BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta BACHELET. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BACHELET. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de mayo de 2015

JOSÉ ANGEL BORREGO, BAJARSE DEL CABALLO A MITAD DEL RÍO, CASO CHILE,

Según estadistas forjados por la inteligencia desarrollada para solucionar problemas, un presidente no debe bajarse del caballo en medio del río. Se recomienda enfrentar los atolladeros con su gabinete, excepción hecha de quien o quienes puntualmente son ministros del sector descarrilado.

Este será el primer gran cambio de gabinete que la presidenta chilena realiza en su segundo mandato, presionada por el escándalo por un millonario negocio de especulación inmobiliaria que tiene a su hijo mayor y a su nuera como protagonistas.

Es decir, en simple cristiano, si la crisis es por Economía, deben salir los jefes de las carteras involucradas en el asunto, incluido el conductor del banco emisor, salvo que alguno de ellos haya advertido infructuosamente el percance. Pero salir del gabinete en pleno, aparte del problema que se confronta, genera el segundo atolladero de insumir a nuevos actores dentro de un guion que desconocen. Al menos eso ha resultado así donde se ha practicado esta poco ortodoxa manera de conducir el aparato del Estado, como con tanta frecuencia observamos en Venezuela, no por renuncias colectivas, solicitadas o espontáneas, sino porque pareciera que vivimos en un país donde el Presidente no se hace acompañar por un Gabinete Ejecutivo en la exacta dimensión de su esencia.

Sin embargo, el caso que nos ocupa, aunque extrañe no es en Venezuela sino en la conservadora Chile, que aun con su gobierno de izquierda actúa con la ponderación de una derecha científica.

La Presidenta Bachelet, como comentamos en reciente trabajo, además de despedir a los ministros desde un programa de televisión irrespetando a quienes se esforzaron con ella, designa a un nuevo equipo ministerial en medio de lo que ella reconoce como una crisis.

No la calificó de grave o profunda, pero para que se transite esa vía es menester que se perciba el olor a morcilla en aquella apartada orilla. O será que intenta que se olvide el caso de corrupción protagonizado días atrás por su chamo.

José Angel Borrego
periodistaborrego@gmail.com
@periodistaborr1

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD, NACIONALES, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, INTERNACIONAL, ALEMANIA, ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA, COLOMBIA, ARGENTINA,

miércoles, 13 de mayo de 2015

JOSÉ ANGEL BORREGO, TRES PERLAS, BACHELET, DIOSDADO, TIBISAY

La Bachellet asistió al programa de Don Francisco y allí, sin aviso y sin protesto, anunció el despido de su gabinete. Ella es la Presidenta y puede hacerlo, pero las más elementales normas de protocolo indican que existen otros métodos para lograr este mismo objetivo y no botar a los ministros de forma tan abrupta. Un jefe de Estado más apegado a la civilización habría permitido que los ministros pongan sus cargos a la orden para que la Presidenta reorganice el equipo.


Diosdado Cabello busca curarse en salud. Ha dicho 
con sospechosa insistencia que “la oposición se prepara para cantar fraude”. ¿Por qué lo haría? Todos los registros indican que la oposición gana pese a los “precursores” de la Tercera Vía. La oposición, e igual el oficialismo, tienen la ventaja de poder soportar los embates el tiempo necesario, mientras que los espontáneos es poco factible que cuenten con músculo financiero para llegar hasta diciembre con sus opciones. Diosdado más bien estará pensando en manipular cifras como aconteció en las presidenciales y así le cantarán “Fraudeee..!”


Tibisay “sorprendió” al país con la decisión de “aceptar la solicitud” de 
Diosdado Cabello de no realizar elecciones para el Parlatino. Confieso que imaginé que ante su grave enfermedad (terminal) con una pata del otro lado, ella asumiría alguna vez en su vida una postura digna. Pero para asombro del mundo democrático, La Lucena se lució embasurando más a la misma Democracia para sustituirla por una elección de tercer grado de primaria. Bastó la orden de Diosdado para que se le corrieran los ligeros y su fealdad se hiciera más patética.


