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martes, 2 de junio de 2015

JOSÉ ANGEL BORREGO, DOS TIPOS DE CAMBIO

Alguien nos dice que el economista y diputado Jesús Farías (PCV) anunció que el Gobierno aplicará dos tasas de cambio en el futuro inmediato. 

Uno que no es economista, pero que desde luego observa las penurias del gobierno y del país (y las sufre) tiene que concluir en que Farías no vive en Venezuela o que tal vez para curarse en salud y garantizarse nuevamente su curul, es incapaz de reconocer (públicamente) que la presencia de dos tipos de cambio genera un tercero por default (*) y por mampuesto. 

No podemos creer que este parlamentario que lleva varios años en el ejercicio de su diputación ignore esta cesárea de las dos tasas que pretenderían regular el manejo de las divisas. 

Y peor aún, señor Farías, que el tercer tolete es muy largo porque el gobierno, a sabiendas de que habrá “golpistas” cazando güire, restringirá al máximo la entrega de dólares y quienes los necesiten deberán acudir a la tercera tasa, aun cuando por decreto se dictamine ilegal: “Quien inventó el cacho inventó la vuelta” aseguran nuestros ancestros y ya tendremos ocasión de comprobar cómo las ristras de billetes del “imperio” se cuelan por entre los gendarmes del régimen para satisfacer un mercado que debería preocupar hondamente al Presidente, pero desde luego, dejando jugosas coimas en el camino para sus presuntos persecutores. 

Si no se desea desmontar la entelequia del control de cambio, al menos debe utilizarse solo un precio para la divisa norteña que al fin y al cabo es quien regula desde el yuan hasta el peso cubano. Y ese solo tipo de cambio producirá indefectiblemente un “mercado negro” con lo cual tendremos, quiérase o no, dos tasas para este mercado: la “única” y la negra o paralela. 

Pero de esta manera los privilegiados de hoy estarán más expuestos y quizás los dólares del petróleo rindan un poco más.

(*) Tipo de default que traduce que llena o asume automáticamente un vacío existente.

José Angel Borrego
periodistaborrego@gmail.com
@periodistaborr1

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domingo, 28 de septiembre de 2014

CARLOS E. AGUILERA A., LA CHIKUNGUNYA CHAVISTA

Un amigo lector me sugiere explique que se entiende por Default, termino utilizado en los últimos días con frecuencia.  Bien, según los entendidos de la materia económica Default significa la suspensión de pagos es un término habitualmente utilizado en finanzas para hacer referencia a una situación en la que el prestatario no hace frente a las obligaciones legales que tiene con sus acreedores en la forma establecida en el contrato de reconocimiento de la deuda. 

El default puede producirse con distintos tipos de deuda, ya sean bonos, hipotecas o préstamos.

Desde el punto de vista de la economía internacional, el término "default" es habitualmente utilizado para hacer referencia al impago de la deuda soberana (sovereign default), es decir, cuando un gobierno adopta la decisión de no pagar su deuda externa.

Y eso es lo que se teme ocurra en Venezuela, visto el cuadro que presentan las finanzas públicas, que desde hace 15 años cayeron en un barril sin fondo. Así lo advierten reconocidos economistas y expertos financistas nacionales e internacionales, que temen pueda presentarse una quiebra que viene a ser una situación jurídica en la que el gobierno no pueda hacer frente a los pagos que debe realizar, porque estos son superiores a sus recursos económicos disponibles. La pregunta de rigor es, ¿Cómo el gobierno chavista honrará dichos compromisos con  China, Rusia y otros países con los que ha firmado convenios o acuerdos, cuyos préstamos según algunos entendidos supera los 75 mil millones de dólares, hasta los actuales momentos?

A ello se suma – lo que en recientes días denunciaron Ricardo Haussman y Miguel Ángel Santos – quienes se preguntan si es moralmente honrado pagar los 5.200 millones de dólares en bonos de la deuda externa el próximo mes de octubre, cuando se le deben 3.500 millones a las farmacéuticas, 4.200 a los importadores de alimentos, 3.000 millones a la industria automotriz y 3.700 millones a las aerolíneas. Y la respuesta  de Maduro es que los demandará por participar en una “conspiración internacional”.

El riesgo de default que advierten los economistas es apenas una consecuencia de la profunda crisis de ética política que ha consumido a líderes, partidos y ciudadanos por igual. Hugo Chávez reivindicó la legitimidad de su fracasado golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez, tras pedir financiamiento al Fondo Monetario Internacional a cambio de implementar un paquete de medidas, que implicaban: eliminar la tasa de cambio preferencial, liberar los precios de los bienes y servicios, aumentar la gasolina y reducir el gasto público y el déficit fiscal. Con este ofrecimiento populista y demagógico, convenció a quienes lo encumbraron al poder. En mala hora.

No conforme con ello, Maduro se niega a renegociar los términos de la deuda externa y se propone vender Citgo, un activo que la industria petrolera venezolana no podrá recuperar y que la pone en minusvalía frente a otros competidores regionales en los mercados energéticos internacionales. Exige a los funcionarios públicos “eficiencia” para evitar se desangren los recursos que ha perdido el Estado en los últimos 15 años a través de la corrupción, y decreta la creación de un sexto fondo de desarrollo sobre el que no habrá contraloría alguna, que de paso nunca lo ha habido.

