicales, ortodoxos y liberales, terroristas violentos y pacifistas, todos revueltos en un océano de intolerancias, odios e incomprensiones, que rechazan, obstaculizan o enturbian el necesario diálogo, el mutuo reconocimiento. Y no es tan cierto que en el combate sea sólo entre el Occidente judeocristiano y el Islam.
Sensatez, comprensión mutua y sabiduría están desterradas o arrinconadas allí. A pesar de que ha habido momentos de optimismo, de posibles salidas viables a una crisis crónica sin fin, no ha pasado mucho tiempo antes de que vuelvan por sus fueros la muerte y el desencuentro empujados por un resentimiento que obnubila mentes y corazones.
Estamos presenciando conductas demenciales que los que creemos en la libertad, la democracia y la convivencia pacífica como valores humanos universales, no podemos aceptar de manera impasible. Ante estos hechos abominables, no está permitido voltear hacia otro lado, por razones de soberanía, autodeterminación o multiculturalismo. Tales argumentos no están por encima de uno superior: el respeto a la dignidad humana.
Ciertamente, el respeto a los derechos humanos no es un valor que todas las culturas tengan como fundamental. Pero eso no es óbice para que se establezca respecto de ellos una relativización que conduzca a tolerar en ciertos ámbitos su desprecio y/o pisoteo.
Cuando vemos esos abominables actos, siempre recordamos las palabras de Joseph Roth en época de los nazis, quien al criticar la “soberana indiferencia” de ciertos países ante los desmanes de Hitler, afirmaba: “No se me puede seguir prohibiendo la entrada a casa de mi vecino si éste está matando a sus hijos con un hacha. No puede haber moral europea, europea y cristiana, mientras subsista el principio de no intromisión”.
Ese horror que vemos en las actuaciones del Estado Islámico, Al Qaeda, Hamas, Hezbolá, Boko Haram y otros movimientos, compele a la Comunidad Internacional y a los países democráticos a una acción contundente, incluso armada si otros medios no resultaren efectivos, que busque proteger y preservar a millones de personas indefensas a las que se persigue sojuzgar, esclavizar y obligar a pensar de una determinada manera o a profesar una religión en particular.
El fanatismo religioso presente en aquellas manifestaciones políticas no es un tema de fácil abordaje. Como todo fundamentalismo, tiene sus raíces en visiones distorsionadas y malsanas sobre los asuntos de la vida en sociedad y sobre el papel de la religión.
El escritor israelí Amos Oz dice que “El fanatismo es la incapacidad de aceptar situaciones sin solución clara”. Y en efecto, el fanático no admite los “grises”, los matices, la incertidumbre, las inseguridades, las imprecisiones, la polémica, el debate, la confrontación de ideas diversas. Ve las cosas maniqueamente, todo o nada, esto o aquello, sin soluciones intermedias o compartidas. Para él, la idea de solución es la que se resume en la suma cero. se gana todo, o se pierde todo. Un desenlace ganar-ganar para todas las partes en liza no tiene cabida en el que ve el problema desde el fanatismo.
Estoy convencido de que para lograr una solución medianamente satisfactoria en el complejo cuadro político del Medio Oriente pasará aun mucho tiempo. No solo los países occidentales deben coaligarse para enfrentar el problema, deben ser incorporados también gobiernos de la región.
Debe insistirse y agotarse los esfuerzos que sean necesarios para la apertura de vías al entendimiento que apunten a soluciones viables y realistas.
Lo que ocurre en ese rincón del planeta no debemos subestimarlo. Más temprano que tarde sus efectos nos tocarán. Mientras no se encuentre una salida duradera a ese drama, seguiremos siendo testigos de horrendas situaciones como las vistas estos días que corren.
Todo esto lo decimos, debo confesarlo, desde el escepticismo. Pero nunca hay que rendirse. De allí que comparta con el escritor libanés, Amin Malouf, lo que escribió en su libro Identidades Asesinas: no nos podemos instalar en la desesperanza, la amargura, la resignación y la pasividad.

