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lunes, 7 de febrero de 2011

TRIBUNA LIBERTARIA. COMPENDIO OPINÁTICO. RAUL AMIEL. 07/02/11. OPINIONES DE GONZALO PELTZER, DIEGO MÁRQUEZ CASTRO Y GUILLERMO AROSEMENA

"Todo arte se caracteriza por un cierto modo de organización alrededor de un vacío." Jacques Lacan

1.- EL PUEBLO ES COMO EL CHAMPÁN. GONZALO PELTZER
2.- VERDAD Y LIBERTAD. DIEGO MÁRQUEZ CASTRO
3.- LIBERTAD Y PROSPERIDAD. GUILLERMO AROSEMENA

Esfuérzate, anímate y trabaja. Solo faltan 698 días. Artículo 231. Constitución de 1999. El nuevo Presidente tomará posesión el 10/01 del primer año de su período constitucional.- @raulamiel

EL PUEBLO ES COMO EL CHAMPÁN. GONZALO PELTZER

Pensaba en estos días que la crisis de Egipto y de otros pueblos árabes debería estar haciendo temblar a los dictadorzuelos demócratas de nuestra América mestiza, esos que se han servido de la democracia para hacerse con el poder con la intención de nunca más dejarlo, por el bien de su pueblo, por supuesto, que no siempre los entiende. No me refiero –lo aclaro por las dudas y porque sé que hay quienes los confunden– ni al presidente del Ecuador ni a la presidenta argentina.

Hosni Mubarak o Ben Alí eran demócratas hasta hace cuatro días. Pero demócratas de esos de partido único y elecciones de una sola foto, ¿para qué hacen falta más? Republicanos de la gigantografía y el bronce estatutario. Líderes idolatrados por sus millones de empleados, por sus fuerzas armadas, pero armadas de verdad para que no protesten. Presidentes venerados por los empresarios socios del poder, de esos que les comparten generosamente sus ganancias. Gobernantes bien regalones de todos sus admiradores, a los que quieren con locura sin percatarse de que lo importante es que el pueblo los quiera a ellos. Déspotas y tiranos al fin, esponjosos a la adulación de sus chupamedias y de súbditos por obligación y a palos. Son los santos de una religión de mentira que reza solo por ellos en las plazas de Tianamen de todas las capitales del mundo.

Sorprende que las potencias de Occidente no hayan dicho ni mu en los últimos 40 años sobre las dictaduras a las que ahora acusan de 40 años de dictadura. Les reclaman transición urgente y pacífica al mismo tiempo que los dejan solos y se llevan hasta los últimos muebles de sus embajadas. Eso no está bien. Pero no está bien porque lo hacen en fraude al pueblo sojuzgado por los tiranos que ellos mismos contribuyeron a sostener o por lo menos toleraron.

Al final es ese pueblo, cansado de sus déspotas –y sobre todo los jóvenes, que se cansan antes– los que provocan estas mareas incontenibles de la política en todo el mundo. Y aclaro que son tan incontenibles como impredecibles: tengo en mis manos el número de fin de año de The Economist con todas las predicciones para el 2011. No hay ni media palabra sobre la más mínima posibilidad de un conflicto en Egipto, Túnez, Yemen o Jordania.

La lección que deberíamos aplicarnos en nuestra América es esa que dice sabiamente que la realidad no es blanca o negra: es gris. O mejor: multicolor. El bien y el mal están mezclados en este mundo. Por eso todo integrismo es injusto, pero sobre todo es una actitud errada ante la realidad. Además, lo que antes era un bien para unos puede convertirse en mal para ellos mismos y al revés. Para conseguir los mejores objetivos muchas veces hay que aceptar la posición contraria, cambiar puntos de vista y ceder ideales con el ánimo de recuperarlos más adelante. Otras veces hay que buscar fines intermedios, o dar objetivos por perdidos y también aceptar que estábamos errados. La cerrazón del testarudo no lleva a ninguna parte. Cambiar no es una señal de debilidad. Todo lo contrario: la debilidad se muestra cuando los gobernantes se sientan en la retranca y persisten en sus trece. Cuando no se hacen los cambios que es evidente que hay que hacer. Cuando no se cambia solo para no dar señales al enemigo. Cuando el poder se vuelve rehén de quienes no les conviene que cambie porque lucran con el enfrentamiento.