Una vez que todos los actores económicos y sociales del país se volvieron dependientes de la liquidación de dólares, el Ejecutivo cerró el grifo de las divisas y arrancó la transición hacia un modelo que impone el control del Estado sobre la libertad de producir, crear, opinar y progresar y ello ha derivado en una profunda crisis que ha afectado mayoritariamente a comerciantes, empresarios, industriales y finalmente al ciudadano común que cada día ve con angustia, desesperación e incapacidad, que el salario mínimo que percibe: Bs. 4.254,oo mensuales, apenas le alcanza, ya que el valor de la canasta básica supera los Bs. 18.000,oo, además de los gastos ordinarios del hogar (alquiler, transporte, ropa, calzado y demás).

Maduro está atrapado en un dilema similar al que entrampó a CAP, que trató de encontrar la forma de hacer que el pueblo pague el coste del ajuste sin que proteste, y aún cuando rote a sus Ministros en el gabinete, conformado en su mayoría por militares, que sobrepasan de 398 en Ministerios, Institutos Autónomos y empresas del estado, no podrá superar tal coyuntura, porque no tiene la ascendencia política ni la capacidad con la que contaban CAP y Chávez,

El chikungunya ha cristalizado la inoperancia de la gestión de Nicolás Maduro en una nueva dimensión. El brote coincide con el punto más crítico de escasez de medicamentos, reactivos e insumos sanitarios que se ha registrado este año por la falta de dólares para cubrir estas importaciones. Mientras los pacientes se mueren de mengua en las emergencias de los hospitales de todo el país, por falta de acetaminofén para tratar el chikungunya o de hilos para hacer suturas en las cirugías, el gobierno insiste en que no hay comida, ni desodorantes, ni repuestos para vehículos por el contrabando de extracción en la frontera con Colombia y el coletazo que dejaron las protestas de principios de año.

Esta es la verdadera Chikungunya que lacera la piel de los venezolanos, por la mediocridad con la que se manejan los destinos de la nación.

José Ingenieros, filósofo argentino, profesor de psicología experimental, considerado uno de los máximos representantes del positivismo en Latinoamérica, como miembro del Partido Socialista, defendió también la idea de que la lucha de clases era una de las múltiples manifestaciones de la lucha por la vida, al mismo tiempo que criticaba al hombre mediocre, como observamos en algunos de sus pensamientos, que a continuación reproducimos:

*  "Cada cierto tiempo el equilibrio social se rompe a favor de la mediocridad. El ambiente se torna refractario a todo afán de perfección, los ideales se debilitan y la dignidad se ausenta; los hombres acomodaticios tienen su primavera florida.

*  El mediocre ignora el justo medio, nunca hace un juicio sobre sí, desconoce la autocrítica, está condenado a permanecer en su módico refugio.

* El mediocre rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar, con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en la descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos. Se comunica mediante el monólogo y el aplauso.

* El mediocre no logra liberarse de sus resentimientos, viejísimo problema que siempre desnaturaliza a la Justicia.

*  No soporta las formas, las confunde con formalidades, por lo cual desconoce la cortesía, que es una forma de respeto por los demás

* Los que piensan y actúan así integran una comunidad enferma y más grave aún, la dirigen, o pretenden hacerlo.

* Esta actitud lo encierra en la convicción de que él posee la verdad, la luz, y su adversario el error, la oscuridad

* Se siente libre de culpa y serena su conciencia si disposiciones legales lo liberan de las sanciones por las faltas que cometió.

*  La impunidad lo tranquiliza.

*  Siempre hay mediocres, son perennes. Lo que varía es su prestigio y su influencia.

*  Cuando se reemplaza lo cualitativo por lo conveniente, el rebelde es igual al lacayo, porque los valores se acomodan a las circunstancias.

* Hay más presencias personales que proyectos.

* La declinación de la "educación" y su confusión con "enseñanza" permiten una sociedad sin ideales y sin cultura, lo que facilita la existencia de políticos ignorantes y rapaces".

Carlos E. Aguilera A.,
careduagui@yahoo.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

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martes, 23 de septiembre de 2014

MANUEL MALAVER, EL SOCIALISMO EN LOS TIEMPOS DEL DEFAULT Y EL CHIKUNGUNYA

Que Maduro haya acusado el jueves a la oposición de estar preparando una “guerra bacteriológica” en el estado Aragua, me ha tentado a formularme la pregunta de si el “hombre del pajarito” no busca la excusa perfecta para declararse en “default”, pues, con una emergencia de tal categoría y naturaleza sería antipatriótico y contrarrevolucionario estarle pagando deudas a un grupo de bancos y entidades financieras que siguen líneas de los imperialistas yanquis que serían, a fin de cuentas, los cerebros tras del Armagedón.

El Armagedón, si, dije el Armagedón, porque no otra clase de guerra sino la tan magistralmente descrita en el “Apocalipsis de Juan” sería la que se desencadenaría con cientos de miles de personas –quizá millones- muriendo infectados por el dengue, el chikungunya, el ébola, el ántrax y tantos otros agentes patógenos en cuyo empleo resultaron malévolos eficientísimos viejos y nuevos amigos de Chávez y Maduro como Saddam Hussein y Bashir al-Assad.