EMILIO NOUEL V.
@ENouelV

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sábado, 30 de agosto de 2014

JUAN DE DIOS RIVAS VELÁSQUEZ, "ES POSIBLE REPENSAR A VENEZUELA"

Con el afecto de siempre y con el saludo a su apreciada familia; hoy más que ayer estoy convencido que la Salvación de Venezuela de la amenaza  totalitaria y de la violación sistemática a la constitución, de la pobreza moral y social, está en nuestras manos, la tuya, la mía y la de nuestros familiares, amigos y compañeros de la vida. Estamos urgidos de organizarnos en forma adecuada y de actuar con una política audaz "de las tres C: CABEZA, CORAZÓN y CORAJE", para obtener la victoria liberadora en el 2015 y 2019, para lo cual hay que tener actitudes firmes y honestas.

 Hoy, cuando la Unidad Nacional "MUD" está amenazada de ataques (por sus actos) y se notan vicios que la despersonalizan y la colocan en un contexto "muy  grupalista, nada unitario y excluyente", lo cual no es la naturaleza de su creación y la aspiración  del 62% de los venezolanos que queremos vivir en democracia, libertad y paz.

Por lo cual estamos precisados en lo moral, ético y operativo a actuar y  responder con una UNIDAD SUPERIOR NACIONAL y transitar el camino de una TERCERA VÍA donde se sumen todos sin exclusiones y sin la marginaciones actuales; ello nos devolverá a la democracia pluralista y la debida representación de las minorías políticas y sociales, en acatamiento de CRBV y con autonomía de los poderes públicos, con justicia y equidad verdadera. Debería haber un CNE reformulado y trasparente, sin los sesgos totalitarios, hegemónicos  y de dudas razonables en los resultados electorales, donde la independencia y autonomía de los rectores "principales y suplentes" sea real.

Tocamos la conciencia democrática de los venezolanos democráticos, trabajadores, dignos y responsables; es nuestra oportunidad de potenciar las adversidades con nuevas ideas, actitudes y un PLAN DE LUCHA SOCIAL Y REIVINDICATIVO DEL PUEBLO Y LOS TRABAJADORES; ratificar nuestro compromiso en la lucha por las libertades constitucionales, la propiedad privada y la calidad de vida de la familia venezolana. Como diputado electo en la lista unitaria de Caracas, estoy a tus órdenes incondicionalmente, no dudes en acudir a mi cuando lo requieras.

 Nuestro esfuerzo debe dirigirse a impedir el avance del caos “comunista-cibicomilitar”  expropiador y anárquico en la improvisación de políticas públicas malas; pero también de la polarización  que nos divide como nación y nos atrasa en todo sentido humano, social, económico y político. Sin duda que la mejor forma de hacerlo es posibilitando nuestra lucha muy organizados. Hay que hacer más esfuerzos y acciones en defensa de la constitución, las libertades, la legalidad, la paz sin subterfugios, lo que implica el desarme de colectivos y liberación de los presos políticos.

Todos debemos unirnos para dar trabajo y bienestar a la familia venezolana, lograr que todos nuestros jóvenes puedan tener acceso a la educación gratuita y que los jubilados, pensionados y adultos mayores tengan una ley de seguridad social especial, la cual les garantice su protección, atención y bienestar digno e integral, debemos restablecer los derechos fundamentales de los trabajadores, dar libertad sindical absoluta y volver a la contratación colectiva, como sistema civilizado de normar las relaciones laborales entre los patronos y trabajadores.

Asumiremos y haremos desde la Asamblea Nacional, en la calle, en la política y lo social, un esfuerzo para cohesionar y dar sentido a las luchas humanas y sociales.


La invitación es a incorporarte o apoyarnos  por lo cual  te  pido  que  nos  envíes un email a:  si.solidaridadindependiente@gmail.com   o REDDEDIPUTADOSCIUDADANOS@GMAIL.COM, y nos digas (confidencialmente) en que formas nos darás una mano o como te conviene sumarte y participar.

Ruego a Dios que te recompense y proteja.

Por la Unidad Superior Nacional para Salvar a Venezuela.

Juan de Dios Rivas Velásquez
rvjuandedios@gmail.com
@rvjuandedios

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jueves, 24 de julio de 2014

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, UN AJUSTE ENTRE LO NECESARIO Y LO POSIBLE.