Hay varias maneras de abrir una botella de champán. Se la puede degollar con una espada como dicen que hacen los oficiales de caballería franceses desde la época de Napoleón. Confieso que alguna vez he intentado esta manera brutal pero bien divertida de arruinar una botella y su contenido. También se la puede abrir con las manos, como hacen los saloneros experimentados, que tapan la operación con una servilleta de buen tamaño y consiguen la explosión celestial del corcho al salir de su prisión. Pero hay otra más, que es la metáfora perfecta para describir lo que pasa cuando se abusa de la paciencia del pueblo: cuando se agita la botella, el tapón sale despedido con tal fuerza que hasta deja marcas en el techo.

Eso es lo que está ocurriendo en Túnez, en Egipto o en Yemen. Pero en nuestra América no es una novedad porque por suerte sus pueblos se agitan bastante más rápido ante las desmesuras de sus gobernantes. Es una de las grandes fortalezas de la América mestiza que ahora se está contagiando en el resto del mundo. Y se está convirtiendo en el modo más democrático de terminar con los déspotas que se las dan de demócratas.

VERDAD Y LIBERTAD. DIEGO MÁRQUEZ CASTRO

En los últimos días hemos visto cómo sociedades del mundo árabe sojuzgadas por autócratas con veinte y treinta años disfrutando de un poder que hasta el momento habían creído eterno y hereditario, se resquebrajan y ponen en evidencia la fragilidad de quienes se hicieron dueños del gobierno y del Estado sustentados en la exclusión y persecución de los contrarios.
Tal sistema -alabado e imitado por otros en nuestras tierras- simplemente se derrumba. Sea cual sea el desenlace, no habrá vuelta atrás. En medio de estas conmociones vale hacer referencia al pensamiento de Juan Pablo II, quien en sus alocuciones enfocó los problemas del hombre contemporáneo, tomando como punto de partida la vigencia de dos valores fundamentales como son la verdad y la libertad.

Dentro de tal contexto, el pontífice destacó que “el sentido esencial del Estado como comunidad política, consiste en el hecho de que la sociedad y quien la compone, el pueblo, es soberano de la propia suerte. Este sentido no llega a realizarse, si en vez del ejercicio del poder mediante la participación moral de la sociedad o del pueblo, asistimos a la imposición del poder por parte de un determinado grupo a todos los demás miembros de la sociedad”. Ante esa expresión de perversión política que desvirtúa la esencialidad de una sociedad pluralista y democrática y la respuesta que frente a la misma debe dar la ciudadanía, dijo: “Estas cosas son esenciales en nuestra época en que ha crecido enormemente la conciencia social de los hombres y con ella la necesidad de una correcta participación de los ciudadanos en la vida política de la comunidad”.

El poder político, entonces, no debe ser ejercido como un arma para favorecer a unos en detrimento de otros porque “el deber fundamental del poder es la solicitud por el bien común de la sociedad; de aquí derivan sus derechos fundamentales. Precisamente en nombre de estas premisas concernientes al orden ético objetivo, los derechos del poder no pueden ser entendidos de otro modo más que en base al respeto de los derechos objetivos e inviolables del hombre”.

La violación flagrante a esos derechos fue denunciada responsablemente por Juan Pablo II: “El bien común al que la autoridad sirve en el Estado se realiza plenamente sólo cuando todos los ciudadanos están seguros de sus derechos. Sin esto se llega a la destrucción de la sociedad, a la oposición de los ciudadanos a la autoridad, o también a una situación de opresión, de intimidación, de violencia, de terrorismo, de los que nos han dado bastantes ejemplos los totalitarismos. Es así como el principio de los derechos del hombre toca profundamente el sector de la justicia social y se convierte en medida para la verificación fundamental en la vida de los organismos políticos”. Para prevenir y combatir tales situaciones, exhortó a los ciudadanos a incrementar “en el plano civil, un pluralismo cada vez más amplio de esas instituciones libres que constituyen el tejido conjuntivo de una sociedad verdaderamente democrática, en la que es una realidad la participación responsable de los ciudadanos para la consecución del bien común favoreciendo al mismo tiempo los derechos propios del hombre y sus libertades”.

Concluyamos con unas palabras de este hombre sabio: “El totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad trascendente, tampoco existe ningún principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de grupo, clase o nación, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente, triunfa la fuerza del poder y cada uno tiende a utilizar los medios de que dispone para imponer su propio interés o la propia opinión, sin respetar los derechos de los demás”.