Sobre el primero, fueron otros compinches de los caudillos venezolanos, los iraníes, quienes denunciaron con testimonios irrefutables la guerra química o bacteriológica que contra ellos desató el también llamado “matón de Bagdad”; y en cuanto al segundo, denuncias de los rebeldes sirios comprobadas por la ONU y ONG internacionales dejaron claro que si Assad aun sobrevive es a punta de armas de uso prohibido.

No sé hasta dónde pueden llegar Maduro y sus secuaces en sus extravíos por conservar el poder, pero cómo cada día, semana o mes que pasan son como escalas que conducen al instante final, no dudaría en afirmar que, si no la “guerra bacteriológica” en sí, sí una enorme campaña de propaganda para atribuirla a la oposición, estaría a la vuelta de la esquina.

Al efecto, tendría el escenario servido con los miles de infectados de dengue, chikungunya –y quizá de ébola- que padecen en los hospitales, clínicas privadas y centros de salud del país, sin aspirar a que se les trate su enfermedad por falta de medicinas, y mucho menos a que se les diagnostique por escasez de reactivos, y que en ningún sentido serían atribuidos por Maduro a la corrupción y a la incompetencia de su gobierno, sino a otra activación de la llamada “teoría de las conspiraciones”, que, en el socialismo y otros sistemas totalitarios, busca no referir los fracasos a la inviabilidad del modelo, sino a quienes “conspiran” contra él.
Y como las ineficiencias, las catástrofes, los retrocesos y los desastres son infinitos, entonces, ya veremos como la historia del socialismo de Maduro, será la de las denuncias y detección de unos conspiradores, terroristas y enemigos del gobierno que jamás aparecen, porque no existen.

En la Rusia de Stalin, en la China de Mao y en la Cuba de los Castro se trabajaba poco y estudiaba menos, pues el tiempo se quemaba denunciando conspiraciones, atentados e invasiones que, por lo general, se olvidaban cuando pasaba su efecto de distracción y se pasaba a otras.

En “1984” George Orwell dejó la atmósfera y el clima perfectos que se viven en estas revoluciones, en las cuales, el “Big Brother” impera, porque él y la sociedad viven esperando cataclismos que nunca se desencadenan.

Algo de esto, y mucho más, veremos cuando a Maduro le toque en los próximos días elegir entre dos males: o pagar los vencimientos que por 6300 millones de dólares tiene con la banca internacional (lo cual dejaría las reservas internacionales del país prácticamente que inoperativas); o no pagarlas y pasar a constituirse en un paria del sistema financiero, sin acceso a los mercados de deuda y con demandas de embargos de los bienes venezolanos en el exterior, incluidos los embarques petroleros.

Pero eso en cuanto a lo económico, porque en lo que se refiere a lo político e ideológico, las pérdidas podrían ser mayores, pues si paga tendrá que habérselas con la retroizquierda de todos los pelajes que le reclamarán que tiene al pueblo muriéndose de hambre, y padeciendo las siete plagas de Egipto y sale a entregarle un tercio de las reservas en divisas venezolanas a la banca extranjera; y si no paga, sería hacer aún más aguda la crisis de desabastecimiento que ha retrocedido el país al siglo XIX.

De modo que, nada fácil, ni llevadero, ni manejable en el futuro de un gobierno que recibió como herencia del “presidente eterno” un país en bancarrota, que, para colmo, quedó en manos de un jefe de Estado sin las credenciales mínimas, no para superar las dificultades, para sortearlas y viaja a velocidades supersónicas a una época de anarquía, caos y anomia en la cual con lo único que sueña Venezuela es con un factor interno o externo que ponga fin a tal estado de cosas.

Por ahora, Maduro y sus compinches no tenían otra vía que transitar que compartir el poder con una pandilla de militares corruptos que le han cambiado apoyo por impunidad y han devenido en el puntal de un estado forajido que, por eso mismo, por no tener otra base en que sustentarse, los ha constituido en una fuerza de ocupación.

Con ellos, operan los cuerpos de inteligencia, militares y paramilitares de la dictadura cubana, básicamente interesada en garantizar que los herederos de Chávez cumplan con los acuerdos que permiten que las exportaciones petroleras venezolanas cubran el subsidio que la llamada revolución perdió con el colapso de la Unión Soviética.

Y que subyace en el cimiento de la quiebra de las finanzas nacionales, ya que, si a la cobertura de la improductividad de la isla, se une el pase a retiro de más y más áreas de la economía del país, entonces es imposible que ni siquiera un precio del petróleo de más de 200 dólares el barril sustente semejante carga.

Son dos estados menesterosos, sin otro producto que ofertar en los mercados internacionales que el cada vez más menguado ingreso en petrolero venezolano, por tanto, hermanos en la agonía de que los precios del crudo se mantengan, aumenten o desplomen.

Dos economías capitalistas al final del día, dependientes del bienestar y de la permanencia del odiado sistema, y obligados a cumplir con el pago de sus deudas porque si no, la dictadura más vieja del mundo y la más joven seguirán el camino de los socialismos que yacen bajo los escombros del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviético.

En otras palabras: que no le veo otro alternativa a Maduro que pagar los vencimientos de la deuda, aun a costa de agudizar la crisis social venezolana, porque si no, no es uno, sino dos los parques jurásicos los que se hundirán.