José Angel Borrego
periodistaborrego@gmail.com
@periodistaborr1

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, SIN COMUNISMO UN MUNDO MEJOR ES POSIBLE, ESTO NO PUEDE CONTINUAR, UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA, DESCENTRALIZAR, DESPOLARIZAR, RECONCILIAR, DEMOCRACIA PARLAMENTARIA, LIBERTARIO ACTUALIDAD, NACIONALES, VENEZUELA, NOTICIAS, ENCUESTAS, INTERNACIONAL, ALEMANIA, ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA, COLOMBIA, ARGENTINA,

domingo, 7 de diciembre de 2014

CARLOS ALBERTO MONTANER, EL VIRUS DE LA PATRIA GRANDE, BACHELET DE ESPALDAS AL CHILE MODERNO

CARLOS ALBERTO MONTANER
Chile está dejando de ser la esperanza latinoamericana. Eso es grave para todos, no sólo para los chilenos. Durante décadas, especialmente desde la llegada de la democracia a ese país en 1989 (aunque la transformación había comenzado en época de la dictadura de Pinochet), resultaba obvio que la libertad, el funcionamiento de las instituciones de derecho, la apertura al mundo, la competencia, el mercado, y la supremacía de la sociedad civil en el terreno económico, habían probado que ése era el camino de la prosperidad para toda América Latina.

En Chile se confirmaba que la democracia liberal era la vía. El país, dentro de ese esquema, se había puesto a la cabeza de Latinoamérica, más de la mitad de la sociedad se inscribía en los niveles sociales medios, y la pobreza había pasado del 46 al 12%. Una verdadera proeza. La nación de "la loca geografía" –una larga franja de tierra temblorosa situada entre el Pacífico y los Andes– estaba a pocos pasos del umbral del Primer Mundo, definido como las naciones que alcanzan los $25 000 de producción anual per cápita. Bastaba recorrer las calles de Santiago y hablar con las gentes para percibir una sensación de optimismo y progreso mayor que en cualquier otra gran ciudad latinoamericana.

Ese espíritu se está apagando. Los datos de la encuestadora chilena Plaza Pública (CADEM) no dejan lugar a dudas. Un 71% de los ciudadanos piensa que la economía se ha estancado. Sólo un 27% opina lo contrario. Tras dos generaciones de prosperidad anual notable, con pocas contramarchas, el primer año de la presidente Bachelet se saldará con apenas un 1.6 de crecimiento, pese a que Sebastián Piñera le entregó un país que funcionaba a plena máquina. Naturalmente, eso tiene un costo. Cuando Bachelet llegó al poder, hace sólo ocho meses, un 78% de los chilenos tenía una buena imagen de ella. Hoy sólo la aprecia el 48, mientras su gobierno es aún más impopular: apenas un 37% lo respalda.

¿Por qué se ha frenado Chile? Fundamentalmente, por una ruptura clarísima sobre el modelo de desarrollo. Los inversionistas locales y extranjeros tienen dudas y se abstienen. Ven a la señora Bachelet más cerca del viejo Chile estatista-populista que de la nación moderna basada en las ideas de la libertad económica y no pueden evitar una desagradable sensación de dejà vu de los turbulentos años del allendismo. La perciben como una persona encharcada en las supersticiones ideológicas del "distribucionismo igualitario", obsesionada con el Índice Gini, y no en la creación de riquezas, que es lo que realmente importa. Al fin y al cabo, el coeficiente Gini de Venezuela es "mejor" que el de Chile y no creo que nadie en sus cabales piense que la gravísima situación del manicomio chavista es preferible a la chilena.