Así, nadie que se pretenda mayoritario puede colocarse “en contra de la minoría, oprimiéndola, explotándola o incluso intentando destruirla. La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, sujeto natural de derechos que nadie puede violar”.

LIBERTAD Y PROSPERIDAD. GUILLERMO AROSEMENA

Los Padres de la Patria de Estados Unidos tuvieron muy claro que si el nuevo país quería desarrollarse y prosperar, el Estado debía y tenía que garantizar la libertad en toda la extensión de la palabra. Por tan gran respeto a la libertad, los que redactaron la constitución (Jefferson, Adams y Madison, entre otros), en su preámbulo aseguraron que en el país habría libertad para el presente y posteridad, y en la primera enmienda que se hace a ella, se especifica que la libertad tiene que ver con religión, prensa y expresión. Posteriormente Francia tuvo su revolución para lograr la libertad, pero lamentablemente por no haber creado las instituciones garantes de la misma, este país tuvo una nueva revolución medio siglo después.

En Estados Unidos la libertad era una realidad, en Francia, letras muertas. Los estadounidenses sabían que para existir libertad, las ideas debían difundirse y lo hicieron repartiendo el periódico y correo de puerta a puerta y luego inventando la telegrafía, telefonía fija y celular, televisión e Internet.

Han transcurrido centurias desde que nacieron las repúblicas y en ellas se ha dado una correlación entre grado de libertad y prosperidad. Las más libres son las de mayor nivel de vida y las menos libres, las de menor desarrollo. Actualmente, Medio Oriente y Norte de África se encuentran convulsionados porque el pueblo ha salido a las calles a demandar la libertad.

En naciones como Yemen, Túnez, Jordania, Egipto y otras, la gente está cansada de que el Estado les diga qué es lo que pueden y no pueden hacer. Hosni Mubarak, presidente de Egipto, trató inútilmente de cortar las comunicaciones en Internet para evitar el contagio del levantamiento.

Los grandes inventos capitalistas en los medios de comunicación han hecho abrir los ojos de los ciudadanos en países árabes, sobre todo con el acceso a la maravillosa información que existe en Internet y redes sociales; la gente se ha dado cuenta de que pueden vivir mejor si se cambian los regímenes totalitarios. Los principiantes a tiranos en nuestra región están equivocados si piensan que tendrán éxito limitando las libertades.

raulamiel@gmail.com
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OTRA DISPARATADA OCURRENCIA. OSWALDO ÁLVAREZ PAZ. DESDE EL PUENTE (VIDEO INCORPORADO)



Para hoy los ánimos con relación a la explosión de CAVIM en Maracay, están más serenos. Lo cierto es que Venezuela espera una investigación seria y profunda sobre lo ocurrido. En lo personal no descartamos nada. Pudo haber sido un accidente de esos que ocurren ocasionalmente en depósitos o almacenes de armas y explosivos, casi siempre por imprudencia, negligencia o impericia, aunque puedan existir otros factores desvinculados del quehacer humano. Aún no lo sabemos. También cabe suponer la posibilidad del sabotaje interno por razones que deberán determinarse o la acción de agentes externos enemigos del régimen con ánimo desestabilizador, con o sin complicidad de adentro. Aún no tenemos noticias sobre la marcha de las investigaciones, pero seguimos dando gracias a Dios por limitar los daños colaterales a la lamentable muerte de una civil. Pudo ser una tragedia de proporciones mayúsculas.

Se ha hablado bastante sobre los barrios y urbanizaciones que rodean CAVIM. Una irresponsabilidad tremenda de quienes permitieron que el crecimiento de la ciudad avanzara sobre estas instalaciones haciendo caso omiso del evidente peligro. Esto incluye a las autoridades militares de antes y de ahora. Debieron lanzar las correspondientes alertas y trabajar en consecuencia para impedir situaciones de riesgo permanente como la que se ha vivido durante muchas décadas. La conclusión es que resultan incompatibles los conglomerados urbanos, la población civil, y las armas de cualquier pelaje, municiones y explosivos, sobre todo cuando se concentran masivamente en depósitos para tal fin. Esto no admite discusión. Es un razonamiento de aceptación universal guiado por el más elemental sentido común.