Manuel Malaver
manuhalm912@cantv.net
@MMalaverM

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lunes, 4 de agosto de 2014

RAÚL R. ZORZÓN, UN RELATO EN DEFAULT, CASO ARGENTINA

Miente que algo siempre queda, era el relato del Nazi Joseph Goebbels. Engañe y divida es la consigna de este gobierno, de la cual han hecho una barrera de contención a sus pretextos y sus posteriores frustraciones. Después de diez años han ingresado en una mudez muy llamativa.

Esa construcción fue una trama rudimentaria que se asemeja a un desplante del vínculo entre lo que es la coherencia con la razón. El complot justificativo rompió con la exigua credibilidad que quedaba y profundizó la resistencia de los ciudadanos en aceptar imposiciones irracionales.
 Una extensa brecha que se ahonda por desgaste entre lo real con lo fingido deja sin opciones a los inventores de esa creación. Los porrazos frecuentes y las posteriores derivaciones están acomodando las cosas en el lugar que corresponde.
Cuando las palabras atentan contra sus contenidos terminan destruyendo la noción de la libertad; dicho de otra manera, cuando se subsiste inventando pretextos como salvaguarda a los caprichos se ingresa en el recinto de su propia esclavitud.
Los sermones cansadores en cadena oficial confluyeron en una chatarra de charlatanerías estériles que quedó al desnudo en un patrioterismo exacerbado y hueco de contenidos.
Un enlace de hechos infelices es el inventario y el resultado final de una gestión signada por la omnipotencia, la transgresión y el pillaje de bienes públicos. Una “sucesión de denuncias” y un aguantadero oficial, acorralan por un lado y amparan por el otro a funcionarios envueltos en hechos de corrupción.
El modelo de gestión que tanto protegieron no es único, es más bien un correlato de los intervencionismos estatales instalados en buena parte de América Latina y en muchos países africanos, que se basan en acumular el poder absoluto apañado por exhortos sentenciosos con patrones amigos, y distribuir recursos a voluntad para cooptar a los sectores humildes y luego dominarlos con arengas furtivas que encienden el calor popular. 
Argentina atravesó una década increíble en bonanza que fue desperdiciada, depredada, desquiciada o robada según se la quiera calificar (para el relato ganada) en un contexto favorable del capital mundial en expansión que se dilapidó sin reparos.
La inverosimilitud del relato arengaba constantemente por un modelo de desarrollo con inclusión social; en el fondo encubría las intenciones voraces de buitres hambrientos que desplegaron sus garras sobre esa riqueza que sí, fue a parar a las arcas de ese selecto entorno de amigos multiplicando su patrimonio en forma obscena.
Las argumentaciones permanentes para justificar lo insostenible y de esa manera enredar a la opinión pública, hizo que con el tiempo y la verdad se terminara el romance popular y se desatara un malestar reflejado en el humor social embravecido, pidiendo a gritos que haya un cambio antes que esto termine en lo que ya conocemos por experiencia. La Cámpora, la Juan Domingo, batallón militante, unidos y organizados etc, comenzaron a arriar sus banderas y deambulan confundidos por una avenida que seguramente terminará en la justicia.
Errores de cálculos y de pronósticos precipitaron la debacle económica y financiera que traerá consecuencias económicas y sociales inquietantes. El festival de subsidios indiscriminados e innecesarios socavó un agujero negro que devora todos los recursos disponibles y acelera la emisión de dinero sin respaldo que empuja los precios hacia arriba. La inflación no para de aumentar a pesar de la fuerte retracción en el empleo y en el consumo. El modelo pasó de la euforia a la desgracia.
Al principio renegociaron con éxito las deudas que habían caído en default; un camino de certidumbre se habría en esos tiempos para campear un nuevo horizonte y ordenar definitivamente las cuentas pública. Sin embargo pudo más la diatriba a la inteligencia, que con el tiempo enervaron la paciencia de muchos acreedores que no habían entrado a esos canjes.
Los mejores precios internacionales de la historia y la mayoría parlamentaria alucinaron una aventura hegemónica que los indujo a pensar en la perpetuación en el poder. Arrodillaron a gobernadores, Intentaron reformar la constitución, desoyeron fallos de la corte, sancionaron leyes anticonstitucionales, discriminaron medios de comunicación con la pauta oficial e intentaron desguazar a los que resistían. Los pedidos de la oposición fueron sepultados por esa preeminencia haciéndoles sentir quien era capaz de lo imposible.
Pero el desgaste no tardó en llegar y una cascada de sucesos aterrizó sobre las bases del modelo interrumpiendo los festejos. La incógnita paralizó la vorágine y los cronistas comenzaron a replegarse. Llegaba definitivamente la crudeza de lo que estamos padeciendo; sí, la realidad superaba la ficción. Cabizbajos corrigieron en partes la manipulación del Indec con los índices inflacionarios, y se abrían las puertas a la tan temida recesión. Paso a paso se acercaba un nuevo default.
Pasaron más de tres años del primer fallo adverso del juez Thomas Griesa sobre la deuda pendiente y haciéndose lo cancheros lo dejaron pasar; el ex ministro Lorenzino se animó a decir que no acatarían el fallo si este resultara adverso. Luego el “joven relator de economía” aseguró que no pagarían un solo peso, tanto a Aerolíneas Argentinas como al club de París, y menos aún a quienes no habían entrado en la renegociación. No solo que abonaron los compromisos, sino que pagaron al club parisino más de tres mil seiscientos millones de dólares en punitorios para evitar el monitoreo del FMI; y más de cinco mil millones a los españoles por la empresa de aviación que hoy deja un déficit millonario por día. Cualquiera negocia de esa manera.
Muchas veces el tiempo no tiene apuros, otras es demasiado rápido. Ante tanta impericia e inexperiencia se asustaron y reflexionando un poco se acorralaron en su propio laberinto; se encontraron con la cláusula que ellos mismos ofrecieron como garantía que los ató de pies y manos (cláusula RUFO) y todo se precipitó.
Aquel juez cansado del menoscabo “argento” obligó a nuestro país a cancelar bonos por el cien por ciento del valor. Y como todo es impericia y arrebato, a cambio de entablar compromisos perdurables y serios que conduzcan a un final feliz, optaron por la provocación y las hostilidades descalificando al mismo magistrado que dictó la sentencia como a su mediador, en una arenga que dieron por terminadas esas negociaciones.
Se abre ahora una instancia muy compleja para nuestro país. Entrar nuevamente en cesación de pagos traerá secuelas que se podían haber evitado. De esta manera Argentina se asoma a una estación cuyas consecuencias son difíciles de predecir.
El daño que este ministro de economía la ha causado a nuestro país es demasiado caro, seguramente ahora lo debe estar entendiendo, ya es tarde. Justificó su teoría económica con palabreríos inútiles en una situación que requiere respuestas sensatas. Es el titular del palacio de hacienda de un país ya en recesión y que acaba de entrar nuevamente en default.
Así como a principio de esta década se festejo con gritos y aplausos el anuncio de que Argentina entraba en cesación de pagos; ella, desde el patio de la casa rosada arengó ante el aplauso y los gritos de unos pocos militantes no haber acordado con los fondos buitres.
Una historia que se repite y que solo los ineptos no entienden.