Iniciamos el articulo con una conclusión parcial anticipada: es de obviedad manifiesta que en la actualidad la economía venezolana requiere (nuevamente) de un plan de ajuste medular (PAM) en aras de corregir los desequilibrios macroeconómicos, como una purga que facilite cara al futuro un sano y sostenido crecimiento económico. El PAM ha de entenderse como un conjunto de medidas de política económica (estrategia para procurar el crecimiento económico) emanadas de un previo análisis profundo en el campo de la economía política (táctica traducida en teoría), a la luz de alcanzar distintas finalidades tales como: (1) control de la inflación, (2) reducción del tamaño del Estado, (3) disminución del gasto público, (4) control del déficit fiscal, (5) elevación del ingreso nacional, (6) estímulo a la inversión nacional y extranjera directa, (7) disminución de la deuda pública; y en general la creación de un ambiente de confianza para apuntalar el desenvolvimiento económico en procura del bienestar social.
En tal sentido, un PAM debe integrar tanto medidas estabilizadoras para controlar la demanda como medidas estructurales para afectar positivamente la oferta. En el primer caso (medidas estabilizadoras) se actúa para, principalmente, corregir un déficit fiscal (más gastos que ingresos) que propicia un desequilibrio oferta-demanda de bienes y servicios (con impacto en la elevación de los precios), razón por la cual ha de aplicarse (según la ortodoxia) una drástica reducción de la demanda para ajustar el consumo interno a la capacidad de producción del país. Nos permitimos un alto reflexivo: para el caso venezolano, aun siendo necesario este tipo de ajuste, es prácticamente imposible aplicarlo en el presente habida cuenta que el aparato productivo nacional apenas aporta menos de un 40% de la oferta global.
Continuamos. La pretensión de reducir la demanda, es canalizada básicamente mediante instrumentos de política monetaria para restringir la oferta monetaria, incluida muy especialmente la emisión de dinero inorgánico; e igualmente instrumentos de política fiscal en aras de reducir el gasto público, como una estrategia para, no solo contraer la demanda, sino para reducir las importaciones en función de generar excedentes en divisas. Nos permitimos otro alto reflexivo. En la Venezuela actual, aplicar esta política reviste una gran dificultad cuando más del 65% del presupuesto nacional se destina a gastos sociales (principalmente Misiones) y al propio tiempo las importaciones (mayoría del sector público) representan cerca del 60% de la oferta global nacional. Continuamos. De igual modo, por el lado de los ingresos pudieren intentarse reformas al sistema impositivo ( actualmente en nuestro país la carga fiscal absorbe cerca del 50% de las ganancias empresariales) como por ejemplo elevar el impuesto sobre la renta a los que más ganan y aplicar un impuesto al consumo suntuario; acciones de poca importancia en la recaudación al corto plazo, circunstancia que puede motivar introducir otras herramientas tales como un aumento del IVA, un impuesto al débito bancario, un impuesto a las transacciones financieras, u otros similares. Otra reflexión.
En el marco del facilismo planificador venezolano, permanentemente emerge la tentación de sincerar (aumentar) el precio de la gasolina como un recurso fiscal (de poca cuantificación ante la  ineficiencia del elevado gasto público), acción que en estos momentos nos resulta improcedente e inoportuna ante la cercanía de aplicarse un paquete de medidas económicas.
Continuamos. En el segundo caso (medidas estructurales) se aplican políticas para incentivar un aumento en la capacidad de producción como alternativa para alcanzar al mediano plazo un crecimiento económico permanente y sustentable; para lo cual la ortodoxia recomienda una disminución de la presencia del Estado (como empresario y controlador) en aras de liberar la economía de la influencia político-partidista e ideológica, al punto de darle abierta participación a la iniciativa privada. Tal escenario exige como requisito primario la adopción de un tipo de cambio único que fluctué entre bandas; al propio tiempo se hace obligante corregir la sobrevaluación de la moneda lo cual implica devaluar como mecanismo (no fiscal) para inducir que el sistema de precios internos se aproxime al del mercado mundial; todo ello en el marco de un afinado plan contra la inflación.
Otra reflexión. Cualquier PAM que se pretenda aplicar en Venezuela, está condicionado en su éxito (o fracaso) al comportamiento de la inflación como requisito para estabilizar la tasa de cambio y así poder flexibilizar el control de cambio, con efecto multiplicador sobre la inversión nacional y extranjera en conjunción con una disminución de la presión para la obtención especulativa de divisas, al igual que para mantener la competitividad de nuestras exportaciones no petroleras (si las hubiere); hasta potencialmente propiciar una variación en la percepción negativa sobre la futura estabilidad económica y política del país.
La situación actual de Venezuela, marcada por la presencia de desequilibrios económicos recurrentes así como por la profundización del rentismo, nos refleja que toda iniciativa de un plan de ajuste (o sacudón)  ha de considerar prioritariamente una unificación cambiaria, en el entendido que la variable económica clave para condicionar el comportamiento de la tasa de cambio es la inflación interna,  lo cual siempre inducirá, para su control, la aplicación de la perversa devaluación en aras de solventar la sobrevaluación de nuestro signo monetario; todo lo cual puede conducirnos a una recesión económica al inicio del plan en razón al conflicto que se suscita entre el control de la inflación y el crecimiento económico, con el consecuente costo social y político.
A pesar de ello, no debe prolongarse el tiempo para la toma de decisiones escudándose temporalmente en medidas (improvisadas o no) económicamente populistas. Una acción tardía hará más difícil corregir los desequilibrios que dificultan el crecimiento económico; situación donde se debe prestar especial atención al malestar social teniendo el debido cuidado de no subestimar la condición explosiva del consumidor venezolano en momentos de angustia.