Sin embargo, ese sentido común pareciera ser el menos común de los sentidos en la cabeza de un gobierno que no se caracteriza precisamente por la responsabilidad. Poco antes de la explosión maracayera, el señor Chávez anunció con bombos y platillos, en rueda de prensa trasmitida en cadena nacional, acompañado de los embajadores y representantes de los países con los cuales su gobierno mantiene todo tipo de negocios, armas y casas entre otros, como Rusia, Bielorusia, Irán, etc, la construcción de Ciudad Tiuna, dentro del fuerte militar que lleva el mismo nombre, antes conocido como Conejo Blanco. ¿Acaso el Presidente ignora la cantidad de armas, municiones y explosivos que hay en Fuerte Tiuna? Se trata del centro de operaciones militares más poblado del país. Miles de uniformados trabajan y viven allí. Es el centro de acopio más importante de la capital. Resulta inaceptable pensar que el Presidente conscientemente anuncie que expondrá a decenas de miles de compatriotas a vivir expuestos a una experiencia similar o peor que la pesadilla de Maracay. Tan grave como eso sería que la llamada Ciudad Tiuna, cuyas maquetas enseñó al país, sea producto de una inconsciencia más de este señor que, en mi opinión, se convierte en un caso de alta psiquiatría.

Lunes, 7 de febrero de 2011EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

EL TERRORISTA SUICIDA. MARIO VARGAS LLOSA. EL PAÍS (ESPAÑA) - 23-NOV-10 - OPINIÓN

La capacidad de destrucción de quien no le importa morir matando es inmensa. No pretende ganar una guerra, sino que las democracias renuncien a la gran conquista de las libertades

Al final de la Segunda Guerra Mundial, un suspiro de alivio recorrió el Occidente: la contienda había sido feroz pero la humanidad se había librado del nazismo y la tiranía de Hitler. El mundo aprendería la lección, los países no se dejarían seducir por caudillos fanáticos y renunciarían a ideologías aberrantes como el nacionalismo y el racismo que habían provocado la reciente catástrofe. Se abría un período de paz y convivencia en el que prosperarían la democracia y la cultura de la libertad.

Era un optimismo precipitado. Entre los vencedores, estaba la Unión Soviética y Stalin no tenía la menor intención de renunciar a su propia versión del totalitarismo y a conquistar el mundo para el comunismo. Muy pronto comenzó la Guerra Fría que, por 40 años, mantendría al planeta en vilo, bajo la amenaza de una confrontación atómica que acabara con la civilización y acaso con toda forma de vida en el planeta.

El desplome de la URSS por putrefacción interna y la conversión de China en un país capitalista (pero vertical y autoritario) despertaron, a fines de los ochenta, un nuevo entusiasmo en todos los amantes de la libertad. El enemigo más enconado, junto con el fascismo, de la libertad se desplomaba por efecto de su fracaso económico y social, sus injusticias y sus crímenes. Una vez más la democracia aparecía como el único modelo capaz de generar la coexistencia en la diversidad en el seno de las sociedades y de producir desarrollo, riqueza y oportunidades dentro de un sistema de respeto a los derechos humanos, legalidad y libertad. Francis Fukuyama encarnó ese espíritu hablando de "el fin de la historia", una etapa en que, superadas las grandes contradicciones entre países e ideologías, poco a poco se establecería un consenso general a favor de la democracia que no se vería perturbado por los fanáticos de izquierda o de derecha, reducidos a minorías insignificantes.

Era pecar de optimismo una vez más. Al mismo tiempo que esta irreal profecía provocaba una polémica internacional, en el Próximo y el Extremo Oriente un nuevo desafío implacable contra la cultura de la libertad se hacía presente encarnado en el integrismo islamista que llevaría su mensaje de odio al corazón mismo de los Estados Unidos, Londres, Madrid y otras ciudades europeas, llenando las calles de millares de muertos inocentes e inaugurando un período de terrorismo internacional que tomó por sorpresa a todo el Occidente. Los atentados se extendieron luego por el África, el Oriente Próximo y el Asia, dejando en ciudades como Nairobi, Dar Es Saalam, Yebra, Mombasa, Casablanca, Sharm el-Sheij, Dahab, Kampala, Bali, Islamabad y prácticamente todas las ciudades de Irak y Afganistán, montañas de cadáveres. (Conviene precisar que el número de víctimas del integrismo islamista ha sido mucho mayor entre los musulmanes que entre los cultores de otras religiones y en los no creyentes).

Pronto el mundo libre descubriría que los tentáculos de Al Qaeda y los grupúsculos afines tenían infiltrados en sus propias comunidades y contaban con cómplices en el seno de familias inmigrantes, a veces de segunda y hasta tercera generación. Los antiguos monstruos estaban vivos y coleando, aunque ahora no dispusieran de grandes ejércitos. No los necesitaban. Su estrategia de acoso y derribo de la democracia contaba con un arma novedosa y dificilísima de combatir: el terrorista suicida.