Raúl R. Zorzón
rzorzon@malabrigo.com

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domingo, 3 de agosto de 2014

MALÚ KIKUCHI, “TODO PASA”, DESDE ARGENTINA

No es un homenaje a Julio Grondona, es una verdad de esas que a veces duelen y otras ayudan a vivir. Pensando en la última posibilidad, le cuento que a partir de hoy faltan sólo 495 días, para que esta “era K”, el calificativo se lo dejo a Usted, termine. Ya ve, todo pasa. Hasta Grondona se murió.

Este default “selectivo”, o como quieran llamarlo, siempre es un default. Desde 1988, pasando por diciembre 2001 hasta ahora, este curioso, caro, innecesario  “CRISTIdefaultOF” (para llamarlo de alguna manera), suma 3 defaults en 25 años, y 12 desde el anterior. Un record.  “We are the champions!”  No es para imitar.

Curiosidades argentinas en tiempos del curiosísimo default K.

El ministro Kicillof salió de la primera, última y única reunión con el mediador Daniel Pollack y los holdouts, levantando los pulgares. Todos creyeron que el tema estaba solucionado. Sobre el filo de la hora, en la tarde del 30/7/2014, el gobierno argentino había arreglado el pago y evitado el default. Los mercados festejaron… antes de tiempo.

No fue así. ¿Porqué los pulgares en alto? Para decir “¿hemos vencido a los acreedores, no les vamos a pagar?” Luego del político y apasionado discurso del ministro (de economía nada), entendimos que el triunfo residía en no cumplir con la sentencia del juez Griesa. ¡Que nos importa la justicia de New York, libremente elegida por Argentina en el tema de los bonos!

Porque el ministro habló sólo de las leyes argentinas que prohibían esto y permitían aquello. El problema es que la reestructuración 2005 de Néstor y 2010 de Cristina, eligieron la justicia de Nueva York, no la Argentina. Sabían que con Oyarbide nadie aceptaría y con Griesa lo hizo el 92%.

Otra curiosidad argentina, esta de larga data. La culpa siempre es del otro. Ya lo decía el genial Tato Bores. Nuestro informante mañanero, Capitanich, dijo que hubo mala praxis de la justicia de los EEUU, incompetencia del mediador Pollack y que íbamos a recurrir a la Corte de La Haya, una vez más. Nunca somos responsables de nuestros actos. Así nos va.

La sentencia, justa o no, eso merece un largo capítulo sobre el respeto a la propiedad privada o a la socialista tendencia a privilegiar el bien de la mayoría,  dice que Argentina debe pagarle a los holdouts US$1.330 millones, que sumando intereses llegarían a US$ 1.500 millones. La mitad de lo que pierde el país manteniendo una línea de bandera,  innecesaria.

Los medios gráficos y audio visuales le han dado la misma importancia y la misma cantidad de tiempo al tema del default, como a la muerte de Julio Humberto Grondona, eterno presidente de la AFA (35 años, desde el proceso, pasando por todos los gobiernos democráticos), vicepresidente y tesorero de la FIFA. Sin lugar a dudas, un personaje al que se ha enterrado con honores de presidente de la nación. El fútbol al mismo nivel que la economía Argentina. Así nos va. Y esto parece que no pasa.

Otra curiosidad, ¿los 40 millones de argentinos tendremos clara noción de lo que significa un default? Aunque sea un default raro, ya que depositamos la plata para pagarle a los holdin en un banco de Nueva York, que el juez Griesa no permite pagar hasta arreglar con los holdouts. El juez sostiene que con o sin default, debemos acatar la sentencia y pagar lo adeudado.