Jesús Alexis González     
Jagp611@gmail.com
@jagp611

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sábado, 28 de diciembre de 2013

ALEXIS ORTIZ, DOS ALBERTOS Y UN FRANCISCO

“Un negocio cuya existencia depende de pagar menos a sus empleados no merece estar en este país” Franklin Delano Roosevelt

Los demócratas genuinos discuten con enjundia y sin maltratarse. Tal fue el paradigmático debate entre mis dos amigos Albertos: Muller, católico modélico y Carlos Alberto Montaner, agnóstico lúcido y simpático.

La discusión entre ellos en torno a aseveraciones del Santo Padre Francisco en la encíclica “Alegría del Evangelio”, me incitó  a una reflexión sobre el justo punto medio de las cosas (aurea mediocritas de Horacio), la necesidad de incesante búsqueda del centro, vital en estos albores del tercer milenio.

Sobre todo en política para los conservadores es mejor que deriven a lo que llaman centro derecha, y, los socialistas hacia centro izquierda. Esos desplazamientos doctrinarios facilitan el diálogo y por ende, la convivencia social, el avance de las ideas y los entendimientos.

 Porque la política bien entendida es la búsqueda incansable de los acuerdos, el consenso, y, el rechazo sin ambages al conflicto, las confrontaciones estériles, prescindibles, inconducentes…

Así podemos tener claro que la batalla histórica se la ganó el libre mercado, las libertades económicas y políticas, el capitalismo; al estatismo, el autoritarismo político y la negación de la propiedad privada, o sea el socialismo de inspiración marxista.

Eso está claro. Lo que no autoriza para una supersticiosa veneración del mercado. La idea de que basta con las libertades económicas para que la producción y la sociedad se organicen de un modo equitativo.

Alguien hablo de tanto mercado como sea posible y tanto estado como sea necesario. Dejar las cosas a las azarosas fuerzas ciegas del mercado, al arbitrio de capitalistas golosos es algo tan improcedente como confiar la suerte de las masas a un estado entrometido y prepotente.

Por eso son pertinentes polémicas como la de los dos Albertos y posturas como las de Su Santidad Francisco en su afán de ser vocero de los preteridos. Necesitamos un capitalismo solidario, responsable, interesado en superar la pobreza y la frivolidad, no empantanado en la codicia, en producir consumistas dóciles y sacarle provecho ultrajante al trabajo del prójimo.

Algunos caudillos del socialismo anacrónico proclaman que ser rico es malo. Eso es una necedad. Pero hay que apostar por un orden social con muchos ricos y pocos pobres y no al revés. Para eso se necesita gente de pueblo emprendedora y llena de confianza en sus posibilidades, sin vocación de limosneros del estado y, desde luego,  empresarios comprometidos no solo con el crecimiento económico, sino también con el desarrollo integral, sustentable.

jalexisortiz@hotmail.com

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