Ha existido desde la noche de los tiempos, pero, incluso en el Japón, donde morir matando en honor del Emperador fue practicado por muchos japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, se trató por lo común de casos aislados, incapaces de hacer variar por sí mismos el curso de una guerra. El terrorista suicida moderno, tal como lo hemos visto operar en Irak luego de la invasión que derrocó al régimen de Sadam Hussein y lo estamos viendo actuar ahora en Pakistán y Afganistán, es algo sin precedentes: un instrumento central de la estrategia diseñada por Bin Laden y sus aliados. No consiste en infligir una derrota militar al Gran Satán (Estados Unidos) sino en irlo socavando mediante atentados contra víctimas inocentes y locales civiles, que siembran la inseguridad y el pánico, desordenan el funcionamiento de las instituciones y llevan a los gobiernos, desconcertados ante esa guerra solapada, hecha de golpes súbitos a blancos inesperados, a tomar medidas de seguridad que a veces contradicen de manera flagrante los más caros principios democráticos y violan una de las mayores conquistas de la cultura de la libertad como son los derechos humanos. Lo ocurrido en Guantánamo o en la cárcel de Abu Ghraib en Irak con los prisioneros sospechosos de colaborar con el terror son sólo dos ominosos ejemplos, entre muchos otros, de cómo la estrategia de Osama Bin Laden va dando resultados.

El terrorista suicida es un arma muy difícil de combatir en una sociedad abierta, donde las leyes se respetan, así como las garantías individuales y los derechos humanos, y donde críticas, doctrinas e ideas se expresan libremente. Puede permanecer desapercibido, infiltrarse y desaparecer entre las gentes comunes y corrientes, preparar sus atentados con una infraestructura mínima y escoger su blanco y su momento con comodidad. La capacidad de destrucción de quien no le importa morir matando es inmensa, ya que esta disposición, insólita para sus adversarios, lo hace poco menos que invisible para éstos hasta el instante mismo de provocar el cataclismo. Por lo pronto, puede moverse con facilidad por los lugares donde va a cometer su inmolación, lugares que jamás podrían estar protegidos en su totalidad. No hay manera de que un gobierno esté en condiciones de rodear de vigilancia estricta todos los lugares públicos de un país o una ciudad entera.

De otro lado, el desarrollo espectacular de la tecnología bélica, que permite en nuestros días que artefactos pequeños y manuables causen más estragos que antaño toda una unidad de artillería, facilita enormemente la tarea del terrorista. Hemos visto casos tan sorprendentes como materiales inflamables capaces de incendiar un avión, escondidos en el polvo de los zapatos de un suicida potencial. Dentro de la loca carrera de la especie humana hacia la muerte no es imposible que lleguemos pronto a la aparición de armas atómicas portátiles.

El blanco del terrorista suicida no es por lo común un objetivo militar, que suele contar con sistemas de protección avanzados. Son objetivos civiles, que concentran gran número de personas, edificios públicos, estaciones de metro o de tren, aviones de pasajeros, mercados, centros deportivos. El terrorista suicida no pretende ganar una guerra, ni siquiera debilitar el aparato militar de su enemigo. Quiere aterrorizar a la población civil, sembrar la confusión y el caos, de manera que, presionados por una opinión pública insegura y encolerizada, que exige mano firme a sus gobiernos, éstos conviertan a la seguridad en la primera de sus obligaciones, sacrificándole las otras. Esto ha significado, para las instituciones públicas y las compañías privadas, una multiplicación vertiginosa de gastos y de personal en sistemas de detección de armas y metales, en lugares de trabajo y reunión, almacenes, bibliotecas, estadios, lugares de diversión, dificultando el transporte y perturbando la vida cotidiana a extremos a veces de pesadilla para la mayoría de la población.