Creo que con los discursos del ministro Kicillof y el de la presidente, tan llenos de nacionalismo barato y socialismo caro (que pagaremos nosotros), la mayoría de los argentinos no saben que un default, con el adjetivo que le agreguen, significa menos importaciones, por lo tanto menos producción, que genera menos trabajo, que implica menos plata para comprar lo indispensable, que se compensa con más inseguridad.

Y una inflación desbocada, ya que como advirtió alguien de este iluminado gobierno, Argentina no puede imprimir dólares.  La venganza es imprimir cada vez más pesos. Pero para no admitir la inflación, en vez de imprimir billetes de $500 o $1.000, seguimos imprimiendo al mismo tiempo $100 de Roca y $!00 de Eva, para que la gente no se dé cuenta.

Pero la gente va al mercado y por tonta que sea, o al menos así lo cree el gobierno, se da cuenta que cada día compra menos, con más pesos. Y eso, no le gusta a nadie. Y si no arreglamos este default rápido, no veremos un dólar salvo por TV y necesitamos millones sólo para pagar la energía. ¿Son conscientes Cristina y Axel del berenjenal en que nos han metido?

¿Y para qué el esfuerzo de arreglar con Brufau (YPF), con los juicios perdidos en el CIADI, con el club de París, y terminar defaulteando porque Griesa nos cae mal y lo insulta la presidente hablando de extorsión y de representar a los fondos de los holdouts? Curioso y gratuito default que nos será muy doloroso.

China nos declaró en default. ¿Se caerá el swap de 11.000 millones de yuanes que nos iban a prestar para que les pudiéramos pagar todo lo que nos van a vender, mientras sólo nos compran soja y aceite de soja? ¡Somos tan vivos haciendo negocios para el país! A nivel privado es otra cosa.

Todo pasa. Este default pasará rápido si el tándem Cristina/Kicillof adquiere algo de sentido común y pone por delante de su ideología, el bienestar del país O pasará despacio, con un pueblo hambreado, soportando las consecuencias. Pero de cualquier modo, va a pasar.

Y como diría la presidente, “la vida sigue”. El problema es que no aclara de qué manera sigue para los 40 millones de sufridos argentinos. Argentinos que en su inmensa mayoría no tienen bóvedas con euros, ni cuentas en paraísos fiscales como las Seychelles, para estar a reguardo de caprichosos defaults.

Para no caer en un pozo depresivo, recuerde, “todo pasa”, y faltan solamente 495 días para terminar la presidencia de Cristina.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

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domingo, 25 de mayo de 2014

MERCEDES PULIDO, SE BUSCA UNA BRUJULA

Por doquier la interrogante del entorno es ¿qué va a pasar? Y de seguida, ¿cuáles son las herramientas para protegernos en este caos en que nada parece predecible? Indudablemente la realidad nos luce sórdida, cuyo significado etimológico se refiere a mezquina, avarienta, impúdica, cínica; ninguna norma es suficiente para limitar el desbordamiento de falacias e imposición de la mentira que pudiera debilitar la arbitrariedad.

Los recientes intentos de "diálogo" han sido oportunidad para demostrar la falacia de que todo acuerdo es válido siempre que sea el que yo impongo desde el poder. No hay disposición para entender las aspiraciones y diversidad del país. El reciente documento de la comisión de cancilleres es una respuesta con lenguaje diplomático sobre la ausencia de acuerdos. Para algunos puede ser ganancia de tiempo, como para el Gobierno, que con la represión continua está sintiendo que ya dominó "la calle" y por lo tanto puede seguir haciéndolo ya que los negociantes de buena fe lo consideran legítimo electoralmente.

Para otros, más que un fracaso es la evidencia de la negativa a rectificar o revisar la imposición totalitaria contra los derechos de los ciudadanos, entre los que se evidencian el bienestar diario de la seguridad, abastecimiento, derecho a la protesta por las aspiraciones propias y especialmente, por encima de todo, "la vida" y tal vez lo más destacado es que este malestar de múltiples rostros no tiene vuelta atrás.

Pero la historia es una lección constante de que nada es lineal. Hay contingencias inesperadas que cambian el rumbo de las decisiones impuestas. Demostración palpable es la crisis de divisas en un país petrolero la cual se evidencia en la falta de ajuste de las pensiones de los jubilados al nuevo salario mínimo.

El "default" en no pagar las deudas existentes y en consecuencia, la parálisis de la producción nacional y extranjera con el consecuente desempleo y la protesta. El regreso violento de los becarios nicaragüenses del Alba con vacíos en la acreditación que hicieran de estudios truncados.

La falta de control personal en las declaraciones oficiales es clara señal de estar dispuestos a llevarse por delante todo obstáculo. Se prepara un paquete que signifique ajustes en la economía pero para ello se requiere fortaleza en las instituciones que puedan llevarlo a cabo y cohesión en las élites dirigentes para afrontar las dificultades de los compromisos.

Con tres mil detenidos, juicios forjados y rapiña constante, ¿cuál es el músculo dirigencial y la credibilidad de los compromisos para aguantar estas decisiones?

Perdidos en la jungla de los fanatismos y legados, se busca una brújula que señale la necesaria amnistía de las inmensas grietas que dividen, la credibilidad y confianza en que nada es eterno.