Si la presidente Bachelet no rectifica, muy probablemente provocará la salida de la Democracia Cristiana de la coalición de gobierno. Es increíble que esta señora no advierta que la buena experiencia de las ideas de la libertad en su país ha corrido hacia el centro a todo el espectro político chileno. El socialcristianismo de izquierda de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado ya no es lo que era. La democracia cristiana de Frei Ruiz-Tagle es diferente a la de Frei Montalva, su padre, porque entre ambos mundos existe medio siglo de inocultables éxitos liberales y el hundimiento de las recetas estatistas. El socialismo de Ricardo Lagos tiene muy poco que ver con el de Salvador Allende, aunque respetuosamente cultive su memoria, porque en el camino de la lucha por la libertad, Lagos se transformó en un genuino socialdemócrata y enterró el lastre marxista. En cambio, quienes no se han movido de su posición fanática son los comunistas (esos que Bachelet se empeñó tercamente en llevar a la Concertación) y continúan defendiendo un empobrecedor modelo de sociedad, pero en el pecado ideológico llevan la penitencia: la bonita Camila Vallejo, quien era muy popular cuando figuraba como revoltosa líder estudiantil de la oposición, tras pasar al parlamento, hoy apenas tiene  el aprecio del 3% de los chilenos. Ojalá Chile retorne al carril del sentido común y el buen gobierno. Fue un faro para orientar a los latinoamericanos. Perderlo, insisto, nos perjudicará a todos.

 Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
Vicepresidente de la Internacional Liberal


EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, DIARIO DE OPINIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

viernes, 11 de julio de 2014

DAVID GALLAGHER, EL RETORNO DE LOS ACUERDOS, DESDE CHILE


"El Gobierno no solo ha corregido errores de su reforma tributaria. Parece haber abandonado la lógica de aplanadora con que partió. Claramente no es una que los chilenos buscaban. Al contrario, vieron en Bachelet a una mujer sensata y moderada..."


Después de cuatro años de potente crecimiento con Sebastián Piñera, era entendible que el país quisiera volcarse al tema de la desigualdad. Esta nueva prioridad había aflorado con el movimiento estudiantil de 2011, y una vez instalada, claramente favorecía a la izquierda. De allí el rotundo triunfo electoral de Michelle Bachelet, al que contribuyó, también, desde luego, el cariño que despertaba como persona. Al darle ese triunfo, los chilenos demostraban que apoyaban su promesa de avanzar en igualdad e inclusión.

Pero en la confección de políticas públicas no basta con tener buenos objetivos. Cabe contar con los medios adecuados para lograrlos. Allí inexplicablemente hubo técnicos que sencillamente le fallaron a la Presidenta, abusando de su credibilidad. Elaboraron una reforma tributaria pródiga en irracionalidades, como la de gravar renta no percibida, y la de eliminar incentivos al ahorro que tanto bien le habían hecho al país. Dolía oír a autoridades incurrir en insensateces, como decir que la empresa chilena ya no necesitaba reinvertir sus utilidades, porque tenía acceso a crédito barato, como si no supieran que el crédito era barato porque las empresas ahorraban. Por otro lado si bien una mayoría de chilenos estaba a favor de que se aumentara la recaudación tributaria para invertir en una educación de calidad accesible a todos, no se conocían -y todavía no se conocen realmente- los atributos exactos de la reforma educacional prometida.

Felizmente el Gobierno recapacitó. Escuchó, aprendió y se abrió a lo que ha sido un buen acuerdo, uno que reduce (aunque no elimine) los efectos negativos de la reforma tributaria en el crecimiento y el empleo, sin minar sus objetivos recaudatorios. El acuerdo tiene a sus héroes individuales, tanto en la Nueva Mayoría como en la Oposición, sobre todo en el Senado, que se ha lucido como institución. Pero hay también un gran héroe colectivo, que es la sociedad civil chilena. Así como, a través de los estudiantes, esta priorizó la desigualdad en 2011, ahora fue descubriendo los errores de diseño que había en una reforma tributaria que las encuestas demostraban ser cada vez más impopular. Poco a poco la sociedad civil irá haciendo lo mismo con la reforma educacional, y con más ahínco aun, porque a la gente le llega mucho más: atañe a nada menos que el futuro de sus propios hijos. Hasta hace poco parecía que, en Chile, la sociedad civil era monopolio de la izquierda. Ahora sabemos que es compleja y profunda, y que no le pertenece a nadie. Ni la calle ni los medios sociales en que la sociedad civil se expresa tienen dueños permanentes, porque los temas son dinámicos y las mayorías cambiantes.