La consecuencia más grave de la amenaza del terrorismo suicida que planea hoy sobre el Occidente democrático y liberal, es que éste, en sus esfuerzos por defenderse contra la repetición de matanzas como las de las Torres Gemelas de Manhattan o la Estación de Atocha de Madrid, va renunciando a las grandes conquistas de la cultura de la libertad, reduciendo o aboliendo los derechos que garantizan la privacidad, el principio de que nadie es culpable mientras no se demuestre judicialmente que lo es, la prohibición de la tortura, el habeas corpus, el secreto bancario, el derecho de crítica, la libertad de expresión, y confiriendo a los cuerpos militares y policiales de inteligencia, especializados en la lucha antiterrorista, un poder que escapa parcial o totalmente al control de los órganos representativos del Estado de derecho como el Parlamento y el Poder Judicial. Mediante amenazas y chantajes, el terrorismo pretende, y por desgracia a menudo consigue, intimidar a autoridades y órganos de prensa para que renuncien a su libertad de información y de crítica y a veces a la simple verdad a fin de no ser víctimas de represalias, como se vio con el episodio de las caricaturas de Mahoma publicadas en un periódico de Dinamarca.

¡Qué extraordinaria victoria para los líderes integristas que lanzan a sus fanáticos enfardelados de explosivos contra muchedumbres inermes ver cómo las democracias van dejando de ser demócratas con el argumento de que la única manera de defender la libertad es conculcándola y dando pasos que las acercan cada día más a los regímenes autoritarios!

http://www.elpais.com/articulo/opinion/terrorista/suicida/elpepiopi/20101121elpepiopi_12/Tes
Este es un reenvío de un mensaje de "Tábano Informa"
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lunes, 12 de mayo de 2008

* ISA DOBLES COMENTA “LA EXPLOSIÓN DE CHÁVEZ ESTA TARDE”


* ISA DOBLES COMENTA “LA EXPLOSIÓN DE CHÁVEZ ESTA TARDE”

12 de mayo de 2008

La explosión de Chávez la tarde de este domingo no sorprende. Estamos acostumbrados. La ferocidad y vulgaridad , sin embargo, dicen muy a las claras delterror que está detrás del exabrupto.


Porque Chávez sabe que no puede escapar,que pisó en falso, que está al descubierto, que las computadoras estan señalandolo, y lo que es peor: que los paises saben como trabaja INTERPOL, como lo ha sabido él también y como lo comprobó cuando necesitó de sus servicios.
Los insultos proferidos en este día de las madres en televisión y en un programa larguiiiiiiiií simo, dan cuenta exacta del momento que está viviendo. Todo le cae encima. Se adelanta tratando de curarse en salud y espepita todo lo que sabe que puede estar en ese contenido manipulandolo a su antojo, en un lenguaje amenazador, provocador, que lo que hace es minimizarlo mas a pesar de los halagos de Lula que de alguna manera tiene que defender las exportaciones a Venezuela por la incapacidad del gobierno que cierra las puertas a la confianza de la inversión extranjera consintiendo a sus socios políticos.

Resulta grotesco, hasta lastimoso, verlo bufoneando como si fuera valiente a los demas. Ya quisiera yo verlo frente a Uribe de tú a tu, sin guarda espaldas, sin poder y sin petróleo!
Pero asi como es de obvio este Chávez acorralado por sus propios errores, uno quisiera estar seguro que este pais no pierde un solo detalle de todo lo que este hombre enloquecido hace para decidir en noviembre el destino de este País.

Que esta pasividad, esta indolencia, es una manera de resistir y sabe lo que tiene que hacer, que ha madurado, que pueden haber cien candidatos y no se equivocará, que el sentido exacto del peligro que vivimos con esta mediocridad y esta perversidad no lo ignora, y que asi como la UCV acaba de demostrarlo en sus elecciones internas, sabrá sin miedo defender su democracia en noviembre para despojar del poder absoluto, de la amenazada democracia, de la delincuencia política, este País que siempre ha defendido su honor y su libertad.

Un País que le queda grande a Chávez y los suyos. Porque les queda grande lo estan destrozando en valores e historia para adecuarlo a su mediocridad y chabacanería, estrujando el alma de su pueblo con opciones de mendicidad y baratas argucias que corrompen y debilitan su personalidad.

Venezuela no se merece esto y no nos tiene sino a nosotros, los venezolanos, para luchar por ella.Cuando este momento de obscuridad pase, y veamos hacia atrás estas embestidas contra nuestra dignidad, contra nuestros valores y patrimonios, ese indebido e irresponsable manejo de nuestros recursos y fondos públicos, cuando vivamos dolorosos momentos en el resultado trágico de tantos desatinos, nos preguntas remos en nuestros hijos y nietos:


“Como se aguantó tanto?”


Que es la pregunta de todos los días desde que Chávez comenzó a fracturar la lógica y los valores de este País. En Noviembre tenemos la oportunidad de contestarla para ellos y para nosotros.