No hay vuelta atrás. Las transiciones actúan como fuerzas invisibles, dolorosas, pero son la realidad del tejido social y hasta ahora no hay recetas para desaparecerlas.

Mercedes Pulido
mercedes.pulido@gmail.com
@mercedespulidob

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lunes, 17 de febrero de 2014

LUIS VICENTE LEÓN, ¿DEFAULT O NO DEFAULT?

¿Cuál es el riesgo mayor de que mi análisis esté equivocado?

Que la ignorancia los lleve al suicidio...

La pregunta que dejamos la semana pasada es: ¿tiene razón el mercado dándole a los bonos venezolanos categoría de basura o vuelve a sobreestimar el riesgo país, contaminado por las acciones radicales del chavismo, que sin embargo no ha dejado de reconocer sus obligaciones de deuda pública externa (aunque sí las deudas comerciales)?

La situación del país se ha deteriorado y es natural que los tenedores de bonos estén nerviosos. Por una parte, el mercado percibe que la estabilidad del gobierno de Maduro es inferior a la de Chávez y que existen riesgos de implosión o de rebelión popular ante la crisis. Los eventos sucedidos empeoran las proyecciones. Por otra parte, la negativa del Gobierno a tomar acciones económicas racionales hace que un operador financiero, sentado en New York, Londres o Hong Kong, termine por decir: "esto no se ve bien, no lo entiendo y mejor salgo de ahí antes de que me pise las que te conté" (¿cómo se dirá pelotas en chino?).

No los culpo, pero ahora les cuento lo que pienso (con igual riesgo de equivocarme). La probabilidad de que el Gobierno haga un default existe, pero es inferior a la que el mercado le está atribuyendo.

Después de muchas conversaciones con tenedores de deuda, siento que están invadidos por el efecto papel toi-lette: "si en Venezuela no tienen con que limpiarse, menos tendrán para pagarnos la deuda". Suena lógico, pero no es cierto. No hay suficiente papel, ni leche, ni azúcar, ni aceite, ni harina, no porque no haya ingresos suficientes en divisas sino porque hay un modelo intervencionista y controlador que llena de distorsiones el sistema y colapsa la oferta y la demanda. Que ante la negativa de devaluar para evitar los costos políticos, han privilegiado una estrategia de recortar las asignaciones de divisas y las importaciones para equilibrar por la vía del volumen la balanza comercial y de pagos. Las exportaciones petroleras siguen estables y los precios altos. 

El flujo es suficiente para enfrentar el pago de deuda externa y las importaciones convencionales (a menos que sigan regalando las reservas a BsF/$ 6,3). 

Las deudas comerciales vencidas probablemente serán negociadas a descuento con acreedores y pagadas con deuda nueva, luego de varios años sin emitir alguna, pero el retraso en el pago puede colapsar el abastecimiento interno. 

No obstante, los bonos tienen estímulos para ser pagados. ¿Por qué? Porque los activos de la nación en el exterior son gigantes y se pondrían en riesgo de embargo. Porque los buques de Pdvsa pasan diariamente por los territorios de los acreedores que quedarían guindados. Porque los pagos petroleros vienen de bancos internacionales que podrían recibir ordenes judiciales de congelar envíos de dinero al país y porque Venezuela no se puede dar el lujo de cerrarse las puertas al financiamiento internacional. Sería mil veces más probable que el Gobierno finalmente devalúe y reduzca el gasto público interno, antes de "defaultear".

Entiendo la desconfianza que genera el no reconocimiento de las deudas comerciales (que algunos llaman default interno) y es probable que sea cierto que el flujo de caja no dé para pagar todo eso. Pero brincar de ahí al default de deuda externa es un doble salto mortal. Primero porque es precisamente el deseo de garantizar los pagos de deuda externa, que tienen compromisos legales en el exterior, lo que está complicando el pago interno. Es obvio que el Gobierno privilegia la deuda externa sobre la local.

¿Cuál es el riesgo mayor de que mi análisis esté equivocado? Que la ignorancia los lleve al suicidio (una tesis no despreciable) o que el precio del petróleo se derrumbe. 

Pero ahí pasamos al departamento de Hermes el Iluminado.

@luisvicenteleon
Luisvicenteleon@gmail.com

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sábado, 10 de agosto de 2013

VICTOR VARGAS, EL DEFAULT NO SERA TELEVISADO, VIENE LA CRISIS

Viene joropo pero no hay alpargatas

LA CRISIS QUE OPRIME AL PAÍS SE REFUERZA CON LA INEPTITUD DE LAS MEDIDAS GUBERNAMENTALES. 