El Gobierno no solo ha corregido errores de su reforma tributaria. Parece haber abandonado la lógica de aplanadora con que partió. Claramente no es una que los chilenos buscaban. Al contrario, vieron en Bachelet a una mujer sensata y moderada, y fue por esos atributos que la eligieron. El Gobierno parece haberlo entendido así esta semana, y eso es una buena noticia. Desde luego van a protestar aquellos que en la extrema izquierda o extrema derecha buscan guerra. Pero no importa, porque la mayoría de los chilenos no está con ellos.

Yo he sido crítico del Gobierno en estos primeros meses, y todavía creo que los errores cometidos le han hecho daño al país en el peor momento, cuando el entorno internacional se ha vuelto tanto más complejo. Desde ya es un mal momento para subir tanto los impuestos. Pero tras el acuerdo en el Senado, el segundo mandato de Bachelet se ve mucho más promisorio. Ya había focos alentadores, en Relaciones Exteriores, en Obras Públicas, en Energía. Ahora se ve más alentador el conjunto.


http://www.elmercurio.com/blogs/2014/07/11/23426/El-retorno-de-los-acuerdos.aspx

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, ACTUALIDAD INTERNACIONAL, OPINIÓN, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, REPUBLICANISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA,ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

lunes, 22 de julio de 2013

LUIS DANIEL ÁLVAREZ V., EL RETORNO DE BACHELET

La candidata de la Nueva Mayoría tiene posibilidades de regresar a La Moneda

Michelle Bachelet
candidata de la oposicion
chilena
Aún están vivas dos imágenes en la política latinoamericana: la primera, cuando después de veinte años de gobiernos de la Concertación, perdió el poder. Una vez admitida la derrota por parte del expresidente Frei, la entonces presidenta Michelle Bachelet procedió a llamar al candidato electo Sebastián Piñera para felicitarlo. En la conversación, transmitida por los medios de comunicación, pudo verse a una Bachelet tranquila, con una actitud diáfana y que, incluso, saliéndose del protocolo, saludó a la esposa de su sucesor.

El segundo momento que se recuerda gira en torno a una Presidenta que abandonaba el palacio de gobierno aplaudida por los trabajadores, símbolo de los altos índices de popularidad con los que dejó el gobierno.

Después de un tiempo, y con cierta polémica por la manía reeleccionista latinoamericana, la médico, quien venía de luchar por los derechos de la mujer en la ONU, se presentó a las primarias de una alianza mucho más amplia que la Concertación, logrando sin dificultad ganar la nominación presidencial.

Bachelet representa un Chile justo con crecimiento y desarrollo. El apoyo de la democracia cristiana dará moderación, en una titánica pero interesante tarea, de unir puntos de vista que a veces son encontrados.

Evelyn_Matthei_Fornet
candidata del gobierno
chileno
La ahora candidata de la Nueva Mayoría tiene grandes posibilidades de regresar a La Moneda, más aún cuando el candidato del gobierno, Pablo Longueira, ha decidido renunciar a su aspiración, dejando a Renovación Nacional y a la Unión Demócrata Independiente con la posibilidad de ir divididas.

Más sencillo el camino de regreso para Bachelet, quien paradójicamente se enfrenta a sí misma, pues el reto es gobernar como en su primer mandato, pero sabiendo que el tiempo ha pasado.