La imbecilidad fiscal del Gobierno pone a Venezuela al borde de la cesación de
pagos

Hoy, primero de agosto de 2013, el gobierno de Venezuela comenzó a jugar en tiempo de descuento. Entre agosto y noviembre, el erario venezolano deberá desembolsar 4.300 millones de dólares para cancelar pagos de la deuda externa. El gobierno de Venezuela no cuenta por ahora con ese dinero. Según informó El periódico El Nuevo Herald de Miami, las reservas internacionales líquidas de Venezuela ascienden a unos 2.500 millones de dólares, tras llegar en el primer trimestre del 2009 a 33.000 millones de dólares.Y aunque es posible que en muchos paraísos fiscales del mundo haya sumas de dólares bastante más altas, pertenecen a ciudadanos privados (esto es, privados de escrúpulos y de dignidad). Según el ministro de Finanzas Nelson Merentes, "Seguimos trabajando de tal manera que en el tercer y cuarto trimestre resultará notorio lo que va a pasar con el crecimiento económico del país". Y sí, resultará muy notorio lo que ocurrirá. No debemos olvidar que las palabras de Merentes fueron enunciadas en el popular programa televisivo José Vicente Hoy, que tiene como anchorman a un hombre célebre por sus acertadas predicciones. El famoso "accidente financiero" del cual alertó en septiembre pasado la empresa de servicios financieros Morgan Stanley es factible. Morgan Stanley señaló que la única manera de frenar la debacle sería que la "chaveconomía" cambiase mágicamente de la mañana a la noche. Pero desde el enunciado del vaticinio hasta ahora ha transcurrido aproximadamente el ciclo de un embarazo, y lo que ha producido la economía de Venezuela en ese lapso recuerda el parto de los montes. Daniel Volberg, analista de Morgan Stanley, dijo que las cuentas en Venezuela "lucen cada vez más frágiles", y no se requiere una crisis global "para que Venezuela se derrumbe". El analista recomendó a los clientes de la empresa que enfoquen sus ojos en el próximo "punto importante de caída": la cancelación de los pagos de la deuda externa venezolana. 


CUENTOS Y CUENTAS 

Carl Meacham, del Center for Strategic and International Studies (CSIS), de Washington, dijo que el gobierno de Nicolás Maduro podría decidir la cesación de pagos de la deuda externa, siguiendo el ejemplo de Argentina. Hay una serie de indicadores económicos, dijo Meacham, que parecen copiar lo ocurrido con el gobierno de Fernando de la Rúa en el 2001: una moneda (el peso) que se mantenía artificialmente fuerte, un enorme déficit fiscal, y una inflación desmesurada. En Venezuela, el precio oficial del dólar es de 6,3 bolívares. En el mercado negro, el dólar se cotiza a más de 30 bolívares, unas cinco veces más. La tasa anual de inflación en junio, según The Wall Street Journal, fue del 39,6 por ciento, la más alta desde que el Banco Central de Venezuela introdujo en el 2008 una nueva metodología para su Índice de Precios al Consumidor. Un factor a tener en cuenta, dijo Meacham, es el rol que desempeña desde las sombras el ministro de Energía de Venezuela Rafael Ramírez, quien tiene grandes ambiciones políticas. Hay un solo lugar donde Maduro puede buscar dinero: en PDVSA. Y ocurre que Ramírez controla los cordones de la bolsa. El ministro venezolano podría aprovechar la débil posición de Maduro y su fuerte declinación en las encuestas para negarle el dinero necesario. Eso profundizaría aún más la crisis que padece Venezuela. 

EL PROBLEMA DE NO RESPETAR LA LEY 

El gobierno venezolano tiene cada vez más dificultades para obtener créditos destinados a financiar sus gastos. Meacham señala algo muy interesante: la reticencia de los mercados de capitales a prestar a Venezuela se debe, en buena parte, a las arbitrarias decisiones de la Corte Suprema de Justicia y del tribunal electoral. A partir de la dudosa victoria de Maduro, dijo el experto, hubo una retracción de los inversionistas serios. "El tribunal supremo de justicia de la nación aprobó un discutido resultado electoral sin analizar las evidencias" presentadas por la oposición venezolana, dijo Meacham. "Eso ha causado alarma sobre la independencia de la justicia" en Venezuela. Una de las preocupaciones principales de los inversionistas es "la capacidad del gobierno para garantizar sus derechos y contratos en caso de controversia". Los únicos que parecen dispuestos a seguir prestando al chavismo son los gobernantes de Beijing. Ya a esta altura, Venezuela le debe a cada chino una vela. Pero, las deudas hay que pagarlas. Y el pueblo venezolano las está pagando con creces. Pese a las rosadas promesas de los funcionarios chavistas, la infraestructura de Venezuela se está cayendo a pedazos. Hay cada vez más cortes de luz, los servicios de salud pública están a la altura de Haití, la educación es deplorable, y el desabastecimiento y el alza de los productos de primera necesidad representan una pesadilla cotidiana. Y después está el problema ejemplificado en el famoso dicho español: "Quita y no pon, se acaba el montón". El gobierno de Venezuela gasta mensualmente 5.000 millones de dólares en importaciones. En cuanto a las exportaciones petroleras, que representan alrededor del 95 por ciento de las divisas que ingresan al país, no superan los 3.500 millones de dólares mensuales. La consultoría Capital Economics, con sede en Londres, considera que Venezuela está ya en recesión. Mientras en el primer trimestre de 2012 el crecimiento de la economía fue del 5,9 por ciento ­en buena parte debido a los prodigiosos gastos destinados a financiar la campaña presidencial de Hugo Chávez­, en el mismo trimestre de 2013 subió apenas un 0,7 por ciento. En esas condiciones, Maduro se podría ver tentado a mostrar una vez sus credenciales anticapitalistas e incurrir en el default. Como dijo Meacham, analista del CSIS, existe la posibilidad de que Maduro no cancele los pagos de la deuda a fin de demostrar "que está contra el sistema y que rechaza las exigencias del sistema financiero internacional, tal como hizo la Argentina con sus tenedores de bonos.


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