luisdalvarezva@hotmail.com



EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

viernes, 21 de junio de 2013

MAURICIO ROJAS, CHILE; BACHELET Y LA TENTACION CHAVISTA, MALAS NOTICIAS PARA CHILE


La campaña para la elección presidencial chilena de finales de año está tomando un rumbo preocupante. Como una forma de enfrentar una serie de dificultades en el lanzamiento de su candidatura, Michelle Bachelet está dando un peligroso giro hacia el chavismo que puede terminar tensionando la sociedad de una manera que no se había experimentado en décadas.
A su regreso al país, a fines de marzo, la candidata socialista apostó por prolongar ese silencio ambiguo que parecía ser la fuente mágica de su popularidad. Y esto era indudablemente cierto. La popularidad de Michelle Bachelet se alimentaba de un silencio que le permitía a quien lo quisiese proyectar en ella sus aspiraciones y deseos. El silencio de Bachelet se llenaba así de otras voces, por más contradictorias que fuesen entre sí.
La estrategia del silencio era parte de un mensaje en que la candidata aparecía como un ser providencial, una especie de mito viviente que bajaba de sus alturas olímpicas conmovido por el clamor de su pueblo. Si algo quedaba claro era que Bachelet estaba apostando por una forma personalista de definir su campaña, con fuertes ribetes populistas en cuanto buscaba una relación directa y plebiscitaria con el pueblo. Así las cosas, trató de colocarse por sobre los partidos, sin siquiera aceptar que personeros políticos destacados participasen en el recibimiento que se le hizo a su regreso.
Pero el encanto del silencio y del mito no podía durar. Se basaba en un error fundamental, en no entender que la cercanía mata la ilusión y que los mitos no aterrizan. Al poco, su silencio la puso a la defensiva frente a los emplazamientos cada vez más comunes sobre su gestión anterior: su imperdonable falta de liderato frente al terremoto y el tsunami del 27 de febrero de 2010, su incapacidad de poner coto a los abusos en la educación superior o en el mundo financiero, la mediocridad de sus logros en el combate contra la pobreza y la desigualdad.
Finalmente estalló el escándalo de los supuestos exonerados políticos, que involucra a Bachelet y al conjunto de la izquierda chilena. Se trata de una malversación masiva no sólo de fondos públicos sino, lo que es peor, de aquel amplio y generoso sentimiento ciudadano de solidaridad con las víctimas de la dictadura que ha imperado en el Chile democrático. Con ello se hundía la retórica de Bachelet contra el abuso (“No más abusos” fue su consigna inicial) y, más en general, la superioridad moral de la izquierda.
Ante este escenario desfavorable, la opción de Bachelet ha sido tomar una deriva chavista que puede costarle caro a Chile. Su gran caballo de batalla ya no es la lucha contra el abuso o por más igualdad, sino un desafío frontal a la institucionalidad vigente concretado en su promesa de una nueva Constitución, aunque para lograrlo deba recurrir a la convocatoria ilegal de un plebiscito que le abra las puertas a una Asamblea Constituyente.
En una entrevista reciente afirmó: “Yo no le cierro la puerta a ninguna opción”, incluida la de salirse de los marcos de la Constitución vigente. Agregó que el camino elegido “va a ser una vía chilena, no va a ser una vía copiando a nadie de ningún otro país”; es decir, será una versión chilena del chavismo, tal como algún día se enarboló la vía chilena al socialismo.
Aún más explícito fue Fernando Atria, uno de los miembros de la comisión por una nueva Constitución creada por Bachelet, al decir: “el problema constitucional chileno es algo que tendrá que resolverse por las buenas o por las malas”.
Son malas noticias para Chile. El populismo de los caudillos mesiánicos que se sienten por sobre la ley es un viejo mal latinoamericano que siempre se ha pagado muy caro. Como recientemente dijo Mario Vargas Llosa comentando “cierto extremismo retórico” de los últimos pronunciamientos de Bachelet: “Desde luego, si Chile retrocede hacia alguna forma de chavismo sería una catástrofe no solo para los chilenos sino para toda América Latina”.
Fuente: Libertad Digital (España)
http://www.hacer.org/latam/?p=28422
hacer.communications@gmail.com

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

martes, 14 de mayo de 2013

JOSÉ LUÍS MÉNDEZ LA FUENTE, BACHELET Y LA RECETA ELECTORAL DE CHÁVEZ, CASO CHILE

La señora Michelle Bachelet anunció oficialmente, el pasado mes de Abril, su candidatura para las próximas elecciones presidenciales, con un discurso en el cual el tema central giró alrededor de las asimetrías existentes en Chile “un país que está cansado de los abusos de poder y en el que los chilenos “están cansados de no ser tomados en cuenta”. Esas desigualdades, según la expresidenta chilena, se manifiestan en el renglón económico, educativo y asistencial, entre otros.
Hasta aquí, nada sonaba extraordinariamente diferente a lo que supone la alocución de un candidato de la izquierda que se está lanzando a la reconquista del poder y que aún debe pasar por ganar las elecciones primarias de la concertación de los partidos de centro izquierda. Cuando saltó la nota inesperada del pentagrama, fue en el momento en el cual la señora Bachelet aseguró que para remediar esa exclusión social y acabar con la tremenda desigualdad que aqueja a la sociedad chilena,  pues “no hay crecimiento real si no es inclusivo”, se era necesario tener una nueva Constitución. Concretamente, la aspirante dijo que “Chile necesita una constitución nacida en democracia”, "una carta fundamental que sea producto de una discusión amplia y diversa y que recoja los cambios que el país ha vivido en la últimas décadas, una constitución sin los cerrojos ni las trabas que heredamos". Una constitución, añadió, “que sea moderna, que sea representativa, que garantice el pleno ejercicio de nuestros deberes y derechos y que sitúe la protección de las personas en un lugar fundamental".
Las palabras de la expresidenta chilena me trajeron a la memoria, sin esfuerzo alguno, la reciente historia política de nuestro país y las proclamas electorales del año 1998, del otrora candidato Chávez, vendiéndonos la idea de que un nuevo texto constitucional producto de una Asamblea Constituyente, era la panacea para todos nuestros males. Posiblemente, uno de los mayores anzuelos electorales de la historia política contemporánea que sirvió, entre otros propósitos, para que nos hicieran el cambalache de la constitución de 1961, con casi cuarenta años de vigencia, en la que se establecía un periodo presidencial de 5 años sin  reelección inmediata, por  la de 1999, que alargó la presidencia a 6 años e introdujo la reelección por un periodo; es decir, que de tener un presidente en ejercicio durante 5 años, se pasó en Venezuela a la posibilidad de tener el mismo mandatario por 12 años seguidos. 
No estamos diciendo con esto que la señora Bachelet esté copiando la receta del señor Chávez para alcanzar nuevamente la presidencia de Chile; pero no deja de llamar la atención que, una vez más en América Latina, un candidato presidencial, tal como ocurrió en Bolivia y en Ecuador, utilice el argumento de la reforma constitucional o de la asamblea constituyente dentro de su programa electoral. Aunque la precandidata chilena aún no tiene claro cuál debe ser la metodología a seguir, para ello nombró un equipo de abogados, entre quienes ya afloraron algunas diferencias al respecto,  no es de extrañar que siguiendo la exitosa fórmula de aquellos países, al final se decante, más que por una reforma del texto constitucional, por una constituyente, en la cual el referéndum popular juegue igualmente, un rol protagónico, no obstante que la Constitución chilena, al igual que ocurría con la venezolana del 61, no establezca la consulta popular para convocar un poder constituyente.
Una de las debilidades de nuestros pueblos latinoamericanos  radica en haber desarrollado una cultura de la culpa ajena o culpa del otro, que siempre es la causa de que no podamos echar para adelante y desarrollar nuestro potencial plenamente. Y cuando hablamos del otro, no necesariamente tiene que tratarse de un imperialista que nos  transformó en un enclave colonial para expoliar nuestras riquezas; puede ser un simple billete de lotería en el cual depositamos todas nuestras posibilidades de futuro  o bien ese papel escrito al que le damos el nombre de Constitución y en el  que ciframos nuestras esperanzas como país y como individuos. Creer que la Constitución es la solución de  los problemas políticos, sociales y económicos que arrastramos desde México a la Patagonia, es una ingenua ilusión de la que no hemos aprendido nada en los últimos doscientos años, pero de la que algunos políticos han sabido, sin embargo, sacar buen provecho. La prueba de ello son los veinticinco textos constituciones que ha tenido Venezuela desde 1811, o la decena, dependiendo como se haga el catálogo, que ha tenido Chile hasta ahora, por solo indicar dos casos, en comparación con la única de los EEUU, la de 1786, ciertamente con enmiendas pero aún vigente, o con Inglaterra donde la Constitución, como tal, ni siquiera existe.
Pero una cosa es cierta, independientemente del derrotero que tome, la propuesta constitucional de la candidata Bachelet va a encender muchas alarmas entre los chilenos desde ahora, hasta el momento mismo en que se efectúen los comicios presidenciales del 17 de noviembre próximo. 
Xlmlf1@gmail.com
Jesus Mendez Lafuente

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,